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Cómo cuidar tu microbiota aunque lleves una vida de locos

Silvia Gómez Senent

Cómo cuidar tu microbiota aunque lleves una vida de locos

Silvia Gómez Senent

Doctora


Creando oportunidades

Silvia Gómez Senent

Silvia Gómez Senent, doctora especializada en microbiota, salud digestiva y permeabilidad intestinal nos lleva de viaje en este episodio al increíble mundo de la microbiota que vive en nuestro interior.
Autora de La vida que nos habita, dedica su trabajo a divulgar la importancia de cuidar nuestro ecosistema intestinal y así prevenir enfermedades y llevar una vida sana. Su mirada conecta ciencia y divulgación para descubrir cómo pequeños cambios en nuestros hábitos pueden ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida.


Transcripción

00:00
Silvia Gómez Senent. Hasta hace nada se pensaba que el intestino, el aparato digestivo, solo se encargaba de digerir alimentos. Hoy sabemos mucho más. Sabemos que se comunica con el cerebro, regula el sistema inmune y equilibra el sistema endocrino. Pero yo quiero lanzar una pregunta. Si el intestino es tan importante y afecta tanto a nuestra salud, ¿por qué no le prestamos tanta atención? Yo os quiero explicar lo que es el intestino, cómo lo cuento a mis pacientes, y es como una casa. La pared intestinal, imaginaos que es una casa formada por diferentes estructuras. Una casa tiene una pared con unos ladrillos. Esos ladrillos son las células del intestino, que dan sustento, que nos protegen. Esas células no serían nada si no tuvieran un cemento al que agarrarse. Un cemento que lo que va a permitir es que no haya fugas, no haya filtraciones. Eso es lo que se conoce como permeabilidad intestinal. Pero, además de todo eso, hay una capa superior que es una capa de moco, una capa que lo que hace es ser impermeable, que esa casa, cuando llueve, no se empape, no haya filtraciones hacia el interior. Y lo más bonito de todo es que, encima de esa capa, ¿qué hay? La microbiota. Este mundo tan fascinante del que hoy he venido a contaros. Claro, una casa es una estructura, pero necesita tener, por ejemplo, un sistema eléctrico y que, de alguna manera, pueda soportar ciertas cosas. Bien, pues en el intestino ese sistema eléctrico, ¿qué es? Las neuronas. El sistema nervioso que tenemos en el intestino. Y además esa casa tiene una alarma, no queremos que entren extraños a nuestra casa. ¿Quién hace eso? El sistema inmunitario. Eso también lo tiene nuestro intestino. De tal manera, tenemos que entender que esto que vamos a contar es algo que impacta muchísimo en nuestra salud. Y, sobre todo, porque el intestino, si nosotros lo colocáramos en un espacio muy grande, ocupa dos canchas de tenis con todas estas estructuras que os he contado. ¿No creéis que merece la pena que le prestemos atención a un órgano que ha sido olvidado durante muchos años?

02:48
María. Hola, Silvia. Mi nombre es María y yo quería hacerte una pregunta porque últimamente escuchamos mucho hablar sobre la microbiota y su importancia, pero realmente no tenemos mucha información sobre ello. ¿Podrías explicarnos más acerca de lo que es y por qué es tan importante?

03:03
Silvia Gómez Senent. Mirad, la microbiota es una de esas capas de la que os he hablado de la casa, de nuestro intestino. La microbiota es un conjunto de microorganismos, de bichitos que están en nuestro intestino. Tenemos bacterias, muchas especies de bacterias, tenemos virus, tenemos hongos, tenemos parásitos y, dentro de todo ese grupo, hay microorganismos que son buenos y otros no tan buenos. Cuando yo empecé a estudiar todo esto, no os voy a engañar, me sentí muy abrumada porque la microbiota tiene unos nombres muy peculiares y yo pensaba: » ¿Cómo puedo entender esto en mi día a día? » Pues os voy a poner un ejemplo de lo que me pasó en aquel momento y es: yo creo que lo voy a comparar con el universo Marvel. ¿Sabéis lo que es? ¿Esto por qué? Se me podía haber ocurrido otra idea, pero no, en ese momento mis hijos y mi marido son muy fans del universo Marvel y, en las conversaciones que teníamos en la cena, hablaban de villanos, de superhéroes, de equilibrios, de un mundo, de otro y yo dije: » Esto me está sonando a lo que estoy empezando a estudiar «. Entonces, efectivamente, para entenderlo y para que todos lo entendamos empecé a usar esa analogía. Y, como en cualquier película de superhéroes, tenemos los superhéroes, Capitán América, Iron Man, que nos van a proteger, van a proteger nuestro intestino, nuestra barrera intestinal, para que nuestro sistema inmune esté perfecto. También hay villanos. Villanos que son necesarios, ¿por qué? Porque así los superhéroes pueden seguir existiendo. La salud no va de destruir villanos, la salud va de equilibrar. Y eso es lo que vamos a hacer en el intestino, equilibrar para que los superhéroes siempre predominen y no cojan fuerza los villanos. Los villanos se van a hacer fuertes, ¿cuándo? Con el estrés, el sedentarismo, la mala alimentación… Y eso es lo que no podemos pretender que le suceda a nuestro intestino. Es verdad que el mundo de la microbiota ha cambiado mucho pero ya hay datos en la edad de los emperadores romanos, que dicen que había un emperador, el emperador Plinio, que daba leches fermentadas cuando sus súbditos tenían problemas digestivos. Luego, más adelante, se investigó realmente que los niños amamantados tenían una microbiota diferente a los niños a los que se les daba fórmula. Pero el hito más importante fue cuando un investigador del Instituto Pasteur hizo un estudio en una aldeita chiquitita de los Balcanes y vio que esa gente vivía muchos años, vivía muchos años y con una calidad de vida extraordinaria. ¿Sabéis qué era? Pues una leche que tomaban, una leche que tenía bacterias. Esto ha ido cambiando a lo largo del tiempo. Nosotros, cuando hemos ido intentando entender esa microbiota de nuestro intestino, no podíamos concebir que hubiera villanos y superhéroes. Cuando se analizaban muestras de heces en nuestros propios pacientes, ¿qué salían? Villanos. La Salmonella, E. coli, seguro que os sonarán. Entonces, siempre se ha pensado que en la microbiota intestinal lo único que había eran villanos. Y fue gracias a las técnicas de PCR, que os sonarán por el COVID, cuando se empezaron a determinar diferentes especies que realmente nos dieron la luz y nos hicieron comprender que en el intestino hay mucho más que villanos, hay muchos superhéroes.

06:54
Castillo. Hola, Silvia, encantada de saludarte. Mi nombre es Castillo y verás, durante mi embarazo estuve buscando información de qué es lo que nos pasa ahí dentro pero no encontré mucha acerca de la microbiota. Y la pregunta es en relación a qué cambios o qué ocurre en esa etapa tan importante de la mujer.

07:23
Silvia Gómez Senent. Gracias por tu pregunta, una pregunta muy interesante y muy de actualidad. ¿Qué ha pasado hasta hace poco? Yo creo que muchas veces no nos preparan para el embarazo y con las técnicas estas que os comento de secuenciación se ha ido viendo que el útero no es un órgano estéril, que es lo que siempre se ha pensado. En el útero hay microorganismos, también, como la microbiota del intestino. Se han hecho muchos estudios analizando, por ejemplo, el meconio, el cordón umbilical del bebé, la placenta y hay componente bacteriano. Por tanto sí que parece que ya hay microorganismos en el útero, cuando el bebé está en el útero. Esto es muy importante porque nos cambia la visión de lo que es un embarazo en una mujer porque, realmente, lo que sí sabemos es que la mujer cuando tiene un bebé ya le está transmitiendo muchísima información: información metabólica, información del sistema inmune, información microbiana. ¿Qué podemos hacer? ¿Qué es lo que afecta a la mujer estando embarazada? Pues obviamente el tipo de alimentación. Esto también es importante que lo tengamos en cuenta. Una madre con una alimentación desequilibrada, con una alimentación muy rica en ultraprocesados ya va a condicionar unos cambios en su microbiota y en la del propio feto. El estrés que padezca esa mujer durante el embarazo también es muy importante a tener en cuenta. El descanso. Si la mujer tiene alguna enfermedad crónica. Esto también es impactante porque sí que se lo podemos transmitir a nuestros hijos. Y una cosa también relevante es la edad gestacional. Yo creo que esto lo entendemos todos como sentido común. Un niño cuando nace de manera prematura sabemos o entendemos que sus órganos a lo mejor no se han desarrollado. Pues esto pasa igual con la microbiota. En el embarazo también hay una parte de la microbiota materna que pasa al bebé. Puede pasar de diferentes maneras. Desde el tubo digestivo de la madre al feto, por la placenta. También la microbiota oral de la madre, que cada vez tiene mayor importancia. Muchos de los ginecólogos, actualmente, ya recomiendan una higiene oral durante muchas partes del embarazo para, precisamente, asegurarnos que la microbiota oral de la madre sea adecuada y no se pase al bebé. Y luego la microbiota vaginal, la microbiota propia de la madre, de manera ascendente, sube también al bebé. Todo esto está condicionado por mecanismos de comunicación entre el feto y la madre. Pero también hay un aporte genético, obviamente. Si la microbiota de la madre es buena, tiene una buena genética, obviamente se lo vamos a poder trasladar a nuestros bebés. El embarazo es una etapa en la que la mujer, cuidándose, puede aportar mucho valor al niño que va a nacer. Pero no solo eso. También tenemos que conocer que la forma en la que ese bebé nace, el parto vaginal, la cesárea, son diferentes. No quiero demonizar. Pero sí que, por supuesto, a nivel microbiano es mucho mejor un bebé que nace por vía vaginal. ¿Por qué?

11:00
Silvia Gómez Senent. Porque según va pasando por el canal del parto, lo que va a coger es lactobacillus, que son las bacterias propias de la vagina. Y se ha visto, se han hecho estudios comparativos de la microbiota de un niño nacido vía vaginal y vía cesárea, y es diferente. Insisto, no es demonizar. La cesárea ha cambiado vidas y ha salvado vidas a muchísimas mujeres. Ojo, ¿vale? Pero a nivel microbiano sabemos que la microbiota que nos aporta ese tipo de parto es más favorable. Es verdad que se han ido haciendo estudios para intentar, con esos niños que nacen por cesárea, equilibrar su microbiota para que sea muy parecida a la de ese niño nacido vía vaginal, y se ha hecho una cosa que se llama siembras vaginales, que es que cuando el niño nace vía cesárea, como la microbiota que va a poseer es la de la piel o el entorno quirúrgico, es mojar un poco de algodón en la vagina de la mujer y restregárselo por la cara. De esa manera, lo que hace el bebé es deglutir y va a colonizar su intestino. Esto no es una práctica recomendada en general, pero sí que se han hecho muchos estudios que, haciendo esto en bebés nacidos por cesárea, su microbiota es similar a la microbiota de un niño nacido vía vaginal.

12:28
Isabel. Hola, Silvia. Soy Isabel. Uno de los mayores miedos de los padres cuando tenemos un bebé son los cólicos del lactante. Me gustaría saber a qué son debidos y cómo podemos evitarlos.

12:42
Silvia Gómez Senent. Bien, el cólico del lactante yo creo que es efectivamente lo más temido. Yo he sido sufridora por dos con mis dos hijos y es verdad que el tema del cólico del lactante ha cambiado. Siempre se pensaba que eran gases y que el niño tenía que expulsar los gases, que generaba un llanto insoportable para el niño y para los padres, ¿no? Pero esto ha hecho que el mundo de la microbiota nos haya dado herramientas para conocer que no es solo gases, que es un trastorno funcional digestivo en el que está alterada la microbiota del bebé. De hecho, hay estudios muy bonitos comparando niños que no tienen cólicos del lactante, menores de cinco meses, y niños con cólicos del lactante y su microbiota es diferente. Una microbiota diferente, y dices: » ¡Qué bien! «, pero es una microbiota diferente a favor de unas bacterias muy inflamatorias. Esa inflamación en el intestino del pequeño produce dolor, produce distensión y le hace llorar. Al final no deja de ser una falta de madurez del tubo digestivo y con el tiempo pasa. La forma de trabajar los cólicos del lactante son complejas, sobre todo cuando tienes un niño llorando a todo llorar y todos hemos hecho de todo, ¿verdad? Pasearle con el carrito, montarle en el coche, hacer de todo para que se calmara. El problema es que, como decía antes, al ser un trastorno funcional, falta madurez Y para esa madurez, muchas veces, no hay un tratamiento específico para que, de repente, ese intestino madure. ¿Qué podemos hacer? Pues siempre se hacen masajes que ayudan muchísimo a mover el intestino y que esos gases se puedan expulsar. Hay ya probióticos, cepas probióticas que ayudan a que no se forme tanto gas en ese intestino maduro y luego hay una serie de cosas que hacemos los padres mucho más a la desesperada pero que, efectivamente, tienen evidencia y es, por ejemplo, calmar con saquitos calientes. ¿Por qué? Porque el calor lo que va a hacer es relajar la musculatura del intestino y va a hacer que ese niño no tenga dolor. Una de las cosas que mejor ayuda es la lactancia materna. La lactancia materna protege a nuestros bebés de muchas cosas. ¿Y esto por qué es? ¿Qué contiene esa leche tan maravillosa? La lactancia, la leche materna, contiene unos elementos, entre ellos la lactosa, la conocéis, las grasas y un tercer elemento que es muy importante que son los oligosacáridos de la leche materna. Los oligosacáridos de la leche materna no dejan de ser tipos de azúcares que, cuando el bebé los ingiere, pasan de manera íntegra por todo el tubo digestivo del pequeño y, cuando llegan al colon, las bacterias que hay en el colon se alimentan de esos azúcares y empieza a crecer una microbiota antiinflamatoria. Maravilloso, ¿no? Lo que pasa es que los oligosacáridos que contiene nuestra leche son diferentes en cada mujer. Se ve que incluso en partes diferentes de España no es lo mismo la leche materna en una mujer andaluza que en una mujer de Asturias. Tiene sentido porque al final estamos hablando de alimentación, estrés, ¿verdad? Y no solo eso, también tenemos un concepto muy importante de la leche materna, que esto se ha descubierto hace no mucho, que la leche materna tiene microbiota. Tiene ella misma, por sí misma, microorganismos. 800 especies diferentes de bacterias. Tiene virus, tiene hongos, tiene parásitos… Y eso se lo estamos dando a nuestro bebé.

16:38
Silvia Gómez Senent. La leche materna, con toda esta mezcla de componentes, es maravillosa porque lo que va a hacer es proteger, regular su pared intestinal y estimular su sistema inmune. Esto es muy interesante en el desarrollo de enfermedades, a largo plazo, autoinmunes, alérgicas. Claro, la leche materna también influye y es diferente en función de la madre, por eso es tan importante. Muchas matronas cuando van a explicar a esas madres, sobre todo primerizas, cómo tienen que dar la lactancia, les explican qué tienen que hacer cuando están dando lactancia. Su alimentación, inciden otra vez, el estrés, el descansar bien. Todo eso influye en el tipo de microbiota.

17:27
Beatriz. Hola, Silvia. Soy Beatriz y quería saber: actualmente existe un problema de obesidad, sobre todo infantil. ¿Qué papel juega la microbiota en este exceso de peso?

17:39
Silvia Gómez Senent. La obesidad, todos hemos creído, hasta hace poco, que era una cosa de comer mal, no moverte y poco más. Hemos conocido, poco a poco, que la obesidad no deja de ser una enfermedad metabólica y en la que se produce una inflamación muy importante del cuerpo. En este caso la microbiota tiene mucho que decir también porque como la obesidad está siendo una pandemia, quizá aquí no tanto, pero en Estados Unidos este problema se vive demasiado, se han hecho muchos estudios analizando microbiota de personas normopeso, bajo peso y personas con obesidad. Y, efectivamente, hay unas diferencias tremendas entre un tipo de microbiota y otra. Una microbiota, en la persona obesa, muy inflamatoria. Pero es que además lo curioso es que cuando a esas personas les ponen a hacer una dieta baja en calorías, que es lo que nos han enseñado siempre, se cambia continuamente, y de manera muy rápida, esa alteración en la microbiota. Por tanto, está claro que la microbiota tiene un papel ahí. La pregunta que a mí siempre me cuesta responder, y la que nos gustaría tener a todos, es: ¿qué viene antes? ¿El cambio en la microbiota que genera una inflamación y produce obesidad? ¿O que esa persona, más obesa, de repente ha generado un cambio en la microbiota? Esto no lo sabemos. Se necesitan muchos años de estudio para esto. Lo que sí sabemos y lo que nos ha permitido este conocimiento es que podemos abordar la obesidad de otra manera. No sólo con dietas hipocalóricas o todos estos fármacos que hay ahora, los análogos de GLP-1. Podemos hacer cosas que modulen esa microbiota para que no se produzca esa inflamación. Y muy al hilo de la obesidad, también es una pandemia a nivel digestivo, a nivel de mi especialidad, es el hígado graso no alcohólico. Cada vez hay más personas que empiezan a tener depósito de grasa en el hígado. ¿Esto por qué es? El hígado sabemos que es un órgano que lo que hace es metabolizar las sustancias, los desechos, pero también los alimentos. Esta grasa se empieza a depositar en el hígado, inflama el hígado y, ¿qué puede producir? Una inflamación o hepatitis. Claro, aquí sí que se ha investigado muchísimo, muchísimo, y se ha visto, efectivamente, que en personas con esteatohepatitis no alcohólica o hígado metabólico, tiene diferentes nombres, la microbiota es totalmente diferente. Muy, muy diferente. Y no sólo eso, sino que además estas personas tienen aumento de la permeabilidad intestinal. ¿Os acordáis de la casa, de ese cemento que unía los ladrillos? Pues filtra, lo está filtrando todo. Ese intestino lo filtra todo. No es un cemento competente. Entonces, están pasando sustancias del intestino a la sangre y de la sangre al hígado. ¿Y qué sucede? Que se deposita en el hígado inflamándolo. Esto es una estrategia que, a día de hoy, hacemos con nuestros pacientes, intentar cerrar esa permeabilidad, equilibrar el intestino, para que la progresión del depósito de grasa en el hígado no vaya a más. ¿Qué es lo peor que le puede pasar a una persona con hígado graso? Una cirrosis y un tumor hepático.

21:23
Silvia Gómez Senent. Pues nos podemos adelantar, podemos cortar ese paso de un sitio a otro. Entonces, la microbiota ahora nos está aportando diferentes herramientas, no sólo terapéuticas, sino diagnósticas. Como se ha analizado mucha población con este problema y se ha visto qué tipo de alteración microbiana hay, se están intentando hacer técnicas diagnósticas con ese perfil y decir: » Tú tienes más riesgo de que esto te suceda «. O sea, no sólo nos va a ayudar en el tratamiento, sino en un diagnóstico precoz.

22:01
Hombre 1. Hola, Silvia. ¿A qué edad se termina de formar nuestro sistema digestivo y todo lo que vive en él? ¿Cuándo dejamos de crecer?

22:10
Silvia Gómez Senent. Fijaos, el sistema digestivo y la microbiota, en el momento en que más florece, en el momento en el que más construcción tiene, más se está desarrollando, es en la infancia y en la adolescencia. Siempre se ha pensado que venimos cargados de serie, que venimos con más genética y así tiene que ser. Pues no, la microbiota nos ha ido demostrando que esto no es así y que hay muchos factores externos que pueden hacer que esto vaya cambiando a lo largo del tiempo y que nuestra infancia, nuestra adolescencia, sea diferente. Esto es muy importante porque los pediatras llaman a un periodo muy concreto la ventana de oportunidad, los mil días de vida, entre tres, cuatro años, en los que se está conformando toda esa microbiota. Y esa microbiota es muy sensible, muy sensible a los cambios, a lo que pasa en ese niño, a lo que coma, con lo que se estresa, si hace ejercicio. ¿Por qué? Porque en esos primeros años de vida lo que va a suceder es que se va a crear lo que se conoce como las especies pioneras de la microbiota. Imaginaos un jardín, vamos a poner una especie de abono para que el intestino crezca. Esas son las especies pioneras que se forman en esa infancia y en esa adolescencia. Cuanto mejor sea la base microbiana de ese intestino, cuando vayamos creciendo y nos vayan pasando mil cosas que nos van a pasar, si esa base es buena, nuestra microbiota va a ser muy resiliente y nos va a permitir que, ante situaciones externas, volvamos a nuestra microbiota basal y nuestro intestino se recupere. En la infancia esto es muy importante, hemos hablado de la lactancia materna, pero la alimentación, la introducción de alimentos en el bebé, cómo se va haciendo, tiene una explicación. A medida que el bebé empieza con diferentes verduras, diferentes frutas, lo que va haciendo es que se va formando un tipo de microbiota diferente. Además, no sólo eso, que ese niño tenga hermanos también va a conformar su microbiota. ¿Por qué? Porque los hermanos ¿qué están haciendo? Se dan besos, comparten saliva y así estamos pasando fluidos, sistema inmune, que también conforma la microbiota. También hay estudios que dicen que si esos niños, tienen mascotas, perros, gatos, tienen mejores bifidobacterias, que son las bacterias más antiinflamatorias del intestino, que un niño que no tiene mascotas. Que viva en un pueblo, mucho mejor, que si lo hace en una ciudad más industrializada. Todo ese tipo de aspectos van cambiando esa microbiota hasta llegar a una edad en la que la microbiota es estable. Llega la adolescencia. La adolescencia es una etapa de cambios hormonales. Los cambios hormonales influyen en la microbiota, sobre todo, es muy llamativo en la mujer. Son cambios que lo que van a hacer es diferenciar un tipo de microbiota u otra. Si nuestros adolescentes están pegados a las pantallas, están comiendo ultraprocesados, si no se mueven, ahí también se está modificando la microbiota. Nuestra labor es muy importante, cuando somos padres, de intentar transmitir la importancia y el cuidado de nuestro intestino y de la microbiota en estas etapas de la vida.

26:10
Lucía. Hola, Silvia. Soy Lucía. Yo quiero hablar de las prisas, porque vivimos en un mundo que vamos siempre corriendo. Vamos corriendo al trabajo, a casa, millones de tareas que además nos imponemos y cada vez son más. En este contexto, ¿cómo podemos cuidar el aparato digestivo?

26:27
Silvia Gómez Senent. Efectivamente, el día a día es una prueba a nuestra microbiota. Comemos mal, rápido, delante del televisor, no dormimos bien, estamos estresados. Son factores que continuamente están estresando a nuestra microbiota. Os pongo el ejemplo del jardín. Tenemos un jardín. Si lo cuidamos, lo cultivamos, lo sembramos bien, nos va a dar unos beneficios tan importantes que merece la pena. Sin embargo, si no hacemos nada, no lo regamos, pues se va a empobrecer. ¿Qué herramientas, qué claves podemos usar para que a nuestra microbiota, a pesar de que llevamos una vida de locos, la podamos mantener equilibrada? No vengo a deciros aquí lo que todos sabéis ya. Cuando muchas veces en la consulta me dicen: » ¿Qué tengo que hacer? » Digo: » Tienes que cambiar tu alimentación «. Me dicen: » ¿Para eso he venido? » Pues sí, cada vez tenemos más evidencia de que la alimentación es fundamental para la microbiota. La microbiota se alimenta, fundamentalmente, de fibra vegetal. ¿Dónde la encontramos? Legumbres, cereales integrales, semillas, fruta, verdura. No descubro nada nuevo, pero es la realidad. ¿Por qué? Porque esa fibra vegetal, cuando la ingerimos, llega íntegra al colon y el colon, con todos sus bichitos, se alimentan de esa fibra y crecen, y crecen de manera sana. Crecen microorganismos buenos: Capitán América, Iron Man. ¿Vale? Otro de los alimentos importantes que debemos consumir en la alimentación son los polifenoles: el té, el café, el chocolate negro, el aceite de oliva que tenemos en nuestro país. Con todo eso, ¿qué produce nuestra microbiota? Tiene un efecto antiinflamatorio y antioxidante tremendo. ¿Y de qué debemos huir? De los ultraprocesados. Siempre se habla de esto y se da por hecho que no tenemos que tomar ultraprocesados. Y es verdad, ¿pero por qué? Porque se han hecho grandes estudios donde se dice que realmente el uso de ultraprocesados en una alimentación diaria produce un desequilibrio tan importante en la microbiota que nos produce inflamación. ¿Y la inflamación qué es? Pues que un órgano, en este caso el intestino, se empieza a desregular y empieza a liberar sustancias que pueden ir a cualquier parte del cuerpo y darnos problemas. La alimentación es la base, pero luego tenemos otra serie de cosas. ¿Qué os voy a contar? Gestionar el estrés. ¿No? A veces la vida nos pone en situaciones complicadísimas y la cosa es cómo lo gestionamos. Hay estudios en microbiota, también, muy bonitos de cómo una técnica, como es el mindfulness, mejora esa comunicación intestino-cerebro y equilibra la microbiota intestinal. Claro, cuando a uno le dices: » Tienes que hacer mindfulness «, la respuesta es: » Es que yo no sé poner la mente en blanco «. Bueno, no es eso, pero si a ti te ayuda a gestionar el estrés ir a una clase de baile, hazlo. Lo que sí tenemos claro es que el que tú sepas gestionar ese estrés, va a impactar en una microbiota mucho más saludable. Otro punto importante, el ejercicio. El ejercicio, que ahora también lo mencionamos tanto en las consultas, tiene mucha importancia. A nivel de microbiota y sistema digestivo, ¿por qué la tiene? La tiene porque conocemos diferentes tipos de microorganismos que actúan directamente sobre el músculo. Y el músculo, cuando ejercita, hace efecto en la microbiota intestinal. El músculo ahora es considerado un órgano como tal, porque libera muchas hormonas, libera muchas sustancias. Existe una comunicación intestino-músculo, por tanto, hay que hacer ejercicio. Y, preferiblemente, según los estudios en microbiota, ejercicio de fuerza. Otra cosa que también es llamativa, es decirle a la gente que nos rodea o a nuestros pacientes: » Tienes que dormir bien «. Y te dicen: » Ya me gustaría a mí «.

30:58
Silvia Gómez Senent. El descanso es fundamental, ¿por qué? Estamos hablando de que la microbiota, ¿qué es? Microorganismos vivos y tienen un ciclo, un ritmo circadiano igual que nosotros, que nuestras células, para que me entendáis. Entonces, necesitan un descanso, un recambio metabólico. Esos ciclos de sueño son muy importantes, el descanso, la luz del día, todo eso influye en la microbiota. Entonces, obviamente, una de las cosas que nos tenemos que plantear es que de nada sirve que hagamos una comida maravillosa si no gestionamos nuestro estrés, no dormimos bien o no hacemos nada de ejercicio. Esto, que es un pilar como muy básico y que todo el mundo entiende, pero no todo el mundo hace, sí que tiene mucho impacto a nivel digestivo. Y cuando digo a nivel digestivo siempre me voy a referir a que todo lo que trabajemos a nivel intestinal, de verdad os prometo, que tiene una repercusión fuera del aparato digestivo.

32:00
María. Hola, Silvia. Soy María y quería preguntarte si la microbiota afecta nuestro estado de ánimo.

32:05
Silvia Gómez Senent. A todos nos ha pasado que hemos tenido un examen, una entrevista de trabajo y nos hemos puesto nerviosos, nos duele la tripa y vamos mejor o peor al baño, ¿verdad? O esto que se dice también: » Tengo mariposas en el estómago «, cuando uno se enamora. Bueno, pues estos comentarios que se han hecho siempre, de toda la vida, yo se lo he oído decir a mis abuelos, bueno, sí que sabemos, ahora tiene un rigor científico y es que, efectivamente, el intestino, el tubo digestivo está conectado con el órgano más noble, el cerebro. ¿Cómo está conectado? Usa diferentes vías de comunicación. Hemos dicho, cuando hablaba de la casa, de esas capitas que tiene, el intestino se comunica con el cerebro a través del sistema inmune. No os olvidéis que el sistema inmune del intestino es el segundo más prevalente, el más abundante que hay en el organismo, que tiene todo el sentido del mundo. Nosotros nos relacionamos con el exterior a través de la piel y a través del tubo digestivo. Y tiene que haber una barrera que filtre cosas que a lo mejor absorbe el intestino y no nos conviene que pasen a la sangre. Ese sistema inmune que hay en el intestino, si nosotros tenemos un desequilibrio importante de la microbiota, ese sistema inmune va a estar activado para querer protegernos, de tal manera que ese sistema va a liberar una serie de sustancias que pueden ir al cerebro. También tenemos otra cosa que es muchas neuronas, ese sistema eléctrico que os contaba. Las neuronas del aparato digestivo se encargan de mover el intestino, que vayamos mejor o peor al baño, que nos duela la tripa, pero también se encargan de liberar una serie de sustancias que os sonarán a todos: serotonina, dopamina, neurotransmisores. Y además no solo esas neuronas, sino también ciertas bacterias que ya tenemos tipificadas, sabemos que liberan esas hormonas. De tal manera que una sustancia que es propia de una célula nerviosa, ¿dónde va a ir? Al cerebro. ¿Qué más tenemos? ¿Qué es lo que relaciona ese sistema digestivo con el cerebro? El nervio vago. El nervio vago, que tiene un nombre como si fuera vago, y no lo es, no sé si lo sabéis, viene del latín, vagabundear. Es un nervio que va por todo el cuerpo, con muchas ramificaciones, nos ayuda a sentir, a transmitir señales, pero también transmite todas estas sustancias, que os acabo de comentar, al cerebro. Y es una autopista en dos direcciones, del cerebro al intestino y del intestino al cerebro. De esa manera, se han hecho grandes estudios de cómo diferentes problemas del estado de ánimo tienen mucho que ver con el intestino. Hay un neurotransmisor, que os decía antes, la serotonina. La serotonina, que está muy implicada en la depresión, fundamentalmente, el 90% se fabrica en el intestino. Es verdad que uno dice: » Qué bien, ya tengo la clave «. No es del todo cierto. Toda esa serotonina no quiere decir que vaya al cerebro, pero ya tenemos ahí una parte importante en la que podemos trabajar. Igual que os contaba, como en diferentes enfermedades, ya se han hecho estudios analizando personas con ansiedad y depresión y personas que no padecían esto, y tienen una microbiota diferente. Y además, la microbiota diferente que tienen es una microbiota que se llama neuroactiva, que es la que genera esos neurotransmisores en defecto.

35:52
Silvia Gómez Senent. Por tanto, es otra ventana de oportunidad. ¿Veis qué sorpresas y alegrías os estoy dando? Cómo a través del intestino podemos ayudar a tantísima gente.

36:17
Moni. Hola, Silvia. Soy Moni. Por mucho que intentamos cuidar nuestra microbiota, es inevitable enfermarnos. ¿Cómo crees que pueden impactar o afectar a nuestra salud los antibióticos u otros medicamentos?

36:30
Silvia Gómez Senent. El antibiótico nos resuelve muchísimos problemas y eso es indudable. Nos resuelve infecciones que muchas veces son mortales. El problema del antibiótico es que durante mucho tiempo ha estado dando de manera desproporcionada. Y el antibiótico, efectivamente, cuando hay una bacteria, no olvidemos que siempre se da cuando hay una infección bacteriana, destruye la bacteria, pero no es tan exquisito para no llevarse el resto de microorganismos. Y esto es lo que ha ido avanzando, afortunadamente con el tiempo, y es: » Te tengo que dar un antibiótico pero vamos a ponerte un probiótico que minimice los efectos adversos de ese antibiótico «. Una de las causas y uno de los efectos secundarios más importantes de la toma de antibióticos, ¿sabéis cuál es? La diarrea. La diarrea, ¿por qué? Porque en un consumo de antibióticos de unos días de duración, incluso de dos, tres días, estamos hablando de muy poquito tiempo, se cambia la microbiota y eso condiciona desajustes en ese equilibrio que hemos estado hablando y produce diarrea. El problema es que si nosotros no tenemos esa microbiota que os contaba de esas especies pioneras, tenemos una microbiota resiliente que durante la infancia y la adolescencia la hemos cultivado, nuestra diarrea va a ser mucho más aparatosa que alguien que su base microbiana es mucho mejor. Entonces, ahora mismo, ya por guías clínicas, desde el punto de vista científico, cuando tomamos un antibiótico hay que poner un probiótico. ¿Por qué? Porque vamos a minimizar ese efecto secundario y, sobre todo, porque cuando ese antibiótico afecta a esa microbiota que es buena, el que se recupere suele tardar mucho. Y luego otro problema del consumo de antibióticos, que quizás es un poquito menos frecuente o no se oye tanto, es una cosa que se llama » infección por clostridium difficile «. Es una bacteria que cuando personas, sobre todo hospitalizadas, toman antibióticos, esta bacteria que solemos tener en nuestra microbiota se convierte en villano y da una enfermedad del colon muy grave, muy grave. Entonces, en estos casos, para evitar llegar a estas situaciones, incluso hay ciertos pacientes que se les ha tenido que quitar el colon por una infección de este tipo. Vamos a adelantarnos. Vamos a poner probióticos. Pero es que no sólo es el uso de antibióticos. Se ha ido investigando que ciertos fármacos que usamos de una manera quizá anodina, de una manera crónica y mal indicada, insisto, mal indicada, también tiene efectos deletéreos en el intestino. Uno que seguro alguno de vosotros habéis consumido, los inhibidores de la bomba de protones, es el omeprazol. Nuestras personas mayores no es que tomen omeprazol, es que lo llevan tomando años, y muchas veces sin ningún criterio. Porque se ha dado el omeprazol con la idea de: » Te protejo el estómago «. Y bien en algunos casos, y tiene sus indicaciones pero te produce una serie de problemas. ¿Cuál? Que inhibe el ácido del estómago. Si inhibe el ácido del estómago, ¿qué pasa? Pues que empiezan a crecer microorganismos que estaban sujetos por ese ácido del estómago. Entonces, cuidado con esto. Ya digo que fármacos que pensamos que no dan ningún problema, a nivel microbiota también lo dan. Y hablo de fármacos antiinflamatorios que también hemos usado todos en muchas ocasiones o fármacos que se usan para la diabetes, pues también.

40:32
Silvia Gómez Senent. La cosa es saber de dónde partimos, cómo nos encontramos, cómo está nuestro intestino y si hay dudas, poner un probiótico. Porque eso nos va a garantizar que el intestino esté por lo menos cubierto.

40:45
Susana. Hola, Silvia. Me llamo Susana. Ya nos has dicho que influyen, sobre todo en la mujer, y en todas sus etapas, todas las hormonas. Has hablado del embarazo. Me gustaría que hicieras un poco de inciso en la menopausia. ¿Cómo influye la menopausia en la microbiota y qué podemos hacer para poder sobrellevarlo mejor?

41:07
Silvia Gómez Senent. Bien, si os parece, antes de llegar a la menopausia, os voy a contar qué efecto tiene desde que somos niñas, porque esto tampoco no nos lo cuentan, ¿verdad? O por lo menos a mí no me lo contaron. Cada vez entendemos más la microbiota, y ahora voy a dejar de hablar de la intestinal. Las mujeres tenemos microbiota en la vagina y tenemos microbiota en el endometrio, en el útero. La microbiota que hay en la vagina y en el útero siempre han generado muchas dudas porque no se sabía bien si esto existía o no. Se pensaba que eran unas estructuras anatómicas que servían para estar embarazadas. Se ha ido investigando y, efectivamente, la microbiota vaginal tiene muchísimas bacterias, en concreto los lactobacillus. Los lactobacillus en la vagina, ¿qué producen? Esa bacteria en concreto lo que hace es liberar una serie de sustancias que son antibióticos naturales y, además, permiten que la vagina esté en un medio ácido. ¿Qué hace que sea ácida? Pues que no crezcan microorganismos, patógenos, microorganismos que nos pueden provocar una enfermedad. Esto es muy importante por lo que luego contaré de la menopausia. Claro, cuando una niña es pequeñita, no tiene estrógenos, en su microbiota vaginal no hay lactobacillus. Pero a medida que se va desarrollando, ¿qué va pasando? Que esos estrógenos liberan, estimulan las células de la vagina y generan una sustancia que se llama glucógeno. ¿Y el glucógeno qué hace? Alimentar a los lactobacillus. Entonces, de repente, esa niña que está preadolescente empieza a generar muchos lactobacillus en su vagina y va a generar un ambiente ácido para evitarle infecciones, le va a venir la menstruación, y van a venir una serie de cambios hormonales que tienen que proteger a esa vagina. Claro, en cualquiera de nosotras, si nos hiciéramos un estudio en microbiota vaginal, la especie como digo predominante va a ser el lactobacillus. Cuando este equilibrio desaparece y bajan los lactobacillus ¿qué pasa? La vagina en vez de ser ácida se pone más alcalina y empiezan a sobre crecer villanos. Y ahí es cuando tenemos infecciones. Entonces, cada vez se da más valor a trabajar la microbiota vaginal no sólo desde el antibiótico cuando hay una infección sino a equilibrar. Y es esto parecido, aunque nos ha llegado mucho más tarde, a la microbiota del endometrio. La microbiota del endometrio hasta hace dos años, no mucho más, no era relevante. ¿Y sabéis para lo que es relevante? Para la fertilidad. Ahora hay muchos estudios que posicionan el estudio concreto de la microbiota endometrial para una mujer que se quiere quedar embarazada. ¿Por qué? Porque en el endometrio también predomina el lactobacillus. Cuando hay un desequilibrio y se produce una disbiosis del endometrio empieza a inflamarse el endometrio y se produce una condición que se llama, desde el punto de vista médico, endometritis. ¿Eso qué va a hacer? Que cuando una mujer se queda embarazada el óvulo fecundado como el endometrio está muy inflamado no se queda y se pierde. ¿Qué nos encontramos? Abortos de repetición, fallos de implantación. Esa necesidad creciente que se ha visto en los últimos años de mujeres de ahora, que tienen cada vez más problemas para quedarse embarazadas, ha hecho investigar más esa microbiota endometrial y darse cuenta que realmente es importante, también, conocerla.

45:04
Silvia Gómez Senent. ¿Qué pasa en la menopausia? En la menopausia van cayendo los estrógenos. ¿Qué hemos dicho antes? Si el estrógeno es el que estimula la formación del lactobacillus la vagina se va a empezar a desequilibrar. Por eso a las mujeres con menopausia ¿qué les sucede? Sequedad vaginal, infecciones de repetición pero además eso se extrapola también al aparato urinario. En mujeres lo tenemos todo muy pegadito: infecciones urinarias de repetición. Pero fijaos, voy más allá. Decía que no iba a hablar de la microbiota intestinal pero sí voy a hablar. Se ha investigado que en el intestino hay un tipo concreto de bacterias que se conocen como estroboloma que se encargan de generar unas enzimas que ayudan a que el estrógeno de la mujer se metabolice. Os lo voy a explicar. El estrógeno de cualquiera de nosotras va por la sangre. Llega al hígado, que es lo habitual. Hablábamos antes de cómo el hígado depura sustancias, metaboliza sustancias, y el estrógeno pasa al hígado. Y el hígado tiene dos formas de hacerlo. Una parte de ese estrógeno se va a ir otra vez a la sangre y se libera por la orina y otra parte, la más importante del estrógeno, el hígado va a hacer una serie de cambios pequeñitos y luego va a llegar al intestino. Lo va a expulsar a través de la bilis al intestino. En ese intestino hay un tipo de bacterias que van a volver a modificar el estrógeno para que se vuelva a absorber. ¿Sí? ¿Esto qué quiere decir? Nos ha abierto otra ventana importante de oportunidad porque, por ejemplo, en mujeres con un exceso de estrógenos, ¿qué enfermedades? Endometriosis. Si nosotros regulamos el intestino para que no se absorban tantos estrógenos podemos ayudar a mejorar la enfermedad. En la menopausia pasa lo contrario. ¿Qué es lo que necesito ahí? Que haya un poquito más de estrógeno para que no tengamos todos esos problemas derivados de la carencia del estrógeno. Pues ahí es donde estamos trabajando. Investigando esos perfiles de microbiota para dar probióticos y suplementos que ayuden a que en la mujer que entra en la menopausia pueda subirlos siempre teniendo cuidado con todo lo que tiene que ver con los tumores hormonodependientes, por supuestísimo. Pero lo podemos hacer con probióticos que son libres de estrógenos, de fármacos que al final pueden modular y evitar enfermedades que no tengan que ver con el estrógeno.

47:50
Conchi. Hola, Silvia. Soy Conchi. Quería preguntarte cuáles son, según tu criterio, los errores más comunes que cometemos con nuestra salud intestinal.

48:01
Silvia Gómez Senent. Pues hay varios. Uno de ellos, voy a empezar por ese porque es verdad que es muy muy frecuente, ahora está la orden del día el que todo el mundo tome suplementos de cualquier tipo y de cualquier manera. Pasa lo mismo con el probiótico. Cuando nos pasa cualquier cosa nos cogemos un probiótico y yo soy friki no, lo siguiente de los probióticos. Pero entendiendo en qué situación hay que ponerlos y cuáles hay que poner. No todos los probióticos valen y no todos valen para lo mismo. Es algo que repito muchísimo. Esto es muy importante porque, ¿qué es el probiótico? Al final es dar bacterias, bacterias vivas de nuestro propio intestino. Os voy a dar un truco que sirve mucho y es que, desgraciadamente, en las farmacias muchas veces hay probióticos que no tienen estudios médicos detrás y ni siquiera están bien tipificados. ¿Qué tenemos que ver para saber si un probiótico es de calidad y en qué momento lo podemos tomar? Es muy fácil, yo lo entiendo así: el probiótico tiene un nombre y dos apellidos Yo soy Silvia Gómez Senent, pues los probióticos tienen lo mismo, por ejemplo, Lactobacillus plantarum DR7. Esta cepa, este nombre, Lactobacillus, es el género de la bacteria; plantarum, especie; DR7, la designación alfanumérica. Segundo apellido. ¿Sabéis para qué sirve? Para la ansiedad. Os pongo otro ejemplo. Lactobacillus plantarum IB209 ¿Sabéis para qué sirve? Aparentemente es el mismo probiótico, si no nos fijamos en ese segundo apellido, para la diarrea. Esto es importante porque realmente muchas veces se están consumiendo probióticos solo con nombre y primer apellido. No puede ser igual yo no soy igual a otra Silvia Gómez que haya por la calle. Mejor o peor, pero no soy igual. Pues esto pasa con los probióticos. Claro, ¿hay algún problema en tomar probióticos? Problema, a día de hoy todavía no tenemos datos suficientes para analizar si toda la gente que toma probióticos, puede tener algún problema luego. Todavía no tenemos esa evidencia. Pero está claro que si lo hacemos bien desde el principio la persona va a tener un efecto mucho más deseable, inmediato y realmente va a creer en algo que tiene una evidencia científica. Cuidado con esto. Muy importante el uso de probióticos para todo y sirven para todo. Sabemos ya que ciertos probióticos, ciertas bacterias, tienen su efecto en muchas cosas. Aquí hay que asesorarse con profesionales que estén formados en esto. Segundo punto importante. Comemos muy deprisa. Esto es muy importante a nivel digestivo. Cuando nosotros comemos muy deprisa, o cuando estamos viendo la televisión, trabajando. Yo misma muchas veces, en consulta, trabajo y estoy comiendo. Estamos activando el sistema nervioso simpático. Y eso, ¿qué nos está produciendo? Que mastiquemos peor, aunque os parezca irreal, sí. Disminuimos la cantidad de jugo gástrico y de pancreático. Por tanto, de esa manera estamos alterando nuestra microbiota, también. Otra de las cosas que también hacemos mal es, decía, tomar suplementos detox.

51:43
Silvia Gómez Senent. Me tengo que limpiar. Bueno, ya tenemos órganos en nuestro cuerpo que nos limpian: el riñón, el hígado, el propio intestino. Habrá que hacer de todo si tú tienes una alteración en ese nivel, pero si no, no. ¿Por qué? Porque si estamos tomando mucho suplemento, estamos sobrecargando ¿el qué? El hígado. Cuidado con esto también. Y luego otro efecto y un problema muy grande que nos encontramos en las consultas es la restricción de alimentos. Es normal, y yo lo comprendo, cuando uno padece síntomas digestivos, lo primero que echa a la mano es: » Yo creo que esto me sienta mal, me lo voy a quitar «. Es verdad, yo misma lo haría. El problema es que si tú retiras ese alimento y lo retiras de manera continua, ¿sabéis lo que está pasando? Que la microbiota se va a hacer más torpe, se va a hacer más vaga. Y cuando queramos introducir ese alimento nos va a costar un poquito más. No se deben quitar alimentos sin supervisión porque eso al final va a generar ciertas intolerancias y ciertos problemas en la microbiota. Es verdad que uno puede decir, de repente: » Hasta que me vean me quito el gluten «, que ahora todo el mundo se quita el gluten. Bueno, está bien, ¿pero no sería mejor tomar un gluten de calidad? . Me explico, muchas de las personas que les sienta mal el gluten es porque es un gluten malo. El pan del supermercado, de un supermercado normal, tiene muchos azúcares, tiene muchas harinas, y no es el propio gluten el que te está dando el problema. Cuidado con esto. El evitar, el restringir ciertos alimentos de una manera generalizada, yo no lo recomiendo. Y hay una cosa que digo a mis pacientes que es: » No necesitamos tener una microbiota perfecta. Necesitamos tener una microbiota consistente «. ¿Y esto cómo lo podemos conseguir? Yo explico una regla que, aunque la he adaptado a mi manera, está descrita. La regla de 80-20, por si os puede ayudar. ¿Esto qué significa? Significa que, seguro que estáis pensando: » El 80% del tiempo lo hago bien y el 20% me pongo a comer ultraprocesados «. No, no estoy diciendo eso. Lo que estoy diciendo es que realmente si nuestro 80% del tiempo lo hacemos con cierto criterio, con cierta sensatez, si un día nos pasamos no pasa nada. La microbiota no se altera porque un sábado me tome una pizza y se recupera si el lunes ya me tomo un batido detox. No. La microbiota responde a cambios repetidos en el tiempo y duraderos, en semanas, meses y años. ¿Vale? Entonces, muchas veces hay personas que son súper estrictas con la alimentación de lunes a domingo y fiestas de guardar. No. Podemos ser mucho más flexibles porque eso además hace que nuestra microbiota sea mucho más sabia y que cuando nos pasemos, si tenemos esa microbiota de base buena, nos vamos a recuperar enseguida. Y luego, también, pensad una cosa. Una persona que vive por y para la alimentación tiene una obsesión y un agobio constante. ¿Eso no genera estrés? Eje intestino-cerebro. Pues en eso tenemos que tener cuidado porque al final esto va de equilibrios, va de entender que la vida fluye y que muchas veces nos tenemos que tomar algo que no es lo más ideal pero no pasa nada. Esa regla, que ya digo, es algo muy absurdo pero ayuda mucho a los pacientes sobre todo cuando tienen mucha intolerancia, cuando tienen muchos problemas digestivos porque, como decía antes, en la mayoría de las personas con problemas digestivos a día de hoy el problema no es el alimento, el problema es el aparato digestivo.

56:04
Silvia Gómez Senent. Somos un país que nos reunimos siempre alrededor de una mesa, quedamos a tomar un café. Imaginaos todas esas personas que tienen problemas digestivos, y esto es una realidad muy dura, no pueden salir a tomar cafés, no pueden quedar a comer porque no saben si les va a sentar mal. La clave de verdad es el tubo digestivo, es esa microbiota, no es tanto el alimento.

56:45
Daniela. Hola, Silvia. Soy Daniela. Quería preguntarte hasta qué punto el cuidado de nuestro intestino puede afectar o influir en el desarrollo de enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson.

56:58
Silvia Gómez Senent. Hablábamos del eje intestino-cerebro y va un poquito por aquí la historia. Sabéis que el Alzheimer es una enfermedad, es la demencia más frecuente que tenemos ahora mismo. De una manera muy sencilla, lo que se produce son acúmulos de una serie de sustancias, de la proteína tau, de unas sustancias y se inflaman las neuronas del cerebro. Hace no mucho, hace un año y medio, salió un artículo muy interesante que posicionaba, realmente, al intestino como un protagonista importante en el desarrollo del Alzheimer. No estoy diciendo que sea un factor único, pero por lo mismo que hemos explicado de ese eje intestino-cerebro y esa conexión bidireccional con el cerebro, si tenemos inflamación a nivel intestinal, su sistema inmunitario, esto se va a extrapolar al cerebro y puede llegar a producir inflamación de las neuronas que, en ciertas personas predispuestas y con una serie de condiciones, puede hacer que se desarrolle el Alzheimer. En el Parkinson se ha ido un poquito más allá. Hay un estudio de un neurólogo muy interesante que cambió la visión del Parkinson. Él veía que los pacientes cuando se les diagnostica Parkinson, echando marcha atrás, escuchándoles bien, 20 años antes, 15 años antes, contaban síntomas digestivos. No os preocupéis. Todos hemos tenido síntomas digestivos y no quiere decir que tengamos Parkinson. Pero sí unos síntomas muy concretos. Dificultad al tragar, un estreñimiento muy pertinaz, muy grave e incluso problemas en la evacuación del estómago. Pues este señor dijo: » Voy a hacer un estudio «. Cogió personas que habían fallecido por Parkinson y pudo hacer una biopsia en el cerebro y una biopsia intestinal. ¿Qué es lo que vio? Es brutal lo que os voy a contar. Si sabemos que el Parkinson lo que produce a nivel cerebral es que se alteran unas neuronas que se llaman la » sustancia negra «, por acúmulo también de un tipo de proteína, de un tipo de sustancia, pues al hacer las biopsias vio que en las neuronas del intestino, ese acúmulo de sustancias era anterior al acúmulo de esa sustancia en el cerebro . Brutal. ¿Qué estaba queriendo explicar esta persona? Que la afectación neurológica empezaba en el intestino y que luego iba al cerebro. Esto fue hace muchísimos años pero hace dos años se hizo un estudio tremendamente grande de 25. 000 pacientes, que no es poco, con Parkinson. Y se hizo lo mismo. Se les preguntó si antes de que se les diagnosticara el Parkinson tenían síntomas digestivos. Pues el 95%, que tampoco es poco, tenían estos tres síntomas digestivos. A ellos, lógicamente, no se les pudo hacer biopsia cerebral. Pero eso apoya la hipótesis de que realmente el intestino puede ser una puerta de inicio y de entrada de muchas enfermedades neurodegenerativas. Esto, en el Parkinson, también se ha desarrollado mucho porque se han hecho grandes estudios no sólo de microbiota sino de esa permeabilidad intestinal que os contaba. El paciente diagnosticado de Parkinson tiene permeabilidad intestinal. Es decir, que su intestino es un colador en el que están pasando sustancias a la sangre.

01:00:58
Silvia Gómez Senent. No sabemos todavía, ojalá, si realmente esas sustancias se están dirigiendo todas al cerebro o tiene algo que ver. Pero ya tenemos un dato importante que desde luego lo desconocíamos. También qué bueno para la investigación de estas enfermedades que son tan desoladoras y que cada vez se están diagnosticando en personas más jóvenes.

01:01:21
Mari Carmen. Soy Mari Carmen, como ves tengo años, tengo 83, estoy viviendo la tercera edad y yo te pregunto: quisiera disfrutarla, de una manera sana, activa y bueno, alegre. Vivirla, pero de una manera sana y sobre todo activa.

01:01:44
Silvia Gómez Senent. Es muy bonito esto que nos dices, Mari Carmen, porque se está intentando conseguir que lleguemos a una edad como la suya, saludable. Que nos permita hacer casi de todo. Es lo que se conoce como envejecimiento saludable. Todos queremos llegar a mayores, pero ¿cómo queremos llegar? Bien. Y estar con energía para hacer muchas cosas. Fisiológicamente hay situaciones que van en contra de esto. ¿Cuáles? El envejecimiento de las células, obviamente, de los músculos. La microbiota también cambia. La microbiota va perdiendo diversidad y va cambiando a una microbiota más inflamatoria. Además, cuando envejecemos nuestro sistema inmune cambia un poquito, también. Es una cosa que se llama inmunosenescencia. Las células inmunes como no son fuertes para de repente neutralizar un microorganismo, están a medias y están liberando sustancias antiinflamatorias todo el rato. ¿Esto qué nos ha hecho entender del envejecimiento? Que la regulación del sistema inmune y de la microbiota nos puede ayudar a evitar esos problemas. ¿Cuáles? Demencia, parte de la sarcopenia, la pérdida del músculo. Hablábamos antes de esa relación entre el intestino y el músculo. La pregunta sería: ¿desde qué edad podemos prepararnos? Hablábamos antes de la preparación al embarazo. Para el envejecimiento, pues casi desde que nacemos. Ojalá nos lo hubieran dicho antes, ¿verdad? Pero es verdad que si nosotros mantenemos una microbiota equilibrada, saludable, a lo largo de nuestra vida, hay una predisposición muy grande a que nuestra microbiota y nuestro envejecimiento sea mucho más saludable. Pero es que además, cuando envejecemos, podemos tomar probióticos que nos ayudan a sustituir ese cambio en la microbiota. Entonces, podemos tomar probióticos, podemos tomar prebióticos y podemos hacer lo mismo que hemos dicho a los niños y a los adolescentes: cuidar nuestra alimentación. Con todo eso, hay también importantes estudios que demuestran que los hombres centenarios, ¿conocéis las zonas azules?, Okinawa, son personas que viven 100 años, viven maravillosamente bien, que hacen de todo, hacen ejercicio, tai chi, bueno, pues su microbiota, ¿os acordáis de la noticia de la mujer que murió con muchos años y lo que tomaba era yogur? Bueno, pues la microbiota de estas personas centenarias es buenísima, es muy antiinflamatoria. Realmente, ¿qué dato nos está dando? Que cuanto mejor sea esa microbiota, mejor vamos a envejecer. Esto es lo que querríamos todos. Luego hay una parte, obviamente, genética, que desgraciadamente no podemos controlar. Pero en lo que está en nuestra mano podemos hacer muchas cosas.

01:04:56
Mujer 12. Últimamente, sufrimos un bombardeo constante para que tomemos suplementos vitamínicos, proteicos, y todo tipo de cosas. Mi duda es si de verdad son buenos para nuestra salud.

01:05:10
Silvia Gómez Senent. Vaya melón. Pues sí, es verdad que cada vez, yo os hablo ya desde el punto de vista médico, llega un paciente a la consulta y cuando le preguntas todos los antecedentes tardas menos en contarlos que la lista que tiene de lo que está tomando de suplementos. Y esto es una realidad. Claro, al final tenemos una idea de: suplemento natural no hace daño. Tiene parte de sentido. El problema es que muchas veces, como los probióticos, no todos los suplementos son de buena calidad. Y no todo el mundo necesita tomar el suplemento que toma su vecina, esto también es muy frecuente. » Yo me tomo el magnesio porque me ha dicho Pepi que le ha ido fenomenal «. Cuidado, porque los suplementos no dejan de ser sustancias, efectivamente no son fármacos, pero también pasan por el hígado y requieren un cierto control. La proteína ha sido un gran descubrimiento en los últimos años. ¿A qué me refiero con esto? Por ese conocimiento del eje intestino-músculo y músculo en general, sabemos que la proteína es fundamental para que, a medida que vayamos envejeciendo, tengamos unos músculos fuertes. La proteína, lo que indudablemente debe es ser consumida con la alimentación. O sea, no nos olvidemos que tenemos una dieta maravillosa que nos aporta una variedad de alimentos tan grande que tenemos suficiente cantidad de proteína para consumir la proteína animal, proteína vegetal, lo que queráis, pero es muy importante. Y a partir, perdonad los que soy hombres, pero mujeres, a partir de una edad, necesitamos aumentar nuestra dosis de ingesta de proteína. Por eso, por mejora del músculo, por este eje con el estrógeno, con el músculo, con la pérdida de músculo en el momento que empiezan a caer los estrógenos. ¿Podemos dar suplementos proteicos? Se pueden dar, pero yo prefiero incidir siempre mucho en la alimentación. Si tenemos casos concretos de que realmente es muy difícil que esa persona consuma sus gramos concretos de proteínas, podemos poner proteína en polvo. Proteínas limpitas, proteínas buenas, porque muchos de los suplementos con proteínas llevan otra serie de cosas que al final no son buenas. Pero mi mensaje, proteína sí, proteína en todas las comidas del día, fundamentalmente en el desayuno, y una proteína limpia, buena. ¿Que luego tienes que suplementar? Adelante, pero proteínas limpias. Si me ponéis en un aprieto y os tuviera que decir: » Venga, ¿qué suplementos me recomiendas? » Ahora mismo, uno de los suplementos que más importancia tiene es la vitamina D. De vitamina D tenemos una carencia, la población general, a pesar de que vivimos en países muy soleados, en la parte genética. También se ha visto que en problemas digestivos, de todo lo que hemos estado hablando, cuando hay un desequilibrio de la microbiota se produce una carencia de vitamina D. Y la vitamina D es muy importante , nos lo han contado, para el hueso, ¿verdad? Pero también está implicada en muchísimas cosas, sistema inmune y sistema digestivo. Entonces, para mí, uno de los básicos debería ser la vitamina D. Ojo con la vitamina D, porque no podemos tomar vitamina D de manera descomunal, porque el problema del exceso de vitamina D es que puede dar una intoxicación por vitamina D.

01:09:01
Silvia Gómez Senent. Y además, no sólo eso, es que la vitamina D regula la formación de ciertas hormonas por la paratiroides, la puede inhibir. Con esto no quiero asustar, pero quiero hacer entender, porque los que estamos en la otra parte, sí que vemos estos problemas en las personas. Vemos como nuestra vecina toma magnesio y está bien, pero también vemos la otra parte. Se afecta al hígado, se afectan muchos problemas. Otro suplemento, que a mí me parece que es importante y sobre todo en la mujer, a partir de los 40 años, es el magnesio. El magnesio es un suplemento que es maravilloso, pero hay muchos tipos químicos de magnesio. No sé si aquí tomáis magnesio o no, pero hay magnesios que ayudan para ir al baño, hay magnesios que van bien para el cerebro, hay magnesios que van bien para los músculos. Entonces, hay que saber elegir un buen magnesio. Y eso a veces no es tan fácil. ¿No? Y ya por último, os diría otro suplemento que creo que es importante, es el omega-3. El omega-3, indiscutible, debe ser para personas que no toman pescado azul, porque tiene unas propiedades muy importantes, ¿vale? Pero, el omega-3 es bueno por otras muchas cosas, a nivel neurológico, a nivel inflamatorio. El mundo del omega-3 es inmenso, es apasionante y hay que tener también unas ciertas precauciones. El omega-3 tiene que estar siempre con unos sellos de calidad. Pensad que los sacan, los extraen del pescado azul y el pescado azul tiene un problemita, y es que tiene metales pesados. Entonces, es importante que el laboratorio que tenga ese omega-3 certifique que está libre de metales pesados, porque apañamos una cosa y podemos desequilibrar la otra. Y, sobre todo, es muy importante que los omega-3 también sean de pescados chiquititos, que es donde más propiedades tienen. El mundo del suplemento es enorme. Yo lo que os puedo recomendar, y es lo que deberíamos hacer todos, es que os ayude alguien especializado en suplementos, que puede ser desde un nutricionista a un médico especializado en digestivo, en alergología, pero que sepa. Porque realmente no todo vale tan poco. Y no por tomar muchas veces más no es mejor. Lo que hay que hacer es tomar lo que necesites en ese momento. Y los suplementos no son algo que debamos de tomar de por vida. Hay momentos en nuestra vida que requeriremos, a lo mejor, un magnesio, porque descansamos mal. O necesitamos unas ashwagandha, porque estamos estresadas. Pero no es algo que debamos consumir de forma crónica y, sobre todo, sin ningún criterio profesional. Bueno, después de todo esto, sabemos que la microbiota la tenemos que entender como un sistema biológico central. Que el intestino no solo digiere alimentos, pero cuida nuestro cerebro, nos ayuda a envejecer mejor, nos controla el sistema inmune y en las mujeres nos regula el sistema hormonal. Cuidar la microbiota no debe ser algo teórico ni una moda.

01:12:46
Silvia Gómez Senent. Debe ser algo en lo que tenemos que apostar. Es una herramienta muy potente para prevención de enfermedades y para promocionar la salud a largo plazo. No necesitamos, como decíamos, una microbiota perfecta. Necesitamos una microbiota que se adapte, funcional, diversa, que nos vaya resolviendo en el día a día. ¿Cómo vamos a hacer esto? Con la alimentación, con gestión de estrés, con el descanso, con el ejercicio. Es muy importante que, además de todo esto, sean cambios mantenidos en el tiempo. Hay que ser consistentes si queremos cambiar nuestra microbiota. Además, nuestra microbiota está influida por nuestro estilo de vida. Pero es que nuestro estilo de vida influye a la microbiota y la microbiota a nuestro estilo de vida. Por tanto, si cuidamos el intestino estamos mejorando muchos aspectos de nuestra salud, muchísimos. Y al final, esto ¿qué nos va a producir? Que vivamos mejor, saludables y que tengamos una vida lo más plena posible. Así que os animo a que a partir de hoy, si no lo hacíais, cuidéis vuestra microbiota.