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El cuerpo humano siempre busca el equilibrio

Adriana Puente

El cuerpo humano siempre busca el equilibrio

Adriana Puente

Nutricionista


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Adriana Puente

Adriana Puente, nutrióloga especialista en obesidad y trastornos de la conducta alimentaria, transformó su vida trabajando en su salud física, mental y emocional tras vivir una etapa personal difícil.

Desde entonces, se ha dedicado a ayudar a las personas a mejorar su calidad de vida a través de hábitos sostenibles, promoviendo una visión integral de la salud que va más allá del peso corporal.

Adriana es reconocida por su enfoque empático y científico, desmitificando creencias sobre la alimentación y el cuerpo, y fomentando la neutralidad corporal y la relación sana con la comida.


Transcripción

00:00
Adriana Puente. Hace diez años yo pesaba alrededor de 12 kilos menos de los que pesa en la actualidad. Estaba pasando por un momento muy difícil en mi vida. Tenía depresión, tenía ansiedad, fumaba todos los días. Acababa de regresar de vivir del extranjero, estaba desempleada y acababa de terminar un proyecto que para mí era muy importante, mi matrimonio. Y sin embargo, hubo gente que me veía y me decía que me veía súper bien, que ese peso me sentaba. Con el paso del tiempo, trabajé mi salud física, mi salud mental, emocional y recuperé mi peso. La comida es una herramienta maravillosa que nos puede acercar o alejar del bienestar, pero por ningún motivo debería de convertirse en el centro de nuestras preocupaciones. Así como la imagen corporal no debería de convertirse nunca en nuestra identidad. La salud no siempre se ve a través de la imagen física. Y sin embargo, seguimos creyendo hoy en día que para ganar bienestar tenemos forzosamente que perder peso. Cuando una persona pierde peso o gana peso, puede haber muchas historias por detrás. Puede haber duelos, consumo de medicamentos, tristezas, enfermedades mentales, un diagnóstico. Es decir, el peso es un indicador más, es un dato más, pero no es un diagnóstico de salud. Sí, debemos de cuidar a nuestro peso, pero también debemos de cuidar nuestra mente y nuestras emociones, y a veces eso se nos olvida. Soy Adriana Puente, nutrióloga especialista en Obesidad y Trastornos de la Conducta Alimentaria y ayudo a las personas a tener una mejor calidad de vida por medio de hábitos sostenibles. Así es que el día de hoy voy a contestar sus preguntas y estoy muy contenta de estar aquí.

02:02
Ángeles. Hola Adriana, mi nombre es Ángeles Castillo y me gustaría saber por qué a pesar de comer sano, balanceado, sin excederme en las cantidades, no logro bajar de peso.

02:13
Adriana Puente. Cuando tú tienes un estilo de vida saludable, no necesariamente vas a perder de peso. De hecho, en muchas ocasiones cuando una persona comienza a hacer ejercicio, al contrario, comienza a ganar masa muscular y la masa muscular, ¿qué creen? Pesa. Entonces la gente se mide en la báscula y dice ya subí de peso, esto no está funcionando. Entonces yo siempre la recomendación que le doy a mis pacientes es déjate de fijar en el número en la báscula. El peso es un dato más, no te cuenta la historia completa. En cambio, sí hay otros marcadores de salud, que estos marcadores de salud son un lenguaje muy sutil que a nuestro cuerpo nos está enviando, nos está hablando a través de este lenguaje que te pueden decir si vas o no por buen camino. Y te doy un ejemplo. En lugar de fijarte en si pesas menos o no, fíjate mejor en cómo está tu digestión. Quizá antes yo iba al baño y estaba estreñida y me costaba trabajo. Bueno, pero con mi plan de alimentación hay más frutas, más verduras, ahora ya voy al baño sin tanto esfuerzo. Algo que siempre se nos olvida y que es lo básico, los exámenes de laboratorio, las bioquímica sanguíneas. O sea, a ti de qué te sirve estar bajando de peso si tu glucosa sigue saliendo mal, si tus triglicéridos siguen saliendo mal, el colesterol sigue saliendo mal. No, o sea, hay que medir esto de manera integral. Otro marcador muy importante en las mujeres sobre todo, ciclo menstrual. Hay pacientes que dejan de comer porque están bajando de peso, se desarrolla un TCA y el ciclo menstrual desaparece. Esto es un súper foco rojo. Pero volviendo al tema de los marcadores de salud. ¿Cómo está tu piel? ¿Cómo están tus uñas? ¿Se te está cayendo más el cabello o no? A veces hacemos dietas extremas, se nos cae el cabello, se nos quiebran las uñas, pero seguimos bajando de peso y decimos que está funcionando. O sea, eso es completamente inaceptable. Tenemos que cambiar el enfoque de salud. Y por supuesto, no puede faltar un marcador de salud que es tu estado de ánimo, tu salud mental, cómo te sientes, cómo te relacionas con la comida. Si tú estás bajando de peso porque estás haciendo una dieta, pero todo el día estás pensando en comida, en que ya se me antojó, en que cuántas calorías tiene esto, en que si puedo comer esto, pero esto no lo puedo comer, ya comí una dona, ahora tengo que hacer dos horas de ejercicio en el gimnasio. Eso no va a ser una relación sana con la comida y tarde o temprano va a impactar tu salud en otros sentidos. Acuérdense que hay algo que se llama salud integral y esto significa que no nada más somos un cuerpo físico, somos un cuerpo también mental, o sea, tenemos mente, tenemos emociones. Yo te diría mide tu éxito con otra vara que no sea la vara del peso, que no sea la vara de la talla precisamente. Y vas a ver que cuando tú ves que te estás sintiendo mejor y que hay otros marcadores de salud que sí se mueven aunque no sean el peso, el peso pasa a segundo término y muchas veces sí se baja, muchas veces no. Porque ahora, también tenemos que considerar que cuando estamos muy estresados no bajamos de peso. Cuando estamos más pensando en la comida y en más en tengo que bajar de peso, el cuerpo como que retiene más el peso en sí y más trabajo nos cuesta.

05:24
Adriana Puente. Entonces a veces en la vida, incluido nutrición, hay que soltar, hay que fluir y hay que fijarnos en lo que podemos controlar. Tú puedes controlar si vas al gimnasio o no, tú puedes controlar hasta cierto punto lo que comes o no, pero no puedes controlar tu peso. Tu peso ya entran muchos factores. Hay algo bien interesante que les quiero comentar que se llama la teoría del set point. La teoría del set point nos dice que existe un peso en el cual tu cuerpo se siente cómodo, tu cuerpo se siente a gusto. Así como el cuerpo siempre está, el cuerpo siempre va a estar buscando el balance, el equilibrio. Por ejemplo, en tema de temperatura corporal, el cuerpo siempre va a tener un rango de temperatura que tiene que tenerlo, si no está mal. En tema de frecuencia cardíaca, en tema de glucosa en sangre, o sea, el cuerpo busca el equilibrio. En este contexto podemos entender que el cuerpo tiene un peso en el cual se siente a gusto. Entonces, qué sucede si tú de repente te bajas mucho de ese peso, el cuerpo lo va a interpretar como una amenaza. Nuestro cuerpo está diseñado para, sobre todas las cosas, siempre buscar la supervivencia. Entonces, si tú amenazas al cuerpo con menos comida, él lo ve como una amenaza a su supervivencia y entonces activa diversos mecanismos para que tú subas de peso y ya, o por lo menos ya no bajes más peso. Otra cosa que sucede, muy común, es que nos volvemos más sensibles a las señales externas de alimento. Esto explica el por qué si tú no estás a dieta, pasas por una panadería, huele a pan, qué rico, hasta ahí. Pero si estás a dieta y pasas delante de una panadería, bueno, te derrites y, ah, quiero un pan. No puedo creer que no me lo puedo comer y te huele más rico de lo normal. Eso es porque el cuerpo, hay algo en tu cerebro que dice, sabes qué, tenemos que hacer que esta persona coma, porque si no nos vamos a morir. Y esto tiene una explicación biológica, evolutiva muy interesante. Nosotros tenemos alrededor de 10 mil años de ser sedentarios. Antes éramos nómadas, entonces antes si no había comida, no era un estoy a dieta, voy a bajar de peso, era un me voy a morir. Entonces el cerebro humano no ha evolucionado lo suficiente como ha evolucionado la sociedad y entonces el cerebro digamos que se quedó en ese chip, en ese entendido. Entonces si hay amenaza, si no hay comida lo ve como amenaza y podemos nosotros tener estas acciones como más dramáticas que bajo un contexto normal y cotidiano no las habría. Es como si a ti te dicen, sabes qué, te voy a dar para que tengas todos los días $1,000, tú, todos los días te voy a dar $1,000 o $2,000 o $5,000, te voy a dar una cantidad todos los días, no te tienes que preocupar por nada. ¿Pues qué hace uno? Bueno, me lo gasto. Ya sé que mañana me van a dar más. No tengo que ahorrar porque va a venir más, va a venir más. ¿Qué sucede si de repente te digo ya no te voy a dar nada de dinero de aquí a diez años? Oye, pues los mil, dos mil, cinco mil que me dieron los voy a guardar porque yo no sé cuándo me vuelven a dar.

08:36
Adriana Puente. Digamos que de manera similar, obviamente el cuerpo es más complejo, pero de manera similar funcionaría el cuerpo. Si tú le das sus calorías, lo tratas bien, haces ejercicio, el cuerpo se siente a gusto y dice aquí estamos bien, no pasa nada, pero si de repente lo restringes y hago mucho ejercicio y ya no como y ahora carbohidratos no. Pues bueno, o sea, el cuerpo entonces va a empezar a estresarse, va a empezar a guardar todo lo que tiene y luego justo por eso empiezan los problemas de menos baja uno de peso, más sube uno de peso, más estresado está uno. Hoy en día entendemos que la obesidad y el sobrepeso son un problema multifactorial, esto quiere decir que entran muchos factores para que estén presentes. Puede ser que tengas un tema de estás tomando un medicamento y este medicamento te hizo subir de peso. Puede ser que estás pasando por un momento emocional muy difícil en tu vida. Puede ser, y esto es una realidad para mucha gente en México que se nos olvida, la accesibilidad a los alimentos. Entonces cuando vemos una persona con sobrepeso, obesidad, no sabemos la historia que hay detrás. Y ojo, también cuando hay una persona con peso bajo porque hay personas que cuando atravesamos una situación fuerte nos puede dar más hambre y comemos, pero hay gente que deja de comer, entonces eso ya depende de cada persona. Pero lo que quiero llegar con todo esto es este tema de obesidad y sobrepeso está muy mal entendido en México, por eso yo siempre invito a los profesionales de salud y a la gente que no se dedica a salud, que siempre seamos más compasivos y empáticos el uno con el otro. Para empezar, yo siempre recomiendo no estemos dando comentarios del peso de la persona porque no sabemos lo que hay detrás. Muchas veces no nada más es ir al nutriólogo, muchas veces implica si tienes un problema de sobrepeso o un problema de bajo peso, o un problema de peso en general, o un problema emocional, oye, pues ve al nutriólogo. Sí, pero también ve al médico, también ve al psiquiatra, también ve al psicólogo. Son muchas cosas las que se tienen que observar cuando hablamos de obesidad o sobrepeso, no nada más el échale ganas o el come mejor o haz más ejercicio. Entonces acuérdense, no hay que medir la salud en el peso, hay que fijarse, ya para cerrar esta pregunta, hay que fijarse en otros marcadores de salud más interesantes.

10:53
Wendolin. Hola, soy Wendolin Pacheco. ¿Comer saludable significa dejar de comer cosas ricas, comer poco o comer comida insípida?

11:00
Adriana Puente. Tenemos esta creencia de que comer saludable va a ser igual a comer comida de hospital. Existe la creencia de mi lechuga, un pollo a la plancha medio aburrido, insípido, pero la realidad es que no. Y diría que esta creencia viene muchas veces de la industria de las dietas, esta cultura de dietas, que obviamente te vende una solución a tu problema y esta solución es una solución que te hace sufrir y entonces como te hace sufrir, la abandonas. Y una persona que abandona, un consumidor que abandona es un consumidor que va a estar siempre dispuesto a comprar la siguiente solución que salga. Entonces, si hoy me dijeron que la dieta de moda y que la dieta que me va a bajar de peso es la dieta keto, no la puedo seguir. Bueno, entonces la siguiente va a ser la dieta baja en grasas y la siguiente la dieta de la luna, de la manzana, de tú las llamas, hay miles de dietas que han salido. La realidad es que no es así. O sea, la realidad es que sí tenemos que entender que los alimentos ultraprocesados son alimentos muy intensos en sabor. Esto, quiero decir, normalmente tienen mucha azúcar, normalmente tienen mucho sodio, normalmente tienen mucha grasa. Entonces cuando tú los estás consumiendo constantemente, tu paladar se acostumbra a ese sabor. Y entonces, si yo te doy una fruta que tiene un dulzor, sí, pero más tenue, menos intenso, no te va a gustar y vas a decir esto me sabe horrible, yo quiero mis galletas o yo quiero mi fruta, pero en almíbar. Entonces tenemos que entender que podemos hacer ciertas cosas para volver a que nuestro paladar se recalibre y entonces aprecie estos alimentos naturales y no le sepan insípidos. Y la buena noticia es justo eso, que el paladar se adapta y que entonces si tú ahorita comes puro ultraprocesado y que comes algo natural y te sabe muy aburrido, con unas semanas que tú empieces a cambiar estos hábitos, vas a notar cómo después, la comida ultra procesada hasta te sabe muy dulce o te empalaga. Yo tengo pacientes que de repente me dicen Adriana, no lo puedo creer porque yo me comí una barra de chocolate así grande y me la acababa y todavía quería más. Ahorita ya como más frutas, más verduras, más fibra y me como ni la mitad del chocolate, o sea, me como un cuadrito y ya me empalague. O gente con el refresco que dice a mi antes el refresco pues me tomaba mis litros de refresco y no pasaba nada y ahorita ya me empalaga y ya mi paladar me pide el agua natural. O sea, es que algo que se nos olvida, pero realmente todos nacemos con el paladar así, todos nacemos con esta pureza, me gusta llamarlo pureza, de qué alimentos son buenos para nosotros y qué alimentos no son tan buenos para nosotros. Conforme vamos creciendo y conforme vamos exponiéndonos a cierto tipo de alimentos, pues obviamente el paladar cambia, los hábitos cambian, las costumbres cambian las asociaciones, pero todo es cosa de volver a los hábitos.

14:04
Adriana Puente. Entonces la recomendación que yo te daría es si tú estás en un cuadro de comer demasiado ultraprocesados y te quieres mover a un cuadro de comer más natural, velo haciendo paulatinamente, para eso hay ciertas cosas que nos pueden ayudar. Por ejemplo, en lugar de tomarte tu litro de refrescos todos los días bájale y ahora te tomas nada más dos vasos. Dentro de dos semanas nada más te tomas un vaso. Después ya nada más te tomas en ciertos días especiales o a tu agua le puedes poner un poquito de fruta, un poquito de hierbabuena, un poquito de hierbas para que te dé un saborcito, pero o sea sí te está hidratando y no tengas que hacer el cambio tan radical. Entonces hay muchísimos tips. Obviamente dependiendo de cada caso en nutrición se trabaja con la persona, pero que sepan, que sepas, que sí se puede cambiar, que es cosa nada más de tener las técnicas y las herramientas adecuadas y que seas paciente, porque acuérdate que el cuerpo es un proceso. Estamos acostumbrados a querer resultados rápidos y si no están los resultados rápidos ya no sirven, no. El cuerpo es un proceso, poco a poco. Importa más lo que haces la mayor parte del tiempo a lo que haces solamente una vez.

15:21
Reyna. Hola Adriana, soy Reyna. La comida mexicana es muy deliciosa. Quisiera saber cuál de esta comida mexicana nos es saludable y cuál no.

15:30
Adriana Puente. Sí es verdad que la comida mexicana es una comida conocida a nivel mundial. Tenemos una cocina mexicana muy rica y sin embargo existe esta creencia de que no es del todo saludable. Sí es verdad que hasta que está un poco más urbanizada. Puede tener un poco de excesos de grasa, de carbohidratos, pero no nos cuenta toda la parte de la historia. ¿Por qué? Porque si nosotros miramos hacia atrás, existe algo que ahorita está un poco más de moda, que quizá han escuchado que es la dieta de la milpa. La dieta de la milpa es un sistema agrícola mesoamericano en donde va a haber alimentos que se van a complementar en el plato, pero también a nivel de la tierra. Esta alimentación de la milpa de la cual vivían nuestros antepasados, va a tener alimentos muy ricos, como por ejemplo el maíz, el frijol, las calabazas, los quelites, nopales, epazote, hierbas. Entonces esta alimentación mexicana si nosotros volvemos a la raíz, puede ser bastante saludable, el punto es saberla combinar. Por ejemplo, el maíz es un carbohidrato de buena calidad que nos va a otorgar energía, la energía que nuestro cuerpo necesita para tener energía, no nada más de un subidón, sino energía sostenida. Va a tener el frijol que acabo de mencionar y el frijol es un alimento súper económico accesible para casi todos los mexicanos y que nos va a otorgar algo muy importante que es la proteína. No nada más existe proteína animal, existe también proteína vegetal, el frijol nos la da. Y bueno, todos los alimentos como nopales, calabacitas, epazote, etcétera, pues nos dan muchas vitaminas y minerales, así como antioxidantes. Entonces yo te diría no es que la comida mexicana actual es mala. Sin embargo, sí hay que tratar de, en lugar de quitar cosas como ah, ya no voy a comer tacos porque tienen mucha grasa, ya no voy a comer pambazos porque están con mucho carbohidrato y muchos excesos. Lo que puedo hacer es yo cambiar esa mentalidad y entonces añadir de estos alimentos que la milpa nos da. Esta dieta de la milpa se ha visto que nos ayuda a disminuir riesgos de distintas enfermedades como diabetes, enfermedades cardiovasculares. Nos ayuda muchísimo por el tema de la fibra, todo el tema de microbiota intestinal, estas bacterias que viven dentro de nosotros. Ahora, algo también muy importante aquí, si tú eres una persona a la cual le gusta la comida mexicana actual, la que la que tú encuentras en la calle, los tacos, los pambazos, los tamales, yo te diría no es que estén mal automáticamente, hay que ver cada cuando los consumes, porque el cuerpo no responde a un alimento aislado. El cuerpo responde a lo que tú haces la mayor parte del tiempo. Entonces, si tú la mayor parte del tiempo me dices oye, yo todos los días ceno tacos, yo te diría bueno, ahí sí hay que cambiar, quizá algún comportamiento. ¿Por qué? No nada más por lo que el taco en sí me está dando, sino porque yo al momento de estar cenando todos los días, en un momento dado tacos, estoy quitando espacio para otros alimentos que me van a nutrir más nutricionalmente hablando. Y para esto les voy a dar un tip que a partir de hoy pueden ustedes aplicar y les va a servir mucho.

18:43
Adriana Puente. En el mundo de la alimentación existen tres nutrientes, se llaman macronutrientes. Macro porque el cuerpo los necesita en una medida grande. Tenemos a los famosos carbohidratos o hidratos de carbono, tenemos a las grasas y tenemos a las proteínas. Hidratos de carbono o carbohidratos, ejemplos son tortilla, avena, quinoa, frutas, verduras, esos son los carbohidratos. Proteínas, tenemos a los lácteos, tenemos a las carnes y tenemos proteína vegetal, todas las legumbres, habas, garbanzos, lentejas, frijoles, etcétera. Y las grasas. Las grasas también en el pasado, muy satanizadas lamentablemente, pero hoy sabemos que hay grasas de muy buena calidad, la que nos aporta el aceite de oliva, la que nos aporta el aguacate, la que nos aportan las semillas, por ejemplo pepitas, semillas de girasol, semillas de calabaza. Entonces, la recomendación que damos hoy en día en nutrición es que en cada tiempo de comida en medida de lo posible, tú trates de incluir estos tres macronutrientes en tu plato. Y para esto también tenemos una herramienta que es tú te imaginas tu plato redondo tal cual como es un plato común y corriente, lo vas a dividir a la mitad y la recomendación sería que la mitad de tu plato tenga vegetales, una cuarta parte proteína y una cuarta parte carbohidratos. Muchas veces tenemos miedo a los carbohidratos porque engordan, pero los necesitamos, son la fuente de energía favorita de nuestro cerebro. Entonces los necesitamos, nada más hay que fijarnos que sean carbohidratos de buena calidad. No es lo mismo una galleta ultra procesada a una tortilla de maíz. No es lo mismo un arroz integral o un arroz que tú puedas hacer de pronto en casa, a una bolsa de papas fritas. Entonces las grasas saludables que también están presentes en estos, en los tres macronutrientes, tú las puedes poner también en tu plato, en este diagrama imaginario que acabamos de hacer, puedes añadirlas, por ejemplo un poco de aguacate, un poco de semillas y entonces, en cada tiempo de comida, esto es lo que se sugiere, que tú estás consumiendo los tres macronutrientes. Muchas veces hoy en día hay dietas de moda que te dicen quita las grasas, quita los carbohidratos y entonces sí hay patologías bien específicas en las cuales quizá vamos a obtener ciertos beneficios de restringir un grupo de macronutrientes, un grupo de alimentos, pero en general para la población común y corriente, yo diría trátenlos de incluir en cada tiempo de comida. Esto se podría ver en el desayuno. Vamos a hacer un desayuno ahorita bastante sencillo para que ustedes realmente puedan ver como desayunar de manera balanceada. Te preparas un huevo que es tu proteína, pero no el huevo revuelto, nada más hay que ponerle algo de vegetales que se haga tipo un omelet, un huevo a la mexicana. Le pones jitomate, le pones cebolla, le pones champiñón. Lo acompañas con tus carbohidratos. ¿Cómo podemos incluir los carbohidratos? Bueno, pues en México tenemos a la tortilla de maíz o a la tortilla de nopal, que mejor, tu tortilla y le pones también un poquito de aguacate.

21:51
Adriana Puente. Vuelvo a lo mismo aquí en México somos un país tan rico y tan diverso que todos estos alimentos afortunadamente los encontramos y a un precio bastante accesible. Este sería como la idea a grandes rasgos, de cómo podemos estar comiendo de manera balanceada, sin estar restringiendo o abusando de algún alimento.

22:11
Axel. Hola Adriana, ¿qué tal? Soy Axel Burgos, soy estudiante de nutrición. Tengo un paciente el cual su objetivo es bajar de peso, pero no tiene esa constancia de seguir la dieta. ¿Qué puedo hacer ahí?

22:23
Adriana Puente. Mi respuesta es si una persona no tiene la constancia de seguir el plan de alimentación es porque ese plan de alimentación lamentablemente no es un buen plan para la persona. Muchas veces sucede que damos un plan de alimentación muy restrictivo y la persona no lo puede seguir. Si la persona se queda con hambre, tarde o temprano la persona va a romper la dieta, lo que se conoce romper la dieta y va a decir yo no sirvo para las dietas. Pero no es que él no sirva para la dieta, es que la dieta no está sirviendo para él. Un buen plan de alimentación es un plan que sea acorde a tus necesidades, a tus objetivos, que sea variado, que te deje satisfecho, que no te quedes tú con hambre. Yo siempre comento si tú comes y a las dos horas ya tienes hambre, muy probablemente comiste menos de lo que deberías haber comido. Esto significa que si yo a las ocho de la mañana estoy desayunando y a las diez ya tengo hambre, oye, pues yo voltearía a ver el desayuno y decir qué le faltó a mi desayuno. Quizá nada más me tomé un café o un licuado, pues es muy poquito para mí. Quizá una persona que esté en su casa todo el día haciendo home office podría funcionar, pero alguien que está en el transporte público arriba, abajo, o un estudiante que está ocupando su cerebro constantemente, oye, pues un licuado no le va a ser suficiente. Por eso siempre decimos que en nutrición todo tiene que ser personalizado y de acuerdo al contexto de las personas. Entonces, para entender cómo calibrar nuestra hambre existe una herramienta muy poderosa que se llama la escala de hambre y saciedad. Vamos para esto poner así como del diez bueno, el uno, perdón, del uno al diez a la escala del hambre. El uno es, sabes qué, yo ahorita ya tengo mucha hambre, me comería lo que fuera, mi estómago ya está haciendo ruidos, es más ya hasta estoy de mal humor. Ese es el uno, y el diez es el otro extremo que es, comí demasiado. Como a muchos nos pasa en Navidad, comí demasiado, ya no me entra nada, ya no quiero comer. Entonces, si nos movemos en estos dos, pues obviamente es algo malo. Uno tiene que estar en el punto medio. Esto quiere decir que no te debes de esperar a que tienes demasiada hambre para comer. Cuando tu cuerpo te empieza a mandar señales sutiles de hambre que tú ya empiezas a pensar en comida, es momento de comer. ¿Por qué? Porque vas a comer entonces desde un lugar más tranquilo, vas a comer muy probablemente más lento, vas a hacer quizá mejores elecciones alimentarias, a si te esperas a que ya tienes demasiada hambre y dices lo que sea como, súper rápido. O sea, si es una hamburguesa, una ensalada, me da igual, yo me lo como. También cuando uno come muy rápido la digestión es diferente. Y aparte algo muy interesante la señal de saciedad del estómago al cerebro tarda también en llegar, como les comenté, todo es un proceso en el cuerpo, no es así de un segundo al otro y entonces muchas veces comemos de más, en el sentido de que comí tan rápido que la señal de saciedad todavía ni siquiera llegaba a mi cerebro y yo seguía comiendo porque seguía sintiendo que tenía hambre. Entonces para eso nos sirve esta escala de hambre y saciedad. Y la recomendación es que siempre, en lugar del uno, el diez, siempre te muevas en los números del medio, en el cuatro, en el cinco y en el seis. Cuando yo tengo un poquito de hambre, como de manera consciente, controlada, hago buenas elecciones y cuando estoy satisfecho paro.

25:45
Adriana Puente. No se trata de que coma hasta que esté ya hasta acá de comida, no, sino hasta que esté satisfecho paro y ya. Y ese va a ser mi termómetro y si yo lo respeto a lo largo del día, entonces vas a ver cómo comes más lo que tú necesitas en el sentido de que quizá no sea necesario que estés comiendo cada dos horas, o tampoco quizá sea lo más saludable que solamente hagas una comida al día, sino que tu mismo cuerpo te va a ir regulando y te va a ir diciendo cuánto comer y a qué hora comer. Cuando tenemos antojos incontrolables, muy probablemente es por eso que se nos está antojando es algo que no podemos comer. Si tú le dices a un niño de cinco años puedes jugar con todos estos juguetes, todos, y ahí tiene carritos, videojuegos, lo que tú quieras, pero no puedes jugar con ese carrito rojo. ¿Qué crees que va a querer el niño? El carrito rojo. Digamos que de manera similar trabaja el cuerpo. Tú puedes comer todo menos tortillas. Se me va antojar la tortilla. Entonces, la primera regla para esto es bastante agresiva y a mucha gente le causa mucho conflicto escucharla, pero es la primera regla para que esto no suceda es piensa y cree que puedes comer todos los alimentos que tú quieras. No hay nada prohibido, no hay alimentos buenos y alimentos malos. No es bueno darle una carga moral a los alimentos. Entonces, cuando tú sabes que puedes comer lo que quieras, ya no vienen estos como atracones o estos excesos. Hay gente que me dice Adriana, es que cómo voy a decir que puedo comer lo que yo quiera, entonces voy a querer comer puras pizzas, puros tacos, puros refrescos. Eso suele pasar a las personas que han estado mucho tiempo en dietas. Si tú estás mucho tiempo en dietas y restringiéndote, probablemente cuando te diga puedes comer lo que tú quieras, pues sí vas a querer como que irte por ese tipo de alimentos o personas que tienen un trastorno de la conducta alimentaria, pues también no le puedes decir como que ay, escucha tu cuerpo. Pues no, el cuerpo ya no sirve en ese sentido, está descontrolado, no puedes guiarte tú por esto que es como la alimentación intuitiva, pero se puede trabajar, se puede trabajar poco a poco, se puede como un instrumento, afinar, ensayo, error. Aprendo, ajusto y entonces uno puede volver a escuchar esas señales de hambre y saciedad y obviamente si se me antoja mucho un alimento, no pasa nada si yo lo como siempre y cuando ese alimento no ocupe el mayor espacio en mi alimentación. O sea, si el 80% del tiempo yo como alimentos naturales, alimentos frescos y el 10%, el 20% soy más flexible y como ultraprocesados, no pasa nada. A veces creemos que necesitamos siempre la ayuda de un nutriólogo para saber comer bien y no, o sea el nutriólogo simplemente debe ser un guía temporal. Posteriormente, tú solito debes saber qué comer, cuánto comer y tu cuerpo es el mejor reloj para eso.

28:29
Gerardo. Hola ¿qué tal doctora? Mi nombre es Gerardo Valencia. Actualmente estudio nutrición. Le quería preguntar, ¿qué le diría a alguien que está resignado a estar en sobrepeso? Y, ¿cómo le ayudaría a cambiar sus hábitos?

28:43
Adriana Puente. Hoy en día hablamos mucho de aceptación corporal y muchas veces esto se malinterpreta como un ah, entonces si me voy a aceptar, puedo comer lo que yo quiera. Si subo de peso, pues así me estoy aceptando. Imaginen que ustedes tienen un coche, un cochecito ya viejito, pero pues bueno les sirve, o sea, los lleva al trabajo, les ayuda a ir al supermercado. Pues si ya no es el último modelo, pero es un cochecito. Y ustedes, ¿qué harían? Lo cuidarían, le pondrían su gasolina, lo llevan al servicio, lo lavan. Eso no significa que ustedes no digan oye, pues el día de mañana yo igual y si quisiera ya ahorrar y comprarme un coche nuevo, un coche del año. Pero sigues cuidando tu coche como esta. Eso, algo similar sucede con el cuerpo. O sea, tú puedes decir, sabes qué, en dónde estoy ahorita pues no me encanta porque igual y tengo potencial como para ir al gimnasio y entonces ganar más músculo y mejorar mi digestión. Acepto como estoy ahorita y desde este lugar de aceptación me cuido y me amo lo suficiente como para el día de mañana de pronto cambiar ese resultado. Existe también este movimiento o que se conoce, yo creo que todos lo hemos escuchado de body positive. Este movimiento nace en los años 60, 70’s aproximadamente en Estados Unidos por mujeres afroamericanas que eran mujeres gordas y que ellas decían no se nos da el trato que merecemos, el trato médico o el trato social que uno merece. ¿Por qué? Porque nos tratan como si valiéramos menos, como ciudadanos de segunda clase. Entonces empezaron este movimiento para visibilizar también estos cuerpos. Pero hoy en día, pues el movimiento ya como está en redes sociales ya es muy diferente. El movimiento ya no es tanto de eso, sino es más bien justo este entendido de si te aceptas, entonces significa que ya no quieres tú o no debes cambiar nada ni debes aspirar a cambiar nada. O sea, es como que si estuviera peleada una idea con la otra, la cual pues no debería de ser así. Ahora, existe también un problema con el body positive desde mi punto de vista, porque existe esta presión a que te debe de gustar tu cuerpo y entonces yo tengo pacientes que me dicen es que yo siento que ni para el body positive sirvo porque no me gusta mi cuerpo. O sea, por mucho que alguien me diga te debe de gustar tu cuerpo así como está, pues a mí no me gusta, Yo lo que propongo y lo que muchas veces se trabaja en consulta es en lugar de body positive, existe este movimiento que es body neutral, o sea neutralidad corporal, que tú veas a tu cuerpo como lo que es, un cuerpo. Que no sea ni tu centro de identidad, que no digas me tiene que gustar o no me tiene que gustar. Yo creo que a todos nos ha pasado que a veces nos gusta el cuerpo y a veces no, pero yo lo que le diría a la persona que quiere cambiar de hábitos, que quiere cambiar su composición corporal y que no encuentra la manera, uno, le diría deja de hacer cosas extremas, cambia tus hábitos puntuales. ¿Qué estás desayunando?

31:44
Adriana Puente. ¿Cómo estás durmiendo? ¿Estás haciendo ejercicio? ¿Qué tipo de ejercicio estás haciendo? Pero más que nada, le diría que encuentre una motivación muy poderosa, porque muchas veces cuando queremos perder peso o cuando queremos cambiar la composición corporal, lo queremos hacer por un evento específico. El típico ejemplo de, ay, voy a ir a la playa en un mes, entonces hoy me pongo a dieta para bajar de peso y en la playa estar cómoda y después ya me vale. Después hay personas que dicen bueno, una boda, bajo de peso y después me vale. O sea, esa no es una, para mi el ir a la playa o el una boda, un evento no sería una motivación suficientemente fuerte. Digo, lo respeto. Hay gente que los motiva, se vale, pero yo diría encuentra una razón más de peso y esta razón de peso muchas veces tiene que ver con un tema de vejez, un tema de salud en el futuro. Lo que somos hoy en día es el resultado de todo lo que hicimos años atrás. Entonces, quién vas a ser tú mañana, depende de lo que hagas hoy. Si tú el día de mañana, si tienes la fortuna de llegar a los 70, 80 años, quieres que alguien te esté ayudando, como que a levantarte de la cama, ir al baño, no quieres tener independencia, pues bueno, ahí te diría ok, no hay mucho que hacer. Pero el 99% de las personas te va a contestar, yo quiero el día de mañana ser un adulto mayor, independiente, quiero estar bien cognitivamente, quiero tener salud. Entonces, normalmente esta motivación suele ser bastante fuerte. Cuando tú le dices a una persona cuida a tu adulto mayor que está allá adelante esperándote, cuídalo desde hoy. ¿Y cómo lo vas a cuidar? No con una dieta para bajar de peso, lo vas a cuidar añadiendo alimentos de calidad. El ejercicio, el ejercicio es básico, el músculo es nuestro seguro de vida. Entonces, una vez que empiezas tú a hacer ejercicio, muy probablemente también te den ganas de comer mejor y una vez que comes mejor también entonces duermes mejor y entonces tocas una cosa y se mueven muchas otras, como en el ajedrez o en el dominó, en todos estos juegos de mesa. Tienen una acción, tiene una reacción y a veces esa acción tiene que ser muy pequeña, no tiene que ser tan radical. Tengo una paciente, Tere, ella tiene más de 70 años y recientemente el doctor la diagnosticó con osteoporosis. Ella siempre ha sido una mujer activa, pero nunca hizo ejercicio tal cual. O sea, ella era, pues yo soy activa y con eso basta. Sin embargo, esta falta de ejercicio pasó factura, hoy en día tiene osteoporosis y el médico le dijo tiene usted, señora, que hacer ejercicio de fuerza sí o sí. Es la única manera en la que usted puede controlar o hasta cierto punto, revertir la osteoporosis. Obviamente, aunado también a esto, una alimentación diferente, o sea suplementación, calcio, vitamina D, medicamentos y entonces lo que hizo Tere fue un cambio muy sutil. Ella dijo a mí no me gusta el ejercicio, nunca me ha gustado, tengo 70 años, ya no lo voy a lograr. O sea, ¿cómo? Pero si me están diciendo esto versus el día de mañana quizá acabo en silla de ruedas, bueno, pues yo me activo. Entonces ella lo que hizo fue meterse a clases de baile y en las clases de baile es un grupo de adultos de la tercera edad y entonces encontró una comunidad muy bonita, porque entonces no nada más hacen la clase de baile, sino después se van a desayunar.

35:11
Adriana Puente. Después, los viernes a veces se van a comer, hacen reuniones en casa de una persona, entonces es como una comunidad muy bonita y justo dentro de esa comunidad, una persona le dijo oye, sabes qué, yo estoy yendo a un gimnasio donde dan pesas para adultos mayores dos veces a la semana, vamos. Y entonces Tere, hoy en día está yendo a estas clases junto con su nueva amiga y ya tiene un estilo de vida como más saludable. Y no nada más en tema del ejercicio, sino que ese ejercicio fue la semillita para que ella hiciera otra serie de hábitos que el día de mañana, aunque ella ya tenga 70, le van a ayudar mucho. Entonces la recomendación es no esperen a ser Tere, no esperen a que les diagnostiquen una enfermedad. De verdad, la salud es lo más preciado que tenemos y como muchas veces dicen, la salud la pasa uno por alto hasta que tienes un problema de salud. Nada importa más que la salud y cuando la tenemos es así como ah, pues sí puedo caminar. Ah, pues sí puedo respirar sin oxígeno, ah qué padre, no, pero ya que tienes un problema de salud, entonces la valoras.

36:14
Einar Eduardo. Hola Adriana, mi nombre es Einar Eduardo y recientemente he escuchado mucho el término sanar la relación con la comida.

36:23
Adriana Puente. No alcanzo bien a entender a qué se refiere o cómo nos puede servir o ayudar en la vida. Así como todos tenemos una relación con el dinero o una relación con el ejercicio, todos, aunque no estemos conscientes, también tenemos una relación con la comida. Esto implica cómo me comporto yo o las creencias que hay detrás de la alimentación y de los alimentos. Y te voy a poner un ejemplo. Puede ser que haya dos personas y esas dos personas se comen una hamburguesa con papas. La persona uno se come la hamburguesa con papas, dice sabes qué, hoy no me dio tiempo de cocinar, tuve que venir aquí a esta tienda y me comí mi hamburguesa, mis papas. Bueno, no pasa nada, ya, sigo con mi vida. La persona dos, en cambio, se come esas papas, ese refresco, esa hamburguesa y está pensando constantemente mientras se las come, chin, ya me porté mal, ya valió la dieta. Ahora tengo que hacer dos horas en el gimnasio en lugar de una. Voy a subir de peso. El viernes tengo un evento y voy a ir toda inflamada. O sea, está constantemente cuestionándose lo que está haciendo, ni está disfrutando la hamburguesa y está comiendo desde un lugar bastante incómodo, lo cual va a tener una repercusión no nada más en el momento en el que lo está haciendo, sino que como está conectado el intestino con el cerebro, pues también igual y la comida te va a caer peor, vas a absorber diferente los nutrientes que la persona que se la comió como más tranquila. ¿Entonces, qué cambió ahí? La relación con la comida. O sea, la hamburguesa fue la misma, las papas fueron las mismas, el refresco fue el mismo, lo único que cambió fue esa relación o esa historia que la persona se está contando detrás del alimento. Entonces hoy en día pues existen muchas creencias con los alimentos. Existe la creencia de que menos es mejor, de que comer saludable es aburrido, de que los carbohidratos son malos. Entonces muchas de estas creencias las hemos tenido y las aprendemos a lo largo de nuestra vida sin darnos cuenta. Yo, por ejemplo, cuando estaba más chiquita me acuerdo que hacíamos hotcakes y en ese entonces no había hotcakes como ahorita que de harina de almendra o harina de quinoa, no, o sea erán hotcakes de cajitas, muy ultraprocesados, con mucha azúcar y hacíamos hot cakes y entonces era un momento bonito porque no nada más era el hotcakes, sino era conexión, descanso, estar con la familia. Entonces asocié yo esos hotcakes a ese sentimiento y entonces hoy en día si yo veo esos hotcakes o si yo busco de manera inconsciente como un apapacho al corazón o un momento familiar, se me antojan esos hotcakes. Y así, si nos ponemos nosotros a desmenuzar nuestra vida, vamos a encontrar como hay alimentos que nos recuerdan ciertas épocas o ciertas acciones, o ciertas personas. A veces se dice que está mal que nosotros condicionamos la comida de esta manera, sobre todo en los niños, que no les digas oye, pórtate bien y te doy una paleta, pórtate mal y entonces ya no puedes comer postre.

39:32
Adriana Puente. Yo diría que más bien más que sí o no, más bien nosotros mismos, ya de adultos, nos cuestionemos qué nos está sirviendo y qué no nos está sirviendo, qué creencias me sirven, qué creencias debo desechar. Porque la vida es una constante de cambios y tenemos que estar tomando cosas nuevas, pero también tirando mucho. Entonces, para esto, un ejercicio que a mí me gusta hacer mucho y que se los recomiendo, es justamente cuestionarnos nuestras creencias. Entonces lo que vas a hacer tú, si tú detectas que hay creencias que ya no te sirven y que valdría la pena que desecharas, es vas a tomar una libretita, una pluma y vas a hacer unas columnas en la libreta. En la primera columna vas a poner la creencia en sí. La creencia en sí puede ser la que tú quieras. Por ejemplo, las galletas de chocolate engordan o subir de peso hace que yo me vea más fea. La creencia que tú quieras. En la columna dos vas a poner de dónde viene esa creencia. Ahí sí te va a tomar un poquito más de tiempo porque vas a decir híjole, quizá la creencia de las galletas son malas, me la decía mi mamá de oye, las galletas son malas, vas a subir de peso, me lo decía una tía o lo saqué de redes sociales o a veces ya no sabemos ni de dónde salió, pero ahí está la creencia, el punto es que alguien nos las dijo. Entonces, si no te acuerdas de donde viene la creencia, no hay tema, simplemente identificala. Y en la tercera columna lo que vas a hacer es poner una creencia nueva. Entonces lo que tú vas a obtener en base a que cambies estas creencias, es que ya no van a tener esta repercusión emocional ni te van a predisponer a que tú cuando estés comiendo las galletas sientes que vas a subir de peso o sientas que estás haciendo algo mal, simplemente el alimento pierde el poder emocional y se convierte en algo más neutral que no tiene poder sobre ti. Entonces, si ustedes hacen este tipo de ejercicios y se cuestionan todo en alimentación y todas estas creencias que tienen, van a ver cómo hay muchas cosas que no les están sirviendo en la actualidad y que aparte de eso las podemos estar transmitiendo a nuestros hijos o a las personas con las que vivimos y quizá no sea lo más inteligente.

41:47
Itzel. Hola Adriana, mi nombre es Itzel Núñez, soy psicóloga. Me gustaría que nos compartieras, ¿por qué cuando estamos tristes se nos antojan más las cosas dulces y cuando estamos enojados nos da más hambre?

41:57
Adriana Puente. Cuando estamos tristes, el cerebro lo interpreta como un modo de auxilio emocional. Estoy triste, el cerebro dice, estoy triste, es una emoción incómoda, no la quiero sentir. Entonces busca cómo salir de esa incomodidad y muchas veces salir de esa incomodidad es por medio de la alimentación, sobre todo de alimentos dulces, porque un alimento dulce se siente bien y entonces el cerebro aprende que si yo como una paleta o un chocolate, me voy a sentir bien, momentáneamente, pero me voy a sentir bien. Es como una cobijita emocional o como un curita emocional, no te va a resolver el problema de raíz, pero de momento se siente bien y a veces eso es lo único que importa. El problema es que muchas veces hacemos en automático esta conducta. No lo hacemos consciente y decimos tengo tristeza, se siente mal la tristeza, elijo comer un chocolate, no, lo hacemos en automático y el problema es aún más grande cuando es la única herramienta que tenemos. Digamos que yo tengo una cajita de herramientas y la abro y digo ah, ok, tuve un mal día, estoy triste, puedo comer. Está la herramienta que dice puedo comer. Está la otra herramienta, puedo hacer ejercicio. Está la otra herramienta puedo ponerme a llorar, puedo hablarle a mi mejor amiga, puedo ponerme, no sé, un hobby que yo tenga, tocar la guitarra, leer, a bordar, lo que tú quieras. Tengo muchas herramientas, puedo elegir la que yo quiero en ese momento de manera consciente. El problema es que siempre elijas la comida. Lo puedes hacer, sí, pero que no sea la única herramienta, que tengas muchas herramientas de dónde elegir, porque existe esta creencia de que comer por emociones está mal y automáticamente yo diría no es que esté mal, es que es algo que como animales sociales que somos y que tenemos recuerdos y asociaciones, pues claro que la comida puede funcionar en ese sentido. Si yo tengo una asociación, por ejemplo con un chocolate, de que cuando estaba triste mi mamá me daba un chocolate o mi abuelita me daba un chocolate, pues obviamente cuando yo estoy triste, pues quizá quiera ese mismo alimento para sentir esa sensación de bienestar. También existe el tema del enojo. Cuando yo estoy enojado, después de estar enojado o estresado, muchas veces me da, o sea, me da hambre, hambre genuina y esto tiene una explicación evolutiva, porque volviendo al tema del cerebro primitivo, hace miles de años que cuando teníamos una amenaza, esa amenaza no te estabámos hablando de, me pitaron en el tráfico o me enojé con mi jefe, o sea, esa amenaza implicaba o vives o mueres. No tengo que comer, o vives o mueres. Me estoy peleando con el de la tribu de al lado, o vives o mueres. Me está persiguiendo un oso, o vives o mueres. ¿Entonces qué sucedía? El cuerpo se tenía que preparar hormonalmente para huir, que es lo que se conoce como el modo huida. Hay una amenaza, tengo que huir, tengo que prepararme. Hormonalmente esto se veía como sube cortisol y sube adrenalina y ya entonces yo corría, salvaba mi vida y ya que el cuerpo estaba otra vez en calma, entonces para reponer toda esa energía perdida, pues me daba hambre y tenía yo que comer. Pero hoy en día, como lo digo, pues ya no existe ese, o sea, sí existe el modo huida, pero ya no hago yo el esfuerzo físico. O sea, ya no estoy yo corriendo porque me está persiguiendo un oso o ya no estoy yo peleándome a golpes con el de la tribu de al lado. Entonces, en ese contexto, todavía el cerebro lo interpreta como que hubo adrenalina y cortisol, lo cual sí hubo, pero ya no se usó esa energía.

45:40
Adriana Puente. Entonces por eso es que muchas veces, después de mucho enojo, de mucho estrés, queremos comer para, digamos, asegurar que vamos a reponer la energía perdida, que en muchos casos ya no hubo esa energía perdida, pero evolutivamente todavía el cerebro lo lee como que sí lo hubo. Como conclusión, no está mal comer por emociones, no está mal comer porque estás enojado o porque estás triste, simplemente elígelo desde un lugar consciente, conoce tu cuerpo para que sepas que está pasando y que en un momento dado tengas la opción de decir voy a hacer las cosas diferente y voy a elegir esta otra herramienta.

46:16
Jocefyn. Hola, ¿qué tal? Mi nombre es Jocefyn, soy estudiante de nutrición y a lo largo de mi vida he escuchado que las personas llenitas son personas sanas y que un supermodelo que es delgado no lo es. Entonces, me gustaría saber cómo puedo orientar a la sociedad a poder aclarar este pensamiento.

46:37
Adriana Puente. La idea de que las personas robustas o muy chapeadas son personas sanas tiene una explicación de años atrás, años atrás en contextos donde había más problemas de disponibilidad de alimentos. Una persona que sí tenía como quizás un peso más grande, que comía mucho, era sinónimo a una persona con un buen poder adquisitivo. Entonces se hizo esta asociación de si yo tengo dinero, si yo tengo cierto estatus económico y social, tengo acceso a los alimentos y por eso soy más saludable. En el contexto de hoy en día, pues ya no es así, porque los alimentos están disponibles para nosotros las 24/7, o sea, yo prendo mi celular y pido algo de comida y ahí está la comida, como lo vimos anteriormente, sí va a haber contextos en donde las personas no tengan tanto acceso a los alimentos, pero de manera general es mucho más fácil que hace algunos años. Y en el tema de de las personas muy delgadas, pues sí existe siempre esta creencia de que una persona muy delgada puede ser una persona como muy exitosa, una persona también de pronto saludable por el tema de la belleza hegemónica y de cómo se presentan estos cuerpos en redes sociales y en los medios, bueno como en los medios digitales, en los medios de comunicación, en revistas, etcétera. Entonces mi respuesta sería ningún extremo es bueno en salud. Cuando tú estás viendo una persona demasiado delgada no es sinónimo de salud, o sea, obviamente habría que evaluar muchos otros factores, pero de primera impresión si es una persona muy delgada, no es necesariamente una persona saludable y tampoco una persona que tenga un cuerpo muy grande y que esté gordita va a ser una persona saludable necesariamente o necesariamente enferma. En salud siempre tenemos que irnos como al punto medio y evaluar la salud integral de la persona, ver cómo está durmiendo, sus niveles de estrés, si está haciendo ejercicio, cómo está comiendo los alimentos, si está abusando de los ultraprocesados, si está incluyendo suficientes frutas, verduras, cómo está su microbiota intestinal. Que en el tema de microbiota intestinal también vale mucho la pena hablar de esto, porque hoy en día existe algo que se llama el eje intestino cerebro. Para explicar y para entender el eje intestino cerebro, a mí me gusta usar la analogía de, imaginemos que dentro de nosotros tenemos a dos ciudades, la ciudad intestino y la ciudad cerebro. Y estas dos ciudades están conectadas a través de una carretera, una carretera que es el nervio vago. Entonces están todo el día comunicándose los habitantes de la ciudad intestino con los habitantes de la ciudad cerebro, en el entendido de que los habitantes son la microbiota intestinal, la microbiota intestinal que está compuesta por virus, levaduras, microorganismos y otras bacterias que viven dentro de nosotros y que dependen de nosotros. Entonces todo el tiempo están en comunicación y lo que tú hagas en tu intestino va a tener repercusión en cómo piensas y en lo que sientes, por este tema que comento de que están en constante comunicación. Esto quiere decir que si tú tienes una alimentación en donde le estás dando alimentos, valga la redundancia a tus habitantes y tus habitantes están contentos, estos habitantes van a trabajar a tu favor, vas a tener un sistema inmunológico más cuidado, un mejor sistema inmunológico, vas a sentirte mejor, vas a rendir mejor, vas a prevenir ciertas enfermedades. ¿Por qué? Porque estos microorganismos van a estar como en una especie de trueque, creando sustancias para tu salud. En cambio, si tú estás con alimentos ultraprocesados, con una alimentación baja en fibra, pues estos habitantes es como si no están recibiendo lo que ellos necesitan y entonces están tristes y no están haciendo bien su trabajo.

50:37
Adriana Puente. Hoy sabemos que, por ejemplo, en tema de bienestar y de felicidad, la serotonina, que es este neurotransmisor del bienestar, se genera el 95%, 90%, 95% en el intestino, no en el cerebro. Entonces, si tú quieres tener una salud mental, una salud integral, vale la pena que cuides lo que estás comiendo en tu plato y que lo cuides, no desde un lugar de obsesión, no desde un lugar de castigo, sino desde un lugar de añadir cosas a tu vida, añadir frutas, añadir verduras, cuidar a estos seres que viven dentro de nosotros y que están haciendo mucho y que aunque no vemos, están ahí. Entonces tenemos que comer por ellos y no nada más comer, sino también cuidar otro tipo de hábitos, que vuelvo a lo mismo, son bastante tradicionales, no son nada exótico, entonces la gente ya está cansada de escucharlos, pero es la realidad. Cuida cómo duermes, cómo descansas, cuida tu ejercicio, no te desveles mucho por tema de crono nutrición que es esta exposición a la luz solar y que se ha visto que también exposición a la luz solar nos ayuda mucho en tema de microbiota intestinal. Cuida tus hábitos, cuida tus hábitos sin complicarlos, son más sencillos de lo que a veces creemos.

51:53
Rebeca. ¿Qué tal doctora Adriana? Mi nombre es Rebeca Posadas y soy una mamá, consciente de los cambios en la alimentación, pero también soy responsable de la alimentación de toda mi familia. En redes sociales vemos muchos consejos, vemos dietas. ¿Qué consejos nos puedes dar para saber que esos tips que vemos sí son los indicados para nosotros?

52:20
Adriana Puente. Los consejos muy dramáticos o muy rápidos de, en dos días vas a perder peso, en un día te sano la enfermedad, suelen ser un foco rojo. Tenemos que entender que el algoritmo hoy en día en redes premia lo más extravagante y lo que te engancha. Y en nutrición las cosas son bastante más aburridas. O sea, si tú me preguntas algo, en nutrición el 90% del tiempo te voy a contestar con un depende. Depende ai eres hombre, depende si eres mujer, depende de tu enfermedad. O sea, siempre es un depende, entonces la gente no quiere escuchar un depende, la gente quiere que le digas haz esto y se van a solucionar tus problemas o en dos días, en un mes, o sea, entre más rápido, mejor. Nuestro cerebro está acostumbrado a eso y lo estamos acostumbrando más con el scroll infinito. Más rápido, más, no, yo no quiero lento, yo lo quiero ahorita. Otra cosa que vemos hoy en día en redes mucho es el tema de personal de salud o a veces no es personal de salud, pero gente en redes sociales que te vende una solución, te vende tal cual el producto. Entonces si un nutriólogo, un médico te está vendiendo un producto, no es que el producto sea malo en automático, pero sí tenemos que entender que entonces ya hay un conflicto de interés. Entonces yo también diría que eso podría ser un foco rojo. Otro foco rojo son estas teorías conspirativas que hay de repente, los ganchos que hay en redes sociales de lo que la industria médica no quiere que sepas, lo que los nutriólogos te han ocultado. O sea, todo lo de nutrición tiene que estar probado científicamente, no es una opinión, es algo, no es que yo te lo diga porque se me ocurrió, por mi experiencia propia, es algo que tiene que estar respaldado por estudios, por ciencia y todo eso vemos que sabemos que es demasiado metódico y que toma tiempo. Este también va a doler, gente que te vende soluciones iguales para todos. Esta dieta te sirve a ti, pero le sirve a tu vecino, pero le sirve a tu mamá y le sirve a tu hijo también. Ese es un súper foco rojo, porque como lo acabo de decir, en nutrición, en salud, todo es un depende, todo es un súper personalizado. Entonces, si tú realmente lo que quieres es saber a quién decir, con quién sí y con quién no, en redes sociales, yo te diría que más que te fijes en los números de las personas, te fijes en sus credenciales y una vez que te fijes en tus credenciales, sé es un nutriólogo, sí hay cédula profesional, también fíjate en su especialidad, porque yo puedo ser una nutrióloga especialista en trastornos de la conducta alimentaria, pero no me puedo poner a hablar o no debería ponerme a hablar tanto de nutrición y deporte porque no es mi área. Lo puedo hacer, sí, pero quizá no sepa, o sea, quizá yo me quede un poco corta en este sentido, porque en nutrición también tenemos estas áreas de especialización. Otra cosa en el tema de nutrición sobre todo, es que los nutriólogos sí podemos recomendar suplementos, sí, pero mucho ojo con hoy en día que todos los suplementos para todos, no.

55:23
Adriana Puente. Yo diría que para que te deje un nutriólogo un suplemento siempre debe de haber atrás un examen médico, algo clínico que avale que tú necesitas X o Y suplementos, no nada más porque está de moda. Los suplementos claro que nos ayudan, claro que son importantes. La alimentación de hoy en día es menos saludable que hace 50 años por todo el tema de la tierra, hay menos nutrientes disponibles, sí, pero eso no significa que todos necesiten los mismos suplementos. Checa bien las credenciales de la persona. Si puedes checar también como su trabajo, informarte un poco más de sus estudios o de casos de personas, opiniones, hoy en día valen mucho las opiniones, todo eso te puede ayudar mucho a decidir bien qué creer y qué no creer, pero no nada más nunca basarte en el número de seguidores o en el marketing que la persona misma pudiera tener por detrás. Antes de despedirme, me gustaría dejarlos con esta imagen mental. Imaginemos a una persona, se llama Ana y es una persona común y corriente con un trabajo de oficina. Ana, lamentablemente todos los días se desvela, está scrolleando en el celular, se levanta entonces al día siguiente a las prisas y ya no le da tiempo de desayunar, nada más agarra un café, unas galletas, se va a la oficina y en la oficina pues está como de malas porque pues tiene hambre, no durmió bien, acaba su trabajo y llega cansadísima a su casa. Obviamente bajo este escenario, pues no le da tiempo ni ganas de cocinar y entonces pide algo, pide algo de comer, como cenó muy tarde, pues obviamente en la noche vuelve el mismo problema, no puede dormir, no puede dormir, celular, y así está. Está atrapada en este bucle, en un bucle que lamentablemente a veces es la realidad de muchas personas. Un día decide hacer una acción diferente, una acción que todos podemos hacer, una acción que se ve bastante inocente, pero ella no sabe que esa acción va a tener un gran cambio en su vida y esa acción es dormirse más temprano, así de sencillo. Se duerme más temprano y, ¿qué sucede? Como se durmió más temprano, al día siguiente se levanta con más energía, un poquito más temprano. Le da tiempo de armarse un desayuno más en forma. Desayuna en su casa, llega a la oficina, está de mejor humor. Como está de mejor humor, acaba más temprano su trabajo, llega a su casa y entonces dice, sabes qué, hoy me voy a salir a caminar. Se sale a caminar. Como hubo movimiento en la tarde, en la noche también duerme más tranquila, ya no necesita estarse arrullando con el scroll y entonces su vida va mejorando por una acción bien chiquita. Esto es un efecto estudiado que es el efecto bola de nieve. Una pequeña acción buena o mala puede tener un impacto significativo para todas las demás áreas de nuestra vida. No necesitamos un cambio extremo para ganar salud, para cambiar nuestra vida.

58:33
Adriana Puente. No necesitamos esas, cumplir esas promesas que muchas veces nos prometemos en año nuevo. A veces el cambio está ahí, a la mano, es nada más cosa de tomarlo y acuérdense que para construir una vida saludable no tienes que dar pasos agigantados. A veces los pequeños pasos pero constantes son lo que te van a llevar a una vida de bienestar y a una vida plena, no nada más para tu cuerpo, sino también para tu mente y tus emociones.