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Martha Zamora. Siempre he pensado que Frida tuvo una enorme suerte en haber vivido cuando vivió, porque nuestra ciudad era mucho más pequeña y entonces el núcleo de personas interesantes en todos los aspectos de la cultura de México estaban reunidas en un solo núcleo. Ahora estamos un poco más divididos los que vivimos en el sur, los que vivimos en el norte y con los problemas de movilización por tráfico, por marchas, por tantos otros obstáculos, no permiten que haya estos núcleos tan cerrados. ¿De qué hablaban? Te voy a decir, por ejemplo, que hubo un momento que en una sobremesa, al darse cuenta de quiénes estaban alrededor de la mesa de Frida, decidieron hacer una película porque tenían a todo lo importante y interesante ahí. Estaba el Indio Fernández para hacer director. Estaba Gabriel Figueroa, que era el rey de la cámara. Estaba María Félix, que podía ser la primera actriz. Estaba el hombre más cercano, Miguel N. Lira, de Frida, que era un hombre que era escritor, tlaxcalteca, muy importante. Y así nació la película “Río Escondido”, con esas personas que estaban alrededor de la mesa de Frida. Y ahí Diego Rivera conoce a María Félix porque le piden que vaya y haga un dibujo, que hace un dibujo de un solo trazo, de un solo trazo a tinta, de María con un rebozo y con un bebé que es una madona prácticamente, que fue un cuadro que María adoró y estuvo frente a ella hasta el momento de su muerte. Entonces eso hacían, eso podían hacer, podían integrar una película completa alrededor de la mesa. ¿Qué comían? Cuando Frida se casa con Diego Rivera, que era una mujer muy joven de 22 años, todo lo relativo a la cocina y al mantenimiento de un hogar en su propia casa lo cubría con espectacularidad su mamá, de manera que Frida no sabía hervir el agua. Punto. Pero se casa con Diego Rivera. Se casan y de inmediato se van a trabajar, Diego Rivera a trabajar en Cuernavaca para hacer unos murales en lo que llamamos nosotros el Palacio de Cortés, que eran unos murales que estaba pagando el embajador de los Estados Unidos en México, como una especie de regalo para México, porque había terminado su estancia aquí, lo estaban movilizando a otro punto. Entonces allí viven dentro de la casa del embajador de Estados Unidos, ella no tiene que guisar tampoco. Pero cuando regresan a México, ella es el ama de casa y no sabe guisar. ¿Saben quién le enseña? La esposa anterior de Diego Rivera, Lupe Marín. Lupe Marín, que era la reina de la cocina, la reina de la cocina. Ella la lleva al mercado, le indica que ollas son las mejores, qué puede comprar y le empieza a enseñar, de manera que lo que comían. ¿Qué comían? Comida mexicana, básicamente. Comían pollo encacahuatado, sopa de tortilla, arroz blanco, verde, rojo, tricolor, crema de alcachofas. ¿Y por qué sabemos esto? Lo sabemos perfectamente porque la hija de Lupe Marín, Guadalupe Rivera Marín, decidió hacer un recetario de su mamá, que es el mismo que le había entregado a Frida Kahlo para que pudiera alimentar correctamente a su exmarido.