El perdón no es para el otro, es para ti
Silvia Olmedo
El perdón no es para el otro, es para ti
Silvia Olmedo
Psicóloga
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Silvia Olmedo Psicóloga
Silvia Olmedo
La psicóloga Silvia Olmedo explica la importancia del perdón para sanar heridas emocionales y evitar el resentimiento.
Transcripción
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Silvia Olmedo. Me llamo Silvia Olmedo. Y muchos de ustedes ya a lo mejor están en los 40, o son millennials o son muy jovencito. Pero muchos de ustedes me conocieron cuando eran adolescentes, ¿verdad? Soy psicóloga por la Universidad Autónoma de Madrid y para mí eso es un orgullo porque es una universidad pública. Ustedes me conocen de la televisión hace más de 20 años, de la radio, he escrito libros. también soy sexóloga y estudié psicología forense. Y aunque a los psicólogos que yo admiro de verdad, a los que yo admiro de verdad, son los psicólogos clínicos, aquellos que están todos los días con el paciente y a los psiquiatras, yo decidí dedicarme a algo que también veo fascinante, que me encanta, que es la divulgación, la promoción de la salud y la educación. Porque claro, los psicólogos que nos dedicamos a la divulgación, yo sé que esto queda mal decirlo por mi parte se van a enfadar conmigo, pero en el fondo somos sofriteros, hacemos sofritos. Los que tienen el verdadero valor son los psicólogos que se dedican a la investigación, los psicólogos que se dedican a tratar pacientes. Esos para mí tienen el verdadero valor, porque son perseverantes, porque le ponen toda la energía en esa persona, porque están ahí tomando la llamada cuando las personas les necesita. Y mi labor es más conseguir que aquellos aspectos que son importantes para mí, lleguen a ustedes y que ustedes adquieran la motivación y las herramientas para que adquiriendo esas herramientas consigan unos cambios. Porque mi objetivo toda mi vida es comunicar la pasión y lo que es importante para mí en términos de salud. Entonces pasé de hablar de sexualidad y hubo una época que yo decía, me decían Silvia, la sexóloga, digo, ah, no me has llamado psicóloga, dime cómo me recuerdas y te diré en qué piensas. Para no decirle, ya, también soy psicóloga. Y luego hubo un área que a mí me pareció extraordinaria, que era la toxicidad emocional. Ese concepto tan importante que para mí quería hablar, escribí un libro y aprendí, empecé a hablar hace muchísimos años, cuando nadie hablaba de relaciones tóxicas. Ahora hasta el grupo firme lo habla ¿no? Tiene una canción de la tóxica, ¿verdad?
03:04
Silvia Olmedo. Cuando nadie hablaba, yo ya hablaba de relaciones tóxicas. Y ahora viene otra parte de mi vida en el que estoy clavadísima en un concepto que es: ¿y si la tóxica soy yo? Muchas gracias.
03:33
Ruth. Hola Silvia, mi nombre es Ruth y la verdad es que es una maravilla poder estar en esta plática contigo y justamente quisiera preguntarte. Hablabas sobre este tema de la toxicidad y bueno actualmente pareciera que todo es tóxico últimamente y me gustaría que pudieras tal vez aclararnos qué es realmente la toxicidad emocional, o sea, para identificarla y no estar cayendo en que todo es tóxico, ¿no?
04:00
Silvia Olmedo. Muchas gracias Ruth y esta pregunta es muy importante porque siempre cuando se habla de algo es ¿de qué estamos hablando? Entonces algo es tóxico cuando nos produce un daño y normalmente ese daño, normalmente, es gradual, no lo vemos venir y poco a poco se va acumulando en nosotros hasta que llega un momento que nos genera una palabra muy importante que se llama: daño. Vamos a romper con dos paradigmas muy importantes. El dolor no siempre es malo. Que la gente nos duela o nos produzca dolor no siempre es malo. Y el placer no siempre es bueno. Aquí la clave es distinguir entre dolor y daño. Cuando algo nos llega a hacer daño, cuando tiene una repercusiones negativas en tu futuro, en tu salud, en tu forma de ver las relaciones, ahí hay una toxicidad emocional. ¿Y qué nos puede causar una toxicidad emocional? Desde un ambiente, desde un círculo de amigos hasta un trabajo, hasta cómo hemos sido educados, cómo hemos sido educados, heredamos las ideas tóxicas. Los psicólogos a las ideas tóxicas tenemos una idea muy cool que se llama idea limitante y una idea limitante simplemente es una idea que tú no cuestionas y que rige tu vida. Y hay muchas de nosotros que por tener ideas erróneas sobre la maternidad, sobre la pareja, sobre lo que es un buen trabajo, sobre lo que es el éxito, solo tener unas ideas limitantes nos pueden hacer muchísimo daño tóxico. Hablamos de la toxicidad emocional y de repente vemos al otro. ¿Y cómo podemos saber si somos personas tóxicas? Pues yo creo que esto implica mucho la reflexión de decir a ver, de todo lo que a mí me ha pasado en la vida, cuánto es responsabilidad mía y cuánto es del otro. Entonces yo cuando alguien, sobre todo en los aviones, es algo rarísimo, es como es, ahí te confiesas, conoces a un perfecto desconocido y de repente te ves después de media hora contándole tu vida. Y entonces a mí lo que me gusta de esas ideas de perfectos desconocidos es que normalmente esa persona no lo vas a volver a ver. Entonces te cuenta la narrativa que ellos tienen de la vida. Y es curioso, porque hay gente que tiene esas narrativas de mi madre fue tal, luego me tocó mi novio tal.
07:18
Silvia Olmedo. Luego tuve una profesora que me dijo esto, que ta ta ta ta y dices, bueno hasta qué punto esa persona no es la tóxica. Y saben, a mí más que hablar de relaciones tóxicas, me gusta hablar sobre todo de relaciones dañinas. Pero hay algo que primero tenemos que entender, es que cuando una persona se cree tóxica, a lo mejor no es tóxica, a lo mejor está en el entorno equivocado. Hay que entender que la infancia juega un papel importantísimo en la toxicidad emocional, importantísimo. Y hay algo que yo quiero que tengamos en cuenta No podemos juzgar a las personas del pasado en las circunstancias actuales. Repítanselo, no podemos juzgar a las personas del pasado con las circunstancias actuales. Y les digo algo, la gran mayoría de nosotros, si estuviéramos en el pasado con los mismos recursos que tuvieron esos seres queridos, hubiéramos repetido el patrón, con la diferencia en que la sociedad actual tenemos tantísima información que sí es posible cambiar más rápido, si uno quiere. El problema que ahora tenemos es un exceso de validación de lo que nos pasa. O sea, si tú tienes un problema, vas a ir a la internet y vas a buscar, por qué no me siento bonita a los 40 años y te van a decir es que claro, no te sientes bonita a los 40 años porque ya te salen arrugas. ¿Entonces, qué pasa? Al final esta sociedad lo que busca, sobre todo porque estamos hablando en términos digitales, es la validación constante. Entonces es difícil romper el patrón. Muchas gracias.
09:42
Yael. Mucho gusto estar aquí Silvia. Mi nombre es Yael Meza. Retomando un poquito lo que comentas de pues los ambientes tóxicos en una edad temprana. ¿Cómo consideras tú que los traumas generados en esta edad temprana pueden afectar en cómo nos relacionamos y cómo interactuamos con las personas ya en una edad ya más adulta?
10:06
Silvia Olmedo. Yael muchas gracias. A ver, primero hay que entender. Se acuerdan que hablábamos de definir, ¿no? ¿Qué es un trauma? Porque mucha gente piensa qué acontecimientos dolorosos que le ayudaron a crecer es un trauma. Eso no es un trauma. Normalmente, casi todos tenemos varios duelos en la vida. Si lo superamos de una manera adecuada, pues ha dolido, el duelo duele, pero adquirimos habilidades y nos sentimos más preparados para afrontar los retos que nos da la vida. Pero un trauma es un acontecimiento que nos pasa, puede ser en la infancia o puede ser más adelante, que nos deja una cicatriz dolorosa y que nos distorsiona nuestra manera de ver el futuro. Un trauma es como si tuviéramos unos lentes negros que al final van a filtrar la manera de ver nuestra realidad. Si yo soy una persona que he sufrido un abuso, ¿qué me va a pasar? Que me va a quedar un trauma si no recibo la terapia apropiada. Que cada hombre que se acerque a mí ¿cómo lo voy a ver? Como un depredador. Eso es un trauma. Entonces, algo que tenemos que entender en la infancia es que la infancia para mí es como las patitas de esta mesa. Y uno de los aspectos de la infancia más importante, yo sé que se lo tienen muy trillado, pero quiero repetirlo, que es el vínculo que generas con aquellas personas muy cercanas a ti cuando eres niño, estoy hablando del padre, la madre o los abuelos. Esa palabra se llama apego y el vínculo que generas en tu infancia es el que tú aprendes y es el que reproduces el resto de tu vida con tus parejas, tus amigos, en el trabajo. Pero aquí hay algo bien interesante, porque hubo un psiquiatra, creo que se llama Harris Harlow, un psiquiatra extraordinario en 1950, que decidió hacer una investigación interesantísima. Ponían una monita metálica, pero con una mamila. En España le llamamos biberón, o sea y con leche. Y luego ponían una monita, una macaca que era de felpa. ¿A dónde iba el macaco chiquitín, el recién nacido? A la felpa. ¿Pero saben por qué? Porque ir a la monita que le daba de comer garantizaba su vida un día, pero era la de felpa lo que le estaba garantizando son dos cosas, protección, que esto era muy importante, seguridad y cariño, que eran las herramientas que necesitan muchos mamíferos para aprender del medio ambiente.
13:36
Silvia Olmedo. Entonces, el vínculo más importante era ese. Y esto, imagínense, les voy a dar una vuelta de tuerca. Ese macaco que además llamaba a su mamá de felpa, si esa mamá de felpa a los meses, de repente hacían que echara agua para que hiciera daño al macaquito o la asustara al macaquito, sabe lo que hacía siempre el macaquito? Volvía. Entonces, ¿qué pasa? Si nosotros desarrollamos un vínculo seguro con la gente, con nuestro papá, nuestra mamá, nuestros abuelos aprendemos que cuando necesitamos comer nos van a dar comer, nos van a dar comida. Aprendemos que si intentamos hacer las cosas, intentamos buscar algo y nos perdemos nuestra mamá nos encuentra. Que si intentamos golpear algo con una piedra podemos hacernos un poquito de daño, pero nuestra mamá no nos va a dejar golpearnos con la cabeza. Entonces, cuando tú tienes un vínculo seguro de apego, ¿qué pasa? Estás preparado para aprender. Estás preparado para amar sanamente y recíprocamente porque cuando tu mamá lo necesitas te dice te quiero, pero cuando no lo haces bien también te va a decir no, pero no se va a poner como una loca contigo o ser cruel. Entonces, ¿qué pasa? Si tú en tu infancia has tenido un apego seguro, la probabilidad de que las relaciones que tú establezcas en el futuro van a ser mucho más sanas y más sencillas. ¿Por qué digo esto? Porque yo todo lo que analizo en mi vida es a través de lo que es relevante para la otra persona. Siempre intento ver de dónde viene antes de juzgar. Pero qué pasa si has estado en una familia en que, por ejemplo, esos padres aman a sus hijos, pero la manera de amar a sus hijos es asegurar que les llega comida, que les pagas la mejor educación, que les das todo lo que necesitan. ¿Para qué? Para sobrevivir materialmente y que cada vez que ese niño o esa niña demuestra tristeza, una necesidad de afecto, los padres para hacerla fuerte o fuerte al niño o porque no tienen tiempo, la ignoran. ¿Qué piensa esa persona? Estoy sola, tengo que hacer las cosas por mi misma y tengo que aprender a resolverlo yo todo sola y obviamente que no puedo demostrar que necesito cariño. ¿Pero lo necesitas? Sí. Ese tipo de apego es el apego evitativo. Tanto el apego evitativo como el que voy a hablar ahora son apegos que todos tenemos un poquitito. O sea, no pasa nada, es como una pizquita de sal. Tampoco hay que hacer dramas, aquí no estamos hablando de trauma. Pero hay que ser conscientes, hay que ser conscientes, porque si yo soy una persona que toda la vida cuando hablo con alguien digo oye, pues que si quieres venir a mi conferencia, ven.
16:59
Silvia Olmedo. Pero si no quieres no vengas. Obviamente, es un apego evitativo, en vez de decir oye, me encantaría que vinieras a mi conferencia. Es difícil, ¿no? Entonces, cuando uno se da cuenta de esos patrones ¿qué puede hacer? Cambiarlos. Esta es la belleza. El ser consciente nos hace ver que podemos ser capaz de cambiar a cualquier edad. ¿Qué pasa con el apego ansioso? Es aquella persona que ha vivido con una persona en el que desaparece físicamente. O sea, sienten la típica persona que su papá se les olvidaba ir a buscarles al colegio o era la niña del cumpleaños y de repente, ¿y tus papás dónde están Pablito o Pablita? Ah, pues no sé. Entonces, ¿qué te pasa? Que generas una ansiedad mayor ante el abandono. ¿Y qué vas a buscar normalmente? El que no te abandone. Son aquellas personas que tienen ese sentimiento siempre de que les van a dejar, de que no son suficiente. Entonces imagínate que se junta un apego evitativo con un apego ansioso, se juntaron el hambre con las ganas de comer. Pero bueno, ese tipo de apegos, la realidad es que es con voluntad, con voluntad. Y los psicólogos trabajamos con el músculo más difícil del mundo, que es la voluntad. Con voluntad, que es un músculo que tiene que salir de nosotros porque no existe, se puede hacer y con consciencia. Pero luego hay un tipo de apego que le llaman el apego desorganizado. Tanto el apego evitativo, ansioso como el desorganizado son apegos inseguros, pero ya les digo, a mí el que me preocupa sobre todo es el desorganizado, que son aquellas personas que les ha tocado vivir con gente pues que están enfermas o personas, o le han vivido un entorno, les voy a hablar bien claro, de abuso. Esas personas necesitan de mucha terapia porque qué pasa. A mí me ha tocado ver a gente y de repente, pues eres bueno, bueno, linda con ellos y de repente se enganchan a ti y están todo el día llamándote y todo. Y un día no les llamas y entonces no solo se enfadan contigo, sino que te empiezan a decir que eres un monstruo y luego vuelven a ti. Luego regresan y dices hay algo, yo sé que hay un cortocircuito. Yo siempre digo y les digo mucha gente que ha vivido verdaderos traumas en la infancia con sus padres y han tenido un apego inseguro también pueden salir de ello. Es mucha terapia, mucha voluntad. Si no lo hacen así, es muy difícil salir de ello. Recuerden, las personas debemos de dejar huella, no cicatrices.
20:10
Silvia Olmedo. Si ustedes creen que al salir de aquí han dejado una cicatriz a alguien, están a tiempo. Muchas gracias.
20:28
Belém. Hola, Silvia. Es un placer estar aquí. Mi nombre es Belém Girón y me gustaría saber cómo podemos iniciar a poner límites en nuestras relaciones personales.
20:39
Silvia Olmedo. Lo primero que tenemos que entender es, estamos poniendo un límite o un muro. ¿Y ese muro te está ayudando para defenderte o te está aislando? Entonces, cuando esa amiga o ese amigo te dice hay que ponerle límites. ¿Qué es poner límites? Mira, para mí es dibujar la raya. Yo soy muy visual y para mí hay una raya que la gente no debe cruzar, que es la raya a mi ser más propio, a mi ser, a mi intimidad, a mi casa emocional. Igual que si alguien entra en mi casa y se va directo a mi habitación no lo tolero, la verdad. Le digo oye, perdón, esta es mi casa. Te sientas en la salita. ¿Te gusta? Sí. También tenemos que hacer eso con las personas. Pero el problema de los límites es que normalmente los ponemos cuando no los hemos establecido. O sea, los límites tienen que ser unas reglas no definidas, pero claras sobre qué cosas puedes hacer o no puedes hacer. ¿Entonces, qué pasa? Hay unos límites que son los límites de la educación. Por ejemplo, ahora la gente no tiene ni etiqueta. De repente alguien te manda un mensaje a las 3 de la mañana. Entonces, si tú le contestas, al final lo que estás haciendo es no darte a respetar y no ponerle límites. Entonces están los límites en las redes sociales, están los límites en el trabajo. Hay manera de ponerlos para que no sea un muro. La gran mayoría de la gente que pone muros es porque ya inicialmente no estableció sus límites. Entonces, en una relación de pareja, ¿por qué es importante establecer los límites? Porque tienen que ser unas reglas desde el principio. Si para ti lo natural es mirar mi teléfono y la primera vez que miras mi teléfono, yo no te pongo las reglas, ¿qué va a pasar? Que va a ser algo natural y normal. Entonces siempre, siempre, siempre, alguien va a cruzar cierto límite y tú tienes que tener la capacidad, que esto es importante no de reprochar, sino de informar asertivamente. El problema es que hay dos tipos de límites que son muy difíciles de establecer. Uno, los límites con los padres, porque el problema es que a los padres les vamos quitando los derechos y les vamos poniendo límites y eso duele muchísimo para un padre. O sea, cómo tu hijo que a los nueve te contaba todo y ahora a los 13, o sea, de repente que ya se vuelve adolescente, yo le llamo aborrecencia bendita porque estoy aprendiendo mucho de los aborrecentes, pero para tí es un aborrecente. Yo es la edad que más me gusta porque son los que todavía están, la vida les sorprende.
23:58
Silvia Olmedo. Pero qué pasa cuando tú como madre dices, es que mi hijo me está poniendo unos límites. ¿Qué haces? Reprochar, chantajear, hacer las cosas mal. Es, ¿ya no me quieres? ¿Ya no confías en mí? No, no es que no confíe en ti, pero es que hay cosas que yo ya quiero que solo sean mías. Ya está. Porque ya no te necesito para esa parte de mi vida. Cuando era bebé mamá, estabas, entrabas hasta en el baño, luego mi habitación y ahora ya pues en el salón. Pero eso tienen que ser los límites emocional. ¿Entonces qué nos pasa? Muchas personas que no ponen límites a su madre y a su padre cuando llega la pareja. ¿Qué ha pasado? Que esa madre o ese padre invaden los límites de la pareja. ¿Pero quién es el responsable inicialmente? Yo. Si yo no he sido capaz de ponerle límite a mi madre y decirle mamá, todos los domingos no puedo ir a comer contigo. ¿Por qué? Te quiero muchísimo, pero necesito ir a un concierto. Necesito airearme, necesito salir de mi realidad o necesito viajar y esta vez la Semana Santa no la voy a pasar contigo. ¿Entonces, qué pasa? Desde niños tenemos que aprender a poner límites y aceptar como padres que nuestros hijos nos tienen que poner límites. ¿Pero qué pasa en las relaciones de pareja? En una relación de pareja cuando nosotros nos enamoramos, hay algo que hay que aceptar que no todos elegimos a la pareja. A la de largo plazo sí, pero de la que te enamoras no, hay una atracción física al principio, de repente el te encanta como huele el caballero y está riquísimo. Dices bueno, es que huele delicioso. Pero es que luego ya cuando te metes en la relación íntima es ¡wow! es una experiencia religiosa. Y de repente los químicos que sobran por todas partes hacen que verdaderamente, sobre todo la oxitocina, es que es algo que es casi un imán, es verdad. O sea, a veces dices pero cómo me puedo enamorar yo de ese ingrato. Es que no tiene nada que ver conmigo, que yo soy vegana y a él le gustan los toros. ¿Cómo me ha podido pasar? Porque es una parte, esa fase el enamoramiento es una parte muy química. Entonces elegimos hasta un punto enamorarnos de alguien. Pero lo bueno o lo malo del estado de enamoramiento es que no dura siempre. Y en el estado de enamoramiento tenemos dos situaciones. Una, que magnificamos todo en nuestra pareja, como que deja el calcetín en el suelo, ay qué rico, ay el calcetín, mi niño qué bonito y la otra deja el tanga en la ducha. Ay, qué bonito, dejó el tanga. Y de repente dice cosas que no te gusta. Ay, pero él es así. Lo justificas totalmente. Y claro, pues esa fase química desaparece, pero los límites que has puesto en el estado de enamoramiento son casi nulos. De repente te dice es que ay amor, es que no puedo dejar de verte, queda conmigo todos los días. ¿Y entonces qué pasa?
27:18
Silvia Olmedo. Que cuando ya esa fase de enamoramiento pasa a otra fase de una relación que puede ser tan extraordinaria como la fase de enamoramiento, si no hay tanta pasión, es verdad, pero estás con una persona que aún no habiendo tanta pasión, sabes que te ama por lo que eres, que conoce tus rinconcitos y les gusta más, que tus idiosincrasias raras le parecen fenomenales. Entonces, ¿qué pasa? Llegas a la segunda parte de la relación en el que te dice esa persona, que vistas de una manera, en el que te dice que para ti infidelidad es hablar con un compañero de clase, en el que te dice, y tú lo aceptas o no lo cuestionas, porque ahí hay que decir no estoy contigo. No tienes razón. Yo tengo compañeros de clase que me quiero quedar hasta las 8 de la tarde o perdón, yo te amo muchísimo pero para mí los domingos de fútbol son sagrados, porque además me encuentro con mis amigos y congeniamos y nos llevamos bien. Eso no nos lo dicen al principio el estado de enamoramiento porque te quedas ahí en casa. ¿Y entonces qué pasa? Que cuando ya pintas una relación a largo plazo, ¿qué te pasa? Que ya no hay límites y establecerlos es muy difícil. Por eso la palabra clave siempre, siempre, siempre es establece los límites a tiempo, siempre, en las relaciones, laboralmente, con las amistades, con una persona nueva que llegue a trabajar contigo. Todo, los límites siempre, porque si no, si no los estableces o si alguien los cruza inicialmente, que cuando los cruza inicialmente y te dan una explicación de por qué no cruzarlos, no te importa. Después eso se vuelve un conflicto. Una cosa son los límites y otra cosa es poner un muro con otra persona porque no sabes lidiar con ella. Y ese es un problema porque ya en vez de decir voy a poner un límite, pones un muro y hay relaciones que están hechas para durar muchísimo, que por no cuestionar el, oye, ¿y si ponemos los límites? Sin que nos duela. Y si no contratamos a un psicólogo para que nos ayude a establecer unos acuerdos nuevos sobre la relación. ¿Qué pasa? Déjalo, no te ama lo suficiente. Pone límite y pones un muro y dejas a esa pareja. Y hay mucha gente que cuando tiene un conflicto con alguien no establece un límite, establece un muro y acaban quitándose a gente extraordinaria de su vida. Poner los límites claros, preguntarnos qué nos ha faltado, por qué o qué límite he cruzado yo. Porque ahora digo ¿y si yo soy la tóxica? ¿Y si de repente estoy hablando yo de algo que es la intimidad de esa persona que me lo ha contado una amiga y lo utilizo? Ahora mi pregunta es, ¿he sobrepasado yo los límites?
30:36
Silvia Olmedo. Pues mira, como persona que tenía un poco de apego evitativo, normalmente no, la verdad prefiero irme dignamente y que obviamente estoy deseando que me vayas a buscar, pero yo soy muy digna y no te necesito, tengo que demostrar eso. ¿Pero qué me ha pasado? Que con mi hijo probablemente haya rebasado mis límites. ¿Por qué? Porque mis límites, aunque tuviera una intención positiva que era cuidarlo, pues a lo mejor he invadido un espacio de intimidad que era suyo. Y si yo he escuchado que está hablando con una amiga y he opinado de la amiga, ¿cómo se siente? Me gustaría que cuando lleguen a casa piensen. ¿Qué límites ustedes han traspasado? Y que si no los hubieran traspasado, las cosas hubieran cambiado. Y luego, ¿en qué momento de su vida han establecido un muro que les ha aislado de gente nutritiva? Gracias.
31:56
Rosy. Soy Rosy, qué gusto poder compartir este espacio contigo Silvia, te sigo desde hace mucho tiempo y la verdad es que siempre quise preguntarte esto. Hay una frase tan trillada que en la actualidad nos invade que es cerrar círculos y de la mano creo que para cerrar un círculo debemos perdonar, pero es una palabra tan sencilla de decir y tan complicada. A mí me gustaría que tú nos pudieras hablar un poco más de lo que es el perdón.
32:32
Silvia Olmedo. Gracias, Rosy. Y es que dentro de lo que es la toxicidad emocional y si saber si nosotros somos tóxicos o no lo somos, entra el perdón y hay varios aspectos de los que me gustaría hablar. En general lo apropiado, lo bueno sería perdonar a alguien y sobre todo recibir esa disculpa de esa persona que nos ha hecho daño, eso es lo ideal. Pero eso no quiere decir necesariamente que necesitemos que nos pidan perdón para perdonar. Cuando alguien, sobre todo que queremos, nos pide perdón, en el fondo está haciendo algo muy importante que es validar tu dolor. Y eso en sí tiene un efecto sanador tremendo. Lo segundo que tenemos que entender es que muchas veces las personas no nos piden perdón porque lo están viendo desde su prisma y entonces sienten que aunque el acto fue erróneo, no hizo tanto daño. Entonces sienten que tú estás haciendo el drama. Tenemos que elaborar de tal manera esa necesidad, que nos pidan perdón si lo necesitamos para que la otra persona lo entienda. Vamos a decirle le vamos a crear una narrativa a esa persona, vamos a crearle la historia del daño que tú me hiciste, para que tú me entiendas y sobre todo para que me valides. Recuerden, no hace falta que nos pidan perdón, pero sí está lindo, sobre todo por parte de los padres, de la pareja, de un hijo, es que el perdón es sanador y sobre todo cuando hay perdón de verdad te vuelves a vincular. Y lo que tú dices de cerrar un ciclo, un círculo, es que a veces cuando se perdona lo único que pones es un punto y seguido a una relación y no hace falta cerrar ese ciclo. ¿Entonces, qué es lo más importante dentro de un proceso de perdón? Que la persona reconozca que lo que ha hecho o no hizo, produjo un daño, no dolor, daño, el reconocimiento, porque muchas veces te viene alguien y te dicen pues si quieres que te pida perdón, pues te pido perdón. O lo típico, ya le pedí perdón, ah pues perdón y se va. No, eso no es perdón my darling. No, no, no, de eso nada, monada. ¿Qué es pedir perdón? Es, te pido perdón por eso que yo hice y te causé un daño que te hizo mucho dolor y que tuvo una repercusiones sobre ti, y lo siento muchísimo.
35:35
Silvia Olmedo. Esa es la primera parte y luego la segunda parte es cómo lo voy a intentar reparar. Y a veces, muchas veces, lo único que necesitamos es con tu presencia, con tu ayuda. Ya no me ayudaste cuando era niña, pero a mi hijo. Dejamos de salir ¿ahora por qué no me llamas? Hay una manera de reparar que a lo mejor no es exactamente la que tú quieres, pero el hecho que te intenta reparar, ayuda. Por eso sí hay que aprender a perdonar y también a perdonarse. También es importante. ¿Para qué? Para ser una persona sana y no pasar nuestro dolor a otras personas. No es quién te la hace, es quién te la paga. Muchas gracias.
36:35
Eduardo. Hola Silvia, soy Eduardo. Actualmente utilizamos de pronto términos psicológicos que los hacemos como comunes, como el narcisismo. Y tal vez es como difícil el hacer la diferencia entre algo normal y ya casi diagnosticamos como individuos. ¿Cómo consideras tú que se podría definir un narcisista?
37:03
Silvia Olmedo. Tienes toda la razón, porque estamos abusando de la palabra narcisista y además siempre es el otro, no nosotros. Yo no conozco a nadie que diga soy un narcisista. Primero hay que entender las personalidades de una manera distinta. Tendemos a poner etiquetas a la gente y el problema empieza ya con la propia definición. En inglés dicen disorders, personality disorders, ojo, que es la única palabra que pronuncio bien en inglés, que son, nosotros lo traducimos en español como trastornos de la personalidad, cuando para mí en inglés suena más bonito. Es un desorden. No es lo mismo algo que esté trastornado, que tenga un desorden, ¿sí o no? Lo desordenado se ordena, pero lo trastornado es como muy dramático. ¿No? Entonces, lo primero que tenemos que entender es que yo, como psicóloga, detesto las etiquetas. Hay muchas etiquetas de muchas enfermedades o trastornos que en el fondo no lo son tanto. Son tipos de personalidades. Entonces, hablando del trastorno narcisista de la personalidad, eso es un tipo de personalidad en el que sí es verdad que esa persona, y de una manera muy sencilla, lo que hace es trasladar tu luz hacia él o hacia ella. O sea, es una necesidad constante de pensar en él o en ella. Y en el fondo, fondo, fondo, son personas muy inseguras. ¿Entonces, cuántas personas que hemos dicho que es un narcisista es narcisista? Poquísimas. La gran mayoría de nosotros tenemos lo que se llama rasgos. A mí me gusta ver a la gente como una pintura. Por ejemplo, para mí, alguien que tiene un rasgo narcisista tiene una pincelada narcisista, tiene un poquito de amarillo. Entonces, un trastorno narcisista de la personalidad es un cuadro amarillo completamente. Si vives con una persona así, es muy duro o serlo. Pero una persona con un rasgo narcisista es incluso bueno para algunos trabajos. Si eres una persona que te gusta dar conferencias, si no tienes un poquito de narcisista, si no tienes un rasguito, un poquito de amarillo, o si te gusta ser actor o actriz, tienes que ser un poquito, tienes que tener un poquito amarillo. Es un rasgo. ¿Y qué pasa cuando de repente vas al psicólogo psiquiatra y le diagnostican un trastorno narcisista de la personalidad? Es difícil. Son personalidades que como no tengan la voluntad de cambiar y es difícil, no les voy a engañar. No les voy a engañar, es muy, muy difícil, porque implica que esa persona reconozca que el brillar tanto no sea bueno. Quieren brillar constantemente. Entonces en muchas situaciones si te toca una pareja y esa pareja no tiene la intención de cambiar porque no tiene la intención de ir a terapia y es muy difícil de que cambien, muy difícil, pues a veces hay que establecer una distancia. Entonces hay que distinguir siempre entre rasgo y trastorno. Yo creo que la mayoría no lo estamos distinguiendo, porque quien tiene que hacer ese diagnóstico es un psicólogo clínico o sanitario o un psiquiatra.
40:34
Silvia Olmedo. Muchas gracias.
40:41
Cristian. Hola qué tal Silvia, buenas tardes, yo soy Cristian Tagle y justamente retomando el tema de los trastornos de personalidad y llevándolo hacia las relaciones familiares o incluso de pareja, ¿cuál sería una manera asertiva de poder lidiar con alguna problemática o directamente con la persona que tiene algún trastorno de personalidad y eso cómo puede afectar dentro de la misma dinámica?
41:06
Silvia Olmedo. Gracias por la pregunta, pero es difícil porque muchas veces estamos lidiando con personas que tienen enfermedades mentales. Entonces lo primero que no se puede hacer es victimizarle. Lo segundo que no puedes hacer es etiquetarle, no te define tu condición ni tu enfermedad. Pero lo más importante al principio es el diagnóstico. Hay un tremendo desconocimiento sobre las enfermedades mentales, igual que cuando tú dices que has tenido una neumonía, no pasa nada, fue una neumonía, fue una vez. Cuando alguien ha tenido un episodio psicótico en que verdaderamente ha tenido una pérdida total o parcial de su mundo y se ha desconectado y ha dicho cosas que son completamente insensatas, cuando no entendemos que la gran mayoría de nosotros, en un estado ansioso y de mucha presión, podemos padecer de alucinaciones. Todos nosotros, los que vivimos el sismo de 2017, diez días después, aunque nos dijeran que no, veíamos que la lámpara se estaba moviendo y eso era una alucinación producto de nuestra ansiedad. ¿Estábamos locos? ¡No! Hasta tener un episodio psicótico, el alejarte completamente de la realidad puede ser puntual. ¿Pero qué pasa? Que si lo has tenido una vez, ‘ohh’. ¿Has tenido un catarro y quiere decir que vas a padecer siempre de neumonía? ¡No! Un enfermo mental no es una etiqueta, pero sí es algo que la familia, más que rechazar y negar, debemos abrazar. Porque para que se hagan una idea, hay un tipo de padecimiento que es el que tiene el cuidador de una persona con una enfermedad mental o con Alzheimer o demencia. Entonces lo primero es que no pueden solo. Lo segundo es que no pueden ser mártir. Lo tercero es que no pueden dar su vida y sacrificar su vida por la otra persona. Lo cuarto es que también tienen que generar una red de apoyo, no es solo una cuestión de la mamá o el papá. Necesitas una red de apoyo. Necesitas saber, importantísimo, qué organizaciones hay ya en este momento que lidian con este tipo de situaciones. ¿Por qué? Porque ya han hecho el camino. Unirte de gente que vive la misma realidad que tú, porque eso, más allá de que te apoye, te va a dar herramientas para que ese ser querido esté mejor y amarlo como es. No quererlo cambiar, no decirle ahora hay una cura. ¿Qué pasa? ¿Y si no la hay? Pero puedes ser una persona funcional, feliz y plena y te mereces ser querida igual que el resto.
44:12
Silvia Olmedo. Y tú mereces querer igual que el resto. Entonces la solución es, más psicólogos disponibles, más psiquiatras disponibles. Que los gobiernos le den mayor prioridad, pero no que sea una lavadita de cara. O sea, que más allá de que tú sepas que tienes una enfermedad mental o puedes tener un problema, hay un grupo de gente real de carne y hueso, sin Photoshop, ni filtros de Instagram que estén ahí para ayudarte. Muchísimas gracias.
44:46
Romina. Hola Silvia, mi nombre es Romina Moreno y tengo una duda acerca de las ideas limitantes. Existen muchos mitos y muchos tabúes. ¿Qué nos podrías decir acerca de ello?
44:55
Silvia Olmedo. Muchas gracias Romina. A ver, hay ideas erróneas en la sociedad que producen trastornos y sufrimientos, y enfermedades mentales y son varias. La primera, y esto es peligrosísimo, es el no mencionar las palabras en redes sociales y en el mundo digital. Por ejemplo, los psicólogos siempre hemos luchado por poner nombre a todo, porque cuando tú pones nombre a algo, lo acotas, lo identificas, lo ves tangible y es más fácil de lidiar con ello. ¿Qué pasa? La palabra suicidio, la gente piensa erróneamente que hablar de suicidio implica que vas a provocar que la gente se suicide mal. Eso es una idea limitante que impacta muy negativamente a la salud mental de ahora. El no llamar a algo por su nombre es ponerlo en las cloacas de la realidad. Y en salud mental tenemos eso, el no hablar de las cosas. Luego entender el no hablar de, ay, tiene depresión, pero no lo digas. A ver, cuando tú sabes que puedes ser vulnerable a tener una depresión, eso te va a hacer prevenirla. Igual que si tú sabes que puedes padecer neumonía, no te vas en pleno mes de invierno debajo de la lluvia porque sabes que el catarro te lleva a la neumonía. Si tú sabes que eres una persona vulnerable a una enfermedad mental, el conocimiento te va a ayudar a prevenirlo. Si estamos en un ambiente completamente ansioso en que constantemente en la internet nos salen 30, 40, 50 imágenes de peligro, porque claro, eso es lo que jala. Estamos diseñados para que el peligro atraiga. Y antes de ir a desayunar ya hemos visto 30 imágenes mentales negativas. ¿Pues qué pasa? Que te pasa exactamente lo que le pasa a una computadora cuando abre muchos documentos. ¿Que el último que ha abierto qué hace? Crashea ¿Y qué es un ataque de pánico? Que te crasheas, que tu cuerpo de una manera inconsciente, tiene tantas imágenes de peligro, de amenazas, de lo que va a pasar, de lo que posiblemente vaya a pasar, que nunca pasa, que de repente dice, alerta, algo grave viene. Entonces vamos a empezar a mandarte mucha sangre al corazón, entonces tu corazón tiene que empezar a palpitar más rápido y entonces necesitas más oxígeno, tienes que respirar más rápido y tú de repente estás sentada y sientes que te estás muriendo y tienes una crisis de pánico. Y al día siguiente todo el mundo te mira, te dice fíjate, tiene una crisis de pánico. Y entonces como te lo callas y no se lo dices a nadie empiezas a desarrollar ese miedo a salir a cualquier sitio porque tienes pánico a que te vuelva a dar. ¿Y qué te hace? Te aíslas simplemente por no compartir, que es algo que nos va a pasar a casi todos.
48:13
Silvia Olmedo. Y si lo detectamos a tiempo, lo único que vamos a tener que hacer es decir a ver Silvia, prioridades. A ver, no te puedes preocupar por esto, cierra este tema, no puedes, deja de hacer tanto trabajo, deja de preocuparte por esto, eso es importante. Ideas limitantes, que la llega la menopausia. Nosotras somos como un jardín y entonces le das agua y el jardín bueno, florece y tenemos unos árboles y unos frutos maravillosos. Y de repente, de la noche a la mañana, en el jardín cortan el agua y se empiezan a morir todas las plantas, todas y ya no nos queda nada. Bueno, eso son los estrógenos para una mujer. Muchas partes de los órganos de la mujer están o necesitan de estrógenos para seguir. Y en cuanto nos quitan los estrógenos, la probabilidad de tener, vamos a hablar si más problemas en la memoria es mucho mayor y cuando somos mayores padecemos más de Alzheimer que los hombres. Y te lo pongo peor. Una de cada tres mujeres muere por problemas cardiovasculares. Hace unos bastantes años hubo un estudio que se llamaba el Women’s Health Initiative, que era un estudio en el que se hizo de una manera errónea y entonces llegaron a la conclusión de que los estrógenos eran muy malos para las mujeres. ¿Y qué nos pasó? Pues que nos dijeron tienes que sufrir la menopausia. Te tocó, porque es natural, ah, natural. La famosa falacia naturalista, ¿qué es que todo lo natural es bueno? ¡No! ¿Entonces, qué nos pasa en la menopausia? Simplemente quiere decir ser consciente que estoy en un nuevo periodo de vida, que tengo que cambiar absolutamente todo, que me queda casi la mitad de la vida y que sí es verdad que hay unos síntomas y tú puedes decidir cómo tratarlos. Si eliges los estrógenos dentro de ese plazo en que todavía tienes plantas, pues vas a mantenerlos. Si decides no hacerlo por cuestiones médicas también es respetable. Lo que no se vale es, me llegó la menopausia. ¿Y ahora qué? ¿Y ahora qué? Ahora piensa en ti, ahora piensa en cuidarte, ahora empieza a reinventarte. Ahora piensa en ti, piensa en ti. Tú vas a decidir a los 80 años cómo quieres vivir. Yo quiero ser Isabel Allende, no quiero ser coco, aunque amo a Coco. ¿Me explico? Y no hay cosa más natural, pero yo me hago rayitos y no pasa nada, ¿verdad? Más ideas limitantes. Fíjense, tú ves a un hombre que se dedica a cuidar sus hijos y decide no trabajar, y entonces cuando le dices ¿y tú que haces? No, yo cuido a mis hijos, pero yo cuido mis hijos porque mi mujer… empieza a dar muchas explicaciones de porque cuida a sus hijos, cuando lo que es es un excelente padre y probablemente una excelente pareja que decidió darle prioridad a su mujer en un momento determinado de su vida. Todos estamos hablando de hombres tóxicos, narcisista, pero en la historia de la humanidad nunca el hombre había sido tan buena pareja y tan buen padre.
51:38
Silvia Olmedo. Otra idea limitante. ¿Entonces, qué hacemos los psicólogos en terapia? ¿Qué hacen los psicólogos en terapia? Lo primero es ver qué ideas limitantes tienes y acabar con ellas, porque esas rigen y son tu dogma de vida. Si tienes 60 años y amas a un hombre y ese hombre está contento, no quiere tener hijos y te ama a ti, y te puedes y te sientes una mujer plena, ¿por qué no lo vas a hacer? ¿Por qué vas a sacrificar tu bienestar por una idea limitante que sobre todo está enfocada a que no disfrutes la vida? Y bueno, si ya les hablo de ideas limitantes sobre la sexualidad, ya ni, pero ahí no, ahí hacemos otro. Muchas gracias.
52:36
Helen. Hola, yo soy Helen Plata, un gusto escucharte hoy. Bueno, se habla de que en todas las generaciones hay traumas. A mí me gustaría saber ¿qué piensas tú sobre los jóvenes, qué piensas sobre si realmente son tan de cristal como se dice?
52:54
Silvia Olmedo. Helen muchísimas gracias. El problema es que cuando decimos los no tan jóvenes, lo de cristal es casi un reproche y eso no se vale. Mira, primero lo que tenemos que tener en cuenta es que tu generación es una generación mucho más consciente. Es una generación que está mucho más preocupada por el bienestar del medio ambiente, de los animales, son la generación que aboga por las minorías. Son una generación más sensible. Pero, hay un aspecto que a mí me preocupa. Les hemos querido dar mucho placer, pero les hemos querido evitar el dolor. Y para evitar el dolor hemos hecho algo que es sobreprotegerlos. ¿Y qué quiere decir la sobreprotección? En nuestra vida vamos a cometer errores y esos errores tienen que ser graduales. O sea, cuando eres bebé y te caes al suelo, pues que te caigas al suelo no pasa nada porque aprendes a levantarte y te duele un poco y te vuelves a levantar. Si a ese bebé inmediatamente le pones un taca taca de estos que andas, el bebé no aprendería a andar y el día que le soltábamos el taca taca ¿qué pasaría? Que se cae. ¿Entonces, qué nos ha pasado a nuestra generación? Que porque hemos querido evitar tantísimo dolor a nuestros hijos, que no están tan bien entrenados a la frustración como nosotros. O sea, nosotros intentábamos las cosas diez veces y a la número 11 pues nos salía. Ustedes han intentado dos veces las cosas y a la tercera nosotros se las hemos dado. Entonces, acusarles a ustedes de que son la generación de cristal tampoco es acertado, pero sí tener claro ustedes como generación que debido a lo mejor a los errores que hemos cometido nosotros sí les hemos entrenado peor para la frustración, les hemos entrenado peor para que entiendan que este mundo es injusto. ¿Y entonces qué nos pasa? Que les entrenamos maravillosamente a los 18 años y llega a los 21 años y les decimos tienes que ganar dinero, tienes que hacer esto, tienes que conseguir un trabajo, ahora tienes. Y de repente dices bueno, ¿en qué momento nosotros les hemos entrenado gradualmente a eso? ¡No! Entonces, sí les corresponde a ustedes aceptar que están menos entrenados a la frustración, que no es su culpa, pero ya es una responsabilidad de adultos que tiene y que sus padres lo hicieron como mejor pensaban que lo podían hacer. Pero ahí, como generación, los que nos equivocamos fuimos nosotros. ¿Y sabes por qué? Por un exceso de amor. Y el amor es bueno, pero es como un abrazo. Tú puedes abrazar a alguien, pero cuando lo abrazas y la asfixias, ¿qué haces? Le quitas el aire y en muchas situaciones, nosotros, por evitarles el dolor, les hemos evitado aprender cosas que tendrían que haber aprendido por evitar el miedo y el dolor a la frustración.
56:20
Silvia Olmedo. Gracias.
56:29
Rodrigo. Hola Silvia, soy Rodrigo Zúñiga. Después de haber visto, bueno aquí en la conferencia tantos temas positivos y negativos, me quedé pensando en qué pasa cuando ese optimismo llega a ser demasiados positivos al grado de ser tóxicos.
56:46
Silvia Olmedo. La positividad tóxica estás hablando. Ok. A ver, hay ahora un, y esto pasa sobre todo en redes, que es esa idea de que hay que ser positivos en todo, hay que ser felices, hay que sonreír a la vida, hay que dar siempre aliento a la gente y hay que ser encantador. Entonces, sí es muy peligroso en redes sociales hablar excesivamente de la positividad tóxica, de ser feliz, o le dices échale ganitas que tú puedes, sonríe a la vida. Mira, si no te apetece sonreír hoy no tienes que sonreír. Y qué pasa, que si tú le dices a una persona que tiene que disfrutar la vida y que tiene que ser positivo y está pasando por algo muy tremendo y muy duro, funciona como las matemáticas. ¿Si tú multiplicas un número negativo por positivo que nos sale el número? Negativo. Si una persona te dice que está muy mal hoy estoy muy mal, me ha dejado novio. No, pero fíjate, con lo guapa que eres tú, tú puedes salir adelante. ¿Cómo se va a sentir después esa persona? Peor. Pero si tú a esa persona cuando te está contando todo lo que está pasando, le dices wow, qué duro ¿y te dejó y cómo te sientes? Qué duro, es que es duro, porque lo amabas, lo amabas mucho. ¿Y qué puedo hacer para ayudarte? Esa persona inmediatamente la sensación que va a tener va a ser más positiva, se va a sentir un poquito mejor. ¿Por qué? Porque siente que lo entiendes. Por eso hay que ser optimistas, pero no pensar siempre en el mejor de los casos, pero sí reaccionar con lo que nos da la vida en ese momento. Si nos da limones, hacer limonada y si queremos limones y nos dan fresas, pues hacer una paleta de fresa que está más rica. Muchas gracias. Antes de cerrar, yo quisiera hablar de algo que para mí es muy importante, uy, me pongo emocional, ya yo en cuanto hablo de mi México ya me pongo emocional. El mexicano como cultura tiene un don que en esta sociedad tan mercantilista, lo que me da pena es que lo estemos perdiendo o que nos digan que los perdamos, que es la empatía social. Practicamos algo que es el, mira, no sé hacerlo, pero me importas y voy a intentar ayudarte. Y eso es México. Es algo que hay que exportar al resto del mundo. La palabra apapacho es una palabra mexicana y el mexicano si pudiera exportar ese apapacho emocional, el mundo sería mejor. Muchísimas gracias.