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Las infinitas posibilidades de un tablero de ajedrez

Judit Polgar

Las infinitas posibilidades de un tablero de ajedrez

Judit Polgar

Ajedrecista


Creando oportunidades

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Gambito de dama es una de las aperturas más antiguas del ajedrez y da nombre a una serie de televisión que narra la historia de una niña prodigio del tablero. La protagonista no es Judit Polgar, pero muchas de las secuencias bien podrían ser extractos de su vida.
De padres pedagogos, las tres hermanas Polgar fueron educadas en casa con el objetivo firme de convertirlas en grandes jugadoras. Con tan solo 12 años Judit Polgar venció a un Gran Maestro y con 15 se convirtió ella misma en Gran Maestra del ajedrez. Desde temprana edad quebró los argumentos críticos con el ‘método Polgar’ y los esquemas mentales de sus rivales masculinos. Es la única mujer que ha estado entre los 10 mejores ajedrecistas del mundo y una de las deportistas más brillantes de la historia. “Creo que yo soy quien soy en el ajedrez porque mis padres no me limitaron”, asegura la jugadora.

Tras una trayectoria sobresaliente, se retiró de la competición en 2014. Hoy se dedica a difundir el ajedrez con fines educativos desde la etapa infantil a través de la ‘Judit Polgar Chess Foundation’. Afirma que los tableros son una fuente inagotable de recursos didácticos: “El ajedrez es una herramienta mágica para las clases”.


Transcripción

00:15
Leontxo García. Judit, muchas gracias por aceptar esta entrevista. Estoy seguro de que va a ser muy interesante para cualquier persona, incluso aunque no tenga la menor idea del ajedrez, porque usted es un referente ideal para el controvertido debate sobre qué influye más: si la genética o la educación. Me refiero a que en ajedrez solo hay un mujer jugando por cada 10 hombres, en números redondos. Y usted es la única que, a lo largo de 15 siglos de historia, ha estado entre los 10 mejores del mundo. Pero su educación fue realmente muy peculiar. Ni usted ni sus hermanas fueron nunca al colegio excepto para los exámenes. Por favor, explíquenos cómo fue esa educación tan especial.

01:09
Judit Polgar. Crecí en un entorno muy especial. Mi padre, antes de casarse o de conocer siquiera a mi madre, decidió que, cuando tuviera hijos, no irían al colegio y se especializarían en un área muy concreta. Yo soy la tercera en la familia, tengo dos hermanas mayores: Susan, que es siete años mayor que yo, empezó con el ajedrez. Se centró en el ajedrez en vez de en el colegio y solo iba a los exámenes. Y para mí fue natural seguir sus pasos y los de mi hermana Sofía. Y crecer así fue algo extraño, pero, por supuesto, para una niña, la vida que vive es la más natural. Para mí lo fue. Era natural seguir a mis hermanas y empecé a jugar al ajedrez a los cinco años. Así comenzó todo.

04:04
Leontxo García. Pero, probablemente, el punto débil, o más débil, de esa educación es la ausencia de vida social. ¿Cómo la compensaron?

02:16
Jusit Polgar. De eso mismo los han acusado siempre, de apartarnos de la vida social, de no haber tenido relación con niños de nuestra edad. Primero, nos teníamos las unas a las otras, éramos muy buenas amigas. Segundo, socializábamos viajando por el mundo. Cuando tenía cinco años, es decir, en los años 80, poder viajar fuera de Hungría era algo excepcional. Esa fue nuestra educación, la propia vida. Así conocimos no solo a otros niños, sino sobre todo a adultos de todo el mundo durante los torneos, y tuvimos contacto con muchas culturas distintas. Por supuesto, al viajar se aprende cómo es la vida. Esto era lo que decían mis padres a quienes los criticaban y yo creo firmemente que fue la mejor escuela. Viajar, explorar, experimentar en nuestra propia piel los problemas y retos que se nos planteaban. Era otra manera de vivir.

03:24
Leontxo García. Sin duda alguna, viajar es la mejor escuela de vida. Esa es mi opinión. Y todo lo que usted ha contado suena precioso, pero yo sé que hubo dificultades. Por ejemplo, el Gobierno húngaro, la Federación húngara, grupos antijudíos… ¿No sufrieron mucho ustedes por mantenerse con ese método tan especial de educación?

03:50
Judit Polgar. Bueno, no diría que sufrí, personalmente, pero, por supuesto, para mis padres fue un gran reto. Hubo momentos en que el gobierno se planteó que ellos deberían estar en una institución mental y nosotras, los niñas, iríamos a un orfanato.

Las infinitas posibilidades de un tablero de ajedrez - Judit Polgar, ajedrecista
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"Es muy importante la actitud hacia las chicas por parte de su entorno para que tengan las mismas expectativas y las impulsen"

Judit Polgar

04:06
Leontxo García. ¿En serio?

04:07
Judit Polgar. Sí. Fue algo controvertido. Pero hubo gente que dijo: «Esperemos y veamos qué pasa. Están mejorando, progresando y aprobando sus exámenes, y haciendo todo lo que tienen que hacer». A veces estuvimos al borde del abismo, recuerdo que mis padres estaban nerviosos por ello, preocupados, claro, de que ocurriera algo así. La Federación también estaba en contra de nuestra educación. Estaban en contra, sobre todo, de que mis padres no solo decidieran que no iríamos al colegio, sino que dijeran abiertamente que las chicas podían ser unas jugadoras de ajedrez tan buenas como los hombres. Y eso no le gustó a la Federación, tenían jugadores increíbles, de renombre mundial, su equipo de hombres luchaba siempre por el oro, ¿para qué meter a chicas en su equipo? Que se queden en el equipo de chicas y sean buenas ahí. Recibimos ataques desde varios lados. Yo, en concreto, estaba inmersa en el mundo del ajedrez y las competiciones, los viajes… Por supuesto, me di cuenta de algunas cosas, estaba claro que mis hermanas y yo no llevábamos una vida normal.

05:38
Leontxo García. Les conozco a usted y a sus dos hermanas desde que las tres eran muy jóvenes y puedo asegurar que el experimento educativo que hicieron con ustedes fue realmente un éxito desde los dos puntos de vista, el humano y también el deportivo. Sin embargo, yo no puedo recomendar a ninguna otra familia que repita el mismo experimento, porque las condiciones de ustedes eran muy excepcionales. Como usted misma ha dicho en una respuesta anterior, sus padres, desde que eran novios, ya estaban planificando el experimento, y ambos son profesionales de la pedagogía. Y, además, el ajedrez era un deporte importante en Hungría. Y de hecho usted no ha seguido el mismo método educativo con sus hijos.

06:28
Judit Polgar. Sí, tienes toda la razón en que nuestras circunstancias fueron muy especiales y únicas, por muchos motivos. Por ejemplo, mucha gente subestima el hecho de que mis dos padres fueran profesores. Y eran muy buenos en lo suyo, porque no solo tenían un título, sino que tenían vocación. La manera en que miraban a los niños, en que se centraban en su desarrollo, en que nos decían las cosas: «Eres la mejor», «Lo has hecho muy bien». Hay muchos detalles en la educación que nos dieron a mí y a mis hermanas, porque tenían perspectiva de profesores. Y, por supuesto, no deberíamos obviar el hecho de que mi padre ya pensó esto muchos años antes de conocer siquiera a mi madre. Cuando te preparas mentalmente de manera tan profunda para algo, es otra historia, incluso aunque, por supuesto, ocurrieran muchos imprevistos. Hubo muchas cosas muy difíciles, pensaron: «El ajedrez es fácil, dos personas, una frente a la otra, gana la mejor». Y, por supuesto, no hay nada tan simple en la vida. Mucha gente viene a mí y me dice, con niños de tres, cuatro, cinco años, que están considerando darles la vida que tuve yo. Y les explico, de manera muy sincera, que hay miles de cosas a considerar antes de seguir en esa dirección. Y, a la vez, no les conduzco necesariamente a escoger un ámbito de especialización, pero sí a educar a sus hijos en casa si quieren que reciban el máximo nivel académico. Porque creo que, en cuanto a la vida social, pueden ponerse al día de muchas maneras. Yendo a clases de baile, de tenis, otros deportes, clases de matemáticas, da igual, hay muchas oportunidades para que los niños tengan vida social. No creo que sea un problema. Pero es una inversión de energía y dedicación muy grande para los padres, y tienen que lidiar con el hecho de que van a ser criticados. Cada día, la gente va a criticar que sean diferentes. Incluso hoy, ser diferente es algo que la gente no acepta. Es un hecho. Así que sí, lo de mis padres fue una odisea, pero una que cogieron con ganas y creen, aún hoy, y lo han creído siempre, que era lo mejor que podían darnos con las circunstancias con las que empezamos, porque en Hungría llevábamos una vida muy modesta. Mi padre nunca lo ocultó, que su sueño era llevarnos al éxito, no solo por nuestra felicidad, sino para que tuviéramos una vida más acomodada de la que tuvo él.

09:47
Leontxo García. Nunca olvidaré la Olimpiada de ajedrez de Tesalónica, Grecia, 1988. El primer día yo estaba mirando las alineaciones de la competición femenina. Entonces veo: «Hungría: Polgar, Polgar, Polgar». Tres de las cuatro jugadoras tenían el mismo apellido. Yo pensé que era un error de la organización, pero no solo no era un error, sino que ustedes, y esto es lo más importante, les arrebataron la medalla de oro a las soviéticas, que la ganaban siempre Olimpiada tras Olimpiada. Eso quiere decir que usted a los 12 años tenía todas las cámaras enfocadas en usted. ¿También la educaron para aguantar eso?

10:38
Judit Polgar. Esa Olimpiada fue, definitivamente, un punto de inflexión en mi carrera, aunque mis padres querían que mis hermanas y yo jugáramos en sección abierta. El objetivo es que fuéramos las mejores jugadoras que pudiéramos ser. Quizá algunos espectadores no lo sepan, pero en ajedrez las mujeres competían por separado. Ahora hay una competición abierta, sigue existiendo la sección de mujeres, pero la abierta incluye a hombres y mujeres. Lo del 88 fue algo, por supuesto, muy especial para mí y mis hermanas, incluso para mis padres, como un desvío de esa ruta de jugar contra hombres. Recuerdo estar sobrevolando Grecia con mis hermanas y la cuarta jugadora húngara, Ildiko, y ella iba diciendo: «Qué bonito sería ganar una medalla». Y nosotras decíamos: «Nosotras vamos a por el oro». Teníamos mucha seguridad en nosotras mismas, buena actitud, pero no porque fuéramos arrogantes, sino porque estábamos consiguiendo buenos resultados ya. Y ese año tan especial, 1988, fue, podría decir, el año más exitoso de mi vida, teniendo en cuenta cuánto había mejorado de un punto al siguiente: gané cinco o seis eventos internacionales, mis puntos subían rapidísimo, mi ranquin, los expertos no se explicaban cómo… Utilizaba mis conocimientos y los implementaba para conseguir resultados. No sabían qué esperar de nosotras. Y de los tres tableros, estábamos una junto a la otra, las Polgar, las tres hermanas juntas, yo jugaba en el segundo tablero. Gané una partida tras la otra, y para la sexta o séptima ronda perdí una, pero gané todas las demás. Fue un sentimiento precioso, con tan solo 12 años, que mis hermanas y el resto del equipo dijeran: «Qué bien, empezar ganando». Y sí, al final lo hice bien en general, la mía supuso la mejor actuación de la Olimpiada, y no era más que una niña, echando una partida tras otra y ganándolas todas. Pero una de las cosas que recuerdo, aparte de las medallas de oro, era que Garri Kaspárov estaba de pie detrás de mí, viéndome jugar. Fue una inspiración increíble en mi carrera, en mi vida. Pero, por supuesto, fue… Una gran satisfacción para mis padres, porque fue el primer momento en que Hungría tuvo que reconocer los resultados de lo que mis padres hicieron por nosotros a nivel educativo, que resultó en medallas de oro para el país.

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13:48
Leontxo García. Después de esa hazaña, usted anuncia que solo quiere jugar torneos con hombres, porque se aprende mucho más. Y usted aprende tan rápido que, con solo 15 años, es campeona absoluta de Hungría, de hombres y mujeres, y también se convierte en el Gran Maestro más joven de todos los tiempos. Poco después empieza a jugar torneos de élite, donde la única mujer es usted. Y entonces llegamos al torneo de Linares, el Wimbledon del ajedrez, de 1994. Primera ronda. Usted va al baño, ¿y a quién se encuentra dentro del baño de señoras? A Garri Kaspárov, el campeón del mundo. Me imagino que soportar ese ambiente no debió ser fácil para usted.

14:44
Judit Polgar. Sí, desde luego, fue una situación muy graciosa. Fui al baño, Garri me miró y no quedaba claro… Pensaba que la equivocada era yo. Pero el equivocado era él. Para mí fue excepcional recibir una invitación a un evento de ese calibre. En 1994 era jovencísima, tenía solo 17 años, era el torneo más grande del mundo y me invitaron. Ni siquiera tenía grandes expectativas de hacer algo importante allí. Tuve que enfrentarme a varios retos y lo más especial de esta historia era que en aquel lugar no había ni una chica, ni una sola mujer, por ningún motivo, y mucho menos para jugar, para competir. Ese fue el punto en que comprendí que mi vida había cambiado. Fue el primer momento en que jugué, realmente, contra los mejores del mundo. Y yo ni siquiera lo había pensado, me lo tomé como que iría y sería casi una visita turística. Conseguí mucha experiencia y tras esa vinieron otras invitaciones e incluso pude jugar al nivel del torneo en otras ocasiones.

16:16
Leontxo García. ¿Cree usted que sus rivales, los jugadores de élite, sentían una obligación especial de ganar porque jugaban contra una mujer?

16:27
Judit Polgar. Creo que para esa época, en que ya jugaba al nivel más alto, comprendieron que no estaba allí por casualidad. Habían visto mis partidas, me seguían la pista… Había gente que tenía sus dudas, que pensaba que sí, que era un prodigio y jugaba muy bien, pero a lo mejor ganaba algunas partidas porque mi rival estaba confuso. Algunos rivales dijeron que tenían jaquecas o dolores de estómago, o que les pasaba algo, el día que les gané. Pero… Tras un tiempo, se acostumbraron a verme por allí. E incluso puedo decir que una de las cosas más bonitas que me ha dicho uno de mis colegas fue: «Es una de nosotros». Y más tarde se me aceptó como una Gran Maestra muy sólida. Pero creo que lo luché con todas mis ganas y me aseguré de no aprovecharme del hecho de ser mujer. Siempre actué de manera muy profesional, probando todo lo que hacía en el tablero y, si algo iba mal, me retiraba para analizar mi partida. Tenía un espíritu muy luchador y creo que, tras poco tiempo, reconocieron mi esfuerzo.

17:57
Leontxo García. Su intensa experiencia nos indica que la educación es claramente más importante que la genética a la hora de explicar por qué hay una sola mujer por cada 10 hombres jugando al ajedrez o por qué hay solo una entre los 100 mejores del mundo en un deporte donde la fuerza física no influye para nada. Por tanto, la pregunta es: ¿Qué podemos hacer para arreglar este problema lo más rápido posible?

18:25
Judit Polgar. Sí, estaría bien poder solucionarlo cuanto antes. Es una pregunta muy compleja, averiguar el motivo de esto. Y me lo preguntan bastante a menudo. Siempre digo que, primero de todo, creo que yo soy quien soy en el ajedrez porque mis padres no me limitaron. Siempre me apoyaron para que fuera mi mejor versión. Y punto. Esto no ocurre a menudo: que un profesor, un mentor, un padre vea a su hija de la misma manera que vería a un hijo. Creo que esto es lo primero, y que no deberíamos pasarlo por alto. Luego pasamos al entorno, al contexto. Yo tengo un hijo y una hija, y recuerdo muy bien que, cuando eran pequeños, estuve observando si crecían de manera distinta. Si sus comportamientos variaban únicamente debido a su género, y muchas veces, en mi experiencia, el entorno, la gente a su alrededor, cuando socializan con gente en una tienda, con sus abuelos, donde sea, hay pequeñas cosas, diferencias, en la manera en que dicen cosas positivas al chico y a la chica. Incluso, por ejemplo, mi suegra, estaba hablando con mi hija, diciendo que qué bien baila y qué buena estudiante es, y le dijo: «Se te da genial, bailas muy bien, eres preciosa, muy simpática y, además, eres buena estudiante». Esto es justo lo que pasa cuando una abuela quiere ser buena, quiere decirle a la chica que lo está haciendo muy bien y es fantástica. Y cuando estaba yo a su lado, le dije: «Muy bien, pero para mí es al revés. Para las chicas también hay que enfatizar primero que es inteligente y está estudiando bien y, después, hablar de su belleza y personalidad. Haz lo mismo que si fuera un chico». Y creo que esto es esencial para que el mundo del ajedrez crezca e incluya más mujeres. Los padres deberían esperar lo mismo de una chica en matemáticas, en historia o en lo que sea que lean, no se espera un conocimiento distinto de una chica que de un chico. Viniendo de un profesor o un mentor, si ven una chica de siete años con talento, y un chico igual, reaccionan diciendo a la chica: «Qué talento tienes, podrías llegar a ser la campeona del mundo de mujeres». Y al chico le dirían: «Qué talento tienes, un día podrías llegar a ser como Magnus Carlsen». Y ambos pretenden inspirar, pero lo que hacen es que, en realidad, a una chica inteligente le dirían que puede ser especial y conseguir un doctorado, mientras que al chico le dirían que es tan inteligente que podría ganar un premio Nobel. Creo que es muy importante la actitud hacia las chicas por parte de su entorno, de sus padres, abuelos, mentores, profesores, para que tengan las mismas expectativas y que las impulsen a hacer las cosas para llegar a ser las mejores en lo suyo. Así, creo que tendríamos muchas más chicas compitiendo en secciones mixtas y abiertas, sacando resultados mucho mejores y llegando mucho más alto.

22:19
Leontxo García. Tenemos ahora una nueva estrella del tenis, que es el español Carlos Alcaraz. Él dice que el ajedrez le ayuda mucho a concentrarse mejor y a tomar decisiones rápidamente y de forma acertada. Pero hay varios científicos que dicen que no hay evidencias de que lo que uno aprende en su especialidad sea realmente transferible a otros ámbitos de su vida. ¿Cuál es su opinión sobre esto? ¿Lo que usted ha aprendido del ajedrez, lo ha podido aplicar, le ha sido útil en otros ámbitos de la vida?

23:02
Judit Polgar. Yo creo que el ajedrez puede ayudar de muchas maneras. Por ejemplo, yo ahora hago otras cosas, me retiré del ajedrez competitivo en 2014, y yo misma siento que, de muchas maneras, pienso, por ejemplo, si organizo un evento, si doy una clase, si decoro mi piso, si cocino, de muchas maneras, utilizo aprendizajes del ajedrez. Quizá suene extraño, pero mi actitud es la misma, por ejemplo, y ahí puedes pensar: «Bueno, eras profesional, tus partidas se decidían por detalles, hablas así porque estabas en la élite», y así es, cada vez que hago algo, tengo una actitud perfeccionista y quiero hacerlo lo mejor posible. Pero si hablamos del ajedrez para deportistas, para personas de negocios, para médicos, para conductores, todos ellos usan el ajedrez para mejorar su concentración, su pensamiento lógico, mejoran mucho también su toma de decisiones, sus estrategias, su resiliencia y la capacidad de adaptarse, mentalmente, a situaciones distintas. Y hay muchas maneras de practicar esto, por ejemplo, anticiparse a los acontecimientos. Calcular movimiento a movimiento, cómo cambiar de actitud, de estrategia, si algo va mal. Si ganas una partida tras otra, cómo mantener esa fuerza, esa motivación. Hay muchos detalles que creo, y también conozco muchos jugadores de fútbol que juegan al ajedrez, y jugar una partida entera y practicar tus estrategias, tus cálculos, tu espíritu, todo ese tipo de cosas, creo que sí pueden transferirse a la vida del deportista profesional, o del profesional en general.

Las infinitas posibilidades de un tablero de ajedrez - Judit Polgar, ajedrecista
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"El ajedrez se puede usar de manera que los niños aprendan muchas cosas que les van a servir para su vida diaria"

25:23
Leontxo García. De hecho, usted está trabajando y promoviendo mucho el ajedrez como herramienta educativa desde que se retiró de la alta competición en 2014, a través de su fundación. Me consta que tanto en su país, en Hungría, como en España y en otros países, el nivel de satisfacción entre los maestros de escuela que utilizan el ajedrez como herramienta educativa en el aula es muy alto. Y también me consta que entre los oyentes y espectadores de esta serie, ‘Aprendemos juntos’, hay muchos maestros de escuela. Ahora le voy a pedir que intente convencerles de que el ajedrez es una herramienta profesional muy útil para ellos.

26:12
Judit Polgar. Sí, y de hecho, no solamente es útil para niños en edad escolar. También lo es en la etapa infantil, porque prepara a los niños para el colegio. Tenemos un programa, el Método Judit Polgar, en Hungría, que va de los cuatro a los diez años. Este programa lo comencé junto a mi fundación a principios de 2012, antes de retirarme de la competición. Acumulamos experiencia y probamos varios proyectos piloto, sobre cómo funciona el ajedrez como herramienta en manos de profesionales, de profesores. ¿Cuáles son los retos de los profesores hoy en día? Mantener la atención de los niños. Por los dispositivos, porque su cerebro va muy rápido, porque lo quieren todo ya o para ayer. Parece que el ajedrez no es solo un maravilloso juego antiguo y, para mí, fue durante décadas un gran deporte, sino que también, al nacer mis hijos y llegar a la edad de preescolar, les enseñé un poco y, al empezar a experimentar, vi el gran efecto que tuvo en ellos. Por supuesto, empezó siendo solo un juego, teníamos el tablero y las piezas y se lo enseñamos. Y muchos profesores me dijeron que no sabían jugar al ajedrez, por lo que sería necesario invitar a algún entendido, un Maestro, o alguien que les enseñara las claves del juego. Y luego desarrollamos el programa. No somos los únicos que hemos creado un programa usando otros aspectos del ajedrez. Dividiéndolo, trabajando con sus componentes, porque mucha gente dice que es un juego muy difícil. Y sí, te puedo asegurar que, si quieres jugar bien al ajedrez, lo es. Pero tiene un tablero, tiene coordenadas, tiene números, letras…, y así es como comienzan su camino los niños, entre otras cosas. Quieren socializar, eso también lo ofrece el juego, pueden jugar, pueden competir, pueden debatir, discutir, pueden jugar, no al ajedrez en concreto, con las dieciséis piezas blancas y las dieciséis negras, sino descomponiendo el juego y usando los elementos. El juego no se trata de juntar cosas, sino de entender las partes de una manera estructurada, como mostramos en el programa. Sé que en España hay muchos programas de este tipo, y en todo el mundo se usa el ajedrez educativo, es decir, los profesores lo utilizan como herramienta educativa, como una herramienta mágica para sus clases. E incluso en la etapa infantil pueden usar las piezas. Tienen seis personajes distintos, ¡qué emocionante! Tienen valores distintos, pueden hablar de matemáticas, de números. Podemos motivarlos con las piezas, decirles que viven en el tablero, que tienen que subir, que usen los números, las diagonales, la izquierda, la derecha, la geometría… Se pueden enseñar muchísimas cosas con un tablero de ajedrez.

29:34

Pueden, jugando, de manera muy creativa, y lo más importante, con infinitas posibilidades, usar lo que el ajedrez ofrece para las clases y los niños y niñas, en alfombras de tablero de ajedrez, pueden ir corriendo, los movimientos son importantes. Tenemos muy buenas opiniones de los profesores, porque para ellos es muy especial contar con esta herramienta, que una cosa esté unida a la otra, que no haga falta un libro y puedan ir al tablero a hablar sobre los números. «Que un caballero vaya de esta esquina a la otra recogiendo letras y formando una palabra». Con creatividad, el ajedrez se puede usar de manera que los niños aprendan muchas cosas que les van a servir para su vida diaria. Y en mi fundación damos cursos a profesores, tenemos a más de 2 000 profesores aprendiendo el método con nosotros, y nos alegra que nos digan que están muy contentos por tener una herramienta que mantiene la atención de los niños en el aula. Así que, si alguien no lo ha probado o no había oído hablar de ello, este es su momento, hay mucha información, que le eche un vistazo y visite colegios y escuelas infantiles que lo usen, porque le sorprenderá el tipo de reacciones y experiencias que podrá conseguir.

31:11
Leontxo García. Cambiando mucho de tema, hay cantidad de gente que me pregunta si en la serie ‘Gambito de Dama’, tan popular en medio mundo, el personaje de Beth Harmon está basado en Judit Polgar. Por favor, explíquenos si hay alguna coincidencia entre Beth Harmon y usted y, sobre todo, en qué son diferentes.

31:35
Judit Polgar. Bueno, antes de nada, la serie de ‘Gambito de dama’ me encantó, me gustó mucho. Hay gente que nunca había oído hablar del ajedrez, y hay gente de la comunidad del ajedrez que, al oír el nombre de la serie, pensó en la apertura, en el movimiento de ajedrez. Y sí, es el nombre de una apertura, pero hoy es mucho más que eso, desde 2020, con la salida de la serie. Me encanta porque es un 95 % auténtica en cuanto al ajedrez. Contaron con grandes expertos, como Garri Kaspárov, todas las partidas se basan, o bien en partidas reales, o en partidas creadas por un Maestro o Gran Maestro. El papel de Anya Taylor-Joy, tuve el placer de discutirlo con ella tras el estreno y me pareció que lo hacía genial, interpretando todos los aspectos de la vida de una jugadora profesional. De hecho, hubo gente que me llamó para felicitarme, «Enhorabuena por la serie», «Gracias, no tuve nada que ver», aparte de una cosa, que sí es cierta: yo tuve el mismo éxito que ella. Al final, en su historia la vemos competir contra los hombres, pero yo tuve la suerte de no crecer en un orfanato, sino junto a una muy buena familia. También me alegró ver que no se metió la política por medio, que se mostraba bien el personaje, aunque hay una cosa que vi, y es que, en la vida real, las mujeres siguen teniendo más dificultades cuando dicen que quieren jugar solo contra hombres y tomar ese camino. Eso era un poco… Estaba algo suavizado en la serie. Pero sí, nuestro éxito fue muy parecido, esa es nuestra similitud.

33:42
Leontxo García. A mí también me ha gustado mucho la serie ‘Gambito de Dama’, pero hay una cosa importante que no me gusta nada. Beth Harmon gana absolutamente todas sus partidas de competición hasta que pierde nada menos que contra el campeón de Estados Unidos. Yo creo que eso lanza un mensaje negativo, porque para poder aprender es esencial perder.

34:06
Judit Polgar. Estoy muy de acuerdo, perder es parte de la victoria. Pero claro, hay que perder poquito y ganar un montón. Hay otros aspectos que podría criticar, desde un punto de vista profesional. Detalles. Pero creo que el concepto en general está muy bien pensado para las masas. Porque, primero, a la gente no le gusta perder. Segundo, hubo muchas cosas que no se incluyeron en la serie, porque no encajaban con la cinematografía, no quedaban bien. Por supuesto, hay elementos que no son totalmente verdaderos. Pero si alguien quiere saber más sobre el ajedrez, puede aprender mucho, aunque no sea todo preciso al cien por cien. Pero el ambiente del torneo, de la tensión que se siente allí, la frustración cuando las cosas no te salen bien, cuando se pone difícil. En la serie se trata más el aspecto psicológico, familiar, habla de ese tipo de dificultades. Pero sí, estoy de acuerdo y creo que nadie debería confundirse y pensar que ganar constantemente es el camino al éxito. El éxito se basa en el camino hasta él y no en las victorias, al menos para mí.

35:54
Leontxo García. A los periodistas nos encanta terminar como hemos empezado. Eso quiere decir: genética o educación. Sabemos que en una encuesta hecha por una empresa en Estados Unidos en 2013, usted aparecía entre las personas más inteligentes de la historia. Y yo también sé que usted tiene memoria fotográfica, que es un don rarísimo, que tienen muy pocas personas. Y, por tanto, me entra la duda. Para explicar sus enormes éxitos, ¿qué tan grande ha sido la influencia de la genética?

36:36
Judit Polgar. Parte de mi éxito se debe al trabajo duro, la dedicación, la práctica, a ser sincera conmigo misma y tener autocrítica, a tener un espíritu luchador, a mi pasión por el juego y, por supuesto, muchas más cosas. Pero quitando todo esto, lo más importante fue mi familia. Cómo visualizaron mi educación. Fue algo muy especial y me hizo ir en esta dirección, aunque está claro que, al crecer, los padres ya no influyen tanto. Sigue estando ahí lo que traes de casa, pero lo que yo traía fue que mi padre me dijo que trabajara duro, que fuera sincera, que luchara siempre por mis derechos. Y mi madre me dio… La perspectiva para verlo todo desde un punto de vista positivo. Que lo importante es tener salud, tener amor y una familia que te quiera. Entre los dos, me dieron una manera de ver la vida, unas prioridades y unos valores que me permitieron después lidiar con las situaciones más difíciles. También digo mucho que el talento es algo que se puede tener, pero sin trabajo no sirve para nada.

38:25
Leontxo García. Judit, las entrevistas con usted están entre mis momentos más placenteros de mi carrera profesional. Y la de hoy ha sido todavía más placentera. Así que un millón de gracias.

38:37
Judit Polgar. Muchas gracias.