COMPARTIR
Generated with Avocode. Path Generated with Avocode. Rectangle Copy Rectangle Icon : Pause Rectangle Rectangle Copy

¿Por qué algunas parejas duran toda la vida?

Margarita Tarragona

¿Por qué algunas parejas duran toda la vida?

Margarita Tarragona

Doctora en psicología


Creando oportunidades

Más vídeos

Margarita Tarragona

Margarita Tarragona es doctora en psicología y psicoterapeuta con más de 35 años de experiencia acompañando a personas en sus preocupaciones, vínculos, desafíos y procesos de crecimiento. Su mirada parte de una convicción central: aunque cada vida es única, las relaciones aparecen una y otra vez como un eje decisivo del bienestar.
Desde la psicología positiva, Tarragona aborda el estudio científico de la felicidad, el bienestar y el funcionamiento óptimo de las personas. En sus reflexiones pone el foco no solo en las dificultades o el dolor, sino en aquello que permite vivir con plenitud: la calidad de los vínculos, las emociones positivas, la gratitud, la esperanza y el sentido.


Transcripción

00:00
Margarita Tarragona. La psicología positiva es el estudio científico de la felicidad, del bienestar. Es el estudio del funcionamiento óptimo de las personas, no de las patologías, no de las disfunciones, sino qué es lo que ayuda a las personas, realmente, a vivir con plenitud. Y uno de los pioneros de este campo, el profesor Christopher Peterson, hace 20 años, dijo que todo lo que se había estudiado sobre la felicidad se podía resumir en tres palabras: «Los demás importan». ¿Y cómo interpretamos esa frase? Al menos de dos maneras. Uno, que las otras personas tienen valor, que son dignas de nuestra atención, de nuestro cuidado. Y por otro lado, que importan en el sentido de que tienen un impacto, que nos afectan. Y las dos cosas son ciertas. El peso que tienen las otras personas en nuestra vida. Venía pensando: «Bueno, ¿qué tal si les comparto, si viéramos mi agenda solo de esta semana, antes de que volase de la Ciudad de México a Montevideo?» Obviamente no voy a decir los nombres de las personas, pero vi a Gina, que es una exitosa profesional, que vino a verme porque quería vencer el perfeccionismo y, realmente, ha hablado en todas las sesiones sobre la relación con su novio. También Carlos, que tiene un negocio y me vino a ver originalmente por un problema con su hijo adolescente. Y de repente, hubo un problema con su socio de negocio y todas las sesiones habla con decepción y furia del problema con el socio. También veo a Julia, que es una artista pujante, que está teniendo mucho éxito en su disciplina. Y alternamos entre hablar de lo difícil que es abrirse la vida como artista y su relación con su prometido. Y la última sesión que tuve fue con una persona que lo que más le preocupaba era su relación con su madre, aunque había venido por otra cosa. Empecemos hablando de las relaciones de pareja. Dudaba de si incluir este detalle. Estaba revisando y fíjense que, a nivel mundial, suele haber una tendencia a ser más felices para las personas casadas que las no casadas. Pero luego hay cierto debate porque se ha visto que no es igual en todas las culturas, en todos los países. Y recientemente se ha visto que no es solo el hecho de estar casado, sino la calidad de la relación. Pero bueno, la relación de pareja es muy importante para mucha, mucha gente. Y hay investigaciones sobre qué predice que una pareja perdure, se quede junta, sea feliz y no. Y se ha visto que es un número, o más que un número, una tasa o razón o proporción. Y eso es 5 a 1. ¿A qué se refiere? Esto no es una teoría, lo que se ha visto en estudios observacionales es que las parejas que están contentas y que duran tienen cinco interacciones positivas por cada interacción negativa.

03:01
Margarita Tarragona. ¿Cuáles son las negativas? Pues la crítica, el desprecio, la defensividad, el no hacerse mucho caso. Por cada una de esas, las parejas que están bien tienen cinco interacciones agradables, como expresarse cariño, como contacto físico, como usar el sentido del humor. Y no sé qué opinan de estos 5 a 1, realmente a mí me parece impresionante. Yo antes hubiera pensado, bueno, pues 1 a 1, la pareja está equilibrada, pues no es suficiente. Para realmente estar bien, tiene que haber muchas más interacciones positivas que negativas. Otro aspecto importante en lo relacional son las familias. Todos sabemos que la familia es nuestro hábitat natural, original, que es nuestra fuente más importante de amor y, a veces, también de dolor. Y se ha visto que en América Latina la familia tiene un papel especialmente importante. Los países de América Latina tienden a salir más altos, de lo que se supondría por su nivel de desarrollo económico, en las encuestas internacionales de felicidad. Y varios investigadores piensan que lo que explica esto es la calidad de las relaciones entre las personas y, muy especialmente, la calidad de las relaciones familiares. La familia para muchos latinoamericanos es la fuente más importante de satisfacción con la vida. Otro tipo de relación a la que a veces no le damos tanto énfasis y es muy importante, es la amistad. Se ha visto que la amistad es un predictor muy importante, también, de la felicidad. Estadísticamente, ¿saben cuántos amigos cercanos tiende a tener la gente? Cinco, en promedio. No quiere decir que todos seamos iguales, pero tener pocos amigos, no son pocos, pero tener cinco buenos amigos es un muy buen número. Y algunos estudios, por ejemplo, hay uno en el que juntaron los hallazgos de muchas investigaciones diferentes hasta tener más de 300.000 sujetos. Y vieron que entre esta enorme cantidad de personas, aquellos que reportaban tener amistades sólidas, lazos fuertes con sus amigos, tenían una probabilidad de sobrevivir un 50% más alta que los que no. Realmente, a mí me parece un dato muy impactante porque no es que la amistad nada más sea algo bonito, sino que algo que puede tener un impacto, realmente, en nuestra vida. Y otro estudio en el que encontraron nuevamente el impacto de las relaciones es el famoso estudio de Harvard, que seguramente han oído mencionar. Es el estudio más largo que se ha hecho sobre el desarrollo de las personas, del desarrollo de los adultos. Empezó en la Universidad de Harvard en 1938 y, en aquel entonces, tomaron una muestra de 268 jóvenes estudiantes. Entre paréntesis, entre ellos estaba quien después fue presidente de Estados Unidos, John Kennedy. Además de estos jóvenes, que todos eran muy privilegiados, muy pronto integraron también un grupo de obreros de Boston. Y usaron un método muy cuidadoso y muy completo.

06:21
Margarita Tarragona. Por un lado, les hacían todo tipo de evaluaciones físicas, fisiológicas: cuánto pesaban, cuánto medían, cómo estaban de presión arterial. Evaluaciones psicológicas: test de inteligencia, test de personalidad. Y sobre todo, se sentaban uno a uno con ellos a hablar durante horas sobre su vida, que les contaran sobre su vida, para tener, de verdad, la historia de cada uno de ellos. Lo que hicieron es que después, cada cinco años, se volvían a reunir con ellos uno a uno. Y les pedían, además de nuevamente medirles la personalidad, la presión y demás, que les contaran cómo iba su vida: si habían ido a la guerra, si se habían casado, si tenían hijos, si habían puesto un negocio, si había fracasado o había florecido. Y esto lo hicieron durante 80 años. Prácticamente ya no queda ninguno de esos originales. Con el tiempo fueron incluyendo, también, a sus esposas, a sus hijos. Y lo que se vio con mucha claridad es que el predictor más importante de una vida plena, de una vida feliz era, no las vicisitudes que habían enfrentado, no cuánto dinero habían ganado, sino la calidad de las relaciones que habían tenido a lo largo de su vida. Uno de los directores de este estudio, porque como ha durado tanto, ha habido varios, uno de ellos, que se llama George Vaillant, termina uno de sus libros en el que narra este estudio del desarrollo adulto con una de las frases que me parecen más bonitas de la literatura científica. Y él dice: «75 años y 20 millones de dólares invertidos en este estudio nos indican, sin lugar a dudas, algo, que la felicidad es amor, punto.»

08:07
Magdalena. Hola, Margarita, mucho gusto. Mi nombre es Magdalena. Y, bueno, escuchando un poco tu introducción, me surge la duda de cómo podemos establecer buenas relaciones con las personas. Está claro que queremos vivir más y mejor, pero, bueno, ¿cómo podríamos hacerlo?

08:23
Margarita Tarragona. Yo pienso que hay una especie de brújula o de rosa de los vientos de las relaciones, que hay cuatro puntos cardinales para las relaciones que funcionan bien. Yo creo que incluyen, lo voy a mencionar y luego a explicar, la positividad, el aprecio, la curiosidad y la bondad. Y, bueno, ¿qué es cada uno de estos? La positividad es bastante obvio, es el experimentar emociones positivas. Hay emociones que nos gusta sentir que son agradables y emociones desagradables. Las desagradables se han estudiado más, como la ira, como la ansiedad, como la tristeza. Y hasta hace poco no se habían estudiado tanto las emociones positivas o agradables, que incluyen la alegría, el agradecimiento, la esperanza, el interés, el orgullo, la diversión, la inspiración, el asombro, el amor. Todas estas son emociones positivas. Y es bastante obvio que las buenas relaciones implican más emociones positivas que negativas. Algunos autores dicen que hay que pensar en las emociones como un balancín o un sube y baja. Una emoción negativa o dolorosa es como una piedra y una emoción agradable o positiva es como una plumita. Entonces, para compensar el peso de la piedra necesitas muchísimas plumitas. Y por eso las relaciones que funcionan tienen una abundancia de emociones positivas. Hay investigadores que han encontrado que cuando le preguntan a la gente: «¿Qué hace que tu relación valga la pena?» Lo primero que dicen es: «Reírnos juntos y hacer cosas interesantes juntos». Eso es la parte de la positividad. La parte de la curiosidad. La curiosidad a veces la vemos como algo negativo, que mató al gato, pero la curiosidad es buenísima en las relaciones porque todos queremos ser conocidos y conocer. ¿Y cómo podemos conocer al otro? Teniendo curiosidad sana por esa persona, tratando de entender su experiencia. Muchas veces, cuando estamos hablando, realmente no estamos escuchando, estamos preparando lo que le voy a contestar o lo que le voy a sugerir. Y la curiosidad nos permite, de verdad, hacer una pausa, como decíamos hace un momento, y oír al otro y tratar de entender al otro. Y, por ejemplo, cuando alguien nos comparte una buena noticia, se ha visto que si alguien nos comparte una buena noticia, y esto pasa el 80% de los días, si reaccionamos con entusiasmo y con curiosidad, si le preguntamos: «Cuéntame más. ¿Cómo fue eso? ¿Cómo te sentiste? ¿Cómo te lo comunicaron?», eso ayuda a fortalecer la relación. El otro elemento es el aprecio. El aprecio es una palabra coloquial que tiene que ver con darle valor a las cosas. Cuando una moneda se aprecia, es que aumenta su valor. Y hay autores que dicen que aquello que apreciamos, en psicología, se aprecia. Aquello que valoramos acaba teniendo más lugar en nuestras vidas. ¿Y cómo se puede cultivar el aprecio? Fíjense, hay un estudio que se me hace muy bonito, de una autora que se llama Sonja Lyubomirsky, que hizo un experimento en el que le pedía a la gente que viviera durante un mes como si ese fuera a ser el último mes que iban a pasar en esa ciudad antes de mudarse.

Quote

“La amistad es un predictor muy importante de la felicidad”

11:52
Margarita Tarragona. Y les hicieron seguimiento. Y la gente le dijo: «¡Guau, no sabía que mi ciudad era tan bonita! Nunca había disfrutado tanto tal parque». El sentir que se te puede acabar ayuda a realmente apreciarlo. Y no hay que esperar a que se vaya a acabar para tratar de cultivar ese aprecio. Muchas veces se dice que nuestra mente tiene velcro para lo malo y teflón para lo bueno. Nos fijamos más en lo que no funciona, en los problemas, y no le damos tanto peso a lo que sí está bien. Y el aprecio nos ayuda a ir creando velcro para lo bueno, también. Y por último, la bondad. Me encantó oír a Victor Küppers hablar de eso porque, aunque es una lección básica que seguramente nos enseñaron nuestros abuelos y que enseñan las religiones y las escuelas, el ser bondadosos con los demás es fundamental. Ser generosos, compartir lo que tenemos. También hay investigaciones sobre esto. Por ejemplo, un estudio en el que a un grupo de estudiantes universitarios les dieron al azar sobres que contenían 5 dólares o 20 dólares. Y luego los dividían y a la mitad les decían: «Antes de que acabe el día de hoy tienes que gastarte el dinero de tu sobre en ti mismo. Y a los otros les decían: «Antes de que acabe el día te tienes que gastar el dinero de tu sobre en otras personas». ¿Y quién se imaginan que acabó más feliz el día? Aquellos que gastaron en otras personas. Así que la bondad es fundamental para nuestro día a día, para nuestras interacciones cotidianas y en momentos difíciles, también.

13:29
Mujer 2. Bueno, escuchándote parece super fácil y me encantaría salir de acá y cambiar el chip y encontrarme un mundo nuevo. Pero la realidad es que el mundo actual no funciona así y, en este momento, no se vive así. ¿Cómo hago para estar siempre más positiva?

13:44
Margarita Tarragona. Fíjense que el optimismo no es una emoción. Es una manera de pensar sobre el futuro. Tener expectativas de que pueden pasar cosas buenas y, sobre todo, que tenemos habilidades y herramientas para tener un impacto en el futuro. No solo esperar a que pasen cosas buenas así nada más, sino sentir cierta agencia personal, sentir que puedo hacer algo en distintos rangos. Hay situaciones que nos permiten mucho rango de acción, otras muy poquito, pero esa sensación de que puedo hacer algo es importante. Y a veces se piensa que los optimistas son ingenuos o que evitan la realidad. Y algo muy interesante es que no es así. Que realmente los pesimistas son los que tienden a evadir la realidad. ¿Y por qué? Porque los optimistas como piensan que algo puedo hacer, agarran el toro por los cuernos, enfrentan las situaciones. Los pesimistas si piensan que no hay nada que se pueda hacer, que todo está muy mal, tienden a evadirlas y, de hecho, hay más riesgo de consumo de sustancias y de consumo de alcohol entre las personas pesimistas que entre las personas optimistas. ¿Y qué se puede hacer para cultivar una actitud más optimista? Darnos cuenta de lo que funciona bien en nuestra vida. Y por ejemplo, llevar un diario que se llama «Tres Cosas Buenas» en el que apuntas tres cosas que han ido bien ese día, por ejemplo.

Quote

“La frecuencia de emociones positivas es lo que da buena vida”

15:09
Mujer 3. Hola Margarita, un gusto. Me pareció súper interesante lo que decías acerca de la curiosidad. Y te quería plantear la siguiente pregunta. ¿La curiosidad no sería algo más típico de la niñez? ¿Y cómo podemos mantener la curiosidad por aprender cosas nuevas cuando tenemos la vida llena de cosas viejas? Muchas gracias.

15:30
Margarita Tarragona. Por un lado, sí, efectivamente los que hemos tenido niños sabemos que tienen esa curiosidad insaciable de qué es esto, qué es esto, por qué. Y tristemente lo vamos perdiendo, pero no deberíamos de perderlo. Y de hecho la gente creativa, por ejemplo, mantiene la curiosidad toda la vida. ¿Qué se puede hacer? Uno es, realmente, poner atención. Cuando estás presente en ese momento, te das cuenta de las cosas, te das cuenta de pequeñas diferencias, de qué es distinto en el árbol que pasaste ayer, a cómo está hoy, o si estás con alguien de tu familia. Muchas veces ponemos como una preconcepción de pensar que ya sabemos cómo es tanto la persona como las circunstancias y no estamos, realmente, observando qué está pasando. Así que algo que podemos hacer es tratar de quitarnos ese velo de nuestras ideas preconcebidas y, realmente, observar. Hay algunos ejercicios bonitos, por ejemplo, que hacen algunos terapeutas de pareja que les piden a los miembros de la pareja que se vean cara a cara, que cierren los ojos 30 segundos y los vuelvan a abrir. Y que cuando los vuelvan a abrir, noten de qué no se habían dado cuenta un minuto antes. Esa es una parte importante. Otra es hacerle caso a tu curiosidad. Si algo te llama la atención y quieres aprender más, claro, no siempre se puede en ese instante, pero no dejarlo. «Bueno, ya lo haré cuando no tenga tanto trabajo», sino realmente ir detrás de las cosas que nos dan curiosidad es otra cosa que podemos hacer. Y realmente escuchar para aprender. Una maestra que yo tuve hace muchos años para enseñarnos a ser terapeutas decía: «Hay que hablar para escuchar». Es decir, que lo que yo diga sea una invitación para que el otro hable más. Y como les decía, a veces no tenemos esa actitud, sino que más bien ya queremos rebatirle lo que está diciendo o darle un consejo. Entonces, realmente hablar para escuchar se me hace un buen lineamiento cuando estamos hablando de la curiosidad por otras personas.

17:34
Mujer 4. Muchas gracias. Estoy muy feliz de estar acá, de verdad, y escucharte. Y pensando en todo lo que has comentado hasta ahora de las relaciones positivas, quiero preguntarte si solo las relaciones cercanas son importantes. Muchas gracias.

17:49
Margarita Tarragona. No, no lo son. Y esto puede resultar sorprendente. Obviamente ya hemos hablado del papel que tienen las relaciones sólidas, de nuestros círculos más cercanos, pero hay algunas investigaciones increíbles sobre dos cosas relacionadas. Una, lo que se llama conexiones de alta calidad en el trabajo. En el trabajo no todo el mundo es tu amigo, pero se ha visto que cuando las personas que trabajan juntas comparten un momento de una sonrisa, por ejemplo, o de detenerse en la puerta del elevador, o en un momento en la junta mirarse a la cara y tener una sensación de conexión, aunque no sean grandes amigos, aunque no sean íntimos, realmente eso se va acumulando y crea un mejor clima laboral, la gente reporta menos estrés y más implicación en el trabajo. Y otra área de investigación tiene que ver con los, un nombre muy técnico, micro momentos de resonancia de positividad, que se refiere a que, a veces, las personas tenemos una breve interacción y no necesariamente con amigos. Se ha visto que puede ser con el señor que vende el diario y pasas cerca de él todos los días, o con alguien, si trabajas en una escuela, un chico al que ves en el pasillo con frecuencia, pero realmente a veces no sabes cómo se llama. Y se ha visto cuando dos personas que no se conocen bien, tienen un momento en el que comparten una emoción positiva, puede ser de risa, de diversión, un momento conmovedor o de asombro, por un lado, su postura se mimetiza, eso a lo mejor lo han observado, cuando están hablando con alguien y toman la misma postura. Pero algo que se me hace más increíble es que también se sincroniza el ritmo cardíaco e incluso se sintonizan ciertas ondas cerebrales. O sea que realmente nos conectamos aunque no nos conozcamos bien. ¿Y por qué es relevante? Porque se ha visto que estos micro momentos contribuyen a que las personas obviamente se sientan mejor, encuentren más sentido a la vida y reporten menos síntomas físicos. Así que desde las más íntimas, más intensas, más cercanas, hasta las relaciones que nos pueden parecer superficiales, todas cuentan. Y por cierto, quería mencionar que, cuando hablamos de emociones positivas, a veces pensamos así como los grandes momentos de éxtasis de la vida, que si los tenemos, ¡qué maravilla! Pero se ha visto que es la frecuencia de emociones positivas moderadas lo que realmente produce una buena vida. O sea que no tienes que estar siempre dando un do de pecho, como decía un amigo de mi papá, sino que puedes estar sintiendo emociones agradables de manera consistente y eso seguramente llevará a una vida más llena y más feliz. Quisiera cerrar contándoles algunas cosas que podemos hacer para cultivar tanto el optimismo como la esperanza, como buenas relaciones con los demás.

20:54
Margarita Tarragona. Una es una variación del que les acabo de mencionar, de tres cosas buenas, y es el diario de gratitud. Consiste en escoger un cuadernito en el que cada noche escribas tres cosas de las que te sientes agradecida ese día. No tiene que ser un ensayo de cada cosa, nada más escribir pues de que me fue bien en esa junta, o del regalito que me trajo mi hijo, lo que tú quieras. Y hay que hacerlo todos los días durante tres semanas. Otra opción es hacerlo una vez a la semana durante muchas semanas, un par de meses. Y se ha visto que hacer esto aumenta las emociones positivas de las personas. Otra actividad que nos ayuda a establecer mejores relaciones, porque nos hace ser más optimistas, es la siguiente: ponernos micrometas. Y uno puede decir: «Bueno, micrometas son metas pequeñas». Sí, pero, ¿qué tan pequeñas? Las micro metas son metas que nos podemos poner para lograr dentro de los próximos veinte minutos a dos horas. O sea que no es nada, es rapidísimo. Y se ha visto que esto nos ayuda a ponernos esas metas tan pequeñas. Uno, es muy difícil fallar en ellas porque son sencillas. Y dos, el ir logrando esas pequeñas metas nos hace ir sintiendo que podemos, nos da un sentido de agencia personal y esto contribuye a que nos sintamos más optimistas. Otro ejercicio que podemos hacer, aprovechando que hoy en día todos tenemos una cámara integrada en nuestro bolsillo, en el celular, es cada día tomar una foto de algo que nos conecte con el sentido de la vida. Puede ser un paisaje, puede ser una obra de arte, pueden ser personas en tu vida, pero se ha visto que, cuando la gente toma una foto cada día durante una semana, al final de ese periodo reporta que su vida tiene más sentido. Otra cosa que podemos hacer es compartir nuestras historias de vida con nuestra familia, por ejemplo. O en las organizaciones, compartir la historia de la organización, del grupo, del equipo, porque las historias son parte de quienes somos, son parte de nuestra identidad. Y compartir nuestras historias nos ayuda a sentirnos más conectados unos con otros. Para cultivar el aprecio, vívelo cómo si fuera la última vez. Para cultivar la curiosidad, vívelo cómo si fuera el primer día. Leí un artículo en el ‘New York Times’ de una persona, era sobre cómo tener más alegría en la vida, y escribía a una persona a quien desafortunadamente le habían diagnosticado que había recaído en una enfermedad grave, y decía que todo el mundo le decía: «Tú vive intensamente como si fuera el último día», pero eso le daba mucha angustia, y decidió que no quería vivir como si fuera su último día, que quería vivir como si fuera el primer día. Y eso le ayudó a sentirse mucho mejor, a sentirse con ganas de explorar, a sentirse con energía. Y creo que esta es una idea muy bonita y puede parecer contradictorio, pero con los años yo me he dado cuenta de que hay verdades contradictorias en la vida, que a veces nos conviene vivir como si fuera el último día, a veces nos conviene vivir como si fuera el primer día. Y eso es cierto también en nuestras relaciones. Cuando ya llevamos mucho tiempo con alguien, a veces ya no nos parece tan interesante porque nos acostumbramos, y si hacemos un esfuerzo por pensar que es la primera vez que conocemos a esa persona, o la primera vez que hablamos con ella, es probable que se vuelva a encender nuestra curiosidad y nuestro interés por esa persona.

24:40
Margarita Tarragona. Quisiera invitaros a hacer un experimento. En lo que queda de esta semana, me encantaría pedirles que pensaran en alguien que sea importante para ustedes, y que contacten a esa persona, por teléfono, o en persona todavía mejor, y poner en práctica algunas de las ideas que sabemos que nos pueden ayudar a tener mejores relaciones. Expresar nuestro interés, nuestra curiosidad, decirle algo que valoramos en ella, hacer un acto bondadoso, reconocer un acto bondadoso que haya tenido con nosotros, y compartir también lo mucho que apreciamos a esa persona. Creo que es un experimento interesante, y me encantaría saber qué resultados tienen cuando lo hagan. Creo que queda muy claro que las relaciones con los demás son la clave para una vida más plena. Si tuvieran que apostarle a algo, hay muchas cosas que contribuyen a una vida feliz. Hacer algo que nos gusta, encontrarle sentido a la vida, ayudar a los demás, pasárnosla bien, disfrutar, todo esto contribuye. Pero si hubiera que apostarle a un factor, probablemente el factor que más rendimientos nos puede dar es cuidar y cultivar nuestras buenas relaciones con los demás. Gracias. Gracias.