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Luis Adolfo Saucedo. Esos son las dos etapas más dinámicas y peligrosas en una misión así como esa, porque el día de lanzamiento es un día lleno de energía. Ese día, bueno, unas semanas antes de eso, el departamento de la NASA que está encargado de la transmisión en vivo desde el despegue, me contactó y me dijo dos semanas antes, oye, Luis, te vimos en una entrevista, sabemos que conoces de Orión, sabemos que hablas español y queremos que nos acompañes en una transmisión en vivo del lanzamiento del Artemis II. Y unos minutos antes de la transmisión tuvimos una pausa y se transfirió a otra persona que era encargado de hacer el conteo, y pues otra vez córrele a la orilla ahí donde está el reloj de conteo. Es algo increíble. Y cuando se enciende el motor lo ves y ves el reflejo de la llama de los cohetes y empieza a retumbar la tierra, empieza a retumbar tu pecho y sientes la energía de ese cohete y escuchas en las bocinas los pasos que se van llegando en el espacio y escuchas los mensajes de los equipos de control comunicándose con los astronautas y ya cuando se separa de los dos cohetes propulsores del propulsor sólido se separan y eso algo que es una etapa crítica. Después de eso, el riesgo sigue. Y para decir yo cuál de esas etapas sería un poquito más, la que estaba yo, un poquito más nervioso, tendría que decir que fue en el reingreso, pero más que nada porque era mi responsabilidad de que ese sistema funcionará correctamente. Es la eliminación de toda esa energía que inyectamos a la nave cuando la lanzamos de regreso hay que frenarla y todos los sistemas en el reingreso tienen que funcionar perfectamente. La biónica, los motores propulsores que controlan la nave, la dirección exacta de la nave para poner el escudo térmico de punta y ese escudo térmico tiene que funcionar perfectamente, porque si no funciona, se pierde la nave, se pierde la tripulación. Pero te digo que cuando se terminó el reingreso, la parte más dificultosa del reingreso, cuando llegas a temperaturas altísimas de 2700 grados centígrados, lo que es la parte del escudo térmico y escuchamos la voz de los astronautas de la llamada de el centro de controles, cuando llamaron a la nave diciendo ya pasamos esa fase y de inmediato Reid, el comandante contestó y dijo aquí estamos de vuelta y se abrieron los paracaídas y fue una emoción enorme. Y yo sabía que el mundo estaba observando, no era nada más nuestro equipo, era todos los equipos de la NASA. Esto estaba televisado por todos lados, entonces es una emoción natural sentir esa ansiedad que por fin al llegar a ese momento se culminó en una misión exitosa. Esos son las etapas más peligrosas, pero el reingreso por mi responsabilidad, fue lo poquito más interés y un poquito más nerviosismo para mi persona.