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El optimismo frente al cambio climático

Esther Duflo

El optimismo frente al cambio climático

Esther Duflo

Economista y Premio Nobel


Creando oportunidades

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Esther Duflo

Esther Duflo es una economista reconocida por su trabajo pionero en el campo de la economía del desarrollo y la lucha contra la pobreza. En 2019, recibió el Premio Nobel de Economía, convirtiéndose en la segunda mujer en la historia en recibir este prestigioso premio, y la persona más joven en hacerlo hasta la fecha. Un galardón que reconoce su enfoque experimental para mitigar la pobreza global y abordar los grandes desafíos a los que nos enfrentamos.

Para Duflo, el objetivo de los experimentos es intentar dar respuesta a qué intervenciones funcionan realmente para solucionar los problemas en el terreno. Uno de sus mayores logros es la implementación de conceptos como la economía conductual o la psicología, una metodología que utiliza ensayos aleatorios para evaluar la efectividad de diferentes intervenciones sociológicas destinadas a reducir la pobreza, y mejorar los resultados en áreas como la salud y la educación.

Además de su trabajo académico, Duflo es profesora de Economía en el MIT y una defensora incansable de políticas basadas en evidencia y de la importancia de abordar la pobreza desde una perspectiva multidisciplinaria. Un enfoque inclusivo que muestra el impacto significativo en la lucha contra la pobreza y la evolución del desarrollo humano en todo el mundo. “Soy optimista porque creo que es la única manera de avanzar. Y uno puede ser optimista si se centra en los problemas en los que se puede progresar, aunque sean pequeños. Puedes ir uno a uno y todo suma”, reflexiona.


Transcripción

00:05
Esther Duflo. Hola, me llamo Esther Duflo, soy profesora de Economía y cofundadora y directora del Jameel Poverty Action Lab en el MIT. Estudio la vida económica de los más desfavorecidos y trabajo con muchas personas realizando experimentos por todo el mundo para analizar lo que funciona y lo que no en la vida de las personas sin recursos.

00:26
Melania Montano . Esther, es un honor tenerte con nosotros. Muchas gracias por acompañarnos hoy.

00:32
Esther Duflo. Gracias por invitarme.

00:34
Melania Montano . Vamos a debatir varios temas relacionados con la ciencia de la economía. ¿Cómo surgió tu interés por ella como herramienta de lucha contra la pobreza?

00:44
Esther Duflo. Pues no fue algo inmediato, pero de pequeña el tema de la pobreza ya me preocupaba. Mi madre es médica y trabajaba como voluntaria en países pobres. Entonces, al volver, nos enseñaba fotos de lo que había visto y tengo recuerdos muy nítidos de ver imágenes de chicas yendo a buscar agua o de niños soldado con armas en las manos. Aunque yo era pequeña, todo aquello ya me parecía intolerable. Y algún día quería poder justificar mi existencia en este mundo haciendo algo para ayudar a las personas que habían nacido en el lugar y en el momento equivocados. Pero no tenía ni idea de cómo conseguirlo, lo único que sabía es que no quería ser médica como mi madre. Así que, bueno, seguí con mis estudios, yo estudié Historia, y de repente, por el camino, cogí una asignatura de economía. Al tiempo, me desencanté un poco de la historia porque no me parecía que aportara nada que ayudase a progresar a los desfavorecidos. Así que me alejé un tiempo de la universidad y me fui un año a Rusia, que en aquel momento estaba en plena transición del comunismo al capitalismo, a principios de los noventa. Y allí conocí a economistas y los vi en acción. Y aprendí dos cosas: una, la gran influencia que tenían, porque tenían contacto con ministros, influían en las políticas y demás, y dos, que no eran conscientes de esa influencia.

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Y dije: «Bueno, voy a volver y a intentar aprender de economía, a ver si hay forma de saber qué políticas pueden ser efectivas de verdad en la lucha contra la pobreza en el mundo». Así, podría ser académica y dedicarme a la investigación, pero al mismo tiempo hacer algo para cumplir ese sueño de ayudar a quienes han nacido en países pobres. Así fue cómo me convertí en economista.

El optimismo frente al cambio climático. Esther Duflo
03:10
Melania Montano . ¿Somos los seres humanos tan racionales como creemos a la hora de tomar decisiones?

03:18
Esther Duflo. Muchos economistas presuponen que sí, al menos tradicionalmente. No necesariamente porque crean que las personas somos racionales siempre, ya se sabe que no, sino porque ayuda a abstraer elementos de la complejidad de la psique humana para poder seguir una línea de pensamiento. En muchos casos, los economistas trabajan con modelos muy simplificados y algunos de ellos implican racionalidad pura. Pero, claro, con el tiempo hemos aprendido que la cosa no funciona así y que las personas tenemos limitaciones psicológicas fundamentales que, además, no son accidentales sino intrínsecamente nuestras. Por ejemplo, la cantidad de cosas en las que podemos pensar al mismo tiempo es finita. Por ejemplo, lo normal es que una persona adinerada de París o de Madrid esté muy centrada en su trabajo, digamos, y es difícil que al mismo tiempo se ponga a pensar en otras cosas como pueden ser el sentido de la vida o qué hacer con sus hijos. Lo mismo ocurre con una persona pobre: lo que va a ocupar la mente de un ghanés sin recursos es cómo poner un plato de comida sobre la mesa, cómo pagar el colegio de sus hijos, cómo pagar sus deudas a fin de mes. Cuando se tienen tantos problemas económicos que atender, es muy difícil pensar en otra cosa.

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Y, por tanto, podemos perdernos aspectos importantes de la vida simplemente porque no hay tiempo de pensar en ellos. Y también puede ser difícil concentrarse en el trabajo o en cualquier cosa que requiera reflexión porque los problemas económicos acaparan toda nuestra atención. Así que esa es una de nuestras limitaciones psicológicas. Es muy simple, nuestro ancho de banda mental es el que es. Por otro lado, el presente tiende a parecernos mucho más importante que el futuro. Y, además, lo que deseamos ahora puede diferir de lo que querríamos después. Por ejemplo, si le preguntas a la gente qué película quiere ver, si tienen que verla ya, elegirán una película entretenida en vez de una película francesa profunda para reflexionar. En cambio, si tienen que verla mañana o el mes que viene, elegirán la peli francesa. Porque pensarán que sí, que hay que ver cine para cultivarse y tal. Pero, si la decisión tiene efecto inmediato, en este caso priorizaríamos ver algo ligero porque estamos cansados. De la misma manera, una persona sin recursos hoy elegiría, por ejemplo, darles una tarta muy rica a sus hijos en lugar de guardar el dinero para pagar el colegio en el futuro. Pero, claro, si piensan a largo plazo, saben que necesitan ahorrar ese dinero, aunque les encantaría que sus hijos pudieran disfrutar de la tarta.

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Esta inconsistencia en el tiempo entre las decisiones que tomamos y las que nos gustaría tomar también es un rasgo fundamental de la mente humana. Ahora, la economía tiene esto en cuenta, para estudiar los problemas tanto de los más ricos como de los más pobres.

07:20
Melania Montano . El interés por la economía y la psicología del comportamiento ha crecido en las últimas décadas, en parte impulsado por los avances de la neurociencia. En 2019, recibiste un Premio Nobel por tu enfoque experimental para mitigar la pobreza, y gracias a ello, acercaste al público general la economía conductual y la sociología. ¿Podrías explicarnos estos conceptos y cómo los has utilizado para lograr un impacto social?

07:48
Esther Duflo. Primero, hay que distinguir entre enfoque experimental y conductual. Se pueden hacer muchos experimentos que nada tengan que ver con la psicología ni con el comportamiento. El objetivo de los experimentos es intentar dar respuesta a qué intervenciones funcionan realmente para solucionar un problema y qué intervenciones no sirven. Para empezar, hay que abstraer de un problema general. Por ejemplo, si la pregunta es si las ayudas funcionan, no se puede responder, porque las ayudas internacionales son una cosa muy amplia y están correlacionadas con mil cosas más. No es una pregunta bien planteada ni que realmente se pueda responder. Pero digamos que el problema planteado es que los niños van al colegio, pero no aprenden mucho. Por ejemplo, en India la mitad de los niños terminan primaria sin saber leer a nivel de primero. Ese sí es un problema concreto. Y puede haber varias maneras de abordarlo. Podría aumentarse el número de libros de texto o de profesores, podrían darse mejores incentivos a los profesores, el colegio podría ofrecer comedor, ordenadores, podría cambiarse el método de enseñanza, etcétera. Ante un problema bien planteado, se pueden analizar todas las intervenciones y ver cuáles están ayudando a mejorar, en este caso, el aprendizaje de los alumnos. Por ejemplo, uno de los primeros ensayos controlados y aleatorizados que se hicieron tuvo que ver con el trabajo de Michael Kremer, en Kenia. Y lo que él quería ver era si disponer de más libros de texto aumentaba el aprendizaje. Es decir, cuando la pregunta que se plantea es concreta, se puede responder. Igual que cuando se analiza la efectividad de un medicamento.

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Coges doscientas escuelas, o en este caso eran cien. En el primer año, les das libros a veinticinco y al resto las usas para comparar. Y las escuelas se escogen aleatoriamente para que no haya diferencias entre ellas excepto los libros en cuestión. Al año siguiente, cambias o añades otras veinticinco escuelas, hasta que todas tienen libros. Y, por el camino, vas analizando. Entonces, te preguntas, por ejemplo, si los niños que tuvieron libros el primer año aprendieron más que los que no. Pues, en este caso, sorprendentemente, no. Los libros no cambiaron nada, los niños aprendieron lo mismo con que sin. Es un resultado que choca mucho, porque uno da por hecho que, con libros, a la fuerza deberían aprender más. Pues no. Y esto también demuestra que, muchas veces, nuestra intuición falla y lo que nos parece obvio no lo es. Siempre hay que contrastar las hipótesis con la realidad. Entonces, hace veinte años fundé la red J-PAL, el Poverty Action Lab, para reunir a muchas personas y hacer este trabajo. Se trata de realizar miles de experimentos para poner a prueba todas las ideas y ver qué sirve y qué no sirve para luchar contra la pobreza y por qué. Y, en el proceso, nos damos cuenta de que, a menudo, esa intuición económica básica de una persona totalmente racional no da resultado y, por eso, es importante incluir ideas de la psicología, la sociología, la economía conductual, etcétera.

11:46
Melania Montano . Como hemos mencionado, recibiste el Premio Nobel de Economía por tu enfoque experimental para mitigar la pobreza en el mundo. ¿Cuáles son las aportaciones más importantes de tu investigación en este sentido?

12:00
Esther Duflo . Lo más importante, y es lo que dijimos nada más recibir el premio Michael Kremer, Abhijit Banerjee y yo, es que el Nobel no era tanto por ninguna aportación particular, sino por crear un movimiento. Actualmente, J-PAL tiene una red de miles de investigadores invitados o asociados a quienes apoyamos para llevar a cabo sus propios experimentos: los apoyamos con dinero, conocimiento, personal, infraestructura, para que la mayor cantidad posible de personas, ONG y trabajadores públicos puedan participar en la generación de este conocimiento. Una vez recopilada toda la información, el siguiente paso es utilizarla para cambiar las políticas. Por ejemplo, siguiendo con el aprendizaje de los niños, el primer experimento fue una decepción porque los libros no sirvieron. Pero la cosa no se queda ahí. Hay mucha gente implicada en varios proyectos para intentar dar con lo que sí funciona para mejorar el aprendizaje. Y, entonces, la conclusión a la que se terminó llegando es que una de las cosas más básicas que se pueden hacer, en países como Kenia, India o Ghana, es centrar la enseñanza en lo que los alumnos no saben y no intentar ir muy por delante de ellos. En retrospectiva suena intuitivo, pero llevó su tiempo llegar a esa conclusión. A toro pasado todo se ve clarísimo, ¿no? Pero, bueno, una ONG india, Pratham, promovió un enfoque al que llamó «Teaching at the right level», «Enseñanza al nivel adecuado».

13:54

Enseñar al nivel adecuado es, por ejemplo, hacer grupos de alumnos con logros similares en un momento determinado, enseñarles lo que no saben y luego ir cambiándolos de grupo. Se han hecho experimentos basados en eso y se ha visto que funciona muy bien. Y, luego, el programa de Pratham y estos resultados hicieron posible que Pratham llevara su programa tanto a otros lugares de India como a otros países. Por ejemplo, la organización Teaching at the right level Africa lleva este enfoque que se ideó y probó en India a muchos países de África. Así que lo importante es el movimiento que se ha creado, y eso va mucho más allá de nosotros. O sea, digamos que, si hubiera una invasión extraterrestre y destruyeran todo mi trabajo, daría lo mismo, porque lo que importante son los miles de experimentos, artículos y proyectos que, en conjunto, ayudan a comprender un poco mejor los problemas de los más desfavorecidos y cómo ayudarlos a solucionarlos.

El optimismo frente al cambio climático. Esther Duflo
15:13
Melania Montano. El cambio climático es otro de los retos globales que has estudiado dado tu recorrido en la economía del desarrollo. ¿Qué relación tiene tu trabajo con el cambio climático y cómo abordarías tú este tema?

15:27
Esther Duflo. De nuevo, hay que verlo a través de la red. J-PAL, el Jameel Poverty Action Lab, tiene la iniciativa King Climate Action Initiative. Y lo que hacemos en esta iniciativa de acción medioambiental es centrarnos en una serie de pilares fundamentales. Uno es cómo mitigar el cambio climático y otro, cómo adaptarnos a él, que es crucial, porque el cambio climático está aquí y en los países más pobres es una realidad. Hemos visto las inundaciones de 2022 en Pakistán, una ola de calor tremenda en India… Ya estamos viendo las consecuencias del cambio climático y los problemas que acarrea afectan a los países pobres mucho más. ¿Por qué? Primero, porque ya están en zonas donde el clima es más cálido. Según el planeta se calienta, hay más días de un calor extremo nada propicio para la vida humana en esos lugares que de por sí ya son más cálidos: India, Pakistán, el Sahel en África, en el noreste de Brasil, etcétera. La segunda razón por la que los países pobres sufren más es justamente que son pobres. No tienen dinero para adaptarse al cambio climático. Si en Texas hace más calor, la gente sube el aire acondicionado. Pero en Pakistán no hay ningún aire acondicionado que subir. Y la gente tiene que seguir trabajando en la granja, en la obra, etcétera, y no está protegida contra las altas temperaturas.

17:15

En estos países, es vital encontrar formas de adaptación a pesar de la falta de dinero. Y la verdad es que vamos muy atrasados. La ciencia no le ha prestado demasiada atención a esto, en parte porque los estudios se centran en los países ricos. Entonces, mucho de nuestro trabajo tiene que ver con eso y una de las cosas que investigamos es cómo acceder a energía de una manera que no sea perjudicial para el planeta: cómo hacer para que los países pobres no cometan los mismos errores que, históricamente, han cometido los países ricos, como el uso de centrales eléctricas de carbón, por ejemplo. Ese es un poco el trabajo que hacemos, siempre siguiendo la estrategia de J-PAL de convocar propuestas, reunir a un montón de gente y recopilar ideas para generar conocimiento sobre lo que puede ser útil para mitigar el cambio climático, para adaptarnos a él y para resarcir a las víctimas de este problema. Además, a título personal y aparte de los experimentos, pretendo convencer a los países ricos de que tienen la responsabilidad de compensar a los países pobres por la pobreza derivada del cambio climático. Porque la mayoría de emisiones responsables del cambio climático, tanto en el pasado como ahora, son el resultado de nuestras decisiones: de nuestros coches, de caldear demasiado los sitios en invierno y refrescarlos demasiado en verano… de todo ese consumo de energía que genera emisiones de CO2 que provocan parte del cambio climático.

19:08

Además, en los países pobres, el cambio climático aumenta los índices de mortalidad porque las temperaturas suben y la gente no tiene cómo protegerse. Así que creo que estamos en deuda con ellos y es una deuda que no dejamos de acumular. Mis estimaciones son de unos quinientos mil millones de dólares anuales. No estamos haciendo nada por saldarla y creo que es hora de empezar a destinar fondos a este problema.

19:41
Melania Montano . Has estudiado la relación entre crecimiento y desigualdad en el mundo en desarrollo. Y en tu nuevo libro analizas el aumento de la desigualdad en los países industrializados. ¿Qué opinas sobre el concepto de crecimiento inclusivo?

19:56
Esther Duflo. Pues, mira, existen dos ideas: que el crecimiento es necesario para solventar la pobreza y, por el contrario, que el crecimiento refuerza la desigualdad y la pobreza. En mi opinión, ambas son demasiado extremas porque ni hay garantía de que el crecimiento reduzca la pobreza ni condena de que no pueda hacerlo. Todo depende de quién recoja los frutos de ese crecimiento. Y, si nos fijamos en el mundo en los últimos treinta años, en los países ricos ha habido un gran aumento de la desigualdad porque los más ricos han acaparado una parte muy significativa del crecimiento. Se ha reducido la distancia entre todos los estratos sociales que conforman el noventa y nueve por ciento de la distribución de la riqueza y ha sido el uno por ciento restante, el de los más ricos, el que se ha beneficiado del crecimiento, porque se han quedado con mucha parte de ese crecimiento que se ha producido. Pero, al mismo tiempo, en los países más pobres también ha habido crecimiento económico y la pobreza ha disminuido. Entonces, en estos últimos treinta años se ha visto como una curva de elefante: la trompa son los más ricos, y ellos cada vez son más y más ricos, y la cola son los más pobres, que ahora son un poco menos pobres.

21:41

O sea que, en las últimas décadas, la cantidad de personas que viven en situación de pobreza extrema se ha reducido a la mitad, lo cual es un gran logro y demuestra que el crecimiento inclusivo es posible, pero no es automático, requiere que prestemos mucha atención a la división de ese crecimiento. Y, tanto en los países ricos como en los pobres, eso tiene que ver con las instituciones: los impuestos, las compensaciones a los directores generales, si se permite la evasión de impuestos, etcétera. La cumbre del G20 ahora es en Brasil y los brasileños quieren poner el foco en el tema de la pobreza en el mundo y en la colaboración internacional para evitar la fluidez fiscal, no tanto la evasión fiscal, sino la optimización fiscal de los más ricos, que terminan pagando muy pocos impuestos y siendo cada vez más ricos.

El optimismo frente al cambio climático. Esther Duflo
23:02
Melania Montano . ¿Crees que el hecho de ser mujer ha afectado a tu trabajo como científica?

23:08
Esther Duflo. A ver, seguramente, sobre todo teniendo en cuenta que, en sociología, aportamos nuestra perspectiva íntegra. En el ámbito de la economía, por desgracia, hay relativamente pocas mujeres y todavía menos personas de color y de países pobres, y eso no puede ser. Así que una de las cosas que estamos haciendo en J-PAL es intentar aumentar la representación de personas de todas partes, de todos los géneros, etcétera, porque la economía es una ciencia social y no se puede hacer una ciencia social de calidad sin actores representativos de la sociedad.

23:50
Melania Montano . Me gustaría hablar de tu último libro, «Buena economía para tiempos difíciles». En el prólogo, dices: «Hemos escrito este libro para mantener la esperanza». ¿Crees que tu libro puede cambiar opiniones sobre cómo abordar estos tiempos difíciles?

24:08
Esther Duflo. Es que hay muchos conceptos económicos cogidos con pinzas. La mayoría de políticos han dado una clase de economía en su vida y no han pasado a la siguiente. Si te quedas ahí, pues te quedas con la idea que decíamos al principio de que el ser humano es totalmente racional y tal y cual, pero hay que seguir avanzando para darse cuenta de que no es tan sencillo como eso. Entonces, escribimos el libro con la esperanza de transmitir que la práctica real de la economía es bastante compleja y que no tiene nada que ver con la concepción básica que los políticos y, a menudo, los ciudadanos tienen. Y, sí, claro, lo escribimos con la esperanza de quizá poder cambiar la opinión de quien lo lea. De hecho, mis últimos libros son una serie para niños que se ha publicado en Francia en los últimos dos años. Son historias ilustradas para el público infantil y el objetivo es empezar por abajo. Los niños son más abiertos, no tienen tantos prejuicios ni ideas preconcebidas, así que quizá sea más productivo empezar por ahí. Son diez libros sobre los problemas de unos niños de una aldea y cómo encontrar las soluciones a esos problemas.

25:49
Melania Montano . ¿Qué podemos hacer para crear un mundo más sostenible?

25:54
Esther Duflo. En mi opinión, todo pasa por plantear cuestiones muy concretas y tratar de resolverlas. Y, cuando se termine con una, pasar a la siguiente.

26:05
Melania Montano. Esther, la entrevista está llegando a su fin. ¿Hay alguna otra reflexión que quieras compartir con nosotros?

26:11
Esther Duflo. Sí, como hemos dicho, creo que es muy importante mantener la esperanza. Es fácil agobiarse con todos los problemas que hay a nuestro alrededor: el cambio climático, la desigualdad, las guerras, etcétera. Pero, al mismo tiempo, si observamos las tres últimas décadas, hay situaciones que han mejorado mucho: la pobreza ha disminuido, la mortalidad infantil ha disminuido, la mortalidad materna ha disminuido, se ha avanzado mucho contra la malaria, la escolarización ha aumentado mucho… Hay aspectos en los que hemos progresado mucho, lo cual demuestra que mejorar es posible si nos centramos en solucionar cuestiones concretas sobre las que haya consenso en lugar de agobiarnos con la magnitud de los problemas. Y creo que esa es también la única manera de combatir el cambio climático. Poniéndonos en marcha ya.

27:21
Melania Montano . ¿Eres optimista de cara al futuro?

27:25
Esther Duflo. Soy optimista porque creo que es la única manera de avanzar. Y uno puede ser optimista si se centra en los problemas en los que se puede progresar, aunque sean pequeños. Puedes ir uno a uno y todo suma. Y, diez años más tarde, cuando echas la vista atrás, te das cuenta de que algo has hecho. Esa es la forma de mantener el optimismo: ir paso a paso en lugar de ir llorando por las esquinas y deprimirse porque los problemas son demasiado grandes.

28:09
Melania Montano. Muchas gracias por esta conversación, Esther. Ha sido un placer.

28:13
Esther Duflo. Gracias a vosotros.