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“La clave contra el racismo es la empatía”

Adriana Boho

“La clave contra el racismo es la empatía”

Adriana Boho

Influencer y escritora


Creando oportunidades

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Soñaba de pequeña con tener la piel de otro color y el pelo liso. Hoy, Adriana Boho, vive lo que denomina “el despertar negro”. Orgullosa de su piel y de su pelo, esta influencer española de origen afrodescendiente utiliza el poder de las redes sociales para compartir sus ambiciones: la moda y la lucha antirracista.

Boho llegó a España hace más de dos décadas procedente de Guinea Ecuatorial. “Ya en el avión, junto a mis dos hermanos, sentí las miradas de curiosidad”, recuerda. En su memoria hay un largo y desagradable listado de microrracismos que ha ido recogiendo desde el patio del colegio hasta las entrevistas de trabajo. Un inventario que, reconoce, se sigue engrosando: “A nadie le gusta admitir que es racista, pero en situaciones cotidianas aún te encuentras con actitudes, prejuicios y pensamientos racistas en la sociedad”, explica. “Es necesario que hagamos un análisis sincero con nosotros mismos, para ir deconstruyendo estos microrracismos que todos tenemos integrados”.

Acaba de publicar su primer libro, ‘Ponte en mi piel’, una guía para combatir el racismo cotidiano. Boho se convierte así en un referente para las niñas de hoy y su libro en un manual para una sociedad más empática, igualitaria y tolerante.


Transcripción

00:07
Beatriz de Diego. Hola, Adriana. Mi nombre es Beatriz de Diego. Soy nutricionista y madre de mellizos, chico y chica.

00:12
Adriana Boho. Hola.

00:13
Beatriz de Diego. Estoy encantada de estar hoy aquí contigo y poder reflexionar sobre algo tan importante como son los microrracismos y el papel que la diversidad tiene en una sociedad como la actual. Mis niños están a punto de cumplir 12 años. Están entrando en la preadolescencia y, si bien este es un tema importante que todos tenemos que tener en cuenta, mucho más lo es cuando tenemos que educar a los más pequeños. Tú has escrito un libro titulado ‘Ponte en mi piel’ que nos ayuda a visibilizar actos de racismo cotidianos que muchas veces no somos capaces ni de percibir.

00:44
Adriana Boho. Encantada yo de estar aquí contigo y de que tengas esa inquietud para educar a tus hijos en el racismo. Te agradezco infinito que estés aquí. Me alegra estar aquí teniendo esa charla contigo hoy, porque, además, una educación en valores para los niños es primordial y es la base y la esencia de todo en la vida, pero, sobre todo, para luchar contra el racismo. Así que lo dicho, que qué ganas de charlar aquí contigo hoy.

01:11
Beatriz de Diego. Sí. Antes que nada, me encantaría saber un poquito más sobre tus orígenes. Cómo fue tu infancia, tu adolescencia y, sobre todo, ese papel tan importante que tu madre y tu abuela han tenido en tu vida.

01:22
Adriana Boho. Pues yo tuve una infancia complicada, porque digamos que crecí… Yo nací en Guinea Ecuatorial, que es un país de África diminuto, tan diminuto que tienes que buscar con una lupa, porque si no, no aparece. De hecho, está fuera de África. Y, concretamente, en Basupú Fiston, que es un pueblo todavía más pequeño. No llegamos ni a los mil habitantes. Y allí me crio mi abuela Antonia, porque mi padre… Bueno, nací fruto de una infidelidad de mi padre, y entonces él se desentendió bastante. Y como mi madre no tenía los medios, pues me dejó a cargo de su madre, que es mi abuela Antonia, que es la mujer que me inculcó todos los valores que tengo, porque ella siempre era superluchadora, siempre peleaba para que no nos faltase nada de comer, tanto a mí como a sus hijos, porque se hacía cargo de mí y de sus hijos también. Y las pocas veces que venía mi padre a visitarnos, ella siempre se enfrentaba a él para que se hiciese cargo de su responsabilidad como padre. Entonces, para mí, es la mujer más importante de mi vida, la que me ha inculcado todos los valores que tengo a día de hoy, que son la lucha, la constancia y el no rendirse nunca. Y después, cuando ella falleció, ya fui a vivir con mi madre, que era otra luchadora nata. Así que son ellas dos a las que dedico el libro, porque son mujeres que han influenciado en mi vida, y quiero pensar que tengo mucho de ellas en esa garra para luchar en la vida.

02:48
Beatriz de Diego. Estoy segura de que sí. De hecho, en tu libro hablas de que tú has sufrido situaciones discriminatorias desde que eras muy pequeña, tanto por el color de tu piel como por ser mujer. ¿Podrías contarme un poco alguna de estas situaciones y cómo te hicieron sentir?

“La clave contra el racismo es la empatía”. Adriana Boho, influencer y escritora
03:02
Adriana Boho. Pues todo comenzó en el año 99, cuando llegué a España, cuando tenía 12 años. Y ya en el avión… Siempre me acordaré de las miradas de la gente, porque yo vine junto con dos hermanos pequeños míos, y ya en el avión noté esas miradas curiosas de los adultos, que no solamente sería por preguntarse qué hacían tres niños negros en un avión solos, sino por el hecho de ser negros. Porque no había más niños negros en ese avión. Y es algo que no he perdido. O sea, que siempre se ha seguido reproduciendo a lo largo de los años en todos los años que llevo aquí, que son ya veintitantos. Porque, a día de hoy, ese momento, ese día… O sea, en ese momento, esas miradas como de curiosidad que provocábamos, siguen realizándose y siguen produciéndose hoy en día también cuando llego a según que ámbitos, según qué sitios. Y fue como algo que nunca… Como que no me lo voy a quitar de encima. Y ahí fue cuando me di cuenta, a partir esas miradas, de que estaba en un sitio que no era mi entorno o que al menos la gente que estaba a mi alrededor no me hacía sentir como integrada, pero bueno. Entonces eso fue lo primero que me chocó al llegar aquí. Esas miradas. Pero luego me matricularon en un instituto, y ya en el instituto era la única niña negra en mi clase y durante las horas del patio estaba sola. Porque no había manera de integrarme, básicamente porque los profesores lo que hacían era que a los alumnos extranjeros nos apartaban. Teníamos como una salita a la hora del patio en la que teníamos que estar y había varios niños de diferentes nacionalidades. En lugar de crear actividades para poder involucrarnos, si ya de por sí me sentía rara por el hecho de ser la única negra en clase, pues encima estaba como apartada. Yo, personalmente, tuve muchísimos años que para mí era muy duro ser negra. Yo no quería ser negra. Porque crecí en un entorno donde todas las niñas tenían el pelo liso. Todas las niñas eran blancas. Entonces yo hacía todo lo necesario para intentar alisarme el pelo o llevar peinados que se pareciesen lo máximo posible a esas otras niñas para intentar encajar. Entonces, como nunca llegabas a encajar, era como un suplicio. En mi etapa en la que ya decidí estudiar un grado superior en Administración y finanzas, que es lo que he estudiado, al matricularme, de primeras es como la pregunta típica de: «¿Y estás segura de que quieres matricularte en este curso? Porque la gente como tú normalmente hace otro tipo de estudios». Y es como: «¿A qué te refieres con ‘a la gente como tú’?». Más adelante entendí que ese «la gente como tú» es las personas racializadas, las personas negras. Como que estamos encasillados a que hay que hacer… Pues no puedes acceder a ciertos estudios porque normalmente te encasillan con ciertos trabajos. Entonces, claro, si ya la base es: «¿Cómo que vas a estudiar esto si la gente como tú no suele estudiar esto?»… Ya en la etapa adulta, una vez conseguí sacarme mis estudios, fue como ser la única persona que iba a las entrevistas negra y, cuando llegaba a las entrevistas, siempre chocaba el punto este de: «Uy, pero qué bien hablas en castellano. Uy, pero si eres negra». Cada vez, en cada etapa, me he ido encontrando una y otra y otra y otra dificultad. Uno y otro acto racista. Y es algo con lo que he convivido hasta día de hoy. Hasta que llega un momento que yo llamo «El despertar negro», que es en mi etapa ya adulta en el que tomo conciencia de: «Qué maravilloso es mi color de piel, qué maravilloso es mi pelo afro y qué maravilloso es ser negra, ser yo». En el momento que conecto con mis orígenes y soy feliz y pienso en ese momento que las personas que me rechazan por mi color de piel, ellas se lo pierden y ellas tienen el problema, no yo, porque yo soy maravillosa. Es maravilloso ser yo.

07:19
Beatriz de Diego. A lo mejor tiene mucho que ver con tener seguridad en ti misma.

07:22
Adriana Boho. Efectivamente. Y es una cosa que realmente no es fácil, hay que trabajarlo, hay que… Yo digo muchas veces que yo de pequeña, a raíz de las situaciones que fui viviendo tanto en el instituto, que relato en mi libro, como en mi etapa adulta, me creé como una especie de cúpula protectora en la que interioricé que yo soy mi mejor amiga, que nadie va a hacer las cosas por mí, sino que yo me tengo que querer. Siempre es mucho más fácil comportarse bien o tener detalles con las personas que tenemos a nuestro alrededor, y muchas veces nos olvidamos de nosotras mismas, nosotros mismos. Pues tú eres la persona más importante de tu vida. Quiérete, mímate y, así como no te cuesta tener detalles con la gente de tu alrededor, ¿por qué te cuesta tanto tenerlos contigo misma? Entonces, en el momento en que asumes eso, te quieres, te reconcilias y te mimas a ti misma, ya estás preparada para lo que haga falta.

08:18
Beatriz de Diego. Así es. La verdad es que da gusto escucharte. En los últimos tiempos ha habido muchos avances sociales, ¿pero cómo crees tú que se comporta nuestra sociedad ante la diversidad?

08:29
Adriana Boho. Bueno, yo creo que se vende una falsa diversidad por postureo, pero a la hora de la verdad, las personas, por norma general, no suelen aceptar aquello que es diferente por miedo, por ignorancia… Pero de primeras, cuando te encuentras ante algo o alguien desconocido, lo primero es que te provoca rechazo. Y no solamente eso, sino que cuando uno se muestra diferente, muchas veces eso es motivo de burlas, te hacen sentir como un bicho raro en la sociedad en la que vivimos. Entonces es como que sí, vendemos una diversidad que, a la hora de la verdad, cuando se produce, siempre provoca rechazo. De hecho, hoy en día ser diferente está catalogado como no encajar dentro de los parámetros dictaminados como «normales», entre comillas, por la sociedad. Y yo muchas veces, por mi trabajo, cuando llego a ciertos eventos o desfiles, incluso, de moda, a los que asisto, pues muchas veces la reacción es, como eres la única negra que está aquí, «¿quién te ha invitado?»… Te hacen sentir como si fueras una persona ajena o casi casi como que te has colado en dicho evento, porque eres la única que está allí. Eres como «la nota de color», como lo dicen ellos. Y al final mi actitud ante ese tipo de situaciones es hacerme más fuerte, es hacerme notar, hacerme ver que si yo estoy aquí es porque me lo he ganado con méritos propios. Eso me hace sentirme firme, estar segura de mí misma, de decir: «Yo también me merezco estar aquí, me lo he ganado. Si llamo la atención o te llamo la atención porque soy diferente, el problema lo tienes tú, no lo tengo yo». Así que al final estas actitudes son como una oportunidad para resaltar mi forma de ser y remarcarlo y hacerme segura… Sentirme segura de mí misma, porque al final ser diferente es ser especial, y ser especial te hace único. Con lo cual, es la oportunidad perfecta que te dan de poder demostrar que eres una persona única en ese entorno donde todos al final son iguales.

10:37
Beatriz de Diego. ¿Y los microrracismos? Porque tú también hablas de microrracismos, que son esos pequeños gestos que ocurren en el día a día. ¿Qué es un microrracismo y, sobre todo, cuáles son los más habituales o los que a ti en particular más te molestan?

10:49
Adriana Boho. Para mí es importante destacar por qué se llaman «micro», porque la gente tiende a pensar que es porque, como son pequeñitos… Pero no, se llaman micros, porque realmente lo tenemos tan integrado en nuestro día a día, que lo tenemos ya normalizado. Se llevan diciendo o haciendo tantísimo tiempo que ya se tiene normalizado. Es como… Microrracismo es esto. Son estos racismos que es como si fueran los tejanos, que todos tenemos uno. Son estas actitudes o expresiones racistas que todos tenemos. Y yo a nivel particular lo vivo, desde que llegué aquí, en situaciones como, por ejemplo, estar en el tren y que en un vagón donde todos son personas blancas y yo la única negra, que revisor se acerque solamente a mí a pedirme el comprobante del billete. En un trabajo me pasó, cuando trabajaba de administrativa, de hecho, que por teléfono yo hablaba catalán y, cuando después llegué a la reunión en cuestión, el señor se tiró para atrás diciendo: «¿Tú eres Adriana?». Y yo: «Sí. ¿Qué pasa? Llevamos varios días hablando». «No, es que eres negra». Y yo: «Ah, bueno. Gracias por esa noticia, que no me había percatado de ello. Tengo espejo en casa». «Sí, pero es que eres negra y hablas catalán. ¿Cómo es posible?». Porque la gente tiene la percepción de que si eres de una determinada nacionalidad, un determinado color de piel, pues no puedes hablar bien el castellano o no puedes hablar bien el inglés, o una persona, por ejemplo, asiática, hablando catalán, o una persona negra, como era mi caso, hablando catalán, choca. También hay expresiones típicas que todo el mundo, o que al menos yo he recibido muchísimas veces, como por ejemplo: «Oye, ¿los negros tenéis ojeras?». Que es una pregunta que resulta muy curiosa a mucha gente. Alguna vez me dijeron incluso: «¿Si duermes en una sábana negra, se te ve?». Y al revés, además: «Si duermes en una sábana blanca, ¿la manchas?». Porque es como que destiñes, ¿no?. Y también me dicen… Una que siempre me dicen es: «Qué guapa eres para ser negra». Y es como: Bueno, supongo que es un cumplido esto… ¿O no? Porque soy negra, pero soy guapa, porque las negras normalmente no son guapas. ¿Qué quieres decir con eso? Y también cuando se meten con los rasgos físicos. «Qué gruesos tienes… Qué labios más gruesos que tenéis las negras». Y es, al final, hacer frente a este tipo de comentarios que sufrimos cada día por vivir en un entorno en el que la mayor parte de la población es blanca y se supone que tenemos que aceptarlo cuando no debería ser así. O el más famoso que hay de: «¿Te puedo tocar el pelo?». Es como si fuésemos como una atracción de feria porque llama la atención. Y a veces ni siquiera preguntan. A veces es directamente tocar el pelo. A mí no se me ocurriría nunca ir por la calle y tocarle el pelo a nadie. Pues muchas veces esa invasión a la intimidad que la gente no suele ver. Me da pena ver que hay niñas, adolescentes, hoy en día, que… De hecho, hay una niña en concreto, que es una familiar, que le pregunté un día: «Oye, ¿por qué siempre llevas el pelo recogido?». Y me explicó eso, que es porque en el instituto todos los profesores, los compañeros, los padres de sus compañeros están constantemente tocándole el pelo. Y al final, ante ese complejo, la única solución es recogerte el pelo. ¿Por qué? Porque te hacen coger un complejo de sentirte que eres una atracción, que tienen ese derecho de invadir tu intimidad y de poder tocarte el pelo con total impunidad para saciar su curiosidad. Así que si… En algún momento alguien que nos esté viendo tiene esa tentación de poder acercarse a una persona negra o a una persona con el pelo afro a tocarle el pelo, por favor, mejor que no, que se abstengan, porque es una invasión a la intimidad, y ni siquiera preguntarlo. Fíjate que no solamente hablando de microrracismos en mi etapa de escolarización y después trabajando, sino que ya en el día a día, a la hora de alquilar un piso, pues a lo mejor llamar por teléfono y, cuando llego al sitio, pues directamente no te abren la puerta o te encuentras con un «no» y, cuando pregunto por qué: «Es que no alquilamos pisos a negros». «¿Pero por qué?». Porque siempre intento indagar un poco más. «¿Por qué? ¿Porque sea negra, no?». Porque los negros es como que somos más propensos a realizar impagos de alquiler, que dices: «No es lógico». Porque una persona, da igual su color de piel, que si te tiene que pagar o no, lo va a hacer de todas las maneras. Y por eso siempre digo que, al final, antes de cometer este tipo de actos, hay que pensar en cómo te sentirías tú, ponerte en la piel de la otra persona. De hecho, es el título de mi libro. Es un llamamiento a la empatía. En general, mi lema de vida es la empatía. Antes de hacer o decir algo a la otra persona, ponte en su lugar. Intenta ver cómo te sentirías tú si te dijesen esas cosas o te tratasen de esa manera, si te rechazasen a la hora de alquilar un piso por tu color de piel. Para mí esa es la clave en la vida en general y, sobre todo, para luchar contra el racismo. La EMPATÍA. En mayúsculas, además.

“La clave contra el racismo es la empatía”. Adriana Boho, influencer y escritora
16:13
Beatriz de Diego. Porque qué importante es no solo ser empático, sino luego reflexionar y no tratar de justificar. A veces hay que reconocer la situación.

16:19
Adriana Boho. Sí, pero porque hablamos muchas veces desde la situación privilegiada. Que uno tiene que tomar conciencia de sus privilegios y analizarlos y no mirar para otro lado, porque muchas veces es complicado que las personas asuman su situación privilegiada, que se les ha asignado por X motivos, en este caso por el color de piel, y empatizar con la persona que tienes al lado, que a lo mejor no tiene esos privilegios, para intentar, en la medida de lo posible, conseguir esa igualdad, ¿no? Entonces ser consciente de tus privilegios. Pero eso es muy difícil muchas veces, porque hablamos de la «fragilidad blanca», que es una expresión que decimos básicamente por eso. Porque cuando a uno se le muestran sus privilegios, siempre es como que se ponen a la defensiva y entonces es necesario bajarte de esa actitud a la defensiva y empatizar, como estamos diciendo, para intentar ver cómo se puede estar sintiendo la otra persona ante lo que estás haciendo, lo que estás diciendo, o a lo mejor no lo haces tú, sino que lo estás presenciando y no estás actuando, porque no basta con decir: «Ah, yo no soy racista». No, no, es que no solo no hay que ser racista, sino que hay que ser antiracista, que es tomar parte activa de la lucha contra el racismo. Corregir actitudes o expresiones racistas que puedas ver. Y no solamente eso, sino que desaprender. Hay un capítulo en el que hago mención en mi libro de cómo hay que desaprender a esas actitudes o expresiones racistas que tenemos ya arraigadas en nuestro día a día que consiste, básicamente, en deconstruirnos Hacer un análisis sincero de uno mismo. Ver en el día a día esas expresiones racistas de: «Oye, ¿los negros en verano os ponéis más negros?». Este tipo de expresiones, microrracismos, que tenemos que ir quitando, analizarlo, ver que lo tenemos tan interiorizado que lo tenemos normalizado. Hacer ese análisis sincero con uno mismo de cómo actúas, por ejemplo, cuando vas al supermercado y la persona que te atiende es racializada, cuando eres un chico o una chica y vas a ligar a una discoteca y se te acerca a lo mejor una persona racializada, cómo reaccionas. Si estás en un callejón y te encuentras con una persona racializada, ese agarrar tu bolso… Todas estas actitudes microrracistas analizarlas en uno mismo, caer en ello, caer en cuenta de ello, darte cuenta de que estás cometiendo un error, unos actos racistas, intentar corregirlos y… Pero tiene que ser muy sincero. Y una vez hagas ese análisis contigo mismo, extrapolarlo y ya dirigirlo también… Corregirlo en tu entorno, no solamente en las actitudes que puedas ver, corregirlas y llamar la atención, sino asegurarte de que se cumplan. Es conseguir que seamos el mayor equipo de activistas contra el racismo, porque al final, como en su momento fue Martin Luther King o grandes… Angela Davis, muchísimas activistas y muchísimos activistas en su momento. A día de hoy, todos, en nuestro día a día, en nuestra casa, podemos ser activistas contra el racismo tomando conciencia de dónde podemos estar cometiendo esos errores y tomando parte activa para corregirlos en nuestro entorno y en nuestro día a día.

19:47
Beatriz de Diego. Y supongo que opinarás que para esto no hay una edad, ¿no? Es decir, tienes que aprender a identificar estas situaciones, bien siendo pequeño, siendo adulto, incluso cuando eres más mayor, ¿no?

19:57
Adriana Boho. Exacto.

19:57
Beatriz de Diego. Con lo cual tu libro será de gran utilidad para cualquier edad casi.

20:01
Adriana Boho. Sí, sí, totalmente. De hecho, mi libro va dirigido principalmente, la manera en la que está redactado, está enfocado sobre todo a la gente joven, a tus niños, a los adolescentes. Porque son el futuro. Al final, la educación es la base de todo y todo lo que les inculquemos ahora, les enseñemos cómo se tienen que comportar en el colegio cuando viene una compañera o un compañero nuevo que sea racializado o de diferente nacionalidad a la suya, cómo se tienen que comportar integrándole en su círculo de amistades. Y las personas que no son tan adolescentes y tan jóvenes, pues haciendo esta autocrítica, que es necesario para ver dónde puedes estar haciéndolo mal, porque realmente si uno quiere, investigando, con un poco de esfuerzo, un mínimo de recursos, de verdad que podemos conseguirlo. Y al final todo es, no solamente a nivel personal, sino para conseguir una mejor sociedad para todos y una mejor convivencia. Yo siempre digo que la diversidad es algo maravilloso, porque si consigues juntar a personas de diferentes nacionalidades, diferentes orígenes, al final te enriquece a nivel personal, porque aprendes… Comes comida de diferentes culturas, aprendes otras tradiciones… Que eso te enriquece y, para mí, es maravilloso, porque se crea un arco iris tan bonito, que a lo mejor yo es que soy muy positiva y muy ilusa, pero lo veo así. Y creo que tanto para los más pequeños como para los no tan pequeños es importante eso: Enriquecernos y crecer a nivel cultural. Y eso nos ayuda a todos en conjunto, como sociedad, a mejorar.

21:37
Beatriz de Diego. En muchas ocasiones se utilizan dos términos, «el racismo» y «la racialización», de forma indistinta, pero no es lo mismo. ¿Nos podías explicar lo que significa cada uno de ellos y cómo debemos utilizarlos?

21:51
Adriana Boho. «Racismo», por lo general, es cuando un grupo de personas de un color de piel se sienten superiores a otro. Normalmente suele ser las personas con piel blanca sobre las personas de piel negra. Y «racialización» es la expresión que se ha creado para designar a un grupo minoritario de personas de distinto… De distinta nacionalidad o de distinta raza. A mí la palabra «raza» no me gusta diferenciarla, porque, para mí, raza solo hay una, que es la humana, que además está científicamente demostrado. Y si alguien dice lo contrario es que suspendió biología. Entonces, es esta designación que se ha hecho para, una vez más, separar, que al final siempre tendemos a poner etiquetas y a separar. El ser humano es como que es… Está en el gen. No entiendo por qué, pero está ahí. De hecho, si me permites, Beatriz, me gustaría leerte una cita que recojo en mi libro. Es una declaración… Muchas gracias. Es una declaración sobre la raza y los prejuicios raciales, de la UNESCO, el artículo uno, que dice así: «Todos los seres humanos pertenecen a la misma especie y tienen el mismo origen. Nacen iguales en dignidad y derechos, y todos forman parte integrante de la humanidad». Entonces, con esta afirmación, ya no habría ninguna duda de romper de una vez por todas con estas diferencias raciales que siempre el ser humano tiende a realizar y que ya es momento de acabar con ello.

23:24
Beatriz de Diego. ¿Y tú crees, por tu experiencia…? Porque nos has contado qué ocurría durante tu época de estudiante en el instituto y en las últimas décadas. ¿Tú crees que las personas siguen siendo igual de racistas que lo eran entonces o ha habido un avance?

23:37
Adriana Boho. Yo creo, desgraciadamente, que hoy en día que tenemos acceso a tanta información, todavía seguimos teniendo, seguimos viviendo situaciones racistas. La gente de primeras no suele reconocer que es racista. A nadie le gusta reconocer que es racista, porque sabe que es algo negativo. Pero luego en las situaciones cotidianas en el día a día es donde se demuestra. Por ejemplo, tú andas por la calle… En una calle en la que no hay mucha gente y te cruzas con un hombre negro. Lo primero es agarrar el bolso, que lo hace mucha gente. Y en esas situaciones es donde se ve que tenemos… Todavía hay muchísimos actos racistas que hay que ir erradicando.

24:24
Beatriz de Diego. ¿Y qué le dirías a una persona que ahora nos esté viendo y que se sienta discriminada por su color de piel? ¿Qué mensaje le lanzarías?

“La clave contra el racismo es la empatía”. Adriana Boho, influencer y escritora
24:31
Adriana Boho. Para mí es muy importante que una persona racializada que esté sufriendo racismo se reconcilie con sus orígenes. Que entienda que el problema no lo tienes tú, sino los demás, la sociedad. El problema no es tu color de piel. El problema es la persona que, por tu color de piel, te está haciendo sentir mal. Asumir tus diferencias y asumir que esas diferencias te hacen única o único. Y una persona que es única te hace especial. Y al final eso no lo tiene nadie. Tienes que quererte, que aceptarte como eres y ver que tus rasgos, tus orígenes, son lo que te hacen único o única. Además, en mi caso, concretamente, cuando eres mujer, ya sufres una serie de discriminaciones, pero si encima eres negra es un hándicap que va añadido. Y además se supone que yo, al vivir en un país mayoritariamente de personas blancas, constantemente tengo que aceptar comentarios sobre mi físico, que van camuflados en piropos que no lo son para nada. Como: «Las negras tenéis fama de ser muy buenas en ciertos ámbitos. Quiero probar a ver qué es estar con una negra», como si fuéramos un Chupa Chups o una comida. O «qué bien bailas, seguro que bailas…». Me pasó hace poco, de hecho. «Seguro que bailas genial, porque las negras bailáis genial». Pues todas estas situaciones son estereotipos que se nos han marcado con los que tenemos que seguir trabajando a día de hoy, luchando a día de hoy. Porque es como que tenemos unos estereotipos ya que se nos han fijado por el simple hecho de ser negras.

26:23
Beatriz de Diego. Y Adriana, tú como influencer sabes perfectamente el impacto que tiene nuestra imagen y lo que uno muestra en redes de sí mismo. ¿Tú crees que visibilizar en debates públicos y en redes el racismo ayuda a combatirlo? ¿Crees que realmente esto funciona?

26:40
Adriana Boho. Sin duda. Sin duda alguna. Hay que hablar de ello. Hay que denunciarlo. Cada vez que veamos algún acto racista, con el permiso de la de la víctima, hay que denunciarlo. En diferentes ámbitos, tanto en el colegio como en la calle, como en redes sociales. Si tenemos el permiso de la víctima en cuestión, primero hay que recriminar a la persona, porque realmente si nos ponemos a pensar, así como hemos conseguido, por ejemplo, con el machismo. Hoy en día cuando una persona dice algún comentario machista, esa misma persona hemos conseguido que diga: «Hala, esto que acabo de decir es machista». O que las personas del entorno le digan: «Guau, esto que acabas de decir, no veas». Pero con el racismo todavía no hemos conseguido esto. Entonces sería maravilloso que, cuando una persona presencie algún acto, algún comentario racista, no ría las gracias, le corrija a la persona en cuestión o recrimine a la persona en cuestión. Y si es una agresión física, pues acercarse a la víctima, proporcionarle tu ayuda… Y no solamente eso, sino ayudar a denunciarlo, porque cuanto más se hable de ello, más visible lo hacemos y, por lo tanto, se puede combatir mucho más si se pone ahí, a la palestra.

27:59
Beatriz de Diego. Y con tu experiencia personal y todas estas situaciones que tú has vivido, ¿cómo crees que como sociedad podemos contribuir a ponerle freno y acabar con el racismo?

“La clave contra el racismo es la empatía”. Adriana Boho, influencer y escritora
28:11
Adriana Boho. Como sociedad podemos contribuir mucho. Primero tú como madre, interesándote, estando en esta charla conmigo, leyendo, informándote, deconstruyendo. Al final, cada uno tenemos que hacer un análisis personal y sincero para deconstruirnos. Ver en qué situaciones del día a día estamos teniendo actos o expresiones racistas. Y esa deconstrucción viene de ahí, de ser honesto con uno mismo. En estos pequeños puntos tenemos que analizar, ver dónde estamos fallando, dónde podemos estar fallando, corregirlo y, en ese momento en que hagamos ese ejercicio de deconstrucción personal, podremos después hacerlo con nuestro entorno corrigiendo pues, estas palabras, estas expresiones o esas actitudes racistas que hemos solucionado y hemos visto en nosotros y analizado, y ser capaces de transmitirlo también a nuestro entorno. Y así, como sociedad, conseguir avanzar, mejorar y yo creo que podemos conseguirlo. De hecho, el que estemos aquí tú y yo hoy en esta plataforma es maravilloso, porque eso significa que estamos dando voz y estamos denunciándolo y le estamos dando esa visibilidad tan necesaria para poder combatirlo.

29:25
Beatriz de Diego. La importancia que tiene tomar consciencia de lo que hacemos cada día…

29:28
Adriana Boho. Exacto.

29:29
Beatriz de Diego. Que muchas veces no le damos importancia, pero sí, sí que la tiene.

29:34
Adriana Boho. Sí.

29:34
Beatriz de Diego. Adriana, para mí ha sido un auténtico placer…

29:36
Adriana Boho. Para mí también.

29:37
Beatriz de Diego. Estar aquí sentada contigo, aprender juntas sobre algo tan maravilloso como es la diversidad y poder aprender cómo educar a los niños en esta materia. Y simplemente me gustaría darte la enhorabuena.

29:53
Adriana Boho. Gracias.

29:54
Beatriz de Diego. No solo por tu valentía, sino también por esos genes maravillosos que tienes de una madre y una abuela que te enseñaron a luchar desde pequeña y me llevo una grandísima experiencia personal.

30:03
Adriana Boho. A ti, Beatriz. Gracias a ti. Es que es lo que te decía al principio. Es que es superimportante que los padres hagáis esto. Informaros, preocuparos… Porque al final los niños son esponjas que se quedan con lo que les transmitimos desde casa, hacerles interactuar, ponerles series en que se vean personas de diferentes nacionalidades, leerles cuentos donde todo el rato se vea la diversidad, que es algo difícil, pero al final, investigando con un poco de empeño y ganas, seguro que lo podemos conseguir. Así que te lo agradezco a ti, de verdad, tu interés. Me ha encantado. Me lo he pasado genial.

30:41
Beatriz de Diego. Gracias.