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Las 3 R para construir hábitos que sí duran

Valentina Luján

Las 3 R para construir hábitos que sí duran

Valentina Luján

Experta en felicidad


Creando oportunidades

Valentina Luján

Valentina Luján lleva más de veinte años buscando respuesta a una misma pregunta: por qué unas personas construyen una vida plena y otras no. Divulgadora mexicana especializada en el estudio científico de la felicidad, es MBA por la Schulich School of Business y se formó como Happiness Trainer con el doctor Tal Ben-Shahar, de quien toma el mapa que ordena esta charla: los cinco tipos de bienestar. Espiritual, físico, intelectual, relacional y emocional.
Su punto de partida, sin embargo, no fue académico. Durante ocho años trabajó “de ocho a ocho”, convencida de que así construía una buena vida para ella y para su hijo, hasta que el terremoto de septiembre de 2017 en Ciudad de México le devolvió otra lectura de esa historia: lo que estaba construyendo le costaba justamente la vida con él. De ahí nace la idea que atraviesa toda la conversación: el éxito y la felicidad no son lo mismo, y confundirlos sale caro.
Desde 2021 divulga esa distinción a través del proyecto Valentinamente Feliz y del libro Ser feliz es para valientes. Su insistencia es siempre la misma: la felicidad no se busca ni se encuentra, se construye a base de decisiones pequeñas y sostenidas.


Transcripción

00:00
Valentina Lujan. Para poder construir una vida plena, necesitas dos cosas. Necesitas ser valiente y necesitas ser libre. Implica que todos los días estés eligiendo lo que es mejor por encima de lo que es fácil. Yo siempre les digo, decisiones fáciles hoy, vida difícil después. Decisiones difíciles hoy, vida fácil después. Elige estar tomando decisiones todo el tiempo. Y tomar decisiones nos da mucho miedo. ¿Por qué? Porque no tenemos el resultado garantizado. Porque nos ponen el ojo del huracán y podemos sentir que nos critican, que nos rechazan, sentimos vulnerabilidad emocional. Entonces, todas estas variables hacen que nos dé miedo tomar decisiones. Pero ante ese miedo, la valentía hacerlo con todo y miedo aceptar la incertidumbre aceptar que vas a tener emociones incómodas por ser humano, aceptar que se vale equivocarte y que es parte del proceso de aprendizaje aceptar la responsabilidad personal de esas decisiones, ¿por qué? Porque vas a tener que asumir las consecuencias de lo que decidiste pero al final ese es el chiste, adueñarte de tu vida, ser el protagonista de tu vida pero no es un empoderamiento de discurso Es un empoderamiento real. A partir de responsabilizarte de tu vida, de estar dispuesto a asumir esas consecuencias, la mayoría de las cosas que valen la pena en la vida cuestan trabajo y se construyen. Por eso cuando a mí me dicen, es que ve y busca tu felicidad. ¿Qué es eso? ¿En dónde? Hablar de buscar la felicidad o de encontrar la felicidad implica que ya preexiste, implica que no hagas el esfuerzo que se requiere para que exista. Imagínense lo peligroso de eso. ¿Por qué? Porque como cualquier construcción, tú no amaneces y un día hay un edificio enfrente de tu casa. Hubo un proceso, hubo una estrategia, hubieron recursos, muchas personas se levantaron temprano, hubo un diseño, se puso esfuerzo y así es como se construyó el edificio. Lo mismo con tu felicidad. Las personas más felices son personas que se dan permiso de habitarse completitas en el aquí y en el ahora. No son las personas que sienten un poco de incomodidad y agarro el celular. ¿Por qué? Porque el celular es una fuga. El celular al final es una forma justificada socialmente de ausentarte de tu presente. Entonces, entro a un elevador, el otro día oía un artículo que decía, las personas que dicen buenos días en un elevador son una especie en extinción. Todos somos unos zombies. ¿Por qué? Porque si yo entro al elevador viendo a mi celular, pues no tengo que hacer contacto visual con nadie y eso es muy cómodo. Pero lo que no nos damos cuenta es que estamos perdiendo la habilidad de socializar, la tolerancia a te veo a los ojos y tú te volteaste, no pasa nada, estoy bien. Digo buenos días y nadie me contestó, no es mío, es de ellos, tal vez amanecieron de malas. Entonces nos estamos volviendo intolerantes a esa socialización que es sumamente importante para el ser humano. Entonces los hábitos de las personas felices tienen que ver con vivir en el aquí y en el ahora, con saber qué cosas son importantes en su vida y pasar mucho tiempo en ellas. Puede ser un proyecto, unas personas, una causa, un trabajo, la naturaleza, pero pasan mucho tiempo en eso que les trae propósito, en esos paraqués. Cuidan su cuerpo, definitivamente son personas que son conscientes de la importancia del sueño, de alimentarse bien, de darle movimiento a su cuerpo, de abrazar y ser abrazados, de controlar o gestionar sus niveles de estrés. Son personas que tienen hobbies, que aprenden rápido, son personas que se caen bien a sí mismas, que pueden estar solas sin sentirse desoladas.

03:55
Valentina Lujan. La soledad es no estar acompañado, la desolación es no estar acompañado cuando quisieras estar acompañado. La desolación, como dato cultural, hay un estudio que dice que equivale a fumar 15 cigarros diarios. Las personas que se sienten solas es como si fumaran 15 cigarros diarios. ¿Por qué? Porque los seres humanos estamos hechos para conectar. Al final, esa es una necesidad fisiológica. Las personas felices sí son personas alegres y que pueden promover y cultivar emociones que les gustan sentir, pero también se dan permiso de abrazar esas emociones incómodas que no se sienten tan bien, pero que traen información y saben capitalizarla. Y sobre todo creo que las personas felices no están fregando al de al lado. A mí cuando me dicen, ¿cómo identificas a una persona feliz? No friega al de al lado. No tiene tiempo. Es consciente de que su tiempo, su energía, sus recursos son tan valiosos que los usan en construir lo que sí quieren. Sea salud, relaciones, conexión, aprendizaje, gratitud, pero son valiosos. Entonces, creo que son personas amables, sociables, agradecidas. Y cuando hablo de personas amables que socializan, no hablo de cantidad de relaciones. No tienes que ser el cuentachiste ni el alma de la fiesta. Con que tengas dos, tres personas que sabes que son importantes para ti y que ahí pongas tus recursos, ya la hiciste. Creo que todos estos hábitos de personas felices también se construyen. No es que alguien nazca con ellos. Y muchas veces ni cuestan. Leer dos páginas de un libro todas las noches, tomar más agua, agradecer tres cosas todos los días, decir buenos días a tres personas que no conoces, ayudar siempre que puedas, y eso va construyendo sentido y plenitud en la vida.

06:11
Tamara. Hola Valentina, gusto en conocerte. Mi nombre es Tamara Macedo y quiero preguntarte, ¿recuerdas el momento en el que sentiste una felicidad real por primera vez?

06:22
Valentina Lujan. Muchas gracias Tamara siempre cuando hablo de la felicidad me gusta hacer la distinción entre estar feliz y ser feliz son dos cosas sumamente diferentes estar feliz es un estado de ánimo asociado a la alegría al contento es dopamina, es corto plazo es intensidad de experiencias pero ser feliz requiere construir bienestar de cinco tipos bienestar espiritual que tiene que ver con propósito y presencia Con saber qué es importante para ti en esta vida, tus para qué es Y con poder estar presente, poder estar aquí y ahora El segundo tipo de bienestar es el bienestar físico Que tiene que ver con salud mental y física, con autocuidado Ahí hablamos de sueño, de nutrición, de movimiento, de gestión del estrés De tacto consensuado El tercer tipo de bienestar es el bienestar intelectual Que tiene que ver con aprender cosas nuevas con satisfacer tu curiosidad que tienes de manera natural por ser persona y con explorar, con desarrollar habilidades para sentirte preparado para enfrentar el mundo. El cuarto tipo de bienestar es el bienestar en las relaciones y ahí hablamos de construir un vínculo sano contigo para poderte relacionar de manera sana con otras personas. Y este es el predictor número uno de felicidad en los seres humanos. Cada vez sabemos y hay más investigación que nos dice que cuidar nuestras relaciones importantes es una gran inversión en términos de felicidad. Hablamos de que cuando tenemos una persona o dos personas incondicionales, vamos a vivir muchos más años. ¿Por qué? Porque tenemos ese lugar seguro para tener honestidad emocional, para decir, estoy que me llega la fregada, o tuve el peor día en el trabajo, o se murió tal persona, o me preocupa esto. Eso baja tu cortisol, desinflama tu cuerpo y tu máquina dura más tiempo. El cuerpo es una máquina, no es un adorno. Y entre mejor mantenimiento le demos, pues va a durar más tiempo y nos va a dar mejor servicio. Entonces, el bienestar en las relaciones es el predictor número uno de felicidad. Y finalmente tenemos el bienestar emocional, que se trata de promover y cultivar las emociones que sí nos gustan sentir, no nada más esperar a que lleguen. Si tú sabes que sacando a tu perro al parque 10 minutos, regresas con calma, con presencia, con más claridad mental, pues sácalo diario. No lo saques una vez al mes. O si tú ya sabes que cada que ves a esta amiga sales drenada, cansada, con angustia, pues vela una vez al semestre, no la veas cada semana. Entonces, el bienestar emocional, por un lado, trata de promover y cultivar las emociones que sí nos gustan sentir y construir herramientas para gestionar las que no nos gustan sentir. Como seres humanos venimos a experimentar todo el abanico de emociones, las que nos gustan y las que no nos gustan, Y de lo que se trata en el bienestar emocional es de aprender que las emociones son información y que podemos aprovecharlas, podemos capitalizar incluso las emociones que no nos gustan sentir. Entonces son estas decisiones que tomas todos los días que en el largo plazo, sostenidas de manera consistente, te van trayendo esos beneficios de bienestar.

09:31
Rubén. Hola Valentina, mucho gusto. Mi nombre es Rubén Ostria y te cuento, yo me siento muy orgulloso de lo que he hecho, sin embargo siento que no soy feliz. ¿Por qué no soy feliz si supuestamente tengo todo lo que quería?

09:44
Valentina Lujan. ¡Ay, qué buena pregunta, Rubén! A ver, creo que tocas en un punto súper importante, porque uno de los grandes mitos de la felicidad es condicionarla a algo siempre. Nos han educado que el éxito o la estabilidad financiera nos va a traer ese sentido de plenitud. Y es un riesgo grande porque cuando tienes un objetivo y lo logras, pues aparece otro y entras en esta rueda interminable en donde ya que tienes el puesto quieres el ascenso, ya que tienes el ascenso quieres el sueldo, ya que tienes el sueldo quieres la casa, ya que tienes la casa te falta la esposa, ya que tienes la esposa el primer hijo. Y entonces siempre, ¿no? Es esta adaptación hedonista en donde pones grandes expectativas en ese objetivo y ya que lo logras y lo tienes, dices, pues no que era esto, ¿no? Incluso grandes celebridades, medallistas olímpicos, grandes deportistas, pues han declarado sentirse vacíos o tener esta sensación de falta de sentido de vida a pesar de tener 25 medallas en el cuello o ser el número uno del mundo. Entonces, algo que es muy importante es entender que el éxito no es felicidad. Son dos cosas distintas. Incluso hay muchísima investigación que habla que cuando tú te enfocas formalmente en construir una vida feliz, lo que ya explicamos, este bienestar de largo plazo, construir bienestar espiritual, físico, intelectual, en las relaciones y emocional, te vuelves mucho más exitoso. ¿Por qué? Porque te vas a enfermar menos, vas a tener más herramientas emocionales para poder comunicarte mejor, encontrar sinergias, negociar, eres mucho más creativo, aprendes más rápido. Entonces, cuando te enfocas en ser feliz en este sentido amplio, te vas a acercar al éxito. Sin embargo, cuando invertimos estas prioridades y nos enfocamos en ser exitosos, puede ser que estemos pagando unos costos altísimos en términos de felicidad. ¿Cuántas personas conocemos que tienen 30 o 40 años en un trabajo que no les hace sentido? Porque paga bien. Y en esta narrativa de estoy haciendo una buena vida, no se dan cuenta que lo que se les está yendo es la vida. Porque pasan 10, 12 horas en un trabajo que no les hace sentido, con gente con la que no les gusta trabajar. Y se los digo porque yo estuve ahí. Yo trabajé 8 años de 8 a 8, Comprándome la historia de que estaba construyendo una buena vida para mí y para mi hijo. Y cuando viene el temblor del 19, no, del 19 de septiembre de 2017 y la vida me confronta con niños bajo los escombros, me doy cuenta de que me estaba vendiendo una historia equivocada porque en esta ciudad mañana tiembla y te puedes ir.

12:44
Valentina Lujan. Y yo estaba pasando mis días construyendo una buena vida para mí y para mi hijo sin darme cuenta que lo que se me estaba yendo era la vida con él. A veces salía de la oficina a las 8, dos horas de tráfico, llegaba a las 10, pues ya no lo veía. Y al día siguiente lo mismo. Entonces, cuando nos enfocamos en ser exitosos, puede ser que estemos pagando unos costos altísimos en términos de propósito, en términos de salud física y mental. El 55% de los CEOs declaran estar en burnout, estar quemados. Entonces, ¿qué pasa? Que hemos crecido en una sociedad en donde se nos ha enseñado que es el éxito y la estabilidad financiera lo que nos hace un lugar, lo que nos hace valiosos y que tenemos que ganarnos ese lugar. Y les pregunto, si ustedes pudieran elegir para esa persona que aman con todo su corazón, que fuera feliz o que fuera exitosa, ¿qué elegirían? Toda la gente contesta lo mismo. Que sea feliz. ¿Por qué? Porque esa pareja o su mamá o su hijo, la persona en la que hayan pensado, ya tiene un lugar. No se lo tiene que ganar. No tiene que justificar su valor con ustedes. Ya la aman con todo el corazón. Pero nosotros sentimos que sí tenemos que justificar nuestro valor. ¿Y cómo? Aportando. Y con tal de sentir esa pertenencia y esa valía, somos capaces de pagar unos precios altísimos. Entonces, mi propuesta es, obviamente yo no les digo, no tengan objetivos, no tengan sueños, truénense los dedos, no tengan ahorro, no, la estabilidad financiera es importante, el sentido del logro es importante, pero son dos de diez elementos. Entonces mi propuesta es ampliamos la mirada, sigamos construyendo esos sueños, sigamos construyendo estabilidad financiera porque nos da libertad de largo plazo, pero también construyamos salud mental y física, también invirtamos en nuestras relaciones, también aprendamos cosas, tengamos hobbies, desarrollemos inteligencia emocional, ampliemos la mirada para que no estemos pagando esos costos tan altos en términos de felicidad. Muchas gracias, Rodríguez.

15:19
Lourdes. Hola, ¿qué tal, Vale? Soy Lourdes Rodríguez y como se ha dicho aquí, pues todos estamos en busca de la felicidad y por lo mismo nos hemos obligado a siempre estar bien. ¿Crees que la felicidad se ha convertido en una obligación?

15:35
Valentina Lujan. ¡Ay, qué buena pregunta! A ver, creo que las redes sociales nos hacen construir expectativas irreales y falsas y de manera inconsciente nos hemos comprado esa obligación. Al final, pues estamos expuestos todo el tiempo a información perfecta, ¿no? Y a perfiles en donde todo el mundo tiene el cuerpo perfecto, la pareja perfecta, la familia perfecta, la vacación perfecta, el trabajo perfecto, menos tú. Pero lo que no nos damos cuenta es que estamos comparando cosas que no son comparables. Yo siempre digo que la comparación es el camino perfecto para la infelicidad. Siempre vas a encontrar a alguien más guapa, más rica, más agradable, más famosa, pero no va a haber nunca una persona que tenga tu combinación. Yo creo que sí podemos sentir como esta presión a la vida perfecta, pero ese es un gran riesgo, porque si no te detienes a preguntarte qué es esa vida perfecta, ¿no? ¿Qué es eso? ¿Bajo qué criterio? ¿Según quién? Lo único que estamos haciendo es condenarnos a la infelicidad y a la frustración, porque estamos aspirando a un imposible. El positivismo tóxico es esta idea de siempre estar feliz y siempre estar proyectando y todo el tiempo estar viviendo hacia afuera y tener tu energía en pensar qué está pensando esta persona de mí en lugar de en lo que realmente estoy sintiendo y estar renunciando a la emoción real, aunque sea incómoda, no placentera, por sostener una emoción y una fachada, se vuelve sumamente cansado. El mundo del bienestar emocional es inmenso y desafortunadamente somos muy ignorantes. De repente creemos que solamente existen cinco emociones que leímos en un libro infantil o en una película. Hay más de 1.500 emociones. Mark Brackett de la Universidad de Yale dice que hay más de 1.500 emociones. Podemos sentir emociones que nos gustan sentir y emociones que no nos gustan sentir al mismo tiempo. A ti alguien te da una mala noticia y sientes muy feo por esa persona, pero también te sientes agradecido que no fuiste tú al que le pasó. O sea, el mundo emocional tiene estos claroscuros, tiene estas combinaciones que entre más sepamos, más nos vamos a dar permiso de sentirlas y más las vamos a aprovechar. Y menos vamos a gastar nuestra energía y nuestro tiempo en sostener este positivismo tóxico y este, piensa positivo, échale ganas. No, hoy no quiero pensar positivo, hoy quiero pensar real. ¿Por qué? Porque pensar real y aprovechar mis emociones, aunque sean incómodas, son este recurso poderosísimo que me lleva a tomar decisiones asertivas, a construir esa buena vida después. Entonces, por ejemplo, el enojo en su lado de luz me invita a poner límites. Yo siento enojo cuando algo es injusto. Si ese enojo te lleva a tener una conversación incómoda y a construir un acuerdo, el enojo fue bueno. Si ese enojo te lleva a gritarle o a lastimar o a destruir, Pues el enojo fue malo, pero en sí las emociones son amorales. Las emociones no son buenas ni malas. El comportamiento que asociamos a las emociones, es decir, puede ser bueno o malo. La alegría, en su lado de luz, invita al júbilo a celebrar la vida, a vivir en el presente, al gozo. Pero en su lado de sombra, trivializa y nos lleva a este positivismo tóxico de todos hemos tenido esa amiga que llega y dice, oye, es que me está pasando esto, estoy muy preocupada. Ay no amiga, no pasa nada, piensa positivo, dale vuelta a la hoja, mira, repite. Se vuelve súper tóxico. No, no, no, espérate. O sea, no. ¿Por qué? Porque es gente que no puede sostener acompañar a una persona que quiere en un lugar que le duele o en un lugar incómodo.

19:16
Valentina Lujan. Por eso es tan importante que nos demos permiso de explorar nuestras emociones y que sepamos que no hay buenas o malas. Así es como construimos nuestra realidad. No todos los eventos son neutros. La historia que yo me cuento de ese evento, los pensamientos que yo tengo de ese evento me van a llevar a sentir A o B emociones y a partir de esas emociones es que yo voy a generar un comportamiento que se va a convertir en un nuevo evento. Y así es como vamos construyendo nuestra realidad todos los seres humanos y eso sí depende de ti.

19:53
Patricia. Hola Valentina, soy Patricia Luna. ¿Existe alguna explicación científica para la felicidad?

20:02
Valentina Lujan. Las ciencias de la felicidad, eso es lo que nos dan, investigación, evidencias. Hay un estudio de Sonia Lyubomirsky con otros investigadores, en donde ellos querían entender qué determinaba la felicidad. Entonces, ellos concluyen que el 50% es genético, el 40% es comportamiento voluntario o actitud y el 10% son circunstancias externas. Entonces, a mí cuando me preguntan, ¿nacemos felices? No nacemos felices porque es mucho más complejo y requiere un trabajo, pero sí definitivamente hay un componente genético. Y hay personas que nacen con una predisposición a emociones agradables, a la alegría, más que otras. Hay personas que traen una predeterminación genética a la tristeza o a la depresión o a la ira. Para mí es como el pócar. Una mano de cartas, definitivamente, si te toca buen juego, tienes más posibilidades de ganar. Pero no necesariamente gana el que empieza con el mejor juego. Porque las decisiones que vas tomando a lo largo del juego impactan el resultado. Entonces, si tú ya sabes que vienes de una familia en donde tu mamá, tu tía, tus primas han tenido una predeterminación a la depresión, pues muy probablemente tú traigas esa carga genética y esa mano de cartas. Pero, ¿qué puedo hacer? Nutrirme bien, hacer ejercicio todos los días, sí o sí, Alimentarme de información, de herramientas de noticias, de perfiles en redes que me den herramientas que me hagan sentir bien, ser muy consciente de las personas de las que me rodeo. Yo puedo tomar decisiones para construir un estilo de vida que me permita contrarrestar esa carga genética con la que nací. Al final, hoy sabemos por la neurociencia que existe un concepto que se llama plasticidad neuronal, en donde antes se pensaba que a los 7 años tu cerebro ya se había desarrollado y luego dijeron que a los 21. Hoy sabemos que una persona de 80, de 85 años, que construye un estilo de vida diferente, cambia la fisiología de su cerebro. O sea, tú le sacas una foto a su cerebro antes y luego lo pones a hacer ejercicio durante seis meses y le vuelves a sacar otra foto a su cerebro y cambió. ¿Por qué? Porque nuestro cerebro tiene la posibilidad de modificarse siempre. Entonces, yo siempre puedo tomar decisiones para construir un estilo de vida que contrarreste. Yo no puedo controlar las circunstancias, no, pero quién soy ante esas circunstancias sí depende de mí y si tengo todas estas herramientas, pues seguramente voy a poder echar mano de cosas mucho mejores que me lleven a mejores comportamientos, mejores conversaciones, mejores decisiones y por lo tanto a un resultado mejor. Hay otra investigación que me encanta, es sobre el estrés. Hay una doctora en la Universidad de Stanford que se llama Kelly McGonigal, que ella estudió a 30 mil adultos en Estados Unidos y solamente les hacía dos preguntas. Del 1 al 10, ¿cuánto estrés experimentas?

23:04
Valentina Lujan. Y si crees que el estrés es bueno. Entonces, con esas dos preguntas, sabía qué percepción tenían hacia el estrés y qué tan expuestos estaban al estrés. Y de ocho años después, se fue a los registros de defunción y tuvo unos hallazgos súper interesantes. Porque lo que se dio cuenta es que las personas que dijeron que el estrés no era malo fueron las que tuvieron las mejores tasas de mortalidad, independientemente del nivel de estrés que experimentaban. Entonces, lo que ella dice es saber que el estrés no es malo y tener una buena mirada hacia el estrés te puede salvar la vida. Así de fácil. Entonces, hay dos tipos de personas, ¿no? Las que el estrés les abruma, les da miedo. Sienten estrés por todo, ¿no? Me vio feo, no me contestó, hay tráfico, voy a llegar tarde, mi amiga se fue de vacaciones y yo no me fui. Y las personas que construyen una mentalidad de crecimiento y ven los retos como oportunidades para ponerse a prueba y poner a prueba sus habilidades. Al final, hay investigación en muchísimos ámbitos. Creo que lo que yo cuidaría, pues, son las fuentes, ¿no? No caer en pensamiento mágico o en piensa positivo o en charlatanerías, sino realmente irte a fuentes que tengan sustento, que tengan una rigurosidad y una verificación atrás. Entonces, formas hay, herramientas hay, alternativas hay.

24:40
Edith. Hola Valentina, hola a todos. Mi nombre es Edith, tengo 48 años y actualmente me considero una persona feliz. Sin embargo, creo que fui más feliz en la etapa de los 20, 25 años. ¿Existe una edad ideal para ser feliz?

24:58
Valentina Lujan. Hay investigación, ¿no? Hay un científico que se llama Andrew Oswald de la Universidad de Warwick que justamente él trataba como de relacionar la edad a los niveles de bienestar. Y lo que él y su grupo de colegas descubren es que la felicidad es como una U, ¿no? Es en forma de U. Cuando eres niño, pues tienes altos niveles de bienestar, de satisfacción con la vida, pero luego entras a la adolescencia y entonces empieza a bajar y luego llegas a los 20, 30, 40 y entonces ya tienes responsabilidades, deber ser, te sientes insuficiente, entonces ya estás como en una época de más presión, más abrumado. Y él dice que a los 40, 45 años, es donde tocas el punto mínimo de felicidad y que a partir de ahí vuelve otra vez a subir, ¿no? Entras a los 50, ya tienes cierta estabilidad financiera, ya descifraste ciertas creencias o ciertas narrativas, ya tienes las relaciones que querías tener, el estilo de vida. Entonces empieza a subir y luego él dice que a los 60, 70, pues ya soltaste, ya es como el postre de la vida, ¿no? Y ya es gozo y disfrute. Pero después, recientemente, Kratz, otro científico de la Universidad de Múnich con otros colegas, hacen otra investigación que justo refuta. Y lo que él dice es que cuando llegas a los 60, 70 años, vuelve a bajar los niveles de bienestar porque empiezan los achaques, se empiezan a morir tus personas importantes, empiezas a sentirte solo. Entonces, pues hay como estas dos perspectivas. Yo creo que, pues como todo en la vida, no es blanco o negro, ¿no? No hay que comprarse una verdad, sino más bien descifrar tu verdad. Y creo que si bien podemos encontrar como estas etapas en la vida en donde se relacionan niveles más altos de felicidad, lo importante es ser consciente de que son tus decisiones las que te llevan a esos lugares deseables o indeseables. Y que son las narrativas y las historias que te cuentas de lo que te pasa lo que va a construir tu realidad y que son esas decisiones de todos los días en donde muchas veces pues no todo lo que pasa es por un bien, pero tú sí puedes sacarle el bien a todo lo que pasa y eso sí depende de ti. Entonces, estarte llevando constantemente a este lugar de actuación, de sentido de agencia, de responsabilidad personal, de valentía, creo que es mucho más importante para que a lo largo de las diferentes etapas de tu vida, sin importar en dónde estés, te sientas como ese poder y sientas ese control de yo soy el protagonista de mi vida.

27:58
Valentina Lujan. Puede ser que a los 20, pues sí te sentías como más feliz, más eufórica, tal vez con menos responsabilidades, ¿no? Más abierta a ciertas cosas, con más esperanza, pero hoy, a tus 48, igual puedes hacer cosas que te hagan incrementar tus niveles de bienestar y construir mucha más satisfacción en tu vida, y eso no siempre es hacer más, a veces es hacer menos, a veces es dejar de hacer. A veces es entrar en esa zona incómoda de decir ¿por qué sigo rodeándome de estas personas que no me suman? ¿Porque son familia? ¿Por? Empiecen a construir otro camino en paralelo para que cuando estén listos puedan soltar el que no les suma. Entonces son estas decisiones que vas tomando en los diferentes momentos de tu vida las que realmente van determinando tus niveles de bienestar. No tanto la edad que tengas. Entonces creo que estos discursos de longevidad y de ser joven a toda costa, pues son equivocados. Y yo muchas veces me pregunto, yo he estado con personas que hacen todo por verse 20 años más jóvenes, cirugías, pastillas, cosas súper invasivas, porque me quiero ver joven. O incluso a mí, fue mi cumpleaños hace poco y ¿cuántos cumpliste? 43. Ay, te ves de 35 y la gente espera que tú celebres eso y que digas, ay, gracias. A mí en lo personal la verdad es que no me suena un piropo. Yo creo que lo importante en la vida no es cuántos años tengas, sino cómo los vas viviendo y en qué estado está tu cuerpo. Entonces muchas veces estamos con personas que quieren ser jóvenes y que quieren vivir 120 años, pero hace 10 minutos estaban quejando de todo lo infelices que eran y de todo lo mal que estaba en su vida. Entonces yo sí me pregunto, tu vida está horrible, ¿neta la quieres alargar? O sea, ¿quieres durar 120 años con esa vida espantosa que me acabas de platicar? Yo creo que hay un paso antes y es construir una vida feliz, es construir una vida plena y no feliz entendida como Heidi en la pradera brincando de alegría. No, feliz de verdad. Una vida fregona que te emocione vivir, que te guste vivir. Y ya cuando tengas esa vida, ahora sí, alárgala. Ahora sí quiero vivir mucho porque esto está increíble. No me quiero ir de aquí. Pero ¿cuántas personas estamos gastando nuestra energía y nuestros recursos en sostener una juventud y una apariencia de juventud, perdiendo de vista lo que verdaderamente importa? La longevidad está increíble, sí, cuando ya construiste una plenitud. Y ojo que digo plenitud, no perfección. La perfección no existe. ¿Según quién? ¿Bajo qué criterios? Eso ni existe. Pero en esta adversidad inherente de la vida, que de repente la ola nos revuelca, me siento preparada para salir de ella. Y tengo recursos, y los he construido, y tengo confianza. Y sé que muchas veces me ha revolcado la ola y me va a seguir revolcando, pero aún así puedo salir de ella. Y quiero seguir aquí.

31:04
Valentina Lujan. Cuando hablamos de longevidad, pues hay grandes referentes, ¿no? Está Dan Buechner con las Zonas Azules, que estudian estas manchas en el planeta, estos lugares que tienen la mayor concentración y densidad de centenials, personas que han vivido más de 100 años, y entonces estudian cuáles son esos hábitos y esos estilos de vida que les permiten vivir muchísimo. Entonces han llegado a concluir que es la comunidad, viven en comunidad, conectan con extraños, con vecinos, incluso en Japón, en Okinawa, Hay comunidades en donde van haciendo un fondo y van poniendo recursos para que la persona que se enferme de la comunidad no esté presionada por pagar su tratamiento. Entonces todos vamos funcionando como tribu y vamos funcionando en comunidad. Hay propósito, tienen algo para qué levantarse. O sea, como que estos cambios de etapa y estos nuevos retos, también es la sal y la pimienta de la vida en donde vas descubriendo nuevas fórmulas, vas desarrollando nuevos recursos. Incluso en la mitología griega hay una conversación en donde los dioses envidian a los hombres, Porque gran parte de lo que nos hace especiales es saber que nos vamos a morir, que esta experiencia es finita. Y los dioses no mueren. Entonces hay una conversación ahí en donde dice es que nosotros no nos vamos a morir. Y también saber que es finito te obliga a ser más estratégico, más consciente, más comprometido con tu proceso, a poner realmente la energía, la intención en lo que vale la pena. ¿Cuántos de nosotros estamos viviendo para complacer, para el like, para el follower, para el aplauso, para lo que piensen de nosotros? ¡Qué cansado! Y no nos damos cuenta que lo que estamos sacrificando es a nosotros mismos. Porque no solamente quien quiere parecer renuncia a ser. Está concentrado en un personaje, en una fachada. Porque lo que es en esencia le es insuficiente. Y llegas a tus 40, 50 años y dices, de verdad he vivido para todos los demás. Y yo, pues fuiste el precio que pagaste por sostener lo de afuera.

33:33
Sara. Hola Valentina, soy Sara, mucho gusto. Gracias por todo lo que nos has compartido. Hablando de todo esto, en mi opinión, como humanidad muchas veces nos puede ser difícil encontrar un propósito de existencia. ¿Tú crees que se pueda vivir una vida realmente feliz sin saber para qué estamos aquí?

33:52
Valentina Lujan. La felicidad es justamente este bienestar integral y el bienestar espiritual muchas veces se relaciona a una religión, pero puedes no tener religión, incluso no creer en Dios y ser una persona sumamente espiritual. ¿Por qué? Porque conoces tu propósito, porque has definido tu propósito. A mí durante mucho tiempo me pasó que pensaba en el propósito como esto enorme, ¿no? Y entonces te dicen, encuentra tu propósito y vive con tu propósito y se va a rendero, pero sé el mejor. Y entonces se volvió así como de, a ver, tengo que encontrar mi propósito. Una quiere decir que ya existe. Dos, tengo que ser el mejor. Ok. Tres, tengo que vivir de eso. Entonces siento que se veía el propósito como esta cosa súper abrumadora y súper grande. Y recientemente tuve la posibilidad y la oportunidad de compartir con Liz Gilbert que es una autora best seller y la autora de Comer, Rezar y Amar y me compartió un concepto del propósito que me pareció mucho más amable y mucho más asertivo y ella lo que dice es que el propósito es como un rumbo es una dirección a diferencia de un objetivo que sí se puede lograr y sí se puede cumplir el propósito no es algo que se cumple Es un rumbo que dura el tiempo que estés en este planeta y que todos los objetivos, proyectos, actividades que estén alineadas a ese propósito son bienvenidos. Entonces el propósito se convierte como esta brújula que te permite muy fácil filtrar qué sí quieres y qué no quieres, con qué sí me quiero quedar, con qué no me quiero quedar. Y es un rumbo, porque también el no tener un propósito y vivir a la deriva es como la frase que dice que cómo vas a ver el marinero si va navegando bien, si no hay un puerto al cual llegar, no hay un rumbo, no hay un destino, pues vas ahí a la deriva dando tumbos y lo que pasa con el propósito cuando se ve como esta dirección, como este rumbo, es que de verdad se convierte en un superpoder, Porque es como este GPS que muy fácilmente vas a poder decir, esto sí, esto no. Esto sí suma, esto no suma. Hay autores que dicen que el propósito naces con él y que lo tienes que encontrar. Yo creo más que el propósito se define. Con lo que sí naces es con talentos, con fortalezas. Yo hablo mucho de fortalezas de pasión y fortalezas de desempeño. Fortalezas de desempeño son todas esas cosas que eres bueno haciendo. En donde has recibido premios, en donde hay reconocimiento, todas esas cosas que muchas veces tú no puedes ver en ti mismo, pero que si le preguntan a tu jefe o a tu colega o a tu mejor amigo, ellos sí lo pueden ver en ti. No, es que es buenísima para esto, para esto, para esto. Todas las cosas que haces bien, independientemente de si te gusta hacerlo o no. Y luego tenemos las fortalezas de pasión, que son todas esas cosas que te encanta hacer, independientemente de que seas bueno o no. Me encanta cocinar, me encanta estar con mi perro, me encanta viajar, me encanta leer, me encanta hacer estrategias.

36:57
Valentina Lujan. Tengo un amigo que le encanta hacer exceles, es matemático, lo que te encanta hacer. Entonces, cuando tú unes tu lista de pasiones con tu lista de talentos y encuentras esas áreas en común, es lo que Sir Ken Robinson llamaba el elemento, es tu zona de máximo potencial. Entonces, el ambiente y el contexto te va a retroalimentar de manera positiva y entonces tú vas a querer hacer más. Entonces vas construyendo este espiral ascendente o este círculo virtuoso en donde no solo amo hacer esto, sino que lo hago súper bien. Entonces como lo hago súper bien, lo amo hacer todavía más. Entonces, para poder definir tu propósito, yo creo que hay tres cosas importantes. Una, encontrar tu elemento. ¿Cuál es esa zona de intersección entre tus talentos y tus pasiones? Dos, ser muy claro con tus valores. ¿Cuáles son esos valores que de verdad van a ser los criterios con los que vas a regir tu vida. ¿Cuáles son tus no negociables? ¿Cuáles son esas cosas importantísimas? Y tres, tener sueños. Darte permiso de ser ambicioso y soñar en grande. Muchas veces nos enseñaron esta falsa modestia de, no, ¿tú a quién chiquito? No brilles mucho porque eso incomoda. No preguntes tanto. Y entonces nos vamos haciendo chiquitos, chiquitos, chiquitos y nos olvidamos de soñar. Y los sueños, pues son un gran recurso, ¿no? Recordemos que lo importante del propósito y de tener un propósito definido es que te vuelves sumamente resiliente. Nish decía que quien tiene un para qué, encuentra el cómo. Entonces, es un gran recurso. Invertir tiempo, esfuerzo en definir nuestro para qué nos va a ser sumamente resilientes. Y cuando vengan esas malas rachas, esos retos, esa adversidad inherente de la vida que se manifiesta de diferentes formas, adversidad, divorcio, enfermedad, menopausia, adolescencia, deuda, duelo, va a venir. ¿Por qué? Porque no hay un ser humano que no viva adversidad en su vida. Todos hemos vivido adversidad. Hay quien crece a partir de la adversidad y hay quien se rompe a partir de la adversidad. Y un para qué claro, tener un propósito claro, es un gran recurso para crecer a partir de la adversidad. Eso sí es alcanzable. Y uno de los grandes recursos que tenemos es el propósito, es tener claros nuestros para qués, para poder encontrar esos cómos.

39:28
Ingrid. Hola, ¿qué tal? Mi nombre es Ingrid Novela. Hemos hablado mucho de la felicidad personal. Pero quisiera saber si hay alguna forma en que yo pueda ayudar a otra persona que sea feliz o esa felicidad solo depende única y exclusivamente de esa persona.

39:43
Valentina Lujan. La felicidad es individual, ¿no? Ya hablamos que la felicidad es construir bienestar de largo plazo, construir bienestar espiritual, físico, intelectual, relacional y emocional. Por más que tú quieras a tu hijo, tú no puedes construirle amigos. Por más que tú quieras a tu hijo, tú no puedes comer sano por él. Tú no puedes dormir bien por él. Tú no puedes hacer ejercicio por él, tú no puedes soñar por él, tú no puedes aprender por él. Entonces, algo que es súper importante es saber que así como la felicidad no se alcanza, no se encuentra, la felicidad nadie te la da, ¿no? Y a mí, pues me parece sorprendente que sigamos prometiendo públicamente te voy a hacer feliz por el resto de tu vida. Es algo gravísimo, porque estamos condenando una relación que empieza a la frustración y al fracaso. Tu promesa de saque no la vas a poder cumplir. Nadie te puede hacer feliz y tú no puedes hacer feliz a nadie, por más que lo quieras o por más que te quieran. Entonces, lo que sí podemos hacer es inspirar a otros a que también construyan una vida feliz. A mí muchas veces me dicen, es que esto de construir amor propio, de construir felicidad, suena muy egoísta. Yo creo que no hay acto de generosidad más grande que construir una vida feliz, por dos motivos. Uno, lo que estás dando de ti al mundo es tu mejor versión. Es una persona sana, creativa, optimista, inteligente, que puede poner muchísimos recursos sobre la mesa, que tiene ideas, que es generosa, que es capaz de aportar. Entonces, lo que estás compartiendo con el mundo es tu mejor versión. Y dos, de manera implícita, estás dando permiso a que los demás también lo hagan y estás inspirando a otros a que también lo hagan. Si bien la felicidad es una construcción individual, sí podemos aportar a la construcción de los demás. Lo que es sumamente peligroso es dejar la responsabilidad de tu construcción en alguien más. No hay mejor forma de creer en un futuro mejor que sintiéndote capaz de construirlo. Cuando hablamos de construir hábitos de bienestar, a mí me gusta mucho usar una herramienta que se llama las tres R’s de mi maestro el doctor Tal Ben-Shahar, lo que nos habla es recordatorios, repeticiones y rituales. Cuando tú tratas de construir un nuevo hábito, no es que no tengas fuerza de voluntad, no es que seas floja, no es que seas tonta, es que no has construido las conexiones neuronales en tu cerebro que hagan ese comportamiento automático. Todos tenemos hábitos, a veces tenemos hábitos que no nos suman y que nos dañan, fumar, tomar alcohol, etcétera, etcétera, estar en las pantallas 80 horas. A veces tenemos hábitos que sí nos suman, pero todos tenemos hábitos. ¿Qué es un hábito? Un comportamiento automático. Tú no estás en la noche, ay, me lavaré los dientes, no, es que hoy no, bueno, no, sí, tal vez sí. Llegas, te lavas los dientes y ni lo piensas. Es un hábito automático. Como ese hábito, hay quien tiene el hábito de quejarse, hay quien tiene el hábito de agradecer, hay quien tiene el hábito de decir buenos días, hay quien tiene el hábito de decir no puedo. Todos tenemos hábitos, pero cuando tú quieres construir un hábito nuevo y te estás enfocando en construir un hábito nuevo, esta herramienta de las tres R’s es súper poderosa, porque lo que hace es que los hábitos se construyen a partir de la repetición, no a partir de la intensidad.

43:03
Valentina Lujan. Todos tomamos decisiones diario, muchas veces. Algunas nos suman, otras no. El chiste es que lo hagamos de una manera estratégica para que esa vida que queremos, que merecemos, se vaya construyendo a partir de nuestra responsabilidad personal, de nuestra conciencia, de nuestra intención y de nuestra estrategia. Pues bueno, yo quiero cerrar con una historia, una analogía muy breve, en donde están sentados en un café una mariposa y una oruga. Y la oruga le dice a la mariposa, te veo muy bien, te veo muy feliz, ¿qué tomaste? Y la mariposa le dice, decisiones. Entonces, no esperemos que exista la píldora mágica que nos haga felices, tomemos decisiones para construir esa buena vida. Y a mí me gustaría invitarlos a que nos tomáramos 10 segundos para salir de aquí con un compromiso personal sencillo algo que puedan accionar en menos de dos minutos o de tres minutos pero que los hiciera conectar con esa capacidad que tienen de construir una buena vida no puede ser hacer esa llamada puede ser leer dos páginas de un libro todos los días puede ser comprometerse a hacerse su comida un día antes para no comer la fritanga que se encuentran afuera de la oficina lo que sea La idea que haya resonado con cada uno, pero que se regalen 10 segundos para hacer ese compromiso personal y de verdad conectar con su capacidad de construir una vida mejor por y para ustedes. Si bien la gente que está a su alrededor se va a beneficiar, porque seguramente se irán convirtiendo en una persona generosa, una persona vitamina, los más beneficiados van a ser ustedes. Diez segundos, si quieren cierren sus ojos, introspección, para que cada quien se lleve en una frase, yo, dicen su nombre, Valentina en mi caso, yo Valentina, hoy me comprometo conmigo a, y completan la frase. Y que sea ese compromiso personal que los lleve a ser del grupo de los del cambio duradero. Y muchas, muchas gracias, recuerden que ser feliz es su responsabilidad la más importante. Gracias. Gracias. Ay, me van a hacer llorar. Ay, muchas gracias. Muchas, muchas gracias. Muchas gracias. A ustedes.