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El estrés está en tu intestino

Giulia Enders

El estrés está en tu intestino

Giulia Enders

Médica


Creando oportunidades

Giulia Enders

Giulia Enders es médica y autora alemana, conocida internacionalmente por su capacidad para divulgar con claridad la ciencia del intestino y su relación con la salud general. Su trabajo ha contribuido a acercar al gran público cuestiones como la digestión, la microbiota y la conexión entre intestino y cerebro.

En sus intervenciones defiende una visión integral del cuerpo humano: entender el intestino implica también hablar del sueño, del estrés, del metabolismo, de la alimentación y de la salud mental. Su manera de explicar la medicina combina rigor, cercanía y una escucha muy atenta de la experiencia de los pacientes.

Autora del exitoso libro Gut: The Inside Story of Our Body’s Most Underrated Organ, Enders se ha convertido en una de las voces más reconocibles de la divulgación médica contemporánea. Su enfoque propone algo esencial: tratar el cuerpo no como una máquina, sino como un sistema vivo, complejo y profundamente interconectado.


Transcripción

00:00
Giulia Enders. Yo quería especializarme en el intestino. Así que elegí un hospital que se dedicara exclusivamente a ello. Quería leer y hacer todo lo relacionado con el intestino. Pero, al cabo de poco tiempo, me di cuenta de que eso no te permite ser un buen médico. Algunos de mis pacientes que padecían síndrome del intestino irritable, por ejemplo, dormían muy mal, por lo que tenía que informarme sobre el sueño y el cerebro. Entonces un colega mío descubrió que cuando la calidad del aire era mala, la gente acudía más al médico con dolores de estómago e incluso se producían más casos de apendicitis. Lo investigamos y vimos que incluso había estudios al respecto. Así que tuve que empezar a leer sobre los pulmones y la contaminación atmosférica. Me di cuenta de que, aunque me encanta el intestino, tengo que comprender todo el cuerpo porque todo está conectado. Y luego me di cuenta de otra cosa, que también tenía que escuchar a mis pacientes. Utilizamos muchos términos técnicos al referirnos a nuestro cuerpo. “Hay algo roto. Hay algo fisurado. ¿Puedes fijar esto?” Recuerdo especialmente a una paciente que perdió a su bebé en una fase muy avanzada del embarazo, y tuvimos que hacer algo para aliviar el dolor de vientre y los numerosos problemas digestivos que padecía. Pero a ella le costaba mucho deshacerse de esa idea que le habían inculcado desde la economía y los medios de comunicación de que tenía que volver a estar al 100% para su familia y para el trabajo. Sabía que no era bueno seguir pensando en ello, en recuperar su figura de modelo, un cuerpo sexy o algo así. Pero tampoco podía dejar de hacerlo. Y fue en ese momento cuando me di cuenta. Vaya, el mundo exterior, las redes sociales, la economía, todo se ha vuelto tan ruidoso. A veces no nos permite ser simplemente humanos y vivir como seres humanos. Y creo que esto se ha vuelto un poco excesivo, por lo que quiero contrarrestarlo con algo que sirva de contrapeso. Sabemos que también somos seres vivos y tenemos algunos conocimientos con los que alimentar esta idea. Me di cuenta de que también era bueno contemplar esto en mi vida personal, porque a veces mis pacientes me hacían ver que yo me consideraba a mí misma como una máquina que tenía que funcionar.

02:24
Daniela. Hola, Giulia. Me llamo Daniela y estudio biomedicina en la Universidad Europea. Y mi pregunta es: ¿qué le dirías a una persona que siente una presión para ser productiva todo el tiempo?

02:42
Giulia Enders. No estoy en contra de que haya que ser productivas. Es bueno hacer cosas, eso es bueno, pero puede haber un pequeño desequilibrio. Y creo que considerarnos máquinas, que cuando las enciendes una hora más hacen más cosas, tiene sus límites. A veces incluso es una desventaja, ya que no nos lleva tan lejos como puede hacerlo el vernos como seres humanos. Lo que quiero decir con esto es que yo misma aprendí algunas lecciones, por ejemplo, del músculo y el cerebro. Cuando miras los músculos y piensas en todos esos beneficios tan alabados que tienen el deporte y el ejercicio y que son tan buenos para ti, ¿cuándo se producen? Se producen después de hacer deporte, se producen después del ejercicio, se producen cuando te acuestas. Es entonces cuando los músculos producen nuevos depósitos, cuando realizan los cambios necesarios para adaptarse a tu ejercicio. Y lo mismo ocurre con el cerebro. Cuando tenemos problemas difíciles o cuestiones emocionales que realmente nos hacen sentir incómodos, ¿cuándo se procesan? ¿Cuándo encontraremos nuevas soluciones? Durante el sueño. Así que, con el cuerpo podemos aprender y ver que descansar y aprovechar el momento de relajación para poner orden, arreglar algo o prepararnos para los retos que puedan surgir, es tan importante como actuar para ser productivos. Ahora he incorporado esto a mi visión de la productividad. Y a veces, no me siento tan perezosa. Cuando mi cuerpo me dice: “Ya basta, no puedo hacer nada más. Estoy demasiado cansado ahora”, no pienso: “Oh, tienes un cuerpo perezoso”. Pienso: “Quizá mi cuerpo necesite descansar para reorganizarse, para convertirse en algo que le permita resolver el problema, para desarrollar el músculo”. Cuando ves un músculo que trabaja constantemente, puedes pensar: “Oh, es super productivo”. Pero realmente eso es un calambre muscular. Por eso, estar haciendo algo todo el tiempo a veces nos impide hacer lo correcto o cumplir con nuestros propósitos. Piensa en ello. Es algo similar al síndrome del agotamiento en el que quieres cumplir con todo pero, por supuesto, mientras lo haces, no puedes hacer nada más. Te vuelves cada vez menos productivo. Eso también lo vemos en estudios e investigaciones sobre el trabajo. Vemos a personas que siempre evitan sus descansos porque piensan: “No puedo tomarme un descanso, soy muy necesario para este proyecto”. Esto funciona muy bien durante unas semanas, pero a lo largo de los años, las personas que se toman estoicamente su descanso para almorzar son mejores trabajadoras, en realidad. Hacen más porque se ven a sí mismos como seres vivos que también necesitan una pausa para comer. Realmente creo que esa visión te lleva más lejos.

05:18
Xiomara. Hola, Giulia. Mi nombre es Xiomara. Soy estudiante de biomedicina. Normalmente cuando me estreso mi estómago se revuelve mucho. Entonces, mi pregunta va dirigida a si la microbiota, básicamente, está relacionada con nuestra salud mental.

05:33
Giulia Enders. Esa es una conexión interesante. Y es algo que a veces, cuando la gente no sabe mucho al respecto, piensa: “Oh, tengo el estómago sensible”. Dicen: “Soy una persona nerviosa y sensible”. ¿Pero qué está pasando realmente? Analicémoslo. Las células nerviosas del intestino son sorprendentemente similares a algunas de las células nerviosas del cerebro, incluso más que las de otros órganos. Así que cuando estamos estresados, detectan las hormonas del estrés con gran sensibilidad y se dicen: “El cerebro tiene un problema. Tenemos que ahorrar toda la energía para dedicarla a resolverlo”. Esto puede hacer que, a veces, cuando estás muy nervioso incluso vomites o tengas diarrea. Por supuesto, en el mejor de los casos, solo tienes el estómago sensible. Esto significa que el estómago está cediendo energía, tiene menos flujo sanguíneo o incluso está expulsando los alimentos para no tener que trabajar, pero tiene menos flujo sanguíneo, menos mucosidad, porque está reduciendo la energía para que el cerebro pueda hacer su trabajo. Entonces podemos concluir que eso es algo muy bueno que hace el intestino, ya que realmente quiere que nos esforcemos para resolver cualquier problema. Pero cuando nos encontramos en esa situación, por supuesto, es beneficioso observarse un poco a uno mismo, ya que tu intestino está siendo amable contigo, tú también podrías serlo con él. La mayoría de las personas que tienen un estómago sensible intentan comer alimentos muy ligeros, como un poco de patata o un plato de sopa. Tienes que descubrir por ti misma qué es lo que te sienta mejor. Normalmente, alimentos muy grasos, con mucho contenido proteico, provocan pesadez porque permanecen más tiempo en el estómago, a veces incluso dos horas más que un poco de arroz o de patata. Por lo tanto, estos alimentos pueden ser buenos para tu intestino cuando estás nervioso. También hay estudios que se realizaron formando diferentes grupos de estudiantes de medicina con los que se pudo observar, que antes de un examen importante, algunos de ellos estaban muy estresados y dormían mal. Se demostró que si estas personas tomaban probióticos, como los que se encuentran en el yogur o en el kéfir, por ejemplo, dormían un poco mejor y tenían algo menos de estrés, porque estas bacterias nutren las paredes intestinales. Es como si les dieran un poco de amor, les proporcionaran nutrientes, moléculas de energía y eso ayudaba al intestino a lidiar con los momentos de estrés. Y lo último es: no te excedas. No te estreses durante demasiado tiempo porque tu intestino es un órgano realmente maravilloso. Te lo da todo. No abuses de él. Estresarte durante un rato está perfectamente bien. Así es como se resuelven los problemas de la vida. Pero estar estresado durante semanas y semanas y semanas es abusar un poco de la bondad de tu intestino. Así que intenta tomarte unos descansos, intenta relajarte, date un masaje, canta o lo que sea. Date un buen baño para decirle a tu intestino: “Ahora puedes tomarte un descanso. Ahora puedes tomar un poco de sangre. Está todo bien”. Hay otro aspecto relacionado con la conexión entre el intestino y el cerebro, y esto es de interés particularmente para algunos tipos de depresión, ya que vemos que el intestino puede influir en el cerebro en ese sentido. Las personas que padecen síndrome del intestino irritable o una enfermedad inflamatoria intestinal crónica tienen un mayor riesgo de sufrir ansiedad o depresión, o incluso simplemente tener más estados de ánimo depresivos. Y esto, incluso en comparación con otras enfermedades crónicas que tampoco son nada agradables, el intestino es, pues, un importante asesor del cerebro. Si le indica que no está bien, el cerebro lo incorporará a su sensación de no encontrarse bien.

08:45
Giulia Enders. Uno puede pensar: “Tengo este problema intestinal y ahora también tengo este problema de salud mental”. Pero realmente tiene que comprender que está relacionado y que quizá no sea culpa suya ni de su vida, sino que realmente es algo que involucra todo el cuerpo, que trabaja en conjunto.

09:01
Xiomara. Comentabas acerca de los probióticos, ¿qué alimentos podríamos comer cuando nos sentimos justamente en estas situaciones de estrés?

09:10
Giulia Enders. Creo que lo mejor es comer alimentos ligeros, cosas que sean fáciles de digerir, tipo carbohidratos como la patata y quizá el arroz, algo muy ligero. Verduras si están cocidas al vapor, no tanto crudas, porque crudas permanecerán en el estómago un poco más de tiempo. A veces la gente dice: “Un poco de alcohol es bueno después de comer, hace que todo baje”. Eso no es cierto. Hemos comprobado que el alcohol, en realidad, hace que el estómago se hinche, por lo que no puede hacer nada. Y la comida se queda ahí estancada. Cuando no tienes una membrana mucosa muy gruesa en el estómago, como las personas con estómago sensible que suelen tener menos mucosa para protegerse, los alimentos permanecen allí más tiempo, lo que irrita un poco la piel del estómago. Así que, es mucho mejor que todo avance un poco más rápido. Los probióticos y prebióticos son buenos, pero hay que tener cuidado. Si nunca consumes probióticos y de repente comes mucho chucrut, puede que sea demasiado. Además, algunas personas encuentran esto un poco estresante, así que es mejor que lo hagas poco a poco. Come un poco de kéfir, un poco de chucrut y luego observa cómo te sientes. Pregúntate sinceramente: “¿Cómo me siento al comer esto, aquello o lo otro?

10:26
Pablo. Hola, Giulia, soy Pablo. Te tengo una pregunta: ¿qué sabemos del ayuno intermitente desde el punto de vista del médico?

10:34
Giulia Enders. Se trata de un campo interesante sobre el que existen estudios y resultados muy diversos y variados. Creo que un aspecto importante es cómo afecta al metabolismo. Nuestro cuerpo recuerda que no siempre hay comida disponible, por lo que tiene que ser un poco inteligente al respecto y decirse: “Ten cuidado con tus recursos. No tendrás siempre estos almacenes disponibles para seguir llenándolos, a veces incluso tienes que recurrir a ellos”. Esto activa algunas vías metabólicas. Por ejemplo, algunas células, cuando tienen mucha basura acumulada, tendrán que limpiarla, ser un poco más eficientes. Tenemos que sacar energía de nuestras reservas y no solo llenarlas todo el tiempo. Esto hace que el metabolismo sea un poco más eficiente. Y en cierto modo, es similar a algunos efectos del deporte, porque cuando hacemos deporte también experimentamos que consumimos mucha energía, por lo que tenemos que obtenerla de las reservas. Algunos de los beneficios del ayuno intermitente son comparables a algunos de los beneficios del deporte. Eso me parece interesante. También hay otro aspecto del ayuno y es que hay muchas formas diferentes de practicarlo. Hay quien dice: “A esta edad deberías hacer esto, a esta otra edad deberías hacer aquello”. Lo que recomiendo a las personas es que encuentren su nivel de estrés, porque cuando lo haces de forma demasiado extrema, tu cuerpo puede estresarse mucho pensando: “¿Cómo voy a tener suficiente?” Así que encuentra la manera. Encuentra las horas en las que tu cuerpo sea un poco más eficiente. Dale un pequeño empujón, pero sin estresarte demasiado. Y cuando notes que tienes mal aliento o te sientas muy débil y mal, eso significará que te has excedido, por lo que quizá deberías reducirlo un poco. Esto es lo que yo haría. Lo que me parece interesante son los estudios sobre el microbioma y el ayuno. Ahí teníamos dos hipótesis al principio. Algunos decían: “Quizá no sea tan bueno porque matas de hambre a tus microbios”. Otros decían: “Quizá sea bueno porque solo sobreviven los microbios, que están muy bien adaptados a tu cuerpo o que tu cuerpo no quiere que estén ahí”. Creo que hay algunos beneficios que se observan en el microbioma que sugieren que sí que tiene un efecto positivo, pero también es verdad, que cuando se estresa demasiado a los microbios, si se quedan muy hambrientos, comen un poco del moco protector. Y eso puede que no siempre sea lo mejor. Así que también hay un equilibrio entre excederse y no hacerlo, pero aún lo desconocemos. La investigación tiene que darnos más respuestas. Y yo también estoy trabajando para encontrarlas. Tengo curiosidad.

13:04
Xiomi. Hola, Giulia. Soy Xiomi, estudiante de biotecnología. Y quería preguntarte si a pesar de los beneficios de la exposición al sol, también hace que envejezcamos.

13:14
Giulia Enders. Lo que me parece interesante de esto es que a veces me recuerda un poco a las relaciones humanas. Porque ¿qué es el sol? El sol es energía procedente del exterior, igual que cuando recibes amor o alegría de tus relaciones, que puede llegar a resultar un poco excesivo. Esto también es algo que sabemos por nuestras relaciones. El hecho de tener a la familia cerca todo el tiempo o estar con alguien todo el tiempo, a veces puede resultar un poco excesivo. Hay un paralelismo entre esto y el sol. En una cantidad que sea buena para nosotros, dependiendo de la piel y de la cantidad de pigmento que tengamos, es muy saludable. Los estudios siempre demuestran que es saludable exponerse al sol con regularidad. Tomar cada día la cantidad de sol que tu piel puede tolerar tiene muchos beneficios para la salud, para enfermedades autoinmunes, cáncer, enfermedades relacionadas con el estrés y enfermedades cardíacas. Pero cuando se abusa de él, también es perjudicial y puede aumentar el riesgo de cáncer de piel. Por lo tanto, existe un equilibrio adecuado que tal vez sea la clave del antienvejecimiento y de mantenerse joven hasta una edad avanzada, siendo un poco cauteloso con uno mismo y con la propia energía. Eso es lo que debemos hacer. Las guías alemanas dicen que la mejor protección es no estar al sol más tiempo del que tu piel pueda soportar. Y luego, para el resto del tiempo, protegerte con un sombrero o con la ropa adecuada. Sólo si no puedes hacerlo porque estás sentado frente a una gran ventana de cristal y no puedes llevar sombrero en la oficina todo el día, entonces recomiendan ponerse crema solar. Puede ser útil que sea un poco más concreta en ese término porque conocemos las cifras exactas. Digamos que para una piel como la mía, muy clara, puedo estar entre quince y veinte minutos al sol sin protección. Así que si estoy sentada en una habitación con ventanas todo el día, probablemente necesitaría un poco menos de eso. Pero si nos bronceamos más rápido, es decir que tenemos una piel más morena, bonita, que se broncea muy rápido, con un buen color, entonces podemos tomar el sol durante unos 30 minutos. Si somos más morenos, 40. Y cuando tenemos una tez muy oscura, entonces hablamos de 50 minutos o más. Para esas personas es incluso importante saber que cuando están en países del norte de Europa no tienen suficiente vitamina D si están menos tiempo al sol. Así que es realmente una cuestión de equilibrio.

15:32
Mónica. Hola, Giulia. Soy Mónica y quería preguntarte que hay veces que me despierto más cansada de lo que me acosté y bueno, quería saber un poco a qué se debe esto.

15:45
Giulia Enders. El sueño es algo complejo. Hay muchas razones por las que uno se despierta cansado. Es interesante saber que hay dos partes a tener en cuenta. Durante la primera mitad de la noche el sueño es más profundo. Es entonces cuando el cuerpo se repone realmente, repara algunos daños, se almacena más energía y renueva las células para afrontar un nuevo día. Si no duermes bien durante la primera mitad, es normal que te despiertes agotado. Así que debes pensar qué hiciste para que la primera mitad no fuera tan buena. Quizás comiste muy tarde o hiciste deporte muy tarde, lo que no te permitió relajarte. Entonces esta primera mitad se resiente. Por supuesto, también hay razones como los ronquidos o la apnea. Quizá tienes alguien que te pueda escuchar mientras duermes o te puedes grabar con el teléfono. Y si oyes que respiras de forma extraña o roncas muy intensamente, esto puede ser una causa. A menudo es una causa muy grave por la que deberías acudir al médico. Luego está la segunda mitad del sueño, que se trata del llamado sueño REM, donde procesamos los sentimientos y encontramos soluciones a los problemas. Muchas personas acortan un poco este sueño porque tienen el despertador programado una o dos horas antes de la hora a la que se levantarían naturalmente. Cuando analicé mi proceso del sueño, me di cuenta de que si no se dormía lo suficiente en esta fase, al despertarme las cosas del día anterior que me habían resultado un poco problemáticas, seguían muy presentes en mi mente. Empezaba a darle vueltas a: “¿He dicho algo mal? ¿Eso ha sido un poco cruel? ¿Ha estado bien o no?” No parecía que hubiera dormido una noche entera para rebajar la tensión. Conozco bien esta sensación de cuando no se ha dormido lo suficiente en el estado REM. Creo que es interesante averiguar qué parte de la noche puede ser tu problema. Y en cuanto al sueño REM, a veces también puede estar asociado con el estrés. Si has tenido mucho estrés y has dormido la primera mitad del sueño que ya relaja tu cuerpo, y luego te despiertas, y el estrés vuelve a tu cabeza y a tu cuerpo, entonces no es tan fácil volver a conciliar el sueño. Así que esto puede robarte unas cuantas horas de sueño antes de que suene el despertador.

17:46
Alexandra. Hola, Giulia, ¿cómo estás? Soy Alexandra y quería preguntarte: ¿en qué nos ayuda entrenar fuerza a medida que vamos cumpliendo años?

17:56
Giulia Enders. Hay varios aspectos relacionados con el entrenamiento de fuerza. Tenemos estos dos modos de entrenamiento. Uno es más bien un entrenamiento de resistencia, correr durante mucho tiempo para ejercitar los pulmones y el corazón. Y luego el entrenamiento de fuerza, que sería el típico de levantar pesas o hacer calistenia, por ejemplo. Lo interesante de los músculos es que también son un poco como un almacén. Pueden almacenar un poco de azúcar y glucosa, de manera que cuando se producen altibajos en los niveles de azúcar a lo largo del día, son capaces de equilibrarlos un poco. Eso, por ejemplo, es una parte interesante. El entrenamiento de fuerza o entrenamiento aeróbico, es decir, el entrenamiento en el que se necesita respirar mientras se realiza y no es anaeróbico como correr durante mucho tiempo, tiene un efecto medible en algunos parámetros del cerebro. También pasa en el entrenamiento de resistencia, pero especialmente para este tipo se producen algunos factores como el BDNF, que ayudan al cerebro a crear nuevas células, algo que durante mucho tiempo la medicina no creía posible. Pero ahora vemos que es posible y que puede ser una protección contra enfermedades neurodegenerativas como la demencia o el Parkinson. Porque cuando practicas estos deportes, tu cerebro se da cuenta de que hay cierta cooperación con el músculo. Y el músculo dice: “Oye, mira esto, ¿a qué velocidad tengo que correr para conseguirlo?” Hay un diálogo constante. “¿Cuánto peso tengo que levantar? ¿Está bien lanzarlo así? Oh, no, no ha funcionado. Quizá debería lanzarlo así”. Así el cerebro y los músculos están constantemente comunicándose y adaptándose el uno al otro. Un dato curioso es que cuando hacemos deporte, justo después de practicarlo, los bíceps no se agrandan. Hacen falta semanas para que crezcan un poco. Pero en realidad muchas cosas cambian en el cerebro justo después de la primera hora de practicar algún deporte. Se observa, por ejemplo, que los receptores de dopamina se expresan de forma ligeramente diferente. Y algunos artículos dicen que unos 600 genes, algunos incluso llegan a mil o un poco más, se activan y se expresan de forma diferente después de practicar deporte. Me encantaría que la gente pudiera notar esto porque, ¿no sería una recompensa maravillosa? Acabas de hacer deporte y ahora ves como tu cerebro se ilumina y cambia cosas gracias a todas las preguntas que le han planteado los músculos. Hay un diálogo y una amistad. Y me gusta ver el deporte más así y menos como: “Hay que hacer deporte. Si no lo haces es tu culpa ser perezoso o no cuidarte”. Me gusta verlo como una amistad que se puede fomentar y de la que ambos se benefician. Sinceramente, esto me anima a hacer un poco más de deporte que la otra forma de verlo.

20:31
Jorge. Hola, Giulia. Soy Jorge y me preguntaba por qué cada vez más oímos hablar de enfermedades autoinmunes.

20:40
Giulia Enders. Las enfermedades autoinmunes tienen diferentes causas. Quiero aclarar un aspecto que considero muy importante en mi propia práctica con pacientes en el hospital. Hace unos años tuve una paciente que tenía una infección con una peligrosa E. coli. Unos años más tarde, volvió al hospital y le diagnosticamos por primera vez una enfermedad inflamatoria intestinal crónica. Sabía que no le dediqué mucho tiempo cuando se lo dije por la mañana, así que me sentí un poco mal y volví a verla por la tarde. Se notaba que estaba muy triste. Dijo: “¡Oh, qué mala suerte tengo! Primero esta infección y ahora esto. Mi cuerpo siempre se vuelve en mi contra”. Esta es a menudo la frase que dicen los médicos en la consulta con casos de autoinmunidad: “Tus células inmunitarias atacan tu propio cuerpo”. Esa es una forma muy violenta de expresarlo. Y, por supuesto, también está influenciada por la investigación. Hay algo de cierto en ello, pero no es exactamente lo que está sucediendo. Cuando analizamos las investigaciones de los últimos 20 años, vemos que las células inmunitarias se esfuerzan por mantenernos a salvo. Eso es lo único que hacen con toda su existencia. Solo quieren mantenernos a salvo. Y a veces se pasan un poco, cometen errores o son como una madre o un padre sobreprotectores que protegen demasiado y terminan haciendo daño. Pero en realidad quieren lo mejor para nosotros. A la paciente le expliqué que una infección como la EHEC, por ejemplo, aumenta el riesgo de padecer una enfermedad inflamatoria intestinal crónica, debido a que las células inmunitarias del intestino han sido testigos de algo horrible, habían visto como un germen entraba y provocaba una infección sanguinolenta muy parecida a una enfermedad muy peligrosa que puede poner en peligro la vida de algunas personas. Las células inmunitarias experimentaron esto y terminaron siendo demasiado drásticas e incluso un poco demasiado agresivas, llegando incluso a atacar a las bacterias intestinales que no son tan malas. Le dije que sabía que no era bueno, pero que eran sus células inmunitarias las que lo estaban haciendo todo y yendo demasiado lejos para mantenerla a salvo. Se le llenaron los ojos de lágrimas, a mí también, y me preguntó si podía darme un abrazo. Cuando salí me afectó mucho y pensé que esta es una enfermedad que quizá la acompañe durante los próximos 20 o 30 años. ¿No cambia un poco esta perspectiva la forma en la que trata su cuerpo, cómo piensa sobre él e incluso cómo toma su medicación? ¿Tomará la medicación pensando: “Oh, te estoy devolviendo el golpe estúpido sistema inmunológico”, o lo interpretará como: “Tranquilízate, tranquilízate. No pasa nada. No te preocupes tanto?” Son enfoques muy diferentes. Una de las razones por las que puede existir la autoinmunidad son las infecciones. Cuando una infección hace que el sistema inmunitario se vuelva repentinamente sobreprotector porque está ocurriendo algo terrible, como una catástrofe natural horrible, por ejemplo, nos sentimos muy ansiosos después. Eso le puede pasar a nuestro sistema inmunitario. Pero también hay otras razones, como las genéticas, por las que algunas de nuestras células no son tan buenas a la hora de decirle a otras células que se calmen. Esta puede ser una razón. También hay circunstancias vitales en las que algo ha provocado que el cuerpo desarrolle una enfermedad autoinmune. Es decir, hay otras razones más allá de las infecciones, pero normalmente se trata de razones comprensibles si se ven como una cuestión de seguridad.

23:52
Giulia Enders. Tenemos grandes miedos exagerados que no nos hacen bien. A veces tenemos demasiadas dudas sobre nosotros mismos, lo cual tampoco nos hace bien. Y al igual que eso, el sistema inmunológico es humano y también comete algunos de estos errores.

24:12
Mujer 6. Giulia, ¿las enfermedades autoinmunes tienen alguna relación con las crisis emocionales?

24:22
Giulia Enders. Hay una relación entre el estrés y las enfermedades autoinmunes. El estrés puede empeorar las enfermedades autoinmunes. El vitíligo es una enfermedad autoinmune en la que las células pigmentarias son atacadas, por lo que no producen pigmentos y aparecen manchas blancas. Así que el estrés puede ser un factor, no el único responsable de que se produzca la autoinmunidad, pero sí que influye en ella. ¿Y por qué sucede esto? Por varias razones. Una de ellas es que nuestras células inmunitarias están conectadas con las células nerviosas. Cuando las células nerviosas están sometidas a mucho estrés, sienten que algo no va bien, su ansiedad aumenta un poco y se vuelven un poco más agresivas para averiguar qué está pasando. Entonces el estrés afectará a nuestro metabolismo, incluso la microbiota, ya que algunas bacterias intestinales son capaces de alimentarse de las hormonas del estrés. Cuando hay muchas hormonas del estrés, estas bacterias aumentan. Y cuando hay menos hormonas del estrés, no pueden vivir tan bien en este entorno. También sucede con el nivel de azúcar en sangre cuando estás estresado, por supuesto, con las hormonas del estrés. Y mucho de esto puede coincidir cuando no te sientes bien. Además, tu sistema inmunológico es curioso. Recorre todo el cuerpo cada día y se pregunta: “¿Cómo estás? ¿Cómo te encuentras? ¿Estás bien? ¿Qué está pasando?” Y cuando detecta que el cuerpo no está en buen estado, tal vez tampoco duermas bien o no puedas comer porque estás muy triste, porque ha ocurrido algo horrible, tus células inmunitarias se dirán: “¿Qué está pasando? ¿Qué está pasando? El cuerpo no está bien”. A veces esto les lleva a un estado en el que intentan encontrar una razón. Tratan de atacar lo que sea para descubrir qué es lo que les hace sentirse tan miserables. Así que se vuelven un poco más escépticas intentando ayudarnos. Pero de esa manera, de repente dejan de hacerlo. En lo que respecta al sueño, quizá un aspecto importante sea que durante el sueño profundo las células inmunitarias maduran. Por lo tanto, cuando alguien no duerme bien y se despierta con frecuencia, este proceso de maduración no es tan bueno. No es óptimo. Sabemos que en el caso de las personas con psoriasis y enfermedad inflamatoria intestinal crónica, cuando tienen una peor calidad de sueño, las células inmunitarias son un poco más agresivas y no están lo suficientemente maduras para ser tolerantes. Esto puede ser un aspecto. Hay muchos factores que se combinan. Entonces, en un momento dado, la combinación de todo esto puede desencadenar o empeorar la autoinmunidad. Por último, solo quiero decir que hay un nuevo medicamento para el vitíligo, creo que salió al mercado hace uno o dos años, que es realmente muy potente. En Alemania ahora lo recetamos solo en circunstancias muy concretas, como cuando tienes la enfermedad muy presente en la cara y te molesta mucho. Y algunos otros casos concretos. Hay que estar siempre atento a las novedades del mercado y, por supuesto, también a los efectos secundarios.

27:27
Mujer 7. Hola, Giulia. He escuchado que algunas enfermedades como el Parkinson empiezan en el intestino. ¿Qué piensas de eso?

27:34
Giulia Enders. Se han realizado bastantes estudios al respecto y hemos obtenido resultados que demuestran que algunos aspectos o fases del Parkinson, por ejemplo, pueden observarse diez años antes de la aparición de la enfermedad. También se ha descubierto que el nervio vago podría desempeñar un papel importante. Se trata del nervio que conecta los intestinos con el cerebro. Además, se ha establecido una relación con los pesticidas. Una hipótesis es que los pesticidas y las sustancias tóxicas pueden llegar al cerebro a través del nervio vago y provocar la enfermedad de esta manera. También se han realizado estudios con el microbioma, ya que se podría pensar, por ejemplo, que si se tiene una barrera intestinal muy buena, tal vez no lleguen tantas toxinas al cerebro. Pero todo esto todavía se encuentra en fase de investigación. Me refiero a los pesticidas, que lo sabemos. Y por eso la Unión Europea tiene que regularlos de la forma más estricta posible, y en algunos casos lo hace. Pero no en todos. Algunos investigadores desearían que se hiciera más, mientras que otros dicen que no. Ya ves, sigue siendo un tema de debate. El intestino también desempeña un papel interesante, ya que podemos influir en él con mucha más facilidad. Existen genes que te hacen más susceptible a ciertas enfermedades, pero no puedes cambiar tu genética, mientras que sí puedes cambiar fácilmente tu microbioma con una alimentación diferente. Incluso después de tres días, se producen cambios. Pero tras tres semanas, los cambios suelen ser realmente significativos. Ahí tenemos un campo de acción muy potente. También nos hace vulnerables ahora a los alimentos industriales, por ejemplo, porque vemos que en los alimentos industriales con factores emulsionantes y demás, esto a veces afecta al moco, esa barrera tan importante que nos hace menos susceptibles a las toxinas del exterior. Tenemos menos moco porque hay productos químicos en los alimentos. Esos productos químicos se aprobaron hace 20 o 30 años, cuando nadie sabía cuál era su efecto sobre el moco. Es importante, interesante y esperanzador que ahora podamos plantearnos nuevas preguntas, porque tenemos nuevos conocimientos. Y espero que surjan respuestas que nos permitan protegernos un poco más.

29:47
Mujer 8. Hola, Giulia. ¿Por qué a veces sentimos una cosa y luego hacemos otra? ¿Qué papel tiene el cerebro en esto?

29:56
Giulia Enders. Nuestro cerebro no es ese jefe único que creemos que es. A veces pensamos que es ese jefe que se sienta aquí arriba y da órdenes al resto de la montaña carnosa que hay debajo. Pero en realidad es una conexión de células nerviosas. Y no solo una conexión de muchas células nerviosas, sino también de diferentes áreas del cerebro. Tenemos áreas del cerebro que, desde un punto de vista evolutivo, son más antiguas. Tienen experiencias muy diferentes. Las que están situadas en una parte inferior del cerebro se formaron de manera diferente en una etapa un poco más temprana de la evolución, por lo que tienen enfoques distintos ante las cosas. Todas estas áreas cerebrales diferentes, las jóvenes de delante muy conscientes del mundo moderno y las tendencias, y las antiguas de atrás que se limitan a decir: “Inspira, ahora expira”. Tienen diferentes formas de llevar la vida y no siempre les resulta fácil ponerse de acuerdo. Esto lo experimentamos especialmente a menudo con las emociones cuando nos decimos: “¿Por qué estoy enfadado ahora? He escrito un correo electrónico enfadado. No ha estado bien. ¿Por qué no me controlo?” Pero realmente creo que lo que ocurre aquí es que a veces no tenemos los conocimientos suficientes para aprovechar las diferencias o para explorarlas y comprenderlas realmente y trabajar de forma cooperativa con ellas. Tomemos la ira de ejemplo. ¿Qué es la ira? La ira es la parte emocional de mediana edad del cerebro, ni la muy consciente ni la muy antigua, sino que está en el medio, que ajustará y regulará tu cuerpo. Si percibe algo importante, a la vez que injusto o que no está bien, ¿qué hará? Le dará energía al cuerpo. De repente tensará tus músculos, aumentará tu frecuencia cardíaca para que tengas mucho flujo sanguíneo y oxígeno en el cerebro. Entonces la mente consciente dice: “Esta debe ser la orden para escribir un correo electrónico enfadado”. Ese es el problema. La mente consciente no lo interpreta, porque si preguntara un poco más, en términos de inteligencia emocional, actuaríamos distinto. Eso es lo que intentamos hacer. Ser un poco más inteligentes, comprender un poco mejor la emoción subyacente. Podría decir: “Oh, me estás dando toda esta energía porque sientes que algo es importante”. ¿Cómo puedo utilizar esta energía para cumplir con esta importante tarea para que sea lo correcto para mí? Y por supuesto, a veces esto requiere que no escribas el correo electrónico de forma impulsiva, sino que entiendas esta emoción como un recurso. Gracias por darme esta energía. Así que hay que manejar un poco las emociones y otras partes del cerebro que no son tan conscientes. Y a veces hay que preguntarse: “¿Por qué me estás dando toda esta energía? No necesito tanta energía para escribir un correo electrónico”. Quizás por la tarde puedes usar esa energía para salir a correr, porque los sistemas más antiguos no siempre saben lo que es necesario y lo que no, pero lo que quiero decir con esto es que existe una cooperación. Y cuanto más comprendes, más capaz eres de hacerlo. Con toda la investigación médica sobre la inteligencia emocional, vemos que en realidad es más importante para la satisfacción vital, para las relaciones, para la salud e incluso para el lugar de trabajo, ser emocionalmente inteligente, trabajar en estrecha colaboración con tus emociones que ser cognitivamente inteligente. ¿Quién lo hubiera pensado? Creemos que si vamos al colegio y leemos todos los libros, nos irá muy bien en la vida.

33:06
Giulia Enders. Pero no es tan cierto. Solo es una parte de la vida. Eso está bien. Pero la otra parte consiste realmente en ser inteligente con respecto a tu propio cuerpo y las demás áreas de tu cerebro y utilizarlos bien. Otro consejo que tengo para utilizar realmente las otras partes de tu cerebro de forma inteligente y cooperativa es no despertarte y pensar: “¿Qué tengo que hacer hoy? ¿Cuál es mi lista de tareas pendientes?” Mejor aprovecha la energía que te pueden aportar las emociones. A mí me gusta preguntarme qué emoción, qué sentimiento quiero tener hoy. A veces pienso que si terminara todos estos correos electrónicos antes de las doce, tendría una sensación muy agradable, de alivio. Y realmente es lo que quiero sentir. Otras veces pienso: “Quiero sentir esa sensación después de hacer deporte, cuando corro y me da el aire en la cara, después de darme una ducha, sentarme en el sofá y sentir que no tengo que hacer nada más”. Es una sensación maravillosa. Así que experimento que desear realmente esa sensación me da mucha más energía para hacer cosas buenas y útiles que pensar: “Tengo que hacer esto, tengo que hacer aquello”. Si trabajas junto con estas otras áreas de tu cerebro, te das cuenta de que son partes muy agradables y cooperativas de ti mismo.

34:15
Mujer 9. Hola, Giulia. Últimamente la contaminación me afecta mucho. ¿Qué podría hacer para respirar mejor?

34:25
Giulia Enders. Algunas personas son más sensibles a la contaminación que otras, lo que puede deberse a afecciones como el asma o la EPOC, o simplemente a unas vías respiratorias demasiado sensibles. Esas personas son, en general, aunque resulte un poco sarcástico verlo así, buenos indicadores para las personas que las rodean. Cuando ya sienten que les cuesta un poco respirar, es una señal para otras personas que les empezará a afectar más adelante. Si eres una de estas personas y alguien te dice: “A mí no me afecta la contaminación”, no es cierto. A ellos también les afecta la contaminación, pero quizá un poco más tarde en su vida colectiva, mientras que tú lo notas enseguida. Entonces, ¿qué se puede hacer? En primer lugar, vemos que para las personas que viven muy cerca de calles por las que circulan muchos coches, a veces esto es una causa de contaminación. Para ellos no es una buena opción tener las ventanas abiertas, porque empeora la situación en casa. Para ellos puede ser bueno tener purificadores de aire en casa con un filtro HEPA. Por desgracia, no parece la mejor opción, pero es una forma muy pragmática de abordar el problema. Entonces, también puede surgir la pregunta: ¿cuándo hay que ventilar la casa? Por ejemplo, en verano, algunas personas son muy sensibles al ozono, que se produce cuando el sol incide sobre las moléculas del aire. Por lo tanto, es bueno ventilar el apartamento, pero sobre todo por la mañana y por la tarde, cuando el sol no pega tanto y no produce tanto ozono. Esto puede ser de ayuda. Por supuesto, si experimentas nuevos problemas respiratorios que no tenías antes, tienes que consultarlo con un médico. Quizás se trate de alergias, quizás sea el polen, realmente puede haber otras razones. Otro aspecto a tener en cuenta es la política. Vemos que en algunos países, en algunas ciudades como París, han logrado reducir considerablemente la contaminación porque han implementado ciertas normas. Así que también deberías apostar por el partido político que vela por el aire que respiras. Hay muchos aspectos diferentes que hay que tener en cuenta, y es bueno que te des cuenta de ello. A veces puedes mirar tu teléfono y en la aplicación del tiempo hacer clic en la calidad del aire, y si vuelves a hacer clic, a menudo, verás exactamente las partículas que se encuentran en exceso. Para ti, podría ser interesante ver a qué tipo de contaminación eres sensible. ¿Es el dióxido de nitrógeno? ¿Es el ozono? ¿Son las partículas muy pequeñas? Todas estas cosas son interesantes. Las puedes experimentar y verlas por ti misma.

36:55
Mar. Hola, Giulia. Soy Mar y quería preguntarte a qué edad recomendarías, si es que lo recomiendas, tomar algún suplemento alimenticio, sobre todo en la mujer a partir de cierta edad, que con los cambios hormonales nos afecta más a la salud en general.

37:12
Giulia Enders. Hay diferentes opiniones sobre este tema, y en Alemania tenemos una guía al respecto. Decimos que 65 años es una edad en la que las personas deberían reconsiderar la posibilidad de tomar sustancias multivitamínicas. ¿Por qué 65? Porque es la edad media en la que las personas empiezan a ser un poco menos eficientes a la hora de absorber los nutrientes en el intestino. Además, al envejecer, algunas personas no se mueven tanto o no gastan tanta energía, por lo que también comen un poco menos. A veces se debe a los medicamentos como los antiácidos o los inhibidores de la bomba de protones. Estos dificultan la absorción de nutrientes como la vitamina B12. Puede haber diferentes razones. Esto es lo que los médicos y las personas que trabajan en medicina general y medicina familiar suelen decir. Algunas personas necesitan empezar algo antes, y realmente se sienten mucho mejor. Soy la última persona que se opondría a esto. Creo que si sientes que esto realmente te hace sentir mejor, entonces deberías tomarlo. Lo que suele ser recomendable, si es posible, es hacerse un análisis de sangre y ver si hay alguna deficiencia. En Alemania, aunque no tanto en España, por suerte, hay que comprobar los niveles de sangre de la vitamina D del sol, porque puede ser muy beneficiosa para estabilizar las hormonas. Pero este es un tema que debe tratar con su médico que le conoce, conoce sus enfermedades y sabe qué medicación toma, ya que todo ello puede influir en este aspecto.

38:48
Aralitze. Hola, Giulia, soy Aralitze. Es muy interesante todo lo que nos estás contando y me gustaría preguntarte: ¿cuáles serían las tres, o cuatro cosas, que nos recomiendas hacer desde hoy para cuidar nuestra salud?

39:02
Giulia Enders. Por supuesto que hay cosas muy importantes. Y me gustaría llamarlas cosas importantes porque hoy en día recibimos muchos consejos y recomendaciones de las redes sociales. “Haz esto, haz aquello, haz lo otro”. Y resulta un poco agobiante tener que tomar todos esos suplementos, hacer oxigenoterapia, ir a la cámara fría. Hay demasiadas cosas que hacer. Me gusta recordar a la gente que estas cosas pueden tener estudios y evidencias detrás de ellas, pero hay que atribuirlas solo un poco a nuestra salud. Y luego están esas cosas importantes que la mayoría de nosotros ya sabemos, como dormir bien, comer bien, hacer ejercicio y controlar el estrés. La higiene del estrés también es higiene. No se trata solo de lavarse las manos, sino también de la higiene que se tiene con el estrés. Es decir, dejar de estresarse. Estas son cuatro cosas en las que creo que todos estamos de acuerdo y que están también fundamentadas por la investigación, que debemos priorizarlas. Y para ser sincera, a veces es mucho trabajo y no se puede hacer todo, pero tenlas en cuenta antes de ir a comprar cosas caras que quizás solo te aporten un 2% más, y fíjate en las cosas que te aportan un 80%. Eso por un lado. Desde mi punto de vista, también tiene que ver con cómo tratas tu cuerpo. ¿Estás en armonía con tu cuerpo? Me gusta hacer hincapié en esta perspectiva. Ahora disponemos de todas estas herramientas y yo también las tengo. Tengo un dispositivo portátil para controlar mi salud con el que estoy experimentando. Pero la pregunta es: ¿estoy prestando atención a los datos? ¿Estoy analizando los datos para corregirlos, para modificar mi cuerpo? ¿Qué tipo de amistad sería esta en la que solo escuches a alguien decir siempre: “No, no es mejor hacer esto. No, no te estoy corrigiendo para que hagas aquello?” Esa no es una conversación agradable. Intento utilizarla para comprender mejor mi cuerpo, así que se trata de eso. A veces pregúntate cómo te duchas. Acabo de tener esta conversación con unas amigas mías. Les he preguntado cómo se duchan y me han respondido: “¿Qué?” Pero entonces nos hemos dado cuenta de que no hablamos de ese tema. Algunas personas se lavan como si fueran animales en una granja. Y otras, como una amiga mía, tienen cinco aceites diferentes, se ponen espuma en la cara y tratan su cuerpo de forma muy diferente en la ducha. ¿Cómo somos con nuestro cuerpo? En cierto modo, eso también se aplica a nuestro cuerpo. No suelo hacer todas las cosas que hay que hacer, ocuparse de las cosas importantes, sino también ser amable. Me gustaría animaros a que, aunque este mundo ruidoso esté fuera de nosotros todo el tiempo, penséis también un poco en vuestros cuerpos. Mientras hemos estado sentados aquí hoy, nuestro corazón ha bombeado unos 220 kilogramos de sangre, hemos hecho unas 500 respiraciones con nuestros pulmones y nuestras células inmunitarias han examinado unos 40 millones de microbios diferentes diciéndose: “Oh, este está bien”. Hacen todas estas cosas todo el tiempo para que podamos seguir vivos. No quiero que sólo os deis cuenta de esto al final de vuestra vida. He visto a muchos pacientes que al final dicen: “He tenido este cuerpo toda mi vida, y de repente ahora me he dado cuenta de que tiene un gran valor”. Y no es sólo por su aspecto o por lo que haces en el trabajo, es porque estar vivo es muy valioso y quiero que lo recordéis.