COMPARTIR
Generated with Avocode. Path Generated with Avocode. Rectangle Copy Rectangle Icon : Pause Rectangle Rectangle Copy

Las mujeres reconstruyen un país roto

Sofía Segovia

Las mujeres reconstruyen un país roto

Sofía Segovia

Escritora


Creando oportunidades

Sofía Segovia

Sofía Segovia es una narradora y tallerista originaria del noreste de México, reconocida por su labor en la literatura contemporánea y su compromiso con la representación de voces y regiones tradicionalmente ausentes en la narrativa nacional. Autora de novelas como "El murmullo de las abejas", "Huracán" y "Peregrinos", Segovia ha centrado su obra en contar un México completo, integrando la perspectiva de mujeres, minorías y personajes que rara vez figuran en los relatos oficiales. Su escritura explora la otredad, la memoria y la importancia de la historia personal y colectiva, buscando romper con estereotipos y ampliar la mirada sobre la identidad mexicana.


Transcripción

00:00
Sofia Segovia. No se puede contar la historia mexicana sin una mujer. La historia de la humanidad no es universal mientras nada más sea la historia de los hombres. Y para los historiadores, como para los peanuts, las madres son muy aburridas. A los historiadores les gusta ver la guerra y donde ya se está acabando, pues ven mejor otro conflicto, pero lo que no ven es que al final de las guerras y no nada más aquí en México, esto es universal, las que quedan para recoger los pedazos rotos de un país son las mujeres. Sí estoy en esta tarea entonces, de contar el México completo, uno que me incluye a mí, uno que me mire a mí, porque soy del noreste, porque soy mujer, porque no salgo en los libros de historia, porque quizá parte de mi familia es parte de la historia de los perdedores que no se cuentan. Pero creo que también me da una perspectiva muy interesante de la historia y de la importancia que tiene la historia y contarla completa, porque el que no conoce bien su historia, ya sabemos, es un gran cliché, de que está condenado a repetirla. Yo la verdad, creo que en realidad todos estamos condenados a repetirla porque aunque la conozcamos. Cuando yo escribí Huracán, desde Monterrey, yo sabía que estaba haciendo algo muy raro y algo muy arriesgado también porque en Huracán, a pesar de que no sucede en Monterrey, sí hay unos personajes regios en esa novela y otros, porque de lo que se trata precisamente es en Cozumel, cuando ya viene un huracán, ya la gente que coincide ahí no se puede salir, tiene que quedarse y entonces Cozumel se convierte en el universo entero y ahí hay unos regios y unos gringos, más los personajes locales. Y cuando se publicó diez años después, porque se tardó mucho, no es fácil publicar, en la presentación ahí en Monterrey, me preguntaron mucho que cómo se me ocurría meter personajes regios a una novela, porque Sofía, ¿no te has enterado de que los regios no somos de novela? Y yo le dije precisamente, esta es una novela mexicana y los regios sí podemos estar en novela. ¿Quién nos dio la licencia que dice, pero no tienen permiso de salir en ninguna novela? Lo único que teníamos que hacer era empezar a contar nuestras historias desde ahí. Y cuando fui a la editorial a mostrar, El murmullo de las abejas, ya en este nuevo milenio, con nuevas posibilidades y les dije, bueno ya, me querían que firmara el contrato y me dijeron bueno, pero ni te hagas muchas ilusiones de que vas a tener éxito, vamos a ver porque tu novela es muy regional. Y ahí las campanas me sonaron porque no hay novela en la historia de la humanidad que no sea regional. Dices, ¿por qué en este país nos limitamos tanto a que solo son válidas ciertas regiones?

03:37
Sofia Segovia. ¿Por qué solo ciertas regiones se van a contar? Pienso yo que es porque siempre se han atrevido a contar. Y en Monterrey y todo el noreste, por nuestra propia evolución histórica, que es bastante distinta, hemos tenido que guardar silencio. Pero yo creo que ya era momento de contar a regios en las novelas o contar la región en novelas y decir aquí estamos. Porque llega un momento en que si nada más se cuentan las historias, las mismas historias desde los mismos lugares, con el mismo punto de vista, pues al rato no, no hay dinamismo en esa literatura. Y creo que ahorita sí tenemos además que ponernos el propósito todos desde donde estamos, contar nuestras historias, porque sí, son las historias regionales las que se pueden hacer universales, claro que sí. Los miserables de Víctor Hugo, es regional, sucede en París, bien elegante, no creo que fuera muy elegante en ese momento, por cierto, pero sucede en París, es regional y sin embargo es universal y atemporal. Muchas veces a los novelistas nos preguntan, ¿qué novela te influyó para escribir tu novela? Y no, yo creo que más bien a los autores nos tienen que preguntar de dónde eres, en qué momento, no nada más de tu vida, sino de la historia de un país, te sentaste a escribir esta historia y entonces van a entender mucho por qué yo escribí desde Monterrey, Huracán, El Murmullo y Peregrinos, porque yo lo que quiero es decirle a México, vamos a vernos todos completos y yo lo que quiero decirle al mundo es, México es un país enorme, es un país muy diverso, tiene muchas historias que contar y nos merecemos que nos cuenten bien. Y eso es lo que yo me propongo con todas mis novelas, no nada más tratar de juntar este rompecabezas mexicano, sino después mirar al mundo a los ojos y decirle aquí somos de mil colores y de mil sabores y de mil historias que contar y te vamos a cautivar la imaginación. Gracias.

06:17
Lupita. Hola Sofía, soy Lupita Carranco. Yo he leído tu libro del Murmullo de las abejas, y ha sido muy grato porque también me evoca momentos de mi infancia. A mí me gustaría saber, ¿cuál es el papel de México y sus paisajes en tu obra?

06:35
Sofia Segovia. A mí me parece muy importante considerar un México completo, porque nunca nadie le ha servido un rompecabezas incompleto, ¿no? ¿Pero qué sucede? Hay veces que se pierden piezas, se barren abajo del tapete. Siento que aquí en México ha sucedido esto, no nada más en la historia oficial, sino también en la literatura que estamos acostumbrados a leer, porque lo que ocasiona este tipo de narrativa tan limitada, la historia única, decía, dice Chimamanda Ngozi Adichie en su famosa Ted Talk, resulta en un país que no se conoce y un país que no se conoce termina por describirse con estereotipos. Es decir, si describes ya una parte del país con uno o dos adjetivos, entonces ya no está sirviendo esta idea de país. Entonces, para mí era muy importante hablar en El murmullo de las abejas de la historia mexicana más contada, pero desde un punto de vista nunca contado. Y pensé al principio que iba a ser solo el noreste y los cañaverales, que ya nadie recordaba que existían allá antes de los Naranjos, pero este cambio a los Naranjos. Y me parecía también una, que me daba oportunidad de una narrativa muy sensorial y una invitación para que los lectores de todo el país, pues me acompañaran a sentir el calor que se siente allá, pero también los aromas y todo esto y la literatura es una invitación que tenemos siempre a ir a lugares a los que nunca hemos ido, a sentir lo que nunca hemos sentido. Entonces no es nada más el paisaje, sino de verdad, el paisaje y la personalidad lo que yo quería contar y la personalidad del noreste es muy Sui Generis, merecía ser contada, tiene grandes historias que contar y aquí está en El murmullo de las abejas, esta perspectiva sobre la historia mexicana más contada desde su punto de vista. Pero entonces me di cuenta, ¿es lo único que voy a contar? ¿Es todo lo que falta en este rompecabezas mexicano? No. También falta, por ejemplo, la perspectiva de los perdedores de esta guerra y ahí está en El murmullo, pero también falta la perspectiva de la mitad de la población de este país que somos las mujeres, pero también los niños, pero también los viejos y también este aspecto absolutamente humano que tenía que dibujarse y tenía que pintarse como paisaje también, que es la experiencia humana individual, pero desde la perspectiva de alguien que nunca va a salir en los libros de historia, que somos casi todos nosotros. Entonces todo ese paisaje, porque no nada más podemos hablar de árboles o de territorio o de clima, tenemos que agregar lo humano y entonces aquí la experiencia humana, la condición humana, también la quería yo poner acá.

10:02
Aimelyn. Hola Sofía, mi nombre es Aimelyn, espero te encuentres muy bien. Mi pregunta es, El murmullo de las abejas se desarrolla en la Revolución Mexicana, ¿cómo fue el papel de las mujeres en esa época?

10:12
Sofia Segovia. Qué buena pregunta. Y creo que es una pregunta que nos tenemos que hacer todos los días, cuál es el papel de la mujer en el diario vivir de este país. Porque la historia de la Revolución solo se ha contado desde la perspectiva de un solo género, en realidad, y las pocas mujeres que se cuentan, pues prácticamente se cuentan en función a algún hombre. Hay muy pocas que tienen agencia propia en esta narrativa y en realidad en las escuelas, en la historia general que estudiamos la mayoría de los mexicanos, no se abordan esas historias. Parecería que las mujeres vivían desaparecidas. Pero luego, sí hay literatura sobre la Revolución, mucha literatura mexicana, pero también parece que muchos de estos papeles femeninos dentro de esas novelas también meten a la mujer, pero también en función al hombre. Es decir, qué hombre se la robó, qué hombre se la quiso llevar, porque se enamoró con el hombre, entonces empieza a rebelarse contra la madre o lo que sea, porque resulta que de la Revolución por supuesto que salen las adelitas y por supuesto que salen las soldaderas. Pero no nos dicen, por ejemplo, de una mujer, de la mujer borrada, esta mujer universal borrada, que fue mexicana y en este momento sí hace… se limita a su rol de mujer, que es un rol muy aburrido. El rol de mujer es un rol muy aburrido para los historiadores, para los hijos también, el rol de madre a los hijos aburre y en El murmullo de las abejas, entonces hay un personaje que le nace a Beatriz, esta madre muy entera, muy completa, es muy proactiva por la comunidad, pero a la hora de ser madre el hijo prefiere hablar el idioma del hermano Simonopio que no habla bien, ¿verdad? Pero habla su propio idioma, porque la madre todo lo que dice es bien aburrido. Le dice lávate los dientes, límpiate los oídos, ve a la escuela, siéntate bien, todo lo que nos dicen todas las madres del universo y de todos los tiempos. Y yo creo que a los historiadores eso les pasa también. No se puede contar la historia mexicana sin una mujer. La historia de la humanidad no es universal mientras nada más sea la historia de los hombres. A los historiadores les gusta ver la guerra y ya cuando se acabó una guerra, pues ven mejor otro conflicto, pero lo que no ven es que al final de las guerras y no nada más aquí en México, esto es universal, las que quedan para recoger los pedazos rotos de un país son las mujeres y a mí me parecería muy importante que empezáramos a ver eso, pedirle a los historiadores que no tengan mirada de género, sino que de verdad tengan una mirada universal y que se metan más mujeres.

13:34
Sofia Segovia. Porque si las mujeres no cuentan su historia están permitiendo que alguien más la cuente. Pero luego también en esta novela yo me di cuenta de que Beatriz, como símbolo, no es el único que existe en la época de la revolución. Luego está Lupita. Lupita rima con Adelita, que a lo mejor todos conocen la canción de la Adelita. Si Adelita se fuera con otro, si Adelita no fuera mi mujer, yo la seguiría por mar y por tierras y por mar en un buque de guerras y por tierra en un tren militar. Lo que no nos dice esa canción de Adelita es qué le van a hacer Adelita cuando la alcancen. Y creo yo que es demasiado importante a veces entender el presente y la realidad a través de la literatura que nos lleva lejos, lejos en el tiempo, en espacio y en vidas, porque todas estas Adelita las leemos todos los días aquí en los periódicos, tenemos un problema, todo el mundo lo tiene, pero aquí en México de verdad, los números son casi de guerra contra las mujeres y para mí era muy importante contar a Lupita, nombrarla. Y qué significara como individuo mucho para una familia, para que entendiéramos lo que no se puede entender en el periódico. El periódico nos informa, pero una novela nos hace sentir. Y me parece a mí, que estamos hablando quizá de una ruta crítica para explicarnos lo que sucede hoy en esta guerra que parece que lidiamos hombres contra mujeres. Y lo que yo quería hacer también que hace México muy bien en su historia oficial es romantizar figuras y en sus canciones también, estas figuras románticas de qué romántica es La Revolución, qué romántica es la figura de ese hombre que le cantó a Adelita, que no la quiere dejar ir porque la ama tanto. Y qué romántica es la figura de esta mujer mexicana que es abnegada y en su abnegación no tiene derecho a decir que no, y entonces a mí me parecía muy importante en esta novela cuando hablara de la figura de la mujer, hablar de esa figura como figura imprescindible para la narrativa. No sé si han oído esta conferencia de Meryl Streep, esa entrevista de Meryl Streep en la que dice algo así, voy a parafrasear, que dice que a los hombres se les enseña a vivir y a hablar el lenguaje de los hombres, pero que las mujeres tenemos que aprender el lenguaje de los hombres, pero también tenemos que aprender el lenguaje de las mujeres.

16:38
Sofia Segovia. Entonces me parece como que esta es una mirada mucho más completa, no nada más para escribir mujeres, pero también para escribir hombres. Hablo absolutamente el lenguaje de los hombres, porque lo hemos vivido, es el que se nos ha contado toda la vida. Ahora hay que contar el de la mujer, porque además pienso que lo que no se cuenta muy fácil se descuenta. Y entonces ahora tenemos que hacer ese esfuerzo por contar la vida desde la perspectiva de las mujeres. Y comprendí yo al escribir a Beatriz que estaba yo escribiendo a una mujer que estaba condenada para la eternidad a buscar un hijo en caso de no encontrarlo, e ir a meterme, porque esa es la maravilla de la literatura, nos convertimos en ese personaje y meterme en su locura de, ¿dónde estás? ¿Dónde está mi hijo? ¿Dónde está mi hijo? Y enchinarme la piel y comprender que estaba escribiendo a La Llorona. Entender que la maternidad también es una figura universal y eterna. Y ser madre, que ella escribió sobre una llorona mexicana, pero luego ir a Peregrinos y escribir a una llorona que llora en alemán y decir es que las madres son universales y no importa el color de piel y el idioma que hablas, las madres son universales y creo que ahí también creo que nos deberían de preguntar a las madres si queremos que las guerras sean románticas. Entonces era muy importante ir a hablar en este momento, separarme un poco del canon, de cómo se cuentan las mujeres de esa época y contarlas como de manera muy vívida, personas reales, personas con agencia, con aspiraciones, con sueños, con miedos y luego, pues que vivan ahora para nosotros y decir, ¿de dónde viene el México que hoy vivimos?

19:00
Alejandra. Hola Sofía, mucho gusto. Alejandra Sosa, mediadora de lectura, profesora. Conozco tu obra gracias a una gran amiga. Ella me ha hablado muchísimo y con gran cariño del Murmullo de las abejas y justo en las conversaciones ha salido, como ya se ha notado un poco durante la plática, que en tu obra hablas mucho de minorías. ¿Cuál es la importancia de darles voz?

19:29
Sofia Segovia. ¿Minorías u otredad? Yo al principio quise rendir homenaje a esta gente que llegó con los primeros exploradores al noreste de México, de la cual tampoco se habla y no es nada más que México no tenga memoria, ahorita México hace un esfuerzo bastante moderno de recuperar la memoria de los pueblos afromexicanos, pero estos nuevos afro norestenses están perdidos de la historia, desaparecieron y en Monterrey pues no hay idea sobre ellos. Pero hay que recordar porque lo que no se recuerda pues se esfuma, se esfuma y nos da sospecha, nos da algo de miedo lo diferente, esto como que es de la naturaleza humana, somos de manada y nos gusta que todo mundo medio se comporte igual y hable igual y se vea igual. Y resulta que empieza la novela con un bebé tirado abajo de un puente cubierto por un manto vivo de abejas. Pero resulta que además, donde lo descubren tiene un hueco en vez de boca y también lo mismo, yo en toda la novela no quise nombrar cuál es el problema con el que nació el niño, pero es que es un niño que al mismo tiempo es abeja, que crearon las abejas para que pareciera niño y poder convivir con el mundo de los humanos, pero las abejas no lo crean perfecto, lo crean casi perfecto, les faltó algo aquí porque las abejas pues como tienen ellas también su boca cuando las vemos en un close up extremo, vemos que también tienen como una especie de boquita partida y entonces así crean este niño. Pero resulta que acá pues otra vez sí es minoría porque tiene algún tipo de defecto físico, pero en realidad es que también es la otredad y la otredad da miedo y la otredad causa sospecha. Aquí en esta ocasión él causa mucha superstición y ocasiona un gran odio, pero también un gran amor. Porque también al escribir esto dije, me convencí en esta profundidad a la que se llega, me convencí de que el odio, la fealdad, la monstruosidad, porque después dicen es monstruo, lo beso el diablo o lo que sea, está en la mirada del ser que mira, pero también el amor. Cuando se mira con amor, el amor no ve defectos. Entonces sí, Simonopio es minoría, es otredad, pero la otredad también somos cada individuo. Eso es otra cosa, otra conclusión a la que hemos llegado. Cada uno de los que estamos aquí, de los que nos miran en la cámara, cada uno somos otredad del otro y cada uno merece también una mirada con más apertura y de entrada, menos miedo a esta diferencia que mostramos. Y esa exploración la viví ahí y me llevó a a explorar, como te digo y a llegar a esta conclusión de también yo no quiero mirar nunca con odio, yo quiero mirar siempre con amor, no ver defecto.

23:13
Sofia Segovia. Creo que hoy el mundo en el que vivimos nos ofrece mucho más oportunidad para lograrlo que el mundo de 1910. Y eso es por lo que era importante para mí estos temas que fui encontrando en esta novela, más bien me fueron encontrando, porque yo creo que en las novelas no nada más tenemos que decir lo que pasó, sino en todo esto, en el subtexto, ir contando todos estos temas para que nos lleven a las grandes reflexiones. Gracias.

23:51
Daniel. Hola Sofía, mi nombre es Daniel. Me da mucho gusto conocerte, soy un gran admirador tuyo. ¿Las novelas aún tienen el poder de cambiarnos?

24:02
Sofia Segovia. Yo creo que hay muchos medios, pero la literatura es la única mágica que puede llevarnos a una experiencia fuera del cuerpo. No hay ningún TikTok, no hay películas inclusive, nos llevan a emocionar mucho, pero no a tener una experiencia fuera del cuerpo. Todavía no hay un David Copperfield que lo pueda hacer tampoco, este mago que sepa como sacarte de tu cuerpo e irte a sentir lo que es el frío en Prusia Oriental o estar en el mar viendo los pescaditos junto con Lorna y Doogan. Entonces yo creo que esa experiencia ya una vez que los lectores la descubren, no la quieren volver a dejar. Esa es la experiencia, esa es la aventura, dejar de ser nosotros. Todos los muchos autores hablan de las mil vidas. Nacemos y estamos condenados, no condenados, tal vez es disfrutable vivir dentro de nuestro propio pellejo el resto de nuestra vida, pero los libros nos llevan y ese es el poder mágico de la literatura a vivir mil vidas y es más, sin límite, mientras encontremos buenas novelas también. Lo que yo creo es que ahorita las tecnologías sí son de gratificación instantánea. Estos tiktoks muchos te cuentan una pequeña historia en siete segundos ya estás, órale al siguiente y te metes al scroll y resulta que lo que sí se va perdiendo es la capacidad de una atención prolongada, y eso preocupa un poco, la verdad. Pero dicho eso, en el 2024 México fue el país que más creció en porcentaje de lectores. No que tengamos más lectores, sino el porcentaje de lectores México en el mundo fue el país que más demostró crecimiento y siempre me preguntan, ah pero los jóvenes no, porque se la pasan en el scroll. Pues los jóvenes se la pasan también en el Wattpad, ¿no? Las tecnologías también ofrecen cosas muy buenas y en el fanfiction de otros y los leen ahí y están discutiendo todo lo que los adultos que no observan bien no se enteran que de ahí pueden salir grandes escritores ojalá. En el 2025 el género que más creció en México y creció bastante bien, es infantil juvenil, a mí me da mucha esperanza eso. Los jóvenes están leyendo, los padres les están comprando libros y creo que eso quiere decir que también ya tenemos una generación de padres jóvenes que quizá ya les tocó la buena noticia que es leer, la aventura que es leer. Entonces yo creo que no, la literatura está aquí, nos llegará a veces, porque luego a veces por audiolibro o por el e-book, pero tienen otro acercamiento a la tecnología.

27:11
Sofia Segovia. Y lo que sucede con la tecnología es que tiene que ser nuestra herramienta. Lo que no debe de suceder es que nos dejemos convertir en la herramienta de la tecnología. Y sí, creo yo que también debe esto de empezar desde los niños, porque siempre me preguntan, ¿cómo podemos hacer a nuestros hijos lectores? Pues yo a mis hijos nunca les dije ándale, para que tengas mejor ortografía tienes que leer o para que te hagas la persona más interesante del lugar. No, no, yo siempre les decía, ¿qué libro te emocionó? Leer es una aventura y eso es lo que tenemos que decirle a los jóvenes, a los niños, lee porque leer es una aventura, lee porque leer te va a llevar a comprender otras realidades. Lee porque vas a dejar tu cuerpo atrás y te vas a ir como por acto de magia.

28:11
Maya. Mucho gusto Sofía. Mi nombre es Maya y algo que me intriga saber es, ¿qué autores te inspiran al escribir?

28:20
Sofia Segovia. Fíjate que yo soy lectora, antes que ser escritora, para siempre voy a ser lectora y entonces lo que siempre sé es que tengo que estar leyendo mucho y muy amplio y todo el tiempo. Pero sí hay ciertos autores que en su momento todavía hoy recurro a aquella memoria de cuando los leí. Son libros que en su momento me construyeron y entonces me preguntan, ¿cuáles autores son tus favoritos? Dr. Seuss. Los leí cuando era chiquilla, a lo mejor me enseñó a leer. Estos cuentos me hacen todavía tener este apego a la imaginación infantil. Pero luego leí Platero y yo. Platero y yo en primero de primaria, no es para primero de primaria, pero tenía una maestra española que yo creo que dijo necesito que alguien lea algo español y nos puso Platero y yo, y se trata sobre un burrito plateadito que vive con una familia. Es de Juan Ramón Jiménez la novelita. No era un libro ilustrado, tenía algún dibujito la portada, Platero asomándose por la ventana, muy tierno. Pero este libro yo todavía hoy recuerdo este momento de decir si leo palabra tras palabra tras palabra, yo hago mis propias ilustraciones en mi cabeza y fue un descubrimiento hermoso y es algo que ejercito todavía. Yo trato de escribir de tal manera que palabra tras palabra tras palabra, produzca esta magia que es tinta y papel, resulta que es una magia de transferencia, a través de un libro que finalmente cada quien en su cabeza produce una imagen, pero tiene que estar escrita de manera, con imaginería, de manera muy vívida y entonces yo siempre recurro a ese recuerdo para decir este es el poder que tenemos a la hora de escribir. Y luego está también las obras de Shakespeare. Para mí fueron muy importantes cuando las empecé a leer y decía estoy leyendo Shakespeare y por fin ya lo entiendo, porque de todas maneras es un lenguaje muy antiguo. Que nos estamos modernizando, pero también me dice que Shakespeare escribió, no para confundirnos a nosotros, sino para que fuera comprendida sus historias por la gente de su época. Cuenta cualquier historia, pero la entendemos en cualquier momento. Es decir, la historia siempre es bien emocionante y bien humana. Y entonces también hoy me inspira muchísimo decir es que no importa si ya El murmullo de las abejas cumplió diez años, ojalá que dentro de 400 sigan diciendo, ay, qué barroco español usaba esta norestense, pero mira todavía El murmullo nos sigue hablando con verdades, con ideas, con el mundo en el que vivimos, y ese es Shakespeare. Y Gabriel García Márquez en particular los cuentos porque estoy hablando todas esas historias que leí en la juventud, porque me construyeron. Pues me encontré con Gabriel García Márquez, que había cuentos, eran cuentos, yo no sabía que había cuentos para adultos y una maravilla de cuentos y todos redonditos, no dejaban hilo suelto, no dejaban cabo suelto, te dejaban siempre con algo. Y entonces también tengo esos cuentos. Y luego, por último, lean esta novela, es una de mis favoritas, ahí si puedo decir esto, Historia de dos ciudades de Charles Dickens, porque fue cuando yo aprendí que un autor puede lanzar muchos hilos casi al mismo tiempo y luego irlos tejiendo y el lector se queda, ¿qué tiene que ver esto con aquello, con aquello, con aquello? Pero luego empieza este trabajo de tejido de todos estos cabos, todos estos hilos van tejiendo este gran tapiz y que al final no queda cabo suelto, no quedó un hilo sin usar, no le tuvo que meter un hilo a media tejido que se ve como parche, no. Una historia perfecta que también nos habla de el mundo de hoy.

33:08
Sofia Segovia. Son novelas que son eternas. Espero que todo esto sí me hayan construido bien y sobre todo, yo aspiro a que cada vez que me siente a escribir logre los mismos efectos en todo lo que yo escribo.

33:34
Demián. Mucho gusto, Sofía, me llamo Demián y mi pregunta es ¿qué has aprendido enseñando a escribir a otros?

33:40
Sofia Segovia. Lo bonito es que es otra faceta, pero bajo la misma sombrilla de la literatura. Y me ha gustado tanto ser guía para otros que escribí recientemente un libro porque sé que no puedo estar con todos los que quieran escribir y entonces ahí está ese libro. Todo lo que he aprendido en estos años de ser tallerista traté de vaciarlo ahí para que más lectores se atrevan a cruzar la frontera hacia la escritura. Es una frontera bien dura, a veces parecería que alguien se imagina que el pasaporte y la visa son imposibles de conseguir para pasar esa frontera, pero en realidad no. Y entonces lo primero que yo enseño es, hay que perder el miedo. Todos tenemos miedo todo el tiempo. Hemingway decía que el oficio de escribir es el único donde nadie se convierte en experto. Y es cierto, porque cada vez que vas a empezar a escribir algo nuevo, te vuelve a entrar el nervio de, ¿seré capaz de llegar al punto final? Pero en parte también digo yo que el miedo se tiene que usar como motor y no como paralizante. Entonces, lo primero que a mí me gusta enseñar es no tengas miedo. Escribe lo que quieres escribir. Después, escribir es corregir. Nunca se llega a la perfección y ese es el miedo que tienen muchos que van a empezar. Es que yo no voy a escribir tan perfecto como Gabriel García Márquez. Pero Gabriel García Márquez tampoco escribió tan perfecto a la primera, tuvo que tener un editor, tuvo que tener muchos lectores que le opinaran y que le rayaran su texto y que dijeran, esto te entendía, aquello no te entendía, déjame volver a trabajar. Mucho trabajo escribir. Eso es otra cosa, los escritores escriben. Mucha gente se acerca con nosotros los escritores y nos dicen es que yo quiero escribir, tengo una historia buenísima. Pues escríbela. No, te la digo y la escribes tú. Y yo les digo, no, escríbanla ustedes, porque déjenme decirles algo, hay también esta romantización del novelista, de este gran artista. Déjenme decirles que los novelistas tenemos que ir al súper a comprar el mandado y fuimos a recoger a los hijos, hicimos todo eso, sobre todo cuando somos mujeres. Vivimos en el mundo, en este plano de existencia. El escribir es trabajo. Hay esta romantización también, y esto también me gusta mucho decirlo, de este autor que está de noche fumando todo el tiempo y con una copa de vino por acá porque… así a media luz y como que se ve muy romántico ese ambiente, pero les digo yo a mis alumnos, hagan eso y vas a terminar con un cáncer en el pulmón y con un vicio horrible que te tienes que quitar, que ya no sabes si escribiste tú o escribió el vino, porque sí ha pasado esto, entonces no dependas de nada para escribir. Pero quítate de la romantización de Borges, de Gabriel García Márquez, de Víctor Hugo y de Charles Dickens. Léelos para construirte, pero no los dejes entrar a tu oficina a escribir contigo, porque al rato estás aquí con todo un panteón de los dioses de la literatura admirada y vas a estar preguntando, no, aquí no pondría punto Borges o allá un personaje así, nadie de ellos escribió, ¿cómo me voy a atrever yo? Y tienes que entender, y yo creo que esta es la máxima lección, que ellos también se atrevieron en algún momento a pasar de ser lector a escritor, que también te aseguro que admiraron mucho a muchos escritores, pero que de todas maneras dijeron bueno, los voy a dejar fuera de mi espacio porque voy a escribir lo mío, porque ellos también lo que hicieron fue encontrar su propia voz, no imitar a nadie más, no hacer nada.

38:06
Sofia Segovia. Dijeron voy a hacer lo mío, tengo que confiar que todo lo que leí me construye, pero tengo que dejar que salga lo mío. Y esto es, cuando se logra eso, es cuando los autores ya tienen alguna obra que tiene su propia voz y que va a perdurar en el tiempo y quizá va a traspasar también toda frontera de tiempo y espacio. Y entonces ellos lo hicieron. Luego me toca en algunas clases algunos alumnos que me dicen no, esto no lo escribí porque me iba a dar demasiada cosa. No se raje, hay que escribir todo, luego ya ves si quitas cosas, pero cuando estamos escribiendo tenemos que vaciar todo lo que se nos ocurre, porque al escribir, fíjense qué bonito el superpoder del lector, esta es la magia, los lectores tenemos el superpoder de dejar de ser nosotros y convertirnos en alguien más. Es lo que queremos lograr. Pues yo, como superpoderosa lectora, cuando escribo, ¿por qué voy a querer dejar de ser superpoderosa? Yo quiero cuando escribo, quiero al escribir convertirme en todos mis personajes, porque siempre también nos preguntan, y tú, ¿qué personajes eres de tu novela? Y sí, hay autores que se escriben en sus novelas, yo trato de dejar de ser yo. A mí me gusta como lectora, pues ya no cargar con mis pendientes de al rato tengo que ir por esto y así. O sea, yo cuando escribo vuelvo a ejercitar este superpoder que aprendí como lectora que es, no quiero ser yo, quiero ser el personaje, pero me voy a invertir completamente, así sea el personaje más rencoroso y entonces me dejo ir a sentir ese rencor. El personaje más iluminado y entonces voy y trato de entender esa luz que tiene por dentro el personaje. La mujer que pierde, la mujer que muere, la mujer, todo, todo me siento yo obligada a ir a sentirlo y a escribirlo, y luego a nunca pedir perdón. Gracias. Bueno, pues muchas gracias por escucharme. Para mí ha sido muy importante todo este camino que he recorrido con todas mis novelas, todas mis novelas y mis libros, porque tengo también dos libros de no ficción, parecen ser muy distintos, pero van tras lo mismo. Van tras esta búsqueda de completar México, de contarlo de mejor manera, me refiero de manera más completa, no nada más hacia adentro, sino también hacia afuera.

41:11
Sofia Segovia. Y yo pienso que todos tenemos ese deber. Yo los invito mucho también a conectarse con la historia, a leer mucho, pero sobre todo a escuchar a sus viejos, a escuchar a sus viejos, porque si a veces la historia nos la cuentan de tal modo que no nos dicen nada de nosotros mismos, en las anécdotas estamos nosotros, ahí es donde vivimos. Y discúlpenme ahora que les dicen YOLO, solo se vive una vez y quédate en el presente, esas son seducciones muy atractivas, pero yo no voy con eso. Yo sé que el presente es donde pisamos, es donde respiramos, está muy bien, pero de nada nos sirve vivir en un presente constante y decir en el futuro haré esto y haré lo otro, si no sabes por qué estás en este presente, qué te tuvo aquí. La conexión con la historia es demasiado importante. Tenemos que conectarnos nosotros con nuestra historia, escuchen a sus viejos que les cuenten de dónde vienen y cómo han tenido las generaciones pasadas todo lo que han tenido que hacer para que nosotros hoy estemos aquí. Cuando se conecten con su historia y comprendan por qué están aquí, todo lo que han sobrevivido van a decir, la vida es un milagro, la voy a cuidar porque sé de dónde vengo, entonces comprendo dónde estoy parada y soy yo quien va a planear mi futuro y nadie más. Muchas gracias.