COMPARTIR
Generated with Avocode. Path Generated with Avocode. Rectangle Copy Rectangle Icon : Pause Rectangle Rectangle Copy

No somos amigos de nuestros hijos

Ana María Arizti

No somos amigos de nuestros hijos

Ana María Arizti

Psicoterapeuta


Creando oportunidades

Ana María Arizti

Ana María Arizti es psicoterapeuta y especialista en adolescencia y relaciones familiares. Con una sólida trayectoria en consulta privada y formación de padres, se ha enfocado en el acompañamiento de familias durante las etapas de cambio y desafío, especialmente en la adolescencia. Es autora y conferencista, reconocida por su capacidad para traducir la teoría psicológica en herramientas prácticas para la vida cotidiana.

Ana María ha colaborado con instituciones educativas y medios de comunicación, abordando temas como la comunicación efectiva, la gestión de límites y la importancia de la presencia parental. Su enfoque integra la empatía, la escucha activa y la negociación, promoviendo relaciones familiares sanas y resilientes. Ana María impulsa la reflexión sobre el rol de los padres, la autonomía de los hijos y la construcción de vínculos sólidos en un mundo en constante cambio.


Transcripción

00:00
Ana Maria Aritzi. No es buena idea hacerte amigo de tus hijos. Yo creo que a todos nos gustaría, a lo mejor en esta idea de tengo un hijo tener una relación cercana con tus hijos. Pero yo creo que cuando tú tienes una buena relación, es una relación más allá de la amistad. Tú y yo no somos amigos, somos mucho más que amigos, porque amigos nuestros hijos van a tener muchísimos. Papá y mamá solo tienen unos. Cuando yo dejo a mis hijos sin papás es porque yo me estoy convirtiendo en el amigo, pero soy uno más de sus amigos, el que lo va a guiar, el que le va a dar un buen consejo, el que va a estar ahí, lo va a rescatar en los momentos difíciles, no siempre son los amigos, somos papá y mamá. Yo creo que uno de los errores más grandes que estamos cometiendo hoy en día es quererle dar a nuestros hijos todo aquello que nosotros no tuvimos cuando éramos chicos, porque cuando tienes un hijo, desde luego es como lo que más quieres y no estamos enseñando hoy en día la tolerancia a la frustración y la autorregulación. Y hoy las redes sociales nos han metido en este mundo de lo inmediato, la inmediatez. Incluso si vemos un celular doble palomita, no doble palomita, azul, ya me leyó, no me leyó. Abres una computadora y la computadora prácticamente no tarda nada en abrirse y en empezar a funcionar. Y en cambio, en nuestra época, para ver un programa y ver el siguiente capítulo, tenías que esperar una semana, para revelar una foto tenías que esperar una semana. Hoy los padres, al darle todo a nuestros hijos, les estamos quitando la sensación del logro. Cuando un adolescente se puede esforzar por algo que quiere, le cuesta trabajo, pero ve el resultado a largo plazo. Aquí te cuento un ejemplo que justamente el otro día platicaba con Rodrigo, mi hijo. Cuando Rodrigo tenía alrededor de 12 años me dijo, mamá, quiero una computadora y yo dije no hay manera mijito, o sea, cómo que una computadora. Sí, porque ya voy a entrar a la secundaria y quiero una computadora. Y en aquel entonces llegó a mis manos un juego maravilloso que se llama Paula y los finguereanos, y este es un juego que metías en la computadora y te enseñaba mecanografía. Y yo le dije, bueno, puedes jugar Paula y los finguereanos todas las tardes y si logras aprender mecanografía te compro una computadora. Te confieso, Gaby, que lo hice pensando en que me iba yo a librar del gasto de la computadora. Religiosamente todas las tardes Rodrigo se acercaba y me decía mamá, quiero la computadora, ¿me la prestas? Una hora, al día siguiente otra hora, al día siguiente otra hora. Y yo me empecé a poner muy nerviosa.

03:32
Ana Maria Aritzi. Entonces fue para mí como decir ok, hay que comprarla. Al cabo de tres meses el niño se acerca a mí y me dice, mamá, ya lo logré, ¿cuándo me vas a poder dar la computadora? Y yo le dije no, mi vida, espérame, yo no pensé que lo fueras a lograr tan rápido. Y me dijo, ¿es en serio? Le dije sí, necesitas esperar un poco más. La verdad es que eso era una broma, porque yo ya tenía todo listo para ese mismo fin de semana darle la computadora. Él estaba muy feliz y platicando con él hace poco sobre la experiencia, me dijo ¿sabes qué es lo que más me gustó de eso? Que me di cuenta que era algo que tú no me diste, es algo que yo me gané. Y ahí aprendí que la autoestima de nuestros hijos la podemos fomentar por eso, por no darles todo tan fácil, ni tan rápido. Es como te tiene que costar trabajo, porque cuando te cuesta trabajo dices yo lo logré, es mío. Y algo mucho más importante no necesito a mi papá y a mi mamá para que me lo den, yo puedo con mis propios medios conseguirlo y lograrlo. Porque cuando el adolescente se aburre, cuando el adolescente no tiene nada que hacer y le das espacio, es ahí donde nace la creatividad, donde se le pueden empezar a ocurrir cosas. Y muchas veces el error más grande que cometemos Gaby es darles todo para que no sufran, para que no la pasen mal. Lo que ellos necesitan es ver la vida como un desafío de pruebas que sí pueden ser superadas por ellos.

05:35
Salvador. Hola, qué tal Ana María. Mi nombre es Salvador Pérez y a mí me gustaría saber, ¿cómo podemos hacer para mejorar la comunicación con nuestros hijos adolescentes?

05:43
Ana Maria Aritzi. Gracias, Salvador. Pues mira, tocas un tema muy importante, la comunicación es indispensable. Hablábamos de que el adolescente muchas veces hace ojos de huevo cocido, ¿cierto? Y que aparte del ojo de huevo cocido, lo que no quiere es comunicarse contigo porque solo usa monosílabos. Pero yo estoy convencida de que los papás podemos usar algunos trucos por ahí, que puede ser muchas veces el saber escuchar. Algo que a los papás muchas veces nos pasa es que nos da mucho miedo y lo que queremos hacer es tener hijos perfectos, que no sufran, que no les vaya mal y muchas veces los corregimos demás y los papás perdemos mucho tiempo en estar diciendo que tienen que hacer los otros. Algo que necesitamos hacer es aprender a escuchar, poder hacer silencios. Muchas veces los silencios nos cuestan trabajo. Necesitamos esta parte de decir te escucho, escucho tu punto, hago una pausa y no estoy pensando inmediatamente en mi punto o en lo que te voy a rebatir, sino lo que hago es me tomo un tiempo y después ya yo doy algún argumento. Eso a los papás nos cuesta trabajo porque contestamos muy en automático. Otra cosa que hacemos mucho a veces es interrumpirlos y es como si nosotros ya tuviéramos una bola de cristal y ya supiéramos qué va a pasar y no dejamos ni siquiera que ellos nos cuenten su historia. ¿Qué sucede ahí con el adolescente? El adolescente no se siente entendido, no se siente escuchado. Y otro punto muy importante sería la empatía. Esta parte, cuando llega un adulto y te dice, entiendo cómo te sientes, o me imagino cómo te sientes, yo me sentía así. A lo mejor ya quieres salir de vacaciones porque ya te sientes muy presionado por la escuela, o entiendo cómo te cuesta trabajo las matemáticas, porque a mí me costaba igual. Con esas cositas distintas que hagamos es como si los pudieras meter a tu bolsa y desde ahí el adolescente lo que va a querer hacer es acercarte, acercarse a ti, porque va a decir hay alguien que me entiende, hay alguien que me escucha, hay alguien que en un momento difícil va a estar conmigo. Pero no es buena idea hacerte amigo de tus hijos. Yo creo que a todos nos gustaría, a lo mejor en esta idea de tengo un hijo, tener una relación cercana con tus hijos. Pero yo creo que cuando tú tienes una buena relación es una relación más allá de la amistad. Tú y yo no somos amigos, somos mucho más que amigos, porque amigos nuestros hijos van a tener muchísimos, papás y mamá solo tienen unos.

08:54
Ana Maria Aritzi. Cuando yo dejo a mis hijos sin papás es porque yo me estoy convirtiendo en el amigo, pero soy uno más de sus amigos, el que lo va a guiar, el que le va a dar un buen consejo, el que va a estar ahí, lo va a rescatar en los momentos difíciles, no siempre son los amigos, somos papá y mamá. Para mí, con un adolescente lo más importante es la relación, no la norma. Una norma no se puede llegar a cumplir con un adolescente si la relación no es buena. ¿Por qué? Porque, ¿tú seguirías a alguien que no soportas? ¿Tú le harías caso a alguien que no admiras? ¿Te gustaría pasar tiempo con alguien que todo el tiempo te critica o que te está diciendo lo que tienes que hacer? La verdad es que no. Y para poder poner límites, si en algún momento están pensando en poner límites, hay que pensar en cuatro límites que sean no negociables. ¿Correcto? ¿Por qué? Porque los límites también son para papá y para mamá. Solo voy a poner cuatro no negociables de los cuales yo me pueda poner como Cruella de Vil o como Hulk. Ahí si tienen todo mi permiso de salirse de sus casillas. Pero si hay una regla que yo quiero poner en casa y no está dentro de esos cuatro no negociables, la dejo un poco guardadita. ¿Por qué? Porque ahorita lo que más me interesa es la relación. Si la relación va siendo mejor, el adolescente te va a querer obedecer más. Entonces vemos cómo poner esos límites, desde dónde elegirlos. Muchas veces me dicen, Ana, ¿cuáles son esos cuatro? Pero es que esos cuatro van dependiendo de ti. ¿Qué es lo que a ti te pone de más mal humor? Porque en esos son los que te tienes que fijar para no estallar ni sobre reaccionar a algo que realmente te molesta tanto. Después puedes poner a lo mejor cinco cosas que sean negociables y entonces ya podemos empezar a negociar un poco y diez cosas con las que te puedas divertir, que la puedas pasar bien, cosas que te gusten a ti, que a veces no le gusten a él porque ya sabemos que va a poner ojos de huevo cocido, pero cosas que nos gusten a los dos. A veces tenemos que apretar un poquito y decir, pues aunque no quieran, vamos. Y al final del día puede suceder eso, que te digan qué bien la pasamos, ¿no?

11:44
Paola. Qué tal Ana María, soy Paola y me gustaría saber, ¿por qué todos pensamos que la adolescencia es una etapa tan complicada?

11:51
Ana Maria Aritzi. Lo que primero piensas cuando piensas en la palabra adolescente es una personita que te va a hacer ojos de huevo cocido, así de ‘ash’, pensamos que todo el tiempo te van a confrontar, que todo el tiempo te van a estar cuestionando, que son rebeldes, que están metidos en sus cuartos y que no te puedes comunicar con ellos, que si te comunicas con ellos te van a decir sí, no, maso, equis, regulish, ash, y que muchas veces de ahí no salimos. Pero creo que pensamos que son así porque nos enfrentamos en una etapa un poquito distinta, a mí no me gustaría decirle complicada, sino solamente distinta y esto es porque su cerebro está cambiando, su cuerpo está cambiando, hay un montón de hormonas adentro de ellos que están teniendo esta revolución. Su cerebro es maravilloso porque la última parte del cerebro que se desarrolla es el lóbulo frontal. Y en lo que ellos no tienen es ni medir prioridades ni medir riesgos. Por eso yo estoy convencida que el adolescente tiene esta creencia de ser inmortal, inmune, infértil e inoloro. Inmortal porque como no mide riesgos, lo que él te dice es yo puedo ir, venir, a mí no me va a pasar nada. Yo puedo correr a 180 kilómetros por hora en una carretera y no pienso en el peligro, se deja llevar mucho por la adrenalina. Inmune, él no se enferma de nada. Tenemos esta frase las mamás de el hijo se pone el suéter cuando la mamá tiene frío. Y eso sucede igual, él no se enferma de nada. Y bueno, del tema de la infertilidad habría que ver, porque lo que yo he oído en el consultorio es como no, hombre Ana, no pasa nada si tú puedes tener relaciones sexuales la primera vez y no te embarazas, como si para embarazarte o para tener riesgos fuera como que hay que tener mucha práctica. Y por otro lado, inoloro, porque él no sabe por qué hay que usar desodorante de pronto. A veces cuando vas a recoger a tus hijos a algún lado y se suben muchos en un coche o vas todos juntos o qué pasa después de una fiesta y entras al cuarto de tus hijos y dices bueno, Dios mío, es como tenemos que empezar a aprender a usar desodorante. El cerebro tarda en desarrollarse, tiene distintas etapas y alrededor de cuando cumplimos 25 años, hasta los estudios que se han tenido ahora, porque aparte les cuento que hay nuevos estudios en donde dicen que todavía el cerebro puede agarrar una última etapa hacia los 32 años. Por eso la mayoría de edad se pone a los 21 en algunos países, porque lo que menos conviene hacer es ingerir alcohol, porque el alcohol claro que afecta al cerebro, afecta su desarrollo, sobre todo al tema de la memoria.

15:18
Ana Maria Aritzi. Si todavía tenemos estos últimos estudios donde podemos dar un jaloncito, imagínense todavía a los 32 años el cerebro todavía tiene un último empujón, así es que pues por eso es que decimos a los 25 el adolescente todavía digamos que empieza a tomar mejores decisiones porque ya está más desarrollado su lóbulo frontal.

15:44
Obed. Hola Ana María, qué tal, un gusto. Soy Obed Piña. Me gustaría saber, ¿por qué mienten los niños y cómo afrontarlo?

15:54
Ana Maria Aritzi. Ok, te voy a dar una frase que me encanta y esta frase dice: Más vale pedir perdón que pedir permiso. Cuando nuestra relación con nuestros hijos es tan mala, el adolescente va a preferir mentir. Lo que el adolescente va a decir es, yo no me voy a perder ningún plan, no me lo voy a perder, entonces voy a mentir, voy a ver de qué manera logro lo que yo quiero y ya después si me cachan, pues lo negaré y lo negaré y lo negaré. Pero eso no es lo importante. Muchas veces los papás me dicen es que el adolescente miente. No es que ellos mientan, sino que nosotros hacemos algo para que ellos mientan. Nosotros generalmente gritamos, nos ponemos de muy mal humor cuando nos piden un permiso, la respuesta automática es no. A lo mejor no han acabado de pedirte el permiso y tú ya dices no, ya estás pensando en la fiesta, la desvelada, los fines de semana, tengo que irlo a recogerlo, tengo que ir a dejar y decimos no, no, no, no, no, pero ni se te ocurra. Otro punto, si se enamoran y esa relación no te gustó, claro que van a mentir. Pero aquí hay un punto que a mí me parece tremendamente grave y te cuento esta experiencia que alguna vez tuve. Yo tenía una paciente, esta paciente tenía alrededor de 17, 18 años y un día me marcó a las 3 de la mañana y me dijo Ana, te lo suplico, ven por mí. Estoy como a unas cuatro cuadras de tu casa, traigo tacón 15 centímetros, minifalda. Vengo con mi novio, mi novio viene tomado, me está insultando y nos acabamos de parar en la calle y no para de insultarme. Por favor ven por mí. Y desde ahí yo lo que le dije es, yo no puedo ir por ti, son las 3 de la mañana, necesito que le hables a tus papás. Y me dijo no, no le puedo hablar a mis papás porque yo les dije que me quedaba a dormir en casa de mi mejor amiga, pero la verdad es que me voy a quedar a dormir con él y no me quiero quedar a dormir con él en esta situación. Ahí me di cuenta del riesgo tan grande en el que se puede poner un adolescente por salirse con la suya en un plan, por no tener confianza con sus papás y no poderles llamar y decir el plan que yo tenía no salió bien, ven por mí. ¿Qué necesitamos hacer como papás? Ser empáticos, saber escuchar, podernos comunicar, que nos tengan confianza. Algo que yo siempre dije es si se te pasan las copas, prefiero que me avises y yo voy por ti. Si te vas a quedar, para mí un no negociable toda la vida fue, no te puedes quedar a dormir en casa de nadie más, por lo mismo.

19:10
Ana Maria Aritzi. Y desde ahí había mucho enojo. ¿Por qué no me puedo quedar? Porque no. Porque claro que en otra ocasión también me tocó una amiguita de mi hija que le dijo a sus papás que se iba a quedar a dormir en mi casa, pero yo no estaba enterada de eso y mi hija tampoco. Y claro, de pronto el papá de la amiguita de mi hija tocó a las 7 de la noche diciendo vengo por mi hija, y entonces yo decía Ana, ¿qué pasó aquí? Y me dice no sé, déjame, le hablo a mi amiga. Y la amiga nunca contestaba, porque la amiga le había dicho al papá que se quedaba a dormir en mi casa, pero no era verdad. No podemos hacer esas cosas, es mejor decir, entiendo que tienes muchas ganas de ir a esta fiesta. ¿Quieres? Te recojo a la 1 de la mañana, pero a dormir no te vas a quedar. Porque muchas veces pueden tener planes y hacer cosas que ni siquiera tú estás enterado y correr riesgos muy grandes. Necesitamos no ser tan estrictos. Hay que aprender a poner límites contundentes, con formas suaves en donde yo pueda ser contundente pero no sea impositivo, agresivo. Es como decir esto es lo que ya decidí y esto es lo que vamos a hacer. Pero si yo empiezo a insultarlo, empiezo a criticarlo, a juzgarlo y agredirlo, el adolescente va a mentir.

20:52
Alma. Hola Ana María, buenas tardes. Yo soy Alma Rodríguez y soy mamá de una niña de 12 años, entrando casi apenas a la adolescencia, y me gustaría mucho saber, ¿cómo es que mi esposo y yo podemos compartir los roles de crianza?

21:11
Ana Maria Aritzi. Un tema al que yo hoy por hoy creo que más necesita la sociedad son hombres con trabajo personal. Tenemos muchas familias siendo educadas solamente por mujeres, pero yo te diría que estoy convencida que la presencia del papá, sobre todo en la vida de un adolescente, es muy importante y voy a contarte por qué. En México tenemos una escultura que no sé si tú conozcas, que es la escultura del Seguro Social. Y esta escultura, si lo recuerdan, es una madre que tiene como unas alas, como de águila y está abrazando así a sus hijos. ¿Qué pasa? Esa escultura para mí es como muy significativa, porque es como toda esta protección que hace la madre hacia los hijos. Pero aquí tenemos un punto, yo creo que una madre muchas veces puede ser muy sobreprotectora. Y, ¿por qué? Lo hacemos desde el amor, no lo hacemos desde una maldad o una cosa así, lo hacemos desde el amor. Entonces, ¿qué hacemos? Que queremos sobreproteger. Ahora bien, es mejor hacerlo en pareja que hacerlo uno solo. ¿Que sí podemos? Claro que podemos. Pero, ¿a costa de qué? Porque muchas veces estamos mucho más desgastados, mucho más cansados, muchas veces un solo miembro de la pareja tiene que dedicarse a la parte laboral, a generar el dinero, pero también a tener la parte emocional y desde luego es mucho más retador y mucho más cansado. Hoy tenemos a papás muy involucrados en los sistemas familiares y tenemos a papás mucho más integrados en la educación de estos hijos. Hoy en día está viendo muchas familias homoparentales y sucede lo mismo, si somos dos mamás educando o somos dos papás educando. Es, ¿qué roles voy a desempeñar yo dentro de esta educación? y, ¿qué roles vas a desempeñar tú? ¿Cuáles son las tareas y cómo nos vamos a dividir? Es simplemente eso. Y es que hoy los roles, claro que están siendo más flexibles, por eso ayuda y por eso podemos disfrutar mucho más de las distintas formas de ser que tenemos los seres humanos. Y por eso es que tenemos sobre todo que aprender a comunicarnos, hacer buenas negociaciones para que las cosas se vayan dando de manera mucho más fácil y sobre todo, que el adolescente se sienta mucho más contenido.

24:08
Patricia. Hola Ana María, soy Patricia Velasco, estoy súper feliz de estar aquí escuchándote y aprendiendo de ti. Tengo una inquietud y quisiera conocer tu opinión. ¿Cómo influye en la vida de pareja la relación complicada con los hijos?

24:22
Ana Maria Aritzi. Pues Paty, gracias. Sí, ese es un tema complicado. Mira, yo tengo la creencia también, por lo que he visto en terapia con mis pacientes, que los adolescentes no lo saben, no lo hacen a propósito, pero inconscientemente lo que quieren es separar a papá y a mamá. ¿Por qué? Porque divide y vencerás. Entonces lo que hacen los hijos muchas veces es que cuando ven que papá o mamá no están muy de acuerdo en un tema, se alían primero con uno para cumplir sus objetivos y después con el otro. ¿Y cómo lo hacen? Son capaces de ir con papá y decirle a papá, no, papá, es que mi mamá vela, está de malas todo el día papá, es que no me quiere dar permiso para nada. Y en ese momento pareciera como si papá se volteara a ver a sí mismo y dijera ahora sí hay alguien que me entiende. Y el papá se siente completamente feliz, porque entonces dice, yo sí tengo una buena relación con mis hijos. Y es como sí, mi vida, no te preocupes, yo hablo con tu mamá para que te dé permiso y vamos viendo como lo negociamos. El problema es que ahí papá ya fue engañado porque el hijo va a ir cuando le convenga con mamá y le va a decir a mamá, mamá, por favor, te lo suplico, fírmame tú las calificaciones, no le vayas a decir a mi papá porque ya ves cómo se pone, es un ogro. Y entonces la mamá empieza a sentir que tiene una muy buena relación con el hijo y dice ay, sí, mijito, ves el carácter de tu papá, siempre está de mal humor. Y al paso del tiempo los hijos solo se van moviendo de acuerdo a con quien ellos creen que van a salirse con la suya y van a buscar el punto más débil de papá o de mamá para aliarse a papá o aliarse a mamá. Y este es un error gravísimo que cometemos las parejas, porque lo que nosotros tenemos que hacer es hacer un frente común. Tener un hijo es uno de los maestros más grandes que tenemos en la vida y no se trata de enfrentarnos. Los hijos lo que tendrían que hacer sería unirnos como papá y como mamá para saber hacer buenas negociaciones. Y me encanta porque en la mayoría de mis alumnos veo papás que le dicen a sus hijos no sé, pregúntale a tu mamá. No sé si les haya pasado en alguna ocasión en sus vidas, pero luego ibas con papá o con mamá y mamá te decía ay mijita, pregúntale a tu papá. Y el problema es que cuando hacemos eso estamos perdiendo autoridad.

27:45
Ana Maria Aritzi. Cuando yo digo pregúntale a tu papá, yo no estoy tomando una decisión. Cuando le digo pregúntale a tu mamá, tampoco estoy tomando una decisión. Y ahí lo único que pueden ver mis hijos es, no están puestos de acuerdo. ¿Qué necesitaría yo hacer y dónde necesitaría yo contestar? Es poder decir mijito, déjame lo hablo con tu mamá y después te digo que vamos a hacer, o mijito déjame lo hablo con tu papá y después lo vamos a hacer. Y aquí quiero contarles una anécdota personal, yo recuerdo que cuando yo tenía 19 años tuve un novio al que quise muchísimo y me enamoré perdidamente. Y recuerdo que cuando yo iba a su casa, su mamá siempre le daba la razón al papá, siempre, y recuerdo que esta pareja que yo tenía en aquel entonces se ponía furioso y me decía es que no puedo entender cómo mi madre es capaz de darle la razón a mi papá cuando aparte ella sabe que mi papá está equivocado. Pero saben qué era lo lindo, que hacían equipo papá y mamá. Al paso del tiempo, ese hombre se dio cuenta de que sus padres fueron una gran pareja, porque claro, él se quería salir con la suya y no lo lograba porque ellos eran este frente común maravilloso. Si papá y mamá adquieren las herramientas necesarias para poderse llevar bien con los hijos, los hijos se alinean. ¿Y a qué voy con esto? Los hijos solamente son el síntoma de lo que está sucediendo en la relación de pareja. Él no te va a saber explicar o no te va a saber decir es que ustedes no saben poner límites, con su comportamiento te lo va a decir. ¿Qué necesitamos hacer como pareja? Tal vez leer un libro de desarrollo personal, no necesariamente tiene que ser ir a terapia, tomar un curso, tener herramientas que hagan que yo le pueda dar el lugar a mi pareja y mi pareja a mí, para entonces mandar un solo mensaje a los hijos. Cuando logramos hacer eso, créanme que los hijos se mueven, incluso hasta se enojan. Es como ah, qué raro, ahora no me puedo salir con la mía porque ya me di cuenta que ustedes dos están de acuerdo. ¿Y saben qué es lo más lindo? Que desde ahí la relación de pareja empieza a mejorar muchísimo y nos podemos sentir mucho más cercanos y que somos cómplices. Cómplices en un solo objetivo, que es el de educar a otro ser humano y de no dejar de amarnos también.

30:45
Vicky. Hola, Ana María, soy Vicky. ¿Cómo podemos manejar la ruptura y el enamoramiento de nuestros hijos?

30:50
Ana Maria Aritzi. Gracias, Vicky. Híjole, ese es un tema súper complicado, porque todos me imagino que recuerdan cuando se enamoraron por primera vez. Y es que para mí el enamoramiento es un estado alterado de conciencia, donde no ves claro nada, pero nada, es como si te nublaras por completo y no vemos al otro como es. Incluso cuando alguien se enamora, y sobre todo el adolescente, el adolescente no se da cuenta que él se enamora de la persona que él está siendo con ese otro. No es tanto que se enamore del otro, sino cómo se está sintiendo. Y durante el enamoramiento, todas las neuronas, la dopamina, la oxitocina, la serotonina en el cerebro generan una batalla impresionante. Y el adolescente en ese momento, cuando se enamora, no hay nada que no pueda conseguir. Lo que pasa es que a nosotros los adultos, luego se nos olvida un poco, como cuando nos enamoramos. Pero el adolescente dice todo es posible, solamente quiero estar contigo, quiero hablar contigo 24/7, no me quiero despertar sin saber qué te pasó, dónde estás. Me ha tocado ver a muchos adolescentes que duermen con el teléfono en FaceTime viendo a la pareja así como no me quiero ir a dormir, pero veámonos en la pantalla. Y claro que como papás, a nosotros se nos olvida eso y lo que decimos es cuelga el teléfono, ya no hables, ya no quiero que estés ahí, todo el tiempo quieres salir con esta persona. Y es que ese estado en el que ellos están es maravilloso, pero nosotros no lo vivimos igual que ellos. Cuando nuestros hijos se enamoran, lo mejor es que no les prohibamos las cosas, porque al adolescente todo aquello que le prohíbas le va a ser mucho más atractivo. Mejor ¿qué tendríamos que hacer? Acompañarlo. Creo que en el acompañamiento es en donde está el lugar más lindo de cuando se enamoran. Y aquí les tengo un ejemplo que me parece un ejemplo que marcó mi vida. Alguna vez una mujer se acercó a mí, era una adolescente, esta adolescente tendría alrededor de 22 años más o menos, y recuerdo que estaba muy enamorada, tú la veías y ella de verdad se deshacía de enamoramiento. Y recuerdo que ella me dijo, no entiendo por qué me gusta tanto este hombre. Puedo entender que no me quiera regresar a mi casa de una fiesta, puedo entender que me manipule mucho, puedo entender que sea miedoso, que me genere mucho miedo el a veces estar con él por como se enoja, puedo entender que me mienta, puedo entender que manipule a su mamá con el dinero.

34:13
Ana Maria Aritzi. Lo que no puedo entender es qué hago yo ahí. Y para mí fue durísimo, porque entonces yo le pregunté, si tu pareja representa el amor que te tienes a ti misma, ¿cuánto te amas? Y me dijo, llorando, me dijo es que no, si él representa el amor a mí misma, no me amo. Muchas veces una pregunta puede hacer un cambio muy fuerte en un ser humano. La historia después de esa pregunta fue que esa mujer dijo, en este momento voy a hablarle y voy a terminar con él. Y así sucedió, le habló por teléfono y terminó con él, pero ahí tuvo un acompañamiento de alguien y de una mamá que no le dijo termina con él, no te conviene. Qué espanto. Mira nada más, cómo dejas que te trate así, qué horror. Yo recuerdo que la mamá de esa adolescente siempre le contestaba, ¿tú qué quieres hacer? Sé que te gustaría terminar con él, pero sé que te cuesta trabajo. Tal vez todavía no es momento de que termines con él. Ahí abrimos las puertas de comunicación con nuestros hijos. Para esta adolescente era muy doloroso terminar, pero tuvo una mamá que la contuvo, que después de haberle hecho esa pregunta le dijo, puedes perfecto contigo, esto no es algo que te merezcas y vamos a trabajar en tu autoestima. Porque para ella la pregunta era, ¿qué tanto me quiero si estoy permitiendo que un hombre me trate así? Mi consejo es para todos estos padres de familia que están pasando por los enamoramientos de sus hijos, no lo prohíban, acompáñelo y cuando venga la ruptura estén ahí. Nunca una frase como, te lo dije, ayuda. Yo digo que hay una frase que tendríamos que cambiar por el te lo dije, es todo sirve para aprender. nan

36:49
Melissa. Hola Ana María, mucho gusto. Es un placer escucharte. Me llamo Melissa del Valle y soy estudiante en psicología. A mí me genera duda saber si un niño no se siente visto o escuchado desde casa, ¿repercute en su adultez?

37:03
Ana Maria Aritzi. Sí, la verdad es que sí. El adolescente puede empezar a sentir mucha ansiedad porque hay una enorme necesidad de todo ser humano que no creo que se dé nada más en la infancia ni en la adolescencia, sino a lo largo de toda la vida de un ser humano, que es tener la necesidad de sentirse mirado, reconocido y amado. Y por esas tres cosas, los seres humanos podemos hacer cualquier cosa. El adolescente tiene esta gran necesidad de pertenecer con los amigos, los amigos son lo más importante y si te fijas, un buen amigo te da mirada directa, atención concentrada y contacto físico. Pero eso también te lo dan las malas influencias. Si el adolescente no se siente mirado, reconocido y amado por sus padres, lo va a ir a buscar desesperadamente por cualquier otro lado y puede ir creciendo con esta sensación de vacío que muchas veces lo hace sentirse insuficiente. Una de las frases que más he escuchado tristemente en mi consultorio es, no importa lo que yo haga, para mis papás nunca va a ser suficiente. No importa si saco buenas calificaciones, no importa si ahora sí hice mi cama, siempre va a haber algo que me va a faltar. Y si nos ponemos a pensar como adultos, claro, siempre puede haber algo que falte, pero ahí también está en qué tanto para nosotros a veces es suficiente. Es mucho más enriquecedor poder estar una tarde sin hacer nada, disfrutando en familia, con los hijos y haciéndolos sentir suficientes para que esta sensación de vacío existencial que empezamos a sentir no crezca. Porque muchas veces cuando llegamos a ser adultos podemos estar teniendo conductas evasivas. Por ejemplo, hoy estar en el celular tanto tiempo es una conducta evasiva. ¿Qué tanto hoy los seres humanos podemos estar en silencio? ¿Qué tanto hoy podemos a lo mejor sumergirnos en la naturaleza sin sentir ese vacío o esa sensación de nada me es suficiente? Hay tres cosas principales que creo que sería muy importante que aplicáramos y que es esta parte de la mirada directa, la atención concentrada y el contacto físico. Normalmente ahora se ha dicho que somos como muy multitask y que podemos hacer miles de cosas al mismo tiempo, y más si nos van persiguiendo con el reloj de que tenemos que hacer miles de cosas. Pero hoy no hay nada más lindo que poderte tomar el tiempo de poder mirar a otra persona, de sí escucharla y de verdad sí ponerle atención, porque muchas veces lo que hacemos es te estoy mirando, pero estoy pensando en otra cosa, no sé si les haya pasado que pareciera que estás hablando con un fantasma que puedes atravesar y que casi casi que le dices oye, es aquí, aquí, aquí estoy, ¿en qué piensas? Si yo me siento frente a ti, ni siquiera saco mi celular, porque el que yo tenga mi celular enfrente es una distracción. Si vas a pasar tiempo con tus amigos, con tu pareja, con tus hijos, lo ideal es apagar tu celular, mirar a la otra persona.

40:55
Ana Maria Aritzi. Cuando tú miras realmente a otra persona, descubres sus gestos, su lenguaje no verbal. Hoy lo que más necesitamos para no caer en esta sensación de vacío es, necesitamos regresar al contacto humano, a esta parte en donde yo te miro, te pongo atención y sí se puede el contacto físico sería maravilloso. Yo sé que me van a decir, Ana, un adolescente no quiere contacto físico, lo que te quiere es tener lo más lejos posible y no así pegadito a ti. Y desde ahí los padres empezamos a vivir un duelo porque es, ¿cómo? Ya no me quiere abrazar, ya no quiere que le dé la bendición en la noche, ya no quiere que le lea un cuento, ya me quiere lejos. Pero hay muchos otros que no lo dicen, pero en el fondo todos necesitamos ese abrazo, esa cercanía y ese contacto físico.

41:59
Maritza. Hola Ana María, soy Maritza. Yo quisiera saber cómo enseñarle a nuestros hijos a utilizar las redes sociales.

42:07
Ana Maria Aritzi. A ver, las redes sociales hoy son todo un reto para los padres de familia. Muchos de nosotros no estuvimos ni crecimos con las redes sociales. Hoy apenas estamos teniendo nuevos padres jóvenes que se enfrentan a eso y lo saben manejar un poco mejor. Es muy importante que nosotros sepamos qué es lo que nuestros hijos ven en un celular. Nosotros necesitamos capacitar a nuestros hijos para enseñarles qué se debe de ver y qué no se debe de ver, porque en las redes sociales hay una enorme variedad de peligros, podemos encontrarnos pornografía, podemos encontrarnos violencia, podemos encontrarnos lo que se conoce como la Deep Web, donde entras a lugares realmente peligrosos. Y por el otro lado, si lo combinamos con lo que acabamos de mencionar de la sensación de vacío, si yo tengo una sensación de vacío, lo que voy a querer hacer es escapar y la mejor forma de escapar es meterme a una red social. ¿Pero qué pasa en la red social? El adolescente se va a estar comparando todo el tiempo. ¿Por qué? Porque en las redes sociales posteamos lo mejor, el viaje maravilloso, el coche increíble, el mejor look, el mejor cuerpo. Hoy los adolescentes están viviendo esta guerra de tenemos que ser perfectos y tengo que pertenecer a una imagen que me venden las redes sociales. Lo mejor que podemos hacer es sí tener un control parental en cuanto a cuánto tiempo pasamos en redes sociales, porque no solamente son la nueva distracción de la juventud, es sí un peligro en donde en cuestiones de autoestima, de pertenencia, muchas veces hemos encontrado retos que se hacen, que llevan a peligros muy grandes. Lo más que podamos supervisar creo que es importante. Y aquí vendría como esta pregunta de a qué edad les damos un celular. Yo siempre he dicho lo más tarde que se pueda, pero igual caemos en esta parte de la presión social en donde mi amiguito de nueve años o de diez años ya tiene un celular, y yo por qué no. Pues porque no. Y lo más que podamos aguantar sería ideal. Pero el hecho de no darles un celular también implica pasar tiempo con ellos. ¿Qué tanto tiempo de calidad estamos compartiendo en familias con nuestros hijos para que ese no sea su principal distractor? Yo lo que sí recomendaría muchísimo es mientras ellos no sepan la responsabilidad que se tiene al tener un celular, nosotros como autoridad y como padres tenemos que tener la clave del celular y tenemos que tener un contrato con ellos de celular. ¿Qué implica tener un contrato?

45:26
Ana Maria Aritzi. Es avisarle al adolescente que tú vas a tener su clave. Porque luego muchos me dicen no, Ana, es que es invasión a la privacidad. Es que no es invasión a la privacidad, tú no tienes una edad porque no tienes un criterio y porque sí lo que te estoy educando es en la tolerancia a la frustración y en la autorregulación lo que menos vas a tener a los 14 años es eso. Por eso yo necesito checar cuáles son tus redes sociales y con quién te estás comunicando para que no caigas en ese peligro. Y quien avisa no traiciona, si yo como tu padre o tu madre, te digo que yo voy a tener la clave y que me voy a meter cuando crea que es conveniente y te voy a dar las reglas de qué es lo que sí puedes hacer y qué es lo que no puedes hacer en las redes sociales, te estoy educando y te estoy enseñando cómo protegerte también.

46:22
Ramón. Hola Ana María, me llamo Ramón Contreras y tengo una duda. Tengo un hijo de 19 años y te escuché hablar de vacíos y me gustaría que nos comunicaras un poquito más acerca del tema del nido vacío.

46:37
Ana Maria Aritzi. Ok, ese tema toca un poquito como mis fibras personales porque ya llegué ahí. He escuchado a muchos padres que muchas veces lo que dicen, es que después de todo lo que yo te di. O el típico de, ¿cómo? ¿Está navidad no la vas a pasar en la casa? Ah, te vas con la familia del novio, yo aquí sola, claro, sintiéndome tan mal en esta época navideña. No podemos hacer eso, porque cuando hacemos eso les generamos un sentimiento de culpa muy grande. Y no se trata de hacer que ahora ellos se tengan que encargar de ti. Creo que el mayor aprendizaje cuando hay un nido vacío o cuando ya los hijos se fueron de nuestros hogares es que regresen a ti por gusto, no por necesidad. Que regresen a ti, porque disfrutan de tu compañía, porque la pasan bien, porque se divierten, porque encuentran un lugar donde saben que van a llegar a un hogar y no a un lugar donde van a llegar a tener a alguien que les esté recriminando Ahora, ¿cómo necesitamos nosotros vivir el nido vacío? Es que necesitamos, si tenemos hijos adolescentes, tener un plan B. ¿Qué es el plan B? Que tu proyecto de vida desde que tus hijos sean adolescentes, no solamente sean tus hijos, necesitas encontrar algo que te llene, que te apasione, algo que disfrutes hacer, que tal vez hoy no puedes dedicarle mucho tiempo, pero que al paso del tiempo, cuando tus hijos se vayan, vas a poderte desarrollar mucho más. Ahora, para mí el nido vacío fue muy duro y es un periodo como muy difícil porque mi relación con mis hijos es muy buena y claro que los extraño, pero hay un proceso por el que hay que pasar, que es un proceso de duelo que yo pensé, y me confieso aquí, que a mí esto no me iba a pasar. Yo decía yo ya encontré mi sentido de vida, son los adolescentes, los papás de adolescentes, yo soy muy feliz. Pero hay procesos en la vida a los que no te escapas, aunque intentes, porque también viene ese aprendizaje. Y también estoy descubriendo el nido vacío nos sirve para descubrir mucho de nosotros. ¿Qué es lo que ahora queremos hacer? Algo nuevo, algo a lo que nos queramos dedicar. Por eso tenemos que cuidar mucho nuestra relación de pareja, porque con esa nos vamos a quedar y sería maravilloso podernos quedar con una pareja linda con la que hemos vivido una vida en donde hemos vivido retos y que ahora pues podemos disfrutar a lo mejor un poco más el tiempo.

49:45
Fátima. Hola María, mucho gusto, soy Fátima. ¿Cuáles serían para ti los puntos clave importantes para poder mejorar la relación con tus padres?

49:54
Ana Maria Aritzi. Para mejorar la relación con nuestros padres es aceptar que ellos hicieron lo mejor que pudieron con las herramientas que tenían. Esto ya lo estamos viendo como desde abajo hacia arriba. Es cuando ya uno como adulto quiere mejorar la relación con papá y con mamá, porque también hay otra cosa muy importante muchas veces para poder crecer y para poder madurar necesitas traicionar a tu sistema familiar. Y no es que lo traiciones en sí, si no es que así se siente. Es como yo, a lo mejor no voy a vivir la misma vida que ustedes vivieron como mis padres o yo no voy a hacer lo mismo que ustedes hicieron, porque yo veo la vida completamente distinta. Hay padres que no pueden con eso. Y aparte se oye muy bonito si yo te digo que hay que traicionar al sistema familiar para que tú hagas la vida que tú quieres, se oye muy bonito si yo digo que hay que traicionar a los de arriba. Pero no se oye tan lindo como si yo te digo que tus hijos te van a traicionar a ti y van a hacer las cosas diferentes a como tú las hiciste. Entonces, si yo quiero mejorar la relación con papá y con mamá es aceptar que hicieron lo mejor que pudieron con lo que tenían y pedirles que vean con buenos ojos que nosotros hagamos las cosas diferente. La verdad es que la adolescencia no es una etapa donde los adolescentes son monstruos. Solamente son personas que están tratando de adaptarse a un mundo en donde ni siquiera nosotros a veces como adultos, sabemos cómo hacerlo. ¿Qué es lo que más necesita un adolescente? Necesita de tu escucha, de tu compañía y de que disfrutemos con ellos. Que no se sientan solos, porque ahí es, en tu compañía y en tu escucha donde van a encontrar la verdadera razón de la alegría de vivir. Muchas gracias oigan, qué lindos. Gracias por venir. Gracias.