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César Velasco. Y bueno, con esto de la tecnología y la inteligencia artificial, me gustaría saber,¿qué opinas tú sobre que hay personas que la utilizan, bueno, que recurren a ella como forma de terapia? Hay muchas personas que o no tienen los recursos o no tienen el tiempo o no están dispuestos a escuchar la verdad por alguien más. Sin embargo, yo no descalificaría de entrada a la inteligencia artificial. La realidad es que conforme ha pasado el tiempo, las aplicaciones de inteligencia artificial que hacen esto han ido mejorando cada vez más. La parte triste, yo diría, es que muchas de esas personas se sienten terriblemente solas y no tienen a quien contarle o sienten que no tienen a quien contarle, olvídense de un profesional, a un familiar o a un amigo, a un compañero de trabajo. ¿Por qué? O porque creen que sus temas no le van a importar a nadie o porque se sienten muy avergonzados de lo que quieren contar, o porque de plano creen que nadie puede ayudarles, sienten tan complejo su problema que la última alternativa que creen que les queda es la inteligencia artificial. Yo lo que esperaría, no sé si está ocurriendo, yo lo que esperaría es que los algoritmos de estas aplicaciones puedan identificar a personas en riesgo, de manera que en algún momento, cuando escuchen ciertas frases, ciertas palabras, ciertos comentarios, paren ahí y entonces le ofrezcan a estas personas formas de conseguir ayuda profesional, porque, por ejemplo, su vida puede estar en riesgo. Y no me refiero solamente a suicidio, que sería lo más obvio, de hecho, eso ya existe. En la mayoría de redes sociales ya el algoritmo puede identificar ciertas palabras, ciertas frases que pueden suponer la posibilidad de que alguien está pensando en hacerse daño y en ese instante la red social te manda un mensaje y te dice, ¿te sientes bien? Nos preocupa esto que estás diciendo, puede ser que estés en peligro. ¿Quieres que pidamos ayuda para ti? Lo cual está estupendo. Yo espero que eso ocurra, pero la realidad es que en este momento, la mayoría de la población no tiene los recursos para buscar una ayuda profesional. La infraestructura de salud mental pública en este país está destruida, eso ha dejado fuera de tratamiento a la gente más pobre de este país. Entonces, las alternativas que quedan son las alternativas privadas. Ahora, hay ciudades pequeñas, pueblos, donde no existe ningún profesional de la salud mental y además muchos de ellos no tienen la preparación adecuada para atender a gente que tiene problemas graves. Yo siempre soy un optimista, me da la esperanza de que quienes desarrollan, están desarrollando, estas alternativas tecnológicas tengan esta responsabilidad social donde puedan identificar a las personas en riesgo, será un avance enorme. Muchas veces las personas lo único que están necesitando es desahogarse con alguien. Desahogarse con alguien que además no los va a juzgar, porque muchas veces cuando yo le cuento mis cosas a un familiar o a un amigo, esta persona que escucha lo que hace es o minimizar lo que estoy diciendo o descalificar lo que estoy diciendo o regañarme por lo que estoy diciendo y entonces no me ayuda absolutamente nada y eso es un motivo de reflexión para nosotros. O sea, ¿qué hago yo? ¿Cómo reaccionaría si alguien cercano a mí me viene a contar que, por ejemplo, que está pensando en quitarse la vida? ¿Cuál va a ser mi respuesta? Y generalmente es una respuesta negativa. ¿Por qué? Porque yo me asusto. Yo lo que les sugiero es que si alguna vez alguno de ustedes tiene una conversación así con alguien, la respuesta es, mira, yo no sé cómo ayudarte, no lo sé. Busquemos ayuda profesional y yo te acompaño a ir a buscar esa ayuda profesional. No es que te mande, es que deberías ir a terapia, no, no, no. Yo te llevo, yo voy contigo a la primera cita, estoy contigo físicamente ahí, yo te espero en la sala de espera mientras estás con el profesional, de manera que no te sientas sola o no te sientas solo. Y no caigamos en esta situación de comodidad donde no, pues mira, mi hermana va con una terapeuta, te voy a pasar el contacto. La inmensa mayoría de las personas no van porque no saben quién es esa otra persona que está del otro lado. En cambio, si tú me acompañas y vas conmigo, entonces por lo menos me voy a sentir cercano a alguien y voy a poder platicar de lo que hablé ese día, voy a poder desahogarme.