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Enric F. Gel. Entonces, para Aristóteles la felicidad, la ‘eudaimonía’ consiste más en una especie de florecimiento personal, de sacar afuera todas esas potencialidades que el ser humano tiene dentro por medio de hábitos como la virtud, que nos ayudan, realmente, a acertar en lo bueno y explorando todas esas dimensiones, también, superiores de la existencia humana, como podría ser la dimensión intelectual, las relaciones de amistad personal, las relaciones de amor. Entonces, todo eso, cuidar un poco todas las diferentes dimensiones del ser humano, intentar llevar cada una de ellas a la plenitud, es en lo que consiste la felicidad para Aristóteles. Pero claro, eso incluye mucho más que esa noción individualista, porque el ser humano también es un ser social para Aristóteles, que florece en comunidad, florece involucrándose en la cuestión pública también, en la toma de decisiones políticas. Por tanto, para responder así ya muy brevemente, sí se puede, pero hay que ir un poco más allá. Hay que, de alguna manera, rescatar, diría yo, la felicidad del discurso más moderno individualista. No rechazar, no dar por pedida la felicidad, sino intentar rescatarla. Muchas gracias por la respuesta. Y para seguir un poco en este tema, lo has mencionado un poco al principio, pero la relación entre felicidad y placer, ¿cuál sería exactamente? ¿Necesitamos el placer para la felicidad? ¿Cómo funcionaría? Buenísimo, buenísimo. También otra muy buena pregunta. Volviendo otra vez a Aristóteles, no sé si se nota que me gusta mucho Aristóteles, Aristóteles, por ejemplo, también se encuentra en un momento en el que ya ha habido varios autores que han denostado completamente lo que sería el placer. Y lo han echado fuera de la vida feliz, ¿no? Como que el sabio o el hombre justo ni siquiera necesita el placer para ser feliz y puede llegar a ser feliz en situaciones como de miseria muy absoluta, ¿no? Y Aristóteles rechaza esa idea. Para él todo lo que sería el placer tiene un lugar dentro de la vida feliz. O sea, no es erróneo buscar el placer. Lo erróneo es poner el placer en el centro de lo que sería la vida feliz, ¿no? Y esto es lo que él critica mucho de lo que hace, él piensa que la mayoría de las personas, que es simplemente buscar el placer por el placer y, en concreto, el placer sensible. Y para Aristóteles esto, él lo ve como estar rebajándose a una vida propia de los animales no humanos, que son los que no tienen esas capacidades superiores de la inteligencia y de la voluntad. Entonces, ¿tiene un lugar dentro de la vida buena el placer? Por supuesto, porque el ser humano no es un puro intelecto, no es un espíritu abstracto, sino que es un ser encarnado y tiene todas esas dimensiones, también, que tienen que ser incorporadas dentro de la propia vida humana buena. Lo que no se puede hacer es darles la rienda o darles el control, y no se puede, tampoco, olvidar que no son como el bien absoluto. Hay otro autor contemporáneo, si no me equivoco ahora, creo que es Robert Nozick, que tiene también este experimento mental de la máquina del placer. Entonces nos pide imaginar, imaginemos que existiera una máquina en la que uno puede meterse y experimentar ahí, durante toda su vida, sin salir de esa máquina, todo el placer posible.