¿Cómo salvar mi vida durante un sismo?
Héctor Méndez
¿Cómo salvar mi vida durante un sismo?
Héctor Méndez
Rescatista
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40 años rescatando vidas entre escombros
Héctor Méndez Rescatista
Héctor Méndez
Héctor Méndez, “El Topo Mayor”, es uno de los fundadores y actual líder de los Topos Azteca, grupo de rescate voluntario surgido tras el terremoto de 1985 en la Ciudad de México. Con más de 40 años de experiencia, ha participado en operaciones de rescate en desastres naturales en México y en países como Venezuela, Colombia, Haití, Japón, Indonesia y Argentina, entre otros. Su labor ha sido clave en la formación de equipos de rescate locales y en la implementación de nuevas técnicas.
Transcripción
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Hector Mendez. Esto es lo que se llama el triángulo de la vida y es donde encontramos a la gente viva. Imagínense que esta es una columna de concreto y él está acostado en una parte también que hay algo muy pesado y esto cae. No lo tocó. Si él hubiera estado… ponte hincado. Si él se queda hincado tapándose. Tápate la nuca. Por mucho que se tape la nuca, miren lo que le iba a pasar. Cae la columna. ¿Qué le va a pasar? Lo mata. Ahora ponte hincado y te tapas la cabeza. Ponte hincado por favor, hincado. Eso es. Mucha gente también dice que esa es una posición, no es cierto. Ahí va a caer, miren. Muerte instantánea. Ponte acostado, por favor, boca arriba. Tiene la oportunidad de que si cae algo por instinto de conservación y adrenalina se mueve más rápido que lo que caiga. En menos de un segundo se mueve. Ahí quedó nuestro Juanito. El triángulo de la vida o espacio vital. Somos una imagen pesada. Los Topos Azteca somos una imagen que representa la gallardía, la entrega, la solidaridad. Lo que somos los mexicanos, de ir y trabajar durísimo. Venimos de una formación de 40 años de crecimiento, de desarrollo, de implementación, de nuevas técnicas. En fin, somos un grupo reconocido internacionalmente, que tenemos ramas en norte, centro, Sudamérica, el Caribe, Asia, África, Europa, Cercano y Lejano Oriente. Tenemos gente por todo el mundo, de Topos Azteca. Aquí en México somos un poquito más de 300 topos que hay regados por toda la República y somos una gran familia. Cuando llegamos a un área de desastre hay mucha muerte, hay mucho dolor, hay mucha pérdida y lo que hacemos los voluntarios es un trabajo espiritual, es un trabajo que junta la compasión de nosotros con el dolor y la necesidad de atención de las víctimas. Y ahí se conoce como empatía, como que se empata el sentir hacia alguien, la necesidad de ayudar y del otro lado, la necesidad de ser ayudado. Yo cuando el terremoto de 1985, del 19 de septiembre, ya me iba a correr al cerro y vi que lo que estaba pasando en la televisión y en el radio escuché, entonces rápidamente dejé la ropa de deporte y le dije a mi mujer mira, ahí dejo todo esto, dinero, joyas, cuenta de cheques y ya me voy. Esto es como la guerra. Me fui a buscar a mi hermano, a la Guerrero y ya me dijeron allá anda tu hermano y ya me fui caminando al edificio Nuevo León y ahí hubo dos o tres intentos de entrar y todo mundo estaba hecho bolas hasta que salió un chamaquito del ejército de un hoyo y sacó la cabecita, Miguel Vázquez. Le digo ¿qué haces? Estamos queriendo sacar a una señora. Y le pregunté que si les ayudaba y dijo que sí. Entonces le entré, mira, le entras con un chingo de miedo. Si le entras el túnel de 45 grados, había mucho escombro. Había un foco al revés que se veía que salía del suelo porque había dado vuelta el techo.
03:52
Hector Mendez. Había un cable de acero, una cadena de acero, un riel de acero del elevador y por ahí fuimos haciendo el túnel. Era un túnel entre 12 y 15 metros y ya de ahí estuvimos trabajando para sacar a la señora que traía fractura expuesta en el brazo y en la pierna. Y luego sacamos a la sobrina que estaba muy delgadita. Se pasaron diez horas que se te puede hacer así o una eternidad. Bajé del edificio y me recargué en la pared del edificio Veracruz a descansar y me dolían mucho las rodillas y las espinillas y todos lo de los brazos los tenía llenos de escoriaciones. Tenía por aquí también un golpe que me di con una piedra, tenía aquí un poco abierto, andaba golpeado y cansado y yo quería que me viniera a decir oye, eres lo máximo, ten tu estrellita en la frente. No llegó nadie. Entonces yo, estando ahí sentado, mi mujer, unos años antes, me había dicho un día, en la noche desperté y dijo acuéstate, porque tu misión es el servicio. Dejé mi trabajo que yo tenía remunerado. Tenía un trabajo muy bueno. Trabajaba en giras presidenciales, en la atención a la demanda pública, entonces un trabajo muy bien remunerado, pero lo dejé. Hay veces que tienes que dejarlo todo y me fui un año a trabajar y ya de ahí estuvimos ayudando a demoler y a reconstruir en la colonia Guerrero y de ahí para adelante hasta ahorita, hasta antier que terminamos en en Colombia, seguimos activos.
05:41
Jesús. Hola Héctor. Qué gusto compartir ese espacio. Mi nombre es Jesús Ruiz. Mi pregunta es, sé que recientemente fueron a Venezuela y a Colombia a rescate. ¿Qué tan difícil es poderse trasladar de un país a otro para poder brindar esta ayuda?
05:56
Hector Mendez. Nos han llevado. Yo quiero expresar mi gratitud a todas esas gentes que dentro de las grandes empresas son seres humanos que también sienten que quieren ayudar, pero ellos físicamente no pueden ir, pero sí pueden abrir las puertas de sus grandes empresas para llevarnos. Esto es trabajo de equipo. Ese es trabajo que las amas de casa abren su bolsita y compran una medicina y la llevan al centro de acopio. De la familia, por muy pobre que esté, compra sus cinco latitas de atún y las lleva. Y ahora, cuando salimos del país, el primer lugar que salimos de nuestro país fue a Venezuela. 41 días de trabajo exhaustivo en La Guaira, Venezuela, donde vimos muchísima muerte. Yo llegué a tener como 140 voluntarios que logramos reunir y nuestra vocación es formar gente nueva, gente nueva en cualquier país. Siempre agarramos en cualquier país a los que andan solos, porque como rescatista no puedes andar solo, porque si te quedas atorado, mueres. Si quieres hacer algún trabajo difícil, no puedes, tienes que tener necesariamente alguien que te ayude. Tienes que entrar cuando menos con otro. Cuando regresa algún grupo de trabajar tienes que estar presente para ver que se atiendan. En el caso de Venezuela, límpiale los ojos, había mucho polvo. Limpiales la nariz con una jeringa, limpiar la nariz, ponle suero, limpialos con unos trapos húmedos y mándalos a dormir porque se duermen un rato. Si trabajaron 16 o 18 horas, con un par de horas que duerman, se levantan y otra vez a continuar. Esa es la dinámica, esa es la manera de hacer de Topos Azteca y en Venezuela formamos un grupo tan fuerte en 41 días que dijimos, cuando vimos el terremoto en Colombia, dijimos ya aquí en Venezuela el trabajo está súper avanzado, hay muchísima gente trabajando. Vamos con ese grupo, tenemos al Centro de Comando de Coral Beach, vámonos para Colombia, voluntarios y la mayoría venezolanos en Colombia. Les dije ustedes vienen a cerrar un vínculo de pago de amor, porque aquí en la diáspora que se hizo a la salida de venezolanos para todo el mundo, pasaban todos por Colombia, le digo. Y ahora viene una nueva corriente de venezolanos jóvenes capacitados, llenos de energía, de amor, de empatía, de solidaridad. Entonces tienes que hacerles ver tanto a colombianos como a venezolanos que se están cerrando un vínculo de la misma gente que divide nada más una frontera política.
08:56
Hector Mendez. Entonces, lo que hicimos los topos, como todos llegamos con pasaporte, agarramos elementos de trabajo electrónicos, pistolas térmicas, sensores de sonido y nos fuimos con esas herramientas por avión directo de Venezuela. Y la gente de venezolanos que no tenían pasaporte los mandamos por tierra con equipo pesado. Entonces, cuando llegamos nosotros inmediatamente entramos al área de trabajo a poner orden porque era un caos total. Entonces yo le hablé a la gente, le dije a ver señores, les pedimos que nos permitan trabajar con ustedes, déjennos trabajar, nosotros sabemos qué hacer y traemos el equipo. Les pido que descansen. Con 20 minutos que descansen van a estar como nuevos. Todo el mundo me escuchó y al ratito, todos acostaditos en el suelo, todo el mundo tranquilo y nos permitieron trabajar. Llegamos directamente del aeropuerto a trabajar, dicen al hotel. Pues cuál hotel, hombre. Y algo comentaba un periodista, dice a este le dieron un hotel cinco estrellas y se duerme en el suelo. Pues es que no me puedo ir a un hotel cinco estrellas porque se pervierte el sentido de a lo que vas. Si yo me salgo del campamento y me voy a un hotel cinco estrellas es incongruente. Tienes que estar a la altura de tus compañeros y ellos tienen que estar a tu altura, tiene que ser igual. Tú eres un vehículo y tú estás conectado con el Etán o con el espíritu y eres nada más, en ese momento, un vehículo. Ya en la vida real es otra cosa, ya en la vida real estás desenchufado. Y es por eso que actuamos así los rescatistas, en este caso yo te hablo de mi persona, que soy el más viejo y activo. Y me dicen a tus 80 años. Y le digo pues sí. Me decía mi padre el corazón no envejece, el cuero es lo que se arruga. Miren, véanme como estoy arrugado.
11:14
Invitado. Héctor, muchas gracias por su esfuerzo y dedicación que ha tenido en el transcurso de todo este tiempo. Y mi pregunta sería ¿qué cualidades y características debo de tener para ser un Topo Azteca?
11:26
Hector Mendez. En primer lugar, tienes que tener un gran amor por la humanidad y tienes que tener muchísimo cuidado en qué es lo que quieres. Tienes que tener un objetivo claro. Que incluso de los muchachos que andaban conmigo allá en Venezuela y en Colombia, varios de ellos perdieron el trabajo y me decían chin, ¿qué crees, hijo? Ya me corrieron de mi trabajo. Para ellos es algo superior, pero tienes que tener un fondo, dinero en tu casa para tus gastos, cubrir los gastos de tu casa, tener un respaldo y tener permiso de dónde trabajas. Porque luego te dicen oye, yo quiero el fin de semana. Le digo no, pues si no es viaje de turismo, Imagínate ir por ejemplo a la India y decir, nada más tengo chance una semana. Pues en una semana apenas vas y regresas. Sí tienes que tener disponibilidad de amor por la gente, tienes que tener independencia financiera, tienes que tener tiempo, todas esas características. Y luego, de los conocimientos vas aprendiendo. Vas tomando cursos, con los otros vas aprendiendo lo que hay que hacer con los muchachos. Tenemos muchos muchachos del área médica, paramédicos que trabajan diario en ambulancia, que están súper capacitados. Tenemos gente que trabaja a diario con cuerdas. Nosotros los que nos metemos en los túneles, te decimos cómo. Preparamos a la gente, los dejamos muy cerca de nosotros y los capacitamos. Entonces tienes que tener todo eso bien presente. Amor por la gente, independencia financiera, tiempo, sí, tiempo, y los conocimientos con nosotros los adquieres.
13:24
Juan. Hola Héctor, ¿qué tal? Juan José. Primero que nada quiero agradecer el gran labor que tienes en representación de todos los mexicanos. Quisiera preguntarte: ¿Qué hacer antes, durante y después de un sismo?
13:40
Hector Mendez. Sí, mira. Qué hacer antes, durante y después. Bueno, aquí en México tenemos un sistema de alerta sísmica que te da más o menos un minuto para salir. Entonces, cuando oigas la alerta sísmica y estés en alguna edificación, vámonos para afuera. Luego durante, si estás, ya te quedaste en un área que sería del tercer nivel para abajo, evacuar. Cerca de la azotea, irte a la azotea y acostarte en posición de estrellita de mar por si caes, se cae el edificio tienes probabilidad de sobrevivir. Y si estás en los pisos intermedios, buscas un área en donde junto a un muro de carga, junto a muebles pesados, acostado, porque si te quedas sentado o hincado tapándote la cabeza. Tapándote la cabeza no sé quién lo inventó. Tu imagínate que tienes cubriéndote la cabeza y te cae un muro, una columna que pesa diez toneladas, ¿para qué te sirve taparte la cabeza? Vamos a encontrar el cadáver con las manos aquí. Si tú te tiras al suelo y se cae el muro, puede quedar a la altura de donde yo estoy y el primer nivel y ese espacio como de entre 40, 50 centímetros, se llama el espacio vital. Y ahí vas a quedar vivo, acostado boca arriba porque tienes chance en menos de un segundo tu organismo reacciona tan rapidísimo por la adrenalina que puedes evitar que te caiga algo. Boca arriba en la azotea, acostado boca abajo, porque si estás boca arriba, ruedas. Si estás boca abajo, no ruedas. Cae el edificio y te puede votar, vas a salir muy maltratado, pero tienes la probabilidad de vivir. Ya después de que pasó el sismo, ya nada más, si estás en la calle, esperarte, no entrar. No entrar a tu edificación porque se puede derrumbar, esperarte a que lo revisen. Ya quédate en la calle, a qué tienes que entrar. Que tengo que regresar por mis cosas, no regreses. Entonces si te dijeron ya quédate fuera, espérate afuera. Ya te dije qué hay que hacer antes, durante y después. Y ahora, queridos hermanos y hermanitas también, les quiero demostrar algo que se llama el triángulo de la vida o también espacio vital, es donde nosotros siempre encontramos a la gente viva en esos espacios, porque sino es en un espacio, la gente pues perece o está atrapada y va a morir, pero cuando permanece en esos espacios. Me acaba de pasar en Venezuela con el Tony y su esposa Fabriana, que todavía Fabriana sacó el teléfono a la señora embarazada y me dijo mire, mire Topo mayor, lo que usted dice siempre yo aquí lo estoy, desde adentro atrapada, dice este es el triángulo de la vida. Imagínense estando atrapada, embarazada, abajo de los escombros sacar su teléfono y decir este es el triángulo de la vida.
17:01
Hector Mendez. Y les quiero demostrar cómo es el triángulo de la vida. A ver, joven ¿tiene la amabilidad de pasar? ¿Se puede acostar aquí? Me gustaría una columna de concreto para demostrar cómo quedaron el Tony y su esposa Fabriana, hechos reales en en Venezuela. Si tienes la amabilidad de pegarte. Ellos quedaron así. De un lado de la columna quedó el Tony, del otro lado Fabriana, y su bebé iba a nacer el 17 de este mes y se anticipó para que yo pudiera cargarla, porque el papá me decía pídeme lo que quieras, lo que tú quieras, pídeme. Pues lo único que te pido es cargar a tu bebé ahora que nazca. Dice ¿te esperas después del 17? Dije sí y no me tuve que esperar, bebé anticipó su nacimiento, lo cargué y luego ya de ahí me fui para Colombia. Miren, esto es lo que se llama el triángulo de la vida y es donde encontramos a la gente viva. Imagínense que esta es una columna de concreto y él está acostado en una parte también que hay algo muy pesado y esto cae. No lo tocó. Si él hubiera estado… ponte hincado. Si él se queda hincado tapándose. Tápate la nuca. Por mucho que se tape la nuca, miren lo que le iba a pasar. Cae la columna. ¿Qué le va a pasar? Lo mata. Ahora ponte hincado y te tapas la cabeza. Ponte hincado, por favor, hincado, eso es. Mucha gente también dice que esa es una posición, no es cierto, ahí va a caer, miren. Muerte instantánea. Ponte acostado, por favor, boca arriba. Tiene la oportunidad de que si cae algo, por instinto de conservación y adrenalina, se mueve más rápido que lo que caiga. En menos de un segundo se mueve. Ahí quedó nuestro Juanito. El triángulo de la vida o espacio vital. Actualmente, si se van a la Guaira en Venezuela va a haber más de 10 mil triángulos de la vida, que son estos espacios vitales donde queda siempre, siempre va a quedar esos espacios. Dicen a veces, cayó en sándwich, pero aunque caiga en sándwich, siempre va a haber columnas de concreto o cosas tan pesadas que permiten que queden esos pequeños espacios donde sobrevive gente y también muchos animalitos. Esto es el triángulo de la vida.
20:01
Hector Mendez. Gracias Juanito
20:02
Laura. Chinito, Laura Cruz de la Coordinación de la Brigada. Me gustaría que nos compartieras qué significan todas las banderas que traes en el uniforme.
20:10
Hector Mendez. Mira, son banderas de cada país. Aquí, por ejemplo, vemos Japón, que ha habido dos grandes terremotos. Aquí tenemos Colombia, que para mí era el terremoto de la zona del Quindío de 1999 y ahora repetimos nuevamente en Colombia este año, 2026. Este es Haití 2010. Este es un edificio que se derrumbó en Argentina, no hubo terremoto, en Rosario, Argentina, se derrumbó un edificio por explosión. Este es en Nepal, un gran terremoto en los Himalayas. Indonesia, siete veces, siete terremotos. Niás. El gran terremoto del 26 de diciembre de 2024. Acá tenemos Ecuador, también gran terremoto. Por aquí tenemos Brasil, que hubo unos deslaves en Minas Gerais, estado Minas Gerais, Brumadinho. Por acá tenemos esta, me la acaban de dar. Acá tenemos Turquía, que hemos ido cinco veces a Turquía. En fin, yo estoy trabajando, entonces la gente llega y te da, te dan sus escudos, entonces se los ponen. La gente te da la bandera y te dicen ten para que mi espíritu… esta me la dio un joven en Argentina, un rescatista independiente, la descosió de su uniforme y dijo quiero que mi espíritu Che, vaya contigo. Entonces ese Pin-Che viene aquí siempre, viene conmigo. Eso es lo que representan. Y otra cosa del color naranja es el servicio a los demás, es parte de nuestro decálogo, ser desprendidos. El naranja en los monjes tibetanos y en los monjes budistas significa desprendimiento de lo material, lo material déjalo. El abandono de sí mismo, es la aceptación de la muerte. Entonces, mija, empecé así en Tlatelolco en el año 85, en mi barrio y de ahí para adelante hasta ahorita, hasta antier que terminamos en Colombia seguimos activos.
22:37
Brenda. Hola. ¿Qué tal Héctor? Mi nombre es Brenda y bueno seguramente has visto la labor de los perros ante estas situaciones. Mi pregunta es ¿cómo los haces parte del trabajo y pues parte de tu equipo?
22:52
Hector Mendez. El perro es muy útil, porque la sensibilidad olfativa es muy alta. Entonces siempre que vemos que nos podemos auxiliar de perros nos auxiliamos. Hay muchas organizaciones, te hablo de unas muchachas canadienses que siempre me encuentro, son pareja ellas, son un par de chicas que llegan con sus perros. Ellas trabajan junto y siempre que nos encontramos es de abrazo y beso y ellas hacen el trabajo con sus perros de search en inglés, de búsqueda, pero ellas no meten las manos para nada. Ellas nada más marcan dónde está la víctima y ahí entramos nosotros. Pero en mi experiencia, yo llego y busco a las familias, siempre están las familias por ahí o gente que conocía el lugar. Incluso luego me siento con la gente y hacemos un dibujo, si no es que conseguimos los planos del lugar y ellos me dicen dónde estaba la persona a esa hora. Ahorita por ejemplo, en Venezuela, en Chacao nos decían a esa hora mi mamá estaba viendo la novela, aquí está el dibujo, aquí estaba la sala y aquí estaba mi mamá. Siempre nos dan referencia un familiar o alguien que conoce bien el edificio y también de ahí utilizamos los perros, donde van los perros y te marcan. Luego utilizamos los sensores térmicos. Con sensor térmico vamos a buscar y luego también ahora hay una innovación que pones un router de Wi-Fi, lo conectas y con los teléfonos, en tu teléfono ves como un radar que te va marcando en donde está la gente. Te marca ahí a qué distancia está. Entonces ese elemento, esta nueva herramienta fue innovación para nosotros en Venezuela. Entonces tenemos los perros, los sensores de calor, los sensores de vibración y los sensores de ondas electromagnéticas emitidas por router. Entonces, con todos esos elementos podemos encontrar a la gente. Ya que determinamos dónde está la persona, nosotros Topos, buscamos cualquier pequeño hueco, no metemos máquinas porque si metes máquinas al mover con la máquina alguna losa puedes provocar un derrumbe y vas a matar a la persona que está viva. Entonces nosotros empezamos a trabajar con pequeñas herramientas. Buscamos por todos lados pequeñas oquedades, por eso les llaman topos. Entonces buscamos por dónde entrar y vamos, tenemos tanta sensibilidad en eso que tus sentidos se triplican. Entonces tienes un sentido de autoprotección que te imaginas, no sé si has visto las ratas cuando salen de un hoyo que van olfateando y van buscando por todos lados y cualquier ruidito se quedan quietas, nos pasa lo mismo. Sale un instinto en nosotros que viene de nuestro ser, que te convierte igual, te convierte en un ser que tiene que cuidarse a sí mismo o muere. Entonces nosotros buscamos los huecos y llevamos herramientas manuales, llevamos patas de cabra, antes era de cincel y maceta. Ahora ya no, ahora hay pequeños taladros de alta frecuencia que casi no se oye el ruido, pero con tanta vibración, de tanta intensidad, rompe el material. Entonces ampliamos las oquedades y ahí entramos y si está la persona herida, metemos los compañeros que son paramédicos, estabilizamos a la víctima y preparamos todos su salida. Eso te puede llevar muchas horas, inlcuso te puede llevar días, un par de días. Puedes estar ya adentro hasta que aseguras totalmente el entorno para sacar a la víctima.
27:05
Hector Mendez. Entonces tienes que meter a tus compañeros para que lo estabilicen, lo venden, le pongan suero y pueda salir de manera segura. Es toda una técnica ya de los muchachos paramédicos para hacer el rescate.
27:30
Carolina. Don Héctor, es un enorme placer poder estar escuchando de primera mano todas sus experiencias. Mi nombre es Carolina López y después de escuchar lo que nos viene platicando, pienso, ante los desastres la sociedad muchas veces nos volcamos a querer ayudar. Sin embargo, pues no tenemos capacitación. ¿Qué podemos hacer para poder ayudar sin entorpecer a los verdaderos profesionales, no estorbar a personas como ustedes que están capacitados?
28:00
Hector Mendez. Esa pregunta es muy buena, Carolina. Qué podemos hacer los civiles. Pues tenemos que hacer lo que hacemos. Respondemos a ese impulso de ayudar. Legalmente se llama primer respondiente y el primer respondiente es la gente que está ahí, son los vecinos, son las familias. Si tú ves que se derrumba un edificio, no vas a estar hablando a que vengan los bomberos. Pero si te das cuenta siempre que ves inmediatamente todo mundo, todo mundo se lanza y todo mundo que se lanza, que sería el primer respondiente, no son bomberos, no son policías que no están capacitados, no son Cruz Roja, no son Protección Civil, es la sociedad, somos nosotros los ciudadanos. Ni hablar, así es y así va a ser siempre. Es el impulso de conservación, de conservación de la especie. Porque cuando truene un cuete o algo sales corriendo, pero cuando pasa algo de esa magnitud y ves que cae un edificio, tu primer impulso, hablo de la mayoría, es ir a ayudar. Si choca un carro, todo el mundo corre a ver qué pasó. Si alguien se cae, también vamos a ver qué pasó. Dices ¿qué podemos hacer? Pues se hace lo que se debe. Ya en cuanto llegamos la gente más calificada, lo que te platico que pasó en Colombia, llego y les hablo y le digo a todo mundo que se va, que ya llegamos nosotros y la gente como nos conoce nos respeta, la gente se baja, entonces no estorban sino que están haciendo lo que corresponde. Ya cuando llega la gente más calificada entonces ya es cuando se pone orden, porque al principio es el caos, es el que todo mundo se lanza y eso es normal, eso va a ser siempre. Tal vez en alguna otra sociedad no pase, pero en nuestra sociedad sí, referentemente a México y a Latinoamérica. Así somos, luego luego nos lanzamos a ayudar. Entonces es parte de nuestra esencia, así somos. A mí de niño me llamaban metiche, me daban un cocote y me decían quítese de aquí. ¿Qué hace aquí? Vámonos, vámonos. Y ahora me llaman Topo. Sigo de metiche y ahora ya no me quitan, ahora soy topo. Entonces eso somos los mexicanos y en otros países somos igual, en Latinoamérica y en otros lados. Somos la humanidad.
31:03
Lucía. Don Héctor, me da mucho gusto conocerlo. Yo soy Lucía Mc Manus y quiero expresarle mi más sincero, mi sincera admiración y respeto por la labor altruista que realiza, es un ser muy especial. Quiero hacerle la siguiente pregunta. De las personas que usted ha rescatado, ¿sigue teniendo contacto con alguna de ellas? Y, ¿sabe qué ha sido de sus vidas después de la tragedia?
31:27
Hector Mendez. Sí. El año pasado estaba yo en Tlatelolco cuando se cumplieron 40 años y fui al edificio, donde fue el edificio Nuevo León, y me dice un cuate de la televisión dice mira, te presento a la señora Rebeca. Entonces la vi a la señora Rebeca, le dijo oiga ¿usted es la esposa de Jorge? Dice sí. Le digo, pues yo estuve en su rescate. Y tenía 40 años de no volver a verla, no sabía de ella nada. Entonces volví a verla el año pasado. Y luego me fui a Indonesia a ver un amigo que está en la Medan que es la capital de la isla de Sumatra. Me dice, yo me voy a ir a ver a mi hijo a la escuela, a Yakarta. ¿Tú qué vas? Le digo bueno, yo me voy a dar una vuelta a donde trabajamos en el tsunami del 26 de diciembre del 2004. Desde el 2004 para acá fueron hace como un poquito más de 20 años. Entonces me fui a Banda Aché y fui a ver cómo había quedado. Lo que yo había visto como bomba atómica que había caído, ahorita ya está totalmente reconstruido, ya está irreconocible y me encontré con que hay el Museo del Tsunami que hicieron hace cinco años muy moderno y ahí aparecemos los rescatistas internacionales con los locales y vi por ahí unas fotografías y dije esas nalguitas yo las conozco. Era yo. Estaba volteado y traía en la espalda un pequeño botiquín de campaña y estoy platicando con unos locales. Y ahí dice homenaje a los rescatistas locales e internacionales. Entonces los mexicanos aparecemos en ese museo. Alguien cuando vaya a Indonesia vaya a Banda Aché y ahí van a ver que aparecemos los mexicanos. Dije bueno, está bien. Entonces me regresé a Medan y dije voy a ir volar a una islita chiquita que se llama Nias, Pulau Nias. Dije pues está cerquita, ya ando aquí. Y ahí hubo otro terremoto, después del gran tsunami hubo otro terremoto en marzo y ahí rescatamos un cuate que se llama Hendra Gane. Llegué y me fui a buscar a mi cuate. Me trepé en una becak, una bicicleta, que lleva su carrito atrás. Le dije al chofer es por aquí, es por aquí, por aquí debe de ser. Me acordaba yo de cuando estuvimos allá. Ya me bajé y fui a ver a mi cuate y tiene el taller de bicicletas y estaba alguien armando una bicicleta porque él compra la bicicleta y arma desde los rayos y todo, y estaba un cuate sentado ahí arreglando una bicicleta y le dije “Selamat pagi, kawan. Saya dari Meksiko. Saya Héctor Méndez. Kawan Héctor Méndez. Saya mau… kawan saya Hendra.” Dice está allá adentro. Entonces Hendra estaba acostadito en la tarde de lluvia, húmedo, estaba dormidito y me paré enfrente de él y le hice.
34:46
Hector Mendez. Sintió fresco y abrió los ojitos. Pegó un brinco que, pero casi sentado en el suelo, brincó y me abrazó tan duro que dije este güey me va a romper las costillas. Estaba contentísimo y su hijito andaba como perrito dando vueltas alrededor de nosotros. El niño no sabía qué pasaba pero veía al papá contento. Y tiene otros dos hijos. Uno se llama Marco, como un fotógrafo que iba con nosotros, un fotógrafo chicano que iba con nosotros, le puso Marco, Marco y al chiquitín le puso Juan Carlos. Entonces me dio mucho gusto ir a visitarlo. Entonces he tenido contacto con dos sobrevivientes. Una, la señora Rebeca, de hace 40 años y luego de hace 20 años a nuestro amigo Hendra Gane. Entonces es con la gente que he tenido contacto, pero normalmente casi rescatamos a alguien y dejamos que cada quien siga su vida porque no te vas a estar ligando con todo el mundo. Pero de repente ocurren esas cosas que tienes esa oportunidad de reencontrar a alguien y sí te da mucho gusto y a ellos también les da mucho gusto.
36:02
Gerardo. Hola Héctor. Gerardo Montiel. La verdad ha sido un honor conocerte y también escucharte.
36:11
Hector Mendez. Y la pregunta que te quiero hacer es, ¿qué mensaje le mandas a las personas que aún se están recuperando de las catástrofes que han sucedido? Durante estos 40 años yo vi mucha gente recuperarse, unos les fue bastante bien, otros ahí más o menos la fueron sacando, pero lo que le digo a la gente es que la la vida sigue su causa, llega la luz, llega la alegría. Todo el mundo va a tener la oportunidad de rehacer su vida por el paso del tiempo. Nuevos trabajos, nuevas oportunidades. Unos les va a ir, van a sufrirle más. Lo que yo les recomiendo es eso, que sepan bien que la vida continúa. Que si tienen ellos el beneficio de haber salido vivos, lo material se recupera. Entonces pues ni hablar, todos nos tenemos que recuperar. 40 años después del terremoto de México queda en nuestra mente. Muchos de la gente grande, lo tenemos bien presente. Los chavos nuevos lo saben por referencia y los chavos nuevos ya son parte de ese legado, de la cultura del terremoto, de la resiliencia de los mexicanos. Y entonces yo le recomiendo a la gente de otros lugares que hayan padecido lo que padecimos en México hace 40 años, que la vida continúa y que tenemos que ser fuertes. Bueno, quiero agradecerles que me hayan brindado su tiempo. Pues me siento contento de estar con ustedes y espero que lo que hayamos platicado les haya sido útil. Muchísimas gracias. Y como siempre les digo, ¡que viva México!