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Christophe Galfard. Lo extraordinario que logró fue convertir ideas sobre temas complicados en algo emotivo. Y eso es precisamente lo que a mí también me encanta hacer: convertirlas en historias, en algo que te llegue al corazón. Cuando dice que somos polvo de estrellas, tiene toda la razón. Los átomos de los que os hablaba antes, con núcleos que se fusionan en el corazón de las estrellas, hacen que cuando estas mueren, exploten y devuelvan al espacio toda la materia que han forjado a lo largo de su vida. Y es esta materia la que luego viaja por el espacio, se convierte en enormes nubes de hermosos colores, que luego colapsan sobre sí mismas para crear nuevas estrellas con planetas a su alrededor, como la Tierra, como vosotros, que vivís en ellos. Cada uno de los átomos que hay en vuestro interior, salvo los más pequeños, que son de hidrógeno y helio, todos los demás se forjaron en estrellas que explotaron hace mucho tiempo. Así que no existiríamos si aquellas estrellas no hubieran explotado antes de que llegáramos nosotros. Y sabemos que hubo estrellas antes que nosotros que explotaron porque estamos aquí, porque hay carbono y oxígeno en nuestro interior. Solo las estrellas pueden crearlos, y solo las estrellas al explotar pueden lanzarlos al espacio. Esa es la respuesta a la primera parte de tu pregunta. De hecho, es cierto y real que este tipo de ideas e historias nos vinculan a todos nosotros con todo el cosmos. Quizá penséis que lo que hacen los científicos no tiene nada que ver con nuestra realidad. Eso es totalmente erróneo. Nosotros estamos hechos de esa materia. Eso es lo auténtico. Los dragones de ‘Juego de Tronos’ no son reales. Lamento decíroslo a quienes no lo sabíais, pero no son reales. La física cuántica es real. Esos viajes extraordinarios que Carl Sagan y otros astrofísicos nos ayudaron a realizar son reales. Un punto azul pálido. El concepto “un punto azul pálido” es evocador, es, en realidad, la forma en que se ve la Tierra cuando la observas desde muy lejos, en el espacio. No es más que un punto. Y si te alejas aún más, desaparece. Y en el momento en que desaparece, ni siquiera estás lejos, estás justo al lado. Somos una especie minúscula que vive en una mota de polvo minúscula, creo que así la llamó él. Y es un poco azul. Esa inmensidad en un espacio de proporciones desconocidas, extraordinariamente grande. Hay muchos escritores de ciencia ficción, como Douglas Adams, que han intentado describir el tamaño del universo. Intentaré citarlo, pero fracasaré por completo. En esencia, dijo: “Para hacerse una idea del tamaño del universo, imagínese algo extraordinariamente más grande que grande, enorme, y luego más enorme que esa inmensidad. Grande, grande, grande, y enorme otra vez”. Lo que acabo de decir no significa nada. Pero, en definitiva, lo que dice es que va más allá de nuestra imaginación, y que nosotros estamos en algún lugar ahí dentro. Sin decirlo explícitamente, la belleza de estas afirmaciones radica en que nos conectan con todo esto. Nos hacen sentir que formamos parte de algo más grande que nosotros. En un mundo como en el que vivimos hoy en día, donde hay violencia por todas partes, prácticamente todo lo que se oye en las noticias es un continuo de malas noticias. Hablemos de lo que hablemos, todo el mundo cree que siempre hay malas noticias. Conocer estos aspectos, saber que hay personas, hombres y mujeres de todo el mundo que dedican su vida a intentar comprender mejor nuestra historia, de dónde venimos, qué somos y hacia dónde nos dirigimos, nos ofrece una visión de nuestra pequeña humanidad, capaz de lograr cosas extraordinarias cuando nos unimos. Creo que eso es positivo.