COMPARTIR
Generated with Avocode. Path Generated with Avocode. Rectangle Copy Rectangle Icon : Pause Rectangle Rectangle Copy

Por qué las telenovelas mexicanas conquistaron el mundo

Manolo Caro

Por qué las telenovelas mexicanas conquistaron el mundo

Manolo Caro

Director y guionista


Creando oportunidades

Manolo Caro

Manolo Caro es un director, guionista y escritor mexicano cuya obra ha redefinido la narrativa audiovisual contemporánea. Arquitecto de formación, encontró en la escritura y dirección su vía para exorcizar miedos y contar historias desde la autenticidad, tras vivir un secuestro en su infancia que marcó su relación con la creatividad.
Su carrera despegó con la obra “No sé si cortarme las venas o dejármelas largas”, conectando con una generación joven que no encontraba su voz en el teatro tradicional. El salto internacional llegó con “La Casa de las Flores”, serie que rompió esquemas al mezclar melodrama, comedia y crítica social, y que se convirtió en fenómeno cultural más allá de México.
Caro ha trabajado con figuras como Verónica Castro y Carmen Maura, y es reconocido por dar visibilidad a personajes LGBT+ y marginados, aprendiendo de sus propios errores y asumiendo el riesgo como motor creativo.


Transcripción

00:00
Manolo Caro. El día del estreno de La Casa de las Flores, cuando ya habíamos terminado, el día de la alfombra roja, yo me junté con los actores y les dije oigan, nadie nos va a ver, esta es una historia muy rara. Yo estaba muy orgulloso de la historia que habíamos hecho, pero tenía entre canciones, comedia, lágrimas, un suicidio, temas policiales, o sea, como que había sido un híbrido que yo en ese momento sentía que se me había salido de las manos. Pero ya estábamos ahí y había que defender el proyecto. Hicimos la alfombra roja, las fotos. Me la pasé increíble en la fiesta, me puse una súper fiesta. Y al día siguiente que salió el proyecto a las calles fue algo mágico, indescriptible, que sé que aunque siga teniendo éxitos o no, sé que eso sí no me va a volver a pasar porque no tenía, o sea, no había ni una mínima señal de que iba a llegar al boom que llegó y eso hizo que la gente se volcara y se reconocieran los personajes. Y bueno, ya es historia, que la serie se estrenó, recuerdo un viernes, que el día lunes todo mundo hablaba como Paulina de la Mora y a mí mis amigos me mandaban audios en el teléfono imitándola y yo decía qué raro, porque a nadie le salía, aparte. Y de repente empezamos a ir a entrevistas y a Cecilia Suárez en todos los programas le decían oye, puedes mandar un saludo al programa, pero como Paulina de la Mora y la paraban en la calle, puedes felicitar a mi mamá pero como Paulina de la Mora. Y ahí dije este personaje se va a quedar en la cultura pop televisiva de nuestro país. Pero la gran sorpresa fue que a las dos semanas nos dijeron oye, tienen tiempo para hacer una gira y nos fuimos Cecilia y yo a Argentina, Colombia y a España a hacer una gira de promoción. Y estando en España, esta es una historia súper bonita, un amigo actor, Luis Gerardo Méndez, me dijo que estaba en Francia y que justo estaba en la fila como para entrar a un lugar y estaba esperando y que de repente habló en español pero con el acento mexicano, que le dijeron ¿tú eres mexicano? Sí. Ah, estamos viendo La casa de las flores, unos franceses y que él, ah wow, pues la hizo un amigo y me dijo felicidades porque pues empieza a encontrar un público más allá del idioma, o sea más allá del país y del idioma. Y ya de ahí empezaron a ver como historias increíbles de que la veían doblada a otros idiomas, que la gente, ya las redes sociales estaban súper abiertas y ahí Instagram estaba como en su boom en ese momento. Entonces nos llegaba muchísimo material. De repente empezó a pasar cosas que a mí me alegraban, supongo que había gente que no, que iba por la calle y veía piratería de frases de Paulina de la Mora, tazas o la serie a la venta. Yo decía mira, mientras la serie se comunique, viaje y la gente hable y encuentre un momento de esparcimiento y diversión en estos personajes y yo les pueda dar unas risas con todo lo que vivimos en una ciudad como la Ciudad de México, en un país como México, para mí eso es lo más grato y el agradecimiento total para el público que se volcó a esa historia.

03:30
Manolo Caro. Bueno, hay otra anécdota muy buena de La Casa de las Flores, que cuando yo presenté el proyecto, el personaje de amante, no se moría. Era una familia de Las Lomas, que descubría que su papá tenía una doble vida con otra señora en otro lugar de la ciudad y no se moría, y los hijos empezaban a convivir con la hija más chica y se daban cuenta que la hermana mayor, Paulina de la Mora, convivía con la amante del papá, porque ellos tenían el negocio del cabaret. Y recuerdo que los americanos cuando leyeron eso, dijeron o sea ¿cómo? Eso no es real, eso no puede pasar, nadie lo haría. Y yo, es que en México somos capaces de eso y más, o sea en México no es que lo esté aplaudiendo, pero que una hija le ayude a su papá a tapar un secreto y no es que quiera menos a la mamá, probablemente Paulina lo estaba haciendo hasta por cuidar a su mamá y que no le hiciera tanto daño el secreto. Y aún así hubo muchísimas discusiones de si la hija ingresaba a la casa de la familia de la Mora y me decían no, es que ella tendría que quedarse con una familia de su mamá, porque cómo una mujer como Virginia la Mora va a aceptar. Y yo, en México hay muchísimas mujeres y muchísimos hombres que hemos aceptado ahora sí que a la otra casa de algún familiar y te das cuenta, pues que el ser humano está lleno de errores y de virtudes y que nadie es perfecto y que a veces hay que abrazar ese tipo de historias para seguir adelante. Pero después Paulina, un personaje que tenía contacto y relaciones increíbles como El cacas que era un ex presidiario, que se volvió íntimo de Paulina de la Mora y hablaban y se ponían de acuerdo y avanzaban. O la misma Paulina en el cabaret, en la casa de las Flores, el cabaret, que hablaba con las chicas trans y drags del espacio y las apoyaba y de repente emprendía una labor hasta de abogada de ir al Ministerio Público a sacarle su documentación, que se le reconociera como mujer. O sea, yo creo que La casa de las Flores también hablaba, sin querer, porque no había una, no estábamos adoctrinados de nada y no había como unos temas que queríamos tocar, sino que hablaba genuinamente de problemáticas muy horizontales que nos suceden a todos y que nos enfrentamos a todos y que los platicamos. Y yo creo que también eso era muy bonito de los personajes de la serie.

06:12
Alicia. Hola, soy Alicia. Querido Manolo, soy tu súper fan. Mi pregunta es ¿por qué crees que es importante reírse de uno mismo?

06:19
Manolo Caro. Yo creo que es lo más importante de la vida. O sea, porque reírse de uno mismo es entender que buscar la perfección en todo y que es un látigo con el que nadie sobrevive y que el ser humano estamos hechos para equivocarnos, para tropezar, para llegar a metas, para retroceder, porque nadie nos ha dicho que el camino es recto, recto y constante, sino que esto es una locura. Y yo cuando me aprendí a reír de mí mismo, fue muy joven y encontré la mejor medicina de decir a ver, o sea, así es la vida y nada es tan importante hasta que llegue el día de la muerte. Y hay que este tomar las cosas lo más positivamente. Me considero una persona positiva. A ver, también he tenido bajones y hasta en un momento de mi vida estuve medicado una vez, pero me considero una persona positiva y echada para adelante como buen mexicano, pero siempre he pensado que cuando las cosas no me salen, si yo no me río es porque me siguen afectando. Entonces cuando hago esta cosa de decir ya está y a veces hasta lo escribo, a veces hasta de un mismo fracaso hago hasta medio un sketch con mis amigos y cuando lo cuento, lo cuento para hacer reír a la gente de cómo me fue. La comedia es una cosa rarísima porque es lo más difícil de hacer y a lo que menos valor le damos. O sea, como que la gente dice ah, es una comedia. Las comedias nunca se ganan premios, nunca están en mesas de críticas cinematográficas o en debates. Siempre es como ah, la comedia, la comedia, ah sí. ve al cine o ve al teatro y si te reíste, bueno jajaja, estuvo muy graciosa. Pero pareciera que es súper sencillo y es complicadísimo porque cuando haces un melodrama, si tocas un tema sensible y le llamas a una gran actriz o gran actor a que diga las líneas y después tú le pones una música, unos violines ahí y es muy fácil que hagas que la gente caiga en el sentimiento, con todo lo que aderezas la escena. Y la comedia no, la comedia es un beat, es un instante de tiempo en el que te saca la carcajada o no. Y lo peor es cuando estás haciendo comedia y nadie se ríe, eso sí es una tragedia, pero pasa mucho. Y yo creo que el tempo de la comedia es algo con el que uno nace, o sea, tiene que ver con un don. Los demás géneros los puedes ir puliendo. A mí me encanta hacer comedia porque me encanta que la gente me diga ah, o sea, lloré de la risa con tal película. Porque digo uff, los saqué por lo menos una hora y media de su realidad y eso es para mí el regalo más grande. He intentado hacer otros géneros, me ha ido bien, pero yo creo que hasta que el público me deje, seguiré haciendo comedia continuamente.

09:33
Alicia. Hola Manolo, soy Alicia Fernández y la verdad admiro mucho la manera en la que transmites las historias y haces conectar a tu público. Y como nos has comentado previamente, pues has pasado por momentos difíciles y a mí me gustaría saber ¿cómo a través de la escritura has enfrentado esos momentos?

09:53
Manolo Caro. Bueno, aquí voy a entrar a un tema muy personal, pero no tengo ningún problema de hacerlo. Yo soy escritor por un tema violento que tuve de niño. Tuve un secuestro a los siete años, estuve un mes secuestrado y cuando salí, como era un niño, del cautiverio, parte como de mi terapia para sanar era dibujar o escribir lo que se me viniera a la cabeza y empecé a hacer cuentos de niño. Esto te hablo a los siete, ocho años. Una, se me quedó la disciplina, como que ya todo, después cuando tenía un problema o quería como exorcizar uno de mis miedos, escribía y entonces hacía como un cuentito o solamente una frase o una frase y dibujaba algo, y eso me cambió la vida. O sea, cómo un hecho tan violento y tan crudo y que no le deseo a nadie en el mundo que es que te priven de tu libertad, sembró la semilla de la persona que hoy soy y del profesionista que hoy soy y que a la vez amo haber descubierto esa vena porque yo como me presenté, siempre me he considerado un contador de historias, porque desde esa edad y desde ese hecho me he dedicado a contar historias y me he dedicado a contar historias desde en la secundaria, si se peleaban dos amigas, yo le metía de mi salsa y contaba la anécdota o el chisme metiéndole un poco de mi imaginación para hacerlas, pues para estructurarlas de una forma que fueran más divertidas. Lo hacía también con mis hermanos, en las mesas después de la escuela y eso me hizo tener una, pues una posibilidad de conectar con lo más puro que tengo, que es mi miedo y sacarlo y revelarlo a la gente disfrazado de personajes, de situaciones, de tramas, de anécdotas, de los mismos géneros, de los mismos movimientos de cámara, muchas veces tienen que ver con mis sueños, con mis pesadillas y para mí mi trabajo es el mejor psicoanalista que he tenido. Hago terapia porque hay que hacer, pero yo creo que todos y este es un consejo como que me gusta dar a todo mundo, no soy nadie para andar dando consejos, pero siempre digo es probablemente no tienes que contar una historia, pero que siempre tu profesión o lo que hagas, te ayude a liberar un poco de estrés, que es muy contradictorio porque después el trabajo genera estrés, o sea, estoy liberando estrés, pero también estoy en un rodaje y está lloviendo, entonces estoy estresado, pero algo que haga que la energía se mueva. Yo no soy la persona más espiritual, lo debo de reconocer, pero sí creo en una cosa de transitar mis emociones, mi energía y intentar ser buena persona y a mí mi profesión y escribir historias creo que me convierten en una mejor persona, o por lo menos sacan lo mejor de mí mismo.

13:05
Manolo Caro. Entonces siempre he creído que la gente que nos rodea, las cosas que consumimos, las cosas que leemos, las cosas que vemos, hablan mucho de quienes somos y en mi carrera profesional y en lo personal, después de que empecé a escribir y de que me dediqué y me di cuenta que quería dedicarme de lleno a la escritura y a contar historias, pues al principio son las cosas inmediatas que tienes, la televisión y el cine. Cine, películas de niño y la televisión, la televisión que se hacía en México en los finales de los ochentas, noventas, que era el melodrama mexicano y ahí descubrí a autores increíbles. Uno de mis grandes inspiraciones es Carlos Olmos, que me encanta el teatro que hizo, que es menos conocido, pero bueno, él es el autor de Cuna de Lobos, del Extraño retorno de Diana Salazar, tiene un tríptico de obras de teatro que se llama Juegos profanos, Juegos faustos, Juegos impuros. Siempre ha sido para mí un gran referente, como lo mismo fue Hugo Argüelles. Llegué ahí, claro, porque ya estaba interesado en el tema y ya estaba leyendo y estaba como empapándome en ese mundo. Y llegué por la televisión, porque él hacía televisión, pero no por eso dejo de reconocer grandes historias que se hicieron en la telenovela mexicana que también me inspiraron. Hablo, no sé, de un Corazón salvaje, o sea, de muchas historias que yo veía de niño y me parecían muy divertidas y me parecía que me transportaban a un universo. Después llegó mi introducción al cine y yo creo que la película que cambió mi vida fue El juego, de David Fincher y ni siquiera es una película que revisite hoy en día, pero recuerdo que era muy joven y había ido con mis amigos al cine, creo que fue la primera vez que fui sin adultos y haber visto esa película, haber visto ese final y decir yo quiero hacer eso, en un momento de mi vida que es tomarle el pelo a la gente, así de contar una historia de repente decirle ah, pues esto que tú ves no es así, y dar esa vuelta de tuerca. Y ahí me empecé a interesar más por el cine, después por el teatro este, hasta que llegó a mi vida Federico García Lorca, que es mi autor favorito y me encantaría hacer sus obras en este país y ahora, pues bueno, mis referentes tienen que ver con directores que me gustan mucho, evidentemente Woody Allen, Pedro Almodóvar, Rubén Oslo, Taika Waititi. Mexicanos, obviamente Alfonso Cuarón. Ayer tuve la fortuna de estar cenando con Guillermo Arriaga y habláblamos de cuando hizo la concepción de Amores perros, de Babel, de 21 gramos. Guillermo del Toro, obviamente, pero también hay música para mí, mi referente más inmediato y mi ídolo y es así, que lo tengo, es mi protector de pantalla, no es mi hijo porque me gusta guardar a mi hijo en el anonimato, pero mi protector de pantalla es Juan Gabriel, que para mí es el poeta más importante que ha dado este país.

16:17
Manolo Caro. Y eso, siempre me estoy llenando como de que está escuchando la gente, qué es lo que mueve a una sociedad y de repente te sorprendes. Yo, por ejemplo, recuerdo cuando recién salió la música regional mexicana, estos de los corridos tumbados, me parecían un horror y ahora me encantan, y me parece que es un movimiento cultural súper importante que habla de otro México que como les decía que a veces no tiene que ver con tu México más cercano, pero no por eso no deja de existir y no por eso no debemos de dejarles de dar espacio. Obviamente hay que darle espacio a todos las expresiones culturales y sociales que podamos y sí podemos hacer algo para darles voz hay que hacerlo. Para mí uno de mis compromisos más importantes y creo que es muy evidente, es darle voz a personajes marginados de la comunidad LGBT, más que siempre habían estado rezagados o habían estado bajo el estigma o la caricatura de el del salón de belleza, que sí, tiene que seguir existiendo el gay del salón de belleza, porque me encantan y son los más divertidos, pero también puede existir un gay profesionista de una empresa de no sé, de folios y que su vida no es tan flashi o tan divertida como la del otro, pero también existe. Y dejar de marginar o de, exacto, de poner en los márgenes a personajes y no solamente lo veo como un motor, nunca me gusta hablar de banderas, porque cuando uno habla de una bandera se equivoca muchísimo, porque no soy un experto en el tema, he cometido errores, castigado a actores cisgénero en personajes trans. Lo vi, vi como la gente no respondió a eso, se me señaló, pedí una disculpa. He ido aprendiendo a partir de mi tránsito en el mundo audiovisual, pero siempre lo hago desde un lugar de intentar darle voz a todo eso que cuando yo era niño no tenía voz y que cuando yo era niño no me identificaba y que sentía que mis amigos o mis hermanos o mis primas se podían ver en una película y decían, sí, yo puedo ser la protagonista o el protagonista de esa historia de amor y yo decía pues es que yo no puedo ser el protagonista de esa historia de amor porque no tiene nada que ver con lo que soy y con lo que me gusta y con lo que quiero de mi persona. Entonces esa lucha me ha traído, como les digo, muchos aciertos, muchos resbalones, pero siempre ha sido desde un lugar honesto, genuino, sin intentar verle la cara a nadie, con la consigna de que todos estamos aprendiendo y de que hasta el día que me muera si puedo poner un grano de arena para acercar a la comunidad a una exposición mediática global y entendimiento de los personajes y de las cosas que nos duelen, pues para mí eso es la gran tarea y la asignatura pendiente que siempre tengo.

19:36
Sofía. Hola Manolo, yo soy Sofía Jaro. Es un gusto que estés aquí el día de hoy con nosotros. Ya hemos visto que tienes una personalidad encantadora, lo vemos pues en las entrevistas, en el contenido que creas y precisamente, me gustaría preguntarte ¿qué nos puedes aconsejar para nosotros ser igual de genuinos y no tratar de encajar?

19:54
Manolo Caro. Uf, es una pregunta muy difícil, porque yo creo que al final todos las personas que estamos siempre creando historias, escritores, dramaturgos, directores, siempre estamos bajo un personaje que nosotros mismos nos inventamos para poder sobrevivir en un medio como es el medio audiovisual o el teatro. Lo que creo es que cada proyecto habla de mí en una faceta de mi vida, de mí y de mi entorno. Supongo que, no supongo, es una realidad que hay muchos directores o muchos escritores que tiene una imaginación prodigiosa porque tienen esta capacidad de adentrarse a mundos lejanos de su realidad. Yo nunca, a lo mejor porque no estudié la profesión como tal, yo soy arquitecto de profesión, fui de manera más orgánica, encontrando mi discurso, mi narrativa, mi diálogo con el público, con la cámara, con lo que quería contar y para mí lo más honesto es hacerlo con las cosas que conozco, las historias que conozco de la gente que conozco. Después mis amigos me odian porque me cuentan una cosa o se enteran de una separación y la ven después en una serie o lo ven en una película, entonces un amigo siempre me dice hablar contigo es como poner tu historia y dices bueno, si esto termina siendo una ficción, estoy de acuerdo, es como firmar un contrato cuando me cuentan historias. Yo he puesto de mi vida en cada uno de los proyectos, yo creo que desde que empecé con No sé si cortarme las venas o dejármelas largas, hasta mi último proyecto que es Serpientes y escaleras, en cada uno y en cada uno de los personajes hay algo de mí y ni siquiera tiene que ver el género ni la edad. Por ejemplo, Elvira, de Elvira te daría mi vida pero la estoy usando, siento que es muy yo, o sea, siento que yo he sido Elvira en muchas ocasiones. Y yo cuando dirigía esa película yo creo que que no tenía ni los 30 años, estaba como en los 28 y hablaba de una mujer que ya pasaba los 40 años con dos hijos, yo no era padre en aquel momento, pero había una cosa de su forma de actuar y de su forma de resolver y de su valentía, que me hacían sentir muy cercano al personaje. En otros ejemplos, por ejemplo, Luis Gerardo Méndez en No sé si cortarme las venas, que el personaje se llamaba Lucas, mucha gente, tal vez porque pensaba que el personaje era homosexual, que salía del clóset y que se enfrentaba a este como yugo de su mamá tenía que ver mucho conmigo y no, yo en aquel momento estaba más como en una depresión y me identificaba más con el personaje del futbolista, cuando realmente yo creo que le he pegado a un balón de fútbol tres veces en mi vida para pasárselos a mis sobrinos, pero es a lo que voy. Yo creo que aunque dice mucho el personaje de mi persona, la esencia y el sentimiento y la forma de reaccionar siempre tienen que ver conmigo.

22:54
Ezequiel. Hola Manolo. Ezequiel, soy productor totalmente amateur y también escritor de novelas cortas y algunas situaciones cómicas. Yo te felicito, en México ya no te queremos, te amamos por lo que has hecho, se ha reflejado totalmente. Te felicito, todo tu trabajo es una labor muy muy, muy, muy apasionante, de verdad. Y hablando precisamente de escritura, cuéntanos ¿cómo fue escribir No sé si cortarme las venas o dejármelas largas? Y ¿cómo eso cambió tu vida como escritor, como persona, invariablemente? Porque escribir es transmitir precisamente pues ya los pensamientos y tratar de que otros lo quieran. Y felicidades nuevamente, porque tu trabajo y todo tu labor es realmente admirable.

23:35
Manolo Caro. Muchas gracias. Pues, No sé si cortarme las venas, yo creo que tiene eso increíble del no saber que estaba haciendo, porque conforme uno va andando en esta profesión te vas llenando de paja, de tonterías. O empiezas a pensar en el público y yo creo que No sé si cortarme las venas, era como escribir un diario. Yo tenía, estaba en un momento en el que me preguntaba muchísimo si la vida truncara mis sueños, que en ese momento era ser director de cine. Si truncara mis sueños, cómo me reinventaría o cuál sería mi plan B. Entonces yo había tomado ciertos cursos de guión, pero estaba estudiando la carrera de arquitectura, estaba haciendo algo de publicidad por las tardes, trabajando y me puse a escribir y generé estos cinco personajes, que los cinco personajes tenían la única cualidad de que la vida les había truncado el sueño más grande. Una quería ser madre y no se podía embarazar. Una quería ser cantante y no tenía la voz. Uno era futbolista profesional y se había lesionado. Uno estaba dentro del clóset y otro no se podía casar con el amor de su vida por un tema religioso. Entonces eran cinco personajes al borde del precipicio en un momento de reinventarse y yo creo que tenía que ver con que yo también estaba en ese momento de querer reinventarme como persona. Entonces hay proyectos, hay historias que te sientas y empiezas a escribir y se van dictando solas y pareciera que los personajes te hablan y a lo mejor porque era un sentimiento de una generación, esta historia la escribí yo en el 2010 y probablemente eran las pláticas que tenía con mis amigos, de si las cosas no nos salen como queremos y yo siempre he creído en el plan B, en todo en la vida. Siempre me parece muy importante no poner todos los huevos en la misma canasta, porque la vida tiene muchas sorpresas y la sociedad, la salud, el andar, el caminar en este mundo es dejarse sorprender y si solamente hay una meta fija, que hay a mucha gente que le funciona y lo logra y está ahí, pero el nivel de frustración puede ser muy alto. Yo tengo un nivel de frustración muy bajo, o sea, entonces yo creo que siempre esta posibilidad de pensar en qué más y a lo mejor si no hubiera sido director de cine me hubiera quedado haciendo teatro, que ya lo hacía en ese momento o me hubiera quedado solamente haciendo publicidad o hubiera ejercido como arquitecto, o hubiera puesto una florería que la casa de las Flores, ya hablaremos de eso, nace porque yo siempre quise tener una florería. Entonces para mí la felicidad y el sentirme realizado como persona no tiene que ver con una meta en específica a la que pude llegar y eso fue el motor de No sé si cortarme las venas y cambió mi vida, porque justo cuando estrenamos nosotros íbamos a hacer diez semanas en el 2010 en la sala Chopin y terminamos haciendo dos años de temporada con dos elencos, uno en La Condesa, otro en el sur, haciendo una gira entre semana por toda la República y lo que nos dimos cuenta es que le empezábamos a hablar a una generación que no estaba yendo al teatro, porque siempre cuando uno va al teatro es las obras muy maduras para un público más grande o las obras infantiles. Pero había como esta generación de los veintes, treintas que no habían encontrado una obra que les que les hablara en ese momento. Y era muy loco porque de repente un amigo productor de teatro me decía, que tiene muchos años en la profesión, me decía ir a ver No sé si cortarme las venas, es rarísimo porque en la fila pareciera que es la fila de un antro o de un bar, o sea, son puros jóvenes como listos para después salir a echarse unos drinks o no, o irse a una casa o una fiesta, pero venían como antes, a ponerse de buen humor y a sentirse identificados y se pasó el boca a boca muy rápido y eso lo amé y para mí lo más importante era dedicarme a esa generación. Después hice para esa misma generación Amor de mis amores, que esa película es muy particular lo que sucedió porque en cines no fue el éxito que esperábamos, pero llegó justo en el momento en el que las plataformas llegaron a México y la compró Netflix y esa película fue un éxito en plataforma. También me cambió la visión ahí, seguía hablándole a la misma generación, pero me cambió la visión de cómo se consumía mi contenido y cómo se iba a ir descubriendo una nueva forma de hacer cine o televisión en este caso. En el 2010, cuando yo empecé a trabajar, pues sí, ya obviamente ya estaba Twitter y había redes sociales, pero no era esta inmediatez y no eran todos estos estrenos apabullantes.

28:23
Manolo Caro. Yo me acuerdo cuando yo empecé estrenar una película mexicana un viernes y cada tres meses una serie, que empezaba el mundo de las series, y ahora el viernes hay una serie mexicana en cada plataforma con estreno y si no es que el miércoles otra. Hay demasiado contenido, hay demasiadas opciones. También evolucionar y darte cuenta que ahora tienes que competir con todo eso, es abrumante. Y yo creo que en aquel momento, como no nos lo cuestionábamos, era probablemente más genuinos los proyectos.

28:56
Jenny. Hola Manolo, soy Jenny. Qué placer estar cerca de ti y mi pregunta es ¿cómo es que el folklore mexicano ha influido en la manera en la que ves y cuentas tus historias?

29:09
Manolo Caro. Es buenísimo porque recordé una cosa. Yo cuando era muy joven en la secundaria, soñaba con tener una casa productora y me acuerdo que yo decía le voy a poner de nombre folklore porque me parecía hermosa la palabra y lo que significaba. Siento que eso de lo que tú hablas y lo que dice tu pregunta es algo que a mí se me ha ido poniendo a flor de piel, conforme más viaja los proyectos que hago, más viaja también mi nombre como una firma, de que me toca dar conferencias en Argentina o en Colombia o hacer proyectos en España, porque yo creo que uno tiene que conectar con sus raíces y lo que lo hace a uno genuino o diferente es tener esta conexión con de dónde vienes y cómo lo puedes trasladar. Y creo que conforme ha pasado el mundo de las plataformas y mis proyectos han viajado, también te das cuenta que la gente en el exterior quiere ver una mirada muy particular de un México y del folklore y de la forma en que somos los mexicanos. Y no es porque, ah bueno somos muy surrealistas, pero también creo que somos muy hilarantes, muy carismáticos, muy resolutivos y eso yo creo que fue el gran acierto de La Casa de las Flores, que había muchísima gente en el extranjero que decía ¿cómo? O sea, ¿qué es las Lomas de Chapultepec? ¿Por qué habla así esa familia? ¿Por qué tienen esa forma de vivir? ¿Por qué están tan preocupados por el qué dirán, por el dinero? Y ahí encontraron como, que respeto muchísimo, porque yo soy un fan de las películas de la época de oro, pero también esta cosa como de no anclar el México es el cine de oro mexicano o la violencia, que también puede haber cosas hilarantes, que también puede haber documentales muy interesantes, que también puede haber melodramas, que después, con los años, cómo hemos pateado el melodrama, cuando ha sido el género que más satisfacción nos ha dado como mexicanos y que después lo ninguneamos y creemos que decir melodrama tiene que ver con aprobar la telenovela. Y yo también pregunto ¿por qué tenemos que desaprobar lo que somos? O sea, México fue un gran creador de contenidos de telenovelas, de melodramas y si eso no lo abrazamos y no lo respetamos como el folklore que vive en nuestro país, pues no vamos a tener identidad y por eso todos se han volcado un poco ahora a Colombia o Argentina, porque han sabido evolucionar, no hay que pelearnos nunca con lo que somos y eso es lo que yo intento como creador todo el tiempo.

31:59
Sofía. Hola Manolo, mi nombre es Sofía Acosta. Primero que nada felicitarte por la carrera tan exitosa que has construido durante todos estos años y ya nos has contado un poquito, pero sabemos que has trabajado con los actores mexicanos más talentosos. ¿Nos podrías contar una de las anécdotas que recuerdes con especial cariño y también qué has aprendido de cada uno de ellos?

32:20
Manolo Caro. Tengo muchas anécdotas con los actores con los que he trabajado, porque como consumía, y consumo, mucho de los proyectos nacionales y desde muy niño, pues obviamente el día que entró Verónica Castro, después de que me costó muchísimo trabajo convencerla para hacer La casa de las Flores, recuerdo el día que entró al set la sensación de que entra una súper estrella de la televisión mexicana. Tú puedes estar platicando y te puedes poner de acuerdo con el equipo y haces una escena, pero recuerdo cuando ella entra al set que hubo como unos segundos de un silencio que era de emoción, de decir Verónica Castro, o sea que todos la vimos haciendo telenovelas importantísimas, telenovelas que pactaban treguas en la guerra, o sea, cosas muy hilarantes. O sea, con ella me tocó ir a una plática justo cuando la guerra, creo que fue la guerra de Kosovo, que las Fuerzas Armadas pedían que la tregua se diera durante el plazo donde se emitía la telenovela de Los ricos también lloran, que ella protagonizaba. Tener a una persona así en el set y saber que la vas a dirigir durante los próximos meses es muy loco. O sea, es algo que lo único que tienes que hacer es aventarte y dejarte ir. Después, en España me pasó una cosa hermosa muy similar. Yo recuerdo cuando vi Mujeres al borde de un ataque de nervios, para mí, una de las películas que más marcaron mi vida, jamás pensé que iba a trabajar con Carmen Maura y cuando hice Alguien tiene que morir, con ella, con uno de los personajes principales también era ¿en qué momento? O sea, ¿qué hice? Yo soy muy agradecido, o sea, tengo muchos defectos, pero soy muy agradecido. Entonces era como a quién agradezco en qué hice, qué decisiones tomé para llegar a estar enfrente de esta mujer y decirle qué tiene que hacer y haber escrito las líneas que va a decir. Después, hay una cosa que sí sucede mucho y que se habla mucho en la prensa de mi trabajo, es que me gusta repetir mucho con los actores y lo hago no porque quiera emular a nadie, muchos directores lo hacen, muchos directores tienen actores con los que trabajan en muchas facetas, en muchos tipos de historias o en muchos géneros y creo que tiene que ver porque vas haciendo una familia creativa en la que tienes los mismos intereses de qué contar, cómo contarlos, los temas que te atañen. O sea, yo le llamo a un actor y él sabe probablemente hacia dónde va a ir sin que lea el guion. Si yo le estoy llamando, sabe más o menos qué tipo de proyecto va a ser, qué tipo de temas se van a tocar. Entonces, cuando te encuentras con un actor como yo lo he hecho con Cecilia Suárez o con Juan Pablo Medina, que son, o Mariana Treviño, que son los tres actores más recurrentes en mi trabajo, pues es como un instrumento que vas afinando y el instrumento no es el actor, el instrumento es la relación entre el actor y el director. Siempre llamo actores que respeto y que me interesa mucho su trabajo y su forma de hacer las cosas. Muchos me han dicho que no también. Pero cuando les llamo sé que cada relación es diferente. O sea, yo la forma que tengo de trabajar con Cecilia Suárez no la tengo con Mariana Treviño y no es la forma que tengo con Juan Pablo Medina, ni con un actor nuevo que llegue a algún proyecto. Hay actores que me gusta llamarlos porque lo que son, lo que veo, cómo hablan, es lo que me interesa. Entonces es un poco de, asume el personaje, constrúyelo, pero esto que tú eres es lo que yo necesito. Y hay actores que son muy maleables, en el caso de Cecilia que tiene, no por Paulina de la Mora que tiene una cosa muy buena con la voz, con los acentos, entonces me gusta mucho.

36:06
Manolo Caro. O sea, Mariana Treviño, que es como plastilina. Tú a Mariana le puedes pedir 250 caras y te las va a hacer diferentes, ¿sabes? O por ejemplo, Juan Pablo Medina, que es un actor que yo le hablo mucho por la energía que él tiene como persona. Juan Pablo es un hombre que a simple vista, siento o esa es mi percepción, cae muy bien, tiene una sonrisa muy encantadora, es gustoso verlo, Ni siquiera tiene que ver si es guapo o no, es gustoso verlo porque tiene una energía que es muy cercana. Yo es una de las profesiones que más admiro, con las que más convivo, pero prestar tu cuerpo, tu físico, tu voz a favor de un personaje, de una historia, me parece de una generosidad absoluta.

36:59
Regina. Hola, Manolo, soy Regina Tanti. Primero que nada, es un sueño estar aquí contigo. Gracias por ser. Y en el mundo nos conocen por las telenovelas. ¿Por qué crees que son tan importantes para entender la ideología mexicana?

37:14
Manolo Caro. Voy a decir algo, que me voy a mojar un poco porque a lo mejor me critican por esto, pero yo creo que gran parte de cómo somos los mexicanos, lo bueno y lo malo es un poco lo que nos dio la televisión los setentas, ochentas y noventas, que vivíamos en un monopolio donde una sola televisora nos daba el contenido que ellos creían que era el contenido que teníamos que consumir. No había la oportunidad de tener como ahora tantas opciones y creo que somos mucho de nuestra, mucho de nuestra idiosincrasia y de la forma cómo nos relacionamos tiene que ver con cómo se nos ha adoctrinó un poco desde el melodrama a reaccionar. No lo veo mal, o sea, no lo digo como una crítica. De hecho, la empresa es una empresa en la que yo he trabajado y en la que me interesa seguir trabajando. Pero sí esa era la realidad. Ahora las cosas han cambiado muchísimo. Ahora todos tenemos la oportunidad de, o sea, el mismo YouTube. O sea, yo soy una persona, aunque no lo crean, soy cero tecnológica, o sea, he llegado tarde a todo, o sea, he llegado tarde a las redes sociales, he llegado tarde al contenido de streaming, he llegado tarde a consumirlo, al mundo de YouTube y ahora estoy enganchadísimo en, tengo una hora libre para esparcimiento, estar tirado, me pongo un podcast o un canal y me muero de la risa y pongo desde comedia hasta cosas más interesantes. Ahora sí decidimos qué ver y somos responsables de lo que vemos. Yo creo que lo que sucedió es que un poco desde el hartazgo de que se nos dictó y alguien tomaba la decisión de qué veíamos a las cuatro, a las cinco, a las seis, a las siete, hasta qué noticias consumíamos y de qué nos enterábamos, yo creo que eso terminó por hartar a la gente. Nos hartó como espectadores de decir ¿eso realmente es lo que quiero? Y de repente también un género increíble que es el melodrama terminó prostituyéndose mucho y de repente había historias ya muy descabelladas y muy aburridas y muy repetitivas y era como una fábrica de tortillas y vamos, una, otra, otra, otra, otra. Y dejaron de tener esa esencia. Y repito, hubo grandes productores Ernesto Alonso, Carlos Tellez, Valentín Pimstein, con historias de dramaturgos increíbles, o sea, y actores maravillosos. O sea, un Daniel Giménez Cacho hacía telenovelas, una Gabriela Roel hacía telenovelas, Edith González hacía telenovelas. Y ahora, después con el tiempo parecía que las telenovelas las tenía que hacer como actores menores con temas menores, como que todo era para peor, en vez de haberse pulido y haber evolucionado. Yo creo que La casa de las Flores era, es una telenovela. Nada más tenía el formato de serie, pero era un melodrama puro y duro. Alguien tiene que morir, yo creo que es una telenovela y… bueno, no, Alguien tiene que morir, pintaba más como una película thriller pero Sagrada Familia, que es la serie, mi serie favorita que yo he hecho, que está en Netflix, por si no la han visto, es un melodrama y es una telenovela de las que a mí me gustaban, es una en carne propia, es una sonrisa del diablo. Y yo creo que el día de mañana me encantaría y lo digo abiertamente, me encantaría hacer un proyecto de melodrama para la televisión abierta, nunca lo he hecho y me encantaría probarme ahí.

40:50
Manolo Caro. No estoy diciendo que yo voy a reivindicarlo, pero por lo menos sí le tengo el respeto que creo que se merece el género y el público y los actores y los escritores de este tipo de proyectos que son, insisto, quien más nos ha dado visibilidad a nivel mundial en el mundo audiovisual mexicano.

41:07
Dayra. Hola Manolo, me presento, soy Dayra Kioko. Yo fui una de las flechadas con tu obra No sé si cortarme las venas, y justo hablando de tus obras siempre vemos que la familia tiene historias y secretos y quisiera saber que ahora que eres padre, si ¿tienes como alguna idea diferente de la familia? y si ¿esta paternidad te inspira para escribir diferente?

41:30
Manolo Caro. Sí, pero es muy interesante esa pregunta, porque hay muchas personas que me dicen ¿te ha cambiado tu hijo? Por supuesto, ha cambiado, él ha hecho un giro al rumbo de mi vida en lo absoluto, pero no en la forma que la gente cree. O sea, no me voy a volver, no voy a hacer historias infantiles porque no lo sé hacer, no me voy a autocensurar porque tampoco es algo que me interesa. Al contrario, ahora que tengo a mi hijo, digo tengo que ser más valiente, tengo que ser más honesto, tengo que poner el dedo más en la llaga, tengo que ser más crítico porque sé que el día de mañana va a ver los contenidos, porque es natural, va a querer ver las películas que ha hecho su papá, las series que ha hecho su papá y quiero que se sienta orgulloso. Y a lo mejor no van a ser historias que a él le gusten o que se sienta cercano, o géneros que a lo mejor mi hijo le encanta la ciencia ficción, yo no tengo nada que ver con la ciencia ficción más que que vivo en México, que es una ciencia ficción. Pero el día de mañana si quiero que diga mi papá ha sido valiente y ha intentado hacer las cosas a su manera y me he equivocado muchísimo. Y eso, insisto en el error, porque hablar del éxito y después a mí tener este tipo de pláticas me cohíbe mucho porque digo con qué calidad moral uno tiene qué hablar. Les puedo hablar de mi experiencia y de mi trabajo, pero dar consejos, esas cosas a mí me da muchísimo pudor. Entonces me gustaría un día ver mi filmografía al lado de mi hijo y decirle mira, eso fue un error. Yo concebía, probablemente, y lo digo sin pudor, probablemente al principio de mi carrera concebía las historias en la colonia Condesa y Roma, porque era donde vivía y creía que eso era México y que ya está. Y ahora digo qué tonto porque me perdí de tantas cosas, me perdí de tantos sonidos, me perdí de tantos universos, me perdí de tantos personajes tan ricos por no abrirme. Ahora si me invitan a ver un partido de fútbol y si me invitan a las luchas, y si me ponen un reggaetón o si me ponen música clásica, ahora digo tengo que consumir, tengo que consumir, tengo que ver muchas realidades. No puedo pensar que mi realidad es la única y es la certera y es de la que tengo que hablar. Entonces eso de trabajo, hacerlo con mi hijo va a ser, yo creo que el momento crucial de nuestra relación.

43:58
Ana. Hola Manolo, soy Ana Lucía. Un placer estar contigo. Tu trabajo me encanta porque creo que es muy audaz contar historias y crear personajes, pero al mismo tiempo son muchas decisiones. Y bueno, dicen que del fracaso también se aprende. ¿Por dónde empezarías una vez más?

44:14
Manolo Caro. Yo creo que en mi profesión, como en la vida misma, es ponerte de pie todos los días y empezar de nuevo. O sea, yo nunca he entregado un proyecto, he empezado un proyecto desde el lugar en donde dejé el otro y eso tiene que ver con el éxito y el fracaso. Voy a ejemplos. Cuando La Casa de las Flores, que fue un boom o No sé si cortarme las venas, que fue un boom, pues obviamente se me abrieron muchísimas puertas y muchísima gente quería trabajar conmigo y yo me pude haber quedado a hacer muchas temporadas más de La casa de las Flores o muchas romcom, historias, comedias románticas y en ese momento decidí emprender el viaje a España y abrirme mercado en otro país y empezar de cero porque sabía que era lo mejor que le vendría a mi carrera y aparte de mi carrera, a mi persona, como no sentirme en un lugar cobijado, no sentirme en una zona de confort. Entonces también me ha pasado con el fracaso. He tenido series que no les ha ido, bueno, una en particular que no le ha ido muy bien, que no le fue nada bien. De hecho yo creo que nadie la vio de ustedes y tampoco me paré a hacer el siguiente proyecto diciendo vengo de lo más bajo de mi carrera o la gente ya no me quiere, no, me paré y dije bueno, esto no enganchó con el público. ¿Ahora de qué quiero hablar? Y es un paso duro, un trago muy amargo, pero también es un motor para decir nadie me conocía y pude levantar, No sé si cortarme las venas, y tener un éxito, porque ahora sí tengo un nombre desde un fracaso, no podría volver a levantarme. Claro que puedo volver a levantarme, pero eso regreso a, es la vida misma, cuando tienes un desamor, cuando te divorcias, cuando tienes una enfermedad, que no puedes despertarte al día siguiente, es muy difícil. Yo tuve una separación de una relación de diez años. Claro que es muy difícil cortar esos lazos, pero el motor siempre tiene que ser ver hacia adelante, qué viene. O sea que duele, sí duele, o sea que lloras, lloras, que tienes el trago amargo en lo profesional o en lo personal, lo tienes, pero no puede ser tu punto de partida para lo que sigue. Yo creo que tienes que siempre hacer borrón y cuenta nueva, borrón y cuenta nueva y dejarte sorprender y dejarte reconocer otras cosas de tu persona que no conocías. Y bueno, las redes sociales que también ahora las redes sociales son lo mejor y lo peor del mundo porque te dan, hablándolo desde el ego, te dan una felicitación como te dicen que eres la peor mierda del universo y te lo dicen así y lo lees y la gente cree que eso no afecta, claro que afecta. Claro que mucha gente me dice ay, pero en el lugar que estás no te deberían de afectar las críticas. Claro, si estoy parado una fila haciendo tiempo y empiezo a leer que soy lo peor y que hago porquerías y que ojalá y no me vuelvan a dar trabajo y que soy una mierda, pues te bajonea.

47:20
Manolo Caro. Entonces también hay que saber cómo dealear con estas herramientas que tenemos hoy acceso.

47:26
Francisco. Hola Manolo, soy Francisco Olea, soy fan tuyo, me gusta mucho tu trabajo, cómo nos entregas las historias. ¿Qué tema crees necesario abordar más en la televisión y el cine mexicano?

47:41
Manolo Caro. Yo creo que justo lo que me interesa a mí es que se abran todos los frentes. A mí me toca mucho hacer la comedia de humor negro, pero me encanta, por ejemplo, tener un colega como Michel Franco, que hace algo completamente diferente a mí o Gary Alazraki, o sentarme a platicar con David Pablos o con Alejandra Márquez, Elisa Miller. Bueno, no quiero ni mencionar nombres porque tengo tantos amigos colegas que me llevo muy bien, que somos tan diferentes que yo lo único que invito siempre es intentemos consumir, no te digo que todo porque todos somos afines a algo, pero intentemos darle la oportunidad al contenido mexicano en todas sus vertientes, en animación, en ciencia ficción, en terror. O sea, hay muchos géneros, hay documentalistas increíbles, hay documentales del mundo pop, ni siquiera, también tenemos esta creencia de voy a ver un documental y voy a estar dos horas viendo una intensidad y me voy a malviajar. Hay documentales desde un show como fue el movimiento de Solo para mujeres, que el otro día lo vi, que me encantó, que lo hizo un colega y me pareció increíble, como el asesinato de Paco Stanley, hay de todo para todos y que el cine mexicano, la televisión mexicana y el teatro mexicano lo único que necesita es espectadores que lleguen a la sala y se sienten con completa y absoluta libertad y abrir el canal de entretenerse y de consumirlo. Si te gusta algo de México, si te gusta un autor mexicano, si te gustó un documental mexicano o una serie mexicana, recomiéndalo porque es una industria y al final yo podría ser pop y podrán tacharme de muchas cosas, pero el entretenimiento, el cine, el teatro y la televisión que se hace en un país habla de un momento histórico de ese país y probablemente en algún momento se va a revisitar la historia de nuestro país en base a los proyectos que se hacían. Entonces si aplaudimos los proyectos que nos gustan, es más probable que nos sintamos identificados con la esencia y con lo que es y con el recuerdo que se va a tener de México.

50:05
Axel. Hola Manolo. Mi nombre es Axel Aldave, soy un estudiante de cine y bueno, yo tengo una pregunta muy importante porque como estudiante a veces es difícil pensar en estas cosas. Sabemos que trabajar en cine es confiar en tu equipo y muchas veces es complicado el entregar esa confianza. ¿Tú cómo lo hiciste? ¿Cómo encontraste esas personas y cómo encuentras nuevas? ¿Cómo le entregas ese confianza para poder trabajar todos juntos y sacar adelante un proyecto?

50:31
Manolo Caro. Es muy interesante porque te voy a responder desde mi trinchera, porque hay directores que trabajan completamente desde el lado opuesto. Yo para generar esa confianza y para sentirme cómodo en un set, me gusta ser el que menos sabe, entonces siempre le llamo, ahora que escribo mucho, siempre le llamo a un guionista que me guste más lo que él hace, que lo que yo. Siempre le llamo, soy arquitecto de profesión, le llamo a un diseñador de producción que sepa más de arquitectura, de muebles, de cosas, que lo que yo pueda saber. A un músico que sepa más de música que yo. A mí me gusta sentir que estoy aprendiendo para crear y para confiar. Pero a mí me gusta eso, ser el burro de la clase, como se diría popularmente, y aprender y sentarme y que el fotógrafo me diga mira, vamos a probar esto y que yo me sorprenda y me enamore de esa idea y empiece a pensar y me vaya a la casa y diga pues en esta escena también lo puedo utilizar o puede ser parte de la narrativa. Hay muchos directores que al contrario, les gusta ser ellos como la punta de la pirámide y desde ahí, desde su entendimiento y conocimiento, transmitírselo a su equipo. No vivo mucho en mi zona de confort y me gustaría vivir más en mi zona de confort como para estar más relajado, pero no, siempre hay algo que me mueve, que es estar incómodo o estar aprendiendo o estar sintiendo que la estoy regando. Después por eso he cometido cosas rarísimas como hacer musicales y estas cosas que han salido bien o mal, pero han tenido una cosa de riesgo y yo creo que para cerrar esta charla ese es mi consejo para cineastas, gente que le gusta mi trabajo, gente que solamente lo consume, le gusta el entretenimiento o para la vida misma. Yo creo que tiene que ver con la libertad, con hay que vivir con la libertad que se nos permita y empujar siempre la liga que sea mayor a que nadie nos diga en qué estructura tenemos que cazar, en dónde tenemos que encajar, que hay que pelearla, que hay que defender quiénes somos y que no hay que tener miedo y que hay que arriesgar. Yo creo que en el riesgo yo he encontrado el mayor de mis éxitos y también en el riesgo he encontrado el mayor de mis fracasos, pero si no fuera un riesgo me sentiría mal y cuando he fracasado ha sido un impulso para hacer las cosas diferentes, porque existía ese motor de intentar y me gusta mucho intentar y me gusta mucho pelearla y levantar la voz y eso para mí es lo único que puedo transmitir y siempre decirles que si mi trabajo hace que una persona deje cinco minutos su realidad para viajar a mi universo, reírse y distraerse es el más grande regalo que me pueden dar.

53:33
Manolo Caro. Gracias.