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Folclore, la ciencia del pueblo

Elias Guerra Castillo

Folclore, la ciencia del pueblo

Elias Guerra Castillo

Maestro y coreógrafo


Creando oportunidades

Elias Guerra Castillo

Elías Guerra Castillo es un investigador, docente y promotor cultural originario de Puebla, México, con más de seis décadas dedicadas al estudio, preservación y difusión de la danza, la música y la indumentaria tradicional mexicana. Fundador y director del Ballet Folklórico de Puebla, ha documentado cerca de 170 danzas del estado y colecciona más de 150 trajes originales y 360 instrumentos musicales, todos provenientes de comunidades y artesanos locales.

Su labor incluye la grabación de música tradicional poblana y la planeación de cinco libros sobre indumentaria y danzas. Guerra Castillo ha sido jurado en concursos, formador de nuevas generaciones y miembro del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández. Defensor de las lenguas originarias y la identidad cultural, ha promovido el respeto por el legado de los pueblos a través de la educación y la investigación de campo.

Su trabajo ha trascendido fronteras, llevando la cultura mexicana a escenarios internacionales y generando lazos interculturales.


Transcripción

00:00
Elias Guerra. La danza es ritmo. Todos somos danza. Todos somos ritmo. Ritmo permanente, creciente, sostenido. Somos ritmo desde antes de nacer, desde antes de ver la luz. Desde mucho antes, desde el origen de los tiempos. El ritmo permanece. Los astros, el cosmos, el universo, es una maravillosa coreografía que no vemos pero ahí está. Los astros, los cuerpos celestes nunca se atropellan, cada uno tiene su camino. Eso es una coreografía, es una maravilla. La danza es ritmo y lo vemos cada día repetitivo, cada mes, cada estación del año, cada año es un ritmo. Somos ritmo. Danza. El bailar es valerse de herramientas antiguas. Antiguas, pero siempre vigentes. Herramientas permanentes y desconocidas, pero siempre en la memoria, en la memoria escrita, en la memoria documentada, en la mente, en la memoria corporal. Una gente que baila nunca se tropieza. Una gente que baila no se cae fácilmente. No se lastiman los tobillos. No le duele la espalda si es bien entrenada desde el principio. Así que la danza es un lenguaje universal que te abre puertas. Si me ayudan. [Canto en lengua náhuatl] Chaparrita, si supieras cómo te busca mi amor, un besito tu me dieras que mitigue mi dolor.

03:34
Elias Guerra. Ahora sí, mi chaparrita, no hay nada más que desear. Le diré a tu mamacita que nos vamos a casar. Le diré a tu mamacita que nos vamos a casar.

04:13
Carolina. Hola, profesor Elías. Mi nombre es Carolina. Sé que la indumentaria en esto es importante, pero mi pregunta es, ¿cómo le inculcas el amor y sobre todo el respeto por los trajes a sus alumnos?

04:30
Elias Guerra. Nada se ama si no se conoce. Es importante hacerles saber que la indumentaria de un pueblo es su imagen, pero es lo que les viste. La piel del pueblo es su indumentaria, sea sencilla, sea de manta, sea de trabajo, sea de fiesta, sea de boda, sea de ceremonia, pero es importante que se conozcan los trajes, porque eso es conocer una fase muy importante de nuestro legado, ese legado de nuestros abuelos. El chinaco mexicano es el origen del charro mexicano. En todo el país había chinacos, en Guerrero, en Michoacán, Querétaro, en Puebla, en el norte. Chinaco quiere decir de cuero, encuerado. Nacatl es carne, chinacatl es como de cuero y los primeros andaban casi casi desarrapados. En la primera época de la colonia los pobres mexicanos andaban vestidos como se podía, como podían, pero los pusieron a trabajar las reses, los caballos, toros bravos en los llanos, en los breñales, se ponían pedazos de cuero. Entonces eran encuerados. Chinacos, y es sobre la manta, fueron cerrando esas chaparreras. En la época de la independencia ya casi todos los chinacos tenían cerrado su pantalón, que para ese tiempo ya no todos eran de cuero, eran de lana y algunas telas fuertes y lo fueron cerrando. Y cuando entró don Porfirio Díaz, hablamos ya de muchísimos años, él todavía era chinaco. Militar, claro, pero en su tiempo de gobierno tuvo mucho intercambio e influencia con la Francia y todos los aspectos de México se fueron transformando y el chinaco se volvió charro, ajustó el pantalón, lo bordó más, la chaquetilla se quedó casi igual. El sombrero, que era chinaco, creció, le creció la cabeza. Era el Charro 24. Se llama Charro 24 porque costaba 24 reales, el de piloncillo y había de todos los materiales, de palma, de soyate, de cuero, de pelo, de lana o como estos de pelo de liebre, algunos más, unos menos adornados, pero este es el chinaco. Se acostumbró usar la mascada. En el tiempo de Morelos él tuvo un accidente en el sur, en una huyenda a caballo, se pegó con un árbol, una rama y se lastimó la cabeza Y por solidaridad todos los chinacos se amarraban la cabeza como él y se quedó la costumbre y los que nos vestimos de chinacos todavía usamos la mascada. Eso es el traje. Podría venir, si me permiten, Julianita, mi nieta, y hablaremos de uno de sus trajes.

08:56
Elias Guerra. Julianita es mi nieta, ella estudia la universidad, pero hemos tenido la fortuna de que le guste mucho nuestra indumentaria, tenemos una colección de 152 trajes del estado de Puebla originales traídos de cada persona que lo hizo, lo vistió, lo tejió y de alguna manera lo tenemos en la colección. Este traje perteneció a una novia de un pequeño pueblo que se llama Xocoyolo, cerca de Cuetzalan. Xocoyolo quiere decir xochotl, verde o tierno, xochotl. Yolo, corazón, corazón tierno. Este traje por el 70, así que tiene más de 50 años, ¿verdad? Bueno, bien guardadito. No, que me lo van a vender, era casi una ofensa. Regrese al año siguiente, pasé por ahí, nada. Otro año más, nada. Y hasta el siguiente año, tres o cuatro años, ya tenían cuatro niños, uno por año, y entonces sí logramos que lo cedieran para nuestra colección. Les comento que es el último traje que he visto que usan la pluma porque eso ya desapareció. Por eso para mí es muy valioso el traje de la novia de Xocoyolo. Este xochicoton, es hecho en telar de cintura. El quexquemetl, esta prenda se llama quexquemetl y es hecho en telar de cintura también, con hilaza y le ponen un diseño, un diseño pequeño, un imaginario del árbol de la vida, un imaginario muy lejano, casi en todo el país hay interpretaciones del árbol de la vida y en los últimos años le ponen algunas lentejuelas. La camisa con cuello cuadrado, como todas las camisas poblanas, cuello cuadrado, bordado totalmente en puntada que le llaman punto al pasado. La faja, xochipayotl, como lo que ajusta con flores y es hecho en telar también con hilo de lana y la falda de manta cueitl, se llama cueitl. Xochicozcatl, cozcatl es lo del cuello y xochitl es florido, como que el cuello se viste de flores. Y claro, no le faltan los aretes porque lo adquirimos completito. La maravilla es que lo guardó completito.

12:18
Elias Guerra. No, eso es raro. Generalmente lo usan, lo usan, pero lo guardaron. No sabían que hoy lo íbamos a presentar aquí y que ustedes lo iban a ver. Gracias Julianita. Gracias abuelo, es un placer poder acompañarte. Gracias.

12:49
Camilo. Hola, soy Camilo Salas. He sido docente en procesos educativos en Chiapas. Quería preguntarle profesor Elías, ¿por qué es importante recuperar las lenguas originarias?

13:01
Elias Guerra. Todos los pueblos del mundo, tienen un origen, pero la lengua es su herramienta más grande de comunicación. Y en México hace 100 años todavía habían 100 grupos étnicos con sus propias lenguas. Ahora, ya saben, han desaparecido y en la actualidad hay menos de 70 grupos étnicos con sus propias lenguas, costumbres, cantos. Es muy importante el rescate de la lengua, porque eso le permite ser propio, tener identidad y tener conocimiento de sus ancestros y de ese legado tan valioso que es la esencia de sus mayores. Yo creo que el pueblo que pierde sus lenguas es un pueblo anónimo. Por eso es importante que se rescaten las lenguas y que permanezcan, eso le da presencia. Sabemos que hace 20, 40, 50 años, en los pueblitos donde permanecía la lengua eran menospreciados los niños que hablaban en la escuela la lengua y les prohibían que hablaran la lengua los profesores, qué pena. De tal manera que los papás, los abuelos, mijo, no hables, no hables la lengua, aprende el español para que te sientas bien con todos en la escuela y eso es muy penoso. Un profesor termina su carrera y lo mandan a cualquier escuela, sea en la ciudad o en las montañas o en los llanos, y yo fui a dar a un pueblito de la Sierra Norte del estado de Puebla, caminé siete horas para llegar. Seis de la tarde y yo ahí, con mi maletita sentado en una piedra, nadie me hacía caso. La fortuna me ayudó y vino un joven, pasó, oye, oye, por favor. Ah sí diga usted. Ah, qué bueno que me haces caso. ¿Por qué las personas pasan y no me hablan? No me hacen caso, no me responden. Ah, es que no hablan castellano. Ah, ¿de veras? Bueno, ayúdame tú si sabes. ¿Cómo es que tú sí sabes? Ah, porque yo he salido a trabajar a las tierras de abajo y ahí he aprendido. Todas las horas del día andaba conmigo. Tlacatl, señor.

16:33
Elias Guerra. Cihuātl, señora. En un mes yo tenía mi cuaderno casi lleno de tanta palabra que había escrito y el niño aprendiendo español y yo el náhuatl. En tres meses ya hablaba con los niños. Claro, se reían de mí porque muchas cosas no las decía yo muy claras o equivocadas, pero después de tres meses aprendí la maravilla, hablar con ellos en lengua náhuatl. Yo me sentía bien feliz. Son casi 70 lenguas en el país, es muy importante que se hable la lengua y que a los maestros les enseñen las lenguas en sus escuelas, en sus centros de estudio y que no los manden a trabajar sin esas herramientas.

17:27
César. Hola profe Elías, soy César García. Sabemos que los bailes autóctonos se basan en lo espontáneo y en los ritmos.

17:35
Elias Guerra. Me gustaría saber, ¿cómo ha logrado que cualquier público se interese en ellos? Los jóvenes, ay, los jóvenes, las señoritas que están cerca del arte, vístanse primero de mexicanos, por lo menos el corazón. Conozcan su música, su verso, su canto, su indumentaria. Yo les recomendaría a los jóvenes que inician en el arte de la danza y no solo en el arte y la danza, en todas las disciplinas, que nunca se rindan, que sean persistentes, que dejen el corazón a medias, a medio camino, pero nunca se rindan. Y la manera de crecer es preguntar. Hace un momento iba a mencionar algo que leí y que también un maestro nos dijo alguna vez si quieres saber, pregunta, si no tienes libro, pregunta. Pues jóvenes, en la danza unas vacaciones de esas, hoy vamos a México, unos diez días en México. Sí, de veras. Museos, teatro, cine, danza. Mi hermano, maestro, vivía en República de Chile y le caemos, miércoles, y estamos bien felices, comimos. Periódico. Oye, hoy se presenta el Ballet de Amalia Hernández. Ah, sí, vamos, ¿no? Sí. Órale. Miércoles, tenía dos funciones, seis y nueve de la noche. Y a las 11 salimos y no se nos acababan la admiración por lo que dimos. Dice mi hermano, y ves cómo se ven esas pirámides, como aztecas, hasta la neblina. Tal parece que estás en la gran Tenochtitlán. Y yo de hablador, todo eso que tocan con la flauta, todo eso y mucho más yo me lo sé. No seas hablador. ¿Cómo vas a saber eso? Son profesionales. ¿Te imaginas? No seas hablador. Le digo sí. Es que mi hermano tenía años que vivía en México y pues no sabía qué tareas me ocupaban en Puebla, y que me insulta a más no poder. ¿Sabes qué? Te voy a demostrar en una semana yo estoy con Amalia Hernández. No, no, no, no, no, pa’ qué les digo, me dijo todas las groserías que se sabía y hasta le aumentó. Y yo que arranco a Bellas Artes. Está una señora limpiando por el frente. Señora, anoche se presentó el Ballet de Amalia, ¿dónde puedo hablar con ella?

21:01
Elias Guerra. Quién sabe. Pero aquí atrás están sus oficinas, en Hidalgo 630. Salgo corriendo, unas oficinas, boletos. Perdón, ¿puedo hablar con la señora Amalia Hernández? Nunca viene. Sentado, 2 de la tarde, me da un hambre. ¿Y si me voy y llega? Salgo corriendo a la esquina, compro cuatro gansitos y una coca, y regreso. Y aquí estoy comiendo mis cuatro gansitos y una coca con tal de no ir más lejos, de no perder tiempo. 8 de la noche, joven, vamos a cerrar, ya no hay nadie. ¿Y doña Amalia? No vino. Pues no, quién sabe. Mañana, 8 de la noche, tampoco vino. Sábado. Joven esta señorita que entró es la hija de doña Amalia, pero ella también resuelve. ¿Puedo hablar? Que hablan. Dice que pase. Maestra, soy Elías Guerra. Ah, sí, dime. Soy Elías Guerra, soy profesor, vivo en Puebla y quiero entrar al Ballet Folklórico de México. Ah, y ¿qué sabes hacer? Todo lo que saben esos bailarines, todo lo puedo zapatear, todo. Y hasta entonces levantó la cara. ¿Todo? También sé tocar la flauta indígena con el tamborcillo como veo que tocan y lo que tocan acá me lo sé y muchas cosas más. Ah, ¿sí? ¿Dónde aprendiste? Soy director del Ballet Folklórico de Puebla y también sé florear la reata como un charro y lo que hace el joven en el escenario pues lo sé hacer muy fácilmente y otras cosas más. Que coge una tarjetita. Ve con Evelia Beristáin en el foro, ahorita están ahí terminando un ensayo, corre y cuando termines que te haga una audición ahorita y regresas. Y salgo y entro y todos los bailarines sentados en el foro y allá una persona en su silla con papeles hablándoles. Oye, ¿quién es Evelia Beristáin? La que está hablando. Y en algún momentito, maestra, me dice la maestra Norma que me haga una audición. Está loca. Ven el miércoles a las 11, a esa hora son las audiciones. Pero es que es muy urgente, por eso me dice que me la haga ahorita mismo. No, no, no, no, no tengo tiempo. Y dice, ¿puedes venir mañana?

24:09
Elias Guerra. Sí. Tenemos función, es domingo, tenemos función de 9 a 11 y de 12 a 2, a las 11 te espero en el foro y que me voy a Puebla a traer mis botines, mi reata de lazar, mis instrumentos y ahí me estuve viendo toda la función tras bambalinas y a las 11, ¿usted es el de Puebla? Ven. Gabriel, Gabriel Hoyo era la estrella, el primer bailarín Gabriel Hoyo. Gaby, Loyito hazle por favor ahorita audición a este joven. ¿Ahorita Norma? Por favor, con el sombrero en la mano, el paliacate sudando. Nombre, ¿cómo ahorita? Que venga el miércoles. Por favor Loyito ándale mi amor, lo abraza y lo besa. Ándale, hazme el favor. Pues yo creo que con tantos apapachos pues aunque sea de malas, pero fue. Vámonos, escalera, al salón, arriba habían salones de danza. Me puso a zapatear todo lo que quiso y me da una tarjeta que ya traía, no sé cómo lo hizo, ya lo traía, y se va, no me dijo nada, y en ese momento viene un señor. ¿Usted es el que toca música indígena? Sí. A ver tóquele. Pues que saco la maleta. Tun tun tun tun tun tun. ¿Dónde aprendiste? ¿Quién te enseñó? ¿Cómo le haces? Se va. Me da una tarjeta igual, nomás la firmó. Y viene corriendo otro grandote. A ver, echa, tú eres el floreo, échale. Pues saco la reata de lazar y que me pongo como un buen charro a echarle todo el brillo, y cuando me di cuenta ya estaba solito. Ora este ya me dejó, ni tarjeta me dio, ya me reprobó. Pues ya no había nada y escuché que empezaba la música de la función siguiente, empecé a guardar mis cosas, yo creo que ya es todo. Y sí, pues ya me fui bajando y ahí me esperaba Norma López Hernández, la hija de Amalia. A las diez te espero pa’ firmar en la oficina y que se va. Lunes, te vamos a pagar $300 por semana. Yo ganaba $317 al mes. Y listo. No esperes la oportunidad, la oportunidad llega. Pero, ¿sabes qué? Solo llega para los que están preparados. Así que quien se inicia en el arte nunca se rinda, que ponga el corazón en eso y que crezca, el tiempo le dará la respuesta. Pero si encuentra tropiezos, los va a encontrar, por supuesto que los va a encontrar. Pero para llegar allá tiene que subir la escalera pasito a paso, cada escalón te lleva. No te esfuerces en brincar, no, no, pasito a paso, pero vas a llegar, no te rindas. Joven en la danza, el cansancio, la lluvia, el tiempo, el frío, no te rindas. Así que jóvenes, sean ustedes, sean valientes.

28:09
Elias Guerra. Nunca bajen la guardia. Nunca se rindan. Pongan el corazón y adelante con la vida, que la vida es hermosa porque la danza hay que bailarla. La danza, sí, la danza es vida, salud, fiesta, cercanía. La danza es vida, pero la vida es una danza y hay que bailarla. Gracias. Me pongo de pie.

28:51
Mau. Hola, maestro Elías, buenas tardes. Mucho gusto. Me llamo Mau y ha sido un placer escucharlo. Quiero preguntarle sobre ¿cómo la música y la danza crean lazos entre las personas?

29:00
Elias Guerra. Muchos argumentan que el ritmo fue primero, y golpear un tronco y golpear una sonaja y los ruidos de la naturaleza. Pero muchos dicen que fue el paso, el ritmo que hizo bailar. Sobre eso hay mucha discusión y todavía no hay acuerdos, pero los que sí sabemos es que están estrechamente unidas. La danza es ritmo, el ritmo es música. La música es esencialmente ritmo y la danza y la música llevadas a un nivel, ojalá lo deseable, un nivel alto, uff, llega al corazón. Quién se puede sustraer a la ejecución de un buen músico o un bailarín que está ejecutando con precisión, con emoción, con lenguaje corporal, quién se sustrae a eso. Emociona, hermana pueblos, hermana regiones. En Taipéi se presentó el ballet y bailó sones de tarima de Guerrero. Y ustedes saben que los sones de Guerrero eminentemente son imitativos. Se imita el guajolote, el son del gallo, el son del palomo, el son de la iguana y el público con sus ojitos chiquitos, los abren lo más que pueden para ver, hasta tenemos fotos donde el público está así, abriendo sus ojitos grandotes, y terminó. Y yo estoy ya terminando preparando todo para ir a comer y viene un grupo corriendo, antes de que nos vayamos, viene un grupo de señoritas de esa universidad y me pide, como había ruido me llevan afuera, había un jardín y me hablaban en chino y también en inglés, ahí hablan el chino mandarín, pues cómo. Entonces llamo a Sofía. Sofía era nuestra, teníamos dos guías y tenían nombres tan difíciles que después del tercer día, una de ellas dice, ahora me llamó Sofía, soy Sofía. Para que pudiéramos pronunciar su nombre, se cambió de nombre para ese tiempo y dijo, soy Sofía. Ay, vaya. Bueno, Sofía, por favor, por favor, me están preguntando cosas. Dice que por qué los muchachos hacen así y van siguiendo a la muchacha y le muerden la falda. Ah, es el son del zopilote. El zopilote representa a su presa, le muerde la falda y la quiere llevar, la jala, o del rebozo que se pone en la cintura y quiere llevársela.

32:43
Elias Guerra. Y la bailadora se defiende bailando sin perder el paso, zapateando. Entonces que es un ave de rapiña que se quiere llevar a su presa, que es un baile de imitación. Pero otros hombres se tiran de panza y andan así. Ah, es como la lagartija, es la iguana, son bailes de imitación y se interesaron tanto que luego fueron cuando estábamos comiendo, me llevaron muchos regalitos. Pero la danza te acerca. El comentario es que una china de Taipéi se enamoró tanto de uno de los músicos que vive en Puebla. Tiene niños. Él se vino con el ballet y ella al mes, no esperó mucho, al mes se vino y viven en Puebla. ¿Cómo es eso? Pues sí, la danza y la música te une, une mundos, une personas, une emociones, une corazones.

34:05
Invitado. Hola profe Elías, un gusto y un placer escucharlo y conocerlo. Me gustaría saber, ¿por qué colecciona instrumentos musicales? ¿Por qué el gusto?

34:19
Elias Guerra. Ay, muy interesante pregunta. A lo mejor el mismo responsable, el maestro, el siempre querido y admirado maestro don Jerónimo Luna Armas. Él hablaba náhuatl. Las primeras palabras que aprendí fueron con él. Les comento que alguna vez yo era jurado en un concurso y al último que veo una danza. Esa danza yo la bailé de niño. Don Jerónimo, él me enseñó esa danza, y ya calificaba. Al terminar que voy corriendo a buscar. Niños, ¿ustedes bailaron esta danza de cuetashme? ¿Quién se las enseñó? Ese señor. Ahí estaba don Jerónimo, ya muy viejito. ¡Uy! Lo fui a abrazar. ¡Ay! Él era el que me hizo, yo solo seguí, nunca le paré. Platicamos, lo llevé a su casa, a su pueblito y vi que ahí tenía varios instrumentos. Este ya no lo uso, este tampoco, están guardados. Mis ojos se caían, por no decir la baba. Y ya le dije que me gustaba mucho ese. ¿Cuál es el que tocaba en el internado? Ah, es este. Una guitarrona conchera grande, ya muy veterana, guardadita ahí colgada. Le digo, ¿me permite que se la compre? No, se la regalo. ¿Cómo me la va a regalar? Se la pagué, por supuesto. O sea que esa guitarrona conchera con la que casi aprendí, con la que inicié, ahí está. Son 362 instrumentos de la música mexicana traídos de las manos de los lauderos, rancheros, campesinos, de los danzantes, de los músicos del pueblo. Y ahí están esos instrumentos que ahora que me jubilé hace pocos años, me he dedicado a documentar. Pero igual de los trajes, igual de las danzas, de esos libros que esperamos que vean la luz un día. Tenemos planeado que sean cinco libros, tres de indumentaria, dos de las danzas. Tenemos casi 170 danzas del Estado de Puebla en el trabajo de investigación de casi 60 años. Danzas, huapango, sones, jarabes, corridos, cuadrillas, danzas de carnaval, casi 170. En música ya hemos grabado la música poblana.

37:30
Elias Guerra. Les puedo comentar que casi todas las danzas de Puebla que se conocen, por lo menos el 90%, son el resultado de ese trabajo que me ha llevado por uno, por otro lugar, porque he sido un andador de todos los caminos y de todos los rumbos. Y eso es, el tocar un instrumento te hace ser más sensible, es una herramienta de comunicación, es estar en contacto con tu tiempo y con tu entorno. Pero lo más importante, descubrirte a ti mismo a través de los sonidos. Y mientras más practicas, más te identificas contigo mismo y no hay más grande maravilla que el descubrirse a uno mismo, porque es muy fácil mirar lo que pasa en el entorno, eso es muy fácil. Cualquiera lo ve, lo mira. A lo mejor lo registran los periodistas, los escritores, los músicos, pero todo mundo se da cuenta de lo que pasa. Pero lo que pasa adentro, lo que pasa adentro, solo uno mismo lo sabe, lo siente y tiene la necesidad a veces de comunicarlo. Y más si es algo que motiva, que estimula, que acerca, que da calor humano.

39:23
Víctor. Mucho gusto. Soy Víctor Milan. Con toda su experiencia, ¿cree que el folklor es una forma de resistencia cultural?

39:30
Elias Guerra. Por supuesto que sí. Quiero comentar algo que no me gusta mucho, pero sucede. En la actualidad la mercadotecnia maneja todo. Y si se trata de un diseño para escenario, pueden recurrir a un diseñador o a una diseñadora profesional y de acuerdo al perfil, al estilo del artista, te queda bien el de charro, el de tehuana, ah este rasgo del jarocho o un quechquémitl de la Sierra de Puebla, ah o un china poblana pero estilizado para que no sea tan pesado. Tiene mucha influencia el folklor, especialmente el de la indumentaria, los textiles, los diseños, el colorido que tiene tanta significación y se traslada a los escenarios. Y los artistas recurren mucho a eso, qué bueno, la parte que decía que no me gusta es que no solo los artistas recurren a esos diseños, sino personas que se dedican a vender, a transformar. Entonces traen un bordado, le piden a la artesana otro y otro, y otro y otro, y la artesana trabaja y trabaja y trabaja y trabaja y la explotan, no le dan el crédito, no le dan, bueno, ojalá le paguen lo que vale el trabajo, pero nadie se pone a pensar que una camisa de china poblana por decir para bordarse tarda, no sé, seis, ocho meses. Y dicen, ¿cuánto vale? No, está muy caro. Y entonces se van por lo más barato, lo que compran los turistas. Pero tiene una gran influencia en la mercadotecnia y en los escenarios. Así que está bien que los artistas se vistan, si no con el traje fiel por lo menos, y que reconozcan y que den el crédito. Es muy importante que a través del folklor, que el folklor es todo, medicina, canto, verso, trova, dicho, dicharacho, comida, alimentos, medicina tradicional, danza no se diga, indumentaria, todo eso es folklor, es el conocimiento del pueblo.

42:34
Elias Guerra. Y al hablar del conocimiento del pueblo podemos decir que es todo, todo. Cómo hace su huarache, cómo hace su sombrero, su comida, su ropa, como hace su trabajo, en el campo, o en el taller. Todo eso es folklor, la ciencia del pueblo. Y es muy importante que un pueblo conserve sus tradiciones, su legado, porque tiene presencia, tiene identidad y eso nos da orgullo a México. México es uno de los países maravillosamente que tiene un folklor tan variado, tan diverso. Cómo puedes comparar un arpa, un conjunto jarocho con unos del norte de Durango, de Monterrey, con el bajo, el bajo sexto, tololoche, el acordeón, con un jarocho, con su arpa, su requinto y su verso tan diferente a una marimba de Chiapas y de Oaxaca. O una banda oaxaqueña, unos chiles fritos de Guerrero y de Morelos y del sur de Puebla, ahí le llaman chiles fritos o conjuntos chichipelada. Tan diferente a un mariachi. El folklor mexicano en otro país es una fiesta para la vista, para el oído, para el corazón porque es festivo, 100% festivo. Si vemos un conjunto japonés indudablemente bello, impecable, pero después de medio concierto como que quisieras un cambio porque se vuelve monótono, repetitivo y aunque la música sí es diferente, pero para ti casi suena igual. En México no. Un son huasteco, una tarima de Guerrero, un son michoacano. México tiene esa fabulosa riqueza. Gracias por ser mexicanos y nosotros por haber nacido en una tierra tan mexicana. Les quiero agradecer y para eso yo me pongo de pie. Gracias por su atención, por sus preguntas. Esto muestra gran cercanía con las cosas bellas que tiene el pueblo, porque yo no soy más que una persona que se ha dedicado a amar el pueblo y a buscar las cosas bellas del pueblo y compartirlas. Mucha danza, mucho baile, mucho mole, el mole poblano, mole de guajolote y claro, Puebla, ciudad colonial, cuna del barroco, cuna de la china poblana, la mujer más mexicana de todas las mexicanas.

46:09
Elias Guerra. La compañera a nivel nacional e internacional, la compañera del charro. El charro no es de Jalisco, charro es del país, descendiente del chinaco. La china sí. La historia de la China poblana es todo un libro y más, pero dejémoslo ahí. Puebla les espera, les saluda y da un abrazo fuerte y aguerrido. ¡Que viva la vida! ¡Que viva la vida! Sí, claro que sí. ¡Ay, qué bonito! El aplauso es para ustedes por estar.