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David Bueno. Es un teatro. Es un teatro que puede ser de drama, de comedia, según cómo vivamos. Esto es un poco broma, pero sí, sí, depende cómo vivamos nos vamos construyendo nuestro propio cerebro. Claro, ¿qué hace el cerebro? Está constantemente recibiendo información del exterior a través de los órganos, de los sentidos, de lo que vemos, de lo que oímos y también de nuestro interior, de cómo nos sentimos por dentro. Esos sentidos que no están en la categoría de los cinco clásicos, pero que están ahí bien presentes. Y lo que hace es combinarlos para darnos una percepción única, coherente, de nuestro entorno con respecto a nosotros mismos y de nosotros mismos en relación con nuestro entorno. Claro, eso es muy importante porque nacemos con todos los sentidos activos. Hablo de personas, ahora las llamamos neurotípicas, que no sé muy bien qué significa, porque el que no tiene una cosa tiene otra. Si hay alguna neurodivergencia clara, por ejemplo, un déficit visual, por supuesto habrá diferencias. Pero si no nacemos con todos los sentidos activos, pero no con la capacidad de integrarlos para tener esta percepción coherente de nuestro entorno. Esto va madurando con la edad, los primeros años de vida, pero va madurando con el uso que se le da. Usar tantos sentidos como sea posible es lo que permite que se integren. Si yo solo uso la vista, no hay nada que integrar. Claro, esto es, en el caso de los niños y las niñas, es el juego. El juego clásico que implica ver, implica escuchar, implica tocar. Cuando son muy pequeños lo huelen todo, lo chupan todo, son sentidos. Los adultos no hace falta que lo hagamos así pero, se mueven, también descansan, se notan por dentro. Esto que es tan claro en niños y niñas dura toda nuestra vida. Los adolescentes están cambiando, su cuerpo está cambiando. Necesitan también estos espacios de sentirse, de notarse, de interactuar para que su cerebro siga integrándolo todo. Y los adultos exactamente igual. Claro, no solo es a través del juego. Las artes permiten pintar, tocar un instrumento y el teatro es una herramienta yo creo que casi indispensable. Yo creo que debería estar presente en todos los centros educativos. En secundaria, seguro y en primaria pues también, no está mal, ¿no? Pero en secundaria seguro. Porque es la forma de aprender sobre tu propio cuerpo, de vivir personajes que seguramente no habrás vivido nunca, lo que te permite empatizar con otras maneras de ser, de ver, de vivir y de pensar. Y es algo que realmente cambia nuestro cerebro y cambia nuestra percepción del entorno porque nos permite incorporar muchísimos más datos que en una vida no viviríamos. Yo esto lo he visto, lo he experimentado con alumnos míos. Yo antes de estar en la universidad estuve unos años trabajando en un centro de la antigua EGB. Yo era el tutor de 7.º de EGB, que ahora sería primero de la ESO. Por lo tanto inicio de la adolescencia. Y en este centro educativo, este curso, había una asignatura, sin exámenes, o sea de las chulas que era teatro, durante todo el curso. Y lo hacían todo, desde adaptar los textos, preparar los decorados, buscar la música, los personajes, ensayar. Era todo un año, dos horas cada semana, trabajando en esto. Yo participaba siempre de estas obras porque quería estar cerca de los alumnos que tutorizaba. Pero participaba en un papel no secundario, no, cuaternario. Un año hice de árbol y movía las hojas cuando hacía viento.