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Ismael Galancho. Pues sí, los carbohidratos son el nutriente demonizado hoy en día. Gran parte de la población piensa que los carbohidratos son los culpables de la obesidad, los culpables de que engordemos, los culpables de las enfermedades típicas del siglo XXI, pero realmente no es así, existe incluso carbofobia. Carbofobia es el miedo a consumir carbohidratos, eso yo lo veo mucho en consulta, mis colegas nutricionistas lo vemos muchísimo en consulta, y de verdad se está convirtiendo en un problema serio el tema de la carbofobia. Y esto realmente no es cierto, los carbohidratos, por sí solos, ni son responsables de que engordemos, ni son responsables de producir ningún tipo de enfermedad, ni diabetes, ni nada, y esto ocurre por varios motivos. Mira, el punto número uno, confundimos nutrientes con alimentos. Si tú sales a la calle y le preguntas a la gente: «Oye Cuando nosotros hablamos de carbohidratos, normalmente nos referimos a cereales integrales, tubérculos, frutas, verduras, legumbres… Hay miles de estudios hechos en estos alimentos y no hay ni uno solo, te puedo decir que me lo he leído todo, prácticamente todo, no hay ni un solo estudio que nos diga que estos alimentos causan ni sobrepeso, obesidad, ni problemas de salud, todo lo contrario. Todos los estudios que se hacen con estos alimentos lo que nos dicen es que están asociados a menor peso corporal y a mejor salud, todos estos alimentos. Y luego está el punto número dos, y es que culpabilizamos a los nutrientes de lo que ha hecho el exceso o la opulencia. Mira, allá por los años 50 se empezó a culpar a las grasas, el nutriente por sí solo, de la epidemia de obesidad y de las causas de enfermedades cardiometabólicas. Al igual que ocurre con los carbohidratos, tú puedes obtener grasas de muchas fuentes, no es lo mismo el aceite de oliva, virgen extra, aguacate o frutos secos, que comer embutido o comer grasas saturadas, aquí ocurre un poco igual. ¿Qué pasó? Que la gente, a partir de ahí, empezó a comer menos grasas y a comer cada vez más carbohidratos. La epidemia de obesidad empezó así de forma significativa a crecer a partir de los años 80. En estos años coincidió con que había un avance tecnológico, cada vez la vida era más cómoda, también había un mejor estatus social en todo el mundo. ¿Qué pasa? Pues que nos movíamos menos cada vez, comíamos más calorías, de hecho hay estudios donde se ve como las porciones de los restaurantes van aumentando desde los años 60 hacia adelante, entonces íbamos comiendo más calorías. ¿Qué pasa? Que como había miedo a las grasas, se comían más carbohidratos y la gente empezó a pensar que era por los carbohidratos, y no, yo siempre digo que hemos culpado los carbohidratos del daño que ha hecho la opulencia y el sedentarismo realmente, lo que pasaba es que comíamos más calorías que nunca, porque teníamos un estatus social mejor que nunca y a la contra nos movíamos menos, ¿Por que qué? Cada vez había más tecnología, más comodidad, nos desplazábamos en transporte, nos movíamos menos. Claro, entonces eso confunde a la gente. Mira, si tú, por ejemplo, tienes una dieta, pero tú estás en déficit calórico, aunque sea solo a base de carbohidratos, ya he puesto un ejemplo antes, si tú comes solo carbohidratos, pero tú estás en déficit calórico, tú pierdes peso. De hecho hay un estudio, no sé si lo conocéis, el famoso estudio del arroz, el estudio que hizo Kempner en el año 1975, en el que se cogió a un montón de personas con obesidad y se les hizo una dieta que les generaba un déficit calórico, pero la dieta era a base de arroz blanco, zumos de fruta y azúcares. ¿Qué creéis que ocurrió? Al estar en déficit calórico todos perdieron peso, de hecho de media perdieron 64 kilos, y no solamente perdieron peso, mejoraron sus marcadores cardiometabólicos. Una vez más, esa dieta no es la ideal, ni mucho menos, mantenida en el tiempo va a llevar a la pérdida de masa muscular y a problemas de salud, pero a corto plazo el propio déficit calórico y la pérdida de grasa es suficiente como incluso, aunque no sea una dieta ideal, mejorar parámetros de salud. Entonces lo que te digo es que lo que va a marcar que tú engordes o no engordes no es, si más grasas, menos grasas, más carbohidratos, más proteínas, sino el estatus, el balance energético. Incluso fíjate, los carbohidratos, no es tan fácil que los carbohidratos se almacenen como grasas, como la gente piensa. Es verdad que los carbohidratos se pueden almacenar como grasas, hay un proceso, se pueden convertir en grasas, un proceso que se llama «lipogénesis de novo»» Sumando músculo y hígado tenemos la capacidad para almacenar de media unos 400-500 gramos, esto es el equivalente a dos kilos de patata, dos kilos de patata. ¿Qué pasa? Que tenemos un almacén enorme en el que nosotros podemos almacenar carbohidratos de forma saludable sin que siquiera haya apenas lipogénesis de novo. El problema es que esos depósitos de glucógeno, sobre todo los del músculo, se vacían cuando hacemos ejercicio, si tú no te mueves están siempre llenos, entonces sí que es verdad que si el cubo de agua está lleno, por más agua que eches va a otro sitio. Entonces, claro, por eso digo que hemos culpado a los carbohidratos de lo que ha hecho la opulencia y el sedentarismo. Entonces, nosotros si hacemos algo de actividad física vamos a vaciar esos depósitos de glucógeno y podemos, por lo tanto, tolerar e ingerir más carbohidratos.