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El arte de ser payaso

Gabriela Muñoz

El arte de ser payaso

Gabriela Muñoz

Chula the Clown


Creando oportunidades

Gabriela Muñoz

Gabriela Muñoz Frías es artista y creadora escénica mexicana, reconocida por su alter ego Chula the Clown. Formada en teatro físico y literatura, encontró en la payasería un sentido de pertenencia y una forma de conectar con otros desde la vulnerabilidad y la humanidad. Fundó un colectivo de payasos sociales, llevando proyectos a comunidades vulnerables en México, India y Medio Oriente.

Su trabajo se caracteriza por la expresión sin palabras, lo que le ha permitido trascender fronteras culturales y lingüísticas, y abordar temas universales como el amor, la soledad y la resiliencia. Ha colaborado con figuras como Alondra de la Parra y Natalia Lafourcade en proyectos que fusionan música y teatro. Sobreviviente de una grave enfermedad en la adolescencia, Gabriela ha transformado experiencias personales en material escénico, como en su espectáculo Limbo.

Su arte, influido por la observación, los sueños y la cultura mexicana, busca generar confianza y reflexión en el público, reivindicando la figura del payaso como un puente entre la risa y la tragedia.


Transcripción

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Gabriela Muñoz. Hola. Hola a todos. Hola a todas. Muchas gracias por estar aquí, por venir a compartir un poquito de mi universo. Yo soy Gabriela Muñoz Frías y me inventé un alter ego que se llama Chula the Clown. Soy artista. Soy creadora escénica. Soy muy curiosa. Soy payasa, algunos dirán que de tiempo completo y probablemente tengan razón. Pero sobre todo, soy creadora de un universo mío propio en el que me gusta vivir. Chula the Clown salió un poco después de haber estudiado teatro físico, en donde yo pensé que pues encontraría una profesión como cualquier otra en donde sería actriz, pero jamás pensé que lo que iba a encontrar estudiando y acercándome al mundo de los payasos y la payasería sería un sentido de pertenencia en el mundo, que ni siquiera pensé que estaba yo buscando. Y también encontré algo muy importante que fue una tribu. Una tribu que me marcó, o marcó un antes y un después. Cuando yo terminé de estudiar payasería, comencé un colectivo de payasos sociales en donde hacíamos proyectos de tipo social en comunidades vulnerables, con gente vulnerable y ahí me di cuenta también de la importancia de conectar. Y me di cuenta que quizás era esa la definición de amor más pura, la conexión, la importancia de conectar y a partir de ahí, entonces pues en mi trabajo he querido buscarle la mirada al otro. Siempre. Tenemos arquetipos en mente o clichés o maneras de ver a los payasos, que siempre es muy interesante para mí ponerlo en la mesa y escuchar qué es lo que los demás piensan de un payaso o de una payasa. En mi caso tiene mucho sentido que me dedique a esto si lo pienso en retrospectiva, en mi vida. Yo crecí en una familia nada convencional, aunque pareciera en papel que sí, pero con unos papás con grandes sentidos del humor, que me alimentaron mucho la imaginación, específicamente mi papá. Cuando éramos muy chiquitas mi hermana y yo mi mamá empezó a estudiar medicina muy tarde, mi mamá es médico, mi papá fue abogado y mi mamá empezó a estudiar medicina a los 30 años con una niña chiquita aquí y otra por acá. Y entonces ella se iba a estudiar y mi papá la apoyaba muchísimo y en ese momento mi papá no tenía trabajo y entonces decía yo me quedo con ellas y lo que hacía mi papá para entretenernos, porque por fortuna en esos momentos no teníamos…

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Gabriela Muñoz. teníamos esto. Él pidió una cámara prestada, una cámara VHS o Beta o de esas, y nos escribía guiones a mi hermana y a mi y nos ponía nombres de personajes fantásticos y nos vestía con la ropa de mi mamá mientras ella no estaba. Y nos ponía a hacer como sí, situaciones en donde yo no hablaba, porque cabe decir que también con Chula en el silencio encontré mi voz. Y esto está ligado también a estos recuerdos de mi infancia, de cuando jugaba con mi papá, en donde mi papá nos daba estos personajes y yo seguía a mi hermana, pero no hablaba y todo lo expresaba con sonidos, con sonidos que a mi papá le daban muchísima gracia. Y ahí encontré también que él era una persona que siempre alimentó ese mundo y ahora mi hermana es vestuarista, entonces también tiene que ver porque ella con mi papá elegían las ropas de mi mamá que nos íbamos a poner y yo en ese momento me comunicaba y me expresaba en silencio, gestual y con puros sonidillos. Como a los cinco años, mis papás, cuatro años, mis papás se separan, se divorcian y yo me invento una familia china. Entonces para todo yo era mis anécdotas y mis comentarios eran de mi familia china y que recibía cartas de mis parientes chinos. Y mi papá le encantaba, entonces alimentaba más ese mundo y me preguntaba oye, pero ¿y a qué se dedica tu papá? Y entonces me ponía a mí como que rápidamente a decir pues es pintor. Ah ¿y qué pinta? La mente empezaba como… Finalmente, un día, yo estando muy triste, me pregunta, bueno, mi mamá le llama a mi papá y le dice oye, tienes que venir porque Gaby no deja de llorar y no sé qué es lo que tiene. Entonces va mi papá, habla conmigo y le digo recibí una carta, mi papá chino murió. Entonces mi papá ¡no! ¿cómo? A ver, ¿puedo ver la carta? Y esto sí nunca me lo había preguntado. O sea, porque era más fácil como inventar, a tener que enseñarle algo físico. Entonces yo ah sí sí. Me volteé, hice como un dibujito ahí de unas cruces, un señor con cruces. Mira, se murió y entonces mi papá me dijo pues tenemos que hacer un funeral. Al funeral al cual mi hermana estaba así, y mi mamá también un poco como mmm okay, pero fue un momento para mí precioso de tener este momento con él que atesoro para la vida, de una validez de mi imaginario, de mi fantasía, de la posibilidad, que ahora tiene todo el sentido amarrado con lo que yo hago y quiero hacer. Cuando empecé también ya más profesionalmente a hacer payasadas, empecé con mi colectivo y empecé en la India, en Medio Oriente, en campos de refugiados palestinos, en México y me di cuenta que cuando yo llegaba con la máscara del payaso, con una nariz roja no tan acentuada, con pelucas y cosas de esas, pero sí con nariz roja, me daba cuenta que ese arquetipo asustaba a la gente, especialmente a los niños, y se ponían a llorar.

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Gabriela Muñoz. Y me di cuenta del impacto de mi presencia en su ecosistema. Y también me di cuenta que yo no estaba ahí para cambiarle o salvarle la vida a nadie. Que esto era un intercambio y que cómo iba a ser un intercambio si yo no podía bajar la guardia y no podía decir desde mi lado más humilde y más humano, esto es lo que quiero compartir. No quiero compartir contigo la risa gratuita, quiero compartir la humanidad, mi humanidad y la tuya. Y entonces me quité la máscara y simplemente me senté. Y poco a poco se acercó y poco a poco estaba más cerca y poco a poco nos vimos a los ojos y de pronto pudimos tocarnos un poco como E.T. O sea, hubo como un punto de conexión y me di cuenta también, de la belleza en lo sutil de los breves encuentros que en mi arte y en lo que hago, lo que quiero generar es confianza. Por eso busco la mirada, porque una vez que la gente confía, te permite que lo lances al espacio, a las galaxias, agarrar las estrellas, que dé vueltas porque eventualmente lo traerás otra vez a la tierra. Y esa ha sido una práctica que me ha permitido, pues ha cambiado mi quehacer para siempre, en donde he tenido yo que confiar en mí, que confiar en lo que yo tengo que decir, en mi ser único. Y que el sentido de pertenencia, el cual me di cuenta que había encontrado, no era externo, era una pertenencia conmigo, que me pertenezco a mí. Entonces muchas gracias por estar aquí conmigo y compartirlo.

10:29
Atenea. Es un placer escucharte el día de hoy y me emociona bastante. Soy Atenea Ortiz. Admiro profundamente tu trayectoria profesional y me pregunto cómo surgió la idea de convertirte en payasa, y sí es un poco difícil explicarle a las personas tu profesión.

10:50
Gabriela Muñoz. Sí, definitivamente, qué buena pregunta es muy complejo explicar lo que hago justo porque hay este arquetipo también o idea de lo que es un payaso. Me ha costado a mí mucho definirlo. También siento que es algo contradictorio el que yo quiera definir un estado de tanta libertad, no puedo definirlo porque el definirlo sería meterlo en una caja de una información que me parece que es exactamente lo opuesto a eso. Es realmente aventarte al precipicio y esperando que te salgan alas antes de caer. Es caminar en la cuerda floja. Es una manera quizás de ver la vida con la cabeza un poco chueca, que no todos los trayectos son lineales, que no todo se camina de la misma manera. Que uno puede ir bailando hacia allá y perderse en el camino y todo. Es salir completamente desnudo y vulnerable. Algo que una amiga me me decía el otro día de por qué quizás mi trabajo ha llegado ahorita a una plataforma diferente o a tantos lugares, porque puedo presentar mi trabajo en muchas partes del mundo, que he podido girar y entonces yo le decía bueno, pues sí, pero porque a lo mejor soy una persona y viajo con dos maletas y me decía no, no, o sea, quizás un poco sí, pero en realidad es la manera de mostrar el lado vulnerable y el lado frágil, y eso yo creo que me lo ha dado el expresarme sin palabras. El expresarme sin palabras me da también la posibilidad de que este lenguaje, estas historias se vuelvan universales, en el que deja de ser una interpretación mía del tema y se vuelve algo que es de todos y para todos. En donde este espejo que les contaba que mi papá me pudo regalar cuando yo era niña, lo muestro. Un espejo en donde las personas que están en el público se ríen porque se ven identificadas y porque entonces ese fracaso o esa vulnerabilidad deja de ser un tabú, deja de ser algo solitario, deja de ser algo que uno diga, pues sin que nadie me vea, yo hago esas cosas. Hay alguien que te muestra, no estás solo, yo hago lo mismo, qué placer. Eso yo creo que es lo que es más bonito para mí mostrarle a la gente, porque eso lo tenemos todos y todas. Y a lo largo de mi experiencia profesional también he podido comprobar que con la payasería no hay límites ni fronteras, que nada nos separa. No hay necesidad de un lenguaje, del idioma, de la palabra, de religión, de género, de estrato social, de nacionalidad. Porque una vez más compartimos nuestra humanidad. Entonces, más que yo haber ido a encontrar el clown, yo creo que el clown me encontró a mí y me abrazó de una manera hermosa en donde fue muy natural encontrar mi manera de expresión, en donde también los maestros, tuve unas guías maravillosas que me dieron muchísima libertad y muchísimo amor para encontrarlo y que al resto de mis compañeros les decían a ver, pero trata de explorar, trata de encontrar tu voz.

14:03
Gabriela Muñoz. Y a mí me decían tú no, tú no hables. Y bueno, qué bueno, porque me parece algo raro conectar una voz que no tengo, no la siento en mi. Y me decían pero sí, no hables justo porque en tus ojos podemos ver todo lo que está pasando adentro. Y pues fue un superpoder. Estudié después literatura, antes de eso perdón, antes de teatro estudié literatura y también tuve a un maestro increíble que me dijo siempre me encanta leer tus escritos, tus ensayos. Siempre como que me preparo así de, hijo, ya va a llegar un tequilita y entonces yo muchas gracias. Y me decía yo no sé por qué estás estudiando esto. Y él fue el primero que me dijo yo creo que el teatro te vendría muy bien, inténtalo. Me abrió el camino y también regreso un poco a que cuando era niña y hacía los shows también para mi familia, con mis primos y así, tuve esa sensación de hacer reír al otro que me pareció bellísimo, pero a mi familia. En este momento en la escuela me doy cuenta de el primer impacto real de hacer reír a más personas y que no se estaban riendo conmigo, se estaban riendo de mí y ese fue un placer precioso y un superpoder que hasta la fecha trato de provocarlo para que se rían de mí y no conmigo. Gracias.

17:01
Lore. Hola, Gaby, soy Lore. Estoy muy conmovida por tu superpoder de conectar con la mirada. Gracias por compartir tu arte. Y Gaby, justo tocaste un punto que yo quería ver contigo que es muchos nos da vergüenza hacer el ridículo. ¿Tú crees que cuando la gente se ríe contigo es porque se siente identificado?

17:20
Gabriela Muñoz. Yo creo que realmente todos tenemos un payaso, una payasa dentro. Llámenlo así, llámenlo el duende, llámenlo una cajita de magia propia, personal y la explotamos poco, la verdad, lo conocemos poco. Quizás sea porque una de las primeras cosas que escuchamos a lo largo de la vida es la palabra no. En la adultez nos vamos volviendo más rígidos, nos vamos tomando las cosas más en serio. Pero es una elección. Por eso cuando empecé decía yo sí soy artista, soy creadora, creo, de espectáculos, pero sobre todo y más importante, yo me creé a mí misma un ecosistema que a mí me inspirara porque la realidad no era suficiente. Cuando me dicen bueno, pero entonces vives en un mundo de fantasía, me da igual, un mundo que a mí me llena, un mundo que a mí me inspira, me hace feliz, en el que creo y no me juzgo tan fuerte porque al final no pasa nada. No pasa nada, es una elección también mía poder vivir y mostrarme como soy. Si esto conecta con una persona 50, 100, mil, qué maravilla, con uno solo, mi día ha cambiado y me siento profundamente agradecida de poder justamente hoy estar aquí platicando de estas historias. Creo que también cambia mucho mi vida a partir de que yo estuve enferma a los 17 años y estuve en coma un mes. Y de pronto despierto y bueno, pues los médicos le decían a mis papás que, o sea quién sabe si despierte y quién sabe cómo despierte. Y estando entubada a la primer persona que veo es a mi papá asomado con cara de shock y entonces se acerca y en señas le digo… ¿Qué entienden ustedes? Te amo. Pues él pipí, popo, comida. ¿Tienes hambre? Hace frío. Doctor. Y yo así de… ¿Qué busco? Tuve un largo proceso de recuperación en una edad particular. En una edad donde yo lo único que quería era ser normal, hacer amigos en un colegio nuevo en el esperaban como pues aquí se va a sentar esta chica que nunca llegó pero que algo le pasó muy fuerte en la vida, pero que llegara. Y pues yo lo único que quería era llegar. Y cuando llego después de suplicarles a los doctores, a mis papás, a todo el mundo, por favor, déjenme ir a estudiar, quiero ser normal, quiero, me dicen bueno, a ver, vas. Llego y se me abren las heridas. Y como Carrie de la película de terror así, pues se podrán imaginar que no hice ningún amigo.

20:36
Gabriela Muñoz. Y la maestra y todo mundo ahí como que súper shockeado y yo no quería detener la clase. O sea, yo agarré mis cuadernos y dije no se preocupen, es un poquito de sangre, relájense. Continuen, por favor. Y me dijeron pues no, ya, te tienes que ir a tu casa, tienes que ir al hospital y no puedes hacerlo. Pero también me di cuenta de mi resiliencia. De que después de eso regresé un par de veces y nunca con la cabeza abajo. Siempre fue como de bueno, pues les tocó ver una parte de mi. Pero no soy nada más eso, tengo tantas otras cosas que quiero compartirles y ofrecerles. Y justo también yo creo que Clown me permitió eso. A partir de ahí dije no me quiero tomar las cosas tan en serio. En mi primer unipersonal, en mi primer espectáculo, invento a esta Greta, que es un personaje medio fantasmagórico, un poco decadente, vestida de novia, y lo hago a través de la fotografía. Le digo a un amigo fotógrafo que quiero mucho y a mi hermana que es vestuarista que me ayudaran. Yo me estaba separando de una pareja en ese momento y se lo agradezco mucho porque me dio mucho material. Y entonces y al mismo tiempo, estaba leyendo la novela de Charles Dickens de Grandes esperanzas y este personaje que se llama Miss Havisham, que es una mujer que se vuelve loca porque la dejan en el altar y entonces pide que nada se mueva, que a pesar de que el tiempo pase y todo se llene de telarañas, ella entra, ella vive en su locura y en su fantasía. Y entonces yo también empecé como a espejearme con eso. Y me di cuenta que también en mi cultura, en mi país, más allá de eso, o sea, todo empezó así y luego fue como de no, las mujeres en el mundo que después de cierta edad, por cuestiones de religión, de creencias, de cosas sociales que nos van alimentando y diciendo si no llegamos a tener una pareja, casarnos, tener hijos, pa, pa, pa, pa, pa, así se define el éxito de la vida. Y entonces yo decía pero es muy pobre ese éxito. ¿Cómo? ¿Eso es? Y entonces empecé a darle la vuelta a mi dolor para poderme reír un poquito de él. ¿Y qué hice? Pues crear este personaje y casarme con una persona de la audiencia.

23:49
Gabriela Muñoz. Y ver que cuando me casaba con un desconocido todo salía mal. Y en el fracaso justo empecé a entender todas las oportunidades que existían, no únicamente para sanarme a mí, pero para sanar a los demás. Empezó como algo de siete minutos que dije sí, en donde me den entrada, en donde me den permiso y me decían en los teatros una mujer que hace Clown y no habla, no, estamos programados hasta dentro de 100 años. Entonces yo mmm bueno, ok. Lo voy a hacer en la calle. Entonces lo hacía en la calle y llegaban y me decían no, este es mi semáforo, todos tenemos horas y no sé qué. Finalmente encuentro una carpa de circo una noche de varieté y me dicen te damos siete minutos, los tomo. Y me di cuenta en ese momento que no era nada más mi historia, que no era mi soledad, que no era mi manera de ponerle un curita a mi corazón, sino que era algo que ni tenía género, porque no, ni siquiera le hablaba únicamente a las mujeres, sino que le hablaba a quien fuera, porque todos al final del día buscamos eso, el amor. El amor de cualquier manera, no el amor romántico necesariamente. En este caso sí, pero en este caso también era una oportunidad de reírnos de nuestras propias creencias, de nuestras propias ideas, de decir no, pues si, a mí también. He tenido a personas que tienen culturalmente clichés que son fascinantes de ver. Hay un momento en donde me caso con la persona y luego me divorcio de la persona, dependiendo, también el final puede cambiar. Pero por ejemplo, en Estados Unidos el divorciado me da dinero, que también es muy cómico, que es como wow, pues cada quien su cultura, ¿verdad? En Asia si los divorcio me sueltan como karate. En Brasil llegó alguien como medio en speedo con chanclas a besuquearme. Entonces todo eso es permitido porque también creo bueno, creo que lo mencioné, la importancia de generar confianza. Entonces, si yo hago esa invitación, las puertas están abiertas y el juego está abierto. Entonces a mí no me gusta definirlo, no me gusta decir hasta aquí es donde si se puede, pues los estoy invitando, vamos a pasarla bien. Tengo anécdotas desde que se ha subido gente al show a pararlo por celos. Porque subí a alguien, a un chico y estábamos muy divertidos y el chico me daba pastel de comer con su dedo. Y de pronto los dos como que volteamos y estaba su novia atrás, lo cual a mí me pareció fácil. O sea, yo lo aplaudí, fue como de bravo y el chico fue como, se limpió el dedo en el mantel, y se fueron, pero no se salieron del teatro, se fueron a sentar ahí y a mí me hizo tener que improvisar. Y también fue algo, un regalo y fue algo que les agradecí después muchísimo, porque de ahí pude también escribir otras partes nuevas para el espectáculo que a la fecha uso.

28:51
Efraín. Hola Gaby, es un privilegio estar contigo acá. Soy psicoterapeuta. Mi nombre es Efraín y quiero decirte que estoy aprendiendo junto con los que estamos acá, hoy de ti. Y en este sentido de lo que tú haces, los payasos están asociados a la risa y la risa está asociada a la salud mental, al bienestar emocional. Pero también tienen este antagónico que es el terror,

29:21
Gabriela Muñoz. ustedes también provocan ese terror. ¿Cómo equilibrar una situación así o qué opinión te merece esto? Sí, así es. Yo creo que cuando hay, a mí en lo general nunca me ha provocado terror, nunca me han provocado terror los payasos, ni de niña, pero tampoco fascinación. O sea, equis. Pero me doy cuenta de por qué los payasos sí pueden generar fobia o terror. Y creo que tiene que ver con una cosa energética. Yo creo que, yo no me considero una productora de risa como payasa. Yo también abrazo mucho mi tragedia. Cuando platico con personas que les da mucho miedo acercarse a payasos o nada más el tema, mencionarles un payaso, me doy cuenta que en sus anécdotas o en su historia tiene mucho que ver también el que no cuadre la energía con la máscara. Si uno se esconde detrás de una máscara, pues seguro es horrible porque no hay esa confianza. No sabes quién es, en esa dualidad no sabes quién es, qué es lo real. Si es esto que nos muestran como ah, o es lo que hay adentro de alguien enojado, pero una sonrisa gigante. Si tú puedes con la máscara, exacerbar la belleza que hay en ti, la rareza propia y personal, entonces es un tesoro. Entonces puedes ver a alguien que no es parte del montón, alguien que te está hablando de la verdad, de una verdad que es reconocible. Yo creo que una de las cosas más hermosas que me ha enseñado a mí esta labor es conocerme. Lo que les decía yo como de la pertenencia externa, no, es pertenecerte a ti. Y en mi honestidad y en mi verdad hablar de las cosas, de los puntos de vista como yo percibo las cosas. No estoy diciendo que sea la verdad, pero es mi verdad y a lo mejor resonará con algunos, o con muchos o con pocos, pero es la mía y es la que conozco y es la que muestro honestamente y yo creo que eso, por lo menos yo, lo noto rápidamente al querer también hacer espectáculos o intervenciones o momentos en donde tenga tanta interacción. He aprendido y he hecho mucho músculo de la lectura de las personas. Hay momentos en mis espectáculos en donde no tengo que hacer mucho y eso me gusta. Me gusta dejarme ser visible, me gusta ofrecerle eso a la gente en donde no tengo que alimentarlos de información tanto, 80 veces diciendo por favor. Yo también confío en ustedes, yo también confío en que están entendiendo lo que yo estoy tratando de expresarles y me dejo ser observada por ustedes, pero también observo yo. Y la lectura también es rápida para decir cuando alguien se esconde, cuando alguien no está siendo honesto. Yo cuento mis historias y la gran parte de la narrativa es visual. Al no usar la palabra, pues todo lo que me acompaña en escena tiene que ser un apoyo.

33:06
Gabriela Muñoz. No es algo gratuito, no es algo que yo diga porque esto se va a ver bonito. ¿Y de dónde vienen todas estas cosas? Un poco también, como que desde niña tuve la necesidad de jugar mucho con mis sentidos y de tocar mucho cosas, de sentir texturas, de olores, y a lo largo de la vida he podido viajar a lugares en donde me dan direcciones a través de los sentidos. En la India un amigo, me dijo ven, ven a mi casa a cenar. ¿Cuál es la dirección? No, no hay dirección. Cuando empiezas a oler este tipo de incienso, luego papel quemado, luego una fábrica de azúcar, junto hay un edificio, es ese. Y mis dos amigas con las que iba fueron como, creo que no quiere que lleguemos nunca. Y yo lo seguí porque para mí fue como de ah, no, sí, sí, sí, ya sé de hecho, ya sé que fábrica de azúcar está hablando. Nada más que tengo que poner atención antes para para el olor al incienso y a lo del papel. Y entonces todo el trayecto fui… Con todo esto de los sentidos, también me doy cuenta que creo muchas de las escenas o de las imágenes a partir de mis sueños. Estando un mes dormida, soñé muchísimo y entonces yo puse todos mis sueños, en un espectáculo que se llamó Limbo. Que mucho tiempo después al despertar fui a psicoterapia, justamente, para darle interpretación a estos sueños y mi terapeuta me dijo mira, te voy a leer este librito que era La Divina Comedia y todo el descenso de Dante con Virgilio hacia el infierno. Y es que eso era. Pero yo no sentí ningún tipo de miedo. Yo le decía cómo puede ser que yo haya bajado a tocar el infierno, pero yo nunca sentí miedo. Había una cuestión de paz y de bienestar, pero unas imágenes tremendas en donde estaba yo en un mar, estaba en un barco, como en un crucero, en un mar de chapapote negro y el cielo también. Y el horizonte, la línea del horizonte era roja y habían dragones chinos bailando, ahí está otra vez mi familia china por ahí.

36:42
Gabriela Muñoz. Y de pronto sí podía sentir como ¿qué es esto? Y volteaba y había unos seres, tres personas, que eran doradas y que tenían mucha luz y que cuando yo desperté de estar dormida también una de las primeras cosas que pregunté fue decir ¿dónde está la familia de los quemados que estaban aquí enfrente en las literas? Y me decían no, nunca hubo tales personas y yo no, sí, sí, sí, la familia que dormía en las literas. Nunca estuvieron. Y yo siento que quizás eran mis ángeles o que estaban ahí cuidándome y que se aparecieron mucho en mis sueños. Y después pues con toda la reinterpretación que pude hacer, en terapia, escribí este espectáculo. Entonces trabajo mucho también en relación a mis sueños, a veces cuando me estreso y que tengo que tomar decisiones, sé que lo que tengo es ir a soñar. Entonces pido ese espacio, de necesito cerrar mis ojos y a ver si entro a ese mundo para poder resolver cosas.

38:16
Joaquín. Hola Gaby, soy Joaquín Hernández. Mil gracias por compartir tu historia y tu talento. A propósito de los sueños, en los sueños pareciera que la creatividad es inmensamente libre. ¿Qué opinas de esto y cómo la utilizas, ya que has contado tu historia de niña hasta la fecha, cómo lo utilizas para desarrollar tu trabajo y conectar y cambiar la vida de las personas?

38:40
Gabriela Muñoz. Sí, como decía yo, tengo también facilidad, sueño mucho. Mi esposo también. Mi esposo también es payaso. Y entonces en las mañanas muchas veces platicamos de nuestros sueños y yo le digo muchas veces oye este sueño es recurrente. Esto regresa y regresa, regresa y quizás sea algo que deba explorar un poco más. Después sueño, o sea implementado en mi trabajo, después sueño con lo que empiezo a escribir y quizás escribo una pequeña idea. Pero si regresa a mis sueños es lo mismo, sé que son, es algo que mi instinto me está diciendo, revísalo. Hace algunos años también aprendí que Marina Abramovic tiene también un método de creación a través de los sueños y que también ella crea a partir de decir cuáles son las historias que menos queremos hacer, que quizás sean las que más debemos abrazar.

40:02
Montse. Hola Gaby, soy Montse. Para mí ha sido y es un placer estar aquí y escucharte. Tu labor y trabajo me parecen muy admirables. Algunas veces me ha tocado escuchar que las personas que tienen esta labor de generarnos y compartir risas suelen atravesar un sentir de tristeza, y me gustaría mucho escuchar si tú estás de acuerdo con esto y qué opinas.

40:33
Gabriela Muñoz. Yo estoy de acuerdo en mi propio experiencia. Yo sin duda tengo esos dos lados. Y de hecho podría decir que mucho más triste que alegre. Que he tenido eventos en mi vida trágicos, sin duda, me he sorprendido que dentro de la tragedia haya risa. Pero también pues es como cuando te ríes mucho que empiezas a llorar de la risa, es esa dualidad o cuando lloras mucho, que al final hay una sonrisa o algo de esperanza. Yo creo que muchos de mis colegas también abrazan mucho, pues su dolor, su tragedia y le pueden dar un sentido distinto. Shakespeare decía que en todas las cosas que escribía de tragedia tenía que haber un punto de comedia, porque esto era la manera en que toda la tragedia iba a atravesar el corazón de sus lectores y yo lo confirmo, yo creo que sí. Yo creo que al hacerlo también, hablar de algo triste o doloroso cambiado con humor sí llega más profundo al corazón, se queda más que nada más sea una tragedia, digamos.

42:21
Selene. Hola Gaby, soy Selene y eres una mujer que admiro, que aprendo mucho de ti. Me inspiras, y de las cosas que más me encanta es la manera tan sutil y tan profunda que transmites sin palabras. O sea, de verdad que amo tu trabajo y tu esencia, tu historia. Y me encantaría saber qué cosas de Chula the Clown se parecen a Gaby Muñoz y qué cosas no se parecen en nada.

42:52
Gabriela Muñoz. ¡Qué bonito! Pues mira, Chula the Clown es mi alter ego. Al final es quien soy, solo que con más permiso. Chula no esconde nada. Gaby un poco más. Pues sí. Yo también tengo la edad que tengo. Crecí en la manera que crecí, pues sí, obviamente. Pero justo lo que platicábamos hace rato de cómo te das permiso de bajar la conciencia social. Chula es una versión con volumen alto de mí, pero sigue siendo, seguimos siendo la misma de alguna manera. En algún momento intenté cambiar de personaje y me di cuenta que no estaba justo haciendo un personaje. Que chula no es un personaje, que chula era alguien, era mi brazo, era mi pierna. Y entonces decidí siempre explorar todos los temas que me motivan y me mueven a través de ella como mi medio, digamos. Si yo pudiera estar en ropa interior por la vida, probablemente lo haría y chula sí lo hace. Y también come pastel en ropa interior y puedes hacerlo enfrente de quien esté. Y yo eso no me lo permito tan seguido. Tan seguido.

44:43
Fer. Hola Gaby. Un placer estar aquí contigo. Soy Fer y quiero agradecerte por todo lo que nos transmites y nos hace sentir con maquillaje o sin maquillaje en este momento. También quería saber cuál es tu opinión, porque hay gente que pone a los payasos como personajes un poco menos prestigiosos. Entonces no sé tú en qué los pondrías, si más de la calle o más teatrales.

45:22
Gabriela Muñoz. En general yo creo que es una labor maravillosa, súper gratificante. Pero es cierto lo que decía de mis amigos, o sea, del que ahora es muy amigo mío que me decía oye, y cuándo vienes a hacer fiestas al cumpleaños de mi hija y era como de no, no me lo tomo mal, entiendo, pero si puedo ofrecer una plataforma distinta en donde no sea necesario definirlo, pero en donde la gente se haya podido reír, haya podido reflexionar, salga del teatro sintiéndose una persona diferente, eso ya eleva la experiencia. Y si aún a eso, en colaboraciones que he podido tener en espacios, en voz, digamos… esto. Si yo puedo seguir llamándome payasa, no lo quiero cambiar, me han dicho oye, pero es que quizás si decimos que eres payasa eso va a hacer que la gente, y digo no importa que vengan los que tengan que venir y que pasen la voz de que quizás esto es algo diferente, no lo sé, no lo quiero hacer diferente. Es lo que hay en mí, es lo que soy yo. Pero voy a seguirme llamando payasa y eso también eleva la plataforma. Cuando yo empecé, cuando yo regresé a México a dedicarme a esto, había muy poco clown en México y menos mujeres. Y ahora, para mi fortuna, he sido testigo de un crecimiento de esta plataforma increíble en donde la gente sí apuesta y sí cree que esta es una posibilidad de vida, de una profesión, de aventarse con todo y hacer algo no únicamente humorístico, algo artístico.

47:49
Diego. Hola chula, soy Diego. Soy gran fan de tu trabajo y sé justamente que has trabajado con otras grandes artistas como Alondra de la Parra, Natalia Lafourcade en la creación de la música de tus obras. Me gustaría que nos platicaras cómo han sido esas experiencias.

48:06
Gabriela Muñoz. Sí, he tenido la fortuna y el placer de trabajar con estas mujeres hermosas. Las dos se dieron de forma muy natural, las dos son amigas mías. Bueno, pero Alondra fue un poco la amistad se creó en el proceso de creación, digamos. Alondra fue a ver justo el espectáculo que les contaba de mis sueños cuando estuve en coma, Limbo, y después del show me esperó afuera del teatro. A ella la llevó al teatro mi amigo fotógrafo, el que tomó las primeras fotos de Greta, que le dije yo ah, es que ella ya existe. Pues él lleva a Alondra. Me esperan después del show y Alondra ya tenía mucha claridad de que quería hacer una historia, un proyecto en donde se pudiera introducir a las diferentes secciones de la orquesta, esto con la finalidad de que ella me decía no, yo no quiero que sea algo, no es un Pedro y el lobo, no quiero una cosa infantil, pero sí quiero actualizar y que se vuelva mucho más inclusiva la música sinfónica. De pronto se vuelve algo añejo y la gente ya es como de, quiero crear algo fresco, quiero invitarte porque siento que tú habitas en el silencio y yo no, yo habito la música, yo habito el sonido y me encantaría ver si podemos fusionar estos dos mundos. Y entonces fue un proceso de ocho años de creación en donde tuvo dos hijos, no uno, dos y que yo le decía mira querida, todo bien, amigas como siempre, pero ya, a mí me da mucha ansiedad procrastinar, me da mucha ansiedad dejar temas abiertos, pues mejor cerremoslo ahorita y si luego sucede y me decía no, déjame tener este bebé y seguimos. Y así fueron ocho años en donde pasaban cosas, se nos caían patrocinios, colaboradores, buscar quién más iba a hacer esto, la historia, la música, todo, todo, todo. Y finalmente nació, nació algo que también resulta que ya probablemente estaba escrito para nosotras y nos hacemos grandísimas amigas. El trabajar con ella ha sido como una masterclass. Con Natalia fue distinto porque Natalia era, podría decir que mi vecina, no vecina inmediata, pero nos encontrábamos mucho en el mercado y en una de las veces pues como que ya fue inevitable así de oye, pues ya ¿quieres ir a comer? Y entonces fuimos a comer y de pronto fue como de oye, no pues está muy buena la plática, vamos a seguir platicando en mi casa, pues vente y empezamos también a ser muy buenas amigas. Ahora es una persona que es muy cercana a mí porque también compartimos ese duende, ese clown, esa definición, esa cajita de magia, la compartimos muy cercana. Entonces también es algo como de encontrar tribu. De decir ah sí, nosotros nos conocemos de muchas otras vidas y llegamos a compartir aquí. En el proyecto en que la invito yo a hacer la música, pues dije quién más que ella puede llevarnos a ese México que yo quiero que la gente en donde sea que yo la presente del mundo esta obra, sienta un México atemporal.

52:36
Yareli. Hola Gaby, soy Yareli y wow, es para mí un placer estar aquí contigo, poderte ver en persona y también gracias por compartirte con nosotros, con nosotras. Creo que es una forma muy valiente de hacerte reír, pero también de hacer reír a otras personas. Y ya nos has estado hablando un poco de cómo es el humor mexicano, pero me gustaría saber si tienes algo más que opinar al respecto.

52:59
Gabriela Muñoz. Sí, bueno, el humor mexicano a mí me parece que siempre que tengo ganas de probar algo nuevo, me gusta hacerlo en México, porque aparte también como les decía, cuando poder llegar antes o así a otros lugares del mundo para empaparme un poquito más de su cultura. Bueno, pues esta es la mía, entonces qué maravilla, porque hay tanta riqueza y es tan surreal México. Hablábamos también de si creíamos que dentro del humor existía la tristeza. Yo creo que en México, como ningún otro país, nos reímos de nuestra propia tragedia de una manera así, chapeau, entonces poder venir un poco como hacer… ¿cómo se dice eso? Como… ¿Cómo se dice? Como práctica, estudios y poder venir antes y poder ir al centro, al zócalo, a observar, porque también mucho de mi quehacer surge o nace a través de la observación. Es como el ABC de lo que hago y disfruto muchísimo poderme sentar y ver a la gente, ver los mapas de historias que me cuentan sus caras, sus arrugas, su caminata, sus cuerpos y México es para eso lo mejor. Hay una variedad de personajazos. Y de momentos también. Mi esposo es finlandes. Las primeras veces, vivió muchos años aquí en México conmigo y ahora ya no vivimos aquí, pero vivió mucho tiempo aquí. Y cuando llegó a México, o sea, yo pensaba que le iba a dar como tortícolis de que estaba… Y me decía es que es no, no, no puedo, no puedo, no puedo, no sé si reírme, shockeado, o sea, como ¿qué? Porque claro, veíamos al viene-viene que era como de pasen a pagarme a “su oficina”, que era encima de una cubeta en la calle y que nosotros estamos completamente acostumbrados a eso. Entonces era como sí claro, y yo veía a Sampo como a dónde tenemos que pasar y yo no, pues aquí. Ah ok. Ese tipo de dinámicas, dinámicas desde colgarse también con los diablitos a un señor que está literalmente hablando por teléfono colgado con un teléfono ahí nada más, como no, sí, la la la, en la mitad de la calle. Cosas así que realmente hacen de este país y de esta ciudad un algo fenomenal. Y si te dedicas a esto, bueno, pues entonces si vienes así de, a tomar nota, por Dios. Muy inspirador. Lo máximo este país. Creo que hablé muchísimo. Y les agradezco profundamente sus oídos, sus presencias y sus corazones por estar aquí. Lo único, pues sí, es que me siento siempre agradecida y siempre afortunada de lo que hago. Todas las mañanas digo gracias. Ojalá que ustedes también den gracias de donde están ahorita en la vida y que nos volvamos a encontrar en el camino.

56:26
Gabriela Muñoz. Gracias, gracias, gracias, en verdad.