COMPARTIR
Generated with Avocode. Path Generated with Avocode. Rectangle Copy Rectangle Icon : Pause Rectangle Rectangle Copy

“No nos falta felicidad, nos sobra sufrimiento”

Rinchen Gyaltsen

“No nos falta felicidad, nos sobra sufrimiento”

Rinchen Gyaltsen

Monje budista


Creando oportunidades

Más vídeos

Rinchen Gyaltsen

Lama Rinchen es monje budista y maestro de meditación formado en la tradición tibetana. Nacido en Uruguay y criado entre América y Asia, inició desde joven una búsqueda espiritual que lo llevó a profundizar en el estudio de la mente y el desarrollo interior.

Tras años de formación en India y Nepal, donde realizó estudios filosóficos y retiros prolongados, recibió la guía de grandes maestros tibetanos que marcaron su camino. Su recorrido se caracteriza por un enfoque gradual, honesto y profundamente humano del crecimiento personal.

Actualmente comparte las enseñanzas del budismo con personas de distintos contextos, creencias y culturas, acercando la meditación y la sabiduría ancestral a la vida cotidiana como herramientas para reducir el sufrimiento y vivir con mayor claridad, compasión y sentido.


Transcripción

00:03
Khenpo Rinchen. Estoy muy contento de estar aquí con ustedes. Yo me llamo Rinchen Gyaltsen, un simple monje budista. Y empiezo contándoles un poquito de mi historia. Yo también, hoy en día, tengo el título de Lama, que en término simple quiere decir maestro de meditación. El título de Khenpo, que quiere decir abad, porque estoy a cargo de una comunidad. Soy un practicante que está intentando mejorar. Por dentro y por fuera ser una mejor persona. Y todo comenzó en Uruguay. Aunque mis padres son gallegos, emigraron a Uruguay. Yo nací en Montevideo y tuve una crianza bellísima. Mucho amor, mucho cariño, mucho afecto. Me sentí muy cuidado, muy nutrido, muy inspirado. Y a los ocho años emigramos a Estados Unidos. Entonces me crié también en Estados Unidos, en Nueva Jersey, en Nueva York. Fui al colegio allí, a la universidad… Estudié filosofía, psicología y, más que nada, arte. Me inspiró mucho el arte. Le veía algo muy profundo y, a la vez, una manera de conectar e inspirar a los demás. Y después empezó a surgir una curiosidad por el camino espiritual. Realmente empezó cuando tenía 12 años. Empecé a viajar a las bibliotecas. Hoy no se usan mucho, pero en ese entonces era el repositorio del conocimiento. Íbamos allí e investigaba más que nada sobre el karma, sobre la muerte, qué pasa después de la muerte, los misterios de la vida…, tratando de encontrar más sentido a todo esto. O sea, mi preocupación número uno era comprender cómo ser adulto. De qué iba la vida. Y eso me llevó a los 18 años a empezar a meditar. A unirme a un grupo de meditadores allá en Estados Unidos, empezar a interiorizarme y cultivarme. Y fue progresando de una manera muy inocente. Temo que mi vida es anticlimática. Fue un proceso muy, muy, muy gradual que me llevó a ir cada vez más a la fuente de donde vienen todas estas enseñanzas. Y tuve la suerte de conocer a un gran maestro tibetano que me acogió, me acompañó, me mentorizó y me enseñó filosofía, prácticas avanzadas y me animó a viajar a la India y conocer a sus maestros, visitar los monasterios en los Himalayas. Entonces, poquito a poquito, me vi cada vez más interesado en el desarrollo espiritual. Y aunque tenía que desarrollar todo tipo de funciones allá afuera del mundo, pagar mi alquiler y demás, mi misión número uno era crecer y madurar en el camino. Hasta que finalmente decidí dar el paso de tomar los votos, ser un monje y viajar a la India y Nepal a formarme por una década.

03:44
Khenpo Rinchen. Y fue una experiencia muy retante. Es un lugar muy diferente, con costumbres diferentes. Y uno es también diferente introduciéndose en esas comunidades. Pero fue un proceso muy nutritivo. O sea, aprendí mucho de mí mismo. Aprendí mucho de esta noble tradición tibetana. Hay cuatro tradiciones. Yo pertenezco a la tradición Sakya, que se traduce como tierra clara. Y aunque es pequeñita, eso me dio la ventaja de tener acceso a los maestros. Que me conocieran, se interesaran en mí, invirtieran tiempo en mí. Entonces, fue una experiencia muy enriquecedora en donde estudié filosofía, intenté aprender tibetano, que es muy difícil, hice retiros de larga duración… Y, al concluir uno de esos retiros extensos, mi maestro principal, la cabeza en la tradición, Chogye Trichen Rinpoche Rimpoché, me convocó, me pidió que le visitara y por primera vez, algo muy inusual, porque no es su naturaleza dar directrices o intervenir, es una persona muy discreta, me dijo que había llegado el momento de ir a España y hacerme cargo, como maestro residente, de un centro allí de estudios y de meditación. Y, claro, es lo último que tenía en mi mente, ¿verdad? Y desde que llegué a España, residiendo allí en la sede Pedreguer, en Alicante, realmente fue algo casi mágico, porque este gran maestro no solo tiene una visión muy profunda, vio algo en mí que yo aún no reconozco, también leyó el terreno y notó que estamos en un momento muy especial. Hay un despertar de conciencia, no solo en España, en todo el mundo hispanoparlante. Entonces hay mucha necesidad de introducir la meditación a personas de todas las fes, de todas las creencias, no creyentes y, para practicantes budistas, estudios más avanzados y prácticas meditativas y retiros un poco más avanzados. Entonces estoy aquí muy contento de compartir con ustedes. Yo soy una persona común y corriente, no tengo ninguna cualidad especial, pero mi rol es importante en el sentido que sirvo como un puente a estos maestros siddhi realizados, estos maestros que tienen, en términos muy simples, un cofre de tesoros espirituales que siguen siendo importantes en nuestra era moderna y nos pueden empoderar para hacer cambios muy significantes en nuestra vida. Entonces, estoy abierto a cualquier duda, a cualquier pregunta que puedan tener al respecto.

07:14
Mujer 1. Muchas gracias, venerable Khenpo. Para alguien que no tenga ni idea, que no sepa nada, ¿cómo explicaría en qué consiste la meditación y qué necesitamos para meditar?

07:26
Khenpo Rinchen. Pues lo único que necesitamos para meditar es mente. Si tenemos mente, podemos meditar. Y a lo mejor la definición más amplia de la meditación es cualquier ejercicio mental que mejore, que cultive la condición de nuestra mente. Todas las diferentes técnicas meditativas, protocolos, se pueden categorizar en cuatro grandes familias para orientarnos. Aunque el proceso es mucho más holístico pero, para esquematizarlo, hay el desarrollo de equilibrio atencional que es vital. Muchas veces se llama la reina o la madre de todas las meditaciones porque, si no tenemos acceso a nuestra mente, no hay mucho que podamos hacer. Y después hay el desarrollo de virtud, ser personas más éticas, ser personas más generosas, más pacientes. Todo tipo de virtud interna. Después está toda la gama del altruismo, empezando con empatía, amor, compasión y llegando a la perfección de la ecuanimidad o la igualdad. Y, finalmente, está la familia de la sabiduría, clásicamente vipassana. Técnicas para penetrar la realidad, para conocernos mejor a nivel subjetivo, para comprender el mundo y los fenómenos a nivel objetivo. Entonces, podemos crecer, personalmente y en el camino espiritual, a través de estos cuatro pilares de desarrollo con una técnica meditativa. Eso tiene que estar, por supuesto, apoyado de una vida sana. O sea, tenemos que ser coherentes, tenemos que comportarnos bien, hablar bien, ser generosos, ser solidarios… Pero el cambio mental se trabaja directamente con la mente. Y ese trabajo directo con la mente es lo que llamamos meditación. Primero necesitamos la base ética. Después tenemos que tener un mínimo de estudio, reflexionar, comprender esa verdad. Y después empieza todo el proceso de integración, de cultivar ese estado hasta normalizarlo, hasta que permee todo nuestro ser, hasta que sea lo que predomina en nosotros. Entonces, de todo lo que podemos hacer en esta vida, no hay nada que rinda más que la meditación. Porque todo lo que vamos a hacer incluye y necesita la mente. Por lo tanto, si nos queremos, si queremos ser exitosos a cualquier nivel, cualquier ámbito, es muy importante cultivar la mente. Y la única dificultad, como dije, es esa primera fase donde nos aventuramos a interiorizarnos y vemos que hay muchos cargos, mucha inconsistencia, muchas distracciones. Pero eso es perfectamente normal. Los pensamientos, las ideas, no son un obstáculo. No queremos una mente en blanco. Simplemente queremos elegir y cultivar estados virtuosos. Y se hace paso a paso, de la misma manera que nutrimos el cuerpo necesitamos nutrir la mente.

11:10
Hombre 1. Hola, Lama. Un gusto escucharte. Todos hemos escuchado que el poder de la mente es infinito. ¿No es frustrante querer alcanzarlo y no poder?

11:24
Khenpo Rinchen. Pues sí. Algunas veces somos ambiciosos y hay una ambición sana que nos puede inspirar a ser nuestra mejor versión. Pero tenemos que reconciliar ese aspecto profundo último de nosotros. Y el otro aspecto, más cotidiano del presente, más relativo, convencional. Entonces, a un nivel muy profundo, nuestra mente base primaria no está configurada, está libre de todos los parámetros. Como dice el Buda, es infinita. Nuestro potencial es infinito. Podemos evolucionar, seguir madurando hasta lograr auto maestría, hasta ser plenamente libres y adueñarnos de una felicidad genuina y sostenible. Pero a la vez nos encontramos en este momento con todo tipo de trabas, limitaciones, defectos, también dones, por supuesto. Entonces el secreto está en ser completamente honestos con nosotros mismos, completamente transparentes y aceptarnos: aceptar lo bueno, lo malo y lo feo. Y empezar a caminar de donde estamos, de este lugar sensato. Y no querer dar dos pasos, solo un paso. Dar un paso firme y ahí vamos cogiendo velocidad y eso crea casi un fenómeno de retroalimento, donde vamos cada vez más fortalecidos. Me viene a la mente algo que realmente me ha inspirado. Fue un cambio significante para mí. Se dice que en la práctica de equilibrio atencional, shamatha, calma y lucidez, hay cinco grandes logros. El primer logro se llama el fenómeno de la cascada, que curiosamente es: te pones a meditar y en algún momento descubres que dentro de ti hay muchas conversaciones paralelas, hay una cascada de pensamientos, hay mucho ruido, mucha inconsistencia, mucho caos, ¿verdad? Entonces algunas personas piensan: “Oh, la meditación no está funcionando. Es más, estoy empeorando. Me estoy volviendo loco, incluso”. Pero no es así. Hemos dado un paso adelante. Por primera vez estamos detectando cómo realmente somos. Porque muchas veces nuestra mirada es externa. Estamos analizando a los demás y criticando a los demás y realmente no nos conocemos. Nosotros somos el gran misterio. No conocemos nuestra mente, los procesos mentales, cómo se enlazan los pensamientos y las emociones. Entonces, solo vemos una franja de toda nuestra actividad mental. La meditación mueve esa vara de consciente e inconsciente y comprendemos todas las corrientes en el trasfondo de la mente. Y eso es un shock para el sistema, porque hay mucho ruido, muchos diálogos, muchas conversaciones. Pero eso nos ayuda a conocernos, a aceptarnos. Y, de ahí, cada intento de mejora, cada vez que cultivamos un objeto virtuoso, cada vez que entrenamos nuestra atención, cada vez que abrimos nuestro corazón para empatizar con los demás, eso crea una mejora significante, un cambio real. Entonces sí, para concluir, nuestro potencial es infinito y nuestra contribución hoy en día es limitada, pero podemos hacer cambios si nos dedicamos a ellos.

15:52
Mujer 2. Hola, Khenpo. Le quería preguntar qué cree que opinaría Buda del mindfulness.

15:58
Khenpo Rinchen. Bueno, muy interesante. Mindfulness es una palabra americana que tiene, más o menos, 100 años. Fue acuñada por un traductor americano y creo que sirve. Nos ayuda a entender un estado de atención que elige enfocarse en algo virtuoso. Y creo que, en los años 80, el doctor Jon Kabat-Zinn inició el mindfulness secular en los hospitales de Massachusetts, de Boston, y funciona. Es una práctica terapéutica que ayuda a personas a sentir más alivio. O sea, consiste en adueñarse del presente, o sea, mantener la atención sin juicio. Y de esa manera cortamos la mente discursiva y todo el ruido, todo el rumiar que alimenta los estados de depresión, ansiedad, se interrumpen. La persona siente más alivio y más paz. Ahora, el mindfulness budista es ligeramente diferente. Incluso yo estoy empezando a traducirlo como recolección. Porque en lenguaje clásico, en pali, sánscrito y tibetano, usan el verbo recordar, que quiere decir que es un aspecto de la atención que recupera un estado virtuoso. Entonces el mindfulness budista está respaldado por la ética y por la sabiduría. Entonces no es simplemente atender el presente, es atender algo virtuoso que tú eliges para cultivar la mente, para entrenar la mente, para mejorar tu condición interna. Y no se ve como una meditación, se ve como una herramienta que ayuda a meditar, entre muchas otras herramientas como la atención vigilante que cuida de nosotros o la meta conciencia cognitiva que sabe lo que está transcurriendo dentro y fuera. Entonces el mindfulness secular atiende estas necesidades terapéuticas y el mindfulness budista intenta ir a la raíz de los problemas y corregir, no solo los síntomas, sino la base de la distorsión que produce malestar y desequilibrio. Muy bien, gracias.

18:49
Mujer 3. Hola, Khenpo. Muchísimas gracias por todo. Quería preguntarle cómo puedo tener certeza de que soy plenamente consciente de mis decisiones y no me estoy engañando a mí misma. Esto me preocupa bastante.

19:03
Khenpo Rinchen. Sí, esta es una gran pregunta, porque hoy en día los cánones apuntan hacia afuera. Estamos tan preocupados que alguien nos engañe, nos estafe. Pero muchas veces no nos damos cuenta cuánto engaño nos hacemos nosotros mismos. Entonces es muy importante tener una curiosidad sana por lo que transcurre nuestra mente. E incluso sospechar de que nuestras ocurrencias, nuestras excusas, no están bien intencionadas. Para una persona común y corriente que está desarrollando su vida es muy importante ser muy cuidadoso con las decisiones que tomamos. Algunas veces una decisión marca una década de tu vida. ¿Cómo saber si estamos realmente creando un futuro positivo para nosotros? Entonces recomiendo incluir tres parámetros, muy simple. Incluir más tiempo en nuestra conciencia, incluir más seres e incluir más profundidad. Esto quiere decir que, cuando tú te planteas las opciones, realmente te imaginas en diez o veinte años cómo te vas a sentir con esta decisión que estás tomando. Cómo te va a impactar a largo plazo, ¿verdad? Conciencia temporal. Y, luego, esta decisión que estoy tomando cómo va a impactar a otros, a mis seres queridos y a otras personas en la sociedad. El tercer punto es si esta decisión está simplemente atendiendo a algún síntoma, una cura, una tirita o resolviendo algo temporalmente, o si realmente está yendo a la raíz del problema. Si me va realmente a ayudar a ser más libre, eliminar estados aflictivos, eliminar egocentrismo, resolver la ignorancia fundamental. Entonces es muy importante, ¿verdad? Cuando estemos planteándonos las opciones en nuestra vida, elegir con mucho cuidado, invertir tiempo en discernir lo que es más ventajoso a largo plazo para todos los seres y a un nivel muy, muy profundo. ¿Por qué? Porque en la vida realmente hay dos problemas. Un problema es no saber cómo ser feliz. Un problema grave del que padecen la mayoría de los seres humanos. Y el segundo problema es, para los que saben cómo ser feliz, que es libertad, desarrollo interno, liberarnos de nuestras trabas, de nuestros obstáculos, de nuestros velos, el segundo problema, que es un privilegio tener este segundo problema, pero sigue siendo un reto, es: ¿ahora qué? De todas estas herramientas espirituales, filosofías, prácticas, meditación, cuál debo enfatizar, ¿verdad? Porque una cosa es tener los ingredientes de la receta, pero eso no te hace un chef. Entonces hay todo un arte de cómo implementar las herramientas espirituales para que sean efectivas y podamos realmente dar un salto evolutivo. Porque no hay garantía de que si tienes la llave de la farmacia te vas a sanar.

23:03
Khenpo Rinchen. Ahí el único enemigo es nosotros mismos o los miedos egocéntricos que nos hacen trampa en el camino. Y una manera en la que ocurren es cuando enfatizamos algo bueno, demasiado. En vez de tener una perspectiva equilibrada, un camino holístico integral, nos obsesionamos con un aspecto como el estudio y nos tragamos libros, ¿verdad? Y nos hacemos autodidactas, pero descuidamos la práctica meditativa. O hay otras personas que dicen: “Basta con esto intelectual. Yo me voy a dedicar a practicar y cultivar mi mente”. Entonces ahí es muy importante tener un mentor, un guía que nos aconseje. Porque la función es la función de contrapeso. Cuando una persona está demasiado obsesionada con el estudio dice: “Pues la meditación es muy importante”. Si no meditas no vas a hacer cambios internos. Y otros que están muy obsesionados con la meditación, el maestro dice: “Bueno, si no estudias, no reflexionas, no vas a saber en qué meditar, ¿verdad? Cuando la opción que favorecemos coincide con nuestra zona de confort, coincide que nos hace quedar bien públicamente, ganar algo de atención, de mimos, de fama, de dinero, entonces ahí tenemos que cuestionarlo. Por ejemplo, me acuerdo hace mucho tiempo vino alguien a visitarme y hace mucho tiempo que no veía a esta persona y me dice: “Lama Rinchen, quiero que me autorices para meditar o quiero, mejor dicho, que me autorices para enseñar meditación, porque hay muchas personas que me están pidiendo que yo dé enseñanzas de meditación y guíe meditaciones”. Entonces yo estaba muy curioso: “Que extraño que recibas esa petición, cuéntame un poquito más, quién te ha pedido”. Dice: “Bueno, estaba caminando por la calle, vi un centro de yoga, entré ahí y les pregunté si querían que yo les enseñe a meditar”. Entonces no era tanto que estaba realmente siendo como dirías, invocada, pedida a meditar, es alguien que estaba buscando, ¿verdad? Tener protagonismo, llamar la atención, tener un papel importante y demás. Entonces, tenemos que tener cuidado de no caer en esa trampa, ¿verdad? Y ser muy cuidadosos de las ocurrencias, particularmente las excusas que nos ponemos para no hacer algo bueno, algo sano, que realmente aporte valor para nosotros a largo plazo. Muy bien, gracias.

26:22
Hombre 2. Hola, Lama. Tengo la impresión que partes de mi vida, como las amistades, donde trabajo o incluso mis pensamientos no los he elegido yo. Entonces, quería preguntarte si podemos hablar de libertad o de circunstancias.

26:36
Khenpo Rinchen. Muy bien. Sí, muy buena pregunta. En parte es verdad. Tenemos que reconocerlo. Estamos condicionados por el entorno. Nuestro cuerpo, nuestra biología, nuestros genes, nos limitan. Nos definen, en cierta manera. Nuestra sociedad, toda la cultura, la socialización, la educación que hemos recibido, el gobierno, nuestra familia, la economía, todos son factores que van definiéndonos, delineando los parámetros de nuestra existencia. Pero, a largo plazo, la limitación que importa es la limitación interna. Ahora, si no estamos libres internamente, somos víctimas de las circunstancias. Lo que pasa afuera dicta cómo nos sentimos dentro. Pero podemos fortalecernos y empezar a elegir qué pienso, qué siento, qué atiendo. Entonces, las trabas internas, de forma muy breve, podemos dividirlas en cuatro. La primera, la más burda, son los patrones conductuales. Todos tenemos costumbres que se apoderan de nosotros y nos llevan a actuar en contra de nuestra salud, por ejemplo. Después hay el velo de estados aflictivos y emociones negativas. Y si tenemos un brote de ira, se apodera de nosotros también y nos lleva a actuar de una manera dañina. En un nivel más profundo tenemos el velo del egocentrismo, el miedo egocéntrico que nos lleva a ser reactivos y responder o reaccionar de una manera exagerada ante lo que es suceso. Eso produce emociones negativas que después producen acciones dañinas o torpes que crean conflicto en el mundo o dañan nuestra salud. Y lo más sutil de todo, pero la raíz de todo mal, es la ignorancia fundamental. Al no saber profundamente quiénes somos, la naturaleza de nuestra mente, imponemos un yo falso, lo que llamamos auto aferramiento, la cosificación del sujeto. Entonces, esa distorsión primaria es la que crea la sombra del miedo egocéntrico, ese vacío existencial que nos hace tan necesitados, tan reactivos, y eso es lo que produce emociones y eso es lo que produce acciones nocivas. Entonces, podemos trabajar conscientemente para eliminar estos velos. Con ética podemos neutralizar la conducta dañina. Con equilibrio atencional podemos superar la palanca emocional negativa. Con amor y compasión podemos neutralizar el miedo egocéntrico. Y, después, con sabiduría, primero intelectual y luego experiencial e intuitiva, podemos trascender el falso yo, el ego. Entonces, poco a poco podemos hacer cambios y tener cada vez más libertad. Y a lo mejor ese es el tesoro, la riqueza más importante que podemos lograr en esta vida. Porque tú puedes tener todo tipo de recursos externos, dinero, aliados, pero eso no es garantía de que vas a poder sobrellevar los altibajos de la vida. Entonces, la garantía es la resiliencia, la libertad que tenemos internamente. Y cuanto más libertad hay, más libres vamos a ser de las circunstancias.

30:40
Khenpo Rinchen. Y eso no solo nos permite sobrellevarlas, nos permite aprovecharlas. Porque si tú lees las biografías de los grandes, grandes en arte, ciencia, tecnología, política, grandes yoguis, personas realizadas, santos y santas, hay algo muy importante. Hay un denominador compartido entre ellos que son personas que pueden construir en los escombros. Lo que otros ven como derrota, ellos lo ven como una oportunidad de comenzar de nuevo. O sea, aprenden de todo, se nutren de todo. Y cuando fracasan salen aún más inspirados. Entonces eso viene de una libertad interna. Muchas gracias.

31:47
Mujer 4. Hola, Lama. Gracias por tus enseñanzas. Cuando hablamos de budismo, a mí siempre me viene el concepto de karma y siento que me cuesta comprenderlo en toda su dimensión. ¿Podrías ayudarnos a entender mejor qué es el karma?

32:05
Khenpo Rinchen. Muy bien. Es un tema vasto y profundo y, hoy en día, está en nuestro lenguaje cotidiano. Es parte de la RAE, del diccionario, pero aún no se comprende muy bien. Si tú observas como se usa en el día a día, cuando alguien de repente se tropieza, vemos: “Se lo merece. Se merece ese karma. Por torpe, por arrogante”. Entonces lo vemos casi como un castigo y nos alegramos, ¿verdad? “Que ese desgraciado reciba su merecido”. Pero el karma es simplemente una ley natural. No es una innovación del Buda. O sea, él simplemente presentó la ley que rige nuestro comportamiento, por decirlo así. Y creo que, independiente de nuestras creencias, todos creemos, de alguna manera u otra, en el karma: que cosechamos lo que sembramos. Incluso la ciencia cree en la ley de causa y efecto. El karma le agrega una dimensión moral, queriendo decir que nuestro estado interno, nuestra motivación, influye en los resultados. Queriendo decir que todo lo que tú haces conscientemente, voluntariamente, tiene repercusiones personales. Cada acción física, verbal, mental, produce un efecto. Y todo efecto necesariamente viene de una causa. La ley del karma, si la encaramos bien, no es destino. Literalmente es acción, energía, algo que estamos moviendo. Y nos empodera para hacer cambios significantes en nuestra vida. De forma simple, el karma nos ayuda a perdonar el pasado, aceptar el presente y adueñarnos del futuro. Perdonar el pasado en el sentido de que el karma nos permite regresar a cualquier acción que hemos cometido en el pasado y reevaluarla con otro marco y adquirir un aprendizaje. Tomar responsabilidad por lo que nos toca y sanarnos y aprender de esa instancia y procesar ese evento, ¿verdad? Y luego, en el presente, sabemos que aunque hay muchas cosas que están contribuyendo a nuestro momento, nuestra vida, nosotros somos el protagonista, ¿verdad? Y aceptamos la situación en la que nos encontramos, porque nosotros en el pasado la hemos forjado, construido. Y de cara al futuro, podemos ser el arquitecto de nuestro porvenir. Independiente a nuestra situación, podemos disminuir las causas y condiciones negativas y aumentar o mejorar las causas y condiciones positivas para garantizar, que sí o sí, el futuro sea mejor. Pero curiosamente, algunas personas no quieren tanta responsabilidad. Echan la culpa a los demás, aceptan su estado de mediocridad y se cruzan los brazos esperando un milagro. Que en el futuro, algo maravilloso, extraordinario, ocurra que les salve de esta desgracia, de esta miseria.

35:52
Khenpo Rinchen. Pero no es así. Si tú quieres ver un cambio en tu vida, lo tienes que crear tú. Y si tú das esos pasos valientes, vas a sentir mucho apoyo. Todas las fuerzas del bien van a llegar a respaldarte. Pero tiene que partir de tu iniciativa. Y la meditación es una expresión de crear un karma positivo en nuestra mente. Muy bien, algo a reflexionar.

36:30
Mujer 5. Hola, venerable Khenpo. Ha mencionado varias veces el término, la palabra felicidad durante esta entrevista. Sé que la misión de la organización Paramita habla de alcanzar la verdadera felicidad, la genuina felicidad. ¿Qué es para usted la verdadera felicidad?

36:54
Khenpo Rinchen. Es una gran pregunta. A lo mejor la pregunta más importante que nos podemos hacer en esta vida. Porque aunque todos somos diferentes, cada uno tiene su historia, cada uno es muy particular. En lo que importa somos idénticos. O sea, todos estamos animados por un anhelo básico de querer ser felices. O sea, queremos y buscamos paz y armonía. Buscamos conexión humana. Buscamos deleitarnos, gozo. Buscamos libertad. El problema es que no sabemos exactamente cómo lograrlo. Entonces, estamos tratando de conquistar algo ahí afuera, que nos haga sentir bien dentro. Entonces, el modelo de felicidad que perseguimos es un modelo de necesidad. Tenemos un deseo y, si logramos satisfacer ese deseo, vamos a sentirnos felices y satisfechos. Pero, desafortunadamente, no funciona. No funciona por mucho tiempo. Entonces, me gustaría compartir con ustedes, contigo, el modelo de felicidad que tiene el Buda, que es radicalmente diferente, una visión iluminada de lo que es la felicidad. Tan diferente que a lo mejor incluso tenemos que usar otra palabra, bienestar, para invitarnos a reflexionar con una mirada fresca. Entonces, desde la perspectiva del Buda, de un ser iluminado, algo que resaltó en su primera enseñanza, ‘Las cuatro Nobles Verdades’, o sea, qué es la verdad de la perspectiva de un noble, de un ser iluminado, dijo que no nos falta felicidad, lo que nos sobra es sufrimiento. Y la distorsión que produce ese sufrimiento, queriendo decir que ya somos suficientes. Y si logramos eliminar esas cuatro capas de distorsión que mencioné, los cuatro velos, surge, recuperamos un estado de plenitud, de paz, de armonía, de gozo, dicha y satisfacción y conexión real. Entonces, en la medida que reducimos los patrones conductuales, en esa medida surge un bienestar. En la medida que podemos, no solo gestionar mejor los estados emocionales, sino podemos superarlos y tener emociones sanas y positivas, surge un estado de bienestar. En la medida que podemos neutralizar el egocentrismo con amor y compasión surge un bienestar aún más completo y satisfactorio. En la medida que con sabiduría podemos neutralizar la ignorancia, la confusión fundamental, surge dicha y gozo absoluto. Y, a un nivel profundo, intuimos esa plenitud infinita, esa paz infinita, esa libertad infinita que es la mente primaria y queremos reproducirla ahí afuera. Pero algo material o limitado no puede llegar a satisfacer un estado infinito. Entonces no importa si tienes un yate, quieres dos. No importa si comes tu mejor manjar o postre favorito, quieres otra porción, otra porción, hasta que te empacha y ya no te gusta ese postre.

41:06
Khenpo Rinchen. O sea, no hay ningún recurso externo que nos pueda satisfacer. Entonces, la manera de llenar este vacío existencial es con luz. Despejar esa sombra y descubrir que no hay un deseo. El deseo es un reflejo, una proyección de nuestro ego. Entonces es algo muy profundo y no es todo o nada, blanco y negro. Podemos dar pasos en esa dirección en la medida que adquirimos un poquito más de libertad, ¿verdad? Una conducta más pura, un estado mental más sano, más equilibrado, un corazón más abierto, más inclusivo, una mente más lúcida y más despierta, nos vamos a sentir menos necesitados, más satisfechos. Entonces, esta es la pregunta más importante que nos podemos hacer. Es muy importante reflexionar sobre ello. Porque todos los proyectos que lanzamos allá afuera en el mundo están tratando de atender esta inquietud y, si están mal encaminados, nunca vamos a lograr estar plenamente satisfechos. Y al pasar del tiempo, por muchos intentos fallados, nos vamos, cómo diríamos, renunciando, ¿verdad? Se nos va apagando esa llama, ese espíritu. Y las personas empiezan a caminar con la cabeza baja, tristes, entregados, rendidos, aceptando un estado de mediocridad. Y mueren antes de morir. Entonces es muy importante no darse por vencidos. La vida puede ser mucho más bella, mucho más plena, si nos aventuramos para lograr liberarnos de estos velos. Muchas gracias.

43:18
Mujer 6. Hola, mucho gusto saludarte. En un mundo tan deshumanizado, donde hay tanto sufrimiento, desde la perspectiva del budismo, ¿qué papel juega el amor?

43:33
Khenpo Rinchen. El amor es indispensable y es algo compartido socialmente, culturalmente y en todas las tradiciones espirituales. Ya amamos, pero ese amor está un tanto contaminado por egocentrismo. Entonces es donde más podemos crecer, con más fuerza. Y no se requiere filosofía, no se requiere nada extraordinario, simplemente empatizar con los demás, considerarles, interesarnos por su bienestar. Y me recuerda todo esto a una historia de uno de los lamas, Tello Rimpoché, creo, en el antiguo Tíbet. No sé si os vais a identificar con esta historia, pero a mí me ayudó. En donde un lama muy famoso, muy importante, estaba viajando por Tíbet, yendo de peregrinaje y pasó por un pueblo y lo reconocieron. Entonces, naturalmente le invitaron al monasterio local a que dé una charla para inspirar y él, por supuesto, aceptó. Entonces, invitaron a toda la comunidad monástica, monjes, monjas y también todos los lugareños, todos los campesinos de esa zona, se llenó el templo y él eligió como el tema de su charla, conferencia, el amor bondadoso y la compasión. Y todos salieron muy inspirados. Los tibetanos no necesariamente aplauden, pero al acabar la charla se acercaron al Lama, al maestro, para agradecerle. Estaban muy agradecidos porque había compartido su experiencia, su conocimiento. Y, en ese lugar, había una ancianita que esperó su turno, muy humilde, muy paciente, porque quería acercarse al Lama, no solo agradecerle, pero presentarle una pregunta. Entonces, esperó su turno, fue la última en la fila y, finalmente, le dijo: “No sé si te entendí bien, por favor, aclárame tú mi confusión. “¿Es verdad que tú has dicho que yo tengo que amar a todos los seres como yo amo a mi único hijo?” Y el Lama dijo: “Sí, eso es exactamente lo que dije. Y la mujer dijo: ”Pues yo no puedo hacer eso. Yo no puedo amar a todos como yo amo a mi único hijo”. Y el Lama le respondió: “Pues creo que tú eres la única que me entendió”. Y eso es muy curioso porque, algunas veces, cuando escuchamos una verdad muy profunda y hay cierto rechazo, que lo vemos algo muy grande, muy inaccesible, eso es buena señal, que estamos descubriendo lo que implica. Si yo doy este paso y realmente me intereso, estoy muy volcado, muy interesado en los demás, entonces, ¿qué pasaría en mi vida? ¿Cómo cambiaría mi conducta, la forma que expreso, la forma que escucho?

47:18
Khenpo Rinchen. Entonces es bellísimo. Y cada uno de nosotros podemos dar un paso. Primero, amándonos a nosotros, aceptándonos a nosotros, reconciliándonos con nuestro pasado, eliminando esa culpa innecesaria y, después, amando nuestro futuro. Y, después, amando mejor a los seres queridos, cercanos. Y, después, amar incluso a desconocidos. Y, finalmente, el último reto es amar a los antagonistas, personas problemáticas que parece que están por ti, pero realmente están sufriendo mucho y su sufrimiento nos salpica y nosotros lo tomamos personalmente. Pero de la perspectiva de un Buda, de un ser iluminado, realmente no es opcional. O sea, nosotros los vemos como seres muy compasivos, amorosos. Pero un Buda dice: “Yo no amo a nadie, yo no soy compasivo, simplemente reconozco la realidad”. La realidad es ecuanimidad. La realidad es que todos merecen ser felices. Entonces, para ellos, amor y compasión es cotidiano, es básico, es necesario, ¿verdad? Entonces, para ellos incluso, el amor y la compasión no existe. El amor y la compasión existe para personas como nosotros que estamos obsesionados con nuestros intereses, que somos egocéntricos. Entonces, nosotros tenemos que hacer un acto voluntario para restablecer la realidad de la ecuanimidad. Entonces, a un nivel muy profundo, estas virtudes, realmente es algo que nosotros creamos, construimos, para llegar al punto de verdad que siempre estuvo. ¿Me explico? Muy bien, muchas gracias.

49:35
Mujer 7. Muchas gracias, Lama. Cuando hablamos de espiritualidad o religión nos solemos poner muy serias, muy serios y, al menos, solemnes. Me gustaría preguntarle por el papel que pueda tener la risa.

49:50
Khenpo Rinchen. La risa. Pues sí, yo creo que hay un extremo también en donde hay personas que no pueden estar en paz y siempre tienen que estar haciendo un chiste, aunque sea frívolo. Pero la sonrisa, la alegría, es muy importante, es muy importante. Y cuando somos demasiado serios realmente quiere decir que no hay una experiencia interna y, por lo tanto, tenemos una lectura muy literal. Hay mucho protocolo, somos muy rígidos, por decirlo así. Y me viene a la mente el recuerdo de uno de los grandes maestros, se llamaba Tashi Namgyal, y vivió la mayoría de su vida, aunque era tibetano, en Canadá, en Victoria. Y era viejito, por lo menos yo lo conocí cuando ya tenía 75 años, y era muy travieso. O sea, estaba siempre haciendo bromas a los demás. Tenía una cámara que en vez de sacar fotos lanzaba agua. Y, en su templo, que es un lugar así de interiorización, tenía una placa de un pescado desecado, como una trucha, que apretaba un botón y empezaba a bailar, con música. Y lo más travieso que hacía es, no sé si has participado alguna vez en un templo budista, cuando se entra se rinde homenaje a una imagen del Buda, se hacen unas ciertas plegarias, y en ese momento que es muy serio, que uno está expresando su devoción, su respeto, él tenía una máquina que soltaba un ruido de flatulencia, ¿se dice? ¿la forma más elegante? Entonces, para que las personas rompieran esa rigidez, se sintieran más natural, más tranquilos. Entonces, sí, los grandes practicantes que yo he conocido son muy respetuosos, muy atentos, muy silenciosos, pero a la vez son muy fluidos y muy relajados. Muy bien.

52:30
Hombre 3. Lama, con su permiso, ¿usted cree que es necesario aislarse de la sociedad para encontrar esa armonía, ese equilibrio?

52:38
Khenpo Rinchen. Muy bien. Muy buena pregunta. Solemos caer en extremos o tener una visión un tanto simplista. Y la respuesta es depende. Depende en que etapa te encuentres. Entonces, hoy en día hay dos frentes abiertos. Estamos lidiando con el caos externo, hay todo tipo de problemas que tenemos que resolver allá afuera, que incluye el parecer de otras personas. Y, después, hay el caos interno, el desequilibrio que arrastramos. Entonces, en algún momento de nuestra vida tenemos que alejarnos del caos externo para tener espacio y tiempo para lidiar con nuestro propio caos y sanarnos y lograr equilibrio interno. Entonces, en términos clásicos, esto se llama la fase de la cueva, en donde el meditador, el yogui, se aleja del ruido del valle, de la ciudad, del pueblo y busca un lugar idóneo, lo mejor que uno puede conseguir. Un lugar tranquilo, con personas muy sanas, una vida muy simple, una dieta muy simple para que pueda interiorizarse y resolver todos los traumas, todas las angustias, todas las inquietudes que arrastramos. Y cuando hacemos las paces con nosotros mismos y logramos ese equilibrio interno, regresamos otra vez más al valle, al pueblo, a la ciudad, y lidiamos con todo lo que es impredecible, todo lo que nos lanzan a nosotros. Y no solo, como dije antes, lo podemos sobrellevar, se convierte en terreno fértil para seguir creciendo y madurando. Y a esa segunda fase la llamamos la fase del valle, en donde el yogui errante camina y enfrenta todo lo que surja y lo integra en su desarrollo espiritual. Es parte del camino. Ahora, el desarrollo espiritual no se limita a la práctica formal en el cojín. Es parte de toda nuestra vida diaria. Y la última fase, para completar, es la fase del cementerio. Antiguamente, el reto final de todo yogui era buscar el lugar más hostil posible, ¿verdad? Y antiguamente era un osario donde depositaban los cadáveres. Entonces, ahí iban a meditar para incluso, en una situación negativa de muerte y demás, podían encontrar amor, equilibrio, divinidad. Entonces, estas tres macro etapas entre el desarrollo de un yogui a largo plazo, nosotros podemos emplearlas para lidiar con situaciones puntuales. Como micro etapas de cómo te relacionas con una persona. Entonces, si hay una persona, por ejemplo, que produce en ti mucha ira, mucha molestia, no incomodidad, pero un estado que te supera, que se apodera de ti, entonces quiere decir en relación a esa persona estás en la fase cueva, ¿verdad?

56:20
Khenpo Rinchen. Te tienes que alejar. Ahora mismo, para ti, es un cactus. No le abraces. Entonces, creas cierta distancia entre ti y esa persona. Y eso no resuelve el problema, pero te da espacio y tiempo para fortalecerte, para mejorar tu condición interna. Y después pasamos a la fase valle con esa persona que nos dejamos ver de vez en cuando, nos saludamos en la calle, vamos a un encuentro, a una fiesta y lo saludamos. Y la fase cementerio es: a propósito, te sientas en la mesa de esa persona y compartes todo el día. O, aún más, te vas de viaje de mochilero con esa persona que es el reto final. Entonces, el ejemplo más simple que se me ocurre es la comida, ¿verdad? A mí cuando llegué a España me dijeron: “Puedes hablar de cualquier cosa menos política y comida”. Perdón, voy a ser un poquito atrevido, si hay una comida que no te gusta, estamos en la fase cueva, la evitamos a toda costa. Pero de vez en cuando te puedes aventurar. Vas a un restaurante y le pides al camarero: “Tráeme lo que tú consideras el mejor plato del chef, el mejor plato del día”. Y tú aprendes a que eso te guste, ¿verdad? Y la fase cementerio, con la comida, ¿cuál es? Eliges el plato que menos te gusta, no sé cuál sería para ti, hígado con cebolla a lo mejor, y aprendes a que ese sea un plato sabroso que te maravilla. Porque, al fin al cabo, no queremos estar atrapados por preferencias muy arraigadas. Entonces, ¿cómo podemos vivir en un mundo cada vez más ajetreado, más veloz, más dinámico, más cambiante, en donde hay tantas tecnologías disruptivas que crean tantos retos? Pues todo depende cómo llegamos al encuentro. Entonces, si llegamos preparados, entrenados, con una mente en equilibrio, una mente en calma, podemos acomodarnos, podemos adaptarnos, podemos florecer en esa situación. Muy bien, muchas gracias.

59:06
Manuel. Hola, Lama. Soy Manuel, de Argentina. Muchas gracias por tu tiempo y tus palabras. ¿Cuál nos podrías decir que podría ser la mejor manera de vivir?

59:18
Khenpo Rinchen. Una pregunta muy grande. Pues creo que ayuda a entenderlo, por lo menos a mí me ha aclarado mucho el panorama, verlo en tres etapas. Porque muchas veces estamos viviendo la vida de otro. Nos despertamos un día y nos encontramos en un lugar, con unas personas, con un trabajo… Y no está completamente claro cómo llegamos ahí. Entonces, el primer modelo de vida es copiar lo que hacen los demás o heredarlo de nuestros antepasados, ¿verdad? O sea, estamos viviendo de acuerdo a lo que quieren nuestros padres, nuestra tribu, nuestra sociedad. Porque eso ofrece garantías. Si funcionó para ellos, seguramente va a funcionar para mí. Pero llega un momento que no te encuentras. O sea, no coincide con quien tú eres. Y muchas personas pasan a la segunda modalidad, que es la que propaga todo este movimiento de autoayuda que es: sigue tu corazón, haz realmente lo que te inspira, sé tú mismo. O sea, desarrolla una vida que es la que tú realmente quieras, que coincida con tus inquietudes, con tus necesidades. Y eso es mejor que la primera, porque por lo menos nos estamos adueñando de nuestra vida y va a estar alineada, va a ser afín a nuestros deseos, lo que nos gusta hacer, por ejemplo. No todos tenemos el privilegio de hacer eso. No siempre el país, las circunstancias, la economía permite hacer ese cambio. Pero muchas personas prefieren hacer algo que les gusta, ganar menos dinero, asumir algo de riesgo, pero ser sí mismos. Y hay una tercera modalidad que incluso puede ser mejor. Y la primera vez que lo vi fue en el gran tratado de Shantideva, un místico del siglo ocho. A lo mejor el tratado más importante del budismo, que se llama ‘El Camino del Bodhisattva’. Y nos dice que lo mejor que podemos hacer es, primero, aprender lo que es bueno, descubrir lo que es realmente beneficioso para nosotros a largo plazo y, después, aprender a que te guste. Muy raro, ¿eh? O sea, en vez de seguir un capricho, yo tengo esta necesidad si me da la gana de ir en esta dirección, realmente hacer una gran observación. Entrevistar a personas y, realmente, definir un plan de vida a largo plazo para asegurar que nosotros estemos satisfechos.

01:02:56
Khenpo Rinchen. Y eso es algo que a mí me ha aportado mucho valor. Es casi una reflexión que puedes hacer. Te imaginas madurando, envejeciendo, incluso te imaginas en el lecho de la muerte y te preguntas, a ese último yo, a tu mejor versión, la más sabia, la más madura: “¿Qué es lo más importante en esta vida? ¿Cómo quiero morir?” Porque, como dicen los lamas, y hoy en día está respaldado por muchos estudios, el sufrimiento más grande en esta vida es el arrepentimiento que tenemos en la muerte. Arrepentimiento de haber causado daño a otro, pero también arrepentimiento de no haber vivido, de no haber aprovechado las oportunidades. Eso duele mucho. Entonces, una bella meditación, reflexión, donde tú te conectas con ese futuro yo y creas una alianza. O sea, tú te comprometes a hacerlo feliz, a no hacer nada, de ahora en adelante, que pueda traicionar sus valores, que pueda causar daño a su salud también, pero que no pueda traicionar a sus valores. Y eso es lo equivalente a escribir el último capítulo de tu novela. Ya sabes como acaba tu vida y eso da mucha paz, mucha tranquilidad. Y quedan muchos capítulos por escribir, muchas aventuras, pero hay tanta tranquilidad, tanta valentía que surge, tanta autoestima de saber cómo acaba. Entonces, invito a todos a hacer esta reflexión. Imaginarse en esos últimos días y desarrollar amor, cariño, por ese último yo y comprometerse a hacerlo feliz, comprometerse a no traicionarlo. Y, de ahora en adelante, cada plan, cada acción, cada cosa que hacemos que esté encaminada en esa dirección, que sea parte de esa misión. Muy bien, muchas gracias. Queridos amigos, hemos llegado al fin de este encuentro. Ha sido maravilloso. Muchas gracias por las preguntas. Yo creo que siempre soy el que sale más favorecido. Yo aprendo más. Y, como mensaje final, solo queda animarlos. Yo creo de todos los temas que hablamos les animo a reflexionar. La vida es más valiosa de lo que imaginamos. Eso realmente me marcó a mí en mi juventud. Mi primer trabajo fue trabajar en un hospital y tenía que visitar a todos los pacientes. Un trabajo muy simple para alguien de 16 años. Le encendía la televisión a todos los pacientes. Y la mayoría de tercera edad, personas muy mayores en Estados Unidos, un tanto abandonadas por su familia, entonces, cuando veían un chico joven, les encantaba compartir toda su trayectoria, toda su vida.

01:06:41
Khenpo Rinchen. Algunas veces, muchas veces. Pero para mí fue fascinante porque a mí me gusta escuchar. Ahora me toca hablar, pero yo prefiero escuchar y aprender de los demás. Y es un privilegio escuchar la vida destilada de una persona. O sea, todo ese aprendizaje de 80, 90 años, se aprende muchísimo de lo que funciona, de lo que no funciona, ¿verdad? Y también desarrollar una gratitud muy sana por estar sanos, por estar en un momento en donde sí podemos hacer cambios. Tenemos facultades cognitivas, lucidez para realmente mejorar nuestro estado y mejorar la vida de los demás. Entonces, es muy curioso. Les invito a hablar con personas de 80, 90 años. Es diferente hablar de alguien que tiene 50, 60. Una cosa que era recurrente, aparte de los arrepentimientos que les conmovían, era lo impredecible que es la vida. La vida da muchas vueltas. No sabemos en dónde vamos a acabar y con quién vamos a acabar. Y hoy en día hay tantas cosas que nos ocupan. Parecen tan importantes, consumen tanta energía, provocan incluso peleas familiares que no se hablan, peleando por sus herencias y demás. Pero en esos momentos, en la última fase de esta vida, todo eso no tiene sentido. Todos los juguetes acumulados no tienen sentido. Las fotos con esta estrella, saludando al rey, tus títulos, no tienen sentido. El patrimonio, las cuentas en el banco, no tiene sentido. Incluso las experiencias que has vivido, hay ese dicho, “que me quiten lo bailado”, pues los años, la vejez y la muerte te quitan lo bailado también. Entonces, la clave está en llegar a esos últimos días viviendo una vida plena, sana, habiendo mejorado, contribuido a los demás y con cierto control, con cierta auto maestría, para poder transitar esa fase que, por lo menos para los budistas, es muy importante, no solo para morir en paz, pero para encaminarnos en otra vida, en un nuevo ciclo. Entonces, realmente les invito a explorar la meditación. Hay todo tipo de recursos gratuitos. Hoy vivimos en una época privilegiada. Tenemos a nuestra disposición todo el conocimiento de la antigüedad, de filosofía y demás. Nosotros tenemos la plataforma Paramita que ofrece muchas meditaciones guiadas, gratuitas. Pero, tarde o temprano, tú tienes que agarrar el volante y conducir tus propias meditaciones y ajustarlas a tus necesidades. Primero, por supuesto, aprende de los demás, practica en grupo si tienes amigos afines, explora la meditación y luego desarrolla tu práctica. Y luego llévala a tu vida diaria. Encuentra huecos durante el día para empatizar con los demás, para conectarte con los demás, para tener detalles generosos con los demás. Es muy, muy valioso. Entonces, como último regalito, si queréis podemos hacer un breve ejercicio.

01:10:56
Khenpo Rinchen. Si queréis participar, podemos hacer una muy breve meditación para simplemente despertar el interés, la curiosidad, descubrir el potencial que tenemos dentro. Y lo más importante es que el cuerpo esté cómodo, el cuerpo esté relajado. Te puedes sentar en tu silla, en tu sofá, en el suelo, con las piernas cruzadas. Las manos pueden estar sobre las rodillas o podemos adoptar la postura meditativa: la derecha sobre la izquierda, los pulgares se tocan. Y relajamos todo el cuerpo. Relajamos los párpados. Si queréis podéis dejar que entre un pequeño as de luz. Y para soltar todo ese estrés, toda esa tensión que arrastramos, vamos a hacer algunas respiraciones abdominales. Inhalando y exhalando por la nariz, respiramos profundo y lento. Aire puro y blanco que relaja y tranquiliza todo el cuerpo. Y al exhalar imaginamos que soltamos toda la tensión y rigidez en una nube gris. El pecho no crece hacia afuera, sino que respiramos hacia abajo, soltando el diafragma, imaginando que el aire llega hasta el abdomen. Respiramos profundo y lento. Aire puro y blanco que relaja y tranquiliza todo el cuerpo. Al exhalar también soltamos todo el ruido mental, la tensión de pensamientos y memorias que nos persiguen, preocupaciones que nos amenazan, liberando la mente de todo el ruido. Finalmente, cuando te sientas relajado o relajada, suelta también la respiración, permitiendo que el cuerpo respire solo, que recupere su ritmo natural, como las olas del mar. Pasamos ahora a interiorizarnos. Sentir el cuerpo, el peso del cuerpo. Sentir la piel, la temperatura de la piel. Y ahora hacia adentro, conectarnos con la respiración interna. El flujo del aire, los movimientos del cuerpo con cada respiración.

01:14:29
Khenpo Rinchen. Finalmente, contentos y satisfechos, atendemos la respiración. Conscientes de la fase de inhalación, conscientes de la fase de exhalación. Conscientes de la fase de inhalación. Conscientes del instante de retención. Conscientes de la fase de exhalación. Presenciamos la respiración invirtiendo allí toda nuestra energía, toda nuestra atención. Dejando que todo lo demás transcurra a su propia voluntad. Muy bien. Para concluir, respiramos profundo tres veces. Tomando conciencia del cuerpo y la postura. Tomando consciencia del entorno que nos rodea. Finalmente, con la tercera exhalación, integrando este estado de armonía, de paz y equilibrio a nuestra vida diaria. Muy bien. Si quieres, si dispones de más tiempo, puedes poner pausa al vídeo e invertir más tiempo en atender la respiración. Pues, queridos amigos, encantado una vez más de compartir con ustedes. Les deseo lo mejor en vuestra vida. Desarrollo personal, espiritual. Gracias.