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Walfred Rueda. ¿Cómo surge en las familias, los problemas o los trastornos del neurodesarrollo, vaya, la neurodivergencia, la neurodiversidad? Es muy frecuente que veamos que si un niño tiene TDAH, es muy probable que uno de los padres también tenga TDAH, pero que nunca se haya dado cuenta de esto, a lo mejor porque pues tenía otras herramientas para poder funcionar lo mejor posible o porque vive en un medio que facilita este tipo de, pues de síntomas facilita, hace que sean como muy adaptativos. Como mencionaba, a veces la dificultad no está en la persona, sino en el medio. Supongamos por ejemplo, este nadador Michael Phelps, que él ha declarado que tiene TDAH y bueno, pues él se dedica, su actividad profesional es muy física, no es algo que le requiere estar sentado. No me puedo imaginar a él estar sentado en una oficina ocho horas contestando correos, para él sería un desastre, pero en la actividad que él realiza es muy adaptativo. Sí hay un componente genético tanto para el TDAH como para el autismo, pero como tal no es una herencia simple, sino que se van posiblemente heredando algunas formas, algunos rasgos, algunas formas de procesar información y si esto se conjunta con ciertos factores del desarrollo, situaciones durante el nacimiento, en el embarazo, puede ser que en algún momento estos rasgos se expresen en la historia de una persona como neurodiversidad, neurodivergencia, como autismo o como TDAH. Existen criterios para determinar a qué edad se puede hacer diagnóstico de autismo, a qué edad se puede hacer diagnóstico de TDAH. Por ejemplo en, pues la Asociación Psiquiátrica Americana, a través de su Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales, nos dice que el TDAH puede ser diagnosticado después de los seis años. ¿Por qué? ¿Por qué a partir de los seis años? Porque antes de los seis años es complicado hacer el diagnóstico porque muchas de las conductas que tienen los niños se puede deber, pues a etapas del desarrollo que se está presentando y que después de los seis años los síntomas parecen ser mucho más claros. Pero como padres yo considero importante que conozcamos a nuestros hijos, conozcamos cómo funcionan, cómo se relacionan, con quién se relacionan, si se les es fácil la escuela o no. Digo, llama mucho la atención aquel niño que iba muy bien en la escuela y de repente empieza a tener dificultades, aquel niño que empieza a estar como triste o irritable, porque en los niños, por ejemplo, la depresión no necesariamente se manifiesta con tristeza, se manifiesta con problemas de conducta, con irritabilidad de ya le pegó al hermanito, le pegó al compañero de la escuela o empieza a ser desorganizado en sus tareas. Antes tenía los cuadernos así como bueno, brillantes y ahora bueno, ahí tiene manchas de no sé qué, los márgenes todos borrosos. Estas son como algunas señales. Algunas señales, por ejemplo, los niños con autismo cuando empiezan a tener problemas en la socialización, que no les es fácil hacer amiguitos, que se la pasan solos mucho tiempo. Niños que a lo mejor interpretan el lenguaje de manera muy literal y que les es difícil iniciar y mantener una conversación de algo, pero cuando es algo que les interesa, bueno, uno no los puede callar porque te dan todos los datos, las fechas, todo tipo de detalles.