COMPARTIR
Generated with Avocode. Path Generated with Avocode. Rectangle Copy Rectangle Icon : Pause Rectangle Rectangle Copy

Llorar al ritmo de una rola también es terapia

Carla Morrison

Llorar al ritmo de una rola también es terapia

Carla Morrison

Cantante y compositora


Creando oportunidades

Carla Morrison

Carla Morrison nació y creció en Tecate, Baja California, en una familia marcada por la mezcla de raíces mexicanas y estadounidenses. Desde pequeña, la música fue su refugio y salvación, acompañándola en momentos de tristeza y confusión. Su carrera comenzó de manera independiente, gestionando ella misma sus presentaciones y enfrentando retos como mujer en la industria musical.

Su honestidad y sensibilidad la llevaron a conectar con miles de personas a través de canciones como “Déjenme llorar” y “Disfruto”, esta última convertida en un éxito global años después de su lanzamiento. Morrison ha colaborado con artistas como Juan Gabriel y J Balvin, y su música ha sido reconocida por su autenticidad y capacidad de abordar temas como la salud mental y la vulnerabilidad.

Tras buscar refugio en París, encontró en esa ciudad un espacio para el anonimato, el aprendizaje y la reinvención personal y artística. Carla ha decidido no ser madre, proceso que la llevó a una reflexión profunda sobre la maternidad y la identidad femenina. Hoy, sigue componiendo y compartiendo su visión sobre la vida, el amor y el aprendizaje colectivo.


Transcripción

00:00
Carla Morrison. “Me siento cada vez menos viva, derrotada y confundida, sin saber qué hacer. No logro entender…” Recuerdo… me emociona porque me sentía muy mal y la música fue la que me salvó, ¿sabes? Porque me sentía muy triste y porque aunque yo quería ir a terapia y quería sentirme mejor, sentía que nada me podía ayudar y finalmente, pues la terapia fue la que me ayudó y la música. Y cuando estás creciendo estás pasando por cosas muy duras, y siempre que toco esta canción, o que toco el tema de la salud mental, es fuerte, porque ojalá que el mundo viera las heridas físicas como las heridas mentales que tenemos, esas también sangran y también ocupan cuidado. Pues yo nací y crecí en Tecate, Baja California, en una ciudad súper chiquita, en un ranchito. Y como bien dicen ahí en mi tierra, yo me fui del rancho pero el rancho no se fue de mí, entonces en mí quedan muchas cosas de esa Carla que vivía en Tecate. Mi papá nació en Durango, Durango, Durango, México, pero él cruzó a San Diego cuando estaba chiquito y lo adoptaron alrededor de los 14, 15 años. Entonces este señor que lo adoptó era un americano que venía de una familia de ingleses de Liverpool y mi papá lo hicieron americano y por eso es, era Morrison y por eso yo soy Morrison. Y mi mamá creció y nació en Mexicali y ella de chiquita era súper trabajadora y se fue a la ciudad, que era Tecate a trabajar y ahí se conocieron ellos. Toda mi vida he tenido este conflicto, que últimamente ya no tanto, pero siempre me he sentido como de dos lados, ¿no? En Tecate, pues me sentía como que, pues todo el tiempo íbamos a San Diego a el fin de semana a comprar la despensa, ir a visitar a mi bisabuela, hacer cositas y en México pues a pasar el resto de la semana. Yo soy la tercera de cuatro hermanos y entonces siempre teníamos como que esta onda muy americana y a la vez muy mexicana y cuando tenía 16 años yo me mudé a Phoenix, Arizona para estudiar y recuerdo que en Phoenix me sentía muy mexicana, pero luego me mudé acá a la Ciudad de México y me sentía súper gringa y decía no manches, me sentía muy diferente siempre.

03:09
Carla Morrison. Entonces de alguna manera siento que Dios y la vida me puso como en un lugar donde yo tenía que como mezclarme con muchas cosas para sentirme tranquila con tanto cambio, porque finalmente en algún punto iba a vivir hasta en París, iba a tener que estar tranquila con tantas nacionalidades y tanta gente, porque finalmente pues te shockea, pero siempre hacia donde he ido y donde he vivido, Tecate no se va de mí. Soy muy sencilla en ese aspecto, a mí me gusta la simplicidad de la vida, es lo que más valoro. Valoro mucho lo sencillo, conectar con la gente. Mis papás, directa e indirectamente, siempre fueron como unos guías en cuanto a lo que era lo más importante en la vida. Por ejemplo, mi papá siempre decía mija, el dinero va y viene, la gente no. Y yo decía ah bueno, y mi mamá cantaba a pecho abierto mientras estaba haciéndonos huevito en la mañana o menudo en Navidad. Entonces esas cositas para mí siempre fueron súper importantes de atesorar. Conocer a todos los vecinos, ir a la tiendita de la esquina, todos esos rituales chiquitos que nos construyen como personas, es algo que llevo conmigo a todos lados y que cuando me lo quitan, me pongo muy triste. Soy muy norteña, soy muy directa, soy una mujer muy trabajadora y al mismo tiempo muy clara con las cosas que quiero, a veces demasiado clara y a algunos les asusta que sea tan directa, pero es la única manera en la que sé ser. No es por grosería, es porque así soy. Agradezco esta parte muy mexicana y esta parte muy chicana que tengo yo en mí. Y nada, me invitaron a platicar un ratito con ustedes, entonces aquí estoy.

05:31
Miriam. Hola Carla, soy Miriam. Obviamente todos conocemos a la Carla de hoy, pero me encantaría saber, ¿qué tanto queda de tus raíces en la Carla de hoy y en tu música?

05:39
Carla Morrison. Ok. Fíjate que la mezcla de tener esa parte muy mexicana y muy americana por mi papá, que mi papá a partir de los 16 en adelante ya era muy gringo porque pues ya era adoptado y todo. Mi papá escuchaba mucho la música de Patsy Cline, que es una leyenda en la música country. Y luego mi mamá escuchaba mucho Mocedades, Ana Gabriel, Enrique Iglesias, Franco de Vita y luego mis hermanos, mi hermano escuchaba mucho Bob Marley, mi hermana la Britney Spears, o sea, Morrissey, The Smiths, tenía como un coctel de un montón de música, y yo crecí escuchando a Shakira. Shakira era lo máximo para mí, y lo sigue siendo, y eso influyó mucho en mi música porque finalmente cuando yo me voy a Phoenix me empiezo a extrañar mucho México, porque la vida en el gringo es sola, sola, sola, sola, sola, ya no hay vecino que te toca la puerta y te diga qué onda, pues todos los vecinos están trabajando y eso como que relució mucho en mis canciones. Recuerdo cuando empecé con mi primera, de mis primeras canciones, “Esta soledad”, y esa canción recuerdo que yo hablaba de lo sola que me sentía, pero la manera en que la estaba tocando en la guitarra era muy mexicana. Entonces creo que esta parte de salirme de México fue todo un plan de Dios, porque fue muy bonito, como yo empecé a extrañar mucho a México, de repente ya el mariachi tenía sentido, todo tenía sentido, las pedas de mi papá con Ramón Ayala tenían sentido y yo decía wow, esto es increíble. Y eso se metió en “Esta soledad”, en “Hasta la piel”, en muchas canciones que tengo que son muy mexicanas, “Te regalo”. “Te regalo” si la pones a guitarra y voces es una norteña, o sea, y muchas de mis canciones tienen el sabor mexicano muy en las entrañas, pero pues yo les pongo pianito y coros y ya no suena norteña. Pero es algo que también me gusta mucho de México, es la melancolía, cómo nos gusta extrañar lo que ya no tenemos, llorarle a lo que no sucedió y no se logró, al corazón partido y es algo tan bello porque finalmente, aunque puede ser un poquito tóxico de nuestra parte, hay otra parte muy bella de eso, de recordar lo que viviste o lo que no pudiste vivir. Es aprender de lo no vivido. Entonces sí, definitivamente tener esa dualidad, enriqueció mucho mi música.

08:39
Mariana. Hola Carla, soy Mariana y soy súper fan de tu música. Para mí eres un referente y me gustaría saber cuáles son los tuyos. Por ejemplo, ¿qué escuchas cuando vas en el coche o en el avión?

08:49
Carla Morrison. Ay, la música que escucho varía, varía mucho. Cuando estaba más chiquita escuchaba mucho a Shakira, todavía, pero de chiquita era como que todo el tiempo. A Patsy Cline también. A Ramón Ayala, la música ranchera me gusta mucho, pero últimamente escucho mucha música de piano, es lo que más escucho, yo creo. Me gusta mucho Adele. Adele es lo máximo para mí. Me gusta mucho una pianista que se llama Alexandra Stréliski, que es una canadiense y me gusta mucho Erik Satie también, que es un pianista de la etapa del impresionismo del siglo XIX y XX. Y creo que lo que tiene en común todos los artistas que me gustan es que hacen algo diferente a lo que está sucediendo y lo que no me gusta no es la diferencia, sino que son fieles a sus convicciones. En su momento a Shakira la juzgaban porque ya no era esta chica con la guitarra, ya era el waka waka y yo decía que increíble, Shakira hace lo que quiere, hasta el waka waka y a mí eso me encantó. Me encantó que empezara a bailar y que fuera feliz. Eso era algo que me encantaba. Por ejemplo Adele me encanta que ella hace música que no tiene fecha, ¿sabes? Como dicen en inglés timeless y eso me encanta. Me encanta que es como un Frank Sinatra, ¿sabes? Es como, es otra historia. Y en ese lugar también Erik Satie, él estaba en contra el romanticismo y era impresionista minimalista y era un pianista que se la pasaba borracho, triste, tocando el piano y eso me parece súper triste, pero al mismo tiempo me parecía muy bonito que él tocaba lo que él sentía y sus canciones son de mis favoritas. Entonces creo que todos los artistas que escucho, lo que más me gusta es que sean ellos mismos. Y creo que en un mundo donde todo el tiempo te están diciendo qué tienes que hacer para ser feliz o para cumplir tus sueños, ser tú es una rebeldía tan grande y al mismo tiempo es lo más importante que podrías hacer por ti mismo, ser fiel a ti y escucharte a ti, porque finalmente, o sea, mucha gente piensa así, pero el éxito lo encuentras haciendo cierta fórmula. Pero el éxito es una cosa y la felicidad es otra. Si uno sigue el éxito, uno puede ser exitoso ahorita en un segundo haciendo una locura en redes sociales, pero, ¿eres feliz haciendo eso? Eso es lo que a veces siento que a la gente se le olvida y eso es algo que admiro de todos esos artistas que escucho. Pero lo que sí más escucho yo creo es piano, me encanta el piano, me relaja, y también escucho de todo. O sea, tengo mis temporadas, mis días, donde escucho música norteña, donde escucho Enrique Iglesias, donde escucho de todo, o sea, Sin bandera y a la Rosalía, o sea de todo, la Björk me encanta la Björk, o sea, de todo.

12:07
Carla Morrison. Entonces sí es algo que la música siempre como que nos acompaña y nos motiva y mis referentes son bien especiales para mí también.

12:25
Charly. Hola Carla, soy Charly. Actualmente estoy en terapia por una ruptura amorosa y retomando lo que dijiste del corazón partido, obviamente pues sí he utilizado algunas de tus canciones, una como la de “Disfruto” y “Como es” para justamente pues liberar todas esas emociones que pues uno no puede liberar. Retomando esto, ¿crees que la música es terapia? Y a ti, bueno si lo crees así, ¿a ti como te ha ayudado?

12:52
Carla Morrison. Primero que nada, lo siento por tu ruptura, seguramente vendrá alguien mejor. Gracias. ¿La música es terapia? Sí, la música es terapia. Definitivamente para mí la música es lo que me ha salvado la vida. O sea, desde escucharla, desde estar todo el tiempo ahí de fan hasta crearla. Recuerdo un momento cuando escribí “Todo pasa”, que estaba muy triste. Estaba verdaderamente deprimida y mucha gente piensa que a lo mejor estaba simplemente deprimida por, no sé, por cosas de la vida, pero en realidad era justamente por lo que me estaba pasando con todos esos cambios y la vida y cómo sentía como que no tenía con quién hablar. Y fue cuando escribí… “Mi vista es distinta, es muy triste y contamina. Quiero dejar de creer. Estarme sola y no ver. Me siento cada vez menos viva, derrotada y confundida, sin saber qué hacer. No logro entender” Recuerdo… me emociona porque me sentía muy mal y la música fue la que me salvó, ¿sabes? Porque me sentía muy triste y porque aunque yo quería ir a terapia y quería sentirme mejor, sentía que nada me podía ayudar. Y finalmente pues la terapia fue la que me ayudó y la música y simplemente ser honesta. Ser honesta y decir todo eso que me invadía, que me hacía sentir triste y la verdad es que en ese momento esa canción se la escribí un poco a la fama que estaba yo viviendo, porque yo como les dije, vengo de una ciudad pues bien chiquita, y cuando todo mundo me estaba viendo y me estaba criticando y me estaba diciendo que yo no cumplía con los estándares de pop star, yo me sentía completamente anulada. Y escribir “Todo pasa”, escribir “soledad”, escribir “Ansiedad”, escribir muchas canciones que en este momento me han sanado y que también canciones como, recuerdo cuando sacó Adela la de Hold on, para mí era como un recordatorio que sí, que todo va a estar bien, que solamente a veces tienes que como agarrarte de algo bien fuerte, porque la vida puede ser muy triste y cuando estás creciendo estás pasando por cosas muy duras y siempre que toco esta canción o que toco el tema de la salud mental es fuerte porque ojalá que el mundo viera las heridas físicas como las heridas mentales que tenemos, esas también sangran y también ocupan cuidado.

16:07
Carla Morrison. Y a veces como que yo siento que nos da pena hablarlo y decirlo porque, qué vergüenza, ¿no? Pero somos mente, cuerpo y espíritu, cómo no vamos a ponerle atención. Entonces, claro, para mí también cantar es muy catártico, siempre que canto y dejo de cantar y dejo de girar, me siento bien rara, porque de repente digo, ¿por qué me siento tan rara? Digo claro, es que no he cantado todas las noches como en la gira, que para mí es como gritar bonito, ¿sabes? Es como, es simplemente eso. Entonces sí, la música es terapéutica para mí. Hacer música en realidad fue eso, como hacer canciones para el que no se siente acompañado, para el que se siente solo, y de repente yo escuchaba canciones de gente que yo decía, pero es que así no es el amor, el amor es bien gacho, es bien triste, o sea, te tratan bien mal. O sea, puras historias felices. Yo no tengo ni una historia feliz y yo sé que los que me rodean tampoco, ¿sabes? Entonces yo como que empecé a hacer estas canciones, como “Como es”, como “Déjenme llorar” y siento que mucha gente se identificó porque todos estábamos igual. Y algo muy bonito es que en mis conciertos pues mucha gente viene y me da gusto que todos lloran y digo qué bueno que sienten ese lugar seguro en mis conciertos donde se vale llorar, pero así debería de ser en todos lados. Pero la música es como, ahora reflexionando, es como la nana de los humanos. De chiquito quieres que te canten para dormir, para que te digan que todo va a estar bien y de grande también quieres que te den tu nana pa’ que te diga que todo va a estar bien, a veces es una cumbia y a veces es una rola “Déjenme llorar” y a veces es un reggaetón, pero es una nana al final, quieres que todo esté bien y es muy terapéutico. Entonces cuando hago canciones y me tomo mi tiempo para hacer mis discos siempre es pensando en que la persona que va a escuchar la música tiene que irse a su casa con algo, tiene que pensar en sí mismo y para mí sí es algo muy importante, como que no tomo en saco roto esta responsabilidad de cambiar la vida de la gente y hablar de esto a través de mi música es una responsabilidad que me tomo muy, muy en serio.

18:40
Wen. Hola Carla, soy Wen. Tu música y tus canciones han estado muy presentes en mi vida y en diferentes etapas. De tu playlist “Canciones para dedicar”, ¿qué canción dedicarías? y, ¿a quién?

18:53
Carla Morrison. Híjole… pues obviamente a mi esposo. Obviamente soy una romántica, siempre le estoy dedicando canciones. Hay una canción que me gusta mucho que se llama “You look wonderful tonight”, de Eric Clapton, que le dedico a él y canciones mías que le escribo, que le he escrito un montón también, sabe que tiene mi corazón. Pero creo que las canciones para dedicar son muy especiales porque finalmente marcas un momento, marcas una historia, son especiales, son mensajes, poesía con música, o sea, y es lo bonito de tenerlas. También para los que nos rompen el corazón y son malos con nosotros. La música dice lo que a veces no nos atrevemos a decir, como que porque viene con piano, viene con guitarra, tienes un pretexto para ser un poquito más cursi sin que te juzguen. La música también cuando ves a alguien o escuchas alguna canción de algún artista que te gusta mucho, te transporta al momento donde pasó todo lo que te importaba o ese rompimiento, o ese comienzo de una historia, desde con tu pareja hasta con un hijo, hasta con un familiar, a tu adolescencia. Y yo escucho a las Spice Girls y yo pienso yo de chiquita, o Paulina Rubio también. O sea, todas estas canciones que escuchábamos de chiquitos y yo creo que nos conecta y también puedes hacer tantas amistades a partir de la música. Cuando me dijeron que el señor Juan Gabriel quería que fuera a su casa a cantar con él y yo dije no, no lo puedo creer, esto es una mentira. Y fui hasta su casa. Y la verdad es que el señor Juan Gabriel, cuando me recibió, él me dijo, la verdad mija, yo no sé ni quién eres tú. Me dijo, mi equipo de trabajo me dijo que de los artistas del momento y me dijeron de ti y yo ah, no se preocupe señor, no pasa nada. Y ya nos pusimos a cantar y él me decía wow mija, qué bonito cantas. Ahora entiendo. Y me decía cuando te escucho cantar siento como que el cielo se abre, como que, como muy espiritual. Y yo ay, muchas gracias, le decía yo. Se me hacía tan bonito que me dijera eso. Y me acuerdo que que luego me mandaba correos y me mandaba todo el mensaje en el título, el señor Juan Gabriel. Y yo decía, qué chistoso. Me mandaba, ¿cómo estás corazón? Y yo decía que surreal es esto que Juan Gabriel me está mandando correos y luego después me invitó al Auditorio Nacional a cantar y me decía gracias corazón por hacer tiempo para mí. Y yo ay Señor, no me diga gracias, gracias a usted. Le decía, ¿qué le pasa a usted? Y bien lindo. Entonces he conocido a gente increíble. La música es mágica y nos conecta entre todos.

22:04
Carla Morrison. Hay parejas, hay mejores amigas, mejores amigos que se han hecho a partir de un concierto. Yo, por ejemplo, a veces voy a las clases de zumba con las señoras y bailamos todos, pues “El gato volador” y las canciones o sea de la secundaria, de las tardeadas y yo digo wow, qué increíble, pero aquí estamos todas bailando “El gato volador” y todas estas canciones que a veces son de puro chiste y que son para pasarla bien y que te recuerdan a que a veces la vida no es tan en serio, a veces no uno tiene que estar siempre llorando, a veces también quieres bailar, a veces quieres desconectar, quieres viajar en tu mente, quieres imaginarte cosas más chidas, imaginarte que las cosas van a mejorar, ¿sabes? Puedes ir manejando en una carretera con una rolita bien chida a todo volumen y algo dice este es mi película, todo va a salir bien. O sea, hasta declarártele a alguien y decirle sabes que me encantas y esta rola me hizo pensar en ti. Entonces nos conecta y yo creo que también por eso es tan importante saber qué canciones te gustan, qué artistas te gustan, dicen mucho de ti y dicen mucho de quién eres como persona, qué quieres y nos hace sentir vivos, que creo que eso es lo más bonito.

23:40
Meli. Hola Carla, soy Meli. Soy fan tuya desde hace mucho tiempo y por lo mismo he seguido tu trayectoria. Yo sé, nos acabas de decir que ha habido personas que son algo difíciles respecto a tu fama. ¿Tú crees que de verdad esta ha sido muy dura?

24:00
Carla Morrison. Pues la fama es algo interesante, porque tiene sus lados muy positivos. Como músico, como compositora, para mí es importante que mi música sea reconocida, entonces es importante ser famoso para poder vender boletos de concierto. Pero es verdad que cuando yo comencé a ser famosa o a ser reconocida, a partir de los, yo creo que 30 mil seguidores en Twitter, empecé a recibir muchas críticas y me buleaban muchísimo y yo me sentía como bajo una lupa, como que yo no podía hacer nada mal. Si escribía sin un acento, era como que, te faltó en comunicación acento en la “o”, y yo Dios mío, yo en así, yo en pocha, ay, qué vergüenza. Porque pues yo había ido a la escuela en Estados Unidos y en México, entonces se me iba, se me iba. Por mi peso, por mis tatuajes, porque era muy claridosa y muy directa, entonces como que, ah y también me decían que yo quería cantar como Nati y yo dormida en casa de Nati haciendo un disco con ella. Y yo decía no, claro que no, yo soy yo, o sea. Todo el tiempo me estaban como comparando y entonces cuando estás creciendo estás indudablemente cometiendo muchos errores y todo eso que esté bajo una lupa es duro, pero la fama también tiene su lado muy bonito. Conoces a gente que eres muy fan, te tratan como reina todo el tiempo, te dicen cosas bellas todo el tiempo, te piropean, te llaman poeta, ¿sabes? A mí me dicen ah, es que tú eres una poeta y yo wow, qué increíble. O sea, es muy, muy bello. No quiero ser negativa porque finalmente la fama sí es algo positivo en mi carrera, es algo muy bueno. Y una vez una terapeuta me dijo a ver Carla, piensa bien, ¿cuánto más te queda de ser famosa? Así bien. Y yo, pues no sé. O sea que realmente a la gente le importe lo que haces. Y yo, pues no sé, no creo que tanto, pues ya casi… yo tenía como 32 33. O sea, pero tú vas a tener 40 y luego 50 y cada vez vas a hacer la de antes. Y yo pues sí cierto. Y me dijo disfrútalo, no es toda la vida. Y creo que también la fama ha sido una gran maestra para mí de decir déjate querer, Carla. Sí, cantas bien bonito, escribes bien bonito y qué bueno, disfrútalo, sigue haciéndolo. Y ha sido como ah ok, no es malo sentirme bien por lo que hago. No es malo que la gente me diga qué bonito cantas y yo diga gracias y no me sienta mal.

27:00
Carla Morrison. Es triste que te estén diciendo que no eres suficiente todos los días. No, no lo haces bien. No, no eres tan bonita. No, no cantas tan bien. No, no digas eso. No, no eres una creída. No. Y tú dices Dios mío. Yo decía no, no me afecta, pero claro que me afectaba. Pero tuve que hacer mucho trabajo interno, mucha terapia. También logré aprender a poner límites, que eso es algo también como mujeres no somos las mejores en poner límites y yo todo el tiempo estaba muy agradecida por todo lo que me pasaba. Entonces yo no ponía límites y la gente me decía todo lo que pensaba y aprendí a poner límites, a priorizarme, no por egoísta, sino por por sanidad mental y porque finalmente lo que la gente opina de ti es una proyección de ellos. Yo creo una cosa que a lo mejor alguien de ustedes cree completamente otra. Yo puedo hacer un guiño y puede ser un, significar una cosa y para alguien dice oye, me estás coqueteando, ¿sabes? O sea, todos tenemos una realidad interna. Lo difícil ahora es las redes sociales, que lo puedes, puedes entrar y leerlo y es algo que yo he aprendido a despegarme de las redes sociales, a no leer todo lo que dicen y a no creerme todo lo bueno ni todo lo malo que la gente dice. Me creo las cosas que me dice mi esposo, mi mamá, mis hermanos, mis amigos, pero no todo lo que me dicen, porque si me creyera todo lo que me dicen, yo me sentiría como, todo el tiempo mis emociones estarían fluctuando y es algo que he tenido que aprender a hacerme como una burbuja de protección, con lo bueno y con lo malo, y entender que el día que yo piense que yo ya la hice, ahí está el problema, que yo ya dije ay, ya llegué, ya hice todas mis canciones y mis discos y soy lo, claro, soy lo máximo. O sea, no. Siempre hay algo que mejorar, entonces no me creo todo lo que la gente dice y aparte todos estamos cambiando, todos estamos creciendo, todos estamos en diferentes etapas de nuestra vida. Yo ya no soy la Carla del “Aprendiendo a aprender”, ni el “Mientras tú dormías”, ni el “Déjenme llorar”. Yo soy otra Carla ahora. Y a veces dije y pensé y creí cosas y la gente me dijo esas cosas también y las cosas cambian. Creo que también es parte de ser paciente con el ser humano y no esperar perfección todo el tiempo, de que no dijiste lo correcto, no hiciste lo correcto. Pero no me he muerto, aquí sigo, voy a poder volver a hacerlo pues. No pasa nada. Pero es aprender a poner límites y también uno decir no voy a leer todo lo que dice el Twitter, no voy a leer todo lo que dice el YouTube, todas las redes sociales, los comentarios, qué dijo, qué no dijo. Háganle como quieran, ¿sabes?

30:03
Carla Morrison. Pero finalmente partiendo siempre desde el respeto y desde el amor.

30:17
Ana. Hola Carla, soy Ana, y bueno, justo siendo mujer, ¿crees o has sentido más presión que otros artistas?

30:25
Carla Morrison. Creo que como siendo mujer, las mujeres siempre sentimos mucha presión en todos lados. O sea, no nomás siendo artistas, sino siendo madres, siendo novias, siendo hermanas, siendo amigas, siendo maestras, siendo licenciadas, siendo enfermeras, siempre tenemos mucha presión. Pero sí es algo que tengo muy claro es que desde que empecé yo nunca he partido mi carrera desde, ay, es que soy mujer, no. Siempre he partido desde voy a hacer esto, voy a hacer esto, voy a hacer esto. Y si llega el problema de que soy mujer, luego lo reviso. Ah, ok, vamos a hablar de eso. Por ejemplo, cuando empecé en mi carrera, pues yo no tenía manager, entonces yo mandaba correos diciendo que era un manager, pero era yo y cuando me presentaba pues el manager no estaba, estaba yo solita y no me querían pagar y se hacían los mensos. Entonces lo que yo hacía pues era de que ya me ponía brava porque decía tú por qué me ves mujer y me ves chiquita, pero me tienes que pagar. Entonces ahí sí llega el problema. Pero definitivamente, claro, siempre va a ser más difícil para nosotras porque nos quieren guapas, perfectas, directas, claras, pero bonitas y calladas. Madres, pero que no nos quejemos. Todo. O sea, como que delgadas, guapas, que no nos descuidemos pero tampoco nos obsesionemos. O sea, es imposible, todo es imposible. Entonces sí es difícil y más como artista independiente. ¿Por qué? Porque pues soy brava, soy como un perrito chihuahua, soy chiquita, curiosita pero bien brava. Entonces pues se asustan, es mucho, mucho paquete. Entonces sí he tenido que tener ahí mis desencuentros, pero nunca he partido desde ay, es que soy mujer, entonces no. Pero eso sí, soy súper feminista y me encanta ser mujer. Me encanta ser femenina, me encantan las uñas, me encanta el perfume, me encanta el maquillaje. Yo no creo que sea algo malo ser femenina. Me encanta llorar porque me emocioné. Me encanta estar en contacto con esa parte sensible de mí, y muchas personas, desde hombres a mujeres, ven eso como si fuera algo malo, como que ay, no seas vulnerable, no seas así. Lo bonito de nosotras es que nosotras tenemos años sabiendo que somos fuertes, pero ahora estamos demostrándolo. Pero tampoco me gusta victimizarme porque soy mujer, porque ser mujer no es algo malo, no es una parte de ay, es que como soy mujer, porque a mí no me gusta andar con eso de que como soy mujer. Sí, sí sale al tema y me dicen ah, tú me estás hablando así porque tú me ves mujer y piensas que yo no sé.

33:29
Carla Morrison. Pero ser mujer no es una discapacidad, es un superpoder. Es lo más increíble que me pudo haber pasado, que Dios me ha hecho mujer, ¿sabes? A mí, por lo menos, a mí me encanta y ya está, o sea, no darle mucho vuelta al tema. Al final es difícil, no lo vamos a cambiar en este siglo, pero sí es paso a pasito, día con día, haciendo cambios, reeducando a la sociedad vamos a hacer un futuro mucho mejor para nosotros.

34:12
Natasha. Hola Carla, soy Natasha. Estudio Relaciones Internacionales y tengo entendido que hace unos años buscaste refugio en París. ¿Qué te dejó o qué te enseñó esta ciudad?

34:22
Carla Morrison. ¡Ay, París! ¿Pues qué me enseñó? Yo sé que todo mundo cuando piensa en París, piensa en Champs-Élysées, en la Torre Eiffel, en lo más bello de París, así de que lo más turístico. Para mí fue París local y me fui porque en realidad busqué refugio, como dices, y esta ciudad me enseñó muchas cosas. Algo que me encanta de París es que hay mucha vida de artista. Aquí me daba risa porque llegué a ir a las clases de francés a una escuela y también a un conservatorio de jazz. Y los ejemplos del carpintero y el maestro allá son el escritor, el pintor. O sea, es como, es muy bonito. Creo que algo que me gusta mucho de esta ciudad es que me siento muy vista como artista. Por ejemplo, me encanta ir a los parques porque allá es muy común que te compres un quesito, un vinito y te sientes a ver la puesta del sol nada más porque es muy bello y es como oh, mi corazón de romántica es como, ¡wey! Amo, amo esas cosas o veo a gente en el parque pintando, pintando así nada más. Y yo wow, qué bonito, ¿no? O que puedes irte al café y sentarte y observar, todas las sillas están hacia la banqueta para que veas a la gente que va pasando. Y yo, o sea, me volaba la cabeza esto, era como observar, contemplar, irme literalmente al tianguis de París a pensar cosas. O sea, es como qué fuerte. Para mí eso es lo máximo, como compositora eso me llena muchísimo y es una ciudad muy caminable. Entonces camino por el pan, camino por la despensa, camino al metro, camino a todos lados y esta ciudad me enseñó a decir que no, los franceses son buenos para decir que no y no hay problema. Me enseñó mucho también a estar sola de otra manera, porque como al principio no hablaba el francés, pues yo hablaba conmigo misma, no tenía amigos más que a mi esposo, mis perritos, mis perritos no hablan. Entonces nomás con él. Y aparte me enseñó también a voltear a verme a mí como mexicana. Todo mundo ama a los mexicanos, eres mexicano y ya te están regalando limonchelo que es italiano, pero ellos juran que es tequila y todo el tiempo están diciendo que los tacos y que yo y que el queso. O sea, increíble. Entonces es una ciudad que me ha regalado mucho y que al entrar a la escuela también, ahí hay conservatorios de música departamentales. O sea, como que en diferentes sitios de la ciudad, condados por así decir, hay un conservatorio donde no hay límite de edad para entrar a estudiar música. Entonces yo a mis 32 años estaba en un conservatorio sin saber nada de música y yo decía wow, qué increíble, porque pues yo en México, mejor dicho en Tecate, no tenía un conservatorio de música, eso nunca iba a suceder en mi vida.

37:42
Carla Morrison. Entonces al irme allá y tener la oportunidad de estudiar música ya de 30 años, fue un sueño para mí. Estar en un coro con coristas, me sentía como pez en el agua, era como wow, esto es increíble y simplemente también estar como en el anonimato y volver a Carla sin el Morrison y que los franceses también nada les impresiona. Entonces, de repente habían rumores, porque yo lo mantuve en secreto, y al año hubo rumores que yo era cantante y alguien me preguntó oye, ¿tienes? ¿Te puedo escuchar? Y yo sí, sí, sí. Y ya veían y decían tienes millones de escuchas. Y yo sí. Ah, bueno, nos vemos mañana, bye. Y yo, ah ok. Y yo al día siguiente pensando ay, no, le va a decir a todos, ya todos van a saber. Nadie nunca le importó. Nada, nada. Nada, nunca. Hasta el día de hoy puedo tener una gira y puedo decirles ando de gira y me dicen ah, ok, ¿cuándo vas a volver para ir por un café? O sea, cero les interesa y eso ha sido para mí increíble, porque puedo ser Carla, conocer al señor de la esquina, el cafecito, la panadería, allá las boulangeries, o sea, como que todas estas cosas es como mi Tecate chiquito, pero es en París y precioso, ¿no? Pero me da este sentido de cotidianidad. Entonces el refugio que sigo encontrando porque me la paso allá, al momento que puedo me voy meses porque me encanta y ha sido un refugio y ha sido un verdadero renacimiento para mí. Pude volver a la vida de una manera diferente y es algo que definitivamente los invitaría a que si tienen un país que quieren ir a visitar y quieren experimentar, háganlo porque te llena de mucho aprendizaje y a veces fue muy difícil, a veces llegaba yo a mi casa y me decía mi esposo, ¿qué tienes? Y yo, me hablaron feo, y yo lloré y lloré porque pues no había dicho algo bien y me costó años aprender el francés. Pero todo eso suma a tu historia y te da mucha experiencia y es increíble. Y estar allá me hace valorar mucho ser mexicana y estar allá me hace valorar mucho mi trabajo y todo lo que hago. O sea, es increíble. Y , en sí Francia, el país de Francia, me regaló el regalo de volver a renacer y de ser yo ante todo.

40:32
Adonai. Hola Carla, soy Adonai, soy tu fan, como aquella serie millennial en la que tu música formó parte. Mi pregunta es, ¿cómo nace una canción? ¿Cómo empezó todo?

40:45
Carla Morrison. ¿Cómo hago una canción? Híjole, pues mira, cuando yo hago una canción usualmente todo sale al mismo tiempo, no soy de las personas que escribe primero la letra y luego la compagino, ni tampoco toco algo y lo compagino. O sea, es como que todo me sale al mismo tiempo. Sale algo que es para alguien que yo amo, para algo que estoy viviendo, para algún artista que me llamó y me pidió una canción, es muy mágico. De hecho escribí una canción para una película que se llama Todo fue por amor y recuerdo que cuando me senté al piano a escribirla, sentía que, porque la película trataba de una monjita, y hablaba de cómo ella había maternado a estos niños y yo no soy madre. Entonces yo decía Dios de mi vida, ayúdame porque pues yo nomás con la chahuihui y el tino, ¿qué hago? Y hubo algo que llegó y parecía que la monjita y mi papá estaban ahí y me estaban diciendo toda la letra y fue rapidísimo, la hice como en no sé, como en media hora, fue muy rápido. Entonces como que me pasa que puedo sentir cosas como muy rápido. Aparte soy súper empática y muy observadora. Yo soy de las personas de que si estoy viendo una película y alguien se cae así de, yo me duele la cara, soy súper empática. Si alguien se agarra a golpe cerca de mí, yo no puedo ver, pero porque yo siento los golpes en el cuerpo. Soy súper sensible. Entonces cuando alguien me viene y me dice Carla, quiero escribir una canción de esto, yo así me pongo así de que todo me viene en la cabeza, me siento al piano y empiezo a escribir. Mi esposo se ríe de mí porque me dice qué intensa, las cosas que escribes. Y yo, me encanta, pero él dice es que es muy bonito porque no sé de dónde te salen estas ideas. O sea, es algo que no lo puedo entender, pero por ejemplo, cuando tengo sesiones para escribir para otras personas es muy bonito, es muy bonito porque para mí es como si me dieras crayolas y una cartulina y me dijeras vas, y yo me pongo súper feliz porque es como no manches, es lo máximo. Y es muy fácil para mí en esa parte cuando estoy para alguien más, pero cuando es para mí me pongo muy seria y digo a ver, no, porque la gente que va a escuchar mi disco va a estar así de ohh, me está hablando a mí, y yo quiero, cuando yo me escucho a mí, escucho a los demás, así yo lo he visto. Cuando yo escucho mi tristeza y la proceso, estoy procesando algo que todos estamos procesando. Entonces para mí es sumamente importante ser seria con mi composición y ser, también usar lenguaje muy común y analogías que sean muy entendibles. A veces yo me paso de abstracta y hasta mi esposo me dice mi amor, eso no lo va a entender nadie, o sea, eso ya es muy poeta y yo, pero es que, es que el árbol y él no, el árbol ni al caso.

43:57
Carla Morrison. Y entonces yo así de que bueno. Pero cuando empiezo a componer me doy cuenta que es algo que me libera mucho, que me ayuda. Y cuando yo canto me acuerdo también que hace poco, hace como un año, hice una canción con, escribimos una canción con Kany García y estábamos escribiéndola y ella pues empezó a grabar su voz y ella cantaba fuertísimo, perfectísimo. Y yo mana, yo decía uy, yo canto bien bajito y se va a agüitar cuando yo empiece a cantar, porque yo no estoy como a su nivel. Y entonces ya cuando empecé a cantar, pues yo empecé a cantar y cuando terminó mi toma me dice ay Carla, tú cantas desde la herida, tú no cantas desde la voz, me dijo. Y yo, ¿te gustó? Y ella sí dijo, creo que yo estoy gritando, espérate, voy a hacerlo otra vez. Le decía Alejandro, pónmela otra vez a mí, yo lo voy a hacer otra vez, es que así tengo que cantar como Carla. Y yo, o sea, entendí que es bonito también ser así y todo está conectado y yo canto que parece que estoy llorando todo el tiempo. Y sí, es verdad lo que dice Kany, yo canto desde la herida. Entonces, nunca voy a olvidar ese comentario porque me pareció muy perfecto y muy bello. Y entonces eso conecta con mis canciones, con mi letra y con el piano y con la guitarra. Hay veces que yo puedo estar practicando sola, llorando sola, escuchándome a mí misma. Y yo estoy cantando ahí sola porque estoy muy emocionada, me afecta y a veces yo me siento muy fuera de mí porque me afecta de una manera increíble y que me sana mucho también. Entonces componer para mí ha sido la salvación de mi vida y no lo voy a dejar de hacer hasta que esté bien viejita yo creo.

45:58
Elena. Hola Carla, soy Elena. Me parece muy sorprendente que después de diez años, tu canción de “Disfruto” sigue siendo un éxito global. Me gustaría saber, ¿qué genera esto en ti? ¿Qué impacto tiene en ti?

46:12
Carla Morrison. Pues me parece algo muy bello, porque esta canción, cuando salió en mi disco Déjenme llorar, fue el cuarto sencillo y me acuerdo que como que no hubo mucha atención y yo dije ay, yo lo veía total, veía que esta canción iba a ser un hit y nadie la peló, así que nomás mis fans, fans. Y años después empezaron a usarla en discotecas de Colombia, porque todo empezó en Colombia, que empezaron a hacer así como guarachas y que era como techno y todos bailando ahí. Y yo decía wow, ¡qué fuerte! Y luego empezaron a hacer como una especie de challenge, como retos para como rapear con ella y me acuerdo que se volvió como un éxito global y yo no lo podía creer porque aparte era en el tiempo donde yo estaba en descanso y justo fue la Saquem que me dijo no señorita, sí, ese dinero es suyo y era por “Disfruto” en realidad, entonces para mí fue súper bonito porque dije ay, sí, tenía razón, nomás que como diez años después. Pero me encanta porque esta canción mucha gente piensa que se la escribí como a un hijo, yo no tengo hijos, se la escribí un ex, o sea, se la escribí un ex que estábamos por terminar y yo quería que él supiera que yo estaba ahí ante todas las dificultades. Entonces para mí que la canción haya como recobrado esta vida, que artistas que yo admiro muchísimo, me escriban y me digan yo te conozco por esta canción o no sé, que en la gira esa canción empieza y todos los celulares salen. O sea, es increíble lo que me ha dado esa canción, ha sido un regalo enorme y la sorpresa más bonita la verdad que he tenido en mucho tiempo, no me lo esperaba y es una canción muy vulnerable, una canción que escribí en un momento muy triste y donde estoy hablando como de amor incondicional. Y me gusta también que la gente la cante porque lo que dice la letra es muy bello y que se lo digas a alguien es precioso. Es una confesión muy real. Entonces ha sido como un triunfo que llegó como mucho después. Incluso recuerdo que J Balvin, cuando trabajé con él, me decía todos los plays que tienes de esa canción, la mitad son míos, me decía, porque yo amo esa canción y José es de Medellín, de Colombia, entonces todo tenía sentido, entonces fue como, fue y ha sido muy bonito. Es una canción que quiero mucho y que yo le tenía mucha fe, nada más que fue mucho después y me hace sentir muy honrada que sea mi hijita, disfruto que sea mi bebé.

49:33
César. Hola Carla, soy César, y hablando de “Disfruto”, ¿qué es lo que más disfruta y le da alegría a Carla Morrison?

49:45
Carla Morrison. ¿Qué es lo que más me da alegría? Pues creo que soy, como les dije, una persona con gustos muy sencillos. Me gusta mucho mi tiempo libre, pero también me gusta mucho hacer música, me gusta obviamente sentarme al piano, por ejemplo, pero no a tocar mis canciones y no a tocar canciones de alguien más, me gusta tocar el piano improvisando así, tocar y quedarme ahí media hora sin que tenga mucho sentido, nomás me pongo a tocar. Me gusta mucho caminar, me gusta mucho caminar, me encanta caminar a todos lados. Me gusta mucho nadar también, me hace muy feliz. Creo que me gusta nadar porque a lo mejor lo relaciono con el vientre de mi mamá. Es muy sensorial. Y luego no puedes escuchar música cuando vas a nadar como ejercicio, entonces siento que es mi respiración, el agua y yo por una hora y es súper bonito. Me encanta pasar tiempo con mis amigos. Me gusta mucho comprarles regalos porque es muy padre compartir. Me gusta comprar también tarjetas de conversación para hacer las preguntas bien raras y conocerlos mejor. Me gustan las cosas donde yo pueda pasar tiempo conmigo y con la gente que quiero. Me gusta pasar tiempo con mi mamá, me gusta marcarle a mi mamá, platicar con ella. Me gusta mucho cantar. Me gusta mucho cantar cuando puedo cantar canciones de ópera, lo disfruto mucho, porque como que libero mucho. En mis clases de canto me hacen cantar canciones como en latín para calentar y me encanta. Me encanta ir a museos también, de lo que sea. Me encanta pasar tiempo con mi esposo. Soy una dramática, pero siempre le digo me tienes abandonada y él, Carla aquí estoy. Trabajamos juntos, componemos juntos, todo juntos. Y le digo bueno, ya sé. Pero me gusta mucho pasar tiempo con él porque es muy generoso y es muy bueno. Me gusta mucho también intentar practicar mucho mi espiritualidad, y me gusta mucho cuando me desconecto de las redes sociales, cuando paso mucho tiempo sin verlas, me siento muy creativa, me siento muy atenta, muy alerta, muy presente, eso me gusta mucho. Y así, como que me gusta encontrarle cositas a la vida que me hagan sentir viva, experimentar la vida, de ver a la gente a los ojos, de escucharlos, de ser parte de algo. ¿Sabes? Eso es lo que me hace feliz, de aportar algo a la vida de la gente y de conectar con las personas, porque vivimos en un mundo que aunque estamos muy conectados, estamos muy desconectados porque estamos en el celular, a las expectativas de otros y no estamos en el presente y es algo que yo amo, estar en el presente, pero soy soy muy curiosa, soy muy curiosa.

53:10
Carla Morrison. Y otra cosa que me encanta es el olor a mis perritos, huelen a puro cheto, pero me encantan.

53:30
Krishna. Hola, Carla, un placer, soy Krishna. Mira, hemos crecido muchas personas a tu lado y por generaciones hemos acompañándote en muchas cosas. Me imagino que Carla Chiquita y Carla ahora ha pasado por muchas lecciones. ¿Qué consideras que te falta aprender? Y si compartieras una con nosotros, ¿cuál sería?

53:49
Carla Morrison. Híjole, pues creo que he aprendido, sí, muchas cosas. Ya casi cumplo 40 años. Qué fuerte, ¿no? Porque me veo muy joven. Ay, no es cierto. No, es una locura haber pasado por tantas cosas y creo que algo que he aprendido es que no me tengo que tomar la vida tan en serio, que tengo que disfrutar más. He aprendido a valorarme como mujer, como persona, como yo. He aprendido a entender que tengo cosas bien bonitas que compartir y que yo tengo que creer mi verdad y no la que otros me dicen que se supone que tengo. Una cosa que he aprendido recientemente y que sigo aprendiendo es, nunca lo he dicho públicamente, siempre me lo preguntan, pero yo decidí no tener hijos. Yo no quiero ser madre, pero eso no quiere decir que no dejo de ser maternal y eso no quiere decir que tampoco no me importan los demás. A mí me encantan los niños, pero nunca tuve un llamado muy claro para ser madre. Y fue muy curioso porque hice el proceso de congelación de óvulos y no se lograba, no se lograba y yo decía pues, y en realidad yo lo estaba haciendo un poco por seguridad, porque decía qué tal si cuando tenga 40 o 45 quiera tener un hijo, y lo hice y no se lograba. Hice dos ciclos y al punto de empezar el tercero le dije a mi esposo ya no quiero hacer esto, me siento mal, me siento exhausta porque aparte hormonalmente te sientes de mil maneras. Y la verdad es que mi esposo tampoco lo estaba haciendo porque el quería, lo estaba haciendo si yo quería, pero él tampoco estaba esforzándome ni nada. Él me decía si tú quieres vas, si no quieres vas. Y hubo un día donde le dije, ¿sabes qué? Porque aparte es carísimo. Entonces cuando lo hice y le dije que ya no quería hacerlo, que prefería con ese dinero irnos de vacaciones y ya luego veíamos que decía Dios, me dijo va. Un poco dejamos dormir el tema y de repente mi periodo menstrual desapareció como por seis meses y empecé a sentirme rara, diferente y dije algo está pasando. Fui con mi ginecóloga y me dijo ok, vamos a hacerte estudios y resultó que estaba en menopausia, a mis 37 años, y obviamente es muy diferente que digas no quiero tener hijos, a no puedes tener hijos. Fue horrible para mí, fue muy triste porque pues apenas acababa de tomar la decisión tres meses antes con mi esposo y luego finalmente no podía.

57:00
Carla Morrison. Y yo empecé a hacer todas las preguntas. ¿Me voy a morir más pronto? ¿Qué sucede? ¿Qué pasa ahora? ¿Qué va a pasar? Ya soy menopáusica. Como que no sé qué hacer y nadie sabía nada, mis amigas no sabían nada. Era como rarísimo hablarlo con quien sea. Y pues nuestras mamás de ay, mijita, normal. Pero tú así de güey, tengo un chorro de calor y no sé ni por qué. O sea, cosas fuertes. Entonces me tocó aprender qué es la progesterona, qué es el estrógeno, qué es la testosterona, por qué he tenido tantos problemas con mi peso por muchos años. De hecho a mí me llegó la perimenopausia, que en realidad me dijeron que era más menopausia por mis números, eran muy elevados, porque mi abuelita paterna le llegó la menopausia a la misma edad, entonces yo heredé su timeline, su tiempo y pues me dijeron es prácticamente imposible Carla que tú salgas embarazada y obviamente fue tristísimo y me lo preguntan mucho en redes, ¿cuándo vas a tener bebés? Y yo bebés, yo soy una bebona, yo no puedo tener hijos, pero en realidad lo estaba salvando para un momento donde sea más educacional hablar de esto, porque creo que es una conversación que se tiene que tener y que no porque yo no sea madre quiere decir que no sea maternal y que los otros no me importen. No es una cuestión de egocentrismo, es una cuestión de que no quiero y está bien. Mi corazón sigue aquí, mis sentimientos, mi maternidad, yo materno de muchas maneras a mis amigos, hasta mi mamá, ahora que está más grande ella y cambian los roles, hasta a mis perritos, a través de mis canciones, a través de pláticas como estas. Las mujeres podemos maternar de muchas maneras y yo no voy por la vida pensando solo en mí, al contrario, voy pensando en todos los proyectos que tengo para los demás y también siento que la vida y Dios me dijo no es por ahí mana, porque yo lo decidí, mi cuerpo no estaba dando y de repente se me va el periodo y es como wow, ¿qué está pasando? Esto es muy fuerte. O sea, fue muy fuerte para mí y muy doloroso. Y también suena que fue como de un día para otro que dije ok, no, en realidad fue un proceso de leer libros, de saber si en algún punto quisiera adoptar, de a lo mejor no sentirme culpable, de hablarlo en terapia y decir, ¿esto me hace una mala mujer? Si no soy mujer, entonces, si no soy madre, entonces, ¿quién soy? Si a mis 40 años no soy mamá, a mis 50, ¿quién voy a ser yo? Todas esas preguntas difíciles me las he hecho, las he llorado, las he platicado, las he buscado, las he construido y destruido. O sea, ha sido un tema, pero es algo que he tenido que aprender y que sigo aprendiendo, pero también me siento tranquila.

01:00:11
Carla Morrison. También digo ay, qué bueno, ya no tengo que pensar en eso, ya no tengo que decir voy a ser mamá o no voy a ser mamá. Y sí también pienso qué curioso es Dios, siempre me pone cosas bien fuertes para yo luego hacer las canciones y luego que todo mundo lo entienda, digo como me manda la menopausia a esta edad. Sus mejores guerreros para sus peores batallas. Pero al final yo creo que todo lo bueno y lo malo que pasa en la vida de nosotros es un aprendizaje y hay que verlo como eso no, nada viene a atacarnos, todo viene a enriquecernos y ahorita yo me siento feliz con toda la atención puesta en mis proyectos, en mi esposo, en mis perritos, en ustedes, en la gente que escucha mi música y espera canciones de mí, en las cosas que puedo hacer para otros artistas que quieren canciones, en estar feliz estando viva y aquí, a todo color. Entonces sigo aprendiendo. No creo que dejé de aprender, pero está bien, la vida es un salón de clases y aquí estamos todos de estudiantes. Gracias porque después de 15 años, aquí sigo y es gracias a ustedes, a que les importa lo que tengo que cantar y lo que tengo que decir. Y creo que a la vida, pues todos venimos a aprender, pero lo más bonito de aprender es aprender juntos, es compartir las enseñanzas. A veces somos muy, y me incluyo, muy juzgones y estamos diciéndole a la gente pues yo lo hubiera hecho diferente y en realidad lo hubiéramos hecho igual. La vida es un viaje, la vida es un camino, como cuando vas en el carro y estás parado en el semáforo y te toca el rojo y te toca el tráfico y te quedas estancado en un lugar 40 minutos y luego vas y ya no tienes tráfico. Es un viaje, es un viaje y cuando llegas a la cima, cuando llegas a la montaña ahí nada más te pega el viento y a veces estás solo y es bonito, pero es bonito volverte a subir al carro y seguir el viaje para seguir aprendiendo solo, sola o con otra gente. Y creo que aprender al lado de otra gente es compartir y es ser empático y ser tolerante. Vivimos en un mundo donde no aceptamos que la gente cometa errores, pero nadie es perfecto, absolutamente nadie es perfecto y eso es lo bonito de la vida. Por eso hay tantas taquerías, hay tacos diferentes, unos más ricos que otros y unos más gordos que otros.

01:03:19
Carla Morrison. Y eso es lo bello de estar vivo, la diversidad. Un día quieres del pastor, otro día quieres de suadero y uno sigue ahí compartiendo y aprendiendo y lo importante es siempre partir del amor y de la buena onda. Hay que no olvidar que somos seres humanos y las palabras son como balas y nos pueden destruir o nos pueden construir, bien rápido. Hay alguien que puede dejar un sueño solo porque le dijiste que no se ve tan bien haciéndolo y la pena lo hunde y ese escritor o ese cantante nunca hizo su sueño. O hay alguien que le puedes decir eres increíble y esa persona se volvió la persona más exitosa del país. Entonces hay que ser siempre conscientes de lo que decimos, tolerantes, amorosos como somos los mexicanos. En ningún lado al que yo he ido, la gente es tan bella y tan buena como aquí. De hecho, ahorita que estoy aquí pienso, ay la gente es tan buena, no estoy acostumbrada a que, se me olvida que ya no vivo aquí en el aspecto de que ya no tengo todos estos piropos, eso de güerita ¿cómo está? Y, ¿qué quieres? ¿Qué necesitas? Somos tan buena onda y eso es tan bello de este país, pero creo que también es aprender juntos, no estar señalando todo el tiempo, no estar diciendo fulanito y fulanito, partir desde el amor y saber que el aprendizaje juntos siempre, siempre es mejor. Muchas gracias.