“Tienes tres minutos para causar una buena impresión”
Bárbara Tijerina
“Tienes tres minutos para causar una buena impresión”
Bárbara Tijerina
Asesora en comunicación
Creando oportunidades
El poder oculto del lenguaje no verbal
Bárbara Tijerina Asesora en comunicación
Tu cuerpo habla antes que tus palabras
Bárbara Tijerina Asesora en comunicación
Bárbara Tijerina
Bárbara Tijerina es una experta en comunicación no verbal, apasionada por desentrañar los secretos del lenguaje corporal. Con una carrera dedicada a la observación y análisis de gestos y expresiones, Bárbara ha desarrollado una aguda percepción para interpretar las intenciones y emociones de las personas. Desde temprana edad, mostró un interés innato por la comunicación no verbal, lo que la llevó a estudiar y perfeccionar sus habilidades en este campo.
Ha compartido su conocimiento a través de conferencias y asesorías, ayudando a individuos y organizaciones a mejorar su comunicación y presencia. Bárbara enfatiza la importancia de la primera impresión y el carisma, y cómo estos elementos pueden influir en las relaciones personales y profesionales. Su enfoque se centra en entrenar el "músculo de la observación" para captar detalles que a menudo pasan desapercibidos. Además, ha explorado la conexión entre el lenguaje no verbal y la empatía, destacando cómo la comprensión de las emociones ajenas puede fortalecer las interacciones humanas.
Transcripción
Pero si van por la banqueta como yo, que no da tiempo de analizar vienen dos, ¿a qué vendrán? Es el cerebro instintivo el que tiene que hacer un montón de juicios y el cerebro hace atajos mentales. El cerebro lo que quiere es que sobrevivas. Entonces ves a alguien y es ¿amigo, enemigo? ¿No hay peligro o es una amenaza? Todo eso ocurre en el cerebro, así. Hay otro señor que se llama Alexander Todorov, que escribió el libro El valor de la cara, que él habla de las caras, cómo las analizamos y cómo llegamos a juicios. Por ejemplo, en general nos gustan más las caras más infantiles, más simétricas. Es más, hay un estudio en donde pone un montón de caras y les dicen “¿quién crees que es el culpable?”. Y bueno, el pobre que tiene la cara menos simétrica, todo el mundo dice “ese es el culpable”. Entonces sí hacemos un montón de juicios y existe una cosa que se llama el efecto halo, no sé si han oído hablar de él. Es un sesgo cognitivo. Sesgo cognitivo es un error en nuestra manera de pensar, pero ocurre, lo describió Thorndike y él lo que vio es que estaban los militares y castigaban más al que estaba más despeinado o al que traía la camisa desfajada. Porque cuando vemos a alguien bien bañado, bien vestido, bien cortado de pelo, nuestro cerebro asume que es responsable, que es buena gente y que es decente. Es una distorsión, ¿sí?. Y Helen Fisher dice algo interesante, Juan Pablo, Ella es una antropóloga bióloga y dice, la mayoría de las personas en los primeros tres minutos, tres minutos de estar con una persona, decidimos si podemos establecer una relación de pareja, de trabajo, de amor con ella. En los primeros tres minutos. Por eso hay que cuidar la primera impresión y dentro de la primera impresión hay un componente bien importante que es el carisma.
El carisma es esa capacidad de agradar, de seducir. Y todos conocemos a alguien que dice “Ay, qué carismático es”, ¿no? Y antes pensábamos bueno, o lo traes o no lo traes, pero ahora se ha estudiado que hay formas de mejorar nuestra presencia, nuestro agrado y ser más persuasivos. La doctora Susan Fisk hizo un estudio bien interesante en donde dice que en esta primera impresión lo que captamos en las personas es qué tan cálidos son y qué tan hábiles. Son como las dos cualidades. Y ella lo pone en una gráfica así X Y. ¿Quién tiene carisma? El que es cálido y es competente. Sí, pero si eres una… hay personas que son, por ejemplo, muy competentes, que son buenos para hacer la tarea, pero no son tan agradables. Y esas personas lo que te generan es como desconfianza. Entonces, ¿cómo trabajar con alguien que es muy competente pero poco cálido? Entonces les enseñamos a que sean más sonrientes, a que usen tonos de voz, a que muevan las manos para que trabajen en su calidez. ¿Ahora hay personas que son tan cálidas y tan buenas gentes que dices oye, y ¿sí sabrá de su trabajo? Y con esas personas hay que trabajar en su seguridad ¿y cómo se muestran más seguros? A algunos se les sugiere, por ejemplo, tener las manos a la vista, usar las manos de rombo. Una cosa importante es la distancia entre tu oreja y tu hombro. A ver, todos, esa distancia que hay entre la oreja y el hombro habla de tu seguridad. Cuando queremos agradar hacemos así porque lo que nos estamos empequeñeciendo para decirle al otro no soy una amenaza para ti, entonces son cualidades en las que hay que trabajar. Para mí es importante en el carisma, además, saber cuál es tu poder. Todos tenemos un poder, tu poder puede ser que tienes la inteligencia para resolverlo, o la preparación, o tienes los contactos. ¿Cuál es ese poder? Y el segundo, que a mí me parece agregar a estos del carisma, es la presencia. Y no me refiero a lo físico, la presencia de estar al 100% con tu cerebro, con tus ojos y con todos tus sentidos, en donde estás.
¿Por qué lo cambio? Ahora, algo que me parece muy importante en el contacto visual, algunos piensan… a mi papá me enseñó que cuando saludara, que viera con la mirada a los ojos ¿no? Y si alguien se te queda viendo así, después de un ratito dices hazte para allá. Entonces el contacto visual no tiene que ser del 100%. Relájense. Se vale pensar para abajo, recordar para arriba. Lo que se ha observado es que las personas más influyentes, los mejores vendedores, cierran la idea haciendo contacto visual y de esa manera es más difícil que se te olvide. Otorgamos la mirada a quien nos parece valioso y eso hay que considerarlo siempre. Por eso los artistas tienen mucho cuidado en un foro de los de arriba, los de la derecha, para que todos se sientan de alguna manera incluidos. Si tú vas a vender algo y consideras que esta persona es el que te lo va a pagar e ignoras con tu vista a los otros, se sienten hechos a un lado. Yo, que trabajo mucho en asesoría política, es muy importante que los políticos observen, que miren. Muchas veces el poder no mira y es un gran error.
En esto que me preguntas de los gestos, a veces si no tienes la atención puedes perder gestos importantes. Le preguntas a alguien cómo te fue y te responde “bien”, pero no viste. No viste que se le llenó el ojo. No viste que se hizo un masaje. Entonces hay que entrenar la atención. Paul Ekman habla de los gestos, de las emociones, pero todavía más allá de Paul Ekman, me gusta mucho Alan Fridlund, que dice que no solamente vemos las emociones, vemos las intenciones y entonces, si tú estás atento, puedes ver, no sé, por ejemplo, si ves la entrega de los Óscares, y si ves que viene Will Smith y que viene con tensión en las manos, caminando con pasos grandes, con tensión en la quijada, si eres el presentador te haces a un lado porque sabes que viene un golpe. Entonces lo que dice Alan Fridlund es que una sonrisa no solamente es de alegría, te está comunicando “estoy dispuesto a cooperar” y una cara de enojo no solo es enojo, es una amenaza. Y lo que me parece interesante es que a la gente nos gusta estar con gente que nos sabe leer. No sé si les pasa. Al estar con alguien que te dice te veo triste, te veo enojada, te da paz que alguien te esté leyendo y si lo hace de manera correcta, mejor.
Hay un instituto que estudia las relaciones de pareja que se llama el Instituto Gottman y ellos analizan videos y lo que dicen es que si en el video de interacción con tu pareja notan un gesto de desprecio que es así, es unilateral, se jala una comisura de la boca, te dicen tienes un 93% de posibilidades de separarte, de divorciarte, de no seguir con esa pareja, porque la alegría llega y se va. La tristeza llega y se va, el desprecio, no. Entonces hay que aprender a leer los gestos y hay alguien que lo hace muy bien, que lo hizo muy bien y lo define Robert Greene en su libro Las leyes de la naturaleza. Habla de Milton Erickson. Este chavo a los 19 años le da poliomielitis y le da de tal forma que queda completamente paralítico. No mueve nada más que la dirección de los ojos. Es lo único que mueve y lo cuidan las hermanas. Y él aprende a leer en las hermanas cuando entran y le dicen “Oye, vas muy bien”. Esto es, aprende a leer los gestos y lo hace maravillosamente. Después se mete a estudiar psicología y él pone intencionalmente su escritorio. Lo pone lejos de la entrada para que cada paciente que entre, entre caminando y él pueda observar. Entonces, cuando entra, él ya tiene una perfecta idea de qué tiene esta persona. Y algunos decían “oye, es que eres como con telepatía o tienes otro sentido”. No. Desarrolló la atención. Hay una frase que tengo en el libro que me pasó un colega que dice –y se refiere a la atención y la importancia de poner atención– “Antes de que tu cuerpo enferme, te susurra su fatiga. Antes de que tu cliente te deje, te susurra sus peticiones. Antes de que tu pareja se vaya, te susurra cuáles son los inconvenientes. Si no escuchas los susurros, vas a escuchar los gritos”.
Entonces qué cosas no hacer en una entrevista de trabajo, no mirar de más, no saludar de más, no tocar de más, no hablar de más. Todo lo que sea de más, no, ¿okay? Porque el lenguaje no verbal decimos que todo lo que es exagerado es mentira y así se percibe. O sea, tenemos… no tienen que estudiar lenguaje no verbal para percibir cuando algo es real, es auténtico o es fingido. El que llega riéndose y haciéndose el chistoso jijiji jojojo, en el tercer chiste… Volvemos a la frase de Helen Fisher En los primeros tres minutos de estar con una persona, decide si puedes trabajar o no con esa persona. Entonces evitar el contacto visual intenso, evitar el contacto físico intenso, la risa de más, la sonrisa de más. Otro detalle importante a cuidar, no pongan las manos en las bolsas. Las manos muestran nuestro compromiso, nuestros planes, nuestras intenciones. Imagínense, ¿cómo sienten ustedes si yo les estoy hablando y les digo “es bien importante, cuando lleguen…”? ¿Sienten algo diferente? Con las manos ilustramos, vamos contando la historia. Entonces no las metan en las bolsas de ninguna manera. Otra cosa importante no pongan barreras físicas. Los hacemos, los hacemos de una manera inconsciente. Esa es la belleza del lenguaje no verbal, que lo hacemos sin darnos cuenta. Pero cuando la mente se siente en peligro, el cuerpo se protege. ¿Y qué hacemos? Ponemos la computadora, la bolsa, el café… barreras. Quiten las barreras, y eso tiene una mejor comunicación en su entrevista de trabajo. Eso es lo que no hay que hacer.
¿Qué si hay que hacer? Mover las manos, contar la historia. Está muy trillado, pero ser uno mismo. Y otra de las cosas que ayudan mucho, fíjense, no sé si ya lo han pensado en esto. Nos gusta estar con personas que asienten. Es más, ahorita yo estoy disfrutando los que cuando les voy contando, como que me están oyendo y dicen “ay, eso ya me ha pasado”, o “ya lo he sentido”, cuando van asintiendo. Entonces cuando vayan a una entrevista o quieran estar con alguien y hacerlo sentir bien, el hecho de que asientan hace que la gente se sienta entendida. En los médicos yo siempre digo bueno, la diferencia entre un buen médico y un extraordinario digo médico por decir una profesión, puede ser que sea más allá del título y de los estudios, que evidentemente son importantes, pero esa es la mejor. Ese doctor que hizo contacto visual contigo o que te tocó el hombro y te dijo “vas a estar bien”. Todo este comportamiento no verbal es el que engancha, el que conecta.
Y ahí es donde es tan importante también el saludo. ¿Ustedes han visto cuando se saludan dos mandatarios?, hay un mundo de cámaras enfrente porque quieren captar el instante, porque el saludo da mucha información, ¿saben? ¿Quién estira la mano primero? ¿Hacia dónde la estiran? Entonces, si quiero que sepan la importancia del saludo, el peor saludo es el que se evita. Ese es el peor, porque en el saludo, como en la mirada, es nuestra oportunidad de conectar, ¿ok? Hay una reacción fisiológica, hay una conexión cuando saludas a alguien. ¿Puede pasar a alguien ayudarme? Si, un voluntario voluntaria. Ya tengo voluntario, este, ¿Cómo te llamas? Ileana. Bueno, miren, vamos a enseñar un saludo, ¿ok? Pones la mano. Mira, por ejemplo, ella la puso ahorita así, sin pensar mucho y la puso de una manera sumisa. Este es un saludo sumiso porque la palma va hacia arriba. Generalmente, a veces lo hacemos las mujeres. El ideal es el equilibrado. Pueden ver cómo se ve así equilibrado. ¿Cuál es el que hay que evitar? Bueno, el saludo no hay que evitarlo, pero el flojo, el de la manita así que… También hay personas que van al gimnasio y quieren demostrarte que fueron al gimnasio y te dejan todos los anillos así. El otro saludo es el dominante que es con la palma… Si yo pongo la palma hacia arriba y te saludo así, es un saludo que te estoy tratando de marcar que yo soy más importante que tú. Entonces el ideal es el equilibrado y como decíamos en la entrevista de trabajo, evitar… un saludo dura segundos, es así y es desear buena fortuna, sellar un acuerdo. Cuando te quedas… los que se quedan así mucho tiempo resulta muy cansado o los que tocan de más. Es incómodo. Eso hay que evitarlo. Gracias.
Hay un estudio bien interesante de Barbara Wild que estudia el contagio de las emociones. Son sumamente contagiosas. Si tú te rodeas con pura gente que dice “no, hombre, esto está de la patada y quién sabe qué va a pasar”, se te acaba contagiando. Tenemos algo que se llama Las neuronas espejo. Y si tu compañero de al lado bosteza, al ratito vas a bostezar. Entonces, en el deporte usan mucho el lenguaje no verbal para transmitir esta vitalidad. Pero además, qué importante en el liderazgo, porque estaba viendo un partido de baloncesto entre Francia y España y está Tony Parker y Pau Gasol, que son los capitanes del equipo y la comunicación no verbal es evidente. Puedes ver cómo van perdiendo los franceses y Tony Parker está agachado, la cabeza viene para abajo, las manos están caídas, el equipo está aislado. Mientras Pau Gasol echa unos gritos que parece un gorila. Abre la boca y contagia a su equipo y todo el equipo se impregna de esa energía para salir adelante. Y también los compañeros de la banca mandan información no verbal. Si tú estás compitiendo y estás angustiado y ves a los de la banca que dicen así. Dices “en la torre estamos en problemas”.
Ahora hay un estudio bien interesante del lenguaje no verbal que hizo Jessica Tracy en Atenas 2004 y dijo cómo se ven los ganadores y cómo se ven los perdedores. Yo creo que podemos ver un partido de lo que sea sin sonido y sabemos quién va ganando y quien va perdiendo. Pero lo increíble que ella vio es que en los paralímpicos había un grupo de personas que tenían discapacidad visual, en su vida han visto, y cuando ganaban, ¿saben qué hacían cuando ganaban? ¿Quién les enseñó que cuando ganen, levanten los brazos? Nadie. Eso es lo que dice Paul Ekman, que las emociones tienen una manifestación universal e innata.
Yo empecé a estudiar las emociones y el lenguaje no verbal, porque lo que yo quería era cachar mentiras. Me parecía fascinante. Ya las cachaba, pero quería cacharlas mejor. Y después de un tiempo de estudiar lenguaje no verbal y cómo se ve la alegría y cómo se ve la tristeza, y cómo se ve el enojo, lo que descubrí es que es el principio de la verdadera empatía, porque cuando tú sabes cómo se siente el otro, puedes conectar mejor, puedes ayudar mejor, y bueno, se abre un mundo. Y hay ciertos animales que también tienen empatía, o sea, los elefantes, se ha visto que cuando hay una pérdida se consuelan entre ellos con su trompa y con sonidos. Los perros, los perros están leyendo cuál es tu estado de ánimo para ver cómo se comportan. Hay un video de un caballo que su cuidadora perdió a su papá y entra a ver a su caballo como todos los días, pero entra llorando y el caballo literalmente la abraza. Entonces es, ojalá, yo creo que hay animales a veces más empáticos que nosotros. Y como conocimiento vale la pena saber que hay tres tipos de empatía. Una es empatía cognitiva, la cual es “yo sé cómo te estás sintiendo”, lo cual lo pueden usar los narcisistas malignos o algo, porque ya saben por dónde darte. ¿Ok?, la cognitiva. Luego hay empatía emotiva, “sé lo que estás sintiendo”. Y hay una tercera que es la empatía compasiva, “sé lo que estás sintiendo y te quiero hacer algo para compensar, para ayudarte en esto que estás sintiendo”. Vale la pena. Dicen que cada vez somos menos empáticos y probablemente tiene que ver nuestra mirada en esta arma de distracción masiva. Porque yo he visto en experimentos y todo que cuando volvemos a conectar con la mirada, nos es más fácil saber cómo se siente alguien.
Hay personas… me ha tocado asesorar a personas que van y venden algo y cuando regresan les pregunto “Oye, ¿de qué color tenía los ojos la señora que viste?”. “No sé”, “¿pero cómo? Si estuviste con…”. No le viste a los ojos. En las parejas, una de las primeras cosas que desaparece cuando hay una mala relación es el contacto visual y es de lo primero que surge. Acuérdense, una pareja. Observen, vuélvanse observadores. Vayan a un restaurante –los aeropuertos, los aeropuertos son maravillosos– y vean quiénes se miran y cómo se miran. Cuando hay amor, cuando hay empatía, cuando hay cariño, hay contacto visual.
Edward Hall estableció ciertas distancias. Y es como si vivieras en una burbuja, y ese es tu espacio personal. Estableció 45 centímetros aquí, que esa es la distancia íntima. Luego le agregó un metros distancia personal, pública y social. Nadie puede entrar en tu distancia íntima y personal sin tu permiso. Si entras te vas a sentir muy incómodo. Ahora, hay que analizar el contexto. Por eso nos pasa, por ejemplo, en un elevador que tenemos a desconocidos a distancia íntima y personal, lo cual incomoda muchísimo. ¿Qué hacemos para poner distancia? Aquí sí ponemos las barreras que les dije que no pongan en la entrevista de trabajo, ponemos la bolsa, la computadora, el celular y si traes un café también. Y si no volteas a ver el celular. Y si no volteas a ver el techo pero te sientes invadido en la distancia.
Pero hay cosas curiosas, culturales, por ejemplo en Roma, en Italia, para decir que eres loco, Le hacen así. Es un loco. En Reino Unido hacen como un desarmador. Entonces esto es que estás loco. Pero en Japón si le haces para adelante, es que eres muy inteligente. Y si le haces para atrás, estás loco. Este signo, por ejemplo es, para ustedes, ¿qué es esto? Muy bien. Ok. ¿Sí? En Francia esto es cero. Si tú… les dicen “oye, qué tal está tu vino?” Le estás diciendo “cero”. Este gesto para todos. ¿Qué es esto? Esto es “like”, ¿no? Es like para nosotros. En Italia es uno, en Japón es cinco y en Australia esto es una grosería. Les voy a contar una anécdota. Un norteamericano va a Australia y empieza a manejar mal. Lo detiene un policía y le dice “oiga, usted está manejando mal”, dice, “oiga, yo ya me voy, soy americano, ya voy al aeropuerto, ya me voy”. Lo ve el policía dice, “bueno, está bien, váyase”. Y entonces el norteamericano le hace así y “está detenido”. Entonces yo creo que es importante, sobre todo en el área laboral. Ahora hay un término bien interesante. Ustedes han oído hablar de inteligencia emocional. Ahora se habla de inteligencia no verbal, porque cuando tú contratas a alguien o tienes a alguien en la empresa que es inteligente, no verbalmente, que sabe leer el el comportamiento de otros, que se sabe colocar y que aprende las diferencias culturales por ejemplo, en Japón no les gusta el contacto físico, entonces es una reverencia, y el tener esos detalles puede hacer que tengas más clientes o no.
En Disney existe algo que se llama el Disney Point y se les entrena a todas las personas que trabajan ahí, porque para las culturas asiáticas esto, eso no solamente es desagradable. Ustedes le dicen es desagradable. El dedo índice acusador. Pero para algunas culturas asiáticas esto es una grosería. Entonces en Disney, si alguien les pregunta “oiga, disculpe, ¿dónde está el baño?” Lo tienen que hacer con dos dedos o con toda la mano. Algunos dicen que era porque Disney fumaba y siempre traía un cigarrillo, pero se ve totalmente distinto, “vete para allá”, a que yo te diga “vete para allá”. Entonces son cuestiones del lenguaje no verbal que podemos modificar, que nos pueden hacer más agradables. Cary Grant decía “yo no nací Cary Grant, yo me convertí en Cary Grant”. Entonces todos nos podemos convertir. Es el cerebro se acostumbra poco a poco a no hacer así, a mostrar las palmas y a ser cuidadosos con las culturas que decías. Muy importante. Por ejemplo, Bill Gates tuvo que pedir una disculpa porque cuando viajó a Corea saludó a la presidenta de Corea con una mano en la bolsa. Para nosotros es desagradable, para la cultura en Corea era una grosería y le hicieron pedir disculpas. Entonces, antes de ir a un lugar o antes de tratar con ciertas personas, hay que saber esos detalles. A los japoneses, por ejemplo, les gusta entregarse su tarjeta, que le entregan con dos manos porque la consideran valiosa. Si tú la agarras y la haces así… la tomas con dos manos y la aprecias y le estás mandando un mensaje no verbal muy importante.
Arthur Miller, que entre otras cosas era ex esposo de Marilyn Monroe, escribía que para ser político hay que ser un gran actor. Y lo que hacen es cuidar que todo el mensaje… en un político, equivocarse en la ropa, equivocarse en la postura, puede ser el final de su carrera. Vemos, por ejemplo, Margaret Thatcher, la dama de hierro, que en su época tuvo que masculinizarse. Ella usaba hombreras y hasta entrenó con maestros cómo hacer su tono de voz así, porque su tono era… si tú lo oyes, el tono de voz cuando era ministra de Educación era una voz completamente distinta. Para su época, ella tuvo que masculinizarse. Angela Merkel, por ejemplo, a mí me encanta porque manda un mensaje de autenticidad. Es real. Ver a alguien que es real nos encanta. Y tuvo un gesto no verbal que fue muy importante. Cuando les dieron el premio a los de la vacuna de biotech, iba a entrar ella con ellos al recinto y cuando va a entrar agacha la cabeza y les dice “pasen ustedes” y ella se sienta atrás. Fíjense todos los mensajes no verbales que dicen humildad, respeto. Eso es lo que tienen que cuidar mucho los políticos, pero lo tenemos que cuidar todos.
Aristóteles lo decía, a ver si se acuerdan alguno de ustedes, él ponía un triángulo y decía Logos, ethos y pathos se están acordando de su clase. Las razones, la credibilidad, las emociones. Cuando eres congruente lo que dices, con lo que haces, con lo que muestras, el mensaje llega y se ve hasta en la ropa. Por ejemplo, el presidente Obama fue de visita a Italia y acababa de pasar un terremoto y entonces va con Berlusconi a ver estas zonas de desastre en Italia. Berlusconi viene vestido impecable, el pelo con gel, la camisa se la planchaba puesta así y es una desconexión con la gente. O sea, si la gente acaba de pasar por un terremoto y ves al presidente así. El presidente Obama tenía las mangas de la camisa remangada y sin saco. No iba a levantar ninguna piedra. Pero la actitud de “estoy aquí y estoy dispuesto” puede ser muy poderoso. Otra persona que me parece que es muy importante en esto de la comunicación política lo vimos en la pandemia, ¿no? Vimos ciertos líderes que se rehusaban a mostrarse con este cubrebocas porque parecía que los hacía ver débiles o menos. Si en época de pandemia vivías en uno de los países liderados por mujeres, como Taiwán, Dinamarca, Nueva Zelanda, tenías más posibilidades de vivir porque las mujeres, las mujeres, lo dice Nancy Ectoff, que es una psicóloga de Harvard, dice los hombres ante el peligro tienen estas respuestas reptilianas de corre, huye o pega. Y las mujeres tenemos la posibilidad de la empatía. Y eso lo mostró Jacinda Ardern. En todos sus mensajes decía, ya saben cómo aquí, “quédense en casa”, y al final agregaba “sé amable”. Entonces creo que es importante en la comunicación política observar qué tan congruentes son con lo que dicen, con lo que hacen y con lo que muestran.
Las microexpresiones ocurren cuando tratas de ocultar una emoción. Entonces lo que observamos en lenguaje no verbal es la disonancia entre lo que dicen y lo que muestran. Y no tienes que ser experto, pero entre más estudies, mejor lo vas a detectar. El que te digan “estoy súper emocionado con esto” y dices es que sobre todo el tono de voz, yo creo que el tono de voz te da información vital porque está directamente conectado con el sistema límbico, que es el emocional. Entonces el tono de voz te hace saber qué tan real es lo que te están diciendo o no, pero hay que tener mucho ojo con esto, porque el comportamiento de la mentira también se puede parecer al del estrés. Por eso dice no vayas a cometer el error de Otelo. Otelo piensa que su esposa o su pareja Desdémona, lo está engañando con Casio. Y entonces Otelo vuelto loco, dice “voy a mandar a matar a Casio”. Y Desdémona se suelta y llora y llora y llora. Y dice “Ah, culpable. Claro que andas con Casio porque estás llorando”. Y no, estaba llorando por todo el evento. Entonces, en general, si alguien te va a hacer una pregunta, te puedes poner a hacer muchas cosas como si estuvieras mintiendo y realmente estás nervioso. Lo que nos sucede cuando estamos muy estresados es que el sistema nervioso hace que la sangre se vaya a las partes, a los órganos vitales, al cerebro, a los pulmones, al corazón. Y entonces la nariz pierde capilaridad y eso hace que nos dé comezón. Puede ser por el estrés o puede ser por la mentira. Pero ¿qué otra cosa podemos observar en el engaño?
Hay mentirosos muy buenos, lo cual está mal dicho. Son muy malos, pero se pueden volver muy buenos para mentir. Y lo que sucede es que cuando mientes tienes que… tienes una historia que tú te la sabes y la tienes que ocultar. Tienes que crear una historia nueva, tienes que llenarla de detalles, tienes que estar observando al otro a ver si le estás creyendo. Y todo eso crea un estrés. Entonces el mentiroso, lo que podemos observar, el tono de voz. A mí me parece que es clave. Otra cosa que se ha observado es que las personas cuando mienten usan menos las manos, por eso las manos se asocian a credibilidad. Si yo te estoy diciendo que me iban a asaltar y que venía con mi hija, lo sé, lo viví y no me cuesta trabajo moverlo, pero si estoy inventando algo mis manos se van a mover raro. Los movimientos de manos van una fracción de segundo antes de lo que vas a decir. Por eso, cuando la gente ensaya los movimientos de manos dices “no le creo”, se ve fingido, te resta autenticidad. Los movimientos de manos se asocian a la credibilidad. Y el tercero, que también es fundamental, es la mirada. El mentiroso, lo que hace, algunos dicen que desvía la mirada. El mentiroso lo que hace es quedarse viendo a la persona para ver si le está creyendo la mentira o no. Se le queda viendo a ver si sí acertó y luego compensa con mucho parpadeo porque el ojo perdió lubricación.
Las emociones no nada más se ven en la cara, en todo el cuerpo. ¿Cómo se ve, cómo camina alguien cuando está triste?, ¿cómo camina alguien cuando está…? No nada más es la cara. Y a partir de ahí hay muchísima gente que ha aportado muchísimos estudios al lenguaje no verbal. Hay un ex agente del FBI que se llama Joe Navarro, que tiene varios libros, que es encantador y además dice que él como cubano viviendo en Miami, decía “es que yo tenía que tener ojos en la espalda para defenderme”. Entonces fue desarrollando esta habilidad para ir leyendo el lenguaje no verbal. Amy Cuddy también ha aportado muchísimo a esto, a este estudio de cómo mostrarte más presente y cómo… Amy Cuddy habla mucho de las posturas, de cómo si estás todo el día en el celular así, esta postura le manda un mensaje al cerebro de no valgo, no merezco, de cómo modificando la postura puedes cambiar la mentalidad, y así. Yo creo que hay conocimientos nuevos que siguen aportando. También la inteligencia artificial está aportando porque ahora ya hay programas que pones una interacción y te dicen cuál es la emoción que predomina.
Entonces yo creo que la inteligencia artificial nos ayuda, nos aporta, nos da información, pero me tocó analizar el lenguaje no verbal en inteligencia artificial de un ser creado, y todavía les fallan detallitos que seguro los van a arreglar para la semana que entra, que es el tono de voz. El tono de voz me sigue sonando como robot y los movimientos de manos siguen siendo después de la palabra. Todavía no logran que las manos vayan tantito antes. Pero les falla algo que nosotros cuando estamos interpretando el lenguaje no verbal, tenemos la facultad de ser empáticos. Estás viendo a alguien y puedes conectar y pensar cómo se está sintiendo. La inteligencia artificial no creo que pueda aportar eso todavía. Y además creo que así como el cerebro humano ha ido evolucionando, primero era reptiliano, luego adoptó la memoria, luego la neocorteza, seguramente también vamos a ir desarrollando nuevas habilidades.
Decía Dalí, “¿quieres interesar a los demás? emociónalos”. O sea, si tú tratas de aprender algo que no te emociona, no hay manera, No hay manera de que pongas tu atención, tus sentidos. Y al final eso es lo que nos une a todos. No me quisiera ir sin decirles esto de cómo el cuerpo modifica las emociones, lo trabaja, lo ha trabajado mucho Amy Cuddy. Incluso ella dice que una postura… Ay, ¿si nos levantamos todos? llevamos sentados todo el tiempo. Si nos levantamos, ay, se siente bien. A ver, primero separen las piernas. No es lo mismo estar así. Hasta perdemos el equilibrio. Separen las piernas. Hombros abajo, cabeza arriba. Sonrisa. Estiren los brazos. No cachetéen al de al lado. Está muy difícil. Esta postura, así. Y ahora déjenla caer así, rápido. ¿Qué sintieron? Es un recargo de energía. Así es. El cuerpo –si quieren ya siéntense. Pero bueno, ya nos movimos tantito– la postura crea una mentalidad. Por eso en el deporte que hablábamos ahorita, que me preguntabas, incluso, los entrenadores tienen prohibidos a al equipo que se cruce de brazos porque es una actitud cerrada. ¿Sí? Entonces, no sé si a ustedes les decían sus papás cuando enfrenten algo, enfrentan con la cabeza en alto porque cambia tu actitud y cambia tu mentalidad.
Hay un video muy interesante. ¿Ustedes creen que tres personas podrían robarle la carne a 15 leones? ¿Lo creen o no? Tienen que decir que no. Okay. Bueno, hay una tribu en África que son los Masai que están ahorita –si vas a África, los ves– y visten con una túnica muy sencilla, unos zapatos hechos de de llanta y traen un palito. Ese su arma, un palito. Pero su verdadera arma es la seguridad con la que enfrentan a los leones. Y ellos salen caminando, mentón, como les digo, con la cabeza en alto. ¿Han oído que los animales te huelen el miedo? Ellos salen con determinación, caminando con la cabeza en alto. Yo creo que todos tenemos retos. Estoy hablando de leones, pero todos tienen un león que puede ser el siguiente trabajo, la siguiente relación. ¿Cómo las enfrentamos? ¿Una enfermedad? ¿Cómo los enfrentamos? ¿Agachados, empequeñecidos, tapando la cara o con la cabeza en alto? El cuerpo marca la mentalidad. Úsenlo a su favor. Todos aquí ya somos expertos en lenguaje no verbal. Todos captamos cuando alguien puede ser un peligro. Todos captamos cuando alguien realmente está interesado en lo que estás haciendo. Crean en sus percepciones. Si alguien te parece que puede ser un peligro, evita hasta que tengas más información. El instinto es información que sabemos, pero no sabemos por qué lo sabemos. Y todos nuestros sentidos están captando muchas cosas. No nada más escuchamos con el oído. Escuchamos con la mirada, el olfato, el tacto. Decía Aristóteles que no hay nada en nuestra inteligencia que no pase por nuestros sentidos. Entre más sentidos estén involucrados, más información tenemos. Entrénense en su atención, en su observación, a captar más información, porque son las herramientas que tenemos para sobrevivir y para defendernos. Muchas gracias.