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“Mi voz no es la que canta, dice quién soy”

Ely Guerra

“Mi voz no es la que canta, dice quién soy”

Ely Guerra

Compositora y Cantante


Creando oportunidades

Ely Guerra

Ely Guerra es una cantante, compositora y productora mexicana con más de 35 años de trayectoria, reconocida por su autenticidad y su capacidad para romper moldes en la música. Desde sus inicios, firmando su primer contrato en 1992, ha defendido su derecho a crear y a ser dueña de su voz y sus canciones, enfrentando una industria que buscaba encasillarla. Su disco “Lotofire” (1999), producido junto a Andrés Levin, marcó un punto de inflexión al abrirle puertas internacionales y consolidar su independencia artística. Ha experimentado con géneros y formatos, como en “Zion”, un álbum 100% vocal que incluso fue enviado al espacio en un proyecto de la NASA. Ely ha sido pionera para las mujeres en el rock mexicano, abriendo camino para nuevas generaciones y colaborando con figuras como Julieta Venegas, Carla Morrison y Natalia Lafourcade. Su interpretación de “La Llorona” en 5/4 y su constante búsqueda de libertad creativa reflejan su visión única. Además, ha sido una defensora activa de los derechos de autor y la autonomía del artista, considerando sus canciones como sus verdaderos hijos.


Transcripción

00:00
Ely Guerra. Las cosas se dividen en dos espacios, el que crea y el que consume. ¿Quién quieres ser? ¿Un consumidor? Va, está bien. Yo no, yo quiero estar creando, yo quiero crear posibilidad, yo quiero crear en ti alerta y quiero que tú veas muchos músicos más, te diviertas, lo pases bruto, pero cuando me oigas a mí, yo quiero que tú sientas el poder de mi voz. Mi voz no es solamente la voz que canta. Mi voz es quien soy porque dice quién soy. A mí me ha costado mucho trabajo ser técnicamente correcta, como ser políticamente correcta, nunca lo fui. Entonces creo que esto vuelve a la raíz de decir esta soy yo, no me da miedo. Sí me confronta porque salir al escenario, cantar de la forma en la que cantas, mucha gente cree que estás loca. Mi primer disco pues yo venía de bailar clásico, claro que yo levantaba la pierna sin ningún esfuerzo hasta acá. Y entonces, en el escenario yo estoy cantando y levantaba de repente la pierna hasta acá y al salir de mi primer concierto el personaje de la disquera me dijo oye Ely, eso es muy sexual, no lo hagas. Y pues yo tenía 18 años, 19. Y entonces me quedé pensando y le dije ¿por qué no? Y me dijo porque no está bien. Le dije yo creo que el que no está bien eres tú, vete a checar. Entonces la voz es un poco eso, es un instinto, es un instinto que es difícil para mí de controlar. Para mí es muy importante darle valor al equipo que hace posible que un artista en su escenario tenga la capacidad de transmitir lo que va a transmitir y que tu equipo te contenga, te exalte y te ayude a lograr esa transmisión, porque una voz como la mía es pura pasión. A veces me hacen burla y me dicen ah, ya llegó el niño que canta. Tengo graves muy graves, tengo agudos muy agudos y eso, honestamente no te lo va a enseñar ningún maestro, no en mi opinión, eso viene de otro lugar y es cuando digo respeta, confía en ti y aprende a discernir. Esto lo tengo que defender hasta el final, porque este es mi servicio. Yo no sé otros artistas, en mi caso, estoy cantando en los conciertos y siempre veo gente llorar, siempre están llorando, y yo ¿por qué lloras? O me ven y empiezan a llorar. Y pienso esa no soy yo, eso es lo que estás, lo que transmite tu voz, porque estoy segura te va a decir algo a ti, algo especial, te vas a ir a tu casa pensando y tú vas a poder orar contigo mismo y decir yo quiero llegar a este lugar. Una voz así no se puede educar, sería políticamente correcto. No me interesa ser políticamente correcta, pero hacer una canción para mí ha significado no solamente el hacer música, sino el respetarme, abrazar mi libertad, hacerme completamente responsable del resultado y convivir con eso, porque como diría alguna vez Elena Poniatowska, el que escribe debe incendiarse y debe incendiar todo a su alrededor. Gracias, gracias.

03:55
Ely Guerra. nan

04:00
Ricardo. Hola Ely, soy Ricardo y soy músico, y bueno, desde hace mucho tiempo también sigo tu música y siempre creo que los procesos creativos es algo muy importante para los músicos y sobre todo tú siendo una mujer que se desarrolla increíblemente en el rock, y que arriba las mujeres en el rock y en la música. Quisiera preguntarte, ¿cuál ha sido el proceso creativo más vulnerable que has tenido o que has vivido?

04:28
Ely Guerra. Bueno, pues somos compañeros del mismo dolor. Yo la verdad creo, obviamente los músicos con los músicos nos juntamos, hace rato dije no me casé, pero novios tuve, tampoco soy tan monjita. Y fueron músicos, todos. Lo digo así porque yo en especial veía en ellos cómo fluían con la música, con el escenario, no me pongo nervioso, subo, toco, canto. ¡Wow! Mis groupies, el rockstar. Yo no sé ser rockstar, no, es algo con lo que no convivo. Entonces creo que cada parte de mi trayecto musical hasta el día de hoy ha sido vulnerable, ha sido especialmente educativo porque yo siento que es casi como el bambú. El bambú crece y después se le forman unos aros que lo hacen más fuerte y entonces ese codito permite que el bambú tenga una altura increíble. Pero si hablamos como de momentos vulnerables, quisiera recolectar, como por ejemplo cuando yo hago por siete meses mi proyecto Lotofire, estoy hablando del año 1998 y decido trabajar con Andrés Levin. Andrés Levin es venezolano, pero neoyorquino y es un músico excepcional, increíble, como tú, multi instrumentista y tiene una visión increíble y yo quería trabajar con él y nosotros hacíamos todo lo posible porque el dinero que ellos nos habían dado para invertir en el disco, pues se se utilizara realmente en la producción, entonces yo cuidé gatos, dormía en otros lugares, todo lo que hacemos los músicos por crear nuestro sueño. Y entonces pues me tardé siete meses en hacer canciones, la verdad increíbles, y en hacer una producción increíble que me atrevo a creer que es una producción súper atemporal, porque si tú le pones play al disco hoy en día no vas a sentir que sea 1999 el día que se lanzó. Claro, desde Nueva York nosotros decíamos hey, vengan, escuchen, mandábamos material a México, hacíamos todo, nos quedamos sin dinero y yo ya no quería grabar en Nueva York las voces. Le pido el departamento a mis papás prestado y le digo Andrés, Andrés, yo tengo una Roland así de disco, ocho canales que se convertían en 16 canales, pero ahí podemos grabar las voces. Y él dijo sí. Le dije te llevó al mar, paseamos, se la pinté bruto y nos fuimos a Manzanillo y ahí grabamos las voces, en ese departamento hicimos un booth y él me decía Ely, apúrate que hay que irnos al mar. Entonces fue una experiencia brutal, una experiencia maravillosa entre músicos, productores, te estoy hablando Venezuela, Estados Unidos, Japón, ¿sabes? O sea, New York. Increíble, un proceso increíble. El disco sonando brutal y yo llegó a México a mi compañía disquera y me dicen esto no vale nada.

08:02
Ely Guerra. ¿Qué hiciste? Entonces él me dijo no, no solo no lo apruebo, no va a lanzarse y queremos que hagas algo más porque tienes un contrato. Entonces allí creo que entra esta parte en la que el músico tiene que desarrollar otras habilidades, que son las de cómo voy a defender mi material. Creo que es como muy importante entender que hay un poco acompañamiento de la industria hacia un artista que es distinto. Lo que a mí me dijeron fue pensábamos que eras la Alanis Morissette de México y entonces yo pues le pregunté oye, ¿y tú viste el contrato? ¿Qué contrato? ¿El que firmé yo? Sí. ¿Y qué dice? Ely Guerra. No soy Alanis Morissette, soy Ely Guerra y me encanta Alanis porque en ese momento ella salió con todo este disco donde también eran explicit lyrics y entonces entiendo porque querían ver a una Alanis Morissette mexicana, pero no lo entiendo al mismo tiempo. Entonces sí creo que son momentos vulnerables, pero también momentos en los que no puedes detenerte a a ver qué pasa. En aquel entonces mi mánager era Juan de Dios Balbi, su hija está aquí, Paula es como mi hija. Balbi vino y me dijo Ely, vamos a tener una segunda junta, no hables, déjame hablar a mí. Va. Y entonces entramos a la junta y cuando empezaron todos los disparos me dijo defiéndete. Tienes razón, no puedo decirte que no hables. Defendámonos. Entonces creo que sí, son espacios en los que no puedes ser un artista que vas a estar callado. No puedes no defender tu material, no puedes tirarte al drama. Lo que tienes que hacer es decir a ver, qué tipo de artista querías o por qué no estás entendiendo el proyecto. Entonces sentémonos y hagámoslo válido. Yo creo que el otro fire fue el disco que me permitió hacer giras internacionales porque logramos un convenio con la disquera que era una major, logramos que nos lo soltaran y que fuera un disco independiente. Entonces lo firmamos con una independiente en Estados Unidos y a partir de ahí vámonos. Así que nuevamente, quien no arriesga no gana, ¿no?

10:33
Fabiola. Hola, mi nombre es Fabiola. ¿Crees que subir al escenario es un regalo de amor a la humanidad?

10:38
Ely Guerra. Creo que es un compromiso. O sea, lo que yo siento es que la palabra amor implica muchas cosas y casi siempre es lo último de la lista. O sea, como que yo lo que creo es que venimos aquí para amar y que es difícil amar. Subirte al escenario es una especie de rayos X, es una exposición súper brutal. En mi casa todos son atletas, modelo, ¿sabes? Pero yo era el primer músico, era complicado comprender esa parte de mi personalidad. Entonces tuve que salir muy chica y he tenido que enfrentar como ser mujer en un mundo musical en el que no había realmente muchas mujeres. O sea, hubo muchas circunstancias que me obligaron como a entender que amar es complicado. En el escenario, más allá de hablar del amor, yo te hablaría de esa libertad que hablábamos en un comienzo. Es una especie de liberación, porque además yo soy tímida y soy, tengo una necesidad por separarme de los demás, disfruto mi soledad. Entonces, subirte al escenario implica lo que decíamos también antes, valentía, arrojo, porque después es como saltar al vacío y creo yo que sí es un acto de amor, pero también es un acto de liberación y creo que también es un acto de supervivencia. Para mí la música ha sido un bote salvavidas, me salvó de muchas circunstancias, me ha salvado, lo sigue haciendo. Lo llevo en el apellido, tengo una familia voraz. Mi papá con el fútbol, fue un personaje que me educó profundamente, me dio las bases de cómo saber hacer equipo y me dio las bases de cómo saber ser un atleta de alto rendimiento, en lo emocional. Me dijo alguna vez Ely, porque te vi corriendo, ya ibas en friega tomando, oye no, tú no juegas fútbol. Si vieras, es peor que un partido. Que a mí me tocó mucho como mujer sentir el desprecio de la industria entre compañeros, porque ¿qué viene a tocar aquí? Aquí somos puros nenes. ¿Qué hace una mujer aquí? Creo que esa bandera nos tocó un poco a Julieta y a mí, a quien admiro y me encanta, y me encanta su carrera y ver cómo ha florecido de forma increíble. Amo a su hermana, a Ivonne también. Entonces ver estos como contrastes es precioso porque nuestra lucha valió la pena, no solamente por mí, abrimos paso. Aquí han estado mujeres como Carlita Morrison, Natalia Lafourcade. Esas mujeres son también las que dijeron a ver, Ely, agarro la estafeta y ahora voy con todo yo. Y por eso hoy nuestro país cuenta con voces increíbles gracias a esos también espacios que parecieran vulnerables, pero que te permiten entonces ser valiente y nuevamente atravesar el temor. Entonces, el simple hecho de subir a un escenario implica no solamente el control de entregar tu arte, sino la noción del que que está enfrente lo que ve es a sí mismo, es un espejo. Uno deja de ser uno, uno deja de pensar en uno, sabemos que el de enfrente se está reflejando, entonces por eso digo que era el último paso. Yo creo que sí es amor, pero ni siquiera es mío. No me voy a vanagloriar de eso, yo no me subo ahí para decirte que te amo, porque la realidad es que yo me estoy subiendo para salvarme. ¿Hace sentido? Y entonces en esa instancia el amor proviene más bien de quien está como espectador.

15:03
Carlos. Hola Ely. Mi nombre es Carlos y antes que nada agradecerte por la forma en que representas a México en todo el mundo y a las mujeres mexicanas. Y respecto a esto, me gustaría hacerte una pregunta. ¿Si tuvieras que elegir alguna canción que represente el orgullo mexicano, cuál sería?

15:22
Ely Guerra. Últimamente canto porque así me siento, que hasta alguien me preguntaba el otro día Ely, ¿cómo estás? Y digo pues como la flor de azalea. Me dijo ¿cómo? Le explique, pues la vida en su avalancha me arrastró. Pero en realidad es que sí creo que hay un tema que nos representa de alguna forma, porque hay como una historia mística y al mismo tiempo hay como esta cuestión de que no sabemos quién es el autor, que ya se han hecho muchos y muchos y muchos versos, y que tú, como cantante, puedes elegir los versos que quieres cantar, pues es La llorona. Y la primera vez que yo abordé La Llorona fue en un proyecto de rock alternativo. El disco se llama Bimexicano y yo elegí La Llorona, pero ya cuando estaba en el estudio y estábamos produciéndola, estábamos mis amados, Milo Froideval y Hernán Hecht. Hernán Hecht es un gran baterista, tocamos por más de 25 años juntos. Yo ni lo miraba, o sea, no había necesidad de mirarnos porque eso estaba a tempo, coordenado, ¿sabes? Entonces producíamos juntos y estábamos los tres y yo les explico no sé, La Llorona está en 3/4, 3/4 es como un vals. Ta ta ta ta ta ta. ¿Todavía es muy alegre, no? O sea, como para mí era un tema alegre, finalmente estamos hablando de algo tan mexicano y tan profundo y místico. Entonces decidimos hacerlo en 5/4, hacerla como un funeral. Y ahí me pescó La Llorona. Por eso digo, volviendo a tu pregunta, ¿cómo vamos a romper con la nostalgia? Rompiendo moldes. No, La Llorona no está en 3/4, La llorona es en 5/4, para mí. Digo hasta Alondra de la Parra, cuando tuve el privilegio de conocerla, yo la adoro, es como una hermana chica, hace años no la veo, pero esa experiencia que tuve con su orquesta interpretando La Llorona, cuando nos sentamos, Lev Zhurbin que es el arreglista de pues, de todo Travieso Carmesí, cuando Lev me dijo Ely, queremos hacer La Llorona en 5/4, para mí fue fantástico y fue una experiencia inolvidable hasta la fecha. Para mí cantar La Llorona creo que es un tema que no solamente voy y lo interpreto, sino que aporta algo de mi personalidad, de quién soy, de cómo veo la música, de hacia dónde entiendo las propias raíces de nuestra, de nuestros compositores, que para mí no lo sé, pero yo imagino como que era un campesino ahí bajo el sol, un solo árbol, ahí me dio sombra y empiezo a tararear… Todos me dicen el Negro llorona, negro pero cariñoso… Y después que diga: Yo soy como el chile verde llorona, picante pero sabroso… ¿Cómo vas a cantar eso en 3/4? Pues si no voy a bailar un vals. Yo creo que una canción es algo tan personal que cuando yo llego a un escenario la canto, ya no es mía, es tuya y cuando esa otra persona canta una pieza mía la regresa a mí, es un regreso, y es muy poderoso. Es de las experiencias más lindas que alguien tenga esta gentileza de acercarse a tu música, interpretarla y hacerla de ellos para regresártela. Es fantástico, es vamos caminando, escucho una canción mía en la calle y es precioso. Sí, creo que quien se atreva a cantar mis canciones pues también va a necesitar de una voz, no hablo técnicamente, sino de una voz que sepa cómo afrontarla, porque eso también creo, soy una mujer muy apasionada. No me casé porque no me aguantaron, no porque no quisiera. Entonces, quién le entre a una de mis canciones es como entrarle al matrimonio, exactamente igual. Hay canciones que también me han dulcificado porque hay momentos de tregua también, y pues yo escribí “Quiéreme mucho” en uno de esos momentos de tregua que sientes esa contención y que sientes, yo quiero llegar a un lugar de paz porque casi siempre estoy como dijo Helena, incendiada. Entonces, cuando por fin llegas a un lugar de paz, pues también son reflexiones bellas y profundas que hacen que la voz también tenga otro contexto, otro lugar.

21:06
Ely Guerra. Me gustaría interpretar Quiéreme mucho para todos ustedes. Muchas gracias. Estaba en Coyoacán, en la calle de Abasolo y esta canción fluyó, como decíamos, con paz y con esa expectativa de ya, quiero vivir en paz, por favor. Quiero bailar, quiero sentirme hermosa. Quiero volar, ver el amanecer. Quiero sentir solo tu dulce boca. Y bailar, quiero sentirme bien. Quiero bailar, quiero sentir el cielo. Quiero volar, ver el amanecer. Quiero vivir, solo el dulce momento. Y bailar, quiero sentirme bien. Y quiero, quiero sentir el calor que tu boca despide en cada oración que dices. Quiero ser el corazón que tú buscas, que tú buscas. Quiero bailar, ser suave movimiento. Y volar, quiero sentirme bien. Y quiero, quiero sentir el calor que tu boca despide en cada oración que dices. Quiero ser el corazón que tú buscas, que tú buscas. Quiero bailar, ser suave movimiento. Y volar, quiero sentirme bien. Quiero sentirme bien. Quiero sentirme.

24:52
Ely Guerra. nan nan nan nan

25:47
Magda. Hola, Ely, qué gusto. Yo me llamo Magda Muñoz. Si tuvieras la oportunidad de colocar en una cápsula del tiempo dos de tus discos, ¿cuáles elegirías?

26:01
Ely Guerra. Es complicado, pero te voy a compartir un dato como súper interesante. Felipe Pérez Santiago es un músico mexicano, hace música contemporánea increíble, es un colega también muy querido y Feli hizo algo como muy aterrizado a lo que tú me estás preguntando, porque él tuvo la oportunidad de trabajar para la NASA y la NASA dijo vamos a mandar al espacio. ¿Quiénes somos los humanos y cómo nos construimos? Y por lo que entiendo, Feli hizo esta parte en la que vamos a explicar cuál es la voz humana y mi último disco se llama Zion y es un disco 100% vocal. Todo lo que escuches es mi voz, no hay ningún otro instrumento y lo mandamos al espacio. Yo tuve la suerte de nacer en un momento muy preciso para la música popular, porque hacías álbumes completos. Hoy al músico se le exige una inmediatez, una rapidez, haz una canción y después haz otra y después haz otra. Ya no existe esta fórmula de ok, me siento y creo todo un concepto y yo tuve la fortuna de cada uno de mis discos era un concepto, porque además cada uno de mis discos fue creado en una edad distinta. En mi primer disco hay una canción mía que escribí a los 12 años. Entonces estamos hablando de que hay un reflejo de quién eres y cómo estás, como personaje creativo que eres, cómo estás absorbiendo esa información y cómo la estás, entonces, depurando y creando para entregarla a otros que, como decíamos, para entregarla con el mero propósito de hacerte el regalo y de que tú tomes lo que te sirve, porque la música es medicina. Entonces elegir así como random alguno de mis discos sería extraño para mí. Cuando mi primer disco canté “Atada a tu piel”, pues esa. Cuando en el 97 salió “Pa’ morirse de amor” pues eso. En el 99 “Lotofire”, pues eso. Después cumplí 30, estaba toda voluptuosa, me hice un afro, pues “Sweet & Sour, Hot y Spicy”. Hay como además, que me perdonen los caballeros, pero sí es más interesante ser mujer, hay un mundo, hormonas, esto, lo otro, todo va plasmado ahí y a mí que me digan si eres dramática o no, si eres intensa o no, yo lo escribí, pero como he sido muy intensa pienso que te quedarás. Se lo escribí a Tito Fuentes de Molotov. Fuimos pareja cinco años en los mejores momentos de nuestras vidas, cuando nuestras carreras despegaban y estábamos entendiendo ese mundo, no podría elegir uno solo, porque además va de la mano de todas estas personas que empiezan a fluir y que empiezan a hacer crecer tu vida como músico. Entonces es lo mismo. No tuve hijos, nomás a Paula, que la cuidé como una hija, pero la verdad es que mis canciones son mis hijos, porque además lo digo con mucha humildad, de donde más aprendí fue también de yo terminaba de cantar, pero terminaba de cantar y me quedaba quizá tres horas más tomándome fotos con las personas que habían venido a escuchar mi música y esas historionas que nos compartíamos, no las puedo olvidar.

29:54
Ely Guerra. Esa es la vida, ¿sabes? Entonces creo que es importante unir cabos y dejar ese tipo de cosas para la industria. Les encanta hacer eso. Les encanta hacer mercadotecnia, entonces que lo hagan ellos. Por eso digo que cuando me muera es cuando mejor va a funcionar, porque mientras esté viva soy bien latosa. Soy guerra, guerra, que te lo diga Paty Carrera y Ale, que son mis colegas en derecho de autor, Munive que es el abogado que todo el tiempo le hablo y lo molesto porque yo quiero entender todo de la ley de derecho de autor, porque no me entra en la cabeza por qué otro músico no se interesa en eso. Son tus hijos. ¿Cómo los vas a defender? ¿Cómo los vas a transmitir? Son tus derechos. ¿A quién se los vas a dar?

30:45
Alin. Hola Ely, un gusto. Me presento, mi nombre es Alin y me gustaría saber si en tu primer Vive Latino, ¿estabas entrando en una celebración o en una batalla por tu espacio en el rock mexicano?

30:58
Ely Guerra. Muchas gracias, Alin. Sí, el primer Vive Latino fue en 1998 y yo estaba grabando Lotofire y a mí me llamó Juan de Dios Balbi y me dijo Ely, va a haber un primer festival, me explicó todo y me dijo quiero que vengas y cantes en el festival. Y yo le dije no, estoy grabando. Y él me dijo creo que es importante. Y entonces le pregunté ¿cuántos escenarios hay? Me dijo tres. Le dije voy a estar en el más chico, ¿no? Y voy a hacerlo a la una de la tarde, ¿o qué? No soy bruja. Bueno, algo. Yo digo que sí soy bruja. Requiero de ingredientes siempre, todo el tiempo para hacer algo, música, perfumes, productos para la piel, cocinar, ese es lo mío. Entonces, cuando estoy metida en esos espacios creativos, no me molestes. Sin embargo, hicimos el esfuerzo y fuimos. Yo era cuando estaba pelona a rapa porque venía de circunstancias incómodas. Sí puedo decir que fue ponerse el traje de guerrero, hacer un esfuerzo y abrir inclusive un espacio emocional. Hoy la cultura del festival está más que instalada, es lo único que existe para ir y oír nuestra música, pero realmente en ese momento era comenzar con una cultura de festival y la gente como público tampoco estaba realmente entendida de qué pasaba. Entonces en el Vive Latino, que ocurría, bueno, que desde 1998 ocurrió en el Autódromo y pusieron un piso de plástico duro que la gente podía empezar a quitar y entonces eran literalmente objetos de guerra, porque eran artefactos súper peligrosos que para ellos, creo yo, para el público era como una muestra de cariño y te lo aventaban. Y entonces a mí me aventaron uno y le dieron a mi guitarra. Entonces fueron muchos años. En mi primer Vive Latino fue en el 98 y yo hasta el 2007 fui, reventé una guitarra en su escenario porque un año antes a mí se me cayó el tirante de mi blusa, entonces hubo un accidente y yo me puse la blusa, seguí cantando y después fue la noticia del Vive Latino, y para mí fue ¿qué? ¿Por qué? ¿Qué está pasando? ¿En dónde está la tensión? ¿No está en la música? Y entonces al siguiente Vive Latino decidí ir vestida de traje con corbata, como para ver qué está pasando y mis músicos se hicieron un agujero en el seno de hombre, como la gran canción, y hicimos nuestro statement. Yo traía una melena tipo la que traigo ahora, y dije aquí voy a reventar mi guitarra, una Martín Rosa que Chacho ama, pero que yo a veces, yo ya no la quería y la voy a reventar y Milo fue muy consciente, dijo no puede romper esa guitarra, entonces fueron compraron una de Paracho y cuando yo pedí la guitarra me dieron la de Paracho y bola, la reventé. Tengo que presumir que además estaban allí en tarima. Gustavo Cerati, estaba Joselo de Café Tacvba, estaba quien fue mi pareja, Gil Cerezo. Gil vino y me dijo todo mundo me miró y me dijo, ¿a eso le tienes que entrar?

34:46
Ely Guerra. Hablo así porque sí, no era nada más vamos a mostrar nuestra música, esto es una celebración, no, era una guerra, era una batalla, sobre todo para un artista que pongámoslo así, incomprendida, no lo sé, pero en el fondo de ella una artista que no eres lo que queremos que seas. Ely, no eres lo que esperábamos que fueses, ¿sabes? Entonces era guerrero, era incómodo, pero también tenía su nivel de importancia y de adrenalina. No puedes ir sola a eso, tienes que ir bien blindada y yo he tenido la fortuna de sobre todo, ya en tarima, haber tenido la experiencia de contar con una banda por más de 25 años como la solista que soy, pude haber tocado con muchos músicos. Mira, aquí está el papel, síguelo, toquemos, pero no era la idea. Eran brutales todos músicos de jazz, que al final hay una sofisticación como el vestido que me ven ahora, que es un vestido que hizo Julia y Renata Franco, que durante más de 30 años no me he puesto ropa de nadie más que de ellas. ¿Por qué? Porque es un símbolo. Es un símbolo de lealtad, de pureza, son mexicanas, están en Guadalajara y no me quiero poner ropa de nadie más, no me interesa y ellas ya me conocen el cuerpo. Esa sofisticación yo no la pude haber alcanzado sola. Y ser guerrero necesita de un ejército que crea en ti y que esté dispuesto a darle fuerza a tus valores. Eso en cualquier carrera, eso en cualquier familia. Luego es difícil porque hasta en la familia tenemos el que te dicen nombre, ¿tú músico? Nombre. Entonces hay que emplear la voz. Hay momentos en los que hay que saber decir no, pero el Vive Latino del 98 yo tuve que decir que sí, o sea, entendí, Balbi fue inteligente y me dijo creo que es importante y yo pensé lo es, pero me gustaría también provocar ahorita como un momento en el que decir no, está bien. Muchas veces nos da miedo. No, no, es que tengo que decir sí pa’ todo, tengo que estar disponible pa’ todo y yo digo no, no es cierto. He escrito canciones que expresan eso. De hecho, un día hice la broma, dije esta la escribí para mi suegra.

37:27
Edna. Hola, Ely. Yo soy Edna y escucho tu música desde hace mucho tiempo. Como amante del rock, a mí me gustaría preguntarte ¿cómo le hace un artista que inició en el rock para alejarse de los clichés y la nostalgia?

37:41
Ely Guerra. Yo creo que me paso de solitaria, pero yo invito siempre a los, cuando estamos en charlas importantes como esta, más profundas, yo siempre invito al de enfrente a decir quédate solo un rato. Viene bien conocerse a uno mismo. Viene bien porque no puedes ser un cliché si eres tú mismo, entonces Dios te puso un ADN, te hizo para algo en específico, por eso estamos aquí, porque tienes una misión que hacer, tienes un servicio que dar. Lo que pasa es que, a ver, hay dos mundos, está el mundo de la música como lo que queremos absorber, porque la música cura, ¿cierto? O está el mundo de la publicidad de la música, o sea, de la música que queremos vender. Entonces no podemos mezclar eso. Es poderoso, para mí cualquiera de los dos son poderosos. ¿Por qué? Porque el ser humano somos diversos y necesitamos de esa diversidad para estar felices o tristes o para acompañarnos. La música es una compañera. Entonces en realidad siento que esta buena entrega de lo musical depende de quién eres y es ahí donde el músico decide cuál es su camino, qué quiero hacer. En mi caso, mi primer contrato lo firmé en 1992 y me veían mucho potencial, pero yo creo, porque yo tenía poquitos años, venía de bailar clásico, pesaba 58 kilos de músculo y era una mujer atractiva, chiquita. Entonces veían el potencial porque claro, tiene voz, porque además escribe, pero entonces lo primero que me dijeron fue no quiero oír tus canciones, vamos a ver quién escribe algo por ti. Y ahí empieza el verdadero camino para uno. Ahí empieza, voy a elegir y por eso hablé de las elecciones, desde muy chica yo decidí tomar decisiones y hacerme responsable de ellas y en mi primer contrato no fue la excepción. El músico ahí define quién soy, qué tipo de músico soy. ¿Soy el músico que quiero agradar? ¿Que quiero hacer publicidad? ¿Que quiero ganar mucha lana? ¿Soy el músico que de alguna u otra forma estoy para entretener a los demás? o, ¿soy el músico que sé cuál es mi servicio, que sé que no va a ser sencillo, que sé que no voy a ganar mucha lana, que sé que no voy a complacer a todo mundo? O sea, lo que pienso es claro, este ha sido un trayecto largo. A mí la gente me pregunta, Ely ¿cuántos años de carrera? Pues 35 ¿sabes? Pero 35 y faltan muchos más, porque para mí este es el comienzo. De hecho no están ustedes para saberlo, pero este es uno de los momentos más fuertes de mi carrera. Es decir, es cuando encuentro mucho más vulnerable todo y ya tengo 54 y digo ¿te cae? ¿Cuántos?

40:51
Ely Guerra. O sea, ¿cuántos años más puedo aguantar con esta vitalidad o con este ritmo de vida? Entonces el poder de la música no depende de lo que estés, no sé, de lo que quieras ¿sabes? Como impresionar o hacer, porque claro, podemos hacer escenarios increíbles donde te vayas de un concierto sintiendo wow, me volaron la cabeza con todo este audio, con todas estas luces, con todos estos visuales, pero el poder del músico en solitario, el que se incendia y el que incendia a otros, el músico que está solo, que en su casa no sabe cómo transitar la vida, ese es otro canal, ese es otro poder y ese lo decides tú solo y hay que ser conscientes y hay que saberse defender, bueno, lo llevo en el apellido por eso hablo de defenderse, pero hay que saberse manejar en una industria, que es lo último que le importa. Entonces hay que mirar pa’ dentro y entonces hay que convencer a los demás. Oye tú, ven, déjame te seduzco porque yo soy esta. ¿Cómo ves? Y entonces ahí empieza el verdadero juego y por eso digo, no puede ser un cliché, porque nadie es como tú, nadie es como yo. Si yo lo digo así de franco y de abierto, pues claro, la gente dice uf, poca humildad, pero en mi opinión es, no es poca humildad, es una certeza, porque además de todo, soy la mujer más insegura, porque eso nos pasa a todos. En tus momentos de soledad somos los más inseguros. Vuelvo al miedo. O sea, el miedo es un compañero constante, pero hay que saber atravesarlo, porque no es que no siento miedo, es, bueno, pues voy a ser valiente y voy a ser fuerte y a ver cómo salgo de esta porque tomé una decisión y la decisión fue, quiero ser yo misma. Me gustaría cerrar con algo. He cantado por toda mi vida y me encantará contarles la historia brevemente, porque cuando yo hago mi primer disco y se asustan muchísimo en la disquera, me piden ok Ely, vamos a cantar, vamos a hacer tus canciones, pero por favor, ¿por qué no hacemos un cover? Yo dije ok. Y entonces les pedí que hiciéramos el cover de “Júrame” de María Grever y les llevé la versión de José Mojica, pues se fueron para atrás porque claro que esto era algo que no esperaban, ellos querían pues pachanga. O sea que me lo adelanté a Luis Miguel con sus boleros, fui visionaria, pero por algo Dios tampoco me da la carrera de Luis Miguel, ¿verdad?

43:56
Ely Guerra. Y viene “Júrame” a mi vida y la hago mía porque realmente María Grever es una mujer muy importante en la música de nuestro país, no solo como la compositora maravillosa que es, sino una mujer todo el tiempo viendo, siendo visionaria, metida en la SACM que es la Sociedad de Autores de nuestro país, moviendo esas tuercas. O sea que el cuento que yo les dije de que Julieta y yo armamos pachanga no es cierto, hay muchas mujeres detrás haciendo esto, el caldo gordo, entonces me encantaría honrarla. Es una canción que siempre he cantado a capela y me gustaría entregárselas porque aquí vamos de generación en generación pasándonos la estafeta y sería bellísimo si me puedo poner de pie y cantar para ustedes y honrar a esta mujer y honrarlos a todos ustedes. Muchas gracias. Todos dicen que es mentira que te quiero. Porque nunca me habían visto enamorada. Yo te juro que yo misma no comprendo el porqué tú mirar me ha fascinado. Cuando estoy cerca de ti y estoy contenta. Yo quisiera que de nadie te acordarás. Tengo celos hasta del pensamiento. Que alguien pueda recordarte a otra persona amada. Júrame que aunque pase mucho tiempo pensarás en el momento en que yo te conocí. Mírame, pues no hay nada más profundo y más grande en este mundo que el cariño que te di. Bésame con un beso enamorado como nadie me ha besado desde el día en que nací.

47:36
Ely Guerra. Quiéreme, quiéreme hasta la locura. Y así sabrás la amargura que estoy sufriendo, que estoy sufriendo, que estoy sufriendo por ti. Gracias. Bravas, bravos.