COMPARTIR
Generated with Avocode. Path Generated with Avocode. Rectangle Copy Rectangle Icon : Pause Rectangle Rectangle Copy

Pedro Navaja: qué significa «la vida te da sorpresas»

Rubén Blades

Pedro Navaja: qué significa «la vida te da sorpresas»

Rubén Blades

Músico y actor


Creando oportunidades

Rubén Blades

Rubén Blades es músico, compositor y actor panameño. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Panamá y más tarde obtuvo una maestría en Derecho Internacional en Harvard Law School. También se dedicó a la política y fue ministro de Turismo de Panamá entre 2004 y 2009. Aunque su formación jurídica y su paso por la política marcaron parte de su trayectoria, la música terminó ocupando un lugar central en su vida.
Lleva más de cinco décadas dedicado a la música y ha convertido muchas de sus canciones en relatos sobre la vida cotidiana y la realidad social. Es autor de temas como «Pedro Navaja» y «Amor y Control», en los que aparecen personajes y situaciones inspirados en la realidad.
Su paso por Fania y su trabajo junto a artistas como Willie Colón, Celia Cruz, Héctor Lavoe y Michael Jackson marcaron distintas etapas de su carrera y de su relación con la música. Además, Blades ha trabajado como actor en cine y televisión.
A lo largo de su carrera también ha hablado sobre la sociedad, la educación y la justicia, temas que forman parte de su manera de entender el arte y de contar historias.
En esta conversación recuerda momentos de su vida y de su carrera, desde su infancia y su formación hasta algunas de las canciones que han marcado su trayectoria. Habla de su madre, su padre y su abuela, de Héctor Lavoe y Willie Colón, de su amistad con Gabriel García Márquez y de la importancia de seguir aprendiendo.


Transcripción

00:00
Rubén Blades. Cuando la gente dice «la vida te da sorpresas», están diciendo «mi situación puede cambiar». Que nunca es demasiado tarde para ser feliz. O sea, yo a pesar de que veo lo que ocurre, yo sigo siendo optimista. Porque nosotros creamos este problema y nosotros lo podemos resolver. Si hay voluntad, lo podemos resolver.

00:24
Rubén Blades. Mi nombre es Rubén, mi apellido es Blades. Me dicen también Rubén Blades. Nací en Panamá el 16 de julio de 1948. Estudié leyes, pero terminé trabajando como músico y como actor. Por la necesidad, me fui de Panamá en el 74. Mi familia salió en el 73 por problemas con la dictadura y yo me fui el año siguiente. Así que no esperaba ser músico y actor porque el decano de la facultad, Dulio Arroyo, me llamó a su despacho y me preguntó que si iba a ser músico o abogado. Y si hubiera dicho que músico, ahí mismo me sacan de la universidad. Así que, como digo en la canción: la vida te da sorpresas. Y aquí estoy. Así que muchas gracias por venir.

01:32
Eleonora. Hola Rubén, es un placer inmenso. Nunca pensé que te iba a conocer en persona. Estoy emocionada. Mi nombre es Eleonora y soy de Venezuela. Estaba escuchando tus entrevistas. Esta mañana me puse a escuchar tus entrevistas. Y en una entrevista tú dijiste que siempre hay que mantener los sueños y tú dijiste que jamás ibas a permitir que desaparecieran tus sueños. Entonces te hago una pregunta, mirando hacia atrás, cuando eras un niño que creció en Panamá, ¿qué sueños te movían en aquel entonces y cuáles o cuántos de esos sueños hoy en día están vivos en ese artista o en ese hombre que eres hoy en día?

02:23
Rubén Blades. Bueno, el primer sueño que yo tenía era no morirme porque yo siempre fui muy enfermizo. Cuando alguna enfermedad o algún microbio o bacteria llegaba a mi barrio, preguntaba dónde vivía yo. Iban derechito a la casa, tocaban la puerta y se hacían mis amigos. Y yo siempre pensé que iba a morirme muy joven. Yo siempre creí que, por alguna razón, pensé que me moría a los 35. Cuando llegué a los 35, digo, me equivoqué, son a los 45. Y ya después dejé la necesidad esa. De los sueños que tuve creciendo, es decir, yo todavía conservo, yo tuve la gran fortuna de tener a mi abuela por parte de padre, Emma Bosque Aizpuru, como tutora. Ella me enseñó a leer cuando yo tenía cuatro o cinco años. Y estuvo siempre muy pendiente de mi educación.

03:25
Rubén Blades. Es decir, y por ella aprendí muchas cosas importantes. Así que de los sueños que todavía guardo, el leerme todos los libros del mundo, que no va a pasar. Y la idea de tratar de ayudar, de contribuir a mejorar las cosas. Eso lo aprendí de Emma y lo mantuve siempre. Lo he mantenido siempre. Que la educación, el proceso no termina nunca y que uno tiene que tratar de ayudar en la manera que pueda para mejorar las condiciones, punto. Y estar siempre agradecido, eso también es otra cosa que es importante, porque el éxito nunca es de una sola persona. Hay gente que merece más que yo, que sabe más que yo y no han tenido las oportunidades que yo tuve, así que uno siempre tiene que agradecer. Y recordar eso y reconocer también la ayuda de otra gente que lo ayudó a uno a llegar donde está.

04:24
Rubén Blades. Esos sueños todavía, el sueño de la justicia todavía existe para mí. Por eso estudié ley y por eso sigo tratando de no convertirme en un idiota.

04:40
Isabela. Hola Rubén, mi nombre es Isabela, soy de Colombia. Encantada de estar acá compartiendo este espacio contigo. Yo quería preguntarte cómo un repartidor de paquetes se convierte en una estrella de uno de los sellos discográficos más grandes de Latinoamérica.

04:56
Rubén Blades. Bueno, primero porque fue por, otra vez, la intervención de otras personas. Pero ¿cómo terminé yo allí es la pregunta? Yo estaba en Florida con mi familia, que había salido en el 73, yo fui en el 74. El diploma no me funcionaba allá, no era reconocido como válido. En mi familia estaba pasando muchos problemas. Económicamente estaban mis tres hermanos pequeños, mis dos hermanos y mi hermana, todos niños. Mi papá no conseguía trabajo y mi mamá sí consiguió un trabajo en una tienda, Bird Dines, como dependiente. Y estaba difícil la cosa. Y a mí se me ocurrió llamar a La Fania, que era una compañía de discos, la más importante, en el género de salsa, porque yo había escrito unas canciones antes, Richie Ray me había grabado un tema, y también Ismael Miranda, y llamé preguntando a ver si había espacio, si había trabajo para un compositor, y cantante, y me dijeron que no.

06:06
Rubén Blades. Y yo pregunté: “¿y hay algún trabajo allí?” Y me dijeron que había un trabajo en el correo. Y yo pregunté: “¿qué necesito saber?” Y me explicaron y dije: “yo puedo hacer eso”. Así que por eso fui para allá, para entender lo del repartidor de paquetes, porque yo estaba encargado de llevar todo el correo de la Fania a la estación de correo más cercana y lo que ocurre es que yo siempre llevaba mi guitarra a la oficina. Y algunos músicos que me habían oído en Panamá le informaron a varios de los músicos de Nueva York que yo escribía canciones, entonces Néstor Sánchez, cantante excelente, me pidió un tema y yo le di un tema que se tituló «Amor Pa’ Que» y lo grabaron y fue un éxito. Y entonces ya otra gente se me fue acercando, “tú escribes”, entonces por ahí comenzó la cosa.

07:14
Rubén Blades. Alguien le dijo a Rey Barreto que yo cantaba y él fue al correo de la Fania y me preguntó que si yo cantaba, estaba sumamente intrigado porque también le habían dicho que yo era abogado, él no podía entender qué hacía un abogado allí haciendo lo que hacía Y la cuestión es que me llamaron para una audición, y yo fui y Barreto me aceptó junto con otro excelente cantante de Puerto Rico, Tito Gómez y los dos comenzamos con la nueva banda de Barreto. Y así fue que empezó el asunto.

07:50
John. Hola Rubén, ¿qué tal? Mi nombre es John, soy de Colombia. Y como admirador de la salsa, pues te admiro a ti. Y para mí es un verdadero placer poder estar aquí contigo. Quisiera que me comentaras cuál fue tu inspiración para decidir que la salsa era el canal para comunicar toda esta crónica social y emocionar a tanta gente.

08:09
Rubén Blades. Varias cosas ocurren. Una fue la horrorosa impresión del 9 de enero de 1964 en Panamá El ejército de Estados Unidos se enfrentó con ciudadanos panameños desarmados y tuvimos 21 muertos y 500 heridos y eso fue para mí un choque y para muchos panameños fue un choque, porque era algo inesperado y eso nos llevó a muchos de nosotros a ver a nuestro país y a entender lo que éramos y a entender la diferencia entre ser libre y ser colonia. Y eso tuvo un tremendo impacto en mí. Yo empecé a mirar hacia adentro, no cantar en inglés ahora. Algo creo que es semejante a lo que ocurrió en Argentina con las Malvinas, que de pronto el choque fue tal, tú no oías canciones en inglés en la radio durante la guerra de las Malvinas.

09:18
Rubén Blades. Y menos después del hundimiento del Belgrano. Entonces, yo comencé a mirar hacia adentro y a ver a Panamá, a verme a mí como panameño, y a ver a Latinoamérica como Latinoamérica. Sin odio, simplemente atendiendo a las realidades. Eso fue por un lado. Por otro lado, yo estaba escribiendo, como te dije, mi abuela Emma me enseñó a leer y a escribir muy temprano. Yo antes de llegar a la escuela, Panamá, entrabas a primer grado a los siete años. Ya yo a los seis años yo escribía y leía, y leía mucho, leía todo lo que podía. Así que yo empecé a escribir cuentos a los 6, 7 años y esos cuentos después se transformaron en poemas, esas ideas se transformaron en poemas y mi primer poema fue “El 9 de enero” que escribí por el problema que acabo de referir.

10:32
Rubén Blades. Y el poema ese, que era un poema, yo lo musicalicé y lo grabó Bush, una orquesta nacional, en 1967. Yo escribí eso en el 64, así que yo tenía 15 años y Bush lo grabó y lo cantó Marcos Barraza y esa fue mi primera canción que alguien me grabó y la primera vez que pensé que podía utilizar la música como un medio para expresar ideas, no solamente escapar, sino reportar, enfrentar, proponer.

11:21
Rubén Blades. Y también otra cosa que fue muy, muy importante para mí, fue el descubrimiento de la música brasileña. Porque en 1965 escuché un grupo de Sao Paulo, vocal, eran tres tipos: bajo, piano y batería. Jongo Trio. No solamente me impresionó lo que hacían que era jazz, pero que lo hacían cantando también y haciendo armonía a tres voces. Eso no lo ha hecho nadie en el mundo del jazz, nadie. Tocar y cantar a la vez en armonía. Y las canciones que cantaban eran canciones de contenido social. «El niño de las naranjas» Le doy una gratis cómpreme las naranjas y le doy le doy una de gratis”. “La mamá, madre soltera” fue la primera vez que yo oí esa frase y eran canciones que tenían contenido social, “tierra de nadie” que hablaba de latifundios y yo me quedé pensando, yo nunca había escuchado unas canciones así, todas las canciones que yo escuchaba eran canciones de amor más que todo y pensé, “aquí se pueden decir cosas”.

13:00
Rubén Blades. Y eso me fue llevando en esa dirección Y ya comencé lo que eran poemas básicamente. Y nadie los quería. Nadie los quería porque eran muy largos, las letras eran muy extensas, las melodías eran extrañas, influído por Brasil. Yo tocaba muy mal guitarra pero tenía amigos que tocaban muy bien guitarra y me robaba algunos acordes, siempre nos mirábamos pa´ver quién, y me ayudaban mucho también ellos a desarrollar un gusto y a no tenerle miedo a lo que no conoces. Hay una anécdota que lo dice muy bien: el gran pianista panameño Danilo Pérez. Estaba en el trío de Wayne Shorter que estuvo con Weather Report muchos años. Y Wayne Shorter, que en paz descanse, saxofonista genio. Cuando Danilo entra en el grupo le pregunta a Wayne que cuando van a ensayar y Wayne se le queda mirando y le dice: “Usted no puede ensayar lo que no conoce».

14:27
Rubén Blades. «Lo que no se conoce no se puede ensayar». Significó mucho cuando lo escuché de Wayne, lo entendí clarito, pero yo una idea tenía ya de antes; es decir “yo no le voy a tener miedo a esto porque todo el mundo te dice que para tener éxito tú tienes que copiar a los demás”, sobre todo como en ese tiempo las empresas eran disqueras ellos no querían experimentos, ellos querían seguridad, los discos los hacían como como si fueran refrigeradoras y yo no estaba de acuerdo con eso. Y por eso Willie fue tan importante, porque Willie ya estaba aceptado, Willie había tenido éxito. Y como yo llegué con estas canciones a través de Willie, la compañía no me dijo “no”. De pronto me di cuenta de que por la influencia, por lo que ocurrió el 9 de enero y también por la influencia de John Guthrie y la música de Brasil, que las letras podían ser descriptivas de realidades, que no tenían que ser simplemente canciones de amor.

15:33
Marusi. Querido Rubén, me emociona muchísimo compartir este espacio contigo, para mí significa mucho. Bueno, soy Marusi, soy española de nacimiento, pero llevo Panamá en el corazón, donde estoy vinculado desde hace muchísimo tiempo y formé mi familia. Tus canciones, tu música me ha acompañado durante mucho tiempo, desde que tengo conocimiento de ella. Pero hay una canción que me llena muchísimo y que me recuerda mucho a mi familia, que es la de “Amor y Control». Esa canción muy personal tuya, con una historia muy personal, se ha convertido en un himno universal del amor familiar. ¿Cómo llega a convertirse en ese himno?

16:18
Rubén Blades. Yo no sé qué pasó con ese tema, porque no sé cómo ocurrió que se hizo popular “Amor y Control». Esa canción formó parte de un álbum titulado “Amor y Control”, yo lo titulé “Amor y Control”, pero no tenía, originalmente yo estaba escribiendo un álbum sobre los 500 años del descubrimiento de América. Y digo descubrimiento, como con el ceño fruncido, porque es que Colón estaba perdido. Él no sabía dónde estaba. Él no descubrió nada, él se encontró a América. Se encontró esa tierra, pero estaba escribiendo sobre una reflexión sobre dónde estábamos. Y mi mamá se me… ella había tenido cáncer cinco años antes y regresó a los cinco años, cáncer de seno. Pero se regó. Y las mujeres, las de mi familia, yo creo que en general, las mujeres son mucho más valientes que los hombres.

17:39
Rubén Blades. Mi mamá podía haber estado pasando muchas cosas y no te habla de eso, no te dice nada, mi abuela, para que hablara mi abuela… mi bisabuela Adela Izpuru, nunca la vi sonreír, Era gente, si te hablaban, te querían y todo, pero, y mi mamá, yo no sé, yo me di cuenta que algo estaba mal, porque conversando con ella había que leer entre líneas, había que escuchar, siempre le preguntaba: “¿cómo estás?, ¿qué estás haciendo?, ¿cómo estás?”, y me dijo: “bien”, “pero un dolorcito”, “no sé a dónde”, y yo:”¿sí?”. “No, no, pero nada”. Bueno, cuando yo colgué el teléfono llamé a mi amigo Roberto Cedeño que había sido músico y había tenido los mismos problemas míos, pero se había quedado allá, se había graduado de médico, era músico, también muy buen músico, Roberto Sedeño.

18:43
Rubén Blades. Le dije, “vete a la casa y va a ver a mi mamá ya”. “Mira a ver qué está pasando”. Y Roberto fue y la examinó y me llamó y me dijo, “no me gusta lo que sentí en el hígado”. Bueno, la cuestión es que el cáncer volvió, que era el problema del cáncer. Que lo habían controlado en un lado, pero se va al otro. Lo controlan en el otro y se va para el otro. Y se me enfermó y me duró un año más. Y en el transcurso del tiempo ese, digo, el álbum, yo empecé a escribir otras cosas. Escribí tres temas que no tenían nada que ver con los 500 años de América, Que eran: “Canto a la Madre”, “Canto a la Muerte” y “Amor y Control”. Mi mamá murió en el 91 y el álbum sale en el 92, con Son del Solar grabamos el tema, pero cuando lo fuimos a ensayar, en la primera salida, primera gira, no pudimos tocar el tema, porque todo el mundo conocía a mi mamá.

19:52
Rubén Blades. Y mi mamá sabía lo que comía cada uno. O sea, entonces empezamos a ensayar el tema y todo el mundo terminaba llorando. Y teníamos que parar. No se podía tocar el tema. Y bueno, no lo tocamos. Simplemente no lo tocamos. Y pasó el tiempo. Mis discos en realidad nunca han sido, después de Willy Colón, yo tampoco ando averiguando cuántos discos vendo. A mí eso no me interesa, Así que a la compañía me matan por decir eso, pero yo lo hago y ya vamos a ver qué pasa, esto… nunca, nunca supe de los discos, yo lo hago, los entrego y ya. Y no vendo mucho, Bad Bunny vende, yo no. Esto y no tocamos el tema como por más de un año y un día en otra gira, en otro momento, “vamos a ver “Amor y control”, para Anoland”, mi mamá se llamaba Anoland.

20:59
Rubén Blades. “¿Vamos a hacerlo, Anoland?”, y lo tocamos, y lo ensayamos, y pudimos terminarlo. “Vamos a ver qué pasa en vivo”, pero ya lo tocamos, y nos fuimos. No recuerdo a dónde, no sé el primer lugar donde lo tocamos. pero sí recuerdo varias cosas, uno, había mucha gente, era un sitio abierto con mucha gente, miles y miles de personas. Y cuando dimos los primeros acordes, yo recuerdo que todos nos quedamos fríos, porque en los primeros acordes oímos algo que era como como un ruido, como un tren, algo así que empezó… Pero una cosa… y nos dimos cuenta que era la gente y nos quedamos así, y empecé a cantar y la gente empezó a cantarlo, y no teníamos la menor idea de que la gente había escuchado ese tema porque no lo tocaban en la radio que yo supiera.

22:11
Rubén Blades. Y desde ese momento fue como creciendo y ahora tenemos que tocarlo donde sea que vamos. Si ustedes notan, “Amor y control” comienza, se introduce solamente porque yo vengo saliendo del hospital después de ver a mi mamá. Que está luchando contra un cáncer que no se puede curar. Yo no seguí, “no fui a ver a mi mamá, me senté con mi mamá, la vi, ay mamá, me acuerdo cuando tú y yo hicimos esto”. No, no, porque la intención del tema no era simplemente reflejar mi dolor entre mi pérdida, la intención del tema era señalar que el dolor de una familia es algo universal. Entonces, yo salgo de mi dolor, con mi dolor. Salgo, mi mamá ahí, y veo a una familia que tiene un problema, otro problema, que tienen un dolor también.

23:24
Rubén Blades. Y el Señor es el que cuenta la cosa, no yo. Yo estoy ahí oyendo, identificándome con él, con el dolor del señor, de esa familia. Y eso es importante, porque eso lo que hace es que crea empatía y solidaridad. El señor es el que habla y dice al hijo, que seguramente le está dando problemas, en este caso posiblemente por la droga, que lo tiene que tratar, que tiene que hacer esto. O sea, él le habla y el señor se va y yo digo: “Pensé mucho en mi familia” El dolor de este señor, es el dolor mío, es el dolor, punto Y hay que tener mucho amor y mucho control en una casa para poder enfrentar las desgracias. Todos tenemos problemas, en todas las casas hay algún problema, siempre. En la familia, nosotros somos cajetas de sorpresas.

24:29
Rubén Blades. Yo me acabo de enterar que mi papá no conocía a su papá, mi abuelo, el que yo… Rubén Blades. Yo no sé quién es. La vida te da sorpresas. Él no es el papá de mi papá. Sí, las familias son cajas de sorpresas. Y entonces, yo creo que como se expresó la canción en un término universal, la gente se sintió aludida al tema y ahora lo han hecho propio, que es lo que uno busca. Y los otros días me llamaron en Panamá, en la Universidad de NYU en Nueva York, hicieron un estudio sobre “Amor y control». Y analizaron 36 mil mensajes en las redes de gente reaccionando al tema. Y la mayoría de los mensajes eran de familiares que hablaban de su problema, jóvenes que le pedían perdón a sus padres por su abuso de droga y por los problemas, osea, extraordinario y positivo que una canción pueda producir un acercamiento o una reflexión que es lo que uno busca y que ocurre de una manera natural, que no sea por payola, “vamos a pegar esta canción para que sea el éxito”, no. Que fue una cuestión orgánica que se fue desarrollando y yo creo que eso ocurre y por eso yo creo que las canciones sobreviven o no, por el nivel de honestidad que se inviertan en la letra y por el nivel de calidad que también eso es suerte de los arreglistas, o sea, hay canciones que son buenas y los arreglos las matan, pero “Amor y control” es el tipo de tema que no tiene fecha de expiración, porque todas las familias en todas las generaciones van a necesitar amor y control para poder enfrentar las desgracias exitosamente.

27:00
Público. Hola Rubén, ¿cómo estás? Agradecida de estar acá hoy y poder preguntarte ¿qué tenía esa servilleta que terminó convirtiéndose en una de las canciones más famosas de la música en español, Pedro Navaja?

27:15
Rubén Blades. Y acuérdate que yo cuando nací no había ni tarjeta de crédito, o sea, eso le parecerá muy extraño, pero digo, en ese tiempo no había teléfono, portátiles, grabadoras, etc., no tenía acceso a nada de eso, tú nunca sabías cuándo iba a venir una idea, así que tú escribías donde fuese. Yo escribí Madán Calalú, por ejemplo, cuando salí a comprar comida china y se me ocurrió esperando que el chino me diera la comida y se me ocurrió la canción y la escribí en el cartucho, para lo que siempre andaba con un lápiz o con una pluma encima, no necesariamente con una libreta. Así que yo todavía tengo servilletas con canciones escritas o pedazos de letras o algo que me recuerde cómo volver. Lo que yo creo que pasó con “Pedro Navaja”, a mí me parece que gran parte de la razón del éxito y el hecho de que la canción persiste, es el coro.

28:25
Rubén Blades. Hay varias cosas en esa canción que nunca se analizaron realmente. Por ejemplo, a la mujer siempre se le trataba como un objeto que se podía disponer de ella de cualquiera forma. La mujer siempre era la débil, la mujer era siempre la que perdía, la mujer era la que traicionaba y había que castigarla por la traición. Muchos de los temas eran sobre eso. En “Pedro Navaja”, la mujer reacciona. Primero que hay una paridad porque los dos están pasando trabajo. Segundo, la mujer reacciona, no es la víctima que no sabe qué hacer porque el hombre es muy fuerte, no, ella reacciona. Y tiene la última palabra, porque le dice, “yo creía que estaba mal, pero tú estás peor”. “Idiota”, básicamente. Pero el que termina, yo creo que capturando la imaginación de la gente, es el borracho que entra y se encuentra con la solución temporal de su problema, es decir, le quita la plata, se lleva el revólver, se lleva el puñal y le da gracias a Dios, como si Dios tuviese algo que ver con eso.

30:03
Rubén Blades. La vida te da sorpresa, yo creo que en Latinoamérica y especialmente en el momento en que la canción surge, la dictaduras, había más dictaduras que gobiernos democráticos, creo. Y el hecho de que la vida te da sorpresas, el hecho de que alguien que trató de abusar de otra persona recibió su merecido en países donde la corrupción estaba controlando, le dio a la gente un respiro y cuando la gente dice “la vida te da sorpresas”, están diciendo “mi situación puede cambiar”. Cuando la gente dice “la vida te da sorpresa”, están diciendo, “tú crees que porque tú tienes poder, yo voy a ser víctima tuya siempre”, y eso no es necesariamente cierto. Yo creo que ese optimismo, por despistado que luzca, del borracho que agradece esta suerte, Yo creo que de alguna forma esa ironía, ese aspecto sarcástico si se quiere también de ver la suerte, yo creo que influyó mucho en que la gente se quedara con el tema.

31:21
Rubén Blades. A mí me sorprendió siempre mucho porque es un tema largo, es decir, que alguien se aprenda eso, eso es una, tiene que tomar una decisión, eso no es de que “happy birthday to you…” eso es aprender una canción que dura siete minutos y yo veo que hoy sigue la gente cantando el tema. Todos los países que voy todas las ciudades que voy siempre cuando cierro le pregunto a la gente que dijo el borracho y todo mundo dice :“La vida te da sorpresas”. Yo creo que eso fue lo que pasó. Y por otro lado también la descripción, porque yo no estoy pasando ningún juicio moral yo simplemente estoy describiendo una situación, yo no estoy diciendo que Pedro es malo, que la señora es buena, que el borracho es malo…

32:15
Rubén Blades. Esto es lo que pasa. ¿Por qué? Porque de esa manera nosotros podemos asumir nuestra propia interpretación del asunto y qué aprender de eso y cómo evitar que los aspectos negativos de eso vuelvan a ocurrir. Porque esa es la idea, que las canciones provoquen discusiones, no escapes, sino enfrentamientos que provoquen una reflexión que nos lleve a mejorar una situación. La otra cosa es no esconder lo feo que encontramos, porque eso no resuelve. Yo cuando fui estudiante de Derecho, yo trabajaba con presos. Fui a la cárcel muchas veces y, al final, me quedé allá con ellos haciendo mi tesis sobre reincidencia en hurto y robo, que a los que repetían la criminalidad los enviaban allá porque eran considerados incorregibles.

33:11
Rubén Blades. Siempre tratando de ver cómo tú puedes contribuir a ayudar a que ciertas cosas no se repitan. En vez de estar criticando y quejándome y llorando y maldiciendo, es participar para ver qué puedes tú hacer para mejorar la situación. Y yo creo que “Pedro Navaja” en ese sentido lo que me da a mí es la oportunidad de conversar sobre eso. Esa canción sale en el 78. Es difícil que las…, digo, en la música es muy difícil que las canciones duren tanto tiempo, por lo general duran con suerte un año, pero hay canciones, no soy el único, por favor, Cambalache, estaba hablando yo ahora mismo, Cambalache, la canción de Discépolo, el argentino, el tango, Cambalache. Usted lo toca ahora mismo y parece que lo acabaron de escribir.

34:06
Rubén Blades. “Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé en el 510 y en el 2000, también”. El tipo estaba clarito y yo me imagino que en ese tiempo le dirían “oye pero no seas tan pesimista, estás hablando tonterías”. No, yo creo que es bueno saberlo para darnos cuenta del trabajo que nos falta, cada generación tiene que ver como aporta para mejorar el asunto. Pero esa es la razón del éxito, yo creo de “Pedro Navaja”, la descripción, que es casi una película. Yo no quise hacer video de eso nunca. No quiero hacer video de personajes, porque yo dejo que cada cual se lo imagine. Pedro Navaja, tú no sabes si es alto, si es flaco o si es gordo, si es chiquito, si es negro, si es blanco, si es chino.Tú no sabes, tú imagínatelo.

34:59
Rubén Blades. Y yo creo que la gente lo que se imagina en Pedro, aparte del drama y la mujer que reacciona al ataque y no es víctima, sino que se defiende, es el borracho que al final dice, “la vida nos da sorpresas”. Hay cosas que pueden cambiar y efectivamente cambian de un momento para otro.

35:25
Lorena. Hola, Rubén, ¿qué tal? Soy Lorena, vengo de Colombia, un país donde la música no solo se escucha, sino también se siente y se vive. Tu música ha trascendido generaciones, antes te admiraba musicalmente, pero a partir de hoy humana y mentalmente. Mi pregunta es, si Pedro Navaja y Pablo Pueblo se pudieran reunir hoy contigo, ¿qué crees que te dirían?

35:49
Rubén Blades. Yo creo que, es una pregunta otra vez interesante, porque yo no creo en estereotipos, Y esto, es decir, lo aprendí también trabajando con presos. Por lo general, se imagina uno que porque una persona viene de una situación económica deprimida o porque no tuvo educación, de pronto necesariamente se va a comportar de una manera donde no exista una idea de honor o de esencia o de consideración hacia el otro. Y eso no es cierto. Yo creo que tanto Pedro como Pablo tendrían en común el hecho de venir de una situación donde no disfrutaron de muchas ventajas, seguramente. Uno escogió o decidió seguir una carrera de crimen. El otro, no. Y eso uno lo ve hasta en las familias. Es decir, es súper interesante porque yo conozco casos de personas que han sido criadas en la misma familia y uno ha cogido por aquí y el otro ha cogido por acá. Pero en el caso de Pedro y de Pablo, los dos vienen de barrios, los dos vienen de conocer dificultades.

37:05
Rubén Blades. Uno decidió, por la razón que fuese, utilizar la violencia como medio de sobrevivir. El otro, no. El otro siguió la línea del trabajo y de la honradez. Y yo creo que lo que ambos me dirían a mí ahora, es preguntarme: “quién va a cantar de nosotros ahora que tú te vas”. Porque yo tuve un sueño donde se me reunieron los personajes.

37:41
Rubén Blades. Y ahora que dije, el otro año son las últimas giras que hago, los personajes me preguntan: “¿quién va a cantarnos ahora?” Yo lo que espero es que los hijos de Pedro y los hijos de Pablo y los hijos de Ligia y de Carmelo y de todo el mundo, sean los que se encarguen de crear una mejor sociedad. Y yo creo que espero que una conversación entre Pablo y Pedro sea una conversación civil, que no sea una conversación de odio, que no sea una conversación donde se cancelan mutuamente, porque vamos a tener que aprender a escuchar todo lo que decimos, no importa de qué posición venimos, cuál es nuestro sexo, orientación sexual o religión o condición económica; si queremos sobrevivir como sociedad. Si no aprendemos a escucharnos y a buscar ese terreno común, vamos a tener problemas.

38:54
Rubén Blades. No vamos a poder sobrevivir. Y yo creo que eso es lo que yo espero, tanto de Pablo como de Pedro, que entiendan eso. Y siempre hay otra cosa que digo, y lo dije en una canción, que “nunca es demasiado tarde para ser feliz”. O sea, yo a pesar de que veo lo que ocurre, yo sigo siendo optimista. Porque nosotros creamos este problema y nosotros lo podemos resolver. Si hay voluntad, lo podemos resolver. Y yo sigo confiando en eso. Yo no creo que el universo se ha creado para que lo controle el mal. Yo no creo eso.

39:40
Melisa. Hola Rubén. Hola. Soy Melisa, soy de Lima, Perú. Gracias por estar aquí. Gracias. Hace 12 años, la maestra vida me dio el privilegio de estar en tu concierto, y hoy me da esta oportunidad de preguntarte, ¿qué significó para ti trabajar con Willy Colón, con Celia Cruz, con Héctor Lavoe, con esas leyendas?

40:05
Rubén Blades. Bueno, primero que la oportunidad de poder trabajar con gente que tú admiras es siempre una bendición. Y una bendición inesperada, porque uno no se imagina que vas a trabajar con gente que admiras o que respetas o que has escuchado anteriormente. Como dije anteriormente, yo no pensé que iba a hacer una vida como músico. Así que, digo, Celia conocía a mi mamá en Cuba. Mi mamá era cantante, fue cantante, pianista. Anoland, Bellido de Luna , Anoland Díaz, era su nombre artístico. Así que Celia siempre me trató como si fuera su sobrino, porque conocía a mi mamá. Con Willy Colón la relación fue excelente, porque como dije anteriormente, uno necesita quien lo ayude a uno, que le dé la oportunidad, siempre.

41:10
Rubén Blades. Willy Colón en ese momento ya estaba establecido, yo no. Las canciones que yo estaba escribiendo no eran el tipo de canciones que él estaba grabando o que usualmente se grababan en el campo de la salsa. Mis letras eran unas letras más bien latinoamericanas que tocaban temas diversos. Entre ellos no esquivaba el aspecto político en la canción, y eran largas, porque eran cuentos cortos básicamente. Y la resistencia de mucha gente a grabar esos temas, no la encontré con Willy. Willy entendió el argumento panamericano, y él como músico tenía curiosidad por hacer otras cosas. Así que con Willy, inicialmente, los primeros años que estuvimos juntos fueron muy productivos y muy buenos. Nos reímos mucho, tuvimos mucha relación, no solo de trabajo, sino también en términos espirituales.

42:22
Rubén Blades. Y toda la vida, a pesar de las diferencias que luego desarrollamos, nunca dejaré de agradecerle la oportunidad que me dio. Jamás.

42:37
Público. Me voy a poner los lentes. Rubén, hablando de historias, tú escribiste y le cediste la canción “El Cantante” a Héctor Lavoe. ¿Qué viste en Héctor que te hizo pensar que la canción era para él?

42:57
Rubén Blades. Yo no tenía la menor intención de darle a Héctor la canción. Es decir, no se me ocurrió siquiera. Yo pensé, “escribí esa canción para Willy y para mí”, para grabarla nosotros. Pero Willy me vino antes y me preguntó que si tenía alguna canción escrita. Y le dije, “sí, casualmente tengo este tema que creo que va a ser muy bueno y tal y cual”. Y me dijo, “bien, pero no es para nosotros». Digo, “¿para quién?” Entonces me dijo que para Héctor Lavoe. Héctor, estaba pasando, atravesando un periodo difícil. No era muy de conocimiento público. Había rumores y comentarios… y entonces Willy me dijo: “yo estoy produciéndole un álbum a Héctor y quiero una canción que sea un palo”. Y yo pensé en el asunto y gracias a Dios no fui egoísta, porque yo sabía, es decir, yo quería esa canción como si fuera mi tarjeta de presentación.

44:05
Rubén Blades. Pero pensé en lo que dijo Willy y la situación de Héctor. Y dije, “coja”. Y fue lo mejor que pude haber hecho, porque la situación de Héctor en ese momento le daba a la canción una urgencia y una honestidad que yo no le hubiera podido dar en ese momento, porque yo no estaba atravesando la crisis que él estaba atravesando. Así que él hizo un mejor trabajo que lo que yo hubiera hecho. Y me alegré muchísimo de que la grabara él primero y que le saliera tan bien, porque eso lo ayudó muchísimo también. Y el arreglo que le hizo Willy Colón fue espectacular. Y nada, ahora no la canté nunca. La grabé después, porque yo estoy grabando temas que otras personas grabaron porque yo no soy dueño de los másters.

45:06
Rubén Blades. Yo sí tuve que pelear con la compañía, demandarla, etc., para poder recobrar las composiciones. Pero los másters de los discos siguen siendo de la compañía, una injusticia total, en mi opinión. Ahora lo que yo hago es que incluyo ese tema en mi repertorio y se lo dedico a Héctor, porque otra de las cosas que son importantes para mí y lo repito siempre, y no es un pensamiento original mío, yo no sé de dónde lo escuché, pero es muy cierto, “la muerte comienza por el olvido”, si tú te olvidas, ya. Pero si tú te acuerdas, si se acuerdan de Héctor, él sigue vivo, si se acuerdan de Celia, ella sigue viva, mi mamá está viva, mi papá está vivo, mis amigos están vivos aunque no estén aquí, pero yo no los olvido.

46:00
Rubén Blades. Y esto es una forma de mantener la gente joven que no conoce de pronto dicen: “¿quién es ese tipo?”, bueno este es fulano y tal y entonces vuelven. Yo pongo a Paco de Lucía, pongo a todo el mundo que pueda, que la gente diga: “¿quién es ese señor que está ahí?” Entonces van y averiguan y no se pierde el aporte de gente importante. Pero eso fue lo que pasó con el tema.

46:30
Julio César. Señor Blades, gracias, profundamente gracias por compartir su arte con todo el mundo. Gracias, en serio. Mi nombre es Julio César, vengo de Perú y tengo una pregunta muy puntual: ¿Cómo marcó Gabriel García Márquez la vida de Rubén Blades?

46:49
Rubén Blades. Bueno, digo, fue interesante por el punto del Gabo es que yo le decía “GGMA” a él, porque todo el mundo le decía “Gabo” y yo quería que cuando él recibiera un mensaje mío supiera que era yo. Gabriel García Márquez, “GGMA”. Yo le decía “GGMA”, él sabía que si oía “GGMA”, era yo. Y Gabo, lo que pasa es que Gabo, digo, fue uno de los amigos súper famosos, ¿no? Pero yo lo conocí a él antes del Nobel. Yo lo había leído a él, como dije, yo leía de todo. Pero digo, el haber tenido el acceso a una figura como esa, tan inteligente y con los pies en la tierra, eso te orienta, te enriquece. Y son personas curiosas, porque eso es lo que yo considero: el intelectual real, el verdadero intelectual, es curioso.

47:55
Rubén Blades. Si una persona no tiene curiosidad, estamos en problemas. Cuando la curiosidad se pierde, estamos en problemas. Y a mí siempre me impresionó mucho eso de él, que era muy real en sus cosas. La primera vez que yo hablé con él fue en Nueva York. Había un colombiano que se apareció por Fania. Pero este colombiano me dijo, “oye, tú sabes que hay un escritor muy bueno allá en Colombia, Gabriel García Márquez”. Digo, “¿tú lo conoces?” Digo, “sí, yo sé quién es”. Me dice: “él le gusta mucho tu música”. Digo, “bueno, qué bueno”. “Ustedes se deben conocer, se deberían conocer”. Digo, “bueno, él está en Colombia, ¿no?” “Sí, bueno, quizás algún día”. Bien. La siguiente vez que vi al tipo, después de no sé cuántas semanas, yo todavía no sé quién era, no me acuerdo quién era, ni cuál era su razón.

48:51
Rubén Blades. Me dice, “oye, esto, hablé con Gabriel”. “¿Quién?” “Gabriel García Márquez”. “Ah, sí, y vamos a llamarlo por teléfono”. En ese tiempo, llamar por teléfono internacional, te tiene que marcar en una operadora, no era como ahora que tú agarras y eso toma tiempo. Yo le digo al tipo, “yo no sé que este tipo me está vacilando, o qué”, yo no quería ser grosero tampoco, pero bueno, llamó por teléfono, Del otro lado está Gabo. “Aló, aló”. “Rubén, sí”. “Gabo, ah”. “¿Cómo estás?” “Bien”. “¿Y tú?” “Bien”. Porque yo no sé si me están vacilando. Gabo tampoco. Mira que este es Rubén Bades, yo no sé. Yo no sé cómo él suena. Yo tampoco sé cómo suena Gabo. Bueno, fue la conversación más monosilábica de mi vida, y muy corta, relativamente, después hablamos de eso y nos reíamos.

50:07
Rubén Blades. Después del inicio de eso, él viajaba mucho a Panamá, o fue muchas veces a Panamá, pero a él le encantaba la música también, y yo leía cosas que él escribía, teníamos amigos comunes en Panamá y nos cambiamos teléfonos, teníamos teléfonos. A mí no me gusta hablar por teléfono, pero es una necesidad. Yo hablaba con él frecuentemente y iba a su casa, las veces que iba a Panamá, las veces que iba a México. Así que desarrollamos una relación muy bonita y aprendí mucho de él, una de las cosas que siempre recordaré y esto creo que él lo dijo en una clase porque lo leí por ahí, es que a veces uno no sabe de qué escribir, y él decía, “siempre hay algo alrededor tuyo que te pueda ayudar”. Y él hablaba de los clasificados, los clasificados en los periódicos.

51:26
Rubén Blades. “Si te trancas, vete a los clasificados”. Por ejemplo, se vende jaula de pájaro, ¿qué le pasó al pájaro? Se voló, se lo comió el gato, lo mató alguien, se sentó encima. ¿Por qué el tipo está vendiendo la jaula? ¿Por qué no se compra otro pájaro? O sea comienza a hacer… ¿De qué color era el pájaro? ¿Qué clase de pájaro era? Si voló, ¿voló por qué? Por la ventana se fue por la puerta o sea yo me quedé, digo “de verdad que sí que tú puedes empezar a desarrollar el asunto”, y al final fue que la señora no gustaba del pájaro de la casa y se lo agarró un día y se lo iba a llevar y entonces el tipo le dijo “¿qué vas a hacer con mi pájaro?” y se pusieron a pelear entre los dos pájaros y el pájaro se murió.

52:35
Rubén Blades. Pero usted puede hacer un cuento de eso y sale una canción del pájaro: “El pájaro y la jaula”. Y esas son pequeñas cositas, y otra cosa que quiero decir también porque es muy importante: Gabo tuvo la gran suerte de tener a una señora que se llama Mercedes Gacha, ella, Gabo le debe mucho a Mercedes. Y a mí me daba mucha cosas porque a veces, y eso pasa con todos los famosos puede ser hombre o mujer, que la gente y sobre todo pero es que otra vez es la sociedad nuestra como nos criaron, Gabo está parado aquí y Mercedes está aquí y alguien quiere hablar con Gabo para cualquier cosa y van y empujan a Mercedes y van a hablar con Gabo. Y yo veo la vaina y digo “te jodiste” porque cuando llegan a la casa Mercedes le va a decir a Gabo: “¿Quién fue el idiota ese que vino a verte?” “No, fulano de tal” “No quiero que hables más con ese tipo”, ¡Respeta! y respeta porque no solamente porque debes respetar, sino porque esa persona es muy importante.

53:52
Rubén Blades. Pero con Gabo tuve la suerte de…, y casi la vez del disco, que es cierto, le pregunté: “¿vamos a hacer un disco juntos?” y me dijo que no, pero inmediatamente me dijo que no porque no íbamos a terminar nunca esto otra cosa que una vez le llevé el libro para que me lo firmara y me dijo, me empezó a firmar los libros como quien firma un cheque. Y yo le dije, “no, no, escríbeme ahí: para mi querido hermano, amigo, Rubén, mi mejor no sé qué, miente. Escríbeme una cosa bien para yo presumir con eso”. “No.” “¿Por qué?” “Porque ustedes votan todo lo que uno les da”. “No” “Sí lo votan”. Me firmó esa cosa, como si fuera…así. Nunca supe por qué dijo eso, después me enteré, como al año de haber muerto, dos años de haber muerto Gabo, Jaime Avedó me llama a la casa, que era amigo de él y también editor, me dice, “tengo un regalo para ti”, digo, “¿de quién?”, dice, “de Gabo”, de Gabo si fue a la casa y este es el cuento: en 1978, Gabo me da me manda un libro “El coronel no tiene quien le escriba”, dedicado.

55:31
Rubén Blades. Es la única dedicatoria que me hizo: “Para Rubén el contador de historias o el cantador de historias. Gabo, 78” Las personas en Panamá, si ustedes llegan a Panamá y ustedes le dicen, ustedes llegan al aeropuerto y le dicen al taxista: “Lléveme a la casa de Rubén”, te lleva te lleva derechito. Gabo le da el libro a este y le dice, “dale esto a Rubén”. El tipo fue a Nueva York no me encontró… Nueva York. Y yo no andaba por ahí que todo el mundo sabe quien soy yo, me quedo en mi casa, yo no ando por ahí con un letrero Dizque: “mírame soy famoso”, estoy en mi casa. Y el tipo se llevó el libro de vuelta a Colombia, y yo creo que le dijo a Gabo cuando Gabo le preguntó “¿viste a Rubén?” “Sí, sí yo se lo di”.

56:29
Rubén Blades. Cuando muere Gabo, en Medellín creo que fue en una conferencia de periodística de unos premios invitaron amigos de Gabo para que fuéramos a dar testimonio de ciertas cosas y yo fui y hablamos y tal y cual, y la persona que tenía el libro me vio y le dio vergüenza se quedó así y llamó a Jaime y le contó esta historia: “No, tú sabes que yo tengo un libro que Gabo me dio para…” “¿Cuándo?” “En el 78” “Estamos en el 2020 y pico, y ahora que tú” “Sí, pero es que me da pena, y no sabía qué hacer. ¿ Te lo puedo dar a ti y tú se lo das a Rubén?” Y me dice, “coge el libro” y me lo da. Y yo lo abro. Y ahí está la dedicatoria. Y entonces me quedé y le digo a Jaime, “¿tú sabes qué?” “Él creyó que yo voté esto”.

57:36
Rubén Blades. Porque cuando yo llegué con los libros, para que me le pusiera la dedicatoria, “yo no te voy a escribir nada si ustedes votan todo lo que uno le da”. A él le encantaba la música. Siempre me quiso y me respetó muchísimo como escritor. Siempre me distinguió. No solamente a mí, sino cuentos, cosas que él le dijo a gente, que después me echaron los cuentos a mí de Gabo, y una vez incluso a mí una vez me dijeron que Gabo había dicho que nada le hubiera gustado más que haber escrito, que él hubiera cambiado no sé qué por escribir “Pedro Navaja”. “No lo dijo, y si lo dijo está loco”, y sí lo dijo, porque lo escribió o sea fue en una entrevista, después me la llevaron y me lo dijeron y me la vi. Y fue a los shows cuando iba, y una vez yo tengo el placer de esa memoria de estar en una cantina en el Distrito Federal tocando y en una mesa estaban sentados Gabo, Mercedes, Carlos Fuentes y Silvia, la esposa.

58:40
Rubén Blades. Ahí sentados tomando cerveza en medio del gentío, la gente bailando, y son memorias que son bonitas. Con Carlos también, compartí mucho, con Carlos, porque cuando yo fui a Harvard, cuando yo estuve en Harvard, Carlos estaba enseñando allá también y yo me iba a las clases de Carlos y me colaba en las clases de Carlos, por eso Carlos dice que él fue mi profesor también, pero en realidad yo me estaba colando en las clases de él. Y cuando terminaba la clase nos íbamos a tomar café y hablar, así que… Y Monsiváis, también hay una foto por ahí de Monsiváis, Fuentes y Gabo y yo en la Feria del Libro de Guadalajara, que no sé. Salió por ahí una foto que me encontré por ahí, una foto mía con Michael Jackson que yo no sabía que existía, porque la única canción que escribió él en español, se la escribí yo, y la cantó muy bien.

59:41
Rubén Blades. Yo estuve con él tres días en el estudio, y hizo un trabajo, se llama: “Todo mi amor eres tú”. Quincy Jones me llamó y me dijo que quería cantar en español. Y fue correcto, fue bueno. Hizo un tremendo trabajo, si no han oído la canción, oíganla. Es la única canción que cantó en español. Muy tremendo, muy profesional, excelente, muy curioso. Después quería hacer un disco en español entero que era lo que iba a hacer, pero se murió. Pero yo, ese es parte del gusto que he tenido en mi vida, de conocer… alguien me había preguntado antes “¿tú conoces gente que tú admiras?”, he trabajado con Jack Nicholson, con Harrison Ford, con Diane Keaton, con Robert Redford, con quien se te ocurra. He trabajado, he tenido el placer, con Robert De Niro y toda esa gente, Duvall.

1:00:29
Rubén Blades. He tenido… Tito Puente, Machito, Mario Bausá, Héctor, Willy, La Fania. He tenido la fortuna de haber conocido tanta gente, haber tenido contacto con tanta gente. Me escribí una vez, me escribí con Octavio Paz. Tengo la carta que me mandó, todavía la tengo ahí. Son cosas que me llevo y que voy a disfrutar mucho, no estaré cantando, haciendo giras, pero grabaré hasta cuando pueda. Sí Dios me da salud, eso es lo que voy a hacer. Y nada, estas son cosas que recuerdo. Voy a continuar haciendo las conversaciones mientras pueda y ayudando mientras pueda.

1:01:15
Evelyn. Hola Rubén mi nombre es Evelyn. Es un placer estar aquí hoy contigo. Sé que recuerdas con mucho cariño, una niña que te hizo una de las mejores preguntas: si cantabas lo que sentías. Esto después de tantos años de carrera musical, ¿sigues sintiendo lo mismo?

1:01:30
Rubén Blades. Sí, pero la cuestión fue está: yo estuve, a mí me habían, a mí me invitan a muchos sitios y yo en muchos casos no puedo asistir a todos, pero a veces no se me olvidan ciertas cosas, a mí se me olvida bastante cosas y eso desde niño, esto no es que tiene que alzheimer ahora, yo tengo alzheimer desde que tengo seis años. Esto, a mí todo se me olvida. Y entonces esto no sé cómo me gradué sinceramente. Y me habían invitado, a veces me invitan a escuelas pueden ser públicas o privadas y yo voy si tengo la oportunidad y hago esto: preguntas y respuestas, no llegó con un discurso porque cuando yo estaba en la escuela, a mí no me gustaba que la gente llegaba con discursos me aburrían y me hablaban de cosas que a mí no me interesaban.

1:02:20
Rubén Blades. Yo prefiero que la gente haga las preguntas que quiera y entonces uno responde y por ahí va la cosa. Y entonces me habían invitado a Tepito, que es un barrio en el Distrito Federal en México, una escuela, y me habían invitado como dos años antes y yo le dije que “sí, cómo no si puedo”. Cuando después de dos años o tres años fui y fueron los maestros, estaban todos los maestros, estaban los alumnos y estaban los padres de los niños, o sea, todo el mundo se reunió en la escuela, hicieron unas sillas, unas cosas… Era muy informal, estuvimos ahí en el patio y les dije “pregunten lo que quieran”. Entonces yo estaba como un poquito aquí elevado, el sitio donde yo estaba y la gente estaba un poquito así más abajo y yo vi una manito chiquita, una manito que salía así y yo dije, la manito esa, entonces era una niñita de primer grado, tenía como siete años y entonces la maestra le dijo, no recuerdo su nombre, cuando me duele eso, no me acuerdo.

1:03:38
Rubén Blades. No sé si era de melodía, pero sí oí que la maestra le dijo algo como, “oye, ¿qué pasa?” “No, no, no, que pregunte”, ¿no? Y la muchachita me pregunta, digo, sí, pregunta, me dice: “Rubén, ¿tú sientes lo que tú cantas?” Y la maestra se quedó así, ¡ay! Digo, “no, si esa es la mejor pregunta que me han hecho en mucho tiempo” y yo le dije: “Sí” y me dijo: “¿y cómo?”, digo: “bueno, porque es que primero que yo lo escribí y lo escribí porque creía en lo que estaba escribiendo. Segundo, porque cada vez que voy a un sitio para mí es como nuevo. O sea, yo no pienso yo cante eso, yo pienso yo no he compartido esto aquí, así que cada vez que voy es para mi el nuevecito Y tercero, que creo que las reacciones de la gente y las preguntas y las cosas, cómo queda el asunto después, me ayudan a mí a crecer”.

1:04:45
Rubén Blades. Esto… Y esa pregunta a mí no se me olvidó nunca, es decir, la de la niña. Porque muchas veces no te preguntan cosas así porque consideran que son muy personales o que uno le va a contestar una grosería o algo. Pero a mi me pareció extraordinaria la pregunta. Me imagino a esa niñita en la casa porque está el papá y el mamá y ahí tú no puedes esconderte. Esta te va a hacer la pregunta, dizque ¡pacata!… Pero fue en Tepito.

1:05:23
Inés. Hola Rubén, es un placer estar contigo hoy acá. Yo soy Inés, yo soy abogada y trabajo en temas sociales, y justamente quisiera que profundizaras en esa dimensión social que ya mencionaste, si nos puedes… porque tus canciones han retratado por décadas las injusticias en América Latina y yo quisiera que contaras otros aspectos sobre el nacimiento de tu compromiso social, si eso continúa y si crees qué la música tiene un rol frente a la realidad.

1:05:56
Rubén Blades. Yo creo que la música puede ayudar, el arte en general, no solo la música. El cine, la pintura, la escultura, la poesía. Yo creo que el arte tiene, yo creo en lo que dijo Pablo Casals, el chelista que dijo que hay personas que consideran que el artista debe mantenerse separado de las circunstancias políticas y tal y cual. Igual que don Pablo, yo también creo que eso es absurdo porque nosotros somos afectados por las consecuencias igual que cualquiera y la cuestión de ahora que yo mencionaba Bad Bunny antes, cuando tú tienes una persona que te puede llenar diez estadios y convocar 700 mil personas, tú tienes un poder y ese poder se puede utilizar de una forma responsable para tratar de que ayudemos a enfrentar, por lo menos a considerar cómo enfrentar, proponer.

1:07:04
Rubén Blades. Así que yo creo que el poder que él tiene es un poder que debe y puede ser utilizado y él lo está haciendo en su medida y lo aplaudo por eso, para mejorar las condiciones. Independientemente si te gusta o no te gusta lo que él hace, ese no es el punto. Así que yo lo que sí siempre tuve mucho cuidado, porque yo gracias a Dios, a mí me criaron bien, mi abuela. Miren, les voy a decir una anécdota cortita, que tengan una idea. Yo una vez le pregunté a mi abuela que si nosotros éramos pobres. Y mi abuela se me fue mirando y me dice, “¿por qué me pregunta eso?” Digo, “bueno, porque aquí no hay cosas que hay en casa de Tia Margot”. Y yo, “OK, aquí no hay esto, aquí no hay esto”. Y mi abuela se me quedó mirando y me dijo, “mira, nosotros no somos pobres, lo que pasa es que no tenemos dinero”.

1:08:03
Rubén Blades. “¿Y cuál es la diferencia, abuela?” “La diferencia es que cualquiera puede ganarse la plata en una lotería y sigue siendo bruto y sigue teniendo nada”. “Hay gente”, me dijo, “hay gente que es tan pobre que lo único que tienen es dinero”. “Acuérdate de eso”. Dijo, “ponte algo en la cabeza, usa tu cabeza, edúcate espiritualmente también”. ¿no? Y yo tuve la fortuna y la gloria de tener a esa mujer conmigo. Es decir, me crió como… Yo aprendí a leer y a escribir porque ella era maestra. Ella se graduó en tiempos en que en Panamá lo que se le pedía a la mujer era que cocinara, barriera, limpiara y pariera a hijos machos. Ya. Ella fue a la escuela. Se graduó. Era poeta, era pintora. Yoga, practicaba el yoga.

1:09:12
Rubén Blades. Tuvo cuatro hijos, los tres primeros, se divorció del tipo, el primer matrimonio, después a los cinco años tuvo el encuentro con este poeta, de donde salió mi papá. yo creo que ella ni le dijo al poeta que estaba preñada, porque no quería saber del primero. Ella tuvo cuatro hijos: dos mujeres y dos hombres, a las dos mujeres las mandó a la escuela, y les pagó la escuela. A los dos hombres los crió en la casa y los enseñó en la casa como me enseñó a mí. Yo le dije, “¿tú por qué hiciste eso así?” Me dijo, “yo no tenía dinero para pagar por los cuatro y las mujeres necesitaban educación formal, si no iban a ser abusadas”. Así que, dije “bueno” Entonces yo tuve… si yo me incliné hacia el derecho, quizá también en parte fue por la …

1:10:10
Rubén Blades. Yo, a mí, yo no soporto sangre, a mí no me gusta ver sangre. Médico está completamente fuera de la idea, en mi mente, en ese momento. Matemáticas, yo fracasé en la escuela tres materias. Matemáticas fue una, así que la idea de ser ingeniero, arquitecto, eso tampoco iba. La otra dos materias que fracasé fueron música y educación artística. Y que no me caían bien los maestros y ya. Así que la idea de la justicia social vino de mi abuela que peleaba por el voto a la mujer, que fue arrestada por andar por ahí peleando cosas. Y yo pensé, digo, “bueno, qué mejor vida que ser abogado”. Y me fui en esa dirección. Ahora, lo que iba a decir también es que hay que tener, como me criaron bien, que así fue que dije, que me criaron bien, así empecé.

1:11:17
Rubén Blades. Me criaron bien, cosa de que la fama de pronto no me intoxicó al grado de hacerme cambiar mis ideas. Uno evoluciona, las ideas tienen que evolucionar, por eso yo no creo en las ideologías. La ideología estancada, esta es la ideología, esto es lo que es, ¿no? Si las ideas evolucionan, hermano. Uno puede estar estancado en lo mismo. Tú te tienes que mover. Así que la idea de trabajar y de ver cómo podía contribuir era más importante o tan importante como la idea de escribir canciones que denunciaran o que hicieran una propuesta o que describieran una realidad. Pero todo eso nace, yo creo, de mi abuela, de mi mamá, que fue una mujer que nos crió bien también. Mi papá, con todos sus defectos, también me enseñó a ser honrado.

1:12:26
Rubén Blades. Y los barrios donde me crié, que fueron buenos barrios, gente trabajadora. Y los maestros y profesores que tuve. Yo me acuerdo de mi maestro de primer grado. Mi maestra de primer grado se llamó Ana G. de Río. Mi maestra de segundo grado, Isi Tejera. Segundo y tercero. Mi maestra de cuarto grado, Eva Ramos. Mi maestra de quinto y sexto grado, Doris Coparropa. Todavía me acuerdo de ellas. Y todavía se las agradezco. Pero de ahí, de toda esa combinación y de los buenos consejos que tuve, de mucha gente, y de los buenos ejemplos que tuve de gente importante, que no se les subió la cosa a la cabeza. Que fueron profesionales y que fueron gente correcta. Estuve, gracias a Dios, la oportunidad no solamente en música, sino en cine también.

1:13:26
Rubén Blades. He trabajado con los mejores, he trabajado, he tenido la oportunidad. Y siempre noto en todos los buenos, en los que son especiales, todos son gente correcta.

1:13:39
Miguel. Mi nombre es Miguel y yo quería hacerte una pregunta. Si hoy fuese tu último día, ¿qué canción elegirías para despedirte de este mundo que es una maravilla?

1:13:49
Rubén Blades. Tendría que decir “Maestra Vida”. “Maestra Vida”, más que “Parao”. Pero “Maestra Vida» porque es más completa. Yo escribí en “Maestra Vida” la canción cuando yo tenía 28 años, empecé a escribirla. La terminé como a los 30. Y la letra, es un álbum doble, ¿no? Tiene parte joven, parte de edad. Y la letra, cuando la cantaba yo a los 30, no es lo mismo que cantarla a los 78. A los 78 tú tienes más pasado que futuro. O sea que la letra adquiere un sentido distinto. Pero yo diría personalmente, quizás, ahora, mi papá, que fue uno de mis críticos más queridos. Él tenía una canción que yo escribí que también creo que podría servir que se llama “Tiempos”. Y es una canción que no es muy conocida. Yo la hice con el grupo Editus de Costa Rica.

1:14:57
Rubén Blades. “Tiempos” es una canción que me dijo a mí mi papá que él creía que era la mejor canción que yo había escrito. Mi papá duró hasta los 99 y se fue aburrido porque yo lo llamaba y le decía, “¿cómo estás aburrido?” Yo creo que la pandemia se lo llevó porque la pandemia no pudo salir a caminar y eso le quitó las ganas. Pero yo diría que, “Maestra Vida”, muchas gracias de verdad por la oportunidad. Quisiera que mis compañeros hubieran estado aquí también, pero siento que hablo por ellos. Cuando digo que el éxito es de todos, siempre es realidad. Eso no es una cosa que digo por falsa modestia, es que esto es así. Nadie tiene éxito solo, eso es absurdo. Siempre son contribuciones de mucha gente y muchas veces ni siquiera las reconocemos.

1:15:53
Rubén Blades. No por maldad, sino porque no pensamos en eso en muchos casos. Quiero decirle a Caco Senante que, por ejemplo, lo tuve en la tarima conmigo. Se me pasó traerlo a Caco, porque Caco es sumamente responsable por el éxito de la música de este género. Y aunque hay quienes no se acuerden de Caco Senante, yo me acuerdo de él y le doy las gracias. Porque eso es importante, es decir, otra vez, dar las gracias y reconocer el apoyo de tanta gente que hace posible que nosotros estemos disfrutando las cosas que disfrutamos. Y ahora la idea es que ver cómo podemos hacer que otra gente también lo disfrute y que el mundo sea mejor que cuando llegamos, si es posible eso. Así que a ustedes muchas gracias. ¡Gracias!