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Historias que exploran nuestra parte animal

Pilar Quintana

Historias que exploran nuestra parte animal

Pilar Quintana

Escritora


Creando oportunidades

Pilar Quintana

Pilar Quintana es escritora y narradora de historias que indagan en la parte más instintiva del ser humano. Desde sus primeros textos, su obra explora la distancia entre la pose social y lo que ocurre en el interior de las personas.

El cuerpo, el deseo, la maternidad y la relación con la naturaleza ocupan un lugar central en su proceso creativo. Experiencias vitales que la han llevado a entender el amor, la violencia, el miedo y la supervivencia desde una dimensión profundamente animal.

En su literatura, la selva funciona como escenario y detonante narrativo: un espacio donde los personajes quedan fuera de lo social y se exponen a los amenazantes enigmas de la selva para descubrir qué animal emerge en ellos. Escribir, para Quintana, es convertir la incomodidad en resistencia.


Transcripción

00:04
Pilar Quintana. Hola, soy Pilar Quintana, soy escritora y quiero darles las gracias por estar acá y por esta bienvenida tan espectacular. Y quería contarles una historia de rebeldía. Yo soy de Cali, y Cali parece una ciudad muy liberal porque es de tierra caliente, tiene como siete o nueve ríos que la atraviesan y son unos ríos espectaculares con piedras que bajan de la montaña. Y la gente anda ligera de ropas. Alguna vez yo vi la ciudad desde el aire, en un avión, en una avioneta muy pequeña, y yo dije: “Pero esto es como una ciudad tomada por la selva”. Me dio la sensación de que era una ciudad perdida entre árboles, como esas ciudades arqueológicas que de repente se encuentran en la mitad de la selva. Desde el aire me dio esa sensación. Y la gente baila salsa. Es como la capital mundial de la salsa, una ciudad muy musical, con una rica cultura gastronómica y parece una ciudad muy feliz, ¿verdad? Hace calor, pero a las tres de la tarde, máximo a las cuatro, baja el viento de la montaña y si estás en falda te jodiste porque te va a levantar la falda y se te van a ver los calzones. Es un viento así, brutal, que refresca la ciudad y es espectacular. Pero al mismo tiempo esa ciudad tan alegre, colorida, que parece libre, es una ciudad donde se atraviesan las dos condiciones que hacen a Colombia muy desigual, que son las clases sociales y la raza. Nací en una familia, en un barrio, estudié en un colegio donde había unas normas no escritas que tenías que seguir. Tenías que hablar de cierta manera, vestirte de cierta manera, pensar de cierta manera… Tener el pelo crespo era muy incorrecto, ¿verdad? Y yo creo que ese era un destino muy terrible porque tu pelo es así, ¿no? Y entonces, desde muy chiquita tenés la sensación de haber nacido en un cuerpo que no es correcto porque no se ajusta a la norma social. Y me parece que mi historia, de toda la vida, es haber tratado de caber en esa sociedad y ser aceptada y querida como yo era, ¿verdad? Pero entonces nunca podía conseguirlo. Y por más que me alisara el pelo, me vistiera, pensara, pues mi yo terminaba saliendo porque, no sé, de chiquita en una fiesta de cumpleaños me iba y me revolcaba por el pasto y llegaba con el pelo así erizado y mi mamá me decía: “Mírese ese pelo, qué cosa tan horrible”. Y a mí me pasó algo muy importante que fue: yo me fui de Cali a los 17 años y no volvía. Yo me inventaba cursos de verano en la universidad para quedarme hasta el 23 de diciembre, llegar el 24 y devolverme también temprano en enero, ¿verdad? Y cuando terminé de estudiar en la universidad, yo empecé a trabajar y creo que empecé a sentir nostalgia de la vida que yo me imaginaba tranquila en Cali, seguramente porque llevaba ocho años por fuera y se me olvidó cómo era, ¿no?

03:43
Pilar Quintana. Y había sido muy feliz en Bogotá porque en Bogotá no necesitaba alisarme el pelo, me lo alisaba si quería, ¿verdad? No necesitaba pintarme las uñas, no necesitaba pensar de cierta manera, quien yo era, era aceptada. Encontré un nicho donde yo era aceptada, ¿verdad? Entonces a mí se me olvidó seguramente cómo era Cali y decidí devolverme para Cali. Volví a sentir las miradas de: “Cómo llegó vestida”. Uy, no, se viste terrible”. “Ahí llegó con ‘blue jeans’ rotos”. En la oficina donde trabajaba, que era una agencia de publicidad, me dijeron que yo debía pintarme las uñas. Entonces tuve que empezar a pintarme las uñas y volví a sentirme incorrecta en mi cuerpo. Yo siempre he escrito y la escritura era ese lugar donde yo podía ser yo, sin que nadie me criticara. Es más, yo leía lo que escribía y me lo celebraban. Y siempre había querido ser escritora y desde que salí de la universidad viví de escribir. Mis primeros tres años trabajé como libretista de televisión, luego volví a Cali, trabajé como ‘copy writer’ que es redactora de textos publicitarios en una agencia de publicidad, pero no había escrito mis libros. Y escribí mi primera novela, o más bien la hice en la vida real, que era de una publicista de pelo crespo que no cabía en su ciudad y quería romper todo e irse de viaje porque quería escribir una novela y quería viajar y conocer el mundo. Y yo hice la novela, la escribí y todo lo que yo contaba en la novela era verdad. Y al final me fui de viaje y creo que ahí empecé a disfrutar la vida. Y todo esto que estoy diciendo es para decirles a las personas jóvenes, sobre todo si son mujeres y sobre todo si se sienten incorrectas en su cuerpo, que no tienen que caber en ningún lugar ni en ninguna norma, sino hacer lo que quieren. Y ya, pregunten.

06:03
Hombre 1. Hola, Pilar, muy buenas. En tu último libro ‘Noche negra’ y en otras de tus historias veo que hablas mucho de selvas, de animales, de tierra. ¿Qué quieres transmitir con todo esto?

06:18
Pilar Quintana. Uf, yo creo que últimamente la selva se ha vuelto un gran escenario para los libros que quiero escribir. No quiere decir que todos los libros que vaya a escribir sean de selva, pero me parece que yo, desde siempre, he venido explorando la animalidad, nuestra propia animalidad. Cuando yo tenía siete años o seis años y estaba en primero de primaria, que es cuando en esa época nos enseñaban a leer y escribir, escribí un cuento. Como que lo primero que hice cuando tuve las suficientes palabras para escribir fue hacer una ficción, lo cual me sorprende, ¿verdad? ¿Por qué una niña tan chiquita quisiera hacer eso? Y en esta historia era de un payaso que tenía la cara pintada de risa, pero estaba triste porque le habían pasado unas tragedias espantosas. Entonces imagínense las tragedias en las que puede pensar una niña de seis o siete años. Se le había muerto la mamá, se le había incendiado la casa y no sé qué otras cosas. Pero entonces, yo creo que esta historia hablaba de la distancia entre la pose, la máscara que tenemos que llevar para vivir en sociedad, y lo que de verdad estamos sintiendo por dentro, ¿no? Y en mis libros, en mis primeros libros, cuando yo era una autora joven, me parecía que en el sexo estábamos desnudos de ropa, pero también de poses, porque estábamos viviendo el instinto. Y entonces, mis primeros libros tratando de explorar esa desnudez y ese instinto, pues escribí mucho sobre sexo. Luego, ya vieja de 40 años, me dio la ventolera de ser mamá. Y era como que el cuerpo me pidió que fuera mamá. Y en ese deseo de ser madre, luego en tener el bebé en la barriga, parirlo, darle teta y amarlo con un amor que no era humano, sino animal. Yo era una leona con mi cachorro. Y yo ahí me di cuenta que yo, por defender a ese cachorro, era capaz de matar. Para entonces yo había vivido ya nueve años en la selva. Tuve el hijo cuando me fui de la selva. Y ahí la selva comenzó a volverse un escenario. Creo que también, y sobre todo en ‘Noche negra’ que es mi novela más reciente, llevé al extremo esta idea de explorar a los personajes, a los humanos, no en cuanto seres sociales, sino en cuanto animales, ¿verdad?

09:28
Pilar Quintana. Entonces, saqué a mi personaje de la ciudad y la puse sola en medio de la selva, en una casa sin puertas para explorar su animal, ¿no? ¿Qué animal resulta si estás ahí en la selva? Entonces, creo que por eso la selva para mí es un elemento que funciona muy bien como detonante para los personajes, además como escenario, también, como me sirve para crear metáforas de lo que el personaje siente, ponerlo afuera. Si está triste, pues digamos, llueve. No sé, si está sintiéndose encerrada, hay un ruido intenso y hace mucho calor, también para eso. Y supongo que también de natural me gusta la naturaleza. Me gusta observar la naturaleza y quiero ponerla en mis libros. Nosotros tenemos en Colombia una tradición de literatura selvática y tenemos la gran novela de la selva, es ‘La vorágine’ de José Eustasio Rivera, que si no se la han leído se la súper recomiendo. Es una novela maravillosa, ¿verdad? Y tenemos grandes escritores que han explorado ese tema. Puedo citar ahí también, digamos más recientemente, la trilogía de ‘La Conquista’ española del territorio que es Colombia, escrita por William Ospina, que a mí también esa trilogía me encanta, ¿no? Yo pondría ahí a ‘100 años de soledad’ también, de Gabriel García Márquez, que nos habla de un grupo de gente que se va de su pueblo, atraviesa la selva en busca de su destino. También tenemos, yo creo que Horacio Quiroga y sus historias de la selva, ¿no? Y también yo creo que hay una tradición que no es necesariamente selvática, pero sí de escritores que sacan a sus personajes de la ciudad y los ponen en ambientes hostiles y alejados de la civilización. Jack London, que él fue un explorador de Alaska, como en la fiebre del oro y tiene unas historias y unos cuentos magníficos. Hay uno que se llama ‘Encender una hoguera’, que seguramente lo pueden descargar gratis en internet, que es maravilloso. Y gran parte de su obra pasa en Alaska, en la nieve, y es una persona luchando contra el frío, ¿no? O ‘El corazón de las tinieblas’, de Joseph Conrad, que también es un autor que fue marino, entonces su obra es las personas enfrentadas, o bueno, el hombre, porque en esa época los protagonistas eran hombres, enfrentado al mar. O en el corazón de las tinieblas,

12:37
Pilar Quintana. es un viaje por un río en medio de una selva súper tenebrosa y gótica. Y yo también pondría, por ejemplo ahí a Ernest Hemingway, ¿no? Cuya novela ‘El viejo y el mar’ a mí me influyó muchísimo. Y me encanta esta historia tan simple que, y voy a hacer el spoiler más horrible, pero es que todos sabemos qué pasa en esta historia, porque es un clásico. Es un pescador que hace 85 días no agarra un pez y sale a pescar y coge el pez más grande, y es un viejo que tiene hambre, y coge el pez más grande que haya visto jamás en toda su historia de pescador y lucha contra este pez, lo saca, lo pesca, gana y se lo comen los tiburones. Y en esa historia tan simple nos cuenta a nosotros mismos, nos cuenta la humanidad.

13:51
Mujer 1. Pilar, tú has vivido en la selva y quería saber quién es la Pilar que está en la selva y quién es la Pilar que está en la ciudad. ¿Cómo te ves en las dos situaciones?

14:07
Pilar Quintana. Yo creo que yo salí transformada de mi experiencia en la selva. Creo que fue una experiencia profunda, una experiencia tan profunda como la maternidad, que yo creo que es la experiencia más transformadora. Creo que en la selva conocemos de verdad de qué estamos hechos. Tenemos una idea muy occidental de la naturaleza como algo bueno. La gente te dice: “Te voy a recomendar estas gotitas”. Y uno: “No, pero pues yo no sé si tomármelas”. “Son naturales”. Como si lo natural no pudiera hacerte daño, ¿no? Y yo siempre digo: “Pero es que el veneno de serpiente es natural”. Los huracanes son naturales. La naturaleza es, ¿no? Yo tenía la permanente sensación, y no era una sensación, es un hecho, de que la selva estaba todo el tiempo al acecho viendo a ver cuando yo me caía, para cogerme, comerme y convertirme en abono. Quería matarme. ¿Verdad? Yo veía la selva como una fábrica de compostaje lista para decir: “Esta me la cojo y…”. Buenísima. Me supo rico y aquí está, convertida en abono. Y creo que, entonces, cuando llegué a la selva yo traía esta idea occidental de que la naturaleza es maravillosa. Y entonces no queríamos como llevar venenos ni cortar árboles y vivir en armonía con la naturaleza, ¿verdad? Y dos semanas después estábamos con heridas por todo el cuerpo, llenos de picaduras de bichos, las infecciones se nos iban agravando, a mi ex marido se le infectó la pierna terrible y tuvieron que ponerle antibiótico y luego más antibiótico porque el primer antibiótico no funcionó. Las termitas se estaban comiendo la madera que habíamos encargado para la construcción. Muy pronto, así como pasa en mi novela ‘Noche negra’, hubo un vendaval que se llevó el primer techo que habíamos hecho y, de ahí en adelante, yo entendí que vivir en armonía con la selva no era caminar descalza por la selva y abrazar árboles, que si yo hacía eso la selva me iba a matar. Que yo tenía que ser tan salvaje como ella y decirle: “Listo, aquí vamos a vivir juntas, pero cuidadito, de aquí a esta raya no pasas, ¿no? Y con el machete en la mano todo el tiempo. Y eso me enseñó que yo era un animal salvaje. Y que esa violencia que tenemos adentro es también la que nos ha permitido sobrevivir como especie. Entonces, yo creo que en la ciudad soy una persona civilizada y en la selva soy un animal salvaje.

17:31
Sabine. Hola, Pilar, ¿qué tal? Yo soy Sabine, también soy caleña. Sé que estás construyendo una biblioteca de autoras no muy conocidas y quisiera saber cuáles son los tesoros que más te han sorprendido de eso y si pudieras contarnos alguna anécdota de alguna de ellas.

17:49
Pilar Quintana. Yo hace cinco años dirijo un proyecto que se llama ‘La Biblioteca de Escritoras Colombianas’. Y surgió porque vimos una gran necesidad. En 2017 hubo, en Colombia, un año cruzado entre Colombia-Francia y fue un año de intercambio cultural. Entonces, venían franceses a Colombia, iban colombianos a Francia, artistas, pintores, escultores, escritores, músicos, ¿verdad? Y, para el cierre de este proyecto, la Biblioteca Nacional de Colombia anunció como un evento en una biblioteca en París. Y veías la delegación colombiana y eran diez hombres y todos mestizos, es decir blancos, del interior. Y, entonces, las mujeres escritoras nos pusimos furiosas, nos indignamos cómo uno se indigna ahora en redes sociales, hicimos un ‘hashtag’ llamado “Colombia tiene escritores” y peleamos y dijimos: “Mírennos, aquí están, ¿por qué no nos invitaron a este evento? Y cómo es posible que en 2017 hagan un evento y nadie piense: ‘Oye, la delegación colombiana, ¿y diez hombres, es que no hay mujeres?’” Y yo me fui a mi casa y yo dije: “¿Yo a cuántas escritoras colombianas he leído?” Y había leído a 4, 5 escritoras que eran mis contemporáneas. Pero me di cuenta que no había leído a ninguna escritora clásica colombiana. Y entonces dije: “¿Cuántos escritores clásicos colombianos leí en el colegio?” Y había leído 12, que pude contar muchos años después. Pueden ser más, pero no menos. 12 escritores y ni una sola escritora, ¿no? Y a mí esto me pareció escandaloso. Y en ese momento, yo venía hacía unos años haciendo unos proyectos con el Ministerio y les dije: “Oigan, ¿por qué no hacemos una biblioteca de escritoras colombianas?” Y mi razón era egoísta, era porque yo quería leerlas, ¿verdad? Pero también porque había una necesidad de que existieran sus libros. Y sus libros no existían a pesar de que habían sido grandes escritoras, porque el canon lo hacían los hombres y porque a los hombres no les parecía importante la literatura hecha por las mujeres, ¿verdad? Para mí lo más importante que aprendí en la biblioteca de escritoras colombianas es que hay escritoras buenas, malas y regulares, ¿verdad? No como me decían: “Es que no existen sus libros porque son malas”. No, no son malas, son igual a los hombres. Entre esos doce escritores que yo leí había malos, muy malos, había otros regulares y había dos buenísimos, ¿no? Uno extraordinario, de Premio Nobel, pero del resto más bien había mediocridad, ¿verdad? No es diferente con las mujeres, pero solamente las mujeres excepcionales tenían derecho a publicar.

20:56
Pilar Quintana. Esta es una biblioteca que reúne, la primera, la hicimos en dos entregas. En la primera entrega incluye 18 autoras de las más sobresalientes nacidas desde la colonia hasta la primera mitad del siglo XX. El objetivo de la biblioteca de escritoras colombianas es el rescate. No encontrar escritoras nuevas, sino rescatar autoras que en su momento fueron importantísimas y luego ya no circularon más. En la segunda entrega publicamos 96 mujeres y consta de diez antologías de textos más cortos, pero pues incluimos muchas más autoras. Bueno, les voy a contar de una escritora que es nuestra gran escritora republicana. Ella se llama Soledad Acosta de Samper y estoy segura que muchos colombianos han oído su nombre, ¿verdad? ¿Pero cuántos la han leído? Nadie, ¿verdad? Y Soledad Acosta de Samper, cuando se murió, hubo tres días de duelo nacional de lo importante que era. Llegaron cables de todas partes del mundo lamentando su muerte. Escribió más de 20 novelas. Escribió obras de teatro, historia, biografías. Era miembro de la Academia Colombiana de Historia. En el centenario de la Independencia ella dirigió todas las festividades. Era una señora importantísima, ¿verdad? Y no la leemos. Existen colegios con su nombre y estoy segura que en los colegios que se llaman Soledad Acosta de Samper no la leían. De pronto ahorita ya les da vergüenza, después de que sacamos la biblioteca de escritoras colombianas y hemos venido machacando con el tema y ya sí la están leyendo. Ella escribió un libro que a mí me habría encantado leer en el colegio. En el colegio todos leemos ‘María’, de Jorge Isaacs, que es una gran novela. Es la gran novela del romanticismo en Colombia, ¿verdad? Y Jorge Isaacs me enseñó muchas cosas. Por ejemplo, a contar la naturaleza ¿no? Él era caleño y le fascinaba la naturaleza, o por lo menos la volvió un escenario de su literatura. Y yo leyéndolo dije: “Uy, esto está bacano. Que chévere hacer como él que es capaz de observar su tierra con ojos extranjeros”. Y fue un gran aprendizaje. Pero María, la protagonista de su libro, es boba. Efraín, el novio, se enorgullece de que María no lee. Y ella está orgullosísima de que solo se lee un libro ahí, como de rezos, ¿verdad?

23:56
Pilar Quintana. Es obediente. Y su único deseo es casarse. Y ese era como el modelo de mujer que nos enseñaban, ¿no? Eso es lo que es una mujer correcta. Soledad Acosta de Samper escribió ‘Una holandesa en América’ y la publicó unos 20 años después de ‘María’. Pero transcurre la historia en la misma época histórica. En el mismo tiempo histórico transcurre la historia de ‘Una holandesa en América’ y la de ‘María’. Lucía, que sale en ‘Una holandesa en América’, es de la misma edad de María. Y Lucía lee. Es una lectora inteligentísima y se enamora de un man, pero el man no le para bolas y, despechada, dice: “Yo me voy a la aventura”. Y se monta en un barco y viaja. Y luego trabaja en una finca y se vuelve una dueña de una hacienda en una tierra terrible que es donde hoy está Colombia, en la Nueva Granada, ¿verdad? Y es una tierra que está en guerra todo el tiempo después de la independencia. En ‘María’, que transcurre en la misma época, todo es paz y los esclavos son felices. Imagínense usted acá nos cuentan una historia de guerra, una Colombia más parecida a como debió haber sido. Y Lucía ya tiene como 27 años y la dejó el tren hace rato y entonces viene una amiga y le dice: “Mire, ese señor que está ahí se quiere casar con usted y quiere pedir su mano”. Y ella le dice: “¿Cuál?” “Ese”. Y ella dice: “¿Ese?” “Sí”. “Ah, no, yo no me voy a casar con él”. “¿Pero por qué?” “No, pues está muy viejo y feo. Yo me quisiera casar pero con un man que me guste”. Y ella le dice: “Sí, pero es que usted ya no puede exigir nada porque a usted ya la dejó el tren”. Y ella le dice: “Ah, bueno, entonces me quedo trabajando. Igual yo estoy contenta con mi trabajo”. A mí, como adolescente, me hubiera encantado leer este modelo de mujer. Porque yo habría dicho: “Ah, bueno, hay unas bobas, pero yo soy más como Lucía”.

26:34
Mujer 3. Hola, Pilar. Al principio tú no querías ser madre. ¿Qué te hizo cambiar de opinión? ¿Y qué descubriste de la maternidad?

26:43
Pilar Quintana. ¡Uf! Yo no sé por qué yo no quería ser mamá. Yo quería ser libre. Pero es que ya a los 39 había hecho de todo. Me había ido, viajado tres años por el mundo, me había tirado en ‘bungee jumping’, volado en parapente, nadado con caimanes y con pirañas, cruzado ríos a nado, había viajado por el Amazonas desde casi su desembocadura hasta Leticia, en Colombia, que eso es gran parte del río Amazonas, y también había viajado para abajo, en Perú, había subido montañas, visto lava, volcanes, viví nueve años en la selva, me dieron malaria y leishmaniasis. Hice de todo, la vida súper intensa. Y a los 39 tuve una crisis muy fuerte porque me tocó huir de mi propia casa por violencia doméstica, ¿verdad? Y fue muy doloroso porque yo estaba muy feliz viviendo donde vivía y tuve que empezar de cero. Y creo que yo, en ese momento, estaba haciendo el duelo más terrible. Yo veía parejas por la calle, como una pareja con un bebé o con un niño chiquito, y yo decía: “Ay, yo ya estoy acabada”. Yo pensaba que a los 39 ya, o sea, cumple uno, 40, y ya bastón y una viejita. Y me daba como una nostalgia de algo que nunca había deseado. Y resulta que uno a los 39 no está acabado. Me enamoré y sin buscarlo quedé embarazada y perdí ese bebé. Y cuando perdí ese bebé hubo un momento en que la ginecóloga nos preguntó, a mi novio y a mí: “Bueno, ¿pero ustedes quieren tener un bebé?” Porque este era un embarazo no buscado. Nosotros no lo buscamos. Pero dijimos. Listo. Bien. Bienvenido. Perdimos el bebé. La ginecóloga nos hace esta pregunta y nos miramos y nos fuimos. Y ella dijo: “Bueno, piénsenlo”. Nos fuimos para la casa y dijimos: “Vamos, vamos, sí queremos. Nos está doliendo mucho haber perdido este bebé. Sí queremos”. Y me embarqué en la aventura más intensa que he tenido en mi vida y que todo lo demás que había hecho palidece con ser mamá. Siendo mamá todas las mamás le dicen a uno: “Ay, es que uno descubre el amor y nunca has amado como a tu hijo”. Y es verdad. Pero nunca has sido, tampoco, tan monstruosa. Nunca nadie me ha sacado las rabias que es capaz de sacarme mi hijo. Yo digo: “¿Cómo hace esta criatura para sacar el monstruo que yo tengo adentro?” Y creo que ha sido algo muy importante porque me ha permitido indagar en eso que me gusta indagar cuando escribo libros y es en la oscuridad. Y, además, desafiar esta idea de la maternidad como casi un estado de gracia que una mujer tiene un hijo y ya se vuelve, la persona se realiza y es la mujer más feliz del mundo.

29:53
Pilar Quintana. Retar esa idea de que las madres tienen que ser, se les exige, así como a las escritoras, que fueran extraordinarias para publicarlas, las mamás tienen que ser perfectas, ¿verdad? Mira que cuando alguien está estudiando medicina y llega a la casa diciendo: “Estoy súper cansado porque me toca trasnochar, es súper duro, no hago sino estudiar, siento que no estoy teniendo mi propia vida, sino solo dedicado al estudio, esto está muy duro”, no le dicen: “Mal estudiante”. Le dicen: “No, sigue adelante que esto es duro, pero vas a graduarte y vas a ver que va a haber valido la pena”. Una mamá dice: “Estoy cansada, llevo tres semanas sin dormir, esto es difícil, y le dicen: “Mala madre”. ¿Verdad? Y no nos han hablado de la maternidad como realmente es, que es muy duro y uno está con ese muchachito que no hace sino llorar y uno dice como: “Me lo vuelvo a meter en la barriga para que no siga llorando”. Y yo estoy contenta de ser madre. Amo a mi hijo con ese amor que dicen todas las madres, pero siento que nos han engañado toda la vida nuestras madres y nuestras abuelas y nuestras tías y que no nos dijeron cómo era verdaderamente la maternidad.

31:25
Mujer 4. La imagen que tenemos de los escritores suele ser de alguien solitario. ¿Cómo te llevas tú con el silencio, con esa soledad?

31:36
Pilar Quintana. A mí me gusta mucho la soledad. Y en estos días me han señalado, salió ‘Noche negra’, mi nueva novela, y se trata de una mujer que se queda completamente sola en la selva y ‘Los abismos’, desde una niña que se siente muy sola en su casa. Y ‘La perra’, de una señora que está también muy sola por allá en otra selva, es la misma de ‘Noche negra’, pero otra casa, ¿verdad? Y entonces me dijeron como: “¿Es como un tema?” Y yo: “Uy, sí, se dieron cuenta”. Creo que sí es un gran tema para mí, que ha sido literario, para explorar en la literatura, pero es verdad que el oficio de los escritores es un oficio literario, ¿no? Antes existían los festivales para que los escritores saliéramos como de ese encierro y nos íbamos al festival a ver otros escritores y hablar con los lectores y a rumbear. Ahora siguen existiendo los festivales, pero además ahora hacemos giras de promoción, que esto lo hacían los ‘rockstars’ y no los escritores, ¿no? Ahora les ha dado porque también funcionamos como artistas que se paran en un escenario y hablan, que es una parte que no es tan fácil del trabajo, pero también permite romper esa soledad en la que escribimos.

33:15
Mujer 5. Hola, Pilar. Has viajado mucho y dices que uno se ve a sí mismo en los ojos de los demás. ¿Qué cultura te ha enseñado más sobre ti misma?

33:25
Pilar Quintana. Voy a decir algo que me ha parecido importante de los viajes. Yo creo que no conocemos verdaderamente nuestro país hasta que no salimos de él e interactuamos con otros que no son de nuestra cultura, ¿no? Por ejemplo, en Colombia tenemos la violencia muy naturalizada y hay países donde la guerra pasó hace muchos años o donde no hay tanta violencia presente y uno se da cuenta de lo violento que es nuestro país en los ojos de los demás, ¿no? También me pareció para mí importantísimo como escritora viajar por Suramérica, que estuve un año viajando por Suramérica, y fue oír cómo hablaban en Perú, cómo hablaban en Ecuador, cómo hablaban en Chile, cómo hablaban en Bolivia, cómo hablaban en Argentina, cómo hablaban en Uruguay, en Paraguay, que fueron los países en los que estuve, también estuve en Brasil pero pues allá hablaban portugués. Yo empecé a aprender cuáles eran los giros de la lengua colombiana, del colombiano, ¿sí me entendés? Nosotros sabemos muy bien qué palabras son caleñas dentro de Colombia y cuáles son rolas, digamos, ¿no? Pero es difícil, para un colombiano, a menos que salga y viva en otro lugar y hable con personas que hablan español de otros lugares, cuáles son las palabras colombianas.

34:51
Mujer 6. Hola, Pilar. También fuiste guionista de televisión. ¿Cuándo veremos alguna serie o película basada en tus obras? Y qué expectativas tienes sobre estas.

35:01
Pilar Quintana. Bueno, yo escribí para televisión, entonces escribí, por ejemplo, una telenovela del mediodía, escribí una serie juvenil, todo esto en los 90, cuando seguramente vos no habías nacido. Entonces eso pasó. Escribí una película que se llama ‘Lavaperros’, que la pueden ver en Netflix, una película súper violenta. Advierto. Y estoy escribiendo el guion de ‘Los Abismos’, que es mi novela anterior a ‘Noche negra’. No sé cuando vayamos a verla, pero, además, hoy justo me enteré de una gran noticia y es que el 6 de octubre empiezan a filmar la película de ‘La perra’. Yo escribí la novela, pero el guion no lo escribí yo, sino una guionista uruguaya que admiro profundamente, que se llama Inés Bortagaray, y además yo leí el guión y le quedó maravilloso. Lo va a dirigir una directora chilena que se llama Dominga Sotomayor y el productor es Rodrigo Teixeira, que produjo ‘Aún estoy aquí’, la película que se ganó el Oscar el año pasado. Entonces, no puedo estar más contenta con esta noticia.

36:35
Cami. Hola, Pilar. Yo soy Cami. Primero, quiero agradecerte porque te estaba buscando cuando estaba hablando de la maternidad y desde que te encontré no he soltado tus libros. Y mi pregunta es: ¿Cuándo esto de contar historias te empezó a hacer ojitos? Y si te imaginaste que ibas a ser tan reconocida como eres ahora.

36:55
Pilar Quintana. No, nunca me imaginé que iba a ser tan reconocida. Bueno, quizás cuando uno es muy joven uno piensa pues que uno es un genio, ¿no? A los 20 años uno cree que es superior a los papás y a todo el mundo. Y tienes bof. Pero lo que pasa es que la realidad del escritor es muy dura, ¿verdad? Entonces, muy pronto, cuando me convertí en escritora, yo dije: “Bueno, yo me conformo si mi libro lo leen suficientes personas para que el siguiente libro que saque la editorial quiera publicarlo”. Como vender lo suficiente para no arruinar a la editorial y que me sigan publicando. Entonces, eso no me lo imaginé. Yo creo que empecé a escribir muy chiquita, como les contaba antes, a los seis-siete años empecé a escribir, pero ninguna niña de seis o siete años dice que quiere ser escritora. Todas quieren ser bailarinas o bomberas o astronautas o quién sabe qué otras cosas ¿no? Pero yo recuerdo que a los 13 o 14 años me leí ‘Crónica de una muerte anunciada’. Y este libro fue para mí extraordinario. Yo leía como literatura que las bibliotecarias de mi colegio consideraban adecuada para una señorita. Entonces leía a Jane Austen, a las Brontë, cosas así que se consideraban literatura que fuera buena para una niña de un colegio de señoritas. Y se me acabó el libro que estaba leyendo en mi casa. En la casa de mi papá había muchos libros, pero en la casa de mi mamá no. Y fui a la exigua biblioteca en la casa de mi mamá y saqué una novela que en la tapa tenía un muerto con una sábana manchada de sangre y, los colombianos de mi edad, todos sabemos que esto era ‘Crónica de una muerte anunciada’, porque esa fue como la edición que más circuló. Y yo abrí el libro y no pude soltarlo. Y no dormí. Y cuando volví al otro día del colegio, en vez de acostarme a dormir, me lo volví a leer. Y recuerdo que me lo leí ocho veces seguidas. Y después de esas ocho veces yo dije: “Esto es lo que yo quiero hacer. Yo quiero escribir algún día una historia que obsesione a alguien como esa historia me obsesionó a mí”. Y era también todavía muy joven. Y creo que todos los pasos que di de ahí en adelante era porque quería ser escritora.

39:40
Daniela. Hola, Pilar. Soy Daniela, de Medellín. En tu segunda novela, ‘Coleccionista de polvos raros’, narras a Cali en tiempos difíciles. De hecho, seguimos en tiempos difíciles, pero me gustaría que nos contaras qué recuerdos rescatas de esa época.

39:57
Pilar Quintana. Uy, sí, bueno, ‘Coleccionistas de polvos raros’ transcurre en dos momentos muy diferentes de la historia, ya no tan reciente de Cali, sino una parte de la novela transcurre a finales de los 80, cuando el cartel de Cali estaba en pleno apogeo. Y Cali era una ciudad boyante, todo el mundo tenía trabajo, había lujos nunca antes vistos en la ciudad. Pero yo creo que ahí empezó a romperse algo muy profundo dentro de la ciudad. Y yo pertenezco a esa generación que vio como la ciudad cambiaba. Yo nací en 1972, entonces era muy niña en los años 70, pero digamos que Cali era la ciudad cívica. Y Cali era considerada la ciudad también cultural de Colombia. Había sido la ciudad de Caliwood, donde había habido un movimiento del cine y de la literatura y de las artes plásticas muy importante. Grandes artistas salieron de Cali en esa época, ¿verdad? Y aquí pasó a haber un desprecio por lo cultural. Y ahora lo que era importante era el dinero y empezó a ocurrir un tipo de violencia sobre los cuerpos de las mujeres, que tenían que tener cirugías y moldear sus cuerpos al gusto yo no sé de quién. Porque yo no sé por qué esos cuerpos parecen más bonitos que los cuerpos con los que venimos de nacimiento, ¿no? Y la otra parte de la novela transcurre a finales de los 90, cuando los cárteles, tanto el de Medellín como el de Cali, ya estaban desarticulados y los Rodríguez Orejuela, que habían sido los dueños del cartel de Cali, que habían sido poderosísimos, tan poderosos que cambiaron la Constitución de un país, y ya estaban presos y la ciudad estaba en una crisis económica muy fuerte, había desesperanza, las empresas estaban cerrando, despidiendo personal. Y a mí me impresionó mucho porque en Cali, de alguna u otra manera, nos beneficiábamos de esa cantidad de dinero que había. Y, entonces, por eso hice esa novela, porque tenía la necesidad de gritarle a Cali en su cara como: “No sean hipócritas que todos tuvimos que ver”.

42:41
Mujer 9. Hola, Pilar. Así como la oscuridad lleva a la luz, a la tensión y al miedo, a veces también lleva al humor. Pero, ¿de qué se ríe Pilar Quintana?

42:52
Pilar Quintana. De muchas cosas me río. Pero no sabría decir exactamente de qué me río. ¿Pero sabes qué podría decir sobre quizás la risa? Que a mí me gusta mucho el humor y esta idea, esta manera de contarlo, no es mía, sino de mi amigo Antonio García Ángel, que también es escritor, y él dice que hay un humor que nos gusta a él y a mí, y es como cuando uno le han hecho una cirugía y alguien cuenta un chiste y uno es riéndose, pero con dolor. Un poco me gusta el humor. No sé si necesariamente negro, pero el humor que también duele, que está señalando algo que nos duele, ¿no? Y creo que por ahí va mi sentido del humor. Bueno, ya llegamos al final y me toca despedirme y quiero darles las gracias por haber venido, por haberme hecho preguntas, por todo el cariño y, sobre todo, las gracias por escucharme.