¿Cómo se desarrolla la valentía?
Jorge Cantero
¿Cómo se desarrolla la valentía?
Jorge Cantero
Psicólogo
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La fórmula de la felicidad
Jorge Cantero Psicólogo
Jorge Cantero
Jorge Cantero es psicólogo con más de 25 años de experiencia, especializado en el desarrollo humano, el sentido de vida y la construcción de vínculos significativos. Cantero es conocido por su enfoque práctico y filosófico, integrando perspectivas de la psicología, la filosofía clásica y la neurociencia. Su trabajo inspira a otros a vivir con sentido, afrontar el conflicto y cultivar la esperanza como actitud vital.
Transcripción
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Jorge Cantero. ¿Por qué es tan importante tener propósito de vida y poder contestar quién soy? Porque al hacerlo tomas control de la narrativa, tomas control de esa historia y empiezas tú a contarla sin permitir que otros la cuenten solamente por ti. Al final del día, el propósito es ir descubriendo no solamente para qué soy bueno, sino para qué soy útil. Porque he entendido cuáles son mis talentos. Pero lo más importante de todo, porque he descubierto la forma de ponerlos al servicio de los demás. Hablar de felicidad es como hablar de algo pueril, infantil, inocente, ingenuo. Pero es curioso, pero al mismo tiempo es la gran pregunta del sentido humano y de la filosofía. Y ya, insisto, muchos filósofos se dieron cuenta y psicólogos también, que el problema es este, la felicidad no se puede tener. No es un recurso que obtienes, no funciona de esa manera. La felicidad no la puedes poseer. El grave error de la gente que cree que no existe la felicidad es que asocian la felicidad con la alegría, con la euforia, con la pasión, que pasan muy rápido. Y entonces pretenden que estemos como duendes saltarines tontos todo el día y eso es felicidad. Cuando no es posible, no es sustentable, no es, no es lógico. En un mundo real tenemos pérdidas. ¿Se puede ser feliz en ese mundo? Sí, porque la felicidad no está opuesta al sufrimiento o la tristeza. La felicidad está opuesta. La entendemos en oposición al conflicto interno no resuelto. La felicidad no es una emoción, es un estado mental organizador que produce equilibrio y balance entre fuerzas, emociones, eventos, pensamientos que típicamente tendemos a considerar opuestos o en conflicto, contradictorios. La felicidad es un estado mental que nos obliga a una suerte de dialéctica, a tomar la tristeza y la alegría y entender que forman parte de una misma dinámica. Y entenderme a mí, no como alguien ajeno que necesita recibir cosas para sentirse bien. Lo cual nos lleva a otro problema importante de la felicidad, tener o ser. No puedes tener felicidad, pero puedes ser una persona. Grábense esta frase, por favor. No puedes resolver problemas abstractos por medios concretos. O sea, no puedes responder la pregunta, ¿qué es mi autoestima? ¿Qué es mi valor? ¿Qué es el amor? ¿Por qué estoy aquí? Por medios concretos. No hay cantidad de dinero, no hay cantidad de coches, no hay cantidad de trabajos, no hay cantidad de personas externas, no hay cantidad de triunfos, no hay cantidad de satisfactores materiales que puedan responder esas preguntas. Te pueden ayudar a tener una vida más llevadera, sí. Yo no estoy aquí para decir que el dinero no importa, sería injusto, sería absurdo, sería ciego. El problema es este, es un medio, es un medio. Es un medio para lograr experiencias, vínculos, contactos. Y cuando lo entendemos de esa manera, entonces tiene sentido.
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Jorge Cantero. Tiene sentido en la vida. Trayendo aquí a Aristóteles a mi lado, lo que les diría es esto, Aristóteles pensaba que la virtud era lo que definía el propósito de un ser humano. Pero la virtud decía él, necesita un medio físico para expresarse. Tú no puedes saber si una persona es buena solamente porque dice soy muy buena persona. Porque tiene que haber actos y evidencias que lo demuestran. Hay congruencia. Pero, ¿qué ocurre en el momento en el que una persona confunde esos actos y esas evidencias con la virtud? Entonces, de pronto resulta que el bien, la justicia, la valentía ya no son tan importantes como son que la gente note que soy bueno, justo y valiente y honorable, donde el prestigio empieza a importar más que la virtud. Ahí la felicidad también se pierde, porque nos obsesionamos con este pensamiento del tener. Así que sí hay un método, pero más que un método, yo diría hay una forma de vivir. Hay una forma de vivir congruente, íntegra, sensata, pensada, donde podemos observar nuestro conflicto, donde podemos observar nuestras emociones y hacer un esfuerzo continuo a lo largo de toda nuestra vida por intentar equilibrarlas, resolverlas, amarlas, usarlas, sentirlas. Y en la medida en la que vamos resolviendo ese conflicto interno, vamos descubriendo que puedo tener pérdidas y dolores, que puedo tener muchísimo miedo, que puedo tener mucha confusión y sin embargo experimentar felicidad. Si logramos entender que la felicidad no es un bien que tener, sino una forma de actuar en el mundo y de vivir, una forma de sentir y hacer, entonces también te darás cuenta de algo importantísimo y es que la única constante es el cambio, la única constante es que todo está en movimiento. Si tú te permites también estar en movimiento y cambiar y crecer… Sí, eso es felicidad, eso es mucho, mucho más cercano a la felicidad. Creo que la felicidad emerge de cuidar con mucha atención cómo te comportas, con quién te relacionas, qué haces, qué sientes y en la medida en la que verdaderamente le apuestas a la calidad de vida, maravillarte frente a las cosas que de pronto empiezan a tener sentido porque empezaste a verlas de verdad, no solamente a desear tener, tener, tener, tener, sino empezaste a sentir que nada te pertenece, que forma parte de todos. Y cuando lo comparto, ah, estoy feliz, estoy contento, estoy en un buen lugar.
07:30
Maricarmen. Hola Jorge, ¿qué tal? Soy Maricarmen Verez. Me encanta tu filosofía de vida y la congruencia con la que la aplicas y nos la expones. Y mi pregunta sería, en este mundo tan complejo o en estas circunstancias tan complejas, el ser optimista, ¿tendría que ser ser un poco ingenuo?
07:53
Jorge Cantero. Bueno, cualquiera que ha prendido la tele recientemente se lleva con algunas sorpresas tristes todos los días, ¿no? El dolor, la miseria y el sufrimiento tienen tantos reflectores. Por cierto, creo que deberían de tenerlos. Es decir, yo no, nunca abogaría por un mundo ignorante. La crueldad tiene que verse y es la única forma de fracturarla, pero insisto, abrimos cualquier red social, cualquier medio informativo y el… vamos, el panorama es complejo. ¿Ser optimista es ser ingenuo? Bueno, pues en este panorama podríamos decir que sí. Pero luego recuerdo a José Antonio Marina, al gran filósofo español, que dice, contundente, que el pesimismo tiene un prestigio intelectual que no merece. Vamos a una reunión y empezamos a hablar y siempre parece más inteligente el que dice todo se está yendo al garete. Siempre parece más inteligente el que dice no podemos confiar, la gente no es confiable y en cambio el que cree fehacientemente, hay razones para estar contento, hay razones para confiar, hay razones para creer que las cosas vienen bien. Agh, hasta flojera da de pronto. Y entonces empezamos a caer en un engaño público y social que está volviéndose muy peligroso, que es, no hay esperanza, este mundo es insalvable. ¿Saben a cuántos jóvenes he escuchado decir el ser humano no merece ser salvado? El ser humano debería extinguirse. La gran solución para la Tierra es que el ser humano se extinga. Imaginan lo triste que es negar a todos los hombres y mujeres que tuvieron que dar la vida para que cada uno de ustedes esté aquí y me rehúso porque efectivamente el pesimismo tiene un prestigio intelectual que no se merece. El problema es que en esta tendencia humana pendular, de pronto también aparece el positivismo tóxico. Y vivimos en una fantasía donde de pronto, cuando nos pega el dolor, viene un ejército de gente a decirnos todo va a estar bien, todo son enseñanzas. Cada tragedia tiene una lección. Y no, gracias, no quieres escuchar eso. ¿Eso es optimismo? No, eso no es optimismo. La ciencia lo ha estudiado y tiene una respuesta muy clara. El optimismo es diferente al pesimismo en cuanto a que este último siempre ve las cosas de manera binaria, polar. El pesimismo observa el mundo desde solamente dos posibilidades bueno y malo.
10:57
Jorge Cantero. El optimismo real tiende a ver las cosas en matices, uno. Dos, tiende a verlas despersonalizadas. No todo tiene que ver contigo, no todo te pasa solamente a ti. Tres, el optimismo tiende a ver las cosas de manera menos global. No destruye todo tu mundo, solamente afecta en un área. Y probablemente lo más importante de todo, el optimismo tiende a ver la vida y los problemas y los sucesos como cosas temporales que tienen una vigencia. Ser optimistas de esta manera no es ingenuo, ni tampoco es inocente. De hecho, yo diría que es mucho más realista porque nos obliga a no simplificar las cosas. El pesimismo es cómodo porque simplifica, nos ahorra un montón de desgaste, nos ahorra un montón de energía invertida en resolver los problemas del mundo. Partimos de que no hay solución, partimos de que deberíamos estar tristes y nos quedamos ahí como espectadores. No hay forma de que un pesimista sea protagonista de una historia, porque, para empezar, no le interesa la historia. El pesimismo lo que hace, fíjense que interesante, es congelar el presente a costa de arrebatarle al futuro toda posibilidad y nos dice no hay nada allá afuera para ti. Hombre, en ese escenario, por supuesto que estar triste es lo más sensato que se nos ocurre, ¿verdad? Pero, ¿qué pasa cuando ocurre un milagro de la naturaleza y de la conciencia, que es crecer y madurar y volvernos adultos? ¿Cuántos de ustedes han querido que aparezca un adulto premium en su vida para solucionar sus problemas? ¿A quién le pido un consejo en este momento que no tengo idea de qué hacer? Ah, y suspiras y dejas ir y confías en que a lo mejor vas a descubrir la respuesta, siempre y cuando hayas optado por volverte adulto. ¿Y qué tiene que ver la adultez con el optimismo? Todo. Es muy difícil pedirle a una persona que confíe, que crea cuando no sabe qué hacer, cuando no tiene respuestas, cuando tiene tanto miedo de interactuar con el entorno que lo observa de lejos. El adulto es la persona que puede habitar el espacio que se abre entre lo que debería de ser y lo que es, entre lo justo y lo injusto, entre lo que me gusta y lo que no, que no se reúnen jamás. Entre los ideales y la realidad. Ahí hay un espacio y cuando tú puedes habitar ese espacio, no volverte loco y no estar en sufrimiento continuo ahí sabemos que te estás volviendo adulto y puedes estar en la vida y abrazar la vida y querer la vida, aunque nunca sea exactamente como te imaginaste que iba a ser. Te vas volviendo adulto y descubres algo maravilloso. Tengo identidad, tengo independencia y soy autónomo. En la modernidad idealizamos fuera de toda proporción una de las épocas más difícil de la vida de un ser humano, la niñez y la juventud, en donde no somos libres, no somos autónomos, no somos independientes y hay que elegir por uno. Estos mediadores. Sí, bueno, lo que pasa es que es más cómodo hasta que deja de ser. Si verdaderamente abrazas la adultez y estás dispuesto a mediar en estos momentos de tragedia y maravilla y entender que la vida da mucho, si tú también le das, ah, entonces el optimismo tiene mucho más sentido.
14:56
Jorge Cantero. Porque necesito creer, necesito confiar en la gente, en el mundo. Necesito creer que el mundo es un lugar fértil, que el mundo es un lugar en el que vale la pena plantar y entonces tener optimismo es un poco más sencillo porque crees que eres capaz, que el mundo es un lugar bueno y que hay una forma de lograrlo. O podemos seguir pensando que el pesimismo es más inteligente, quedarnos en las gradas y sufrir lentamente todos los días. No me parece lo más inteligente del mundo. Para mí el optimismo es una forma sensata de ver la realidad y, sobre todo, desear interactuar con ella. Y el optimismo requiere mucha valentía.
15:37
Marco. Hola Jorge. Mi nombre es Marco. Antes que nada muchas gracias por este espacio y por todo tu trabajo.
15:45
Jorge Cantero. La psicología para mí ha sido una herramienta que me ayudó a tener la valentía para bajar al ruedo. Y dicho eso, me gustaría preguntarte, una vez estando en el ruedo, ¿es inteligente todo el tiempo estar evitando el conflicto? Desde luego que no, y es curioso porque lo hacemos y nuestra vida no funciona si no hay conflicto, porque el conflicto es el catalizador del cambio. Hay personas a las que les tenemos que poner límites o a nosotros mismos. Hay problemas de salud que necesitamos atender, hay problemas psicológicos que necesitamos observar, siempre y cuando queramos tener una vida con calidad. Demorar el conflicto es jugar un juego de recompensa inmediata, porque cada vez que pateamos algo que hay que hacer, cada vez que pateamos esa conversación difícil, esa decisión complicada, lo que estamos es obteniendo una recompensa cortita, inmediata. Ah, y me relajo tantito, lo hago después, luego. Cuando en cambio, abrazamos el conflicto y decimos va, cerramos los ojos y nos aventamos, estamos apostándole a algo muchísimo más complicado, que es una recompensa a largo plazo, porque el problema es este, cuando enfrentamos el conflicto, las cosas no se resuelven rápido. Muchas veces las cosas se resuelven a lo largo del tiempo y por ahí hay una frase que me gusta repetir desde que soy pequeño, la solución de un problema solamente implica la aparición de otros dos, y la solución de dos solamente implica la aparición de tres. ¿Por qué? Porque el mundo es inherentemente complicado, en parte, pero también porque ocurre algo maravilloso. En la medida en la que resuelves un problema, tienes tiempo, inteligencia y recursos para ver todo lo demás. Entonces, de pronto tienes dos problemas más que resolver y entonces, ¿qué? La vida se me va en resolver problemas y en cosechar lo que resulta de esa solución. Huir del conflicto ni nos da más paz ni nos hace tener una vida mejor. Lo que hace es demorar las consecuencias y casi siempre producir catástrofes que podrían haberse resuelto antes si nos hubiéramos dado el tiempo y la oportunidad de permitirnos incomodarnos. Seguro que han escuchado esta frase de nadie puede tener lo que quiere al mismo tiempo, todo lo que quiere al mismo tiempo. ¿Saben por qué? Porque la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Los recursos son limitados. No puede ser. Nadie tiene todo el tiempo, toda la vida, todo el dinero, ni todos los recursos materiales. Y aunque lo tuvieras, malas noticias, hay que transformarlo. Yo no me puedo comer una roca, no me puedo comer el dinero, no me puedo comer la ropa.
18:45
Jorge Cantero. Es más, no me puedo comer muchas cosas que no pasan por el proceso de cocinado. Tengo que transformar. ¿Y qué es transformar? Entrar al conflicto. Transformar es abrazar el conflicto y decir, qué tengo que hacer, porque si el conflicto es el catalizador del cambio, entonces es también el catalizador de la creatividad. Es el catalizador de la búsqueda de las preguntas. El conflicto es el que te obliga a ir más lejos de tu zona de confort. Esto no se trata de ir a buscar conflictos por deporte, se trata de abrazar los que llegan y no negarte a ellos porque hay algo más importante allá atrás para ti, porque hay una inversión a largo plazo que te va a ayudar a templarte, templar tus músculos, tu mente, tu cuerpo. Pero si estamos vivos, amamos y deseamos, más tarde o temprano aparecerá el conflicto en nuestra vida. Hay que abrazarlo, hay que vivirlo, hay que pasarlo y luego, si es posible, sentarnos y celebrar. No sé si decir gracias por el conflicto, pero al menos para algo sirvió.
20:08
Neftali. Hola Jorge, mi nombre es Neftali, es un gusto conocerte. Hablabas un poquito sobre el miedo y la valentía. Mi pregunta es, el miedo es un limitante en la vida diaria, ¿cómo podemos hacer para desarrollar valentía?
20:22
Jorge Cantero. Esta es probablemente de las preguntas más trascendentes, creo yo, para la calidad de vida, enfrentar el conflicto y justamente abrazar lo que significa estar vivos, rendirse al amor, hacer lo necesario, requiere mucha valentía. Todos los seres humanos tenemos miedo. Es mucho más probable, de hecho, que tengamos miedo que valentía. Porque así como pasa con la felicidad, la valentía tampoco es una emoción, desde luego, Pero el miedo sí. El miedo es una reacción de alarma, una emoción que se presenta en el cuerpo y que no espera a que le hagamos caso, grita que por favor la atiendas. El miedo se activa cuando percibimos un peligro, cuando percibimos una amenaza, cuando hay que salvar la vida. Y necesito que tengan bien claro que al cerebro humano no le interesa que sean felices, le interesa que sobrevivan. El cerebro humano siempre va a coartar, limitar, censurar cualquier cosa que tenga que ver con satisfacción, calidad de vida, propósito y esas cosas hermosas, cuando hay emociones urgentes que aparecen. Si en este momento hubiera una amenaza tangible frente a nosotros, tendríamos que hacer algo al respecto, quedarnos quietos, huir. Y si por ahí apareciera el enojo, tal vez pensaríamos ah, puedo pelear y defenderme. Lo interesante es esto, cuando la amenaza pasa cualquier otro animal tendría un tiempo de equilibrio para que se calmen por ahí el cortisol, la adrenalina para que la amígdala deje de gritar como loca, tendría un tiempo de reposo y regresaría a lo suyo. Pero nosotros no somos así. Nosotros de pronto empezaríamos a pensar que el peligro va a salir de otro lado, está por ahí escondido, entonces aparece otra cosa mucho más interesante que ya no es el miedo, es la ansiedad. La ansiedad tampoco es una emoción, amigos, la ansiedad es un sentimiento. Es la combinación de una emoción con un pensamiento, es una emoción pensada y a diferencia de una emoción que tiene una duración cortita, la ansiedad puede ser eterna porque no depende de un estímulo real. No hay nada “real” amenazándonos, pero está aquí y es terrible vivir de esta manera. Pero esto forma parte de lo que significa ser humano. La pregunta entonces es muy relevante, ¿se puede generar valentía? ¿Acaso la valentía sería el remedio? La valentía es la voluntad de hacer lo correcto, aunque tengamos miedo, aunque duela o aunque suponga un riesgo o incluso una gran pérdida. No hay valentía si no es para el bien. Punto. ¿Cómo se aplica entonces la valentía al miedo?
23:34
Jorge Cantero. El miedo en el ser humano no es solamente sufrir amenazas físicas, a veces es perder lo que más amas, perder tiempo, perder energía. Y entonces el miedo grita, huye, no lo enfrentes, no lo hagas. Cuídate, protégete. Si hemos logrado cultivar valentía, probablemente aparezca en la parte de atrás de nuestra cabeza una voz que dice, pero lo correcto es hacerlo. Cuando haces lo correcto, te sientes mejor, resuelves más problemas porque a lo mejor en este caso la situación justa sería aventarte. Y entonces aparece algo que yo llamo la voluntad de arrojo, una forma de intención renuente en donde dices ah, ya valió y te avientas porque ojo, la valentía no se siente invigorizante como todo mundo cree, no sacas la espada y dices sí. No, la valentía la mayoría de las veces se siente como un hueco en el estómago en el que cierras los ojos y dices ay, Dios mío, ay, ¿no puedo decir que no? Y algo aquí arriba dice, no sería buena idea que digas que no, porque vas a generar un problema mayor, porque vas a defraudar a alguien, porque vas a lastimar a alguien. Porque no te vas a permitir a ti llegar tan lejos como podrías. Entonces aparece la voluntad de arrojo y te lanzas. Eso es la valentía. Entonces aquí el mito a despejar sería, ¿las personas valientes no tienen miedo? No, señor. Las personas valientes tienen mucho miedo todo el tiempo, solo que lo observan, lo ven y deciden conversar con él. La valentía es la disposición a tener una conversación con el miedo. Se puede cultivar, sí, pero requiere esfuerzo, requiere constancia. Requiere todos los días, todos los días, escoger algo que les parezca ligeramente incómodo, ligeramente inconveniente y hacerlo o tolerarlo. Hay que tolerarlo respirando, estando en calma, construyendo una relación. ¿Cómo? ¿Puedo construir una relación con el miedo? ¿Por qué no? Es tuyo, parte de ti, es una emoción que tienes tú. Viene a decirte cosas. El miedo es muy inteligente. Aguas, estás manejando a 120 kilómetros por hora, ¿podrías bajarle? Y le bajamos. Así que el miedo es digno. El miedo es bueno. Hay que escuchar al miedo. Hay que darle su lugar en nuestra vida. No siempre el miedo es malo. El miedo es una voz que hay que escuchar y hay que determinar cuando vale la pena escucharlo y cuando no, entonces tal vez el miedo no te cure de las formas más graves de temor, zozobra y tragedia, pero sí que puede ser el empujón que necesitas para hacer lo que tienes que hacer.
27:03
Paola. Hola Jorge, espero te encuentres muy bien. Mi nombre es Paola. Me encanta tu trayectoria y el cómo ves la vida y cómo la reflexionas. Y mi pregunta es, ¿se puede tener una vida plena en soledad? o, ¿necesitamos a los demás para ser felices?
27:19
Jorge Cantero. Yo te diría que la condición de la plenitud no solo es la compañía, también es el amor. Yo creo que cuando una persona puede relacionarse con el mundo desde la curiosidad, desde el deseo de conocer y desde el amor, puedes encontrar maravillas todos los días. Puedes querer saber que hay allá afuera para ti. Nuestro cerebro es el cerebro de un mamífero. Y por cierto, nuestro cerebro es tan antiguo como la especie humana. Cada uno de los que estamos aquí sentados tenemos el mismo cerebro que nuestros antepasados más remotos. La naturaleza nos construyó a los seres humanos con un cerebro social. Nos construyó con un cerebro que goza del contacto humano. Nos construyó con un cerebro que disfruta el vínculo, la conversación, la ayuda, el cariño y a veces también el conflicto, la lucha y el oponernos a las cosas. Nos construyó con un cerebro que disfruta del humor. Por ahí les va un dato interesante. La ciencia recientemente descubre que probablemente uno de los rasgos más evidentes de inteligencia es el humor, porque el humor requiere no solamente entender cosas complejas, sino compartirlas y estar con otros, poder transmitir estos chistes que otros se rían y entonces hacer una retroalimentación fantástica ahí. Es difícil que haya humor en soledad, por ejemplo. ¿Tú te cuentas un chiste solito y te ríes solito? Queremos el contacto, lo ambicionamos, pero al mismo tiempo también es difícil porque nos obliga hacer toda una serie de cosas complicadas. La primera de todas, confiar. Y la segunda, ser confiables. Confiar significa que estamos dispuestos a creer que las personas van a hacer lo que les toca. Que yo voy a hacer mi parte sentado aquí y ustedes van a hacer su parte allá y que luego van a salir y van a seguir haciendo su parte, y yo también. Confiamos en el momento en el que queremos creer que eso es posible, porque además no lo sabemos, es un brinco de fe. Ustedes conocen a alguien y no saben si va a ser lo que les toca. Pero de pronto nos encontramos con el milagro de ser confiables, poner los intereses del otro por encima de los míos. Encontrarme una cartera en la calle y devolverla. Ir caminando y hacerme a un lado para que el otro pueda pasar. Pero eso implica romper uno de los grandes problemas de la actualidad, que es lo que yo llamo turbo individualidad. Sí somos mucho más individualistas que en otros momentos de la historia, particularmente la sociedad occidental es mucho, mucho más individualista que en el pasado.
30:33
Jorge Cantero. Es difícil no ser cuando estamos pegados a las pantallas todo el día. Es difícil no ser cuando intuimos tanto peligro, cuando estamos seguros que el mundo es peligroso, que el mundo es un lugar terrible y que sería mejor quedarnos guardados en casa. Y vamos construyendo pequeñas cámaras de eco, en donde además aparece el prejuicio de confirmación. Cada vez le damos más click a las cosas que solo nos interesan a nosotros. Leemos los artículos que avalan nuestras ideas, leemos los libros que tienen que ver con lo que nosotros queremos. ¿Saben por qué es bonito convivir? Porque nos fuerza a cambiar de opinión. Nos fuerza a entender las cosas desde otra perspectiva. Nos fuerza a ver un mundo mucho más complejo que solo el nuestro. Y entonces también tendríamos que definir qué significa plenitud, porque si plenitud significa que solo yo estoy bien en salud y en bienestar, tal vez en soledad se puede lograr, pero si plenitud significa progresar, cambiar, crecer, aprender, observar, amar, compartir, entender y sobre todo, crear, es mucho más sencillo cuando tengo alguien con quien platicar. Es mucho más sencillo cuando viene alguien a decirme no estoy de acuerdo contigo. Es mucho más difícil cuando la persona de enfrente me incomoda, cuando realmente me incomoda, cuando me dice no me gusta lo que estás pensando. Incluso cuando se arriesga a ofenderme. Y entonces yo tengo que tolerar esa incomodidad para aprender algo nuevo. Pero creo que siempre pensamos que habrá más tiempo. La gente de pronto que teníamos se va marchando, nuestro círculo se va haciendo más pequeño, nuestros familiares se van o mueren y la vida va a empujándonos a estar un poquito más solos. Qué importante es que estemos dispuestos a compartirnos. Qué importante es que estemos dispuestos a arriesgarnos, a confiar. Pero creo que es una vida más divertida, más agradable y que vale más la pena vivir, compartida y en grupo.
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Zatzilja. Mi nombre es Zatzilja Garduño y pues es un placer y un honor estar aquí contigo. Y bueno, o sea, cómo palabras tan simples tienen grandes significados, y ahorita es lo que me estoy dando cuenta, y por lo tanto mi pregunta es, ¿qué experiencias y qué es lo que aprendemos de nosotros mismos cuando amamos a alguien más?
33:28
Jorge Cantero. Para mí este es un tema fundamental, el tema del amor, ya se han dado cuenta que hablo mucho del amor y en particular para mí el amor romántico, el amor de pareja, tiene un lugar fundamental en el desarrollo humano. Yo creo que el amor romántico no es un error. Creo que amar a alguien no es un defecto. Creo que amar y entregarse al ejercicio de un vínculo, no es algo que deberíamos evitar. La pareja es quien nos ve en los mejores y peores momentos y eso constituye un gimnasio porque requiere justamente a veces cargar grandes pesos emocionales, a veces estar en rutinas complejas donde vamos aprendiendo movimientos, técnicas, a veces requiere esforzarse un montón y lo más interesante de todo es que requiere hacerlo todos los días durante lo largo que tengamos una relación. Nos pone a prueba una relación de pareja como nada en la vida, porque nos obliga a compartir el espacio con alguien más y ese alguien más, debo advertirles, no es tu fan, no es tu admirador. Cuando uno espera tener una relación de pareja con alguien que es como tu cheerleader que te está haciendo todo el tiempo, eh bien, buen trabajo, eres el mejor, eres la mejor, todo lo haces bien no manches… estamos metidos en una gran desilusión porque eso no va a ocurrir. Nuestra pareja nos confronta, nuestra pareja nos incomoda, nuestra pareja nos dice lo que no le gusta y sobre todo nos obliga a observarnos y cambiar para estar al lado de esa persona. Ahora ustedes me dirán, ¿cambiar? Pero a mí no me gustaría tener que cambiar para nadie. Bueno depende de que estemos hablando. Cambiar tu temperamento, cambiar tus ideales, cambiar lo que te hace tú, pues no, deseablemente no, a menos que lo que te hace tú te haga una persona no tan buena persona, entonces sí sería deseable cambiarlo, ¿verdad? Pero no, no, no, la relación de pareja típicamente no te va a pedir que te transformes en alguien que no eres. Te va a pedir que cuides tus palabras, te va a pedir que cuides lo que dices, te va a pedir que pongas atención en el espacio físico, te va a obligar a que seas un poco más empático, más cortés, más compasivo. Te va a obligar a ser un poco más firme, más presente, te va a obligar a considerar al otro, porque con el otro vas a formar un vínculo de interdependencia. Retenemos una cierta identidad que es importante, pero hacemos algo fantástico que es compartirla con la otra persona. Y si todo va bien, hacemos algo maravilloso que se llama micro cultura. ¿Qué es una cultura? Una cultura es un conjunto de reglas, disposiciones, tradiciones, que mantienen un grupo humano cohesionado. Nos dice más o menos qué tenemos que hacer, cómo lo hacemos, qué comemos, a dónde vamos.
36:59
Jorge Cantero. La cultura nos ayuda a desarrollarnos. Bueno, una relación de pareja es una micro cultura de dos, luego a lo mejor de más, pero vamos a concentrarnos solo en dos, que se van a juntar y van a empezar a hablar lenguajes distintos. Sí, los dos hablan español o el idioma que hablen, pero no hablan el mismo idioma, las palabras no significan lo mismo, así que hay que encontrar un lenguaje común y en ese lenguaje común hay que preocuparnos por qué le gusta y qué le disgusta a la otra persona. Y saben qué es lo que pasa ahí, que es a lo que realmente le tenemos miedo. La relación de pareja es el destructor fundamental de la turbo individualidad, porque si de veras decides compartir la vida con alguien más, es otra persona, es un otro que te observa, que te mira, que te quiere, que te desea, a quien le gustas. Es alguien que está invirtiendo, fíjense bien, está invirtiendo todos sus recursos valiosos, su tiempo, su cuerpo, su cariño, sus emociones, su mente en un proyecto común, la relación de pareja solamente prospera cuando los dos se entregan de esta forma y ocurre el cambio. Y yo no quisiera que la gente se perdiera de eso por confundir autonomía e independencia con aislamiento. Si el romanticismo y el romance y el amor romántico es la fantasía que nos lleva a pensar que el otro es ideal, nuestra salvación y nuestra vida tiene que girar alrededor del otro, no, no lo quiero. Y tampoco deberían ustedes. Pero si el amor romántico es saberse deseado y desear al otro. Renovar el cariño todos los días, porque todos los días descubres que la otra persona tiene cosas que tú no, una perspectiva que tú no tienes y aprendes a desearla. Entonces tal vez aprendas una lección importante, que sí, que el otro te caerá gordo muy a menudo, que habrán días que le dirás, ¿sabes? En este momento no te quiero ver. Pero vuelves. En psicoanálisis llamamos a eso la constancia objetal o la constancia de vínculo. Ser capaces de tolerar el hecho de que la persona que quieres de pronto no le caigas tan bien y de pronto te diga estoy enojada, estoy enojado contigo. Pero, ¿sabes algo? Aquí sigo, aquí estoy, no me voy a ir a ningún lado. Y luego tú pagas eso con reciprocidad, con presencia, con ganas y juntos enfrentan al mundo, juntos salen adelante. Esa es la vida que yo le desearía a todo mundo, y sí, yo estoy muy enamorado y nunca he tenido empacho en decirlo, ha sido de las cosas mejores de mi vida.
39:59
Jorge Cantero. Creo que es lo que me convirtió en lo que soy. Pero hay una situación que está ocurriendo hoy en la modernidad que es de tener cuidado, porque hay gente que efectivamente sufre en las relaciones, hay gente que es engañada, mentida, lastimada, abusada y es terrible que te traicione quien quieres. De pronto llegamos a la conclusión, no existe el amor, no existe el amor porque yo no lo encontré, no existe el amor porque a mí me dañaron. Y qué mal porque estamos mandándole un mensaje fraudulento al mundo. El amor existe, solo no lo encontraste tú en este ensayo. En este ensayo en particular. ¿Qué tan dispuesto estás a aprender que te llevó hasta ahí para buscar un amor distinto? Sí buscar, no esperar sentado ahí a ver si algún día te llega. Ir y buscar un amor, un buen amor. Así que pónganse a trabajar, ¿vale?
40:55
Invitado. Hola Jorge, gusto en saludarte. Hace un momento, en una de tus respuestas yo escuché que hay situaciones o momentos en las que nos debemos de aguantar el orgullo y el ego. Mi pregunta es, ¿el ego tiene alguna utilidad?
41:07
Jorge Cantero. Sí, y no solamente tiene utilidad, sino que además no podemos existir sin él, pese a lo que de pronto estamos muy acostumbrados a escuchar. Se ha vuelto muy popular pensar, y creo que esto es una mala interpretación de la sabiduría de las tradiciones asiáticas sobre todo, que el ego es un estorbo, que el ego es malo, el ego es el villano y habría que extinguirlo. El ego es la parte peor de la personalidad. Miren, no es así. El ser humano nace, empieza a relacionarse con el mundo y va descubriendo. Descubrimos que el ser humano tiene ambiciones y deseos y que puede construir cosas en el mundo si se involucra con él. Nos vamos haciendo de cosas, de objetos, de personas y empieza a trazarse un mapa en el territorio de la historia. Nos descubrimos en relación a estos objetos, a estas personas y estas situaciones que te ayudan a entender quién soy. Ahora imaginen que de un momento para otro, todo eso que acabo de decirles colapsa. Lo que ustedes creen ya no es válido. Las historias que les contaron descubren que son mentira, nunca pasaron. Ocurre una sensación de vacío espeluznante dentro del cuerpo. De qué me agarro cuando lo que me daba seguridad, cuando lo que me daba un norte, lo que ponía mi mapa en este territorio, mi lugar en este mapa se acabó. Así se siente cuando el ego dice ay, necesitamos de todo esto. Todo se acaba, todo se pierde. Cada cosa que tengas en el mundo tiene una vigencia, una caducidad y un tiempo. ¿Qué es el ego entonces? ¿Toda forma de apego? No. La trampa es esta. Creemos que el ego es una cosa, que el ego es algo que de alguna manera podemos materializar y ver como si fuera una persona o una voz, cuando en realidad el ego es un proceso. El ego es una forma de relacionarte con todo lo que te rodea. Si tú te relacionas desde la dependencia, si te relacionas desde la necesidad absoluta de tener, porque tu valor, tu autoestima, dependen de ese objeto, ahí tenemos ego y cometemos por ahí el error de pensar a qué nos dedicamos. Yo me presento aquí con ustedes y la respuesta casi siempre es decir, soy psicólogo. Pero, ¿qué pasaría si de pronto apareciera aquí la autoridad de sepan ustedes que y dijera Jorge, por lo que sea, ya no puedes practicar psicoterapia? Pues ya no soy Jorge, ¿no?
44:24
Jorge Cantero. Ya no soy Jorge porque Jorge es psicólogo, Jorge es terapeuta, Jorge lleva 25 años de vida dando terapia. Les tengo una noticia, Jorge no es psicólogo. Ah, ¿no? No. Jorge practica psicoterapia. ¡Ay! No, a ver, no es tan caprichoso lo que acabo de decir. Tengo prácticas, tengo gustos, tengo preferencias, pero todas ellas se pueden perder en cualquier momento. Es más, se van a perder. El ego es la parte de ti que en este proceso de identidad te hace caer en una mentira, que sin esto o aquello no eres tú. El ego nos ayuda a saber quiénes somos, lo que nos gusta y lo que no, el ego nos ayuda a entender qué cosas tenemos que valorar y cuáles no. No es tan malo, solo es una parte de nuestra personalidad que hay que atender. Lo que sería un grave error, así como con el miedo, es no observar al ego, es ignorar que lo tenemos, es declarar abiertamente, ah, yo no tengo ego, estoy iluminado. Eso es lo que sería un grave error, no entender que todos tenemos apegos. Y que es más interesante observarlo, estar dispuesto a verlo, aprender de él, priorizar las cosas y de esa manera también entender qué es bueno y qué no lo es tanto para nosotros. Podemos crecer, podemos aprender, podemos entender que una relación se acaba y podemos tener otra. Podemos entender que una profesión es solamente una manera de ganarte la vida. Que las cosas materiales que tienes te costaron mucho, te costó mucho ganártelas y son valiosas, pero no eres tú. Porque cuando llega el fracaso, y llega, cuando llega la pérdida, y llega, cuando llega la decepción, podemos separar ambas cosas y decir yo no soy mi pérdida, yo soy el que perdió. Yo no soy la tragedia, yo soy el que la vive y yo soy el que puede hacer algo al respecto.
46:59
Neftalí. Hola Jorge, ¿cómo estás? Es un gusto conocerte. Mi nombre es Neftalí Tinoco, próximamente estudiante de psicología y a mí me interesa saber, ¿cómo consideras tú que debería dirigirse y evolucionar la masculinidad?
47:14
Jorge Cantero. Otro de mis temas favoritos. El mundo moderno es muy interesante, muy, muy interesante. Ha cambiado de formas muy sorprendentes, muy curiosas y que nos obligan a preguntarnos efectivamente, nuestro lugar en el mundo. Y creo que los hombres jugamos un papel importante en esta pregunta. Para el hombre siempre la respuesta ha sido relativamente obvia en su papel en el mundo, pero el problema es que esa respuesta dejó de ser adecuada, yo creo, para las necesidades modernas y sobre todo, lo que tiene que ver con un mundo más igualitario, un mundo más organizado, más ordenado, que funcione mejor. Pero también es verdad que el hombre moderno se encuentra hoy en día yo llamaría en una suerte de orfandad. Una vez que estos modelos que todos sabemos que son caducos y que no funcionan, los modelos machistas, los modelos retrógrados, ahí sabemos que no está la respuesta y la estamos intentando dejar atrás, pero desgraciadamente en una suerte de orfandad simbólica, tampoco ha aparecido aún, me parece, un consenso, una voz, un orden que diga esto es exactamente lo que se espera de ti. De pronto, parecería que algunos sectores de la población esperan que el hombre se disculpe por existir y se anule, y otros sectores de la población piensan que tiene que regresar a esta versión absurda que nunca debió existir. Yo creo que la respuesta sí está no entre medio, a veces es un error pensar que hay que asumir una postura media. ¿Media entre qué? ¿Media entre desaparecer y ser un macho espantoso? No creo que haya un medio. Creo que más bien habría que buscar una alternativa sensata e inteligente y a mí me parece que esa respuesta está justamente en la masculinidad. El formato anterior se acabó. ¿Ahora desde dónde tengo que contribuir? Para mí la masculinidad es un sistema ético cuya función es una contundente, una furiosa protección, preservación y promoción del bien y de la vida. Para lograr esto, el hombre necesita una serie de códigos, una serie de valores, de principios, de reglas, de normas que lo ayuden a equilibrar. Cuando tiene miedo, ser más valiente. Cuando está muy enojado, a templarse. Cuando quiere huir, a estar presente. Cuando exige demasiado, a observar al otro.
50:24
Jorge Cantero. Es un sistema que le ayuda a desarrollar un lenguaje, a desarrollar palabras, a poner atención en sus emociones, poner atención en las emociones de los demás y realmente funcionar para lo que, no sé si podría decir está diseñado, pero por lo menos para lo que le trae sentido a su vida. Para responder la pregunta, a mí lo que me gustaría es que el hombre moderno esté dispuesto a tomar ese lugar sin imponerse, sin requerir de violencia y con una autoridad que surge de la colaboración del bien, de la ética y del amor. Estamos acostumbrados a creer que el hombre es un animal de dos patas que solamente piensa en sexo todo el día. Estamos acostumbrados a pensar que el hombre es un gorila agresivo de pocas ideas y déjenme decirles que somos mucho más complicados que eso. Pero el problema también es que parece que muchos hombres aún no estamos tan dispuestos a decir, vamos a hacer grupos de hombres, de amigos, de hermanos y dejar de competir entre nosotros todo el tiempo para poderle preguntar al otro, ¿cómo estás? ¿Tienes miedo? ¿Necesitas algo? Ambiciono hombres que puedan ser mucho más sensibles y que desarrollen un lenguaje para hablar de lo que sienten y también para escuchar lo que sienten los demás. Ambiciono hombres románticos, cariñosos, presentes. Ambiciono padres que estén ahí cuando hacen falta, que no abandonen a sus familias. Ambiciono hombres que dan su palabra y la cumplen, y estoy seguro que si lo logramos todos en un futuro no muy lejano, el hombre va a sentirse en casa, va a sentir que tiene un lugar en esta sociedad y en este mundo, no porque se impuso, sino porque se lo ganó. Porque es digno y honorable, porque es útil, porque sirve y porque sin él esto tampoco va para adelante. Así que lo que ambiciono sobre todas las cosas son buenas personas.
52:46
Renee. Hola, mucho gusto, un placer conocerte. Me llamo Renee y me gustaría preguntarte y que nos dieras unos consejos de cómo mantener una mente organizada y enfocada en general.
53:00
Jorge Cantero. No es poca cosa el orden, de hecho. Nuestra cabeza es un sistema que se va llenando de ideas, se va llenando de emociones, se va llenando de experiencias y también requiere una depuración. Si tuviera que condensarlo todo en una frase, lo que les diría es siempre prefieran el orden a la certidumbre, siempre prefieran el orden al control, porque la certidumbre y el control no existen y en cambio el orden aumenta las probabilidades de tener buenos resultados. Yo creo que un método de orden en la vida humana implicaría primero que ninguna otra cosa, poder establecer una jerarquía de valor en nuestra vida. Estamos acostumbrados en el mundo posmoderno a pensar que los valores no existen, que todo es relativo, que todo es bueno o malo según lo que nos conviene. La ciencia no está de acuerdo. Hoy por hoy predice con muchísima más fiabilidad salud mental que una persona tenga una microbiota sana que traumas en la infancia. No estoy bromeando. Y no es que los traumas en la infancia no sean importantes, es que resulta que tener tu salud digestiva de cabeza produce síntomas de ansiedad y depresión. Tener una infección de amibas puede producir ansiedad y depresión. Esto está totalmente comprobado. De modo que lo que la ciencia nos dice es, hey, amigo, ¿quieres tener salud mental? Haz tres cosas. Ten buenos vínculos interpersonales, rodéate de personas de calidad, no te quedes solo. Trabaja en tu salud física, es decir, duerme bien, come bien, haz ejercicio aunque sea un poco al día y ten propósito y sentido de vida. Orienta tus acciones a algo más grande que tú, que sirve al mundo. Las personas que tienen el hábito de cultivar estas tres suelen tener mejores destinos emocionales y psicológicos. Así que el mejor consejo que les podría dar para poner su vida en orden sería, ten una jerarquía de valores que te permite hacer estas cosas. Ten una jerarquía de valor donde descubres qué creencias, qué virtudes, qué prácticas, qué deseos te van a ayudar a que todos los días tus hábitos sean más limpios, más agradables, más estéticos. La estética, de hecho, da mucho a notar cuando una vida está ordenada o no, y por supuesto, no solamente estoy hablando del arreglo personal, eso es absurdo. Estoy hablando de cómo los elementos en la vida de una persona tienen sentido entre sí. ¿Saben? Los japoneses nos dicen que la mejor manera de mantener un espacio ordenado es que cada cosa que compras, cada cosa que llega a tu vida, tenga un sentido, así no vas a tener que estar colocándola Dios sabe dónde, porque tiene relevancia para ti.
56:38
Jorge Cantero. Pero el problema es que también hacernos de cosas va a implicar que más tarde o temprano depuremos. Más tarde o temprano tenemos que dejar ir esos pantalones que nos encantan pero ya no nos quedan. Más tarde o temprano tenemos que dejar de comer esas cosas que me encantaban en la juventud, pero ya no me caen bien. Hay cosas que ya no puedo hacer porque no van con mi naturaleza, con mi bienestar y con mi salud, pero mi salud y mi bienestar tiene que estar como prioridad, porque si lo que está como prioridad son otras cosas, tener éxito, ser un fregón, lograrlo todo, ser el más grande y el más fuerte, sí, bueno, entonces también tus valores van a estar orientados en otra dirección y no te va a importar tanto cuidar esas cosas. Así que para mí esto es un juego de largo plazo. Hay algo que quiero decir sobre el orden, que es muy importante, eso, y tiene que ver con la creatividad. La creatividad es probablemente uno de los bienes humanos más importantes. Cuando hablamos de sentido de vida y propósito también la creatividad es sumamente relevante, porque descubrir este propósito y poner nuestros talentos al servicio de los demás nos va a obligar a inventar, construir, adaptarnos, componer. Tendemos a creer que una persona creativa es la que hace obras de arte, que una persona creativa es la que hace grandes canciones y sí, pero hay creatividad siempre que tratamos de salir de esa comodidad, cuando abrazamos el conflicto y encontramos maneras interesantes o inteligentes de resolverlo. Entonces creo que la forma más práctica, digamos, para tener orden en nuestra vida, sería entender que orden y desorden siempre vienen juntos. No se puede vivir sin generar desorden, no hay que desesperarse, no existe el orden perfecto. Lo que existe más bien es la capacidad de tomar lo que nos rodea y organizarlo de una manera que sea agradable, que sea bonita, que sea provechosa y saludable, pero eso implica que estemos jugando con los componentes todo el tiempo. Así que más importante aún que el ejercicio de ordenar, yo diría que es el ejercicio de no rendirse al nihilismo, al cinismo y al sinsentido. Así que para tener orden, yo les diría cultiven su sentido estético. Involúcrese en crear cosas bonitas. La belleza no tiene solamente que ver con que algo sea bonito según ciertas convenciones sociales. La belleza tiene que ver con lo que funciona. Un avión que vuela por los aires y nos transporta de un lugar al otro del mundo, es hermoso.
59:42
Jorge Cantero. Un robot que puede hacer una operación complejísima de las manos de un gran cirujano, me parece precioso. Y sí, una sinfonía, una canción, una pintura, también es mucho más evidente. Al final es oponerse al caos que más tarde o temprano va a ganar, pero en lo que gana vamos a darle una buena pelea. En lo que gana el caos, vamos a hacerle frente y eso también es bonito. Desarrollemos ese sentido estético y aprendamos a saborear una vida más bonita. Ahí es donde está el orden. Quiero darles las gracias. Esto es un sueño cumplido para mí. Mi padre creía fehacientemente en cuatro virtudes: valentía, deber, justicia y honor. El honor, palabra poderosamente en desuso. No tiene solo que ver con el prestigio. No tiene solo que ver con cómo te ven. Probablemente eso es lo que menos importa del verdadero honor. El honor tiene que ver con cumplirte a ti mismo todos los días. Con poderte ver en el espejo y no sentir vergüenza ni miedo. Y sobre todo, poderte sentir orgulloso y orgullosa de ti mismo, porque al menos hiciste lo que podías. Fallaste y te levantaste de nuevo. Pero sobre todo, hay otra cosa maravillosa que si puedo inspirarlos hoy a sentirla, basta y se llama esperanza. La esperanza no es creer que todo va a estar bien. Diablos, la esperanza ni siquiera está puesta en el futuro. La esperanza está puesta en el presente, porque la esperanza no es pronóstico. La esperanza no es sentir alegría porque todas las cosas van bien. La esperanza es la actitud de la que echamos mano frente a la desesperación y justamente la necesitamos cuando todo va mal, cuando tenemos miedo, cuando no encontramos la respuesta, porque la alternativa es la muerte en vida. Si cada uno de ustedes abraza esa carga, la toma y la lleva con orgullo, alguien se va a beneficiar, alguien va a recibir ayuda, alguien va a ser más feliz hoy y ahí está la esperanza, no en fantasear con que las cosas mejoren, sino en tomar propiedad. Decir, este es mi problema, este es mi mundo, esta es mi vida. Esta es una vida por la que vale la pena morir y mejor aún, vivir. Vayan y vívanla.