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“Tu atención es lo más valioso que tienes”

Jonathan Haidt

“Tu atención es lo más valioso que tienes”

Jonathan Haidt

Psicólogo social


Creando oportunidades

Jonathan Haidt

Jonathan Haidt es psicólogo social y profesor en la Universidad de Nueva York. Su trabajo parte de una pregunta central: cómo influyen nuestro entorno, nuestras relaciones y las nuevas tecnologías en el comportamiento, el bienestar y nuestra capacidad para vivir plenamente.
En esta conversación aborda especialmente el impacto de los smartphones y las redes sociales en niños y adolescentes. Haidt analiza la pérdida de atención sostenida, el uso problemático de las plataformas, la ansiedad, la depresión y el desplazamiento de buena parte de la vida social hacia entornos digitales. También defiende escuelas sin teléfonos, más juego libre y una mayor autonomía infantil en el mundo real.
En 2024 publicó "The Anxious Generation", libro que menciona como parte del movimiento internacional para cambiar las normas sobre infancia y tecnología. También presenta "The Amazing Generation", dirigido a niños de entre 8 y 13 años. Su mensaje final combina preocupación y esperanza: familias, profesores, jóvenes y responsables públicos pueden actuar colectivamente para recuperar atención, autonomía y relaciones presenciales.


Transcripción

00:00
Jonathan Haidt. Imagina que estás intentando trabajar, sea cual sea tu trabajo, y que todo el rato tienes un payaso a tu lado diciendo: “Oye, ¿quieres un chicle? ¡Juega a este juego! ¡Hey, mira allí!”. ¿Cuánto trabajo harías? Imagina que estás intentando leer una novela o un libro para hacer los deberes y que tienes un payaso cerca que te dice: “¡Oye, aquí, lee esto, mira esto otro!”. Esa es nuestra vida hoy en día. Siempre hay un payaso en nuestro bolsillo. Siempre hay un sistema de entretenimiento. Nunca ha habido nada tan entretenido como un iPhone. Levantad la mano si alguna vez habéis montado en bicicleta. Levantad la mano. Vale, muchos de vosotros. Levantad la mano si alguna vez os habéis hecho daño en una bici, si alguna vez os habéis caído. Levantad la mano. Bien, todos. Ahora, levantad la mano si deseáis que las bicis nunca se hubiesen inventado, que viviéramos en un mundo sin bicis. Levantad la mano si eso es lo que queréis. ¿Alguien? Nadie. Entonces todos hemos sufrido algún percance con una bici, pero nadie desearía que no se hubiesen inventado. Levantad la mano si alguna vez habéis publicado algo en redes sociales. Levantad la mano si alguna vez habéis publicado algo en redes sociales. Bien, muchos de vosotros. Vale. Levantad la mano si alguna vez os han hecho daño en las redes sociales. Si alguna vez os ha ocurrido algo malo en redes sociales. Levantad la mano. De acuerdo, muchos menos, algunos de vosotros, pero muchos menos que con las bicis. Ahora, ¿cuántos de vosotros desearíais que las redes sociales nunca se hubieran inventado, que viviéramos en un mundo sin redes sociales? Levantad la mano. Bien, aproximadamente un tercio de todos vosotros, pero aproximadamente la mitad de los que han dicho que usan redes sociales. El punto es que una bici es un producto de consumo normal. La usamos, la disfrutamos, a veces nos hacemos daño con ella y nos alegra que exista. Las redes sociales no son un producto de consumo normal. Todo el mundo siente que tiene que usarlo, porque todos los demás lo usan. Pero si les das la opción a las personas, incluidos los jóvenes, ¿qué pasaría si nunca se hubieran inventado? ¿Sería bueno o malo? La mayoría de los jóvenes adultos dicen que sería maravilloso. “Ojalá no hubieran existido cuando era adolescente”. Y de eso es de lo que venimos a hablar. ¿Qué impacto han tenido las redes sociales en la infancia? Y me alegra que hoy haya tantos jóvenes aquí, porque seguramente algunos de vosotros utilizáis redes sociales, y otros estaréis enfadados con vuestros padres porque no os dejan usarlas. Pero todos sabéis lo que está pasando. Los miembros de la Generación Z no lo niegan, ven lo que está pasando. Así que espero tener una buena conversación, especialmente con los jóvenes del público. Bien, hablemos.

03:10
Silvia. Hola, Jonathan. Yo soy Silvia Álava, soy psicóloga y te traslado una duda que nos hacen muchas veces los padres en consulta. Y es que ellos consideran que sus hijos lo están haciendo relativamente bien porque, bueno, practican deporte, tienen ocio al aire libre, además quedan con amigos y luego, sin embargo, en casa también es verdad que les están viendo mucho tiempo en las redes sociales. ¿Crees que existe evidencia de si ese equilibrio entre la vida offline y online es posible?

03:40
Jonathan Haidt. Sí, por supuesto que es posible encontrar un equilibrio entre la vida fuera y dentro de internet. Pero eso se debe a que la vida en internet incluye muchas actividades positivas. Ver una película es algo bueno, no hay ningún problema en ver una película. Pero aquí no hablamos de internet frente a la vida real, sino de actividades adictivas y abusivas frente a otras actividades. Si me preguntas: “¿Puede mi hijo ver veinte minutos de TikTok al día?”, te diría que los vídeos cortos son lo más adictivo que existe. Los vídeos cortos son realmente muy malos. Entonces, ¿hay un equilibrio? Yo diría que no. Creo que el tiempo adecuado para ver vídeos cortos es de cero minutos al día. ¿Debemos tener una televisión en casa y usarla a veces? Sí. ¿Debemos tener un ordenador en casa y usarlo a veces? Sí. No se trata de pantallas frente a vida, sino de actividades adictivas y explotadoras frente a actividades que de verdad son divertidas, especialmente en el mundo real. Así que vigilad a las empresas cuyo modelo de negocio consiste en volver adictos a vuestros hijos.

04:58
Carmen. Hola, Jonathan. Soy Carmen Martínez y soy directora de un centro educativo en Madrid donde convivimos a diario con cientos de adolescentes. Me gustaría saber a qué señales tenemos que estar atentos los docentes para percibir que nuestros alumnos están psicológicamente afectados por el uso de las redes sociales. Gracias.

05:24
Jonathan Haidt. Las redes sociales afectan a grupos enteros, pero perjudican más a unos niños que a otros. Entonces, para empezar, ¿esto que cuentas afecta a todo el grupo? ¿Todo el drama, todos los conflictos, ocurren en las redes sociales? ¿O los niños se juntan en persona y pasan mucho tiempo juntos? Así que, en primer lugar, permíteme preguntarte: ¿tienes la sensación de que gran parte del conflicto y el drama se desarrolla en las redes sociales o no?

05:54
Carmen. Lo que a veces percibimos es que los alumnos están en una situación en la que están muy atentos en colgar en sus redes sociales lo que hacen y que algunos de ellos se ven afectados por no haber podido compartir ese momento, por ejemplo, o no haber sido invitado y el resto de los compañeros lo comparten.

06:11
Jonathan Haidt. Parece que la vida social se ha trasladado a las redes y todos piensan en cómo se ven allí. Durante miles de años, filósofos y sabios religiosos nos han aconsejado estar más presentes, estar aquí y ahora. Pero lo que ha pasado desde que todo el mundo ha entrado a las redes sociales, es que ya nadie está presente. En cada experiencia que se vive, todos están pensando: “¿Debería tomar una foto? ¿Tendría que publicarla? ¿Cómo se verá?”. Esto es realmente triste. Parte de lo que las redes nos han arrebatado es la capacidad de estar presentes en nuestras propias vidas. Lo que me has dicho es que este grupo de jóvenes no está plenamente presente entre sí. Eso es triste y es lo que queremos cambiar, y es muy difícil cambiarlo con una sola persona o incluso con una sola clase. Pero se puede cambiar con una sola escuela. Cuando las escuelas tienen una política de «libre de teléfonos», cuando dicen que guardes tu teléfono al principio del día y lo recuperas al final, de repente, durante siete horas, los estudiantes están juntos. Mis hijos van a escuelas públicas de la ciudad de Nueva York. Allí dejaron de usar los teléfonos el pasado septiembre y mi hija me dijo: «Papá, la hora de comer es mucho más divertida ahora porque inventamos juegos, jugamos a las cartas y nos reímos, mientras que antes era todo muy silencioso». Eso es a nivel grupal. Ahora bien, a nivel individual, creo que tu pregunta se refería más bien a los estudiantes que están teniendo peores resultados. En general, la investigación muestra que entre el cinco y el quince por ciento de los jóvenes tienen lo que se denomina un consumo problemático, esencialmente una adicción. Lo usan tanto que interfiere con sus relaciones o con los estudios, o con ambos. Entre el cinco y el quince por ciento son especialmente adictos y esto afectará profundamente su desarrollo. Por ejemplo, hay estudiantes que, al quitarles el dispositivo, se aceleran mucho, se irritan o no pueden dormir. Esto demuestra de forma muy directa que su sistema dopamínico se ha adaptado a la estimulación crónica: estos niños son realmente adictos y necesitan una desintoxicación. Necesitan estar separados del dispositivo durante al menos dos semanas. El otro grupo que se ve gravemente perjudicado son los niños que ya son propensos a la ansiedad o la depresión. Ellos se ven incluso más perjudicados por las redes sociales que otros niños. Y el otro grupo son las niñas de 10 a 14 años. Ese es el grupo más afectado por el uso de las redes sociales. Ese es el grupo que empezó a autolesionarse en 2012. Las niñas preadolescentes, de entre 10 y 14 años, no solían autolesionarse antes de 2012, pero la frecuencia de estas autolesiones se triplicó o cuadruplicó en los siguientes diez años.

09:23
Jonathan Haidt. Por lo tanto, esos son los principales grupos a los que prestaría atención.

09:34
Belén. Hola, Jonathan. Soy Belén Villalba, de Adolescencia Libre de Móviles, el movimiento de 30.000 familias en España que estamos intentando retrasar el smartphone, uniendonos en un pacto para lidiar con esta presión social tan fuerte que hay de entregar un smartphone antes de tiempo. Las familias necesitamos claridad a nivel de la regulación. Y un paso que han dado en Australia nos da mucha paz mental a muchas familias. Que es, bueno, vamos a establecer una edad mínima de acceso a redes sociales. En España y en Europa estamos pidiendo esto a las familias. ¿Cómo valoras la medida de Australia? ¿Cómo ha funcionado? ¿Crees que se puede valorar ya o hay que esperar? ¿O crees que la efectividad realmente va a servir para los niños que son más pequeños y todavía no han entrado en redes? Gracias.

10:21
Jonathan Haidt. Gracias por preguntar sobre el proyecto de ley australiano. Es muy importante. Australia le ha hecho un favor enorme al mundo. Es algo muy complicado; hay un famoso dicho, una cita célebre del filósofo chino Lao Tzu, que dice: “Un viaje de mil millas comienza con un solo paso. Pero si el primer paso es complicado, deberías abandonar”. En realidad, no creo que dijera esa segunda parte. Me parece que la segunda parte la añadieron personas que critican la ley australiana porque esto es lo que ha pasado. Australia fue la primera en tomar medidas. Afirmaron que la responsabilidad de mantener a sus hijos alejados de las redes sociales no es de los padres, sino de quienes se lucran con ellas. Deben hacer cumplir el límite de edad. Y el 10 de diciembre del año pasado, comenzaron a hacerlo. No muy bien, pero comenzaron. Y la mayoría de los niños pasaron los filtros. Pero a pesar de eso, el uso de las redes sociales disminuyó un 30 por ciento en los primeros meses. Eso representa un cambio muy significativo cuando hablamos de estudios de cambios sociales. ¿Una reducción del 30 por ciento en tan solo unos meses? ¡Es increíble! Pero lo que se está diciendo ahora es: “La mayoría de niños todavía siguen en las redes sociales. Por lo tanto, la ley fracasó. Porque si el primer paso del camino es difícil, simplemente deberías abandonar. Nadie más debería intentarlo”. Eso es lo que las empresas quieren que creamos. Pero si nos fijamos en lo que está haciendo Australia, dijeron que “las empresas tienen que controlar la edad y lo vamos a supervisar. De hecho, lo estamos haciendo, y estas empresas no están cumpliendo, así que tienen que mejorar”. La tecnología de verificación de edad es mejor ahora que hace unos años, pero mejorará muchísimo en un año. Ahora que muchos países están siguiendo el ejemplo, existe un gran mercado para las empresas que pueden implementar el control de edad de forma rápida y eficaz. Y Google y Apple ya han introducido innovaciones que lo facilitan. Así que lo que ha hecho Australia es crear un mercado para la verificación de edad efectiva, lo que significa que todos los países que le sigan tendrán cada vez más facilidades. Me alegra mucho que aquí, en España, los dos principales partidos políticos lo apoyen firmemente. Esto me entusiasma. Me reuní con Pedro Sánchez y con el líder de la oposición: ambos comprenden la amenaza que corren los niños y se han comprometido a actuar, lo cual es alentador. Pero eso es precisamente lo que está ocurriendo en todo el mundo, incluso en mi país, donde si los demócratas dicen que el cielo es azul, los republicanos dirán que no, y viceversa. Sin embargo, todos coinciden en que debemos elevar la edad mínima para usar teléfonos móviles, prohibirlos en las escuelas y tomar medidas al respecto. Por lo tanto, la ley australiana está funcionando según lo previsto.

Quote

“Tu atención es lo más valioso que tienes.”

13:27
Jonathan Haidt. Aún no ha terminado, esto es solo el inicio. Otro aspecto a destacar de Australia es que, si nos fijamos en los jóvenes de 15 años que llevan tanto tiempo conectados, es muy difícil convencerlos de que dejen de hacerlo. Sin embargo, fijaos en todos los niños de diez años en Australia. La mayoría no tienen redes sociales, pero iban a tener acceso a ellas a los doce años. Eso ya no va a suceder. Cuando esos niños de diez años cumplan 12, 13 o 14, ya no tendrán redes sociales. Y por lo tanto, el efecto a largo plazo en Australia va a ser fantástico, y el efecto a largo plazo en el resto del mundo será aún más rápido, será aún más fácil. Adelante, por favor.

14:08
Belén. Un problema que estamos viendo en cuanto a la regulación es que hay algunos estados, incluso a nivel de la Unión Europea, se está debatiendo incorporar a esta edad mínima de 16 años, pero hablan de hacer una salvedad con control parental a los 13. A las familias esto nos asusta porque pensamos que van a dejar las cosas tal y como están ahora. No sé cuál es la opinión que tienes al respecto, Jon.

14:31
Jonathan Haidt. Sé que muchos países tienen un poco de miedo de restringir el acceso hasta los 16 años. Creen que habrá mucha oposición. Por eso dicen: “16 años, pero puedes acceder a los 13 o 14 con el permiso de tus padres”. Es una idea terrible, porque vuelve a situar a todos los padres frente a la misma trampa, porque los niños de 13 años dirán: «Pero mamá, mis amigos tienen permiso. Sus padres les han dado permiso. ¿Por qué no me das permiso a mí?”. Así que es una idea terrible. Y lo que vemos es que la gente, los legisladores, los políticos, anticipan que habrá una fuerte oposición. Pero dondequiera que se instauran estas leyes, hay muy poca oposición. Incluso en las escuelas sin teléfonos. Luego, cuando la ley entra en vigor, a las dos o tres semanas se dan cuenta de que, en realidad, esto es más divertido. Por eso es tan importante que establezcamos una norma global. Que todos entendamos que hablar con desconocidos anónimos es una actividad de adultos. Dejarse influenciar por un algoritmo adictivo es una decisión que los adultos pueden tomar, pero los niños no. Por eso, cada vez hay más consenso a nivel mundial sobre que las redes sociales son una actividad inherentemente peligrosa y propia de adultos. Y quiero agradecerte especialmente tu pregunta, porque la razón por la que las cosas han cambiado tan rápido es porque los padres de todo el mundo, y sobre todo las madres, se han dado cuenta de esto enseguida. Muchas madres están en clubes de lectura. Leen libros juntas. Y en cuanto se publicó mi libro, La generación ansiosa, en 2024, casi de inmediato muchas madres lo leyeron. Todas leyeron: “Ah, aquí están los cuatro pasos. Así es como llevamos a cabo la acción colectiva”. Y se pusieron manos a la obra. Y eso ejerce muchísima presión política sobre los líderes. Por eso, en el Reino Unido, el Partido Laborista se mostró muy reacio a actuar durante un tiempo, pero finalmente escucharon. Porque la presión de los grupos de madres y de padres fue enorme. Así que lo que estás haciendo es una acción colectiva perfecta, y eso es lo que impulsa el cambio en todo el mundo. Gracias.

16:45
Jóven 1. Hola, Jonathan. Yo que me comunico con mis amigos por el teléfono, ¿qué pensarías tú si te quitan la forma de comunicarte con tus seres queridos, con tus amigos? ¿Qué opinarías de eso?

17:00
Jonathan Haidt. Si estuviera aislado, me sentiría mal. Pero eso no es de lo que estamos hablando. Piensa en la forma en que crecieron tus padres. Probablemente tus padres tenían un teléfono plegable, un teléfono básico y lo usaban para llamar a sus amigos y para enviarles mensajes de texto. Y luego se reunían con ellos. ¡Eso es genial! Lo que quiero para ti y tu generación es que utilices la tecnología para comunicarte con tus amigos. Llamar por teléfono es muy útil. Los mensajes de texto son muy buenos. Las videollamadas son muy buenas. Lo que no es bueno es pasar cinco horas al día, que es el promedio en Estados Unidos, viendo videos cortos y, a veces, comentándolos con tus amigos. Eso no es realmente comunicarte con tus amigos. El hecho de que tu generación pase tanto tiempo en plataformas diseñadas para mantenerte conectado no significa que estén diseñadas para tu beneficio, sino para el de los anunciantes. Estas plataformas son pésimas para comunicarse y han invadido la vida social de los adolescentes. Y es precisamente eso lo que debemos rechazar juntos. Queremos que nuestros hijos interactúen, jueguen y se comuniquen. Pero lo que observamos es que cuando la vida social de los adolescentes se trasladó a las redes sociales alrededor de 2012, el año en que se produjo el gran cambio, fue precisamente cuando dejaron de ver a sus amigos. El tiempo que los adolescentes pasaban con sus amigos disminuyó drásticamente. Y fue entonces cuando los niveles de depresión, ansiedad y soledad aumentaron considerablemente. Así que quiero que te comuniques con tus amigos. Ese es nuestro objetivo. Pero usar Instagram o TikTok no es la mejor manera de comunicarte con ellos, es una buena forma de ganar dinero para los anunciantes.

19:11
Aroa. Hola Jonathan, soy Aroa. A veces me meto a TikTok cinco minutos y después de una hora sigo y sintiéndome peor. ¿Tienes algún consejo para parar el scroll infinito?

19:24
Jonathan Haidt. Las plataformas están diseñadas para mantenerte conectado el mayor tiempo posible. Han contratado a muchos psicólogos que estudian la adicción. Se han realizado muchas investigaciones sobre el juego para ayudar a los casinos y a las empresas de apuestas a mantener a la gente enganchada a las máquinas tragamonedas. Y utilizan todos esos trucos para mantenerte enganchado. Entonces, piensas que vas a estar conectado durante cinco minutos. Te dices, por ejemplo, “oh, he tenido un día difícil. Deja que me relaje cinco minutos antes de hacer mis deberes”. Y empiezas, y piensas que solo estarás conectado durante cinco minutos. Pero la parte de ti que dice «sólo cinco minutos» no controla tu comportamiento. Tu cerebro es un órgano grande y complejo que funciona mediante el reconocimiento de patrones, y tan pronto recibe placer rápido, tan pronto obtiene recompensas en un programa de razón variable, es decir, no siempre, pero de vez en cuando obtienes una recompensa, esa parte de tu cerebro se quedará ahí porque es fácil y obtienes dopamina. Lo que hago con mis estudiantes, porque mis estudiantes tienen el mismo problema que tú, y yo tengo el mismo problema que tú, es lo siguiente. Yo solo uso Twitter o X, y a veces me he vuelto adicto: si publicaba algo, revisaba los comentarios unas 20 veces al día. Sé que es una tontería, pero lo hacía porque soy humano, y las empresas saben cómo funciona nuestro cerebro y nuestro comportamiento. Así que el consejo más importante que puedo darte, basándome en la experiencia de mis alumnos, es que elimines estas plataformas de tu teléfono. No tengas estas plataformas en tu teléfono. Si quieres saber de qué videos habla la gente, puedes consultar TikTok en tu ordenador. Si tienes un ordenador, siempre puedes hacerlo desde ahí. Pero es más difícil. No es tan práctico. Y si te comunicas con tus amigos por Instagram, siempre puedes mirarlo en tu ordenador. Es un poco más difícil. Las empresas lo diseñaron para que en el dispositivo no haya fricción. No hay ningún obstáculo. Es facilísimo. No sé si aquí será igual, pero en la Universidad de Nueva York, cuando esperamos el ascensor, todo el mundo saca el móvil durante los 30 segundos de espera porque es muy fácil. Y, por eso, ya nadie habla con nadie en el ascensor. Así que mi principal consejo es que te lo pongas más difícil para seguir conectado y entiendas que, si empiezas, es muy probable que te quedes una o dos horas. Es por eso por lo que muchos de vosotros habéis dicho que desearías que las redes sociales no existieran, porque no son un producto de consumo normal. Están diseñadas para ser adictivas. Son adictivas. Ocupan la mayor parte de tu atención. Incluso cuando no lo estás usando, muchos de vosotros seguís pensando en ellas. Lo sé porque lo hago cuando publico algo en Twitter. Todavía lo pienso. Por eso es muy importante que te alejes por completo de TikTok. Los vídeos cortos son lo peor. No veas ninguno. Son los más adictivos. Empieza por eliminarlos de tu ordenador. Además, ¿recibes notificaciones de redes sociales? ¿Alguna plataforma te avisa de que alguien te ha etiquetado o ha escrito sobre ti o ha publicado algo? ¿Sueles recibir notificaciones de redes sociales?

22:46
Aroa. Sí.

Quote

“Los vídeos cortos son lo peor. ”

22:47
Jonathan Haidt. Vale. ¿Cuáles? ¿Qué empresas te notifican?

22:50
Aroa. Instagram, TikTok, WhatsApp.

22:54
Jonathan Haidt. Vale, al menos por WhatsApp hablas con otras personas. ¿Pero TikTok? ¿Por qué necesitas notificaciones de TikTok? Deberías desactivar todas las notificaciones de las redes sociales. Los mensajes de texto y WhatsApp son más complicados. Pero Instagram, X, TikTok, no permitas que esas empresas te envíen notificaciones. Tu atención es lo más valioso que tienes. Sé que tu atención es valiosa porque Meta tiene un valor de 1,4 billones de dólares. ¿Acaso alguno de nosotros le ha dado dinero a Meta? ¿Tiene Meta tu tarjeta de crédito? ¿Le pagas dinero a Meta? No. ¿De dónde sacan 1,3 billones de dólares? Absorbiendo toda nuestra atención y vendiéndosela a los anunciantes; vendiendo nuestros datos a anunciantes. Por eso es que quieren llegar a los niños. Porque si no te atrapan cuando eres un niño, otra empresa lo hará. Y perderán tu flujo de datos y tu atención para siempre. Así que cuida tu atención. Tu atención es increíblemente valiosa. Por eso os voy a pedir a todos, incluso a los adultos, una cosa. Mirad, quiero que penséis en cualquier aplicación en vuestro teléfono que chequeáis habitualmente, que miráis demasiado. ¿Cuántos de esta sala podéis pensar en una aplicación que usáis demasiado y que os gustaría usar menos? Levantad la mano si podéis pensar en alguna. Bien. Os ruego a todos que eliminéis esa aplicación de vuestro móvil. Y si no podéis eliminarla, escondedla de forma que tengáis que rebuscar mucho para encontrarla. Si le añades un poco de dificultad, no la revisarás si tienes un margen de 30 segundos. Solo lo harás si tienes dos minutos, y ese es el comienzo. Otra opción es que la intentes eliminar durante dos semanas. Porque la mayoría de vosotros pensáis: “No puedo borrarla. Todos los demás están conectados. Oh, eso sería muy difícil”. Intenta eliminarla durante dos semanas. Reté a mis alumnos a que lo hicieran y lo que encontraron es que, simplemente, deben dejarlo durante dos semanas. No parece imposible, porque saben que volverán en dos semanas. Pero una vez que lo dejan descubren: “¡Ah, es mucho más fácil de lo que pensaba! ¡Ah, no me perdí nada importante!”. Así que intentad dejarlo durante dos semanas y mirad qué sucede. Porque tu atención es lo más valioso que tienes, y quiero que la conserves y la uses para lo que tú quieras hacer, no para lo que Instagram y TikTok quieren que hagas. Gracias.

25:19
Halil. Hola, Jonathan. Soy Halil y tengo una pregunta. Siempre digo que no me importa lo que piensen los demás. Pero, en realidad, cuando subo una foto o un vídeo a las redes sociales, siempre estoy pendiente de a quién le gusta, quién la mira, quién lo comparte y quién no lo hace. ¿Por qué nos importa tanto esto? O a mí, personalmente.

25:44
Jonathan Haidt. Soy psicólogo social. Estudio cómo nos influimos mutuamente y cómo concebimos nuestro lugar en la sociedad. A todos nos importa lo que los demás piensen de nosotros. De hecho, leí un estudio hace unos años donde cogieron a personas que decían que no les importaba lo que pensaran los demás y a personas que sí les importaba, y las pusieron en una situación donde recibían comentarios negativos. Descubrieron que las personas que decían que no les importaba se veían igual de afectadas que las que decían que sí les importaba. La parte del cerebro que piensa «no me importa lo que piensen los demás» no es la parte del cerebro que controla las emociones ni el comportamiento. Si eres un ser humano, te importa lo que la gente piensa de ti. Y si eres adolescente, te importa aún más. Es parte de nuestra evolución. Porque tu éxito en la vida no se basa únicamente en tus habilidades. Tu éxito en la vida se basa, en gran medida, en tu capacidad para hacer amigos, tener pareja y formar grupos. Y, por supuesto, que te importa. No está mal preocuparse. Pero las redes sociales hacen que todos se preocupen constantemente y que se sientan amenazados la mayor parte del tiempo. En 2012 en Estados Unidos, quizás un año después aquí, todo el mundo empezó a usar las redes sociales. Todas las chicas se pasaron a Instagram y fue entonces cuando Facebook compró Instagram, y ahí radicó su enorme popularidad. En cuanto empezaron a usar las redes sociales, las chicas se deprimieron y se pusieron ansiosas de inmediato. Los chicos también, pero el cambio fue más gradual y menos pronunciado. Es normal preocuparse por lo que piensen los demás. Es patológico y anormal estar constantemente al tanto de lo que piensan los demás. Se llama sociómetro. Ahora todos tienen un indicador. “¿Cómo me va? Oh, me va bien. Tengo muchos «me gusta». ¡Dios mío, cuántos comentarios negativos!” Es una forma muy dolorosa de crecer. Y esto es lo que os queremos enseñar quienes intentamos cambiar esta situación: nadie debería crecer así. Debes crecer con tus amigos y a tus amigos generalmente les caes bien. A veces dirás alguna tontería y tu amigo se enfadara. Pero entonces hablareis del tema, ​​te disculparás y seguiréis adelante. ¡Eso es lo correcto! Eso es una adolescencia sana. Gracias.

28:15
Marta. Hola, Jonathan. Mi nombre es Marta y mi pregunta es la siguiente. ¿No crees que estamos cometiendo el mismo error en el mundo digital que en el mundo real? Es decir, si controlamos lo que nuestros jóvenes ven, ¿no es una manera también de sobreprotegerles?

28:31
Jonathan Haidt. Tu pregunta es muy lógica. Parece que, si es bueno que los niños se expongan al riesgo en el mundo real, ¿por qué no hacerlo también en el mundo virtual? Primero, porque evolucionamos para que los niños aprendan a asumir riesgos en el mundo real, el mundo físico. Necesitan mover sus cuerpos, aprender a trepar, hacer cosas en el mundo físico. Y si te caes de la bici, eso no te quita las ganas de volver a montar en bici. Te enseña a ser más cuidadoso y, por lo tanto, mejoras. Pero en el mundo virtual, lo que les sucede a muchos niños es que cometen un error y toda la escuela los humilla públicamente. Esto no los fortalece. Esto les genera más miedo a hablar. El mundo virtual es muy diferente del mundo físico, porque en este último hemos eliminado los peligros más graves. Pero en internet no hay protección. Y por eso los niños hablan con hombres que quieren tener relaciones sexuales con ellos. Eso es algo común en internet. Los niños se comunican con extorsionadores sexuales que los obligan a enviarles fotos desnudos. Según documentos publicados en 2022, la empresa Snapchat recibió 10.000 denuncias de extorsión sexual al mes, solo de sus propios usuarios. Se reciben 10.000 denuncias al mes. Estos son niños que ahora viven aterrorizados, y algunos se suicidan por la vergüenza de que una fotos suyas desnudos seas mostradas a todos sus conocidos. Esto no debería estar pasando. Esto no es como caerse de una bici. Lo que quiero decir es que si una parte del mundo es increíblemente peligrosa y nunca hemos hecho nada para que sea más segura, ¿qué tal si la hacemos un poco más segura? Y si el mundo real se ha vuelto tan seguro, pero ya no dejamos que nuestros hijos salgan porque tenemos demasiado miedo, ¿qué tal si los dejamos salir un poco más? Porque al menos en Estados Unidos, los depredadores sexuales que antes estaban en un parque, ahora se han pasado a Instagram porque es mucho más seguro para ellos. Creo que existe una enorme asimetría entre el mundo real y el virtual. Y ahora mismo, las reformas que necesitamos no consisten en flexibilizar ambos, sino en flexibilizar el mundo real y endurecer las normas en el virtual. Gracias.

31:03
Jóven 2. Hola, Jonathan. Cuando me siento mal, el algoritmo me enseña a gente que esta como yo. Al principio me siento comprendido, pero luego me hundo un poco. ¿Por qué pasa eso?

31:17
Jonathan Haidt. Las redes sociales están diseñadas para mantenerte conectado el mayor tiempo posible. El algoritmo es inteligencia artificial y se vuelve cada vez más inteligente. No está programado para darte lo que te conviene ni para hacerte feliz. Está programado para que sigas haciendo clic. Se ha descubierto que si la gente está ansiosa, deprimida o triste, se detiene más tiempo en otros vídeos con ese contenido emocional, lo que hace que el algoritmo piense: «Ah, ¿quieres más de eso? démosle más de eso, más todavía». Así que los niños que empiezan con cualquier cosa que muestre que están deprimidos, muy pronto están viendo vídeos de otros niños que están pensando en suicidarse y que apoyan a otros niños que quieren suicidarse. Uno de los peores argumentos de las redes sociales es que ayudan a los niños que sufren tristeza o cualquier problema emocional. Que les ayudan a encontrar una comunidad. Pero lo último que quieres si eres un chico de 14 años que está deprimido, es estar en un grupo con otros chicos de 14 años deprimidos. Es una muy mala idea. Cuando estás pasando por un momento difícil, lo mejor que puedes hacer es estar con otras personas o hacer algo que te haga sentir que estás avanzando. Cualquier cosa que hagas para ayudarte. Cada vez que avanzas hacia un objetivo, tu cerebro recibe un poco de dopamina. Pero despacio. Un poco de dopamina, otro poco de dopamina. Vas hacia un objetivo, y eso requiere esfuerzo, requiere trabajo. Eso es, en última instancia, lo que resulta gratificante. Eso es lo que acaba convirtiéndote en un adulto fuerte e independiente. Pero ahora, en cualquier momento que tengas un móvil, puedes obtener toda la dopamina rápida que quieras. Me lo cuentan mis alumnos. Están intentando hacer los deberes, se supone que tienen que leer un libro, pero tienen TikTok al lado. Miran el libro y piensan: “Me está costando entender esto”. Entonces, se dicen: “Ah, puedo ir aquí”. Así que una de las peores cosas que puedes hacer por tu salud mental es pasar tiempo en las redes sociales. Incluso aunque sean grupos que supuestamente te apoyan, no está claro que realmente ayuden. Gracias por tu pregunta.

33:53
Rommy. Hola, soy Rommy Artigas, del Movimiento OFF, también conocido por OFF February, una iniciativa que invita a los usuarios a borrar las redes sociales durante los 28 días del mes de febrero. Generalmente, el debate en torno a smartphones, redes sociales y salud mental se centra en niños y adolescentes. Esto es totalmente entendible, ya que son una población vulnerable y también están especialmente afectados. ¿Pero usted cree que hay suficiente debate sobre la hiperconexión en los adultos?

34:24
Jonathan Haidt. Vale, tienes razón. Nos centramos en los jóvenes. Pero, ¿qué pasa con los adultos? Yo imparto una asignatura en la Universidad de Nueva York que se llama “Florecimiento”. Tengo una clase para estudiantes universitarios, que suelen tener unos 19 o 20 años, y otra para alumnos de posgrado que tienen entre 26 y 32 años. Entre los universitarios, la gran mayoría tiene un verdadero problema de adicción. Pasan demasiado tiempo en las redes sociales. Con los estudiantes mayores ocurre lo mismo. Alrededor de un tercio de ellos tienen problemas serios. Así que esto es un problema para todo el mundo. Últimamente estoy oyendo que también es un problema importante entre las personas mayores. Que tienen mucho tiempo y terminan desarrollando adicciones a las redes. Y hay mucha gente que intenta mantenerlos enganchados o estafarlos. O sea, es un problema para todo el mundo. La mayoría de los que trabajamos en estas reformas, nos hemos centrado en los adolescentes por dos razones. La primera es que ahí es donde el daño es mayor. La pubertad puede empezar alrededor de los 11 o 12 años y llegar hasta los 15 o 16. Ese periodo es cuando el cerebro se está reacomodando de su forma infantil a la adulta. Algo que ocurre en solo unos años. Las neuronas crecen a la par de las dendritas, formando conexiones a partir de la respuesta que reciben del entorno. Y si esa respuesta consiste en cinco horas al día de TikTok y reels de Instagram, entonces no habrá un buen desarrollo. Por eso es más beneficioso cambiar las cosas en la pubertad. Y por eso empezamos por ellos. La segunda razón es que podemos proteger a los niños frente a las empresas depredadoras, independientemente del tipo de política, tanto desde la izquierda como desde la derecha. Pero, ¿podemos aprobar leyes que restrinjan lo que hacen los adultos? Eso es mucho más difícil. Con los adultos no se trata tanto de cambiar las leyes sino de cambiar las normas sociales. Y esa conversación apenas empieza. Cuando salió el libro en el 2024, todos hablábamos de los niños. Pero durante el último año, cada vez que me entrevistan, me dicen: “No solo son mis hijos. También soy yo”. Todos empezamos a darnos cuenta. Y creo que se debe a que ahora está entrando en juego la inteligencia artificial y cada vez recibimos más estímulos. Es demasiado. Todos nos sentimos distraídos. Ahora estamos empezando a prestar atención también a los adultos. Este es un problema social, es un problema global. Cada vez pienso más en el Equipo Humanidad, porque los seres humanos no estamos pasando por un buen momento en los últimos años, mientras que el Equipo Máquina lo está haciendo muy bien y se vuelve el doble de potente cada tres o cuatro meses. Es hora de espabilar. Nosotros, los seres humanos, debemos recuperar nuestra conciencia, nuestra atención, nuestra salud mental y nuestra capacidad para cooperar. Así que… sí, tenemos que empezar a ampliar nuestro foco hacia los adultos. Y estoy encantado con vuestro grupo. Es otro gran ejemplo de acción colectiva. Si una persona deja las redes durante el mes de febrero, estará aislada.

37:47
Jonathan Haidt. Pero si todo el mundo las deja, ¿qué pasa? Empezamos a quedar para comer, a jugar a las cartas, a ver una película juntos. Cuando un grupo actúa de forma colectiva, suceden cosas maravillosas. Gracias.

38:05
Esperanza. Hola, Jonathan. Mi nombre es Esperanza. Trabajo en un centro de enseñanza secundaria. Soy docente y jefe de estudios y nos encontramos con una situación con los adolescentes cada vez mayor. Y es que les cuesta mucho, es un problema, les cuesta mucho prestar atención y mantener esa atención. Entonces me gustaría que nos dieses alguna pauta, alguna herramienta para poder transmitirles, para poder ayudarles y ayudar también a las familias con ello.

38:36
Jonathan Haidt. Gracias por esa pregunta. Cuando escribí el libro estaba centrado en los efectos sobre la salud mental. Quería saber cuál era la evidencia de que las redes sociales estaban haciendo que los niños estuvieran más deprimidos, ansiosos, que se autolesionaran o tuvieran pensamientos suicidas. Pensaba que ese era el problema más importante. Pero desde que salió el libro, y a medida que hablo con más jóvenes y, especialmente, con más profesores, y veo lo que ocurre con mis propios alumnos en la Universidad de Nueva York, ahora creo que el daño mayor es precisamente lo que acabas de señalar. El mayor daño es la enorme reducción de la capacidad para mantener la atención de los jóvenes; en realidad, de todos nosotros, pero tenemos datos fiables sobre lo que pasa con los jóvenes. Imagínate que estuvieras intentando trabajar, sea cual sea tu trabajo, y que siempre hubiera un payaso a tu lado diciéndote: Eh, ¿quieres un chicle?. Juega a este juego. ¡Eh, mira allí!. ¿Cuánto trabajarías? Imagínate que intentas leer una novela o un libro para hacer los deberes y siempre hay un payaso a tu lado diciéndote: “¡Oye, aquí, lee esto, mira esto otro!”. Esa es nuestra vida ahora. Hoy siempre llevamos un payaso en el bolsillo. Siempre tenemos un aparato para entretenernos. Nunca ha habido nada tan entretenido como un iPhone. Los móviles les dicen a todas las empresas del mundo: “Adelante, dad lo mejor de vosotros. ¿Qué podéis hacer para conseguir su atención?”. Y todas compiten por tu atención. Apenas estamos viendo las consecuencias. Yo trabajo en una escuela de negocios y hablo con mucha gente del mundo empresarial. Todos tienen problemas con sus empleados de la generación Z. Les cuesta mucho incorporar a jóvenes a las empresas. Los jóvenes miran el teléfono mientras el jefe está hablando. No saben no hacerlo. También ven que tienen muchas dificultades para centrarse en algo. Tienen el móvil delante del ordenador y están haciendo varias cosas a la vez. Nadie puede hacer varias cosas a la vez. Si haces dos cosas al mismo tiempo, haces las dos mal. Así que ahora creo que el daño a la atención es el mayor problema. Lo que realmente me preocupa es que, después de décadas y décadas mejorando la educación, al menos en Estados Unidos tenemos datos fiables que muestran que, desde 1970 hasta 2012, los resultados educativos aumentaron. No muy rápido, pero aumentaron un poco. Subieron hasta 2012 y después empezaron a caer. Solo nos dimos cuenta durante la pandemia: “Vaya, han bajado mucho durante la pandemia”. Pero, en realidad, el descenso no empezó en 2020. Empezó después de 2012. Piensa en lo importante que es para nosotros mejorar los estándares educativos. Todos nos esforzamos muchísimo por mejorar la educación. Y en Estados Unidos, 50 años de progreso han desaparecido. Hemos vuelto al nivel de 1970. No puedes ponerle una cifra en dólares. No puedes ponerle un precio. La destrucción de nuestra capacidad para mantener la atención significa que los jóvenes no estarán tan bien educados. No sabrán tanto, no serán tan capaces. Y todo esto está ocurriendo mientras la inteligencia artificial se vuelve cada vez más capaz a una velocidad enorme.

41:56
Jonathan Haidt. Es urgente. Por eso lo digo una y otra vez: tu atención es el recurso más valioso que tienes. Si no tienes el control de tu atención, no podrás hacer gran cosa en esta vida. Es muy poco probable que tengas éxito si entregas tu atención a TikTok, Snapchat o Instagram.

42:13
Mujer 1. Hola, Jonathan. Como madre de una niña y dos adolescentes, siempre surge una duda que es el tiempo que usan las pantallas. ¿Pero no crees que deberíamos de darle más foco a qué consumen en esas pantallas?

42:25
Jonathan Haidt. Sí, deberías prestar atención a lo que muestran las pantallas. Pero la lección más importante de los estudios sobre los medios, sobre cómo nos afectan, tiene que ver con algo que se descubrió durante el siglo XX, cuando llegó la televisión. El mensaje más importante, el descubrimiento más importante, es que el medio es el mensaje. Es decir, todo el mundo se centra en el contenido: “Ah, los niños están viendo sexo y violencia en televisión”. ¿Qué efecto tendrá eso en su comportamiento? Es una pregunta importante. Pero los efectos de una tecnología no dependen principalmente del contenido. Dependen de cómo cambia tu vida. Así que, con las redes sociales, sí, importa mucho lo que están viendo. Volveremos sobre eso. Pero lo más importante es que gran parte de su vida consiste ahora en hacer esto, recibiendo pequeñas dosis de dopamina rápida que van a cambiar el rumbo de sus vidas de una forma negativa. Así que todo lo que hay más allá del contenido es increíblemente importante y puede ser increíblemente dañino. Ahora, sobre el contenido. Dar el salto de niño a adulto es muy difícil. ¿Cómo se convierte una niña en mujer? ¿Cómo se convierte un niño en hombre? Las sociedades tradicionales de todo el mundo tienen una respuesta: “Te lo enseñaremos”. Cuando una niña llega a la pubertad, aparece otra mujer, no su madre. Otra mujer aparece y le enseña y participa con ella en todo tipo de rituales. Además, durante un periodo, unas semanas o unos meses, se la aparta de la sociedad. Y cuando vuelve, ya es miembro de la sociedad de las mujeres. Ha aprendido los conocimientos esenciales y es bienvenida en la comunidad de mujeres, que le enseñará cómo ser una mujer dentro de esa cultura. En el caso de los niños es menos evidente cuándo empieza la pubertad. Pero todos los chicos de una determinada edad son apartados de sus madres durante unas semanas y pasan por diferentes pruebas. Para ellos suele ser más doloroso. Hay más miedo. Es más duro. Pero cuando regresan, ya se les considera hombres. O, al menos, están en camino de convertirse en hombres. Y no les enseña el padre, sino otros hombres. Así que esto forma parte de lo que significa ser humano: ¿cómo das el salto de niño a adulto? La comunidad te ayuda. Y eso se conoce como rito de iniciación. Vale. ¿Qué hacemos nosotros? Nada. Nada. Cuando llegas a la pubertad, pongamos que a los 12 años: aquí tienes un teléfono, aquí tienes Instagram, aquí tienes TikTok. Dejemos que el algoritmo te eduque. Dejemos que el algoritmo enseñe a las niñas cómo ser mujeres. Y lo que les va a mostrar estará extremadamente sexualizado, será muy superficial y se centrará en determinados rasgos: labios grandes, determinadas posturas de tipo pornográfico. Es una forma terrible de enseñar a las niñas cómo ser mujeres. Y con los chicos ocurrirá algo parecido. Van a sentirse atraídos por influencers que les dirán: “Sí, los chicos lo están pasando mal. Es verdad. Las chicas lo están pasando mal, pero los chicos están cayendo todavía más. Tienen menos educación, están más enganchados, tienen menos probabilidades de terminar sus estudios. ¿Y de quién es la culpa? De las chicas”. Al menos eso es lo que algunos influencers les dirán.

45:43
Jonathan Haidt. Así que, justo en el momento en el que los adolescentes necesitan orientación para convertirse en adultos de su sexo, justo en ese momento, los conectamos a una enorme manguera de contenido que es tóxico, que es repugnante. Os animo a todos a mirar. Si vuestros hijos están en TikTok, os animo a que veáis su feed. ¿Qué están consumiendo? Es repugnante. Así que sí, el contenido importa. Pero, como decía, el cambio en el estilo de vida probablemente tiene un efecto todavía mayor. Gracias.

46:28
Irene. Hola, Jonathan. Soy Irene. Y en relación a todo lo que hemos estado comentando de los contenidos inadecuados, ¿habría alguna manera real de que los niños no accedieran a este tipo de contenidos?

46:42
Jonathan Haidt. Cuando yo era pequeño, todo lo que veíamos mis hermanas y yo estaba creado por adultos de la generación de mis padres y, en algunos casos, de mis abuelos. Y si aparecía algo horrible en televisión, esa cadena de televisión tenía problemas. Lo que ha hecho internet es permitir que todo el mundo hable con todo el mundo sin edición ni controles. Y de ahí han salido muchas cosas creativas. Al principio pensamos: “¿Y si todo el mundo habla con todo el mundo y simplemente esperamos que los niños estén bien?”. Pues ahora sabemos que los niños no están bien. De hecho, el daño es difícil de describir, porque creo que la capacidad para desarrollarse plenamente de la mayoría de los niños de los países desarrollados se ha visto reducida. Así que este experimento no ha funcionado. Creo que, para los niños, especialmente antes de los 16 años, tenemos que asumir que no podemos simplemente darles acceso ilimitado a internet en todo momento, tanto como quieran. Lo habitual en Estados Unidos es que tengas un iPad a los cuatro años. La mayoría de los niños estadounidenses tienen un iPad. No significa que puedan utilizarlo todo el tiempo, pero lo utilizan mucho. Tienen un smartphone o un iPhone a los diez años y, para entonces, ya están en las redes sociales, al menos en TikTok. Así que la norma es que los niños estén conectados y que muchos permanezcan conectados prácticamente todo el tiempo. En esencia, los perdemos. Creo que eso tiene que terminar. Y como no podemos controlar internet, y yo, como estadounidense, creo firmemente en la libertad de expresión, no quiero que el Gobierno diga a la gente qué puede y qué no puede decir en internet. Pero si vamos a tener un internet libre y abierto, entonces necesitamos establecer límites de edad. Hay muchas cosas apropiadas para los adultos que simplemente no lo son para los niños. ¿Cuándo ponemos límites de edad a determinados productos? ¿Cuándo decimos que existe una ley y que los niños no pueden hacer algo? La razón principal es que, si algo es adictivo, pensamos que los adultos pueden elegir jugar, beber o fumar. Pueden decidir exponerse a una adicción. Pero no creemos que las empresas puedan exponer a nuestros hijos a la adicción sin nuestro conocimiento o nuestro permiso. Así que, ante la adicción, la actividad sexual extrema, la violencia extrema, decapitaciones, personas atropelladas por coches, estamos hablando de cosas horribles. Una sociedad civilizada dice: “De acuerdo, los adultos pueden elegir hacer cosas horribles y ver cosas horribles, pero los niños no”. Y creo que hay una norma general que me habría gustado imponer en mi familia: nunca pantallas en el dormitorio. Cuando yo era pequeño, de vez en cuando había algún niño que tenía un televisor en su habitación. Y pensábamos: “Eso es una locura. Va a estar viendo la televisión todo el tiempo”. Por lo general, los padres no permitían que un niño tuviera un televisor en el dormitorio.

50:08
Jonathan Haidt. Pero ahora es normal que los niños tengan consigo algo mucho más adictivo y mucho más peligroso que un televisor, incluso cuando se van a dormir. Me habría gustado establecer esa norma: nunca pantallas en el dormitorio. Tenemos un televisor en el salón. Tenemos un ordenador en la cocina. Puedes utilizarlos en determinados momentos, pero no tienes acceso a internet a solas durante la noche o en privado hasta que seas mucho mayor. Así que, hasta que internet sea más seguro, hasta que las redes sociales tengan límites de edad, creo que los padres tenemos que trabajar con nuestros hijos y decirles: “Estos son los límites. Y esta es la razón”. Mi nuevo libro, La generación ansiosa, está dirigido a adultos. Pero muchos padres se pusieron en contacto con nosotros y nos dijeron: “¿Qué puedo darle a mi hijo? ¿Qué puede leer?”. Así que escribimos un libro para preadolescentes, de 8 a 13 años, llamado La generación asombrosa. Cuando los jóvenes descubren que las personas que crearon esta tecnología no permiten que sus propios hijos la utilicen, que no dejan que sus hijos estén en las redes sociales y que no llevan a sus hijos a colegios donde tienen ordenadores sobre la mesa, se sorprenden. Esas personas saben lo peligrosa que es esta tecnología. Saben que va a interferir en la educación. Cuando los niños descubren esto, dicen: “¿Qué? ¿De verdad?”. Cuando descubren que estas cosas están diseñadas para engancharles y generar adicción, dicen: “¿Me están haciendo esto a mí?”. Y cuando leen el libro, muchas veces les dicen a sus padres: “¿Sabes qué? No quiero un teléfono inteligente cuando cumpla diez años. No me lo des. Dame un teléfono básico. Déjame mandar mensajes a mis amigos y llamarles”. Y también: “No quiero Instagram cuando tenga 11 años”. Y empiezan a quedar en persona. Ese es el objetivo de todo este movimiento. No se trata de quitarles los smartphones a los niños. Se trata de recuperar una infancia divertida, emocionante y que merezca la pena recordar. Eso es lo que todos estamos intentando hacer. Y empieza por no dejar que los niños queden atrapados en un acceso constante a internet, porque al final eso acaba reduciéndose a vídeos cortos y, muchas veces, repugnantes.

52:21
Adriel. Buenas, Jonathan. Soy Adriel. Estaba escuchando esta charla, me han interesado mucho los consejos y sobre todo lo que crees que deberíamos hacer para proteger a los niños en redes sociales. Y por eso me gustaría preguntarte que si todo lo que nos ha recomendado a nosotros lo recomiendas a tus hijos.

52:43
Jonathan Haidt. Gracias. Es una gran pregunta. Hay un dicho: “En casa del herrero, cuchillo de palo”, que creo que es un antiguo dicho inglés. Lo que puedo decirte es que lo hice bastante bien con las redes sociales, porque cuando mis hijos tenían 11 u 12 años, yo ya sabía que las redes sociales eran un problema. Así que, cuando mis hijos entraron en la secundaria en Estados Unidos, en sexto curso, alrededor de los 10 u 11 años, pasaron de la escuela primaria, que es divertida y más lúdica, a la secundaria, que es mucho más difícil. Y los dos me dijeron al entrar en sexto: “Papá, ¿puedo tener Instagram? Todo el mundo tiene Instagram”. Y yo dije que no. Y mantuve mi decisión. Y ha funcionado increíblemente bien. Al principio no les gustó, pero después de un tiempo vieron lo que estaba pasando con los demás niños. Así que, en ese sentido, lo hice muy bien. En aquel momento estaba debatiendo con otros investigadores que decían que no había pruebas de que los móviles fueran peligrosos. Así que fui muy cuidadoso. Sí les di un móvil bastante pronto. A mi hijo mayor le di un móvil cuando tenía unos 8 o 9 años porque era muy importante que pudiera salir al mundo. Empezó a ir andando al colegio antes que otros niños. Así que le di un teléfono inteligente. No sabía que simplemente debería haberle dado un teléfono básico. No necesitaba un teléfono inteligente. Con mi hija esperé. Esperé y dije: “No, tú no vas a tener uno así”. Cuando tenía siete años le compré un teléfono grande y rosa que le gustaba mucho. Pero cuando entró en secundaria, otros niños se burlaban de ella. Así que sentí que tenía que darle un teléfono inteligente. No pensé que pudiera darle un teléfono básico, así que no lo hice tan bien en ese sentido. En general, creo que lo hice bastante bien guiando a mis hijos en todo esto. No son adictos al teléfono ni a las redes sociales. Tampoco pensé demasiado en el ordenador porque, durante la pandemia, todo el mundo tenía que estar delante de un ordenador constantemente. Así que mis hijos realmente no tienen problemas con los móviles, pero creo que debería haber prestado más atención a la cantidad de tiempo que pasaban viendo vídeos y otras cosas en el ordenador. Es muy difícil ser padre hoy porque hay tantas pantallas y tantas cosas que los niños tienen que hacer a través de ellas. Así que, si pudiera volver atrás, habría establecido la norma de que nunca hubiera pantallas en el dormitorio. Y habría seguido el consejo que damos ahora: nada de móviles hasta el instituto o hasta los 14 años, aproximadamente. Nada de redes sociales hasta los 16. Colegios sin teléfonos. Y mucha más independencia y juego libre. En eso lo hice bastante bien, porque trabajaba con una mujer llamada Lenore Skenazy, que escribió un libro titulado Free-Range Kids. Es mi compañera en parte de este trabajo. Así que hice bien al intentar que mis hijos simplemente salieran, hicieran recados y fueran independientes.

56:04
Jonathan Haidt. Ahora, en Estados Unidos, en general no dejamos que los niños hagan nada sin nosotros hasta que tienen unos 11 o 12 años, y eso tiene que terminar. Tenemos que dar mucha más independencia a los niños de ocho años. Así que me habría gustado hacer más, pero para la época creo que lo hice bastante bien en ese aspecto. Gracias por tu pregunta. Me han gustado muchísimo vuestras preguntas. Me alegra mucho que las hayan hecho jóvenes. Una vez más, no hay padres, pero sé que les importa. Las madres tienden a implicarse mucho más en esto, y eso es lo que ha impulsado el movimiento. Lo que os he contado puede sonar bastante deprimente, y creo que lo es. Es terrible, pero ha ocurrido. Dejamos que ocurriera. Al principio no lo sabíamos, pero permitimos que sucediera. Ahora bien, quiero terminar con una nota de optimismo. Los padres de todo el mundo, los legisladores, los líderes y ahora incluso los jóvenes se están levantando y diciendo: “Se acabó. Esto estuvo mal y vamos a cambiarlo”. En los últimos dos años hemos visto a decenas de países sacar los teléfonos de los colegios. Hemos visto a Australia convertirse en el primer país en decir: “Vamos a establecer un límite de edad. Esto no es para los niños”. Y hemos visto a decenas de países, entre ellos España, Francia e incluso la Unión Europea, decir que también van a hacerlo. Estamos trabajando en ello y vamos a conseguirlo. También estamos viendo a padres que dejan de sobreproteger a sus hijos y les permiten salir a jugar. Mis historias favoritas son cuando la gente me envía fotografías de un grupo de niños en bicicleta. A menudo hay niños de cinco y seis años al cuidado de un hermano mayor. ¿Qué mejor manera de aprender a ser independiente y a cuidar de un hermano pequeño? Así que la infancia está cambiando de nuevo porque padres, profesores y líderes están viendo el problema y están actuando. Y eso me da muchísima esperanza y confianza. China, como país autoritario, puede decir: “Vamos a imponer esta restricción, esta otra y esta otra”, mientras que las democracias no habían hecho nada. Pero ahora estamos descubriendo que podemos hacerlo, que somos poderosos cuando trabajamos juntos. Y algo especialmente alentador es que ya no se trata de padres contra hijos. Cada vez vemos más a niños trabajando con sus padres, leyendo La generación asombrosa, recibiendo más libertad y queriendo más libertad. Y vemos a comunidades enteras cooperando para crear una infancia divertida, emocionante, un poco arriesgada y llena de aventuras. Y eso me da muchísima esperanza para el futuro. Así que gracias y mucha suerte con vuestra labor como padres.