COMPARTIR
Generated with Avocode. Path Generated with Avocode. Rectangle Copy Rectangle Icon : Pause Rectangle Rectangle Copy

¿Qué debes tener claro antes de enamorarte?

Elsa Gómez

¿Qué debes tener claro antes de enamorarte?

Elsa Gómez

Psicologa


Creando oportunidades

Elsa Gómez

Elsa Gómez es una psicóloga especializada en salud mental con más de 30 años de experiencia. Inició su camino profesional como un acto de lealtad personal, tras retomar la psicología a los 33 años, ya casada y con tres hijos, luego de haber cursado otra carrera por presión familiar.

Su enfoque integra autoconocimiento, resiliencia y trabajo con el “niño interior”, promoviendo la responsabilidad personal y la transformación de heridas emocionales en herramientas de vida. Ha desarrollado una sólida práctica clínica y se ha mantenido en constante formación, combinando conocimiento académico, experiencia y proceso personal. Durante la pandemia, llevó la psicología a plataformas digitales como Tik Tok, motivada por la necesidad de hablar sobre salud mental en un contexto de aislamiento, logrando conectar con nuevas generaciones y ampliar el acceso a herramientas emocionales.

Elsa considera la terapia como un espacio de autoconocimiento y aceptación sin juicio, y defiende la importancia de la congruencia, los límites y el propósito de vida. Su labor ha impactado tanto en consulta privada como en redes sociales, donde fomenta el desarrollo del potencial humano y la autenticidad.


Transcripción

00:00
Elsa Gómez. Quisiera empezar haciendo algunas preguntas porque estoy un poco confundida. Por favor, levanta la mano si nunca has perdido la brújula. ¿Alguien? O levanta la mano si nunca has dudado de tu valor. Ok ¿Hay alguien aquí que nunca haya sentido dolor, tristeza? ¿No? Gracias. Es que estoy en el lugar adecuado. Porque, ¿qué creen? Hoy con esto de la inteligencia artificial ya no se sabe si estoy con personas reales de carne y hueso, o estoy con máscaras, con robots, con máscaras, ¿verdad? Yo empecé en esto de la psicología de la salud mental hace 30 años, como un acto de rebeldía y de lealtad a mí misma. Me gradué de bachillerato, le dije a mi papá, típico, ¿no? ¿Qué quieres estudiar, mijita? Y yo le dije a mi papá psicología y mi papá financiero, matemáticas. Cuadrado, la lógica. Me dijo mijita, te vas a morir de hambre. Estudia otra cosa. Y pues yo dije ok, pues bueno, estudio otra carrera. Y casada a los 33 años, casada con tres hijos, un día me desperté y dije pero si lo mío siempre fue psicología. Y empecé a estudiar y empecé con un vacío aterrador porque no sabía yo quién era. Y he aprendido como transformar mi incertidumbre en claridad, mis miedos en acciones y mis sueños en resultados compartidos. Y hoy, por eso estoy aquí contigo, para compartirte mis conocimientos, mi experiencia y con este deseo de que tú tomes mis preguntas y por favor desbaratalas, quiero que las cuestiones, porque lo que me interesa es que tú llegues a tus propias conclusiones. Me gustaría que tú vivas desde tu congruencia, porque sabes, al final del día no nos queda más que vivir nuestra única e irrepetible historia personal. Entonces, bueno, bienvenidas las preguntas, todas son importantes, todas son buenas. Así es que te escucho con mucho gusto.

02:41
Leticia. Hola, Elsa, Es un placer escucharte. Mi nombre es Leticia Ortega y bueno, sabemos que el sentimiento del amor es muy intenso a cualquier edad, pero ¿cómo podemos diferenciar entre un amor sano y la dependencia emocional?

02:57
Elsa Gómez. Voy a empezar desde el principio. ¿Sabes quiénes son nuestros modelos de amor? Papá y mamá. Ellos nos enseñan sobre el amor. Y papá y mamá pues somos imperfectos. ¿Quién de aquí es papá y mamá? Bueno, ya lo sabemos. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que damos algunas cosas y otras no las damos porque está fuera de nuestras capacidades. Crecemos todos con lo que yo llamo una canastita vacía de lo que me dieron mis papás y de lo que no me dieron. Lise Bourbeau que es una psicóloga québécoise canadiense habla de cinco heridas principalmente, que es abandono, rechazo, injusticia, humillación y traición, principalmente. Pero, ¿qué creen? Bienvenidos, como les dije, todos tenemos un poquito de todo. Entonces yo voy aquí con mi canastita vacía o a medio llenar. Y entonces, cuando yo busco una relación, en la medida en que yo no tengo mi canasta llena, pues la voy a ir a buscar en el otro y voy a ir a mendigar según mi herida. No me abandones. ¿Me quieres? ¿Verdad que soy importante? ¿Te gusta lo que hago? Ay por favor, no me traiciones. Esta canastita se llena de mí para mí, porque el trabajo con el niño herido es ser yo mi papá y mi mamá y darme eso que ellos no me dieron. Entonces las relaciones de dependencia se generan así cuando inconscientemente estoy viviendo desde mi niño herido. Haz de cuenta que yo veo al ser humano como un iceberg, como lo que sale, la puntita sería la conciencia, 10%, 15% y todo lo demás es el inconsciente, diría Freud. Y está bien, es un sistema de protección, no podríamos vivir teniendo conciencia de todo lo que hemos vivido, nos volveríamos locos. Pero para yo poder pasar del amor infantil en donde estoy dependiendo a un amor maduro, tengo que yo proveerme de estos cuatro, yo le llamo la cuatro A, que todos, sin importar la edad, la religión, la educación, el contexto socioeconómico, todos, creo yo, el ser humano, necesitamos estas cuatro A, amor, aceptación, atención y aprecio, osea validación. Y eso es lo que yo me tengo que dar a mí misma. De tal suerte que cuando yo me encuentro con el otro mi fundamento es yo estoy aquí para compartirte, porque yo sé vivir sin ti. El amor para mí no es un sentimiento, esto es como más bien el enamoramiento, que lo ocasiona el cóctel de hormonas que genera nuestro cerebro cuando conocemos al otro. El amor es una elección, elijo amarte. Y es una acción y es la acción, tengo que tomar un riesgo, pero en dos sentidos, en uno es abrirme para que tú me veas y me veas en mi totalidad lo que me gusta de mí, lo que no me gusta, lo que rechazo, lo que me asusta y al mismo tiempo verte a ti, tener la capacidad de verte y de verte y aceptarte en tu totalidad con todo tu bagaje. Es como cuando tengo pacientes que me dicen oye, es que estoy saliendo con una persona divorciada, pero tiene hijos y no quiero a sus hijos. Es el bagaje completo. No quiere decir que no tenga yo no negociables, no quiere decir que yo no ponga límites.

06:52
Elsa Gómez. Eso es incluyente en la relación. Pero de entrada tengo que estar abierta con esta curiosidad para entrar en este lugar de intimidad en donde, nos exponemos y hablamos de nuestros sueños, nuestros miedos y nuestros deseos. Y sobre todo, fíjate, el amor no tiene garantías, es un riesgo y tengo que correr el riesgo de perderte. No hay de otra, ¿cierto? Porque no depende de mí. Ahora, yo hablo de dos condiciones, tres condiciones para que el amor se dé. Uno, pertenencia. O sea, yo tengo que estar bien clara de dónde vengo y cuáles son mis historias, mis ancestros, de dónde vengo, cuál es mi tribu, mi lugar. No soy tu papá, no soy tu mamá, no soy el esposo simbólico de mi mamá o el papá de mis hermanos. Estoy aquí para ser tu pareja. Porque mientras yo esté del otro lado, estoy ocupado, ocupada. No estoy para ti. Y por último, equilibrio entre lo que doy y recibo, que nunca es 50%. Pero yo tengo que sentir que más o menos recibo lo que doy porque si no empiezo a generar resentimiento. Ahora, ocho pilares de la relación sana. Uno, respeto. Yo antes pensaba que era el amor, pero sabes, no, yo no puedo amar a quien no me respeta porque no puedo ir en contra de mi misma, puedo hacer dependencia, codependencia, el nombre que tú quieras le ponemos, pero no es amor. Entonces respeto, amor, por supuesto, confianza. Y esto es como el embarazo, no puedo estar medio embarazada. O si o no, bueno, o te confío o no. Fidelidad. Cualquiera que sea el arreglo al que lleguen ustedes, pero hablado, acordado, nada de que yo supongo, es que así es en mi familia. Compromiso. Pero no es solamente el compromiso de que, ah ya estoy comprometido contigo, es que estoy comprometida con la relación para hacer todo lo posible para trabajar para la relación. Y después viene la comunicación, porque en las relaciones pues no, todos aquí me dirán, va a haber conflicto. ¿Por qué? Porque es el choque de dos personas. Somos diferentes. Comunicación y finalmente, negociación. Si no me puedo comunicar, no puedo negociar. Y finalmente, libertad. Porque el amor solo se da en la libertad, en la libertad de que yo pueda ser y que tú seas. Para mí la relación está, son dos personas diferentes, yo bien fundamentada con mi propio proyecto de vida y aquí estás tú de la misma manera. Y aquí nos encontramos. Y aquí construimos nuestro proyecto, ese es nosotros aquí arriba, pero surge de un yo y un tú bien definido, porque si no, pues uno de los dos se cuelga en el otro y esto empieza a desbalancear la relación.

10:26
María. Hola, mi nombre es María del Consuelo Ortega Amador. Agradezco tu aportación que haces en esta entrevista y en las redes sociales. Mi pregunta es acerca del amor. ¿Qué pasa con la lucha de poder en las parejas?

10:42
Elsa Gómez. Sí, mira, Consuelo. De entrada, estar en lucha de poder es estar en esta posición de yo gano, tú ganas, yo tengo la razón o tú tienes la razón. Y desde aquí perdimos los dos en automático. No tenemos, por lo menos en la cultura occidental, que es la que conozco, no tenemos, creo yo, modelos sanos de comunicación y de negociación. Me parece que el control atrás de la lucha de poder hay control y atrás del control hay miedo. Y hay miedo a lo diferente. Y yo encuentro en esto una paradoja, una dinámica bien interesante, porque si bien venimos de una tribu donde tenemos esta pertenencia, hay un rechazo, creo yo, natural, humano del ser humano, como para protección de lo diferente. Pero al mismo tiempo voy a citar un experimento que se hizo en 1995, Claus Wedekind que es un biólogo suizo. Fíjate, pusieron a 44 hombres a dormirse dos días con la misma camiseta playera sin desodorante y luego pusieron a 49 mujeres a oler esas camisetas. Y esas mujeres tenían que decidir cuál era la camiseta que rechazaban más y cuál era la camiseta que podían aceptar en función del olor. Hicieron exámenes de ADN y descubrieron que la camiseta del hombre, el ADN de la camiseta, digamos, rechazada, del hombre rechazado por así ponerlo, era el más similar al del ADN de la persona, de la mujer. Y al revés el ADN de la camiseta que ella aceptaba era el más diferente al ADN de la mujer. Entonces, para mí este este experimento es maravilloso, porque mira cuán arcaicamente estamos programados para elegir lo diferente. ¿Por qué? Porque suma. Porque eso genera la variedad y la salud también. Es como yo digo, si queremos hacer aquí un guacamole y yo nada más uso aguacate, ¿voy a sacar un guacamole? No. ¿Qué necesito para el guacamole? Sumarle la cebollita, el cilantro, jitomate, yo que sé. Y cada quien tendrá su receta. Entonces, regresando a tu pregunta, creo que tenemos que aprender a comunicarnos, estar abiertos a aceptar lo diferente, porque me suma y aprender a comunicarnos asertivamente para esta lucha control. Creo que la asertividad tiene que estar basada en estas preguntas. Antes yo, de hablar, tengo que haberme contestado, ¿qué quiero?

13:49
Elsa Gómez. ¿Qué voy a decir? ¿Para qué? ¿Qué quiero? ¿A quién se lo voy a decir? ¿Cómo, cuándo y dónde? Esto es, yo quiero un aumento de sueldo. Ok, eso es el qué. ¿Para qué? Bueno, pues porque quiero progresar y estoy viendo, sí o no sé, una hipoteca, mi cochecito. ¿A quién se lo voy a decir? ¿A la recepcionista o al jefe o al jefe de mi jefe? ¿Donde se lo voy a decir? ¿Cuándo? ¿Cuando estamos por irnos o cuando están cerrando el mes y hay mucho estrés? Entonces para mí tengo que tener claro qué quiero decir, a quién, para qué, cómo, cuándo y dónde. Y te voy a decir los pasos para negociar, y esto es, estamos hablando de la pareja, pero evidentemente todas nuestras relaciones funcionan igual. Y yo creo que es comenzar así, lo que tú piensas y dices y quieres, lo que te pasa a ti, es tan válido y real como lo que me pasa a mí, de entrada. Segundo paso, empatizo contigo, o sea, me pongo en tus zapatos, intento ver el mundo desde el lugar donde tú lo estás viviendo. Y a partir de ahí empiezo con este proceso creativo abierto, con intención de irme acercando, con acuerdos, hasta que yo llegue un punto en donde yo siento que gano y tú sientes que ganas y en función de eso establecer el acuerdo y respetarlo. Yo creo que si pudiésemos aprender estos dos puntos, a ser asertivos y a negociar, nuestras relaciones pasarían de ser de lucha de poder, a ser relaciones igualitarias.

15:43
Invitado. Hola Elsa, un gusto estar aquí compartiendo esta emocionante plática contigo. Tengo dos preguntas para ti. ¿Qué nos puedes decir sobre la culpa? Y, ¿por qué es un sentimiento difícil de soltar?

16:02
Elsa Gómez. Hay muchas teorías sobre los sentimientos. La que yo manejo dice que nacemos con un paquete de cinco sentimientos, miedo, alegría, tristeza, enojo y amor. O sea, un bebé te puede expresar todos estos sentimientos. Hay unos aprendidos como la culpa y la vergüenza, y la culpa, quiero dividir en dos partes. Hay una culpa sana, funcional y una culpa disfuncional. Voy a hablar primero de la disfuncional. No me sirve para nada. Me lastimo, me voy muriendo lentamente. Me ancla, me mantiene en un dolor que no sana y esta es aprendida. Y a ver, por ejemplo, ¿cómo sé que siento culpa o vivo desde la culpa? Cuando me cuesta trabajo recibir un piropo. Cuando digo ay no, esto es porque es una cuestión de la suerte, yo no hice nada. Cuando me sobreexijo. ¿Cómo puedo cambiar la culpa? Reconociéndola primero y dándome permiso, es trabajar, la culpa está en la canastita, ¿ves? En el niño herido. Hay una culpa sana, funcional, es la alarma. Yo le llamo los fantasmas del camino que me indican que voy por el camino, porque es la que me dice que estoy manteniéndome con mis valores, dentro de mis valores. Y esta culpa, ¿por qué es sana? Porque tomo responsabilidad de mis acciones y me doy cuenta que si lastimé a alguien, pues hago lo posible por resarcir el daño. Entonces, esa culpa es la sana, la que me mantiene. Yo creo que tener esta conciencia, porque en efecto, hay la culpa por manipulación y la culpa por manipulación es, mira, mira como me haces enojar. Cómete los chícharos, cuántos niños no pueden comer chícharos, no tienen para comer chícharos. Entonces es una manera de ejercer la autoridad con manipulación. Y un niño, de por sí, los niños somos egocéntricos. ¿Qué quiere decir? Todo lo que pasa, pasa por mí. Si mi mamá está contenta, es por mí. Si mi papá está contento, es por mí, si está triste, es por mí. Y ahí empieza como el semillero de la culpa. Entonces, yo creo que es ir trabajándolo y ejemplos como decir estoy enojada, pero no estoy enojada contigo. Esto es si el niño, si mamá está enojada es por mi. Mi amor estoy muy enojada, pero no es contigo. Como tener esto bien consciente para cuidarlos, para mí eso es valentía.

19:18
Kenia. Hola, Elsa. Mi nombre es Kenia Guerrero y es un placer estar aquí escuchándote. En algunos momentos de mi vida he sentido una especie de vacío interno. Y es raro y frustrante en ese momento, porque aunque mi alrededor esté bien o más o menos bien, sigo teniendo, sigo experimentando ese vacío. Entonces, por lo tanto, mi pregunta es, ¿a qué se debe?

19:43
Elsa Gómez. ¿Qué causa ese vacío? Quisiera que, o te invito a que reflexiones. Creo que podemos vivir en dos perspectivas desde el referente externo o el referente interno. El referente externo es el deber ser, el estatus, lo que está de moda, lo que todos dicen o quieren que yo haga. Pero entonces date cuenta que para vivir así hacia afuera me tengo que desconectar de mí. Y así como yo empecé hace 30 años, no sé ni quién soy, ni qué me gusta, ni qué quiero. Y esto genera el vacío pues porque estoy hecha para vivir desde mi centro y eso agrégale que vivimos ahora en home office, detrás de las pantallas, ya sea por trabajo o porque me relaciono ahora solo a través del chat, ya ni siquiera con la voz. Entonces yo creo que hoy estamos muy aislados. Es una paradoja porque más comunicados que nunca y más aislados que nunca. Entonces, el trabajo para mí es volver adentro, hacia adentro de mí, empezar a conocer y a tocar esto que digo yo, mis alegrías, mis tristezas, todo es válido. Esta es mi humanidad, aquí no hay nadie perfecto, no, bienvenido al club, como dije. Pero yo tengo que tener un propósito de vida y ese nadie me lo va a dar, es mi trabajo descubrirlo. Y hay quienes, como mi hijo desde los ocho años quería ser cantante y hay quienes pues tardamos un poquito más. ¿Y cómo lo vamos a hacer? Pues descubriéndolo. ¿Cómo? En la acción. Y experimento esto y resulta que sí me gustó o no me gustó. Y aquí lo intenté y me caí y aprendí y me raspé. Y otra vez y otra vez. Pero te das cuenta que tengo que salir y tengo que arriesgarme. Entonces es, fíjate, autoconocimiento, ir adentro, es probarme en la vida, conocer qué es la vida, dejarla de ver desde las pantallas. A mí me llama mucho la atención que vamos a un concierto y todo el tiempo está grabando el concierto. Y digo o sea, ¿cómo? Nos estamos perdiendo de la realidad. Entonces es regresar a la realidad, dejar a un lado un ratito el celular,. Y si o si yo creo que puedo estar nada más siendo consumido, o puedo entender que yo vine a la cocreación, vine a dejar un legado, que no tengo que ser Steve Jobs, no, no, en mi ámbito de influencia. Yo vine a a regresar, a dejar, porque dejando está también mi sentido de vida y dejando encuentro, me lleno también. O sea, me lleno, es como llenarme, pero de un exterior sano, de un exterior rico, no vacío, rico. Entonces siempre cuando tengo esta pregunta o en terapia estoy viendo esto, esta es mi invitación, conócete, busca tu legado y aquí está la técnica japonesa buenísima, el ikigai, que combina estos cuatro pasos. ¿En qué soy bueno? ¿Cuáles son mis talentos? ¿Cuál es mi pasión? ¿Qué me apasiona? Y bueno, descúbrelo en el camino. ¿Qué necesita el mundo? Y con todas estas tres características, qué puedo hacer que me paguen, qué puedo hacer que yo sea bueno, que tenga pasión, que necesite el mundo y que me lo paguen.

24:00
Elsa Gómez. Y eso es un camino de descubrirlo. Y finalmente, el legado que te decía yo. Y sabes cómo es un buen lugar donde empezar, haz voluntariado. Aquí a veces entendemos que voluntariar es como mi donación anual a la Cruz Roja. El voluntariar es, ¿qué sabes hacer tú? ¿Cuánto tiempo puedes dar? Siempre hay tanto que podemos dar a la comunidad. Y en mi experiencia, cuando yo hago voluntariado, recibo mucho más de lo que doy. Pero es salir de mí para ver al otro también. Y acuérdate, me relaciono, sumo, dimensiono. Dimensionar me ayuda a darme cuenta de lo que sí tengo y esto también llena este vacío existencial.

25:09
Iván. Hola Elsa, mi nombre es Iván. Todas las personas guardamos experiencias, vivencias positivas, negativas, pero por alguna razón proliferan las negativas y eso se ve reflejado en nuestro día a día, en cómo nos dirigimos, cómo hablamos hacia otras personas o hacia nosotros, pero la mayoría de ellas vienen desde la infancia, heridas de la infancia. ¿Esas son posibles tratarlas?

25:34
Elsa Gómez. Buenísima pregunta, Todas son muy buenas. Pero mira, hoy creo que estamos en esta psicología inmediata que yo le llamo psicología tóxica, en donde los resultados, todo tiene que ser rápido. Entonces voy a un taller de fin de semana y eso va a sanar mi vida. Y yo les pregunto, me he preguntado si podemos sanar esas heridas. Hoy por hoy me gustaría decirte que creo que más que sanar, aprendo a vivir con ellas y, ¿cómo aprendo a vivir con ellas? Trabajándolas, no hay de otra. Tengo que empezar por aceptar que tuve estos papás, esa es la madurez, aceptar que tuve estos papás. O sea, dejar de pretender que cambien, no van a cambiar, esto me tocó. Y trabajar en dos niveles con estos papás que me tocaron y que no van a cambiar, que me lastimaron, el trabajo aquí es honrarlos. ¿Por qué? Porque me dieron la vida. Así. Porque me dieron la vida. Respetarlos, agradecerles. Hay veces que esto es lo único que tengo que agradecer, que me dieron la vida. Y al mismo tiempo conectarme con este niño o niña herida y trabajar con él. Porque sabes, esto me lleva a dejar de vivir como víctima. ¿Qué es ser víctima? Pues no tomar responsabilidad. Dime tú qué quién es el único ser humano que puede hacer lo que sea y no es responsable. ¿Quién? Un bebé, solamente los bebés no son responsables. Todos los demás sí somos responsables. Entonces cómo identificar si estoy en la víctima o no, en mi diálogo interior, en la medida en que puedo decir ay, esto, nada me va a salir bien, todo me sale mal. Bueno, si todo me sale mal y yo soy el común denominador, la pregunta es ¿qué puedo hacer para cambiarlo? Un pasito a la vez, o de repente me escriben Elsa, mi hija o mi hija de 15 años es muy grosero y me grita. Y yo digo, y cómo le haces tú, que eres la autoridad, cómo le haces para permitir que te grite. Entonces te voy a contar una anécdota, porque muchas cosas que digo no son de libro. Estaba yo en Canadá, bueno, estaba en México, pero tenía una casa en Canadá y la rentaba y fíjate que significativo. El día de mi cumpleaños me habla mi inquilino y me dice Elsa, la municipalidad inundó tu casa, estaban arreglando una válvula de agua, bla bla bla, el piso de abajo de tu casa es una alberca de 40 centímetros.

28:47
Elsa Gómez. Fui corriendo para allá. Me tardé cuatro meses en arreglarlo sin saber nada de construcción y del seguro, nada. Me sentía muy sola, muy, muy sola. Hasta que me di cuenta, fíjate que una amiga me fue a recoger y mis amigas me contuvieron. Estuve cuatro meses en casa de una amiga viviendo. Otro amigo me prestó su coche porque de donde vivía con mi amiga a mi casa, era como, no sé, 20 kilómetros. Un vecino que nada más nos habíamos saludado de hola y adiós, era abogado. Y llegó y me dijo Elsa, tú eres una población vulnerable porque eres mujer y eres inmigrante. Yo entrevisté a los trabajadores de la municipalidad, saqué fotografías, si quieres ir a la corte a juicio, yo te represento sin cobrarte un peso, que eso no se da ya no. Y no hubo necesidad de la corte, pero sí me ayudó con cartas para el seguro y para la municipalidad. El ajustador del seguro llegaba y me decía Elsa, no te están pagando esto, puedes pedir esto otro. Al final del día las casas son de madera. Mi casa era una casa chiquita, como cuento de hadas, viejita. Entonces, ¿qué crees? Ni siquiera valía la pena arreglarla. Allá las tiran y construyen una nueva. Lo hermosísimo de mi casa es que yo vivía en una cañada donde había un arroyo en el verano y era una cascada en el invierno porque bajaba el agua del deshielo. Y yo bueno, pues tenía una casa y me quedé con un terreno. Y fueron muchos meses, pero un día, el último día, cerré la puerta de mi casa y dije yo aquí dejo toda mi tristeza, mi enojo, mi frustración, mi impotencia, aquí lo dejo. Y me despedí de mi adorada y mi amada cañada diciendo yo ya te disfruté diez años, le toca a alguien más. Así cerré. Y fue un proceso, te lo cuento lindo, pero fue un proceso, pero un proceso en donde yo decidí dejar de ser la víctima para volverme la protagonista de esta historia.

31:33
Erika. Hola Elsa, qué gusto y qué placer estar aquí contigo. Mi nombre es Erika Redin. Nos podrías decir qué hacer para fortalecer nuestra autoestima.

31:44
Elsa Gómez. Te voy a contar una anécdota. Yo tenía 14 años, bien adolescente y estaba en casa con mi mamá. Y entonces haz de cuenta que mi casa, tu casa, tenía la sala y un recibidorsito. Entonces mi mamá con sus amigas en la sala y yo en el recibidor con mi novio, que era el amor de mi vida, y de repente que el novio me truena y yo como Magdalena lloré y lloré y lloré y lloré y lloré. Y bueno, las amigas de mi mamá, muy prudentes, se despidieron y yo bueno, mi mamá muy linda, muy amorosa, me contuvo, me apapachó, me consoló y de repente le digo bueno, yo mañana no voy a ir a la escuela. ¿Por qué? Pues porque me lo voy a encontrar en la escuela. Y me dijo lo siento mijita, si vas a ir porque la vida sigue y en ese momento de verdad pensé que descorazonada, es una bruja, todo lo que pensamos en la adolescencia a los 14 años, y fui. Entonces cuando tú me dices autoestima es este ejercicio que es como conectar las perlitas de las que hemos venido trabajando. Autoconocimiento, arriesgarme, probarme. La autoestima es un músculo y la única manera como yo lo desarrollo es probándome. ¿Cómo? Pues en la vida. Y me tengo sí o sí que caer, que raspar, que doler, volver a empezar y me vuelvo a caer y lo vuelvo a intentar y lo vuelvo a intentar. ¿Sabes por qué? Porque esto genera a nivel emocional, a nivel neuronal, esta convicción de que yo puedo y cuando yo experimento desde niño el yo puedo, no encuentro límite, no encuentro frenos. Y aquí quiero tocar este tema de la sobreprotección. Si mi mamá me hubiera dicho mijita, no, ay, no. ¿Qué está haciendo? Sobreprotegerme. ¿Y cuál es la definición de sobreprotección para los papás? Es hacer lo que tú puedes hacer. Cuando yo hago lo que tú puedes hacer, te estoy sobreprotegiendo. Entonces, regresando a la autoestima, es atreverme a verme, trabajarme, pero esto implica mientras yo me voy trabajando, me voy aceptando a mí misma. Acuérdate, las cuatro a´s, me voy probando en la vida y esto me va generando resiliencia. ¿Y qué es la resiliencia? Todas estas herramientas que yo desarrollo para pues sobrevivir y enfrentar la adversidad. Pero es ahí, en el ruedo donde yo lo tengo que aprender. Tenemos esta idea de que es como si fuera una meta, yo ya llegué y ya aquí ya me voy a quedar así, no. Para mí la autoestima es dinámico. ¿Por qué? Porque puedo tener una buena autoestima y de repente me pasa algo en la vida que me tumba, un accidente, un despido, o sea, pasan cosas que me mueven, que eso no quiere decir que yo no pueda como vivir mis duelos, vivir estos momentos y retomar otra vez el autoestima. Ahora, no hay exceso de autoestima, no hay. Y yo creo que es está fundamentada en trabajar mi niño herido, amarme, consentirlo, aceptarlo, darle todo esto que mis padres no me dieron, echarme este clavado, ver mis detonadores, aprender a responder versus a reaccionar y exponerme en la vida.

35:37
Elsa Gómez. Yo creo que a ustedes les debe pasar, yo dimensiono, porque también es esto cuando hay algún problema yo lo veo así como es inmanejable. Pero cuando yo digo mmm no, a ver, esto ya lo pasé, ya lo viví entonces puedo manejarlo, y eso es dimensionar. Por ejemplo, después de mi época muy dura, que es lo más difícil que he vivido, una época en Canadá, cualquier cosa que me pasa, yo la refiero y digo ay si yo pude con esto, cómo no voy a poder con esto otro. Pero entonces a los papás yo los invitaría a ese yo puedo. Es dejar de compararte. ¿Para qué te comparas? Y lo hacemos todo el tiempo. Creo que los ingredientes del éxito, porque la autoestima me lleva al éxito en automático. El camino del éxito es conocer mis talentos, tener pasión por lo que hago, tener una meta fija, un camino aunque sea escalonadito, porque voy de a poquito, no quiero correr el maratón de un trancazo cuando nunca he corrido, escalonadito. Disciplina, si no hay disciplina no voy a llegar a ningún lado y tengo que tener el valor de hacerlo sabiendo que me voy a equivocar y que voy a aprender. Estar dispuesto a aprender. Y esto le llamo yo además, lo sumo con estas, lo que yo llamo la vitamina D del éxito, que es disciplina, como dije yo. Deseo, que es esto que a veces nos hace falta cuando tenemos este vacío, este profundo deseo de alcanzar algo, pero esto sabes de dónde viene, de la carencia, de que no lo tengo. Cuando yo tengo todo, estoy en mi zona confort, está bien, no va a pasar nada, pero no crezco, no evoluciono. Entonces este deseo profundo de querer alcanzar algo. Entonces disciplina, deseo, determinación, decisión y dirección. La vitamina D del éxito.

37:53
Diego. Hola, Elsa. ¿Qué tal? Soy Diego. Soy estudiante de psicología.

37:58
Elsa Gómez. Primero que nada, agradecerte por todas las herramientas que nos has brindado el día de hoy en esta charla y quería preguntarte si nos puedes compartir algunos hábitos que podamos poner en práctica día con día para poder gozar de una salud emocional. Claro que sí, Todos tenemos un diálogo interno, yo le llamo la ratita, así como en el laboratorio, que están dando la vuelta y vuelta y vuelta miles, miles de pensamientos diarios. Entonces estos son aprendidos de mi historia. Entonces uno, darme cuenta de estos pensamientos que tengo. Si son negativos, cambiarlos por positivos. Aprender a verme en mi totalidad y hacer las paces conmigo misma, es una sobreexigencia todo el tiempo, ¿cierto? Y a veces una sobre responsabilización, esta es la que soy. Esto es vivir desde la autenticidad, que es el regalo y la libertad más grande que tengo. Estar en contacto con mis pensamientos, mis sentimientos y mis necesidades. Este es un ejercicio muy sencillo que puedes hacer todo el tiempo, tres veces al día, dos segundos decir a ver cuáles son mis pensamientos, qué estoy sintiendo en el cuerpo, porque sabes, aquí me puedo decir muchas mentiras, el cuerpo no miente, y qué necesito. Por ejemplo, yo ahorita necesito un traguito de agua. Es algo como, lo dije en algo, el ejemplo es como muy burdo pero bueno, de aquí empezamos hasta lo más profundo. Entonces esta aceptación, amor, aceptación, atención y aprecio, validarme. Checar la ratita que traigo aquí adentro, estar conectada con mi centro, mis pensamientos, mis sentimientos, mis acciones. Darme cuenta cuando estoy viviendo en el referente externo es como un resumen de lo que hemos hablado. Estoy viviendo para lo que los demás me dicen que yo sea, para lo que los demás quieren que yo sea, porque qué crees, yo no creo que venimos a cumplir expectativas de nadie. Esto va para los papás. Yo creo, esto se me hace bien potente y me emociona mucho, venimos a vivir al máximo, desarrollar al máximo mi potencial, a eso vengo. Entonces, ¿estoy en el referente externo o estoy en el referente interno? Para qué me comparo, es inútil. ¿Quiero ser especial o quiero ser auténtico? Porque si yo quiero ser especial, estoy comparándome. Especial en función de quién, ¿no? Que hoy todos tenemos que ser populares y tenemos que ser especiales, eso es como la tendencia. Pues me estoy comparando, estoy viviendo en el referente externo. Y al final aquí, fíjate, es una reflexión, los likes. ¿Cuántos likes tengo y cuántos amigos tengo? ¿De verdad? ¿Qué es un like? Un like no es amor, no nos confundamos. Un like puede decir, me entretuviste un rato, me gustó lo que hiciste, es interesante. No tiene nada que ver con el amor, no dejarnos llevar por eso. Y confiar, conectar con esta experiencia interna de yo puedo. Conectar con la espiritualidad, no hablo de religión, eso cada quien es íntimo, yo no me meto con eso. Pero me parece que muchas veces lo que nos mantiene en la vida es esta conexión con algo que es más que yo y atrevernos a vivir.

42:18
Cristina. Hola Elsa, soy Cristina. Ahorita, a lo largo de esta plática que nos estás compartiendo, escuché mucho la palabra amor, o el sentimiento. Cómo podríamos llevar esta frase que ahorita está de moda, o que a mí me parece que está de moda, que es el amor propio. ¿Cómo la podemos llevar a la acción?

42:38
Elsa Gómez. Tienes toda la razón, está como muy a la ligera, como si me llegara así porque si. Creo que el amor propio es el resultado de un profundo trabajo personal, de un compromiso conmigo misma, es el resultado de amarme y aceptarme incondicionalmente, que eso solo me lo puedo dar yo, nadie más, si no estoy con la canastita, ¿se acuerdan? Y eso quiere decir que he estado dispuesta a ver mis partes luminosas, todas mis habilidades y mis discapacidades, y mis partes más feas y las que me asustan, que son las peores y no quiere decir que ya me acepté y ni modo, así soy y se fastidian todos, no, eso es ser una cretina. Es, esta soy yo y tengo todo el potencial de cambiar para llegar a ser la persona que yo quiero en función de mis valores. Si no estoy conectada con valores, estoy viviendo en el referente externo o una vida vacía, amorfa. Entonces, es una decisión personal, es un compromiso. Yo creo que somos dinámicos, nunca, creo que no llegamos a decir yo ya eh, yo ya estoy aquí completa, iluminada, ya acabé. La persona más grande, digamos de edad que he tenido, fue una señora de 84 años, fíjate, que llegó a terapia para trabajar problemas con su hija. Entonces yo digo cómo hasta un día antes de morirme yo puedo seguir trabajando en mi toma de conciencia, vivir desde la conciencia y no en automático. El amor propio, te digo, me parece que es algo que se gana como la libertad, tengo que trabajar en eso y se sustenta en esta congruencia que va a ser, lo que pienso, mis valores, mis sentimientos y mis acciones. Yo creo que es mi congruencia la que fundamenta el verdadero amor a mí misma, el amor propio. Y desde ahí, por supuesto, poner límites, vivir con límites. Pero los límites, yo no quiero cambiar al otro, el límite no se lo pongo, me lo pongo yo. Por ejemplo, estamos en un diálogo y alguien empieza a gritar yo no le voy a decir no me grites porque tengo amor propio, porque me respeto, fíjate, le voy a decir, ¿sabes qué? Esta conversación está volviéndose violenta porque los gritos son violencia, yo me voy a retirar hasta que podamos retomarla. El límite lo puse yo, yo me fui.

45:44
Silvia. Hola, Elsa, soy Silvia Figueroa. Hoy se habla mucho sobre la salud mental, pero poca gente conoce cómo son los profesionales, cómo es una terapia y por qué es tan importante.

45:59
Elsa Gómez. Bien, en efecto, fíjate que yo creo que todavía de los millennials para arriba existe este prejuicio, prevalece este prejuicio de que la terapia es para locos, y yo creo que la terapia es para valientes, es para personas que se atreven a verse. Me parece que la terapia es este proceso de autoconocimiento, de descubrir de dónde vengo, cómo estoy aquí, a dónde voy, con quién, de conocer mis detonantes para poder responder y no estar reaccionando, que es lo que hacemos todo el tiempo como reaccionar. Ahora, ¿qué hago yo en la terapia? Pues en la terapia parece una charla, pero el terapeuta está poniendo su sistema nervioso, anclándolo para una corregulación. Estoy viendo en tiempo real tu lenguaje no verbal para ajustar mi tono y mi profundidad, mi enfoque para mantenerte a ti en tu umbral de seguridad. Estoy checando tus acciones repetitivas y estas creencias obsoletas que te mantienen como yendo al mismo lugar para que podamos modificarlo. Por supuesto que mantengo la terapia en los objetivos que hemos planteado, pero sabes, por sobre todas las cosas, promuevo un espacio de aceptación sin juicio para que tu sistema nervioso sienta que está seguro y tú te atrevas a verte, porque al final del día, ¿sabes qué es lo que cura? El amor. Ahora me dicen, me preguntan mucho, oye Elsa y, ¿cuáles son las características de un buen terapeuta? Y yo lo divido en cuatro cosas. Mucho conocimiento, tenemos que prepararnos todo el tiempo. Empecé hace 33 años o más de 33 años y yo sigo estudiando, además de porque me gusta y me apasiona, porque todo evoluciona y creo que nos volvemos, los terapeutas, nos volvemos eclécticos, sumamos y sumamos y sumamos. Otro es experiencia como todo. Ni modo, hay que practicar mucho todo el tiempo y cometer errores y aprender de ellos. Otro es proceso personal, o sea, un terapeuta sí o sí tiene que ir a terapia, porque si yo no manejo mi tristeza, cómo te voy a ayudar a ti a tocar la tuya. Y por último, y fíjate esto bueno, me apasiona de mi profesión, y lo digo con toda humildad, creo que los terapeutas somos como el buen vino, con la edad nos vamos añejando, porque hay experiencias de vida, o sea, hay situaciones de vida, más bien que solamente las entiendes viviéndolas.

49:01
Alexander. Hola Elsa. Me llamo Alexander, y me es un gusto poder estar aquí y seguir alimentando lo que es mi pasión, la psicología. Quiero hacer una pregunta que muchos nos hemos hecho. ¿Puedo o podemos reescribir nuestra historia a pesar de los problemas o los traumas vividos?

49:24
Elsa Gómez. Me encanta tu pregunta, Alex. Sí, mira, si no, no me dedicaría a lo que hago, si no estuviera absolutamente convencida, no estaría aquí. No me dedicaría a lo que hago. La vida no me define. La vida pasa, es injusta. O sea, yo quisiera decirles algo distinto. No, nadie me va a venir a rescatar. Pero yo tengo todas las herramientas para escribir mi historia, para dejar de ser víctima y ser la protagonista de mi historia. Te voy a contar la historia de la señora Carmen. El marido de la señora Carmen trabaja en una imprenta y de repente se le prensan las manos en la máquina. La señora Carmen era ama de casa, como con seis hijos. Se le prensan las manos y entonces se queda meses sin trabajar, y la señora Carmen agarra su niño de dos añitos que tenía y al bebé recién nacido y pone un puestecito de fruta afuera de la UNAM. Yo la conocí, vino a terapia conmigo después de 20 años. Esta señora, después de 20 años, tenía el comedor más grande en la UNAM, servía mil comidas diarias, tenía a toda la familia ayudándole y yo bueno, no sabes cómo me emociona, porque mis pacientes son mis maestros. Eso es resiliencia. Ella podía haberse quedado en la historia de qué trauma, mi marido, la tragedia. ¿Qué hizo? Lo que podía. Empezó con lo que tenía y mira qué lejos llegó, mucho trabajo atrás, no es fácil. Pero yo creo que sí, definitivamente podemos reescribir y reinventarnos. Creo que todos los ejemplos que te he dado, que tengo muchos más, son de eso, de personas pues que se han reinventado. Te voy a hablar de Enrique. Enrique es un, en ese entonces un joven, de un pueblo del norte de México que emigra a Estados Unidos y me dice mira, yo era tan ignorante que no sabía ni siquiera que en Estados Unidos se hablaba inglés. Pero Enrique llegó y llegó a trabajar, llegó a asesorarse. Qué importante tener mentores en la vida, porque si yo voy con esta actitud de yo sé todo, estoy cerrada, no voy a recibir. Cómo físicamente, fíjate, si yo estoy así, tú crees que yo puedo recibir algo, no. Para recibir, empezando por un abrazo que hicimos tú y yo, esto, y esto es ponerme vulnerable. Entonces él así llegó con un sacerdote y fue como haciéndose del conocimiento que le compartían y la dirección que le daban muchos mentores.

52:40
Elsa Gómez. Cuando yo lo vi se metió de alguna forma a la jardinería, cuando lo vi, él tiene una compañía que hace jardines a las mansiones del estado donde vive, mansiones de 60 y 80 millones de dólares, esos son sus clientes. Un día platicando sobre tulipanes y sembrar tulipanes, me dijo fíjate, el año pasado sembré 10 mil tulipanes. Entonces, otra vez para mí es este ejemplo de decir esta persona con muchísimo trabajo, muchísimo, pero sabiendo aprender encausarse, hacerse de mentores, ha reescrito su historia. Yo creo que sí.

53:42
Ximena. Hola Elsa, soy Ximena Villagómez. Hace un tiempo te sigo en redes sociales y me gustaría que nos compartieras, ¿qué te impulsó a llevar la psicología a TikTok?

53:53
Elsa Gómez. Sí, gracias Ximena. Pues fue en la pandemia, porque fíjate que bueno, una paciente de hecho me contagió y entonces nos encerramos. Y yo veía como en los medios se manejaba esto de la salud y el peligro de la salud física y la economía, y yo que sé, y el mundo. Y yo decía es que nadie está hablando de lo que está pasando, a mí me están pasando cosas de estar aquí encerrada. Nadie está hablando de esto, entonces tengo dos hijos que se dedican, entre otras cosas, a las redes sociales, y uno de ellos llegó y me dijo mamá, y si, empezaba TikTok, y era como el baile, ¿no? Estos 30 segundos teníamos y bailabas, y me dijo ¿y si empiezas? Y yo oye, ¿quién va a querer oír a una viejita? Eran puros jóvenes en ese entonces. ¿A quién le va a interesar oír a una viejita? Sí, mamá. Entonces estuvo conmigo dos años coacheandome. Mi jefe más estricto. No, no, no, mamá, no, ya, ya me perdiste. Ya, no, es que no estás viendo a la cámara. Es que no lo sientes mamá. Dos años. Al principio me tardaba yo para grabar un video me tardaba una hora. Y un día así estaba a punto de tirar la toalla. Dije no más, ya, yo no voy a gastar mi vida en esto, o sea, yo quiero como ayudar y poner así hablar de lo que nadie está hablando. Pero vi la carita de mis hijos con la ilusión que me lo estaban presentando y dije, de verdad, dije va, por ellos. Y así fue y entonces ya han pasado cinco años, ya voy por el sexto, desde la pandemia, ya voy por el sexto año de publicar y ha sido un camino muy interesante. Bueno, pues hemos llegado al final de esta charla y quiero sobre todo agradecer y honrar tu presencia y tu existencia hoy. Deseo que te vayas con menos máscaras y con más verdad. Con menos ruido y con más propósito. Porque no necesitamos personas perfectas, necesitamos personas verdaderas, reales. Ojalá no te pierdas en la cotidianidad y de verdad te invito a que te atrevas a vivir tu única e irrepetible historia personal. Muchas gracias.