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¿Es verdad que todos tenemos un doble?

Carles Lalueza-Fox

¿Es verdad que todos tenemos un doble?

Carles Lalueza-Fox

Genetista


Creando oportunidades

Carles Lalueza-Fox

Carles Lalueza-Fox es genetista y aborda el genoma como una vía para comprender la identidad humana, la herencia y nuestra relación con el pasado. En esta conversación explica que el ADN conserva huellas de nuestros progenitores y antepasados, pero también recuerda que una persona no puede reducirse a la información contenida en sus genes.

Su mirada conecta genética y evolución con preguntas que nos afectan directamente: por qué nos parecemos a nuestra familia, cuánto heredamos de nuestros antepasados, por qué los seres humanos somos genéticamente más parecidos de lo que aparentamos o qué pueden contarnos los genomas antiguos sobre las migraciones y la historia de nuestra especie. El entorno, la educación, las relaciones y las experiencias completan una identidad que los genes no explican por sí solos.

Lalueza-Fox reflexiona también sobre los test de ADN, la clonación, los dobles humanos y las posibilidades de la edición génica. Frente a la capacidad creciente para conocer y modificar el genoma, plantea cuestiones científicas y éticas sobre la selección embrionaria, las enfermedades hereditarias y los cambios que podrían transmitirse a futuras generaciones.


Transcripción

00:00
Carles Lalueza. hay una empresa en Estados Unidos donde, mediante un diagnóstico de embrión preimplantacional, te seleccionan el color de los ojos. Esto no es legal, obviamente, ni es ético. Pero las técnicas están ahí. Hay gente que tiene 200.000 millones de dólares y que, a lo mejor, quieren tener una descendencia que sea socialmente aceptable, más alta, más inteligente, con ojos azules, etc. Entonces, estamos en este momento de cambio de cosas que ahora nos parecen absolutamente inaceptables, pero que, a lo mejor dentro de 100 años, sí que lo serán. ¿Qué veis cuando os miráis en el espejo? Cuando me miro yo, ahora que estoy muy cerca de la edad en que murió mi padre y que, por tanto, es como más lo recuerdo, veo algunos rasgos suyos, como si lo estuviera viendo, la forma de la nariz, los ojos, estas cejas negras, curiosas. Pero al mismo tiempo creo que todos estaremos de acuerdo que no somos nuestros padres en ningún aspecto, porque, entre otras cosas, el entorno es completamente diferente. Hemos nacido en una sociedad donde todo es diferente: la educación, los estímulos, la tecnología, yo diría que incluso la dieta es diferente. Y por tanto, nosotros somos personas únicas, distintas, que guardamos parecido con gente de nuestra familia. Y esto se relaciona con la pregunta que nos hacemos, creo yo, a lo largo de nuestra vida, no solo en la adolescencia, donde intentamos buscar una identidad, sino en diversos momentos donde nos planteamos quién soy yo. Y, relacionado a veces con esta pregunta, ¿cuál es mi papel en el mundo? Pero esta pregunta, que además puede tener respuestas fluidas, a veces contradictorias, pueden ser cambiantes a lo largo de la vida, tiene también un componente colectivo. No solo es quién soy yo, sino, no sé, quién es parecido a mí o cómo me ven los otros. Estas diferentes cuestiones de identidad, si lo pensáis bien, yendo desde la individualidad, yo soy alguien distinto, hasta lo que sería el núcleo de nuestra identidad colectiva, nuestra familia, hasta niveles más altos, no sé, nuestro pueblo, nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro estado, lo que queráis, incluso nuestra especie, tienen una dimensión temporal, están ancladas, de alguna manera, en el pasado y siempre que hay una dimensión temporal, la genética tiene algo que decirnos, porque nuestros genomas son como libros de historias, nos cuentan historias que pueden ir desde un pasado reciente, como nuestros progenitores, nos explican cosas de cómo eran ellos, porque hemos heredado la mitad de su genoma, hasta historias muy lejanas.

03:16
Carles Lalueza. Por tanto, nuestro genoma, en cierta manera, es como una máquina del tiempo y nosotros, si lo sabemos, le podemos preguntar cosas que nos informen sobre nuestra propia identidad y sobre esta necesidad de saber quiénes somos.

03:38
Hombre 1. Hola, Carles, ¿cómo estás?

03:39
Carles Lalueza. Muy bien.

03:40
Hombre 1. Gracias por estar aquí. Te quiero hacer una pregunta. Teniendo en cuenta que todos venimos de los Homo Sapiens, ¿de qué manera podemos entender que somos de alguna manera diferentes si venimos todos de un mismo lugar?

03:55
Carles Lalueza. Es que somos más parecidos de lo que vemos a simple vista. Hay varias maneras de ver la realidad, obviamente, y los genetistas tenemos una de ellas que es un poco peculiar. Lo que hacemos es mirar el genoma humano y ver las diferencias que hay entre dos individuos al azar, dos especies distintas, etc. De manera que para entender si somos muy parecidos o muy diferentes hay que mirar nuestro genoma, que es algo que no se ve a simple vista. Por poner un poco de contexto, nuestro genoma está formado por 3.200 millones de nucleótidos, que son los eslabones que conforman la cadena de ADN, y de estos 3.200 millones hay, aproximadamente, 40 millones donde hay cambios entre humanos y entre poblaciones humanas. Si ahora nos miráramos entre nosotros al azar, encontraríamos que yo y cualquiera de vosotros tenemos cerca de tres millones de diferencias en nuestro genoma. Claro, ahora podemos preguntarnos: “Bueno, sí, pero, ¿esto es mucho o es poco?” En realidad, la forma correcta de mirarlo en contexto es mirar qué pasa en otras especies, en concreto en especies de primates. Y cuando lo miramos vemos que, en general, tiene mucha más variación. Cuando cogemos, por ejemplo, dos chimpancés al azar, tienen muchas más diferencias en sus genomas y eso que son poblaciones mucho más pequeñas que el ser humano que está llegando a los 8.000 millones. Y no solo diferencias en este sentido, si no cómo se estructuran geográficamente es otra posible cuestión. Es decir, somos una especie muy poco variable, una especie muy reciente que ha sufrido, claramente, cuellos de botella demográficos, pero es que además la variación está muy poco estructurada geográficamente. Eso significa que hay pocas poblaciones que tengan mutaciones que sean únicas de esa población y que todos los individuos de la población la tengan. En realidad, la mayor parte de estas mutaciones que hemos ido descubriendo en el genoma humano son lo que se llaman variantes comunes, que están en más de un 1% de la especie, de la población total. Es decir, que la mayoría de esta variación está extendida por diversos continentes y eso hace que realmente no estemos muy estructurados geográficamente y que sea imposible, desde la genética, definir unidades biológicas por debajo del nivel de especie, desde la genética. Aunque tenemos un origen reciente africano hay que tener en cuenta que el continente no se vació, solo salió un pequeño grupo de pobladores africanos hace unos 50.000 años. Eso significa, entre otras cosas, que si tomamos dos africanos del sur del Sáhara, al azar, son mucho más diversos, aunque parezca increíble, que si tomamos un español y un nativo americano o un inglés y un japonés. Lo que ocurre es que de estos pocos genes que tienen una cierta estructuración geográfica, hay algunos que son muy visibles externamente, como por ejemplo los genes de la pigmentación. Y en tiempos históricos, en la época victoriana, cuando se habían extendido a los europeos por todo el mundo y habían descubierto que había gente que tenía aspectos distintos, sobre todo en la pigmentación, la idea es que aquello debía ser el reflejo de grandes divisiones internas dentro de nuestra especie. Pero ya digo que en realidad los genes de pigmentación son algunos de los que están estructurados geográficamente pero representan una pequeña parte de los otros que no tienen esta estructura y entonces, no tendría sentido desde la genética dividir nuestra especie en base de unos pocos genes que lo que hacen es reflejar la adaptación a los entornos distintos en que se encuentran las poblaciones.

08:01
Daniel. Hola, Carles. Soy Daniel, estudiante de medicina. Mi familia siempre me dice que me parezco mucho a mi abuelo en la forma de hablar, en los gestos, en la forma de ser. Y mi pregunta era cuánto de verdad hay en esto y si podemos heredar la forma de ser.

08:24
Carles Lalueza. Tenéis que pensar que heredamos el 50% de nuestros progenitores, a medida que vamos retrocediendo generaciones se doblan el número de antepasados, como sabéis, por tanto tenemos cuatro abuelos, de los cuales, en principio, heredaríamos una cuarta parte de su genoma, que, además, no es una cuarta parte. Podemos preguntarnos si el cromosoma 21 que he heredado de mi padre es el cromosoma 21 de mi abuelo paterno o de mi abuela paterna. En realidad es una mezcla de fragmentos de los dos. Por tanto es como un mosaico que se va complicando a medida que retrocedemos. Pero además los cromosomas, que producen este entrecruzamiento, para generar una copia para nosotros no se fragmentan a partes iguales y eso hace que, ya incluso en la generación de nuestros abuelos, no heredamos exactamente el 25% de cada uno de ellos. Puede fluctuar un poco entre el 20% de uno y el 30% de otro. Puede ser, realmente, que te parezcas más a uno porque has heredado quizá un poco más. No solo eso, sino que a medida que retrocedemos en el tiempo, esta fluctuación hace que muy pronto tengamos algún antepasado de los cuales no hemos heredado ningún fragmento genético. Seis generaciones atrás deberíamos tener, si lo he contado bien, 128 antepasados y, de alguno de estos 128, seguro que ya no hemos heredado nada. Eso quiere decir que, de algún otro, hemos heredado lo que le correspondería al que no ha contribuido. Si lo pensáis bien, eso significa que nuestros antepasados genealógicos son un número mucho mayor que nuestros antepasados genéticos, entendiendo que el antepasado genético es aquel que sí nos ha legado algún fragmento cromosómico. Claro, podemos pensar qué importancia tiene eso, nuevamente en nuestras propias concepciones, de si es más importante haber heredado un pequeño fragmento de uno del cromosoma 2 o es más importante que esa persona, que era nuestro antepasado genealógico, influyó en la educación de nuestros tatarabuelos, que son los que al final influyeron en la educación de nuestros abuelos, etc. Nuevamente nos encontramos en la dicotomía entre creer que es más importante lo que heredamos o lo que nos influye, al final, como personas, que puede ser este entorno familiar. Hay la posibilidad ahora de hacer estudios genéticos donde tenemos bases de datos, a veces con millones de genomas de personas a las cuales se le ha preguntado toda una serie de cosas, no solo le han medido la estatura y el nivel de glucosa y no sé qué, sino que le han preguntado aficiones, etc. Y entonces lo que se hace es mirar si determinadas variantes genéticas están asociadas a cualquier cosa que se os pueda imaginar.

11:30
Carles Lalueza. Por ejemplo, se encuentra una cierta asociación en cosas tan sorprendentes como el nivel educativo a que se llega. Y hay cosas que se heredan, pero son fácilmente heredables, como la estatura, el color de los ojos, podemos hablar, pero en cambio el carácter es algo mucho más complejo, que sin duda tiene también un entorno ambiental que influye en cualquier decisión que queramos tomar en la vida. Hay una anécdota de la sobrina de Hermann Göring, que era uno de estos jerarcas nazis, como sabéis. Ella estaba preocupada por la posibilidad de tener hijos y por transmitir a estos hijos lo que ella denominaba genes malvados, y entonces se sometió a una esterilización, ella misma, voluntaria, para eliminar la posibilidad de tener hijos. Ahora debe ser tarde ya, pero yo creo que es una decisión errónea por diversos motivos. El primero es que la sobrina de Göring debía compartir un 12,5% de genes con el nazi, y eso significa que le das más importancia a una fracción menor de tus genes que no al resto del 87,5%. Y la otra, creo que es evidente, que si Hermann Göring hubiera nacido ahora, por ejemplo, 100 años más tarde, quizá no hubiera sido un jerarca nazi, porque el entorno, la situación histórica de la Alemania en el periodo de entreguerras, la crisis que había en aquella época, es completamente distinto. Por lo tanto, no sabremos qué habría sido, pero claramente no habría sido un nazi. Pensar que esto es algo que tienes en tus genes es una idea que podemos denominar de esencialismo genético y que creo que es equivocada.

13:43
Andrea. Hola, Carlos, mucho gusto. Me llamo Andrea y estoy interesada en lo que es la genética y el desarrollo de la tecnología en la actualidad. Hemos visto empresas, al día de hoy, capaces de clonar mascotas. ¿Sería posible hacer lo mismo con un ser humano? Y, en caso que sea posible, ¿la clonación sería igual a la persona original o habría diferencias importantes?

14:05
Carles Lalueza. Sí, efectivamente en Estados Unidos es un negocio emergente clonar tus mascotas. Partiendo nuevamente de una idea errónea, creo que cobran entre 50.000 y 25.000 dólares para clonar tu mascota, que normalmente son perros y gatos. Curiosamente cobran menos por clonar el gato, yo creo, porque tienen claro que el gato hará lo que le dé la gana igualmente. Y esto viene de la historia de Barbra Streisand, que le regalaron un perro, una perrita, y, cuando se murió, ella quiso que la clonaran y le entregaron tres cachorros. Y entonces en una entrevista dijo: “Caramba, resulta que tienen carácteres diferentes a mi perrita original”. No sé exactamente qué debía ser, quizás ella debía ser muy buena y los otros eran unos gamberros. Y eso es un poco la explicación realmente. Si se pudiera clonar un ser humano, que no se puede por motivos éticos, legales, etc., yo creo que la persona que emergería tendría una semejanza obvia, física, con la original, pero sería alguien completamente distinto, porque ha nacido en un entorno educacional distinto, pero no solo eso, sino que en el fondo nosotros somos nuestro entorno, también, no solo somos nuestros genes, somos nuestros amigos en muchos aspectos. Somos la gente con la que nos relacionamos, las experiencias que hemos tenido a lo largo de la infancia, a lo largo de la vida. Como esto sería distinto, la persona también sería distinta. Claro, podemos pensar, no sé, si clonáramos un deportista de élite, yo qué sé, un jugador de básquet, que tiene un físico característico, pues sí sería algo parecido. Teniendo en cuenta que tendría que tener, yo qué sé, una dieta parecida, un desarrollo en la infancia parecido, etc., que no tuviera ningún problema o accidente o lo que fuera, pero que incluso es probable que tampoco fuera un jugador de básquet o lo que sea. Podría ser alguien completamente distinto que a lo mejor, pues no sé, se dedicara a otro deporte o no le gustaran los deportes, y fuera una persona sedentaria. Porque al final hay gente que se dedica al deporte como a forma de ganarse la vida, pero a lo mejor la copia que tuviera la vida solucionada, pues diría: “Pues yo no quiero pasarme el día entrenando”. Es decir, somos únicos e irrepetibles en todos los aspectos, incluso aunque tuviéramos la misma secuencia genética que otra persona del pasado.

16:48
Andrea. Gracias, Carles, muy interesante. Entonces, ¿podríamos hacer algo parecido con animales que se han extinguido hace siglos, como por ejemplo los mamuts?

16:58
Carles Lalueza. Esto es una pregunta muy interesante. Realmente no podemos clonar animales extinguidos a no ser que tuviéramos células madre congeladas en nitrógeno líquido antes de que la especie se extinguiera y pudiéramos crear embriones de nuevo, buscar una madre subrogada donde implantarlos, etc. Creo que no sería la idea que tenemos de extinción, que es un suceso irreversible en muchos aspectos y conceptualmente también es algo que no tiene solución. En el caso del mamut y de los esfuerzos de una determinada compañía privada de genética de Estados Unidos, lo que se propone es distinto, no es clonar directamente, que eso es imposible, sino que se propone es hacer ingeniería genética con células de elefante asiático, transformarlas cambiando algunos genes para que se parezca, progresivamente, a un mamut, a un mamut lanudo. Tenemos los genomas de los mamuts secuenciados, tenemos el genoma del elefante asiático, obviamente. Creo que difieren en cerca de 1.600 genes. Esto no es trivial, es un número de genes a los cuales ahora mismo es imposible acceder. Lo que proponen estos investigadores es hacer una lista corta de genes que sean importantes para que el bicho se parezca a un mamut. Uno de los genes tiene que ser el del pelaje, porque si no, todo el mundo te va a decir que aquello no es un mamut. Pero claro, no solo eso, sino realmente si quieres soltarlo, si quieres que tenga pelaje, tendrás que llevarlo a un clima frío y entonces hay todo de adaptaciones metabólicas y de funcionamiento interno en un clima frío, que si no lo haces, el pobre elefante asiático cubierto de pelo tampoco va a sobrevivir. Desde un punto de vista técnico es extraordinariamente complejo, pero lo que quiero dejar claro, dejando aparte las complejidades éticas que aquí ya ni entro porque yo creo que sería monstruoso hacerlo, lo que estaríamos haciendo es un ‘mamufante’, tendríamos, en realidad, un ‘elemut’, porque sería un elefante con algunos cambios de mamut. Y aquello, ¿qué sentido tendría? A veces proponen que se podrían utilizar para recuperar la estepa mamútica que era un ecosistema que había en toda la zona norte de Eurasia, Siberia y dejarlos por allí sueltos pero requerirías millones de estos animales para que esto tuviera algún tipo de significado ecológico y se podría hacer mejor con manadas de caballos salvajes o de bisontes, probablemente, aunque también necesitarías millones.

19:46
Rubí. Hola, Carles, me llamo Rubí, soy estudiante de Ingeniería Biomédica y como estudiante tengo especial curiosidad con temas de cara al futuro. ¿Usted cree que algún día conseguiremos modificar nuestro ADN para evitar enfermedades hereditarias?

20:03
Carles Lalueza. La genética actual, desde luego, no es la misma del pasado en la cual había este intento de formular diferencias entre razas, etc. Ahora tenemos esta capacidad de información, como hemos dicho, que antes no existía y al mismo tiempo también tenemos la emergencia de unas técnicas de edición génica que tienen el potencial de poder solucionar algunas enfermedades graves que nos afligen en la actualidad, enfermedades hereditarias. En estos momentos hay varios ensayos genéticos relacionados con enfermedades que dependen de una mutación y que podrían ser tratadas en personas que las sufren. Hay ensayos ahora en fibrosis quística, en distrofia muscular de Duchenne, en beta-talasemia y en algunas otras. Eso significa que, y todos estaríamos de acuerdo, creo yo, en permitir la edición génica, la manipulación de nuestros genes para aliviar a personas que sufren estas enfermedades, que en algunos casos son terribles, realmente. Hasta dónde puede llegar esta manipulación génica es algo que se tendrá que discutir a nivel de la sociedad. Ahora hay una empresa en Estados Unidos donde, mediante un diagnóstico de embrión preimplantacional, te seleccionan el color de los ojos. Y entonces sus clientes son gente que quiere tener hijos con los ojos de color azul. Claro, para hacer esto, de momento, necesitas que los dos progenitores tengan la mutación en el gen 2 que produce los ojos azules. Si los dos son portadores pero no lo manifiestan, eso significa que solo el 25% de las combinaciones te da una persona, un embrión, con la mutación de los ojos azules en los dos cromosomas. Por tanto, lo que esta empresa dice es que te seleccionará este 25%. Mi abuelo inglés tenía los ojos azules, mi madre era portadora, seguro. Entonces, si hubieran hecho esto, yo no estaría aquí, me habrían descartado, habría alguien aquí, o no, habría un tonto con ojos azules. Hay la posibilidad de emplear las técnicas de edición génica para modificar esta mutación en tu descendencia. Esto no es legal, obviamente, ni es ético, pero las técnicas están allí. Hasta ahora no se aprueba que se pueda modificar la línea germinal. Se puede modificar somáticamente si tienes una enfermedad grave, etc., como hemos hablado, pero algo que tú puedas transmitir a tu descendencia, obviamente, es muy problemático desde un punto de vista ético.

23:05
Carles Lalueza. Al mismo tiempo, como hemos dicho antes, hay gente que tiene 200.000 millones de dólares, que es una cifra que nos es indiferente porque no la podemos ni imaginar, y que, a lo mejor, quieren tener una descendencia que sea socialmente aceptable, más alta, más inteligente, con ojos azules, etc. Entonces, estamos en este momento de cambio de cosas que ahora nos parecen absolutamente inaceptables, pero que a lo mejor, dentro de 100 años, sí que lo serán.

23:47
Mujer 3. Hola, Carles. Gracias por estar aquí. Hoy en día se llevan mucho a hacer los test de ADN y yo, siendo adoptada, me pregunto qué tan fiables son estos test en decirnos quiénes somos y de dónde venimos.

24:02
Carles Lalueza. Hay muchas compañías privadas de genética, lo que podríamos denominar un poco genética recreativa. Algunas son, vamos a decir así, más serias que otras. Al ser negocios privados es difícil saber qué tipo de test utilizan, qué tipo de modelación estadística, yo no lo puedo saber. Recibo muchos correos de gente que me pregunta que interprete sus resultados, lo cual lo encuentro… Esto es un negocio y que te lo expliquen los que lo han hecho. Pero no es un negocio trivial. Se calcula que en Estados Unidos, cerca de una cuarta parte de la población, se ha hecho uno de estos test. Eso son 50 millones de clientes. Y, bueno, una cosa interesante es que, algunas de las cosas que se obtienen, yo creo que son científicamente sólidas y otras son interpretaciones más dudosas. Pero podemos pensar: “¿Por qué la gente se hace estos test?” Yo también me lo hice, aunque en mi caso quería comprobar que, como yo y mi mujer queríamos tener hijos, que no tuviéramos alguna mutación de algún trastorno hereditario, entonces era una forma de mirarlo. No estoy muy interesado por mi ancestralidad, nunca me ha parecido que eso fuera algo que me fascinara, aunque la conozco porque la gente me envía mi genealogía, porque hay gente que se dedica a hacer estas cosas. Pero, ¿por qué lo hacen en Estados Unidos? Pues porque es un continente donde ha habido una mezcla genética muy importante en los últimos 400 años y, entonces, hay gente que tiene la necesidad de saber, más allá de los registros familiares que se acaban, normalmente, al cabo de pocas generaciones, a no ser que te dediques a ir por todas las parroquias mirando y rebuscando, etc., tienen esta necesidad de conocer de dónde venían originalmente sus antepasados, si de Alemania, si de Irlanda, en algunos casos tienen algún antepasado que era nativo americano o incluso afroamericano, etc. En la comunidad afroamericana es una comunidad donde buscar tu historia genética tiene un punto de reparación porque ellos vienen de las plantaciones de esclavos donde no había ningún registro genealógico ni nada. Y, por tanto, la gente que quiere saber sus orígenes no tiene donde mirar, no puede hacer otra cosa que recurrir a estas empresas. Y por tanto, tiene este componente. Una de las cosas que descubren los afroamericanos es que cerca de una cuarta parte de su genoma es de origen europeo. Y cuando se mira este origen, cómo ha llegado a sus genomas, descubren que es una historia de dominación y, probablemente, de violaciones en el pasado, porque los cromosomas Y, que se heredan por línea paterna, de padres a hijos, siempre son europeos y cuando miras el ADN mitocondrial, que se hereda por línea materna, siempre son africanos. Entonces, te da una información, es una herencia con la que tienes que lidiar. De todas maneras, también está comprobada una cosa interesante, que es que la gente cuando recibe esta información es bastante selectiva, es decir, la que no le interesa la deja pasar y se queda con las cosas que le gustan.

27:29
Carles Lalueza. Hay cosas que te aportan un cierto prestigio, como cuando te dicen que tienes un antepasado vikingo, que dices: “Ah, qué bien”, o un antepasado nativo norteamericano, que hay gente que se los imagina bailando con lobos, encima de un caballo cazando bisontes, Hay gente que no, que dice: “Esto no me interesa”, y lo dejan de lado. Es decir, después hay una digestión selectiva de esta información, sea como sea. Después hay cosas que realmente son bastante sólidas, si lo hacen bien, que es la posibilidad de encontrar familiares tuyos mucho más allá de cualquier registro familiar conocido. Yo cuando me lo hice, tengo 400 familiares por todo el mundo, normalmente en Norteamérica e Inglaterra, supongo que provienen de la rama inglesa de mi familia, que son primos, ellos te calculan, si son primos sextos, séptimos, octavos, Vete a saber cuántas generaciones atrás es esto. Realmente eso significa que con estas 400 personas comparto menos de un 1% del genoma. Hay un pequeño fragmento en algún cromosoma que es idéntico, y entonces los analistas de la compañía privada lo que han hecho es decir: “Bueno, este señor es primo séptimo de este tal Lalueza”, que siempre me gusta porque tengo algunos primos séptimos en Hawái y pienso: “Algún día quizá podría ir a conocerlos”. Y después, claro, hay historias, vamos a decir así, más catastróficas. Entonces hay gente que se ha encontrado que tiene 40 medios hermanos y eso significa que su padre biológico era un donador de esperma, por ejemplo. O gente que descubre que sus padres no son sus padres biológicos. Es decir, hay toda una serie de connotaciones problemáticas en este tipo de información.

29:31
Mujer 4. Hola, Carles. Muchas gracias por la información que nos estás brindando hoy. Yo quería preguntarte, si la genética nos dice quiénes somos, ¿nos puede ayudar a entender quiénes fuimos y cómo eran las civilizaciones antiguas?

29:45
Carles Lalueza. Sí, desde luego la genética está… No solo la genética, la genética ahora tiene la posibilidad de recuperar genomas del pasado. Se calcula que este año llegaremos a 15.000 genomas antiguos de cualquier horizonte arqueológico, algunos muy antiguos, otros más recientes. Pero no solo eso, sino que además tenemos la posibilidad computacional de hacer genealogías enormes que antes era imposible. Por ejemplo, el año pasado se publicó una genealogía de canadienses, que eran cinco millones de personas que habían poblado Canadá en los últimos 400 años y se podía tener toda la genealogía. Por tanto tenemos, en estos momentos, la capacidad tecnológica, computacional, etc., de poder hacer una mirada hacia el pasado para entender efectivamente cómo hemos llegado hasta aquí. Algunas de las cosas que vemos es que las migraciones en el pasado fueron un fenómeno prevalente. Esto era una idea que hace 40 años era un poco desacreditada, supongo que por la historia que provenía después de la Segunda Guerra Mundial. Y se pensaba que más bien las ideas eran lo que circulaba y no la gente, pero esto no es así. Realmente lo que hemos visto es que, a lo largo de diferentes momentos, en diferentes periodos arqueológicos, históricos, etc., la gente se ha movido arriba y abajo. Y eso también significa que estamos todos increíblemente interconectados, porque muy pronto lo que tendremos es la posibilidad de encontrar algunos antepasados nuestros, antepasados de estos genéticos, directamente y conectarnos con ellos a lo largo del tiempo. Entonces veremos que tenemos estos fragmentos de cromosomas que están repartidos por un área a veces enorme del planeta. Y lo mismo si pensamos en el futuro, lo que tenemos que imaginarnos es que nos iremos como desfragmentando e iremos lanzando estos fragmentos de cromosoma a diferentes países y a diferentes personas que los irán heredando.

31:44
Antonio. Hola, Carles. Soy Antonio y estoy interesado en la genética. ¿Tú crees que la genética puede lograr justificar diferencias entre razas y sexo?

31:56
Carles Lalueza. La genética actual no creo que pueda apoyar, de ninguna manera, que haya diferencias entre poblaciones humanas en categorías que tengan algún sentido biológico, lo que tradicionalmente se llamaba razas. Sí que pueden seguir existiendo, como somos conscientes todos, a nivel político, a nivel social, por tanto es un concepto que podrá seguirse utilizando, pero que no tendrá un apoyo genético. Respecto a las diferencias de sexos, es un tema complejo, pero es claro que hay dos sexos biológicos que tienen una base genética y, nuevamente, estamos en disposición de estudiar este sexo genético en restos del pasado, cosa que antes no podíamos hacer. Y entonces también nos estamos llevando algunas sorpresas, por ejemplo, recientemente se ha descubierto una tumba de un guerrero vikingo en Birna, que está enterrado con el caballo, con un hacha, con una espada, incluso con unas piezas como de ajedrez, y siempre fue considerado que debía ser un gran guerrero, cuando se ha estudiado genéticamente se ha visto que era una mujer. Y entonces esto ha llevado a un replanteamiento de cuál era el rol de las mujeres en las sociedades vikingas, de hecho se ha incorporado en algunas series de vikingos recientes en los cuales aparece alguna mujer, también, repartiendo estopa y es algo que se ha aceptado a partir de este estudio genético y que además estaba descrito en algunas sagas vikingas. Claro, lo interesante de esto para nosotros no es tanto el sexo biológico de esta persona, sino cómo sería el rol de género, cómo la verían en la sociedad vikinga. Parece algo aceptable, pero era realmente excepcional, tomaba el rol de un hombre. Y tenemos más ejemplos. Recientemente los amantes de Módena eran dos esqueletos que se habían descubierto, datados en el siglo V o VI, por tanto, en la caída del Imperio Romano, que estaban enterrados, cogidos de la mano, y se les llamaba los amantes de Módena, pues era una especie de Romeo y Julieta de la antigüedad, pero cuando se analizó genéticamente lo que se vio era que eran dos hombres. Y entonces hay gente que ya no los ve como los amantes de nada, aunque podrían realmente serlo. No sabemos qué significa eso, quizá eran compañeros de batalla, que se consideraban hermanos porque habían nacido en el mismo grupo, en el mismo año, pero claramente no eran hermanos biológicos, simplemente los enterraron claramente cogidos de la mano porque quizá eran amigos.

34:43
Carmen. Hola, Carles, soy Carmen y tengo una curiosidad. Encontré una aplicación donde encuentran tu doble. Y entonces me salió que una argentina era prácticamente idéntica a mí. Y la pregunta es, ¿cómo puede haber alguien que tenga una cara tan parecida a la mía?

35:00
Carles Lalueza. Bueno, la historia de los dobles es una historia que viene de antiguo. Se conocen a veces por el nombre de ‘doppelgängers’, que es una palabra alemana que significa copia que camina. En el pasado, cuando te encontrabas tu doble, normalmente era un signo de mal augurio. Y ahora ya parece que no puede serlo. Y ha sido tratado realmente en la literatura y en el cine en muchos aspectos. A mí me gusta bastante recopilar algunos ejemplos. Por ejemplo, Edgar Allan Poe tiene un cuento que se llama ‘William Wilson’, donde el protagonista encuentra a un doble que le persigue. Normalmente el doble siempre hay alguno que es moralmente defectuoso. La gracia de William Wilson es que es el narrador el que es malvado. Después también Dostoyevsky tiene un cuento que se llama ‘El doble’, precisamente, donde no acabas de tener claro si ese doble existe o solo lo ve él y es una proyección de cómo le gustaría ser en realidad. Uno de mis favoritos es un cuento de Stanislav Lem, que es un autor de ciencia ficción. Es un hombre que está en una nave espacial, viaja en solitario, un pequeño meteorito impacta en la nave y hace que no pueda cambiarle el rumbo. Y para arreglar eso necesita dos personas, porque aparentemente están separadas las cosas que tiene que arreglar. Y entonces, de manera fatalista e inevitable, se dirige a lo que él llama unos vórtices temporales que empiezan a crear dobles suyos a medida que los va atravesando, de manera que la nave se le empieza a llenar de copias cada vez mayores, de diferentes edades, y aquello no hay forma de ponerse de acuerdo con todas las copias que hay para que salgan dos a arreglar la nave. Y entonces se le va complicando y empiezan a establecer un sistema asambleario para tomar decisiones, pero la cuestión es que van pasando vórtices y allí no se cabe. Algunos tienen un ojo morado, otros se han peleado y así, pero nadie sale a arreglar la nave. Hasta el punto de que llega a lo que él llama unos vórtices inversos y entonces empiezan a desaparecer copias, pero entonces ya han perdido el quórum y tampoco se llega nunca a tomar ninguna decisión porque no hay quórum posible. Y empiezan a salir copias suyas de cuando era pequeño. ¿Queréis saber cómo acaba el cuento? Al final, un día se despierta solo y descubre que alguien ha arreglado la nave y ya puede redirigirla. Y han sido los dos últimos niños que quedaban que, utilizando el último traje espacial que quedaba, se han metido unos en los brazos y el otro en los pies y han salido afuera y le han arreglado la nave, algo que él, de adulto, ha sido incapaz de organizarse para hacer. Es decir, los únicos que han sido capaces de hacer algo era su versión de cuando era un niño.

37:56
Carles Lalueza. Volviendo a los dobles actuales, como tenemos las redes sociales ahora, pues claro, nos encontramos gente que tiene un aspecto parecido a nosotros. Esto, desde un punto de vista práctico, no es trivial, porque todos los programas de reconocimiento facial que hay en cámaras, puestas en sitios públicos se entrenan con gemelos idénticos y por tanto, si tú tienes a alguien que es muy parecido a ti y comete un crimen o lo que sea, tienes la posibilidad de que te inculpen a ti porque simplemente el software no es capaz de reconocer quién ha sido. Por tanto es interesante, desde este punto de vista, pero también es interesante desde un punto de vista científico, es decir, ¿por qué existen estas gentes? ¿Qué hay que tengamos de parecido? Es evidente que nos parecemos, pero ¿por qué? Entonces, en un estudio científico en el que participé hace unos años, lo que hicimos es, en una de estas plataformas de las redes sociales, donde se juntaba gente, les pedimos a los que más se parecían, según los softwares que teníamos, que nos dejaran analizar su genoma. Y entonces miramos en qué eran parecidos estos genomas. Y encontramos cosas bastante curiosas. Encontramos que se parecían en genes que están implicados en la morfología facial. Hay descritos cerca de dos centenares de estos genes. Obviamente no tenemos que imaginar que haya un gen de la forma de la nariz y otro de la forma de la oreja. Son genes que actúan de manera compleja, pero la cuestión es que estos dobles se parecían en estos genes más que gente tomada al azar de la misma población. Pero después también se parecían en otros genes que han sido descritos, asociados a comportamiento, sedentarismo, dieta, tabaquismo, aficiones, adicciones, etc. Es decir que estos dobles también son parecidos, no solo por el aspecto externo, sino por cómo dirigen un poco su vida y cómo viven. Para terminar esto, tengo que decir que yo tengo un doble, o tenía, no sé. Hace tiempo, hace como 30 años, estuve en Jerusalén, en un congreso, y entonces, en plena calle, una chica que estaba muy contenta de verme, se abalanzó y me estuvo allí achuchando y hablándome en hebreo. Y entonces yo, que no conozco el hebreo, le dije: “Es que me tienes que hablar en inglés, porque es que no…” Y entonces se empezó a molestar, y a enfadarse, y me hizo así, diciendo: “¿Qué te pasa?” Y al final se fue y tal. Entonces llegué a la conclusión de que me había confundido con alguien que debía ser muy parecido a mí. Y a veces pienso, cuando se debía encontrar con el auténtico, que le debía decir aquello que dicen: “No me ignores, como la otra vez”.

41:02
Derby. Hola, Carles, mi nombre es Derby y tengo una curiosidad porque tengo un hermano gemelo, y muchas veces hacemos bromas con nuestros amigos, familiares, para confundirlos. Y mi curiosidad es, o mi pregunta es, ¿se podría confundir nuestro ADN en una prueba médica?

41:25
Carles Lalueza. Bueno, la pregunta depende de qué prueba sea. Si se hiciera una prueba estándar de genética forense, que normalmente se buscan entre 14 y 20 marcadores que son muy variables en el genoma humano, probablemente daría igual, significa que si cometéis un crimen al principio no sabrían cuál de los dos ha sido, a no ser que lo hicierais conjuntamente, pero si analizáramos todo el genoma seguramente os podríamos distinguir, porque hay un estudio reciente que lo que ha hecho es analizar el genoma de muchas parejas de gemelos y han descubierto que en promedio difieren por cinco mutaciones, algunos llegan hasta 20 o incluso 100 mutaciones. Son gemelos idénticos, lo que ocurre es, claro, es un embrión que se ha separado durante el proceso embrionario dentro de la madre en dos embriones, pero ha habido algunas mutaciones que han ocurrido en uno o en otro durante ese proceso y que después han llegado y han sido prevalentes en el individuo. Por tanto, curiosamente, no sois completamente idénticos. Y no solo eso, sino que también hay estudios que han demostrado que las voces, el timbre de voz, que con frecuencia en los gemelos parece que es idéntico, en realidad no lo es tanto. Y por eso probablemente las madres supongo que os deben poder distinguir más que los amigos, porque lo que ocurre es que cuando ves algo muy parecido, incluso la voz te suena idéntica sin que lo sea, porque tu cerebro ve como dos copias y por tanto acepta que esas copias lo son en todo.

43:11
Tomás. Hola, Carles. Muchas gracias por dedicarnos tu tiempo. Yo soy Tomás y mi pregunta es que, teniendo en cuenta que salimos de las cavernas y ahora vivimos en ciudades, ¿ese cambio tan drástico puede haber modificado nuestro genoma?

43:26
Carles Lalueza. Depende de las fuerzas selectivas y de cómo actúan. Por ejemplo, no es lo mismo que actúe en la fuerza selectiva en niños que en gente adulta que para la evolución ya se ha reproducido y a la evolución ya le importa muy poco qué le pase a esa persona. Es decir, en el COVID había una mortalidad más elevada de gente mayor y por tanto, evolutivamente, creo que la especie no se ha enterado mucho. Pero si retrocedemos a la epidemia de peste negra del siglo XIV, que empezó en 1346 y duró varios años, se calcula que murió el 50% de la población europea, afectando a niños, entre otras cosas. Esto significa que probablemente la población europea, antes y después de la peste negra, no es exactamente igual. Nosotros somos descendientes, entre otras cosas, de los que sobrevivieron. Y eso significa que hay, seguro, alguna variante genética que ayudaba en algunas personas a sobrevivir. No era exactamente una lotería. Y tenemos otros ejemplos, por ejemplo, ahora que tenemos la posibilidad de estudiar estos genomas del pasado y de reconstruir procesos evolutivos en el tiempo, en directo, en el espacio y en el tiempo, descubrimos que el gen de la lactasa, que es una mutación que te permite digerir la leche en la vida adulta, llega a Europa hace tan solo unos 4.000 años por primera vez y llega, es seleccionada, y en algunos casos en el norte de Europa, por ejemplo en las islas británicas, está fijada, el 100% de los británicos tienen esta mutación en solo 4.000 años. Fíjate qué cambio, uno de los cambios más potentes. Yo, por ejemplo, solo tengo en un cromosoma y no en el otro. Probablemente el cromosoma que heredé de mi abuelo inglés tengo la mutación que me permite digerir la leche. En el Mediterráneo esta mutación no es tan prevalente, está cerca del 40%. Por tanto, significa que hay alguien aquí probablemente que no pueda digerir la leche. Yo solo me la tomo en la dosis de un café con leche, pero incluso a veces en películas americanas que veo a un señor que se levanta por la noche, no sé qué hacen, abren una botella de leche y así, entonces ya se me empieza a regirar el estómago solo de ver tanta leche. Pues fíjate, en tan poco tiempo, algunos cambios que han ocurrido.

46:00
Yolanda. Hola, Carles. Muchas gracias por todo lo que nos estás enseñando. Me llamo Yolanda y quería preguntarte, porque en los libros de historia siempre leíamos que los miembros de las familias reales se casaban entre ellos para que no se mezclara la sangre. Mi duda es, ¿realmente es cierto que se puede preservar la genética por no mezclarse?

46:22
Carles Lalueza. Sí, realmente hay diversas genealogías reales que lo que hacían era casarse entre familiares, la más famosa es la de los Habsburgo, los Austrias, que terminaron de mala manera con Carlos II, el Hechizado, que es triste pasar con este sobrenombre, me imagino, a la historia. Y lo que ocurría es que en su familia inmediata había cerca de 14 cruzamientos consanguíneos en primos hermanos, tío-sobrina, etc. Se calcula que Carlos II terminó con una cuarta parte de su genoma sin variación. Eso es un problema porque te expone que cualquier mutación negativa que tengas, la tienes en los dos cromosomas. De hecho, todos estamos vivos porque tenemos una copia sana de alguna mutación. Se calcula que en promedio todos tenemos una mutación letal en nuestro genoma, pero como tenemos la otra copia, en el otro cromosoma que no es letal, estamos vivos. Claro, lo que ocurre cuando hay tanta consanguinidad es que pones de manifiesto toda una serie de mutaciones que son muy negativas. Esto solo tiene una justificación de tipo político. También pasaba, por ejemplo, con los Ptolomeos, pero en este caso, Cleopatra, que hubo varias Cleopatras, creo que es Cleopatra VII, que se casó con dos de sus hermanos, sucesivamente, que probablemente los eliminó, vamos a decirlo así, era también el producto de una dinastía donde se casaban entre hermanos, porque los Ptolomeos eran macedonios, estaban dominando Egipto, pero eran unos pocos y no podían casarse con alguien local. Aunque en este caso, creo que todos estaríamos de acuerdo que Cleopatra era una gobernante muy capaz. Decían que podía hablar media docena de idiomas distintos, lo que ocurre es que tuvo que lidiar con un imperio romano que iba emergiendo y que iba a durar 500 años. Por cierto, hablando de reinas con consanguinidad, para los aficionados a Juego de Tronos, a Daenerys Targaryen se le calcula un 37,5% de cromosomas sin variación. O sea, que si Carlos II tenía el 25% y el pobre estaba como estaba, pues imaginaos a Daenerys Targaryen, quizá no era como nos la enseñaron en la serie.

48:59
Miguel. Hola, Carles. Muchas gracias por el tiempo que nos estás dedicando. Mi nombre es Miguel. Soy profano en la materia, pero me llama la atención el tema porque veo, en las redes sociales, una creciente preocupación por alcanzar lo que podemos decir la eterna juventud. De ahí que se recomienden todo tipo de tratamientos, de medidas para alcanzar una longevidad de 150 o 200 años. Y me pregunto si esto genéticamente llega a ser posible o biológicamente esto tiene un límite.

49:27
Carles Lalueza. Claramente hay un límite biológico a la edad, hay diversos límites, pero uno muy claro es el número de divisiones celulares. En cada división se acortan los extremos de los cromosomas y entonces las células están programadas para que cuando se llega a un cierto nivel, se autodestruyen para evitar mutaciones que puedan ser catastróficas, y aún así ocurren. Eso significa que hay un límite biológico y que ya lo hemos alcanzado. Soy bastante escéptico sobre la posibilidad de vivir muchos años. A veces he oído algún experto que ha dicho: “Ya ha nacido la primera persona que vivirá 500 años. Yo creo que eso es mentira. Todo el mundo intenta vender cosas, supongo. Yo no tengo nada que vender. Lo importante, creo yo, es vivir con calidad de vida y eso sí que la ciencia puede actuar mejorando, por ejemplo, curando enfermedades neurodegenerativas. Es posible que el Alzheimer, en 50 años, sea una enfermedad del pasado, por ejemplo, y tengamos que explicarles a nuestros nietos: “Había una enfermedad terrible que se llamaba Alzheimer”. Dicho esto, yo creo que no estamos diseñados, tampoco, para vivir centenares de años. Hay un cuento de Jorge Luis Borges que se llama ‘El inmortal’, donde resulta que es un centurión romano, llega al medio del desierto, hay un río donde si bebes de esa agua te conviertes en inmortal y al lado de ese río hay todo de gente por allí tirada, desnudos y que no hablan, que son gente que lleva centenares de años, que son inmortales y no saben qué hacer con su vida. Porque si eres inmortal, al final, no tienes ningún objetivo en la vida ni tan solo eres consciente del paso del tiempo, han perdido, incluso, la capacidad de hablar. De hecho, el protagonista, al cabo de unos centenares de años de viajar por el mundo desesperado, de ser mortal otra vez, llega a la conclusión que en algún sitio debe haber otro riachuelo que si bebes de allí vuelves a ser mortal y entonces se dedica a viajar por el mundo hasta que, finalmente, lo encuentra. Esto se enlaza también con el libro que leí hace poco, ‘Entrevista con el vampiro’, de Anne Rice, supongo que lo debería haber leído cuando era adolescente, pero bueno, ya veis, lo he leído ahora y me ha gustado bastante, aunque sea una novela de vampiros, para adolescentes supongo, pero una cosa que me ha gustado y que no sale en la película es que los vampiros acaban suicidándose porque no pueden vivir centenares de años, quedan desubicados de su sociedad, no pueden, realmente, con los cambios y no pueden soportar seguir vivos porque no entienden lo que ocurre a su alrededor. Un poco exagerado es lo que ocurre a veces con nuestros abuelos, que realmente han visto tantas cosas y tantos cambios, pero, ¿qué no veremos nosotros, comparativamente, con una sociedad que está cambiando tanto? Te quedas desubicado finalmente.

52:25
Carles Lalueza. Yo creo que ya está bien con lo que vivimos, estaría bien vivir 100 años, no estoy diciendo que la gente se tenga que morir joven, pero no veo que esto sea un objetivo que nos tenga que preocupar como sociedad. ¿Qué tal, Carles? Yo soy Eva y soy estudiante de genética y te quería preguntar, porque yo creo que existe la creencia popular de que los genes mantienen una expresión lineal durante toda la vida, pero sabemos que esto no es así, ¿no? Entonces te quería preguntar, principalmente, cómo crees que influye, o bueno, cómo pueden influir el estrés y la alimentación y otros factores externos en la expresión de nuestros genes. Sí, efectivamente, nosotros no somos solo una receta de genes que se expresa y ya está, sino que hay toda una regulación, lo que se conoce como epigenética, que son los cambios químicos que determinan qué genes se tienen que expresar y en qué momento. Y entonces eso significa que dos personas con la misma receta, vamos a decirlo así, en entornos distintos durante el crecimiento, producen seres ligeramente distintos en algunos aspectos. Hay una historia sobre esto muy interesante en Holanda, en lo que se conoce como el invierno del hambre, que fue el invierno del año 44 al 45, en plena Segunda Guerra Mundial. Al parecer había una carestía de alimentos absoluta y entonces lo que se ha visto es que las madres que estaban gestando en aquel invierno, donde no había nada que comer, sus hijos tienen unas marcas epigenéticas que ahora les han predispuesto a sufrir trastornos cardíacos, obesidad, diabetes, etc. Estas marcas son la consecuencia de haber pasado hambre cuando no habías ni tan siquiera nacido. Es muy interesante. Las marcas epigenéticas, claro, se reconstruyen y se transforman, pero duran algunas generaciones y por tanto es cierto, nosotros somos algo más que nuestros genomas, somos nuevamente el producto de la interacción de estos genomas con el ambiente. Bueno, la mayoría de nosotros seremos olvidados en dos o tres generaciones, de la misma manera que a veces tenemos una foto de nuestros bisabuelos, los miramos, no sabemos nada de aquella gente, sabemos el nombre, a veces el año que murieron. Lo mismo nos ocurrirá a nosotros, sencillamente nuestro genoma quedará fragmentado y se lanzará hacia el futuro y mientras la humanidad siga existiendo, nuestra herencia, de esta forma fragmentada, se irá extendiendo por diversas personas y continentes sin rumbo. De la misma manera que hemos heredado, como hemos hablado, esta carga genética que puede venir de algún antepasado importante o de algún rey, incluso.

55:35
Carles Lalueza. Mi percepción es que lo importante no es lo que hemos heredado, no es nuestra carga genética, lo importante no es lo que somos, sino lo que hacemos. Es decir, cómo ayudamos a nuestro entorno, empezando por nuestra familia, nuestra comunidad, qué es lo que hacemos distinto, no lo que hemos heredado, eso está en nuestras manos. Es mucho más democrático, pero también es mucha más responsabilidad, porque entre otras cosas tenemos que hacer algo. Entonces creo que, realmente, el futuro está en nuestras manos, aunque el pasado esté en nuestros genes.