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“No podemos convertirnos en la agenda virtual de nuestros hijos”

David Calle

“No podemos convertirnos en la agenda virtual de nuestros hijos”

David Calle

Profesor


Creando oportunidades

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David Calle

“Si institucionalizamos que los padres ayuden con los deberes a sus hijos estaríamos creando dos tipos de alumnos con diferentes posibilidades de evolucionar. Ya no solo porque tus padres te puedan ayudar, o no, a hacer los deberes, sino porque no todas las familias, por desgracia, debido a la brecha digital y social, tienen la posibilidad de que sus hijos tengan un ordenador o un espacio físico para estudiar”.

El ingeniero y profesor David Calle reflexiona sobre los cambios que el confinamiento y la escuela online han introducido en la educación. Reivindica la autonomía y responsabilidad de los estudiantes, para que los padres no se conviertan en “las agendas virtuales” de sus hijos. Resiliencia, esfuerzo y concentración han sido puestos a prueba en esta crisis. El siguiente reto será apoyar a los profesores, familias y alumnos para que la escuela a distancia sea una herramienta más y no una educación a dos velocidades.

David Calle es autor de los libros ‘No te rindas nunca’ y ‘¿Cuánto pesan las nubes?’ sobre curiosidades científicas. Se formó y ejerció como ingeniero de telecomunicaciones, aunque en las últimas dos décadas ha reorientado su trabajo a la docencia como profesor presencial y virtual, a través del canal Unicoos.com, una plataforma educativa a través de videotutoriales. Fue finalista en los premios Global Teacher Prize 2017 y la revista Forbes le ha destacado como una de las 100 personas más creativas del mundo.


Transcripción

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David Calle. Aunque ahora soy profe, no fui profesor toda la vida, empecé a dar clases cuando estuve en la universidad, estudié Telecomunicaciones y para pagarme la carrera empecé a dar clases en la misma academia en la que yo había sido alumno, porque yo suspendía Matemáticas cuando estudiaba lo que antes era el COU. Y después de apuntarme a la academia conseguí sacar buenas notas y entrar en “teleco”, y en esa misma academia me contrataron para dar clases. Descubrí que me encantaba lo de poder ayudar a los chavales, sobre todo inspirarles, como me pasó a mí, tratar de animarles para que estudiaran… Pero terminé la carrera y empecé a trabajar de ingeniero durante unos años, y bueno, con treinta, aunque en aquel momento me pareció un gravísimo problema, me quedé en el paro. Ya os digo, un problemón brutal a nivel familiar, sobre todo. Y lo que en aquel momento fue un problema, sin embargo, se convirtió en la razón por la que me hice profesor, porque me volvieron a contratar en esa misma academia pensando que sería solo un mientras tanto, porque lo de ser profe evidentemente daba menos dinero que lo de ser ingeniero. Pero dos años después monté mi propia academia y a día de hoy no cambiaría ser profesor por nada del mundo. En el 2011 aproximadamente, a mitad de la crisis económica, me di cuenta y descubrí que muchísimos alumnos se habían borrado de la academia porque su padre, su madre, o ambos incluso, se habían quedado en el paro. Y aunque llevaba dándole muchísimas vueltas, durante un año o dos, a lo de crear un canal de YouTube y nunca me había atrevido porque me daba muchísima vergüenza, pensé en esos chavales que no podían permitirse las clases a los que llevaba ayudando un montón de años incluso, y bueno, vencí la vergüenza. Me tuve que aprender muchísimas cosas, sobre todo en YouTube, de iluminación, de grabación, de edición, de redes sociales…

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Y con mucho miedo y mucha vergüenza, al principio, sobre todo, empecé a grabar vídeos pensando que iba ayudar a treinta, a cuarenta alumnos. No pensé que iban a llegar ni muchísimo menos a los números de ahora. Con el tiempo, de hecho, me empezaron a preguntar: “¿Por qué tu canal tiene tantas visitas?”, “¿Crees que un canal de YouTube puede ayudar?”, o: “¿De qué manera diferente puedo apoyar a los chavales?”, “¿Se puede impartir, impartir o ayudar, lo mismo desde un canal de YouTube o desde una clase?”. Y siempre contesto lo mismo. Y es que lo que se hace en una clase es insustituible. Lo que hace un profesor con sus alumnos, o incluso los alumnos entre sí cuando interactúan, trabajan en equipo, etcétera, tiene un valor que es imposible sustituirlo tecnológicamente. Pero una clase magistral que es, al fin y al cabo, lo que hago yo, porque yo no hago ninguna innovación tecnológica brutal, simplemente me grabo con una pizarra y un rotulador y explico los mismos ejercicios que explican sus “profes”, una clase magistral sí que puede ayudar mucho y es un apoyo fundamental para muchísimos “profes”, porque además les evita tener que explicar lo mismo de siempre y favorece que muchísimos alumnos que no cogen las cosas tan rápido como sus compañeros puedan ponerse al día y puedan repasar en su casa, y pararlo, y rebobinarlo. Y la broma fácil siempre es que pueden ir a clase en pijama, que al fin y al cabo es lo que ocurre, o pueden ver un vídeo de Matemáticas en el autobús antes, después del examen, e incluso durante, que me han llegado a decir. Y digo: “No, durante el examen, no, por favor, que eso son chuletas, aunque sean tecnológicamente avanzadas”. Pero claro que se puede impartir lo mismo que se da en un instituto, salvando esa parte presencial, esa parte personal, que tiene un valor incalculable y que con esta crisis, por ejemplo, se ha demostrado que es lo que más valor tiene. Es lo que más echan de menos profesores y alumnos a día de hoy. En estos días, precisamente, en los que las clases se han tenido que cancelar, muchísimos profesores que eran reacios a la tecnología o a usarla en clase, han tenido que, evidentemente, sumarse al carro porque era la única manera de poder ayudar a nuestros alumnos.

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Si de algo ha servido esta crisis es para darnos cuenta de que hay muchísimas cosas, por mucho que la tecnología pueda sumar y pueda ayudar, que es imposible impartirlas, es imposible llevarlas a cabo. Y es mucho más importante, muchas veces, explicar cómo hablar en público a nuestros alumnos, a ser asertivos o a tener resiliencia o autonomía, o a trabajar en equipo. Eso es mucho más importante que aprender a hacer una ecuación o saberse de memoria un tema de Historia. Eso es, quizás, la grave carencia que ha demostrado todo esto en cuanto a la tecnología, pero de alguna manera ha ayudado y ha sido fundamental para que todos los alumnos que tenían que seguir con su contenido y con su temario, etcétera, sobre todo los de segundo de bachiller que se enfrentan a Selectividad, hayan podido seguir el ritmo de las clases. Lo están echando de menos, parece mentira, porque muchas veces, hace seis meses habían dicho que era imposible, pero muchos profesores están echando de menos a sus alumnos, y muchos alumnos se están echando de menos a sus profesores. Y eso es el reflejo de que lo que se hace en clase y de lo que se puede transmitir, o aprender, o evolucionar en contacto con tus compañeros o con tus profesores es insustituible y tiene un valor incalculable. Pero bueno, la tecnología en este caso ayuda y seguirá ayudando. Yo lo llevo haciendo nueve años y, de alguna manera, esta crisis también ha servido para poner en valor lo que estábamos haciendo otros tantos canales de YouTube y el nuestro propio.

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Hablando precisamente de la autonomía, todo el tema de los deberes online, el tener que dar videoclases presenciales, etcétera, también ha puesto de manifiesto un problema que acucia a los padres y que preocupa a los padres, y ahora más que nunca, que es cómo ayudar a sus hijos. Con el tema de los deberes online, encima, se hace mucho más grave, o las videoclases, porque tienen que ofrecerles un espacio para poder estudiar, tienen que tener wifi y tienen que tener un ordenador, una tablet o un móvil, y eso ha causado muchísima frustración en los padres y también, evidentemente, en los alumnos, el hecho de tener que afrontar tanta carga de deberes online, que a veces ha sido ingente. Decirles lo que les digo siempre, y es que ni siquiera cuando los deberes son presenciales, los padres tenemos que estar tan pendientes de los deberes de nuestros hijos. Tenemos que hacerles autónomos, que es una grave carencia que se ha demostrado con todo esto, la falta de autonomía de los chavales, y hacerles responsables. No podemos convertirnos en la agenda virtual de nuestros hijos, ni estar pendientes de si hacen exámenes, deberes, cuándo tienen un examen, cuándo no, si los han terminado o si no los han terminado. Cuando están en Primaria a lo mejor sí que estén un poco más pendientes de ellos, pero la autonomía y la capacidad para gestionar su tiempo creo que es una de las mejores cosas que le podemos enseñar como padres a nuestros hijos.

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Yo tengo una hija en segundo de bachiller y la ayudo de vez en cuando, pero no podemos estar pendientes continuamente de ellos, y tenemos que dejarles también que toleren la frustración de que no les dé tiempo, que toleren las consecuencias de que no terminen los deberes a tiempo y su profesor les regañe… Y bueno, lo que ha ocurrido siempre presencialmente, ahora online se ha visto mucho más desbordado y hay que tener mucha paciencia como padre y decirles que, bueno, que si no les da tiempo intenten ellos gestionar con sus profesores ese tipo de problemas y recuperen o adquieran la autonomía, que creo que es muy importante. Si estamos pendientes de ellos constantemente, no les haremos responsables, y es de las mejores cosas que le podemos dar como padres a nuestros hijos, sin duda. Porque los padres tenemos fecha de caducidad, llegará un momento en el que se vayan de casa y todas esas habilidades o capacidades de resiliencia, o de gestión del esfuerzo, de autonomía, etcétera, les van a venir muy bien el día de mañana. Y ya no solo cuando estudien, sino cuando trabajen o cualquier otra cosa.

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Si institucionalizamos que los padres tengan que ayudar con los deberes a sus hijos, estaríamos creando dos tipos diferentes de alumnos con diferentes posibilidades de evolucionar. Ya no solo porque tus padres te puedan ayudar, o no, a hacer los deberes, sino porque no todas las familias, por desgracia, se llama brecha digital, y ya no solo digital, sino social, tienen la posibilidad de que sus hijos tengan un ordenador o tengan un espacio físico para poder estudiar. Hay alumnos que viven con sus padres en una habitación, porque comparten piso. Hay muchísimos casos, de muchísimas familias en entornos sociales más desfavorecidos, que no tienen las mismas posibilidades que tenemos otros. Y no puede ser que las características, la clase social en la que te encuentras o las posibilidades económicas de tus padres hagan que haya dos diferentes velocidades o dos diferentes tipos de alumnos, o darles diferentes posibilidades a unos alumnos y a otros para poder llegar a la universidad, a la formación profesional o a simplemente aprobar, porque sería muy injusto. De hecho, cuando yo empecé a grabar vídeos, precisamente fue para que todos esos alumnos que no pudieran permitirse unas clases pudieran tener ayuda. Y es algo que me preocupa muchísimo y que espero que todo este tema de la educación online, si al final se perpetúa, por desgracia, por culpa de que la crisis vuelva otra vez o cualquier otra cosa así, es algo que hay que tener muy en cuenta y que las autoridades tienen que pensar, para que de alguna manera a todos esos chavales se les ofrezcan esas posibilidades.

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Y esto en cuanto a los alumnos y a sus familias, a los profesores, pues muchos han tenido que adaptarse lo mejor que han podido con sus medios, también, que no todos los profesores tienen los medios de que disponen otros, con sus medios y con sus conocimientos, a esta situación. Ha habido algunos casos en los que han tenido que avanzar contenidos, o han creído que tenían que avanzar contenidos constantemente para hacerles exámenes online o no, y a excepción de segundo de bachiller, creo que…, bueno, mi experiencia me dice que a lo mejor no era el momento para avanzar contenidos, porque la crisis no sabemos a dónde nos va a llevar, ya veremos qué ocurre el año que viene, si se reduce la carga lectiva o no, y a excepción de segundo de bachiller, ya digo, en el resto de los casos, avanzar contenido tampoco era prioritario. Creo que era más importante acompañar a tus alumnos, estar con ellos y animarles, incluso, a que no se deprimieran, o a que intentaran avanzar o plantearles otros deberes diferentes, que avanzar contenido por sí mismo para hacer exámenes online en masa. Exámenes online, además, en los que es fácil copiar, bastante fácil. Pero a los “profes” decirles que bueno, que estén tranquilos, que se intenten formar todo lo posible con los medios que tengan. Por desgracia, a lo mejor la Administración no pone todos los medios a su alcance que debería ofrecerles, y que si se ponen a grabar vídeos que intenten ser ellos mismos… Siempre les cuento lo mismo, que piensen que la cámara son sus alumnos, que no traten de hacer las mejores clases del mundo, yo no lo consigo. Los primeros vídeos que hice son malísimos y estaba supernervioso y quería parecer superlisto y superimportante y supergrandilocuente en mis vídeos y quedaban todos muy mal.

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Y además no hay que tener miedo a confundirse, ni los profesores ni los alumnos, pero los profesores en este caso, menos. Que sean ellos mismos, que sean naturales y que intenten hablar a la cámara si les toca grabar vídeos, como si estuvieran hablando con ellos, interactuando como si estuvieran delante, pensando en sus caritas, que es lo que yo suelo hacer, las caritas de mis chavales de la academia. Y bueno, si tienes que parar una lección para decir: “¿Lo habéis entendido, chicos?”, y esperas, o te imaginas que están haciendo así con la cabeza, bueno, pues de esa manera tratas de que la clase sea un poco más dinámica. Dar clases online o hacer vídeos y dar clases presenciales, evidentemente requiere capacidades diferentes, pero en el fondo es lo mismo: tratar de explicar a tus alumnos lo que quieres contarles y que lo entiendan de la mejor manera posible, y a partir de ahí acompañarles. El video está muy bien, lo van a poder ver un montón de veces. Luego llegarán las dudas, que para mí es lo realmente importante, hablar con ellos e intentar solucionar todos los problemas que tengan en determinado momento y que intenten, aunque ojalá la Administración les ayude, como decía, aprender lo más posible en estos momentos y adaptarse lo más posible para adquirir una competencia digital docente que, por otra parte, ya deberían poseer. Y se ha demostrado que no en todos los casos era así. Decirles también que depende del tipo de vídeo que tengan que grabar, tendrán que plantear estrategias diferentes. No es lo mismo, por ejemplo, mi vídeo de la matriz inversa, que es así, una matriz inversa, la divertidísima matriz inversa, sin ningún tipo de edición, sin ningún tipo de ejemplo, es muy difícil contextualizar eso, que hacer un vídeo, por ejemplo, de palancas en Física o un vídeo de una parábola, de un área, de una integral en Matemáticas. Si intentan, de alguna manera, que lo que les están enseñando sea significativo, será muchísimo mejor.

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En ese caso, evidentemente, si que hay un cierto proceso de guionización que no se basa en que tengas que aprenderte palabra por palabra lo que tienes que decir, pero sí saber en qué momento adecuado vas a poner un ejemplo de una película, o vas a poner un ejemplo de una serie, y el momento exacto en el que lo vas a presentar. Si yo estoy grabando un vídeo de palancas y descubro en una peli que Thor no sabe agarrar el martillo, cuando estoy explicando cómo agarrar correctamente un martillo, introduzco rápidamente: “Como por ejemplo, Thor, que no sabe usarlo”. Y en ese momento ya sé que tengo que poner en el vídeo un trocito de la película en el que ocurre. Ese proceso de guionización es importante para saber en qué momento vas a dar paso a alguna noticia, a algún ejemplo divertido, un trozo o una imagen o un vídeo en concreto. Pero más allá de eso, cuanto menos guion tenga un vídeo, muchísimo mejor. En algunos casos sí que el guion tiene que ser estricto, me estoy imaginando Historia o Biología, etcétera. Hay herramientas, yo puedo poner una tablet y hacerme un “autocue” casero, porque hay “autocues” o “teleprompters” en Internet que funcionan online y que no hay ni que registrarse, y que les pueden venir muy bien cuando la lección que quieren explicar tiene un determinado peso teórico que no puedes obviar. En el caso de un vídeo de Matemáticas, hacer exactamente lo mismo que harías con tus alumnos y pensar que los tienes delante. Básicamente hacer lo mismo que has hecho siempre, sin tener miedo a la cámara.

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En cuanto a los alumnos, sobre todo en momentos como los que estamos, a la hora de tratar de sacarle el mayor provecho posible a la educación online, que en estos momentos nos está tocando vivir más que nunca, el mayor problema con el que se encuentran es la gestión del tiempo. Se tienen que hacer lo más autónomos posible y, sobre todo, ser muy rigurosos con el tiempo que dedican a cada asignatura, cada tema, cada lección, porque esa es la clave para que puedan aprovecharlo lo máximo. Es mucho más difícil cuando estás en casa solo autogestionarte a ti mismo y no procrastinar. Y nos pasa a todos, adultos también incluidos, es mucho más difícil cuando estás en casa que cuando estás en el instituto, porque tu profesor te puede marcar las pautas muchísimo más fácil de lo que puede hacer ahora. Evidentemente, hay que seguir las pautas que te estén marcando tus profesores online o a distancia, pero a partir de ahí… Yo lo vivo con mi hija, en segundo de bachiller, tratar de sacar la mayor cantidad de horas posibles al día y de una manera rigurosa, para que a determinada hora estudies tal asignatura o tal otra o tal otra. Y al principio, sobre todo, esquematizar lo más posible, hacer una composición de lugar de la asignatura a la que te tienes que enfrentar, para luego intentar insistir en aquellas lecciones que peor se te dan. Y es ahí donde encontrar o buscar vídeos, o ejercicios, o exámenes de años anteriores. En segundo de bachiller es mucho más clave, porque se tienen que enfrentar o prepararse solos para la Selectividad. Es un grave problema para ellos ahora mismo, les causa mucha frustración. Cuanto antes empiecen a organizarse el tiempo y antes empiecen a detectar cuáles son los temas que peor o mejor llevan, exige un proceso previo, un trabajo previo de dos o tres días, muchísimo mejor. Si se organizan bien, son rigurosos y recurren a sus “profes” cuando tengan algún tipo de problema les irá muchísimo mejor.

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Pero tienen que, por primera vez posiblemente, ser autoresponsables y tratar de sacar lo más posible de su propia autonomía, y estudiar lo más posible, también. Afortunadamente, sus “profes”, webs y canal de YouTube están a su disposición para que no haya nada que no puedan estudiar o que no puedan entender. Y que tengan paciencia también, que nos ha pasado a todos, que los exámenes son difíciles, pero van a ser igual de difíciles que siempre, o incluso más fáciles, estoy convencido. Algo que me preocupa muchísimo, dados mis ocho, nueve años dando clases en YouTube y el contacto con alumnos de todo tipo, incluso de nacionalidades diferentes, es esa frustración, o esa sensación, o ese falso prejuicio de que las asignaturas de ciencias son para alumnos más listos, o más inteligentes, y las de letras para alumnos que no lo son tanto. Y siempre reniego de eso. Y además, es algo que tenemos que intentar erradicar lo máximo posible de nuestra sociedad, porque en España, a día de hoy, por ejemplo, sin ir más lejos, las vocaciones científicas, las asignaturas STEM, llamadas así, están teniendo muchísimas menos matriculaciones en la universidad, por ejemplo, y es una pena que en este país no se estudien Matemáticas o asignaturas de ciencias tanto como, incluso, podría ser antes. Y probablemente sea por ese prejuicio de que las Matemáticas son más difíciles, de que la Historia es más fácil de estudiar y no hace falta ser tan listo para aprobar. No, no estoy nada de acuerdo. No tiene nada que ver con la inteligencia. Además, el concepto de inteligencia no creo en él, porque es un concepto muy matemático, muy lógico, muy espacial. Hay muchos otros tipos de inteligencia, probablemente muchísimo más importantes, como puede ser la inteligencia emocional. Y se puede aprobar Matemáticas, y me lo dicen muchas veces mis alumnos, con esfuerzo, con trabajo y con sacrificio, que es algo también que tenemos que inculcar a estas nuevas generaciones, que probablemente la han perdido: la sensación de que con trabajo duro prácticamente pueden conseguir cualquier cosa.

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Y evidentemente, decirles también que estudiar, como casi todas las cosas en la vida, no es una carrera de cien metros, sino que es una carrera de fondo. No puedes aprender Matemáticas en dos días, sino que exige un proceso muchísimo más prolongado en el tiempo. Si conseguimos insistirles, yo por eso les digo lo mismo siempre en todos mis vídeos: “Practica, practica, practica y aprobarás”, si conseguimos insistir a los chavales que estudiando y trabajando duro y practicando muchísimo pueden aprobar cualquier asignatura, y Matemáticas y Física más que ninguna otra, pues habremos avanzado muchísimo. Y yo les digo siempre lo mismo, y algunas veces me terminan dando la razón, que incluso las Matemáticas, para mí y para ellos, incluso al final termina siendo así, son más fáciles que cualquier otro examen de Historia o de Biología, en el que hay que memorizar muchísimo. Y ojalá no estuvieran tan compartimentadas entre sí las asignaturas y tan divididas, porque las Matemáticas, la Historia, de la Lengua, la Literatura, todo está relacionado, y de alguna manera, si fuera así, sería incluso muchísimo más divertido estudiar. Estoy convencido.

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En el canal, habitualmente, recibimos cientos de dudas todos los días, hay un foro, de hecho, de respuestas con las que les ayudamos gratis en las dos páginas web, y las dudas prácticamente son siempre relacionadas con sus deberes, con sus ejercicios, los exámenes que les acaban de caer, las correcciones que les envían sus profesores a veces, incluso, para saber si lo tenían bien o lo tenían mal. Suelen ser las dudas más habituales. En el momento en el que estamos ahora, en que la educación online ha cambiado tanto y se ha apoderado del panorama educativo, las dudas, sobre todo, recurrentes, son sus deberes online y los exámenes online que se tienen que preparar. Hemos recibido decenas de miles de comentarios de: “David, ayúdame, por favor, a hacer el examen virtual que tengo mañana a las seis de la tarde”, esa duda es recurrente, pero no podemos evidentemente ayudarles con eso y siempre decimos lo mismo: “Ponte las pilas y ya verás como tú solo podrás solucionarlo”. Evidentemente, hay muchísimas preguntas en que no podemos ayudarles, porque se salen de nuestros conocimientos, los de nuestros profesores y el mío propio, porque son dudas muy específicas, de asignaturas muy específicas, en algunos grados universitarios muy altos. Y no todas las dudas podemos resolverlas. Hay otras que son más fáciles de resolver pero es muy difícil, porque son preguntas muy de laboratorio, muy prácticas, y nos preguntan cuál debería ser la composición del combustible de su prototipo de Fórmula 1, o cómo conseguir piratear el dron de su vecino o cualquier cosa que se os pueda ocurrir. Nos las han preguntado todas, incluso cuál sería la fórmula adecuada para hacer que se enamore de él o de ella el chico o la chica que les gusta. Nos preguntan absolutamente de todo.

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Pero es una de las cosas más bonitas del canal, que la interacción ya no solo es exclusivamente lectiva, dedicada a las asignaturas que imparten, sino que se ha formado una pequeña familia, una pequeña comunidad en la que prácticamente caben todas las preguntas del mundo. La última es si sabemos hacer la ecuación de Fermat, una ecuación por la que, al que la que consiga acertarla, al que consiga resolverla, tendrá un millón de dólares, y me propuso hacerla a medias y repartiéndose el dinero. Tampoco, tampoco podemos llegar a eso, ni muchísimo menos. La mayoría de los comentarios, eso sí, tienen que ver sobre todo con alumnos que se enfrentan a la EBAU en un mes, porque en otros niveles como primaria, secundaria o primero de bachiller, incluso, ha habido una promoción general y prácticamente todos los alumnos ya han terminado sus exámenes o están a punto de acabarlos. La mayor cantidad de los comentarios, dudas y frustraciones se refieren, precisamente, a los que están estudiando segundo de bachiller. Mi hija se enfrenta también a ella dentro de nada y les digo lo mismo que les digo a ella: que estén tranquilos, que piensen que todos hemos estado nerviosos cuando llegaba este examen, que esa incertidumbre, o esa presión, o ese estrés lo hemos pasado todos. Que no crean que es porque estamos en el momento en el que estamos, que los nervios antes de un examen están ahí, todos los hemos sufrido y sobre todo en Selectividad, y que en este año, por más que piensen que va a ser mucho más difícil que años anteriores, o que tienen un hándicap mucho más grave con respecto a compañeros que se han presentado a Selectividad en cursos anteriores a este, no lo van a tener tan difícil porque van a poder elegir temas o preguntas de diferentes opciones o diferentes modelos que van a permitir que, sobre todo aquellos temas que no hayan podido dar de forma presencial, los puedan suplir con otros temas que sí pudieron recibir.

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Entonces, decirles que estén tranquilos, que la Selectividad no va a ser más difícil que otros años, y que lo que tienen que hacer, eso sí, es ponerse las pilas lo antes posible y ponerse a estudiar, y a estudiar, y a estudiar, y que intenten aprovechar a sus profesores, eso sí, estos días que quedan, para que no quede ninguna duda en el tintero y no haya nada que no puedan estudiar, aunque sea de forma no presencial en sus casas. Ánimo y fuerza, les va a salir de maravilla, estoy convencido. Y saldrán sorprendidísimos pensando que el examen era mucho más fácil de lo que habían imaginado. Eso sin duda, estoy seguro. Más allá de los alumnos, los profesores y las familias están también sufriendo de todo esto y, probablemente, necesiten más ánimos que nunca. Los padres, sobre todo, por gestionar la frustración que supone que sus hijos no puedan aprovechar las clases de la misma manera que antes, y los profesores, prácticamente por la misma razón. Decirles que intenten acompañarles y que intenten animarles y muchísima fuerza con su trabajo, porque ahora mismo es más importante que nunca, aunque sea de forma online. El año que viene, a ver si la Administración toma las medidas adecuadas, espero que sí. Espero que cuenten con los profesores para diseñar el curso escolar del año que viene y haga que esta crisis o este confinamiento, de alguna manera, tenga algún tipo de sentido y sirva para ser mejores cuando empiecen las clases el año que viene y para replantear, incluso, el sistema educativo en el que estamos inmersos, tanto en carga lectiva como en recursos, etcétera. Ojalá, la solución, que es la fácil y ojalá la tengan en cuenta, sería dar más recursos, y no dividir a los alumnos en clases, sino contratar el doble de profesores, etcétera, etcétera, etcétera. Y si sirve para algo esta crisis, pues que a lo mejor sea para eso. Si llega así, pues habrá merecido la pena, seguramente.