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¿Vivían nuestros antepasados mejor que nosotros?

Juan Luis Arsuaga

¿Vivían nuestros antepasados mejor que nosotros?

Juan Luis Arsuaga

Paleoantropólogo


Creando oportunidades

Juan Luis Arsuaga

Juan Luis Arsuaga, tomando el papel del viejo de la tribu, recorre en este episodio la evolución humana desde Atapuerca y el Paleolítico hasta nuestros días, reflexionando sobre el origen de nuestra especie, la finitud, el tribalismo, el futuro, las increíbles aportaciones de las científicas más brillantes de nuestros tiempos y la posibilidad de encontrar vida fuera de la Tierra.

Arsuaga es uno de los paleoantropólogos y divulgadores científicos españoles más reconocidos internacionalmente. Su investigación y sus publicaciones han contribuido a acercar al gran público cuestiones fundamentales como el origen del ser humano, la evolución de Homo sapiens, los neandertales, la vida de nuestros antepasados y el futuro de nuestra especie.


Transcripción

00:00
Juan Luis Arsuaga. En algún relato o libro escrito por antropólogos que visitaban el siglo XIX, culturas todavía no muy modificadas por los occidentales y se sorprendían, una de las cosas que les llamaba la atención era la credulidad. Y en uno de estos libros un antropólogo le pregunta a un esquimal, a un inuit, hablando de seres sobrenaturales en los que ellos creían: “¿Pero tú esto te lo crees?” Y el esquimal contestó: “Pues sí, claro”. Y el antropólogo le dijo: “Pero, ¿por qué te lo crees? ¿Lo has visto?” Y el otro dijo: “No, no he visto nunca a este ser todopoderoso”. “Entonces, ¿por qué te lo crees?” Y contestó: “Porque me lo dijo mi padre, ¿por qué habría de mentirme?” Los científicos tenemos historias que no creeríais. Tenemos historias que son literalmente increíbles, porque todas las teorías científicas son increíbles. Eso es lo que tenemos en común con los mitos. Los mitos hablan de realidades que no son la cotidiana, la de todos los días, trascendentes. Pero los científicos contamos cosas que sabemos que son ciertas o porque las podemos demostrar, pero también son increíbles, ¿no? La primera de las historias increíbles en las que creemos los científicos, y estamos convencidos y tenemos pruebas, es que no es el sol el que se mueve en contra de la experiencia de cada día. Vemos al Sol salir, recorrer el cielo, llegar a su cénit, y luego por la tarde descender y finalmente ponerse. Bueno, pues pese a que eso es lo evidente, los científicos tenemos una teoría, una teoría que ya tiene cinco siglos, que dice que es exactamente lo contrario. El Sol está quieto y es la Tierra la que se mueve. Es una historia increíble. Tan increíble que no se lo creían, claro. Y lo mismo de noche. Pensaban que la Tierra es el centro del universo, porque vemos que las constelaciones se mueven alrededor de la Tierra durante la noche. O giran en torno a la estrella polar. Bien, todo parece indicar que la Tierra es el centro del universo, pues resulta que no es así, no somos el centro del universo. Y a partir de ese descubrimiento de que no es el Sol el que se mueve, sino que es la Tierra, vinieron todas las demás teorías científicas, todas ellas increíbles.

03:11
Juan Luis Arsuaga. Y eso es lo que tenemos en común con los mitos y las tradiciones y la literatura oral de los pueblos precientíficos, si queréis llamarlo así. Y por eso yo creo que un científico tiene que adoptar esa voz, porque es la que funciona. Lo que pasa es que nuestras historias, también increíbles, también bellísimas son verdad, o se pueden probar, o se pueden demostrar, o se pueden discutir, pero no tienen por qué ser, en cuanto a su formato, en cuanto a su esencia, diferentes. Y no deben serlo, porque si no lo son, nuestro cerebro las rechazará. O sea, la única vía de conocimiento es esa, la única manera de llegar al cerebro humano es a través de ese tipo de relatos, entonces el científico tiene que adoptar un poco esa postura o ese papel de viejo de la tribu, y eso es lo que yo he hecho.

04:32
Zamira. Hola, Juan Luis, me llamo Zamira, yo estudié Antropología y Arqueología y ahora trabajo para un ONG combatiendo la contaminación de plásticos. Así que me parece muy interesante tu trabajo y un placer estar aquí en esta charla. Yo te quería preguntar acerca de tu último libro que se titula ‘La respuesta’, ¿cuál es la pregunta a esa respuesta?

04:55
Juan Luis Arsuaga. La pregunta más elemental es: ¿todo para qué? Los viejos mitos o los viejos dioses han muerto o desaparecido o han perdido influencia o se han transformado. Ese cambio tiene mucho que ver con la ciencia, porque la ciencia contesta preguntas, claro, pero el cerebro humano tiene dos almas, tenemos un alma racional, o si quieres una versión racional como pasaba con los esquimales de los que hablaba antes, y otra vertiente que es mágica, y las dos son producto de la evolución, las dos son producto de la evolución, es decir, que las dos nos han traído hasta aquí, Y las dos nos hacen diferentes de los animales. Nosotros razonamos, pero nosotros también creamos mitos. Ambas nos hacen humanos, por separado. Pero el territorio del misterio se va reduciendo, porque muchas cosas que se consideraban misteriosas como la enfermedad, la muerte, por ejemplo, se ha resuelto o no, pero al menos tienen una explicación. Sabemos por qué se producía la peste, por ejemplo. Hay una causa, entonces lo podemos explicar. El territorio del misterio cada vez es menor y la ciencia en el siglo XIX avanza mucho, la ciencia y la tecnología, entonces se llega al siglo XX en el que hay muchos cambios sociales y políticos también, y en el siglo XX parece que las respuestas tradicionales dejan de funcionar y surge la pregunta existencial. ¿Entonces para qué? ¿Para qué todo esto? Sí o sí nos vamos a morir, entonces ¿para qué? Entonces esa es la gran pregunta del ser humano. Es una pregunta que surgió en la prehistoria muy antigua cuando descubrimos que nos vamos a morir, cuando se produjo el descubrimiento más importante de la historia y del pensamiento humano, que es el descubrimiento de la finitud, tiene un nombre. ¿Y todo para qué? Para hacer algo, ¿no? Se supone. Esto me recuerda a una pregunta que me hizo la reina Doña Sofía, hace esto muchos años, cuando me dijo: “Bueno, ¿usted es religioso o cree en Dios?” Y yo le contesté políticamente: “Bueno, hay gente que sí, otra gente que no, hay científicos que sí, científicos que no, hay diferentes formas de creencias en Dios, es demasiado amplio el tema”. Y me contestó: “Sí, sí, ¿pero usted cree o no?” Que por cierto es una pregunta que le hice a la IA, ¿existe Dios? Y me dijo, pues todo eso, unos sí, otros no, diferentes formas… lo que yo le dije a la reina. Y luego le pregunté: “Ya, ya, pero ¿tú qué piensas?” No me contestó. Hay un cuento que tiene una bonita relación con esto, es de hace muchos años, cuando empezaron los ordenadores, yo todo esto lo he vivido, cuando empezaron las primeras computadoras. Hay un cuento en el que los seres humanos hacen un superordenador, en esos años 70, que es cuando tiene sentido el cuento, y se imaginaban hacer una máquina como esa, pero enorme, monstruosa. Dedicar todos los recursos del planeta a hacer una máquina tremenda. Ahora están los centros de datos y la IA, ¿no? No estaba tan descaminada la historia. Entonces, finalmente, hacen una máquina gigantesca. Gigantesca para los años 70. Y le preguntan a la máquina: “¿Existe Dios?” ¿Existe Dios?» Y la máquina contesta: “Ahora sí”. Más o menos te he contestado

09:25
Hombre 1. Hola, Juan Luis. Gracias por tu forma de divulgar el conocimiento científico de forma tan accesible y tan fácil para cualquiera. Que tenga el más mínimo interés. En tu libro nos cuentas que viste como miembros de las tribus africanas, con dos palos, hacen fuego. ¿Qué sintió el viejo de la tribu ante esa escena? ¿Cómo se produjo la conexión con nuestros antepasados más remotos, que ya eran capaces de producir el fuego, no solo de usarlo o de conservarlo? Gracias.

10:01
Juan Luis Arsuaga. El fuego es apasionante porque lo cambió todo, pero no solo porque da calor y luz, y eso que se suele decir, ahuyenta las fieras, eso no es lo importante. Lo importante es que el fuego facilita muchísimo la asimilación del alimento, ese es el elemento crucial. Luego, toda la revolución tecnológica se ha hecho gracias al fuego, desde la máquina de vapor en adelante. Seguimos dependiendo de él. Bueno, eso por un lado. Pero a mí me interesa más aquella tecnología que se convierte en anatomía. El fuego es anatomía, directamente anatomía humana. Anatomía extracorpórea, pero anatomía. Igual que una piel, que un vestido hecho con piel en latitudes altas, es parte de la anatomía, es tecnología, pero se ha convertido en anatomía, es nuestra anatomía. Bueno, pues el fuego, es anatomía, es parte del tubo digestivo, aunque sea artificial, pero es parte del tubo digestivo. Lo importante del fuego es cuándo apareció. Lo más antiguo que encontramos de fuego tiene como 400.000 años. Recientemente, se ha publicado un artículo pero tiene que ser más antiguo. Yo creo que es más antiguo. Lo que pasa es que el fuego tiene problemas grandísimos para fosilizar, vamos a decirlo así. Porque el fuego al aire libre rara vez se puede conservar y el fuego en las cuevas, en las cuevas antiguas, es muy difícil que se conserve. Digamos la estructura de combustión, el hogar, que puede conservar cenizas, pero no es una prueba directa. O se pueden conservar huesos quemados, pero la estructura de combustión es muy difícil que se conserve por la manera en la que se forman los rellenos en las cuevas, los yacimientos de las cuevas en las épocas más antiguas, debido a la entrada de materiales geológicos gruesos. Por lo tanto, tiene problemas de conservación. Yo creo que hay fuego de hace más de 400.000 años, tiene que haberlo. Yo diría que desde Homo erectus, dos millones de años, tiene que haberlo, Pero no es fácil que se conserve. Ahí tenemos un problema. En Atapuerca, por ejemplo, no hemos encontrado fuego en ningún sitio. Tenemos un registro arqueológico de casi un millón y medio de años. No hemos encontrado fuego. Pero yo creo que lo usaban. El fuego se hace muy fácil. Sí, sí, es muy fácil hacer fuego. Facilísimo. Es un gesto.

13:05
Juan Luis Arsuaga. No es importante la fabricación del fuego. Estas novelas de ‘En busca del fuego’, que dicen que lo han perdido, que no lo saben producir… Si hacer fuego es muy fácil. Se puede hacer por fricción, con dos palos. Los hadzas lo hacen, y es irrelevante, ¿no? Trivial. No es una cosa a la que le dediquen mucho tiempo. Y luego hay otra forma, volviendo al yacimiento que he comentado del fuego más antiguo o los hogares más antiguos encontrados que tienen más de 400.000 años. Ese se hizo con pirita y pedernal, así es fácil saltar chispas. En España se ha hecho tradicionalmente, con un eslabón y con pedernal, un eslabón de cadena, una pieza de hierro, golpeando contra un pedernal y saltan chispas. Yo lo hacía de niño, yo lo hacía de niño, me hacía gracia ver saltar las chispas de noche en una habitación oscura, tú golpeas con un hierro o un trozo de perno, saltan chispas. El hierro fundido no existía, pero puedes utilizar la pirita, por ejemplo. Es más importante la yesca, tener una buena yesca es más importante. Pero mira, por ejemplo, Etchi, el hombre del hielo, llevaba en el zurrón su mechero, o sea, llevaba un trozo de pirita, creo, un trozo de sílex y, eso sí, llevaba la yesca. Lo que llevaba Etchi en particular era un hongo yesquero. El hongo yesquero se utilizaba mucho, es fácil de conseguir. O sea que llevaba en su zurrón, como alguien puede llevar un encendedor, llevaba ahí el trozo de metal, en este caso de pirita, un trozo de pedernal y hongo yesquero. O sea, no es tan importante producirlo, no es algo extraordinario. Simplemente hay que fijarse en que saltan chispas cuando golpeas las piedras adecuadas. Luego es perfeccionamiento, porque si tú estás en una pradera, por ejemplo, seca, puedes producir chispas y antes o después prende alguna. Es refinado, ¿no? Pero si vais a Atapuerca, hay un centro de arqueología experimental y ahí se hace fuego con boñigas, con las boñigas de caballo, por ejemplo, con estiércol es fácil hacer fuego, lo hacen allí los monitores. Pero tú imagínate a alguien que lo ha visto desde que ha nacido. Debían de saber hacer fuego a los tres años, o a los cuatro.

16:26
Juan Luis Arsuaga. No es tan extraordinario la producción de fuego. Pero es muy importante en la evolución humana. De hecho, somos la única especie no crudívora. Si tú me preguntas qué es lo más original de nuestra especie, yo te diría que procesamos el alimento. La única especie no crudívora que hay en este planeta. Para los griegos, por ejemplo, el paradigma de lo salvaje era eso, homófagos en griego, homófagos, que comen comida cruda. Es importante el fuego. Es importante porque desde el momento en el que se convierte en nuestra anatomía. O sea, nuestro tubo digestivo es como es porque tenemos fuego. Por lo tanto, el fuego es anatomía, es lo que le falta al tubo digestivo. Hasta los animales prefieren la comida cocinada.

17:31
José Luis. Hola, soy José Luis. Me encantaron tus libros con Millás. Juan Luis, cuando imagino la vida en las cuevas, veo a gente trabajando sus utensilios, pintando las paredes, cuidándose unos a otros. ¿Nos puedes contar cómo era la vida cotidiana en las cuevas de Atapuerca y si se organizaban en familias monógamas?

17:58
Juan Luis Arsuaga. Bueno, claro, habría que hablar de en qué época. Es que la evolución humana son muchos millones de años. Los primeros no, desde luego no eran monógamos. Creo yo que no eran monógamos. Pero en el libro discuto la teoría de un autor que opina que la monogamia está en la raíz y en el origen de la evolución humana. Es lo que nos hizo humanos, pero yo no estoy de acuerdo. Pero vamos a empezar a preguntarnos si somos monógamos nosotros. Es decir, dentro de monógamos, hay variantes. Una sería polígamos, que puede ser poliandria o poliginia, pero es igual. O sea, grupos formados por un individuo de un sexo y el resto del otro. Y otra cosa no utilizamos estos términos cuando escribimos científicamente porque tienen connotaciones morales y no son adecuados para los animales. Pero el otro sería promiscuo, para entendernos. O sea, muchos machos, muchas hembras en el grupo. Dentro de los primates, las opciones son parejas, monogamia, muchos machos, muchas hembras, o un macho, muchas hembras. En los grandes simios, en nuestro grupo, son las variantes que hay. Lo que pasa es que la especie humana es diferente porque nosotros tenemos dos niveles. Es decir, hay familias nucleares dentro de una estructura más amplia que es el grupo. Y luego hay un tercer nivel. Para entendernos, los chimpancés tienen grupo, pero no tienen familia. Tienen una comunidad donde hay muchos machos y muchas hembras. Pero es el único nivel social. Luego están las madres con sus crías, pero eso no es un grupo social. Y luego la comunidad, solo hay un nivel. En los gorilas hay un macho, simplificando esto y simplificando todo porque es mucho más variado, pero bueno, en los gorilas encontramos un solo macho que se reproduce con un grupo de hembras. Entonces solo hay un nivel, la familia y el grupo son la misma cosa. Digamos, hay familia pero no hay grupo. En los chimpancés hay grupo pero no hay familia. Y nosotros tenemos familia y grupo. O sea, nosotros tenemos la familia nuclear, que es una pareja con sus hijos, Y esta familia nuclear se asocia con lo que se llama la familia extendida. Otras parejas con hijos más o menos emparentadas unas con otras, cercanas para entendernos. Un segundo nivel, o sea, el grupo está hecho de familias. Por primera vez aparecen dos niveles en la biología social. Hasta entonces solo hay un nivel, la familia o el grupo.

21:23
Juan Luis Arsuaga. Ahora hay dos, la familia y el grupo. Y luego en Homo sapiens tenemos un tercer nivel, que es la tribu. La tribu es una identidad simbólica, no es biológica. Tenemos la familia nuclear, que forma parte de la familia extendida, el grupo, y los grupos que a su vez forman todos juntos un nivel de agregación a nivel social, que no es biológico, porque el cemento no es la consanguinidad, el parentesco, sino que es una unión ideológica o mitológica, y es lo que llamamos la tribu. Y el orden evolutivo para mí es: promiscuo, lo del chimpancé, muchos machos y muchas hembras, eso primero, luego los dos niveles, pareja y grupo, y por último, en Homo sapiens, tribu. Por eso te digo que si estamos en los australopitecos, nivel uno. Si estamos en Homo erectus, nivel dos. Y si estamos en Homo sapiens, nivel tres. Con un nivel nuevo, simbólico, mítico, que es la tribu. Y, ¿cómo somos nosotros? Pues yo diría que somos tribales, muy tribales, que somos familiares, con el sentido familiar del grupo, de parentela, lo que se llama en España la parentela, y luego somos monógamos. Me estoy refiriendo a la foto fija. La pregunta no es si somos monógamos toda la vida. La pregunta es cuál es la estructura social. La estructura puede cambiar, pero la estructura se mantiene. Si tú haces una foto, cómo está organizado aquello. Eso no quiere decir que luego no se puedan alternar o cambiar las parejas o separarse, pero haces una foto y te sale la estructura del grupo. A eso me refiero.

23:48
Enrique. Hola, Juan Luis, yo me llamo Enrique, soy educador ambiental y desde nuestra sociedad a veces miramos al pasado como una época idílica, en la que pensamos que cazar, recolectar nos hacía más libres. ¿Tú cuando piensas en el paleolítico lo ves como un Edén y te gustaría convertirte en un habitante de ese Edén?

24:09
Juan Luis Arsuaga. Sí, bueno, la respuesta corta es sí, ahora vamos con la larga. Hasta el siglo XX no hay duda, se vivía mejor en el paleolítico, hasta el siglo XX. Pero no es una opinión, es estudiando parámetros biológicos directamente. O sea, la esperanza de vida no aumentó. Date cuenta de que en España, en 1900, teníamos una esperanza de vida al nacimiento por debajo de los 40 años, como en el paleolítico. Simplemente la revolución económica que supuso el neolítico no mejoró la calidad de vida, simplemente aumentó el tamaño de la población. Se podían alimentar más bocas. Con la transformación de los ecosistemas se desviaba todo el flujo de energía hacia una sola especie, que es la nuestra, y se podían alimentar más bocas, pero no vivir mejor. No vivían mejor porque entramos en lo que un autor ha llamado ‘la trampa malthusiana’, de Malthus. Cualquier mejora en la producción del alimento se veía seguida de un aumento en el número de hijos. Con lo cual, la trampa malthusiana no se traducía en una mejora de la calidad de vida. Aparecía el arado romano, por ejemplo, y mejoraba las cosechas, la productividad, pero entonces había más hijos que vivían, con lo cual seguía tocando lo mismo, siempre tocaba lo mismo. Se empieza a salir de la trampa malthusiana con la revolución industrial, porque ya se empieza a controlar la natalidad, el número de hijos. Se mejora la alimentación, por ejemplo, pero en lugar de tener más hijos, con lo que esa mejora se compensaría, se empieza a tener menos hijos. Se empieza a invertir más en menos hijos. Es decir, invertir más recursos en menos hijos. Bien, y eso pasa sobre todo en el siglo XX y XXI. Si me dices si prefiero vivir en la época de Altamira o ahora, digo ahora, sin duda. Pero en el siglo XIX, digamos, siendo un artesano o un pescador, por ejemplo, ser un pescador del siglo XIX o del XX. o vivir en la época de Altamira, elijo la época de Altamira. Pero tenemos suerte y ahora no, ahora prefiero esta época.

27:23
Juan Luis Arsuaga. Esta época es mejor que Altamira. Mejor para nosotros, muchísimo peor para el planeta. Y ya veremos cómo acaba. Pero, en términos humanos, mejor ahora que muriéndote de parto en el paleolítico. El problema es que también se murieron de parto en el siglo XIX. Para eso, pues prefiero tener una alimentación más sana y una vida menos esclava y más natural, digamos. Para morir en el parto, pues ya te da lo mismo, pero ahora ya no se mueren de parto las mujeres, con lo que es mejor ahora.

28:12
Bárbara. Buenas, Juan Luis, me llamo Bárbara y soy una aficionada a esto, recientemente empecé a encontrarte en redes sociales, y estoy maravillada de estar aquí hoy. Mi pregunta es muy sencilla, lo que no sé es cómo será la respuesta, ¿de dónde venimos?

28:29
Juan Luis Arsuaga. Bueno, pues de la primera bacteria ¿no? Del último extremo de una bacteria, es decir, de algo muy complejo. Las bacterias son unos organismos muy complejos, unos sistemas muy complejos. Venimos de la bacteria. Y hemos pasado por muchas etapas, luego vino la célula compleja, que eso fue un gran paso. Muy importante, muy importante, la célula compleja. Luego vinieron los seres pluriceulares, los animales, los vertebrados que vivían en el agua, luego los anfibios, de ahí pasamos a los mamíferos, se suele decir que a los reptiles, pero reptil es un término muy amplio, pasamos a los amniotas, como habría que decir, los antepasados de los mamíferos, luego los mamíferos, luego aparecieron los primates y más adelante los simios y finalmente nosotros. Y hago todo este repaso porque ninguna de esas grandes transiciones, como se llaman, grandes transiciones evolutivas, era inevitable o necesaria o fatal. Cualquiera de ellas podría no haberse producido. Yo creo que el origen de la vida era lo más probable, casi necesario la aparición las células complejas no era inevitable, de hecho costó dos mil millones de años que aparecieran, dos mil millones de años, eso es mucho tiempo, pero aparecieron, podrían no haber aparecido, pero aparecieron. Y luego también costó mucho tiempo que aparecieran los animales, podrían no haber aparecido. Dentro de los animales, los vertebrados podrían haber aparecido porque hay muchos filos, muchos tipos de animales, muchos, y nosotros solo somos uno de ellos. Puedo imaginarme un planeta sin vertebrados, perfectamente. Un planeta de insectos, por ejemplo. Luego, yo creo que es lógico que los mamíferos aparecieran, más probable. Seguidamente, los primates solo han aparecido una vez. Yo estos cálculos los hago diciendo: “Bueno, ¿cuántas veces ha aparecido esto?” Si algo ha aparecido muchas veces… por ejemplo, la placenta. La placenta ha aparecido muchas veces. Bueno, pues debe de ser que la evolución acaba encontrando esta solución y es más probable que aparezca. Pero dentro de los primates están los simios.

31:51
Juan Luis Arsuaga. Simios quedan muy pocos. Es un grupo de primates en retroceso, casi al borde de la extinción. Hay muchos más monos que simios. Simios, en esencia, solo hay chimpancés, orangutanes y gorilas, y nosotros. O sea que los simios forman un grupo en franca decadencia, podrían haberse extinguido tranquilamente, eran muy pocos, pero nosotros surgimos de ahí y no nos hemos extinguido. Cada una de estas transiciones pudo no haberse producido. Entonces, tendríamos un planeta de mamíferos o un planeta de algo parecido a los mamíferos. Una vez que ya aparecieron los vertebrados, porque si no sería un mundo de insectos que formarían sociedades, como lo hacen los insectos sociales. Sí, puedo imaginarme un grupo en el que las formas de vida dominantes en tierra fueran los insectos sociales. De hecho, lo son. En el mundo de los invertebrados, las especies dominantes son los insectos sociales. Con lo cual, puedo imaginarme eso. Por lo tanto, ha habido que pasar muchos umbrales para llegar hasta la especie humana, la mayor parte de los cuales no eran para nada inevitables o necesarios o obligatorios y pudieron no haberse producido. En pocas palabras, yo creo que por ahí fuera tiene que haber mucha vida bacteriana, pero pocas especies como la nuestra, tecnológicas. Pocas especies. Yo creo que es difícil.

34:05
Bárbara. Bueno, Juan Luis, ¿y estamos solos en el universo?

34:08
Juan Luis Arsuaga. El origen de la vida parece bastante probable, o sea, para un biólogo, el origen de la vida, una vez que sabemos que los ladrillos, la química orgánica, las moléculas necesarias andan por ahí y, de hecho, se encuentran en los meteoritos que caen a la Tierra. Nunca hemos encontrado un ser vivo extraterrestre, nunca, pero sí que hemos encontrado los ladrillos de la vida, y en abundancia. Y ahora ya se ha enviado una sonda a un asteroide que ha muestreado el asteroide y ha encontrado todos estos ladrillos de la vida. Esto en el agua, una vez que el planeta se estabilizó, se terminó la lluvia de meteoritos que sufría el planeta, de manera que el agua estaba permanentemente… Estas moléculas, el ARN y las otras, terminarían por asociarse, por formar una estructura cerrada, pero comunicada con el exterior. A un biólogo esto le suena bien. Sabemos que hay moléculas orgánicas por todas partes en el universo, por lo menos en el sistema solar, al menos en el sistema solar, que se formaron cuando se formó el sistema solar. El origen de la vida no parece el gran problema. Digo esto porque muchas veces se dice: “Bueno, ya, pero la ciencia no ha conseguido explicar el origen de la vida”. A mí no me parece un problema el origen de la vida, el origen del universo sí, o el de la mente humana sí, el origen de la vida no me parece algo tan problemático. Pero de ahí a la aparición de una especie tecnológica como la nuestra, como he dicho antes, son muchas transiciones, cada una de ellas tiene probabilidades bajas, cada una de ellas, y las probabilidades hay que multiplicarlas, con lo cual la probabilidad final cada vez es más pequeña. Entonces, para resumir, no creo que haya muchas especies como la nuestra en el universo. Pero, ahora viene la cuenta. Imaginemos que hay una especie como la nuestra por cada 100 galaxias. No una por galaxia, una por cada 100 galaxias. No hay mucho, ¿no? Una especie como la nuestra por cada Vía Láctea, por cada 100 galaxias. Resulta que en el universo hay, como mínimo, 100.000 millones de galaxias. 100.000 millones de galaxias. O sea, eso nos da 1.000 millones de galaxias con vida inteligente, Pero es que los cálculos más recientes dicen que no son 100.000 millones de galaxias, que pueden ser 300.000 millones de galaxias, algunos creen que un millón de millones de galaxias. Eso quiere decir que aunque la probabilidad de que haya una especie inteligente sea de un 1%, es decir, una de cada 100 galaxias, resulta que hay miles. La cuenta, el cálculo, nos da miles de galaxias, claro, entre un millón de millones de galaxias, miles de galaxias con media inteligencia. O sea que sí, seguramente, por esta cuenta, haya otras especies como la nuestra en algunas galaxias, entre las 500.000 o 700.000 millones de galaxias. Así que si os consuela pensar que hay más gente como nosotros, ya os he dado un argumento serio. El pequeño problema es que no se puede viajar de una galaxia a otra, o sea que nunca los conoceremos.

38:37
Montse. Hola, Juan Luis, encantada. Yo soy Montse, trabajo con mujeres y viendo un documental en casa con los hijos sobre esos ancestros nuestros que vivían en Indonesia, que parecen hobbits, nos preguntábamos cómo vivían y si nos puedes hablar de ellos y en particular sobre esas mujeres hobbits.

38:59
Juan Luis Arsuaga. Cuando hablamos de los hobbits no me refiero a los del ‘Señor de los anillos’, se ha llamado hobbits al hombre de flores, al homo floresiensis, que es una especie muy sorprendente que se descubrió y además muy recientemente. Los primeros que se descubrieron, y que supuso una sorpresa mayúscula, porque están en una isla a la que solo se puede llegar por mar, que está en Indonesia y que se llama Flores. Se les ha puesto ese apodo, ese mote, porque medían un metro de estatura, los primeros que se encontraron, fueron un par de individuos con ese metro de estatura y se especuló, se empezó a discutir acerca de si eran patológicos, enfermos o se trataba de una población de ese tamaño. Luego se han encontrado más y se ha visto que no, que tenían ese tamaño como población, adaptado al tamaño de la isla, por otro lado, a los recursos que la isla podía proporcionarles. Por lo tanto, eran unos cazadores muy misteriosos, que debieron de desaparecer cuando llegó el homo sapiens a la isla, hace 50.000 o 60.000 años. O sea, que, por supuesto, estuvieron viviendo, son contemporáneos del homo sapiens. Quizá no hayan convivido mucho tiempo, pero cuando el homo sapiens salió de África para extenderse por todo el mundo, los hobbits estaban ahí felices, sin imaginar que acabaríamos encontrándolos. Y esa debe de ser quizá la causa de su extinción, si no hay otra más natural, como algún volcán, ya que vivían en una isla volcánica, lo que también pudo haber influido. Pero yo apostaría por el Homo sapiens, como causa de su desaparición. Es una de las mayores sorpresas que me ha llevado en mi vida, en mi carrera. De hecho, recuerdo cuando empezó a llegarnos la información embargada. Yo pensaba que era una broma, que era una inocentada, que era una broma que me estaban haciendo. Llamé a varios colegas internacionales y me confirmaron que ellos también lo estaban recibiendo. Llamé a la revista y me dijeron que era verdad. Y yo dije: “Bueno, pues eso es una conspiración mundial para hacerme una inocentada, o es que esto es verdad. Y lo que era verdad es que los hobbits medían un metro

42:26
Juan Luis Arsuaga. O sea que los hobbits tienen cara corta, cara pequeña, y muelas pequeñas. Pero también el cerebro pequeño. Y estaturas muy bajas. Los primeros que se descubrieron tienen entre 50.000 y 100.000 años, son muy recientes, pero ahora se ha descubierto un yacimiento que tiene 800.000 años casi, más de 700.000, y ahí se ha encontrado un fragmento de mandíbula y se ha encontrado un húmero, y todavía es más pequeño, o sea que esos pigmeos llevan, vamos a llamarlos así, llevan en esa isla cerca de un millón de años. A eso añadimos que a esa isla solo se puede llegar navegando, nunca se ha podido llegar andando, nunca, jamás, tuvieron que llegar navegando, tenían una tecnología que no tenían los australopitecos, desde luego, o sea una tecnología muy bien elaborada, vivían con los dragones de Komodo que pueden pesar 100 kilos, o sea que eran mucho mayores que ellos. Había en esa isla elefantes enanos, pero bueno, enanos de 500 kilos, como un toro de lidia, un toro de lidia pesa 500 kilos o sea un elefante del tamaño de un toro de lidia es un elefante muy pequeño, es un elefante enano, más bajo que una persona. Eso es un elefante que nos llegaría por aquí. Un toro te llega por aquí, o sea que es enano». Y bueno

45:58
Juan Luis Arsuaga. De hecho, la especie humana se diferencia de los simios, de los grandes simios, en que tenemos los hijos muy seguidos, muy, muy seguidos, muy seguidos. Una ventaja para la especie, que tenemos hijos más seguidos, ya que podemos criar hijos, la cuestión no es tenerlos sino criarlos, más seguidos. Entonces, en el caso de los hobbits pon que fueran como los chimpancés, pon que tuvieran un hijo cada cinco o seis años. En el caso de los chimpancés, la razón por la que los hijos no se tienen tan seguidos es porque el padre no colabora en la crianza. De hecho, ni siquiera se sabe quién es el padre, porque son promiscuos y los padres se desentienden. Y, por lo tanto, eso hace que el espacio entre nacimientos tenga que ser muy largo. Porque hasta que un chimpancé no tiene cuatro o cinco años, cuatro por lo menos, no puede quedarse embarazada la madre de otro, porque tendría que ocuparse de dos, y no podría. Entonces, claro, para contestar a tu pregunta, habría que saber qué tipo de biología social tenían. Porque si los padres no colaboraban en la crianza, tendrían una cría cada cinco o seis años. Entre los chimpancés, las hembras y los machos hacen lo mismo, exactamente, ecológicamente iguales. Ecológicamente son iguales, no hay diferencia. En el caso de los hobbits, si no cazaban, harían lo mismo, conseguir frutos, no habría diferencia. La diferencia existiría si cazaban, porque si no cazaban una hembra de chimpancé come la misma fruta que un macho, sin ninguna diferencia y en el mismo sitio. De hecho se congrega la comunidad ahí, la única diferencia es que la hembra, si es madre, tiene crías a su cuidado, pero bueno como se mueven en grupo eso no marca una diferencia. Reflexionando sobre tu pregunta, veo que la diferencia se empieza a dar cuando hay caza, caza mayor, o caza que requiera grandes desplazamientos. Y yo juraría que eso es muy reciente, muy homo sapiens, lo que se llama caza de persistencia por persistencia, o sea, de largos desplazamientos siguiendo una presa, y eso está reñido con tener un lactante y un niño de tres años y uno de cinco. Entonces, habría que empezar a hacer esos cálculos en los que no me había metido hasta ahora pero seguramente en especies como Homo erectus se desplazarían en grupo, porque no creo que tuviesen un modelo de caza que requiriese grandes desplazamientos. Y si me apuras hasta los neandertales con, más bien, una economía de grupo. No creo que hubiera grandes diferencias.

49:23
Juan Luis Arsuaga. La diferencia es que las madres tienen que dar de mamar y tienen críos pequeños que están con ellos. Seguramente los padres neandertales también cooperaban en el caso de que supieran quién era su hijo. Eso, si fueran monógamos los neandertales, que como veis, era es una cosa muy complicada.

49:44
Montse. Al hilo de la pregunta, Juan Luis, entiendo que las mujeres no podían unirse a la caza mientras tuvieran a un bebé lactante, ¿cuál es la edad estimada de la lactancia en esa época y cuál sería la que podríamos tener actualmente?

50:02
Juan Luis Arsuaga. Es que no es fácil contestar a estas preguntas porque depende de qué tipo de caza. Por ejemplo, entre algunas comunidades inuit que cazan renos. La caza de renos es colectiva, o sea, la realiza toda la comunidad. Lo que hacen es conducir todos, entre todos, a los renos a un despeñadero, digámoslo así. Bueno, los conducen a un río donde los matan. Ahí participa todo el grupo. Esa misma comunidad que te digo, dependen en gran medida de los salmones. La pesca de los salmones es comunitaria. Es que hay un espectro muy amplio. Sería mejor expresarlo en términos de calorías, cuántas calorías aportan, podríamos decir. Sería una manera más adecuada de cuantificarlo, porque la caza es un espectro tan amplio que no sé si incluye el marisqueo, según cómo se mire. Si estamos hablando de caza mayor, porque la gente se centra en la caza mayor, cuando hablan “¿cazaban?”, están pensando en un mamut. Los mamuts los cazaban muy de tarde en tarde, si es que los cazaban alguna vez. Entonces, por lo general, los modelos de caza son de grupo. Lo que pasa es que la especie humana, el Homo sapiens en particular, es una especie que sí, es diferente en el sentido de que la caza es a mucha distancia y es una caza por resistencia, por agotamiento de la presa. Entonces, claro, ahí obviamente es más difícil. No es tan grupal como especializada, se necesitan especialistas. Entonces, esos especialistas, por lo general, son hombres jóvenes, que son los que pueden seguir a una presa durante días o semanas, durante muchísimo tiempo y alejarse mucho del campamento. No niños o adolescentes varones, ni tampoco hombres mayores. Este tema de la economía, que es como hay que tratarlo, se merece un estudio mucho más complejo que el de cazaban o no cazaban»

53:34
Juan Luis Arsuaga. La energía que se invierte en reproducción, primero hay que disponer de ella. Primero está la supervivencia, luego la reproducción. Entonces, conforme va habiendo más disponibilidad de energía, el desarrollo se acelera. Entonces, pongamos que tuviesen su primera regla a los 14 años, 15, depende de la latitud, no es fácil, pero a igualdad de latitud más tarde que hoy, claramente más tarde que hoy para la misma latitud. Tendrían su pico de fertilidad y su primer hijo sobre los 20-21 y luego un hijo cada tres años. Con lo cual, pues una mujer podría perfectamente estar gestando, tener un hijo de tres años o de cuatro, otro de siete u ocho, dependiente, quiero decir, otro de 11 o 12, otro de 15, o sea que tenían una prole con niños de muy diferentes edades en Homo sapiens, y en diferentes etapas de la vida, desde gestante hasta adolescente. Una mujer podría tener muchos hijos. Y eso limita su radio de acción, digámoslo así, y su papel en la economía del grupo. En el caso de los hobbits, vamos a aplicarles el modelo de los chimpancés, por ejemplo. Pues entonces tendrían un hijo cada cinco o seis años, empezando a los 14, 13, y terminando sobre los 40 y poco. Menos hijos, al final del ciclo, que una mujer. O sea, los grandes simios tienen menos hijos que las mujeres, que los seres humanos. Lo que es interesante, seguramente tiene que ver con que hay más cooperación social, se lo puede permitir, para entendernos, pero quizá se especula con que sea una de las claves del éxito de nuestra especie. He comentado antes que los grandes simios es un grupo en decadencia y es que son muy lentos, reproductivamente hablando son muy lentos, tienen los hijos muy separados y eso es un problema. O sea, viven mucho, son inteligentes, son grandes, pero tienen los hijos muy separados porque son muy lentos, su desarrollo es muy lento. Entonces, nuestra especie, una parte del éxito es que somos inteligentes, tenemos un cerebro más grande, incluso, tenemos un desarrollo muy largo, somos lentos, más lentos en el desarrollo, pero tenemos los hijos muy seguidos. Fíjate, eso lo cambia todo. Si no tuviésemos un desarrollo como el que tenemos, desarrollo óseo, por ejemplo, para utilizar una medida objetiva. Tenemos un desarrollo óseo que dura hasta los 18, 19, 20 años, a los 21 se termina el desarrollo óseo, y tuviéramos un hijo, en la prehistoria, cada siete años seguramente nos habríamos extinguido. Pero no solamente no tenemos un hijo cada siete años, sino que los hemos tenido cada tres o cuatro años. Como tienen los cazadores y recolectores modernos, tienen cada tres o cuatro años.

57:34
Juan Luis Arsuaga. O sea que esa ha sido una de las claves de nuestro éxito.

57:39
Hombre 4. Hola, Juan Luis. Quería hacerte una pregunta para entender un poco más el tema de la prehistoria. ¿Qué serie o peli nos recomendarías para indagar un poco más en todo ese tema?

57:52
Juan Luis Arsuaga. Películas, ninguna, de ficción. Pero no me lamento por ello. Quiero decir que yo creo que las películas tienen que ser divertidas, ¿no? En eso he evolucionado, digamos, he cambiado. Bueno, no sé, me gusta ‘Gladiator’. Me parece una buena historia, yo me lo pasé muy bien. Por supuesto, está todo mal, pero ¿y qué? Estuvo simpática, me pasé un rato muy agradable y la he visto más veces. Yo creo que a una película no hay que pedirle que sea un documental. Hay una película que se llama ‘En busca del fuego’, antigua, que tuvo mucho éxito y que es un disparate absoluto, desde el punto de vista científico, pero a mí me parece bien, también me lo pasé muy bien. De hecho, invitamos al director, que se llama Jean-Jacques Annaud, francés, a un ciclo que hicimos y el hombre aceptó, lo cual, en fin, me resultó emocionante. Era un ciclo que se hacía en la universidad, estaban ahí los alumnos de arqueología y decían: “Pero bueno, es que esto no es riguroso y tal”. Entonces Jean-Jacques Annaud dijo algo que a mí me conquistó: “Bueno, vamos a ver, para no discutir. Imaginemos que esto ocurre en otra galaxia. Ya está. ¿He dicho yo que esto haya pasado en el planeta Tierra? ¿No

01:01:24
Juan Luis Arsuaga. Yo me preguntaba: “¿Qué es esto del hiperespacio?” O sea, ¿qué es el hiperespacio? Y recientemente leyendo a Isaac Asimov, que es de la época del hiperespacio, lo entendí. En el espacio, en el universo, no se puede viajar más deprisa que la luz, es imposible, en este universo. El salto en el hiperespacio, que se le ocurrió a alguien, es que tú sales del espacio, del espacio-tiempo, te sales fuera del universo, fuera del universo, y viajas, no sabemos por dónde, porque sin el universo no hay espacio, no hay nada. O sea, cómo ir de una galaxia a otra saliéndote del espacio-tiempo, saliéndote del universo y volviendo a entrar. Bien, todo esto es absurdo, científicamente hablando. Pero está bien pensado. Entonces, quiero decir, ¿para qué sirve una novela o una saga como la de ‘Dune’? Para reflexionar sobre nosotros. ‘Dune’ es súper actual. Está compitiendo por un recurso. Ese recurso es la melange. Es una sustancia que permite plegar el espacio-tiempo. ¿Y quiénes viven en ese…? ¿Dónde se encuentra esa sustancia? En el desierto. ¿Y quiénes viven en el desierto? Unos nómadas. Tradúcelo por petróleo y árabes, y es lo mismo, ¿no? Como metáfora de los recursos, de los imperios, hay emperadores, o sea, en ‘Dune’, el emperador puede ser Trump, si quieres, ¿no? Me parece muy interesante. Ahora, eso tiene un punto importante, y es que más vale que nos ocupemos de este planeta porque no hay otro a dónde ir.

01:03:32
Mujer 3. Hola, Juan Luis. Estoy disfrutando muchísimo de tu charla y gozando con tus conocimientos muchísimo. Soy bióloga y me dedico al gran consumo en materia de alimentación. Has comentado un par de tips del fuego, de revoluciones, me ha encantado. Y tengo entendido que también hace un tiempo estuvo una mujer extraordinaria sentada en la misma cueva que tú, que es Jane Goodall. No sé si nos puedes comentar algo sobre ella porque la nombras en tu libro y me gustaría saber qué destacarías de ella.

01:04:01
Juan Luis Arsuaga. Sí, en el libro, por alguna razón, por circunstancias de la temática en la que yo me muevo, las protagonistas son mujeres, pero no me lo había planteado, lo he descubierto cuando he leído el libro. Porque el primer lector fui yo. O sea, yo recibí el primer ejemplar y dije, “Me voy a leer este libro”. Porque no se parece en nada cuando escribes en el ordenador a luego el libro. No se parece en nada la experiencia. Es curioso. Cuando estás escribiendo, estás escribiendo. Entonces el primer libro me llegó a mí y dije: “Me lo voy a leer, a ver qué cuento aquí”. Y entonces dije: “Pero caray, si todas las protagonistas son mujeres”. Y luego entendí por qué. Primero están las primatólogas, que es tan importante, que son Birutė Galdikas, que es la última en fallecer, se lee en el libro, pero la metí cuando ya estaba en pruebas, Birutė Galdikas, que estudia los orangutanes, y además he estado viéndolas a todas en el campo. Jane Goodall, yo estuve en el Gombe, y luego Dian Fossey, en los Virunga, estuve en los Virunga pero ella ya había muerto, pero he estado con sus animales, con sus simios. Es muy curioso, es un sentimiento muy interesante porque, por ejemplo, a Fossey la vi una vez en un congreso, pero no puedo decir que haya hablado con ella, pero a los que sí he conocido son a sus gorilas. Interesante fenómeno, ¿no? Por ejemplo, con Goodall, un personaje que sale mucho, es una hembra que se llama Flo, muy importante, Flo tuvo una hija que se llamaba Fifí y yo conocí a Fifí, ¿no? Y se lo dije a Jane, porque acababa de tener un hijo con 40 y algo. Y me sorprendió, veía a Fifí con su cría, parece que tenía 45 años ya, con la cría, y me interesa saber hasta qué edad tienen hijos, ¿no? Entonces se lo dije a Goodall: “Pues he estado viendo a Fifí, ¿qué tal está?” Me preguntó. Es curiosa la relación. “Pues está estupendamente”, le dije. Y es interesante esta relación a través de chimpancés. Las conocí, y son muy importantes, han cambiado muchas cosas. Y también Goodall me conecta con un paleontólogo muy importante que es Louis Leakey, que fue el mentor de estas tres paleontólogas, que ese sí es de mi gremio, y más conocido en nuestra comunidad. Recuerdo cuando murió Fossey, por ejemplo, que estaba en la facultad yo, o sea, que las he tratado y las he conocido y, bueno, pues hemos hecho una carrera juntos, en cierto modo, aunque me llevan algunos años, pero no muchos, hemos ido en trayectorias paralelas, ¿no? Y yo tuve la oportunidad de conocer a sus amigos simios, y eso también me parece que es un vínculo que no todo el mundo puede decir. Mucha gente conoce a Goodall, pero no tanto a Fifí, a la familia. Y esas tres son muy importantes. Pero luego menciono en el libro a una mujer fantástica que se llama Mary-Claire King, que le dimos el premio Princesa de Asturias el año pasado. Y Mary-Claire King tiene una novela, o sea, su vida es una novela, también la he seguido en paralelo. A esta no la conocía personalmente, pero para que tengáis una idea del personaje, empezó estudiando proteínas, es la del 1%, la que descubrió que nos diferenciamos de los chimpancés en el 1%, o sea, el 1% es la idea suya. Lo publicó en un artículo muy importante, que yo lo leí, en tiempo real, cuando salió. Me pareció muy impresionante eso.

01:08:15
Juan Luis Arsuaga. Luego, ella fue la que descubrió un gen, el BRCA1, y es muy conocido, Breast Cancer 1. Es un gen que tiene una herencia mendeliana, una herencia muy sencilla, una herencia normal, simple, y este gen produce cáncer reproductivo, o sea, cáncer de mama, algún tipo de cáncer de mama, ovarios, próstata, y ese tipo de tumores, de hecho, es muy conocido porque ese alelo, esa variante mutada ahora se puede identificar en familias, en mujeres que tienen muchos antecedentes familiares y Angelina Jolie es un caso de persona que tiene este alelo y es un caso muy conocido. Entonces ha trabajado mucho en la genética del cáncer, con un enorme descubrimiento y luego, no contenta con eso, ella participó en la identificación, porque la llamaron, de los niños secuestrados por la dictadura argentina. La llamaron las abuelas. Y entonces estuve desarrollando herramientas genéticas, moleculares, para identificar a los padres de niños supuestamente secuestrados por la dictadura. Y consiguió identificar a muchos. Pero eso tuvo una enorme importancia porque ella fue la que convenció a los jueces de que las pruebas genéticas eran viables. Las pruebas de paternidad hoy en día es una cosa que se admite en todos los juzgados. Se considera una prueba fiable, muy fiable, pero no siempre fue así. En aquella época había que demostrar ante los jueces que estas pruebas que entonces eran más rudimentarias, eran pruebas suficientes para un fallo. Ella activa, no solo en la recuperación, sino en lo que tiene que hacer un científico que es el desarrollo de técnicas que luego puedan ser utilizadas en los juicios. Y eso está muy bien. Y ahora sigue trabajando con la herencia de algunas enfermedades mentales como la esquizofrenia. Yo tuve con ella un diálogo en Gijón, delante del público, y allí dijo que pensaba donar el premio a un hospital de Palestina. O sea, quiero decir, una persona que es un privilegio haber conocido, ¿no? Y luego otra que tiene también mucha importancia en mi vida personal es Lynn Margulis. Lynn Margulis es muy importante en biología, porque es la que desarrolló la teoría de la endosimbiosis, la cual dice que las células complejas se producen por asociación entre dos células simples, bacterias y arqueas, dos, que se asocian, por cooperación, vamos a decirlo así.

01:11:39
Juan Luis Arsuaga. Y es la teoría moderna, hoy en día todo el mundo piensa en eso como origen para las células eucariotas, las células que tenemos nosotros, en un organismo pluricelular. Es muy importante en biología, y además también participó en la creación de esto que ahora está extendidísimo, que son la idea de los cinco reinos. La gente antes pensaba que había dos reinos, animales y vegetales, solo. Alguno no lo habréis estudiado todavía. Ahí está el reino animal y el reino vegetal. Y en realidad son seis reinos, porque hay otro más. La idea de que son cinco reinos independientes, que son los animales, los vegetales, los hongos, los protozoos y las algas, los protistas, las bacterias, ahora han añadido a las bacterias, las arqueas, arqueobacterias, como un reino. Pero ha cambiado nuestra visión de la vida, de lo que es la vida. Ahora sabemos que hay cinco o seis reinos, si queréis, diferentes. Se expresa en una mano, que no es esa idea tradicional como de una evolución ascendente, que va atravesando linealmente, sino una idea de una biosfera ramificada con muchas formas de vida. Es un cambio mental, de paradigma. Muchas de estas cosas se sabían, pero hasta que alguien no las formaliza, no las visibiliza, el cerebro no acaba de asimilarlas. Entonces, ahora vemos la vida como un fenómeno que tiene cinco o seis manifestaciones muy diferentes, muy, muy diferentes. Y eso lo hizo Lynn Margulis, que también tiene mucho que ver con mi historia vital, porque estuvo casada con Carl Sagan, que puede que os suene a los mayores, y tiene un hijo que se llama Adrián Sagan, con el que he escrito libros. Quiero decir, ¿qué tienen de particular estas cinco mujeres? ¿Por qué me interesan? Porque han estado aquí. Tenemos la tendencia a canonizar a la gente después de muerta. A mí me interesan más los vivos. Parece que hasta que no te mueres no adquieres una dimensión. Claro, mientras estás vivo eres un simple ser humano. No te empiezan a canonizar hasta que no te mueres. Entonces ya te conviertes en algo divino, diferente. Pues no, yo las he conocido a todas y eran seres humanos, como nosotros. Esa identificación de los profetas me gusta, porque yo creo que los profetas tienen más valor si no se idealizan, ¿no? Prefiero un profeta normal. Siempre me acordaré de que Darwin tenía muchísimo interés en conocer a Humboldt, muchísimo interés. Porque él lo había leído, era su héroe, su ídolo. Y finalmente lo conoció en Londres. Y quedó muy decepcionado, porque Humboldt, quedaron para comer, y Humboldt pues hablaba de la comida, de las patatas o lo que fuera, ¿no? Hablaba de lo normal, no hablaba de geobotánica en la comida, hablaba del tiempo, de lo normal, y a él le decepcionó, claro, suponía que iba a recibir una especie de revelación. Y yo, desde que leí eso, soy muy partidario de los profetas normales. Gente que dice cosas tan poco profundas como parece que va a hacer mucho calor.

01:15:52
Juan Luis Arsuaga. “¿Me puedes pasar la sal?”, no sé, porque no son grandes revelaciones, ¿no? Ese tipo de personas me parecen mucho más interesantes. Y es el caso con estas mujeres, a las que he conocido, que eran muy normales, pedían que les pasara el salero, corrientes, pero que hicieron grandes aportaciones. Margulis, por ejemplo, era muy peculiar como persona. Era un ser humano, caray. Es lo que tenemos que valorar, es un ser humano. Luego hizo muchas aportaciones científicas y era una persona muy curiosa y muy inquieta. Está muy bien haberla conocido, pero era un ser humano. Me encanta conocer seres humanos. Está muy bien. Y me faltaba Marie-Claire y ya también la conocí. Y ella está bien, está viva. Y son las protagonistas del libro. Si lo hubiera pensado a priori, a lo mejor lo habría escrito de otro modo. Quién sabe, a lo mejor se me hubiera ocurrido una estructura de libro distinta. Hubiera sido una buena forma de abordarlo. Claro, siempre hay que adoptar un ángulo, una mirada, una perspectiva. Yo qué sé, Cinco mujeres que cambiaron nuestra visión de la vida»

01:18:13
Carme. Hola, Juan Luis. Como siempre, un placer escucharte. Yo me llamo Carme, soy estudiante de Antropología y quería preguntarte, después de tantos años estudiando la evolución humana, ¿quién o qué crees que es nuestro mayor

01:18:31
Juan Luis Arsuaga. enemigo? Nosotros mismos, eso es obvio. No, enemigo no tenemos ninguno ahora, porque nos los hemos cargado a todos. A ver, los patógenos matan a mucha gente, y lo van a seguir haciendo, porque nosotros llevamos con los patógenos librando una guerra desde que existen los animales, o sea, bacterias, virus, protozoos y otros. Los patógenos son nuestros enemigos eternos, esos serían nuestros peores enemigos digamos terrestres. Un meteorito muy gordo, o sea en plan catástrofe, también nos haría una buena avería. Pero aquí en este planeta los patógenos. La cosa es que, claro, con la ciencia ahora tenemos la posibilidad de vacunarnos, se ha visto recientemente. Por lo que creo que nunca van a ser un problema para la especie. Entonces el problema somos nosotros, claro. El problema es el tiribalismo, obvio. El tiribalismo, sí. No creo que como para que desaparezca la especie, aunque tenemos armas nucleares, que son una amenaza. La amenaza, objetivamente hablando, la principal amenaza son las armas nucleares. Objetivamente hablando. Las armas nucleares pueden destruir todas las ciudades de este planeta y a todos los que vivimos en ellas. Como poder, pueden. La respuesta es las armas nucleares. Pero las armas nucleares son un problema porque detrás hay tribalismo, hay conflictos. O sea que nosotros, en resumidas cuentas, con nuestros juguetes somos la principal amenaza. Nosotros podemos acabar con el planeta y llevar a una existencia mucho peor, vamos a decirlo así. Pero en todo este discurso que parece muy catastrofista, porque hay motivos para la preocupación, por fin hay una buena noticia, que lo ha cambiado todo, por cierto. Cuando yo estudiaba, la principal amenaza para el planeta se consideraba que era la explosión demográfica, el aumento de la población humana. Bueno, pues se está reduciendo. Lo que nosotros estudiábamos, nos contaban y discutíamos, es que el problema principal de los ecosistemas y de la especie humana era la superpoblación, que llegaría un día en el que acabaríamos con todo.

01:21:43
Juan Luis Arsuaga. Y la mejor noticia de los últimos tiempos es que Asia pierde población. La población sigue creciendo porque los viejos todavía no nos morimos, pero ya se solucionará ese problema por sí mismo. Quiero decir que ya nacen menos de los que mueren. La población sigue creciendo porque, claro, se van añadiendo nuevos nacimientos y las primeras generaciones todavía son muy numerosas. Pero nacen menos de los que mueren. En 50 años han cambiado los problemas. Antes el problema era la superpoblación, nadie pensaba en la energía ni en los recursos. Nadie pensaba que se fuera a producir este aumento exponencial en el consumo de energía. Sobre todo la energía, es el principal factor, y los recursos. La superpoblación ha dejado de ser la amenaza, la espada de Damocles, y ahora es más el consumo de energía creciente. Cada generación consume mucha más energía que la generación anterior, pero muchísima más. No un poco más, muchísima más, y materiales, empezando por el agua, o sea que ahí es donde está el problema, y eso unido al tribalismo es un poco el crucigrama. Es muy difícil conseguir la paz global, y es muy necesario, pero no solo porque hay guerras y muere gente, sino porque los problemas actuales son planetarios. Ya no tenemos problemas locales, los problemas son globales. Y la única forma de solucionar los problemas globales es abordándolos globalmente. Así que no se pueden solucionar los problemas planetarios de los que estábamos hablando si no hay un acuerdo, un entendimiento entre las diferentes tribus. No solamente los conflictos tribales son una fuente de sufrimiento para la población, sino que además es que nos impiden solucionar los problemas, porque la atmósfera es única, y los océanos son compartidos, y todo es compartido. Entonces, si no nos ponemos de acuerdo, a ver cómo vamos a gestionar un planeta. Hay un obstáculo que es el tribalismo, y si no se soluciona eso… Y ese obstáculo es muy difícil de eliminar, porque está en nuestros genes. Por cierto, somos la única especie cooperativa, quitando los insectos sociales, los chimpancés no cooperan, no hay ninguna especie cooperativa. La nuestra es la única especie cooperativa, eso es muy interesante, somos la única especie que coopera, y desde pequeños además, desde muy pequeños.

01:24:51
Juan Luis Arsuaga. Está en nuestra naturaleza y eso es bueno. Y tendemos a cooperar. El problema ni siquiera es el tribalismo, porque la pertenencia a una tribu también es un hecho natural, también nos han fabricado así. Hay tribus y tribus, claro. A mi me gusta más la tribu de los amigos de la ópera, por ejemplo. No deja de ser una tribu, pero… Sociedad Geográfica Española, puestos a elegir tribu, yo soy de la Sociedad Geográfica Española. También soy de un club de fútbol, no quiero engañaros, pero bueno, me gustaría pensar que no fanático. Entonces, no tienen nada de malo las tribus, siempre y cuando no nos conduzcan al fanatismo. Y el problema es que es muy fácil enfrentar a las tribus, porque por su propia naturaleza la tribu es nosotros, el nosotros, frente a los otros. Es muy fácil manipular nuestros sentimientos tribales. Las tribus no son el problema, pero tenemos una debilidad ahí, frente a la manipulación, porque esos sentimientos tribales de pertenencia, pueden llevar al conflicto. Entonces, este es el punto en el que estamos. Los problemas ya son globales. Entonces, respondiendo a la pregunta anterior, yo creo que somos buena gente y ahí unos días me levanto más optimista y otros días menos.