28:24
Camila Jaber. Lo más poderoso de una inmersión creo que es este cambio en nuestra percepción del tiempo también. Creo que porque estás aguantando la respiración, porque estás con todos estos elementos, puedes sentir que la inmersión tiene esta cualidad de sentirse infinita en ese pequeño instante. Pero también es la inmensidad entre la última respiración que tomaste y la siguiente. Creo que esta idea de que el tiempo es relativo, en estos buceos es cuando más conciencia tomo de esto y creo que si logro apagar la mente, si logro entrar en este estado meditativo las sensaciones son muy parecidas a una meditación profunda en donde el agua te está como acompañando. Y por otro lado creo que te invita a hacer como esta reflexión de acercarte a algo muy profundo en ti misma, al tener que estar tan en contacto con lo que sucede en tu cuerpo, en tu mente, te acerca mucho a partes de ti que no conocías. Te muestra tus miedos o como tus inseguridades a fallar, al fracaso, por ejemplo, y también te enfrenta mucho a tu ego. Creo que te obliga a preguntarte por qué estás haciendo esto, por qué quieres bajar a esa profundidad, es por el triunfo, es por el oro. Yo buceo por la vida, por la libertad, por que veamos el agua, la agua, como me gusta decirle, como este elemento que tiene un valor muy especial, no solamente como un recurso que necesitamos todos los días, que consumimos, porque siento que caemos en que el agua se vuelve de consumo, la industria necesita agua, todos consumimos aguas todos los días, pero para mí, en mi trabajo es muy importante que le demos el valor al agua por lo que nos hace sentir y por lo que despierta en nosotros y nosotras, por lo que nos enseña también y por esta paz que todas sentimos cuando vemos un horizonte o cuando nos damos un regaderazo de agua fría. Creo que darle ese valor es la clave para que podamos preservar este líquido sagrado de la que nuestra vida depende. Y buceo como para honrar o como para celebrar también este ciclo hidrológico que es tan poderoso que tiene un sistema tan maravilloso, para mí, yo creo que es maravilloso y hasta creo que se me rompe un poco la voz, en donde los árboles emanan este vapor que cae en las nubes, que después se vuelve agua y en los cenotes se filtra y luego vuelve a continuar y es un ciclo que lleva desde la formación de la tierra así, pero en algún punto el ciclo hidrológico llega a los humanos y se rompe y se contamina. Por eso, una parte y también una de mis más grandes motivaciones y una de las razones por las que me tardé tanto en hacer apnea en alberca a nivel competitivo es por los cientos de delfines que viven en cautiverio en el país, me es muy difícil cuando hago apnea en una alberca, cuando estoy haciendo distancia, ir y venir, que estoy ahí porque tengo que estar, porque es parte de mi entrenamiento, pero me puedo ir y después llegar al mar y después llegar a la profundidad y después vivir la inmensidad que tiene el mar. Pero años atrás no podía entrar a una alberca a entrenar sin pensar en los delfines que están dando vueltas en albercas de concreto en todo el país por toda su vida y que la evolución los llevó a que puedan nadar cientos de kilómetros en mar, bucear a 100 metros de profundidad, a 80 metros de profundidad, como yo he podido entrenar y que tengan que estar en albercas de dos metros de profundidad. Y entraba a la alberca y si una alberca tenía, eso es algo más específico, pero tenía una bomba de agua prendida y yo en lo que estaba intentando entrenar escuchaba la bomba de agua y me molestaba, o sea como que sentía que no podía dar mi todo en el entrenamiento, no podía imaginarme por lo que ellos pasan, que es un sentido que tienen muchísimo más desarrollado que todos nosotros por la ecolocalización. Y sí, creo que ahí está mi fuente inagotable de motivación, porque es algo que creo que debe, que debemos observar, y tenemos que cambiar y tiene que acabar también.