COMPARTIR
Generated with Avocode. Path Generated with Avocode. Rectangle Copy Rectangle Icon : Pause Rectangle Rectangle Copy

“El Caballito” de Reforma que María Félix aprendió a amar

Enrique Carbajal González

“El Caballito” de Reforma que María Félix aprendió a amar

Enrique Carbajal González

Escultor


Creando oportunidades

Enrique Carbajal González

Enrique Carbajal González, mejor conocido como Sebastian, es uno de los escultores más importantes de México. Originario de Camargo, Chihuahua, desde niño supo que quería dedicar su vida al arte, motivo por el cual, siendo un adolescente viajó a la Ciudad de México para estudiar en la Academia de San Carlos.
Sebastian es autor de más de 200 esculturas monumentales en México y el mundo, entre ellas “El Caballito” en Paseo de la Reforma y el “Monumento a la Mexicanidad” o la “X” de Ciudad Juárez. Su obra se caracteriza por el uso de la geometría, la matemática y la intuición, fusionando raíces prehispánicas y grecolatinas con un lenguaje universal. Además, ha desarrollado piezas transformables inspiradas en la cristalografía y la física cuántica, y es el creador de modelos como la Cinta Sebastina y representaciones de estructuras Calabi-Yau.
Sebastian ha recibido numerosos premios y reconocimientos, incluyendo el Doctorado Honoris Causa de City College en Nueva York. Su trabajo es símbolo de identidad mexicana y ha sido expuesto en países como Japón, España, Egipto y China.


Transcripción

00:00
Enrique Carbajal. ¿Cómo llegó la escultura más grande del mundo a México? Llegó del cosmos y se insertó en alguna ciudad, yo escogí Veracruz. Se insertó y ahí quedó una parte de la escultura monumental y luego siguió viajando por debajo de la tierra y salió en Chihuahua y salió en muchos estados y aparecía y volvía, se hacían arcos. O sea, era una escultura que estaba viva y que estaba llenando el mundo de grandes esculturas, pero toda era la misma escultura. Y entonces empecé a narrarla porque no tenía dinero para hacer una escultura enorme, ni para hacer escultura, ni siquiera de mediano o pequeño formato, y se llamaba la escultura más grande del mundo. Y yo la repartía en los camiones, todavía no había metro, estaba a punto de estar el metro, la repartía en los camiones y en los camiones creían que uno repartía cosas para que le dieran dinero y me daban dinero. Nunca dije que no, porque dije bueno, pues me echo unos tacos. Y cada quien leía y hacía su propia escultura, imaginaba su propia escultura. De cualquier manera, eso era una creación conceptual, era arte conceptual en el momento justo en que se estaba haciendo el arte conceptual y a mí eso me dio mucho gusto porque hice mi primera escultura más grande del mundo narrada y yo le llamaba arte narrado. Hice algunas otras ideas en esa época, pero empecé a hacer esculturas, ya tuve la manera de detener el hierro y poder hacer esculturas pequeñas. Y un día dije y es que yo quiero hacer una escultura, pues una escultura por lo menos de diez metros. ¿Y dónde? Pues aquí en San Carlos. Total, en el patio de atrás hice la escultura y tenía diez metros. San Carlos tiene unos patios altos y decía me van a correr porque estoy llenando aquí de cosas, de estorbos. Y llegó una persona y dice oye, y esa escultura ¿cuánto vale? ¿Me la vendes? Le dije sí, déjame hacer cuentas. E hice cuentas de lo que le había metido de material, hice ahí una proporción para cuánto debía yo de ganar y le bajé para que la pudiera comprar. Entonces le dije. Dice ok, me la quedo. ¿Puedo pasar mañana por ella? Llévatela, sí. Y yo tenía ya mi dinero. Tener dinero en una época en que yo no tenía ni un cinco, era como para que yo me emocionara y lo gastara todo, pero yo sabía que debía de hacer más esculturas, guardé ese dinero, me comí una torta y el dinero lo compré en más material e hice otras esculturas, ya no tan grandes, pero hice varias y esas esculturas empecé a venderlas. Y ahí empieza la historia de un artista con éxito que vende sus esculturas porque tuvo la paciencia de esperar y de empezar a hacer más y más y más y más.

03:22
Enrique Carbajal. Y hasta la fecha, pues yo no me he parado y aquí estoy y sigo haciendo.

03:34
Karla. Maestro Sebastián, soy docente en arquitectura. Me llamo Karla Negrete y realmente soy una fan de todo su trabajo. Y algo que me cuestiono muchísimo es cómo es que ha hecho cosas tan monumentales. ¿Podría explicarnos un poquito acerca del proceso?

03:48
Enrique Carbajal. Claro que sí. Mira Karla, el ser un chihuahuense irredento, ser de una tierra enorme, un estado muy grande, ahí bebí del color y de la forma y bebí de la expresión formal en ese paisaje tan grande y tan fuerte. Entonces lo que yo quise siempre es expresarme como desde las cavernas hasta nuestros días se han expresado los seres humanos, viendo que en las cavernas había puertas que son las entradas, arcos, columnas con las estalactitas y estalagmitas. Entonces el hombre vio cómo se podía construir afuera e imitar a la caverna, y empezaron a construir. Primero muy incipiente los dólmenes y los menhires, que en un principio fueron íconos, hitos que representaron la emoción de no perderse, la emoción de tener un goce estético o simplemente una tumba para sus muertos. Ahí empezó todo y empezó lo monumental. Y eso es a lo que yo me dedico, a hacer ese tipo de símbolos, de signos, monumentales y pueden pensar en muchas que andan por ahí, que conocen, pueden pensar en El Caballito, pueden pensar en el Tsuru, en Kadoma, o el arco Fénix, en Sakai City o la Puerta de la Amistad en la isla de Santa Elena, en Montreal o la X de Juárez, la X Monumental de Juárez, que hay un una relación muy cercana con la arquitectura, que puede ser escultura arquitectónica o simplemente una arquitectura que se volvió un símbolo de la ciudad de Juárez. ¿Y qué he necesitado? Tener primero, una profunda voluntad de diseñador, de hacedor, de aprender a aterrizar las cosas y hacerlas existir, pero necesito tener una visión y un conocimiento de la ingeniería, de la arquitectura, del diseño industrial, aunque yo no sea ingeniero, arquitecto y diseñador industrial, tengo una intuición y una educación hacia esas disciplinas constructivas y entonces puedo diseñar una escultura monumental porque puedo pensar en la estrategia estructural como ingeniero y puedo marcarla y diseñarla en las partes, en pequeños, como un lego, en pequeñas secciones, piezas de la pieza y una estrategia de saber cómo vas a hacer la estructura, cómo vas a hacer el interior, cómo vas a calcular el peso para tener una, pues solucionar el anclaje de la pieza, sobre todo cuando son columnas y no se te caigan. ¿Qué tipo de calibres debes de usar en el hierro? ¿Cuándo puedes usar unos más delgados y unos más fuertes para hacer toda tu estrategia? Todo eso, pues es lo que yo manejo y se aprende también con la intuición y con la entrega y con el trabajo, con la experiencia, se llama experiencia y al final todo junto se llama maestría, por eso a veces te dicen maestro.

07:46
Sebastián. Hola maestro. Soy Sebastián Manzano, estudiante de arquitectura y lo que quisiera saber es la historia detrás del Caballito.

07:54
Enrique Carbajal. El caballito es una ilusión en mi vida, en la vida mía como escultor, como artista que no tenía yo… yo no pensaba que lo iba a hacer, yo sabía que yo era un escultor mexicano, joven y en la adolescencia, juventud pasaba por ahí cuando el arquitecto Mario Pani estaba abriendo Reforma para convertir a la Ciudad de México en súper ciudad urbanísticamente. Y yo sí me preguntaba y decía bueno, Paseo de la Reforma es como un libro en tangible de lo que es el desarrollo de la escultura mexicana. Hay de todas las épocas esculturas extraordinarias, es nuestro acervo, es nuestra riqueza. Y un buen día me llaman a mi estudio para hacer una escultura en Reforma, en una glorieta, una columna para los gases del drenaje profundo y ponerle un filtro, una chimenea. Bueno, sí, la diseñé, la votaron y ganó una. Y me dice ya ok, háganle el contrato, que le den el 50% y que la empiece a hacer. Pero me dice me voy a ir 15 días, de aquí a 15 días a ver si se te ocurre algo con la tradición de la glorieta. ¿Cuál es la tradición de la glorieta? Pues la glorieta del Caballito, hacía diez años que El Caballito no estaba ahí. El caballito lo habían movido a la plaza Tolsá. No lo quité yo, simplemente no había Caballito. Dice piensa en la tradición mexicana del Caballito de Reforma y le digo yo no hago caballos, yo hago escultura abstracta. Y me dijo así, me dijo no seas payaso, tú haces, hiciste el zodiaco, hiciste animales. Digo, tienes razón, sí te hago un caballo. Entonces bueno, nada más que en mi lenguaje, con mi lenguaje, con mi estructura, voy a hacer, a decir caballo. Total, él se fue 15 días. Yo siempre había querido hacer una cabeza de caballo, un poquito con el sabor de lo grecolatino y de lo moderno. Me voy a los etruscos, a las cabecitas de caballos etruscos que son primitivas, brinco a los griegos arcaicos, sigo buscando un moderno que haya tomado esa visión y que haya hecho cabezas de caballo, que haya hecho caballitos y estaba ahí Braque Vi, dije yo tenía razón. Ahora viene Sebastián. Entonces diseñé un caballito que tuviera el sabor primitivo desde lo etrusco brincara por los griegos como el caballo de Troya, fuera Braque y fuera muy primitivo y entrara en mi lenguaje geométrico formal, porque tiene una constante, todo está en sección áurea, todo es proporción divina. Está perfecto, medido por todos lados y lo único que evoca es una cabeza de caballo.

11:17
Enrique Carbajal. No tiene ojos, ni orejas, ni patas, es simplemente la fuerza y la fortaleza de una cabeza de caballo con la crin. Pero son signos, símbolos, nada más. No es copiar la naturaleza, no es realista, es figurativo porque es una figura de caballo, pero es completamente abstracto. Y cuando lo vi, cuando estuve trabajando las seis, estaba trabajando, ya sabía qué hacer. Tracé, ya sabía mi trazo, ya sabía las proporciones, fue saliendo. Yo tenía un octaedro que es la cabeza y esa misma cabeza la hice dos veces más larga, hice el cuello y luego la crin en 1, 2, 3, en sección áurea perfecta. Los triángulos me daban todas las proporciones y quedó como maravilla escultórica y lo pinté de amarillo. El amarillo caballito es un amarillo especial, no es, van y lo compran a la tienda y compran un amarillo y tratan de pintarlo y es o muy limón, o es un amarillo muy con naranja y no es el justo que tiene El Caballito que hace, que es una bofetada de color para el espectador. Y bueno, yo imaginé, siempre sueño que las cosas van a ser como yo las imagino y lo que va a suceder, lo veo como en una película. Yo veo, vi que me iban a atacar, vi que iban a decir que era una porquería, que no les gustaba. Dijeron es un mamotreto, es una porquería. ¿Que es eso? Es una cosa horrible. Y yo decía espérense, digiéranla, entiendan de qué está hecha, de dónde viene, por qué, cómo está razonada, cuáles son las reglas. Aprendan el lenguaje. Cuando entiendan ese lenguaje y lo puedan leer, van a decir El Caballito me gusta o El Caballito es bueno. Mientras lo van a querer tirar. Y pasó con un ser extraordinario, maravilloso y bellísimo en México que fue María Félix. Esa es una historia. ¿Quieren que se las cuente? ¿Sí? Ok. Bueno, María atacaba al Caballito pero horrible y decía que yo era un patán y que yo no sé qué. Y yo en aquella época tenía la amistad del doctor Soberón, del doctor Diego Valadés y de Jorge Carpizo, entonces ellos eran muy amigos de María y le decían María, Sebastián sabe lo que hace, Sebastián está bien lo que hizo, es maravilloso, ta ta ta. Yo no sé. Vamos a invitarlo a comer contigo para que hablen y no lo ataques tan feo. Bueno, ok. Fuimos a comer y empezaron a platicar y explicar y dice bueno, es de sabios equivocarse dice María. Yo no decía nada, yo expliqué un poco de lo que era El Caballito y total nos levantamos a ver el museo, ya habíamos comido y fue una cosa extraordinaria porque me fui caminando con María y le digo María, a ti todo mundo te ha dicho lo bella que eres, lo maravillosa actriz que tú eres, lo que has conseguido, quién eres para México.

15:00
Enrique Carbajal. Pero estoy seguro que pocos te han dicho que eres un ser tremendamente inteligente, que eres una mujer muy inteligente. Y me dice Sebastián, ¿te puedo dar un beso? Sí. Me dio mi beso y se hizo mi amiga y se acabó el ataque de María Félix y empezó a querer al Caballito. Esa es una historia muy bonita, real. Que dices, pues es que es cuestión de eso. ¿No? Gracias.

15:34
Byron. Hola Sebastián. Mi nombre es Byron Dominic y la verdad tus esculturas me han inspirado mucho a lo largo de mi carrera y quería hacerte la siguiente pregunta. Si podemos en este momento entrar dentro de tu cabeza mientras estás diseñando una escultura, ¿qué sería lo primero que estaríamos viendo? ¿Números, formas o emociones?

15:57
Enrique Carbajal. Bueno, puede ser todo a la vez, o puede ser primero una y luego otra en diferente orden. Mira cuando tengo un encargo, lo que pasa es que me dan, me dicen quiero una paloma. Entonces empieza mi cabeza a dar vueltas y a recordar hasta mi infancia de cómo son las palomas, cómo eran, cuál es la forma de la paloma, cuál es la esencia natural de movimiento de la paloma, qué tienen, y empiezo a vivir y a volver a vivir como adolescente y como niño y luego como adulto. Y luego me doy cuenta que yo tengo un lenguaje formal, geométrico, matemático, que debo de adaptarlo para decir eso que yo vi en la infancia, pero ya tengo todo el bagaje, todo eso es mi proceso mental. Hay artistas que no son conscientes de que usan la geometría y las matemáticas, piensan que son orgánicos, informales, pero ahí hay estructura y hay matemáticas siempre. Las matemáticas están en todas partes, en la naturaleza. Pues cuando uno lo hace consciente lo haces más sistemático, más metódico y se convierte en un medio para llegar a tu fin plástico. Pero la manera de cómo un científico investiga y va detrás de algo para encontrar un producto es similar a lo que hace el artista, vas buscando con intuición, con inteligencia y llegas a modelos. El científico llega a modelos que sirven a la humanidad para el bien de la humanidad y el artista llega a modelos que sirven también, pero para el espíritu de la humanidad, no para curar a un enfermo, sino para curarlo del alma, porque es nada más la estética y la emoción del espíritu creativo para sacar un suspiro y para decir wow, está Miguel Ángel, está Leonardo ahí nos damos cuenta, o está Botticelli, que vemos y dices cuánta belleza y ¿qué? ¿Para qué? Pues simplemente para sacarte un suspiro y razonarlo y sentirlo y sentir que somos seres humanos diferentes a los animales, por ejemplo.

18:38
Valeria. Hola, soy Valeria Betancourt. La verdad todas tus obras son increíbles, pero yo te quería preguntar ¿cómo tú encontraste ese estilo tan único, tan tú que ahorita vemos en todos lados y que todos reconocemos?

18:55
Enrique Carbajal. Bueno, yo creo que todos los artistas del universo, es más, todos los seres humanos podemos ser artistas y ser sensibles e inteligentes, lo somos, pero unos desarrollamos más la vocación de querer ser creadores y los otros son creadores en otras disciplinas, pero todos tenemos esa capacidad. Pero yo de niño me di cuenta que yo quería ser escultor, pintor y arquitecto, pero de niño lo veía clarísimo y de adolescente igual. Y yo tuve la suerte de tener una madre que me ayudaba y que me enseñaba con su pequeño acervo cultural que tenía en Camargo me enseñó muchas cosas y amar el arte. Y luego me topé también con una gran maestra que era mi maestra de inglés en Camargo, Enriqueta Visconti, de origen italiano, que sabía mucho de arte y vio en mí que tenía talento. Y entonces me dice ¿sabes qué? No vengas a la clase, ponte a trabajar, a dibujar, a pintar y me traes lo que hagas y te voy a pasar en inglés. Yo dije híjole, eso no es didáctico, pero bueno, yo le entro. Y lo cumplió y por eso yo tengo un pésimo inglés, por su culpa. No es cierto, no. Ella me platicó las maravillas del arte y de los museos en el mundo, me los metió en mi corazón y me dijo ¿sabes qué? Tienes 16 años, salte de esta ciudad, vete de aquí, no digas a nadie que yo te estoy provocando a que te vayas. Te tienes que ir a una escuela de arte, vete a México, a San Carlos, pero ya vete, no te quedes aquí. Y yo le hice caso y le creí y me fui. Me vine a San Carlos, a la Academia de San Carlos y bueno, yo cuando llegué a San Carlos dije de aquí soy y me quedé a vivir en San Carlos de trampa. Yo viví tres años en la escuela de San Carlos, en un taller de pintura, esa era mi casa porque no tenía ni un cinco, no tenía nada ni con qué comer. Yo tengo mucha admiración al niño y al adolescente que me trajo hasta aquí con ustedes. Yo no lo recuerdo como ay, pobrecito de mí, como sufrí. No, al contrario, me da mucho gusto porque aquí estoy y me fue muy bien en la vida porque he dejado piezas escultóricas por todo el mundo, he ganado muchos premios, he tenido muchos honores por la vocación y por el trabajo y por la entrega, pero también por ser mexicano.

21:57
Enrique Carbajal. Gracias.

22:02
Gloria. Hola maestro, mucho gusto. Soy Gloria Santa Cruz. Primero quería felicitarlo por su trabajo y ver si nos podía hablar un poquito más acerca de sus famosos transformables y su fascinación acerca de las formas y sus cambios.

22:15
Enrique Carbajal. Bueno, traje estos. Voy a bajarlo para que vean uno solo. Este se llama Durero cuatro y los transformables tienen el sistema regular de la cristalografía por sus planos y sus ejes de simetría, los contienen todos los transformables y luego tienen el sistema de las bisagras, están unidos de tal manera que es como una cinta, como la cinta de Moebius que puede rotar y volver otra vez a su estado inicial. Eso es como una función topológica dentro de las matemáticas. Entonces, si lo ves… siempre está cambiando y todo tiene que ver con una geometría de formas de Alberto Durero. Estos modelos, todos los modelos, se empezaron en 67 hasta 73. Ustedes no habían nacido, ninguno había nacido todavía. En 73 los guardé, hice cerca de 200 modelos y luego los fui sacando a través de los años, y lo que me da gusto es que cada vez que pasa una década siguen ocasionando que los aplaudan. Así es que si les gusta, aplauden y si no, no aplauden. Ok. Todavía no, ahí sigue, ahí sigue. Esto es un cubo, sigue siendo un cubo. Toda, topológicamente, formalmente es la estructura de un cubo. Y siempre vuelve a construirse y todo llega otra vez a su estado inicial. Es Durero cuatro. Este se llama Fermi. Luego ven, los que no sepan, luego ven en internet quién fue Fermi. Es uno de los pioneros de la física y de la mecánica cuántica. Se llama Fermi porque dentro tiene una esfera, una esfera cuántica. Ahorita me van a entender por qué. La esfera cuántica tiene dos cónicas incrustadas por los espines de las partículas.

25:39
Enrique Carbajal. Cuando la muevo se transforma en dos dimensiones, se hace una sola cinta, entonces la van a ver. Pero no tiene mucho chiste. Este ya lo han de haber visto mucho en la televisión. Luego, estas son dos cónicas, esto está en tercera dimensión. Pero cuando sucede esto, esto aquí, esto ya no es tercera dimensión, esto es una sola cinta que envuelve todo con un solo vértice. Pero vean que tiene una simetría y por el otro lado igual, se transforma constantemente a izquierda y a derecha y sigue el espín de las partículas funcionando. Y luego es otra. Pero el chiste del quantum está en este paquete. Este paquete gira por todos los lados del cubo, se expande, se va, se junta y es, pues es una visión de los espines en el mundo, imagínense el mundo, pues, subatómico, trabajando los espines así, manejándose en el espacio. Nada más que yo lo traigo a su espacio para que tengan una ilusión y verlo más o menos tangible, eso no es posible en la realidad, pero es una evocación.

28:55
Enrique Carbajal. Y ahí está otra vez. Entonces por eso se llama cuántico.

29:06
Eloise. Mucho gusto, profesor. Mi nombre es Eloise y quisiera preguntarle. ¿Usted qué cree que aporten sus obras a la identidad e imagen de México?

29:15
Enrique Carbajal. Bueno, lo que pasa con el arte es que… lo voy a explicar como yo lo he entendido y como me ha funcionado. Todos los artistas del universo tienen que voltear a ver a su origen, a su raíz, razonarla, entender su raíz. Y la raíz y el origen de todos los pueblos es, en el arte, es la artesanía, es lo primitivo, lo primero y entonces uno bebe del color y la forma de su país, pero en la sublimación de hacer un lenguaje y transformarlo y convertirlo en universal, pasa algo extraordinario, porque ese lenguaje que no tiene, se puede leer en cualquier lugar del mundo, pues se vuelve universal. Entonces, el ejemplo mío sale de que yo empiezo en México trabajando con el Chac Mool, trabajando con la geometría, con todo lo muy de raíz prehispánica y de raíz grecolatina, porque soy un mestizo. Salgo y salgo al mundo y de repente tengo mucho éxito en Japón. ¿Por qué? Porque el arte no necesita traducción, porque si tiene una esencia concreta, abstracta y llega a cualquier país del mundo, pues la traducción es inmediata, se asimila y se entiende. Entonces en todos lados he podido poner obras monumentales porque hay esa comunicación. Igual Tamayo sale de Oaxaca, sale de la tierra, sale del color y de repente se vuelve universal y sus obras están en muchos museos del mundo y son entendibles o gustan, hay comunicación porque no necesitas leerlo en un idioma, sino es el idioma universal. Así es como yo lo veo y creo que por eso la obra mía es absolutamente mexicana, partida de un estado que es muy especial en el color y en la luz. Y luego haber bebido de toda mi tradición del centro de México, de la cultura mexicana, cuando yo me di cuenta porque yo quería brincar al extranjero, yo admiraba, y admiro mucho, a Henry Moore y creí que la solución era ser internacional de esa manera, admirando a un internacional y haciendo cosas como aquellos, los que estaban en Europa o en Estados Unidos, y no, yo me di cuenta que había que regresar a ver al origen, a la raíz y partir de ahí en la esencia de color y de forma.

32:33
Enrique Carbajal. Entonces estoy cargado de ser norteño y mexicano de fondo, de corazón. En mi alma eso sucede y lo más bonito es ver, en Japón, por ejemplo, 16 años ganando un premio cada año. Eso es maravilloso. Y claro, como no es una publicidad popular que se gane dinero y que se haga negocio, pues eso no se dice ni dicen wow, el cuate que ganó 16 premios consecutivos en 16 años con 16 esculturas en Japón, pero ahí están y están en los libros. Eso a mí me dio mucha seguridad y me hizo sentir muy bello de ser mexicano, porque en las placas dice escultura tal, Sebastián escultor, México. Es muy bello leer México en todas las que hay por el mundo y en Japón están 16 veces el eco de México así. Está en China, cuatro. Está en Corea, cuatro. Está en Singapur, una. Están en Jordania, una. En Israel hay tres, en Egipto hay dos y ahí nos vamos por todo, y luego en Marruecos hay otra y luego me brinco a España y en España hay en muchas ciudades. Hay una que es una emoción de ser mexicano, muy bonita, que yo exhibí una exposición itinerante en España y la primera inauguración era en la cuna de Cervantes, en Alcalá de Henares. Entonces dije ¿qué llevo a la cuna de Cervantes? Llevo toda mi exposición, pero voy a llevar un Quijote monumental y diseñé un Quijote monumental. Eso era difícil porque competir con tanta artesanía de Quijote, es prácticamente imposible hacer un Quijote original, tuyo. Y lo logré porque bueno, era con mi lenguaje. Hice un Quijote de 13 metros, lo llevé, lo exhibí en la Plaza Cervantes ahí en Alcalá, y llega el alcalde y lo ve que se construye y me dice Maestro, ¿eso cuánto cuesta? Le digo mire, no sé, pregúntele a aquella señora que está allá, que es mi esposa, ella sabe. Y se va rápido y yo seguí montando la obra y de repente viene el alcalde y me dice se queda, lo compró. Dije wow, se quede en Alcalá. Y luego lo movieron a la entrada principal de Alcalá de Henares.

35:44
Enrique Carbajal. Es un Quijote de un mexicano, o sea, eso es muy bello porque no es de un español o de otro artista. Entonces eso me llenó a mí mucho de satisfacción, de que diga México. Es muy bonito. Ahí se las dejo para que la vean en internet.

36:06
Mariana. Hola, me llamo Mariana, soy estudiante de diseño de interiores y es un privilegio poder estar aquí. Sebastián, con una obra tan extensa, ¿cómo lidias con la crítica y con las personas que no conectan con tu trabajo?

36:21
Enrique Carbajal. Es muy sencillo cuando tú estás buscando ser una figura, tener un reconocimiento, llegar a donde he llegado, sabes que no a todo mundo, no eres monedita de oro, no a todo mundo le va a gustar por X razones. Yo he aguantado críticas tremendas, críticas de las grandes esculturas, por ejemplo de la X de Juárez, que me decían ladrón, que yo me había robado todo el dinero, que yo era lo peor. ¿Para qué? Para decir en la prensa. Pero yo tenía mi contrato y muy claro todo, entonces decía que digan misa y les decía acuérdense, cuando esa pieza esté terminada, la van a querer y se va a volver un icono de la ciudad y ya no la van a querer quitar, acuérdense de mí. Y la prensa se reía de mí y sacaba la nota como burlona. Pasó, estaba terminada la pieza, empezaron a ir a sacarse fotos, se empezó a publicar en muchos lugares, no de México, del mundo, y empezaron a interesarse y a preguntarme oye, explícanos qué es. Pues se las he explicado todas las veces, pero ahí va otra vez y es cuando explicas el concepto profundo de lo que es la X de Juárez, por ejemplo, la amaron los juarenses y es muy bonito el concepto. ¿Quieren que se los explique? Cuando yo hice una X para Juárez todo mundo decía está loco, por qué hace una X para Juárez, es una X para México porque es la X de México. Y entonces lo que yo propuse fue hacer un monumento en honor al Benemérito de las Américas y poner una X y que fuera la X de Juárez, de Juárez, Don Benito y de Juárez, la ciudad. Y me decían pero por qué. Le digo a ver. ¿Cuándo México se refugió en el desierto? Piensen. Pues cuando don Benito Juárez se fue al paso del Norte, por eso se llama Ciudad Juárez. ¿Y qué pasó en esa épocas? Pues que la palabra México se escribía con J. Imagínense la palabra México con J. ¿Les gusta o les gusta México con X? Con X es muy bella, es la mejor, es la más bella del mundo. Les dije esa X se la cambió Juárez. ¿No se merece Juárez, la X de Juárez como monumento? Pues es un monumento a Juárez. ¿Y entonces qué hice? Hacer la X, que si hago una disolvencia la tracé con todos los puntos que coincidiera el calendario azteca y está viendo hacia El Paso, Texas, hacia el otro lado y es subliminalmente el calendario azteca, como diciendo, aquí empieza una profunda cultura de raíz ancestral muy fuerte. Estos somos los mexicanos y esto es la X de Juárez y aquí es Ciudad Juárez. Eso fue todo. Digo, ¿qué otra cosa podía hacer? ¿Hacer un Juárez figurativo? Pues hay muchos, no tenía sentido, pero hacer la X de Juárez, cuando ellos entendieron eso, ya la quieren, ya la respetan y ya entendieron de qué se trata.

40:02
Enrique Carbajal. nan

40:03
Lourdes. Mucho gusto. Mi nombre es Lourdes Dannae y mi pregunta es más como algo curiosa. Hace rato comentó cuál es el proceso de sus proyectos, y me surgió como esa duda de usted si ha pasado por una situación en la que tenga como un bloqueo creativo y si es así, ¿cómo ha logrado salir como de esa situación?

40:23
Enrique Carbajal. ¿De alguna dificultad creativa dices? Ajá. No, lo que pasa es que cuando tienes un lenguaje hay dificultades técnicas, pero dificultades creativas, pues tu espíritu, para eso naciste y para eso estás. No hay dificultades, tienes un lenguaje y cuando un poeta quiere decir el poema lo dice porque a eso se dedica y es un poeta, pero un escultor pues se dedica a eso. Entonces es difícil que tenga complicaciones en su creatividad, tiene complicaciones técnicas, en soluciones, en estrategias estructurales o en algún cálculo, o en, por ejemplo, la dirección de una escalera o el diseño de una escalera para que sea atractiva y al mismo tiempo sea funcional, en arquitectura, pero la vuelves escultura y entonces las personas la ven y dicen voy a subir por una escultura y esa es una emoción. O sea, ese tipo de cosas te liberan, pero a veces también son muy difíciles y sí, no te dejan dormir, sigues dándole vueltas o a veces conceptos que te piden que cómo vas a solucionar tu próxima escultura. Como el señor del avión, yo decía pues cómo hago que no sea avión pero que se sienta avión, es como milagro. No, pero pues para eso se pinta uno, porque tienes tu lenguaje y empiezas a ver qué es el movimiento, cuál es la dinámica. Si de niño te encantaban los aviones, cuando vas en el avión y te asomas y ves el ala y ves las turbinas y dices wow, qué maravilla. Entonces todo eso son cosas que están aquí y aquí. Entonces lo expresas y lo ves y dices parece, pero no, es una escultura dinámica, que sube como suben los aviones y que se mueve como con unas alas, pero no son alas, simplemente son formas. O sea, tienes que estar un poquito loquito también. Bueno, la verdad es que he estado muy contento platicando. Hay muchas anécdotas, hay cientos de anécdotas en mi vida, pues ya fui y vine, entonces son premios, son cosas, son cosas que me han pasado en mi vida. ¿Quieren que les platique otra? Sí, les voy a platicar una de City College, esa es buena. Yo fui, por ahí había un libro rojo grande, yo fui a buscar a los científicos que escribieran sobre mi obra. Entonces fui a buscar un matemático en City College y ya fui, que es Posamentier y él dijo oye, te voy a grabar y trajo a todos sus… era el decano de las matemáticas. Y le digo sí, ok. Y me empezaron a entrevistar y a preguntar y yo empecé a platicarles de lo que había hecho, muy relacionado con las matemáticas y qué había creado. Y les platiqué de la creación de un Calabi-Yau. El Calabi-Yau es una ecuación de Calabi y de Yau, dos matemáticos, que es la conclusión de cómo son las formas que mantienen a nivel partículas atómicas que mantienen al universo, que son pequeñísimas y que tienen 11 dimensiones, según los teóricos de la teoría de cuerdas y de supercuerdas, que está muy avanzada y que cada vez se actualiza más y se vuelve más importante. Entonces yo lo que hice fue entender eso, emocionarme y tratar de hacer un Calabi-Yau Sebastino para representarlo.

44:36
Enrique Carbajal. Entonces lo que me puse a hacer fue una, se los platico con las manos para que lo vean. Imagínense un triángulo aquí, ahí está el triángulo. ¿Qué pasa si el triángulo lo estiro aquí en la computadora? Se hace un prisma triangular. ¿Pero qué pasa si ese triángulo lo tuerzo? Se hace una torsión topológica de un prisma. ¿Y qué pasa si esa torsión le doy? Imagínenselo en la computadora y se hace un arco de medio punto torcido y ese mismo arco de medio punto lo pego aquí, lo pego acá hasta que llego con otro arco y lo pego aquí, se hace una cinta. ¿Saben qué pasa cuando sucede todo eso ahí? Que todo el viaje de este arco torcido se vuelve una sola cinta y una sola arista. O sea, se vuelve dos dimensiones. Partió de dos dimensiones, se volvió tres. Giro, lo ves y es tres dimensiones, lo pegas y se vuelve una sola cinta, se vuelve dos dimensiones y se llama Cinta Sebastina y está registrada, o sea, es una creación. Pero imagínense esa Cinta Sebastina la tomé y la metí en el orden de la tercera dimensión en la computadora, la metí aquí, la metí acá y la metí acá y toda tuvo relaciones estructurales y se volvió un Calabi-Yau que tenía, si fuera en espacio tiempo tendría 11 dimensiones, este tenía como nueve dimensiones. Entonces eso les conté a los matemáticos de mi proceso y les mostré la pieza. Entonces me grabaron todo y me dice Posamentier, me dice, oye maestro, a ti te tiene que conocer el premio Nobel de Química, déjame hablarle. El premio Nobel de Química del 85 que está en el libro, tiene un artículo. Entonces le habla y me lo pasa así de repente. Le contesté y me dice ¿tienes media hora el miércoles? Yo te recibo para conocerte. No puedes desaprovechar el ir a conocer un premio Nobel. Dije va, yo voy y fui. Fui con una maleta de cubos, llegué y la abrí, dije media hora, vamos. Le mostré un dodecaedro rómbico y estaba emocionado el señor. Me dice Sebastián, Sebastián, este es con el que gané el Premio Nobel.

47:41
Enrique Carbajal. Mira, yo también tengo un dodecaedro rómbico. Yo decía pero pues con este yo no he ganado nada. Pero me dice oye, la media hora ya no, me dice, los invito al lunch. Ah, pues ok. Yo le volteo a Gabriel y le digo oye, ¿qué le decimos? Tú cállate y vamos al lunch, vamos al lunch. Ok, pues al lunch. Llego, me dice te vamos a grabar otra vez todo, vuelve a hacer la rutina de tu Calabi-Yau. Explícalo todo a los matemáticos que vinieron, los demás. Pues ahí estoy yo, como si fuera un examen y me preguntaban de todos lados y yo pues era mi mero mole, yo estaba contento, pues ya total terminé y ya tomamos el lunch y dice a la hora del postre te vamos a dar la sorpresa. Llegamos al postre y ya todos muy serios me dice mira, te queremos comunicar que hemos decidido unánimemente darte el Doctorado Honoris Causa de City College. No saben lo que se siente. Yo, no puede ser. Yo venía por unos textos que me escribieran, no venía por eso. Pero el Premio Nobel ayudó porque lo que quería era saber quién era yo, ya que supo, les dijo va, este y me dieron el Doctorado Honoris Causa de City College. Eso es una anécdota de mi vida y mi vida ha sido llena de ese tipo de cosas. Es muy bonito, intensamente y todo por ser intenso, tener una vocación que no va a fallar, que como repito, es inquebrantable y aquí sigue. Muchas gracias por todo. Muchas gracias.