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Enseña a tu cerebro a pensar en positivo

Edilberto Peña de León

Enseña a tu cerebro a pensar en positivo

Edilberto Peña de León

Neuropsiquiatra y neurocirujano


Creando oportunidades

Edilberto Peña de León

Edilberto Peña de León es médico psiquiatra y neuropsiquiatra, originario de San Juan de los Lagos, Jalisco, donde fue el segundo psiquiatra en la historia de su ciudad natal. Con más de 20 años de experiencia en salud mental, ha combinado la práctica clínica con la divulgación científica, participando activamente en foros, escuelas y medios de comunicación para combatir el estigma asociado a los trastornos mentales.

Peña de León ha impulsado la integración de la neurociencia y la psiquiatría, promoviendo el abordaje multidisciplinario y el uso de tecnología e inteligencia artificial en la detección y tratamiento de enfermedades mentales. Es un convencido de la importancia del autocuidado cerebral y la psicoeducación, y ha trabajado en la formación de equipos de salud mental que incluyen desde psicólogos hasta nutriólogos y coaches de sueño.

Además, ha sido pionero en la promoción de la salud mental como responsabilidad social y personal, y en la necesidad de entrenar el cerebro a través de la meditación y el mindfulness.


Transcripción

00:00
Edilberto Peña de León. Hola, soy el doctor Edilberto Peña de León y quiero comenzar platicándoles una historia que tiene que ver con el cerebro. Hace… ay pues ya está uno algo viejito, pero hace más o menos 30 años un profesor de psicoterapia que tenía yo nos platicaba con orgullo un tema que era muy relevante para él. Dio una conferencia bastante aplaudida y al bajarse de la conferencia se acercó una persona a pedirle su tarjeta porque le decía que tenía algunos síntomas, que quería tratar con él y que quería acudir a su consultorio. El tema es que nunca fue. Cuatro años después esta persona se aparece en el consultorio y le dice hola doctor, no sé si se acuerde de mí, pero yo tardé cuatro años para poder venir a consulta. Y con mucha tranquilidad le decía mi profesor, no te preocupes, esos cuatro años tú has estado trabajando en cierto tipo de psicoterapia y eso te sirvió para llegar aquí el día de hoy. Era una gran lección en aquel momento del conocimiento del cerebro, pero hoy nos toca decir que no es una lección sin importancia, porque hoy sabemos que el cerebro es el órgano que tiene nuestra cognición, nuestras emociones y nuestra conducta. Y el pasar cuatro años con síntomas sintiéndose mal y a lo mejor con cierto grado de una enfermedad, hizo que ese cerebro estuviera progresando y que hubiera cierta toxicidad neuronal. Hoy si yo me colocara en el lugar de mi profesor, tendría que decirle a mis alumnos oigan, cuidado, estamos en el momento del mundo donde tenemos la responsabilidad de cuidar a nuestros cerebros. Tener síntomas, sentirse mal, modificar mi cognición, mis sentimientos y mi conducta es motivo, si eso afecta mi calidad de vida, de evaluarme porque estoy afectando circuitos neuronales. Entonces ese es una lección que les quiero dejar muy clara el día de hoy.

02:39
Diana. Hola Edilberto, soy Diana y siempre he tenido esta duda. ¿Por qué si el cerebro es tan importante, sabemos tan poco de él?

02:47
Edilberto Peña de León. Lo que pasa es que el cerebro es increíblemente complicado. El cerebro a diferencia, por ejemplo del corazón, de los pulmones y te imaginas un pulmón o te imaginas un sistema digestivo, boca, esófago, estómago, tripas, ano y se acabó. Y imagínate que hace 20 años el gobierno americano financió el proyecto del conectoma del cerebro, que hoy no lo hemos logrado terminar, porque a diferencia de lo que pudiéramos pensar, el cerebro no es un sitio específico. Ah, aquí tenemos la neurona que mueve tus emociones. Esta neurona mueve tus memorias. Sabemos regiones, pero el tema del cerebro es que son circuitos y circuitos que se cambian, se facilitan, se modifican, se lesionan. Imaginemos pues, en el área de la medicina que el primer medicamento psiquiátrico para la depresión se inventó en 1956. Entonces la psiquiatría y la neuropsiquiatría lleva un retraso de 50 años en la evolución médica, si lo queremos ver así. Y por eso es que la cardiología y la neurología en los ochentas y en los noventas empezaron a tener marcapasos, pequeños cables que entraban al cerebro, dispositivos que modificaban el funcionamiento y nosotros nos fuimos quedando atrás con algunos medicamentos, ciertas psicoterapias y es por esto que a partir de los dos miles viene el boom de las neurociencias. Cambia toda la conversación a este respecto. Tenemos conocimiento ya de conductas, patrones, estilos de vida que te cambian el cerebro, cosas que no lo teníamos claro antes, multi tratamientos, porque pues entonces ahora diríamos te mando, tienes depresión, te mando un antidepresivo. Hoy sabemos que no, te puedo combatir la depresión incluso con medicamentos para la tos. Hoy conocemos muchos mecanismos de acción. Hoy tenemos dispositivos que pueden modificar a tu cerebro. Y hoy sabemos que la meditación y otras conductas milenarias sirven para modular nuestros cerebros.

05:23
Martha. Hola Edilberto, soy Martha. Soy escritora de ciencia ficción y siempre he tenido esta duda. ¿Cuál es el tabú más grande con el que te has topado sobre el cerebro y el tratamiento psiquiátrico?

05:34
Edilberto Peña de León. Hay una gran cantidad de tabús y de barreras que tienen que ver con el estigma de acercarte al entorno de la salud mental. Me pasa muy frecuentemente en las reuniones sociales, pues hay contadores, hay ingenieros, ah y Edilberto es psiquiatra y ya de por sí empiezan a alejarse un poquito porque piensan que los voy a infectar con algo. Y la primera pregunta que siempre hacen es, y bueno, y ¿cuál es la diferencia entre un psicólogo y un psiquiatra? A la gente no le termina de quedar claro. Parecería una cosa reduccionista de que la psicología son los que se encargan de las psicoterapias y los psiquiatras somos los malos que mandamos medicamentos. Yo soy de un pueblo en Jalisco, San Juan de los Lagos, soy el segundo psiquiatra en la historia de San Juan de los Lagos. Todavía no sé si hay un tercero y cuando llegó el primer psiquiatra al pueblo, él tenía que poner en la puerta de su consultorio, psicólogo, porque las personas no lo iban a ver, porque el psiquiatra era para locos, era un doctor que atendía a los que estaban fuera de la realidad, no al resto de las personas que pudieran tener un problema en su vida cotidiana. Hoy a nadie le extrañaría que si tengo un dolor en el pecho, me falta el aire y no puedo subir una escalera, tendría que ir al cardiólogo o al internista. Eso es lo que esperamos que pase en los… ya, siguientes añitos en el tema de la salud mental. Un tema muy relevante es poder discernir en nuestro conocimiento cuando tendría yo que acudir a un psiquiatra, pues lo decíamos en la diferencia del psicólogo y el psiquiatra. Si rompí con la novia tengo que ir al psicólogo, si me corrieron del trabajo tengo que ir a terapia, pero si entonces estoy pensando en suicidarme, pues a lo mejor tendría que ir al psiquiatra o si tengo problemas en el contexto de la realidad, y el tema no es así. Estamos muy acostumbrados, como lo había mencionado en otras áreas de la medicina, a tener un entorno. Aquí en el entorno de la salud mental están los consejeros, los religiosos, los profesores, los rehabilitadores, los trabajadores sociales, los psicólogos, los terapeutas y los médicos que somos los psiquiatras. En este entorno, el que tiene una preparación más integral para poder hacer el discernimiento de qué tanto se va a necesitar, en el caso de un paciente, es el psiquiatra, es si vas a, si tienes problemas visuales, vas a ir al oftalmólogo que te va a dar ciertas pautas de diagnóstico, te dirá algunas instrucciones, va a utilizar al optometrista que te va a graduar unos lentes y te va a mandar a lo mejor al alergólogo porque necesitas ciertas vacunas para estar bien.

08:45
Edilberto Peña de León. Ese es el entorno que nos debemos de imaginar en la salud mental. El psiquiatra es el médico que tiene esta preparación, que te hace una historia clínica, que sabe cómo es la interacción de otras enfermedades del cuerpo con el órgano que es el cerebro y los síntomas, que sabe cómo funcionan los medicamentos, porque por ejemplo, si me tomo ciertos antibióticos, ciertos antivirales, algunas vacunas, algunos antiinflamatorios, van a modificar mi salud mental. Si tengo hipotiroidismo, voy a tener un cierto rango de cambios en mis emociones. Esto hay que juzgarlo, hay que documentarlo, hay que pedir estudios, parecería que no, que el psiquiatra es un señor viejito, con barba, con un saco, con parches en los codos y que tiene un diván y no, es un médico que tiene bata, que hace estudios cada vez, ahora que hablábamos de la complejidad del cerebro, hacemos estudios complejos en el tema del cerebro. Llegamos a un diagnóstico y de este gran entorno de especialidades en la salud mental elegimos el multi tratamiento que te va a llevar a recuperarte más rápido y mejor desde entrenadores, nutriólogos, cambios en la alimentación, estilo de vida, coaches de sueño, ya tenemos de todo. A lo mejor elegir algunos medicamentos, dispositivos médicos, monitoreo con tecnología. Esto ya está en capacidad de poderlo determinar el jefe del equipo que sería el psiquiatra. Entonces entender muy bien cómo ir al psiquiatra no significa un nivel de gravedad sin una correcta evaluación.

10:42
Jorge. Hola, ¿qué tal? Soy Jorge Martínez. Ahora que se habla tanto de la salud mental. ¿Nos podrías indicar cuáles son los principales mitos que hay al respecto?

10:50
Edilberto Peña de León. Hay un chorro y es cosa de meterse a redes para ver una gran cantidad. De los que estadísticamente están hasta arriba de la lista tenemos a la debilidad de carácter. ¿Por qué no voy? ¿Por qué no pido ayuda? Porque significa reconocer que lo mío es más que un tema pasajero que no tiene que ver solo con las circunstancias y que voy a pedir ayuda por un síntoma invisible que no se me ve en mi cara o no tengo un hueso roto, pero tengo esa conciencia de que voy a recurrir con alguien por temas de mi alma y de mi estructura. Entonces, esta parte de la debilidad de carácter es uno de los mitos muy importantes. Hay otro que es que las enfermedades de salud mental solo le pasan a los, decía mi abuelita, desquehacerados, a los que no tienen mucho que andar haciendo, no a los que tienen trabajo y estudian y están ocupados mañana y tarde, sino aquellas personas pues que están preocupadas sobre la trascendencia del ser humano y entonces pues pensando en esto, no sienten satisfacción, les falta algo en su vida y entonces por eso se enferman. Las estadísticas son bien claritas ahí demostrando que las enfermedades de salud mental no respetan ni clase social, ni género, ni evolución en mi escolaridad, les pasan a todos, son democráticas, sí le pasan a todos. Otro de los grandes mitos y que ahorita está muy en boga se van a encontrar una gran cantidad de videos y comentarios en redes de personas que me parece que no tienen la correcta preparación y están divulgandolo de esa manera. Es que no existen los problemas ni químicos, ni eléctricos, ni inflamatorios en el cerebro que traduzcan enfermedades. Todo son temas de querer, de hacer, de programarse, de determinarse, de decretar y de conductas. En los últimos años, la hipótesis bioquímica más difundida es que tienes una falla en la serotonina, pero te falla y les diré nombres de neurotransmisores, serotonina, noradrenalina, dopamina, gaba, glutamato, marcadores inflamatorios. Y es la combinación de todo eso lo que tiene que ver con tu depresión, pero para explicarlo lo hacíamos un poco más fácil. Y a lo mejor me gustaría cerrar en el tema de los mitos con un mito más llevado y traído por ahí y que nos encanta, porque si ustedes ven una serie en la televisión nunca se van a encontrar un nefrólogo que es el criminal, un cardiólogo que es el malo, quien es el malo, el psiquiatra, él es el malo de la película.

13:59
Edilberto Peña de León. Entonces los psiquiatras somos los malvados que estamos coludidos con un ente extraño, raro y que gobierna el mundo, que es la industria farmacéutica y entonces inventamos enfermedades para inventar enfermos, para vender medicamentos. No hay nada más alejado en este sentido del mito. Les trasmitía y les quiero, sobre todo recalcar, que así como tenemos enfermedades en el resto del cuerpo, tenemos enfermedades en el cerebro de salud mental que las podemos diagnosticar incluso ya de manera objetiva, con estudios, algo que que era muy difícil de poder crear en la interacción médico paciente es que de repente parecía que los diagnósticos psiquiátricos eran actos de fe. Pues fui, me senté una hora con este señor extraño, raro, que tiene el pelo largo y un arete y me dijo que tengo depresión, y me dice un chorro de cosas que tengo que hacer al respecto. Y ahora podemos demostrártelo de una manera objetiva, con escalas, con estudios, podemos estar ahí y los mitos afectan el comportamiento y la conciencia y poder llegar a los tratamientos. En el mundo analógico teníamos el boca a boca y a lo mejor un libro muy viejito que nadie de ustedes conoció, que es la sección amarilla. Y entonces pues uno abría y buscaba psiquiatras y le soplaba, salía polvo y encontraban algo. O pues imagínense en el tema de la psiquiatría, con los tabús y los mitos que hemos platicado, pues además de hacerme consciente le tengo que preguntar a alguien de mi confianza oye, ¿tú has estado loco y has ido a un psiquiatra? Pues costaba. No, no, cómo crees, compadre, yo con unos tequilas y unas canciones me mejoré. Era difícil en el mundo boca a boca. El mundo digital ha sido interesante. Nos pasaba, yo, que tengo más de 20 años trabajando en el área de la salud mental, que yo trabajo en un área de la ciudad donde hay muchas comunidades endogámicas, que la gente vive por ahí y se mueve en esa misma región y entonces se paraban afuera del consultorio algunos que querían empezar a venir, a ver quién salía y entonces le preguntaban oye, y ¿qué hacen ahí? Ah, no, pues es que hay unos psiquiatras y uno psicólogos. ¿Y te trataron bien? Sí, voy muy bien. ¿Y tú por qué viniste? Pues qué te importa, que te voy a andar diciendo. Ya casi, casi se disfrazaban de encuestadores. Pero así empezaba un poquito y ahora para venia tenemos el mundo digital donde podemos tener esta interacción con las personas, podemos dar información calificada, ya no necesitamos el boca a boca, ya nosotros lo vamos buscando así y eso ha facilitado el acceso porque dificultaba esta parte de reconocimiento, el acercamiento personal. Pero ahora que puedo hacer una búsqueda rápida o exhaustiva si así lo necesito, es un poco más sencillo que estas cosas simpáticas que nos pasaban hace muchos años.

17:26
Katia. Hola, mucho gusto, soy Katia Leal, estudiante de psicología social. Me surge una pregunta: ¿todo lo que nos pasa en el cerebro tiene explicación médica?

17:34
Edilberto Peña de León. Sí. Y qué bueno que estudias psicología social, porque por ahí empezaremos con las explicaciones. Algo que pasaba frecuentemente es que nos dividíamos nuestros temas de salud mental, una división arquitectónica que tenía que ver con el espíritu y nuestra alma y con lo bajo que era el cuerpo y el cerebro. Entonces pues me pasa que estoy triste, entonces pues estoy triste y ya, y a lo mejor vive en mi corazón pero no vive en mi cerebro, esta tristeza tiene que ver con lo que me está pasando todos los días. Y hay que decir que esas emociones son los síntomas, signos y síntomas con los que vamos tejiendo nosotros las evaluaciones y en ciertos casos los diagnósticos. Entonces a un cardiólogo le vas a ir a decir pues que te falta el aire, que se te ponen los labios morados, que te duele el pecho y que tienes ciertos dolores. Pero al psiquiatra qué le vas a venir a decir, me encantan mis pacientes porque vienen ya autodiagnosticados. No doctor, tengo ansiedad. ¿Y para ti que es ansiedad? Comer muchas galletas. No, eso se llama hambre pelao’, platícame qué estás sintiendo. Es que vengo con problemas de la microbiota, que es el segundo cerebro y mis emociones. No, espérate tantito, siéntete a gusto y vamos a platicar. Y hay que borrar esa barrera imaginaria entre lo que me pasa en la vida que me genera emociones, cambios en mi conducta, cambios en mi forma de pensar y bajarlo a que esos también son síntomas, por eso te decía que qué bueno que estás en la psicología social, porque ahora hablemos de que estoy triste, duermo mal, tengo mala calidad en mi descanso, me falta la energía, tengo visión borrosa, me falla la memoria en algunos momentos y entonces con eso vamos construyendo un síndrome. En el resto de la medicina si yo tengo fiebre, pues entonces tengo síndrome febril y hay varias causas de eso. Puede ser una infección, una alergia, un cuerpo extraño, una enfermedad reumatología. Si yo tengo todos estos síntomas que platicábamos, podría tener depresión, pero puedo tener un trastorno de ansiedad, pero puedo tener un trastorno del sueño que me cambie la jugada en mi día a día. Pero cuando eso sistemáticamente pasa todos los días de forma persistente, me cambia, me afecta, me hace funcionar diferente a lo que yo quiero. Y como yo puedo controlar mi vida es cuando se transforman en trastornos, desórdenes, enfermedades y así podemos ofrecerte soluciones y en sus casos ofrecer tratamientos. Pero sí, el cerebro se va a manifestar por tus conductas y por tu cuerpo, no está despegado del cuerpo.

20:58
Edilberto Peña de León. Somos uno solo junto.

21:07
Malu. Hola Edilberto, soy Malu, estudiante de psicología. Cada día sabemos más o escuchamos más sobre la depresión. ¿Qué está haciendo la psiquiatría para poder combatirla?

21:18
Edilberto Peña de León. Estamos haciendo muchas cosas. A mí me gusta decirles a mis colegas psiquiatras y amigos del entorno de la salud mental que ahora no podemos nada más sentarnos en nuestra oficina a tratar al paciente que sigue y al paciente que sigue. Nosotros ya somos voceros sociales por el sitio donde está la salud mental en la sociedad en este momento. Cualquier creador de contenido que ustedes sigan en algún momento va a sacar temas y videos acerca de la salud mental, porque a todos les pasa, los niveles de epidemiología de prevalencia de los temas de salud mental son impresionantes, uno de cada cinco, o sea que de aquí para acá estos ya no van a servir el día de hoy. De aquí para acá, sí, pueden presentar un tema de salud mental, es un tema muy, muy presente en nuestra sociedad y en nuestros círculos, nuestros seres más cercanos. Los que estamos en el entorno de la salud mental, tenemos la obligación de convertirnos en divulgadores, si bien no abrir 25 cuentas de TikTok y andar subiendo videos todo el día, a través de nuestros pacientes ir generando esta conciencia de salud mental, se van abriendo siempre los foros, nos invitan a las escuelas de los hijos o vamos a los centros religiosos o donde hay comunidades donde siempre el que tiene experiencia en salud mental se le hace un sitio y se le pide en algún momento que hable al respecto. Suena muy feo, pero nuestras redes sociales de nosotros como seres humanos, los que estamos en la salud mental, ya no son redes sociales de Edilberto Peña, porque si Edilberto Peña se avienta a dar un comentario acerca de lo que piensa en la vida, pues ya fue Edilberto Peña, el psiquiatra que está diciendo este tipo de cosas. Entonces tenemos nosotros que ser los primeros que nos acostumbremos a deconstruirnos en hablar en el sentido correcto, en decir las cosas para transmitir los correctos mensajes en salud mental. En el tema específico de la depresión por ser la carta reina en la salud mental, le pasa al 9.1% de la población en México, suena poquito pero si lo transformamos en números absolutos son 12 millones de mexicanos que en este momento pasan por un episodio depresivo, o sea, multipliquen Puebla por dos y otro cachito. Entonces todos los poblanos tienen depresión. Eso es así de relevante y así de importante. Nosotros somos ese canal de comunicación que dice que la depresión, como joya de la corona, es algo que pasa, que no es culposo, que no hice yo algo mal, que es algo que me van a revisar, que me van a evaluar, que si me detectan de manera temprana es muy diferente a que si me detectan de manera tardía. De que las soluciones son mucho más simples de lo que estamos pensando, que no son patologías para toda la vida, porque estábamos acostumbrados a la tía abuela que entonces estaba alterada de los nervios y siempre se tomaba una pastillita cuando le quería dar el soponcio, que era de las películas de los sesentas. Y que entonces las patologías de salud mental si yo admito que tengo un tema en mi salud mental, pues ya me amole para siempre. Si yo en un trabajo, en una escuela digo que tengo depresión, pues entonces ya me van a ver distinto, no me van a ascender.

25:18
Edilberto Peña de León. He estado hablando mucho acerca de los de los medicamentos y dispositivos, pero por ejemplo, tumbar el mito de que las psicoterapias parecería que bueno, que me siento con alguien que se va a convertir en mi amigo, me pasa mucho que platican eso, es que ya no voy al terapeuta porque ya ahora somos amigos y ya lo bailé y le cuento lo que yo quiero. Son esquemas perfectamente estándarizados, entrenados, científicamente llevados, que corresponden a cambios en áreas cerebrales. Hay una campaña que se hizo a finales de los noventas en Australia, donde ponían un cartel en las estaciones del transporte público y ese cartel decía: ¿Por qué alguien que tiene cáncer no le vas a decir échale ganas? Así de contundente, porque alguien que tiene depresión, nuestra primera reacción como red de apoyo que quiere ayudarlo es, pues échale ganitas compadre, ¿no? Es lo peor que le podemos decir a alguien que tiene depresión y en ese sentido el profesional de la salud mental tiene que recetarte la psicoterapia que te toca. Hay que acostumbrarnos a hacerlo así, no a agarrar la sección amarilla o el Google que platicábamos o preguntarle a alguien oye, pues quién fue tu terapeuta porque te veo muy bien ahora, sino más bien ir a la evaluación y que me digan que voy a necesitar probablemente un ciclo corto que va a tener este tipo de exposiciones para que entonces yo mejore y que a lo mejor no voy a tener que pasar como en las series de televisión, que entonces son 14 años de diván dos veces a la semana, sino que hay sistemas de psicoterapia que son cortos y efectivos.

27:24
Rosa. Hola, es un placer estar aquí y escucharte. Soy Rosa Soria y me gustaría preguntarte ¿qué opinas de la inteligencia artificial y las aportaciones que está haciendo a la neurociencia?

27:38
Edilberto Peña de León. Sí, y todas las semanas va cambiando. Hay un estudio que se presentó hace un par de años en un congreso médico en Estados Unidos, cuando apenas llegaba la inteligencia artificial a la psiquiatría, donde a un grupo de personas con depresión y ansiedad les daban psicoterapia a través de una computadora. Pero tú no sabías, se dividían en dos grupos, si te lo daba un ser humano detrás de la computadora o te lo daba una inteligencia artificial que se le había encargado más de 600 horas de psicoterapias bien llevadas y que había aprendido de esto y fue bien curioso los resultados. Los términos de eficacia fueron similares entre los que tuvieron un ser humano dándole psicoterapia y los que tuvieron una inteligencia artificial y en las calificaciones de empatía fueron mucho más empáticos 44% contra 23% la inteligencia artificial versus el terapeuta. Entonces parecería que estamos condenados a desaparecer. Hay que decir que todavía las inteligencias artificiales están programadas como labor número uno para satisfacer al cliente, y ese no es una de las responsabilidades de un correcto trabajo terapéutico. Imagínense que el doctor, oye doctor, y tengo el hígado graso, entonces ¿puedo comer chicharrón con dos cervezas? Pues seguro me va a decir que no, la inteligencia artificial les va a decir que sí. Entonces hoy las inteligencias artificiales están programadas para esa satisfacción del cliente, para todos aquellos que van seguido al consultorio a decir doctor, ya no me mandes a psicoterapia, gracias, yo ya he ido perfeccionando a mi chat para que entonces él me trate como psicoterapeuta y nos va muy bien. Tenemos una buena relación terapéutica. La realidad es que no, hoy en el tema de salud mental podemos hacer detecciones tempranas con poquitas preguntas que les lleguen a sus teléfonos inteligentes, pero tiene que haber una cabeza que haga el juicio de esas detecciones tempranas. Hoy la inteligencia artificial no puede llegar al correcto diagnóstico, identifica poblaciones susceptibles Hoy la inteligencia artificial en psiquiatría me permite hacer un seguimiento que no podemos hacer los especialistas, donde tú llegas con tu pulsera o con tu anillo inteligente que me dice cómo están tus patrones de sueño, ya no te tengo que preguntar. Que me dice cuántos pasos das al día y qué nivel de actividad tienes. También me dice tus variabilidades en la frecuencia cardíaca que me traduce tu exposición al estrés. Tu teléfono inteligente me puede dar patrones acerca de escalas que te van a estar llegando con caritas a tu celular, como encuestas de satisfacción que les llegan todos los días, que me va a dar gráficas de cómo está tu estado de ánimo y tu ansiedad durante el mes que no te vi. Me va a decir que estuviste escuchando en Spotify a José José y que entonces estás muy deprimido. Me va a decir que en tu plataforma de compra en línea, pues estás haciendo compras compulsivas. Me va a decir que te tardas dos horas viendo viajes al Mediterráneo románticamente tratando de suspirar al respecto.

31:23
Edilberto Peña de León. Entonces todo esa información condensada se me va a abrir el expediente electrónico al momento que te tengo yo en el consultorio y entonces una consulta que llevaba 45 minutos la puedo reducir en cinco minutos. Lo que sigue en el tema de salud mental es potencializar el trabajo de todo el entorno de salud mental, te puedo, en psicoterapia, dar un par de sesiones y luego programarte otras para que las hagas con un chatbot. En la rehabilitación de los padecimientos, por ejemplo, en el déficit de atención o en las demencias, te puedo programar las sesiones de rehabilitación que van a llegar a tu computadora y que tienes que cubrirlas de aquí a la siguiente consulta. Entonces, la potenciación del trabajo es increíble y es necesaria. Les planteé un problema bien real, en México hay 128 millones de habitantes y habemos 5000 psiquiatras. Saquen la división, no alcanzamos a evaluar ni siquiera cualquier patología que ustedes me digan. Y psicólogos se calcula que hay cerca de 30 mil, entonces si sumamos psicólogos y psiquiatras tendríamos 35 mil profesionales para enfrentarnos a 12 millones de deprimidos, pero al 1.6% de trastorno bipolar, pero al 1% de esquizofrenia, al 4% de demencias, el 9% de trastornos de abuso de sustancias, no alcanzamos. Esto la tecnología en la salud mental nos abre todo el portal para hacerlo mejor. Hoy en día nada va a sustituir finalmente al juicio clínico, somos los tomadores de decisiones y una buena interacción con lo digital nos hace dar un mejor trabajo.

33:25
Mauricio. Hola, mi nombre es Mauricio Albarrán, soy profesor universitario y me gustaría saber a propósito de lo que comentabas sobre los hábitos de sueño, ¿qué es lo que se puede decir a nivel cerebral sobre las personas que tenemos insomnio?

33:38
Edilberto Peña de León. Qué bueno que lo dices en primera persona porque algo está surtiendo efecto el día de hoy de estar hablando de estos temas. El sueño tiene esa función de descanso, pero imagínense todo lo que han leído por ahí en cuanto a células, hormonas, metabolismo, pues todo el día están acelerados, tiene que haber un momento que regresen a repararse, a corregir los errores, a producir lo que se necesita para el día siguiente. Eso pasa durante el sueño. Las neuronas, igual que las células del corazón, se comunican con electricidad, por eso hacemos electrocardiogramas y electroencefalogramas. Y esta comunicación eléctrica, estos cables se pelan, tienen cortocircuitos, en algunos sitios ya no funcionan igual y en las noches es cuando vienen esos momentos de reparación, de equilibrio. La temperatura corporal se estabiliza, se normaliza para el día siguiente en esos momentos y muchas secreciones de neurotransmisores importantes para el cerebro y para el resto del cuerpo pasan durante el sueño. Muchas personas vienen al consultorio diciendo lo que yo ya leí y me informé es que necesito ocho horas de sueño. Hay que decir que ya el sueño es un fenómeno subjetivo. Necesito mi experiencia subjetiva global de sueño. La pregunta que se tienen que hacer es, ¿me siento satisfecho con mi manera de dormir? Si eso es así, tienen una primera palomita en el fenómeno del sueño. Y la segunda que se tienen que hacer, ¿me siento cansado y con exagerada somnolencia en el transcurso del día? Si no tienen eso, entonces tenemos una segunda palomita con mi fenómeno del sueño y olvidarnos del estricto horario que nos llega por todos lados. Por eso los abuelitos en los pueblos salían a las 04:30, 05:00 de la mañana a barrer las calles porque se despiertan y se dan cuenta que si se vuelven a dormir entran en ciclos de sueño donde soñamos. Piensen en sus últimas horas de la madrugada y eso hace que nos desgastemos. Me encantan anécdotas del consultorio, mamás que se acuestan tarde porque es el horario de convivencia con el esposo, se acuestan 12 de la noche, duermen entre que se despiertan, van al baño, se despierta un hijo, duermen cuatro o cinco horas, se despiertan a mandar a los hijos a la escuela y se sienten muy cansadas y se vuelven a dormir. Cuando después de tener un despertar efectivo, obligo a mi cerebro a volver a dormir y piensen en los fines de semana, no existe esta cosa extraña que se llama deuda de sueño. Entonces entre semana trabajé mucho y el fin de semana soy un osito hibernando, eso no funciona. Si me vuelvo a dormir después de un despertar efectivo, pierdo el 20% de energía.

36:55
Edilberto Peña de León. Piénsenlo cuando hacen una siesta que no deberían de hacer y entonces se quieren despertar y no pueden y no pueden y sienten más pesadez y están 20% más lentos en sus reacciones intelectuales. De hecho, el sueño tiene diferentes fases. Piensen ustedes en sus noches tradicionales de sueño. En la primera parte es la fase de somnolencia, donde ya me está dando sueñito, donde ya voy a entrar. De hecho, la mejor recomendación es irme a la cama con somnolencia, mientras no tenga somnolencia, yo debería estar en un sitio diferente a mi cama. Esa es la fase uno. La fase dos es la del sueño ligero, lo determina una parte del cerebro bien curiosa que hace que tengamos una contractura muscular involuntaria que a veces se nota como un brinquito y me traen a las personas a consulta porque brincan cuando van a entrar a dormir y piensan que tienen una convulsión y es la fase dos. Empezamos esa fase dos del sueño. Viene la fase tres, es la del sueño profundo, es donde de veras descansamos, que lo normal es que pase de una hora y media a dos y luego viene la fase de movimientos oculares rápidos donde si vieran y a lo mejor ven a su compañero de cama, ven que se mueven los ojitos muy rápido. Es donde soñamos y tenemos un bloqueo neuromuscular de todos nuestros miembros, brazos, piernas, para que no estemos actuando nuestro sueños. En el primer tercio de nuestro sueño es donde hacemos el sueño profundo primordialmente, y entonces es donde descansamos más rico, es donde no nos despertamos. Es donde dormimos maravillosamente para una segunda fase ahí intermedia y de las 03:30, 04:00, 04:30 de la mañana para adelante nuestros ciclos de sueño que antes de la fase uno a la fase de movimientos oculares rápidos me llevaba hora y media, ahora tardo cinco minutos. Por eso estos fenómenos donde a las 05:00 de la mañana me levanto a ir al baño, estoy soñando algo que me puede resultar un poquito angustiante o raro y me vuelvo a acostar y regreso al sueño donde estaba pasando porque esos ciclos me tardaron solo cinco minutos. Ya es el final de mi sueño, ya es donde estoy terminando. Se fijan porque la importancia pues, de las primeras horas del sueño. Entonces, si quieren tener un sueño verdaderamente cuidado y profundo, hay que cuidar ese inicio del sueño, esa correcta higiene del sueño y ya al final de la noche, hombre, pues descansar lo más que se pueda y estar listos para el día siguiente.

40:02
Israel. Buenas Edilberto, soy Israel Aparicio, estudiante de Psicología Social y bueno, justo estaba pensando, luego tenemos la responsabilidad de cuidar de algún familiar en casa y esto puede llevar a desestabilizarnos. ¿Cómo lo podríamos abordar desde la salud mental?

40:17
Edilberto Peña de León. Sí, y es extraordinariamente frecuente. Y más en nuestra América Latina que no tenemos esta cultura del asilar, nosotros hasta vemos mal a nuestros conocidos que de repente deciden que si tengo a alguien con una enfermedad neurodegenerativa Alzheimer, Parkinson, esclerosis múltiple, lateral amiotrófica, pues entonces lo mando a una casa de retiro, porque qué malas personas, qué malagradecidos son. Y la realidad de nuestra Latinoamérica es que el 70% de los cuidadores primarios de estas personas que les estoy platicando son familiares de primer grado, casi siempre la pareja, el esposo y la esposa que por edad probablemente ya tengan algunos síntomas de temas neurodegenerativos y que no son los mejores calificados para eso y es un trabajo no remunerado. Si en la Ley Federal del Trabajo nos hablan de 40 horas semanales para trabajar, los cuidadores trabajan de 60 a 80 horas, entonces no es remunerado y no es reconocido porque ahora piensen en alguien que tiene enfermedad de Alzheimer y que no me reconoce, no sabe, no agradece lo que estoy haciendo. Encima me hace la vida un poquito difícil, en las fases moderadas tienen esta tendencia a estar repitiendo las cosas, entonces no tienen memoria a corto plazo. Cada cinco minutos, oye, no me has dado de comer, qué mala onda. ¿Por qué no me has dado de comer? Y esto hace que dos terceras partes de los cuidadores primarios tengan problemas de salud mental. Ahora que decías cuidado del cerebro, nosotros algo que tenemos que favorecer cuando tenemos estas enfermedades neurodegenerativas, a mí me gusta decir que no tengo pacientes con enfermedades neurodegenerativas, tengo familias y tengo entornos con ellos y tenemos que favorecer que se cuiden. Dos terceras partes hacen síndromes depresivos o ansiosos significativos, que son necesarios de recurrir a tratamiento. Hacen el síndrome de desgaste, el síndrome de burnout, que lo pueden buscar por ahí, que no solamente es estar cansado, es caer en un pesimismo y en un negativismo donde ya llego a las manos caídas de cualquier cosa que yo haga no va a cambiar el destino y no va a cambiar lo que está pasando con mi familiar. Cuando una persona está en el síndrome de desgaste del cuidador, me gustaría decir que la solución más sencilla es, hombre, la obviedad de descansar. Y quiero meter un poquito el concepto de que el desgaste, síndrome de desgaste de burnout, no solo pasa cuidando a los enfermos neurodegenerativos, pasa en otras áreas de la medicina, en los cuidados de pacientes con cáncer o pacientes terminales, por ejemplo, y en otras áreas de nuestra sociedad, piensen en los bomberos, en los policías, en los maestros, en los doctores y enfermeras que hacen guardias. La respuesta no está solamente poniéndolos a descansar, sino, y sé que cuesta trabajo por eso es algo que muchas veces tenemos que guiar los profesionales, encontrar un correcto equilibrio entre mi sacrificio y mi disfrute. Esa es la verdadera medicina en el síndrome de desgaste.

44:01
Edilberto Peña de León. Cómo tengo que ser sabio para alimentar mis momentos de sentirme bien, de gozar, identificar los hobbies, mis acompañamientos, lo que me hace sentir rico, sentir bonito, para que eso haga un correcto contrapeso contra los malos momentos, las noches de desvelo, los sacrificios, mi desgaste físico que tengo que llevar como cuidador de un paciente de lo que estamos hablando o de estas áreas de la sociedad que les estoy describiendo, que también tenemos que favorecer que se aprendan a cuidar. Entonces el autocuidado y aquí es un momento correcto para hablar del autocuidado del cerebro y responsabilizarnos como personas que somos factores y entes comprometidos y así tenemos que hacerlo para cuidar a mi cerebro. No podemos aventarle esa responsabilidad ni a las sociedades ni a los sistemas de salud. Nosotros tenemos una responsabilidad activa en cuidar nuestro cerebro.

45:16
Osiris. Hola, ¿qué tal? Soy Osiris Delgado, también estudiante de psicología social y me interesa el tema del miedo. ¿Cuándo es síntoma de un cerebro sano que nos protege y cuando el pesimismo puede ser patológico?

45:27
Edilberto Peña de León. Sí, y aquí se abre la discusión para un concepto filosófico de las neurociencias. Lo tradicional es que nosotros pensemos que nuestro cerebro está diseñado para pensar bonito. Entonces, como decía la canción de Juan Gabriel: salgo por mi ventana y veo al señor sol. Eso sería lo bonito, lo correcto, lo que debería pasar todos los días. Y contrario y muy contrario a eso, nuestro cerebro está preparado de default, de forma automática, para pensar en negativo. Mi cerebro evolutivamente para que yo no muera, para que aprenda de las cosas malas, para que mi función número uno sea sobrevivir, tengo obligatoriamente que pensar en negativo, tengo que pensar mal en las cosas que van a salir incorrectas en el día. Y aquí es donde un cerebro con esfuerzo para pensar en positivo representa un cambio importante que tenemos que entrenar y hacer todos los días. Si se fijan como lo que quiero dejar muy claro es que no pensamos bonito en automático. Mi trabajo, mi entrenamiento, mi correcto autocuidado en salud mental es entrenarme y comprometerme todos los días en cómo le hago para pensar en positivo. No es anormal pensar pesimista, pero cómo identifico mis pensamientos pesimistas y los puedo dejar a un lado. Y es por eso que en el mundo actual sería impensable y sería una irresponsabilidad como entes de personas que queremos estar sanos el no aprender a hacer mindfulness o un ratito chiquito de meditación porque es la medicina correcta para esto, me gustaría mandarte una pastilla para frenar el pesimismo y seríamos todos muy felices y yo millonario. Pero, ese tema es donde aprendo a tener atención plena, que es la traducción correcta del mindfulness. Aprendo a estar en el aquí y en el ahora, reconocer mis dificultades en este momento. ¿Qué puedo hacer? ¿Qué soy responsable de hacer para que eso esté mejor? y, ¿qué es incierto? No puedo cambiar y tengo que tolerar ese nivel de incertidumbre que no es sencillo. Frenar la anticipación, que es uno de los peores venenos, a veces creemos que somos más efectivos mientras más multitasking hacemos y más anticipación tenemos de lo que puede venir y frenar los pensamientos de culpa y de remordimiento sobre el pasado. Ese ejercicio, entrenamiento de todos los días, esa es la meditación y ese es el mindfulness. Si se quieren regalar una medicina para la salud mental aprendan a meditar todos los días porque van a aprender a pensar en positivo que es un esfuerzo y a frenar lo negativo que es lo natural.

48:57
Paloma. Hola mucho gusto, soy Paloma Nolasco. Tú en tu podcast has mencionado que el estrés es bueno. Yo quisiera saber hasta qué punto es bueno y si hay tipos de estrés.

49:05
Edilberto Peña de León. Sí, hay dos tipos principales de estrés y hasta le pusieron nombres al respecto. Uno se llama eustrés, que es el estrés correcto, necesario, el acelere que necesitamos todos los días para ser cumplidos, llegar a tiempo, para hacerle caso a la alarma, para cumplir los pendientes que tengo, para dar el extra, si tengo una situación extraordinaria en ese sentido. Y el estrés malo, que es prácticamente de donde viene la palabra estrés, que es el exagerado, el que no es proporcional a lo que está pasando, el que a veces me llega sin estímulo y aunque no esté pasando algo muy importante ahorita, me estoy adelantando, ahora que platicábamos de la anticipación, y estoy previendo lo que va a pasar. Esa desproporción que a veces hace que tenga síntomas físicos relacionados al estrés o a la ansiedad y que termina en lugar de sacarme lo bueno de mí para dar mis mejores capacidades, mecanismos de defensa, capacidades de afrontamiento y tener éxito, sacar los mejores rasgos de mi personalidad, me termina paralizando, me quedo freezeado, no me puedo mover, no pienso, no resuelvo, no ejecuto y termino sufriendo de ese estrés malo. Entonces sí, nosotros tenemos que romper un estigma primero, que no existe la vida sin estrés porque queremos esta cosa idílica de un nirvana donde ahora voy a esforzarme demasiado todos los días en la escuela y en el trabajo, que un día voy a tener una tremenda recompensa y voy a vivir en la playa y tomando mojitos todos los días, eso no pasa. Lo correcto es que yo me convierta en un buen administrador de mi estrés. Sí necesito estrés, sí la vida tiene estrés y tengo que aprovechar ese estrés para hacerlo bien, para que mi cuerpo no sufra, me encanta romperles burbujas a mis pacientes que hacen unos constructos enormes complicados de el patrón que ellos han seguido toda la vida para estar aquí. ¿Y qué vas a hacer para ahora adelante? Es que el patrón me incapacita, doctor. Yo siempre he tenido relaciones tempestivas y malas, entonces qué voy a tener, otra relación mala en la vida. ¿Cuál es tu responsabilidad sobre de eso? Lo malo va a pasar, va a ser feo, se va a sentir mal, lo voy a sufrir. Pero viene esta magnífica palabra que nos cuesta mucho trabajo entenderla al 100% que se llama resiliencia.

52:20
Edilberto Peña de León. Para las situaciones inadecuadas de la vida vienen todos, todos mis mecanismos de afrontamiento voy a crecer y si me va muy bien y lo hago de manera correcta, voy a terminar siendo una mejor persona en calidad y en recursos que como empecé las dificultades. Y enlazándolo con la salud mental, a mí me gusta pasar este mensaje a las personas de que si se atienden adecuadamente un tema de salud mental van a terminar siendo mejores personas que como empezaron antes de empezarla a sufrir. Y eso de repente es contratetico y sacude la cabeza. Pero eso es crecimiento. Entonces estas son las recomendaciones muy dirigidas para manejar correctamente el estrés.

53:21
Diana. Hola Edilberto, para mí es un placer estar aquí. Soy Diana, y me gustaría saber ¿qué es lo que pasa con nuestro cerebro cuando no recordamos lo que soñamos?

53:30
Edilberto Peña de León. Sí, es un tema bien interesante porque incluso abre el tema de la evolución de la psiquiatría. A las personas, pues han oído hablar de Sigmund Freud, pero luego les brinca la ceja cuando se enteran que Freud no era psiquiatra, porque no había psiquiatras. Freud era neurólogo y entonces Freud fue a un seminario de Jean-Martin Charcot a la Salpêtrière en París, y se sorprendió del estudio neurológico de la histeria, como algunas mujeres cuando tenían, en aquel entonces finales de los 1800’s, eventos extraordinariamente estresantes, se desconectaba y se desmayaban. Y entonces tenían que encontrar el vínculo neurológico de que pasara eso. De ahí empezaron los estudios de Freud, que llegó a un método de tratamiento y de diagnóstico del cerebro, que es el psicoanálisis, y lo hizo a través de dos mecanismos fundamentales que era las asociaciones libres, cuando estamos en un tiempo ahí en terapia y no me está viendo mi terapeuta, por eso los divanes, y las interpretaciones de los sueños, todo un territorio maravilloso, escabroso, donde nos podemos perder años y años tratando de interpretar esto. Bueno, les voy a romper un poquito el globo, porque en la neurología nuestros sueños no son tan simbólicos como parecerían en la interpretación de los sueños. ¿Por qué? Porque como veíamos hace rato en la función del dormir, nuestro cerebro tiene que procesar experiencias que pasaron durante el día. Ese es la primera parte del contenido de nuestros sueños que tiene que ver con lo que acaba de pasar. Pero encima, las partes de nuestro cerebro que se van descansando, despolarizando y regresando a su funcionamiento eléctrico normal, entre ellas también están las de las memorias pasadas. Y entonces viene una combinación bien interesante, donde lo último que pasó cuando me dormí, lo que marcó a mi día y lo que aleatoriamente se alborotó de mi hipocampo, que es el sitio que tiene que ver con las memorias y se termina de hacer una gelatina extraña que en la fase de movimientos oculares rápidos se destapa y hace que mi cerebro haga todas estas chispas en las interconexiones eléctricas para poderse conectar correctamente al día siguiente. Entonces poco romántico en el tema de la neurología lo que pasa ahí con mis sueños. Y viene un corte abrupto al momento del despertar, donde inmediatamente regreso a tener un contacto con la realidad, con mis órganos de los sentidos y con lo que está pasando. Por eso esta entrada rápida de la información que tengo relacionada con mis memorias y qué tengo que hacer en el siguiente momento, desplaza en importancia lo que venía pasando en el sueño y se cierra, por eso tenemos unos cuantos segundos para correr a nuestra libreta en el buró y anotar nuestros sueños, porque se cierra esa frontera y perdemos el recuerdo de los sueños hasta la siguiente noche. Y sí era muy importante pues igual y lo repetiré una que otra vez como uno de los sueños más repetidos es estar en la escuela de nuevo y ser un burro y que los demás se burlen de mí, que es uno de los sueños estadísticamente más repetidos.

57:30
Edilberto Peña de León. Entonces, saber que existe toda esta fisiología de los sueños, esta importancia del sueño como fenómeno de las ensoñaciones en la neurología y que existe además, como mencionábamos dentro del psicoanálisis, la interpretación de los sueños que en base a sistemáticamente llevar el control de esto, puedo acceder a tus memorias importantes que están en tu inconsciente, a factores relevantes que van pasando en tu día y así poder hacer un mejor trabajo en psicoterapia. Se fijan como se une la neurología y la psiquiatría, porque Freud, un neurólogo, terminó siendo psiquiatra. El trabajo es combinado.

58:22
Fernando. Hola, un gusto. Soy Fernando Martínez Alvarado, estudiante de Psicología Social. ¿Hasta qué punto nos obsesionamos con una vida saludable? ¿Esto puede generar enfermedades?

58:38
Edilberto Peña de León. Sí, y voy a apelar un poquito a hace un rato que platicaba yo del estigma y el sobreestigma y de la mente que está preparada para pensar en negativo y cómo la entrenamos para pensar en positivo. Una mala consecuencia y llevar hacia el extremo el pensar en negativo es algo que por ahí seguro conocen como una enfermedad y hay obras de teatro que se llama trastorno obsesivo compulsivo. Cómo un pensamiento se puede convertir en tan intenso que gobierna mi vida, se mete todo el tiempo en mi cabeza, no lo puedo frenar, no lo puedo controlar. No importa que sea falso o que sea real, puede estar basado en la lógica. Decías conductas saludables, hombre, mientras coma menos carne, duerma maravilloso, haga ejercicio todos los días, no fume, no me lleve con personas tóxicas, voy a estar mucho mejor. Y cómo estos pensamientos que me gobiernan la cabeza se pueden a veces vacunar con conductas compulsivas, que esas son las compulsiones, conductas mágicas, que me sirven para descargar esos pensamientos en el trastorno obsesivo compulsivo pues como pegando un brinquito para atrás, me borro un pensamiento malo sobre mi familia, o cómo lavándome 35 veces las manos al día con cloro y con alcohol, voy a matar a todas las bacterias que pueden estar en el medio ambiente. Así nos ha pasado como sociedad cuando empezamos a hablar de correctos hábitos de salud. Hay un grupo de personas que, como parte de cómo funciona su salud mental, llegan a obsesionarse en estos pensamientos que son reales, lógicos, fundamentados en la ciencia, pero se convierten en pensamientos obsesivos y eso hace que modifiquemos conductas, conductas que en algunos momentos me pueden llevar a situaciones que contrariamente ya no son sanas por ser tan inadecuadas, tan repetitivas, que ya rebasan esa lógica inicial que estábamos presentando. De ahí es que se presenta, por ejemplo, la vigorexia, donde pues sí, es muy bueno hacer ejercicio y es muy bueno hacer masa muscular, pero no es bueno hacerlo demasiados días donde ya no dejo descansar a mi músculo, donde empiezo a romper demasiadas fibras musculares y donde empiezo a enfermarme, se me tapa el riñón porque hay mucha proteína de músculo que se llama mioglobina navegando en mi torrente sanguíneo y empiezo a pasármelo mal. Estos trastornos de la conducta alimentaria, donde más allá de ser vegetariano, de ser vegano, caigo en problemas médicos porque no como ciertas proteínas o ciertas vitaminas, no estabilizo mi manera de comer y entonces empiezo y no es raro que vengan al consultorio por las consecuencias, algunos trastornos en memoria, en atención, en concentración, en sueño, en trastornos del estado de ánimo secundarios a que modifiqué mis hormonas, mi funcionamiento de los recubrimientos neuronales y ya tengo patologías derivadas de lo mal que estoy comiendo por pensar primariamente en una conducta sana. Aquí tenemos que apelar al justo medio y al equilibrio. Hay que comer bien, pero si es cumpleaños y hay un pastel, pues vamos a darnos el pastel y vamos a pasarlo bien.

01:02:56
Edilberto Peña de León. Vamos a disfrutar el pastel que me estoy dando. Hay que hacer ejercicio, pero este fin de semana quiero levantarme un poquito más tarde y descansar. Voy a disfrutarlo aquí y ahora y lo voy a pasar bien. Hay que acostarse temprano, hay que dormir buen número de horas, pero hoy es una fiesta de un amigo y me voy a desvelar, mañana tengo que ir a trabajar temprano, pero vale la pena ese sacrificio y lo voy a disfrutar y lo voy a pasar bien. Entonces algo que hay que sembrar en el tema de la salud mental es que no quiero a las personas que niegan a la salud mental, pero tampoco quiero a los que todo el tiempo están pensando en la salud mental. Tenemos que tener este equilibrio de vivir, de sentir, de estar aquí y ahora, de contactar con los demás, no se les olvide esta cognición social que es necesaria para un correcto desarrollo, y de ser responsables de pasarlo lo mejor posible en cada momento. Esto no quiere decir no vayan a trabajar, esto quiere decir en el rato que estén trabajando, sean responsables de disfrutar ese momento. Ese es el compromiso que quiero que se lleven a casa. Bueno, ya cerrando un poco el tema que tratamos hoy de la salud mental, el cerebro y nuestra vida cotidiana, sí les quiero recalcar un punto que si se van con ese a casa, yo me voy feliz hoy a dormir hoy en la noche. Que es, olvidémonos de esta separación romántica entre el alma, el espíritu, la mente y el cuerpo mundano. Nuestra salud mental está integrada de todo eso. No tenemos depresiones exógenas, es que yo no necesito al experto porque yo estoy deprimido porque me tronó la novia y porque los maestros en la escuela son malísimos y porque las noticias de el mundo se va a acabar y los iceberg se están deshaciendo y entonces pa’ qué vivo, pa’ qué pienso en casarme o en tener hijos si el mundo se va a acabar. Tengo, todo está puesto en la culpa allá afuera. O depresiones endógenas que así les decían, pues yo tengo todo, tengo la vida resuelta, debería de dar gracias, de que tengo excelente familia, hijos, me va buenísimo en el trabajo, pero no me siento realizado, entonces yo creo que mis neurotransmisores están descompuestos. Ni uno es cierto ni el otro es cierto, los dos son ciertos de manera combinada y de manera mixta.

01:06:03
Edilberto Peña de León. Nuestro aparato mental, nuestra mente, nuestro sistema mental, nuestra salud mental, es la combinación de mis partes filosóficas, emocionales, mi convivencia con el medio ambiente y lo que tengo de material para estar conviviendo. Si una novia o novio narcisista o tóxico me trata muy mal, pone en esfuerzo a mis neurotransmisores para poder superar esa dificultad. Si tengo grandes problemas en mi trabajo, eso exige mis mejores mecanismos neuronales y circuitos para dar las mejores respuestas. Entonces no hay endógeno, no hay exógeno, somos un solo ente cerebral ya bastante complicado, ya les platiqué de la gran cantidad de circuitos y el conectoma, entonces cuiden a ese órgano donde vive todo esto que es el cerebro y el cuidado lo hemos mencionado parte por tener una correcta salud física y trabajar este órgano que no se trabaja mágicamente y hay que entrenarlo todos los días con conocimiento, con psicoeducación, con ejercicio intelectual cognitivo y con el mindfulness y la meditación. Entonces, los quiero comprometer a todos ustedes a que cuidemos a nuestro cerebro como el verdadero órgano de nuestras emociones, nuestros sentimientos y nuestras conductas. Muchas gracias por haber venido.