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Jordi Sierra i Fabra. Mira, cuando empecé a publicar libros para jóvenes, eso es importante, el “para jóvenes”. La gente cree que escribo libros para tal o para cual. No, escribo libros de niños o de jóvenes. El “para” es dirigido, el “de” es propio. Entonces, yo hago libros de niños o de jóvenes y yendo por España, por escuelas, porque me apeteció… Yo fui de los primeros en España, años 80, en decir a las editoriales: “Quiero ir a escuelas, quiero ver a mi gente, a mi público”. Y he dado charlas en lugares de todo el mundo, todo el mundo. Me he pateado toda América Latina, de arriba a abajo, yendo a lugares increíbles, increíbles. Entonces, me encontraba muchas veces en algún lugar de España, de México o de Colombia. No, Colombia no, porque aún no había llegado. Y me decían muchos chicos jóvenes: “Quiero ser escritor, y mi padre no me deja”, como el mío. “Quiero ser escritor, pero vivo en un pueblito y no voy a conseguirlo”. Yo siempre les decía: “Hijo, confía en ti, depende de ti, de nadie más. Estás tú, esto, tu cabeza, nada más”. Hay un problema muy grave, no solamente en España, sino en muchas partes, eso salió en España hace un par de años, una encuesta nacional preguntando a la gente joven cómo se sentía. Y la mitad dijo que no se sentía bien consigo mismo. Que no le gustaba su aspecto o su cuerpo, su tal. A ver, si quieres ser artista, tienes que sentir amor por ti mismo para poder darlo a los demás. Y aunque no seas artista, si estás todo el día mal contigo mismo, crearás una atmósfera negativa a tu alrededor. Por tanto, tienes que estar bien, eres así y punto. Te ha tocado esto. Pero siempre dentro de cualquier ser humano algo que le hace diferente. Y que si encuentra y potencia, lo consigue. Así que yo me encontraba con ese tipo de gente que quería ser escritor y un día pensé: haré un premio literario, para menores de 18 años, para obligarles a escribir, a que digan: “Hay un premio con plata y además se publica el libro en el que yo puedo optar y me harán caso”. Ese premio, lleva ya 22 años, necesitaba un amparo. A ver, ¿qué pasa? Que como soy tan guapo, he hecho un premio con mi nombre. No, hacía falta una fundación que lo amparase. Y ahí nació la ‘Fundación Jordi Sierra i Fabra’, en Barcelona. Pero yo había llegado a Colombia cuatro años antes, tenía muchos amigos en Medellín, me adoptaron, ya soy paisa, sí, ya sé que aquí todos sois rolos, pero yo soy paisa, ¿qué le vamos a hacer? Me adoptaron, tuve amigos y un día mi mejor amigo me dijo: “Qué pena no hacer algo así aquí en Colombia”. Y pensé: “Bueno, ¿cuánto costaría?” No soy rico, no soy rico, pero sí estoy loco perdido. Y vi que no era mucho y creé dos fundaciones, no una, dos, la de Barcelona y la de Medellín. Y creé un puente cultural Barcelona-Medellín, Cataluña-Antioquia, Colombia-España. Mandamos un montón de escritores de un lado para otro. Empezamos a hacer cosas. El Premio Literario lleva ya 22 años. La gente que lo ganó hace 15 o 20 años, hoy en día son, en España, escritores consagrados, que están publicando libros. En Medellín hemos dado asistencia a miles, pero miles, de desplazados, chicos, sacándoles de la guerrilla, del narco, de lo que sea.