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El misterio de Göbekli Tepe

Tito Vivas

El misterio de Göbekli Tepe

Tito Vivas

Arqueólogo


Creando oportunidades

Tito Vivas

Tito Viva es arqueólogo y divulgador especializado en civilizaciones antiguas y pensamiento histórico. Su trabajo combina el rigor del método científico con una profunda reflexión sobre los grandes interrogantes humanos que atraviesan la historia.

A lo largo de su trayectoria ha investigado el Antiguo Egipto, los mitos fundacionales y los relatos pseudocientíficos que han moldeado nuestra visión del pasado. Defiende una arqueología crítica, multidisciplinar y abierta al diálogo con otras ciencias como la astronomía o la astrofísica.

Para Tito Viva, estudiar el pasado no es una forma de evasión, sino una manera de entender quiénes somos hoy. La historia, sostiene, no predice el futuro, pero nos ofrece patrones y advertencias que siguen siendo profundamente actuales.


Transcripción

00:00
Tito Vivas. La arqueología no sirve para saber qué va a ocurrir, pero sirve para saber qué ha ocurrido hasta llegar hasta aquí. Y cuando uno analiza todo ese devenir de información, podemos ver, por ejemplo, que hay patrones, que no hemos cambiado tanto, que la historia de la humanidad en realidad es cíclica, y que el ser humano, de forma individual o sobre todo de forma colectiva, reacciona de formas muy parecidas a problemas similares. Es decir, la arqueología no nos va a permitir predecir el futuro como si fuera una bola de cristal, pero sí que nos va a permitir generar una serie de patrones que nos lleven a advertencias. Y que nos permita decir: “Ojo, que por este camino la historia nos dice que acabamos así”. ¿Qué es lo que haremos después? Acabar así, porque también nos lo ha demostrado la historia. Cuando nosotros pensamos en Egipto, lo primero que nos viene a la cabeza son las pirámides. Pero ocurre también lo contrario, que cuando pensamos en pirámides, generalmente los primeros lugares que nos vienen a la cabeza son de Egipto. Y en realidad no es así. La pirámide no es un invento egipcio. La pirámide es un invento humano. No solamente es una estructura que desde un punto de vista técnico tiene toda la lógica del mundo porque se sustenta a sí misma. Es decir, si tú necesitas elevar un edificio en altura, lo primero que necesitas es que la base sea más ancha que la altura, que la cima. Eso lo sabían en Egipto, pero lo sabían en Perú y lo saben incluso los niños en la playa cuando construyen un castillo de arena sin necesidad de que venga una civilización ancestral a decirles cómo tienen que construir el castillo de arena. Pero no solamente es una respuesta técnica, es que es una respuesta mental. Porque la pirámide no deja de ser una metáfora de la elevación hacia lo sagrado. Eso es lo primero que tenemos que saber de las pirámides. Son una estructuración de la mente del ser humano desde que vivíamos en cuevas. Generalmente el aspecto divino, todo lo que tiene que ver con aquello que va a trascender nuestro conocimiento, tiene mucho que ver con el cielo. Prácticamente todas las civilizaciones antiguas, que pensad que la mayoría son agrícolas, pues obviamente van a tener una responsabilidad muy grande en el control de lo que está ocurriendo en el cielo. Por lo tanto, todo lo bueno, todo lo que tiene que ver con que haya una buena cosecha, me da igual que sea un buen clima, que sean las lluvias, todo eso va a venir del cielo. Todo lo que puede ser dañino vendrá y ocurrirá de noche. El sol es importantísimo. Por lo tanto, toda civilización que empieza a desarrollar un pensamiento, una creencia, mirará hacia el cielo. Y cuando esa sociedad empiece a volverse más compleja, y empiecen a separarse esos estratos sociales, los que están más cerca de la divinidad tendrán que estar más arriba y van a tener la necesidad de ascender hacia esos lugares.

03:16
Tito Vivas. No siempre van a tener montañas. Hay muchas civilizaciones donde lo sagrado está en la cima de sus montañas, desde los Apus, que es como llaman a las montañas en Perú, hasta en el Olimpo. Me da igual si te vas a la antigua Grecia, los dioses de la antigua Grecia viven en lo alto de una montaña. La montaña siempre es un lugar sagrado porque te eleva. Las civilizaciones que no tienen montañas las construyen, ni más ni menos. El uso que le den a esa montaña luego ya es distinto. Y aquí vamos de lo genérico a lo particular, que es Egipto. En Egipto las pirámides tienen un carácter funerario. En otros lugares son templos, en otros lugares son simples lugares sagrados, en otros lugares son zonas de sacrificio. En Egipto principalmente son tumbas. No todas. Aquí habrá gente llevándose las manos a la cabeza. “Un egiptólogo que está diciendo que no todas las pirámides son tumbas”. Que nadie se asuste, son monumentos funerarios. A lo mejor no se ha enterrado a nadie dentro, pero no deja de ser un monumento funerario. Eso es principalmente lo que sabemos de ellas, que responden a un desarrollo de pensamiento que la élite que va a hacer uso de ese desarrollo del pensamiento, que va a estar más cercano a la divinidad, se tiene que elevar y que en el momento de trascender la muerte hacia lo que vaya a suponer la eternidad, dentro de la creencia egipcia, tiene que ver con el ascenso, el ascenso al cielo. El ascenso a las estrellas que no mueren, la vinculación con el ciclo del Sol, todo lo que tenga que ver con el cielo. A partir de ahí podemos ya concretar por cada una de las pirámides cuáles serían sus pormenores, porque pirámides en Egipto hay más de 120 y no todas son iguales. Y tenemos perfectamente desarrollada toda una evolución, un cenit y luego una crisis en la construcción de pirámides, hasta que llega un momento en el que deja de tener sentido construir pirámides. No solamente porque cuesta mucho, sino porque el propio pensamiento va a evolucionar hacia otras cuestiones donde a lo mejor ese ascenso ya no es tan necesario. Todo responde siempre a un criterio de pensamiento humano, porque la pirámide en todas las civilizaciones es un invento humano.

05:43
Alejandra. Hola, Tito, soy Alejandra. Quería preguntarte: ¿por qué crees que todavía se sigue creyendo que las pirámides fueron construidas por los extraterrestres?

05:51
Tito Vivas. Ahí hay una respuesta implícita. Se da a entender que, a ver, alguien ha venido ya a decirnos que esto no es así. Y se sigue creyendo que fueron los extraterrestres. Y además hay otra clave en la pregunta y es el verbo, por qué se cree que las hicieron los extraterrestres. La respuesta rápida y corta es porque es fácil. Lo que tiene la pseudociencia o la narrativa del misterio es muy amena, es muy divertida. Nos está contando una historia, no solamente por esta cuestión de que no es exigente y no genera una posición incómoda, sino que además es ese tipo de narrativas, ese tipo de planteamientos, me da igual extraterrestres u otro tipo de esoterismo o energías, sacras, porque en Egipto te encuentras absolutamente de todo. Todo lo que cabe en el mundo del misterio parece ser que tiene algo que ver con Egipto. Todo eso no viene de la lógica, viene del corazón, viene de la emotividad. Donde la ciencia te coloca en una posición incómoda y te dice: “Venga usted que le vamos a explicar esto”, el mundo de la pseudociencia te abraza, te dice: “Ven aquí que yo te entiendo, ya verás. Tú y yo somos los que tenemos la mente abierta”. Te hace partícipe de algo diferente. Eso lo hace desde la emotividad. Eso lo hace desde los sentimientos, no desde la lógica ni desde la razón. Por eso es muy fácil crear una narrativa pseudocientífica y es muy difícil luego tumbarla. Fíjate, porque la teoría de los extraterrestres no es de ahora, no es hija de nuestro tiempo. Esa teoría, la gente se piensa que la inventó Erich von Däniken, ni siquiera nació con el famoso libro de ‘Carros de los dioses’ de Erich von Däniken que vendió millones y millones de copias. Había nacido antes. De hecho, había nacido casi con Julio Verne, con Lovecraft y con todos estos relatos y estos discursos que nos llevaban hacia el terror cósmico. ¿Qué es lo que ocurre? Que esa teoría o ese planteamiento o esa hipótesis, como lo queramos llamar, surge en pleno boom por el conocimiento del espacio. O sea, los miedos atávicos, los monstruos ya no venían del fondo marino, venían del espacio. El ‘Carros de los dioses’ de Erich von Däniken se publica en plena carrera espacial en los años 60. Por lo tanto, a día de hoy, y eso se veía perfectamente en tu pregunta, está obsoleta. Y sin embargo seguimos creyendo que fueron dioses. ¿Por qué? Porque nos quedamos con la parte emotiva de ese relato y de ese discurso, eso no nos lo quitan. Pero claro, la otra parte de la pregunta era el verbo creer. Cuando uno saca toda la retahíla sobre las pirámides, o sobre lo que sea, y da sus argumentos, sí es verdad que hay una parte de gente que, como yo os he dicho antes, que te dicen: “¿Y eso para qué sirve?”

08:51
Tito Vivas. Pero hay otra parte que yo creo que a lo mejor es incluso mayoritaria, que te dice: “No me lo creo, no me lo creo”. Y usan el verbo creer, como si la ciencia fuera democrática y funcionara en base a lo que la mayoría cree. No sé, la mayoría creemos que existen los unicornios, pues la ciencia dice que los unicornios existen. No, a la ciencia le da igual lo que usted y yo creamos. Entonces no es una cuestión de creencia o no creencia. Es una cuestión de: apliquemos un método científico y veamos lo que, si no las evidencias sí los indicios, por lo menos nos indican. Pero la gente tiene muy dentro esa vis emotiva, y te responde desde esa vis emotiva y por eso te dicen: “No me lo creo”. Porque en el fondo lo que están respondiendo no es una necesidad científica, es una necesidad emotiva. Hay otra segunda vertiente de esa parte de la creencia pseudocientífica que a mí juicio tiene casi una problemática mayor. Obviamente, esto que hasta ahora os he comentado es problemático desde el uso que hacemos de la información y cómo la vendemos para el consumo de las personas interesadas. Pero la otra parte, la otra vertiente, es más problemática porque lo que lleva implícito es que la creencia de este tipo de teorías parte del hecho de que las civilizaciones antiguas no pudieron ser capaces de construir esos monumentos, esas obras. Eso tiene incluso un tinte racista. Y es algo que a mi entender nunca he llegado a comprender el motivo, porque en realidad es negar que quienes construimos esas cosas fuimos nosotros. La humanidad es la humanidad. O sea, los egipcios no eran unos señores raros que construían cosas que nosotros seríamos incapaces de construir, que es otra de las grandes falacias que utilizan en el mundo del misterio. Pero en ese ejercicio, para mí ilógico e irracional de alteridad, lo han llevado a tal extremo que incluso ese otro ni siquiera puede ser un ser humano, tiene que ser una civilización extraterrestre. No podemos ser capaces nosotros de desarrollar las matemáticas, la astronomía, la arquitectura, la capacidad técnica para hacerlo, solo porque lo estamos enfocando con una visión completamente presentista. Claro que hoy en día no tiene sentido construir una pirámide. No es que no se pueda hacer, es que no creo que haya un promotor que se quiera meter a construir una pirámide porque se arruina al tercer mes, pero eso no significa que no se pueda hacer. Es más difícil construir una catedral gótica que una pirámide, por no hablar ya de edificios y rascacielos. Es más difícil elevar un avión y que vuele que elevar una pirámide de 150 metros. Y lo hemos hecho, nosotros, los seres humanos. Entonces, restarle a nuestros antepasados esa capacidad para mí es problemático y amoral. Creo que tiene un toquecito racista.

12:14
Hombre 1. Hola, Tito. El conocimiento que ha llegado a la inmensa mayoría del antiguo Egipto ha llegado a través de las películas de Hollywood. Y como tú has dicho en alguna conferencia, con la banda sonora de Indiana Jones. Esos mitos que todos creemos, ¿qué tienen de verdad y qué tienen de falso?

12:34
Tito Vivas. Obviamente el cine ha moldeado, para bien y para mal, la figura del arqueólogo, del aventurero, de la historia en general, no solamente estamos hablando de películas de Indiana Jones. Pero fíjate, aquí sí que yo no culpo al emisor, sino al receptor. Yo creo que aquí la culpa no es del cine. Aquí la culpa es del uso y disfrute que nosotros hacemos del cine y hasta donde lo queremos llevar. El cine, una película, su función es entretener, es divertir. Yo creo que no se le puede exigir educar, que si lo hace está de maravilla, pero sobre todo es entretener. Otra cosa es que estemos viendo un documental. Obviamente a un documental sí hay que exigirle rigor, que a veces es mucho pedirle a un documental, pero a una película no. Entonces, claro, yo creo que tenemos que ser conscientes, o por lo menos estas personas que se rasgan las vestiduras cuando Christopher Nolan hace una nueva versión de la Odisea y le coloca un casco de Batman a Odiseo, yo creo que tenemos que tener en cuenta, obviamente que eso es cine, es una interpretación que el equipo que está llevando a cabo esa película decide hacerlo de esa manera, y no podemos esperar o exigir que tenga un cierto rigor histórico. Obviamente, cuando nosotros nos enfrentamos a la Cleopatra de Elizabeth Taylor, no estamos viendo o no esperéis ver una Cleopatra fidedigna de lo que pudo ser el personaje histórico. Estamos viendo a una señora voluptuosa que para disfrute de muchos responde más a las exigencias y criterios de la época, desde un punto de vista marketiniano, porque la película tiene que vender, que dé una preocupación porque el rigor histórico sea si realmente la alfombra de la que salió la muchacha era tal y como aparece en la película. El cine, en el fondo no es más que un nuevo formato para contar mitos. Y eso responde a una serie de criterios que te los vas a encontrar desde ‘La Odisea’ de Homero hasta ‘La Guerra de las Galaxias’. O sea, el paradigma del héroe que se enfrenta a un problema, que cuenta con un amigo, que tiene un maestro que lo inicia, que tiene una contraparte sentimental, eso te lo encuentras en el relato, en el mito y en la leyenda precisamente para responder absolutamente todas las preguntas que el ser humano se hace en muchos aspectos. Y eso no ha cambiado. El cine ha heredado y lo ha llevado a otro formato. Aquí el error lo cometemos nosotros al creer que ese formato en realidad nos está contando una verdad, y no un mito reinterpretado. Ahora sí, yo rompo una lanza a favor del cine. Claro diréis: “Tú que viajas con sombrero, no vas a decir lo contrario”, obviamente. Y es que para mí una película histórica, me da igual que sea ‘Los diez mandamientos’ que ‘Troya’, la que queráis, elegid la que más os guste, no es el final de la historia que nos tienen que contar.

15:47
Tito Vivas. Para mí ojalá fuera el principio. El cine, el teatro, la literatura o el arte. Si mueve una conciencia y despierta un interés, pues la semilla ya está sembrada. Que arranque el camino desde ahí. Los que se quedan criticando que la película no tiene criterio histórico es porque se creen que ese es el plato ya servido. A lo mejor si le giran el enfoque 180 grados y dicen: “No, esto es el arranque. Aquí me han contado una historia que yo desconocía o conocía, pero me la han contado de otra manera y me ha despertado un interés, una inquietud. Pues a partir de aquí me pongo en marcha. Pero no podemos exigirle al cine rigor porque no es su cometido. Es el entretenimiento.»

16:33
Hombre 2. Hola, Tito. Volviendo sobre la utilidad de las humanidades y la arqueología, yo te quería preguntar: la arqueología se utiliza para indagar sobre el pasado, ¿pero podría servir para predecir el futuro, las cosas que están por llegar?

16:50
Tito Vivas. Es una pregunta muy bonita y la voy a reventar de entrada porque hay que ser honestos, no. No, por desgracia no. Pero bueno, vamos a ahondar en ello, ¿vale? Yo tampoco quiero romperle el corazón a nadie ni tirarme piedras a mi propio tejado. La arqueología, volviendo al mundo del cine, hay una frase espectacular en las películas de Indiana Jones. Cuando Indiana Jones está dando clase en la universidad, dice: “La arqueología busca el hecho, no la verdad. Si es la verdad lo que les interesa, el profesor no sé qué da filosofía al fondo. Busca el hecho. Y luego

18:49
Mujer 2. Hola, Tito. Encantada. Y hablando de futuro, ¿cómo crees que nos estudiarán dentro de mil años?

18:57
Tito Vivas. No quisiera ser yo el arqueólogo que tuviera que estudiarnos dentro de mil años. No es fácil responder a esa pregunta. Porque precisamente una de las cosas que acabamos de decir es que, desde un punto de vista arqueológico, la información la sacamos de los restos que dejamos. Y nosotros, ahora mismo, probablemente estamos en el momento de la humanidad en el que más información generamos. Pero claro, información no es conocimiento. Y gran parte de esa información la estamos generando de forma digital. A lo mejor podemos caer en el pensamiento de que a partir del siglo XX esto era la panacea de la información y de la documentación. Tenemos registros grabados en audio, en imágenes, pero todo eso es muy frágil y de hecho los patrones históricos nos lo demuestran. Una biblioteca de Alejandría digital puede llegar y desaparecer en cualquier momento. Entonces, ¿qué fuentes o qué evidencias son las que vamos a tener que analizar dentro de mil años para saber cómo era la sociedad que tenemos hoy en día? Es decir, a lo mejor el hecho de que dentro de mil años los arqueólogos se enfrenten a un gran vacío de información, porque toda esa documentación que nosotros estamos creando ahora de forma digital desaparece, hable realmente de lo que somos como sociedad hoy en día. Vuelvo a recuperar el caso de la Biblioteca de Alejandría. Hubo un momento en el que se pensó que eso era como un cénit, un sumun, un culmen del conocimiento. Y aquello no desapareció por accidente. Desapareció porque la propia sociedad cambió, evolucionó, las creencias, los pensamientos, y alguien llegó y activó una chispa. Ocurrió en la Biblioteca de Alejandría y ha ocurrido en infinidad de sitios a lo largo de la historia. A lo mejor dice más de nosotros lo que destruimos que lo que creamos. Yo no sé lo que se van a encontrar en un futuro. Yo no sé si habrá o no habrá información. Lo que sé, o por lo menos creo, es que sea la información que sea, se van a seguir enfrentando al mismo problema que tenemos ahora, que es transportarlo a una realidad social. Por ejemplo, en el antiguo Egipto, podemos llegar a pensar que sabemos mucho del antiguo Egipto, y sabemos mucho del antiguo Egipto, pero todo lo mucho que sabemos del antiguo Egipto lo hemos visto a través de una ventanita así de pequeña. Porque toda la información que nos ha llegado a través de la arqueología, esos hechos, nos hablan de la élite, y no solamente de la élite, sino de un momento muy concreto de la vida de la élite, que generalmente es su creencia religiosa y funeraria, lo que aspiran en el más allá. Claro, eso es una visión muy sesgada de lo que era la vida, la historia, la sociedad, el día a día del antiguo Egipto. Si con la ingente cantidad de información que tenemos del antiguo Egipto somos conscientes de que la visión es tan minúscula, que es tan parcial, imagínate si no existiera esa información.

22:24
Tito Vivas. Los grandes vacíos que tenemos en la historia de muchas civilizaciones, la época oscura de la Edad Media, todo esto no significa que no ocurrieran cosas, significa que precisamente algo ocurrió. Entonces yo creo que esos silencios hablan más que lo que sí se dice. Y van a poner o van a generar un gran problema en el futuro si esa información desaparece, porque les va a sesgar todavía mucho más el conocimiento de la sociedad de la que hablaban esos hechos. Y muchas veces la ausencia de información a lo mejor aporta igual o más conocimiento. Lo que no puedo saber es qué va a ocurrir. A mí me da miedo. A mí me da miedo porque hace años que las fotografías que hago en mis viajes y en mis expediciones las hago con el móvil, y el móvil me dura dos años. Entonces, el día que se te rompe un teléfono móvil, un disco duro, has perdido gran cantidad de esa información. Eso puede ocurrir. Y si ocurre, pues va a llegar un momento en el que no sabemos cuáles van a ser las fuentes ni cómo se van a interpretar. Para mí ese es el gran problema.

23:31
Hombre 3. Bueno, siempre es un placer escucharte, esto está claro. Yo quería preguntarte simplemente, si pudieras elegir de todas las grandes expediciones de la historia, ¿en cuál te hubiera gustado estar o cuál elegirías?

23:47
Tito Vivas. Yo hay una cosa que admiro y todavía no llego a comprender de esas figuras, de esos grandes exploradores, un Pedro Páez que es nuestro y que descubrió las fuentes del Nilo en Etiopía. Era gente que con 17 años, 18 años, se lanzaban al mundo. Yo siempre he dicho que esta gente tenía menos aprecio por su vida que cualquier otra cosa. Se la jugaban en el momento que ponían un pie fuera de casa, y aún así realizaban epopeyas y empresas y viajes que los llevaban a recorrer el mundo entero. ¿A cuál me hubiera encantado sumarme? A cualquiera de ellas. Bueno, a cualquiera no, voy a ser sincero. Me uniría antes a una travesía ártica que a una por el desierto. Me voy antes con Amundsen al Ártico que con Burton al desierto, porque yo el calor lo llevo muy mal. Pero independientemente de eso, no sé, un Ruy González de Clavijo que salió desde la corte de Felipe II para llegar hasta la corte del Amir Timur, allí en Uzbekistán. Ahora, si yo tengo que elegir una. Si me dices: “Oye…” Se te aparece el hada madrina y con la varita mágica te dice: “Te concedo que formes parte de la expedición que tú quieras”. Yo me voy a conocer a Howard Carter. Eso, todos lo que hacéis así es porque me conocéis. A mí me hubiera gustado hacerme amigo de Howard Carter, porque es una de esas figuras, primero, que más me ha inspirado. Yo creo que todos los que nos dedicamos a la arqueología, y sobre todo a la arqueología del antiguo Egipto, es un referente. Pero también es una figura que tiene muchas sombras, luces y muchas sombras. Más sombras que luces. Era una persona muy extraña. Era una persona arisca, dicen. Era una persona conflictiva. Era una persona a veces violenta. No se le conoció relación sentimental ninguna. No tuvo descendencia, obviamente. Bueno, no sé si alguno ha leído el libro que yo escribí en su momento, ‘Tutankhamon, Howard y yo’. Ese libro surge, os voy a contar la anécdota, rápidamente. Estamos en el año 2022, centenario del descubrimiento de la tumba, y a mí me llega uno de mis editores que dice: “Oye, ¿qué vas a hacer por el centenario del descubrimiento de la tumba?” “Pues no había pensado celebrarlo de ninguna manera”. “No, no, que si no vas a escribir algo”. Digo: “¿Qué voy a escribir sobre Tutankamon que no se haya escrito ya y mejor de lo que podría hacerlo yo?” “No, hombre, pero Tito Vivas tiene que decir algo, tiene que contar algo”. Yo decía: “Yo, lo que sé de Tutankamón es porque lo he estudiado. Si lo he estudiado es porque alguien ya lo ha escrito. Con lo cual, ¿qué puedo aportar yo? ¿Mi fascinación por el personaje? ¿Mi fascinación por el descubrimiento?” Y me dijeron: “Sí. Cuéntanos tu fascinación por el personaje, porque no nos la has contado”. Y entonces ahí es donde me di cuenta que lo interesante era cuando todo el mundo estaba mirando a Egipto, a lo mejor había que mirar a Inglaterra.

26:51
Tito Vivas. Y decir: “¿Quién era este señor y de dónde vino? ¿Qué es lo que le movió?” Porque era terco, obstinado, Howard Carter no se rendía. Y ahí es donde di con una clave, a través de una página web extrañísima, me acordaré siempre. Una página web de estas ochenteras que parecía la que había hecho Homer Simpson, que salía él así bailando, donde un señor, que era un señor británico, un señor muy mayor que se dedicaba a hacer crónicas de su pueblo, que vivía cerca del castillo de Lord Carnarvon, pues en su página web, cuando hablaba del V conde de Carnarvon, decía: “Bueno, y Howard Carter también estaba por allí y era un personaje conflictivo. Pero es normal teniendo en cuenta que tenía autismo”. Claro. Esa cara fue la que se me quedó a mí cuando dije: “Esto yo no lo había oído nunca, pero podría ser la respuesta a todas esas preguntas que yo tenía sobre Howard Carter”. Era un tío complicado. Era un tío de un carácter arisco, a veces violento. No sabía relacionarse con la gente. Era muy obstinado. Era muy cuadriculado. Y además tenía una serie de dones, era metódico, era un dibujante impresionante, con una visión fotográfica espectacular. Y entonces ahí es donde dije: “Pues hombre, es que este personaje es más interesante que Tutankamon. Él es más interesante que su descubrimiento”. Entonces, poder participar en esos 14 años, 14 años de excavación, siete fuera del valle, siete dentro del valle, pero incluso antes. Howard Carter se va a Egipto con 17 años como dibujante. Por eso te digo que era una época en la cual esta gente salía de casa y dejaba absolutamente todo atrás. Y no creo que lo hicieran con el convencimiento de: “Voy a hacer algo grande en la vida. Algún día habrá un tío con un pañuelo naranja en una charla, hablando de mí”. No, no creo que nadie pensara eso. Y sin embargo lo hacían. Lo hacían por voluntad, por emprendimiento, por convicción. No lo sé qué era lo que les movía. Pero el descubrimiento de qué era lo que mueve a esas personas, la obstinación de Howard Carter. No sé, la temeridad de un Amundsen, el convencimiento de un Pedro Páez, yo creo que eso lo hemos perdido en el mundo del viaje y de la exploración. Hoy en día la aventura está muy relacionada con el deporte extremo. Ya no hay expediciones o exploraciones científicas, académicas, culturales… Y si las hay, no las cuentan porque aburren. Entonces creo que parte de esa emoción de decir: Me la juego» Yo hay mucho mundo todavía que no conozco y me voy a ir a explorarlo. ¿Que no soy pionero? Es que no lo pretendo, ni he dicho que lo sea. Al contrario, me inspiran los que fueron pioneros. Y a mí me divierte mucho rememorar, en pleno siglo XXI, cómo sería hoy una expedición del XVIII o del XIX. Jugar a eso a mí me divierte. Y es más, tengo la suerte de haberlo convertido, en parte, en mi profesión, con lo cual no me puedo quejar.

30:18
Tito Vivas. Yo trabajo donde otros se divierten.

30:22
Mujer 3. Hola, Tito. Una de las cosas que más fascinación nos produce cuando descubrimos culturas antiguas es su espiritualidad. ¿Por qué crees que nos llama tanto la atención?

30:35
Tito Vivas. Pues porque en el fondo no hemos cambiado, porque en el fondo el ser humano, desde la antigüedad hasta ahora, sigue respondiendo a los mismos miedos, a las mismas inquietudes. Tenemos miles de años de historia y de evolución. Hemos avanzado muchísimo y tenemos unas tecnologías increíbles que, es más, evolucionan exponencialmente de una forma casi incontrolable, vertiginosa y casi que da miedo, pero en el fondo los grandes problemas de la humanidad siguen siendo los mismos. Una de las grandes preguntas que siempre me hacen, un poco en relación a esta, ¿por qué nos fascina tanto el antiguo Egipto? Y yo siempre respondo lo mismo: “Porque toca la fibra sensible del ser humano”. Los grandes miedos del ser humano, el gran desconocimiento del ser humano es quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Y las civilizaciones antiguas han respondido a eso a través de la espiritualidad. Esa pregunta, a día de hoy, sigue sin respuesta. Con lo cual, encontrar un denominador común a lo largo de toda la historia genera cierta tranquilidad, genera cierto recogimiento. Por eso nos encontramos, pues no sé, gente, nos iba a poner como ejemplo, me ha venido a la cabeza decir: “Un señor de Carabanchel que se va a Nepal a encontrarse a sí mismo”. ¿Por qué? Porque va buscando respuestas a dudas existenciales, y encuentra de repente un exotismo, otra visión distinta a la que en su cultura le han enseñado, que de repente le hace salir de su zona de confort, pero él conecta con ese mensaje, porque es una respuesta a la misma inquietud, con otro color, con otro olor, con otro sabor, con otro contexto. Yo no sé si los señores de Nepal vendrían a Carabanchel a encontrarse a sí mismos. No sé si a la inversa también funciona. Pero en el fondo es dar un círculo para volver al mismo punto. Con lo cual es normal que a la hora de enfrentar este tipo de pensamientos, que en el fondo están respondiendo, como decía antes, a la parte emotiva, no a la parte racional, encontremos puntos de conexión, encontremos denominadores comunes. Y tiene toda la lógica y todo el sentido del mundo como civilización y como sociedad. A lo largo de la historia, si algo nos ha enseñado precisamente nuestro propio desarrollo y evolución de pensamiento es que, para entendernos entre culturas diferentes, los puntos de encuentro generalmente suelen ser esos: las respuestas a las mismas inquietudes. Pero es eso, es porque mientras el ser humano siga teniendo preguntas sin responder, siga teniendo una serie de ausencias y carencias a sus miedos más básicos, a sus inquietudes más profundas, que son la trascendencia después de la muerte, el sentido de la vida, el qué hacemos aquí, pues va a seguir teniendo la necesidad de dar una respuesta espiritual.

33:43
Tito Vivas. A ver, la ciencia hace lo suyo y va aportando ideas en ese sentido. Pero generalmente el punto, el nexo, el encuentro común, lo vamos a seguir teniendo en la espiritualidad. Y yo creo que ese es el motivo por el cual las distintas religiones, ya sean vigentes u obsoletas, funcionan como caminos convergentes para que muchos de los que nos acercamos a las civilizaciones antiguas, por ocio o por pasión o por turismo, pues encontremos que lo que primeramente nos atrapa es eso. Porque es lo primero que nos toca de nuevo el corazoncito y la emoción. Luego ya vendrá el análisis lógico y científico de todo eso. Y por eso yo creo que seguirán siendo vigentes esas emociones a la hora de encontrarnos con esas civilizaciones antiguas. Mira, te pongo dos ejemplos precisamente de estas dos vertientes que acabo de comentar y te las cuento a modo de anécdota de lo que yo me he podido encontrar en mis viajes. A lo mejor no tanto estudiando civilizaciones antiguas o religiones antiguas, que también, pero sobre todo algo que se puede ver a simple vista en un viaje. En el templo de Karnak, en Egipto, hay una pequeña capilla, un templo aislado que está dedicado a una divinidad que se llama Taj, que generalmente es un lugar que está cerrado. Como están cerradas las cosas en Egipto, llegas allí, le invitas a un señor a un té y el señor, qué casualidad, tiene la llave, y está dispuesto a hacerte un favor. Son así de generosos. Bueno, pues quien conoce esa capilla, quién conoce ese lugar, va hasta allí con el coste del té en el bolsillo porque quiere que le abran una sala concreta que hay en ese templo. Y en el interior de esa capilla, en el interior de esa sala, que está a oscuras, hay una estatua preciosa de la diosa Sekhmet, la diosa leona egipcia, la diosa de la guerra. Bueno, aquello es un centro de peregrinación de gente que cree fielmente que esa estatua tiene algún tipo de energía, y que genera una especie de alteración del estado de conciencia. Y hay gente que entra en trance allí, algo que está prohibido en los templos egipcios. No está permitido culto de ningún tipo. Pero bueno, yo he visto gente allí rezando y entrando en su éxtasis y demás. A mí me resultó muy curioso, porque hubo un momento en uno de estos viajes que me topé con estas personas que se enfadan si les molestas, me decían: “¿Pero tú no sientes nada?” Yo decía: “Salvo el calor, no siento nada”. Y me dice: “¿Pero tú no te has dado cuenta que al entrar no se veía nada y que ahora, poco a poco, es como que surge una luz de la estatua y te permite verla?” Y claro, yo, con todo el respeto del mundo, yo respondí: “Sí, se me han dilatado las pupilas”. Claro, porque tú vienes del desierto, vienes del aire libre, te metes a una sala que está cerrada completamente a oscuras, no ves un carajo. Y tienes que esperar a que tu propia pupila se adecúe a la oscuridad y, poco a poco, vas a ir viendo. Es una cuestión fisiológica. Pero esas personas no, tienen una creencia. Y esa no se la quitas, no se la cambias.

36:54
Tito Vivas. ¿Por qué? Porque es su fe, va de su piel para adentro. Lo que un egiptólogo le pueda contar sobre esa estatua y sobre la refracción de la luz y la dilatación de la pupila, es que les importa un comino. Ahora, ¿qué ocurre de la piel para afuera? Voy al otro ejemplo. Seguramente todos habéis oído hablar de un lugar, en Turquía, que se llama Göbekli Tepe. Es sin duda el templo o la construcción religiosa más antigua que hemos documentado hasta ahora. Göbekli Tepe, Karahan Tepe también, que está al lado, y todos los lugares que quedan todavía por excavar allí. ¿Qué tiene de importante y de relevante esto? Para el mundo del misterio todo, ¿vale? Sí. ¿Por qué? Pues porque llevaban 40 años machacando y exprimiendo las Líneas de Nazca hasta la extenuación, que es que ya no había forma de sujetar que los extraterrestres necesitaran una pista de aterrizaje como si vinieran con LATAM, a Perú, cuando nosotros ya tenemos aviones que despegan en vertical, y de repente les aparece un templo perdido en mitad de la Anatolia que reinventa toda la cronología de la humanidad. ¿Veis? Lo dijimos. De nuevo la mente abierta. Les vino de maravilla. Ahora, fuera de ese relato y fuera de ese discurso, pues no es baladí. Es importantísimo. ¿Por qué? No porque haya obligado a reescribir un poco la cronología de la humanidad, que también, sino porque nos ha obligado a repensar cómo nace ese pensamiento religioso, cómo nace esa necesidad de dar una explicación que es la invención de la espiritualidad a esas grandes preguntas. Porque siempre habíamos pensado que la creencia religiosa venía como consecuencia del desarrollo de una sociedad. Es decir, una sociedad respondía a una necesidad básica, desarrolla un sistema de explotación de la tierra, se estratifica la sociedad, y como tenemos que rezar a los dioses para pedir que venga lluvia y demás, pues vamos a necesitar que una parte de la sociedad se dedique a eso, y aparece el clero, por decirlo de alguna manera. Göbekli Tepe ha dinamitado eso. Göbekli Tepe lo que viene a demostrarnos es que es al contrario, que lo primero que surge en el ser humano, no es la necesidad de comer, es la necesidad de responderse sus grandes dudas y sus grandes preguntas. Y el desarrollo que hicimos de esa creencia, de ese pensamiento, de esa forma de enfrentar esas grandes dudas, fue lo que conformó la forma de la sociedad. Fue lo que conformó que nos uniéramos y diéramos una cierta forma a esa comunidad que luego puso en marcha el desarrollo de lo demás. Es decir, el templo vino primero. Y eso, por ejemplo, hasta que no llegó ese descubrimiento arqueológico en Göbekli Tepe, no lo supimos. Por eso, volviendo un poco a la respuesta a la pregunta, encontramos nexos comunes en esas creencias espirituales, esotéricas o no, pero espirituales, porque dan respuesta a lo que llevamos dentro. No lo confundáis con lo que la arqueología nos demuestra lo que encontremos fuera.

40:13
Tito Vivas. Pero en cualquier caso, siempre es una reinterpretación, una evolución de nuestros propios pensamientos, de nuestros propios miedos.

40:33
Pedro. Hola, Tito. ¿Qué tal? Soy Pedro. En una respuesta última que has hecho has mencionado el nexo común. Y cuando me he acercado por curiosidad al estudio de las civilizaciones antiguas, he encontrado un nexo común en la mayoría de ellas, y es que se servían como fuente de sabiduría de la astronomía. Y mi consulta es: ¿tú crees que a día de hoy podemos seguir aprendiendo algo de la astronomía?

41:02
Tito Vivas. Sin duda, sin duda, sí. Mira, yo soy de Madrid. Yo nací en Madrid. He viajado mucho, pero siempre vuelvo a Madrid. Y hace unos años, por motivos que no vienen al caso, me mudé a Barcelona, me mudé a Sitges, se vivía de maravilla. Vivía en un apartamentito que daba al mar, me levantaba por la mañana y por mi ventana veía el Mediterráneo, y decía: “Ahora entiendo a Serrat. Ahora entiendo la canción”. Lo que me llamó la atención al vivir ahí, eso no me pasaba aquí en Madrid. Aquí en Madrid, para ver el cielo, yo tenía que levantar la vista. Y cuando llegué a la orilla del mar y vivía a la orilla del mar, me di cuenta que el 80% de mi campo de visión era el cielo. Las civilizaciones antiguas vivían directamente relacionadas con eso. Su paisaje no terminaba en el horizonte, continuaba con lo que ocurría en el cielo. Es más, el horizonte era estable. El cielo no, el cielo era dinámico. Y ese movimiento del cielo no solamente tenía que llamarles la atención, no solamente tenía que condicionarlo. Es que además es cíclico, con lo cual les permite medir el tiempo, les permite entender esos ritmos de la naturaleza, les obliga, hasta cierto punto, a intentar controlarlo. Y esa idea te la encuentras en todas las civilizaciones antiguas. Entonces, claro, una reinterpretación, pues prácticamente de cualquier yacimiento, desde los moáis de Isla de Pascua, a las ubicaciones de los círculos de piedra que tenemos en Europa, hasta las alineaciones con solsticios que tenemos en Indonesia, por decir alguna. Esto, desde un punto de vista a lo mejor más básico, más técnico, más de arqueología o arqueoastronomía cultural. La arqueoastronomía cultural es intentar ponernos en el lugar y la piel de esas personas que en la antigüedad miraban el cielo y cómo lo ubicaban y cómo lo conformaban. Pero es que luego, al servicio de la arqueología, que hoy en día es completamente multidisciplinar, tenemos mucho más, tenemos la astrofísica. ¿Cómo se puede utilizar la astrofísica en arqueología? Yo estoy convencido de que muchos de vosotros habréis oído, visto o leído noticias de que gracias a las partículas del universo se han encontrado nuevas cámaras en el interior de las pirámides. Eso es astrofísica. Ese proyecto que se llama ‘ScanPyramids’, en realidad lo que hace es medir el impacto de muones, que son partículas que se generan en el universo, concretamente en nuestra estrella, y que viajan y que nos golpean continuamente. Ahora mismo estáis todos siendo atravesados por muones. Y de repente llegan a la conclusión de que hay, en prensa se dice cámaras, a mí me parece que es demasiado rizar el rizo, pero por lo menos cavidades, huecos. Si no fuera por la astrofísica no se habría documentado eso. Por lo tanto, la astronomía nos da una nueva revisión, una nueva reinterpretación del punto de vista arqueológico y paisajístico, pero es que además, la astrofísica viene todavía también a sumarse, como muchas otras disciplinas, que han terminado sumándose a la arqueología, al proceso científico que nos permite, y que de otra forma no nos permitiría llegar a este tipo de descubrimientos y de conclusiones.

44:40
Mujer 4. Hola, Tito. Muy feliz de poder hacerte esta pregunta. Anteriormente hablabas de los indicios, ¿conoces o crees conocer indicios de antiguas civilizaciones que podremos o se podrán descubrir en los próximos años?

44:57
Tito Vivas. Volvemos a lo que comentábamos al principio. Creer podemos creer lo que queramos, pero aquí no tiene cabida. En la arqueología no tiene cabida, me refiero. Hemos hablado de astrofísica y de astronomía, pero yo no soy astrofísico. Aun así, por lo que sé de astrofísica, me parece tremendamente egoísta pensar que somos la única civilización que existe en el universo. Obviamente yo creo que a día de hoy mucha gente piensa que es muy probable que existan otros lugares en el vasto universo que reúnan las condiciones que tenemos en este. Y que allí se pueden dar civilizaciones, como la nuestra o no ya no lo sé, a lo mejor son de otra forma. Para eso está el cine, de nuevo. ¿Pero qué significa eso? Significa que una posibilidad no nos lleva a una realidad. Otra cosa muy distinta es que esas civilizaciones ya hayan existido, que nos hayan visitado… Entonces, aquí la cuestión, yo creo, por eso te digo, que no es cuestión de lo que yo crea o no crea. ¿Creo que pudo haber otra civilización? Pudo. ¿Hay algún indicio, alguna evidencia? Ninguno. Con lo cual, una cosa es la creencia y otra cosa es la evidencia. Ojalá en el futuro, de repente, se descubran evidencias de que efectivamente hubo una civilización, o dos o tres previas que hicieron maravillas. Es más, mi profesión se revalorizaría no te imaginas cuánto. O sea, pasaríamos a estar de moda de nuevo los arqueólogos. Pero por desgracia no es así. Entonces, por aterrizar la respuesta, creo que la creencia, lo que yo crea, es irrelevante. Desde el punto de vista científico, desde el punto de vista arqueológico, nos debemos a la evidencia, al indicio y la evidencia. Y no hay ninguna evidencia, que sin ningún género de dudas, nos hable de la existencia de una civilización fuera de la narrativa pseudocientífica y de misterio. Lo cual no significa que el relato no vaya a seguir existiendo y que vayan a aparecer nuevas civilizaciones. Claro que van a aparecer nuevas civilizaciones. Si echas la vista atrás en la historia, mitos de antiguas civilizaciones tienes todos los que quieras y más. Todos conocéis la Atlántida aquí, el mito de Platón y la Atlántida, esté o no esté en Andalucía. Pero todos habéis oído hablar de él. No sé si habéis oído hablar del continente Mu. No sé si habéis oído hablar de Lemuria. Hay infinidad de teorías, de planteamientos históricos que nos hablan precisamente de esas posibles civilizaciones que ocurrieron. Y eso va a seguir existiendo. ¿Alguno de los presentes es canario?

48:06
Tito Vivas. ¿No? ¿No hay nadie? ¿O ha estado en las Islas Canarias? ¿Conocéis la isla de Samborondón? ¿No? ¿Nunca habéis oído hablar de la isla de Samborondón? Lo tenía que haber metido en el libro de pirámides y sabidurías perdidas. Me he dejado ahí un capítulo. Hay una leyenda en Canarias que dicen que en determinadas condiciones atmosféricas, si tú miras hacia el oeste desde la última de las islas del archipiélago, se ve otra isla, que se llama la isla de Samborondón, y aparece y desaparece. Y ha habido expediciones que han ido a buscar esa isla, y no la han encontrado. Incluso hay quien pretende haberla fotografiado, igual que se ha fotografiado el monstruo del lago Ness. Pero que te estoy hablando de una leyenda vigente hoy que nos habla de una isla perdida que aparece y desaparece en las Canarias. Y a cualquier canario que le preguntes por Samborondón se lo toma muy en serio. Por lo tanto, ese tipo de relatos van a seguir siendo yo creo que inherentes al propio planteamiento del ser humano. Desde la Atlántida a Samborondón y a las que estén por venir, porque surgirán nuevas, sin duda. Y a mí me parece muy interesante, por lo mismo que me parecía interesante lo que decíamos sobre el cine. Si sirven de punto de partida para nuevas expediciones que nos lleven a nuevos descubrimientos y conocimientos, aunque parezca que eso ya no es posible, a lo mejor ahí sí que nos sorprendemos. Ahí es donde puede todavía caber el asombro dentro de la historia de la arqueología. ¿Por qué no puede venir desde un mito? Perfectamente, si es el punto de partida. Otra cosa es que nos quedemos en el mito y lo vendamos en el relato de misterio. El que quiera hacerlo, que lo haga. Yo no lo compro. Bueno, yo al contrario, lo vendo al contrario. ¿Pero que va a seguir existiendo ese relato? Yo creo que sí. Creo. Fíjate que aquí sí uso el verbo creo que va a seguir ocurriendo, porque precisamente lo que hablábamos, la historia nos demuestra que esto no tiene fin. ¿Y seguirán surgiendo este tipo de historias? Pues probablemente sí. Otra cosa es que luego haya que llegar a la verdad que haya detrás de ellas.

50:31
Hombre 5. Buenas, Tito. Sería de gran interés que explicaras el grado de realidad que hay en los mitos que conocemos. Muchas gracias.

50:43
Tito Vivas. La realidad tras el mito. No es nuevo. La arqueología intentando explicar un mito existe desde que nace la arqueología. Heinrich Schliemann iba con los libros de Homero en una mano y el paletín en la otra para intentar encontrar. Y la arqueología bíblica, desde el primer momento, precisamente pretendía eso. Iba con la Biblia en una mano, intentando demostrar si las pirámides de Egipto eran los graneros de José que decían en el Éxodo. Eso ha sido siempre así. Pero yo creo que eso es erróneo y peligroso. Es erróneo el decir o presuponer que detrás de todo mito hay un hecho. Y más peligroso todavía es presuponer que detrás de varios mitos hay un mismo hecho común. Esto lo podéis encontrar en muchos documentales hoy en día. Resulta que Göbekli Tepe y la Isla de Pascua responden al mismo cataclismo y dio lugar al origen del diluvio, ya nos agarramos al diluvio, por ahí metemos otra civilización, por eso se hundieron los templos de Malta. ¡Pum! Todo nos cuadra. Se llama el Younger Dryas, que está de moda. Hablar de ese gran cataclismo climático que pudo haber generado el mito del diluvio en muchas civilizaciones, en muchos lugares del mundo, en distintos momentos. Yo creo que eso es un error. O sea, yo creo que lo que realmente es interesante detrás de un mito no es el posible hecho que aconteció, sino la inquietud que se intentaba responder. El hecho de que muchas civilizaciones de la antigüedad tengan en común un diluvio o la destrucción de la humanidad por un diluvio, a lo mejor no responde tanto a que se produjera un acontecimiento climático que dio respuesta a todos esos mitos, sino que había un miedo común en todas esas civilizaciones que es: puede llegar un momento en el que desaparezcamos. Y que obviamente, por distintos motivos, me da igual que sea una tormenta tremenda o que sea que se desborda un río o que sea como se ha planteado incluso la creación en un momento del Mar Negro, porque hay un corrimiento de tierras que abre el Bósforo y de repente se inunda una planicie, o la explosión de Santorini, el volcán de Thera que pudo haber dado origen a las plagas bíblicas que aparecen en el Éxodo. Yo creo que lo más interesante es decir: “¿Por qué se pusieron por escrito esos mitos?” O sea, el mito no se pone por escrito porque pretende hacernos una crónica del hecho histórico que aconteció. El mito y la leyenda se pone por escrito porque se adapta como respuesta a uno de los miedos que tiene en ese momento esa sociedad. Y creen que esa es la explicación a ese miedo. Da igual que sea un castigo divino o que sea una circunstancia que se ha dado porque el rito y el culto no se ha llevado a cabo como se tenía que llevar. Siempre hay un motivo, siempre hay un argumento. Pero fíjate, ellos no ponen por escrito una crónica.

54:00
Tito Vivas. Ellos ponen por escrito una leyenda, una historia que pretende dar respuesta a lo que ellos interpretaron dentro de lo que pudo haber sido ese hecho histórico. Por lo tanto, para mí, más interesante que poder analizar qué hay detrás de mitos como el Diluvio Universal, el Arca de la Alianza, una de las cosas que a mí más me llamó la atención cuando llegué a Etiopía, en busca del Arca de la Alianza, intentando llegar a la conclusión de qué hay detrás del mito, de la leyenda del Arca de la Alianza, una de las cosas que descubrí precisamente era la contaminación que yo llevaba dentro de mi, pensando que lo que iba a buscar era un hecho histórico, y no una interpretación. Y allí, en Etiopía, se hace evidente eso cuando tú descubres que el Arca de la Alianza no es un recipiente. El arca no es el continente, no es la caja. Lo que ellos tienen allí y lo llaman Arca de la Alianza, ellos lo llaman ‘Tabot’, es el contenido. El contenido del Arca de la Alianza, que dicen los etíopes tener, son las tablas que bajó Moisés del Sinaí, una leyenda que surge en el siglo XI. O sea, imagínate el tiempo que ha pasado desde que Moisés pudo haber bajado esas tablas del Sinaí. ¿Qué quiero decir con esto? Lo que quiero decir con esto es que ese mito, esa leyenda, no responde a un hecho histórico real, pero sí responde a una necesidad que tenía el pueblo etíope en un momento concreto, que es el siglo XI, de generar una respuesta a su contexto, a su coyuntura y de repente genera un mito, un mito que se basa en otro más antiguo. Ellos se basan en el mito de Salomón, y de su hijo Menelik y de la reina de Saba, y de repente lo reinventan. Es una reinvención del mito. Y esto ha ocurrido continuamente. De hecho, el mundo de la pseudociencia, el mundo del misterio, sigue generando la reinvención del mito. Cuando Erich von Däniken escribe ‘Carros de los dioses’, bueno, Erich von Däniken no se creía ni lo que escribía. Pero su editor sí que sabía que ahí había un filón. Lo sabían hace 60 años en su editorial y lo saben a día de hoy muchos canales de televisión, y ahí siguen. Explotando la reinvención del mito. Da igual si hay un hecho histórico detrás o no, sigamos tocando la fibra sensible que responda a esas necesidades del ser humano, porque mientras les estemos dando nuevas respuestas, seguirá vigente. Yo creo que esa es la lectura más correcta. Espero que os haya parecido entretenida esta charla. De todas formas, si no lo he conseguido, os voy a recomendar la lectura de un libro de un biólogo que se llama Edward O. Wilson. Ha escrito infinidad de ensayos, pero uno de ellos era sobre el sentido de la existencia humana.

57:15
Tito Vivas. Hay un capítulo en ese libro que él dice: Si realmente existieran estos extraterrestres y realmente tuvieran la capacidad de venir a visitarnos