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Cuatro ideas para una vida plena

Valentín Fuster

Cuatro ideas para una vida plena

Valentín Fuster

Cardiólogo


Creando oportunidades

Valentín Fuster

Valentín Fuster es uno de los cardiólogos más reconocidos a nivel internacional y referencia en investigación cardiovascular. A lo largo de su trayectoria ha combinado la práctica clínica con la investigación científica y la dirección de centros de excelencia tanto en Estados Unidos como en España.

Su trabajo ha contribuido de forma decisiva a comprender mejor el infarto de miocardio y a impulsar una visión más integral de la salud cardiovascular, centrada no solo en la enfermedad, sino en la prevención y en el conocimiento de la salud desde etapas tempranas.

Convencido de que la educación es la herramienta más poderosa para transformar la sociedad, Fuster defiende que la ética, la salud y la igualdad de oportunidades deben enseñarse desde la infancia. Su mensaje es claro: la medicina del futuro será preventiva, humana y social.


Transcripción

00:00
Valentín Fuster. Lo primero que has de decidir es si quieres cuidarte o no. Y esto es importante por lo siguiente, porque usted sabe muy bien los factores de riesgo que crean la enfermedad. Para simplificarlos, hay ocho. Y los voy a decir muy simplemente: hay dos que son físicos, que son la presión arterial alta y la obesidad; dos son químicos, el colesterol elevado y la glucosa, la diabetes. Ya tenemos cuatro. Hay tres de conducta, el fumar, el no hacer ejercicio y el comer mal. ¿De acuerdo? Y hay un último, que es muy reciente, que es el dormir poco o dormir mal. Pero hay un aspecto que no he tocado, que es un aspecto muy importante, que es la disparidad social. No todo el mundo tiene acceso al médico. Desde el punto de vista económico, hay gente que no puede comer las proteínas que se tienen que comer y entonces comen cosas que no van bien para la salud y pueden producir la obesidad. El estrés puede subir la presión arterial. Es decir, que hay un factor de riesgo muy importante que es el factor social, el factor que les estoy mencionando. Pero la fórmula es clara y yo tengo que decidir que me cuido. Si tú decides que te cuidas no hay problema, vas a encontrar enseguida cómo cuidarte. Es muy frecuente, vemos en el campo cardiovascular gente obesa, muy obesa. Pesan 200 kilos, 300. Y te vienen a ver y te dicen: “Bueno, yo quiero bajar peso”. Fantástico, han oído que te inyectas una vez a la semana y el peso baja. Y entonces dices: “Bueno, ¿y usted por qué quiere bajar de peso?” Doctor, porque se casa mi hija de aquí a tres meses”. Claro, esto a usted no lo llevará a ningún sitio. El tema de la salud es un tema muy fundamental, pero es una decisión tuya que depende de ti. Es decir, que ustedes no pueden venir al médico y decir: “Señor, deme una fórmula porque quiero encontrarme bien”. Perdone, usted la fórmula, al menos para la enfermedad cardíaca, que es lo que estoy hablando primordialmente, es decir, que usted ha de decidir cuidarse o no. El problema que tenemos en la sociedad es que nos cuidamos cuando ya tenemos un accidente de salud, entonces nos empezamos a cuidar, más que prevenirlo. Pero este no es un aspecto a hablar en estos momentos.

03:04
Hombre 1. Hola, doctor Fuster. Encantado de tenerle aquí con nosotros. En su último libro, ‘Siempre adelante’, comenta cuáles son las claves para llevar una vida plena. ¿Nos podría comentar cuáles son esas claves?

03:18
Valentín Fuster. Yo he llegado a la conclusión de que todos somos oro. Es decir, que creo que no nos sabemos valorar. Y esto es un punto para mí absolutamente crítico, y me ha servido muchísimo en la vida. Es decir, mirarte a ti positivamente, pero también mirar al otro positivamente. Entonces, yo creo que esta positividad con la que uno se mueve en la vida es absolutamente crítica porque crea motivación. Sin motivación no hay vida. Y el hecho de que tú te crees que puedes contribuir en algo o que puedes facilitar algo, yo creo que es muy importante. Las claves que yo menciono, y que a mí me han servido muchísimo, es lo que llamo las cuatro ‘T’. La primera ‘T’ en inglés es ‘time to reflect’: tiempo para reflexionar. Yo cada mañana, cuando llego al trabajo, que es muy pronto, estoy 15 minutos que no hago absolutamente nada, simplemente pensar. Pensar qué es lo que has hecho bien, qué es lo que has hecho mal, qué es lo que puedes hacer mejor. Simplemente es como una meditación de 15 minutos. Sin ninguna duda les diré, o le diré a usted, que esta es la parte más importante del día, sin ninguna duda. Si pudiéramos transmitir esto a la gente, la importancia que tiene parar, pero parar completamente y empezar a pensar es absolutamente crítico, en un mundo que anda desbocado. ¿Comprende usted? Esta es la primera ‘T’. La segunda ‘T’ es talento a descubrir. Yo he dicho hace un momento que todos somos oro. Pero claro, el oro es distinto de persona a persona. ¿Cuál es nuestro talento? Y esto yo creo que es absolutamente crítico tenerlo en cuenta, puesto que muchas veces la ambición nos hace ir a lugares a los que no pertenecemos, porque no tenemos el talento apropiado para ello. Yo creo que todos somos iguales. Creo que todos somos iguales. Ustedes son iguales a lo que soy yo. Lo que pasa es que yo tengo un talento y ustedes, personalmente, tienen otro. Esto es todo lo que yo puedo decir. Es importante descubrir ese talento y aplicarlo. Entonces ustedes dirán: “Bueno, ¿pero cómo lo puedo aplicar si no hay trabajo? Es muy difícil”. No podemos tener prisa en la vida, no podemos tener prisa. Uno de los obstáculos es el tiempo. Queremos hacer algo rápido y no podemos. Tranquilidad. Pero, sobre todo, dar importancia a este tema que es: ¿para qué sirvo yo? Es la inversión más importante que uno puede hacer en la vida. Lo más importante. La tercera ‘T’ es transmitir positividad. Yo supongo que ya he dicho al principio la importancia de que uno vea el mundo positivamente. Es decir, yo me puedo encontrar con alguien que desconozco, no tengo una química, pero intento saber cuál es la parte positiva de esta persona, que podamos entrar en contacto.

06:33
Valentín Fuster. ¿Entiende usted? Y todos tenemos esta parte positiva. Yo creo que nos tenemos que mover en la positividad de la gente más que en la negatividad. Yo a veces leo los periódicos y claro, ya dejo de leerlos, porque parece que es una crítica constante de uno a otro. Es decir, ¿para qué sirve esto? Esto no sirve para nada. Transmitir positividad, que es crear, es una obligación que todos tenemos. Es crear más que destruir. Esta es la tercera ‘T’. Y la cuarta ‘T’, también la he expresado, es la tutoría. Es decir, uno piensa: “Bueno, esto es para la gente joven, que tengas un tutor”. Mire, yo tengo dos tutores. La vida con el tiempo se complica. Es todo lo contrario a lo que uno piensa. Y precisamente por lo que es la vida, complicada, necesitas tener gente que te pueda decir: “Andas bien por aquí, andas mal por aquí…” Yo tengo dos tutores. Uno es una persona muy joven, y el otro es una persona más sénior. Tiempo para pensar, talento a descubrir, transmitir positividad y tutoría. Conceptos para mí muy fundamentales.

07:49
Hombre 2. Hola, doctor. Un placer. ¿Cómo cree que podemos transmitir todas estas experiencias a nuestros hijos?

07:57
Valentín Fuster. La pregunta es interesante, y es una pregunta que yo me he hecho muchas veces. Pero les diré mis conclusiones. Primero, los primeros diez años de vida son fundamentales en la vida de todos nosotros. Y les diré el por qué. Porque cuando nacemos, y en los primeros años, el número de centros del cerebro que captan lo que alguien nos explica son muy pocos centros. Lo que ocurre es que captas y queda allí. Cuando uno avanza en la vida hay muchos centros, se conectan unos con otros, y lo que entra por un oído sale por el otro. Muy complejo. Entonces, si ustedes estudian ahora verán como la manera cómo son hoy tiene mucho que ver del ambiente que vivieron los primeros diez años de vida. Pero si a mí me pregunta qué es lo que yo haría, eso explicaría lo que estamos haciendo ya en 50.000 niños en el mundo, estamos trabajando en ello. Es, primero, valores éticos. Hoy en día se han perdido los valores. Y lo segundo que estamos enseñando es la importancia de la salud. Entonces usted me dirá: “Bueno, todo lo que nos has dicho antes de las cuatro ‘T’, ¿dónde están? Escuche, en las cuatro ‘T’, si las estudian muy bien, hay un tema ético, hay temas de salud, hay muchos temas que están dentro de ello. ¿Comprende? Pero uno debe priorizar qué es lo que quiere enseñar. Y el problema que tenemos en nuestra sociedad es que yo creo que tendremos niños y niñas a estas edades, hijos o hijas, que o bien les damos todo lo que quieren o bien les criticamos todo lo que dicen. Y aquí no es ni una cosa ni la otra. No creo yo que esto sea el mejor sistema educativo. Y les voy a decir el por qué. Por ejemplo, al criticar constantemente a una persona joven, tú lo que estás haciendo es destruir la autoestima. Y la autoestima se forma en estas edades, y esto es terrible. Uno empieza ya a los 14, 15, 20 años con una autoestima que es baja, es porque lo que he hecho está mal o siempre has sido criticado. Es decir, que has de tener una visión muy positiva de qué es lo que realmente puedes ayudar tú a los niños o niñas, en estas edades, en aspectos que tal vez no son los más positivos de ellos. Pero más que criticar es crear. Yo lo único que estoy diciendo, contestando a su pregunta, es que esta es una edad absolutamente crítica para el futuro, y es la edad de los primeros años de vida. Digo 10 años, tal vez 15 años, pero los primeros años de vida.

10:57
Mujer 1. Hola, doctor. Muchas gracias por sus palabras tan sabias y alentadoras. Quería preguntarle: una de las cosas que compartimos en la profesión es el arte de hacer buenas preguntas. ¿Cuáles serían las preguntas que mejor podemos hacer a una persona para conocerla en el menor tiempo posible?

11:16
Valentín Fuster. Si nos centramos en el paciente, lo primero que ha de haber es una química. Es decir, que tenemos que empezar, con un paciente que nos viene, a tener esta especie de ligazón, digamos, de porque esa persona viene para pedir ayuda. Hablo del paciente, concretamente ahora. Yo creo que esto es absolutamente fundamental, y esto es un aspecto que precisamente yo creo que se está perdiendo. Viene entonces una segunda parte, que son las preguntas que uno debe hacer a un paciente para saber de qué se trata el problema que presenta. Pero viene una tercera parte que para mí es absolutamente crítica y fundamental, que es en el aspecto social: dónde vive, cómo vive, cuáles son los aspectos que crean tensión, estrés, cuál es el aspecto familiar, cuál es su aspecto de trabajo. Si usted va a un médico y el médico lo único que hace es mirar a computadoras y no le mira a usted, esto está perdido, ¿comprende? Ha de haber una empatía. Yo creo que el médico, cuando ve a un enfermo, el enfermo ha de pensar que ese médico es la persona más importante en la vida, aquel individuo, en aquel momento. Esto tiene un problema actualmente, i es que la gente joven que se forma en las universidades, en escuelas de medicina, tiene una formación muy tecnológica. Y la formación tecnológica va absorbiendo este aspecto que es absolutamente crítico. Yo creo que esto volverá, pero no hay ninguna duda. Yo trabajo con estudiantes desde hace muchos años y he visto un cambio en los últimos 15 años, por ejemplo, muy importante en este aspecto. Uno piensa que la persona joven no sabe hablar con el enfermo, sabe hablar con la computadora. No sé si le contesto a la pregunta. Pero es muy importante tener esta relación humana y que el paciente piense que tú eres la persona más importante en estos momentos.

13:44
Hombre 3. ¿Qué tal, doctor? Un gusto. Quisiera saber su opinión sobre la expresión “tener un buen corazón”. ¿Es verdad que es mejor dar que recibir?

13:59
Valentín Fuster. Bueno, yo le diré que todos tenemos una biología natural, que es importante tener en cuenta. Vamos a ver. Yo supongo que en los primeros años de vida, uno ha de encontrar trabajo, ha de funcionar profesionalmente, y hay un aspecto personal fundamental que es preservar tu propia persona. Es decir, que si empezamos a decirle a una persona de 30 años: “Tú debes dar, dar, dar y dar”, pues bueno, uno piensa: “Tal vez eres muy teórico, porque en estos momentos tus preocupaciones son preocupaciones algo distintas”. Entonces yo creo que se llega a una época, a los 50 años, que dicen que es la edad de la crisis personal, que es cuando empiezas a pensar de dónde vienes y a dónde vas. Y esta es una edad muy interesante, donde yo creo que es la edad precisamente en la que moverse hacia el campo de dar. Es decir, uno ya, durante los primeros 50 años, ha hecho lo que ha podido por su propia vida, ir avanzando profesionalmente, familiarmente, etc., todo lo que es habitual. Pero yo creo que llega un momento en donde uno piensa que tal vez puedes aportar a la sociedad, a la comunidad o a lo que sea, aportar. Y entonces viene este aspecto por el que se me ha preguntado, que es el dar. A mí me ha pasado, concretamente. Yo después de los 50 años me he dedicado a la gente joven y ando por el mundo haciendo lo que puedo. ¿Me entiende? Estoy en el CNIC de Madrid, como he dicho, en la parte de investigación, porque creo que en España se puede hacer algo que uno ha aprendido afuera. O sea, yo ya estoy en este campo, esto realmente me es muy familiar. Hay gente crítica que dice: “Bueno, es que el que da es un egoísta”. ¿Por qué es un egoísta? Porque esto retribuye a él. Mi contestación es ‘I don’t care’. ¿Me entiende usted? ¿Y qué? Si yo me siento feliz dando, ¿por qué alguien me ha de criticar? Le llamas a esto egoísmo, ‘I don’t care’, llámele lo que te dé la gana. Lo importante es que tú puedes influir positivamente con alguien. Y esto es lo importante. Yo creo que si a mí me preguntas en la vida: “¿Qué es lo que más satisfacción te da?” A mí personalmente ha sido el dar, sin ninguna duda. ¿A quién? A los estudiantes, a la gente joven. Cada uno puede, en diferentes aspectos, dar a quien quiera. Pero para mí lo fundamental son los jóvenes, que van a ser el futuro de la humanidad.

16:59
Valentín Fuster. Y en este aspecto yo creo que es muy importante dar, pero creo que son fases de la vida. Yo creo que esto entra un poco en torno a la tercera fase.

17:10
Rodrigo. Hola, Valentín. Mi nombre es Rodrigo y estoy estudiando ahora mismo Ingeniería Biomédica. Mi pregunta es: ¿qué crees que se debería hacer para que nosotros, los jóvenes, nos interesemos por la investigación y por la ciencia?

17:29
Valentín Fuster. Bueno, primero, ¿es tu talento la investigación? Es la primera pregunta que te hago, que viene en conformidad con lo que he dicho antes. Se habla mucho de investigación y de que no hay dinero para investigación, y es verdad. Pero la pregunta que yo siempre tengo es: ¿has nacido para ser investigador? ¿Por qué? Porque hay muchos investigadores que en realidad no tienen el talento para la investigación. Yo lo primero que te contesto es que debes estudiarte a ti mismo. Eres una persona curiosa, eres una persona que la investigación te interesa, es decir, si es absolutamente vital en tu vida, entonces tú estás en el camino. Y si estás en el camino, no te preocupes, irás adelante, como he dicho antes. La mejor inversión que puedes hacer en la vida es saber qué talento tienes. Es decir, que si tú tienes el talento para la investigación, yo te aseguro que te irá bien. Y todo lo demás para mí es muy cosmético. Es decir, necesitas dinero para investigación, necesitas ayuda, necesitas equipos de trabajo, todo esto. Pero si tú tienes este talento, todo esto viene. Esto es absolutamente fundamental. Te diré una cosa, de todos los individuos jóvenes que están en medicina que terminan la carrera y luego hacen mi especialidad, que es la de corazón, de todos estos individuos jóvenes, ¿cuántos crees tú que tienen éxito en las carreras de investigación? Un 5%. ¿Qué es lo que estoy diciendo? Lo que estoy diciendo es que se puede hablar de lo que uno quiera, ¿pero cuál es tu talento? Si tu talento es la investigación, no te preocupes que vas a ir adelante. Me puedes escribir una carta y yo te diré por teléfono lo que has de hacer. ¿Me entiendes? Si tienes el talento, porque esto es fácil. Estás ya en el camino. La vida nos la complicamos mucho. Nos complicamos la vida en general porque queremos hacer lo que no podemos. Y repito las cuatro ‘T’. La segunda es encontrar para qué sirves. Y lo que he dicho, no podrás fácilmente aplicar lo que tú sirves en cuatro días. Muchas veces han de pasar unos años incluso. No es fácil. Pero creo que he contestado a tu pregunta diciendo: “No te preocupes, si tú realmente tienes el talento para la investigación, tú llamas y yo te mando una nota, o hablamos por teléfono, y ya verás tú que en diez minutos tú te pones en camino.

20:13
Hombre 5. Hola, doctor, encantado. Mi pregunta es si las enfermedades del corazón se comportan igual en hombres y mujeres. Gracias.

20:22
Valentín Fuster. Vamos a ver, en las enfermedades del corazón y las enfermedades en general, no solamente del corazón, hay una distinción entre hombres y mujeres. Yo les puedo hablar de mi experiencia personal, no de lo que uno lee por ahí. Mi experiencia personal es la siguiente: yo visito igual a mujeres y a hombres, tal vez 50%. No hay ninguna duda que hay varios aspectos que hablar aquí. El primer aspecto es que la mujer es mucho más estoica que el hombre. Nosotros lo vemos, por ejemplo, en enfermedades cardíacas con dolores de pecho, que pueden ser angina, y la mujer tiende a pensar, tal vez ponen una barrera, y no acuden al médico lo antes posible. Pero como en muchísimas otras cosas. La mujer está más preparada para cualquier aspecto, dolor, etc. Y esto es muy importante porque naturalmente esto establece una diferencia. Luego hay otro aspecto y es que la biología es distinta en la mujer que en el hombre. Por ejemplo, en las enfermedades cardíacas la mujer está muy protegida en los primeros 50 años de vida comparado con después, que es distinto al hombre, probablemente por elementos de defensa como los estrógenos, la premenopausia, o la menopausia que viene más tarde. Y hay aspectos biológicos muy distintos, hormonales, etc., que hacen que la enfermedad se manifieste en momentos distintos de la vida. Y luego hay un tercer aspecto, que es el aspecto que todos conocemos, y es que a la mujer no se le ha tratado, en general desde el punto de vista médico, que es a lo que me refiero ahora, de la manera que se ha tratado al hombre. Esto es muy complejo, pero es una realidad. Y esto lo hemos vivido, he intentado personalmente y sobre todo en nuestro grupo, a que no haya ninguna diferencia en absoluto. Y esto es una de las razones por las cuales nosotros tenemos una fundación que se llama ‘SHE’. La Fundación ‘SHE’ quiere decir ‘Science, health and education’, pero la palabra ‘SHE’ pensamos que era ideal para la posta cardíaca porque quiere decir mujer. Ideamos esta palabra hace unos 20 años, creo. Es decir, que estamos muy sensibilizados. Podríamos hablar muchísimo del tema, pero sí que creo que la mujer es muy estoica, y no fácilmente se presenta de la misma manera que el hombre. Y luego la biología es muy distinta.

23:31
Valentín Fuster. Existe esta discrepancia en cuanto al acceso, en cuanto al papel del hombre y la mujer con respecto al médico y es muy importante. Nosotros estamos muy sensibilizados al tema de la mujer, sobre todo con el dolor. Porque el dolor cardíaco es un dolor con el que se ha de actuar muy rápido. Y no necesariamente en la mujer aparece tan rápido como puede aparecer en un hombre. Hablo en líneas generales. Lo digo porque con el infarto de miocardio, por ejemplo, el tiempo es primordial, es absolutamente crítico. Pero hay muchos otros aspectos en los que hay diferencias entre los hombres y las mujeres.

24:10
Hombre 6. Muchas gracias doctor Fuster por compartir su tiempo con todos nosotros. Usted ha sido siempre un punto de referencia para mí. Yo soy médico y además soy cirujano cardíaco. Entonces, he estado con usted en algunas reuniones y mi pregunta se basaba en, por su experiencia y su evolución en la cardiología, ¿cómo puede usted ver el futuro de la cardiología, el que nos espera a todos nosotros? Muchas gracias.

24:43
Valentín Fuster. Bueno, hay varios aspectos. El primer aspecto es que el corazón no se puede ver aparte del resto del cuerpo. Y lo que está pasando en medicina es que hay una integración más y más sobre el tema del corazón. Por ejemplo, usted sabe, si hablamos de la hipertensión arterial, que es la causa hoy en día número uno de mortalidad cardiovascular, el corazón está afectado, el riñón está afectado, y el riñón puede producir la presión arterial alta. Si le pongo un ejemplo, si hablamos de la insuficiencia cardíaca, usted sabe muy bien que con la insuficiencia cardíaca tenemos el problema del hígado que puede contribuir, el riñón puede contribuir, el sistema hormonal, etc. Lo que está pasando es que la medicina se está empezando a integrar ahora desde el punto de vista científico. Esto es de lo que estoy hablando. Es decir, que yo veo el futuro de la cardiología, y es la cardiología vista desde un punto de vista muy global, dentro del organismo, no simplemente como hoy, que el corazón está disgregado. Creo que esto va a ser importante. Aquí el tema que va a ser más difícil es la lucha entre lo que decíamos antes de una medicina tecnificada, desde el punto de vista cardiológico, y una medicina más de médico-enfermo. Y usted dirá: “Si yo tengo un problema valvular cardíaco, de una válvula cardíaca, yo lo que necesito saber es si me van a operar o si no me van a operar la válvula cardíaca”. Por lo que toda esta química que el médico necesita con el paciente no es importante. Es súper importante. Porque como usted sabe, y nosotros como médicos lo vemos, los cardiólogos, cualquier paciente que se nos presenta con palpitaciones, dolores, fatiga de pecho, etc., yo les diría que el 50% es todo psicológico. Les hablo en general, naturalmente. ¿Qué quiere decir? Que el problema ha llegado a la cabeza y la relación cerebro-corazón es absolutamente importante. Lo que estoy intentando decir es que no puede haber una medicina solamente tecnificada. Ha de haber lo que les he dicho antes, una relación de médico-enfermo que no solamente comprende, hi ha mucho más en aquel individuo las palpitaciones, te das cuenta que hay factores que tal vez pueden producir las palpitaciones o las palpitaciones producen una ansiedad. Todo esto es psicológico. Y es una cosa que no es técnica. Este es un ejemplo.

27:44
Valentín Fuster. Por otra parte, van a haber nuevos aspectos quirúrgicos, de intervención, tecnológicos, que en el momento en que se tome una decisión, entonces la técnica entrará a formar parte. Lo que yo le digo es que el cardiólogo del futuro va a ser una persona muy generalista, no es el corazón aislado. Y en esta medicina generalista entrará una parte muy importante que es el cerebro: el pensamiento, cómo es la persona. Y aquí viene, yo creo, un aspecto que es el aspecto de la competitividad entre la tecnología y la química médico-enfermo. Yo creo que han de convivir los dos. Y luego el aspecto general del paciente, que no sea solamente el aspecto del corazón. Así es como yo lo veo. La inteligencia artificial, de lo que todo el mundo lo habla. Si vas por la calle lo primero que oyes es inteligencia artificial. No se sabe de lo que se está hablando, pero se habla de inteligencia artificial. En el aspecto médico de corazón vemos inteligencia artificial, por ejemplo, en las radiografías. Uno puede hacer una radiografía con resonancia magnética y la inteligencia artificial te puede hacer ver cosas que tú no ves desde el punto de vista del ojo humano. Y sí, la inteligencia artificial entrará a formar parte de esta tecnología, pero no puede sustituir la parte mental, la parte creativa de la persona, el aspecto psicológico de la persona, la relación médico-enfermo, etc., digo como ejemplo. Le estoy resumiendo simplemente la respuesta a su pregunta. El cardiólogo será más generalista y tendrá que tener una parte tecnológica y una parte humana. La parte humana va a venir. Yo soy positivo en esto. ¿Por qué? Porque la sociedad se va a quejar de que la tecnología no es todo. ¿Lo ha entendido? Ahora en estos momentos parece que sea todo y no lo será. Esta es mi opinión.

29:52
Irene. Doctor, mucho gusto. Mi nombre es Irene y quiero preguntarle: ¿qué pasa en el corazón de alguien estresado?

30:02
Valentín Fuster. Se ha hablado mucho del corazón y el estrés, y yo, tal vez, le resumiré cómo yo lo veo, es una pregunta importante. El estrés normal de la vida no afecta al corazón directamente. Puede producir que el corazón te vaya más rápido y lo notas cuando estás en un momento de estrés, pero no hace que el corazón enferme en sí mismo. Esto es por una parte. Sin embargo, el estrés precisamente es parte del problema del tabaquismo, es parte del problema de la obesidad, es parte del problema de la hipertensión… Es decir, que el estrés indirectamente afecta al individuo, ya no diría directamente al corazón, pero básicamente a tu conducta. Y si tú, por ejemplo, tienes 100 fumadores y quieres saber por qué fuman, pues el 25% empezaron cuando eran jóvenes y ya es una adicción, pero aproximadamente el 50% es porque calma el estrés. Después hay mucha gente que come, come y come y viene aquí la obesidad también por problemas de estrés. Es decir que el estrés tiene un efecto, no directo al corazón, pero puede tener un efecto indirecto. Sí que es verdad que un estrés agudo importante puede producir un problema del corazón, al que llamamos ‘Takotsubo’, por un japonés que lo descubrió. Es básicamente que el corazón, una parte del corazón, deja de moverse apropiadamente porque hay una constricción de los pequeños vasos debidos a la adrenalina. En fin, esto puede ser una reacción del corazón a un estrés agudo. Y luego sí que es verdad, y está muy bien probado, que el estrés súper agudo puede llegar a la mortalidad cardíaca. ¿A cuánta gente, por ejemplo, se le ha muerto un familiar y esta persona muere al cabo de pocos días? Esto es una cosa muy bien probada. A mí me gusta mucho ver a los pacientes con su esposa o marido, o amigo o amiga, etc., porque muchas veces hay una situación de estrés entre dos personas que conviven. Y esto es muy importante saberlo, porque tú puedes tratarlo. Y muy a menudo, cuando dices: “Usted está muy estresado”, llegas a la conclusión por lo que escuchas: “Bueno, porque esta persona, la que está al lado, me pone a mí…” Lo que digo es que esto del estrés lleva muchas veces a razonamientos bastante absurdos.

33:03
Valentín Fuster. Y lo que le digo es que no podemos culpar a alguien del estrés que tenemos. Tal vez se aplica, algunas veces, pero tenemos que ir con mucho cuidado a no poner el estrés como base de una enfermedad importante que te la está causando la persona de al lado. Es decir que, resumiéndole la respuesta, tenemos que salir un poco de que el estrés afecta al corazón. Puede provocar algunos síntomas, pero básicamente el estrés puede crear una conducta que indirectamente afecte al corazón: la obesidad, la hipertensión, etc. Y luego hay un estrés más agudo que ya tiene un efecto sobre el corazón y lo que es la muerte cardíaca por una adrenalina que se segrega en un momento de un estrés súper agudo. Es importante tenerlo en cuenta. Pero el estrés en sí mismo se ha dicho muchísimo que afecta al corazón y yo estoy un poco en desacuerdo. Lo afecta indirectamente, tal vez.

34:08
Beatriz. Hola, yo soy Beatriz Martínez y soy psiquiatra infanto-juvenil. Y me gustaría saber qué opina de cómo podemos incentivar la medicina preventiva para que la gente no se vuelva paranoica.

34:19
Valentín Fuster. Yo creo que la medicina preventiva es la medicina del futuro. Y en estos momentos creo, y creo que ya lo he dicho antes, que se ha de empezar en edades muy tempranas. Es decir que, como contestación a su pregunta, ir a una persona de 40 años y explicarle que debe dejar de fumar ya lo sabe. Ha de decidir dejar o no de fumar. No llegas a ningún sitio. Por otra parte, si tú empiezas con los niños y niñas, yo les daré un ejemplo enseguida, puedes tener efecto. El primero es saber cómo funciona el cuerpo. Tú no puedes ir a un niño o una niña y empezar a hablar de la alimentación si no saben cómo funciona todo esto, primero. El segundo es el aspecto de la nutrición, qué es apropiado o inapropiado. Estoy hablando de niños y niñas. El tercer aspecto es el aspecto físico. Pero el cuarto, que es del que yo quiero hablar ahora, es el de controlar las emociones. En los niños lo que existe, y ya lo he mencionado, es el problema de la autoestima. Es muy importante preservar la autoestima del niño y de la niña, porque esto es fundamental para el futuro. Pues bien, nosotros les influimos diciendo: “Cuando a ti se te presenten el alcohol, el tabaco, las drogas, cuando seas mayor, piensa que tú estás arriba, por encima de la persona que te los presenta”. Es la autoestima. “Eres más importante”. Y esto tiene un efecto fundamental. Es decir, simplemente es un ejemplo de cómo uno puede influir en algo tan importante como son las drogas, el tabaco, el alcohol, etc. en gente muy joven. Es simplemente autoestima. Le tendrás que decir: “Es que tú estás por encima de la persona que se te presenta a ti. Tú puedes tomar la decisión”. Y esto es muy importante, por lo cual yo trato simplemente de contestar que el tema de la prevención es un tema que está viniendo. Todo el mundo habla de prevención, pero no necesariamente previenen nada. Tenemos que empezar en edades muy jóvenes. Yo creo enormemente que la educación en estas etapas infantiles es absolutamente fundamental para la prevención, como hemos dicho antes.

37:07
Pilar. Hola, doctor. Un placer escucharle. Soy Pilar Aquino, periodista, y mi pregunta es si no cree que con tantos avances técnicos se pierde el componente humano que es tan necesario en la medicina.

37:23
Valentín Fuster. Hablemos un momento de la inteligencia artificial, simplemente como técnica. La inteligencia artificial es como la electricidad, va a ser absolutamente crítica en el mundo que vamos a vivir. Y claro, uno puede decir: “Estoy en desacuerdo”. Tú puedes estar en desacuerdo, pero sales del mapa. Es decir, que la realidad es la realidad. Y es un avance tecnológico, que no es nuevo, pero va a ser muy importante en el futuro. Yo creo que esta parte tecnológica, la tecnología ha de ser un medio, no un fin. Y eso es lo que yo creo. Tuvimos una conferencia antes de ayer sobre la inteligencia artificial, con un individuo muy conocido dentro de la inteligencia artificial. Y fue todo positivo tipo: “Hombre, es que va a poder hacer esto, va a hacer esto y lo otro”. Y entonces alguien pidió mi opinión: “¿Y usted qué opina de la inteligencia artificial?” Después de haber oído digo: “Mire, básicamente es fantástico lo que uno pueda hacer, nosotros lo vemos ya en la medicina, pero mi pregunta tiene dos aspectos en los que me gustaría hacer hincapié y en los que cada día pienso, y es decir, ¿qué queremos del futuro de la persona, del humano? ¿Qué es lo que queremos? ¿Queremos ser robots? Primero tenemos que decidir qué queremos de los humanos en este mundo en el que vivimos, el de nuestros hijos, el de nuestros nietos”. ¿Qué es lo que queremos que ellos vivan? ¿Es verdad o no? Y francamente, al vivir una tecnología de robótica para mí se pierde lo que es la creatividad humana que es tan importante. Y bueno, esto es un aspecto. Pero luego hay otro aspecto que los que hablan de inteligencia artificial y ven que todo es positivo, se olvidan. Va a ser un problema laboral, y está pasando ahora. Es decir, que hay instituciones que despiden a gente porque la inteligencia artificial está haciendo lo que ellos hacían. Y esto es una realidad. Entonces, mi pregunta y lo que usted está preguntando es: ¿dónde vamos con la tecnología, con la inteligencia artificial como modelo? Y es que la tecnología yo creo que es muy importante, pero a veces pienso si no tenemos que ir a una vida más primitiva. Es decir, que la tecnología no creo que pueda ser un fin de nuestras vidas, es un medio. Y para mí este es el punto más fundamental. Es decir, que contestándole a usted tenemos que avanzar tecnológicamente, yo hago investigación y muy tecnológica, pero no pierdo de vista la creatividad humana que creo que ha de ser realmente donde tenemos que ir hacia nuestro futuro. Es una pregunta filosófica, pero yo creo que es muy importante. ¿Qué queremos en nuestras vidas, de nuestros hijos y, como digo, de nuestros nietos? ¿Qué es lo que queremos?

40:50
Valentín Fuster. ¿Queremos robots? La respuesta es “no”.

40:56
Mujer 5. ¿Qué tal, doctor? Encantada de conocerle. Me gustaría saber de qué manera la desigualdad social afecta a la salud.

41:06
Valentín Fuster. Buena pregunta. Buena pregunta. Yo le diría a usted y a ustedes, naturalmente, que la desigualdad social es el riesgo número uno. Y creo que lo he dicho antes, pero ahora puedo dar más énfasis. Mire usted, yo vivo en Nueva York. Y estoy en un hospital que está entre la parte más rica de Nueva York y la parte más pobre de Nueva York. Es decir, en el norte está Harlem y en el sur está el Upper East Side. Yo me mudé de la Clínica Mayo, en Minnesota, a Nueva York. Y en Minnesota, en la Clínica Mayo, todo lo que es desigualdad social no existía en realidad. Es decir, la gente que va a la Clínica Mayo es un sitio muy internacional, etc. Pero cuando llegué a Nueva York, viviendo donde vivía y viendo pacientes, me di cuenta de que los pacientes que vivían en la parte norte, en Harlem, para tener un ecocardiograma, una tecnología cardíaca, tenían que esperar cuatro, cinco o seis semanas, cuando el que tenía un seguro del Upper East Side podía tener el ecocardiograma al cabo de dos días. Pues bueno, yo esto no lo acepté. Yo era jefe de cardiología, yo tenía que decidir. Entonces un productor de Hollywood, el que descubrió a Marlon Brando, precisamente, este hombre me dijo: “Óigame, me gusta lo que usted está haciendo en este hospital. Le quiero dar cinco millones de dólares”. Así. “¿Y en qué los va a utilizar?” Digo: “No se preocupe”. Prácticamente, y contestándole a la pregunta, es cómo pacientes que vienen de Harlem pueden tener toda la tecnología al mismo tiempo que la que tiene el que tiene seguro. Y así creamos algo que fue, en Nueva York, realmente una cosa interesante. Y al principio tuve problemas con la institución porque claro, en el momento que tú empiezas todo esto, no necesariamente a la gente del Upper East Side les gustará estar al mismo… En fin, no entro en detalles, pero usted sabe lo que estoy diciendo. Entonces yo tenía un paciente, y ahora lo puedo decir porque se sabe, Rockefeller. Y este hombre viene al sitio que yo fundé, donde están todos los pacientes juntos. Uno no puede distinguir. Y se sienta, y al lado tenía una persona que venía de Harlem, muy bien vestida. Y me dice: “Óigame, es rara esta sala de espera. ¿Me lo puede usted explicar?” Y se lo dije, que yo lo había fundado precisamente porque creía que la discrepancia era un problema.

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Valentín Fuster. Bueno, pues este fue precisamente el individuo que hizo un marketing en Nueva York sobre esto, que sirvió muchísimo para otros centros. Y este fue Rockefeller. Y desde entonces nosotros, si usted va al Monte Sinaí de Nueva York, y nos viene a ver, no distinguirá, están todos los pacientes iguales y todo se hace de la misma manera, etc. Le pongo este ejemplo porque este es un tema absolutamente crucial. Usted piense que la primera causa de mortalidad, hoy en día, en el aspecto cardiovascular es precisamente la discrepancia social. Es decir, que este no es un tema que podamos hablar. Todo el mundo habla de obesidad, hipertensión, etc. Pero claro, esta persona no tiene acceso, esta persona come mal por razones económicas, esta persona… Es decir, que me gusta mucho su pregunta porque yo quiero dar énfasis y mucho énfasis a que la causa primera, hoy en día, de aspectos cardiovasculares es precisamente lo que usted acaba de preguntar. No es ni la hipertensión, ni la obesidad, etc. Esto son consecuencias de lo que estamos hablando. Muchas gracias por estar aquí, pero creo que lo que les he dicho al principio es lo más importante y es que sean positivos. Y sean positivos de ustedes mismos. Ustedes, usted, señora, que está en segunda fila, es igual que yo, somos iguales. Sí, somos iguales. Yo tengo un talento y usted tiene otro talento. Así que no hay ninguna diferencia. Y lo que estoy haciendo es hincapié en la importancia que tenemos nosotros como individuos y que no podemos olvidar. Todos somos iguales. Yo lo que digo es ‘we are gold’, somos oro. Y tenemos que descubrir esta parte. Y lo mismo en la gente con la que nosotros estamos en contacto. Esto es lo primero. Y lo segundo es que la vida tiene dificultades, muchas dificultades y no hay nadie que se escape de estas dificultades. Pero uno ha de tener siempre esta motivación de hacer lo que pueda y sortear los problemas de la manera que uno pueda. Pero de aquí nadie se escapa. Es decir, que si ustedes me preguntan qué es la felicidad, no les sabré contestar. Lo que sí les sabré contestar es si estoy haciendo lo que debo hacer. Esta es toda mi conclusión. En fin, muchas gracias por su presencia.