¿Cómo actuar en caso de infarto?
José Abellán
¿Cómo actuar en caso de infarto?
José Abellán
Cardiólogo
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Menos latidos para vivir más: así es un corazón sano
José Abellán Cardiólogo
José Abellán
José Abellán es cardiólogo intervencionista en el Hospital General Universitario Santa Lucía de Cartagena. Además de su labor clínica, comparte en redes sociales contenido divulgativo con un enfoque preventivo, acercando la salud cardiovascular al público general.
Sus múltiples intervenciones a pacientes con patologías cardiovasculares le han permitido observar de primera mano el impacto de los hábitos de vida en la salud del corazón. Para él, esta es la principal razón del deterioro de este órgano.
Es autor del libro “Lo que tu corazón espera de ti” que invita a descubrir qué necesita tu cuerpo para estar sano y adecuar el estilo de vida para gozar así de una buena salud.
Transcripción
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José Abellán. Cada vez personas más jóvenes sufren enfermedad cardiovascular. Y de hecho, una de cada tres personas, actualmente, fallecen por enfermedad cardiovascular. Eso significa uno de cada tres de nosotros, uno de cada tres amigos, uno de cada tres familiares. Lo flagrante de esto, y lo terrible, es que posiblemente esa vida, que casi todos llamamos normal, no debería de ser lo normal a lo que aspiráramos. Afortunadamente, se puede mejorar con consciencia de lo que ocurre. Hace 100 años se publicó en una revista científica, de las más importantes de entonces del mundo, la primera serie de casos de infarto de corazón. Era una cosa tan extraordinaria que, ya os digo, los médicos que habían visto nueve casos de infarto de corazón dijeron: “Esto hay que publicarlo, porque es raro”. Y entonces, en la introducción del artículo, que me la sé de memoria, dice lo siguiente: “La trombosis de las arterias coronarias, las del corazón, con infarto del corazón, es una entidad que se clasifica, generalmente, dentro de las rarezas de la medicina. De hecho, es tan raro que la mayoría de libros de texto fallan en darle mención, o como mucho, le dedican un pequeño párrafo”. ¿Qué ha pasado para que unas décadas después sea la principal causa de muerte? Y hay preguntas que nos podemos hacer como: ¿es que la genética que teníamos, que tenían nuestros bisabuelos, es distinta a la nuestra? Hay alguna respuesta que podemos encontrar que nos puede arrojar luz. Por ejemplo, uno de los estudios más chulos e importantes que se han hecho dentro de la salud cardiovascular es el de unos investigadores que publicaron en la revista ‘The Lancet’, una muy importante, cómo son, qué factores de riesgo cardiovascular tienen, qué salud tienen, una población de cazadores recolectores que viven en la Amazonia boliviana. Se les llama los tsimane. Y viven, comen de lo que da la tierra, de lo que pueden pillar por ahí. Tienen unas relaciones sociales muy ricas. Y bueno, tienen cierto contacto con el mundo exterior, pero poco más. Viven de lo que da la tierra. Examinaron más de 700 de estos tsimane, y de hecho, había algunos tsimane que eran muy mayores, de más de 75 años, que la gente se cree que cuando vives en la selva te mueres a los 40 años, algo que es falso. Y lo que vieron es que la tasa de hipertensos, incluso por encima de 70 años de los tsimane, era del 0%, la diabetes era inexistente y los problemas de colesterol elevados no existían. Entonces, probablemente esto nos da una idea muy clara de lo que quiero que tratemos hoy. Y es que la genética nos puede decir cómo funcionamos, pero no del todo. Nosotros no somos genéticamente distintos a como éramos hace 100 años. Pero lo que sí que ha cambiado es nuestra relación con nuestro entorno, lo que nos enferma y lo que hace que suframos enfermedad cardiovascular y que sea la principal causa de muerte.
03:11
Mujer 1. Hola, José. ¿Cómo puedo saber si mi corazón está sano?
03:15
José Abellán. Creo que desde tu pregunta, lo que me estás preguntando es de manera práctica, cómo puede una persona, a pie de calle o en su casa, saber si tiene un sistema cardiovascular sano. Y te tengo que responder que hay modos de saberlo. Hay algunas cosas que nos dicen mucho. La presión arterial se correlaciona perfecta y progresivamente con tu probabilidad de sufrir un evento cardiovascular. Es decir, sabemos que las personas que tienen una salud cardiovascular óptima, la tienen dentro de un rango. La hipertensión arterial es por encima de 14-9, de 140-90. Pero la presión arterial óptima no es menos de 140-90. Porque las personas que tienen un sistema cardiovascular óptimo, un corazón fuerte y sano, tienen la presión arterial por debajo de 120-80. A partir de 120-80, e incluso por debajo de 140-90, ya hay un aumento del riesgo de sufrir un evento cardiovascular. Ya nos está diciendo que hay algo en tu cuerpo que no está funcionando del todo bien. Entonces, medirse la presión arterial, que eso hay que hacerlo estando en reposo, después de unos minutos, tres veces, porque la primera medida sueles tener, incluso aunque estés sola en casa, una cierta reacción de alerta, y haces la media de las dos o tres siguientes mediciones desechando la primera. Esa es tu presión arterial. Y la puedes medir, si tienes dudas, en distintos momentos del día. Si la tienes por debajo de 120-80, es un rango óptimo. Hay dos cosas que nos informan muy bien de cómo está tu sistema cardiovascular, y luego al final te voy a dar una tercera, que también es chula y se puede hacer desde casa. Mira, la primera es si eres capaz de sentarte en el suelo y levantarte sin usar las manos. Eso, que parece que es una cosa que es una prueba de deporte o de ejercicio, nos informa mucho de cómo está todo tu cuerpo, también tu sistema cardiovascular. Porque requiere por un lado fuerza, por otro lado, flexibilidad, por otro lado, una buena coordinación del sistema nervioso y por supuesto, buena circulación. Sabemos que las personas que no son capaces de sentarse en el suelo y levantarse sin usar las manos, te digo el dato, de las personas que no son capaces están vivas, a los diez años, el 60%. Las que lo hacen, el 95%. Luego hay otra prueba que también tiene mucho que ver con la fuerza. Pero es que la fuerza es un determinante muy potente de pronóstico vital y de cómo está tu sistema cardiovascular de óptimo. Y fíjate, si nos preguntamos cuántas flexiones somos capaces de hacer. Una pregunta que asusta a la mayor parte de las personas por encima de los 40-50 años. “¿Yo? Yo que sé. Ninguna. Me imagino que haré tres, cuatro”. Sabemos que las personas que pueden hacer más de diez flexiones seguidas, sin parar, tienen un sistema cardiovascular más óptimo y menos riesgo de sufrir un infarto. Si puedes hacer más de 40, que eso ya es un dato muy pro, tienes una baja probabilidad de sufrir enfermedades en tu sistema cardiovascular, baja probabilidad de infarto. Los músculos son un órgano endocrino que libera hormonas a todo tu cuerpo, que le sientan muy bien a tu sistema cardiovascular. Me atrevo a decir que es necesario. Entonces, estar fuerte, trabajar la fuerza, es un mandamiento que necesita tu cuerpo para estar sano, y también tu corazón.
06:30
José Abellán. Y te voy a dar una tercera, que es una cosa muy chula. Es una cosa que en medicina es bastante antigua. Es el índice tobillo-brazo. Y el índice tobillo-brazo es una prueba muy bonita porque nos dice cómo está funcionando todo nuestro sistema cardiovascular. Porque directamente estás comparando tu presión arterial en los brazos, con la de las piernas. Y entonces, eso te está informando de cómo está toda tu circulación. Fíjate, se trata básicamente de tomarte la presión arterial en reposo, después de un tiempo, en tus dos brazos y en tus dos piernas, lo haces a la altura del tobillo. Y entonces haces la relación entre la presión más alta del miembro inferior con la del superior, y entonces te salen unos niveles. Si está entre 0,9 y 1,3, tu circulación es perfecta. Fíjate que esto es una cosa curiosa y que la gente no sabe, y es que pensamos que nuestras arterias son tubos que llevan sangre y nutrientes a los tejidos, ¿verdad? Nutren todo nuestro cuerpo. Y en cierto modo es así. De nuestro corazón nacen arterias que se van subdividiendo, pasan a ser arteriolas y pasan a ser capilares, que nutren cada célula de tu cuerpo, cada órgano y cada tejido. Entonces, solemos pensar que son pues eso, tubos, conductos, pero no es del todo cierto. Pensad que si fueran tubos rígidos la sangre impactaría en nuestros órganos intermitentemente. Las arterias tienen la capacidad, y la gente no lo sabe, de mediante su distensión y su elasticidad, convertir un bombeo intermitente en un flujo continuo, que tanto en la sístole como en la diástole nutre tus tejidos de manera continua. Por eso, cuando aparece hipertensión arterial, las arterias tienen mucha tensión, están más rígidas, están enfermando. Nos están diciendo que ya no funcionan bien. Y el primer paso de la enfermedad de corazón en las arterias se llama disfunción endotelial. El endotelio es la parte más interna de las arterias. Cuando ya no funciona, está, pero no funciona bien, disfunción endotelial. Con el tiempo, enfermedad en las arterias. Bueno, pues esta prueba que te he comentado, que se llama el índice tobillo-brazo, nos dice muy bien cómo se está transmitiendo la onda del pulso desde tu corazón por todo tu cuerpo, a tus brazos y a tus piernas. Y bueno, hacerla es un rato, pero nos dice muy bien cómo funciona tu sistema cardiovascular. Espero haberte respondido.
08:53
Beatriz. Hola, José. Soy Beatriz. Con toda la información que hay hoy en día en investigaciones y demás, ¿crees que sabemos ya todo lo que hay que saber del corazón?
09:04
José Abellán. Ni por asomo. Hemos estudiado bastante el corazón y lo que sabemos es realmente maravilloso. Es un órgano, de entre todos los que tenemos, que permite la vida, como tantos otros. Yo creo que el corazón ha sido muchas veces ensalzado como el órgano de la vida, cuando realmente, pues todos los órganos son importantes. Pero es verdad que el corazón cumple una función fundamental. Y fíjate, el corazón late entre 100.000 y 115.000 veces al día. Eso son 42 millones de latidos al año. Y a lo largo de la vida, y esto es muy curioso, son de unos 2.500 a tres mil millones de latidos. El corazón es tan fuerte que si lo desconectáramos de un cuerpo, fíjate, podría bombear nuestra sangre con la fuerza que sale, con esa presión que sale, hasta diez metros de altura. Es tremendo. Y si el corazón es actualmente la causa principal de que suframos enfermedad, la enfermedad cardiovascular, de hecho, como causa aislada, el infarto de corazón, la causa principal, la causa más frecuente de muerte, ¿sabes por qué es? Porque el corazón no puede dejar de latir. Tus músculos pueden quedarse en reposo. Tu cerebro no, pero sabemos que, parcheádamente, ciertas zonas del cerebro se van relajando, van teniendo más o menos actividad. El corazón no. El corazón no para de latir, y eso lo hace un órgano especial. Porque pensad, hay una cosa curiosísima. Tú sabes que tus músculos, tú puedes entrar en cansancio muscular, en tetania que se llama. Si tú los contraes mucho tiempo, mucho tiempo, mucho tiempo, llega un momento que se contracturan. El corazón no se contractura nunca, y no para de funcionar. ¿Cómo es posible? Pues tiene ese latido intermitente, y tiene ciertas adaptaciones que son una maravilla de la ingeniería biológica, que permiten que no se canse nunca. Se puede nutrir y se nutre de hidratos de carbono, de grasas, continuamente. Mientras que tus músculos, aunque también lo puedan hacer, tienes que entrenarlos mucho. Pero el corazón de cada uno de nosotros está muy entrenado. Si tú coges el corazón de todos los animales vertebrados e incluso mamíferos algo avanzados, si tú los pones en una gráfica en la que te dice latidos por minuto que tiene y años en los que vive, todos los animales estamos prácticamente alineados. Es decir, por ejemplo, un ratón que vive pocos años pero su corazón late a 200 o 300 veces por minuto, en comparación con la ballena azul, el animal más grande que existe hoy día en la tierra, que a veces puede llegar su corazón a latir cuatro latidos por minuto. Pero claro, vive mucho más que un ratón. Si tú pones en la gráfica, como te digo, número de latidos por minuto respecto a esperanza de vida, todos los mamíferos, y los animales avanzados, estamos en un lugar parecido, como si el corazón del que disponemos fuese el mismo entre comillas o muy parecido, y está en cierto modo programado para vivir una serie de años. El humano se escapa un poco, posiblemente por los cuidados que tiene nuestro sistema sanitario. Pero hay una cosa muy curiosa, y que te lo doy aquí como algo muy original, que yo no lo he escuchado, pero estoy claramente convencido de ello, y es que más allá de que parezca que tenemos un número predestinado de latidos, algo que al final es una obviedad porque no estamos aquí nunca la vida, todos podríamos calcular el número predeterminado de respiraciones que vamos a hacer a lo largo de la vida, pero sí que hay una cosa cierta, y es que todos los hábitos que hacen que tú vivas más, que tengas más probabilidad de vivir más años, menos riesgo de sufrir una muerte prematura, hacen que tu corazón lata más lento, como si tuviésemos una especie de número predestinado de latidos en los cuales, si nosotros podemos vivir más optimizados, es decir, latir menos veces al minuto de manera que estamos como más adaptados a nuestras necesidades, vamos a prolongar nuestra esperanza de vida. Y esto más o menos se cumple. Fíjate, al principio, hace 30 años o 40, cuando nosotros teníamos una persona que tenía insuficiencia cardíaca, es decir, que tenía el corazón débil, al principio la medicina le daba… ¿Qué le damos?
13:21
José Abellán. Y pensaban: “¿Qué le damos a mitad del siglo XX?” Fármacos que hagan que el corazón lata más fuerte. Y por eso, en la insuficiencia cardíaca un tratamiento típico era la digoxina, que sabemos que es inotropo positivo. Alguien se dio cuenta de que las personas que tenían insuficiencia cardíaca y tomaban unos fármacos que se llaman betabloqueantes, que hacen que el corazón lata más lento, generan cierta bradicardia y sobre todo disminuyen las demandas, y ahí está el quid de la cuestión, las demandas que el corazón necesita para latir, vivían más. Algo que nos parecía muy curioso: cómo un fármaco, que hace que el corazón lata más lento, a una persona que tiene el corazón fastidiado, prolonga su esperanza de vida. Te ahorro décadas de investigación, pero hoy en día, desde hace ya algunas décadas, los betabloqueantes son una de las bases, uno de los pilares del tratamiento de la insuficiencia cardiaca y no se lo quitamos a nadie que tiene disfunción sistólica del ventrículo izquierdo, que así se llama. Entonces, lo bonito de aquí es que disminuir el estrés crónico, hacer ejercicio, dormir mejor, una alimentación no pro inflamatoria, conectar con los amigos, meditar. Si lo pensáis, todo baja tu frecuencia cardíaca basal. Y yo creo que, en parte de este efecto, esto explica parcialmente por qué es tan bueno para tu salud cardiovascular. Es una simplificación, soy consciente. Pero si lo piensas, todos los hábitos que mejoran la esperanza de vida disminuyen tu frecuencia cardíaca en reposo. Y creo que tiene mucho sentido.
15:11
Mujer 3. Hola, José. ¿Cómo podemos identificar que nos está dando un infarto o solamente es ansiedad?
15:18
José Abellán. La pregunta me parece muy pertinente, porque es cierto que todos, a lo largo de nuestra vida, vamos a tener crisis de ansiedad o vamos a sufrir ansiedad, y a veces se da con síntomas que pueden parecer un infarto. El infarto es muy peligroso. Como hemos dicho, la principal causa de muerte hoy en día. Entonces, te tengo que decir que sí, desde el punto de vista médico hay pistas que nos pueden orientar. Te las voy a contar. Pero antes sí que quiero decir que nada de lo que yo vaya a decirte te quita de la siguiente máxima, que es verdad que la repito con cierta frecuencia, y es que más vale comerse una crisis de ansiedad en urgencias que un infarto en casa. En la cardiopatía isquémica, que así se llama, para explicarte bien esto, debería de decirte que hay dos grandes síndromes que son la angina de pecho estable y el infarto agudo de corazón. Bien, los dos ocurren porque hay un problema en las arterias que nutren el corazón, hay una obstrucción. Pero en la angina estable, la obstrucción no es completa. Hay una placa fija que dificulta que el corazón se nutra con normalidad cuando yo me esfuerzo, cuando yo le exijo a mi corazón. Así, en reposo, esa persona no tiene síntomas. Seguro que conocéis a alguien que tiene problemas o le duele el pecho cuando hace algo, cuando hace ejercicio. Estás demandándole más a tu corazón, un corazón que en una parte tiene una obstrucción en una arteria importante, y entonces, cuando tú le exiges a ese corazón, ese corazón se queja y da dolor de pecho. ¿Cómo es ese dolor de pecho? Habitualmente es en el centro del tórax o irradiado a la parte izquierda. La gente dice que es como una losa, como una presión que se irradia a garganta, a hombro izquierdo o a brazo izquierdo, a veces. Suele dar sudoración. Y cuando la persona para, se queda en reposo, desaparece. Ahora bien, eso es distinto del infarto de corazón. El infarto de corazón aparece cuando una obstrucción como esa ya es del 99% o, lo más frecuente, una placa que estaba ocasionando una obstrucción que puede ser desde el diez hasta el 80% o 90%, se rompe. Al romperse, tu cuerpo detecta ese contenido de dentro de las placas de ateroma como algo ajeno, que no debería estar en la circulación, entonces yo reacciono contra él, formo un trombo plaquetario. Se activan unas cosas en tu sangre que son las plaquetas, se forma un trombo. Al formarse un trombo, se obstruye al 100% la circulación. Y entonces esos síntomas que te he dicho de presión en el pecho que pasaban cuando la persona hacía esfuerzo, en un contexto de angina estable, de repente ocurren estés haciendo lo que estés haciendo, puedes estar en la cama. De repente se ha roto. Y entonces es la misma sintomatología pero muy fuerte, una losa que no se te va, una sudoración, un malestar. El dolor se va, se irradia tanto a brazo como a hombro, como a garganta, como a espalda. Estoy malo, siento que me muero, y en cierto modo el peligro es potencial, efectivamente. Ahora bien, ese dolor no se modifica con nada. La persona está mala. No se parece mucho, comparte algo, pero no se parece, no es igual que el de la crisis de ansiedad, que es un dolor que puede ser un dolor más difuso o incluso a veces super concreto, que yo lo puedo decir. El dolor del pecho es como una losa, el otro es o súper difuso, todo el cuerpo, estoy malo, o incluso a veces punzante, que mejora con la respiración tranquila, que cuando tienes una crisis ya tranquila, se te va pasando. Tranquilo, se te va pasando y respira hondo y mejora.
19:25
José Abellán. Mejora con los movimientos. Estoy mejor en una postura que en otra. Y sobre todo ocurre con un desencadenante de estrés o en un ambiente de mucho estrés. El otro puede tener la casualidad que te ocurra durante un estrés, pero habitualmente no es lo más frecuente. Las crisis de ansiedad sobreviven todas. Pero el infarto de corazón, aún a día de hoy, se estima porque es muy difícil calcular esto, que del 35% al 40% no llegan al hospital. ¿Por qué mata el infarto de corazón? Mata porque el tejido, el músculo cardíaco que deja de recibir nutrientes, al final está irritable. Y al estar irritable puede generar una arritmia que desestructura el corazón. Se llama taquicardia ventricular y luego fibrilación ventricular, que hace que el corazón, en lugar de bombear, aunque sea con una parte que no funciona bien, que estaría bombeando así y esta está parada, el corazón ya deja de bombear. Y claro, al dejar de bombear pierdes el flujo en todo tu cuerpo. Y te caes y te mueres. Entonces, si tú tienes la suerte de llegar al hospital, hay una fibrilación ventricular, es un segundo, dale. Desfibrilas y continúas. Ya te digo, es algo que es muy chocante. Cuando tenemos un estudiante de medicina o alguien de otro departamento o de otro servicio que viene con nosotros a hacer prácticas o lo que sea y entonces ve con qué normalidad tratamos la fibrilación ventricular, pues se queda chocado. Porque es que además nosotros la vemos antes de que el paciente pierda la consciencia. Y por bondad no damos la descarga hasta que el paciente pierde la consciencia, que a veces tenemos que esperar algún minuto, que es lo que tarda el cuerpo sin riego en perder la consciencia. ¿Por qué? Pues porque si le das la descarga eléctrica al paciente consciente, se acuerda de ti y de tu familia, toda su vida. Entonces, parece muy tonto lo que estoy diciendo, pero es cierto. Con lo cual muchas veces es: “Fibrilación ventricular, fibrilación. Venga, espera. Manuel, ¿cómo estás?” “Bien”. “Venga, bueno, ahora se va a marear un poquito. Venga. Nada”. Y cuando Manuel deja de responder, le da el choque y sigues trabajando. Te cuento esto como anécdota para que entiendas que el hospital es un lugar seguro cuando tienes un infarto. Para que cualquier persona que sienta que está teniendo un infarto que no se lo coma en casa, porque el hacerse el valiente le puede costar la vida. ¿Sabes?
21:44
Hombre 1. José, si me encuentro una persona que está sufriendo un infarto, ¿cómo podría ayudarle?
21:49
José Abellán. Yo sueño, porque creo que es posible, con que cada uno de nosotros seamos una herramienta de salvar vidas. Fijaos, si uno de cada tres de nosotros morimos por enfermedad de corazón, buena parte de ese porcentaje sufre una parada cardíaca, y puede ser presenciada. Y cuando tenemos a una persona al lado que se desploma, que sufre una parada cardíaca, cada uno de nosotros podemos ser su método, su herramienta para anclarse a la vida y seguir viviendo. Se dice que cada minuto en parada cardíaca perdemos un 5% de nuestro cerebro, parada cardíaca no reanimada. En cambio, saber hacer una reanimación cardiopulmonar buena, franca, pues puede revertir parcialmente esto. Desde luego, si no lo hacemos es que está todo perdido. Y es súper importante que cada uno de nosotros sepa hacer una reanimación cardíaca de calidad. ¿Por qué las compresiones torácicas salvan vidas? Lo que estamos haciendo con las compresiones torácicas es hacer la función de bombeo de ese corazón que no está bombeando. El corazón, cuando nosotros vamos hacia arriba, se llena, y cuando presionamos hacia abajo, lo bombeamos. Entonces, en cierto modo, estamos haciendo de corazón. Entonces, si os parece bien. Javier, que me has dicho. Ven. Vamos a explicar básicamente en qué consiste una reanimación cardíaca de calidad. Tú imagínate que te acabas de morir, ¿vale? Entonces, te tumbas en el suelo. Nosotros lo primero que tenemos que hacer cuando vemos que una persona ha perdido la consciencia, lo primero es asegurarnos que el sitio es seguro. Mirar por mi seguridad. No os imagináis las paradas cardíacas que hay en la calle, en la carretera, porque esto se puede ocasionar en algún momento, y que por yo no ponerme en un sitio seguro, o con seguridad, termino al final teniendo yo otro accidente. Cuando hemos asegurado que el sitio es seguro, pedimos ayuda a quien esté. “¡Por favor, ayuda!. Acercaos. Vamos a ver qué pasa aquí. Y entonces nos acercamos y llamamos. Tú en principio estás con los ojos cerrados
25:09
José Abellán. Si no escuchamos nada, directamente empezamos compresiones torácicas. Nos ponemos a la altura del torso del paciente, en la línea intermamilar, plantamos nuestro talón de una mano y la otra tiene que estar arriba, con los brazos extendidos nos ponemos a la altura de nuestros hombros, en el centro de su tórax, y entonces empezamos las compresiones torácicas. Hay que apretar más de lo que estoy haciendo, pero no le quiero romper al pobre una costilla porque no se lo merece. Es muy importante presionar bien abajo y el ritmo que tenemos que llevar son unas 100 compresiones por minuto. Eso yo lo hago, lo sigo haciendo, podemos tener algo en la cabeza y normalmente son canciones. Por ejemplo, la ‘Macarena’ o el ‘Stayin’ Alive’ de los Bee Gees lo hacen muy bien. Yo siempre me acuerdo de los Bee Gees y lo sigo haciendo. Y esto lo hago todas las semanas, es: “Ah, ha, ha, ha, stayin’ alive, stayin’ alive”. Así nos aseguramos un ritmo. Además, la canción tiene sentido que te quieras anclar a la vida. Si no sabemos, que la mayoría de veces no lo sabemos, por eso yo nunca lo explico, hacer respiraciones asistidas, no las hacemos. Lo más importante son las compresiones. Y entonces, básicamente, tenemos que hacer ese ritmo de compresiones hasta que venga el desfibrilador. Ponemos el desfibrilador y hasta que llegue la ambulancia que, en el peor de los casos, serán algunos minutos. Con esto estamos nutriendo un cuerpo cuyo corazón no funciona. Estamos haciendo de corazón. Por eso, cuando hacemos RCP, la probabilidad de que si llega al hospital y lo salvamos, no tenga lesión cerebral, y el corazón, si ha sido por un infarto, se recupere es mucho mayor. Ya te puedes levantar, Javier. Gracias. Muchas gracias. Te damos un aplauso. Esto, de verdad es nuestro día a día. Cuando viene una parada y me llaman, porque estoy atendiendo, porque estoy de guardia: “¡Una parada!” Decimos: “Bueno, ¿qué es?” “¿Qué tal?” “¿Cómo ha sido la parada?” Y me dicen: “En su domicilio. Estaba la mujer, o el marido, y le ha hecho reanimación y ha llegado la ambulancia”. Sabemos que el pronóstico es bueno. Parada, no presenciada, primer ritmo asistolia, al final ha salido. El pronóstico es malo. O sea, por poco que hagáis, ya estáis haciendo algo. Pensad que es una vida con una familia, con unos amigos, es lo más bonito que podéis hacer y es algo inmediato. De verdad, merece la pena.
27:50
Pilar. Hola, José. Soy Pilar.
27:51
José Abellán. ¿Qué tal?
27:51
Pilar. A veces noto que de repente se me acelera el corazón. ¿Debería preocuparme?
27:57
José Abellán. Probablemente no. Lo que pasa es que yo creo que lo preguntas porque muchas personas sienten palpitaciones muy a menudo y es un síntoma que entiendo que agobia. Pero tenemos que entender que sentir que nuestro corazón se acelera es algo normal en nuestra vida. De hecho, nuestro corazón se tiene que acelerar en determinadas circunstancias para adecuarse a nuestras demandas, a lo que necesitamos. Por ejemplo, si estás en una situación estresante, es normal que se acelere el corazón, no pasa nada. Si estás haciendo ejercicio, es normal que el corazón se acelere y todos notamos, de hecho, palpitaciones cuando hacemos ejercicio, y es normal. Las palpitaciones como tal, en medicina, se definen como la percepción de una persona a su propio latido cardíaco. Habitualmente nosotros no somos conscientes, no percibimos nuestros latidos. Y cuando este se hace consciente aparecen lo que llamamos palpitaciones. Ahora bien, como te he dicho, en circunstancias como estrés, ejercicio, algunas personas que son sensibles al café cuando toman café o excitantes, se pueden notar el corazón. Eso entra dentro de lo normal. Ahora, en otras circunstancias no son normales. No es normal sentir palpitaciones cuando, por ejemplo, ahora. Si uno notara ahora su corazón, pues ahora a mí no me parecería normal. Hay muchas veces que las palpitaciones, en lugar de sentir que el corazón va muy rápido, simplemente que noto que está latiendo. Y otras en los que pueden notar como un vuelco, como que el corazón está latiendo, y de repente…, y vuelve. Eso suele corresponder a una cosa que llamamos extrasístoles. Las extrasístoles son latidos extra que se cuelan dentro del ritmo normal del corazón y también el 100%, prácticamente, de los registros que hacemos en el hospital, tienen alguna extrasístole. Todos nosotros tenemos, en algún momento de nuestro día, de nuestra vida, alguna extrasístole, y es normal y no pasa nada. Ahora bien, algunas enfermedades del ritmo del corazón, lo que llamamos arritmias, se expresan como palpitaciones. Y entonces, hay algunos contextos en los que me parece sensato consultar o pedir ayuda o decírselo a tu médico. Y yo doy cuatro tips, digamos, para que cada uno, si de verdad siente palpitaciones, que examine o que sepa si se lo tiene que decir a su médico. Fijaos, el primero es cómo son esas palpitaciones, los síntomas que te dan. Si al final te duran segundos, si no te limitan en tu día a día, probablemente si no cambian, lo tengo toda la vida, probablemente no es importante. El segundo es en qué momentos aparecen. Si es cuando tomo café, cuando hago ejercicio o cuando estoy estresado, probablemente no es importante. Pero si es sin hacer nada, a lo mejor ahí sí. El tercero es si tú tienes factores de riesgo. No es lo mismo una persona perfectamente sana, que no tiene ningún factor que haga que pueda tener enfermedad de corazón, que una persona que fume, que sea obesa, que no hace ejercicio. Y el último punto importante sobre todo es si tienes antecedentes en tu familia de problemas de arritmias.
31:39
José Abellán. Si no tienes nada de esto, eres una persona sana, joven, que hace ejercicio, probablemente no tienes nada. Ya te digo, la mayoría de mis pacientes no tienen casi nunca una enfermedad que explique que tengan que preocuparse, la verdad.
32:06
Javier. Hola, José. Soy Javier. ¿Qué influye más en la salud, los hábitos o la genética?
32:13
José Abellán. Es una buena pregunta y la realidad es que, sin ninguna duda, en la mayoría de nosotros, los hábitos. Mira, nosotros somos la expresión de nuestros genes. A mí, cuando era un adolescente, posteriormente estudiante de medicina, me cautivó mucho la teoría que tiene un etólogo que se llama Dawkins, donde explicaba, desde otro punto de vista, qué es la genética y que nosotros somos la expresión de nuestros genes. Pero realmente nosotros somos máquinas, que hace nuestro código genético, para ser el mejor, para sobrevivir, para perpetuarse y especializarse. Parece curioso, pero nosotros, que compartimos especie, raza, somos seres humanos todos, si lo pensáis, ninguno somos exactamente igual que el otro. Compartimos la mayor parte de nuestro código genético, pero cada uno de nosotros es un intento genuino y único para ser el más adaptado, para ser el que consiga tener un mejor código genético y así lo perpetúe a la siguiente generación. Por eso nuestro código genético cambia ligeramente con nuestra descendencia y se intenta hacer cada vez mejor, que significa más adaptado. Así nosotros vamos a tener un código genético que funciona en consonancia con nuestro ambiente. Y de hecho sabemos que nuestros hábitos y nuestro ambiente lo cambian y lo modifican ligeramente. Dentro de las leyes de la genética está saber que, por un lado, somos la expresión de nuestros genes, pero luego que nuestros genes son un ensayo que tiene vida limitada, la muerte es inherente a la vida, porque no tiene sentido vivir por siempre, porque nuestro ambiente va a cambiar, entonces dejaremos de ser el más adaptado, y que somos un ensayo para estar adaptados a nuestro entorno. Y sabemos, además, que existe la epigenética, que es cómo nuestro código genético se va modulando y expresando de un modo u otro, a pesar de ser el mismo de base, en función a lo que yo hago con mis hábitos diarios. Entonces, si somos conscientes de todo esto, entenderemos que viviendo en consonancia a nuestro ambiente es como vamos a tener una mayor salud. Es curioso, porque explicándote que somos la mera expresión de nuestros genes, podemos entender que son nuestros hábitos los que nos dan la salud. No obstante, esto es también atrevido decirlo por mi parte. Hay personas que tienen una enfermedad genética que hace que su salud dependa de ella. Pero, en la mayoría de personas, el código genético cuenta, según los estudios, un 20%-25%, y entre un 75% y un 80% es nuestro estilo de vida. Sabemos que las personas que duermen mejor, que descansan mejor, expresan unos genes que son antiinflamatorios. Las personas que no toman ultraprocesados, pues expresan unos genes que son antiinflamatorios y protegen la función de nuestras arterias. Sabemos que las personas que hacen ejercicio, expresan, consiguen que su material genético exprese unas células que son protectoras, también, de la circulación en muchos tejidos. Y bueno, y un sinfín de cosas.
35:41
José Abellán. Entonces, a pesar de que todo está escrito en nuestros genes, somos la expresión de nuestros hábitos, sin duda.
35:48
Mujer 5. Hola, José. Me encanta el café y creo que bebo demasiado. ¿Puede ser peligroso?
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José Abellán. ¿Cuánto es demasiado?
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Mujer 5. Unas cuatro o cinco tazas al día.
35:58
José Abellán. Ah pues sí bebes, sí. El café me cautiva, como cardiólogo, porque más allá del contexto nutricional de los alimentos, creo que no hay muchas bebidas acalóricas que veamos en estudios, persistentemente, que las personas que lo toman tienen mejor salud. Y esto es algo muy curioso que voy a intentar explicar. Pero lo cierto es que un consumo moderado de café, hasta precisamente, en función de lo que te cargues las tazas de café, pues unas cuatro o cinco tazas al día, que es el equivalente a unos 400-450 miligramos de cafeína al día, parece saludable, parece beneficioso. El café no es solo cafeína, que es un estimulante. Es también fuente de minerales, vitaminas que pueden venirnos muy bien porque son antioxidantes y antiinflamatorias. Ahora bien, tienes que saber que la cafeína es un excitante. Inhibe los receptores de adenosina en el cerebro. Por eso nos permite, nos da esa falsa sensación de que estamos descansados, que en realidad seguimos estando igual de cansados, si la tomamos cansados. Pero bueno, nos puede venir bien para alertarnos o tener más foco en algunas tareas, o como preentreno en el gimnasio, incluso, o para hacer ejercicio. Pero es excitante, aumenta la frecuencia cardíaca temporalmente y aumenta la presión arterial temporalmente cuando la tomamos. Esto ha hecho que el café tenga una mala fama dentro de la medicina, dentro del sistema cardiovascular. Porque, claro, te estabas tomando algo que te pone como una moto, te sube las pulsaciones y te sube la presión arterial. Yo no quiero eso, y de hecho no tiene mucho sentido que sea bueno. La realidad es que más allá de su toma de este efecto, que es temporal, las personas que lo toman, parece que tienen menos arritmias, menos riesgo de hipertensión arterial y, de hecho, menos riesgo de sufrir un infarto. Entre las explicaciones que hemos encontrado, que a mí más me han seducido, para explicar por qué el café es bueno para la salud cardiovascular, es que parece que aumenta el reciclaje que tu cuerpo hace de unos transportadores de colesterol que se han relacionado, y de hecho son causales, para la enfermedad de corazón. Cuando tomamos café, parece que tu hígado recaptura de tu circulación transportadores de colesterol, que es el colesterol LDL, y entonces puede disminuir su nivel. Ahora bien, esto no lo hacen todas las sustancias del café. Y el café tiene una, que son los diterpenos, algunos como el cafestol y el kahweol. Esos diterpenos que tiene el café pueden hacer lo contrario. Pero si tú tomas café filtrado, que es el que yo animo a todo el mundo a tomar, que por cierto es el que más se ha estudiado y el que más se ha asociado a un mejor pronóstico cardiovascular, los diterpenos se quedan en el filtro de papel. Con lo cual el café que tú tomas está libre de esos diterpenos. Y eso puede hacer que el café sea mejor para tu salud cardiovascular y, de hecho, puede explicar los beneficios cardiovasculares del café. Independientemente, tengo que confesarte que todos los estudios que tenemos del café son retrospectivos. No es la máxima calidad de la evidencia científica. ¿Por qué? Pues porque yo no puedo, éticamente, decirle a 100.000, 200.000 personas: “Oye, mira, vas a tomar café, varios cafés todos los días durante cinco años porque quiero ver si te infartas menos. Y a otras personas prohibirles tomar el café. Al final, ese estudio no sería práctico. Las personas variarían y migrarían de un grupo a otro porque la vida es compleja. Entonces todos son de estudios observacionales retrospectivos que vemos que las personas que toman café suelen tener mejor salud cardiovascular y te puedes imaginar que puede haber errores o factores de confusión.
40:09
José Abellán. Por ejemplo, las personas que están muy malas del corazón, que le sienta mal el café porque se notan que se les acelera el corazón, no lo toman, y esas se mueren más porque están enfermas del corazón. Entonces, es difícil de extraer conclusiones claras. Pero te digo, como José Abellán, cardiólogo, que le gusta mucho también la investigación y la salud cardiovascular, todo apunta a eso, a que el café se asocia a mejor salud cardiovascular. Desde luego, lo que yo me atrevo a afirmarte hoy aquí es que el café parece seguro para la salud cardiovascular, hasta esos cuatro o cinco cafés al día, y que podría ser incluso beneficioso.
40:51
Marta. Hola, José. Soy Marta. Soy fumadora y nunca encuentro el momento oportuno para dejar de fumar. Entonces, quería que me dieras unos consejos y que me convenzas para dejar de fumar.
41:06
José Abellán. ¿No te ha valido lo que hemos comentado hasta ahora?
41:10
Marta. Me falta ahí todavía.
41:12
José Abellán. Bueno, como estás delante, no quiero ser demasiado duro. Pero tengo que confesarte que, como cardiólogo, estoy muy, muy sensibilizado con el tabaquismo. Creo que es el principal factor que hace que estemos enfermos del corazón la mayoría de nosotros. Y además, es que lo veo día a día. Las personas jóvenes que sufren un infarto, raro es el que no fuma, rara es la que no fuma, incluso en las mayores. Fíjate, una vez hice el cálculo, lo hice yo, viendo cuántos años de vida menos, de media, vive un fumador y cuántos cigarros toma a lo largo de su vida. Y más o menos cada calada te quita 80 segundos de vida. Cada cigarro 19 minutos, como media. Al final estás metiendo en tu cuerpo cientos, miles de tóxicos, que pasan la barrera pulmonar, llegan a tu circulación y, realmente, te enferman por dentro. Una de las cosas que tú vas a inhalar es monóxido de carbono. En tu cuerpo, el oxígeno que llega a cada célula y que transporta la sangre va en una parte de la hemoglobina, que es una molécula muy grande donde una parte lleva oxígeno, entonces llega a los tejidos, da el oxígeno y vuelve para, en el pulmón, oxigenarse. El monóxido de carbono que inhalas con el humo del tabaco se ancla a ese lugar de la hemoglobina donde va el oxígeno, con lo cual estás haciendo que tu sangre esté menos oxigenada y tengas menos capacidad para nutrir y oxigenar a todo tu cuerpo, para darte vida. Por eso, cuando nosotros vemos una analítica de una persona, podemos saber si fuma solo viendo la analítica. Y es que tiene el hematocrito, que es las células que llevan esa hemoglobina, mucho más elevada. Y es súper típico, un aumento del hematocrito en una persona, fuma. Puede haber otras causas, pero lo habitual es eso. Entre otras cosas, dentro de las otras cosas que tú inhalas con el humo del tabaco están los radicales libres. Los radicales libres directamente son irritantes para tu circulación. Y entonces hacen que en esa barrera endotelial de la que hablábamos antes, estas células que son la parte más interna de tus arterias, pues ahí irritan y hacen lesiones. Y la gente no lo sabe pero el germen de la enfermedad cardiovascular, el germen de la enfermedad de las arterias, esto que hemos dicho antes que si te haces un índice de tobillo-brazo vas a ver que no funcionan bien, que se endurezcan, es porque tienen muchísimos puntos donde se irritan. Y en esos puntos donde se han irritado, un cuerpo que lleva un mal estilo de vida, que está inflamado, hace en cada uno de esos puntos donde se irrita, donde hay lesiones, una placa de ateroma, una placa de colesterol. Nos han dicho: “El colesterol es el malo”. Y tener elevado el colesterol es malo.
44:20
José Abellán. Pero el colesterol es esencial para la vida. Pero tenerlo elevado es malo. Pero, ¿por qué? El colesterol no va rasgando tus arterias. La vida, o el tabaco, hace que tengas lesiones en las arterias del corazón. Entonces, claro, yo no quiero exponerme a más, porque solo con respirar aire contaminado, con sufrir una infección de una bacteria, de un virus, yo ya me expongo a tener micro lesiones en mis arterias. Si yo estoy fumando todo el día, pues estoy directamente provocándome esas micro lesiones. Que claro, mi cuerpo está perfectamente preparado para repararlas, pero si estoy continuamente, ya te digo yo que el corazón del fumador está lleno de lesiones, de placas de ateroma. Y el germen son esos radicales libres. La otra sustancia que inhalas, que tiene mucho efecto cardiovascular, es la nicotina, que la conocemos porque es la responsable de que el tabaco sea tan adictivo. Y actúa en nuestro cerebro y nos crea adicción. Pero lo que no se suele saber es que la nicotina también acelera la frecuencia cardíaca, aumenta las demandas de nuestro corazón, porque hace que latamos con una frecuencia cardíaca mayor. Fijaos qué curioso, justo lo contrario que decíamos antes, que la mayoría de hábitos que ahorran vida hacen que yo lata más lento. El tabaco hace lo contrario. Entonces, si ahora juntas todo lo que te he explicado, por un lado tienes: en tu cuerpo de fumadora, lo siento, una menor capacidad de dar oxígeno, placas en las arterias de tu corazón que hacen que tu oxígeno no esté nutriendo bien tu corazón y una sustancia que acelera tu corazón y que aumenta las demandas. Estás exigiéndole más a tu corazón y a la vez dándole menos. Por eso el tabaco es tan peligroso a nivel cardiovascular. No quiero terminar sin hacer mención al vaper. Porque el cigarrillo electrónico y las nuevas formas de fumar que no son el cigarrillo clásico, parece que son menos dañinas que el tabaquismo convencional. Y esto es cierto. Todo apunta a que son menos dañinas. Por eso, como médico, yo si hay un escenario en el que me puedo imaginar que yo contemple la opción de que una persona vapee, es que deje de fumar para vapear. Pero esto se ha convertido en un cuchillo, en un arma de doble filo. Porque hemos convertido una herramienta que podría servir para el fumador para disminuir su daño, el daño que se está haciendo y que se seguirá haciendo si vapea, con una puerta de entrada al tabaquismo o a hábitos que sí que me dañan por dentro, porque vapear no es inocuo. Los estudios que ya vamos teniendo a largo tiempo o a algo, aunque son obviamente retrospectivos, nadie éticamente puede decir a una persona: “Mira, vosotros vais a vapear y vosotros no”. Imagínate si ya no era ético con el café, imagínate vapeando. Pero los estudios retrospectivos nos dicen que los vapeadores tienen un 50% más probabilidad de sufrir un infarto.
47:34
José Abellán. El fumador 300%. Pero el que usa vaper también. Hay más riesgo de enfermedad pulmonar. Hay, mira, y todo esto, claro, se va regulando, pero las cosas nuevas, las leyes se van haciendo a lo que va ocurriendo. Pero hace ya unos años en España no, pero en Latinoamérica sí, aún a día de hoy, los vapers, al principio, contenían acetato de vitamina E. Y eso provocaba una reacciones en el pulmón que se llama EVALI, que aún, el año pasado, el caso del mes en la revista más importante médica del planeta que fue el ‘New England’, hubo un caso de una enfermedad pulmonar por vaper, por una EVALI. Y son niños a los que se le acaba la vida, se les acaba la vida, por vapear. Eso no debería ser. Pero es que en nuestro país, en España, si no cumplen la reglamentación, pueden tener sustancias que son psicodélicas. Entonces creas, y estamos teniendo, y ahora, hace relativamente pocos meses, hemos visto casos de niños con un trastorno psicótico agudo por haber vapeado. A mí me parece que, que nos diga el Instituto Nacional de Estadística en España, en un estudio que hizo derivado a otros organismos, que nos dice: “El 48% de las niñas de 14 a 18 años han vapeado”, pues creo que tenemos un problema muy grande, la verdad. Y como médicos no podemos defender esto como un aliado a la salud. Tenemos que ser muy conscientes de que el cigarrillo electrónico es perjudicial para la salud. Oye, que un fumador que no va a dejar de fumar quiere vapear, va a disminuir su daño, pero se va a seguir exponiendo a daño. Ahora, que no sea la puerta de entrada. Yo creo que es muy importante ser consciente de esto.
49:22
Paz. Hola, soy Paz. Con tantos consejos que nos da internet, yo ya no sé qué debo comer. ¿Qué me recomienda?
49:33
José Abellán. Sí que hay consejos sí, en redes sociales. Mira, desde mi punto de vista, como médico, como cardiólogo, tengo muy claras cuáles deberían de ser las bases de una alimentación adecuada. Y es que además lo veo. Lo veo en la sala de intervencionismo cardíaco, en nuestro quirófano. Está bastante claro. Y los estudios científicos también nos hablan de ello. Fijaos, en España hubo un magnífico estudio científico que sigue siendo, a día de hoy, el ensayo clínico más grande que ha demostrado que una dieta disminuía la posibilidad de sufrir un infarto, y fue la dieta mediterránea, el estudio PREDIMED. Demostró que tomar dieta mediterránea en comparación a una dieta saludable baja en grasas, no a comer ultraprocesados, a una dieta habitual baja en grasas, suplementada con aceite de oliva o frutos secos, nueces, disminuyó un 30% el riesgo de sufrir un infarto. Y aquí podríamos hablar mucho, pero yo voy a destacar tres cosas que me parecen fundamentales. El primero es que, además de este que ha sido el más importante y por eso lo destaco, los ensayos clínicos bien hechos que han tenido como base la intención de evaluar una dieta basada en plantas, por ejemplo la ornish o la DASH, son tipos de dietas, son los que han demostrado que mejor le vienen a nuestro corazón y a nuestro sistema cardiovascular. Y esto tiene sentido. Tiene mucho sentido, porque son la fuente más rica de minerales, vitaminas. Vamos a tener un proteinograma completo si nuestra dieta es variada. Y si nosotros vamos a la fuente y somos un ser vivo que perfectamente puede vivir de primar, de basar su alimentación en plantas, nosotros ya estamos ahí, absorbiendo de primera mano las vitaminas y minerales que necesitamos. Entonces, como primera enseñanza, basar nuestra alimentación en una dieta con alimentos de origen vegetal es lo más saludable. La mayoría de personas no fallan, en que su alimentación esté basada en alimentos de origen animal. Lo peor que tenemos en la alimentación occidental es que la mayoría de personas basan su alimentación o toman muchos ultraprocesados. Entonces, cuando yo paso de tomar una alimentación habitual occidental con ultraprocesados, y me estoy refiriendo a las galletas, a los cereales de toda la vida con azúcar, a las magdalenas, al cacao en polvo, a los embutidos. Cuando yo paso de tomar eso a tomar alimentos naturales, ya estoy ganando lo máximo. Entonces ahí yo voy a ver una ganancia. Entonces, en nutrición es muy importante saber con qué estoy comparando la alimentación que tengo ahora para saber si es buena. Si yo paso de tomar eso a tomar una alimentación basada en carne y huevos, probablemente estoy mejorando mi alimentación.
52:52
José Abellán. Entonces los estudios que han comparado como es una alimentación con un consumo elevado, por ejemplo, de carne y huevos comparado con desayunar magdalenas, salen mejor parados. Ahora, si comparas tomar alimentos de origen animal con una alimentación basada en plantas, sale mejor parado basado en plantas. Intenta tomar una fuente de proteína en cada comida, que puede ser las legumbres, que puede ser si te gusta el pescado, el pescado, por ejemplo, intenta tomar como grasa, lo tengo clarísimo, el aceite de oliva virgen extra, que no es lo mismo que virgen. Eso también ha demostrado beneficiarnos desde el punto de vista cardiovascular. Y por supuesto, limita, no consumas ultraprocesados. Y esto va también muy de la mano de no consumir alcohol. Es verdad que un consumo ligero y moderado de alcohol disminuye el riesgo de sufrir un infarto, y esto es algo bastante contrastado. Pero también aumenta el riesgo de trastornos de ansiedad y depresión, accidentes de tráfico y algunos tipos de cáncer, y algunos tipos incluso de arritmias y de insuficiencia cardíaca. Con lo cual yo, personalmente, soy muy partidario de dar el mensaje de cuanto menos alcohol mejor. Entonces, mis mandamientos para llevar una buena alimentación es, lo principal, cero ultraprocesados. Y por supuesto, basa tu alimentación en fuentes de origen vegetal. Eso es lo principal. Intenta llenar algo de proteína y, sobre todo, disfrútalo, mezcla mucho, si es que la cocina es rica y amplia. Nos tiene que gustar, pero ya te digo yo que se puede y de largo.
54:48
Laura. Hola, José. Soy Laura. Tengo un trabajo muy estresante que además combino con estudios. Entonces me gustaría preguntarte cómo pueden influir las emociones y el pensamiento a mi salud.
55:00
José Abellán. Esa pregunta me gusta mucho. El médico era, clásicamente, cuando yo empecé a estudiar incluso, era una persona que se ponía delante tuya, que te decía lo que tenías que hacer y tú le hacías caso o no. Pero no era una persona que se interesaba por cómo estabas, por tu nivel de ansiedad, de estrés o incluso por tus emociones. Y yo soy, la verdad, creo que a lo mejor soy demasiado esperanzador, pero creo que la medicina va a virar un poco hacia eso. Con la ayuda precisamente de la inteligencia artificial, que espero y ansío que nos libere de trabajo manual y de escribir tanto, creo que no hay nada más humano que conectar con los demás. Y si soy médico tiene que ser con mis pacientes también. Mira, yo no predico con el ejemplo en esto. Tengo un trabajo muy estresante. Hago siete guardias al mes. Me despiertan a la hora que sea para ir a intervenir un infarto cardíaco. Y hay muchos días al mes que duermo muy poco y sobre todo mal. Y eso viene de la mano de unos niveles de estrés importantes. Y fíjate, desde hace ya algunas décadas, sabemos y somos conscientes que las personas que tienen un mayor nivel de estrés crónico, enferman más de corazón, pero no poco. Hubo un estudio muy importante que fue el estudio INTERHEART, que intentó ver en una corte de cientos de miles de pacientes cuáles eran los factores que explicaban la mayor parte de los infartos. Y entonces determinó nueve factores. Algunos te sonarán, diabetes, hipertensión, fumar. Otros los hemos tratado por aquí, como llevar una mala alimentación, no hacer ejercicio físico, tener obesidad. Y los enumeraba en riesgo que suponen a las personas que los padecen. Y fue muy chocante. Porque mira, el primero, no sé si adivinas cuál puede ser, el tabaquismo, tres veces más de sufrir un infarto, es flagrante. El segundo es la hipertensión, que como hemos explicado aquí hoy, y os vais con este mensaje tan bonito, está reflejando que todo mi sistema cardiovascular no es solo lo que dice la maquinita, sino que mis arterias ya no funcionan. Y el tercero, por delante de la diabetes, por delante de la obesidad, por delante de llevar una mala alimentación, por delante de no hacer ejercicio, el estrés crónico. Y esto lo sabemos desde hace décadas, las personas que tienen estrés crónico tienen más de dos veces, más de un 200% de probabilidad de sufrir un evento cardiovascular con el tiempo. Pero no le hemos hecho caso. La medicina lo ha olvidado. Y esto creo que es terrible y, probablemente, la razón es que no tenemos una pastilla antiestrés. Y cuesta mucho aprender a gestionar el estrés. Pero sabemos, con estudios científicos también de la mano, que las personas que se someten, por ejemplo, a una terapia cognitivo-conductual para mejorar sus niveles de estrés, disminuyen un 12% su probabilidad de morir por un infarto y un 19% la probabilidad de tener uno. Claro, en medicina somos esclavos de la evidencia, pero yo le digo también mucho a mis residentes, a mis compañeros: “No podemos ser tan esclavos de solo lo que se demuestra, porque nunca nadie va a hacer un estudio con cientos de miles de pacientes para hacer meditación. Lo va a hacer como puede porque no tiene financiación. Hacer estudios cuesta muchísimo dinero. Lo va a hacer con un pequeño grupo de personas.
58:42
José Abellán. Entonces, va a salir bien si tiene sentido, va a salir mal si nos estamos equivocando. Pero claro, como te imaginarás, cuando yo redacto, yo soy el ‘board’ de una guía clínica de infarto. Y entonces yo analizo la evidencia que tengo para tratar el infarto. Pues claro, como comprenderás, tiene más peso en mis recomendaciones que tengo que dar aspirina a un infarto porque tengo muchísimos estudios que me lo han demostrado, o esta nueva molécula de esta nueva farmacéutica que tiene mucho interés y me ha puesto miles de millones de dólares para hacer un estudio típico con cientos de miles de pacientes, que lo que me ha hecho un apasionado de la salud con 40 o 50 personas. Entonces, está muy bien tener en cuenta la evidencia, pero también tenemos que pensar con la cabeza. Y si todo apunta a que aprender a gestionar el estrés es bueno para nuestro corazón, pues yo por eso hablo tanto del estrés y por eso lo pongo tanto en valor y me parece que es muy importante. Lo siento por tu estilo de vida, que trabajas y estudias y todo. Lo siento por el mío, que no lo voy a dejar. Pero es verdad que puedes aprender a gestionarlo aún así y te animo a ello. Y luego creo que estamos a tiempo de reivindicar la importancia que tienen las emociones en la salud. Cuando nosotros tenemos que operar a una persona, por ejemplo, de una válvula aórtica. Tiene una estrechez en una válvula del corazón y tenemos que ver si es candidato a operar esa válvula y ponerle otra, o a implantársela por un cateterismo percutáneo. Cuando nosotros vemos si el paciente, cuando tiene muchos años, va a sobrevivir a esa intervención, el geriatra le practica unas escalas, le saca unas escalas de fragilidad. ¿Y sabes qué impronta mucho y qué puntúa mucho en saber si el paciente puede superar la intervención? Si está solo. Si está solo, puntúa muy a la baja. Una persona que esté sola, probablemente no superará la intervención. Yo tengo clavado, y te lo cuento, me acuerdo, con una geriatra, Inés, de mi hospital, hace dos o tres años, estaba yo pasando planta. Y teníamos una paciente que tenía este problema y que era una candidata perfecta. Solo tenía una cosa, estaba sola. Tenía, no me acuerdo, pero 80 y largos años, perfecta. La típica persona mayor que dices: “Qué bien se ha cuidado. Está fuerte. No va a tener problema”. Pero no tenemos quien la cuide. Y no es solo que te puedan, cuando te pase algo, ayudar, auxiliar, sino que es que empezamos a ver cómo conectar con los demás, verbalizar, transmitir tus preocupaciones, relajarte, recibir buenos consejos, nos relaja y yo siempre digo que los amigos son el mayor ansiolítico y el mejor que existe. Es que es lo que más nos ayuda, y si entiendes, como he explicado, que el estrés crónico enferma a nuestro sistema cardiovascular, pues limar eso con conexiones sociales nos sienta muy bien. Hablar por WhatsApp con un amigo respecto a interaccionar con él en redes sociales, te relaja más.
01:01:59
José Abellán. Hacer una llamada respecto a escribir por WhatsApp, te relaja más. Hacer una videollamada respecto a hacer llamadas, te relaja más. Y quedar con él en persona respecto a la videollamada, te relaja más. Y probablemente todos debemos de aspirar a que nuestras redes sociales dejen de ser el teléfono y que sean las que todos los que estamos aquí hemos vivido sin esas redes sociales. Creo que eso nos está enfermando y nos va a costar mucho como sociedad. Por eso es tan importante, e hilo con lo primero, que nosotros, como médicos, también nos interesemos y aprendamos y preguntamos de nuestros pacientes a cada uno de vosotros: “¿Cómo estás? ¿Cómo vives? ¿Desconectas cuando llegas a casa o te conectas a las redes?” Es que es tremendo. Es que estar con las redes por la noche es asegurarte un mal descanso. En cambio, si estás con gente tienes una mejor salud.
01:02:53
Mujer 8. Hola, doctor. Últimamente estoy teniendo muchísimos problemas para dormir y siento que no descanso lo suficiente. Entonces, ¿cómo puede afectar esto a mi corazón?
01:03:03
José Abellán. Pues mucho. Gracias por la pregunta. También es súper pertinente. Es otro factor de riesgo que desconocíamos. Como he dicho antes, hace 100 años la enfermedad cardiovascular era inexistente. Pero a partir de la Segunda Guerra Mundial fue cuando la gente empezó a enfermar de infarto y empezaron a sufrir enfermedades del corazón, y no sabíamos por qué. Entonces, claro, es que no sabíamos por qué. Entonces, la gente empezó a preguntarse qué es lo que nos mata. El presidente Eisenhower sufrió un infarto. Y entonces decían: “¿Cómo es posible que ni siquiera el presidente se libra de esto?” Vamos a estudiar por qué. Entonces, se dio pie a investigar y se invirtió mucho dinero en entender cuáles eran los factores de riesgo cardiovascular. Entonces, por ejemplo, se le pagó una beca muy importante a un fisiólogo y nutricionista que, bueno, nutriólogo decían, de los Estados Unidos que era Ancel Keys, que fue el que hizo un estudio que se llamaba ‘El estudio de los siete países’, que fue la primera persona que pudo relacionar la cantidad de grasa que tomaba una población con el riesgo de sufrir un infarto. Entonces dijimos: “Ah”. Ahí fue el inicio de entender que el colesterol elevado en sangre es un factor de riesgo cardiovascular. Y luego otro estudio que sigue vigente a día de hoy, que es el estudio del pueblo de Framingham, en Estados Unidos, que es una población donde se estudia a toda la población sobre qué es lo que hacen, cuáles son sus hábitos, qué es lo que tienen. Y entonces ahí descubrimos, o le dimos mucha importancia, entendimos de verdad que factores como la hipertensión, la obesidad o la diabetes también son un factor de riesgo cardiovascular. Pero un factor de riesgo cardiovascular es cualquier factor medible mensurable que yo puedo tener o puedo no tener que aumenta mi riesgo de sufrir un infarto de corazón. Hilo con tu pregunta, dormir poco es un factor de riesgo cardiovascular. Poco y mal, súper claro. Todos los estudios apuntan a ello. Es un factor modificable que nosotros podemos, adquirir o no, y que va a improntar, directamente, en la salud de mis arterias y en la probabilidad de sufrir un infarto. Tenemos estudios, fíjate, que sabemos que las personas que duermen de siete a nueve horas son las que menos se infartan. Si tú duermes menos de siete horas, tienes más riesgo de sufrir un infarto. Si duermes más de diez, 12 horas, también. Pero sobre todo va también hilado a la calidad del sueño. Las personas que como yo, tienen su trabajo a turnos y duermen de manera irregular bastantes veces al mes, sabemos que tenemos, yo, por ejemplo, tengo un 112% más probabilidad de sufrir un infarto que una persona que duerme con un horario regular todos los días. Parece ser que el sueño es inherente a la vida, así que tenemos que respetarlo porque es uno de sus mandamientos. Y nosotros, para bien o para mal, hemos crecido en un planeta con ciclos de luz y oscuridad.
01:06:05
José Abellán. ¿Y os acordáis lo que decíamos de los genes que estamos hechos para vivir adaptados al mismo? No tenemos que ir en contra de esos ciclos. Lo que pasa es que la vida ha cambiado y con ellos ha cambiado el ambiente. Pero pensad que hace no tantos años, algunos cientos de años antes de que se inventara la bombilla, que se hiciese de noche era algo que cambiaba totalmente tu día a día. Era algo dramático. Ahora que anochezca es una anécdota. Enciendes la luz y ya está. Pero claro, tu cuerpo está hecho para descansar unas horas. Y tu sistema cardiovascular también. Y por la noche, cuando estamos descansando sabemos que aumenta el tono de lo que llamamos sistema nervioso parasimpático, que es el relajante, el que vasodilata tus arterias. Si tú fuerzas tu vida a no darle ese descanso, y estás forzando ese aumento del tono del sistema nervioso simpático que es lo contrario, con el tiempo vas a tener una capa muscular de tus arterias más desarrollada, que tienen dentro de su pared unos músculos que van a ser más fuertes y van a crear una vasoconstricción. Y con el tiempo vas a desarrollar hipertensión, además de un mayor nivel de activación que, con el tiempo, es algo similar a tener unos niveles más altos de estrés. Que también, cuando se cronifica, son proinflamatorios, con lo que ello conlleva. Cuando yo tenga que reparar esas micro lesiones de mis arterias, si yo tengo un nivel de inflamación de mi cuerpo algo más elevado, las voy a reparar peor. Dormir poco se parece a todo eso. Es una manera muy integral de dañar todo tu sistema cardiovascular. Entonces debemos de ser conscientes y luchar por, o construir, un descanso mejor. No exponerte a la luz azul que activa, que es la del día, la que tiene la luz artificial, se parece a la del sol. Entonces yo no quiero que mi sistema nervioso piense que es de día, pues me pongo luces rojas por la noche en mi casa, vale. No voy a usar el móvil una hora antes de acostarme, muy bien, porque inhibe la síntesis de melatonina, que es la hormona que señaliza, desde mi cerebro a todo mi cuerpo, que es la hora de descansar. Bien, me parece bien. Me voy a tomar una infusión que me relaja, me parece bien. Construye tu propio ritual de sueño. Pero te olvidas de lo más importante, y es que tú no estás aquí para dormir. Tú estás aquí para vivir. Y vivir significa vivir en consonancia con nuestro ambiente, lo hemos repetido mucho. Así que si tú quieres dormir bien, tienes que estar bien sincronizado todo el día. Mucha gente quiere dormir bien y no está activa durante el día, y esa es la principal causa de insomnio hoy en día. ¿Te despiertas temprano? ¿Te expones a luz del sol por la mañana? Que eso sí que le va a decir a tu cuerpo: “Ponte en hora”. Cuando haces actividad física, que todos deberíamos de hacer ejercicio regular, ¿lo haces durante el día? ¿Llegas cansado a la noche? Entonces sí que tiene sentido crear un ambiente de relajación. Pero si tú duermes mal, te tiras al sofá durante el día, no haces ejercicio y no ves la luz del sol, claro que vas a dormir mal. Entonces ya te digo yo que no hay luces rojas que arreglen tu insomnio.
01:09:27
José Abellán. Muchísimas gracias por vuestras preguntas. Mirad, como hemos dicho, yo sueño y aspiro a que muchas de estas formas de vivir, muchos de estos hábitos que consideramos que es lo normal, pues a que no lo sean. Realmente no tenemos un libro divino que nos diga qué es lo normal. Pero poco a poco la ciencia avanza y, entonces, nos explica que quizá deberíamos de hacer más ejercicio del que considerábamos que era algo extraordinario, que es que nuestra alimentación debería de ser distinta. Y eso es lo normal. Y lo normal no es como comíamos. O que debemos de priorizar nuestro descanso, huir del estrés crónico y eso debería de ser lo normal. Porque al final, la ciencia avanza. Y si nuestro paciente del principio, en lugar de llevar una vida normal, seguramente no fumara, hiciese ejercicio, hubiese comido mejor o hubiese priorizado el descanso, probablemente no hubiera sufrido un infarto. Lo bueno de todo esto es que podemos ser conscientes y podemos mejorar nuestro estilo de vida para lograr de verdad que lo normal sea lo más saludable para nuestro corazón. Muchas gracias.