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¿Qué es el síndrome del corazón roto?

Aurelio Rojas

¿Qué es el síndrome del corazón roto?

Aurelio Rojas

Cardiólogo


Creando oportunidades

Aurelio Rojas

Aurelio Rojas es cardiólogo y una de las voces emergentes de la divulgación médica en España. En su trabajo combina la práctica clínica con la comunicación en salud, con un objetivo claro: ayudar a las personas a comprender mejor su corazón y a prevenir la enfermedad cardiovascular desde los hábitos cotidianos.

Formado en Medicina y especializado en Cardiología, Rojas centra su mensaje en la prevención, el estilo de vida y la importancia de detectar a tiempo los factores de riesgo. En esta conversación insiste en que el corazón no solo enferma por el colesterol, la hipertensión o el sedentarismo, sino también por el estrés crónico, el mal descanso, la soledad y la falta de cuidado emocional.

Con un lenguaje claro y cercano, Aurelio Rojas defiende una medicina preventiva basada en pequeños cambios sostenidos: moverse a diario, seguir una alimentación natural, descansar mejor, reconocer los síntomas de alerta y consultar cuando algo no va bien. Su mirada recuerda que cuidar el corazón no es solo evitar la enfermedad, sino aprender a vivir con más energía, conciencia y calidad de vida.


Transcripción

00:00
Aurelio Rojas. Hay dos grandes asesinos silenciosos que están dentro de nuestra vida y que nos van mermando la salud, poco a poco, y que son las dos grandes epidemias de este siglo XXI. El primero de ellos es el sedentarismo y el segundo de ellos, ya os sonará bastante, el estrés. Este estrés crónico que sufrimos hoy en día, consecuencia de nuestro estilo de vida, no solo afecta a nuestro estado de ánimo y a nuestro humor, sino que también afecta a nuestra energía, a nuestro cansancio, a la manera en la que descansamos, o mejor dicho, que no descansamos, afecta a nuestro metabolismo, afecta al sistema inmune y, al final, también acaba afectando a nuestro corazón, que es lo que nos trae aquí a todos. Es indudable que, con el estilo de vida que tenemos hoy en día, el estrés forma parte de nuestra vida. Si preguntamos en estudios epidemiológicos nos vamos a encontrar con cifras que para mí son demoledoras. Y depende del sitio donde vayamos a preguntar nos vamos a encontrar con que hasta el 90% de las personas a las que les preguntamos si sufren de estrés nos van a decir que sí. El estrés no deja de ser una cosa positiva para nuestra biología. De hecho, es un mecanismo de adaptación súper potente que tenemos los seres humanos y el resto de animales para poder cambiar todo nuestro funcionamiento y todo nuestro metabolismo a unas condiciones, y convertirnos en superhombres y supermujeres para poder resolver ese problema, en este caso, como veníamos antiguamente de la selva y de los animales, para huir de ese depredador y nuestro corazón, en una milésima, prácticamente, de segundo. y esa descarga tan intensa que se produce de las hormonas del estrés, que son el cortisol y la adrenalina, hace que nuestro corazón empiece a latir más rápido, de una manera mucho más fuerte, nuestro cerebro se concentra, nuestra visión mejora, la sangre llega a nuestros músculos, y estamos preparados para, no solo responder de manera física, sino también mental. Y esto nos lleva a mantener un nivel de estrés que ya no es agudo, sino que es crónico, un estrés crónico atenuado. Y esto lo que va haciendo a la larga es que esas hormonas propias del estrés, como son la adrenalina y el cortisol, tensionen todo nuestro cuerpo hasta límites insospechados. Yo siempre pongo el ejemplo con un motor de coche, que tú empiezas a acelerar al máximo de revoluciones sin cambiar la marcha. ¿Cuánto te va a durar ese motor? Pues probablemente mucho menos que un motor que vaya a bajas revoluciones. Se nos va a gastar el motor mucho antes, pero también el combustible. Por eso, cuando estamos estresados nos encontramos siempre cansados, y el cuerpo, además, nos pide comida. Y precisamente no nos pide comernos una ensalada, nos pide comernos lo peor: un helado, un dulce, alimentos, generalmente, con mucho azúcar y con mucha grasa, porque necesita esos nutrientes para quemarlos lo antes posible, para obtener esa energía, que están demandando para responder de una manera mucho más eficiente. El problema de este estrés crónico es que no solo nos va a llevar a encontrarnos cansados en nuestro día a día, nos va a llevar a encontrarnos fatigados o a descansar peor. También podemos hablar luego del descanso que ya vemos que afecta gravemente a nuestra salud también sino que, a la larga, todos estos síntomas que tenemos en nuestra esfera social y en nuestra esfera psicológica, acaban repercutiendo de mucha mayor medida en nuestro metabolismo y en nuestro corazón.

03:38
Aurelio Rojas. Y un día, en el contexto de un estrés más grande o que hemos dormido menos de lo normal, pues desgraciadamente nos llevamos un susto. Y es que es cierto que, aunque no lo tengamos muy en cuenta, las personas que sufren estrés tienen un 40% más de riesgo de tener problemas cardiovasculares. Y ya os digo que pocos factores de riesgo son igualmente equilibrables a ese riesgo de padecer problemas de corazón. Y ya no solo eso, sino que, casualmente, cuando analizamos los hábitos de vida de las personas que tienen mucho estrés, pues generalmente tampoco suelen hacer suficiente actividad física, que es fundamental para cuidar nuestro corazón, su alimentación también suele ser una mala alimentación, no comen comida natural, no siguen, por supuesto, una dieta mediterránea y basan su alimentación en comidas ultraprocesadas, que sabemos que están cargadas, no solo de una gran cantidad de sal, sino también de azúcares añadidos que están encubiertos y también de múltiples aditivos que actúan como disruptores endocrinos de las hormonas que regulan todo nuestro cuerpo y todo nuestro metabolismo, y acaban generando un círculo en una coctelera perfecta para que, después de mucho tiempo teniendo malos hábitos, pues acabemos con un problema de corazón, que son, desgraciadamente, los problemas más frecuentes de salud en el mundo. Es la causa más frecuente de problemas de salud en el mundo, y muy cercano tenemos el cáncer, probablemente porque comparten estos factores comunes que vienen todos derivados de nuestro estilo de vida. Así que está en nuestras manos ponernos a identificar, por qué estamos estresados, dónde podemos mejorar y, por supuesto, en tener las herramientas para poder corregirlo.

05:39
Hortensia. Hola, doctor. Soy Hortensia, soy funcionaria y yo quería preguntarle cuáles son las los síntomas a los que debemos atender para evitar un accidente cardiovascular.

05:54
Aurelio Rojas. Por suerte, para todos, el corazón solo tiene cuatro síntomas. Podemos pensar en muchas sensaciones que tenemos, pero realmente solo hay cuatro síntomas que producen los problemas de corazón. El primer síntoma es el dolor. El dolor de corazón. El segundo síntoma son las palpitaciones o taquicardia. El tercer síntoma es la fatiga o la dificultad respiratoria. Y el cuarto síntoma son los desmayos, las pérdidas de conocimiento. Si nos centramos en el dolor, ¿cómo duele el corazón? Mirad, siempre, en algún momento de nuestra vida, hemos notado algún pinchazo en la zona del pecho de segundos, incluso a veces muy fuerte. Y nos preocupamos porque pueda ser el corazón. Pero la realidad es que el corazón nunca duele de esa manera. El dolor del corazón es una presión muy fuerte. Tenemos que pensar en él como si nos estuvieran comprimiendo el pecho de una manera muy intensa, como si nos estuvieran apretando con muchísimos kilos en el centro del pecho. Esa presión va a estar siempre ahí fija, y se puede desplazar hacia el cuello, hacia un brazo, hacia el otro, hacia la barriga o hacia la espalda. Pero lo habitual es notar esa presión. Además, esa presión no va a desaparecer. Cuando empieza ese dolor no nos va a remitir. Porque podemos pensar en otra situación muy habitual que genera una presión en el pecho, como es la ansiedad. Cuando tenemos un ataque de ansiedad también notamos presión en el pecho, pero al relajarnos esa presión, poco a poco, va a disminuir. Cuando no desaparece, sino que cada vez es más intensa y además nos empezamos a encontrar peor, y empezamos a estar sudorosos, mareados, pálidos, tenemos que pensar que o nosotros mismos o la persona con la que nos encontramos está teniendo un infarto. A veces no tenemos un infarto, y tenemos la suerte de que el corazón nos empieza a avisar unos días antes de que esa placa de colesterol se rompa. Eso se llama angina de pecho. Y es un dolor exactamente igual que el del infarto, es esa presión en el centro del pecho, pero normalmente se va a desencadenar cuando hacemos algún pequeño esfuerzo físico. Es decir, cuando nuestro corazón está tranquilo no vamos a notar esa presión, pero si empezamos a caminar, si empezamos a caminar un poco más rápido de lo habitual, subimos una cuesta o un pequeño tramo de escaleras, o vamos al gimnasio, como normalmente hacemos, va a aparecer esa presión. Dejamos de hacer ejercicio y desaparece. Volvemos a empezar, aparece, nos relajamos y desaparece. Eso es un aviso que nos está dando el corazón de que pronto puede pasar algo. El segundo síntoma, lo recordamos, eran las palpitaciones o taquicardia. Nosotros normalmente no estamos acostumbrados a notar el ritmo cardíaco. Pensad en vuestro corazón. ¿Lo notáis? No, ¿verdad? Yo no me noto el corazón ahora, y lo habitual es que no notemos el ritmo cardíaco. Si empezamos a notar el ritmo cardíaco más despacio de lo normal, mucho más rápido de lo normal o incluso, a veces, irregular. “Es que me noto el corazón que no está latiendo de manera acompasada, sino de manera irregular”. Ese es un síntoma de que algo puede no ir bien, y normalmente ese algo puede ser una arritmia. El corazón tiene su propio sistema eléctrico que hace que genere el latido cardíaco, convierte esa electricidad en latido, y a veces, ese sistema eléctrico no funciona adecuadamente, o está demasiado tensionado, por el estrés crónico, por ese cortisol y esa adrenalina.

09:39
Aurelio Rojas. Y eso hace que nuestro corazón empiece a latir de manera anómala. Por eso es muy habitual que, cuando sufrimos de estrés o en un ataque de ansiedad en que tenemos esa descarga de cortisol y de adrenalina, empecemos a notar, también, el corazón muy rápido. El tercero, y este síntoma es importante sobre todo porque es un síntoma de insuficiencia cardíaca, la insuficiencia cardíaca es cuando nuestro corazón empieza a estar débil, a no ser capaz de bombear la sangre con normalidad. Es la falta de aire, la fatiga. Tenemos que reconocerlo en que no es que poco a poco no hago deporte y he cogido peso y cada vez me canso más, que es habitual si encima estamos ganando peso, sino que hacemos una vida realmente buena, o hacemos una vida prácticamente lo que podríamos considerar normal y, de relativa manera rápida, en poco tiempo, empezamos a notar que no podemos hacer las actividades que antes hacíamos, porque nos fatigamos. “Oye, yo es que antes en mi trabajo tenía la costumbre de subir un tramo o dos de escaleras para subir y ahora es que resulta que cuando subo el primer pequeño tramo ya estoy fatigado, me falta mucho el aire”. “O voy a hacer mi deporte, voy a mi gimnasio o a salir a mi caminata diaria y noto que, a la mínima que empiezo a caminar, me empieza a faltar muchísimo antes el aire”. Eso es un síntoma de que nuestro corazón no está bombeando la sangre adecuadamente. Si además se acompaña de retención de líquido, de hinchazón, sobre todo en las piernas, y nos vamos a encontrar con tobillos hinchados, tobillos que además tienen un signo muy típico médico que se llama “fóvea”, que es que cuando apretamos nuestro tobillo con el dedo se queda totalmente la forma del dedo como si fuera plastilina. Se queda totalmente un hueco con la forma del dedo que no desaparece rápidamente. Y eso es un signo de retención de líquido, y normalmente de retención de líquido por el corazón. Porque se pueden retener líquidos por otros muchos problemas de salud, pero en específico por el corazón, va a producir este signo de dejarnos marcado el dedo. Y en último lugar, y este siempre nos asusta a todos mucho, y seguramente alguno de vosotros lo ha vivido e incluso lo ha tenido que atender, es las pérdidas de conocimiento, los desmayos. Y no tenemos que pensar en esos desmayos que son muy frecuentes y que normalmente tenemos en algunas situaciones como sacarnos sangre o estar mucho tiempo de pie o bajo el sol o en una comida copiosa, porque ese tipo de desmayos son relativamente frecuentes, y es una respuesta un poco anómala de nuestro sistema nervioso, pero benigna, sino que tenemos que pensar en desmayos bruscos, repetitivos y sin ninguna causa. Es decir, como si yo hubiera entrado aquí a hablar con vosotros y de buenas a primeras me desmayo ahí y rápidamente, a los dos o tres segundos, recupero la conciencia y digo: “¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado?” Y además, esto me ha pasado varias veces. Es un síntoma muy peligroso de que algo en nuestro corazón no va bien, y seguramente ese algo es alguna arritmia peligrosa. Así que si alguna vez nos encontramos con algún caso de alguien que ha perdido el conocimiento de una manera muy brusca, le ha sucedido varias veces y no hay ningún motivo realmente que justifique por qué lo ha perdido, lo ideal es que se revise su corazón y, sobre todo, si hay antecedentes en su familia de problemas cardíacos. Yo creo que esos son los cuatro síntomas que tenemos que tener un poco en alerta de que nuestro corazón está empezando a tener problemas, consecuencia de que a veces no hacemos las cosas del todo bien.

13:07
Isabel. Hola, Aurelio. Me llamo Isabel y soy hipertensa. Eso quiere decir que la pregunta es: ¿qué me espera?

13:16
Aurelio Rojas. Bueno, Isabel, pues estás dentro del club de tantísima gente hipertensa. Y es que desgraciadamente, a día de hoy, y sobre todo en los países desarrollados, y específicamente aquí en España, la hipertensión es casi prácticamente el factor de riesgo más frecuente, que genera tanto problemas de corazón como incluso de cerebro, el famoso ictus. Para mí es uno de los principales problemas de estos sucesos tan graves que podemos padecer a lo largo de nuestra vida, pero más bien yo lo consideraría como una consecuencia a largo plazo de llevar un estilo de vida inadecuado, no un factor de riesgo. Para mí la hipertensión ya es una enfermedad en sí que nos va a derivar, si no la controlamos, en otra serie de enfermedades. Y para mí lo grave de la hipertensión es que es un asesino silencioso. Todos pensamos en la hipertensión o en tener la tensión alta, como que nos duele la cabeza, que nos sale esa pequeña hemorragia conjuntival en el ojo, pero lo más habitual, y el síntoma más frecuente que tiene la tensión alta es ninguno. Podemos hacer una vida 100% normal y tener la tensión alta. Y esto es porque cuando empieza a elevarse la presión arterial en nuestro cuerpo, en nuestro organismo, empiezan a desarrollarse una serie de cambios en los vasos sanguíneos, en los riñones, en el propio corazón, en el cerebro, que hacen que nuestro organismo pueda funcionar con esa tensión alta. Y esos propios cambios que se van produciendo en estos órganos son los que los van a dañar a largo plazo. Y precisamente, y donde está lo grave de todo esto, es que lo que más se daña es la pared de los vasos sanguíneos. Por eso no es de extrañar que las personas que son hipertensas, y no se controlan bien la tensión arterial, desgraciadamente, a largo plazo, acaban teniendo un problema de corazón. Lo bueno es que la tensión arterial se puede controlar y, sobre todo, se puede prevenir. Y lo bueno y lo mejor de todo, es que el fundamento o el pilar, para mí indispensable para controlar la presión arterial, es nuestro estilo de vida. Yo me fijaría en la cesta del supermercado, en qué es lo que estamos comiendo. ¿Qué sube la tensión arterial que a todos nos viene a la cabeza? La sal. ¿Cuáles son los alimentos que tienen más sal? Porque todos, cuando empezamos a ser hipertensos, nos quitamos la sal de la comida y ya dejamos de echarle sal en casa. Pero es que resulta que el 70% de la sal que consumimos no es la que le añadimos nosotros a la comida, sino que es la que ya tiene la comida añadida. La que ya compramos hecha es el 70% de la sal que comemos. Hay que fijaros con qué pequeño cambio de alimentación, dejando de comer comida preparada, disminuimos un 70% el consumo de sal. Y esto es prioritario para controlar la tensión. No perdamos el foco, también, del azúcar. Porque a todos nos viene muy rápidamente a la cabeza la sal, pero nadie relacionamos que el consumo elevado de azúcar también puede elevar la tensión arterial. Y es que sí, ese exceso de azúcar eleva la insulina, esa elevación de la insulina produce resistencia a la insulina, se altera nuestro metabolismo, y empiezan a inflamarse los vasos sanguíneos. Y unos vasos sanguíneos inflamados se contraen, hacen que nuestros riñones no reciban la sangre adecuadamente, y empiezan a producir hormonas, que los contraen más todavía, y que suben más la presión arterial.

17:00
Aurelio Rojas. Así que es indispensable reducir el consumo de sal y de azúcar, que casualmente están en gran medida añadidos a los alimentos ultraprocesados, que la mayor parte de las veces encontramos en nuestro supermercado habitual. En segundo lugar, y muy importante para controlar la presión arterial, el ejercicio físico. Yo siempre les recomiendo a todos mis pacientes: “Tómate la tensión, vete a dar una caminata y, cuando vuelvas, te la vuelves a tomar y me cuentas como está”. Todas las sustancias que se producen durante el ejercicio físico, al final, van a producir una vasodilatación, van a dilatar nuestros vasos sanguíneos y van a mejorar la presión arterial. Así que para tratar la tensión es prioritario que hagamos ejercicio físico. Ojo, es muy importante que si lo necesitamos, si nuestro médico nos ha indicado un tratamiento, utilicemos esa medicación. Porque es cierto que si tenemos la tensión alta y hacemos ejercicio físico, el propio ejercicio, durante la actividad, igual que sube la frecuencia cardíaca, igual que nuestro corazón trabaja más, también sube la tensión arterial. Y esto puede ser peligroso si alcanza unas cifras muy elevadas, y podemos tener un problema o un susto haciendo ejercicio. Para que esto no pase, a veces es necesario recurrir a la medicación. Pero siempre tenemos que, además de la alimentación, implementar el ejercicio físico para controlar esa presión arterial. Generalmente, con estas medidas se suele controlar bastante bien. Fíjate que esto requiere un trabajo y un esfuerzo importante a diario. Esto no es lo hago hoy y mañana lo dejo de hacer y ya la tengo bien. Requiere que estemos todos los días vigilando muy bien nuestra alimentación, controlando muy bien el ejercicio y descansando adecuadamente. Y así, en gran medida, en gran cantidad de ocasiones, sobre todo si lo conseguimos pillar en fases muy precoces cuando esa hipertensión empieza a debutar, podemos hacer que sea reversible. En ocasiones, ya con el envejecimiento, hay veces que es imposible. Nuestra genética también juega un papel importante. El género también juega un papel importante. Y a veces, simplemente por el hecho de ir cumpliendo años, nuestro metabolismo tampoco se regula bien y acaba estando alta, y hace falta recurrir a medicación para poder prevenir tener un problema en el futuro. Y para eso, por supuesto, vamos a estar los médicos para indicar el mejor tratamiento necesario a cada una de las personas en función de las cifras de tensión que tenga y de cuando la tenga alta a lo largo del día. Lo que sí que para mí es prioritario es que siendo la tensión una enfermedad asintomática, a partir de los 40 o 45 años, o antes incluso si tenemos otros factores de riesgo como sobrepeso o tabaco, nos controlemos la tensión arterial. Y es muy fácil, hoy en día, porque tenemos máquinas para tomar la tensión en las farmacias, incluso en cualquier tienda, a partir de una edad, yo recomendaría tener un aparato en casa para ir midiéndonosla regularmente, una vez cada semana o una vez cada dos semanas, e ir comprobando que las cifras están en rango. ¿Que vemos que las cifras no están en rango? El límite es 135, la sistólica, la alta, y 85 la baja, sino que empiezan a estar por encima, 135/85, en este caso hay que ponerse las pilas y consultar con nuestro médico.

20:25
Mujer 3. Hola, Aurelio. ¿Qué tal? Siempre se ha dicho que los sentimientos y el corazón están relacionados, pero ¿hasta qué punto?

20:35
Aurelio Rojas. Bueno, siempre se ha dicho que el órgano del amor era el corazón. No sé hasta que punto es esto cierto, y tampoco el corazón tiene forma de ese corazón que dibujamos en los papeles o en los libros. Pero es cierto, y esto es indudable, que aunque los sentimientos son una emoción que muchas veces expresamos, tienen una base bioquímica y cerebral bastante potente. Y hoy en día sabemos que intervienen múltiples neurotransmisores y múltiples conexiones neuronales y bioquímicas y son las que nos hacen sentir esos sentimientos tanto de alegría como, a veces, de enfado o de tristeza. Y es fácil pensar que nuestro corazón es un órgano que está aislado en el centro del pecho y que no se afecta por absolutamente nada de lo que tiene alrededor, pero la realidad es que es todo lo contrario. Nuestro corazón es sumamente sensible a todo lo que le sucede al alrededor, incluidos los sentimientos. Tiene unos receptores tremendamente sensibles y tremendamente reactivos, porque es el propio corazón el primero que tiene que responder si detecta que en nuestro cuerpo hay una situación de felicidad, de tristeza, de alegría, de ansiedad, de estrés, porque él es el que tiene que latir más rápido, más despacio, más fuerte o más débil, en función de lo que detecte que necesita nuestro cuerpo. Y para eso, nuestro cerebro está profundamente conectado con el corazón, que pensamos que es solo un músculo, pues no, nuestro corazón también tiene hasta 40.000 neuronas que ayudan a regular su actividad eléctrica y que tienen receptores para todas esas sustancias y para todos esos mediadores endocrinos que hacen que nuestro corazón pueda funcionar de una manera adecuada. Y por eso, precisamente, cuando tenemos situaciones de estrés y de ansiedad importantes, ¿cuál es el primer síntoma que vamos a notar? Lo primero que notamos es el corazón. Es esa presión en el pecho, es esa falta de aire, es esa taquicardia. Es nuestro corazón el que empieza a reaccionar el primero ante esas emociones. Y hay un síndrome que se llama “del corazón roto”, en el que en el contexto de una situación emocional muy importante, generalmente además suele ser una situación negativa, una discusión, un enfado, el fallecimiento de algún familiar y sobre todo en personas con más predisposición emocional, en personas más sensibles, en el contexto más intenso de esa emoción, nuestro corazón presenta los mismos síntomas que un infarto. Empieza a doler muy intensamente, empezamos a fatigarnos, y realmente pensamos que tenemos un infarto. Pero no solo lo pensamos nosotros, sino que rápidamente acudimos al hospital, y nos hacen un electrocardiograma y es un infarto. Rápidamente nos meten en el quirófano porque estamos teniendo un infarto y, cuando entran dentro de nuestras arterias para ver si está circulando la sangre y hay alguna arteria obstruida, nos encontramos que están todas perfectas. No hay ninguna arteria obstruida. Sin embargo, el corazón contrayéndose está emulando el infarto y hay una zona incluso del corazón que deja de contraerse. Esto se llama “síndrome del corazón roto”, y es una respuesta que tiene nuestro corazón ante un estímulo emocional importante. Esto es en un momento agudo y parece una tontería, pero es mucho más frecuente de lo que pensamos. Pero es que esas emociones negativas también influyen de manera negativa en nuestro corazón. Desgraciadamente pensamos que no y que no está conectado, pero las personas que tienen tristeza, que desgraciadamente no tienen una salud mental adecuada, pues desgraciadamente, cuando revisamos la evidencia científica, y cuando nos vamos a revisar el riesgo que tiene de tener problemas de salud, precisamente son los problemas de corazón los primeros que aparecen. O sea que fijaos como realmente tener una mentalidad negativa, tener soledad, tener tristeza y tener todos estos neurotransmisores, que no solo están en nuestro cerebro sino que impactan directamente también en nuestro corazón, pueden afectar a la función cardíaca a largo plazo. Con lo cual hay que intentar, en la medida de lo posible, tener una actitud positiva, afrontar las cosas positivas. Ya sabemos que hay una conexión mente-cerebro-corazón, y que igual que esto nos afecta a nosotros de manera interna hacia el exterior, igual que cuando nosotros no estamos bien físicamente, desde fuera se nos ve que estamos apagados, tenemos una postura encorvada, no sonreímos, nosotros, voluntariamente, podemos influir en sentido inverso con nuestra propia actitud, con nuestra propia mirada y nuestra propia postura.

25:21
Aurelio Rojas. Podemos recircular de manera inversa todos esos mecanismos neuro hormonales cerebrales, y hacia nuestro corazón para convertirlos en un efecto positivo. Y desde luego eso está en la mente, pero desde luego hay que trabajarlo. No es fácil, no es fácil porque si no todos estaríamos sonriendo de manera continua. Y lo que desde luego es imposible es estar feliz y con una sonrisa en la boca de manera permanente, que a mí me gustaría, pero creo que es difícil. Y de aquí la clave no está en ser exitoso y ser feliz de manera permanente, sino que esto es una carrera de fondo y todos tenemos altibajos, pero al final, siempre después de la oscuridad, viene la luz.

26:11
Milena. Hola, Aurelio. Soy Milena. Sabemos que llevar una dieta saludable y equilibrada es importante para nuestra salud en general, pero nos gustaría que nos contaras qué alimentos son importantes para una buena salud cardiovascular.

26:26
Aurelio Rojas. Como decía Hipócrates: “En el alimento está la medicina y en la medicina está el alimento”. Hay un problema importante, hoy en día, porque asociado a todo nuestro estilo de vida, nos viene detrás persiguiendo los alimentos ultraprocesados. A mí hay algo que me sorprendió mucho cuando estuve en Estados Unidos, y es que, cuando iba al supermercado, más de la mitad del supermercado ya era comida hecha, era comida precocinada. No sé si habéis visto las últimas guías de recomendaciones alimentarias, pero antes nos decían: “No comas muchas grasas saturadas, no comas mucha sal”. Hoy en día a la primera cosa que nos dicen es que no comamos alimentos ultraprocesados. Y yo creo que en base a esto es en lo que tenemos que basar nuestra alimentación. Y esta es la alimentación más sana para el corazón. Precisamente, nosotros aquí en España tenemos la suerte de tener, o todavía intentar mantener, una alimentación basada en alimentos totalmente naturales de los más frecuentes en la cuenca mediterránea. Y esto es la dieta mediterránea. Si nos ponemos a analizar los resultados científicos en salud de cualquier tipo de dieta, no nos vamos a encontrar con una dieta capaz de prevenir los problemas de corazón tan potente como la dieta mediterránea. Una dieta natural en la que nosotros cocinamos nuestros alimentos en casa, en la que no hay alimentos ultraprocesados, esto es fundamental, y en la que priman una serie de alimentos que nos van a dar resultados positivos en salud. Pero fijaos que para mí esta dieta, y por lo que es más importante, no es por lo que incluye positivo, sino que es por lo que evita, evita los alimentos ultraprocesados. ¿Qué alimentos yo consideraría prácticamente indispensables a día de hoy y mejoran la función cardíaca? ¿Qué es tan importante y que tomaban nuestros abuelos, y que no nos falta nunca aquí en la cuenca mediterránea? El aceite de oliva virgen extra, es el que tiene la mayor cantidad de polifenoles, antiinflamatorios, con gran poder para reducir esa inflamación en los vasos sanguíneos. Lo ideal es consumirlo en crudo. Para poder obtener todos los beneficios del aceite de oliva tenemos que consumirlo en crudo. ¿Qué más se nos ocurre de nuestra alimentación de la dieta mediterránea? Los frutos secos, en específico las nueces. Nos vamos siempre a las grasas saludables. El aguacate, el pescado azul, muy rico en omega tres. Pensamos en sardinas, pensamos en caballa, pensamos en salmón, que no solo tiene esa capacidad para desinflamar esa inflamación que tenemos en nuestros vasos sanguíneos, sino que también tiene el poder de disminuir ligeramente nuestras cifras de triglicéridos, de colesterol e incluso evitar que se formen esas placas de colesterol en los vasos sanguíneos. Tenemos legumbres, las grandes olvidadas, que no solo tienen una gran cantidad de proteína, que no es proteína animal, es proteína vegetal, sino que también tiene una gran cantidad de fibra que ayudan a modular todas esas bacterias que tenemos en nuestro intestino. Tenemos proteínas estupendas, carnes, pescados, huevos, que no nos tenemos que olvidar de ellos y que son una fuente de proteínas maravillosa.

30:11
Aurelio Rojas. Y todo esto combinado, cocinado en casa de una manera totalmente natural, pues vamos a conseguir efectos beneficiosos en nuestra salud. Así que sin ningún tipo de duda, la dieta mediterránea. No tenemos por qué hacer dieta mediterránea al 100%. Si un día nos queremos comer una hamburguesa, pues lo vamos a poder hacer. Pero nuestra dieta predominante y la que tiene que ir en nuestro día a día y en nuestros hábitos de vida debe de ser este tipo de dieta. Y yo creo que ahí es donde está la salud y la respuesta a tantas dudas que tenemos muchos sobre qué es lo que hay que comer y qué es lo que no hay que comer. Yo creo que lo indudable y lo que hay que evitar es todo lo que venga empaquetado en plástico o en cajas de cartón o de plástico. Eso todo fuera.

30:55
Mariángeles. Hola, doctor. Soy Mariángeles. Todos sabemos que el colesterol es malo para el corazón. ¿Cómo afecta realmente al riesgo cardiovascular?

31:06
Aurelio Rojas. Es indudable, y esto es incuestionable, y la visión médica y científica de hoy en día va toda en concordancia y en la misma dirección, que el colesterol es un factor causal de enfermedad cardiovascular indudable y directo, tanto a nivel cuantitativo como cualitativo. Es decir, cuanto más cantidad peor, y cuanto varios tipos diferentes, peor. El problema es tomarlo como el único factor de riesgo y tomarlo aislado del resto de factores de riesgo. También muchas veces tenemos una visión muy simplista. Aquí tenemos que entender que hay un colesterol llamado colesterol bueno, que es el colesterol HDL, y un colesterol malo que es el colesterol LDL. Ese colesterol LDL es el que tiene el potencial de dañar, de introducirse en la pared de nuestros vasos sanguíneos y generar esas placas de colesterol. Ese colesterol LDL a veces va a ser muchísimo más peligroso. Y va a ser mucho más peligroso cuando se acompaña de situaciones metabólicas que dañan la pared de los vasos sanguíneos o hacen que ese colesterol sea mucho más concentrado y mucho más denso. Por ejemplo, cuando tenemos los triglicéridos altos, por ejemplo, cuando estamos estresados y tenemos mucho cortisol y mucha adrenalina, cuando descansamos mal, se daña la pared de nuestros vasos sanguíneos y va a ir a depositarse ahí. Lo que es indudable, y que no podemos dejarnos engañar, es por todos esos bulos que vemos en redes sociales, que son malinterpretaciones de estudios científicos, y que, muchas veces, nos dicen que el colesterol es necesario para la vida, que es un precursor de algunas hormonas como las hormonas sexuales o de algunas vitaminas como la vitamina D, que es cierto, pero las células de nuestro organismo tienen capacidad, en base a su colesterol intracelular, de generar todas estas hormonas y de generar todas estas vitaminas. Y no tenemos que confundir nunca el colesterol celular con el colesterol que tenemos en los vasos sanguíneos y tampoco con el colesterol de los alimentos. Y luego quiero hacer un inciso muy importante, también, porque es cierto que en muchas ocasiones, desgraciadamente, los genes en esto influyen. Y es que en la mayor parte de las ocasiones, prácticamente en un 70% de los casos, viene determinado por nuestro estilo de vida, pero los genes también influyen bastante. Y hay personas que, por mucho que se cuiden y por mucho que mejoren su alimentación, van a tener el colesterol alto. Y esto es una enfermedad que se llama hipercolesterolemia familiar, y que desgraciadamente tiene una relación directa y muy estricta con los problemas de corazón. Las personas que de jóvenes, por problemas genéticos tienen esta hipercolesterolemia, si no se tratan, seguramente puedan tener problemas de corazón muy precoces, con infartos muy jóvenes. La buena noticia es que se puede diagnosticar y por supuesto se puede tratar. Y hay un factor muy importante que me gustaría que conocierais y que estamos descubriendo a raíz de las últimas investigaciones y sobre todo de la importancia que tiene, que es la lipoproteína (a). Sé que hay muchas personas que ya están solicitando pedirla y es un marcador genético, una especie de colesterol, muy parecido al colesterol malo, al colesterol LDL, pero que tiene un pequeño rabito, una pequeña proteína, que se llama lipoproteína (a), que simula una proteína de la coagulación, y es un colesterol que viene predeterminado genéticamente, prácticamente, en un 90%, se produce por los genes que tenemos, y que al simular esa proteína de la coagulación es muy inflamatorio y es capaz de coagular la sangre. Y es una de las causas principales de algunos infartos en personas jóvenes que ya se cuidan. Y precisamente tiene mucha importancia cuando se junta con otros factores de riesgo muy frecuentes en personas jóvenes, como son el estrés y como son el tabaco, factores todos inflamatorios que son capaces de coagular los vasos sanguíneos.

35:14
Aurelio Rojas. Desgraciadamente todavía no tenemos un tratamiento, pero ese tratamiento va a estar disponible porque, como ya os digo, no somos capaces de disminuirlo con nuestro estilo de vida, porque la predisposición es genética. Pero es indudable que en el futuro tendremos tratamientos para este colesterol.

35:34
Aralitze. Hola, Aurelio. ¿Cómo estás? Soy Aralitze, soy odontóloga y me gustaría preguntarte cuáles son los suplementos que nos recomiendas como esenciales para mantener la salud cardiovascular.

35:45
Aurelio Rojas. Bueno, esta pregunta sobre los suplementos creo que es la pregunta del millón. Es que parece que últimamente tenemos una especie de fiebre por los suplementos, muchísima información circulando por las redes y por internet, y muchas veces información que no nos queda clara. Yo quiero aclararos algo importante sobre la suplementación y es que, yo como médico y como cardiólogo, jamás consideraría la suplementación como un sustituto de una vida saludable. El suplemento no puede ser un sustituto de una mala alimentación, ni de una ausencia de ejercicio físico, ni de una falta de descanso, porque realmente esto por sí solo no va a corregir el problema. Vamos a poner un parche temporal, vamos a hacer una inversión económica importante y no vamos a obtener resultados en salud. Los suplementos son suplementos y nos van a ayudar a mejorar la salud en algunas circunstancias, siempre y cuando ya estemos empezando a cuidarnos, es decir, que estemos mejorando nuestra alimentación, estemos empezando a hacer actividad física y estemos intentando descansar mejor. Entonces, ¿qué suplementos, a día de hoy, tienen mayor evidencia científica y mejores resultados positivos en salud y, por supuesto, en seguridad? Porque necesitamos suplementos que nos aporten resultados positivos en salud y no nos vayan a perjudicar en otros lados. ¿El primer suplemento? Omega tres. Lo podemos obtener con una alimentación variada y equilibrada, sobre todo que incluya buenas fuentes de grasas saludables y que sobre todo, incluya fuentes de grasas saludables en pescados azules. Pero es cierto que en muchas ocasiones no tenemos posibilidad económica para acceder a ese pescado, que ciertamente es caro, o a veces no nos gusta directamente el pescado. En segundo lugar, magnesio. Y yo creo que seguramente todos hemos escuchado hablar del magnesio hoy en día. ¿En dónde están las bondades del magnesio? Mirad, el magnesio es un mineral fundamental que interviene en la obtención de la energía de nuestras células. Es un cofactor que entra como mediador en la obtención de energía y se obtiene mediante los alimentos y se deposita en nuestro cuerpo, generalmente en los huesos. ¿Qué es lo que pasa? Que cuando vamos envejeciendo, los huesos van perdiendo calcio y van perdiendo magnesio, disminuyen los depósitos, y además, con el estilo de vida que tenemos hoy en día, nuestras células tienen unas demandas y unos requerimientos energéticos mucho más altos. Tienen que producir mucha más energía. Por tanto, la lógica es pensar que si damos magnesio externo para apoyar esa función celular, pues esa obtención de energía, vamos a obtener resultados positivos en mejorar nuestra energía, disminuir la fatiga, obtener más concentración, favorecer la relajación neuronal, ayudar al descanso y estos son los resultados que ha conseguido la suplementación con magnesio en muchísimas personas. Lo ideal sería consumir ese magnesio con una alimentación equilibrada y completa, porque seguramente los que nos estén escuchando y vosotros pensaréis: “Bueno, seguramente los alimentos tienen magnesio”. Y efectivamente, las verduras de hoja verde y los frutos secos tienen mucho magnesio. El problema es que la hiper producción de alimentos a la que está sometido nuestro sistema hoy en día, hace que los suelos sean mucho menos fértiles, tengan muchísima menos cantidad de nutrientes, y los alimentos de hoy en día se estima que son entre un 50% y un 70% menos nutritivos que los de hace 50 o 70 años. Con lo cual, en muchas ocasiones, incluso aunque queramos comer alimentos ricos en muchos nutrientes en los que se incluye el magnesio, pues no lo vamos a conseguir de una manera natural. Y sí que es interesante y es totalmente seguro tomar magnesio, incluso a largo plazo, porque los resultados en seguridad son muy positivos. Así que en primer lugar, Omega tres, en segundo lugar, magnesio. Y en tercer lugar, no nos olvidamos de hacerle un pequeño hueco a la creatina.

40:24
Aurelio Rojas. Os voy a explicar cómo funciona la creatina, porque es importante entenderlo, sobre todo para entender sus beneficios. Y es que de igual manera que el magnesio actúa como cofactor enzimático, la creatina actúa ayudando a nuestras células y a nuestras mitocondrias a obtener energía, a renovar la molécula de la energía de nuestras células que se llama ATP. Cuanta más creatina le damos a nuestras células, esa molécula de energía puede funcionar de una manera mucho más eficiente. Es decir, nuestras fábricas de energía funcionan mucho mejor. Tenemos que pensar que derivado de un mal descanso, del estrés y de nuestro estilo de vida, pues nuestras fábricas ya están muy tensionadas y al máximo, les cuesta obtener energía. Y por tanto, la creatina va a ayudarles a mejorar esa función metabólica, a la obtención de energía. Y los grandes estudios donde estaba la creatina al principio eran los deportistas que pretendían mejorar su rendimiento físico y su rendimiento muscular, para correr más rápido y hacer menos tiempo en las carreras, levantar más peso, si tenían que levantar peso, o incluso recuperarse antes de esa actividad física. Con el paso del tiempo hemos visto que estos resultados que veíamos en el deporte también se ven en las personas que realizan una vida cotidiana, incluso sin que hagan deporte. Por supuesto, si los complementamos con una actividad deportiva, estos resultados se van a potenciar. Pero estos son los beneficios de la creatina respecto a la energía, a la obtención de energía y a la disminución de fatiga que vamos a notar las personas que la consumimos. Los alimentos ya tienen creatina, sobre todo alimentos como la carne, sobre todo alimentos de origen animal ya tienen creatina. Pero es imposible consumir esa cantidad de carne con esa cantidad de creatina de una manera suficiente para obtener resultados en salud. Entonces tenemos que recurrir, en este caso, a la suplementación sí o sí. Es cierto que a veces los deportistas toman más cantidad, pero sus objetivos son diferentes que nuestros objetivos. Para mejorar la salud nosotros no necesitamos tomar más y funciona por acúmulo, hay que tomarla todos los días sin descansar. Conforme empezamos a tomar creatina todos los días, empieza a acumularse en nuestro organismo, sobre todo en las células musculares, y empieza a ejercer su efecto. Con lo cual no tenemos que descansar tampoco ni hacer descansos, porque cuando hagamos ese descanso van a disminuir los niveles y vamos a perder efecto. Eso es muy importante. Y algo muy interesante es que también ha demostrado resultados positivos en la salud cerebral. Las personas que toman creatina han demostrado que mejora ligeramente su estado cognitivo, la función de su cerebro, incluso su estado de ánimo. Con lo cual obtenemos un beneficio múltiple, rendimos más físicamente, podemos hacer ejercicio físico, que sabemos que es muy bueno también para los problemas de salud mental y los problemas cerebrales, también para el corazón. Este ejercicio físico nos va a ayudar a descansar, vamos a descansar mejor y además vamos a tener más energía porque además de descansar mejor, estamos mejorando la función de nuestras células con la creatina. Con lo cual, por eso hoy en día la creatina la consideran tantas personas como un suplemento indispensable. Una duda muy frecuente que hay con la creatina es si daña los riñones, que esta es la duda que yo como médico me encuentro más frecuente en consulta, y que muchos médicos todavía desconocemos. Y es que tenemos que entender que uno de los parámetros que utilizamos para valorar la función de los riñones es la creatinina, que es un nombre muy parecido a la creatina y es un producto de desecho de la degradación de nuestros propios músculos. Y nuestros riñones la filtran y lo podemos detectar en sangre. Cuando nuestros riñones no están bien, esa creatinina de nuestra sangre sube, porque no la filtran. Pero claro, también sube cuando estamos tomando creatina de manera exógena, no porque nuestros riñones estén mal, sino porque nosotros estamos tomando más cantidad de fuera. Entonces, a veces, a algunos médicos nos pueden dar lugar a confusión cuando vemos la analítica y decimos: “Oye, usted es que tiene los riñones mal. ¿Qué le está pasando a usted?”

44:34
Aurelio Rojas. “Es que estoy tomando creatina”. Yo siempre, en este caso, recomiendo hacer una analítica con la función de nuestros riñones antes de empezar a tomarla y una vez que empezamos a tomarla, si repetimos la analítica, vamos a ver ese pequeño cambio que hay, que sabemos que es por la propia suplementación y no porque nuestros riñones estén peor. Porque sabemos que si nuestros riñones funcionan bien, utilizar creatina como suplemento es totalmente seguro.

45:01
Sonia. Hola, Aurelio. Soy Sonia. Dices que el corazón es un músculo, ¿pero se puede entrenar igual que entrenas, por ejemplo, un bíceps?

45:10
Aurelio Rojas. Pues totalmente. Y es un músculo además muy especial. Porque las características del músculo cardíaco son totalmente diferentes a la de otros tipos de músculo que tenemos en nuestro cuerpo, como por ejemplo los que tenemos en el brazo, el bíceps que tú me has dicho, o los que tenemos en los vasos sanguíneos que también tienen sus propias células musculares. La característica especial de nuestro corazón es que es un músculo que nunca se cansa. Igual que empezamos a hacer deporte y depende de lo entrenados que estemos nos podemos fatigar y empezamos a notar que ese músculo deja de funcionar como debería, perdemos rendimiento, nuestro corazón no pierde rendimiento, está siempre funcionando y tú puedes ir a correr y que tu corazón se ponga con las pulsaciones muy altas, que cuando pares tú no vas a notar el corazón cansado. Pero efectivamente, el ejercicio físico es el mejor factor que podemos aplicar individualmente si queremos mejorar la función de nuestro corazón. Y esto es algo por lo que previamente también estábamos equivocados. De hecho, los propios cardiólogos a nuestros pacientes, hace algunos años, cuando había problemas de corazón, les recomendamos no hacer actividad física y decíamos: “Usted no puede hacer esfuerzos”. Hoy en día, cuando un paciente, cuando una persona sufre un infarto, a la semana siguiente está en un programa llamado “de rehabilitación cardíaca” que incluye ejercicio físico. Y ejercicio físico, que no solo es caminar despacito en la cinta, es bicicleta, es correr y es ejercicio de fuerza. Los cardiólogos siempre hemos recomendado, para mejorar el corazón, el ejercicio cardiovascular, y este es el ejercicio prioritario. si queremos tener un corazón fuerte y un corazón longevo. ¿Cuál es el ejercicio cardiovascular? Pues cualquier tipo de ejercicio que eleve nuestra frecuencia cardíaca de una manera sostenida y durante un tiempo. Podemos hacer el que nos guste. Caminar a un ritmo un poco más rápido. Cuando hablo de caminar de ejercicio hablo de que nos tiene que costar un poco, que nos tiene que faltar un poco la respiración. Estamos haciendo ejercicio. Me encuentro con muchas personas que me dicen: “Es que voy caminando y me noto fatigado”. Y les digo: “Muy bien, estás haciendo bien el ejercicio. En eso consiste. Hay que fatigarse”. Y este tipo de ejercicio, que no tiene por qué ser caminar, puede ser bicicleta, puede ser natación, puede ser ir a la montaña a caminar, tenemos que intentar alcanzar, en semana, al menos 150 minutos. No hay que obsesionarse. 150 minutos en semana es el rango mínimo de ejercicio que consideramos suficiente para mantener un corazón sano. Si somos capaces de hacer 200, mejor y 250, mejor todavía, si lo repartimos a lo largo de todos los días, mejor. Y si intentamos encontrar pequeños huecos en nuestros momentos del día para meter ese ejercicio, mejor todavía. No hace falta irse a andar una hora después de trabajar, podemos ir caminando a la parada del metro, bajarnos en la de antes y otros diez minutos, dentro del propio trabajo levantarnos a por el café, subir las escaleras. Todo eso va sumando. Y antiguamente dábamos la cifra de 10.000 pasos para mejorar la salud de nuestro corazón. Pero es que hoy en día sabemos que a partir de 3.000 pasos ya obtenemos beneficios en salud y reducciones de riesgo de infarto muy importantes. Con lo cual, con muy poco, nuestro corazón es muy agradecido. Y tenemos que encontrar las fórmulas para meter estos pequeños intervalos de ejercicio físico suave y hacer que nuestro corazón no se aburra, que no esté siempre a 70 pulsaciones clavado, el pobre mío. Tenemos que hacer que se mantenga con pulsaciones un poco más altas. Eso va a hacer que mejore su consumo de oxígeno, que mejore su función metabólica y que mejore para lo que está hecho el corazón, que es para bombear la sangre a nuestros órganos y a nuestros tejidos.

49:14
Aurelio Rojas. Hoy en día tenemos un problema muy grave que es que consecuencia de este sedentarismo, consecuencia del estrés, consecuencia de una mala alimentación, conforme vamos envejeciendo vamos perdiendo masa muscular. El término de pérdida de masa muscular en médico es “sarcopenia”. Y esta pérdida de masa muscular se relaciona con mayor mortalidad y con peor calidad de vida. Es decir, si queremos llegar saludables a viejecitos, tenemos que tener una buena masa muscular. Anotamos, muy importante, para mejorar la longevidad y la fuerza de nuestro corazón, ejercicio cardiovascular más ejercicio de fuerza. ¿En qué lo vamos a notar? Pues en disminución de la fatiga, nos vamos a encontrar mejor, nos vamos a encontrar con más energía, nos vamos a encontrar más útiles y más ágiles. Esa escalera que no podíamos subir, ahora lo vamos a hacer. Esas bolsas de la compra que no podíamos coger, ahora las vamos a poder coger. Esa silla de la que nos costaba levantarnos, ahora nos vamos a levantar con más facilidad. Y eso es algo que son gestos sencillos y que a veces pues no nos vienen a la cabeza, pero que con el paso de los años es cierto que empiezan a aparecer y que nosotros vamos a echar de menos si empezamos a perderlos poco a poco. Y algo con lo que podemos comprobar de una manera sencilla si nuestro corazón está mejorando con esa actividad física, es con los relojes que muchas personas llevamos. Y es que si nos ponemos uno de estos relojes podemos revisar dos parámetros. El primero de ellos es la frecuencia cardíaca. Generalmente cuando hacemos ejercicio y nuestro corazón empieza a entrenar, va a disminuir la frecuencia cardíaca en reposo, vamos a tener las pulsaciones más bajas, y esto es un signo, si estamos haciendo deporte, de que nuestro corazón está funcionando de una manera más eficiente. Y el segundo parámetro, que es el que vamos a ver probablemente en el futuro, porque estamos viendo que tiene una gran relación con el riesgo de enfermar en nuestro corazón, es la variabilidad de la frecuencia cardíaca. Y es que nuestro corazón tiene un tiempo entre cada latido y ese tiempo es muy variable. Si nuestro corazón es muy saludable y funciona de una manera muy eficiente, el propio corazón va a ser capaz de regular el ritmo cardíaco de una manera muy flexible y muy eficiente. Nosotros no lo percibimos, no nos damos cuenta. Pero si nuestro corazón no funciona adecuadamente, se vuelve rígido, inflexible y le cuesta mucho más cambiar el ritmo cardíaco. Y eso lo pueden detectar los relojes, sobre todo si lo llevamos durante largo tiempo. Nos van a establecer un parámetro que es nuestra media, y si observamos que nuestra variabilidad de la frecuencia cardíaca empieza a disminuir, eso es un indicativo, o probablemente con el paso del tiempo y cada vez hay más publicaciones científicas que lo avalan, pues nos indica que nuestro corazón puede empezar a tener problemas y, a lo mejor, con el paso del tiempo, nuestros pacientes vienen a consulta diciendo: “Doctor, -y yo ya me los he encontrado-, es que mi reloj me ha dicho que mi variabilidad de la frecuencia cardíaca está disminuyendo”. Y eso lo podemos ver con los relojes. Es decir, nosotros mismos podemos ser nuestros propios médicos vigías. Así que oye, todo este tipo de dispositivos de los que disponemos hoy en día son aliados para ayudarnos a vigilar y, sobre todo, a prevenir un problema y, en este caso, a prevenir un problema de corazón.

52:42
Mónica. Hola, soy Mónica, y yo tengo una curiosidad. No sé si cuando dormimos el corazón también descansa.

52:50
Aurelio Rojas. Pues no, no descansa porque sigue latiendo, pero sí que se relaja. Y muchas veces creo que tendemos a simplificar un poco el descanso y pensamos que es cerrar los ojos y recuperarnos un poco. Pero las funciones que se llevan a cabo en todo nuestro cuerpo durante la noche son sorprendentes y llamativas. Tan sorprendentes, tan llamativas e importantes que es que fíjate que cuando revisamos el riesgo que tienen las personas que duermen poco de tener problemas de corazón, este riesgo se multiplica enormemente. Y hay una curva en U en el que las personas que duermen menos de seis horas tienen aproximadamente un 40% más de riesgo de tener problemas de corazón. Yo consideraría el descanso como uno de los pilares fundamentales para mejorar la salud de nuestro corazón. Con lo cual esa tendencia que tenemos hoy en día muchos y sobre todo las personas jóvenes, a quitarle, a sacrificar horas de descanso para hacer otras cosas pensando que no va a pasar nada porque al día siguiente estoy bien y yo todavía tengo energía a largo plazo, pues nuestro corazón lo va pagando. Y esto es un vaso en el que vamos echando gota a gota y al final un día pues rebosa. Cuando dormimos no solo descansa o se relaja nuestro corazón, sino que empiezan a suceder multitud de funciones súper importantes en nuestro cuerpo. La primera de ellas, y es prioritaria, es que se activa el sistema inmune. Cuando estamos durmiendo las células de nuestro sistema inmune empiezan a activarse y empiezan a hacer su trabajo. Y su trabajo es defendernos frente a las infecciones y frente a las células que son anómalas. Las células anómalas son las del cáncer, generalmente. Con lo cual yo creo que a todos os viene a la cabeza esa época en la que estáis durmiendo peor, y al final ¿qué es lo que nos pasa? Nos bajan las defensas y nos ponemos malos. Efectivamente, pues esto sucede de verdad, porque nuestro sistema inmune no se activa adecuadamente porque no estamos descansando el tiempo suficiente. Además, durante la noche se producen gran cantidad de hormonas, sobre todo las hormonas sexuales. Por eso muchas veces, cuando estamos muy estresados y no descansamos bien, empezamos a tener problemas de fertilidad. Incluso los hombres, hoy en día, pues tienen problemas de testosterona, porque no descansamos adecuadamente. También se producen otra serie de vitaminas súper importantes y algo que es prioritario, y ya no solo es el corazón sino que me voy a ir un poco más arriba, aunque sea cardiólogo, es que nuestro cerebro empieza a pasar por varias fases neuronales en las que empieza a filtrar, también, todas esas sustancias de desecho que producen las neuronas y que a veces se van acumulando en el líquido cefalorraquídeo, que es el líquido que hay en el sistema nervioso, y que deben de eliminarse. Y lo hacen por la noche. Cuando no se eliminan adecuadamente, se quedan depositadas en nuestro sistema cerebral, en nuestro cerebro, en nuestras neuronas y en las células de la glía, que son las que acompañan a las neuronas, y ese depósito de esas proteínas causa problemas. Y esos problemas son los problemas, en muchas ocasiones, neurodegenerativos, como el Parkinson o el Alzheimer. Esto es muchísimo más complejo, pero quiero que entendamos todos la importancia que tiene y la repercusión que tiene el descanso, ya solo no en nuestro corazón, sino en el resto de la función metabólica. Y es cierto que cuando no descansamos adecuadamente esa disminución de hormonas que tiene que suceder por la noche, cuando dormimos, tiene que producirse melatonina, que es la hormona del descanso, y tienen que disminuir la adrenalina y el cortisol, que son las hormonas de la activación.

56:34
Aurelio Rojas. Si eso no sucede adecuadamente, nuestro organismo realmente no lleva a cabo todas esas funciones que tiene que hacer por la noche y no se recupera. ¿Cuántas veces nos acostamos por la noche, dormimos y cuando nos levantamos por la mañana estamos fatigados? Porque nuestro cuerpo no ha llegado a recuperarse suficientemente. En ocasiones, porque ese descanso es inadecuado, porque nos despertamos muchas veces, porque el tiempo es muy pequeño o, a veces, porque nuestro organismo está tan agotado que necesita más recuperación que esas 6, 7, 8 horas que le damos en muchas ocasiones. Desde luego, lo que está claro es que probablemente el dintel perfecto del descanso esté entre siete o ocho horas al día. Y es cierto que hay una paradoja en que si descansamos más de ocho horas, pues también aumenta la mortalidad. Y probablemente esto sea porque esas personas que duermen mucho tiempo ya tengan problemas de salud, y por eso están tanto tiempo en cama durmiendo, porque se lo pide su metabolismo y su fisiología. Pero desde luego, algo importante y que no podemos sacrificar es tiempo de descanso a la hora de recuperar nuestro cuerpo. Y es cierto que, y precisamente en nuestro país tenemos ese problema, que somos uno de los principales consumidores de pastillas para dormir, y sobre todo de benzodiacepinas, porque aunque lo intentemos de todas las maneras posibles, no conseguimos descansar adecuadamente. Y sabemos que esos tratamientos pues sí, nos van a hacer descansar, pero realmente no va a ser un descanso realmente reparador. Nuestro cerebro sí va a estar descansando, pero nuestra fisiología, nuestras hormonas metabólicas, no van a estar reguladas adecuadamente. Ese ritmo circadiano, el reloj interno de nuestro cuerpo, no va a funcionar adecuadamente. Y a veces tomando esa pastilla nos dormimos, pero la mañana siguiente parece que estamos borrachos y que no hemos descansado adecuadamente. Por no hablar de que este tipo de tratamientos, y sobre todo las benzodiacepinas, generan tolerancia, dependencia y cada vez necesitamos dosis más altas para que hagan efecto. Con lo cual siempre que utilicemos este tipo de tratamientos, porque aquí en España es el país de Europa donde más se venden, tenemos que hacerlo bajo la recomendación de nuestro médico, y siempre con la discreción de utilizarlos en la menor cantidad posible y durante el menor tiempo posible. Desde luego, hay medidas mucho más eficaces y mucho más fisiológicas y naturales que podemos utilizar en nuestro día a día para descansar mejor. Y la primera de ellas, y yo creo que es prioritaria, es aislarnos de los aparatos eléctricos y sobre todo de las pantallas del teléfono móvil al menos una hora antes de irnos a la cama. Y es que esa luz azul que emite la pantalla de nuestro teléfono móvil impacta directamente en la retina, y simula los rayos del sol a máxima hora del día, al mediodía. Engaña a nuestro cerebro, engaña a nuestro reloj biológico y le hace creer que realmente, aunque sea de noche y tengamos que sincronizar nuestro reloj biológico para irnos a dormir y producir melatonina, pues no lo hace. Y el resultado es que empezamos a desincronizar ese reloj. Al final nos vamos a dormir porque estamos tan agotados que nos dormimos, pero nuestro cuerpo no está en modo descanso, nuestro aparato digestivo no entra en modo descanso, nuestro corazón no entra en modo descanso y el cerebro tampoco entra en modo descanso. Así que es prioritario intentar dejar ese teléfono móvil una hora antes de irnos a la cama y sobre todo, sustituirlo por algo muy sencillo y que está demostrado científicamente que mejora el descanso en un 70%, que es leer, leer un libro. Coger un libro y estar concentrados leyendo un libro ha demostrado que mejora el descanso en un 70% y en tan solo cuatro minutos.

01:00:25
Aurelio Rojas. Es que te aseguro que es imposible leer más de cuatro o cinco páginas. De hecho, a mí me pasa que llevo con el mismo libro en la mesita de noche ya años y nunca me acuerdo de lo que he leído la noche anterior. Y es que el foco y esa concentración de nuestro cerebro a la hora de leer el libro, pues nos lleva a ese estado de relajación que incluso se puede medir también con los relojes. Cuando leemos disminuye la frecuencia cardíaca, disminuye la frecuencia respiratoria y nuestro organismo entra en un modo de relajación y un modo de descanso. Y así es como podemos alinearnos con ese reloj biológico. Esto no es milagroso y no vamos a conseguir dormirnos de un día para otro de una manera perfecta. Pero sí que es cierto que el trabajo diario va a hacer que nuestro cerebro poco a poco se vaya acostumbrando. El cerebro es un órgano de costumbres y una vez que ya tiene sus conexiones neuronales, no le gusta cambiarlas, aunque sean malas, aunque sean perjudiciales para nosotros. Pero podemos, poco a poco, ir corrigiéndolo con nuevos hábitos y llevarlo hacia donde tiene que ir y darle circuitos de recompensa que sean beneficiosos para nuestra salud. Así que tenemos que descansar de manera adecuada y esto es fundamental para, no solo nuestro corazón, sino para todo nuestro metabolismo.

01:01:43
Ángelo. Hola, Aurelio. ¿Qué tal? Me llamo Ángelo, he hecho bachillerato científico y estoy en formación. Te tengo una pregunta. Si la función de un corazón es bombear sangre y una máquina puede hacerlo, ¿un corazón artificial podría sustituir o reemplazar el corazón de una persona?

01:02:01
Aurelio Rojas. Bueno, buena pregunta, Angelo. Esta pregunta me gusta y no me gusta, porque mi trabajo como cardiólogo es evitar que lleguemos a esa situación. Y yo creo que ese tiene que ser el objetivo prioritario si queremos prevenir las enfermedades de corazón. Mi objetivo es que nunca tenemos que llegar a entrar en esta situación. Por suerte, sí es cierto que gracias a la tecnología hoy tenemos posibilidad de sustituir la función de nuestro corazón con los conocidos como corazones artificiales. Esto surgió hace algunos años cuando, en el seno de muchas otras actividades médicas, surgió el trasplante y también surgió el trasplante de corazón, que normalmente se aplica o se realiza, trasplantamos el corazón cuando empezamos a tener problemas cardíacos muy avanzados que no tienen cura. Es decir, cuando nuestro corazón ya está muy debilitado y no puede cumplir su función y no tiene posibilidad de mejora, ahí es donde se contempla trasplantar el corazón. O tenemos que entender que el trasplante de corazón es un problema en sí, porque estamos utilizando un órgano de una persona diferente en nosotros, y nuestro cuerpo va a rechazar ese órgano que no es nuestro, no lo va a querer. Tenemos que dar una serie de tratamientos, una serie de medicamentos para hacer que nuestro sistema inmune, que es el que rechaza ese trasplante, pues no lo rechace. Tenemos que disminuir la respuesta de nuestras células inmunes para que nuestro cuerpo acepte, o acepte durante el mayor tiempo posible, ese trasplante. ¿Cuál es el problema? Que no a todas las personas se les puede trasplantar el corazón. Y la tecnología ha ido mejorando progresivamente con el paso del tiempo. Y por esto ha surgido esta corriente o esta idea de por qué no creamos corazones artificiales. Si la función del corazón es bombear la sangre, vamos a hacer bombas que puedan bombear la sangre por la propia función del corazón. Y las hay, las hay y funcionan. El problema es la tecnología y los efectos. A veces hay bombas, corazones artificiales que podemos introducir dentro del propio corazón, pero lo podemos hacer durante muy poco tiempo para que puedan funcionar por él. Por ejemplo, cuando nos estamos recuperando de un infarto. Y esto hace que si nuestro corazón no puede bombear la sangre con ese sistema circulatorio, pueda seguir llegando sangre con oxígeno a los tejidos y no empiecen a fallarnos el hígado, los riñones o el cerebro. Y hay varios sistemas, pero uno de ellos muy famoso es el ECMO, que además de bombear la sangre de fuera hacia dentro de nuestro cuerpo, la oxigena, sino que ya más a largo plazo, porque eso solo se puede utilizar de manera temporal, porque produce también muchísimos problemas, hay algunos corazones artificiales. Estos corazones tienen la limitación de que necesitan también energía, necesitan baterías y necesitan enchufarse. No somos todavía tan buenos como nuestro propio corazón, que nunca se acaba, nunca se le acaban las pilas. Entonces tenemos que estar continuamente recargándoles esas pilas, tienen problemas de infecciones porque necesitan tubos que están conectados al propio corazón para sacar la sangre y volver a meterla, y convivimos continuamente con bacterias, y además, normalmente, tenemos que utilizar tratamientos para hacer que nuestra sangre se coagule mucho menos. Porque si sacamos la sangre y pasa por una máquina artificial, tiene tendencia a quedarse pegada en esa máquina y a formar coágulos de sangre que dan problemas muy graves. Entonces hay que utilizar tratamientos muy serios y muy intensivos que hacen que sí, dispongamos de corazones artificiales, pero estos corazones no se pueden utilizar muy a largo plazo. Y generalmente se suelen utilizar de manera transitoria para que las personas que necesitan un trasplante cardíaco puedan esperar ese trasplante con aceptablemente calidad de vida y puedan mantener un cuerpo más saludable de cara a estar más fuertes y más resistentes para el propio trasplante cardíaco. Así que sí, de momento los tenemos, no son perfectos, pero yo confío que con el paso del tiempo esos corazones artificiales, poco a poco vayan mejorando, y sí que puedan ser una alternativa real a estas máquinas, a estos dispositivos que tenemos hoy en día.

01:06:21
Aurelio Rojas. Lo que sí que disponemos hoy en día, que previamente sí que suponía muchas veces problemas graves para los pacientes con problemas de corazón, sobre todo cuando tenían que operarse del corazón, pensamos todos en esa cirugía cardíaca en la que hay que abrir el esternón, acceder al corazón, conectar el corazón a una máquina de circulación extracorpórea, pararlo, abrirlo, quitarle una válvula, ponerle una prótesis, cerrarlo, reconectar el corazón, volver a introducir la sangre de la máquina y luego cerrarlo todo. Eso es una cirugía cardíaca. Eso es una cirugía cardíaca. Pues eso, gracias a las mejoras en la tecnología y a los dispositivos mínimamente invasivos, en muchas ocasiones y en algunas válvulas del corazón, podemos sustituir esa cirugía por procedimientos mínimamente invasivos. Y podemos introducir esas prótesis a través de catéteres que son tubos huecos, a través de pinchazos, generalmente en las piernas, en el brazo o en el cuello. Y eso nos permite sustituir riesgos en operaciones muy elevados por procedimientos con mucho menos riesgo y con resultados igualmente positivos. Y esto siempre es bueno, porque es cierto que, aunque hoy en día tenemos más cantidad de enfermedades, como las tratamos muy bien, vivimos más tiempo. Y las personas con enfermedades y con problemas de corazón, pues cada vez son más mayores. Y cuando queremos someterlas a una cirugía, el riesgo de una cirugía en una persona mayor es mucho mayor. Así que tener estas alternativas que nos ofrece la ciencia y que nos ofrece la técnica para disminuirles el riesgo quirúrgico y obtener resultados muy positivos, pues siempre es muy bueno. Y yo creo que en ese sentido la tecnología y la ciencia van mejorando, y que probablemente con la inteligencia artificial y el paso del tiempo, vamos a obtener grandes resultados. Estos mismos resultados los obtuvimos, también, cuando alguien decidió que iba a crear un pequeño muellecito llamado “stent” para colocarlo dentro de las arterias del corazón cuando estaban obstruidas para volver a abrirlas. Y eso ha salvado millones de vidas en todo el mundo. Y es un procedimiento que es muy sencillo porque se realiza introduciendo un pequeño catéter de menos de un milímetro a través de un pequeño pinchazo, generalmente en la muñeca, y con la persona totalmente despierta. Y lo que antes un infarto suponía que era tirar una moneda al aire y probablemente ibas a fallecer, hoy en día de un infarto es muy raro fallecer siempre y cuando lo pillemos a tiempo gracias a este tipo de procedimientos. Por eso es tan prioritario aprender a reconocer los síntomas de los problemas de corazón. Y a la mínima que tengamos cualquier tipo de duda de que podemos tener un problema, o a la mínima que detectemos que tenemos riesgo porque fumamos, porque dormimos poco, porque estamos muy estresados, porque somos hipertensos, porque tenemos triglicéridos, colesterol, porque empezamos a tener problemas de glucosa o encima tenemos antecedentes en nuestra familia y además empezamos a notar cosas que no son normales, hay que consultar lo antes posible porque se puede prevenir. Y se puede prevenir en la mayor parte de las ocasiones, y hoy en día tenemos pruebas muy sencillas que nos permiten ver si tenemos placas de colesterol en las arterias de nuestro corazón e incluso pruebas que nos permiten ver el funcionamiento del corazón y de las válvulas en tiempo real. Y eso se hace en la medicina de la que disponemos hoy en día en nuestros hospitales. Y esa debe ser la medicina por la que tenemos que abogar en el futuro, por una medicina preventiva en la que abordemos el problema antes de que tengamos que abordar las secuelas. Y para mí eso, como cardiólogo, es prioritario y es lo que intento implementar y educar en mis pacientes y, sobre todo, a todas las personas a las que les doy consejos en salud en mis redes sociales, que son muchísimas y que, desde luego, creo que son bastante positivos porque son cambios en su estilo de vida de cosas muy sencillas que podemos cambiar de un día para otro, y pequeños detalles obtienen grandes resultados y grandes beneficios.

01:10:37
Aurelio Rojas. Bueno, ya hemos aprendido como hay dos grandes epidemias silenciosas en el siglo XXI que afectan a nuestra salud general, a nuestro equilibrio personal y, sobre todo, a nuestro corazón, que son el sedentarismo y el estrés. Pero quiero también haceros un recordatorio importante, y es que nuestro corazón también es un órgano sentimental. Y las relaciones sociales, cómo nos relacionamos, cómo queremos a nuestro entorno, es prioritario y fundamental si queremos mantener un corazón fuerte y duradero. Y es que a veces no nos damos cuenta, pero la soledad no querida, ser una persona solitaria, sentirse solo y no sentirse querido equipara el riesgo de problemas de corazón a beber seis copas de alcohol al día. Y muchas veces pensamos que es normal. Y sobre todo, nos encontramos a muchas personas mayores que están solas. Y esto nuestro corazón lo acaba pagando. Así que si queremos mantener un corazón fuerte y un corazón duradero, un corazón que no nos falle, si nosotros no queremos fallarle al corazón, pues no solo tenemos que aprender a comer bien, no solo tenemos que aprender a hacer ejercicio físico e incorporarlo a nuestra vida cotidiana, no solo tenemos que aprender a tener las herramientas para descansar y sobre todo conocernos a nosotros mismos para aplicarlo a nuestra vida y a nuestra salud, en nuestra biología y en nuestra situación personal. Tenemos que conocernos a nosotros mismos para adaptar todos esos cambios a nosotros. Nuestro corazón es muy agradecido y, en tan solo 90 días, si empezamos a aplicar estos cambios poco a poco, va a hacer que nos sintamos muchísimo mejor. Y eso no solo no lo vamos a notar a nivel mental, sino que también lo vamos a notar a nivel físico, nos vamos a sentir mejor, nos vamos a ver mejor, nuestra analítica lo va a mostrar. Y con el paso del tiempo se va a reflejar en calidad de vida y en fuerza de nuestro corazón. Pero no solo eso, sino que no nos tenemos que olvidar de juntarnos con ese ser querido, con nuestros amigos, con nuestra familia. Aprender a decir “no” a lo urgente, sino darle prioridad a lo que realmente es prioritario, que es a las personas que nos quieren. Aprender a abrazar. Aprender a querer, porque estamos hechos para querer y el amor está en el corazón. Así que si tenemos un corazón fuerte, tenemos que aprender a querer a los que nos quieren.