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Pilar Quintana. Yo hace cinco años dirijo un proyecto que se llama ‘La Biblioteca de Escritoras Colombianas’. Y surgió porque vimos una gran necesidad. En 2017 hubo, en Colombia, un año cruzado entre Colombia-Francia y fue un año de intercambio cultural. Entonces, venían franceses a Colombia, iban colombianos a Francia, artistas, pintores, escultores, escritores, músicos, ¿verdad? Y, para el cierre de este proyecto, la Biblioteca Nacional de Colombia anunció como un evento en una biblioteca en París. Y veías la delegación colombiana y eran diez hombres y todos mestizos, es decir blancos, del interior. Y, entonces, las mujeres escritoras nos pusimos furiosas, nos indignamos cómo uno se indigna ahora en redes sociales, hicimos un ‘hashtag’ llamado “Colombia tiene escritores” y peleamos y dijimos: “Mírennos, aquí están, ¿por qué no nos invitaron a este evento? Y cómo es posible que en 2017 hagan un evento y nadie piense: ‘Oye, la delegación colombiana, ¿y diez hombres, es que no hay mujeres?’” Y yo me fui a mi casa y yo dije: “¿Yo a cuántas escritoras colombianas he leído?” Y había leído a 4, 5 escritoras que eran mis contemporáneas. Pero me di cuenta que no había leído a ninguna escritora clásica colombiana. Y entonces dije: “¿Cuántos escritores clásicos colombianos leí en el colegio?” Y había leído 12, que pude contar muchos años después. Pueden ser más, pero no menos. 12 escritores y ni una sola escritora, ¿no? Y a mí esto me pareció escandaloso. Y en ese momento, yo venía hacía unos años haciendo unos proyectos con el Ministerio y les dije: “Oigan, ¿por qué no hacemos una biblioteca de escritoras colombianas?” Y mi razón era egoísta, era porque yo quería leerlas, ¿verdad? Pero también porque había una necesidad de que existieran sus libros. Y sus libros no existían a pesar de que habían sido grandes escritoras, porque el canon lo hacían los hombres y porque a los hombres no les parecía importante la literatura hecha por las mujeres, ¿verdad? Para mí lo más importante que aprendí en la biblioteca de escritoras colombianas es que hay escritoras buenas, malas y regulares, ¿verdad? No como me decían: “Es que no existen sus libros porque son malas”. No, no son malas, son igual a los hombres. Entre esos doce escritores que yo leí había malos, muy malos, había otros regulares y había dos buenísimos, ¿no? Uno extraordinario, de Premio Nobel, pero del resto más bien había mediocridad, ¿verdad? No es diferente con las mujeres, pero solamente las mujeres excepcionales tenían derecho a publicar.