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TDAH en la infancia: lo que un hijo necesita oír de su papá

Favio Alejo

TDAH en la infancia: lo que un hijo necesita oír de su papá

Favio Alejo

Psicoterapeuta, conferencista


Creando oportunidades

Favio Alejo

Favio Alejo es psicólogo y psicoterapeuta especializado en terapia racional emotivo-conductual. Profesor en el Instituto de Terapia Racional Emotiva de México, combina la docencia con la consulta clínica, formando a psicólogos en enfoques contemporáneos de salud mental. Su trayectoria profesional está marcada por una profunda comprensión de la neurodivergencia, ya que fue diagnosticado con TDAH a los 42 años, experiencia que ha integrado en su labor terapéutica y educativa.

Alejo ha dedicado parte de su carrera a sensibilizar sobre el impacto del contexto social y familiar en personas con TDAH y otras neurodivergencias, promoviendo la importancia del acompañamiento informado y compasivo. Su historia personal, atravesada por desafíos escolares y familiares, le ha permitido desarrollar una perspectiva empática y práctica sobre la salud mental, que comparte en conferencias, redes sociales y espacios de divulgación.


Transcripción

00:00
Favio Alejo. ¿Sabes a qué edad me enteré que yo tenía TDAH? A los 42 años. A los 42 años yo ya tenía mi criterio de mi personalidad y de mi forma de expresarme, de vivirme. Es como tener una piedrita en el zapato e ir caminando todo el día o toda la vida con una piedrita en el zapato, y no te das cuenta que tienes una piedrita en el zapato hasta que te la quitas. Sabes del piedrón ahí y dices uf, qué rico. Mira, yo caminé 50 años con la piedra y hasta ahorita me estoy dando cuenta. Me gustaría contarles que yo cuando era niño desde que tengo memoria, veía duendes, veía monstruos, veía fantasmas. Claro que me daba miedo. Pero en esa época, ¿saben qué me daba más miedo? ¿Se alcanza a ver? Son mis calificaciones. Digo, a lo mejor no sé si vean bien, pero hay muchos rojos, ¿verdad? O sea, matemáticas, en todo el año solamente pasé dos veces. 5, 5, 5, 6. Lingüística. Inglés. Disciplina. ¿Qué les digo? La única que tengo puro diez, ¿saben cuál es? Deportes, pues casi. Esa de repente me daba flojera, pero sí, sí, porque los ejercicios que nos dejaban eran muy pesados a veces. Puntualidad. Puntualidad. Diez, diez, diez, diez, diez. Pero esa calificación era de mi mamá, no era mía. Y les cuento esto porque yo realmente no entendía qué significaba esto para mí. Solamente me sentía perdedor, me sentía insuficiente, me sentía menos que los demás. De hecho, con esto yo pensaba que mi estupidez estaba científicamente comprobada. Y es que no hubo un adulto que me explicara qué significaban las calificaciones. Mi cerebrito solamente asociaba los negros, o sea, siete pa’ arriba con amor y cariño, y los rojos los asociaba con odio, con violencia. Mi identidad se construyó a través de esta agresión que yo recibía por parte de adultos. Y algo muy curioso pasa en el cerebro, que es la necesidad de coherencia. Cuando uno se siente tonto, uno se comporta como tonto. Travesuras, impulsividad, comentarios inadecuados. Así es que así me iba. Tenía unos ocho años, llegaron unos vecinos nuevos. Mi mamá fue a presentarse con un pastel, ahí llevaba a Favito. Ay, sí, Favito vete a jugar por ahí.

03:31
Favio Alejo. Ahí voy yo a jugar a un cuarto, me metí debajo de una cama y yo traía unos cerillos y se me ocurrió prender un cerillo debajo de la cama. Incendio. Se empezó a quemar la cama, luego el cuarto y yo no sabía qué hacer. Afortunadamente alcanzó el agua para apagar el fuego, pero quedó quemado. Estas son algunas de las cosas que yo hacía a esa edad. Imagínense ustedes lo difícil que es tener un niño con una neurodivergencia, con trastorno por déficit de atención, con hiperactividad o con autismo, pero especialmente yo, que tengo este diagnóstico dado, lo difícil que debe de ser para uno como individuo, para la familia, los hermanos, los primos y los agraviados por las conductas de una persona con este tipo de trastorno. Mi nombre es Favio Alejo. Yo soy psicólogo, psicoterapeuta. Yo doy clases como profesor en el Instituto de Terapia Racional Emotiva de México, donde tengo mi consulta y doy clases a psicólogos que se están especializando en la terapia racional emotivo conductual. Ahí en el Instituto de Terapia Racional Emotiva de México, que es mi casa, me aguantaron, me educaron, me hormearon y actualmente pues me dedico a sacar adelante, a ayudar a mis pacientes y ahí a los alumnos. Y estoy muy contento de que me hayan invitado. En este día me siento realmente honrado con Aprendemos Juntos porque creo que hay muchas cosas que podemos aprender con respecto a lo que es una neurodivergencia y tengo muchas cosas que decirles sobre mi vida personal, sobre la teoría, lo que ustedes gusten preguntarme, soy todo de ustedes. Muchas gracias.

05:35
Rebeca. Hola Favio, mucho gusto conocerte. Mi nombre es Rebeca y me gustaría hacerte una pregunta. Por todos lados hemos escuchado hablar sobre TDAH, pero no sé muy bien qué es. ¿Podrías explicarnos en qué consiste?

05:47
Favio Alejo. Excelente pregunta. El TDAH significa Trastorno por déficit de atención, hay con hiperactividad y sin hiperactividad. Con hiperactividad es como mucho movimiento, mucha energía, ir de un lado para el otro, pero también hay hiperactividad cognitiva, por decirlo de una manera. Los hombres tienen más prevalencia en hiperactividad motriz y las mujeres tienen más prevalencia en hiperactividad cognitiva, o sea, pensar mucho. Ahora, ¿qué es lo que pasa en un cerebro con TDAH? Cuando una persona tiene TDAH, los profesionales de la salud mental podemos ponernos de acuerdo en que el factor principal es la dopamina. ¿Han oído hablar de la dopamina? Es un químico, es un neurotransmisor que está en el cerebro y le llaman el neurotransmisor de la motivación. Cuando un changuito, cuando un mono, ve una banana en el árbol, le sube la dopamina. Y no le deja de molestar el dopaminazo hasta que no sube y la agarra. Y cuando la agarra entra otro neurotransmisor que se llama GABA, el ácido gamma-aminobutírico, lo tranquiliza. Entonces la dopamina lo vamos a bautizar como el neurotransmisor, el químico de la motivación, por eso. Vamos a elevar los niveles de atención directamente proporcional a aquello que nos promete que la gratificación está disponible. Así es que si la gratificación está disponible, vamos a sentir este dopaminazo y ¿cómo se siente? Interés, placer, deseo, cañón, así como un impulso que yo necesito eso. La dopamina no te va a dejar de estar molestando hasta que tengas eso. De hecho, traje, no sé si por ahí. Ah, gracias. Mi dopamina. Gracias. Bueno, aquí tengo un frasco de dopamina. Bueno, no se crean, no es dopamina, es talco, pero porque nadie te va a dar un frasco de dopamina. Vamos a suponer que es nuestro cerebro, hay en el TDAH, un fenómeno que se llama exocitosis. Dos neuronas que transportan la dopamina. Pues tenemos miles de millones de neuronas y rutas dopaminérgicas. Cuando la persona tiene un deseo, cualquier persona, tiene un pulso de dopamina, pero le llamamos un pulso tónico. Tónico, es decir, que es constante. Para ir a la escuela, trabajar para hacer algún deporte, entonces esa persona siente un pulso tónico, lo cual es bajito, pero es constante, así. Esta es la comunicación entre las neuronas. ¿Qué pasa con la persona con TDAH? Está estudiando y está intentando leer y de repente, allá en el patio de la escuela, están ensayando el día de la madre y aparece una persona con zancos.

09:20
Favio Alejo. ¿Sabes qué hace su cerebro? Así, como es abrumador la cantidad de deseo que la persona con TDAH es para ir salirse del salón a veces y meterse ahí entre los palos de zancos. Es un rapto de tu atención de la dopamina para aquellas cosas que adentro de ti te importan. A la persona que tiene TDAH le importa muchísimo por qué vuela la mosca, aunque nadie lo entienda y no descansa hasta no saber por qué vuela la mosca o qué es ese show que van a montar y por qué lo están haciendo. Y si él puede probarlo. Entonces ese es un problema que tenemos las personas con TDAH, que nuestra dopamina nos manipula, ya que nosotros nos dejamos llevar por la motivación, no por los motivos, porque los motivos son más bien de fase tónica, de pulso tónico y no de pulso fásico. El pulso fásico es este, cuando tú piensas me gustaría hacer ejercicio y de aquí a tres meses voy a tener un cuerpo, y entonces tengo un pulso tónico. Quiero ir ya a hacer ejercicio, pero no está funcionando, entonces ya no voy a hacer ejercicio porque no tengo marcas todavía. Entonces mejor me voy a hacer bici y las personas que tenemos TDAH estamos saltando de una actividad a otra. Entonces, respondiendo a tu pregunta, el trastorno por déficit de atención es una vivencia privada interna, es un trastorno del neurodesarrollo. Básicamente es que nacemos con él, no es algo que nos ganamos en una tómbola a los dos años y hay muchas explicaciones que todavía no tenemos claras que tienen que ver con información genética. Hay muchos genes, muchos involucrados en las neurodivergencias. Algunos decían, por ejemplo, que las vacunas, sobre todo en el caso de autismo, podían generarlo, pero ya hoy se sabe que no es así. También hay personas que han investigado la influencia del tabaco, el alcohol en el embarazo y parece que tiene también algunos factores ahí que impactan, no son definitivos, pero pueden ser, pueden evolucionar un desarrollo de esa manera. Así es que es un trastorno que se da en la etapa prenatal y se mantiene en todo el desarrollo del cerebro humano, que generalmente termina de evolucionar hasta los 25 años más o menos. Pero el problema más grave con el TDAH, o el que más impacta, por decirlo de una manera, es el contexto, porque el contexto en el que nace una persona con este trastorno lo puede ayudar a elevarse, elevar su potencial o hundirlo, por todos los estigmas que hay con respecto al TDAH y lo que se pensaba, sobre todo hace 20 o 30 años.

12:28
Favio Alejo. Yo, como decía, yo nací en una década, en los años 70, donde no había una cultura psicológica. Entonces el TDAH generaba más impacto en la personalidad, en el autoconcepto, en la identidad que realmente el significado del desarrollo. El problema radica en qué tanto la cultura y el contexto es sensible, está informada la cultura respecto a la neurodiversidad y qué tanto los padres con esta información, los tíos, los compañeros, los profesores en las escuelas pueden entender que ese cerebrito no es exactamente el tipo de cerebro que va a crecer con mayor salud en un espacio con reglas muy rígidas para neurotípicos. Entonces van a haber personas con TDAH que brillan mucho porque están en un campo de la ciencia, de las artes. A lo mejor estudiaron economía pero terminaron siendo dibujantes, excelentes dibujantes, pero los padres no, yo quiero que tú seas economista como tu abuelo, y ahí lo pasaron a moler, a fregar, porque esa persona vive y hay mucha gente que se deprime, que es otra característica que vemos en personas que están atrapadas en una neurodivergencia sin tener una explicación, que terminan teniendo vidas que les perjudican. Hay veces que una persona con TDAH no entiende por qué está casada, porque el matrimonio es un espacio de muchas reglas y eso genera mucho sufrimiento a la pareja. Muchas personas que hemos descubierto que tenemos un TDAH en la edad adulta ya estamos divorciados. ¿Por qué? Porque nadie nos dijo, no supimos y la pareja pues no nos aguantó. Entonces creo que la falta de conocimiento de esta información y autoconocimiento hace que la pareja no pueda tener la oportunidad de cambiar el enojo por la compasión. Porque tú puedes elegir estar o no estar en una relación, eso es completamente natural y es válido. Pero, ¿de qué sirve sentenciar a tu pareja porque se le olvidó la fecha de cumpleaños de tu mamá? Y tú crees que es falta de interés, falta de cariño, falta de amor a su familia y no es así. A mí se me ha olvidado mi propia fecha de cumpleaños. Las personas con autismo, las personas con dislexia, con dispraxia, las personas con discalculia, con trastorno por déficit de atención, tenemos una carga muy pesada y es el castigo social de por qué llegamos tarde, por qué no hacemos lo que dijimos que íbamos a hacer, por qué postergamos, por qué no terminamos las tareas, por qué no nos acordamos de fechas importantes y tenemos al verdugo que suele ser la pareja que como no lo entiende, nos juzga. Por lo tanto, que esa pareja pudiera tener la información de qué le está pasando a su pareja, primero porque a lo mejor la pareja tampoco ni lo sabe, solamente piensa estoy mal yo. O sea, tengo algo. Me aguanta mi pareja, es una santa, es un santo. Pero si esa persona supiera lo que le está pasando por su neurodivergencia, porque no le han dado lectura, no le ha puesto nombre y pudiéramos darle información a ambos integrantes de la pareja, esa pareja tendría posibilidades, podríamos darle una oportunidad y en lugar de juzgar a ese individuo o que la pareja juzgue a ese individuo, desarrollar la tolerancia, la aceptación incondicional, el amor, que el amor es una decisión, entender a la pareja y crear compasión para entender que lo que le está pasando a nuestra pareja ya lleva un sufrimiento interno, ya le está saliendo caro, ya está sufriendo por eso y todavía estamos dando más sufrimiento, no por ser desconsiderados, sino por ignorar.

16:26
Favio Alejo. Entonces, creo que el mayor problema en la neurodivergencia no está tanto en los problemas del desarrollo del cerebro, sino en la capacidad que tenemos los adultos de ver a un niño y descubrir que un niño puede tenerlo y ayudarle a reconstruir o construir su autoconcepto poniendo en el contexto adecuado. Eso ayudaría mucho. Por eso la sensibilidad de la población es sumamente importante como parte del tratamiento para el TDAH.

16:52
Zayra. Hola Favio. Mi nombre es Zayra Machuca y tengo una duda. La duda es, a veces no encajo en ningún lado, siento que es por mi carácter. ¿Crees que tenga algún problema con mi cerebro?

17:07
Favio Alejo. Zayra, muy buena tu pregunta, Muchas gracias. Me gustaría saber, preguntarte, si ¿a ti te han dado algún diagnóstico o es algo, solamente que tú sientes?

17:18
Zayra. Solamente lo siento.

17:19
Favio Alejo. Ok, esto es muy común, lo que te pasa a ti, le pasa a la mayoría de las personas que hemos cruzado con TDAH o cursamos con TDAH, pero que no nos hemos acercado a explorar. Y te puedo decir que cerca de entre un 3 a un 6% de la población en el mundo tiene TDAH o algún tipo de neurodivergencia y no lo sabe. Eso es algo que también me pasó a mí Zayra. ¿Sabes a qué edad me enteré que yo tenía TDAH? A los 42 años. A los 42 años yo ya tenía mi criterio de mi personalidad y de mi forma de expresarme, de vivirme. En tu caso no estás mal, no tienes nada mal en tu cerebro, todo está muy bien, lo que pasa es que funciona diferente, con la reserva de que no conozco tu caso, por lo tanto no te puedo diagnosticar ni tratar como una persona con neurodivergencia. Pero la pregunta es si tú estarías dispuesta a evaluarte, porque hay gente que puede decir sé que hay algo que tengo que no funciona bien, pero entiendo que puede ser esto. Sin embargo, así soy y así me la voy a a rifar el resto de la vida y está muy bien, pero la negación es muy común cuando nosotros tenemos algo o percibimos algo dentro de nosotros de la forma como vivimos, como nos comportamos. Hay gente que de repente explota, pasa de 0 a 100 en cinco segundos y la familia ya le da la vuelta. Cuando nosotros tenemos defectos, es que ¿por qué me gritas? Pues yo soy gritón. Así nací, soy gritón, soy enojón. No, tú no eres enojón. Tú eliges mantener una conducta disruptiva para solucionar problemas, con demasiada energía que podría solucionar asertivamente. Pero las personas dicen yo soy así. Entonces la negación nos perjudica mucho, porque también no solamente nos limita disfrutar la vida, no solamente no nos permite explotar todo nuestro potencial emocional, disfrutar nuestras relaciones, nuestro sueño, nuestra comida, sino que también maltrata a otros seres humanos, a nuestra pareja, a nuestros hijos, a nuestros amigos y los demás tienen que pagar el pato. Entonces yo a las personas que están en negación les diría que se den la oportunidad de disfrutar su vida, que la vida es hermosa, que vale la pena y que así como está configurado tu cerebro, has podido y aprendido a sobrevivir con eso, con tus métodos de sobrecompensación. Porque todos son métodos de sobrecompensación, pero puedes disfrutar mucho más la vida y no lo sabes. Es como tener una piedrita en el zapato, ir caminando todo el día o toda la vida con una piedrita en el zapato y no te das cuenta que tienes una piedrita en el zapato hasta que te la quitas, sabes del piedrón ahí y dices uf, qué rico. Mira, yo caminé 50 años con la piedra y hasta ahorita me estoy dando cuenta.

20:30
Favio Alejo. Y esa situación suele suceder en la terapia. Entonces yo le invito a la persona en negación que intente hacer pequeños ejercicios, esfuerzo de conocerse un poquito más y averiguar si su calidad de vida realmente puede mejorar. Vale la pena porque pues quizá vida solo hay una. Vale la pena.

20:50
Alejandra. Hola Favio, es un gusto conocerte en persona y aprender de ti. Mi nombre es Alejandra Ibáñez. Soy una persona sumamente nerviosa, sobrepienso demasiado las cosas y siempre tengo miedo como al futuro. Me gustaría que me explicaras la diferencia entre un momento de ansiedad y un trastorno de ansiedad.

21:13
Favio Alejo. ¿Alguien tiene alguna idea? Quieren compartir cómo experimentan ustedes la ansiedad. ¿Cómo la sienten? ¿En dónde?

21:26
Invitado. Tienes mucho sobre productividad. Decides aislarte. Yo en lo personal, mucho como en el estómago, siento como todo revuelto. O sea, entonces empiezas a tener un exceso de futuro. ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué quiero hacer? No estás conforme con lo que estás haciendo ahorita, entonces quieres hacer algo completamente distinto. Escenarios muy catastróficos en muchísimas ocasiones y bueno, a veces también ya el punto es aislarte completamente y estar solamente contigo en una forma de protegerte.

22:00
Favio Alejo. Y también tú dices aislarte, pero a veces también es lo contrario, no sé si te ha pasado.

22:07
Invitado. Sí, en ocasiones era como que no quiero estar solo, quiero estar con gente, quiero hacer cualquier plan, lo que implique salir, pero ya en un determinado momento no te llena eso, entonces lo que quieres es, creo que lo confundimos a veces con descansar, pero también es aislarte porque no soportas quizás estar en medio de mucha gente, que quizás no tienes nada en común.

22:33
Favio Alejo. Exacto. Que es lo que pasa a veces con los trastornos de ansiedad relacionados con la socialización, como la ansiedad social o el pánico escénico, la fobia social. Pero es muy interesante lo que comentas, porque como ustedes pueden ver, tú puedes experimentar tu ansiedad, pero también la puedes ver en ti o en otras personas. Se experimenta como hormigueo, parestesias, que es cuando sientes que se te duermen las piernas, taquicardia, el corazón, pum, pum, pum, pum, pum, pum. Taquipnea, pensamiento acelerado, atropellado. Sudoración, inquietud. En tu caso, tu forma de afrontar la ansiedad, es decir, la manera como te la bajas, a veces es evitando, otras veces es sobrecompensando. La ansiedad la podemos descubrir como ponerle a un fantasma un poquito de talco para ver su forma o una manta, se ve el fantasma porque le pusiste la manta. La ansiedad la vemos en otra persona con la conducta, cuando empieza a comer rápido, camina rápido, habla rápido, evita o se deprime. Se esconde porque su sistema de alerta está prendido. Su sistema nervioso está en modo supervivencia y ahí lo vemos. Vemos la ansiedad a través de la conducta. Vemos la ansiedad a través de los protocolos automáticos de evitación, rendición o sobrecompensación. Por ejemplo, yo tengo ansiedad social. De chavito me aislaba. En algún punto, no sé cómo lo descubrí, me di cuenta que si acaparaba la conversación lo podía camuflar. Me ponía a contar chistes, bromas, hacer cosas chistosas, entonces yo me ponía a mi de mi propio patiño. Hacía el ridículo con tal de que la gente se riera, que la gente estuviera contenta conmigo, me quisiera y yo prefería eso que aislarme. Entonces, en algún momento de mi pubertad, mi ansiedad me llevó a tener esta estrategia de compensación. La ansiedad no está mal, la ansiedad la tenemos todos, todos, todos tenemos ansiedad porque es un mecanismo para vivir. Es un mecanismo que te dice que tienes que poner atención a un peligro potencial que está en el futuro. Pero sí hay una diferencia entre la ansiedad a una respuesta específica de voy a tener un examen mañana a ansiedad generalizada. La ansiedad generalizada es como una ansiedad telón de fondo. Vamos a decir que el tono azul es mi ansiedad generalizada porque ahí está, no se va. Es como si estuvieras tú, por ejemplo, de vacaciones en Acapulco, en la alberca y no estás tranquilo, no estás tranquila hasta que apagas la caldera de la alberca. Entonces, ¡ay! ¿Sabes? Cuando te apagan la ansiedad generalizada es así como qué rico, apagaron el sonido.

25:56
Favio Alejo. La ansiedad generalizada está desencadenada por múltiples sucesos estresantes que no fueron gestionados. Entre ellos la rumia mantiene mucho la ansiedad generalizada. Nosotros tenemos un gen que se llama FKBP5, es un gen que controla los niveles de cortisol. Cuando hay cortisol, que es la hormona del estrés, sube el cortisol, resolvemos, trabajamos, estudiamos, pero llega un momento en el que ya estudié, ya trabajé, entonces baja el cortisol. Este gen FKBP5 cuando tiene alguna anomalía genera una proteína que se llama FKBP51 que cuando algo se nos atrofia allí en la glándula suprarrenal, que es donde se libera el cortisol, en la glándula suprarrenal tenemos un indicador que le dice al hipotálamo que es el laboratorio del cerebro, donde se generan las pre hormonas del cortisol, la adrenocorticotropina, los corticotropos que están en ese laboratorio se liberan a las glándulas suprarrenales, bajan a las glándulas suprarrenales, están fabrican el cortisol y entonces llega un momento en que las glándulas suprarrenales dicen ya, ya, ya no queremos más cortisol, ya nos vamos a dormir, ya estamos tranquilos. Pero este gen y esta proteína FKBP5 dice no, no, es que mañana tengo esto y luego esto y luego esto, entonces sigue produciendo más cortisol y ya son las 12 de la noche. Llega un momento en el que la retroalimentación negativa de ya párale, medio que se descompone como si se descompusiera el flotador del tinaco. Imagínate tu tinaco que es tu cabeza. Entonces sube el agua, sube el agua, el cortisol así y ya te quieres dormir, pero sigue subiendo, y este gen, esta proteína, sigue ahí mandando información de dame más, dame más. Se rompió el flotador y se desparrama el agua. Ahí empezamos a tener un trastorno de ansiedad generalizada porque constantemente nuestro sistema de alerta está prendido. Entonces todo es un problema, todo lo vemos con más peligro, todo lo vemos más problemático, estamos irritables, nuestro pensamiento le da vueltas y vueltas a posibles problemas, aunque sean imaginarios. Así es que la diferencia entre un evento ansiogenizante, un examen, un viaje, un divorcio, es algo natural. Pero el trastorno de ansiedad generalizada es un mal manejo de la regulación emocional cuando el cortisol está constantemente siendo liberado y nos lleva a que se descomponga nuestro tinaco. Y pueden pasar meses y estamos constantemente en modo alerta, en modo ataque, en modo huida. También pasa que cuando tenemos niveles muy altos de ansiedad podemos llegar a un ataque de pánico. No es lo mismo un ataque de ansiedad que un ataque de pánico. El ataque de ansiedad puede ser en un momento en el que te sientes muy incómoda. Por ejemplo, una persona puede tener aquí en este espacio, un poquito de ansiedad. Yo tengo un poquito de ansiedad, pero manejable.

29:11
Favio Alejo. ¿Por qué? Pues porque imponen, un público impone. Entonces eso es manejable. Pero luego viene algo muy interesante, empieza a subir la atención interoceptiva. Interoceptiva quiere decir de tus propios órganos, de tu corazón, porque todos sentimos nuestros órganos, aunque no parezca sí lo sentimos. Así es que empezamos a tener más atención interoceptiva. Cómo siento mi estómago, un vacío en el estómago, hormigueo, la ansiedad, y entonces viene un pensamiento, estoy poniéndome ansioso. Esto es terrible. Fíjate, no lo estoy podiendo manejar y entonces ya estoy teniendo un ataque de ansiedad. Sube toda la sensación del cuerpo y se filtra hacia el cerebro por una estructura que se llama la ínsula, que es el centro de acopio de toda la información de los órganos, de la piel, de los pulmones, entonces la ínsula dice, oh-oh problemas, problemas Houston. Y es ahí donde este pensamiento de tenemos problemas baja nuevamente al cuerpo y hay más tensión muscular. Cuando hay más tensión muscular y más cortisol vuelve a subir esa información. Oye, ya tenemos más cortisol, hay más tensión muscular y entonces el cerebro dice oh-oh, tenemos un grave problema, nos vamos a morir. ¿Por qué? Porque nuestro corazón, me tengo que ir al hospital porque tengo un ataque al corazón. Y es ahí donde se convierte en un ataque de pánico. Pero la persona que entra en pánico escénico se queda paralizada porque su cerebro prioriza la supervivencia a la razón y a la explicación. Entonces cierra las vías que van a la corteza prefrontal que está en esta parte donde está el pensamiento lógico, el ataque de ansiedad es manejable, es más manejable, incomoda, pero no se cierra la vía prefrontal del todo. Esa es la diferencia entre una cosa y la otra. ¿Sí quedó claro? Sí, gracias.

31:18
Naomi. Hola Favio. Mi nombre es Naomi. A mi me pasa que sobrepienso mucho las cosas y no encuentro el botón de apagar en mi mente. ¿Cómo podría encontrarlo? ¿Cómo podría hacerlo?

31:29
Favio Alejo. Naomi, a ver, tócate detrás de la oreja. De la otra. Exacto. Ahí. A ver, trata de encontrarlo. ¿Lo sientes? Una bolita por ahí, un botón. Apriétalo, pero apriétalo bien. ¿Ya? No, no. No tenemos un botón de apagado. Podemos pasar más tiempo sin respirar que sin pensar. Lo siento mucho. Es una mala noticia. Quizá sí, pero no podemos dejar de pensar porque nuestro cerebro es una máquina perfecta construida para resolver problemas, no sabe hacer otra cosa. Por lo tanto, siempre va a estar creando problemas. Si hace 500 mil años, era cómo construir, o cómo encontrar una cueva que aguante más, para vivir, cómo encontrar comida, hoy es por qué me dejaron en visto en el WhatsApp. Tenemos una vida más segura, tenemos una vida más cómoda, vivimos más años. Es hoy en día el mejor momento, evolutivamente hablando, que eso es un ejercicio que hizo Steven Pinker, un psicólogo canadiense que dice, la vida hoy es más segura que hace mil años, aunque parece que no por los medios de comunicación, porque siempre nos dan malas noticias, pero hoy la vida es muy segura. Sin embargo, seguimos teniendo ansiedad y un cerebro que está creando problemas de cosas que ya no lo son. Entonces no se puede apagar, Naomi, pero nos podemos relacionar de forma diferente con los pensamientos. Eso sí lo podemos hacer. Existe en psicología un concepto llamado rumia. Rumia es un fenómeno entonces, donde el cerebro está constantemente queriendo resolver un problema, Solo que nosotros no nos damos cuenta realmente porque no nos preguntamos si es un problema real, próximo, modificable. Es decir, si tenemos agencia sobre ese problema. Si es un problema real, pero no lo podemos modificar porque ya pasó. La muerte de un ser querido, nos corrieron del trabajo, una enfermedad, un problema real pero no próximo. O sea que cruzar ese puente cuando llegue porque no sé cómo voy a envejecer, pero pues me voy a cuidar ahorita. Eso sí está en mi control. O un problema que ni es real ni es modificable. Si nosotros no tenemos este criterio, entonces nuestro cerebro está constantemente queriendo resolver todos los problemas, incluso aquellos que nos inventamos. La rumia resuelve, resuelve entre comillas, ese problema, ya que cuando nosotros rumiamos tenemos al menos un sentimiento, un pensamiento de que nos estamos preocupando útilmente, de que estamos haciendo algo para evitar lo peor, pero no, nos estamos agotando, nos estamos cansando mucho.

34:44
Favio Alejo. Lo que te ayuda en ese ejercicio es encontrar qué está en tu control y qué no, y los seres humanos tenemos la creencia de que todo lo podemos controlar, no es cierto. La mayoría de las cosas no las podemos controlar, solo podemos controlar la opinión que tenemos de las cosas, las conductas que elegimos hacer con las cosas que nos pasan. Eso sí lo podemos controlar. Les voy a contar una metáfora. Todos tenemos en nuestra mente un dragón de tres cabezas. Espero que con esta metáfora, cuando se vayan de aquí puedan entender mejor su rumia. La primera cabeza de este dragón escupe fuego, siempre escupe fuego, para muchas cosas que pasan. Le vamos a llamar la mente emocional o el dragón de fuego. Este dragón no lo podemos controlar. Es la ansiedad. Es el enojo, la alegría, la ternura, el amor, todo lo que brota de la experiencia humana. Luego viene la otra cabeza. Esta es la mente racional. La mente racional es la mente del lenguaje. Y fíjense qué interesante, esta es la parte de la rumia, porque no son las cosas las que nos hacen daño, sino la opinión que tenemos de ella, de ellas, que es lo que decía Epicteto hace 2000 años. Así es que es la cabeza de viento, el dragón, el dragón de viento, la mente racional la que explica lo que le está pasando a la primera. Entonces salgo corriendo de algo que no amerita y, ¿qué dice el dragón de viento? Eres un cobarde, eres un cobarde, eres un tonto, eres un loser, no vales nada. La voz de viento es la que empeora todo, porque si bien hecha viento para apagar y controlar el fuego de la uno ,del dragón de fuego, lo prende más. Si el dragón de viento dijera oye, esto que hiciste que te salió mal, nos hubiera gustado que estuviera mejor, pero no pasa nada. Esto no tiene nada que ver con tu valía, lo puedes repetir, a toda la gente le pasa, entonces le sopla y se apaga el fuego. Pero si le dice eres un estúpido, cómo se te ocurre, es que no aprendes, le sopla y se prende el fuego. Así es que esa voz es la que más nos perjudica. Por eso en terapia es en la que más nos concentramos, en la reestructuración cognitiva. Y luego viene la tercera cabeza, que es el dragón de luz. Es la voz sabia, la voz que sabe distinguir cuándo toca soplar hacia afuera y cuándo toca soplar hacia adentro.

37:55
Favio Alejo. Qué rico soplido hacia adentro. Y entonces un soplido hacia adentro, una respiración profunda te ayuda a decir párale, y es ahí donde nos damos esta oportunidad de hablarnos de otra manera. La voz de viento, el lenguaje, es la de enmedio. La voz de fuego es nuestras emociones, la mente emocional y la voz sabia es la que observa todo lo demás y elige el largo plazo, lo que me conviene a largo plazo. Si todos tuviéramos un mayor entrenamiento, meditación, por ejemplo, para observar la voz de luz y activarla con una respiración profunda o varias, realmente este mundo sería diferente. Gracias.

38:55
Ximena. Hola Favio. Mucho gusto, me llamo Ximena y últimamente me han estado pasando cosas muy difíciles en mi vida que me han estado marcando. Me gustaría saber, ¿cómo puedo hacer un cambio en mi vida? ¿Cómo puedo superar lo que he estado pasando?

39:09
Favio Alejo. Muchas gracias por tu pregunta, Ximena. Supongo que las experiencias negativas que te pasaron, sobre todo, ¿te refieres a tu infancia o adolescencia?

39:17
Ximena. Adolescencia.

39:19
Favio Alejo. Cosas muy traumáticas, eventos muy difíciles, de mucho estrés, muy difíciles de sobrellevar.

39:25
Ximena. Sí, así es.

39:26
Favio Alejo. Sí, Bueno, mira, yo no te conozco, tendría que tener contigo una entrevista más amplia, pero voy a aprovechar el caso porque creo que es muy común en las personas que en la infancia tenemos situaciones difíciles. Yo, por ejemplo, viví golpes, o sea, mi vida en la vida cotidiana en una semana normal, pues sí recibía golpes en diferentes contextos. Entonces esto puede llevarnos a generar un sentimiento de indefensión y sobre todo un lenguaje del cuerpo que de forma automática quiere vivir. Esto es una situación muy común en el trastorno de estrés postraumático. Hay dos tipos de trastorno de estrés postraumático. El simple, accidentes, situaciones de agresión física, un robo, un soldado en la guerra, o un trastorno de estrés postraumático complejo. Ejemplos, padre o madre, golpeadores, alcohólicos, un ambiente escolar muy complicado con bullying. Las características del trauma son depresión, trastorno depresivo mayor, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico, fobias. También otra de las características son trastornos como un trastorno del sueño, gente que ya no puede dormir bien o hiperreaccionan, personas que hiperreaccionan, que vas manejando y vas a dar la vuelta y le hacen así, que es una reacción automática del sistema nervioso central. Son puntos a considerar cuando una persona puede tener criterios de un trauma complejo. Hay de traumas a traumas. No podemos decir todos estamos traumados, bueno, todos tenemos recuerdos y vivencias difíciles, pero una persona con un trauma complejo o un trauma simple realmente se deteriora mucho su calidad de vida porque empieza a evitar situaciones sociales, lugares, cines donde tuvo un evento traumático, un ataque de pánico y esa evitación le puede llevar a la depresión. No tienes nada malo, Ximena, es algo que todos en algún momento tenemos en diferentes escalas, las podemos luego sobrellevar, pero si llevas mucho tiempo viviendo con una limitación fisiológica que no sabes de dónde viene, yo te pido que vayas a una entrevista con un especialista, especialmente si es alguien que trabaje trauma que va a mejorar tu calidad de vida conforme vayas trabajando.

42:08
Allison. Hola, mucho gusto Favio, yo soy Allison Laurrabaquio y tengo un hermano con autismo. El diagnóstico pues me impactó mucho y me gustaría saber, ¿qué puedo hacer o cómo puedo apoyarlo de la mejor manera?

42:19
Favio Alejo. ¿Sabes qué tipo de autismo tiene tu hermano?

42:23
Allison. No, no sé muy bien.

42:24
Favio Alejo. Ok, bueno, te voy a contar qué tipos de autismo hay para poder hablar un poquito más de cómo le puedes ayudar. En este momento, el trastorno del espectro autista tiene tres niveles, y estos tres niveles están relacionados con la necesidad de apoyo. El nivel que necesita menos apoyo es el uno, luego el dos y finalmente el nivel tres es una persona que necesita una gran cantidad de apoyo, un cuidador primario. La cantidad de personas que tienen autismo de nivel uno es muy alta. Antes el nivel de tipo uno era llamado Asperger, el síndrome de Asperger. Se acuerdan de series como Big Bang Theory, ¿no? Bueno, son más o menos como los estereotipos de lo que antes se llamaba síndrome de Asperger y ahora se llama autismo de alto funcionamiento, de alto funcionamiento y de bajo funcionamiento. El autismo de alto funcionamiento es una persona que puede socializar pero le cuesta mucho trabajo, puede trabajar, puede tener pareja, puede tener una vida normal, pero el problema con ese autismo es la cantidad de energía que gasta camuflando signos y síntomas para poder sentirse cómodo socialmente. Porque hay que considerar que en el autismo los problemas más importantes están relacionados con la capacidad de comunicación, poder comunicarte con el mundo, entender al mundo. También la rigidez, son personas que pueden tener un pensamiento muy rígido, muy obsesivos y también tiene que ver mucho la desregulación emocional, las emociones intensas que van de un lado para otro. La sensorialidad. Las personas con autismo también son muy sensibles a ciertas estímulos como las etiquetas, la luz, el ruido, les molesta mucho. Las personas con estas características pueden sufrir mucho porque no entienden la lectura social, les cuesta mucho trabajo. Tienen mucha empatía, sí la tienen, pero les cuesta mucho trabajo entender cuáles son los procesos mentales de otras personas y esto también les puede generar mucho sufrimiento porque no saben cómo convivir con las personas, cómo comportarse, qué se tiene que decir, qué es apropiado, qué no es apropiado. Y entonces viene un fenómeno que se llama camuflaje, que es lo que más desgasta. Y hay tres tipos de camuflaje. El primer camuflaje es la compensación, como les decía hace ratito. La compensación es estar, por ejemplo, revisando constantemente un guion mental de qué es lo que vas a decir, qué palabras vas a usar o tener, por ejemplo, una referencia de un actor que actúa de una forma muy divertida y voy a actuar así en la fiesta para verme divertido. La persona está compensando. O también hay otra que es el masking, que le llaman el enmascaramiento. Las personas muchas veces se auto estimulan con autismo. Están por ejemplo moviendo mucho la pierna, así, todo el tiempo. Imagínense ustedes cómo se sentirían si yo estuviera así todo el tiempo moviendo la pierna.

45:43
Favio Alejo. ¿Qué pensarían? Que estoy nervioso, que estoy ansioso. Ellos hacen esto, no porque estén necesariamente ansiosos, a veces sí, lo hacen porque se autoestimulan. La persona con autismo se autoestimula a través de mover mucho el cuerpo, tener movimientos estereotipados, estar arrancándose pellejitos, es una autoestimulación, y esa autoestimulación les sirve para poner atención. Qué paradójico, ¿no? Porque cuando una persona dice oye ya no muevas el piecito, lo vas a perder, se va a desconcentrar, necesita para ponerte atención el stimming y el stimming es mover algo. ¿Han visto personas que están en la sobremesa, en el restaurante, están moviendo el papelito y ya rompieron la servilleta en mil pedazos? Es una forma de stimming también. Entonces el enmascaramiento es cuando la persona para de hacer eso porque quiere atenuar los signos, las señales de un movimiento que molesta a otros. Pero cuando empieza a hacer esto, a parar el stimming o forzar la mirada, porque muchas veces el autista mira hacia otro lado y cuando le dice su mamá o su papá mira a los ojos, mijo, mira a los ojos y lo están regañando, friegue y friegue que mire los ojos, entonces se forza a mirar a los ojos así y hasta puede incomodar. Imagínate que te estén mirando así. Esa persona está enmascarando cuando mira los ojos fijamente y claro está, esa persona tensa. Ya puedo irme, ya quiero irme, ya quiero irme, ya quiero irme. Y claro, cuando se va es como quitarse los zapatos apretados, descansas. Y la tercer forma de camuflaje, que es la más difícil, más fuerte, más depresógena de todas, es la asimilación. La asimilación es cuando la persona autista quiere pasar desapercibida y para eso adopta la forma del grupo, cómo se visten. Por ejemplo, hay personas que traen en su cajuela diferentes prendas por si se sienten incómodos con una prenda en una, porque todo mundo viene de negro y yo vengo de colores, entonces ah, traigo ropa negra. Tratan de camuflarse con la gente y no solamente con el tema de la prenda, color de pelo, la moda, la conversación. La persona autista puede cambiar de diálogo, o de opinión, o de valores y opinar algo diferente y pensar por qué fregados dije que me gusta el fútbol cuando odio el fútbol, porque esa persona está asimilando. La asimilación es un proceso en el que quiere no ser excluido y quiere tener el pensamiento grupal para ser aceptado, lo cual también es muy cansado y esto deprime porque deteriora el autoconcepto y deteriora la identidad del individuo. No hay nada más difícil de manejar que no saber quién eres, qué te gusta y qué no te gusta. En un grupo te gusta el heavy metal y en otro grupo odias el heavy metal y te gusta la música romántica. Y esto genera mucho enojo por parte de quienes lo observan, los mejores amigos o incluso de la persona con autismo, no sé quién soy. Entonces, respondiendo ya directamente a la pregunta cómo puedes ayudar a tu hermano. La primera y la mejor manera de ayudarlo es el amor, el acompañamiento, el entender lo que le pasa. El que puedas tú abrazar a tu hermano en todos los sentidos, sin que tenga que camuflar, sin que tenga que perderse en una identidad que no tiene.

49:28
Favio Alejo. Dependiendo del nivel también de apoyo que necesite, porque hay hermanos, hay personas que necesitan apoyo para ir a lugares específicos donde trabajan con personas de autismo de bajo funcionamiento, para reeducarlos, para el tema motriz, para el tema cognitivo, acompañarlos. Pero cuando es una persona con un autismo de alto funcionamiento, el que esta persona se pueda sentir querida, apapachada, abrigada, por su grupo social sin que tenga que camuflar es una muy buena opción. Pero una vez más, el problema es que no estamos educados y juzgamos mucho a las personas que se comportan raro. Por eso necesitamos este tipo de charlas para enterar a las personas que todos somos diferentes, todos, todos, todos tenemos una neurodiferencia, pero la neurodivergencia con respecto al autismo, al TDAH, al TOC, a la dislexia, es algo mucho más profundo y que tenemos que ser comprensivos, amorosos, tolerantes, compasivos con esa parte de la población, que además tienen muchas veces altas capacidades, pero las esconden porque quieren ser uno más y no destacan porque se hacen chiquitos y no se entregan a aquello que quieren hacer o que les gusta o que les apasiona, el monotropismo que es, me encantan todo lo que tiene que ver con dinosaurios, así es que todo es dinosaurios. Oye mi hermano. ¿Te acuerdas cómo se llamaba este tiranosaurio rex que no sé? Y te dicen el nombre, cuando estuvo en la época cenozoica, no sé qué. Entonces es gente que tiene mucha información, pero muchas personas en la vida actual no las explotan porque quieren asimilar y quieren confundirse entre el grupo y terminan perdiendo esta posibilidad de realizarse. Así es que de esa manera puedes apoyar a tu hermano.

51:20
Dominique. Hola Favio, soy Dominique. Actualmente las redes sociales están inundadas sobre tips, consejos o incluso como test para saber si tenemos TDAH. ¿Cómo podemos saber qué información es útil y cuál no?

51:34
Favio Alejo. Dominique, qué buena pregunta. Y cuéntame, ¿tú ves estas redes sociales y te autoetiquetas?

51:41
Dominique. Sí, muchas veces en TikTok. O sea, no incluso solamente con el TDAH, sino con otro tipo de trastornos, te dan como algunas características y pues creo que no soy la única que como que se autodiagnostica.

51:55
Favio Alejo. Y tú qué has observado en tu círculo social con tus amigas y amigos cuando ven TikTok, o tú misma, ¿cómo se sienten con esa etiqueta?

52:04
Dominique. Pues identificados o incluso como que tal vez no cumplimos las características del todo, pero aún así como que inconscientemente se te mete un poco esa idea.

52:15
Favio Alejo. ¿Y te gustaría, tienes interés en poder corroborar esa etiqueta?

52:19
Dominique. Sí.

52:20
Favio Alejo. Ok, creo que tu pregunta se responde muy bien desde para qué te sirve y qué quieres hacer con esa información, en qué va a mejorar tu vida o en qué la puede empeorar. Hay gente que la etiqueta le genera alivio. A mí me generó alivio porque dije uf, ya sé lo que tengo. Ya entiendo que no soy tonto, sino que tenía un cerebro neurodivergente que en ese momento era incomprendido, así es que me dio alivio. Pero hay otras personas que les da mucho pesar porque se desahucian, sienten que tienen un defecto y que este defecto les va a perseguir por toda la vida. No van a poder tener hijos como quisiera o lo van a heredar o no van a poder tener un trabajo como quisieran, no van a dar el ancho. Finalmente, la etiqueta les genera un problema, no es una virtud. Entonces, la respuesta a tu pregunta tiene que ver mucho con cada individuo. Sí es cierto que tenemos un exceso de información. Sí, eso sí pasa. ¿Y qué pasa cuando hay un exceso de información? ¿Qué sucede cuando tenemos demasiadas cosas que pedir en la carta, tienes una carta de ocho páginas? Te confundes, te paraliza, no sabes qué pedir, te da duda patológica. Es que quiero unas enchiladas, pero es que también hay calamares a la romana. ¿Sabes? Te paraliza, no sabes como actuar. Cuando tenemos mucha información nos paralizamos, no sabemos cuál es la mejor información, la real, la que nos va ayudar más y nos perdemos. Entonces demasiada información desinforma. ¿No creen? Hay que tener cuidado y cautela con las redes sociales. Yo creo que el TikTok, el Instagram, el YouTube, hay gente que realmente tiene muy buena información que dar. Yo tengo Instagram y me siento capacitado para poder dar información porque leo mucho, constantemente me estoy actualizando, leo estudios, intento que la información que doy tenga la información más certera posible. Tenemos una falacia que es la falacia de autoridad. Es decir, que si vemos una persona con bata blanca solamente porque tiene bata blanca, ya pensamos que es el doctor non plus ultra de aquello, porque tiene bata blanca y han hecho ejercicios con eso. Le pones a una persona bata blanca y se vuelve todo lo que dice una autoridad a rajatabla. Tenemos ese sesgo y hay que tener cuidado. Y yo siempre te sugiero que si bien tenemos la fortuna de que tenemos más personas hablando de trastornos de la personalidad, de la depresión, del autismo, del TDAH, al menos eso nos da una conciencia de que algo está pasando y que pudiera ser que nosotros tenemos eso, pudiera ser. Pero lo más profesional, lo más ético, lo más digno para ti, es buscar ayuda profesional para que te hagan unas baterías, que así les llamamos a los cuestionarios, una evaluación clínica, un diagnóstico clínico para si pudieras tener algún trastorno. Eso es lo que yo sugiero que hagan y no se queden solamente con el carisma del TikTokero.

55:35
Favio Alejo. Después de que yo estuve en mi infancia luchando mucho con mis papás, con las calificaciones, de verdad, para mí era una angustia enorme cada vez que daban las calificaciones porque postergaba y a veces intentaba firmar o que alguien firmara por mis papás. No sé si les suena. Muy mal, pero pues es que un niño hace lo que puede para sobrevivir. Pero yo vivía mucha angustia, de verdad, mucha angustia. Cada vez que llegaba reprobaba cuatro o reprobaba cinco. Mi papá hizo lo que pudo, mi mamá hizo lo que pudo y lo hicieron muy bien, para la época y el contexto en el que ellos vivían, en el que ellos tenían esta información. En esa época todos los papás eran más o menos iguales, eran muy exigentes con el estudio. Afortunadamente mi papá en algún momento mis 14, 15 años, fue a terapia y como que le cayó un 20. Yo finalmente tengo estas calificaciones porque mi mamá las guardó y yo pensaba que mi mamá no estaba orgullosa de mí, sino que simplemente pues era una lata y un peso para ella, pero un día me entregó todas las calificaciones. Las tenía guardadas, por eso las tengo. Y yo llegué un día con mi papá temblando de miedo, como siempre, me temblaban las manitas, y él pues ya estaba en un proceso terapéutico que le dio como un poquito de conciencia de lo que estaba haciendo mal y lo que estaba haciendo bien. No lo entendí hasta después, pero en esa ocasión me quedó muy marcado la ternura con la que me trató. Porque me agarró las calificaciones y las aventó en la mesa. Yo me saqué de onda y dije ¿qué? ¿No me va a pegar? Y me dijo hijo, a mí ya no me importan tus calificaciones. Yo lo que quiero es que no repruebes la vida. No saben cómo me quitaron un elefante de encima. A partir de ese momento me empezó a tratar diferente. Empecé a cambiar y a resignificar mi personalidad y a sentirme más amado, más querido, más comprendido. Creo que eso me salvó. Y digo esto porque yo quisiera aprovechar este escenario que amablemente Aprendemos Juntos y BBVA me dan para contar mi experiencia de vida y animar a la población que vea este podcast, que podemos amar y elegir amar en lugar de odiar y castigar.

58:54
Favio Alejo. Y que el amor va a hacer la diferencia y que cualquier trastorno, cualquier angustia, depresión, ansiedad, la mejor aspirina, el mejor medicamento es el amor. Por favor ámense y amen a sus hijos. Gracias.