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Tres beneficios de ser agradecido

José Villela

Tres beneficios de ser agradecido

José Villela

Psiquiatra


Creando oportunidades

José Villela

José Villela es médico psiquiatra, conferencista y atleta paralímpico mexicano. A los 23 años, mientras cursaba su internado médico, sufrió un accidente automovilístico que le causó una lesión medular y lo llevó a replantear su vida y carrera. Pasó 11 meses hospitalizado, periodo en el que, con el apoyo de sus maestros y compañeros, continuó su formación médica desde la habitación del hospital. Villela ha enfocado su labor profesional en la salud mental, promoviendo la importancia de la atención integral y el combate al estigma.

Paralelamente, encontró en el deporte adaptado una vía de reconstrucción personal y profesional, integrándose a la selección mexicana de natación paralímpica, con la que ha competido internacionalmente, incluyendo los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019. Su experiencia lo ha llevado a impulsar la inclusión y a cuestionar los modelos tradicionales sobre discapacidad, abogando por una sociedad más equitativa y consciente de la diversidad humana.


Transcripción

00:00
José Villela. Hace 16 años sufrí un accidente automovilístico en el que un camión de basura cayó desde el segundo piso del periférico sobre mi coche y a partir de ahí sufrí una lesión en la médula espinal y pues tuve que replantearme el cómo poder seguir haciendo lo que me gusta, poder hacer mi pasión, que es la medicina y al mismo tiempo resurgir en medio de muchas dificultades y muchos retos. Es ahí, en la adversidad en donde está el gimnasio de la vida y todos tenemos una membresía, todos estamos suscritos a ese gimnasio. El punto es, ¿qué hacemos con la adversidad? ¿Qué hacemos con esos momentos difíciles? ¿Qué hacemos con nuestro propio camión de basura? Desde el momento en que ocurre el accidente, cuando iba en mi carro, ya camino a casa, cansado, con ganas de llegar a descansar de repente, al escuchar este ruido y después sentir un impacto en el coche, pues quedé bastante confundido, no sabía qué es lo que había pasado y en un intento de reaccionar, yo creo que el instinto me llevaba a tratar de moverme, pues me di cuenta que no podía moverme y desde ahí me sentí pues bastante angustiado. Y en medio de esta confusión, en medio de este momento en el que yo no entendía que estaba pasando, de repente escuché la voz de una persona que se acercó al coche y al verme dentro, después de quitar algunos restos de basura, hizo contacto visual conmigo y me dijo con una voz pausada, con una voz calmada me dijo, tranquilo, te vamos a sacar. Él resultó ser un policía que estaba de descanso ese día, pero iba pasando muy cerca de donde ocurrió el accidente y al verme dentro no dudó en acercarse a ayudar, a echar mano en lo que pudiera, y sin darse cuenta tuvo un efecto increíblemente poderoso en ese momento para mí, porque fue como una conexión en ese momento con el mundo externo en medio de la confusión que estaba sintiendo. Esa fue la primera gran lección que nos dejó todo esto, que juntos podíamos enfrentar mejor el camión de basura y lo que viniera después. Llegamos al hospital y ya en urgencias me recibieron mis compañeros y mis amigos con los que yo me había estado formando hasta ese día. De repente yo vestido de doctor, pero en el rol de paciente había cambiado 180 grados completamente como estaba, pues en un momento dado en la vida, yo me sentía en ese momento, a los 23 años, joven, fuerte, con muchas cosas por hacer y en un instante estaba en una sala de urgencias sin poderme mover, sin poder sentir la mayor parte de mi cuerpo, despierto, pero a la vez con una visión muy enrarecida de mi propio cuerpo y de mi propia vida. Me enseñó justo que es en esa vulnerabilidad en donde nos podemos ver con una perspectiva mucho más real de como somos. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Me preguntaba, ¿por qué yo? ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora? ¿Por qué de esta manera? Y estas preguntas que son tan humanas que nos hagamos cuando las cosas no van como quisiéramos, pero que al no tener una respuesta, te van sumergiendo en un aislamiento, en un silencio que puede resultar ensordecedor.

03:24
José Villela. Y cuando hacemos ese ejercicio de considerar un regalo, de asimilarlo, de dar un golpe, entonces podemos acceder a la experiencia de la gratitud, que es una de las emociones más poderosas en el ser humano que puede cambiar por completo la narrativa que nos vamos haciendo de las cosas. Entonces, a partir de ese tocar fondo y darme cuenta que si bien no podía respirar por mi cuenta, estaba vivo, eso me puso en una base a partir de la cual podía empezar a construir. Esos primeros días, no te miento, fueron bien, bien difíciles. Llegué a decir, ya no sé si quiero vivir una vida así. Esto no es lo que yo conozco, esto no es lo que yo me imaginé que sería mi vida a los 23. Pero después de todas estas emociones, a partir de ese tocar fondo, empezar poco a poco a reconstruirme, pues ha sido uno de los procesos más intensos y más complejos que sin duda una persona creo que puede llegar a atravesar. Es ahí, en la adversidad, en donde está el gimnasio de la vida y todos tenemos una membresía, todos estamos suscritos a ese gimnasio. El punto es, ¿qué hacemos con la adversidad? ¿Qué hacemos con esos momentos difíciles? ¿Qué hacemos con nuestro propio camión de basura? Lo mismo se puede convertir en una oportunidad de quedarnos ahí abajo victimizados y de decir pues ya, la vida ha sido complicada, me ha tocado difícil y a nadie le extrañaría que uno dejara de luchar y se puede convertir también en una plataforma que nos lleve a luchar incluso con más intención y más conciencia por nuestros objetivos. Muchas gracias.

05:17
Luis. Hola soy Luis Ángel, y a raíz de tu accidente, me gustaría saber, ¿qué lección de vida aprendiste?

05:24
José Villela. Muchas gracias por la pregunta, Luis Ángel. Pues han sido muchas las lecciones en todo este periodo de tiempo. Estuve un total de 11 meses hospitalizado, han sido los 11 meses en los que creo que más he aprendido y donde más he encontrado fortaleza pues dentro de todo este proceso. Yo esos 11 meses los tenía que pasar forzosamente en el hospital para continuar con mi carrera. Es un año que se conoce como internado, la diferencia es que yo me la pasé internado y pues eso me permitió mantenerme activo también con mi profesión y mis maestros, mis compañeros, en lugar de descartarme y dejarme a un lado, desde el principio dijeron este es tu sueño, vamos juntos tras él. Entonces de repente las clases, en lugar de ser en el aula, eran en mi habitación. Y de repente, en un momento que yo estaba todavía internado, me dijeron, el jefe de enseñanza y otros compañeros, doctor Villela, así como dándome mi título, tienes pacientes ahí abajo en la clínica. Y yo, ah caray, ¿cómo? Si yo estoy aquí con mi batita de paciente. Pues resulta que este doctor ya se había dado la tarea de encargarle a mi hermano y a mi papá que llevaran mi uniforme, mi bata, mi pantalón de vestir, unos zapatos y de repente, sin imaginarlo, ya estaba frente a una paciente que se ve que ya la habían puesto en contexto y era cómplice, y el poderle preguntar a otra persona, ¿cómo te puedo ayudar? No sabes el efecto medicinal tan bien que tuvo, te saca de ti mismo, del estar pensando solamente en lo que me pasa, en lo que me duele, en lo que siento y poder abrirte a la vida de otra persona. Entonces la medicina se convirtió también en medicina para mí y desde entonces me he sentido muy privilegiado. Yo creo que todos los que nos dedicamos a los servicios tenemos esa oportunidad de salir de nosotros mismos y eso pues se ha asociado también históricamente con mayores índices de bienestar, porque te saca del ensimismamiento que es tan nocivo. Entonces, pues esa fue también otra de las grandes lecciones que me llevé en este camino. Así que gracias por la pregunta. Gracias.

07:56
Vania. Hola, doctor José, mucho gusto. Soy Vania, soy pedagoga y me gustaría preguntarle, con su experiencia de vida, ¿qué considera usted que es más importante? y, ¿qué afecta más a nuestra vida, la salud física o la salud mental?

08:10
José Villela. Tenemos los que nos dedicamos al campo de salud mental, una frase que repetimos mucho y es que no hay salud sin salud mental. Si vemos la definición de la Organización Mundial de la Salud sobre este concepto, nos referimos no solo a lo físico, sino también al bienestar emocional y al bienestar social. Cuando una de estas áreas no está bien integrada, no podemos hablar de salud en el sentido estricto de la palabra. Ahora, la relación que existe también entre nuestro cerebro, nuestra mente y el resto de nuestro cuerpo es una relación muy estrecha, una relación muy íntima. Por eso conviene que entendamos justo que todo es parte de el mismo entramado. Si no cuidamos nuestra salud mental, es probable que tengamos repercusiones en la salud física y viceversa. Así que, pues si somos seres biopsicosociales y si lo entendemos de esa manera, entonces podemos dar una aproximación integral a lo que significa la vida y sus dificultades también. Existe un enorme estigma a todo lo relacionado con la salud mental y esto tiene diferentes raíces, pero una de ellas ha sido el tratamiento y el manejo que se le ha dado a estos padecimientos a lo largo de la historia. El hecho de que existieran antes, en otros momentos de la historia, estos esquemas axilares, los llamados manicomios, estos tratamientos experimentales que tanto en ese momento, pues nos impactan al momento de verlo en una serie de televisión o en una película, pues contribuye a que en general el cuidado de la salud mental no tenga muy buena prensa que digamos. Pero esto, pues lejos de hacer un bien, al contrario, hace que una persona que se está enfrentando a un problema de salud mental tenga una brecha enorme en cuanto a las oportunidades de tratamiento y que muchos no vayan a buscar atención, incluso sintiéndose muy mal por el estigma asociado. Escuchamos muchas veces a personas decir, es que yo por qué voy a ir al psiquiatra si yo no estoy loco, si yo no estoy mal. O muchos dicen, nombre, debe estar más loco él que yo en un momento dado. Y entonces no llegan a atención. También hay mucho estigma en torno a los tratamientos, tanto farmacológicos como psicoterapéuticos, y esto pues a lo que lleva es entonces a un enorme retraso en la atención de los problemas relacionados con la salud mental. Yo creo que es un tema que influye también mucho la cultura, una cultura en donde de repente hablar de lo que tiene que ver con lo emocional, se tiende a considerar una vulnerabilidad en donde ocultamos toda esta experiencia personal y toda esta experiencia de nuestra vida mental. Entonces eso contribuye a que no se hable, que se vuelva un tabú y lo que se vuelve un tabú, entonces pues se vuelve algo como de lo que la gente se avergüenza, de lo que la gente no tiende a hablar de ello en una sobremesa, en una plática familiar y entonces pues esto le da aún más poder a esta visión distorsionada de lo que es la psicología y la psiquiatría.

11:24
José Villela. Así como vamos al médico cuando nos duele la garganta o nos duele el estómago, pues sería muy bueno también que cuidemos de nuestra salud mental, que tengamos un enfoque preventivo y también en caso de necesitar ayuda, que nos atrevamos a solicitarla, porque pues no hay nada peor que un sufrimiento en aislamiento. Entonces, pues esa es una invitación también a que la gente en caso de requerirlo o en algún momento sentir que un patrón emocional o alguna dificultad para manejar ciertas situaciones se esté complicando, que levante la mano y busque ayuda. Cuando hablamos del tema lo traemos a la conversación, normalizamos el que pues somos personas vulnerables, que somos seres que sentimos y que por lo tanto pues sí, una cualidad de una fortaleza en un momento dado es saber pedir ayuda y cuando levantamos la mano nos acercamos con un profesional, pues podemos encontrar ahí un recurso bien valioso. Yo creo que una de las grandes mentiras que nos hemos creído es que tenemos que poder con todo, siempre solos, y no es así. Cuando logramos apoyarnos en nuestra red, buscar ayuda, pues entonces encontramos una herramienta bien valiosa para enfrentar mejor las circunstancias de nuestra vida.

12:41
Pamela. Hola doctor, soy Pamela, estudiante en la licenciatura en enfermería y he visto que usted ha pasado por muchos retos los cuales ha tenido que sobrellevar para poder adaptarse a este mundo y me ha generado una duda, ¿cómo empezar desde cero para poder sobrellevar una ruptura, una pérdida de trabajo o incluso después de haber pasado por una enfermedad?

13:03
José Villela. Porque luego el empezar desde cero es mucho más frustrante que el simple hecho del golpe. Muchas gracias por la pregunta Pamela, y creo que es algo que nos conecta universalmente a los seres humanos. Tenemos en común el que nos enfrentamos a distintas adversidades y distintos traumas y pérdidas a lo largo de la vida. Esto se ha visto en estudios a gran escala que más o menos una persona en promedio a lo largo de su vida se enfrenta a unos cuatro eventos altamente traumáticos. Obviamente, hay personas que se enfrentan a más, personas que se enfrentan a menos, pero por ahí anda el promedio. Y si lo vemos así, en la perspectiva de una vida, cuatro eventos altamente traumáticos como pérdidas de familiares cercanos, enfermedades graves, accidentes en un país como el nuestro que estamos también en tanto contacto con la violencia, todo este cúmulo de experiencias altamente traumáticas dejan una huella en nuestra mente. Desde mi punto de vista, en el procesamiento de una pérdida, en el procesamiento de un duelo, lo más conveniente es conectar de una manera no juiciosa, primero con aquello que sentimos y que no nos tratemos de precipitar a sentirnos mejor antes de pasar por ese proceso. Cuando una persona lo está pasando mal, lo peor que le puedes decir es no te sientas así y entonces hay que respetar muy bien como es el procesamiento saludable de una pérdida en nuestra mente y por definición no es un procesamiento agradable, se tiene que pasar por las emociones que se tiene que pasar. Conviene empezar por expresar que es aquello que se siente, el poderlo también ir externando, porque cada vez que lo hablamos es como si lo sacáramos y lo pusiéramos sobre una mesa y nos permite esto darle también otros enfoques, otros ángulos y a partir de ahí, identificando qué es lo que sentimos, entonces lo podemos gestionar. Uno no puede gestionar lo que no nombra, lo que no conoce. Así que me parece que un punto fundamental es ese autoconocimiento respecto a la vida emocional. La inteligencia emocional, más allá de lo que se piensa muchas veces a nivel social, que una persona inteligente emocional es aquella que no muestra emociones, una persona que no se le ve en ningún momento salirse de cierto rango, al contrario, una persona con inteligencia emocional es la que es capaz de permitir esa convivencia con lo que siente. Cuando aprendo a convivir con mis emociones, entonces las puedo gestionar y a partir de ahí empezar un proceso, pues justo de reconstrucción después de una adversidad. La clave en todo este camino de superación de un trauma o superación de un duelo, es la actualización en nuestro inconsciente de que eso que ocurrió y que nos lastimó tanto no está volviendo a ocurrir ahorita.

16:08
José Villela. En el trauma justo ocurre eso, que experimentamos en tiempo presente la herida como si estuviera otra vez abriéndose, aunque haya pasado ya un periodo de tiempo. Esa actualización, decir ya no está ocurriendo de nuevo, es clave en el procesamiento del trauma. Y cuando no precipitamos, entonces dejamos que poco a poco nuestra mente se vaya adaptando a esos procesos y que se reestructure cognitivamente. ¿A qué nos referimos con la reestructura cognitiva? A cambiar la narrativa que hacemos respecto a un suceso, a una pérdida o a algo que nos ha dolido mucho. Cuando aprendemos a contarnos nuestra propia historia desde otra perspectiva, desde una perspectiva en donde la emoción ya no es la que gobierna, sino que involucramos el componente racional, entonces aprendemos a darle otro sentido por completo. Mucho de cómo nos sentimos depende de cómo nos platicamos el día a día. Haz la prueba tú un día de no sé, un día que te sientas mal, un día que te sientas preocupada, a ver qué estoy pensando, cómo me estoy contando mi día. Y probablemente encontremos ideas, creencias que asumimos como verdaderas, pero que tienen un componente irracional muy fuerte. ¿Como cuáles? Casi cualquier idea que empiece con todo, nada, siempre, nunca, ya de entrada, tiene un componente irracional. Y también un punto bien importante es no patologizar y no etiquetar como una enfermedad el sentir de la vida. El paso por este mundo, implica una dosis de sufrimiento y de dolor. Y no le podemos poner tampoco la etiqueta de trastorno a todo lo que implica la vida y la pérdida, pero sin duda, en el momento en el que estamos pasando por eso, no nos ayuda en mucho que nos etiqueten como un trastornado o que estamos fuera de la norma o de lo que se espera, sino que más bien pues estamos atravesando una crisis vital importante. En la medida en la que conectamos con eso que sentimos, lo gestionamos, podemos desarrollar un crecimiento postraumático y eso es lo altamente esperanzador de esos golpes de la vida, que todos podemos desarrollar más resiliencia. Y, ¿de qué depende el desarrollo de resiliencia? Pues involucra varios aspectos. Primero, identificar que es un proceso. No es solamente un decreto ni una realización en nuestra mente, sino que es un proceso que nos toma toda la vida ir desarrollando más resiliencia y lo que involucra es justo la adaptación positiva a esos entornos adversos, a esos momentos de quiebre. Involucra desde la voluntad, nuestras formas de enfrentar nuestras estrategias de afrontamiento de las emociones. También involucra el que tengamos esa perseverancia, esa constancia, ese coraje, esa disciplina. Y un punto bien importante es que entendamos que la resiliencia no depende solamente del individuo ni de la voluntad del individuo. La resiliencia no ocurre solo en el individuo, ocurre en un sistema, que va desde el sistema más próximo, la familia, los amigos, hasta también la comunidad.

19:34
José Villela. Entonces, lo esperanzador es que, independientemente de eso, de lo sistémico, lo que está en nuestro lado sí podemos desarrollarlo. Y al final, pues acabar por construir narrativas resilientes. Ya lo decía hace un momento, también la gente más resiliente que conozco es la gente que siente intensamente, que usa esas emociones a su favor y que sabe pedir ayuda también. A veces pensamos que ser fuertes es poder con todo solo, siempre, ya lo decíamos, y no es así. Así que eso es lo deseable, yo creo que debería haber una materia en las escuelas de gestión emocional, de desarrollo de resiliencia y que a veces le damos demasiada importancia a otras materias, como más de memoria o más de cosas que sí te pueden servir, pero que les destinamos tantas horas en el currículum que pues la verdad, ya a la hora de la hora no te salvan de momentos difíciles. Así que pues yo creo que ese es el proceso o lo conveniente después de una pérdida importante. Gracias.

20:44
Carlos. Hola José, ¿cómo estás? ¿Qué tal? Mucho gusto. Soy Carlos Rubio y me gustaría saber, ¿cuándo uno puede identificar entre la tristeza y la depresión? y, ¿cómo manejarla?

20:56
José Villela. A veces pensamos que las emociones como tal ya implican patología, como si hubiera emoción buenas y emociones malas y esto es un error conceptual que nos puede también de repente confundir. La tristeza en cuanto a emoción es una parte de la vida humana y todos pasamos por momentos en donde es perfectamente explicable y normal experimentar tristeza. Y si vemos esto como una emoción mala, entonces nos puede surgir una especie de sensación de fracaso, como si algo estuviéramos haciendo mal simplemente por experimentar la tristeza en este ejemplo, pero ya que lo vemos con una perspectiva no juiciosa y empezamos a ver que las emociones más bien son una energía que nos comunican algo, entonces podemos encontrar el valor que está escondido detrás de esas emociones. Pregúntale a un artista si la tristeza necesariamente es mala y probablemente te dirán que en esos momentos aprenden a ver los diferentes colores y matices de la vida de una manera distinta. Entonces, ¿cuándo hablamos de depresión, específicamente en cuanto a la tristeza? Cuando esta se estaciona en la vida de la persona y de alguna forma interfiere ya con la funcionalidad, ya no deja a la persona ser quien habitualmente es, hacer sus actividades y funcionar en los diferentes ámbitos de la vida. Por ejemplo, en el familiar, en el social, en el laboral ya empieza a tener una repercusión. Y obviamente, cuando esta emoción ya lleva de alguna forma el control de la vida de la persona, se puede volver ya un problema clínico como tal. Es importante que entendamos que la depresión como tal es una enfermedad, entonces tiene un sustrato neurobiológico y también factores psicológicos que intervienen. Pero quien haya pasado por ahí no me dejarán mentir, que es bien distinto de solamente la emoción tristeza, es algo que luego cuesta trabajo explicar. La depresión también afecta la voluntad de las personas y muchas veces uno cree, nombre, esta persona es débil o no quiere salir adelante, no, es que afecta también la voluntad y tiene síntomas físicos también como pérdida de energía, dificultades para concentrarse, alteraciones del sueño. Entonces ya hablamos de un conglomerado de síntomas que van mucho más allá de solamente la emoción tristeza como tal. Y hay muchas depresiones que curiosamente no tienen tristeza como síntoma principal y esto a veces nos cuesta trabajo de entender porque hay depresiones que se manifiestan más bien como enojo. Vemos a las personas más bien irascibles, que están como poco tolerantes, sobre todo en los extremos de la vida, tanto en los niños como en los mayores, ese puede ser el síntoma cardinal y en muchos otros pacientes el síntoma eje es la pérdida de la capacidad de experimentar placer, de ya no disfrutar de las cosas como antes las disfrutábamos. Ese es un síntoma también clave en el diagnóstico de la depresión. Así que, pues sí, lo mejor para hacer el diagnóstico es justo apoyarte en la perspectiva más objetiva que una persona desde fuera te pueda ayudar a tener para entender qué es lo que está pasando.

24:20
José Villela. Pero sí, definitivamente no hay emociones buenas y malas, simplemente hay emociones y son parte de la experiencia humana. El reto está en aprender a escuchar esas emociones, en aprender a convivir con ellas y también utilizarlas a nuestro favor. Siendo energía se pueden convertir en combustible puro. Muchas medallas de oro se han conseguido con dosis altas de enojo, con dosis altas de miedo, así que si nos vinculamos con nuestras emociones de una manera menos juiciosa, es mucho más factible que las aprendamos a usar a nuestro favor.

24:54
Miranda. Hola, doctor, soy Miranda. ¿Cómo influyó el deporte en su recuperación emocional?

25:00
José Villela. Uy, el deporte para mí ha sido un factor que pues me transformó por completo. O sea, después de la lesión, el periodo que estuve en el hospital primero fue un enfoque de rehabilitación, de estar muchas horas al día tratando de recuperar algo de movimiento, haciendo todas las terapias para ir poco a poco, pues encontrando la habilidad de hacer mi vida lo más parecido a como era y también de aprender nuevamente lo elemental. Cosas como por ejemplo poder comer por mi cuenta, poder lavarme los dientes, peinarme, etcétera. Un día se presentó la oportunidad de ir a una alberca y yo no me había metido a una alberca desde el accidente y esas oportunidades de ir a una alberca, especialmente si hace calor, pues estás de acuerdo que no las desaprovechas. Y entonces busqué mi traje de baño que llevaba ya más o menos seis, siete años empolvándose en el cajón, un traje de baño de tortuguitas, me lo puse y fui a este plan de nadar. Yo no sabía si podría nadar siquiera, pero entré y lo primero que hice fue tratar de ponerme de muertito y en el momento en el que me di cuenta que podía flotar me emocioné muchísimo. Fue experimentar una libertad que tenía años de no sentir, estar suspendido en el agua. El agua tiene ese efecto que nos abraza, que nos sostiene. Me hizo sentir como que podía estar en un lugar sin necesidad de una silla de ruedas. Y de repente empecé a mover los brazos con dificultad y me di cuenta que podía desplazarme, que estaba nadando de una manera distinta, quizá como antes sabía nadar, pero me daba cuenta que me estaba desplazando por cómo se movían las lámparas que estaba viendo en el techo, justo de ese lugar en donde estaba la alberca. Y esto me emocionó muchísimo. Estuve un rato en esa alberca nadando y al salir me propuse buscar a un entrenador para que pues me diera clases de natación otra vez, pero que supiera de deporte adaptado, que supiera de deporte para personas con discapacidad y entonces en internet puse profesor de natación para personas con discapacidad, así tal cual y me salieron varios resultados, los fui filtrando poco a poco y de repente acabé en una página de la Conade y dije pues no pierdo nada, le voy a poner un mail y le escribí un correo poniéndole muy brevemente de mi situación y que estaba buscando su recomendación de quién me podría entrenar o quién me podría dar clases. ¿Cuál va siendo mi sorpresa? Que me contesta el correo este profesor a los cinco minutos. Me puso, estimado José, con muchísimo gusto te puedo recibir en el Comité Paralímpico Mexicano el martes a las 06:00 de la mañana. Y yo, wow, era domingo y yo el martes, dice trae tu traje de baño. Y yo dije bueno, no voy a llevar el de tortuguitas porque ese no suena muy atlético, conseguí un traje de baño un poquito más deportivo y llegué a mi cita en el Comité Paralímpico a las 06:00 de la mañana.

28:21
José Villela. Ahí estaba con su uniforme de México, su cronómetro, nos presentamos y me dijo pues bienvenido, quiero ver cómo nadas. Entonces me sentaron en la orillita de la alberca y bastó un empujoncito para que ya estuviera yo de repente ahí otra vez de muertito primero. Me dice el entrenador, a ver, nada de aquí para allá. Haz de cuenta que no estoy aquí, tú nada y yo con mi día de experiencia me puse a nadar ahí con la mayor seguridad que pude. De repente llegué al otro extremo de la alberca y regresé y el coach me veía desde afuera con así algo de recelo, como quien te está viendo pero no te ve. Iba tomando notas y medía tiempo y de repente me dice listo, para afuera. Y me dijo mira Pepe, voy a hablar contigo, te voy a explicar y voy a ser muy honesto. Y yo híjole, ya desde que dijo voy a ser muy honesto, ya valió. Y me dice en el agua no te puedes mover muy bien, se te van las piernas hasta abajo, casi tocas el fondo con las piernas, eso te frena mucho en el agua. Como tienes tus manos cerradas, tu remo es muy ineficiente y me empezó a dar una lista de razones por las que parecía muy mala idea que yo intentara nadar. Y eso, pues obviamente me agüitó. Y de repente me dijo justo por eso puedes ser un atleta de mucho interés para nosotros. Y yo ah, caray, esa sí no me lo esperaba. Le digo, ¿cómo? Me dice, sí, te explico. En el deporte adaptado funciona de acuerdo a categorías, dependiendo el nivel de discapacidad de los atletas. Y entonces me dice con tu nivel de discapacidad no tenemos muchos atletas, me dice entonces esto puede ser una buena oportunidad. Si tú quieres yo te puedo entrenar y muy pronto te voy a tener compitiendo a nivel internacional. Y yo ah, caray y, ¿qué hay que hacer o qué? ¿Hay que venir los martes o cómo funciona? Me dice, no, esta es la selección mexicana de natación paralímpica. Así que si tú aceptas aquí te quiero todos los días a las 06:00 de la mañana. ¿A qué te dedicas? Y yo, ah pues soy médico psiquiatra. Me dice, serás médico psiquiatra por las tardes. En las mañanas aquí vas a estar. Y la verdad es que fue el sí, yo creo que con más efecto positivo en mi vida. Dije va, algo nuevo, algo distinto, algo que no me esperaba. Y paradójicamente, cuando menos me he podido mover me convertí en deportista de alto rendimiento. Así, de repente, el deporte adaptado se convertía en una oportunidad y en una escuela de muchas cosas y también en una reconciliación con la discapacidad en mi mente. Cuando con un cuerpo que tiene alguna limitación, sea física, sensorial, motriz, pues todo el espectro, todo el abanico que hay en el mundo de la discapacidad, en lugar de una limitación, se vuelve una oportunidad, pues le cambias completamente el enfoque.

31:48
José Villela. Y entonces empecé a entrenar todos los días, empecé a mejorar mi salud, experimenté las ventajas que tiene el secretar endorfinas y el estar activo, mejoró mi postura, mejoró mi resistencia. También de repente había entrenamientos bien cansados, que de broma decíamos profe, ahora sí no podemos ni caminar ya. Pero el punto es que era llevar al límite ese cuerpo con una discapacidad y aprender que los límites pues muchas veces están más bien en la actitud o la limitación en la voluntad. Y el profesor cumplió su palabra. A los pocos meses estaba en Barranquilla, Colombia, en la clasificación internacional, ganando mis primeras medallas deportivas de la vida, sintiendo como latía mi corazón muy fuerte al escuchar mi país, al escuchar mi nombre, el nombre de mi familia y de poder hacer algo significativo con eso. Además que el deporte adaptado yo pienso que da un mensaje muy potente a la sociedad, en una sociedad que tiende a valorar a los cuerpos como si solamente existiera una sola forma de funcionar. Una sociedad que tiende a ser pues muy excluyente y discriminatoria, en donde el deporte de élite se vuelve solamente para un grupo muy seleccionado de personas en una etapa muy particular de la vida, viene el deporte adaptado a decirnos aquí todos pueden participar, aquí todos pueden ser deportistas, aquí nadie se queda fuera. Y este para mí es un mensaje arrollador, un mensaje de inclusión, un mensaje de justicia también. En el año 2012, que fueron los Juegos Olímpicos y Paralímpicos en Londres, fue la primera ocasión en que todos los estadios y todas las sedes de los deportes paralímpicos estuvieron llenas a reventar. La gente valorando y apreciando el deporte adaptado también y viendo cómo a través de estos atletas también podían encontrar reflejos de sus propias personas, como reflejos de la sociedad incluso. Es una oportunidad también de hacer mucho con lo que sea, con la mano de póker que te ha tocado en la vida, hacer mucho y compensar con excesos de espíritu y que también como sociedad nos jala la oreja y nos dice miren como todos pueden hacer grandes cosas, independientemente de las circunstancias. Esto se fue poniendo cada vez más serio y de repente un día estaba ya en la Serie Mundial en Berlín, compitiendo para ganar también unas medallas ahí. Y esto me llevó a dar una buena marca. Y un día estaba en casa, suena mi celular y era mi entrenador. Te tengo una buena noticia, nos vamos a los Parapanamericanos de Lima 2019 y en ese momento sentí que el corazón se me salía. Me dijo tenemos que ir por nuestro uniforme, nuestra maleta, vamos a ir al abanderamiento oficial al Palacio Nacional y pues ha sido una de las experiencias más bonitas y más increíbles, poder participar en unos Parapanamericanos y ha sido un regalo enorme.

35:15
Jazmín. Hola doctor, soy Jazmín. Su historia ha sido admirable y nos ha inspirado a muchas personas, no solo en México, sino internacionalmente. Me gustaría preguntarle, ¿qué significa para usted representar a México como atleta paralímpico?

35:28
José Villela. Pues la verdad es que ha sido todo un honor que yo considero muy inmerecido. La verdad es que me conmueve la oportunidad que se me ha dado, la confianza tanto de mis entrenadores como del Comité Paralímpico Mexicano y también la oportunidad de hacer una red de personas de distintas procedencias, con distintas discapacidades, al final, como una especie de comunidad en la que nos apoyamos constantemente, en la que sabemos que no estamos solos y que nos toca ir abriendo brecha justo para los que vienen detrás. Yo creo que el objetivo del deporte paralímpico va mucho más allá de solamente las medallas o solamente la experiencia, sino que al final se trata de transformar una idea culturalmente muy arraigada que tiene que ver con este capacitismo que tanto daño hace. ¿A qué me refiero con el capacitismo? A esta visión o esta creencia de que todos los cuerpos debieran funcionar de una sola manera. Y así como lo dijo mi amiga Constanza Orbaiz, una activista argentina, quienes vivimos con una discapacidad más bien de poder hacer las cosas, podemos hacerlas distinto y que hay una diversidad en los cuerpos como la hay en las personas. Entonces, abandonar ese concepto de déficit en cuanto a la discapacidad, de pensar en la discapacidad como algo a lo que hay que tenerle lástima o algo a lo que hay que huirle, es justo el mensaje tan poderoso que queremos contrarrestar quienes no nada más hacemos deporte, sino quienes estamos en este activismo de luchar por la plena inclusión de quienes vivimos con discapacidad. No somos una minoría, basta en ver las estadísticas, como hasta un 10%, 15%, 20%, dependiendo la definición que tengamos de discapacidad de las personas, nos acabamos enfrentando a un reto de este tipo y cuando lo entendemos así ya no se vuelve un grupo ajeno a mí, sino que puedo convivir con una persona con discapacidad con naturalidad, entendiendo que este mundo, pues no tiene por qué ser solamente para quienes funcionan de una manera, sino que es un mundo en donde las oportunidades debieran ser para todos, por justicia y por equidad. ¿Y por qué la delegación mexicana es mucho más medallista en el deporte paralímpico que en el convencional? A ver, yo pienso que son muchas las razones. Creo que hay una tradición fuerte en México de deporte adaptado y que ha habido el apoyo y el impulso para que atletas con alto potencial desarrollen esto a lo largo de una carrera de más años que lo que se tiende a hacer en la carrera de un deportista convencional.

38:35
José Villela. Y también otra de las razones por las que hay más medallas, también hay que decirlo, es que el deporte paralímpico, al funcionar por categorías, de una misma prueba, puede haber muchas categorías. Como por ejemplo de la prueba de natación, 50 metros libres, hay desde la categoría S1, S2, así hasta la S13. Entonces pues digamos que de esa prueba que en convencionales solo sería una 50 libres, acá hay 50 libres S1, 50, así. Y entonces eso da la posibilidad también de más número de medallas. Pero yo estoy convencido que más allá de eso, en nuestro país hay madera, hay con que, porque somos una sociedad, somos un pueblo resiliente que ha pasado por momentos históricamente complicados y que no nos rendimos, perseveramos hasta alcanzar nuestras metas y en muchísimos ámbitos los mexicanos somos temidos en las competencias deportivas porque saben que vamos con todo y que no nos dejamos de nadie, que vamos con la frente en alto.

39:51
Alessandra. Hola, doctor, soy Alessandra. A veces tenemos una vida tan apresurada que no valoramos lo que tenemos. ¿Cómo podría dejar de quejarme de eso?

40:00
José Villela. Cuando vamos por la vida quejándonos, victimizandonos constantemente ocurre algo bastante perverso. Si te fijas, el que se queja constantemente busca convencer a quienes están a su alrededor de que la vida es complicada, de que las cosas no van bien. Hasta en cómo se formula una queja hay un componente que busca que otra persona te valide y que otra persona te diga pues sí, yo soy de alguna manera pues sí lo veo igual o comparto contigo esa visión. En cambio, cuando salimos de ese victimismo y de esa queja y nuestra perspectiva o nuestra actitud predominante se vuelve la gratitud, cambia por completo el discurso interno que tenemos. Yo creo que esto pasa por conservar nuestra capacidad de asombro. Cuando nos asombra lo maravilloso que es de repente disfrutar de una comida con la familia, lo maravilloso que puede ser algo tan simple como un atardecer, como un traguito de refresco helado. Ahí, entonces la narrativa se va construyendo distinto y vas apreciando y reconociendo lo valioso que hay en tu alrededor. Cuando aprecias y reconoces lo valioso esto acaba siendo un esquema que de alguna manera bloquea la posibilidad de ese victimismo y de esa queja. Decimos que la gratitud tiene esas grandes tres cualidades y las describió el doctor Robert Emmons, que es uno de los autores que más ha escrito sobre gratitud. Por un lado, amplifica, si te fijas, amplifica nuestra percepción del bien alrededor. Decía Chesterton, este escritor inglés, que él consideraba que no había nadie en el mundo que disfrutara tanto como él de las cosas siendo lo que son. Decía la humedad del agua me emociona y me embriaga. La fiereza del fuego, la dureza del acero, la lodosidad del lodo, las cosas siendo lo que son. Fíjate cómo la gratitud puede llevarnos justo a amplificar. Y te cito a otro autor, a Salinger, el escritor norteamericano del siglo XX, que decía él, yo soy paranoico al revés, siempre sospecho que la gente está conspirando para hacerme feliz, decía. Y fíjate cómo al final acaba siendo una construcción de una narrativa diferente. Contrario a cuando vas por la vida pensando, híjole, ¿ahora qué va a salir mal? ¿Ahora qué me falta? ¿Ahora que no tengo? ¿Qué aspiro? Si te fijas, es un enfoque de déficit. Por el contrario, cuando vas por la vida diciendo, qué dichoso soy de haber amanecido y mira qué bonito es esto y qué bien salió aquello y qué padre estuvo este momento con esta persona, entonces vas amplificando lo que está a tu alrededor. Esa es la primera cualidad. La segunda es que la gratitud nos rescata de otras emociones. Si un día te sientes muy enojado, muy triste, no por tratar de quitar la emoción por decreto, pero trata de sobre compensarla experimentando gratitud. ¿Qué sí está en su lugar? ¿Qué cosas sí están bien?

43:17
José Villela. Y cuando aprendes a ver lo que sí está en su sitio, te das cuenta que el paisaje de la vida real de cualquier persona tiene accidentes y tiene partes que nos pueden gustar más, partes que nos pueden gustar menos. Y eso es una vida real. Pero si nos enfocamos solo en lo que no está, entonces nos vamos por ahí y nos sentimos tristes, enojados, frustrados. Haz la prueba de hacer un zoom para atrás y de ver el paisaje de tu vida mucho más completo y te vas a dar cuenta que aunque haya de repente arbolitos más torcidos y partes del paisaje que no te gusten tanto, al final la armonía está en ese paisaje real. Y por último, otra de las grandes cualidades que nos brinda la práctica de la gratitud es que nos conecta. Entonces amplifica, rescata y conecta. Qué padre y qué fácil es relacionarte con alguien que vive la gratitud. Cuando alguien va apreciando lo valioso del mundo, inmediatamente despierta en los demás una curiosidad y no por caer en positividades tóxicas ni en ir diciendo ay, mira, todo es bueno y todo es bello. Hay muchas cosas que no lo son, pero sí personas que deciden ver el vaso medio lleno, que deciden buscar el como sí, en lugar del como no, y que a partir de ese buscar el como sí generan oportunidades, van construyendo posibilidades incluso en lugares en donde se ve difícil encontrarlas. Así que desde mi punto de vista, la gratitud es ese gran, pues ese gran factor luego muchas veces olvidado que es también un factor gratuito que no hay que comprar en ningún lado, sino que lo podemos practicar y ejercitar todos los días. Haz la prueba de en un cuadernito que tengas por ahí olvidado de la escuela, de esos que se quedan de años anteriores, todos los días proponerte al finalizar el día, escribir al menos tres cosas que agradeces de ese día y vas a ver cómo haciendo este ejercicio vas cambiando el mensaje que le das a tu mente. Vas cambiando el mensaje también que le das a tu cuerpo. Y está demostrado que esto se traduce en beneficios para la salud física, la salud mental y también para mejorar los vínculos. Así que ese es un consejo que te doy. Haz la prueba un mes y luego me cuentas.

45:50
María. Hola doctor, soy María José, soy directora de un preescolar, y me encantaría escuchar algunos consejos prácticos sobre cómo sobrellevar un duelo o una pérdida.

46:04
José Villela. Pues algunos consejos prácticos que te puedes llevar y digamos sin necesidad de como tal, hacer así un estudio de psicología o de herramientas más teóricas, mucho está en la gestión de las emociones, ya decíamos, en aprender a identificar qué es lo que siento y a partir de ahí poderlo gestionar. Ese como primer consejo. Un segundo consejo tú que estás en contacto con los niños, no me dejarás mentir, que la frustración en un nivel óptimo puede volverse una gran herramienta para no crear niños y jóvenes débiles que ante cualquier viento en contra acaben por doblarse o acaben por quebrarse. Entonces, yo creo que en esta era de la satisfacción, en donde muchas veces a quienes nos dedicamos a la docencia se nos puede presionar mucho por la satisfacción del usuario, la satisfacción del alumno, entender que no todo es satisfacción, un sistema formativo pasa por la frustración y es ahí, en la frustración en donde se pueden desplegar esas habilidades. Ahora, en los momentos de pérdida o en los momentos de duelo, cuando convivimos, por ejemplo, con niños o jóvenes que lo están pasando mal, mucho está también en la orientación y en el ejemplo que les podamos dar. Las generaciones que van ahorita pues más jóvenes que nosotros, están ávidos de detectar mensajes congruentes, más allá de lo que decimos en la teoría, si a partir de ahí nos volvemos facilitadores de acceder a servicios de salud, no nada más física, sino también salud mental, podemos hacer toda la diferencia. Hoy en día es preocupante en nuestro país, pues la cantidad de gente que no llega a tiempo a ayuda. Entonces esto vuelve urgente el que acerquemos servicios de salud mental. En todo México somos aproximadamente 5 mil psiquiatras para una población de 130 millones, quedamos muy por debajo de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, que debiera ser de poco más del doble que eso para poder cubrir la necesidad. Así que yo creo que de eso se trata, de seguir formando recursos humanos también para poder ayudar a las personas y de ser facilitadores rompiendo el estigma, hablando de los temas. Así que gracias.

48:34
Liz. Hola doctor, ¿cómo está? Soy Liz y me gustaría preguntarle, ¿cómo podemos entender la discapacidad y ser más inclusivos?

48:42
José Villela. Muchas gracias por la pregunta Liz, y que bueno que lo haces. A ver, yo creo que lograr ser más inclusivos como sociedad pasa por identificar primero que tenemos algunas creencias culturalmente heredadas y que hemos fomentado justo de que la vida plena y bien vivida tiene que apegarse a un estándar hegemónico de cómo funciona un cuerpo. Mucho tiene que ver desde cómo lo pensamos y cómo nos expresamos. Si te fijas, cuando hablamos de discapacitados, de inválidos, esto lleva una connotación bien negativa y que de alguna manera borra o desdibuja la cualidad más importante y es la de personas. Por eso hablamos de personas con discapacidad, de personas usuarias de silla de ruedas. Si te fijas, está puesto en que antes de ser unas personas usuarias de silla de ruedas somos eso, personas. Y cuando ese es el énfasis en la sociedad, se puede lograr, pues una verdadera inclusión. Hay que vencer estas ideas capacitista, ayudar también a entender que el valor de la vida no se mide en función de una capacidad u otra, sino que todos podemos y tenemos derecho a una vida plena, a ser reconocidos como tal y tener acceso también a las oportunidades tanto académicas, laborales, a que una persona por su discapacidad no acabe encontrando limitaciones en los distintos entornos. El punto es que nos demos cuenta que nosotros mismos somos personas con discapacidad en potencia, que muchos atravesaremos por circunstancias que impliquen de repente la necesidad de usar algún dispositivo de movilidad o alguna otra adaptación justo para poder funcionar en el mundo en el día a día, y que eso no nos resta valor ni tampoco posibilidades. Así que se trata de ir construyendo una manera distinta de entender la discapacidad, menos desde el modelo médico, y eso que te lo dice un médico y más desde un modelo social, entendiendo que al final lo que limita y lo que discapacita son los entornos. Si yo puedo ir a un lugar libremente, ir con mi silla de ruedas sin ningún problema, vivo con menos discapacidad. Entonces se trata de que los entornos no sean discapacitantes.

51:17
Miguel. Hola, José. ¿Cómo estás?

51:20
José Villela. ¿Qué tal? Muy bien. Muchas gracias.

51:21
Miguel. Soy Miguel. Y en torno a toda tu plática, charla, me resalta una duda, ¿cómo puedo saber cuando necesito ayuda psiquiátrica?

51:33
José Villela. La atención a la salud mental a lo largo de la historia de la humanidad ha pasado por muy distintas etapas, algunas de ellas más oscuras que otras. Y si te fijas en nuestro país, en nuestro contexto, podemos tener la idea de que buscar ayuda psiquiátrica implica que vayamos a un manicomio, que nos vayan a encerrar o que vayamos a acabar recibiendo algún tratamiento muy invasivo que nos haga sentir peor. O que el hecho de usar un psicofármaco implica estar como mosca fumigada, sin capacidad de vivir y de disfrutar y de conectar, y estos son mitos que tenemos que ir derribando. Quienes nos dedicamos a la salud mental nos damos cuenta rápidamente de la vulnerabilidad y del dolor que muchos de quienes nos buscan traen ahí, en el fondo de su ser y que necesitan muchas veces de esa facilitación. Así que el énfasis está en romper el estigma en primer lugar. Segundo lugar, hablar de los temas. Normalicemos hablar de salud mental porque es algo que nos conecta a todos y también con los más jóvenes sobre todo, que están en esa etapa del desarrollo de sus emociones, de su identidad, pues recibir esa educación emocional puede darles un mundo bien distinto, una perspectiva bien diferente. Muchos crecimos con la idea de que expresar las emociones o estaba mal o no era apropiado. Quizá en tu propia historia haya momentos en donde si te ponías a llorar, te decían no llores, si te enojabas te decían no te enojes. En lugar de decir a ver, estás enojado, estás triste. ¿Qué es lo que te lleva ahí? Y desde una perspectiva de respeto y de curiosidad, empezar a traer ese tema a la cotidianidad, a la discusión. Otro aspecto es, con la gente que queremos, siempre presentarnos como una mano dispuesta a ayudar, una escucha, y no porque necesitemos tener respuesta a todo, ese es un error también conceptual. Pensamos que para ayudar necesitamos tener la fórmula, qué le digo a alguien que me dice que está muy triste, y no va por ahí. No es tanto lo que digas, sino más bien que sepamos estar. El saber estar para las personas que queremos y que les transmitamos, que en caso de requerir una escucha, un hombro, de repente un abrazo en un momento difícil, ahí estamos, eso hace también ya una diferencia importante. Y hay que derribar mitos. Los mitos se derriban con información. Entonces, acercar información validada, información confiable, a las personas siempre nos va a ayudar a tener más recursos para lidiar con cualquiera que sea el reto en salud mental al que nos enfrentemos y pues sí, cada quien desde su trinchera.

54:33
José Villela. Yo creo que esa es una buena pregunta que nos podemos hacer. Yo en lo que hago, en mi espacio, en mi contexto, en mi círculo, ¿cómo puedo influir positivamente en la salud mental de los que me rodean? Desde lo que compartimos, desde lo que hablamos, desde toda esta manera de vincularnos, podemos estar sin darnos cuenta, influyendo mucho en la salud mental de quienes están ahí con nosotros. Así que yo diría que esos son los principales aspectos. Y también, pues en caso de necesitar ayuda, que nos atrevamos a buscarla. Existen profesionales de la salud mental que están capacitados, que están formados para brindar estos servicios y pues hace falta dar ese pasito, animarnos a pedir ayuda. Bueno, pues a manera de cierre solamente rescatar algunos puntos que yo creo que nos podemos llevar a reflexión. Uno de ellos es el potencial que tiene nuestro propio camión de basura. Si a partir de esta reflexión hoy puedes ver tu propio camión de basura de una manera diferente, este ejercicio y este intercambio que hemos tenido yo creo que puede ser bastante más aprovechable. Yo no creo que existan las recetas para la vida, las fórmulas que apliquen universalmente. Así que es cuestión también de acuerdo a nuestro propio contexto y nuestra propia circunstancia, poner lo que está a nuestro lado, así nos volvemos también más eficientes en lugar de tratar de controlar aquello que no podemos controlar. Nos enfocamos en lo que está en nuestro lado de la cancha y a partir de ahí poder construir en nuestra propia vida. Yo creo fue una buena pregunta para hacernos hoy es cuál es el siguiente paso en mi proceso de crecimiento, de expansión, de desarrollo. Y el decir no tienes que poder con todo solo, apóyate mucho en tu red que nos quiere, que nos cuida y pues sí, de esas personas que están más cerca. Yo realmente me siento muy honrado y muy agradecido con la familia que tengo, con mi esposa, que es la mujer más espectacular, Susana, a quien le mando un saludo muy muy especial, a mis hermanos, a mis padres, a mis abuelos, a mis tíos, a todos, sobre todo mis amigos también, que han estado en los momentos buenos y en los malos. Que te dediques también a fomentar esas amistades que se quedan cuando se acaba la música, los amigos que saben estar también en los momentos difíciles y que no te tratan diferente a pesar de las adversidades o de las cosas que vayan pasando. Y eso, que nuestra mentalidad sea de crecimiento ante cualquiera que sea la circunstancia que nos toque vivir y así poder tener una vida significativa, trascendente y de oportunidades.

57:35
José Villela. Muchas gracias. Gracias. nan