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Fernando Leal. Mi esposa me dice luego no digas esas cosas, pero me las preguntan y digo bueno, como no, además ya lo saqué. Pero para mí Gustavo Cerati es una persona muy importante por lo que significó en mi vida. Seguramente, bueno, eres muy joven, seguramente tú sigues algunos grupos o algunos cantantes y seguramente pues eres afecta a ciertos tipos de música, pero en mi caso, cuando yo estaba en la universidad que ya decidí la carrera de medicina, conocí una doctora muy brillante, una terapeuta muy brillante, la doctora Cristina González, que de repente me llegó un paciente. Fíjate qué curioso empezó esto. Me llegó un paciente con mielomeningocele, son esos pacientes que no se les forma el tubo neural adecuadamente y se le sale la espina por la espalda. Entonces no pueden tener un equilibrio en las piernas, no pueden tener control en las piernas, lo tuvieron que operar varias veces para que pudiera caminar. Y de repente lo traté y me llegó porque estaba más llenito de lo normal de grasa. Me dijeron me ayudas a tratarlo y yo dije ah, pero tiene un tema neurológico. Entonces empecé a agarrar lo que había investigado y se lo empecé a aplicar al niño, pero no con la intención nada más de bajarlo de peso, sino de ver cómo podía mejorar su condición neurológica por tanta cirugía. ¿Y saben qué pasó? Que empezó a avanzar muy rápido neurológicamente. Y entonces empecé a ver niños con temas neurológicos y vimos que los niños que tratamos con nutrición avanzaban mucho más que los niños que no les estábamos dando de comer bien. Y ahí fue el primer gran paso. Y le dije oye, ¿y tú crees que si lo aplico ya en forma podamos avanzar con una investigación? Me dijo muy probablemente sí. Entré a la maestría y pasé. De repente, en el 2009 me tocó ver a Gustavo Cerati tocando por última vez, que lo vi en un concierto en 2009, pero ya lo vi tocando mal. Yo dije ah, caray, si él es muy preciso tocando, ya cantaba diferente, sus tonos se iban, ya empezaba a tener algunos datos. Y en el 2010 cae en coma y entonces dije yo tengo la respuesta, seguramente si hago un tratamiento con fulano perengano algo tiene que pasar que detone en positivo. Y de volada empecé a hacer mis cálculos. De repente dije sí, ¿qué tengo que hacer? Pasé, en esto que te lo estoy resumiendo en una forma muy rápida, pero pasaron dos años en los que fuera yo explicándole cosas a diferentes pacientes. Y en el 2012 yo ya estaba dando clases y me invitaron a participar en el doctorado de nutrición. Desafortunadamente somos muy pocas personas con doctorado en nutrición siendo médicos en toda Latinoamérica, porque no nos interesa muchas veces a los médicos estudiar nutrición y entonces, me ofrecieron una beca y la tomé, pero la tomé pensando en que podía seguir ayudando a los niños y en mi cabeza pues igual y rescato a Cerati. Y entonces empecé a hacer la investigación. Me tardé más o menos un año, año y medio, en el que me aceptaron mi protocolo, iba a los diferentes comités, me decían esta es una locura, cómo les vas a dar tanta cosa, Esto no va a resultar. Me senté en mesa redonda con muchos investigadores, ya me iban a rechazar ese proyecto. Estuve a punto de que me lo rechazaran hasta que me senté con todos ellos, eran dos investigadores y entonces me empezaron a hacer preguntas, yo les contesté y me dijeron bueno, te vamos a dar la autorización de que lo hagas, porque en México necesitas una autorización de un comité de investigación para que pueda proceder. Me dieron la autorización y ¡pum! Y que me voy al CRIT, al Teletón y ahí hay muestra. Llegué al Teletón y pues me dijeron sí, pero tienes que pasar por el mismo proceso que pasaste por la universidad y me tuve que rotar otro año más ahí para poder hacer estas cosas. Pues total, que no te hago el cuento largo, me dan la autorización. Cuando recibo la carta de autorización en 2014 dije ya la hice y una semana después que se muere Gustavo Cerati. Y ahí en ese momento dije esto no va a morir aquí, yo tengo que seguir con esta investigación para poder demostrar que esto va a funcionar porque funciona. Y esa investigación hicimos que caminaran los niños que no podían caminar, logramos que lo hicieran. Pasamos mucho tiempo. Yo empecé en 2015 y duramos publicando ese artículo hasta 2020, cinco años. Agradezco mucho, infinitamente al doctor Oscar Rolón, que me apoyó durísimo en el Teletón, a todos los médicos que participaron, a todos los estudiantes que nos apoyaron para poder hacer esto, porque fue un esfuerzo grandísimo. Este proyecto lo acabamos de llevar ahorita al Instituto Nacional de Rehabilitación y cuando se los mostramos nos dijeron a ver, hazlo en niños más grandes, porque creo que pues si lo hacen niños más grandes, creo que puede funcionar para otro tipo de población.