COMPARTIR
Generated with Avocode. Path Generated with Avocode. Rectangle Copy Rectangle Icon : Pause Rectangle Rectangle Copy

¿Cómo superar la ansiedad de una ruptura?

Jennifer Florez

¿Cómo superar la ansiedad de una ruptura?

Jennifer Florez

Psicóloga


Creando oportunidades

Jennifer Florez

Jennifer Florez es psicóloga especializada en bienestar emocional y relaciones de pareja. A lo largo de su trayectoria ha acompañado a personas y parejas en procesos de crecimiento personal, manejo de conflictos y fortalecimiento de vínculos afectivos.
Su trabajo se centra en promover relaciones sanas basadas en la comunicación, el respeto y la inteligencia emocional. También aborda temas como el amor propio, la dependencia emocional, los celos, las rupturas y el desarrollo de una autoestima saludable. A través de consultas, conferencias y contenidos divulgativos, comparte herramientas prácticas para afrontar los desafíos emocionales de la vida cotidiana.


Transcripción

00:00
Jennifer Florez. ¿Por qué te tocó a ti el narcisista? ¿Por qué te tocó a ti el anulador? ¿Por qué te tocó a ti el mentiroso, el infiel, el traidor, el que no te quiere, el que te usa, el que te bota, el que te engaña? Si tú no lo mereces. Porque el narcisista necesita una perfecta anulada o anulado. Porque el infiel necesita a la permisiva o ansiosa. Porque el evitativo necesita a la que tiene la ansia por él. En el amor no se tiene lo que se quiere, tampoco, se tiene lo que tú eres. Después del suicidio de mi abuelo, el asesinato de mi padre y la muerte súbita de mi hermano a sus 33 años, empecé a sentir: “¿será que yo estoy condenada a sufrir? ¿Será que la vida es sufrimiento?” Tiene que haber algo que a mí me permita ser feliz. Soy nieta de alguien a que a los nueve años recibe una llamada, una niña de nueve años recibe una llamada: “¿Usted conoce al señor Eudoro Donado?” Yo, de nueve años: “Sí, es mi abuelo”. “Ah, es que lo encontramos ahorcado en una bodega”. A mis casi 25, mi hermano me pide prestados unos colores, unos marcadores, porque él estudiaba psicología. Y yo estaba dormida, estaba durmiendo, me levanta, y cuando me levanta a mí me dio rabia que me levantara para pedirme algo que no tenía nada que ver conmigo, era su responsabilidad, su trabajo. Le di los peores, porque estaba enojada. Él se fue a ver un partido y yo me despido con la inocencia de creer que lo iba a volver a ver cuando, de repente, recibo otra segunda, la segunda llamada cruel de mi vida, en la madrugada, en donde él me llama, era una enfermera haciéndome la misma pregunta que me habían hecho cuando murió mi abuelo. “¿Usted conoce a Jonathan Florez?” Y la respuesta fue: “Sí, es mi hermano”. “Pues está muerto”. Y ahí se me parte la vida en dos. Antes de esa muerte, había vivido los estragos de ser la hija de un padre maravilloso, pero que además era adicto y que nos secuestraba, nos maltrataba… Cuando estaba en sus episodios adictivos. Y entonces, cuando entierro a mi hermano, entierro la posibilidad de condenarme a seguir sufriendo en la vida.

03:04
Jennifer Florez. Fui a terapia, fui al astrólogo, fui a las piedras, estudié reiki, estudié energías, estudié de todo, psicología, soy psicóloga, magíster en psicología clínica, doctora honoris causa, buscando la fórmula. Y entonces entendí que hay dos tipos de sufrimientos. El sufrimiento inevitable, yo no decidí que mi abuelo se suicidara, eso era ajeno a mi voluntad. Yo no merecía a mis 18, 19, que mataran a mi papá, por más malo que haya sido. Y tampoco merecía que mi hermano se muriera justo el día que yo no le presté el marcador. Yo le pedía a mi terapeuta, recuerdo tanto, le decía: “Dame el mapa, dime por dónde camino que yo quiero ser feliz”. “No existe tal fórmula”. Yo le decía: “Entonces, ¿yo pago aquí para venir a ti, a que tú me digas que no hay lo que yo estoy buscando? Entonces, ¿yo para qué estudié esto?” Y como nadie la tenía, empecé a crear la forma de enseñarle al mundo lo que yo quería entender, lo que yo quería tener. Justo cuando muere mi hermano, que es el último episodio, yo tengo una relación amorosa y, en esa relación amorosa que yo tengo, me veo sufriendo exactamente los mismos síntomas del suicidio, del asesinato y de la muerte de mi hermano. Pero ahora ya no era con alguien a quien yo no tenía la posibilidad de llamar ex, porque yo no podía decir “ex-papá”, yo no podía decirle a mi hermano, “tú y yo de ahora en adelante somos ex-hermanos”, “ex-abuelo”, es decir, esa maleta yo no me la podía quitar. Pero ahora que yo estaba ávida de encontrar la forma para ser feliz, me encontraba en una situación igual de dolorosa, igual de desafiante. Era el mismo nudo en la garganta, era lo cruel de la palpitación del estómago, era el mismo insomnio, eran los mismos síntomas. Pero ya no por un sufrimiento inevitable, sino por un tipo de sufrimiento, el decidido. Y cuando me veo sufriendo por amor, dije: “Aquí está la oportunidad para encontrar la fórmula para ser feliz”. Porque el desamor, mundo, te permite ver lo que llevas por dentro.

06:11
Jennifer Florez. Porque una relación de pareja te espeja todo lo que tú no has resuelto. Porque esa persona a la que tanto amas y a la que tanto temes perder, te muestra a ti justo aquello que te impide ser feliz. Y encontré que la fórmula se llamaba “el amor propio”.

06:51
Mujer 1. Hola, Jennifer. Bueno, primeramente decirte que para mí es un placer enorme poder conocerte personalmente. Agradecerte también la valentía que has tenido de hablarnos de tu historia. Porque todos tenemos historias duras en la vida, pero no todos tenemos la valentía de expresarlas. Así que, de verdad que muchas gracias. Ahora te pregunto, ¿es un proceso muy largo, muy complicado, llegar a sentir nosotros, o sea, a llegar a ese nivel de amor propio que necesitamos para realmente alcanzar la felicidad?

07:24
Jennifer Florez. En la vida no nos educan para amarnos. En la vida nos educan para amar a otro y tenerle miedo a la soledad. Nos castigan con la soledad. “Te vas a quedar solo si te portas mal”. “Nadie te va a querer si te portas mal”. “Nadie va a querer jugar contigo si no le prestas o no haces lo que esa persona quiere, si no le prestas un juguete, un cuaderno, lo que sea”. El camino, realmente, no es ni difícil ni largo. El camino es de decisión de construir mi amor propio, de aprovechar cada oportunidad para convertir una situación que me mueve, que me duele, en una virtud. En una relación de pareja tú te puedes ver todo el tiempo, puedes ver tus patrones, puedes ver tu sistema de creencias, puedes ver lo que sientes, puedes ver lo que tienes por resolver, puedes ver tus heridas de antaño. El camino implica que tú en cada cosa que te encuentres y con cada ser humano con quien tú te muevas y te muevas es: “Siento cualquier cosa que no es felicidad, siento todo lo contrario a tener paz”, es decir, malestar, ansiedad, vacío, miedo, pensadera, toxicidad, sombras. Y cuando tú decides: “Aquí estoy sintiendo inseguridad, ¿de dónde viene?” Es la primera pregunta que se te ocurre y la respuesta inmediata es, “de mi pareja”, porque si fuera diferente yo no me sentiría así, por eso todo el tiempo estamos intentando cambiar a la pareja, para no sentirnos así, tú no quieres sentirte mal. Y justo te haces la pregunta incorrecta: “¿Por qué me siento así?” No, no, no, no: “¿De dónde viene esto?” Y entonces creemos que si resolvemos el, “viene de mi papá”, “viene de mi mamá”, “viene de mi abuelo”, “viene de lo que aprendí”, no, viene de ti. Y no importa cómo se llame la herida que tienes y que se te activa con el otro, es: “¿Qué hago con esa herida, de ahora en adelante?” Cada vez que se te activen los celos, tienes la oportunidad para aprender a ser segura o seguro. Porque si ya yo sé que cuando siento estos celos en mi estómago, en mi pecho, en mi garganta, en mi cabeza, y me pregunto: “¿Qué me dan ganas de hacer cuando yo me siento así?”, ahí tú vas a desarrollar el amor propio, porque te estás conociendo. Cada vez que yo siento esto, me dan ganas de llamar, llorar, mendigar, rogar, negociarme, buscarlo, pelearle, hacer lo que sea. Ya tú dices: “Ok, yo tengo este patrón. Cada vez que yo siento celos, los siento en esta parte del cuerpo y me dan ganas de hacer esto y termino haciendo esto”. Patrón conocido, amor propio. Eso es amor propio.

11:05
Jennifer Florez. Pongamos otro ejemplo, tengo una situación de pareja en donde me veo rogándole a que estemos bien, a que no me deje, a que me elija, a que me valide, a que me diga que me ame, y entonces algo dentro de ti te dice que tienes que parar. Pero una parte más fuerte de ti no sabe cómo, porque el amor no se trata de tener voluntad para cambiar el amor propio no se trata de: “Yo tengo la voluntad de cambiar”. Porque tú tienes la voluntad de querer irte de esa relación tóxica pero no puedes, porque hay una parte de ti que sigue anclada ahí porque no la conoces y lo que no conoces te domina y lo que no conoces te gobierna y lo que no conoces de ti te controla Entonces, cada vez que yo siento ese miedo a perderte a ti me dan: “¿Dónde lo siento en el cuerpo?” Primera pregunta que te tienes que hacer: “¿Dónde lo siento en el cuerpo?” Cuando siento esto en el cuerpo, ¿qué me dan ganas de hacer? Rogarle, llamarlo hasta que me conteste, llamarla hasta que me diga que me ama, buscar su validación y entonces conoces tu patrón. Cada vez que yo siento miedo a perder a mi pareja, hago esto. Y si tú empiezas a identificar cada vez que tú te sientes de una determinada manera y que sea completamente contraria a paz, felicidad, armonía, armonía interna, inmediatamente tienes la posibilidad de descubrir tu patrón o tus zonas de dolor. La zona de dolor, tú la puedes cicatrizar. Esa es tu función. ¿Cómo tengo amor propio? Identificando mis zonas de dolor, identificando mis heridas y llevarme, llevarlas a cicatrizarlas. ¿Cómo las cicatrizo? Dejando de actuar desde ellas. El mundo cree que lo que tiene que hacer, realmente, es dejar de sentir y lo que verdaderamente se tiene que hacer es dejar de actuar desde lo que yo siento. Ahí está la clave. No me puedo permitir seguir llevando el mismo patrón cada vez que yo siento esto en el cuerpo, inseguridad. Cada vez que yo siento ansiedad hago esto, ya lo descubriste, detente con conciencia. Tú puedes, respira, inhala en uno y dite, como un acto de amor propio: “Reconozco que en este momento quiero reventar el teléfono a llamadas para que me quite este malestar, es que necesito validación”. Y la activación fisiológica de inmediato va a bajar, porque tú te estás haciendo consciente de lo que te pasa. El problema es que cada vez que te sientes así, te autodices que se llama amor, que se llama apego hacia el otro, que se llama enamoramiento, que se llama que: “Es que es el amor de mi vida”. No, es la herida de tu vida, la que estás viendo ahí y tú le llamas amor de tu vida.

14:30
Jennifer Florez. Esa es la herida de tu vida y, cuando tú eres capaz de ver la herida de tu vida, y dices: “No quiero seguir siendo esta versión de mí que sigue sufriendo por amor en la vida”, claro que primero tienes que cansarte de sufrir porque hay gente que tiene un umbral de tolerancia al sufrimiento por amor que es eterno. Tienes que cansarte, permítete cansarte, sentir cansancio, fatiga, frente al sufrimiento por amor. Y cada vez que te veas llevando a cabo un patrón de dolor por lo que estás sintiendo, para. Porque tú puedes obligarte, no te van a nacer, porque estás acostumbrado, habituado a actuar desde tus heridas. Y tu función para poder tener amor propio es desactivar lo que yo hago cuando tengo esa herida. Para, deja de hacer lo que siempre haces y busca métodos alternativos que te ayuden a bajar la activación fisiológica, el malestar que estás sintiendo en ese momento. El punto es que has convertido al otro en tu alivio instantáneo. Cada vez que sientes ansiedad, pero te llega la llamada, te llega la persona, te llega un “te amo”, te llega un “te elijo”, “te extraño”, te vuelve el alma al cuerpo. ¿Y en qué momento se te ocurrió a ti darle el alma al otro? Y darle el control, el poder de, si tú estás bien conmigo, yo soy feliz. Y soy una miserable o un miserable si tú no estás para mí. Eso lo convertiste tú y tu cerebro aprendió que para sentirse bien necesita a su alivio instantáneo. ¿Quién es? La pareja. Pero eso no se llama amor, se llama herida de amor. Se llama codependencia y se llama, es la forma, el amor, la pareja, es la forma más inmediata que hemos aprendido para calmarnos. Y es cuando dejas de amar para codepender, es cuando dejas de elegir amor para necesitar amor. Ahora bien, ¿qué hago? Busca una fuente de alivio en ti. Ponte a ordenar una gaveta en vez de llamar, ponte a borrar un correo en vez de estar mendigando, en vez de estar en línea buscando las historias, en vez de ver si está en línea o no, o a quién le dio seguir y a quién dejó de seguir, y el nudo de pájaros que nos hacemos para sufrir. Es ahí donde tienes que, con conciencia y voluntad, dirigir tu atención en buscar una autorregulación, porque estás acostumbrado, habituado a regularte desde afuera con esa pareja, por eso no te puedes ir. Y no se llama amor, es que aprendiste, le entrenaste a tu cerebro a que busque exactamente a la fuente de alivio. Eres un adicto a esa persona.

17:34
Mujer 2. Hola, Jennifer, gracias por estar aquí y compartir este rato con nosotros. ¿Cómo saber cuándo merece la pena luchar por esa relación y cuándo hay que terminar?

17:47
Jennifer Florez. Sobre todo cuando sentimos que en una relación, a veces, estamos aguantando muchas cosas que no nos gustan. Yo tengo que empezar a cuestionarme si es tiempo de irme cuando hay, en esa relación, más momentos de sufrimiento, de angustia, de dolor, de ansiedad, de vacío, de incertidumbre, de malestar, de desarmonía, que de tranquilidad, armonía, relación sana, que tú lo sientes fluir, que fluyes, que vibras, que haces vida, además, también, de amor. Es decir, empezar a cuestionarme cuando yo tenga más momentos dolorosos, de angustia, de vacío, que de bienestar. No puedes terminar no porque lo ames o la ames mucho. No puedes terminar porque tú no puedes contigo cuando terminas esa relación. Porque no soportas los síntomas naturales de una ruptura. Porque cuando te llega la ansiedad, el dolor, el recuerdo, la nostalgia que maximiza lo bueno, te duele tanto que lo que estás sintiendo te lo quieres arrancar. Y hay una fórmula para quitarte ese sufrimiento. Una fórmula que has aprendido y que es la que te tiene sufriendo. Me quito esto de la ruptura, rompiendo el contacto cero. “Ah, pero yo no le hablo, yo no lo llamo, yo no la llamo, no estoy buscando a esa persona”. Pero internamente el contacto, estás todo el tiempo rumiando, pensando en esa persona, imaginando una venganza incluso emocional. “Ahora cuando me busque, ojalá yo ya no sienta nada de esto y le voy a poder decir que no me valoró y que ahora que quiere volver conmigo, entonces ahora, ahora no es tu oportunidad”. Mentira. Eso te vuelve y tú te olvidas de todo. Y vuelves, y vuelves, y vuelves. Porque cuando tú me preguntas que por qué no me puedo ir, es porque has intentado irte muchas veces. Y en el intento de irme y regresar para ver si reparamos y seguimos, terminamos, volvemos, terminamos, volvemos. Lo único que tú estás soltando son tus años fértiles en el amor. Y lo único que verdaderamente estás negociando es tu vida en el amor, no esa relación. Que no te tome cansado el querer volver a amar. Porque has perdido tanto tiempo intentando soltar lo que no puedes soltar porque no te sostienes cuando terminas la ruptura. Porque no soportas el insomnio, porque no soportas la ansiedad, porque vas como el adicto a buscar su droga para aliviarse.

21:16
Jennifer Florez. Tienes que soportar la abstinencia de esa persona y no es sencillo, pero tampoco imposible, porque aunque creas y sientas que te vas a morir de amor, no lo vas a hacer, no te va a pasar. Y aunque lo peor de morir por amor sea quedar vivo para sentirlo, tú puedes contigo. Cuando sienta que extraño tanto a esa persona, tengo que inmediatamente recordar, en ese momento, lo que se me olvidó. Porque como estoy en nostalgia y en abstinencia, se me olvidó por qué terminé esa relación. Haz una lista exhaustiva, uno a uno, de todas las cosas que no quieres seguir viviendo en el amor. Haz una lista completa de lo que no mereces y tienes en esa relación. Haz una lista completa de cada situación de dolor, de las peores. Vas a tener que comprar un cuaderno. Y cada vez que quieras romper el contacto cero y volver, ‘hold on’, ya va, ya va, ya va. Respira con conciencia. Busca el cuaderno. Tenlo mejor a la mano, porque te puede dar manejando, en el transporte público, en el restaurante, te puede dar en cualquier lugar. Y si se te quedó el cuaderno, tómale la foto al cuaderno. A mí me encanta que escriban. Escribe, porque pasa un doble proceso y es que se puede retener más la información. Escribe y toma fotos, pero si no, hazlo en el teléfono, no pasa nada. Y cuando sientas esa ansiedad, “le quiero buscar”, la abstinencia, me digo: “Esto no es amor, esto es natural a mi decisión de romper con esta relación. Esto que estoy sintiendo es normal”. Decírtelo, baja la activación fisiológica, seguido a eso, saca la lista y empieza: Mentiroso

24:47
Margia. Hola, doctora. Me llamo Margia. Toda la vida he escuchado y he pensado que cuando uno se enamora, la vida se vuelve de color de rosa, sentimos las mariposas en el estómago, todo se vuelve hermoso, pero bueno, no lo he sentido así. Entonces yo quiero preguntarle: ¿cómo puedo saber si estoy enamorada de verdad?

25:07
Jennifer Florez. Puedo preguntarte cómo lo has sentido, entonces.

25:11
Margia. Yo he sentido gusto capaz por alguien, pero nunca he sentido como ese amor intenso que he visto, por ejemplo, en las películas o que me han contado otras personas que han sentido. Nunca lo he sentido tan intenso.

25:24
Jennifer Florez. ¡Oh, guau! ¡Qué afortunada! ¡Se ha salvado de sufrir! Felicitaciones, te has salvado de mucho. Pero vamos a empezar a contestar para poder entender si realmente has estado enamorada o no. El enamoramiento, la química, esa palabra es muy común cuando uno está conociendo a alguien y dice: “Es que tengo química”, por el tóxico o la tóxica. Pero el bonachón, el bueno, el noble: “Ay no, no tengo química, no me despiertas, es que me aburre, me desconecta, me desconecta. Me manda un mensaje y lo dejo en leído. En cambio, a Juan, a Laura, cada vez que me ponen un mensaje, la vida se me vuelve de color rosa. ¡Las mariposas!” Y las mariposas se te convierten en dragones, Dráculas, vampiros, entonces por eso te digo que te has salvado. ¿Cómo yo reconozco si estoy enamorado o no estoy enamorado? El enamoramiento es algo bioquímico, fisiológico, que se siente en el estómago, por eso le llaman mariposas, generalmente en el estómago, hay gente que lo siente en las manos, se siente en la garganta. ¿Cómo lo identificas? Te invitan a algo, te escriben y te quieres poner más bonita, te brincas en un pie, estás en la felicidad, hay mucha dopamina y oxitocina. Mucha, demasiada, y me emociono. Eso es enamoramiento. Lo puedes sentir con cualquier don nadie. Es más, tu cerebro, tu ser interior, llega a una reunión, a una fiesta, y tú empiezas a mirar, ¡pum! ¿Qué has sentido? “Es que desde que lo vi, es como si viniéramos de otras vidas”, eso es una moda, hoy en día. “Siento que somos como el alma gemela que tenemos que haber venido de otra vida juntos, porque es que hablábamos, nos gusta lo mismo, hacemos lo mismo, es que nos miramos y era como si nos hubiéramos reconocido”. Es verdad, claro que reconoces. Tienes la experiencia en reconocer el patrón que llevas por dentro, lo que se parece a ti, lo familiar. Reconoces al que te corresponde, no al que mereces. Al que le corresponde a tu herida. El enamoramiento es algo fisiológico que dura entre tres meses, aproximadamente, y dos años. Pero no es amor, es sentir. Sentir fisiológicamente una activación de oxitocina, de dopamina, de adrenalina por alguien con quien tuviste una atracción y una compatibilidad instantánea.

28:46
Jennifer Florez. Eso es enamoramiento. Ahora, el amor no es ese sentir. ¿Y tú sabes cuándo te das cuenta de esto? Cuando estás casado, cuando estás casada o tienes una relación de más de dos años o más de un año, y entonces empiezas: “Es que ya no siento, no siento lo mismo”. Mi vida, ¿y tú qué querías? ¿Que yo sienta ahora mismo que esta agua me sabe igual que cuando me lo dieron a los seis meses de vida, que me la quería devorar? ¿Ustedes no han visto un bebé tomando agua por primera vez? O su primera comida. Y después el mismo bebé que se quería devorar lo que no tenía ni sal, lo que no tenía ni sal, lo que no sabía a nada, después lo ves aborrecerlo y no te lo recibe más, eso es enamoramiento. En cambio el amor es, a pesar de ya yo no sentir esa química por ti, yo te sigo eligiendo todos los días, porque el amor es una elección consciente, constante, diaria, así, de momento a momento. Enamoramiento es sentir, amor es decidir, seguir estando contigo aunque ya no sienta lo mismo. Esa es la diferencia.

30:21
Mujer 4. Hola, Jennifer. Aquí muy feliz de estar contigo. Pues, escuchándote, quería preguntarte algo que realmente me ha preocupado durante muchísimo tiempo. Considero ser una mujer muy segura de mí. Sin embargo, cuando he tenido relaciones en las cuales se han convertido en vínculos importantes en mi vida, siento que pierdo mi identidad, siento que tengo que elegir entre el vínculo o ser yo e ir detrás de mis sueños. Escuchándote veo que eso no es tan correcto. ¿Cómo puedo yo gestionarme cuando me encuentro en una situación como esta?

30:56
Jennifer Florez. En una relación de pareja es muy fácil perderse, pero solo se pierde quien no sabe lo que es, quien no se conoce. “¿Qué película te gustaría ver conmigo?” “La que tú quieras”. “Me encantaría llevarte a un restaurante. ¿Qué comida prefieres?” “No, yo no tengo problema con eso, elige tú”. Llegan al restaurante: “¿En qué mesa te quieres sentar?” “La que tú digas está bien”. ¡Por qué no tienes ni idea de qué mesa quieres! ¡Porque no tienes ni idea de qué serie te gusta, de qué película! No tienes idea de nada de ti. Entonces le compras el proyecto de vida, de gustos, de hobbies que tiene el que por lo menos está menos perdido que tú. Porque en la relación siempre hay uno menos perdido. Desafortunadamente, no somos nosotros, es el otro. Y te pierdes porque tomas al otro como tu proyecto de vida. Porque tomas al otro como tus hobbies, te robas la identidad del otro y no eres sin el otro, porque no sabes qué te gusta, quién eres y la gente cree que el amor propio es algo abstracto, es algo filosófico que le pertenece a Platón o a Descartes o a Buda o al astronauta que está en la nube, no sé, una cosa tan inalcanzable, por eso es que nadie lo tiene. Y te digo nadie porque nadie tiene el 100% de una autovaloración, porque tenemos hasta el último día en nuestra vida para lograrlo. Somos un proyecto, el ser humano es un proyecto en constante construcción. Es inacabable. Y pierdo mi identidad porque el sentido de vida propio no lo he identificado. Entonces, lo que me da dopamina, adrenalina, sentido, importancia, me lo regala mi pareja. Tanto que ya cuando hay una ruptura: “¿Cómo repartimos los amigos? ¿Y mis hobbies? ¿Y los restaurantes?” Ya no tienes nada tuyo. Ya no tienes nada tuyo, ni la música. Era la música compartida, los amigos del trabajo compartidos, los amigos de la escuela compartidos, tus amigos eran sus amigos, ya eras una identidad, pero en pareja. Y cuando hay una ruptura, por eso no te puedes ir, porque cuando hay una ruptura no estás perdiendo solo a una persona, estás perdiendo tu identidad. Si tú estás en un ciclo, termino, vuelvo, termino, vuelvo, termino, vuelvo, te garantizo que tú te estás buscando a ti, no a la pareja. Tú estás buscando la parte de ti que se llevó tu pareja. Tú estás llevando la parte de ti que tu pareja hizo contigo. Que tú le robaste a tu pareja, por eso te cuesta tanto, porque entonces ahora: “¿Qué hago el viernes?” ¿Qué hago? “¿Qué hago el sábado?” “¿Y qué hago con la ansiedad dominical?” “¿Qué hago el domingo?” “¿Qué hago en las noches?” Y es cuando la desesperación te alcanza, porque no te tenías, porque cuando tuviste esa ruptura, te perdiste a ti, ¿Qué tengo que hacer? Obligarme a tener mis propios espacios y a seguir siendo dos, aunque seamos pareja. Recupera tus hobbies, no cuando termines una relación, sino durante. Recupera, si los has perdido. Trabaja en tus sueños individuales. Ten tu propia economía. Porque una de las cosas que más te impide irte de una relación en la que tú estás sufriendo es la independencia económica. Y los bienes

36:12
Jennifer Florez. Entonces mi cerebro aprendió que tú eres un anulado y que contigo yo puedo hacer lo que yo quiera, tú me entrenaste”. Cada vez que te veas perdiendo la identidad, con conciencia para. Ten tus propios amigos, no mezcles cosas laborales, situaciones de trabajo, porque es que ya tú no tienes ni con quien hablar, porque si le cuento a este le dice a este y si le digo a él va a llegar la información porque es que no tienen ya ni amigos, hobbies, proyectos, deseos, sueños. En pareja, sí, pero individual también.

36:45
Mujer 4. Pues Jennifer, sabes que justamente lo que hablaba me pasó en una relación súper importante. Yo me di cuenta que la versión que estaba en el vínculo a mí no me gustaba. Pero me di cuenta después de la ruptura. Entonces yo me sentía más feliz, me sentía más bonita, me sentía más exitosa. Pero yo duré siete años de mi vida en esa relación.

37:08
Jennifer Florez. Siempre, tu ser interior te avisa, siempre. Pero tú no lo atiendes. Siempre sabes que eso no lo tienes que permitir pero tú sigues. Siempre sabes que te tienes que ir y que es tiempo y tú sigues. Siempre sabes que no tienes que mezclar esto con esto y sigues haciéndolo. Entonces, la forma de parar durante es parando el piloto automático, terminando con mi piloto automático, no con mi pareja. El problema está en que nosotros pensamos en que para ser felices tengo que terminar esa relación tóxica. Y realmente cuando llegan a mi consulta y les digo: “Prohibido terminar”. “¿Cómo así si yo vengo aquí para soltar en este momento?” O sea que tú llevas siete años con el sintomático, con el que nos va a permitir ver en terapia quién eres tú y tú, hoy, primera vez en la vida que vienes a querer salvarte. No quieres necesitar a tu sintomático, ay, qué lindo. No termines, pero eso es contradictorio a lo que vienes aquí. A ver, permítenos verte aquí en terapia a través de esa relación. Primero, la causa por la que no tenemos amor propio: no te escuchas, no escuchas tu voz interior. Y la voz interior no es mágica, no te está diciendo: “Tú eres un empoderado, tú eres preciosa, tú eres inteligente, oh guau, como tú no hay nadie”. eso no es voz interior. La voz interior es audible, se siente en el cuerpo, se verifica en el cuerpo como una emoción, pero es no atendida por ti. Porque se necesita, para atender la voz interior, para poder parar a tiempo, necesito entrenar mi atención, que es un músculo que yo dirijo, te digo músculo porque tú lo ensanchas o lo minimizas, y es como una flecha que tienes que aprender a ubicar donde tienes que ubicarla. Cuando inmediatamente te hable tu voz interior, ubica la flecha en esa voz interior. Lo que tú haces es escucharla, pero no la atiendes. No llevas tu atención con voluntad a ese mensaje. “Para, esto no está bien, no me estoy sintiendo bien”. Te estás negociando demasiado, esto te está generando mucho dolor, te estás partiendo, te volaste el límite, ponle el límite, ¿por qué tienes culpa? Para, no llames, no le digas eso, no revises. ¿Por qué estás buscando si vas a encontrar? ¿Qué quieres encontrar? Todo el tiempo tu propio mensajero te está hablando, ¿sabes quién es esa voz? La parte de ti que es pura y perfecta, la parte de ti que quiere ser feliz. Pero está el otro lado, la otra voz, la voz del patrón, la voz de la herida. ¿Sabes cuál es la diferencia entre las dos voces? Que a esta sí la escuchas y la llevas a cabo y la ejecutas. “No revises”. Claro que tienes que revisar, búscalo.

40:56
Jennifer Florez. No nos ha llamado, pero todo está bien. Concéntrate en ti. Diviértete. Llama a un amigo. Salgamos. ¿Cómo se te ocurre? Yo no me quiero sentir así. Llámalo a ver qué hace. ¿Por qué no está aquí contigo? ¿Qué pasa?» Entonces tienes una dualidad en el mundo interno. El mundo interno es dual. El patrón y mi deseo de ser feliz. Y tú escuchas todo el tiempo la voz del patrón. Y además de escucharla

43:24
Cristina. Hola, Jennifer, soy Cristina, encantada de estar aquí. Quería preguntarte, cuando estamos en las primeras citas, que estamos con esa ilusión, esas ganas de conocer a la persona y luego llegamos a las citas, muchas veces estamos ahí como cegados y no sabemos identificar como esas ‘red flags’, esas ‘green flags’, entonces no sé si tienes algún consejo que darnos para esas primeras citas.

43:51
Jennifer Florez. Para una primera cita ha tenido que haber una conversación previa en donde ya te permitiste conocer. Fuiste a esa primera cita a conocer a esa persona y ocurre el milagro. Si te gustó físicamente hay más probabilidades de que tus patrones naden ahí, se sientan cómodos. En esa primera cita tienes que ir muy consciente de ir a vivir lo que tienes enfrente y no lo que tienes en la mente. Porque lo que tienes en la mente es querer tener una relación de pareja, conectar con alguien y que esa persona sea. Eso es lo que quieres, lo que tienes aquí. Tú quieres que sea. Y en esa primera cita, esa creencia te puede pasar la mala jugada de interpretar, leer a esa persona desde aquí y pensar que encaja. Ve a esa primera cita permitiéndote vivir lo que está enfrente de ti. Lo que está enfrente de ti habla por sí solo. Y cada vez que esa persona haga algo y tú vas a sentir el… No creas en eso, detente, míralo con cautela, respira y dite: “Me guío por lo que tengo enfrente y no en la mente”. Me permito vivir aquí y ahora desde la conciencia absoluta de permitirme verte como tú eres. Ve a observar quién es la persona con la que tienes la cita. No vayas a confirmar si es el amor de tu vida. No vayas a confirmar si este sí es. Porque eso te genera un sesgo de confirmación, se llama sesgo de confirmación. Tú vas a ir a confirmar si es lo que tú creías que era. Entonces te perdiste en esa primera cita de observar a esa persona cómo es. Voy, me siento y observo. ¿Quién es? ¿Quién es cuando yo no pregunto? ¿Quién es cuando yo pregunto? ¿Qué dice? ¿Qué hace? ¿Qué ademanes tiene? Tienes que ir a preguntar qué quiere en la primera cita. Porque si yo estoy buscando pareja y tú estás buscando sexo ocasional, tú y yo no somos compatibles. Pero si tú y yo no somos compatibles y yo lo identifico en la primera cita, te puede pasar otra cosa peor. Y es querer convertirlo. Porque, “pero de pronto sí, conmigo sí”. Va a convertir ese sexo ocasional en una relación. ¡Ay, por favor! Eso nos ha pasado a todos y todo ha terminado mal. Si te ríes es porque es así, ¿verdad?

47:19
Jennifer Florez. Pero es así. Y después me doy cuenta, cuando pasa el tiempo, de que eso era una mentira. “Me enamoré de mí en ti. Me enamoré de lo que yo esperaba en ti. Me enamoré de lo que yo quería tener en el amor contigo y ni te conocía”. “Ay, es que, ¿tú cómo has cambiado?” No, corazón, tú no lo conocías, siempre fue así. No ha cambiado nada, no le ha dado tiempo de cambiar en un mes. “Es que el primer mes me escribías todos los días y ya después cambiaste, bajaste la intensidad”. Es que no era si algo está pasando, no, es que no te permitiste conocer a la persona y su intermitencia. No pudiste ver si era intermitente, si era constante, pregúntale, no supongas. Clave para la salud mental, no supongas, pregunta, pregunta en esa primera cita. “Hola, María, ¿cómo estás?” Hola Juan

50:28
Borja. Hola, Jennifer, soy Borja. Es todo un placer compartir este espacio contigo. Te quería preguntar, ¿qué opinas de las segundas oportunidades? ¿Es bueno o malo volver con un ex?

50:38
Jennifer Florez. Yo vivo en los Estados Unidos, pero soy colombiana. Y en Colombia hay un dicho que te voy a regalar. Ustedes saben el álbum del mundial y los ‘stickers’, nosotros le llamamos caramelitos. Los caramelitos son el ‘sticker’, la foto que va en el álbum. Dice: “Caramelito repetido no llena la cartilla”. Volver con un ex puede ser también una opción, pero tiene que ser una opción que tú evalúes con conciencia. Primero, necesito con conciencia saber, recordar por qué somos “exes” hoy. ¿Qué pasó? Y hago la lista. “Terminé mi relación con esta persona por esto, por esto, por esto, por esto y por esto”. Y entonces, ahora con esa lista, voy a mi ex y le digo: “Leonardo, Sandra, ¿esto lo has trabajado? ¿Tú fuiste a terapia? ¿Qué has hecho para esto? Y me encantaría, Leonardo y Sandra, que por favor hicieras la misma lista que yo traje. No vas a tener esa conversación si tú no has trabajado tu lista porque no me vas a hacer quedar mal a mí. O sea

53:09
Sabrina. Hola, doctora, muchas gracias por estar aquí. Mi nombre es Sabrina y mi pregunta tiene que ver con algo que nos pasa mucho en las relaciones, a veces de amistad, a veces de amor. Y es ese momento en el que estamos hablando con alguien que queremos y nos responde un mensaje un poco cortante o distante y aparece una inseguridad y aparece un miedo. ¿Por qué siempre tenemos tanto miedo a que el otro se vaya?

53:37
Jennifer Florez. Siempre tengo miedo a que el otro se vaya porque no me tengo y no he identificado que tengo una herida de abandono que tengo que resolver. Y ojo con esto porque es importante. A veces creemos que la herida de abandono: “Es que tengo miedo al abandono”, eso es una moda que se ha deformado desafortunadamente. Pero todos los seres humanos tenemos una herida de abandono. ¿Tú recuerdas, capaz no, pero sí lo has tenido que ver, a un niño cuando lo dejan en la escuela? El terror que sufre ese niño. Tú has visto como un niño llora desesperadamente porque su figura de amor lo está dejando a merced de otro, lo está dejando solo, la está dejando sola. Eso que tú sentías, que sientes, deja una huella imborrable. Aunque la gestiones, aunque la manejes, se activa porque está en nosotros, porque nos da miedo perder cuando somos niños, por ejemplo, el amor de mamá o de papá, si nace un nuevo hermano, si hay un primito o un amiguito que ronda por ahí y que está teniendo a mamá, el amor de mamá, el cuidado, la atención de papá y se me despierta en mí esos celos, ese miedo. Eso que se te despierta en un mensaje viene de antaño con nosotros. Eso no te lo produce esa pareja. Eso está dentro de ti. Te lo activa tu pareja, no te lo crea. Y cuando tú lo entiendes así, cuando llega ese mensaje y esa inseguridad, esa ansiedad, ese miedo se te despierta, lo primero que tienes que hacer es: “Esto que estoy sintiendo es mío, esto que estoy sintiendo no es porque no me ha escrito, porque está cortante, porque me dejó en leído, porque me ‘gostheó’, esto es mío”. Y es natural sentirlo. Lo que no es natural es que yo siga permitiéndome actuar desde esto, porque cada vez que me deja en leído, se me activa el abandono, cada vez que lo siento cortante, se me activa el miedo a perder a esa persona, que es un miedo natural que está dentro de nosotros. Y lo que yo haga con ese miedo hace la diferencia, aunque lo sienta cuando me digo: “Este miedo es mío, es natural”, lo gestiono y lo respiro.

56:41
Jennifer Florez. Lo peor del miedo es que nadie sabe que sintiéndolo se va, porque el peor miedo es el miedo al miedo, el miedo a sentir miedo. Hace lo que sea, sacrifica lo que sea, se anula, se calla, se silencia, miente, se negocia, hace lo que sea por no sentir eso. Tú le tienes miedo al miedo, tú le tienes miedo a sentir eso, que ese mensaje, esa distancia, eso que estás sintiendo que viene del otro, te está activando. Lo que tienes que resolver no es decirle al otro que te escriba, hacer lo que sea para llamar la atención de esa persona y que regrese. Lo que tienes que hacer es: Tengo que aprender a gestionar esto». Y lo primero que tengo que decirme es: “Esto es natural”. Y lo respiro y aprendo a gestionar el miedo. Qué sencillo

01:00:23
Jennifer Florez. Aquí o aquí, en el estómago, aquí lo siento. Lee el mensaje tres veces

01:02:08
Mujer 7. Hola, Jennifer. Estoy feliz de conocerte. Mi pregunta es, ¿por qué nos aferramos a la esperanza cuando la otra persona no hace nada para cambiar la situación, sino todo lo contrario? ¿Cómo soltamos esa esperanza cuando hay amor y queda amor?

01:02:38
Jennifer Florez. Yo me aferro a la esperanza de que esto va a mejorar algún día y de que esto, algún día, aunque yo tenga todas las pruebas que verifican que no va a pasar, que no va a mejorar esta relación, porque llevo año tras año luchando con la misma relación, pero es más fácil mantener viva la esperanza porque se siente menos doloroso que soltar. La esperanza es la trampa más grande que tú te haces para evitar soltar lo que tienes que soltar. Porque cuando sueltas es tan doloroso que prefieres continuar en esa relación. Y para continuar necesitas un motivo. Y ese motivo se llama “la trampa de la esperanza”. Es la estrategia que usas para no irte porque duele, porque duele tanto que no te sostienes, duele tanto que te lo quieres arrancar. Si solo aprendieras que es una trampa que usas, si lo vieras así, cada vez que te viene la esperanza, te autodices: “Estoy haciendo trampa. Porque me duele, me duele soltarte”. Pero quiero que en ese momento metas la dosis de conciencia que puede que anule o le haga trampa a la trampa de la esperanza. Y es: “Tú has verificado, yo he verificado que esto no va para ningún lado. Porque no hay un cambio del otro, no tiene responsabilidad afectiva. Soy yo quien está perdiendo sus años fértiles en el amor, intentando convertir a quien no es en lo que yo quiero y necesito que sea”. Que de ahora en adelante, tú, cada vez que fabriques en automático la esperanza de que va a cambiar, recuerdes que es la trampa que usas para no sentir. Y eso te puede salvar de volver a caer.

01:05:24
Mujer 8. Hola, doctora. Bueno, primero que nada, te he seguido mucho tiempo en redes y te veía hablar y yo decía: “Qué emoción querer así, qué emoción enamorarse así”, pero no sé, por alguna razón a mí me han tocado parejas que siento que no merezco, es decir, soy buena persona y de pronto estoy en relaciones en donde no me tratan bien, inclusive haciendo como introspección de esta parte de qué estoy buscando yo en la otra persona, pero caigo en ese tipo de relación, ¿por qué será?

01:05:56
Jennifer Florez. Cuando caemos en el tipo de relación en donde no tengo lo que merezco, tengo que reaprender lo que es tener una pareja y hacer una relación. Yo no tengo en el amor lo que merezco. Yo tengo en el amor lo que me corresponde por dentro. Y eso es cruel cuando tú lo miras tan de frente. Pero es la única fórmula que hay para desarrollar el autoconocimiento y poder decir: “¿Por qué tengo la pareja que no merezco? ¿Por qué siempre me toca el que no me quiere? ¿Por qué siempre me toca el que me anula, el que me silencia, el que no respeta mis límites, el irresponsable o la irresponsable afectiva?” Porque hay algo de ti que lo permite. Porque para ti, en tu interior, ese sufrimiento que está siendo ocasionado por tu pareja, por esa relación, es familiar para ti. Es familiar para ti no poner límites, es familiar para ti aguantarlo todo. Es hora de evaluar mi sistema interno de creencias y mi sistema interno de permisividad, de lo que me permito y aprender a establecer límites. Si yo digo una frase, ¿cómo la completarías tú? “El amor todo lo puede”. Y si el amor todo lo puede, pues todo lo soporta. Entonces tú has estirado tanto tu capacidad de aguantar lo que no mereces, que estás entrenado y entrenada para permitirte vivir lo que te hace infeliz, para permitirte seguir eligiendo a esa persona con la que tanto daño te haces y para permitirte seguir creyendo que lo que estás viviendo es casualidad. Examínate por dentro porque hay una parte de ti que te garantizo que te tiene viviendo eso. Porque tú necesitas aprender que ese maltratador emocional, irresponsable afectivo en la relación, que ese infiel, mentiroso, anulador, el que no te valora, es tu pareja perfecta. Porque todo lo que hace encaja con tu permisividad. Porque todo lo que te hace encaja con lo que tú vives y no haces nada para dejar de vivirlo. Entonces empieza a poner un límite externo afuera, pero que venga de adentro. Yo esto no me lo permito más y empiezo a observar que no me voy a seguir permitiendo tener la pareja que me corresponde, porque voy a trabajar tanto en verme que me voy a hacer correspondiente a la pareja que merezco, para dejar de vivir la pareja que me corresponde.

01:09:19
Jennifer Florez. Y eso se hace con conciencia y con amor propio.

01:09:23
Hombre 2. Hola, Jennifer, gracias por venir, la verdad. Nos has puesto muchos deberes, creo que todos aquí nos vamos a ir con un montón de deberes que hacer para casa, pero tengo una pregunta que a mí me invade y no sé qué hacer. Soy empresario, trabajo muchas horas al día, estoy viajando constantemente, entonces no puedo atender a mi pareja como yo quisiera. Parece ser que esa relación se ha ido agotando y mi pareja me pide tiempo, me pide oxígeno, me pide espacio y estamos un tiempo viendo a ver qué puede pasar. Pero yo no vivo en mí, quiero saber de ella, no sé qué hacer, no sé si llamarla, si no llamarla. Por favor, doctora, auxilio, ¿qué puedo hacer?

01:10:04
Jennifer Florez. Veo que tienes una astronauta en casa. Síndrome del astronauta, ¿no? Todo el que pide tiempo y espacio. Cuando a uno le piden un tiempo en una relación de pareja, se siente una incertidumbre cruel. Porque si fuéramos astronautas, sería bien el tiempo y el espacio, pero es que vivimos en la Tierra, en donde el tiempo pasa. La intención del que pide el tiempo es congelarte. Así que si a ti te piden un tiempo, tú dale la vida. Pero establece límites claros con el tiempo. “Claro que sí, Arturo”. “Claro que sí, Mariana”. Me encantaría saber

01:13:26
Jennifer Florez. Si alguien te pide un tiempo para pensar si tú eres, tú dale la vida, pero sigue la tuya. Se sintió muy bonito unir al mundo para enseñarle que sí se puede aprender a dejar de sufrir por amor. Y si nunca más tú y yo volvemos a coincidir, llévate algo de mí. Hay vida más allá del amor. Hay vida más allá de la relación que tienes. Y hay en el mundo una persona, dos, tres, diez, cien, con la que tú vas a poder hacer el amor que quieres, el amor que mereces. Pero solo va a suceder ese amor que sueñas cuando tus heridas de amor, tú hayas decidido convertirlas en amor propio y en heridas cicatrizadas. Que a pesar de que sigan conmigo, ya yo las descargué, ya yo no las ejecuto y ya yo no elijo desde ahí. Muchísimas gracias.