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Tito Vivas. Sin duda, sin duda, sí. Mira, yo soy de Madrid. Yo nací en Madrid. He viajado mucho, pero siempre vuelvo a Madrid. Y hace unos años, por motivos que no vienen al caso, me mudé a Barcelona, me mudé a Sitges, se vivía de maravilla. Vivía en un apartamentito que daba al mar, me levantaba por la mañana y por mi ventana veía el Mediterráneo, y decía: “Ahora entiendo a Serrat. Ahora entiendo la canción”. Lo que me llamó la atención al vivir ahí, eso no me pasaba aquí en Madrid. Aquí en Madrid, para ver el cielo, yo tenía que levantar la vista. Y cuando llegué a la orilla del mar y vivía a la orilla del mar, me di cuenta que el 80% de mi campo de visión era el cielo. Las civilizaciones antiguas vivían directamente relacionadas con eso. Su paisaje no terminaba en el horizonte, continuaba con lo que ocurría en el cielo. Es más, el horizonte era estable. El cielo no, el cielo era dinámico. Y ese movimiento del cielo no solamente tenía que llamarles la atención, no solamente tenía que condicionarlo. Es que además es cíclico, con lo cual les permite medir el tiempo, les permite entender esos ritmos de la naturaleza, les obliga, hasta cierto punto, a intentar controlarlo. Y esa idea te la encuentras en todas las civilizaciones antiguas. Entonces, claro, una reinterpretación, pues prácticamente de cualquier yacimiento, desde los moáis de Isla de Pascua, a las ubicaciones de los círculos de piedra que tenemos en Europa, hasta las alineaciones con solsticios que tenemos en Indonesia, por decir alguna. Esto, desde un punto de vista a lo mejor más básico, más técnico, más de arqueología o arqueoastronomía cultural. La arqueoastronomía cultural es intentar ponernos en el lugar y la piel de esas personas que en la antigüedad miraban el cielo y cómo lo ubicaban y cómo lo conformaban. Pero es que luego, al servicio de la arqueología, que hoy en día es completamente multidisciplinar, tenemos mucho más, tenemos la astrofísica. ¿Cómo se puede utilizar la astrofísica en arqueología? Yo estoy convencido de que muchos de vosotros habréis oído, visto o leído noticias de que gracias a las partículas del universo se han encontrado nuevas cámaras en el interior de las pirámides. Eso es astrofísica. Ese proyecto que se llama ‘ScanPyramids’, en realidad lo que hace es medir el impacto de muones, que son partículas que se generan en el universo, concretamente en nuestra estrella, y que viajan y que nos golpean continuamente. Ahora mismo estáis todos siendo atravesados por muones. Y de repente llegan a la conclusión de que hay, en prensa se dice cámaras, a mí me parece que es demasiado rizar el rizo, pero por lo menos cavidades, huecos. Si no fuera por la astrofísica no se habría documentado eso. Por lo tanto, la astronomía nos da una nueva revisión, una nueva reinterpretación del punto de vista arqueológico y paisajístico, pero es que además, la astrofísica viene todavía también a sumarse, como muchas otras disciplinas, que han terminado sumándose a la arqueología, al proceso científico que nos permite, y que de otra forma no nos permitiría llegar a este tipo de descubrimientos y de conclusiones.