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“La fama destruye a las personas”

Moby

“La fama destruye a las personas”

Moby

Músico


Creando oportunidades

Moby

Moby, uno de los artistas más influyentes de la música electrónica, alcanzó el éxito internacional con álbumes como Play y canciones como “Porcelain”, “Natural Blues” y “Why Does My Heart Feel So Bad?”. Su música ha vendido millones de discos y ha formado parte de numerosas películas, series y campañas publicitarias.

Además de músico, productor y compositor, Moby es conocido por su activismo en defensa de los animales y por su interés por la espiritualidad, la filosofía y la meditación. En esta conversación reflexiona sobre la fama y el éxito, la creatividad, la música como experiencia espiritual, la compasión y el sentido de la vida, y recuerda también su relación con figuras como David Lynch, David Bowie y Jane Goodall.


Transcripción

00:00
Moby. Hace unos 20 años conseguí darme cuenta, gracias a la ayuda de David Lynch, de que, para mí, la música no tiene nada que ver con una carrera. No tiene nada que ver con llegar a ser un profesional. La música es una vocación espiritual. Eso no significa que mi música sea buena, pero lo importante no es la venta de discos, ni la venta de entradas, ni las cifras de Spotify. Es una práctica espiritual. Soy músico desde que tenía nueve años y, al ir haciéndome mayor, nunca pensé que acabaría siendo músico profesional. Pensaba que iría a la universidad, que estudiaría Filosofía, que me convertiría en profesor, y haría música en mi habitación que no escucharía nadie. Por eso, cada etapa de mi carrera como músico ha sido una sorpresa. Durante un tiempo, especialmente desde los años 90 hasta los 2000, intenté descubrir constantemente qué significaba ser músico profesional, porque nunca había sido mi objetivo. Pensaba: «Bueno, supongo que ahora que soy músico profesional tengo que ir de gira, tengo que hacer entrevistas y todas esas otras cosas que hacen los músicos». Pero siempre me parecía algo raro y una forma innecesaria de autopromoción. Por supuesto, tengo ego, así que el hecho de hacer entrevistas y acudir a alfombras rojas eran cosas que alimentaban mi ego, pero aun así me sentía extraño. Y fue en aquella misma época cuando me di cuenta de que mi verdadero trabajo son los derechos de los animales. Por eso, salir de gira me parece algo extraño, porque es una actividad comercial. Das conciertos, te pagan, vendes entradas… Pero, para mí, tiene más que ver con tener la oportunidad de visitar organizaciones de defensa de los derechos de los animales, ir a restaurantes veganos, promover los derechos de los animales y también ganar dinero que después puede utilizarse para financiar organizaciones dedicadas a defender los derechos de los animales. Todo tiene un sentido muy claro en mi opinión: salir de gira, ganar algo de dinero, financiar los derechos de los animales y, al mismo tiempo, conocer la situación de estos derechos en distintos países. No, no sé si eso merece un aplauso, pero gracias.

02:50
Mujer 1. Hola, Moby. Soy fan tuya desde el año 2000, así que muchas gracias por compartir esta charla con nosotros. Para mí, la música ha sido fundamental en mi vida y me ha acompañado en los momentos tristes, me ha sostenido y en los momentos alegres también me ha impulsado. ¿Qué ha significado la música para ti a lo largo de tu vida?

03:16
Moby. Pues es algo gracioso. Cuando tenía unos 30 años empecé a ir a terapia y, en un momento dado, mi primer terapeuta, que tenía un gran sentido del humor, se rió y me dijo: «Si no fuera por los animales y por la música, sin duda te habrías convertido en un asesino en serie». Me dijo: «Eres como un psicópata al que han salvado la música y los animales». Porque crecí rodeado de mucho caos, con mucha violencia y muchos traumas, y la música y los animales se convirtieron en una forma de alejarme de todo aquello. Me enamoré de la música cuando era muy, muy pequeño. Y, de una forma parecida a lo que tú has contado, la música tiene la capacidad de arreglar todo. No estoy hablando de mí ni de mi música, sino de mi relación con la música de otras personas y de cómo esa música puede conseguir eso que has descrito. Puede reconfortarte, puede darte energía, puede transmitirte alegría, puede ser triste, puede ser relajante… Literalmente puede hacerlo todo. Hay algo que me resulta especialmente fascinante. Puede sonar extraño, pero es cierto: la música nunca ha existido. La gente dirá: «Por supuesto que ha existido». Pero físicamente la música nunca ha existido. Quiero decir que, si yo estuviera aquí sentado tocando el violonchelo o la guitarra, lo único que estaría haciendo sería mover moléculas de aire. No las estoy creando ni inventando; simplemente estoy impulsando unas moléculas que, moviéndose de una determinada manera, pueden hacernos llorar, bailar, sentirnos tristes, alegres, tranquilos o llenos de energía. Es, simplemente, aire. Esta noche, por ejemplo, voy a tocar en un festival y espero que, en algún momento, si hago bien mi trabajo, haya 50.000 personas saltando. 50.000 personas saltando porque el aire se está moviendo de una manera diferente. Eso es todo lo que ocurre. O si vas a una ceremonia religiosa y la gente llora, ya sea un bautizo o un funeral, no deja de ser aire moviéndose de una manera diferente. Y eso me resulta fascinante porque casi todas las demás formas de arte son físicas, son corpóreas. Si estás delante de una escultura de Henry Moore o de Picasso, puedes tocarla, es física. Los cuadros se pueden tocar. La mayor parte del arte se puede tocar. La música no la podrás tocar nunca. Yo me enamoré de la música sin saber todo esto, pero este hecho hace que, para mí, la música sea espiritual por definición, porque es el espíritu moviéndose a través del aire.

06:18
Ana Carolina. Hola, Moby, ¿cómo estás? Encantada de estar acá. Mi nombre es Ana Carolina. Mi pregunta es acerca de las amistades, que siento que son algo absolutamente fundamental en la vida de todos. Y a lo largo de tu carrera has trabajado con grandes íconos como David Lynch, como David Bowie, de quien soy fan absoluto, así como de ti. Quería preguntarte, ¿la vida ahora sin ellos es un poquito peor?

06:47
Moby. Para mí, una de las cosas más extrañas que me han sucedido en la vida ha sido conocer a mis héroes. Cuando era joven tocaba en grupos de punk-rock y pensaba que quizá tocaría mi música para diez personas. En esa época me encantaba David Bowie, me encantaba David Lynch, me encantaba Jane Goodall… y muchísimas otras personas que eran mis héroes. Con el paso del tiempo pude conocerlos, nos hicimos amigos, trabajamos juntos y salí de gira con ellos. Y nunca pensé que estuviera a su altura, porque eran mis héroes y yo solo era un chico que los idolatraba. Así que, por supuesto, el mundo es un lugar mucho más pobre sin David Bowie, sin David Lynch, sin Jane Goodall, sin Lou Reed… una lista que no acabaría nunca. Hemos perdido a muchísima gente buena. Siento que si existe un dios, este dios o diosa se ha llevado a sus personas favoritas, a sus elegidos, y nos ha dejado al resto. Leonard Nimoy, Leonard Cohen, Prince, David Bowie, David Lynch… Toda esta gente increíble ha muerto. Claramente, el cielo es ahora un lugar mucho mejor que este, porque David Lynch, David Bowie y Jane Goodall están tomando el té juntos. Los echo de menos y, sobre todo, echo de menos su entusiasmo y su valentía, especialmente en una época en la que tanto arte, tantos medios de comunicación y tanta música parecen estar condicionados y ser tan corporativos. Jane Goodall, por ejemplo, expresaba sus convicciones sin pedir disculpas por ellas. Hablaba de los derechos de los animales, del veganismo, de la conservación ambiental. David Lynch inventó un lenguaje completamente nuevo para el cine. David Bowie reinventó el mundo de la música. Siento que fueron personas tremendamente valientes, por lo que echo de menos a mis amigos, pero también echo de menos ese espíritu de valentía tan entusiasta que tenían.

09:04
Míriam. Hola, Moby. Soy Miriam y primero te quería agradecer por poner banda sonora a momentos imborrables de mi vida. Y ya que hablabas de tus grandes amigos, he visto que hablas mucho de Jane Goodall en tus redes sociales y te quería preguntar cuál sería la lección más importante que te has quedado de ella.

09:24
Moby. Jane Goodall era una heroína a nivel mundial. Y, en cierto modo, cuando murió, sentí que la humanidad había perdido a su última santa. Lo que Jane me enseñó fue valentía, porque nunca dudó de lo que decía. Salió al mundo con la intención de convertirlo en un lugar mejor. Y, además, el foco nunca estaba puesto en ella. Es algo que muchas figuras públicas olvidan. Estoy seguro de que yo también lo he hecho, y es que el objetivo final no debería ser que la gente te preste atención. El objetivo es tomar esa atención que te están prestando y dirigirla hacia algo mejor. Y eso es lo que ella hacía. Ella no decía: «Soy Jane Goodall, prestadme atención». Decía: «Soy Jane Goodall y, si me estáis prestando atención, dejad que dirija vuestra atención hacia los derechos de los animales. Dejad que dirija vuestra atención hacia el ecologismo. Dejad que dirija vuestra atención hacia la conservación ambiental». Así que la idea es que, cuando la gente me presta atención, ya sea en las redes sociales, en los medios de comunicación o donde sea, no sea hacia mí, se trata de redirigir esa mirada, de redirigir la atención de las personas hacia algo importante. Porque, de lo contrario, se convierte en algo enfermizo: figuras públicas que simplemente quieren recibir atención. Evidentemente, la historia está llena de personas así. Actualmente, la Casa Blanca está dirigida por alguien así. Es algo muy poco saludable y acaba destruyendo a las personas. Se podría decir que hay muchísimo poder en la atención de la gente, y que si un individuo quiere apropiarse de toda esa atención, acaba destruyéndolo. Es una energía que tienes que dirigir hacia otro lugar. Ella lo entendía mejor que nadie. La vi y celebré con ella su cumpleaños poco antes de que muriera, y estaba tranquila ante la idea de morir. Decía: «Sí, es una aventura. Voy a morir pronto». Para ella no era algo importante. Quizá se sintió de otra manera el día antes de fallecer, pero ella entendía que ese es el final de la vida. Es algo que le ocurre a todos los organismos biológicos del planeta. Es difícil tomárselo como algo demasiado personal cuando todas las entidades biológicas de los últimos 3.500 millones de años han muerto. No puedes decir: «Pobre de mí». Ella vivió su vida al servicio de algo más grande y, para mí, ese es el objetivo final. Y como tu buena amiga Jane Goodall, eres un firme defensor de los derechos de los animales

12:06
Míriam. y te quería preguntar si crees que estamos haciendo lo suficiente y si no lo estamos haciendo, cómo podríamos mejorar.

12:15
Moby. Me hice vegano en 1987 y, en 1987, nadie sabía siquiera cómo pronunciar la palabra “vegano”. Evidentemente, desde entonces se ha avanzado muchísimo, pero cada año los seres humanos matan a más de un billón de animales. Por lo tanto, es imposible decir que estemos haciendo lo suficiente. Hasta que esa cifra llegue a cero, no estaremos haciendo lo suficiente. Nadie quiere hacer daño a los animales, nadie quiere participar en el sufrimiento de los animales y, sin embargo, todo el mundo sigue pagando para que ocurra. Es una cuestión de lógica. Ni siquiera es una cuestión ética. Es simple lógica. Si algo te molesta, ¿por qué pagar por ello? ¿Por qué contribuir a ello? Así que sé que, personalmente, como activista por los derechos de los animales, nunca haré lo suficiente, pero tengo que seguir intentándolo cada día.

13:11
Pablo. Hola, Mobby. Mi nombre es Pablo. Soy de Argentina. Antes que hacerte la pregunta, quería contarte que tu música me llegó a principios de los 2000, en una época donde era muy difícil conseguir música que fuera diferente. Y, obviamente, me llegó una copia pirata de eso. Solamente quería decirte que, por muy difícil que fuera conseguirla, realmente me abrió mucho la mente. Se sentía que había mucho trabajo, mucho amor por la música ahí y quería agradecerte por eso. La verdad que me abrió la mente en una época tan remota como los principios de los 2000, allá de lejos, así que gracias. Y yendo a la pregunta, en tu libro hablas de tu pasado, de todas las dificultades que tuviste, no solamente en tu infancia, sino, además, mientras componías música antes del gran hit que fue ‘Play’. Y luego cambió todo, digamos. El libro entiendo que habla hasta ‘Play’. Yo quería preguntarte cómo fue la vida luego de eso y si la fama tiene un precio, básicamente.

14:11
Moby. Mi familia es de Argentina. Mi tío, mis primos… Por eso también me da pena no saber hablar español, porque crecí escuchándolo, pero nunca aprendí a hablarlo. Así que lo siento. Y es curioso porque crecí tomando mate con mi tío. Argentina fue una parte muy importante de mi infancia. Y sobre esa pregunta acerca de la fama, como os dije antes, nunca esperé tener ningún tipo de fama. Realmente pensaba que iba a ser profesor universitario y que haría música a la que nadie prestaría atención. Así que, cuando empecé a ser famoso, sentí que era la respuesta a todas mis plegarias. De repente, la gente era amable conmigo, viajaba por todo el mundo, iba a fiestas, asistía a alfombras rojas… Y todo aquello me hacía sentir que había triunfado. Pero solo hay que mirar la historia para ver que la fama destruye a las personas. Quiero decir, si Kurt Cobain nunca hubiera sido famoso, seguiría vivo. Si Amy Winehouse nunca hubiera sido famosa, seguiría viva. John Lennon, Avicii… Y podríamos seguir y seguir. La fama es una de las profesiones más peligrosas que alguien puede tener. Sin embargo, todo el mundo la desea. Y cuando se consigue, nadie quiere renunciar a ella. Personalmente, creo que tengo suerte de haber podido conocer el mundo de la fama para después alejarme de él. Porque vivimos en un mundo en el que todo el mundo quiere ser famoso. Todo el mundo presta atención a las personas famosas, pero muy pocos tenemos la oportunidad de ver cómo es realmente la fama. Y no es tan interesante. Algunas personas son increíbles. David Bowie era increíble. David Lynch era increíble. Pero he conocido a presidentes. He conocido a estrellas de cine. He conocido a todo tipo de estrellas, desde Michael Jackson hasta Bill Clinton, Madonna, etc. No son tan interesantes como parecen. Suelen ser personas un poco inseguras y solo puedes darte cuenta de eso cuando pasas tiempo con ellas. No tienen nada malo. Bill Clinton no tiene nada de malo. Pero está un poco obsesionado con la fama. De alguna manera, lo que me ha hecho fácil rechazar el mundo de la fama ha sido, precisamente, estar cerca de ella y darme cuenta de algo: os garantizo que cualquiera de los que estáis aquí sois igual de inteligentes e interesantes que cualquier persona famosa. Y preferiría cenar con alguno de vosotros antes que con Bill Clinton o alguien así, porque vosotros querríais hablar de un montón de cosas diferentes. Las personas famosas solo quieren hablar de sí mismas. Y lo he visto de primera mano.

17:18
Moby. La verdad es que podría extenderme muchísimo sobre el componente existencial que hay detrás de todo esto, porque todos queremos encontrar un sentido. Todos queremos sentir que nuestras vidas son especiales. Pero vivimos en un universo que tiene 15.000 millones de años y está formado por 100.000 millones de galaxias o más. Nuestras vidas… Sin duda, no somos conscientes de cuál es el sentido de nuestras vidas ni de qué es lo que las hace especiales. Y esta es una manera muy larga de llegar a tu pregunta sobre transformar el dolor, la adicción, la confusión o el miedo en música. Como decíamos antes, la música puede hacerlo todo. Puede ser una expresión de ira, puede ser una expresión de miedo y también puede ser una fuente de consuelo. Y, en el mejor de los mundos posibles —y no estoy hablando de mí—, puedes encontrar a un músico que agarra su dolor, lo transforma en algo hermoso y lo comparte con otras personas para que ellas también encuentren consuelo en ello. No hablo de mí ni de mi música. Es el caso, por ejemplo, de canciones como ‘Imagine’, de John Lennon, o ‘Heroes’, de David Bowie, canciones que claramente significaban mucho para ellos y que después ofrecen consuelo a las personas que las escuchan.

18:37
Gabriel. Hola, Moby, ¿qué tal? Soy Gabriel. En tu documental hay una última escena en la que te juntas con la muerte, una escena muy divertida, y en la cual tú le preguntas qué hay después de su visita. La muerte te contesta al oído. Entonces, me gustaría saber qué es lo que te contestó. Me genera mucha duda.

18:59
Moby. Esa escena está inspirada en ‘El séptimo sello’ de Ingmar Bergman. Si la habéis visto, recordaréis una escena muy famosa en la que el protagonista juega al ajedrez con la muerte en la playa, así que es mi versión de esa escena. ¿Qué me dijo la muerte cuando le pregunté por el sentido de la vida? Es una gran pregunta a la que no me está permitido responder. Pero, en cuanto al sentido de la vida, madre mía, evidentemente es una de las preguntas más grandes a las que puede enfrentarse el ser humano. Todos los filósofos, todos los teólogos, todo el mundo en este planeta se ha hecho esa pregunta. La respuesta, si sirve para algo, quizá sea bastante sencilla. El primer paso sería preguntarse: «¿Qué es lo que no está funcionando?». Cuando las personas han intentado averiguar cuál es el sentido de la vida en el pasado, ha quedado claro qué es lo que no funcionaba. ¿Habéis visto la serie ‘Juego de tronos’? Yo veía ‘Juego de tronos’ y no dejaba de preguntarme: ¿por qué? ¿Por qué quieren poder? ¿Por qué Putin se aferra al poder? ¿Por qué Trump se aferra al poder? ¿Por qué los políticos se aferran tan desesperadamente al poder? ¿Por qué Elon, Peter Thiel y todas estas personas se aferran al poder? Está claro que es algo estúpido. Es simplemente absurdo. Porque van a envejecer, van a morir y están intentando luchar contra ello. Están intentando fingir que existe alguna forma de evitarlo. Así que tenemos ese primer paso —perdón por extenderme— que sería preguntarnos: ¿qué es lo que no funciona? Cuando las personas han intentado inventarse un sentido para sus vidas, ¿en qué ocasiones ha salido mal? Sale mal cuando las personas intentan controlarlo todo, cuando intentan luchar contra la mortalidad, cuando luchan contra la naturaleza. Eso no funciona. Y la historia está llena de personas así. ‘Juego de tronos’ se basa en eso, en controlar tu entorno. Claro que está bien tener un poco de control, pero ser un dictador o un magnate empresarial que necesita controlarlo todo, no funciona. Así que pienso en otras personas, como Leonard Cohen, para quien el sentido de la vida consistía en ser amable, estar al servicio de los demás y darse cuenta de que no puedes luchar contra la mortalidad ni contra el envejecimiento. A las personas que lo intentan no suele irles demasiado bien. No voy a dar nombres porque no quiero meterme en líos, pero hay muchas figuras públicas que están intentando luchar contra el envejecimiento y acaban pareciendo zombis muy extraños. Así que, para mí, se trata de ser amable, aceptar la mortalidad, aceptar nuestra falta de conocimiento e intentar estar al servicio de los demás siempre que podamos.

22:03
Hombre 3. Hola, Moby. Muchas gracias por la charla y tus palabras tan inspiradoras. A lo largo de tu carrera discográfica has fluido entre diferentes géneros musicales, como la electrónica más explosiva hasta el ‘ambient’ más profundo y etéreo. Y quería preguntarte qué motivos te llevan a ir de un género a otro, si ha influido tu estado de ánimo en cada etapa como compositor y como músico.

22:31
Moby. Como hablábamos con la mujer que está sentada a tu izquierda, existe esa increíble capacidad que tiene la música para hacerlo todo. Y repito, no digo que, necesariamente, mi música lo haga, pero pensemos en todo el universo musical: desde Bach hasta Pantera, desde Led Zeppelin hasta Leadbelly… Todos esos tipos diferentes de música pueden comunicar algo, crear ambientes y hasta formar mundos independientes. Y, como músico, desde muy pronto decidí que quería intentar experimentar con todo. Y la gente con la que trabajo odia eso. Mis representantes, la discográfica… Con el tiempo se acostumbraron, pero a principios de los 90 solo querían que fuera un músico de música dance. Y yo seguía grabando temas de rock, piezas clásicas, música ambiente, canciones folk y todo tipo de cosas diferentes. Eso los volvía locos. Porque, si piensas en el mundo de la música, los músicos que más éxito tienen solo suelen hacer una cosa. Pensemos en Metallica. Me encantan. Metallica es una banda de hard rock y nunca han hecho otra cosa. Para construir una carrera ayuda hacer solo una cosa. Pero para el arte y la creatividad me parece increíblemente restrictivo. Y sé que he confundido a la gente. Sé que he confundido a mis representantes. He confundido a las discográficas. Creo que está bien perseguir una carrera profesional dentro de la música. Pero perseguir el arte, perseguir el espíritu, perseguir todo el potencial de la música, es muchísimo más interesante. Y, de nuevo, no estoy diciendo que yo sea bueno haciéndolo. No estoy diciendo que lo haya hecho bien. Pero es muchísimo más interesante intentar explorar el potencial espiritual de la música que limitarse a intentar tener una carrera. Tener una carrera está bien. Pero es como si hubiera un camino que potencialmente conduce hacia el espíritu, hacia lo divino y hacia quién sabe. Y luego hay otro camino que, simplemente, conduce a tener dos semanas de vacaciones y comprarte unos zapatos nuevos de vez en cuando. Para mí, la elección es seguir el camino del espíritu. Y quiero dejar muy claro que no sé si alguna vez lo he conseguido, pero es un camino muchísimo más interesante que limitarse a perseguir el éxito comercial. A veces, las personas que persiguen el espíritu, las que persiguen la belleza, las que persiguen la trascendencia, terminan haciendo música extraordinariamente comercial. Antes mencionábamos ‘Heroes’, de David Bowie. No es solo música trascendente. Su discográfica también estuvo muy contenta con ella. Lo mismo pasa con ‘Imagine’, de John Lennon o pensemos en ‘Starry Night’, de Don McLean. Recordemos que algunas de las canciones más hermosas, curiosamente, también han sido comerciales, lo que en cierto modo puede ser algo casi negativo. Porque está bien llegar a la gente, pero creo que sucede algo muy complicado de gestionar cuando has intentado llegar hasta Dios o perseguir el espíritu y el mundo te recompensa por ello. Es algo un poco confuso. Espero que se entienda lo que quiero decir.

26:10
John. Hola, Moby. Encantado de conocerte. Soy John, soy de Colombia. Tengo dos preguntas y las voy a lanzar. La primera es que hace 20 años atrás, antes de que empezara todo este tema del ‘streaming’ y las plataformas digitales, tú regalaste tu música, tus trabajos, toda tu música, lo diste a artistas independientes para que trabajaran con ella. Quisiera que nos comentaras acerca de esto y por qué de aquella generosidad que nos hablaras un poco de esto. Y mi segunda pregunta es si has podido trabajar con los animales con la música. Quiero decir, ¿cómo crees que interpretan los animales la música? ¿Cómo la sienten?

26:54
Moby. Bien, lo primero es que sí, creé una página web llamada mobygratis.com que ofrece música gratuita para cineastas, estudiantes, organizaciones sin ánimo de lucro y coreógrafos. Es música gratuita para cualquiera que quiera utilizarla. Y una de las razones para hacerlo fue simplemente que tenía demasiada música. Tenía miles de piezas musicales inéditas guardadas en una estantería. Y pensé: ¿por qué no las regalo? ¿Por qué no las saco al mundo a ver qué ocurre? Porque, en cierto sentido, el mundo digital, especialmente en lo que respecta a la música, puede resultar muy abrumador. Pero también tiene algo fascinante: puedes lanzar algo al mundo sin tener ni idea de qué va a ocurrir. La mayoría de las veces, cuando publico música, nadie le presta atención. Pero, de vez en cuando, conecta con la gente de una manera realmente interesante. Por ejemplo, una de mis canciones, ‘When It’s Cold I’d Like to Die’, apareció en la serie ‘Stranger Things’. Voy a contaros el recorrido de esa canción. Se incluyó en mi primer álbum. Como os conté antes, la discográfica quería que hiciera un disco de techno. Pero yo incluí algunas baladas muy tranquilas, sin nada de percusión, y la compañía se quedó completamente desconcertada. Sin embargo, a algunas personas sí les llegó aquella canción. Entre ellos los hermanos Duffer, los creadores de ‘Stranger Things’, que fueron a mi restaurante y escucharon esa canción. Y así, treinta y tantos años después, se convirtió en un éxito gracias a la serie. Básicamente, se trata de lanzar cosas al mundo y no intentar controlarlas. Simplemente me dije: «Regálalo, deja que la gente haga con ello lo que quiera y observa qué ocurre». Y me parece un proceso muy interesante, porque no estoy poniendo música en Mobygratis para ganar dinero. No puedo ganar dinero con ello porque todo es gratuito. Solo quiero ver qué ocurre y, con suerte, ayudar a la gente durante el proceso. Porque a muchas personas les cuesta encontrar música que puedan utilizar y hay gente que intenta cobrarles por ella. Así que, en mi caso, es gratis. No hay ninguna forma de pagar por ella, aunque quisieras hacerlo. Después está el segundo asunto: los animales y la música. Tengo una productora de cine y televisión en Los Ángeles. Y una de las películas en las que estamos trabajando es un documental sobre un músico francés llamado Plumes. Él lo que hace es salir al mundo y cantar a los animales. Quizá lo hayáis visto en las redes sociales. Tiene una guitarra rosa y canta a hipopótamos, canta a vacas, a cerdos, a caimanes… Canta a todo tipo de animales. Merece la pena buscar a Plumes en Instagram. Las respuestas de los animales son extraordinarias. No sé si responden a la música, no sé si responden a su forma de ser y a sus emociones, no sé exactamente a qué están respondiendo, pero responden. Y tiene sentido porque los animales producen sonidos. Todos los animales producen sonidos. ¿Queréis que os cuente una historia realmente interesante? Me reuní con una organización de San Francisco que está utilizando inteligencia artificial para traducir los sonidos de los animales. Y la primera criatura con la que trabajaron fue un cuervo.

30:28
Moby. Cuando empezaron a grabar los sonidos de los cuervos, se dieron cuenta de que, cuando pensamos en un cuervo, pensamos en “craa, craa”. Pero eso representa solo el uno por ciento de los sonidos que producen. Todos los demás sonidos no podemos oírlos. Los cuervos hablan entre ellos, pero lo hacen tan bajo que nosotros no podemos escucharlos. La analogía que utilizaron era imaginar a un tipo en un aparcamiento gritándole a un amigo que está a lo lejos: «¡Eh, eh, eh!». Imaginad que creyéramos que esa es toda la comunicación humana. Así que, cuando un cuervo dice “craa, craa”, simplemente está gritándole a un amigo que está a cien metros de distancia. Su verdadera comunicación consiste en hablar. Pero nosotros no podemos oírla porque es demasiado silenciosa. Creo que el mundo de los sonidos de los animales, la comunicación animal y la música de los animales es algo extraordinario. Hay muchísimo por descubrir. Si veis en las redes sociales lo que hace Plumes, os daréis cuenta de que es algo muy especial. Está claro que los animales están respondiendo a algo.

31:35
Javier. Hola, Moby. Soy Javier. Pero lo primero, encantado de poder estar aquí. Tu tío tatarabuelo es el autor de un libro tan emblemático como ‘Moby Dick’. ¿Qué parte dentro de tu arte, de tu música, de tu manera de contar historias es heredado de esas raíces culturales?

31:56
Moby. Vaya, es una pregunta interesante. Tengo que resumir un poco porque podría extenderme mucho sobre esto. Hay varios aspectos diferentes. Uno de ellos es el de Herman Melville y también la historia de ‘Moby Dick’. Porque creo que ‘Moby Dick’ fue, de alguna manera, la primera novela existencial moderna. En el simbolismo de ‘Moby Dick’, Ahab representa a la humanidad que intenta controlarlo todo y Moby Dick representa las enormes, caóticas e incognoscibles fuerzas de la naturaleza. Y hay un monólogo extraordinario de Ahab en el que está sobre la cubierta del Pequod y le declara la guerra a Dios. Lo que está diciendo —y esto conecta con lo que comentábamos antes sobre el sentido de la vida— es que le vuelve loco no poder controlar a Dios, no conocer la verdad del universo, no conocer la verdad de la existencia. Merece la pena leer ese monólogo. Ojalá recordara de memoria el número exacto de la página. Pero es fascinante porque conecta con esta idea del sentido, del propósito y de las personas intentando controlarlo todo. Siento que Trump es como Ahab. Elon es como Ahab. Putin es como Ahab. Erdogan es como Ahab. Todas estas personas están intentando controlarlo todo. Y, básicamente, están declarando la guerra a Dios, al universo, a la naturaleza. Porque les vuelve locos no tener el control. Pero, como decía antes, en un universo que tiene 15.000 millones de años, ninguno de nosotros tiene el control. Y, para mí, eso puede volverte loco o resultar liberador. En mi recorrido vital hubo un largo periodo en el que intenté controlarlo todo a través del alcohol, las drogas, el comercio, la fama. Entendía que eso era lo que me impulsaba a controlar. más Pero cuanto más intentamos controlar, menos felices somos y menos saludables estamos. Quiero decir, claro que deberíamos controlar determinadas cosas. Debemos cepillarnos los dientes, ducharnos, comer alimentos saludables. Pero no puedes controlar el universo. El universo nos supera. Y ese, para mí, es el mensaje central de ‘Moby Dick’. Personalmente siento una conexión con Herman Melville. Porque los dos somos personas procedentes de la fría y oscura Nueva Inglaterra. Crecimos en un lugar extraño. Pero es ese mensaje existencial de ‘Moby Dick’ el que me parece tremendamente poderoso. Esa es la razón por la que considero que es una de las mayores obras de la literatura.

35:05
Moby. Su metáfora, su alegoría, es lo que la hace tan poderosa.

35:10
Melisa. Hola, Moby. Encantada de conocerte. Me llamo Melisa. Tu música ha tenido una conexión muy importante y sigue teniéndola con diferentes etapas de mi vida. Hablando de tus raíces, ¿qué reconoces en ti hoy de aquel joven que llegó a Nueva York a finales de los 80 con poco dinero en el bolsillo, pero con mucha música en la cabeza?

35:34
Moby. Es una pregunta realmente fascinante y creo que se puede aplicar a todo el mundo. ¿Quiénes somos ahora? ¿Quiénes éramos hace diez, veinte, treinta o cuarenta años? Para mí, una de las cosas más interesantes de hacerse mayor es disponer del tiempo y de la distancia necesarios para observar quiénes éramos cuando éramos joven. Y es difícil, porque todos cometemos errores y hacemos estupideces cuando somos jóvenes. Tenemos relaciones absurdas y decimos cosas ridículas. Hay mucha estupidez asociada al hecho de ser joven. Al menos la hubo en mi caso. Creo que yo era especialmente estúpido cuando era joven. Pero cuando miro atrás y pienso en aquella persona de 1989, mudándose a Nueva York con 23 años, ingenua y sin dinero, hay dulzura en ella. Una especie de ternura. Y me recuerda a Charles Dickens. Era como ese chico ingenuo que viene del campo, llega a la ciudad y vive todo tipo de aventuras. Es muy interesante pensar en las suposiciones que hacemos cuando somos jóvenes, en las cosas que creemos que van a hacernos felices y en las cosas que creemos que son importantes. Pasa el tiempo y todo cambia. Supongo que me siento afortunado de mantenerme vivo. Porque así he podido observar cómo cambiaba mi perspectiva, ya que mi perspectiva de entonces y la que tengo ahora son completamente diferentes. Pero, al mismo tiempo, no me gustaría volver atrás ni cambiar nada. Porque también nos podemos hacer otra pregunta: si pudieras regresar al pasado y cambiar una cosa de tu vida, ¿qué cambiarías? Y, para mí, la respuesta es: «Nada». Ni siquiera los peores errores, ni siquiera las cosas más estúpidas que hice. No cambiaría nada porque aprendes de ellas. Y estoy muy agradecido por la perspectiva que tengo ahora. Una perspectiva que es el producto de todas las experiencias que he vivido. Ocurre lo mismo con todos los que estáis aquí. Nuestra perspectiva es la suma de todo lo que hemos vivido. Si valoras la perspectiva que tienes, no puedes arrepentirte de las experiencias que la han creado. A veces pienso que los viajes en el tiempo son reales pero nadie los realiza. Y eso es porque sabemos que no queremos cambiar el pasado, aunque el pasado haya sido terrible. Podrías volver atrás y matar a Hitler o convencer al padre de Trump de que utilizara un preservativo. Bueno, vale, eso sí sería una buena idea. Pero quizá el pasado sea necesario para conducirnos hacia un futuro que en algún momento acabará teniendo sentido. No lo sé. Lo único que sé, en mi caso, es que personalmente no cambiaría el pasado. Y miro a ese ingenuo niño «dickensiano» de 1989 con dulzura e inocencia.

38:56
Martín. Hola, Moby, soy Martín. Has hablado de temas que nos importan a todos. Si te encontraras con el extraterrestre ahora, ¿qué le dirías sobre la Tierra y la humanidad? ¿Sería un mensaje optimista?

39:11
Moby. Si… Si… Si un extraterrestre aterrizara en la Tierra… Hay muchas posibilidades de que los extraterrestres hayan estado aquí todo este tiempo. O de que nos hayan visitado, hayan visto cómo tratamos los seres humanos al resto de criaturas y hayan salido huyendo lo más rápido posible. Eso sería lo racional. Llegas a la Tierra y ves a los seres humanos matando a otros seres humanos, destruyendo el medioambiente, matando animales… Si los extraterrestres son inteligentes, simplemente se marcharían. Lo que yo diría a los extraterrestres sería: «¿Podéis ayudarnos?». Porque la humanidad no está funcionando demasiado bien. Puede que nosotros pensemos que sí. Tenemos aire acondicionado, tenemos supermercados, tenemos aviones. Pero estamos destruyendo el único hogar que tenemos. Nos estamos matando unos a otros. Estamos consumiendo antidepresivos a montones. Estamos destrozando el medioambiente, etcétera. La humanidad no está en un buen momento. Y sé que puede sonar deprimente, pero creo que es lo que indican las pruebas. Así que a los extraterrestres les diría: «Por favor, ayudadnos». Porque no estamos haciendo un gran trabajo como guardianes de este planeta. Además, lo más probable es que, si existen extraterrestres en este planeta, sean insectos. La mayoría de las criaturas del planeta son insectos. Solo existe un primate sin pelo en el planeta, que somos nosotros. Así que la idea de que un extraterrestre se parezca a nosotros es imposible. Mi teoría es que, cuando ves esas imágenes de extraterrestres calvos y con ojos enormes, en realidad son viajeros en el tiempo. Tiene sentido, ¿no? Fijaos cómo era la humanidad hace 100.000 años. Éramos más fuertes, teníamos más pelo y éramos más robustos. Y poco a poco nos estamos alejando de aquello. Así que, si continuamos esa evolución, lo más lógico es que dentro de 100.000 años los extraterrestres quizá se parezcan a mí. No estoy diciendo que sea un extraterrestre, pero tampoco estoy diciendo que no lo sea.

41:27
Natalia. Hola, Moby. Mi nombre es Natalia. Muchas gracias por conectar hoy con tu presencia y conocerte. Moby, me gustaría preguntarte por tu último álbum, ‘Future Quiet’. Y me gustaría saber si el título es una declaración de intenciones, es una certeza o es un deseo.

41:52
Moby. El título ‘Future Quiet’ hace referencia a las dos cosas que has mencionado. Una es la conceptualización, la idea de un futuro más silencioso. No sé si estás de acuerdo, pero en mi opinión el mundo es muy, muy ruidoso. Mi mente es muy, muy ruidosa. Las redes sociales son muy, muy ruidosas. Y necesito silencio. Así que el simple hecho de imaginar un mundo silencioso es… Por ejemplo, quizá os suene raro, pero una de las razones por las que vivo en Los Ángeles es la naturaleza y las montañas. Los Ángeles fue una de las únicas ciudades que encontré que permite acceder a millones de hectáreas de naturaleza salvaje y montañosa. Cuando voy a las montañas, cuando hago senderismo por las montañas, estoy en la naturaleza. Y hay silencio. A la naturaleza no le importo. No le importamos nosotros ni las redes sociales. A la naturaleza no le importan los tuits de Trump. La naturaleza posee esa serena indiferencia que a mí me resulta tan sanadora. Así que ‘Future Quiet’ consiste en imaginar un futuro silencioso, pero también expresa la esperanza de que, si alguien escucha este álbum, cuando termine experimente un poco ese silencio. Es como decir que encontrarás ese silencio al final del álbum. Lo único que puede resultar confuso es que ‘Future Quiet’ es muy tranquilo. Solo hay batería en una canción. Es muy apacible, muy calmado. Y no se parece en nada a mis conciertos. Hay personas que vienen a mis conciertos esperando encontrarse con música ambiente tranquila, pero mis conciertos se parecen más a una ‘rave’. Así que, para cualquiera que venga a uno de mis espectáculos esperando encontrarse con Brian Eno, debe saber que son mucho más parecidos a The Prodigy.

44:02
Hombre 7. Hola, Moby. Bueno, España siempre te recuerda, y sobre todo mi generación, porque fuiste la sintonía de la televisión pública muchos años con ‘Porcelain’ y abriste la puerta a que mucha gente escuchase música que no era tan accesible y la extendiste mucho. Yo también soy músico y también hace diez años que también decidí dejar de consumir animales y quería saber si tú, dentro de 100 años, cuando se hable de ti, querrías que se te recuerde como ese músico que hizo accesible la música electrónica, el sampling, o más como alguien que nos abrió los ojos al bienestar animal y a los fallos del sistema.

44:47
Moby. Es una pregunta maravillosa. Gracias. Lo que diría es que me encanta hacer música y estoy muy agradecido de haber creado música que ha llegado a la gente. Pero, si miro el mundo, los últimos 150 o los últimos 500 años, ha habido muchísimos grandes músicos. No ha habido tantos activistas por los derechos de los animales. Así que, personalmente, si alguien me apuntara con una pistola en la cabeza y me dijera: «Tienes que elegir entre la música y los derechos de los animales», tendría que elegir los derechos de los animales. Amo la música incondicionalmente. Me encanta hacer música. Me encanta escucharla. Me encanta hablar de ella. Pero los derechos de los animales son sencillamente más importantes para mí porque se trata de salvar vidas, de evitar crueldad y evitar sufrimiento. Así que, dentro de cien años, me gustaría que hubiera millones de activistas por los derechos de los animales. Y me gustaría que esos activistas fueran tan famosos como los músicos. Me encantaría que existiera un Justin Bieber de los activistas por los derechos de los animales. Ojalá hubiera una Sabrina Carpenter de los activistas por los derechos de los animales, pero no existen. Así que no me importa que me recuerden, salvo que mi recuerdo pueda servir para algo. Estoy encantado si soy olvidado, no tengo problema si soy ignorado, salvo que, al ser recordado, pueda serlo de alguna manera útil para los demás. Y en ese caso, sería como activista por los derechos de los animales.