22:19
Carla Cardona. Me encanta tu pregunta, es una pregunta muy necesaria el día de hoy, porque estamos en esa encrucijada los padres de hoy de, ¿lo hacemos como antes? Mira, no salí tan mal, o hoy y decir, mejor si lo hago como dicen que se tiene que hacer una paternidad y maternidad más consciente. Me parece muy, muy importante que sí se empiecen a cambiar las cosas, que no por hablarlo nos hace más débil o los hace a ellos más débiles. Yo tengo una regla que hasta hoy me ha funcionado, que es compartir mi vulnerabilidad con mis hijos, siempre y cuando no esté sucediendo en ese momento, porque es una realidad que no podemos expresar problemas de adultos a niños. Esto hace muchísimo daño porque ellos no tienen la madurez para procesar y cargar con las emociones de los adultos o las situaciones de los adultos. Esto puede generar hijos parentalizados, se le llama cuando crecen muy pronto, cuando son esos pequeños niños adultos, porque la mamá desde que tenía cuatro años le decía es que tu papá esto, es que ya me dejó, es que tu abuela no me paga, es que tu hermana es un problema, es que ve y cuida a tu hermanito enfermo. No están diseñados para cargar con adversidad a tan temprana edad ni de niños, hasta muy avanzada la adolescencia. Entonces, pero al tener esta inquietud por sí mostrarles a una mamá más real, a una mamá que llora, una mamá que se enoja, una mamá que siente miedo y que tiene dudas, mi regla es no mostrar ni vulnerabilidad, ni dolor, cualquier emoción cuando esté sucediendo en el momento. Esto es, si yo estoy muy molesta, si yo tengo mucho miedo, estoy muy nerviosa, estoy muy triste por la pérdida de algún ser querido o alguna amiga que ya no esté conmigo. Dejo que pase, me encargo de yo estar trabajando lo que tengo que estar trabajando, no reprimiendo, pero sí nombrando, porque los niños saben. Los niños saben cuando los papás están tristes, están enojados, cuando no están de acuerdo, cuando algo les está sucediendo. Pero decidimos callar y ¿qué tienes mamá? Nada, ahí yo digo sÍ, estoy muy triste por esto que me está pasando, después te platico. Y a mí me encanta hacer eso, porque eso da pie a contar historias a los hijos. Cuando ya pasa esa semana difícil, llega el lunes, llega el martes y yo ya me puedo sentar con mi hijo, con mi hija, a explicarles. Se acuerdan que mamá estuvo muy triste la semana pasada, se acuerdan que estaba como de malas, como que no les hacía caso, como que no estaba realmente ahí. Sí mamá, si te vimos. Y un día sí me dijo mi hijo, yo no sabía que los adultos lloraban. Esto me enterneció muchísimo porque ahí es donde decidí sí compartir, pero todo a su tiempo, no todo de junto, no, esto es que se murió, esto es que estoy pasando por esto, es que me abrumo, es que no sé qué hacer, porque un niño también te va a querer proteger, un niño te va a querer salvar.