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Mentalidad Everest: la cima se conquista desde la mente

Viridiana Álvarez

Mentalidad Everest: la cima se conquista desde la mente

Viridiana Álvarez

Alpinista


Creando oportunidades

Viridiana Álvarez

Viridiana Álvarez es alpinista, conferencista y activista por la salud mental. Originaria de una ciudad sin grandes montañas, inició su camino deportivo a los 28 años y subió su primera montaña, el Pico de Orizaba, a los 30, edad en la que muchos consideran que el rumbo de vida ya está definido. Desde entonces, ha logrado ascender las 14 montañas más altas del mundo y las siete cimas más altas de cada continente, convirtiéndose en la primera mujer latinoamericana en alcanzar este hito. Posee un Récord Guinness por el ascenso más rápido de las tres montañas más altas del mundo.

Su trayectoria ha implicado dejar su trabajo de oficina, vender su auto y renunciar a una vida profesional convencional para perseguir su sueño. Ha enfrentado retos físicos, mentales y financieros, y ha hecho de la “mentalidad Everest” una filosofía de vida. Actualmente, se dedica a su fundación “Líderes de Altura”, enfocada en la salud mental de jóvenes, y desarrolla el proyecto “Picos de América”, que busca escalar la montaña más alta de cada país del continente, combinando su pasión por la montaña con el impacto social.


Transcripción

00:00
Viridiana Álvarez. Soy Viridiana Álvarez, alpinista, conferencista y activista por la salud mental. Una mujer que le gusta la aventura y que dejó su trabajo de oficina por ir tras un sueño. Jamás imaginé hoy estarles platicando sobre las montañas más altas del planeta, sobre récords y sobre haber sido la primera mujer en la historia en subir las 14 montañas más altas del mundo y las siete cimas más altas de cada continente. Porque yo soy de una ciudad donde no hay grandes montañas e incursiono en el deporte de una manera formal, a los 28 años, con una carrera de diez kilómetros y mi primer montaña la subo a los 30, donde ya deberíamos de tener pues definido nuestro camino y yo, es ahí donde inicio el mío. Mi primer montaña fue el Pico Orizaba, la montaña más alta de México, 5636 metros, el monte de la Estrella y fue un día que cambia mi vida, porque estando en lo más alto del Pico de Orizaba decía estoy en el techo de México, en lo más alto del país. ¿Cómo se verá desde lo más alto del mundo, en el Everest? Sí ahí la vista era impresionante, un paisaje, las nubes abajo y mi corazón no dejaba de latir tan fuerte que me hizo hacerme esa pregunta. Y es ahí donde en mi primer día de montañista decido subir la montaña más alta del planeta.

01:42
Sherly. Hola Viri, mi nombre es Sherly García, tengo el gusto de poder compartir contigo este amor por las montañas. Tuve la oportunidad de hacer cima para festejar mi cumpleaños en el Pico de Orizaba y me encantaría saber qué fue lo que a ti te motivó a escalar esta montaña por primera vez.

01:58
Viridiana Álvarez. De niña jamás soñé con las montañas. Mi camino empieza en una etapa donde se supone que yo ya sabía qué es lo que iba a ser por el resto de mi vida. Y cuando llega ese momento o ese llamado, que le llamamos el llamado a la montaña, me llega a una edad donde me hizo cuestionarme todo lo que había planeado y todo por lo que había trabajado por muchos años. Y este llamado sucede de una manera muy atípica porque es a través de un amigo que me platica de las montañas más altas de México y que era la única persona que yo conocía que hacía eso y veía sus fotografías y me llamaba tanto la atención que yo decía qué se sentirá estar en ese lugar, en ese glaciar, con el amanecer. Y era un llamado que no tenía sentido en la cabeza porque yo no tenía ningún referente, ni en mi familia ni en mi entorno que pudiera decir bueno, me llama la atención porque ya es algo que está en mi vida. Por muchos años estuve insistiendo a este amigo que me llevara a sus expediciones y resulta que un día recibo una llamada y me dice oye Viri, hay una posibilidad de ir al Pico Orizaba ¿te gustaría ir? Y dije por supuesto que sí. Antes de que terminara la pregunta yo ya había respondido y solamente le dije bueno, nada más dime la fecha para yo poder prepararme, para poder buscar el equipo que necesito y pedir permiso en el trabajo y me dice bueno, es que nos vamos el día de hoy. Y resulta que ya tenían armado su grupo, uno de ellos no pudo ir y tenían un espacio y buscaban a alguien para poder cubrir ese espacio, porque la camioneta era rentada y cada espacio significaba un monto, entonces querían cubrir ese monto y fue como que buscando por ahí que encontraron mi nombre y dijeron bueno, vamos a invitarla. Y cuando yo cuelgo esa llamada, lo primero que se me vino a la mente fue como a ver, tranquila, no estás preparada, no tienes todo el equipo. Mentalmente no tenía esa preparación, no estaba lista. Por otro lado, escuché otra voz que me decía si no vas en esta ocasión no te van a volver a invitar. Y ahí fue cuando dije bueno, quité el peso al resultado y dije si no subo a la cima no pasa nada. Pero al menos voy a ir e intentarlo. Y ese es uno de los mantras que se ha convertido en cada montaña parte fundamental. No se si lo voy a lograr, pero al menos lo voy a intentar. Y voy al Pico de Orizaba. Recuerdo que todo el equipo que llevaba era rentado, todo el equipo técnico, la ropa era prestada de una amiga que esquiaba y fue así como incursiono en mi primer montaña, de una manera que si a mí me preguntan cuál es las recomendaciones que yo les daría, lo menos que les recomendaría, sería la manera en que yo inicié. Pero bueno, fue la circunstancia que a mí me toca el poder crear mi momento, porque no hay un momento correcto, no hay el mejor momento. El momento lo hacemos cada uno de nosotros con nuestras decisiones y para mí es un impulso muy grande el también descubrir que cada paso hacia arriba era un paso hacia adentro. Era un paso, era una manera de conocerme y eso es lo que representa para mí la montaña.

05:32
Liz. Hola Viri, soy Liz. Muchas gracias por compartir tu pasión. Te admiro mucho y me has inspirado demasiado. Y me gustaría saber cómo se vive realmente el día a día en el Everest.

05:43
Viridiana Álvarez. Un día típico en el Everest, puede suceder que durante la noche te hayas levantado varias veces porque los pies se te enfriaron tanto que parecen un bloque de hielo y los tienes que frotar para poder volver a dormir. Duermes en casas de campaña, sobre un glaciar y te despiertas con, puede ser una tormenta o un día soleado y aún así va a ser un día bueno porque estás vivo. La comida es diferente en su mayoría. En campamento base podemos tener acceso a más alimentos, pero en campamentos altos es comida deshidratada, pesa menos y es muy fácil de preparar, simplemente se pone agua caliente y ya está. Puede ser que sea un día donde camines cinco, seis o hasta 12 horas y realmente el objetivo siempre va a ser avanzar los campamentos, pero va a haber días que solamente vayas a dejar equipo, vayas a descargar parte de tu mochila y tengas que regresar. Entonces sabes que la cima no siempre va a estar ahí, que eso es parte de ese proceso y es ahí donde también la montaña nos pone a prueba en decir la meta sí, sí es la cima, pero la meta también es disfrutar cada paso, es disfrutar cada campamento, la cima son escasos minutos, en todos esos 42 días fueron minutos y todo ese proceso, si te obsesionas con la cima, no lo disfrutas. A veces hay que descender y viene ahí lo que le llaman los fracasos, porque si tú subes y no llegas a la cima, se pensaría que fracasaste porque no llegaste a tu objetivo, pero hay un proceso para poder llegar a la cima y para mí es entender eso, que las dificultades son parte del camino, que en ese proceso de subir y bajar hay una manera de entender que cuando algo no sale como nosotros esperábamos, hay un porque. Más allá de decir a lo mejor este no es el camino, no es para mí, que me ha tocado en muchas ocasiones compañeros de montaña decir no, esto es una señal, hay una tormenta que no esperábamos y dicen no, yo me regreso. Esto puede ser una señal. Y para mí la dificultad es un momento para demostrar que tanto queremos. Las montañas me han enseñado a ser paciente, a tener una estrategia y que sin preparación no se llega muy lejos. Para poder sobrevivir a la zona de la muerte, que es arriba de los 8000 metros, el cuerpo requiere de una aclimatación que se busca a través de estresar al cuerpo al subir y bajar. Quiere decir que en esos 42 días fueron unos 10, 15 días para poder llegar al campamento base. Es una caminata preciosa, un recorrido en los ríos del agua del deshielo de las montañas con el bosque y esos puentes colgantes con las banderitas de colores de oración y se llega al campamento base. Y ahí es donde ya empieza todo ese proceso de subir al campamento uno, descender, subir al campamento uno, dormir ahí, subir al dos, volver a bajar al uno y es todo un proceso.

09:05
Viridiana Álvarez. Entonces un día a día en el campamento base del Everest no hay una agenda, no sabes qué va a pasar, no sabes cómo va a estar el clima, cómo va a estar la salud del equipo y todas esas herramientas que se tienen que tener como la paciencia, la resiliencia, el adaptarse al cambio también es muy importante en el día a día en el Everest.

09:36
Jessica. Hola Viri, soy Jessica García y me gustan mucho las actividades al aire libre que me mantienen en contacto con la naturaleza. Sé que cada una de ellas requiere una preparación y quiero saber tú cómo te preparas mental y físicamente para una expedición.

09:54
Viridiana Álvarez. La montaña me enseñó que el músculo más importante no es el de las piernas y los brazos, es el que tenemos aquí y ese el que más tenemos que entrenar, porque es el que controla todos los demás. Si nosotros vamos a un doctor o a una nutrióloga, nos podemos subir a un aparato donde nos pueda decir exactamente el nivel de grasa, de agua, de músculo de cada parte de nuestro cuerpo. Pero el que tenemos aquí ¿cómo lo medimos? Y siendo el músculo que dirige a todos los demás, a mí me ha tocado en expediciones ver compañeros de dos metros muy, muy fuertes que a mitad del camino se regresan porque tuvieron un mal sueño, porque una intuición o porque la mente simplemente no los acompañó hasta la cima. Y es ahí donde, bueno yo le llamo mentalidad Everest y es un proceso de crear nuestras propias realidades a través de nuestros pensamientos. Quiere decir yendo hacia la cima del Everest, -40 grados. Las cimas se suben de noche, por qué, para poder llegar en la madrugada, tener buen clima y poder tener tiempo para descender en buenas condiciones. Yéndose a la cima del Everest, -40 grados, solamente iba escuchando mis pisadas con el crujir de la nieve, mi respiración con la máscara de oxígeno y mis pensamientos. Imagínense 19 horas subir y bajar simplemente desde el campamento cuatro, donde solamente estaba viendo lo que alumbraba mi lámpara y escuchar esos pensamientos uno tras otro. Y yo sabía que ya tenía ese poder de controlar y de poder sembrar los pensamientos que me iban a ayudar a llegar a la cima. Un paso a la vez. Tú puedes. Vamos. Sí se puede. Sí se puede. Sí, se puede. Cientos de veces. Pero de repente llega un pensamiento donde las manos se me empezaban a congelar. Empezaba a mis dedos a entumecerse y decía bueno, si me quito los guantes y mis dedos están morados y me los tienen que cortar, qué voy a hacer sin dedos. Entonces la mente empezaba a irse por otro lado y decía no, aquí, aquí te quiero. Un paso a la vez, sí se puede, vamos. Esta mentalidad Everest, cuando yo decido hacer las montañas más altas del planeta, apenas ahí llevaba un par. Eso sucede después de mi primer record Guinness, el cual yo no busqué y cuando llego a esa expedición me doy cuenta que podía lograrlo. Para mí fue como un empoderamiento decir bueno, como que este camino tal vez es para mí. Y dije bueno, si llevo un par de montañas arriba de 8000 metros, por qué no todas las montañas más altas del planeta. Buscando información sobre quiénes lo habían logrado, qué mujeres lo habían hecho, me he topado primero con el listado de las mujeres que había ido al espacio. En ese entonces,

13:01
Viridiana Álvarez. en el 2019, cuando decido esto, había 65 mujeres que habían ido al espacio, 65 mujeres astronautas, y en ese entonces solamente había tres mujeres que habían subido las 14 montañas más altas del mundo. Quería decir que por estadística era más fácil que yo me convirtiera en astronauta, que subiera las montañas más altas del planeta. Y aún así dije sí se puede. ¿Cómo? No sabía, pero dije sí se puede. Y a través de ese pensamiento pude crear una realidad. Y es ahí como nuestra mente, si no la tenemos entrenada, si no sabemos cuáles son los pensamientos que necesitamos tener en un día, ya que nosotros tenemos alrededor de 60 mil pensamientos, lo que procesa nuestro cerebro aproximadamente, de los cuales 95 son involuntarios y de esos 95, 80 son negativos. Si nosotros no tenemos control de eso, esa va a ser la estadística. Y yo sabiendo eso decía no, a ver cuáles son los pensamientos que yo tengo que tener para poder subir las montañas más altas del planeta. Cuál es lo que tengo que creer y internar en mí para poder decir sí, sí puedo y bueno, si nosotros quisiéramos simplemente tener 60 segundos de mente plena, de tener ese mindfulness o esa habilidad de estar en el presente, la ciencia dice que podemos tardarnos años en llegar a esos 60 segundos. Quiere decir que es un entrenamiento de todos los días. Cuando a mí me hacen esa pregunta de cómo entrenar en su mayoría siempre es el acondicionamiento físico, cuál es el entrenamiento que es muy importante también de las piernas, la espalda, de la fuerza, pero cuando les digo de la mente sabemos bueno, podemos encontrar en internet un entrenamiento para correr diez kilómetros o un maratón, y sabemos qué es lo que tenemos que hacer. Pero cómo entrenar nuestra mente, no lo sabemos. Y también no tenemos esa conciencia de la constancia que tenemos que tener. En ocasiones personas me comparten, ah sí, yo fui a un curso, yo leí tal libro hace un par de años y es como si hace un par de años hubiéramos entrenado para una carrera de diez kilómetros. Eso ya se fue. Es un entrenamiento de todos los días, es un músculo que tenemos que entrenar todos los días. Si no logro controlar mis miedos, logro tener esa habilidad de la inteligencia emocional, ponerla en práctica ahí. Lanzarse de un paracaídas es para mí la sensación de tener mi vida en mis manos al menos por unos segundos. Todo depende de lo que yo haga y del control que tenga de mis emociones. Y para mí eso significa ese entrenamiento de la mente. Para mí el saltar de un paracaídas es entrenar la mente, entrenar en situaciones donde mi mente no está en una comodidad, no está en la zona de confort y puedo poner a práctica esa capacidad de reaccionar, de decirle al miedo yo estoy en control.

16:26
Ricardo. Hola Viri, buenos días, soy Ricardo Gutiérrez. Yo quisiera preguntarte cómo conseguiste tú esa fuerza para poderlo hacer.

16:36
Viridiana Álvarez. No ha habido una sola montaña donde no he llevado la bandera de México con orgullo y como mexicana, el poder haber representado en el montañismo y como mujer, porque en las montañas, cuando yo inicio me di cuenta que había un rezago muy grande. Cuando tengo la meta de subir el Everest viendo la estadística, aún hoy sigue siendo el 20% solamente las mujeres que han subido Everest. O sea de todas las personas que lo han subido menos del 20%. Y para mí, cuando descubro ese porcentaje me llevo una sorpresa porque dije a lo mejor las mujeres no tenemos la fuerza o haya un porqué ese porcentaje es tan bajo. Y el ir y estar en esas montañas, me di cuenta que simplemente era un rezago histórico, cultural, ya que anteriormente pues las expediciones se organizaban y muchas mujeres pioneras dicen que las menos invitadas eran las mujeres y probablemente tengan razón porque ese porcentaje simplemente refleja ese rezago histórico cultural. Pero efectivamente las mujeres tenemos la posibilidad y fuerza de llegar tan alto como nosotros nos lo propongamos y en mi caso el tener el apoyo de mi familia, el tener esa sensación de propósito y de destino que para mí es las montañas, me llevó a decir bueno, por qué no las 14 montañas más altas del mundo. Fue un camino de ocho años el poder cumplirlo. No fue un camino fácil, hubo dificultades donde tuve que tomar muchas decisiones, desde dejar mi trabajo, vender mi auto, pedir préstamos, renunciar a mi vida profesional. Me iba a casar, no me casé. O sea, fueron muchas decisiones por las que pues tuve que tomar para poder llegar ahí. Pero aún así, más allá de sacrificios, esas decisiones siempre he dicho que en la vida cuando buscamos algo, cuando queremos algo, siempre decidir va a ser rechazar, decidir un camino va a ser rechazar otros más. En muchas ocasiones se han acercado conmigo personas compartiéndome que su sueño hubiera sido subir Everest y cuando les pregunto el motivo del por qué no lo hicieron la respuesta son bueno, me cambié de trabajo, tuve hijos y para mí decidir es rechazar y siendo conscientes de ello, para mí ese camino de ahora en las montañas donde me dicen oye, ¿y no te arrepientes de haber dejado muchas cosas atrás? Puedo voltear hacia adelante y decir pues en muchas montañas no he llegado a la cima, pero en muchas sí.

19:40
Viridiana Álvarez. Y esa es una satisfacción que quiero llevarme al final de mi vida, en voltear atrás y decir lo intenté todo. No llego en muchas, pero lo intenté en todo. Uno de los primeros retos en la montaña fue romper paradigmas por estar iniciando a los 30 años, cuando pues ya era una edad tarde. Parte de la preparación que tuve que tener conmigo misma fue el yo entender y el hacerme creer que podía llegar tan alto como quisiera. Esa fue una preparación, parte de la mentalidad Everest que tuve que aplicar. Otros caminos que a veces no vemos porque empieza iniciando en el campamento base, pero yo creo que desde que tú pones ese sueño en la mesa, inicia con el financiamiento, también es un reto enorme. Estas montañas son expediciones muy, muy costosas y en mi caso pues era una persona que tenía sus redes sociales personales, no tenía una imagen ni una figura deportiva y poder ir creando a la par de crear esa experiencia y plantearme con una empresa y decirle tengo un sueño ¿te quieres sumar? Y es, que me das a cambio, si no tienes redes sociales. Me di cuenta que en el deporte el tema de patrocinios no es algo meritorio. Es triste, pero así es. Y en una ocasión me decían bueno, yo no tengo el dinero para ir al Everest, entonces, le digo yo tampoco lo tuve y es parte del reto de subir Everest, conseguir todo ese financiamiento para subir estas montañas. Ese es uno de los retos que ha sido también, sigue siendo al día de hoy para mí grande, para poder juntar el financiamiento de estas expediciones tan costosas. Pero aún así es posible, en el momento en que tú dices en el pensamiento sí se puede y desde ahí el camino empieza a mostrarse.

22:05
Israel. Hola Viri, soy Israel Flores. Obtener el récord Guinness en el 2020, por el ascenso más rápido de las tres montañas más altas del mundo, es de admiración y respeto. Te quiero preguntar ¿cómo manejas el miedo y la soledad en los momentos más críticos en la montaña?

22:26
Viridiana Álvarez. ¿El miedo es bueno o es malo? El miedo simplemente es una de las seis emociones básicas del ser humano. En mi caso, cuando me dicen oye Viri, qué valiente por subir el K2 o por subir Annapurna, o por ir a estas montañas donde el porcentaje de fatalidad es del 33%, quiere decir de tres personas que suben a la cima, uno muere, es muy alto y mentalmente es un proceso muy fuerte de asimilar estando ahí. El reto del miedo, cuando me dicen qué valiente, para mí es, bueno, jamás he dicho que que no tengo miedo, en todas las montañas en las que he estado he tenido miedo. Porque si no tuviera miedo, probablemente, no probablemente, estoy segura que estaría muerta porque no hubiera podido medir el riesgo. Y eso es lo que hace el miedo, el miedo es una emoción que a lo largo de la evolución del ser humano nos ha ayudado a sobrevivir, a medir los riesgos de nuestro entorno. En mi caso en las montañas, medir el riesgo de una avalancha, de caídas de roca, de grietas. Y el reto del miedo es no paralizarse, es entender cuál es nuestra relación con el miedo. En mi caso, cuando yo veía personas que eran demasiado osadas y decía wow, es que esa persona es muy valiente, y otros decían no, no, es que se va a matar. Entonces ese equilibrio decía bueno, entonces el miedo sí hay que sentirlo para poder medir el riesgo, pero simplemente no hay que dejar que nos paralice. Y esa es una relación que me ha costado mucho con las montañas, porque me ha tocado ver, como fue en el K2, ver una persona morir con mis propios ojos por primera vez y fue algo muy duro, porque ver apagarse la vida de alguien más, de un compañero que tenía el mismo sueño que yo. ¿Porque él y por qué no yo? Y bueno, ahí entra el misterio de la vida. Pero en este proceso de función de nuestro cerebro y la neurociencia ya nos lo explica perfectamente de que partes de nuestra mente se activa cuando hay miedo, entonces hay que practicarlo, hay que practicar, estar en, como en la fotografía, lanzándose del paracaídas o en lugares muy verticales donde la sensación de miedo se siente, pero entonces nosotros empezamos a desarrollar una habilidad de autocontrol y por eso en esa preparación, en esa mentalidad Everest, el enfrentarse al miedo es parte del proceso y entender que hay que sentirlo, porque cuando lo dejemos de sentir vamos a dejar de ver los riesgos. Y para mí, parte de esta sensación de enfrentarme a estos miedos, es ahí donde he encontrado la valentía, en sentirlo, pero ponerme frente a ellos y vivirlo. Muchos no están viviendo sus sueños porque están viviendo sus miedos. Y la pregunta es ¿qué miedo te está impidiendo lograr tu objetivo o tu meta? Cuando yo me lo pregunté, para mí estaba el miedo de morir, el miedo de hacer sufrir a mis padres, el miedo del ridículo por no llegar a la cima y entender cuáles eran mis miedos, pude verlos y afrontarlos.

25:53
Viridiana Álvarez. No ha habido montaña en el que me he preguntado qué estoy haciendo ahí, el para qué, el por qué. En donde he sentido miedo, en donde he derramado muchas lágrimas, muchas sonrisas, muchas alegrías. Los momentos que más me han marcado definitivamente han sido en el Everest. Bajando de la cima, llegando ya casi al campamento base, casi nos alcanza una avalancha. Y yo ya estaba, yo ya casi daba por sentado que ya había llegado al campamento base, ya había avisado que iba bajando, o sea, ya dando por sentado. Y la montaña me dijo espera. Y que realmente la expedición acaba, no en la cima, acaba cuando regresas al campamento base. Es ahí cuando ya la expedición acabó. Otro momento muy difícil fue en el K2, en medio de tormentas, en medio de una situación donde empezaron a caer rocas y alguien grita roca, que es el llamado para que una persona avise que acaba de lanzar piedras o que están cayendo rocas de la montaña. Y lo primero que tienes que hacer es refugiarte. Por instinto hay muchas personas que voltean para ver por dónde viene esa roca y le caen en la cara. En mi caso hay una persona que grita roca, me refugio y la roca cae en mi casco. Me arrastró tanto que la cuerda en la que iba amarrada se recorrió tanto que moví a todos mis compañeros y fue un momento de decir solo faltó un segundo que yo hubiera volteado para poder ya no contar esta historia. Entonces, definitivamente ha habido muchos momentos de riesgo, de miedo y de tomarme ese momento de analizar, a ver nuevamente ¿vale la pena? Y medir el riesgo, hacemos, cuando hay mucha nieve, cortes en la nieve, hacemos análisis, pero bueno, el riesgo siempre va a estar ahí, es parte de los costos que hay que pagar para estar en esos lugares y es parte también del costo que hay que pagar por cumplir nuestras metas. El miedo, si queremos lograr algo que nunca hemos tenido o hecho, el miedo va a estar ahí porque es parte de la incertidumbre también, de ir a espacios donde jamás hemos estado.

28:41
Andrea. Hola Viri, soy Andrea y para mí eres un gran ejemplo de resiliencia y justo me gustaría saber, después de una expedición difícil o de algún fracaso, cómo te recuperas emocionalmente de esto.

28:53
Viridiana Álvarez. Somos las historias que nos contamos y la historia que yo me cuento del fracaso es que el mayor fracaso es no intentarlo. Cuando yo regreso de expediciones donde no he logrado la cima y me dicen ay, pero ¿por qué fracasó la expedición? Y para mí es no, el éxito de la expedición es regresar con vida, no es la cima. Y en esa estructura donde yo le quité peso al resultado es donde todo cambió, mis decisiones cambiaron. En muchas ocasiones ha habido casos de personas que su cuerpo se queda en la cima porque no tuvieron energía suficiente para bajar y era tanto su objetivo y tanto su deseo de ir a la cima que se les olvidó que es la mitad del camino, que hay que bajar. Y en mi caso, siempre he querido quitarle ese peso al resultado, a la cima, para poder tomar buenas decisiones. Y creo que desde ahí podemos aligerar la toma de nuestras decisiones cuando tenemos una meta o un sueño y le quitamos ese peso al fracaso, a lo que las demás personas van a decir, a lo que creemos que nosotros podemos valer del resultado de lo que hagamos. Y para mí eso en la montaña ha sido vital, porque me ha hecho tomar buenas decisiones, que me ha mantenido con vida. He estado en 17 expediciones en el Himalaya, en montañas arriba de 8000 metros. En dos ocasiones no pude subir. En una porque era tiempo de COVID y nos tuvieron que evacuar porque ya todos estábamos contagiados. La segunda vez fue en Manaslu donde por consecuencia de una avalancha murieron varias personas y por respeto porque no se encontraron los cuerpos, decidimos cancelar todas las expediciones. En una ocasión tuve que regresar a una montaña porque en ese momento se subía una cima y después se determina que la cima principal estaba a unos metros, entonces tuve que regresar y para mí nuevamente, con esa mentalidad de que el éxito de la expedición es regresar con vida, porque en muchas ocasiones he regresado expediciones donde no regresamos todos los que estábamos inicialmente. Yo creo que lo más doloroso para mí, más allá de no llegar a las cimas, es cuando uno de mis compañeros ha fallecido. Tengo muchas fotografías donde ya solamente quedo yo. En el reto de subir las montañas más altas del planeta, las 14 ochomiles como primer mujer del continente éramos tres mujeres, dos norteamericanas y yo. Yo lo logro en septiembre y ellas en su último ochomil, unos días después, intentando ahora ellas ver quién era la primer mujer de Estados Unidos,

31:55
Viridiana Álvarez. mueren en su última montaña, ya camino hacia la cima, en dos diferentes avalanchas. Y para mí era, cuando yo me entero de esa noticia, fue el miedo más grande que he sentido y la tristeza también en saber que ellas, con el mismo sueño, con la misma edad, con los mismos propósitos de continuar con su camino y poder impactar a más personas de manera positiva y con muchos planes. El enterarme de esa noticia ha sido de los momentos más duros para mí y sigue siendo parte del misterio el porqué ellas y el porqué no fui yo en alguna de esas expediciones. En mi caso, para recuperarme de la noticia de mis amigas cuando fallecen, me hizo cuestionarme si realmente lo que hacía valía la pena, si el arriesgar mi vida por estar en esas montañas valía la pena. Y les puedo decir que aún en esos lugares tan peligrosos donde la muerte rodea, es donde más me he sentido viva, donde más he encontrado sentido a mi vida y nuevamente no está en la mente, no está en la razón, está en las emociones. Y es ahí donde me he podido refugiar y eso es lo que significa la montaña para mí. La montaña es un espacio donde me ha permitido conocerme, crecer, retarme, pero sobre todo ser mi mejor versión.

33:36
Mauricio. Hola Viri, soy Mauricio Coronel. Es un placer escucharte y conocer la fortaleza que has desarrollado a nivel físico, mental y espiritual. Y en ese sentido quisiera preguntarte qué hábitos y rutinas de la montaña podríamos aplicar en nuestra vida diaria.

33:53
Viridiana Álvarez. La montaña ha sido mi gran maestra. Uno de los aprendizajes que más guardo en mi corazón es el de la apreciación. Después del Pico de Orizaba, mi primer montaña, ya para, con el objetivo de ir a Everest, entrené las montañas de México y mi primer montaña internacional fue Aconcagua, la montaña más alta de América y ahí tuve la experiencia de ver, por primera vez estar con personas de todo el mundo en un lugar donde no conocía, con toda esta dinámica de las expediciones, de los campamentos. Y en el campamento base sucedió algo muy curioso, nos sirvieron una sopa que nos decían que esa sopa en específico que era de espárragos, nos ayudaba a aclimatar y nos la daban todos los días. Después descubrí que era la única sopa que tenían y bueno, ayudaba que nos dijeran que nos ayudaba a aclimatar porque la comíamos muy bien. Pero en una ocasión donde ya habían pasado muchos días comiendo la misma sopa, yo me di cuenta que cuando la estaban sirviendo muchos de ellos la veían y la tomaban y era como con disgusto. Y para mí yo tomar la sopa era como pues era lo único que tenía, yo sabía que si salía de mi carpa no había una tienda donde yo podía ir a comprar más cosas. Era todo lo que yo tenía esa sopa y decía cómo es posible que a mí esta sopa me sepa bien, o sea, la esté disfrutando y otros ni siquiera la quieran probar porque ya no se les apetece, porque la han consumido mucho. Y decía qué curioso que lo mismo, o sea, la sopa que es la misma, una les pueda saber bien y a otra les pueda saber mal. Y ahí fue cuando entendí que no es el producto, no es lo que tenemos afuera, son los ojos con lo que vemos, cómo apreciamos lo que tenemos enfrente de nosotros y en lugares donde la montaña nos regala pues ese ambiente tan inhóspito, donde no hay oxígeno y una bocanada de aire representa todo arriba de 8000 metros, a -40 grados, una taza de té caliente o un café es oro puro, donde que te vaya tocando el sol cuando va amaneciendo es algo inexplicable. Cosas que a lo mejor aquí en mi vida, día a día no tenía la capacidad de valorar y la montaña me enseñó la apreciación, la gratitud, porque el aprendizaje es que si con todo lo que tenemos no somos felices, con todo lo que nos falta, tampoco. Si no somos capaces de apreciar lo que tenemos enfrente de nosotros, lo que tenemos ahora, no vamos a ser capaces de apreciar lo que venga mañana, porque si estamos en una felicidad condicionada, en cuando tenga, cuando haga, cuando logre, siempre va a haber algo mejor.

36:59
Viridiana Álvarez. Cuando llegue eso, después va haber un nuevo modelo de auto, una casa más grande, un mejor trabajo. Y para mí ese aprendizaje que me ha regalado la montaña, lo llevo día a día donde todos los días le doy gracias a Dios por la regadera con agua caliente, por una cama con unas sábanas limpias donde no tengo que estar quitando hielo de mi sleeping bag. Y es ahí donde me di cuenta que no necesito más, que las cosas sencillas y en mi capacidad de apreciarlas está mi capacidad de felicidad. Entonces nuestra felicidad está en nuestras manos simplemente en saber apreciar lo que tenemos hoy, trabajando por lo que queremos mañana.

37:52
Claudia. Hola Viri, soy Claudia López y es un gusto poder estar contigo, escuchar sobre todas tus exposiciones y los récords que has roto, sobre todo el conocer como todo este proceso y todas las experiencias tan intensas que has atravesado, te han orillado o te han motivado a tener esta espiritualidad, autodisciplina y sobre todo el autoconocimiento. Entonces, en este sentido, quisiera saber cómo crees tú que podemos motivar a las personas o fomentar esa conexión con la naturaleza y con las montañas.

38:27
Viridiana Álvarez. En las expediciones del Himalaya tenemos lo que le llamamos la puya, que es una celebración budista que hace un lama, que es un sacerdote budista, donde a través de cantos y oraciones le pedimos permiso a la montaña, le pedimos su protección y es una conexión tan profunda porque desde toda la humildad te acercas a pedirle a la montaña que te permita estar ahí. Y desde ahí viene una conexión más allá de las religiones, de esa espiritualidad, que la espiritualidad es la conexión de uno mismo con la naturaleza, con el universo, con el entorno, como le queramos, el nombre que le queramos poner. En mi caso, vivir esas experiencias en la montaña y esa conexión ha sido algo muy elevado. En ese lugar he podido centrar, o sea, he podido meditar para poder encontrar mi propio centro.

39:38
Caro. Hola Viri, soy Caro. Me encanta lo que haces, creo que es algo realmente retador y por eso me gustaría saber cómo es el compañerismo con los alpinistas de otros países, al subir la montaña.

39:50
Viridiana Álvarez. Las expediciones las organizamos con grupos internacionales y me ha tocado convivir con personas de todo el mundo y ha sido una experiencia muy gratificante porque a pesar de que todos tenemos una sola meta, un solo objetivo, que es la cima, cada uno de nosotros tiene un propósito diferente, un porqué. Y conocer y convivir con diferentes personas, diferentes culturas y entender que al final, aún cuando estamos en diferentes lugares en el mapa, nos mueve una sola cosa y es esa pasión, es ese deseo de encontrar sentido en nuestras vidas. Y ha sido a través de pues pláticas en un campamento arriba de 6 mil, 7 mil metros, donde en esa convivencia te vuelves muy vulnerable porque estás en un lugar donde puedes perder la vida, le estás confiando tu vida a la otra persona también cuando estás subiendo una montaña y estás haciendo equipo y la empatía, la confianza son valores indispensables para poder trabajar en un equipo. Pero ha sido muy gratificante el ver cómo de verdad, aún con diferentes cualidades, pensamientos, costumbres, es un mismo objetivo encontrar sentido a la vida a través de vivencias que nos hagan vibrar y sentirnos vivos. Como en todo, hay también críticas o comentarios negativos y es donde me he dado cuenta que en ocasiones el éxito de una persona puede representar el fracaso de otras y el mostrar tú tu éxito le puedes recordar a la otra persona lo que no ha hecho o lo que él quiere hacer. En todo este camino de montañas y de escuchar comentarios buenos y malos, me di cuenta que en el momento que me toque morir nadie va a morir por mí, así que hoy decido vivir la vida que nadie vivirá por mí.

42:00
Iván. Hola Viri, soy Iván Cruz. Muchas gracias por bajar desde lo más alto del mundo para contarnos tu experiencia. Soy ciclista de montaña y como tú, no empecé en el deporte desde pequeño. ¿Qué consejo le das a todas las personas que sin importar la edad, quieren practicar un deporte en la montaña?

42:18
Viridiana Álvarez. Compartimos algo, yo inicié también en la bici de montaña, fue mi primera incursión en el deporte junto con la naturaleza y me encantó. La bici de montaña fue un espacio que me abrió una puerta muy grande a lo que fue el montañismo. Las recomendaciones que yo daría son, encuentra una comunidad, encuentra un grupo donde puedas conversar con más personas con el mismo interés para que tu locura no sea tan loca. ¿Sabes? Cuando encuentras un grupo de personas con el mismo interés, ya empiezan a hablar un mismo idioma. Puedes acortar el camino con sus aprendizajes, sus errores y sus conocimientos, y puedes integrarte también a rutas donde pues de otra manera no tuvieras acceso o no conocerías si no es a través de grupos de senderismo o asociaciones de montañismo. También te diría que no hay que esperar el momento correcto o el mejor acondicionamiento, es empezar. Si tienes que empezar con unas caminatas en el parque, que así sea y ya después empiezas a buscar otras montañas, otros senderos. Pero tengo personas que me comparten sus sueños y me dicen es que me gustaría el Pico de Orizaba y como el Pico de Orizaba es la más alta de México y se requiere pues un equipo técnico, más conocimiento, un acondicionamiento físico con más fuerza, los detiene porque es como la brecha que hay desde el inicio a ese punto es muy grande. Entonces poner metas intermedias para poder ir paso a paso pero con constancia, llegar a ese punto. Entrenarse. Yo les decía el Everest a mí me enseñó que hay que ser pacientes, o sea, hay que en esa paciencia actuar, hay que tener una estrategia y que sin preparación no se llega muy lejos. Hay que tener conocimiento de los mapas, aunque sea una aplicación, ya tenemos en nuestro celular las aplicaciones que nos pueden poner rutas, hay que saber cómo leerlas. Hay que tener todo ese conocimiento, también todas esas herramientas a la mano. Conocimiento también del equipo técnico, las capas que hay que usar, las botas que son también parte fundamental, el equipo que hay que llevar y sobre todo disfrutarlo. Creo que en ocasiones obviamente saber que vas a una montaña donde vas a pasar diez horas, que vas a regresar con ampollas y todo lo que acontece en esa montaña. A veces hay personas que desde semanas antes ya lo están sufriendo. El sufrimiento es en la mente y el dolor es en el cuerpo, entonces empezar a sufrir desde antes no vale la pena, hay que llegar ahí y si son 10 horas, 15 horas, 1 hora, disfrutarlo y bueno, estar preparado, porque si tú preguntas cuánto falta, sabes que te van a contestar cinco minutos.

45:36
Jair. Hola Viri, soy Jair Castro. Eres un gran referente para mí y para muchos que estamos aquí hoy escuchándote. Mi pregunta va en este sentido, ¿qué montaña o qué expedición te hace falta por realizar después de toda esta trayectoria que has tenido? Y en ese sentido, ¿qué otro sueños siguen alimentando tu vida?

45:58
Viridiana Álvarez. Las montañas más difíciles no están en los mapas, están aquí y aquí. El proyecto que tengo actual se llama Líderes de altura. Es una fundación sin fines de lucro a favor de la salud mental, donde llevamos proyectos para apoyar a jóvenes con situación difícil. Les damos apoyo psicológico y ese camino ha sido una gran montaña que me ha abierto el corazón a más personas y es una montaña que comparto junto con mi hermano, que es quien dirige la fundación y que muy a la par nace junto con las montañas frías y que elegí por mucho tiempo. El proyecto actual se llama Picos de América, que es subir las montañas más altas de cada país del continente. Son 35 países en el continente americano. Actualmente llevamos diez. También lo estamos haciendo a favor de la salud mental, juntando dinero para poder llevar más psicólogos a estas escuelas y espero que las montañas sigan en mi vida siempre. A lo mejor no estas grandes montañas arriba de 8000 metros porque han sido momentos de mucho riesgo y una etapa de mi vida donde me dediqué 100% a ello. Ahora quiero combinarla con otras montañas. Estoy preparando un documental para poder compartir en imágenes cómo son estas vivencias y cómo ha sido llevar la bandera de México literalmente a los puntos más altos del planeta. Estoy trabajando también en un libro. Entonces los retos, al menos para mí, quiero que esten siempre. Las personas que tienen metas, que tienen propósitos a lo largo de su vida, la calidad de vida mejora y para mí eso es importante porque quiere decir que entre más yo tenga metas y sueños, no quiere decir que los vaya a cumplir, pero quiere decir que me va a motivar a poder tener una esperanza de trascender en la vida de una manera que impacte a más personas. Y para mí esas son las montañas que quiero que sigan en mi vida. Gracias.

48:12
Marisol. Hola, soy Marisol Moreno y me gustaría preguntarte ¿cuáles han sido tus momentos más emocionantes y los más aterradores durante estos años que te has arriesgado a lo que has logrado? Y por el otro lado, te felicito por tu nuevo proyecto de la fundación y ¿no has pensado en incluir al sector de la tercera edad?

48:41
Viridiana Álvarez. Tuve que ir a los puntos más altos del planeta literalmente, para darme cuenta que lo más importante en mi vida estaba en mi casa, que era un abrazo con mi familia y las montañas siempre han sido parte de mi propósito, lo que me hace vibrar y lo que me emociona mucho. Pero mi familia yo creo que han sido ese abrazo lo recuerdo perfectamente después del K2, primero en el aeropuerto para despedirnos sin saber si iba a ser el último. Y luego regresar y poder abrazarlos, ha sido momento mucho más gratificante te puedo decir que las mismas cimas, aunque suene lo más romántico que podemos escuchar, es que la cima es el momento donde me di cuenta que… pero realmente la cima es la mitad del camino, la cima son minutos y el camino como tal toda nuestra vida se conforma de esos pequeños momentos y darme cuenta de bueno, de este aprendizaje, de apreciación, de gratitud, que lo vivo en mi casa, con mi familia. Siempre me preguntan que hasta qué edad voy a seguir subiendo montañas, y bueno, tenemos un gran referente que es Carlos Soria, español de 86 años, que recientemente acaba de subir un 8000 y nos pone el ejemplo de que no hay edad nuevamente. Que la edad no es el límite, que los límites están aquí en nuestra mente. Obviamente tenemos limitaciones, tenemos cuestiones físicas, biológicas, pero él nos viene a demostrar que a través del espíritu y de las ganas de ir tras un sueño, podemos llegar tan alto como nos lo propongamos.

50:38
Miguel Ángel. Qué tal, soy Miguel Ángel Alvarado, yo tengo 66 años y he aprendido que viajar es de lo más hermoso, con diferentes culturas, diferentes gentes. Yo he hecho voluntariado de bajo perfil, pero quiero hacer una fundación. Una fundación para trascender, no como persona, sino compartir todo lo que tú nos has enseñado en este momento. Y ahí es donde nacen mis temores, mis temores de mis seres queridos, mis temores por mi relación con mi pareja, mis temores por el tema de financiamiento, mis temores por los proyectos que pudiera hacer. Entiendo que es paso a paso, y qué me recomendarías para poder lograr ese sueño que tengo aún en mi vida a esta edad. Gracias.

51:28
Viridiana Álvarez. La motivación es un gran tema. Para mí, la motivación más allá de lo externo, como una plática como hoy, una película, una persona que te diga que sí puedes. La motivación es la actitud de tu voz interna, es la capacidad que tengamos de elegir qué nos estamos diciendo nosotros mismos. Y eso también se entrena. El reto de la motivación es, la sentimos a través de un estímulo, pero ¿cómo la podemos mantener? Nuevamente entra ahí la mentalidad Everest. Esa capacidad de entrenar, decir bueno, esto es lo que quiero lograr, ¿qué es lo que me tengo que estar recordando todos los días? Yo soy fan de los post-it y yo me ponía muchas frases en todos lados para que mi cerebro estuviera repitiendo esos pensamientos y quitarle el porcentaje de los pensamientos involuntarios. Y es ahí donde entramos nosotros, con una estrategia podemos tener esa motivación porque puede ser algo que deseamos muchísimo. Y también viene este tema de la visualización. No importa cuánto lo visualicemos, si no hacemos algo al respecto, jamás sucede. Y es ahí, como dices, paso a paso, es importante y mantener la constancia que es la motivación va a ser fundamental para en algún punto llegar a esa cima. No, a ti, ojalá lo logres.

53:02
María Ángel. Hola Viri, soy María Ángel López. Un placer estar escuchándote. Quisiera preguntarte la importancia de ir bien equipada a las expediciones.

53:11
Viridiana Álvarez. Una mochila es fundamental con todo lo que vas a ocupar en el camino. Para saber qué ocupas necesitas preparación. Entonces conocer qué camino vas a recorrer, cuál es, ver el clima, cómo va a estar el clima, todos los detalles en dónde vas a estar, para poder entender qué necesitas poner en esa mochila. La mochila va a ser la herramienta, pero tú vas a ser quien decida qué poner en esa mochila. Y no solamente también la parte donde vas a poner todo el tema de las capas, que sabemos que es importante, ya que no puedes llevar una chamarra muy muy grande porque tienes que estar controlando tu temperatura, donde sabes que si sudas y viene mal clima, ese sudor es agua y se congela, entonces es algo que puede darte hasta hipotermia. Entonces son pequeños detallitos que tienes que conocer a través de la preparación. No puedes asumir nada. La mochila tienes que llevar sí lo indispensable, pero también preveer y poner a lo mejor una capa extra, o si vas como responsable del grupo, llevar un kit de medicamento, cosas que sepas que no vas a tener al alcance ahí. Un power bank si sabes que no va a haber señal o no va a haber capacidad para poder conectarlo en algún lado, poder preveer. Y es ahí nuevamente donde la montaña nos pone a prueba y nos enseña que no importa cuánto lo deseemos, que hay que tener una estrategia, hay que estar muy bien preparados para poder llegar a nuestro destino y sobre todo que es el éxito de la expedición, regresar. He perdido la cuenta de cuántas veces me llamaron loca y ahora, cuando tengo ya un nuevo proyecto y lo platico, sino me dicen que estoy loca, entonces digo todavía le falta un toque más. Nietzsche decía que los que bailan son juzgados por los que no escuchan la música. Y para mí, cuando me dicen ¿por qué subes montañas? ¿Por qué? ¡Puedes morirte! ¿Qué haces ahí? Y para mí es eso, es una persona que no tiene la pasión, que en cualquier aspecto, no solamente la montaña no puede escuchar la música. Yo no entiendo como hay personas que ven partidos de futbol repetidos, pero no lo juzgo porque es así como cada quien en su propio ser tiene una pasión, tiene un llamado donde es donde su corazón vibra de una manera tan alta y para mí la montaña lo es. Si mueren hoy, ¿qué sueños mueren con ustedes? Recuerden que solamente tenemos una vida, no hay ensayos ni segundas oportunidades. Y si ustedes no hacen algo por sus sueños o sus metas, ¿qué creen? Nadie más vendrá a hacerlo por ustedes. Así que atrévanse, vayan y construyan la vida por la cual se sientan orgullosos. Muchísimas gracias.